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Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios bajo el tema: “LAS OBRAS DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, donde dice… Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 al 5; y también Isaías, capítulo 62, verso 10 al 12. Y dice así Apocalipsis, capítulo 1, verso 8 al 5:

“Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora.

Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas.

Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos.

Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto”.

Y en Isaías, capítulo 62, verso 10 al 12, dice:

“Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.

He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra (o sea, hizo oír Su Voz): Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.

Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada”.

Y en Habacuc, capítulo 3, verso 1 en adelante, dice:

“Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.

Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.

Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,

En medio de los tiempos hazla conocer;

En la ira acuérdate de la misericordia.

Dios vendrá de Temán,

Y el Santo desde el monte de Parán.

Su gloria cubrió los cielos,

Y la tierra se llenó de su alabanza.

Y el resplandor fue como la luz;

Rayos brillantes salían de su mano,

Y allí estaba escondido su poder.

Delante de su rostro iba mortandad,

Y a sus pies salían carbones encendidos.

Se levantó, y midió la tierra;

Miró, e hizo temblar las gentes;

Los montes antiguos fueron desmenuzados,

Los collados antiguos se humillaron.

Sus caminos son eternos.

He visto las tiendas de Cusán en aflicción;

Las tiendas de la tierra de Madián temblaron.

¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?

¿Contra los ríos te airaste?

¿Fue tu ira contra el mar

Cuando montaste en tus caballos,

Y en tus carros de victoria?

Se descubrió enteramente tu arco;

Los juramentos a las tribus fueron palabra segura.

Hendiste la tierra con ríos.

Te vieron y tuvieron temor los montes;

Pasó la inundación de las aguas;

El abismo dio su voz,

A lo alto alzó sus manos.

El sol y la luna se pararon en su lugar;

A la luz de tus saetas anduvieron,

Y al resplandor de tu fulgente lanza.

Con ira hollaste la tierra,

Con furor trillaste las naciones.

Saliste para socorrer a tu pueblo,

Para socorrer a tu ungido.

Traspasaste la cabeza de la casa del impío,

Descubriendo el cimiento hasta la roca”.

Ahora, nuestro tema para esta ocasión es: “LAS OBRAS DEL SÉPTIMO SELLO”.

Dice: “Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,

En medio de los tiempos hazla conocer…”.

“LAS OBRAS DEL SÉPTIMO SELLO”.

Para poder comprender las obras del Séptimo Sello, necesitamos comprender qué es el Séptimo Sello.

El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, el Séptimo Sello es la Venida del Ángel que era diferente a los demás, el cual apareció en esa nube de ángeles en febrero 28 de 1963, en donde este Ángel que se encuentra aquí es el Ángel que tiene el Séptimo Sello; o sea que es Cristo, el Ángel del Pacto, el cual apareció en esa nube con los siete ángeles mensajeros de las siete edades.

Y así como fueron manifestados esos siete ángeles mensajeros que aparecen en esa nube, que corresponden a las siete edades…; ellos tuvieron que aparecer en la Tierra cada uno en su edad, en carne humana, para tener su ministerio y para llevar a cabo (Cristo por medio de cada uno de ellos) la Obra de Dios correspondiente a cada edad; y esa fue la obra del ángel mensajero de cada edad, pero fue Cristo en el ángel mensajero de cada edad.

Y por eso, de edad en edad, Cristo por medio del mensajero de cada edad llevó a cabo Su Obra correspondiente a cada edad y en el territorio correspondiente, y con el Mensaje correspondiente y con el pueblo correspondiente; y así fue llamando y juntando a Sus escogidos de edad en edad.

Y la Palabra prometida por Dios para cada edad fue cumplida en cada edad a través de la manifestación de Cristo en cada uno de esos mensajeros; fue la Palabra correspondiente a cada edad manifestada - velada y manifestada por medio del mensajero de cada edad.

Y luego para el Día Postrero hemos visto, a través de la historia de las edades de la Iglesia gentil dada por el reverendo William Branham, cómo la Obra de Cristo por medio de cada ángel mensajero en cada edad fue realizada.

Y ahora, la Obra de Cristo correspondiente al Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular y en y para la Dispensación del Reino, y para el Día Postrero, tiene que ser llevada a cabo. Esa es la Obra del Ángel que era diferente a los demás viniendo en el Día Postrero en carne humana en Su Ángel Mensajero, en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, correspondiente a la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. Por lo tanto, es un mensajero dispensacional a través del cual la Obra del Séptimo Sello será realizada; la Obra del Ángel que era diferente a los demás será realizada por medio de un ángel mensajero dispensacional.

Es la primera ocasión en que Jesucristo envía un profeta dispensacional a Su Iglesia; y por medio de ese profeta dispensacional cumplirá toda promesa correspondiente al Séptimo Sello, toda promesa correspondiente a la Venida del Ángel que era diferente a los demás. Toda promesa correspondiente a la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles será cumplida por medio de esa manifestación del Ángel que era diferente a los demás, en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y las personas estarán viendo la Obra del Séptimo Sello, la Obra del Ángel que era diferente a los demás, la Obra del Ángel del Pacto por medio de carne humana, por medio del Ángel Mensajero del Señor Jesucristo; así como la Obra del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, correspondiente a la Primera Venida de Cristo, fue vista por medio del joven carpintero de Nazaret llamado Jesús de Nazaret.

Por eso Él en diferentes ocasiones habló acerca de las obras que Él hacía y dijo1: “Si ustedes no pueden creer en mí, crean a las obras; ellas dan testimonio de quién yo soy, ellas dan testimonio de que Dios me ha enviado”. ¿Por qué? Porque las obras que Él realizaba eran las obras que estaban prometidas para Dios realizarlas a través de la manifestación del Mesías en Su Venida en medio del pueblo hebreo.

Vean, dice Jesús en San Juan, capítulo 9, verso 4: “Me es necesario hacer las obras del que me envió”.

No eran las obras de un ser humano, sino las obras de Dios a través de un ser humano, a través de un velo de carne. Esa es la forma en que Dios ha realizado Sus obras de edad en edad y de dispensación en dispensación.

Las obras prometidas para la liberación del pueblo hebreo, vean ustedes, fueron realizadas por medio de la presencia del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, manifestado en carne humana en el profeta Moisés; y por eso aparece como que Moisés fue el que libertó al pueblo hebreo, pero no fue así: fue el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob por medio del profeta Moisés, utilizando al profeta Moisés.

Y ahora podemos ver cómo es que Dios realiza la Obra prometida para cada edad y para cada dispensación. Esa es la misma forma en que Él realizará las obras que Él ha prometido para el Día Postrero.

Y ahora, Cristo dice: “… las obras que yo hago en nombre de mi Padre…” (dice capítulo 10, verso 25, de San Juan).

¿Qué es lo que hacen esas obras que Jesús hace en nombre de Su Padre? Vamos a ver [verso 37 y 38]:

“Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.

Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está (¿dónde?) en mí, y yo en el Padre”.

Porque si estaba haciendo las obras del Padre celestial, y el Padre celestial había prometido que haría esas obras, ¿entonces dónde estaba el Padre? Pues estaba dentro de aquel velo de carne realizando esas obras por medio de un ser humano, por medio de un hombre llamado Jesús.

En el capítulo 5, verso 36, de San Juan, miren lo que dice ahí también:

“Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado”.

Las obras que estaba realizando estaban dando testimonio que el Padre celestial lo había enviado, estaban dando testimonio que ese era el enviado ¿de quién? Del Padre celestial.

Y las obras que estará haciendo el Ángel del Señor Jesucristo darán testimonio que ese es el Ángel del Señor Jesucristo, que ese es el Ángel que Cristo dijo en Apocalipsis 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

Y aparecer este Ángel Mensajero dando testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, lo identifican como el Ángel Mensajero de Jesucristo enviado para dar testimonio de estas cosas: de todas las cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

O sea, de todas, tanto de las cosas que en el Programa Divino Cristo cumple como de las cosas que están profetizadas que sucederán con el reino de los gentiles, con la humanidad; y las cosas que sucederán con la Iglesia de Jesucristo (las vírgenes prudentes), y las cosas que sucederán con las vírgenes fatuas, y las cosas que sucederán con el pueblo hebreo. O sea, viene enviado por Cristo para dar testimonio de todas esas cosas, de todas las cosas que sucederán en el Día Postrero.

Y su mismo Mensaje dando testimonio, o sea, revelando todas estas cosas que han de suceder, dan testimonio de que ese es el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo; y las obras que estará haciendo él en nombre del Señor Jesucristo, las cuales Cristo dijo que Él (Cristo) haría, y ver que son hechas por el Ángel de Jesucristo, pues dan testimonio de que Cristo está (¿dónde?) en él; el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, en él manifestado en el Día Postrero en carne humana, realizando las obras que Él prometió para el Día Postrero.

Y ahora, ninguna otra persona podrá hacer esas obras, ninguna otra persona podrá tampoco dar testimonio de todas estas cosas que han de suceder y dar testimonio en la forma correcta, solo el Ángel del Señor Jesucristo. Ninguna otra persona podrá dar testimonio del Séptimo Sello y abrir ese misterio del Séptimo Sello, porque solamente uno es enviado para dar testimonio de ese misterio del Séptimo Sello, abrir ese misterio, darlo a conocer a la Iglesia de Jesucristo, y ese es el Ángel del Señor Jesucristo.

Ninguna otra persona vendrá con el Mensaje del Evangelio del Reino, sino el Ángel del Señor Jesucristo; ninguna otra persona podrá venir con el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular, sino el Ángel del Señor Jesucristo; y ninguna otra persona podrá venir haciendo las obras de Jesucristo en Su Segunda Venida, sino el Ángel del Señor Jesucristo, porque será Jesucristo en Su Ángel realizando esas obras que Él prometió para el Día Postrero.

Por lo tanto, Cristo por medio de Su Ángel Mensajero estará hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, y estará revelándole el misterio del Séptimo Sello; estará dándole la fe, la revelación para ser transformada y raptada, dándole la fe del rapto a Su Iglesia en el Día Postrero.

Por medio de Su Ángel Mensajero, Cristo estará sonando la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y revelándonos el misterio de Su Segunda Venida, de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y estará llamando y juntando a todos los escogidos de Dios con la Gran Voz de Trompeta, de la cual habla en Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11 (la cual Juan escuchó); y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1. Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último”.

¿Quién es el Alfa y Omega?, ¿quién es el primero y el último? Nuestro amado Señor Jesucristo. Es la Voz de Jesucristo en el Día Postrero (o sea, en el séptimo milenio) en medio de Su Iglesia, hablándole con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino y revelándole todo estos misterios, todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice, en una parte de ese verso, con esa Voz de Trompeta, dice (vamos a leerlo completo):

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de éstas”.

¿Dónde vamos a subir? Vamos a subir a la Edad de la Piedra Angular, porque ya Cristo no está en ninguno de los siete ángeles mensajeros hablando en ninguna de esas siete edades, porque ya Él habló lo que iba a hablar por medio de cada uno de esos siete ángeles mensajeros y ya se manifestó en la forma que se iba a manifestar en cada uno de esos mensajeros, y ya los llamó a descansar al Paraíso; por lo tanto, ya no se manifestará más por medio de esos mensajeros, sino que en la Edad de la Piedra Angular sube Cristo y ahí habla con esa Gran Voz de Trompeta por medio de Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, y nos revela todas estas cosas que deben suceder pronto, y realiza las obras correspondientes a la Edad de la Piedra Angular, y en el territorio correspondiente para la Edad de la Piedra Angular, que es el territorio latinoamericano y caribeño.

En medio de los latinoamericanos y caribeños estará el Séptimo Sello, el Ángel que era diferente a los demás, Jesucristo como León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores manifestado, hablando por medio de Su Ángel Mensajero y realizando las obras que Él prometió realizar en el Día Postrero, por medio de Su Ángel Mensajero las estará llevando a cabo; y las personas estarán viendo un hombre hablando esas cosas y realizando esas cosas, pero los escogidos estarán viendo a Jesucristo detrás de ese hombre o dentro de ese hombre hablándonos con esa Voz de Trompeta y revelándonos todas estas cosas y realizando todas estas obras que Él prometió para el Día Postrero.

Ninguna otra persona podrá llamar y juntar a los escogidos de Dios del Día Postrero, excepto el Ángel de Jesucristo con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta; porque a través de ese Ángel estará Jesucristo manifestado llamando y juntando a todos Sus escogidos.

Es el mismo Señor con Aclamación, con Voz de Arcángel y con Trompeta de Dios2. Eso es el mismo Cristo manifestado, el cual estuvo manifestado en Sus siete ángeles mensajeros, manifestado nuevamente en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular hablándonos con esa Gran Voz de Trompeta, con esa Voz de Arcángel, y llamando y juntando a todos Sus escogidos.

Cuando se habla de un ángel, se está hablando de un mensajero; pero cuando se habla de un arcángel, se está hablando de un mensajero dispensacional.

Y ahora, es un mensajero dispensacional el Ángel del Señor Jesucristo, que viene con ese Mensaje de Voz de Arcángel, o sea, con ese Mensaje dispensacional para la Dispensación del Reino; y así como Dios habló por medio de los profetas, estará hablando por medio de Su Ángel Mensajero.

Vean, en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 2, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas (¿Cómo habló Dios? Por medio de los profetas),

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (¿Cómo habló en el tiempo de Jesús? Por medio de Jesús, por medio del Hijo), a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.

Ahora podemos ver que así como habló por medio de los profetas del Antiguo Testamento, también habló por medio de Jesús y después habló por medio de los apóstoles, y después habló por medio de los siete ángeles mensajeros; y para este tiempo final estaría hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino; y siempre ha estado hablando el Mensaje correspondiente a la edad a la cual envía al mensajero; no puede venir con otro Mensaje.

En Zacarías, capítulo 7, verso 11 al 12, dice, hablando del pueblo hebreo (al cual Dios le habló por medio de los profetas, y ellos fueron rebeldes a la Palabra de Dios por medio de los profetas), dice de ellos, del pueblo hebreo, dice:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros (¿Cómo habló? Por medio de los profetas); vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos”.

O sea que para las personas que no quisieron escuchar, de parte de Dios vino gran enojo y vino el juicio divino sobre esas personas.

Por eso siempre dice: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”, porque lo que dice es para todos los que viven en ese tiempo.

Y ahora vean cómo es que el Espíritu habla a Su Iglesia, a la Iglesia de Jesucristo de edad en edad... ¿Cómo habló al pueblo hebreo? Por medio de Sus profetas, de los mensajeros que Él envía de edad en edad; y luego habló por medio de Juan el Bautista, el cual fue el séptimo mensajero de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley; y luego habló por Jesucristo, el mensajero de la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo y de una nueva dispensación: la Dispensación de la Gracia.

Y luego, cuando se pasó a una nueva dispensación, vean ustedes, se descubre que ni quisieron escuchar a los profetas que Dios había enviado en el pasado, ni quisieron escuchar a Juan el Bautista, ni quisieron escuchar tampoco a Jesús; no quisieron escuchar la Voz (¿de quién?) de Dios por medio de carne humana, a través de los instrumentos donde Dios estaba manifestado.

Cristo decía3: “Las palabras que yo hablo, no las hablo de mí mismo, sino que como yo escucho al Padre hablar, así es como yo hablo”.

Y hablando de los discípulos, Cristo dijo de Sus discípulos: “Padre, la Palabra que me diste, les he dado; y ellos la recibieron”4.

Y hablando de Sus obras que Él hacía, decía5: “Las obras que yo hago no las hago de mí mismo, sino que como yo veo al Padre obrar, así es como yo obro”; eran las obras del Padre siendo reveladas por medio de Su Hijo, por medio de Jesús, siendo manifestadas.

Él obtenía la revelación de lo que debía hacer y lo hacía; y, vean, funcionaba; porque eran las obras prometidas por el Padre para ser hechas en aquel tiempo, y para hacerlas tuvo un velo de carne llamado Jesús.

Y ahora, vean ustedes, Dios habló por medio de los apóstoles durante la Dispensación de la Gracia, habló por medio de los siete ángeles mensajeros durante la Dispensación de la Gracia; fue Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, hablando por medio de ellos en la manifestación correspondiente a cada edad y haciendo la Obra correspondiente a cada edad.

San Pablo decía6: “No vivo ya yo, vive Cristo en mí”. Por lo tanto, Cristo estaba hablando por medio de San Pablo el Mensaje correspondiente a aquel tiempo, y haciendo las obras correspondientes a la primera edad de la Iglesia entre los gentiles; así fue por medio de cada mensajero en cada edad.

Y para este tiempo final encontramos que Dios habló por medio de esos siete mensajeros, el último de los siete mensajeros fue el reverendo William Branham, el precursor de la Segunda Venida de Cristo; así como Juan fue el precursor de la Primera Venida y habló Dios por medio de Juan, ahora Dios ha hablado por medio del precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Y para el Día Postrero, para la Edad de la Piedra Angular, encontramos que ya Dios ha hablado por medio de siete ángeles mensajeros en las siete edades de la Iglesia gentil. En el último de los siete ángeles mensajeros de las siete edades fue…, encontramos que en el último habló en la séptima edad de la Iglesia gentil: fue por medio del precursor de la Segunda Venida de Cristo, el Elías que tenía que venir precursando la Segunda Venida de Cristo y anunciando que Dios hablaría nuevamente, hablaría una vez más.

Y ahora, ¿dónde va a hablar? Va a hablar en la Edad de la Piedra Angular con esa Gran Voz de Trompeta por medio de carne humana, por medio de Su Ángel Mensajero; y eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, la Venida de la Palabra, del Verbo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás, manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero hablándole a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto y llevando a cabo la Obra prometida para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino; llevando así a cabo las obras que están incluidas en la Gran Obra que Él estará haciendo en el Día Postrero, en el séptimo milenio.

Todas las obras que Dios ha prometido realizar en este tiempo final, vean ustedes, serán realizadas en la Segunda Venida de Cristo, que es la Venida del Ángel que era diferente a los demás siendo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y por medio de Su Ángel Mensajero estarán siendo vistas las obras de Jesucristo prometidas para Su Segunda Venida; y estará siendo escuchado Jesucristo, la Voz de Cristo, hablando las cosas que Él dijo que hablaría en este Día Postrero en Su Venida; y estará, por consiguiente, abriéndonos el Séptimo Sello.

Porque el Séptimo Sello ¿sería abierto cuándo? El precursor de la Segunda Venida de Cristo dice que el Séptimo Sello no podía ser abierto en el tiempo del precursor de la Segunda Venida de Cristo porque no era el tiempo todavía; pero él dijo cuándo sería abierto ese Séptimo Sello. En la página 482 y 483 dice [Los Sellos]:

[199]. … Él no habla nada de la revelación de este Séptimo Sello; y también acá en Apocalipsis, en la apertura de los Sellos, también lo omitió. Vemos, pues, que es un misterio por completo, y la hora todavía no ha llegado para que se diera a conocer este misterio. Hemos llegado hasta aquí, y lo demás nos será dado allí: en el tiempo cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevar a Su Novia”.

¿Cuándo será dado a conocer el Séptimo Sello? Cuando aparezca Jesús nuevamente sobre la Tierra para llevarse a Su Novia.

Vean ustedes, Él apareció manifestado en Su Primera Venida dos mil años atrás, luego apareció manifestado en los apóstoles, luego en los siete ángeles mensajeros, y en el Día Postrero aparece manifestado en la Edad de la Piedra Angular en Su Ángel Mensajero; y ahí es donde Él estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, las cuales giran alrededor de la Venida del Ángel que era diferente a los demás; y así nos abre el misterio del Séptimo Sello, que es el misterio de la Venida del Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana en el Día Postrero; y eso es nada menos que la Venida del Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, del cual dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo en la página 57 del libro de Los Sellos en español:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

Este Ángel Fuerte que desciende del Cielo es el mismo de Apocalipsis, capítulo 10, es el mismo de Apocalipsis, capítulo 1, es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová viniendo; y Él viene directamente, dice, ¿a quién? A los judíos; Él viene directamente a los judíos. ¿Por qué? Porque Él es el Ángel del Pacto, Él es el Mensajero a los judíos.

Pero ¿qué sucede?: “Él viene ahora directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado (¿a qué?) a su fin”.

Y por cuanto Cristo, el Ángel del Pacto, vendrá al pueblo hebreo después que la Iglesia haya terminado sus edades, cuando el último de los escogidos haya entrado entonces el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová (que es el mismo Cristo viniendo en Espíritu Santo y velado y revelado en carne humana en Su Ángel Mensajero, el Ángel que era diferente a los demás, que es Cristo en esta nube viniendo), Él vendrá al pueblo hebreo, se revelará al pueblo hebreo. ¿Cuándo? Cuando la Iglesia gentil se complete con el grupo de la Edad de la Piedra Angular, en donde entrarán todos; ni uno de ellos se quedará sin ser llamado y juntado en el Día Postrero.

Todos los que Jesucristo le ha dado a Su Ángel para llamar y juntar serán llamados y juntados; ni uno se quedará. Y cuando se complete ese número (por medio del llamado de la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos), cuando sea llamado hasta el último y entre a la Edad de la Piedra Angular, Cristo terminará Su Obra de Intercesión en el Cielo y entonces saldrá de Su Trono de Intercesión, y ya la puerta será cerrada; de ahí en adelante ya no habrá ni un gentil más que pueda entrar.

Y ahora, vean LAS OBRAS DEL SÉPTIMO SELLO que estarán siendo hechas en este tiempo final.

En la América Latina y el Caribe estará siendo hecha la Obra del llamado de los escogidos de Dios con el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo hablándoles a Sus hijos, llamando y juntando a Sus hijos, a Sus ovejas, como llamó y junto a Sus ovejas en las siete etapas o edades de la Iglesia gentil; lo hizo por medio de un hombre, de un mensajero; y así también lo hará en la Edad de la Piedra Angular: por medio de un hombre, de un profeta, que es el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo.

Ahora, San Pablo, Ireneo, Martin, Colombo, Lutero, Wesley y el reverendo William Branham, ninguno de ellos fue el Señor Jesucristo; y el Ángel del Señor Jesucristo tampoco es el Señor Jesucristo, él solamente es el instrumento de Cristo para las obras del Séptimo Sello, las obras de Jesucristo, las obras de Jesucristo en Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, ser llevadas a cabo; y darnos el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, y revelarnos todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final; y realizar las obras correspondientes al Día Postrero; y llamar y juntar a los escogidos de Dios, que es una de las obras que él estará haciendo; y revelar el misterio del Séptimo Sello, que es una de las obras que él estará haciendo. Esa es la obra más grande que él estará haciendo: revelando el misterio del Séptimo Sello y cumpliendo (Cristo por medio de Su Ángel) el misterio del Séptimo Sello.

Recuerden que es Cristo el que hace las obras, es Cristo el que nos habla, es Cristo el que cumple Su promesa de Su Venida; pero todo eso lo hace por medio de carne humana a través de Su Ángel Mensajero, a través del instrumento que Él tendrá en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino en este tiempo final.

Y esa manifestación a través de Su Ángel Mensajero será el cumplimiento de Apocalipsis, capítulo 19, versos del 11 al 21; y el precursor de la Segunda Venida de Cristo hablando de ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, dice7:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y por medio de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19…, que es la Venida del Señor, que es nuestro Señor apareciendo sobre la Tierra (¿cómo?) encarnado en un hombre, la Palabra encarnada en un hombre; Él es el Verbo, Él es la Palabra; y Él viniendo en carne humana, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, estará realizando las obras prometidas para Él hacer en Su Venida.

Cualquier persona podrá decir: “¡El que está haciendo esas obras es un hombre!”. Pues si usted busca a través de la historia bíblica encontrará que todas las obras de Dios, Dios las ha realizado a través de hombres que Él ha enviado.

¿Cómo fue realizada la liberación del pueblo hebreo? Por medio de un hombre llamado Moisés; pero no fue Moisés el que realizó esa obra, fue Dios a través de Moisés; pero tenía que tener un velo de carne para realizar esa obra que Él prometió al patriarca y profeta Abraham, la cual realizaría en el tiempo señalado por Dios con la descendencia de Abraham.

Y ahora para el tiempo final, las obras del Séptimo Sello, las obras de Cristo en Su Segunda Venida estarán siendo realizadas por medio de la manifestación de Cristo, del Ángel del Pacto, del Verbo, de la Palabra encarnada en un hombre; y dondequiera que esté la Palabra, estará velada en carne humana, dondequiera que esté el Verbo, estará velado en carne humana.

Los escogidos de Dios en cada edad pueden ver la Palabra velada en carne humana en el mensajero de su edad; y así es para los escogidos de Dios de este tiempo final: podrán ver el Verbo, la Palabra velada en carne humana en el Día Postrero. ¿Y dónde vamos a ver la Palabra velada en carne humana en el Día Postrero? La vamos a ver velada en carne humana en el Ángel del Señor Jesucristo.

Veamos lo que nos dice en la página 13-A [Citas], verso 128, que es un extracto del mensaje “El juicio”, predicado en el 1964 por el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham; dice:

128 - “Ahora, ¿qué prometió Él? Vindicarse a Sí Mismo en un hombre, un cuerpo humano, como le hizo a Abraham: ‘Cuando el Hijo del Hombre…’. Sería el Hijo del Hombre, no - no - no - no el Hijo de Dios ahora; el Hijo de Dios en el Hijo del Hombre. En el capítulo 1, versículo 2, de Ezequiel, Jehová llamó a Ezequiel ‘el Hijo del Hombre’, exactamente como Jesús se llamó a Sí Mismo. Ustedes entenderán eso a través de la enseñanza de la semana. Vean, ¿qué es el Hijo del Hombre? Profético (o sea, profeta). ¿Qué sería Malaquías 4? Un profeta. ¿Cuáles eran estas cosas que han de suceder en los últimos días? Ahora, Él no dijo cuándo. Él dijo que sucederían (...) Ahora… Él aún es el Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, listo para ser revelado en los últimos días en el Trono de David como Hijo de David… / Él es la Palabra y - y Él sólo está cambiando de máscara (o sea, cambiando solamente de velo de carne) de lo que no podía verse a lo que está absolutamente declarado, la Palabra hecha carne”.

Ahora vean ustedes lo que es la Venida del Hijo del Hombre: es la Palabra hecha carne. ¿Cambiando de qué? De máscara.

A través del Antiguo Testamento cambió de un profeta a otro profeta, pero era el mismo Dios, era el mismo Ángel del Pacto; y luego vino en toda Su plenitud en carne humana en la persona de Jesús, luego vino en los apóstoles manifestado, luego vino en cada ángel mensajero; siempre cambiando (¿de qué?) de máscara, o sea, de velo de carne, siempre cambiando la apariencia física, siempre cambiando el velo de carne.

Y para el Día Postrero, así como cambió de Pablo a Ireneo, y de Ireneo cambió a Martin, y de Martin a Colombo, y de Colombo a Lutero, y de Lutero a Wesley, y de Wesley a William Branham, ¿cambiará de William Branham a quién? Al Ángel del Señor Jesucristo, porque ya estos siete mensajeros se fueron.

Y ahora, el espíritu ministerial de Elías ¿qué dijo? Estando en el séptimo ángel mensajero donde estaba manifestado por cuarta ocasión, dijo: “Yo recorreré este camino otra vez”, o sea, lo recorrerá por quinta vez. Y dijo que lo recorrerá ¿con quién? Vamos a ver con quién lo recorrerá: página 166 del libro de Citas, dice el verso 1485:

1485 - “Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’”.

O sea, de edad en edad Dios envía un avivamiento cuando envía al mensajero a través del cual Dios está manifestado en Espíritu Santo y llama y junta a Sus escogidos de esa edad. Esas siete edades tienen los siete avivamientos correspondientes a las siete edades de la Iglesia gentil; pero luego murieron esos avivamientos, luego que ya se terminó la Obra de recogimiento de los escogidos de cada una de esas edades.

Y ahora pregunta: “¿Habrá otro avivamiento?”. Si va a haber otro avivamiento tiene que haber otra edad, y si va a haber otro avivamiento tiene que Dios enviar Su Palabra; y para enviar Su Palabra tiene que haber un mensajero en la Tierra, porque la Palabra viene al mensajero de Dios para cada edad.

Siempre la Palabra viene al profeta, porque toda revelación tiene que venir por medio de un profeta; no puede venir por medio de cualquier persona, tiene que ser por medio del mensajero enviado de Dios para esa edad o para esa dispensación.

Y ahora, “¿Habrá otro avivamiento?”. La pregunta es que si habrá otro avivamiento. Ahora él dice:

“‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’. Y sólo recuerden, del Oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. Vean ustedes, es una promesa”.

Si es una promesa, tiene que estar en la Biblia; y es la promesa de Apocalipsis 19, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Verbo; y el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo que la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19 ¿es qué? Lo vamos a leer de nuevo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y ahora, la Palabra de Dios encarnada en un hombre es Apocalipsis, capítulo 19, y es también Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11. Es la Venida del Hijo del Hombre como Hijo del Hombre e Hijo de David; y viene (en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11) clamando como cuando un león ruge y siete truenos emitiendo sus voces, viene hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz como cuando ruge un león, esa Voz de los Siete Truenos.

Y ahora, con esa Voz de los Siete Truenos, que es la Voz de Cristo, vamos a ver lo que sucederá en medio de la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero. Dice (vamos a leer solamente una partecita)8:

“La Novia todavía no ha tenido un avivamiento; todavía no ha habido allí ningún avivamiento, ninguna manifestación de Dios para sacudir a la Novia. Estamos esperando eso. Se necesitarán esos Siete Truenos misteriosos para despertarla. Él los mandará, lo ha prometido”.

¿Y cómo es que los Siete Truenos emiten sus voces? Viniendo el Ángel que era diferente a los demás, el Ángel Fuerte descendiendo del Cielo; y aquí lo vemos en el cielo, en esta nube, pero Él tiene que venir en carne, ¿cómo?, en carne humana. Él es la Palabra, el Verbo; y el Verbo, la Palabra, tiene que venir en carne humana en el Día Postrero.

Y cuando el Verbo, que es Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, cuando venga en carne humana, eso será la Palabra encarnada en un hombre; por lo tanto tiene que tener un hombre, un mensajero, un profeta aquí en la Tierra, para venir manifestado en carne humana en ese profeta; y por medio de ese profeta Él traer toda la revelación correspondiente al Día Postrero, a la Edad de la Piedra Angular y a la Dispensación del Reino, y darnos a conocer todas estas cosas que Él ha prometido revelarnos a nosotros en este tiempo final.

Y con ese Mensaje de Cristo para el Día Postrero, que es la Gran Voz de Trompeta y también son los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, rugiendo, nos revela todas estas cosas, y nos revela el misterio de Su Venida; porque ese es el misterio que los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, revelan a la Iglesia de Jesucristo, es la Voz de Jesucristo revelando el misterio de Su Venida. Y con la revelación de los Siete Truenos, la Iglesia de Jesucristo recibe un avivamiento en la Edad de la Piedra Angular.

Ya no puede ser en la séptima edad, y mucho menos en la sexta, y mucho menos en la quinta edad, y mucho menos en la cuarta edad, sino que la Obra de Cristo y estos avivamientos que Él ha estado dándole a Su Iglesia, vean ustedes, van en una forma progresiva.

En una forma progresiva no es hacia abajo, sino hacia arriba; por lo tanto, miren ustedes, dio el primer avivamiento en la primera de la edad de la Iglesia gentil, y luego el segundo lo dio más arriba, y el tercero más arriba, y el cuarto más arriba, y el quinto más arriba. A medida que iba enviando un mensajero a través del cual iba hablándole a Su pueblo y llamando y juntando a Su pueblo, vean ustedes, iba dando un avivamiento en cada etapa.

Y luego, vean ustedes, esos avivamientos son despertamientos espirituales, en donde Dios despierta el alma de los hijos e hijas de Dios, los despierta a la realidad del Programa Divino; porque están dormidos espiritualmente, dormidos allá en sus almas, y no saben de dónde han venido, no saben quiénes son, no saben qué hacen aquí en la Tierra y no saben hacia dónde van; pero por medio del llamado de Cristo a través del mensajero de cada edad son despertados, son llamados:

“Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo”9.

Cristo en cada edad por medio del mensajero de cada edad estuvo llamando y despertando a los hijos de Dios en cada edad, y estuvo alumbrándoles el alma y el entendimiento para poder comprender el Programa de Dios correspondiente a su edad.

Y ahora para el Día Postrero tenemos el despertamiento más grande: el despertamiento de todos los escogidos de Dios del Día Postrero, tenemos el avivamiento más grande. ¿Y lo trae quién? Lo trae el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es el mismo Ángel Fuerte que desciende del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, y que es el mismo Ángel que era diferente a los demás, el cual se encuentra aquí.

Y ese Ángel viene en el Día Postrero manifestado ya no en el primer ángel mensajero, a través del cual se manifestó en la porción correspondiente a la primera edad a través de San Pablo; ya no viene tampoco en el segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto o séptimo, sino que viene en el mensajero de la Edad de la Piedra Angular, que es el Ángel del Señor Jesucristo; viene en él manifestado para darnos el avivamiento, el despertamiento del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular, en la Obra del Séptimo Sello en el Día Postrero.

Ese despertamiento, el avivamiento de la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, vean ustedes, ¿lo trae quién? El Séptimo Sello; es una de las obras que Él hará en el Día Postrero; y llamará y juntará a todos los escogidos de Dios. Y así como hubo un despertamiento en cada edad, en el territorio correspondiente a cada edad, ahora podemos ver que hay un despertamiento en la Edad de la Piedra Angular, en el territorio donde se está cumpliendo esa edad, que es la Edad de la Piedra Angular en la América Latina y el Caribe, cumpliéndose entre latinoamericanos y caribeños.

Y ahora podemos decir: “El avivamiento, el despertamiento que traería el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el Verbo encarnado en un hombre y clamando como cuando ruge un león, y siete truenos emitiendo sus voces conforme a Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, está siendo experimentado por la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular, en la América Latina y el Caribe, en donde se está cumpliendo la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo”.

Y esa es una de las obras del Séptimo Sello, la cual está realizando en este Día Postrero; y estamos en ese despertamiento, en ese avivamiento del Día Postrero: el avivamiento que traería el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, a través del cual viene Cristo, el Ángel Fuerte, el Ángel que era diferente a los demás, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, viene hablando con esa Gran Voz de Trompeta, viene hablando y llamando y juntando a Sus escogidos, viene hablando con esa Voz, con esa Voz de los Siete Truenos, y viene revelándonos el misterio de Su Venida.

El misterio completo de Su Venida es revelado, el cual no había sido revelado a Su Iglesia en las edades pasadas ¿por qué? Porque no era para esas edades; era para la Edad de la Piedra Angular, para los escogidos de Dios del Día Postrero, los cuales estarían viviendo ¿dónde? Estarían viviendo donde se estaría cumpliendo la Edad de la Piedra Angular.

¿Dónde se está cumpliendo? En la América Latina y el Caribe. Ese es el territorio donde Él está llamando y juntando a los escogidos, ese es el territorio donde está derramando el avivamiento, el despertamiento del Día Postrero, de la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino; y después llamará y juntará a los escogidos del pueblo hebreo, y ellos tendrán el avivamiento prometido por Dios para ellos para el Día Postrero, para el séptimo milenio.

Un avivamiento es un despertamiento espiritual donde Dios trae a vida a Sus hijos. Y de esto también habló el profeta Oseas en el capítulo 6, y también Ezequiel en el capítulo 37. Solamente vamos a leer lo que dice Oseas, y después ustedes leen lo que dice el profeta Ezequiel en el capítulo 37. Ahora, Oseas dice:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él”.

El tercer día milenial es el séptimo milenio, y es el tercero de los tres milenios postreros, para el cual Cristo dijo… Hablando de los muertos creyentes en Cristo, que han terminado sus días aquí en la Tierra en sus cuerpos mortales, Cristo dijo en San Juan, capítulo 6, verso 39 al 40, dijo:

“Y ésta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero”.

¿Cuándo? En el Día Postrero. Y el Día Postrero es el tercer día delante de Dios, de los tres días postreros, de los días postreros; porque los días postreros delante de Dios son para los seres humanos los tres milenios postreros, que son quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Cuando Jesús tenía de 4 a 7 años de edad comenzó el quinto milenio y por consiguiente comenzaron los días postreros; y por eso es que San Pablo dice que “Dios habló por medio de los profetas a los padres, y luego en estos postreros días nos ha hablado por medio de Su Hijo”; y ya han transcurrido dos mil años, que son solamente dos días delante de Dios, pero son dos mil años para los seres humanos, son dos milenios para los seres humanos.

Así como los siete días del Génesis, que aparecen donde Dios fue allí llevando a cabo Su Obra, luego esos siete días representan siete mil años (mil años por cada día); “porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día”, Segunda de Pedro, capítulo, ¿qué?, capítulo 3, verso 8; y el Salmo 90, verso 4; ¿Salmo de quién? Del profeta Moisés.

Y ahora, de esos tres días postreros (que son quinto, sexto y séptimo milenio), el Día Postrero es el séptimo milenio. De Cristo hacia acá han transcurrido aproximadamente dos mil años para los seres humanos, que son dos días delante de Dios.

El calendario está atrasado; y si le añadimos al calendario los años de atraso que tiene, ya estamos (¿dónde?) en el séptimo milenio, y por consiguiente estamos (¿dónde?) en el Día Postrero.

Y ahora, vean cómo aquí el Día Postrero es el tercero de los tres días postreros.

Y ahora, dice la Escritura aquí, donde hemos estado leyendo: “… y yo le resucitaré…”.

“… sino que lo resucite en el día postrero.

Y ésta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré (¿cuándo?) en el día postrero”.

Y vamos a continuar con Oseas; ya hemos visto cuál es el Día Postrero. Y ahora, dice:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará”.

Encontramos que el pueblo ha sido herido, el pueblo hebreo, y fue arrebatado durante dos mil años, y Hitler por poco los extermina.

Desde que entró a Jerusalén el general romano Tito y destruyó a Jerusalén y mató tantas personas..., crucificó tantas personas que dicen que ya no cabían más frente a las murallas o en las murallas no cabían más cruces, porque se llenó todo alrededor; vean, ellos pidieron la muerte de Cristo en la Cruz y ahora están recibiendo de la misma medicina.

El mismo imperio romano que crucificó a Cristo, ahora está crucificando a los hebreos también, a los demás hebreos; y le comenzó el tiempo difícil de apretura para el pueblo hebreo, lo cual ha durado unos dos mil años aproximadamente. Vean, pero dice:

“Nos dará vida (¿cuándo?) después de dos días…”.

O sea, después de esos dos mil años les dará vida... ¿Cómo les va a dar vida a ellos? El pueblo hebreo es la nación primogénita de Dios, es la nación que tiene las promesas de Dios para estar a la cabeza de todas las naciones en el Reino Milenial de Cristo; y Dios trata con el pueblo hebreo como nación, por lo tanto, Dios restaurará a la nación hebrea completamente.

En la visión de Ezequiel, en el capítulo 37, Dios le mostró a Ezequiel un campo de huesos secos, y - en extremo secos; pero, miren ustedes, Dios le preguntó a Ezequiel: “Hijo de Hombre, ¿vivirán estos huesos?”. Ezequiel le dijo: “Señor, Tú lo sabes”. ¿Por qué? Porque no hay ninguna cosa imposible para Dios. “Tú lo sabes. Si en Tu plan está que vivan, resucitarlos, pues van a vivir, pero Tú lo sabes”. Ahora, Dios le dijo que sí, que iban a vivir, y le dijo cómo, y le dijo las etapas por las cuales pasarían para su restauración.

Y vamos a ver en qué etapa fue, huesos, uniéndose esos huesos, nervios; vamos a ver en cuál de las etapas fue en que recibieron el Espíritu. Capítulo 37, verso 3 en adelante, dice:

“Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.

Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová”.

Por cuanto aquí Dios le dice al profeta que hable la Palabra para la restauración de estos huesos secos, a ser nuevamente seres humanos, encontramos que la Obra de restauración del pueblo hebreo es una Obra creadora de Dios, porque es por medio de la Palabra creadora de Dios, la cual está siendo aquí hablada por un profeta para ser cumplida en el tiempo correspondiente:

“Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso (ahí tenemos la primera etapa).

Y miré, y he aquí tendones sobre ellos (segunda etapa), y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.

Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo”.

Y ahora, ¿cómo será que el Espíritu de Dios entrará al pueblo hebreo? Vean, fue llamado de los cuatro vientos o de las cuatro esquinas de la Tierra, o sea, porque estaba el Espíritu de Dios (¿dónde?) entre los gentiles llevando a cabo la Obra en medio de Su Iglesia gentil; y por eso es que Jesucristo de entre los gentiles luego irá al pueblo hebreo; y eso es Cristo velado y revelado por medio de carne humana, la Palabra encarnada en un hombre; y en esa forma es que regresará el Espíritu de Dios al pueblo hebreo.

Así es como regresará Cristo al pueblo hebreo, y el Evangelio regresará al pueblo hebreo, el Evangelio del Reino irá al pueblo hebreo. Pero primero tiene que estar (¿dónde?) en medio de Su Iglesia gentil para darle el avivamiento del Día Postrero; tiene que estar hablándole con esos Siete Truenos, que es la Gran Voz de Trompeta también, la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, revelándole el misterio de Su Venida y realizando las obras de Su Venida, que son las obras del Séptimo Sello, las cuales serán vistas manifestadas por Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra viniendo encarnada (¿dónde?) en un hombre, en el Ángel del Señor Jesucristo.

El pueblo hebreo verá las obras del Séptimo Sello también, y dirá: “Esto es y este es al que nosotros estamos esperando”. Porque ellos están esperando la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, como dice Malaquías, capítulo 3, que vendrá (y ellos saben que vendrá en la forma de un profeta), vendrá velado en carne humana; será el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre; tiene que ser en un profeta.

Ellos lo que están esperando es la venida de un profeta en el cual se esté cumpliendo la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es el mismo Jinete, el mismo personaje de Isaías, capítulo 63; y también hay otros lugares de Isaías; y también en los Salmos habla de ese personaje de Apocalipsis 19.

Y ahora, dejamos eso quietecito ahí, ya que queremos quedarnos quietecitos ¿dónde? En el Israel celestial, en la Edad de la Piedra Angular, para que así el llamado a todos los escogidos sea completado y todos los escogidos hagan acto de presencia en la edad que les corresponde en este tiempo final, por medio del llamado que Cristo está haciendo en este tiempo final por medio de la manifestación del Séptimo Sello, de la Palabra encarnada en el Día Postrero en el Ángel del Señor Jesucristo, en la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y del Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante; el cual apareció en el cielo envuelto en esa nube, en esa nube formada por ángeles, el cual para el Día Postrero viene manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero para cumplir Sus obras prometidas para el Día Postrero, y para hablarle a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto; y darnos así la fe y la revelación para el rapto, que es la revelación de Su Venida en el Día Postrero velado en carne humana y revelado a través de carne humana.

Porque Él es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Dios en morphe, que va cambiando Su velo de carne de edad en edad y de dispensación en dispensación para llevar a cabo (¿qué?) Su Obra correspondiente a cada y cada dispensación.

Y para este tiempo, para llevar a cabo las obras del Séptimo Sello, Él estará velado en carne humana en Su Ángel Mensajero. Eso será la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, eso será la Venida del Ángel que era diferente a los demás, en el Día Postrero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y clamando como cuando ruge un león y los Siete Truenos emitiendo sus voces, que es la Voz de Cristo en este tiempo final dándonos la revelación de Su Venida y así dándonos el avivamiento del Día Postrero, o sea, produciendo el avivamiento, el despertamiento espiritual de todos los escogidos de Dios, para ser preparados y ser transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Día Postrero.

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Y por medio de esa manifestación en carne estaremos viendo ¿qué? Las obras del Séptimo Sello, las obras de la Palabra, del Verbo, del Ángel que era diferente a los demás, de Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y Su Ángel Mensajero podrá decir: “La Palabra que yo les hablo no es mía, sino del que me envió: de nuestro amado Señor Jesucristo, del Ángel que era diferente a los demás. Y las obras que yo hago no son mías, sino del que me envió: del Ángel que era diferente a los demás, del Ángel que tiene el Séptimo Sello”.

Y podrá decir también, a las personas que no quieran creer en él, podrá decirles como dijo Jesús: “Si ustedes no quieren o no pueden creer en mí, pues crean a las obras, porque las obras que yo hago dan testimonio de que Jesucristo me ha enviado”.

Así que las obras del Séptimo Sello dan testimonio dónde está el Séptimo Sello cumpliéndose en el Día Postrero, dónde está el Ángel que tiene el Séptimo Sello manifestado en el Día Postrero. Las obras que estarán siendo hechas por ese instrumento donde estará el Séptimo Sello lo estarán identificando como el velo de carne en donde el Séptimo Sello, el Ángel que era diferente a los demás, está manifestado en este Día Postrero; porque estará haciendo las cosas que Él prometió que haría en este Día Postrero, cada una en su debido momento.

O sea que no lo pueden apurar, o sea, ajorar: “No, que lo que queremos ver es esto”. Quizás eso que quieren ver algunos es lo que está para lo último, y quieren ver lo último sin ver lo primero. “No, que yo quiero ver los grandes milagros, quiero ver los grandes milagros físicos”.

Espere a que llegue la apretura. Siéntese por otro lugar, si es que no quiere ver lo que va antes de ese tiempo; pero le conviene ver lo que es primero, porque lo que es primero le prepara para lo que viene después; porque cuando llegue esa manifestación plena de grandes maravillas y milagros físicos, ya Dios habrá hecho grandes maravillas y milagros espirituales, y les habrá abierto los ojos a los hijos e hijas de Dios, a los escogidos; y estarán viendo la Venida del Ángel que era diferente a los demás, velado en carne humana en Su Ángel Mensajero y revelado por medio de Su Ángel Mensajero, y estarán recibiendo la fe, la revelación para ser transformados y raptados en el Día Postrero.

La revelación para ser transformados y raptados en el Día Postrero no es los grandes milagros y maravillas que van a ser hechos en esa etapa de la apretura, sino que es la revelación del Séptimo Sello, siendo dada a conocer esa revelación a los escogidos de Dios por medio del Ángel que era diferente a los demás a través de Su Ángel Mensajero; porque son los Truenos, la Voz de Cristo, los Truenos, los que le dan a Su Iglesia la fe, la revelación para ser transformados y raptados.

La fe de rapto, ¿dónde está? En los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10.

Vamos a ver si eso es cierto, si lo dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo; si lo dijo, entonces tiene que ser así y tiene que cumplirse así. Página 128 dice [Los Sellos]:

“121. Ahora, los Siete Truenos de Apocalipsis permitirán que Él muestre a la Novia cómo prepararse para obtener esa gran fe de traslación”.

¿Qué es lo que le trae la fe de rapto, de traslación, a los escogidos? Los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, que es la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero por medio de Su velo de carne, donde estará manifestado en el tiempo final.

En la página 104 del libro de Los Sellos también dice:

“[37]. … Luego vienen siete truenos misteriosos que ni están escritos. Correcto. Y yo creo que por medio de los Siete Truenos será revelado en los últimos días lo que se necesita para aparejar la Novia para tener la fe (¿para tener la fe de qué?) del rapto; porque con lo que tenemos ahora no podríamos subir. Hay algo que tiene que venir para aparejarnos, porque como estamos ahora apenas podemos tener suficiente fe para la Sanidad Divina. Tenemos que tener suficiente fe para ser transformados en un momento y ser sacados de esta Tierra. Y veremos más adelante (Dios mediante), dónde está esto escrito”.

Ahora, vean ustedes cómo ese misterio que revelan los Siete Truenos es lo que les da la fe, la revelación para el rapto a los escogidos de Dios.

Vamos a ver un poquito más: página 117 dice de la siguiente manera [Los Sellos]:

“79. Ahora, piense bien, Juan escribió esto que tenemos, pero cuando empezó a escribir los otros siete truenos, le dijeron: ‘No lo escribas’. Ahora, Juan tenía comisión de escribir todo lo que viera, pero cuando tronaron estos siete truenos de Apocalipsis 10, entonces le fue dicho: ‘No escribas nada de esto’. Estos son misterios que todavía no conocemos; pero la opinión mía es que serán revelados ya muy pronto, y esto impartirá fe y gracia a la Novia para ser raptada. Hemos estudiado todo lo que sabemos, todas las dispensaciones, y hemos visto todas estas cosas; hemos visto los misterios de Dios, y hemos visto la gran reunión de la Novia en los últimos días; sin embargo hay algo allí todavía al cual no podemos llegar. Hay algo allí. Pero me imagino que cuando esos misterios empiecen a manifestarse… Dios dijo: ‘Detengamos esto. Yo revelaré esto en aquel día. Juan, no escribas esto porque tropezarán con ello…’”.

Y los Truenos son los que revelan el Séptimo Sello, y el Séptimo Sello es la Venida del Señor, la Segunda Venida de Cristo; y el Séptimo Sello, ¿lo tiene quién? El Ángel que era diferente a los demás, el cual es Cristo, el Ángel del Pacto.

Tropezaron con la Primera Venida de ese Ángel del Pacto dos mil años atrás, y dice:

“… no escribas esto porque tropezarán con ello…”.

Tropezarán con esa misma piedra. O sea que muchas personas son peores que el burro, porque el burro no tropieza con la misma piedra dos veces; o sea, un poquito más burros que un burro.

“… déjalo pasar; pero Yo lo revelaré en aquel día cuando tengan necesidad de saberlo”.

En la primera edad no tenían necesidad de saberlo, por lo tanto Juan no tenía necesidad de escribir ese misterio, porque no era para ser revelado a la primera edad de la Iglesia gentil. La segunda edad tampoco tenía necesidad de saberlo porque no era el tiempo para el cumplimiento de ese misterio, y no era el tiempo para el rapto de los escogidos, no era el tiempo para ellos tener fe para ser transformados; por lo tanto, no tenían necesidad de saber eso.

Y saber ese misterio con dos mil años de anticipación, iban a salir muchos grupos sectarios que tratarían de agarrarse de eso para tratar de decir que se estaba cumpliendo en sus días.

Esto es para ser cumplido en el tiempo final, en el Día Postrero, en el séptimo milenio y en la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, la primera edad no tuvo necesidad de saber, conocer el misterio, aunque sabía que era la Venida del Señor; pero no sabía el misterio, no conocía que la Venida del Señor sería la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, en el Ángel del Señor Jesucristo. Juan pudo ver algo, y trató de adorar al Ángel, pero el Ángel le dijo10: “Mira, no lo hagas”. Pero no podía escribir ese misterio contenido en los Siete Truenos.

Ahora, la primera edad no tuvo necesidad de conocer ese misterio en aquel tiempo, la segunda tampoco, la tercera tampoco, la cuarta tampoco, la quinta tampoco, la sexta tampoco y la séptima tampoco, ni los siete ángeles mensajeros tampoco tuvieron necesidad de conocer ese misterio; aunque todos sabían que el misterio que era hablado por los Siete Truenos…, o muchos supieron que era el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Pero ahora, ¿quién es el que tiene necesidad de saber lo que los Truenos hablaron?, ¿quiénes son los que tienen necesidad de escuchar lo que los Truenos hablaron, para que les dé la fe para ser transformados y raptados? Pues los que estarán esperando la transformación y el rapto en el Día Postrero, que son los hijos e hijas de Dios de la Edad de la Piedra Angular; y solamente podrán ser transformados y raptados conociendo lo que los Truenos han hablado, o sea, conociendo el misterio del Séptimo Sello.

Y conociendo el misterio del Séptimo Sello obtienen la fe, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, y obtienen así toda la bendición de Su Segunda Venida; y eso lo obtienen por medio de la Voz de los Siete Truenos, las voces de los Siete Truenos, que es la Voz de Cristo dándonos Su Mensaje Final, el Mensaje del Evangelio del Reino. Esa es la Voz de Cristo, la Voz de los Siete Truenos emitiendo sus voces, y es también la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a todos los escogidos de Dios.

Y ahora, ¿quiénes son los que tenían necesidad de conocer ese misterio? Pues los que van a ser transformados y raptados. ¿Y dónde están las personas que van a ser transformadas y raptadas? Pues aquí estamos; por lo tanto, nosotros somos los que teníamos necesidad de conocer ese misterio.

¡Y gracias a Dios que Su Voz, la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge y Sus Siete Truenos emitiendo sus voces, están emitiendo sus voces en la Edad de la Piedra Angular y en la Dispensación del Reino, en el territorio latinoamericano y caribeño!, donde se está haciendo el llamado de la Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo, que es el Mensaje del Evangelio del Reino llamando y juntando a Sus escogidos en el Día Postrero.

Y ese Mensaje gira alrededor (¿de qué?) de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Ángel que era diferente a los demás, viniendo el Ángel que era diferente a los demás (que es el Ángel del Pacto, que es el Verbo), Jesucristo en Espíritu Santo, la Palabra encarnada en un hombre: en Su Ángel Mensajero, y hablando por medio de ese Ángel Mensajero como el León de la tribu de Judá y los Siete Truenos emitiendo sus voces; y hablando en el Día Postrero, en el Día del Señor, con esa Gran Voz como de trompeta, y revelándonos el misterio del Séptimo Sello, el misterio de Su Venida; y así dándonos la fe, o sea, la revelación del rapto, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo.

Esa revelación viene con y en el Mensaje del Evangelio del Reino, el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta, que es el mismo Mensaje de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10. Ese es el Mensaje del Ángel que era diferente a los demás, ese es el Mensaje de la Palabra viniendo en carne humana en el Día Postrero; y hablándonos por medio de ese velo de carne humana, que ya sabemos ya sabemos que es el Ángel del Señor Jesucristo, el Ángel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular y Ángel Mensajero de la Dispensación del Reino.

El primer mensajero dispensacional y último mensajero dispensacional que envía Jesucristo a Su Iglesia, porque por medio de ese mensajero las obras de Jesucristo —que es el Séptimo Sello— son llevadas a cabo; como las obras del Ángel del Pacto para la liberación del pueblo hebreo fueron llevadas a cabo por medio de un profeta dispensacional llamado Moisés.

Por eso el ministerio de Moisés regresa a la Tierra en el Día Postrero en carne humana, en el mismo velo de carne donde esté la Palabra encarnada en un hombre; y como es un tiempo de liberación representado en el Año del Jubileo, Moisés tiene que estar presente, y Jesús también y Elías también.

Son los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús manifestados en carne humana, en el velo de carne donde estará la Palabra, que es Jesucristo, que es el Ángel del Pacto, que es el Ángel que era diferente a los demás viniendo en carne humana. Eso es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: es el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre, en Su Ángel Mensajero, hablándonos todas estas cosas y llamándonos y preparándonos para nuestra salida de este planeta Tierra en cuerpos eternos.

Así como el pueblo hebreo salió de Egipto, nosotros saldremos de este planeta Tierra con cuerpos eternos; e iremos a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de LAS OBRAS DEL SÉPTIMO SELLO, que son las obras de nuestro amado Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Ángel que era diferente a los demás, viniendo en el Día Postrero, el cual es el Verbo, la Palabra, viniendo en carne humana en un hombre del Día Postrero, que es el Ángel del Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de Jesucristo en Su Venida en este Día Postrero, en el cumplimiento del Séptimo Sello, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también; y pronto todos seamos transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta noche, dándole gracias al Séptimo Sello, dándole gracias al Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel del Pacto, nuestro amado Señor Jesucristo; el cual apareció allí en Su cuerpo teofánico como uno de esos ocho ángeles que fue manifestado, de esos ocho ángeles que fueron manifestados en esa nube formada por ellos mismos.

Que las bendiciones de Cristo nuestro Salvador, el Ángel que era diferente a los demás, se materialicen en cada uno de ustedes y en mí también; porque Él viene para bendecirnos a todos nosotros, darnos la fe, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final. Que Dios les bendiga a todos, que Dios les guarde. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Pasen todos muy buenas noches, y con nosotros nuestro amigo y hermano, el reverendo Miguel Bermúdez Marín, para finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Ya por aquí, Miguel, porque si no llegas rápido se nos entrelaza parte de otro mensaje con el de hoy, y no tendríamos dónde detenernos; pero en el de mañana (ya sea a través de video o de folletos o de cintas) escucharán la continuación, porque mañana tendremos ¿qué tema, Miguel? O sea que todavía estamos en el Séptimo Sello.

En la tarde tuvimos “El Mensaje del Séptimo Sello”. Vimos que es el Mensaje del Evangelio del Reino, vimos que es el Mensaje de los Siete Truenos, vimos que es el Mensaje de la Trompeta Final, vimos que es el Mensaje del Evangelio del Reino; y ahora hemos visto “LAS OBRAS DEL SÉPTIMO SELLO”. Y mañana veremos “La Luz del Séptimo Sello”, a las 9:00 de la mañana, tempranito, porque desde por la mañana es que se puede ver la luz de sol; y ahora, desde por la mañana mañana, estaremos viendo “La Luz del Séptimo Sello”; ese será el tema para mañana. Y luego, en la tarde…, al mediodía “La Victoria del Séptimo Sello”; y a las 6:00 de la tarde “La Fe del Séptimo Sello”.

Solamente tres mensajes tendremos para mañana, en donde podemos ver que todos están girando alrededor del Séptimo Sello. ¿Por qué? Porque el Mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor ¿de qué? Del Séptimo Sello.

¡Ese es el Mensaje más importante en medio de la raza humana en este Día Postrero! Y eso es lo más grande que puede ser hablado en este Día Postrero, y eso es lo más grande que puede ser escrito en este Día Postrero. No hay nada más grande.

Bueno, vamos a dejarlo ahí quietecito, porque no hay dónde detenerse.

Desde mil novecientos…, vamos a decir desde 1974, para no ir explicando que desde antes del 70 ya pues estaba siendo predicado sobre el Séptimo Sello y los Truenos y la fe del rapto, pero la mayor parte de las personas vino a saber del 74 en adelante; pero ya cuando yo vine en el 1971 a la actividad de ministros en Los Alarcón, en Ciudad México, Distrito Federal, donde hubo una actividad o congreso (no sé cómo le llamarían) de ministros de toda la América Latina del Mensaje de nuestro hermano Branham, ahí estaba Miguel, yo estaba también allí; y ya para ese tiempo yo estaba predicando sobre el Séptimo Sello y sobre los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, y sobre la fe del rapto.

En el Venado, de San Luis de Potosí, ahí estuve predicando sobre el Séptimo Sello, la fe de rapto y también…, Séptimo Sello, los Truenos y fe de rapto; y también en Torreón estuve predicando sobre los Truenos, la fe de rapto, el Séptimo Sello...

Y desde que comencé a predicar todavía no he tenido un lugar en la Escritura donde pueda hacer un cambio para predicar de otra cosa, porque todo gira alrededor del Séptimo Sello en este Día Postrero, y el Mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor del Séptimo Sello; y uno no puede hacer girar un Mensaje de una dispensación alrededor de otra cosa que no sea el eje alrededor del cual tiene que girar ese Mensaje; porque es como una rueda, que tiene que girar en su eje.

Así como el Mensaje del Evangelio de la Gracia usted no lo puede poner a girar sobre el eje de la Ley de Moisés, porque no funciona; tiene que ser sobre el eje de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios en Su Obra de Reclamo allá en medio del pueblo hebreo, muriendo en la Cruz del Calvario; y luego derramando Su Espíritu sobre ciento veinte personas, y derramando de Su Espíritu sobre todo creyente en Él, a medida que han ido pasando los tiempos, los años.

Y esta bendición del Espíritu Santo y de salvación es para los días postreros; y todavía está abierta la puerta para que puedan entrar los escogidos que faltan de entrar y puedan entrar otras personas también; pero no podrán llegar hasta donde llegarán los escogidos de Dios: hasta obtener el nuevo nacimiento, solamente lo obtienen los escogidos de Dios; pero se quedan con una bendición los demás, y entrarán a la vida eterna luego del Milenio y del Juicio del Trono Blanco; porque aparecerán como personas que creyeron en la Primera Venida de Cristo y dieron su vida a Cristo, y después fueron de ayuda en la Iglesia de Jesucristo.

Bueno, vamos a dejar eso ahí quietecito, porque ya eso es… Es que si nos metemos a explicar mucho sobre todas estas cosas, ya necesitaríamos hacer una vigilia, y no vamos por ahora a estar en una vigilia.

¿A cuántos de ustedes les gusta la vigilia? ¿Saben ustedes que nuestra edad está de vigilia?, ¿pero saben ustedes que nos ha tocado la mejor vigilia? La que les gusta a casi todos ustedes: la vigilia que es por el día.

—¡Vamos a vigilar, vamos de vigilia!

—¿A qué hora vas a salir?

—Bueno, vamos a tratar de estar allí en la vigilia a las 6:00 de la mañana, para comenzar la vigilia.

—¿Pero cómo vamos a hacer una vigilia de día?

Es que la cuarta vigilia es de día, y es que la Edad de la Piedra Angular es de día; pertenece al nuevo día de la Dispensación del Reino y al nuevo día del séptimo milenio. Y por lo tanto, con la Luz del Sol, de Cristo, que es el Séptimo Sello, van siendo alumbrados todos estos misterios del Reino de Dios.

Y ahora vamos mirando y viendo, y vamos conociendo como somos conocidos; porque cuando es de día nos podemos ver y nos podemos conocer; como Miguel me puede ver y conocer a mí, yo lo puedo mirar a él y lo puedo conocer a él.

Bueno, vamos a dejar eso quietecito ahí, porque de otra forma nos meteríamos en un tema del cual necesitaríamos bastante tiempo; porque estaríamos mirándonos los unos a los otros, y estaría Cristo mirándonos a nosotros, y nos estaría viendo como los escogidos del Día Postrero; y nosotros estaríamos mirándolo, mirando la Palabra, que es Cristo, y lo estaríamos viendo; y entonces, ¿qué sucedería? Pues Él nos estaría mirando y nos estaría viendo como Él, y nosotros lo estaríamos mirando y lo estaríamos viendo como nosotros; y ahí lo vamos a dejar. Vamos a dejarlo quietecito ahí.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y hasta la próxima ocasión. Pasen todos muy buenas noches.

“LAS OBRAS DEL SÉPTIMO SELLO”.

[Revisado enero 2019]

1 San Juan 10:25

2 1 Tesalonicenses 4:16

3 San Juan 12:49-50, 14:10

4 San Juan 17:8

5 San Juan 5:19

6 Gálatas 2:20

7 Sellos, pág. 256

8 Sellos, pág. 212

9 Efesios 5:14

10 Apocalipsis 19:10, 22:9

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