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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes este tema: “LA VICTORIA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1, y Apocalipsis, capítulo 19, verso 11. Dice:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Y en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, dice:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla en esta ocasión.

Nuestro tema es: “LA VICTORIA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para poder comprender lo que es la victoria del Séptimo Sello para ser obtenida en el Día Postrero, tenemos que saber qué es el Séptimo Sello.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles para este tiempo final, de la cual hablaron los profetas del Antiguo Testamento y también los apóstoles de Jesucristo, y también los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; y también nuestro amado Señor Jesucristo habló de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero, de la cual dijo en San Mateo, capítulo 16, verso 27 en adelante, Él dijo: “Porque el Hijo del Hombre…”. Capítulo 16, verso 27 al 28, dice:

“Porque el Hijo del Hombre (esto es en San Mateo) vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”.

Aquí Cristo está profetizando de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero, y dice que el Hijo del Hombre vendrá ¿con quiénes? Vendrá con Sus Ángeles. Donde esté el Hijo del Hombre cumpliendo Su Venida, ahí estarán Sus Ángeles también, que son Moisés y Elías, los Dos Olivos; donde esté el Hijo del Hombre en el cumplimiento de Su Venida, estará Moisés y Elías.

Y ahora, ¿qué será la Venida de Moisés y Elías para el Día Postrero? Es la Venida del Espíritu de Cristo en el Día Postrero viniendo y manifestando los ministerios de Moisés y de Elías.

En el libro de Los Sellos, página 449, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo, dice:

“54. Y hay una sola persona quien podría dar cumplimiento a esa promesa. El único Espíritu que ha estado sobre la Tierra, que yo sepa, tendría que ser Elías, como fue en su tiempo; y así fue predicho que sería, porque su Espíritu (o sea, el espíritu de Elías) fue nada menos que el Espíritu de Cristo. Cuando Cristo vino, Él fue la plenitud, fue el Dios de los profetas”.

Ahora, ¿qué espíritu estaba en el profeta Elías? El Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo; y para el ministerio de Elías volver a la Tierra, encontramos que tiene que ser el Espíritu Santo viniendo a la Tierra en un hombre siempre, y manifestando en ese hombre ese espíritu ministerial, ese ministerio del profeta Elías.

Cuando vino Elías la primera vez, era el Espíritu de Cristo ¿en quién? En Elías Tisbita, manifestando aquel misterio.

Cuando vino la segunda vez el ministerio de Elías a la Tierra, era el Espíritu de Cristo ¿en quién? En Eliseo, manifestando el ministerio de Elías por segunda vez y manifestándolo en una doble porción ministerial; en una doble porción vino Eliseo con el espíritu y virtud (¿de quién?) de Elías. Esa fue la petición de Eliseo: “Que venga el Espíritu que está en ti en una doble porción sobre mí. Que una doble porción de tu espíritu venga sobre mí”1.

Y ahora, la tercera ocasión en que estuvo el ministerio de Elías en la Tierra, la tercera ocasión en que Elías vino a la Tierra, ¿qué fue? Fue la Venida del Espíritu Santo en Juan el Bautista, manifestando el ministerio de Elías por tercera ocasión y precursando la Primera Venida de Cristo.

Luego, cuando apareció Jesús, ahí estaba el mismo Espíritu Santo que había estado en Elías Tisbita, en Eliseo y en Juan el Bautista; ahora estaba, ¿dónde?, estaba en Jesús en toda Su plenitud. En aquellos profetas estuvo en la porción correspondiente al tiempo en que ellos vivieron.

Ese mismo Espíritu Santo que estuvo en Elías Tisbita había estado también en Moisés; por lo tanto, para la manifestación del ministerio de Elías lo que se ha necesitado es que venga el mismo espíritu que estuvo en ellos, que es el Espíritu de Cristo, el Espíritu Santo, manifestando ese ministerio de Elías; y así ha sucedido en cuatro ocasiones anteriormente: en Elías Tisbita, Eliseo, Juan el Bautista y el reverendo William Branham, que vino con el espíritu y virtud de Elías precursando la Segunda Venida de Cristo; es que en él estaba el Espíritu Santo manifestando el ministerio de Elías por cuarta ocasión.

Y para venir Moisés lo que se necesita es que venga el Espíritu Santo que estuvo en Moisés, venga manifestado en un hombre de este tiempo y opere ese ministerio nuevamente aquí en la Tierra; y eso será Moisés en la Tierra. Porque cuando Dios promete que enviará un profeta que ya lo envió en el pasado, lo que Él envía es el ministerio de ese profeta en otro hombre, en otro profeta, siendo manifestado por el Espíritu Santo conforme a como Él prometió y cumpliendo las cosas que ese ministerio tiene que cumplir en el tiempo en que aparece.

Vean, el precursor de la Segunda Venida de Cristo vino con el espíritu y virtud de Elías, ¿y qué hizo? Precursó la Segunda Venida de Cristo; y ahora, el espíritu ministerial de Elías vino por tercera ocasión en Juan el Bautista, ¿y qué hizo? Precursó la Primera Venida de Cristo.

Y para el tiempo final vendrá el espíritu ministerial de Elías por quinta ocasión; esa será la venida de Elías en su quinta ocasión. ¿Y qué será eso? Será el Espíritu Santo viniendo en un hombre de este tiempo final y operando ese ministerio de Elías por quinta ocasión; de lo cual dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 399 del libro de Los Sellos en español…, y leemos ese pasaje. Le hicieron la pregunta número 11 en esta ocasión en que estaba en una actividad en donde estaba recibiendo preguntas y dando la contestación a esas preguntas. La pregunta número 11 fue:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación fue):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu…”.

¿Un hombre de qué tiempo? De este tiempo; no un hombre del tiempo de Elías Tisbita, ni tampoco Elías Tisbita literalmente, ni tampoco Eliseo, ni tampoco Juan el Bautista, ni tampoco el reverendo William Branham, sino un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu, ungido con el espíritu ministerial de Elías manifestado por quinta ocasión.

En Elías Tisbita estuvo por primera ocasión, en Eliseo estuvo por segunda ocasión, en Juan el Bautista estuvo por tercera ocasión y en el reverendo William Branham estuvo por cuarta ocasión precursando la Segunda Venida de Cristo; y habrá otro hombre en la Tierra en el cual estará el Espíritu de Cristo en el Día Postrero operando el ministerio de Elías por quinta ocasión; y ese será uno de los Dos Olivos (de Apocalipsis, capítulo 11, verso 13 en adelante, y Zacarías, capítulo 4), y ese será uno de los ministerios que se va a dirigir al pueblo hebreo y va a dar el Mensaje del Evangelio del Reino al pueblo hebreo; y eso será el Espíritu Santo en un hombre de este tiempo operando el ministerio de Elías por quinta ocasión.

“94. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

Donde Elías terminó su ministerio, que fue abriendo el Jordán y pasando en seco, Eliseo comenzó su ministerio cuando regresaba con el manto de Elías. Luego que Elías ya había subido, Eliseo se paró frente al Jordán, dobló el manto de Elías como lo había hecho Elías y golpeó las aguas del Jordán, diciendo: “¿Dónde está el Dios de Elías?”, y se abrieron las aguas en la misma forma en que se habían abierto cuando Elías Tisbita hirió las aguas con el manto2.

Y ahora, cuando los hijos de los profetas ven esto, dicen: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”3. Pues sí, había venido el espíritu de Elías, pues Eliseo dijo: “Que venga sobre mí una doble porción del espíritu que está en ti”; y allí regresó en una doble porción. ¿Quién fue? Fue el Espíritu Santo viniendo en Eliseo, el cual había estado en Elías Tisbita, y operando el ministerio que había operado en Elías, operándolo en Eliseo.

Y cuando vino la tercera vez, vean ustedes, fue un hombre del tiempo donde se manifestó por tercera vez, llamado Juan el Bautista, y en ese hombre operó el ministerio de Elías. ¿Quién lo operó? El Espíritu Santo. Juan, dijo el Arcángel Gabriel que sería lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre4; así que ese es el Elías que tenía que venir en aquel tiempo precursando la Primera Venida de Cristo.

Jesús mismo en San Mateo, capítulo 11, verso 14, dice: “Y si ustedes lo quieren recibir (hablando de Juan el Bautista), él es aquel Elías que había de venir”.

Y en San Mateo, capítulo 17, versos 10 al 13, dice así… Esto fue cuando bajaron del Monte de la Transfiguración, en donde Pedro, Jacobo y Juan habían visto a Moisés y a Elías, uno a cada lado de Jesús, cuando Jesús se transfiguró delante de Sus discípulos y Su rostro fue visto como el sol resplandeciente, y Sus vestiduras fueron vistas resplandecientes como la luz. Y ahora encuentran a Moisés y Elías (uno a cada lado de Jesús) hablando acerca de la partida de Jesús hacia Jerusalén; y cuando descienden del Monte de la Transfiguración hablan con Jesús y le preguntan (capítulo 17, verso 10 en adelante, de San Mateo):

“Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué, pues, dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?

Respondiendo Jesús, les dijo: A la verdad, Elías viene primero, y restaurará todas las cosas.

Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos.

Entonces los discípulos comprendieron que les había hablado de Juan el Bautista”.

Porque Juan el Bautista era aquel Elías que tenía que venir en aquellos días preparándole el camino al Señor; pero también dijo: “Mas yo os digo que Elías vendrá y restaurará todas las cosas”, hablando del tiempo final; porque después de venir Elías por tercera ocasión —que fue el Espíritu de Cristo, el Espíritu de Dios manifestado en Juan el Bautista operando el ministerio de Elías por tercera ocasión—, luego le faltaban dos ocasiones más: su cuarta manifestación en carne humana en un hombre, en un profeta, y su quinta manifestación en un hombre, en un profeta de este tiempo final.

O sea que le faltaba todavía la cuarta manifestación o venida de Elías y la quinta manifestación o venida de Elías; y eso siempre ha sido (¿qué?) el Espíritu Santo manifestado en un hombre del tiempo en que se cumple esa promesa, operando el ministerio de Elías en cada una de esas ocasiones.

Y así es también con el ministerio Moisés: es el Espíritu Santo viniendo manifestado en carne humana en un hombre operando el ministerio de Moisés por segunda vez en el Día Postrero, como el segundo de los Dos Olivos.

Y la Venida del Espíritu Santo, que es el mismo que estuvo en los profetas del Antiguo Testamento, y estuvo en Jesús manifestado en toda Su plenitud en el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías, y después estuvo manifestado en los apóstoles, y después estuvo manifestado en Sus siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil; para el Día Postrero vendrá el Espíritu Santo, Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, vendrá manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final, y estará operando el ministerio de Elías por quinta ocasión, el ministerio de Moisés por segunda ocasión y el ministerio de Jesús por segunda ocasión.

Porque el único que tiene ministerios es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Espíritu Santo; Él es un hombre de la sexta dimensión, Él es el Verbo; Él es el Verbo, que era con Dios y era Dios, el cual se hizo carne y habitó entre los seres humanos, y fue conocido por el nombre de Jesús; pero Él dijo: “Antes que Abraham fuera, yo soy. (Y) Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”5.

¿Cómo pudo ver Abraham Su día, si Jesús nació cientos o miles de años después de Abraham? Porque antes de Jesús, antes de Jesucristo, el Ángel del Pacto, venir en carne humana en ese velo de carne llamado Jesús, Él se le apareció a Abraham en diferentes ocasiones: se le apareció en una ocasión como Melquisedec, sin padre, sin madre6. ¿Y quién puede ser ese? El mismo Dios, el Verbo, el Dios eterno; y se le apareció en forma visible a Abraham, se le apareció en Su cuerpo teofánico.

Luego también el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra se le apareció de nuevo Dios, y apareció con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel, y aparecieron en forma visible; Abraham los invitó a almorzar y aceptaron la invitación, Dios aceptó la invitación, y comieron con Abraham7.

Y ya cuando terminan de comer… vamos a decir que eran de 12:00 a 3:00 de la tarde; y cuando ya terminan de comer, ya en la tarde, ¿qué sucedió? Se levantaron Gabriel y Miguel y Elohim, y se fueron caminando rumbo a Sodoma y Gomorra, y Abraham iba con ellos; y cuando de momento Gabriel y Miguel siguen solos, y Elohim (que es Dios) se quedó, se aguantó y se quedó con Abraham, y comienza Elohim a decir: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?”.

¿Qué era lo que iba a hacer? Iba a ver lo que estaba sucediendo en Sodoma y Gomorra, porque el clamor de Sodoma y Gomorra había llegado hasta el Cielo, y eso demandaba el juicio divino sobre la Tierra; pero Dios vino en una investigación de juicio con Sus Arcángeles en forma visible, en la forma de hombres de aquel tiempo, y le dijo a Abraham lo que iba a suceder; y Abraham le dice: “¿Destruirás Tú al justo con el injusto?”. Vean, ya Dios le revela a Abraham lo que va a hacer, y Abraham le dice: “Tal cosa no haga el Juez de toda la Tierra”, porque Dios es Juez de toda la Tierra.

Vean que ahí está como Juez de toda la Tierra, y está con Sus Arcángeles, y ahora va a dictar el juicio sobre Sodoma y Gomorra, de acuerdo a lo que esté sucediendo allí en Sodoma y Gomorra8.

Y Abraham le dice: “Si en Sodoma, allí hay 50 justos, ¿destruirás Tú allí al justo con el injusto?”. Dios le dice: “Si hay 50 justos allí, yo perdonaré toda la ciudad”.

Abraham le dice: “¿Y si faltan 5 de los 50 justos?”. Dios dice: “Yo perdonaré la ciudad por amor a esos 45 justos”.

Y Abraham le dice: “¿Y si hay solamente 40?”. —“Pues yo perdonaré la ciudad por amor a esos 40”.

Y le dice: “¿Y si hay 30 justos nada más?”...

Abraham está pensando en su sobrino Lot y su familia, pero no sabemos si estaban usando anticonceptivos y no se habían multiplicado lo suficiente, o sus hijas habían esperado demasiado para casarse y no se habían multiplicado sus hijas; o sea que Lot no tenía nietos y solamente tenía dos hijas.

Y ahora, Abraham está pensando en Lot, la esposa de Lot y los hijos que pueda Lot, así que sigue intercediendo, y dice: “¿Y si solamente hay 30 justos allí?”. Dios le dice: “Yo perdonaré a la ciudad por amor a esos 30 justos”.

Y Abraham ve que Dios es misericordioso, porque Dios es grande en misericordia y Él es tardo para la ira9. Por lo tanto, vean ustedes, Dios tiene mucha paciencia y ama tanto a los justos que por amor a ellos perdona una ciudad pecadora, por amor a los justos. Una ciudad que se merece desaparecer de la faz de la Tierra, por amor a 50 justos o a 40 justos o a 30 justos Dios perdona la ciudad completa.

Y le dice: “¿Y si hay 30?”. —“Pues perdonaré la ciudad completa, por amor a los 30 justos”.

—¿Y si solamente hay 20 justos?

—Perdonaré a la ciudad completa por amor a esos 20 justos.

Esto se encuentra en Génesis, capítulo 18; ahí ustedes podrán leer todo ese cuadro y podrán leer desde… Después leen en sus hogares, desde el verso 1 hasta el verso 33 pueden leer.

Ahora miren, ya al final, lo último que le dice Abraham: dice: “Y volvió a decir…”. Verso 31 en adelante del capítulo 18 del Génesis, dijo:

“Y dijo (Abraham): He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. (¿Qué dice Dios?). No la destruiré, respondió, por amor (¿a quiénes?) a los veinte.

Y volvió a decir (Abraham): No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. (¿Qué dice Dios?) No la destruiré, respondió, por amor a los diez.

Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar”.

Ya no había nada más para hablar. ¿Y por qué no? ¿Por qué Abraham no siguió bajando el número? Porque no podía, porque Dios destruyó al mundo antediluviano y hubo 8 personas: Noé, su esposa: 2; los 3 hijos de Noé: 5; y las 3 esposas de los hijos de Noé: 8 personas; y con 8 personas justas…

Se dice justas no porque eran buenos todos, sino porque ellos ofrecían el sacrificio de animalitos para cubrir sus pecados; y si está cubierto el pecado, pues Dios ve a la persona justa, Dios ve a la persona sin pecado, porque está cubierto el pecado con la sangre de esos animalitos.

Por eso es que cuando también se habló del pueblo hebreo en el tiempo de Balaam y de Balac, Balaam profetizó diciendo que no veía Dios falta en Su pueblo10. Un pueblo como el pueblo hebreo, que quiso apedrear en diez ocasiones a Moisés, y que siempre estaba levantándose en contra del profeta Moisés, un pueblo problemático en aquel tiempo; y ahora el profeta Balaam dice que Dios no ve falta en él. ¿Por qué? Porque estaban bajo la sangre de los sacrificios que eran ofrecidos por el pecado del pueblo.

Y si una persona tiene la Sangre de Jesucristo aplicada en su alma, ha creído en Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y ha recibido Su Espíritu, Dios no ve faltas, Dios no ve pecados en él, porque todos han sido borrados con la Sangre de Cristo. Y si comete algún error o pecado, lo confiesa rápidamente a Dios y queda borrado también, porque no es el deseo de los hijos e hijas de Dios el pecar. Algunas veces caen en errores, en faltas o en pecados, pero no voluntariamente, y seguida lo confiesan a Dios y quedan borrados esos pecados; porque la Sangre de Cristo nos limpia (¿de qué?) de todo pecado11.

Y ahora, vean ustedes, Abraham no podía continuar diciéndole a Dios: “Y si hay 5 personas allí, ¿destruirás a Sodoma y Gomorra?”. ¿Por qué no podía? Porque Dios ya con 8 personas que hubo en el tiempo de Noé destruyó al mundo antediluviano, así que pudo llegar hasta 10 personas.

Si Dios, teniendo a Lot, su esposa y sus dos hijas (que son cuatro personas), no destruía a Sodoma y Gomorra, ¿qué sucedía? Entonces tenía que resucitar al mundo antediluviano, porque lo había destruido teniendo más personas justas que Sodoma y Gomorra.

Y ahora, Sodoma y Gomorra y el mundo antediluviano representan, tipifican, este mundo; y para este tiempo final será que el juicio divino de la gran tribulación caerá sobre este mundo.

Y ahora, en este mundo están los escogidos de Dios, que han sido lavados con la Sangre preciosa de nuestro amado Señor Jesucristo; pero por cuanto Dios no puede destruir al justo con el injusto, ¿qué va a hacer? Va a resucitar a los muertos en Cristo en cuerpos eternos y va a transformar a todos Sus escogidos que viven en esta Tierra, y nos va a llevar a la Cena de las Bodas del Cordero, nos va a sacar de aquí; y entonces el juicio va a caer sobre la Tierra, porque ya los justos estarán (¿dónde?) en el Cielo, en la Cena de las Bodas del Cordero; y ya no habrá Sangre en el Trono de Intercesión, o sea, el asiento de misericordia allá en el Cielo, por lo tanto Dios mirará a la Tierra y verá los pecados de la gente (y la paga del pecado es muerte12); por lo tanto, vendrá el juicio divino sobre la raza humana, como vino sobre el mundo antediluviano y como vino sobre los habitantes de Sodoma y de Gomorra.

Pero “no temáis, manada pequeña, porque al Padre le ha placido darles el Reino”13, al Padre le ha placido preparar una gran fiesta en el Cielo, llamada la Cena de las Bodas del Cordero; y hemos sido invitados para estar allí.

Somos los invitados para estar en la Cena de las Bodas del Cordero, que es la celebración de la Gran Boda, la Fiesta de Boda. La fiesta que se lleva a cabo, la recepción de la Boda, es la Gran Cena, la Gran Cena del Cordero, la Cena de las Bodas del Cordero, o sea, la recepción de las Bodas del Cordero.

Y ahora, la recepción va a ser en el Cielo, y la Tierra estará pasando por un tiempo de tribulaciones, de juicios divinos sobre ella; pero los escogidos, la Iglesia de Jesucristo estará casada con el Hijo de Dios, y estará celebrando la gran recepción, llamada la Cena de las Bodas del Cordero, donde estará recibiendo muchos regalos, o sea, muchos galardones.

Recuerden que es en la recepción que siempre le traen los regalos al matrimonio. ¿Y principalmente quién es el que recibe más regalos? La novia es la que recibe más regalos al convertirse en la esposa.

Y ahora podemos ver que Dios va a pagar a cada uno conforme a sus obras, Dios va a dar el galardón a cada hijo e hija de Dios que ha vivido en la Tierra y ha realizado la labor que le corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo; y esa fiesta, vean ustedes, estará llena de galardones para todos ustedes y para mí también, y para todos los ángeles mensajeros de las diferentes edades de la Iglesia gentil, y para todos los miembros del Cuerpo Místico de las diferentes edades de la Iglesia gentil.

Así que podemos ver que hay una gran fiesta para ser llevada a cabo en el Cielo, que durará tres años y medio, llamada la fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero; esa es la recepción de la unión de Cristo con Su Novia.

La unión de Cristo con Su Novia, vean ustedes, se efectúa aquí, pero la fiesta es en el Cielo. Vamos vestidos con la vestidura que corresponde a esa gran fiesta: vamos vestidos de un cuerpo nuevo, un cuerpo eterno, porque con este cuerpo nosotros no podemos ser raptados e ir a la Cena de las Bodas del Cordero; tenemos que ir con ese nuevo cuerpo, que es la vestidura externa que necesitamos llevar, así como llevaremos una vestidura interna, que es el cuerpo teofánico, ese Espíritu de Cristo que recibimos cuando creímos en Él como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo, y recibimos Su Espíritu Santo. Al recibir Su Espíritu Santo, obtenemos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora, en el Día Postrero, en adición, obtendremos un cuerpo físico glorificado y eterno para vivir por toda la eternidad jovencitos, representando siempre de 18 a 21 años de edad, e ir en ese cuerpo y con ese cuerpo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y cuando obtengamos ese cuerpo, la gran victoria en el Amor Divino estará plenamente cumplida, estará esa gran victoria en toda su plenitud cumplida; porque el último enemigo que será vencido… Vamos a ver el apóstol San Pablo lo que dice, o quién dice que es el último enemigo; dice en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.

Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

Ahora podemos ver aquí que el último enemigo que será vencido será ¿quién? La muerte. La muerte será el último enemigo que será vencido por Jesucristo cuando transforme nuestros cuerpos mortales y a los muertos en Cristo los resucite en cuerpos eternos, y así será sorbida la muerte en victoria.

Y ahora, para obtener esa victoria plena es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero, es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, versos 11 al 21.

Cristo, así como venció en Su Primera Venida, vencerá también en Su Segunda Venida. Por eso es que para el Día Postrero, así como Él vino dos mil años atrás luego de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley…; o sea que vino en la Edad de la Piedra Angular, en donde una nueva dispensación se entrelazó con la Dispensación de la Ley: la Dispensación de la Gracia se entrelazó allí con la Dispensación de la Ley; y allí estaba Jesucristo, allí estaba manifestado el Verbo, la Palabra en carne humana en aquel joven obrero de la construcción llamado Jesús de Nazaret; y obtuvo la victoria allí en la Cruz del Calvario.

Murió llevando nuestros pecados, pagó por nuestros pecados: derramó Su Sangre, nos limpió de nuestros pecados; y luego resucitó victorioso, y luego ascendió al Cielo cuarenta días después de haber resucitado, y se sentó victorioso en el Trono que está en el Cielo, en el Trono de Dios a la diestra de Dios se sentó victorioso.

Y ahora, vean cómo Él obtuvo la victoria. Dice en Apocalipsis, capítulo 3, que Él obtuvo la victoria, y entonces se sentó en el Trono de Dios en el Cielo. Apocalipsis, capítulo 3, verso 21, dice:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Para sentarse en el Trono del Padre, Él tuvo que vencer; y así, al vencer, obtuvo la victoria, la victoria del Amor Divino, “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Fue la victoria en el Amor Divino, manifestado el amor divino en Jesucristo; esa fue la victoria que Él obtuvo, y ascendió al Cielo victorioso y se sentó en el Trono de Dios.

“… así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre (¿dónde?) en su Trono”.

Así es como Cristo dice que hará con el vencedor.

Para el Día Postrero tendremos la gran victoria en el Amor Divino, y para ese tiempo estará el Ángel Mensajero de Jesucristo, el siervo fiel y prudente en la Tierra, en la Casa de Dios, alimentando a los hijos de Dios con la Palabra de Dios, con el Mensaje del Evangelio del Reino; así como los siete ángeles mensajeros de las siete edades alimentaron a la Casa de Dios, a los hijos de Dios en las diferentes edades, las siete edades de la Iglesia gentil, con el Mensaje del Evangelio de la Gracia, llamando y juntando a los escogidos de cada edad.

Y así también en la Edad de la Piedra Angular, el Ángel de Jesucristo con el Mensaje del Evangelio del Reino llamará y juntará a los escogidos de la Edad de la Piedra Angular y los alimentará con la Palabra pura del Evangelio del Reino, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y ese será el que obtendrá la victoria en el Amor Divino en el Día Postrero, porque en él estará el Espíritu de Jesucristo, Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Verbo, la Palabra encarnada, para obtener la gran victoria en el Amor Divino.

Por eso es que la Edad de la Piedra Angular es la Edad del Amor Divino, y es la edad en donde el amor divino será manifestado en el Día Postrero, y en donde Jesucristo estará manifestado como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y revelándonos el misterio de Su Venida.

Estará hablándonos con esa Voz como cuando ruge un león (de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante) y los siete truenos emitiendo sus voces, que es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, dándonos a conocer el misterio más grande de todos los misterios del Reino de Dios (que es el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá), dándonos a conocer el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel Fuerte, dándonos a conocer el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, que apareció en febrero 28 en esta nube, en donde aparecieron en sus cuerpos teofánicos los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil y este otro Ángel que era diferente a los demás, el cual es Jesucristo, el Ángel del Pacto, que había libertado al pueblo hebreo y ahora aparece nuevamente aquí en esta nube.

¿Cómo dijo Jesucristo que aparecería el Hijo del Hombre? Dijo que se vería la señal del Hijo del Hombre en el cielo, y entonces verían al Hijo del Hombre viniendo en una nube con poder y gran gloria. Esto es el cumplimiento de esa promesa.

San Mateo, vamos a ver, dice el verso 30 y 31 [capítulo 24]:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria”.

Y ahí está el Hijo del Hombre, Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual aparece en esa nube. Todos estos ángeles, estos ocho ángeles, incluyendo al Ángel que era diferente a los demás, están ahí en sus cuerpos teofánicos; y cada uno de ellos tuvo que venir en un cuerpo de carne para tener su ministerio aquí en la Tierra en la edad que le tocó vivir.

Y ahora, aquí hay una reunión, es una reunión en la cumbre, de los siete ángeles mensajeros con el Ángel que era diferente a los demás. Y así como cada uno de esos siete ángeles tuvieron que venir en carne humana para tener sus ministerios, el Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel del Pacto, Jesucristo, tiene que venir en carne humana en el Día Postrero para tener Su ministerio: el ministerio del Séptimo Sello, el ministerio de Su Venida correspondiente al tiempo final, a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

Ese Ángel que era diferente a los demás es el que tiene el Séptimo Sello; y el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, o sea, la Segunda Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, velado en carne humana y revelado a través de carne humana en el cumplimiento de la Venida del Ángel del Pacto en el Día Postrero, primeramente para el pueblo gentil, para la Iglesia de Jesucristo, y después para el pueblo hebreo.

Y ahora, ¿qué será la Venida de este Ángel en el Día Postrero? La Venida de este Ángel en el Día Postrero es la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo y es el Mensajero a Israel. Vamos a ver..., es el Ángel de Apocalipsis, capítulo 10. Y veamos qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo que es la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10. En la página 57 del libro de Los Sellos en español dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin (¿viene a quién?, a los judíos):

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel”.

¿Quién es el Mensajero a Israel? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el mismo Jesucristo en Espíritu Santo.

Cuando Jesucristo estuvo sobre la Tierra, ¿quién era? Era el Ángel del Pacto vestido de carne humana; por eso podía decir: “Antes que Abraham fuera, yo soy. Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”.

Juan el Bautista dijo, hablando del que vendría después de Él, dijo que no le conocía, pero el que le mandó a bautizar le dijo: “Sobre aquel que tú veas el Espíritu Santo descender en forma de paloma sobre él, ese es él”. Dice: “Y yo le vi. Y yo no le conocía”. Y él dijo: “Este es del cual yo dije que vendría después de mí. Él es antes que yo (o sea, ‘primero que yo’)”. ¿Y cómo era primero y vino después?, pues Juan el Bautista nació primero y después nació Jesús, Juan el Bautista comenzó su ministerio primero y después comenzó Jesús.

Y ahora, el que viene primero no es el primero: el que viene primero habla del que viene después de él, y dice: “Él es primero que yo”; pero viene después de Juan.

Y ahora, vean ustedes, el precursor viene primero preparándole el camino al Señor y diciéndole a la gente que crean en aquel que vendrá después de él; así dijo Juan el Bautista como precursor de la Primera Venida de Cristo.

En el libro de los Hechos, capítulo 19, el apóstol San Pablo dice (verso 1 en adelante dice):

“Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos,

les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Entonces dijo (Pablo): ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan”.

Eran discípulos del precursor de la Primera Venida de Cristo. El precursor de la Primera Venida de Cristo dijo en una ocasión: “Yo bautizo con agua, pero el que viene después de mí les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”; y cuando lo vio, dijo: “Este es del cual yo dije que después de mí vendría un varón el cual es antes de mí, el cual les bautizará con Espíritu Santo y Fuego”.

Y ahora, ¿quiénes recibirían el bautismo del Espíritu Santo y Fuego?, ¿quiénes recibirían las primicias del Espíritu? ¿Los seguidores de Juan el Bautista, el precursor; o los seguidores del precursado (Jesús)? Juan el Bautista dijo que sería ¿para quiénes? Para los seguidores del precursado, del que vendría después de él; porque el que vendría bautizando con Espíritu Santo y Fuego no sería el precursor, sino el que vendría después de él: Jesús de Nazaret. Por eso él dijo después: “Yo enviaré del Padre el Espíritu Santo. Vendré a vosotros y estaré con vosotros y en vosotros”14.

Y ahora, con el bautismo del Espíritu Santo las personas reciben el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y para el Día Postrero tenemos la promesa de ser llenos de la plenitud del Espíritu Santo, en donde obtendremos el nuevo cuerpo, el cuerpo físico eterno y glorificado.

¿Y quiénes serán los que lo recibirán?, ¿quiénes serán los que recibirán la plenitud del Espíritu Santo? ¿Los seguidores del precursado o los seguidores del precursor?

Los seguidores del precursado serán los seguidores del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; son los seguidores del Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10; son los seguidores del Ángel que era diferente a los demás, el cual en el Día Postrero estará en la Tierra en carne humana para llevar a cabo Su ministerio, y así llamar y juntar a Sus escogidos, y cumplirse todo el Programa Divino de la Edad de la Piedra Angular en el territorio que le corresponde, que es la América Latina y el Caribe, y luego venir los muertos en Cristo en cuerpos eternos resucitados, y nosotros los que vivimos ser transformados, y tener el cuerpo eterno.

Y así tener la doble porción del Espíritu de Dios: tener el cuerpo teofánico y tener el cuerpo físico eterno; ambos cuerpos eternos: el cuerpo de la sexta dimensión (que es el cuerpo teofánico, un cuerpo eterno) y el cuerpo en el cual estaremos: el cuerpo físico, que será eterno, será glorificado, el cual recibiremos en este Día Postrero.

O sea que tendremos los dos cuerpos: el primero lo recibimos cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibimos Su Espíritu Santo; y el otro cuerpo, el segundo cuerpo, que es el cuerpo eterno y físico y glorificado, lo recibiremos en el Día Postrero, en la Segunda Venida de Cristo, en la Venida del Ángel que era diferente a los demás, viniendo ese Ángel y llamando y juntando a Sus escogidos, y preparándonos en este Día Postrero para ser transformados y raptados, conforme a Su promesa.

Son los seguidores del Ángel que era diferente a los demás los que recibirán la transformación de sus cuerpos.

Y ahora, ¿cómo vendrá ese Ángel? Vamos a ver aquí, para terminar lo que dice San Pablo; dice [verso 4]:

“Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo”.

Y el precursor de la Segunda Venida de Cristo, vean ustedes, bautizó también con agua y dijo que creyeran en aquel que vendría después de él. Él anunció la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, que es la Venida del Ángel Fuerte que desciende del Cielo envuelto en una nube en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante; él anunció la Venida de este Ángel Fuerte que desciende del Cielo, que es este Ángel que apareció en febrero 28 de 1963 en esta nube formada por ángeles en sus cuerpos teofánicos: los siete ángeles mensajeros de las siete edades y ese Ángel que era diferente a los demás.

Y ahora, este Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante; y es el Hijo del Hombre de San Mateo, capítulo 24, verso 30; es también el Jinete del Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, es el Jinete de ese caballo blanco.

Y ahora, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página (vamos a ver) 277 del libro de Los Sellos en español, dice (orando dice):

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

¿Quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19? El Espíritu Santo, el cual es Cristo, el Ángel del Pacto.

Y ahora, ¿cómo vendrá? En la página 256 del libro de Los Sellos en español dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y si conseguimos a ese hombre, entonces hemos conseguido al Ángel Fuerte que desciende del Cielo encarnado en un hombre; estaremos encontrando el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 encarnado en un hombre, estaremos encontrando al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, al Ángel que era diferente a los demás, viniendo en carne humana en un hombre de este tiempo final; y así estaremos encontrando a aquel que fue precursado por el reverendo William Branham, del cual él dijo que vendría después de él.

En la página 474 del libro de Los Sellos y 469… Vamos a ver; 469 dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’.

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

¿Cuál es el que tiene el Séptimo Sello? El Ángel que era diferente a los demás, este Ángel que aparece aquí en esta nube, el cual forma el cabello blanco del Señor.

Y ahora, ese Ángel tiene que venir en carne humana en el Día Postrero para cumplirse la Venida del Señor; porque ese es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en Espíritu Santo, Jesucristo en Su cuerpo teofánico; y tiene que venir en carne humana en el Día Postrero para poder manifestar Su ministerio por segunda ocasión, y poder manifestar el ministerio de Elías por quinta ocasión y el misterio de Moisés por segunda ocasión.

Y tiene que venir en un hombre de este tiempo final: y ese es el Ángel del Señor Jesucristo, ese es el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino, con el Mensaje del Evangelio del Reino, a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado en carne humana en este tiempo final; y eso será la Palabra encarnada en un hombre, la Palabra, el Verbo, viniendo en carne humana.

Dos mil años atrás el Verbo, la Palabra, se hizo carne, y habitó entre los seres humanos, y fue conocido por el nombre de Jesús de Nazaret; y para el Día Postrero el Verbo, la Palabra viene en carne humana y viene con un Nombre Nuevo, el cual Él solo conoce, o sea, Él solo entiende y conoce; viene el Verbo, la Palabra en carne humana en el Día Postrero, y viene manifestando los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías, manifestándolos por medio de ese velo de carne.

Algunas personas verán a un hombre, pero los escogidos de Dios verán al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, al Ángel que desciende del Cielo envuelto en una nube, el Ángel que era diferente a los demás manifestado en carne humana.

Ahora, el velo de carne no es el Señor Jesucristo, el velo de carne solamente es el Ángel Mensajero de Jesucristo para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto.

Ese Ángel Mensajero es el que recibe a Cristo, recibe al Ángel del Pacto, y por medio de él se manifiesta el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás; por medio de él es que se manifiesta el Séptimo Sello, el Ángel que era diferente a los demás, y cumple lo que ha sido prometido con relación a lo que fue dicho por medio del precursor de la Segunda Venida de Cristo que sería la Venida de Cristo, la Venida del Séptimo Sello.

El cumplimiento del Séptimo Sello es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Verbo, la Palabra encarnada en un hombre, llevando a cabo la Obra correspondiente a este tiempo final en el Programa Divino, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; y con esa labor que estará llevando a cabo obtendrá la gran victoria en el Amor Divino.

Y entonces en la gran victoria del Amor Divino obtendremos el nuevo cuerpo, el cuerpo eterno, nosotros los que vivimos; los muertos en Cristo obtendrán la resurrección en cuerpos eternos; y luego nos iremos de aquí a la Cena de las Bodas del Cordero, porque ya luego de eso de un momento a otro comenzará la gran tribulación, y los juicios divinos estarán sobre la Tierra; y no podremos continuar aquí en la Tierra, porque hay una fiesta importante en el Cielo, llamada la Cena de las Bodas del Cordero, a la cual hemos sido invitados; y somos con Cristo la parte principal de esa gran fiesta. Es la fiesta que celebra la unión de Cristo y Su Iglesia.

Y ahora, hemos visto la gran victoria del Amor Divino que Cristo obtendrá en Su Segunda Venida, la gran victoria del Amor Divino que obtendrá el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová al venir en el Día Postrero como el cumplimiento del Séptimo Sello en la Palabra encarnada en un hombre.

La Palabra es el Verbo; la Palabra, el Verbo, es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual es Jesucristo en Su cuerpo teofánico, el cual es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob en Su cuerpo teofánico, el cual para el Día Postrero vendrá manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero para obtener la gran victoria del Amor Divino bajo el cumplimiento del Séptimo Sello.

Por eso será LA VICTORIA DEL SÉPTIMO SELLO. Nsotros somos los que obtendremos el beneficio de la gran victoria del Séptimo Sello en este Día Postrero.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de LA VICTORIA DEL SÉPTIMO SELLO prometida para ser cumplida en este Día Postrero.

Ahora hemos visto cómo el Séptimo Sello estará manifestado en la Tierra. El Séptimo Sello es el Ángel que era diferente a los demás, es Cristo en Su Venida viniendo en el Día Postrero manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero. Eso es la Palabra encarnada en un hombre para obtener la gran victoria en el Amor Divino.

Ha sido para mí una bendición grande compartir con ustedes estas bendiciones contenidas en la Palabra de Dios, para así todos ser preparados para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Que las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás viniendo en este Día Postrero en carne humana, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto todos los escogidos de Dios sean llamados y juntados, y se complete el número de todos los escogidos de Dios, del Cuerpo Místico de Cristo; y seamos transformados, y los muertos en Cristo resucitados en cuerpos eternos, y luego nos vayamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Hemos visto el misterio de “LA VICTORIA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Recuerden, el Ángel de Jesucristo no es Jesucristo, el Ángel de Jesucristo no es el Ángel Fuerte que desciende el Cielo, el Ángel de Jesucristo no es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; porque el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 es Jesucristo en Espíritu Santo, es el Espíritu Santo.

El Ángel que desciende del Cielo es Jesucristo, el Ángel del Pacto; pero en el Ángel Mensajero de Jesucristo estará ese Ángel del Pacto, estará ese Ángel Fuerte que desciende del Cielo manifestado en carne humana cumpliendo Su Programa correspondiente a Su Venida, y estará operando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Algunos de momento dirán: “Es Elías”, otros dirán: “No, es Moisés”, otros dirán: “No, es Jesús”. Es que algunos estarán viendo el ministerio de Elías, otros estarán viendo el ministerio de Moisés y otros estarán viendo el ministerio de Jesús repitiéndose, repitiéndose esos ministerios aquí en la Tierra a través del Ángel de Jesucristo.

Pero yo les digo: ni es Jesús, ni es Elías, ni es Moisés. Es el Ángel del Señor Jesucristo, a través del cual Jesucristo, el Ángel del Pacto, estará manifestado en este tiempo final; y las obras que estarán siendo hechas no las estará haciendo él, sino el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo a través de ese velo de carne, porque en él estará el Verbo, la Palabra, Jesucristo, el Ángel del Pacto, manifestado en carne humana.

Será la Palabra encarnada en un hombre, en Su Ángel Mensajero; no en cualquier hombre, sino en Su Ángel Mensajero, que es el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y también de la Dispensación del Reino, con el Mensaje del Evangelio del Reino; porque la Palabra tiene que venir (¿a quién?) al profeta de Dios correspondiente al tiempo en que viene esa Palabra, y toda revelación tiene que venir a ese profeta y por medio de ese profeta ser comunicada esa revelación al pueblo de Dios.

Hemos visto que Dios tiene un orden; no es del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia15 y envía al instrumento correspondiente a cada edad y a cada dispensación.

Bueno, ha sido para mí una bendición grande estar compartiendo con ustedes esta Palabra de Cristo correspondiente a este tiempo final; y que esa Palabra nos prepare a todos para estar listos pronto para ser transformados y raptados en este tiempo final. Esa es la Palabra que nos prepara para nuestra transformación.

Recuerden, un águila representa siempre un profeta de Dios enviado por Dios, y ese Ángel Mensajero de Jesucristo es un águila, un profeta de Dios; el de la Dispensación (¿de qué?) del Reino.

Y ahora, vean, quiero compartir esto con ustedes. ¿Recuerdan la ocasión en que nuestro hermano Branham se recostó sobre una roca? Estaba de cacería, estaba sudando, tenía mucha calor; se quitó la camisa y estaba sudando copiosamente. Y le dice el Ángel que orara a Dios, se recostara de esa roca y orara a Dios; y se recostó y estaba orando a Dios.

Y después le dice: “¿Sobre qué has recostado tu pecho?”. Y cuando él se despega, ve que dice Águila Blanca. Dice que se puso tan emocionado que fue a la casa, y el otro día vino con una cámara y tomó fotos de esa roca donde decía Águila Blanca (en inglés)16. Y esas fotos están tomadas y han sido multiplicadas para que así los creyentes puedan ver lo que sucedió en aquella roca.

Después de eso muchas personas pues fueron y vieron esa roca, y de seguro, ustedes saben, los que se creen coleccionistas comienzan…, se llevan su pedazo de metal y su martillito y comienzan a sacar pedacitos; y de seguro han hecho así y han borrado lo que Dios allí tenía colocado; pero quedó grabado en fotos y ha quedado grabado ¿dónde? En nuestro corazón, en nuestra alma.

Pero recuerden, aquello es Él, aquello es Dios mostrando lo que estará sucediendo en el Día Postrero, y sobre lo cual la Iglesia de Jesucristo y cada miembro de la Iglesia de Jesucristo recostará su corazón. Ahí estará Águila Blanca y el Hijo del Hombre viniendo en el Día Postrero, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre: es esa Águila Blanca, para el Día Postrero para la Iglesia de Jesucristo.

Así como Dios envió diferentes águilas, diferentes profetas: al séptimo ángel, mensajero, y también a San Pablo y a algunos más de las siete edades de la Iglesia gentil…, que fueron profetas también, fueron águilas; pero el Águila final es el Ángel Mensajero de Jesucristo, en el cual estará el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre. Y ahora, ese es el águila que le reveló a Juan el libro del Apocalipsis.

Y miren ustedes lo que dice en el mensaje “Sobre las alas de una paloma blanca”, aquí en este libro de Citas, página 14-A, verso 144, dice:

144 - “Así que hagamos lo que podamos mientras es de día y algún día habrá un… las alas de un águila blanca bajarán y Él nos llevará”.

“Las alas de un águila blanca…”.

En Malaquías, capítulo 4, verso 2, dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación…”.

Ahí, en esas alas, es que viene la bendición para los escogidos de Dios.

El Sol de Justicia es Cristo en Su Venida, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová; Sus alas son los ministerios de Moisés y Elías; y viene manifestado en carne humana. Por lo tanto, esa Águila Blanca es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, es la Venida del Ángel Fuerte, del Ángel que era diferente a los demás, del Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre; y en Sus alas —los ministerios de Moisés y Elías— viene una bendición grande para los escogidos de Dios.

Ese es el Águila Blanca que bajará “… y Él nos llevará”.

Es Cristo manifestado en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero, el Águila Blanca, que vendrá para buscar a Su Iglesia, para llevarnos en el rapto.

Él viene por Su Iglesia. ¿Y para qué? Para llevársela a la Cena de las Bodas del Cordero. Para eso es esa manifestación de Cristo, la Palabra, por medio de Su Ángel Mensajero: para llamar, juntar y recoger a todos los escogidos de Dios, y prepararnos para ser transformados y raptados, e ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Esa es la manifestación de esa Águila Blanca, esa es la manifestación del Séptimo Sello, el Águila Blanca, para obtener la victoria del Séptimo Sello en el Día Postrero.

Vamos a dejarlo ahí. Quise compartir ese verso de esa Escritura. Luego busquen ustedes en el mensaje de Los Sellos, página 301 y 302, y en la página 326 también, y en la página 399 también (del libro de Los Sellos), y en la página 449 también, y en la página 459 también. Hay tantos lugares que hablan de Moisés, de Elías y de Jesús, y de la Venida del Verbo en carne humana.

Esto es así, ¿por qué? Porque nuestro hermano Branham fue el precursor de la Palabra que vendría encarnada en un hombre, en donde estarían los Ángeles del Hijo del Hombre, los misterios de Moisés y Elías manifestados, y el ministerio de Jesús manifestado.

Eso es la Venida del Águila: Jesucristo velado y revelado a través de carne humana buscando a Sus escogidos para llevarlos a la Cena de las Bodas del Cordero.

Bueno, ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta tarde compartiendo estas bendiciones de Cristo y así dándoles testimonio de “LA VICTORIA DEL SÉPTIMO SELLO”.

Vean ustedes, antes de llevarse a cabo una victoria, de obtener una victoria, pues hay una lucha, una batalla.

Y ahora, en la Escritura, antes de obtener esa victoria y de llevarse a cabo esa lucha para obtener la victoria, ya Dios dice que tendremos la victoria, ya Dios ha dicho que habrá una victoria; o sea que vamos a la segura en este Día Postrero: obtendremos la gran victoria en el Amor Divino, Cristo la obtendrá para nosotros.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y con nosotros Miguel Bermúdez Marín.

“LA VICTORIA DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisado enero 2019]

1 2 Reyes 2:9

2 2 Reyes 2:8-14

3 2 Reyes 2:15

4 San Lucas 1:15

5 San Juan 8:56-58

6 Génesis 14:17-20, Hebreos 7:1-3

7 Génesis 18:1-8 (1-15)

8 Génesis 18:16-33

9 Números 14:18, Salmo 103:8, 145:8

10 Números 23:21

11 1 Juan 1:7

12 Romanos 6:23

13 San Lucas 12:32

14 San Juan 14:16-23, 14:26, 15:26

15 Romanos 9:16

16 White Eagle. “En las alas de una paloma blanca como la nieve”; SPN65-1128, párr. 210-212

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