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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en Zona 18, en la Ciudad de Guatemala, Guatemala; es para mí una bendición grande estar con ustedes en este nuevo lugar que dedican a Dios, que han dedicado a Dios para el servicio de Dios y para así escuchar la Palabra de Dios en este lugar, y perseverar sirviendo a Cristo nuestro amado Salvador.

Nos dice la Escritura en Isaías, capítulo 11, versos 1 en adelante, y Habacuc, capítulo 2, verso 14. Vamos a ver Isaías primero, capítulo 11, verso 1 en adelante dice:

“Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.

Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.

Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;

sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.

Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.

Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.

La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.

Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.

No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.

Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.

Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat, y en las costas del mar.

Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.

Y se disipará la envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;

sino que volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón los obedecerán.

Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto; y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias.

Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria, de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto”.

O sea, que será algo paralelo a lo que sucedió en el tiempo en que Dios libertó al pueblo hebreo y los llevó a la tierra prometida.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “ROMPIENDO LAS BARRERAS DE LA IGNORANCIA”.

Esto es rompiendo las barreras de las tinieblas, de la ignorancia; porque cuando una persona está en ignorancia, lo que tiene en su cabeza, en su mente y en su alma es una condición de tinieblas por falta de la luz del conocimiento de Dios.

Y ahora, vean ustedes, así como Dios en el Génesis dijo: “Sea la luz” y fue la luz… ¿Por qué dijo que fuera la luz? Vamos a ver por qué, algo pasaba por lo cual Dios tuvo que decir que fuera la luz. Dice:

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra (Génesis, capítulo 1, verso 1 en adelante estamos leyendo).

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas.

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.

Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.

Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día (o sea, el primer día de estos días en donde Dios está llevando a cabo esta Obra)”.

Y ahora, vean ustedes cómo también en San Juan, capítulo 1, nos dice la Escritura, hablándonos acerca del Verbo que era con Dios y era Dios, vamos a ver cómo nos dice. Capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece…”.

Y cuando resplandece en las tinieblas la luz, ¿qué pasa? La barrera de las tinieblas se va, desaparece. ¿Por qué? Porque la luz resplandece en las tinieblas, y se van las tinieblas porque llegó la luz, es rota la barrera de las tinieblas.

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

Vean, solamente las barreras de las tinieblas - solamente pueden ser quitadas las barreras de las tinieblas en el alma y en la mente de una persona cuando viene la Luz. Y Cristo dijo1: “Yo soy la luz del mundo”. Cristo viniendo a la persona y resplandeciendo en el interior de la persona rompe las barreras de las tinieblas en la vida de las personas.

“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella”.

O sea que esas barreras de las tinieblas no prevalecen contra la Luz, porque la Luz es más poderosa.

Si usted quiere ver cómo huyen las tinieblas, durante la noche busque una luz, una buena luz y… o una linterna o una flashlight o reflector, y usted téngalo en la mano y se para en la oscuridad donde hay muchas tinieblas, y dígale a las tinieblas: “Yo te voy a hacer huir”, y prenda la luz y verá cómo se van las tinieblas; y hasta donde llega la luz: la barrera de las tinieblas es rota; y hasta donde llega la luz del Evangelio son rotas las barreras.

Y ahora, Cristo es el Verbo, la Palabra, y hasta donde llegue Cristo resplandeciendo, hasta ahí se rompen las barreras de las tinieblas, tanto en el alma de la persona como en la mente, como en las naciones. Y ahora:

“Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo”.

Y ahora, ¿cómo iba a venir a este mundo esa Luz verdadera, el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual creó todas las cosas? Ahora vendría a este mundo ¿cómo? Vestido de carne humana, y continuaba siendo la Luz, para alumbrar en el interior de todas las personas con el resplandor de Su Venida predicando el Evangelio.

Por medio de la enseñanza es que la persona obtiene la liberación de las barreras de las tinieblas, es libertada la persona. Cristo dijo2: “Conoceréis la verdad, y la verdad os libertará”.

Y Cristo es el Camino, Cristo es la Verdad y Él es también la Vida3. Y cuando una persona conoce ese misterio de Cristo, ¿qué sucede? Esa persona ha sido libertada de la oscuridad, de las tinieblas, de esa barrera de las tinieblas que le impide obtener la vida eterna. Y al ser libertada la persona, ¿qué obtiene? Entonces ha obtenido el conocimiento del camino de la vida eterna, que es Cristo, y toma ese camino.

¿Y el camino de la Vida es hacia dónde? Hacia arriba4.

¿Y hacia dónde fue Jesucristo cuando resucitó? Hacia arriba.

¿Y hacia dónde van los escogidos de Dios cuando sean raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero? Hacia arriba también.

¿Y de dónde vienen las bendiciones de Dios? De arriba.

Ahora podemos ver que aquel que estuvo aquí en la Tierra dos mil años atrás en carne humana, el cual es la Luz del mundo, dijo5:

“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo”.

Y ahora cada hijo e hija de Dios ¿de dónde ha venido? Del Cielo, de la séptima dimensión, ¿sabían ustedes eso? Antes de pasar a cualquier otra dimensión estábamos en la séptima dimensión. ¿Y por qué? Porque estábamos en Dios, y la séptima dimensión es la dimensión de Dios; y de ahí vino también Jesucristo, por eso es que Él es nuestro hermano mayor.

Y ahora, Él viene a redimir a todos Sus hermanos menores para llevarlos de regreso a Dios; y nos llevará de regreso a Dios con un cuerpo físico eterno y glorioso, y glorificado, como el de Jesús, y con un cuerpo teofánico eterno también. Así que iremos de regreso a Dios vestidos de carne humana.

Así como un atributo de un padre terrenal sale de su padre ¿y a dónde va? Pues al vientre de su madre; y luego cuando regresa a su padre, regresa vestido de un cuerpo de carne; y entonces es que puede tener compañerismo con su padre.

Mientras estaba en los lomos de su padre, ahí no tenía compañerismo, aunque andaba siempre con su padre; y cuando su padre comía, él estaba comiendo también; cuando su padre dormía, él estaba durmiendo también.

Así como cuando Abraham diezmó a Dios, a Melquisedec: Leví, que era ¿su qué?... (¿Su nieto era, Miguel?) Abraham padre de Isaac, Abraham abuelo de Jacob y Abraham bisabuelo (¿verdad?) de Leví. Bisabuelo Abraham, por lo tanto Leví era bisnieto; y el bisnieto, miren, estaba (¿con su qué?) con su bisabuelo.

¿Y saben ustedes quiénes estaban ahí también? Todos los hijos del pueblo hebreo, todo el Israel terrenal estaba también allí. Por eso Dios le dijo6: “Tu simiente, tu descendencia, será esclava en tierra ajena”. Miren, ya Dios hablándole de la descendencia de Abraham según la carne, que estaría en una tierra ajena. Dios no le dijo en qué tierra, reservó ese lugar en secreto.

Y ahora, vean ustedes, nosotros en cuanto a la parte física, miren ustedes, estábamos en nuestro padre terrenal, y antes pues estábamos en nuestro abuelo, y antes pues en nuestro bisabuelo, y así usted sigue… (eso es en cuanto al cuerpo físico) pero no podíamos tener compañerismo, confraternidad con nuestro padre, con nuestro abuelo o con nuestro bisabuelo hasta aparecer vestidos de un cuerpo de carne.

Y ahora, algunos no tuvieron confraternidad, compañerismo, con su bisabuelo porque se murió antes de aparecer usted en ese cuerpo físico, pero algunos sí con sus abuelos y sus abuelas, y otros solamente con sus padres; pero vean ustedes cómo ese programa terrenal es tipo y figura del Programa celestial.

Y ahora nosotros estando manifestados en carne humana aquí en la Tierra estamos teniendo compañerismo, confraternidad con Dios; nos ha dado un cuerpo teofánico: cuando hemos nacido de nuevo es que ha comenzado el compañerismo de nosotros con Dios y Dios con nosotros, y ese es un compañerismo espiritual; aunque nuestro cuerpo lo llevamos para dondequiera y ahí nos colocamos en el lugar que sea: glorificamos a Dios, hablamos con Dios y Él habla con nosotros por medio de Su Espíritu hablándonos Su Palabra.

Y cuando tengamos el nuevo cuerpo entonces tenemos compañerismo físicamente también, estaremos con Él a Su lado, caminaremos durante el glorioso Reino Milenial por este planeta Tierra con Él, lo veremos en Su cuerpo glorificado, aquel cuerpo que resucitó en forma glorificada. ¿Por qué? Porque así como nosotros nos vemos los unos a los otros… ¿Por qué nos vemos los unos a los otros? Porque estamos en un cuerpo igual todos.

Y cuando estemos en un cuerpo igual al de Jesucristo entonces lo veremos a Él también y tendremos compañerismo con Él. Así como nosotros tenemos compañerismo los unos con los otros, así será también durante el Reino Milenial, y un poquito antes también: cuando ya estemos transformados lo veremos a Él en Su cuerpo glorificado, porque también nosotros tendremos un cuerpo glorificado; e iremos con Él a la Cena de las Bodas del Cordero y allí estaremos con Él también.

Y todos los que deseaban ver a Jesucristo, cómo era dos mil años atrás cuando resucitó en aquel cuerpo en el cual apareció a Sus discípulos y ninguno lo conoció…, excepto en aquellas ocasiones en que Él les hablaba, y entonces decían: “¡Pero si es Jesucristo, si es Él!”. Algo pasó con Su cuerpo.

O sea que Dios al resucitarlo y ser ese cuerpo glorificado… Así como los muertos en Cristo cuando resuciten no van a ser conocidos físicamente por sus familiares. ¿Por qué? Porque resucitarán en un cuerpo eterno, en un cuerpo glorificado.

Y si, digamos, su papá o su mamá al ser creyentes en Cristo y ser elegidos por Dios, escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, cuando resuciten… si eran unos ancianitos, y les aparezcan a ustedes, ustedes no van a estar esperando unos ancianitos; ustedes están esperando entonces unos jovencitos más jóvenes que muchos de ustedes. O sea que los que tienen 30 o 70 años, al estar esperando a sus padres no van a estar esperando una persona de 30 o 40 o 60 años, sino que van a estar esperando una persona más joven que ustedes.

O sea que los hijos que están aquí en la Tierra todavía, que tienen 30 o 50 o 70 años van a estar esperando a papá y mamá más jovencitos que lo que son sus hijos en la actualidad; y eso parece una locura aparentemente, que estemos esperando a nuestros padres jovencitos, de 18 a 21 años.

¿Y cómo pueden ser nuestros padres, si representan de 18 a 21 años? Es que en el otro cuerpo que ellos tenían, ellos fueron los padres de nuestro cuerpo terrenal, pero ahora nosotros tendremos un cuerpo como el de nuestro Padre celestial, que es el cuerpo glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, en ese nuevo cuerpo ya todos seremos jovencitos: los ancianos serán jovencitos, los jóvenes serán jovencitos… pero en cuerpo eterno; porque jovencitos en la actualidad, eso es vanidad. Es bueno estar jovencito pero eso es vanidad, porque es pasajero, y algunos piensan que eso es para siempre. No, la juventud en el cuerpo físico es temporal, la persona comienza a morir después de los 20 años en adelante, por ahí comienza su cuerpo esa etapa de muerte, 20 o 25 años ya comienza a decaer.

La persona comienza un niñito lleno de vida; va subiendo subiendo hasta que llega a su etapa máxima, vamos a decir, de los 15 a los 20 años; llegó a la cúspide ahí, y después comienza a bajar. Y si no se ha cuidado bien la persona, la bajada que da es muy pero que muy precipitada, los que no cuidan su cuerpo tienen graves problemas.

Por eso es que el cuerpo que Dios nos ha dado tenemos que cuidarlo; no podemos colocar en nuestro cuerpo cosas dañinas, como vicios y cosas así. Es más, la Escritura dice7: “El que destruya el templo de Dios, Dios lo destruirá”.

Y ahora, al saber que somos templo de Dios, del Espíritu Santo, tenemos que cuidar ese templo que es de Dios; porque en nuestro cuerpo el Espíritu de Dios ha venido al recibir a Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo; y Él habita ahí dentro de nosotros, Él está con nosotros; donde nosotros moramos, ahí está morando Dios también.

Y ahora, por eso es que la persona tiene que vivir una vida apartada de las cosas dañinas, tanto cosas dañinas físicas como espirituales también.

La persona está llamada a vivir apartada del pecado, porque la paga del pecado es (¿qué?) muerte; y para llegarle la muerte a una persona algunas veces se va enfermando, le vienen problemas de salud. Pues en las maldiciones que Dios le dijo a Moisés que fueran habladas sobre el pueblo hebreo, están las diferentes enfermedades; pero las bendiciones, Dios dice: “Si oyes mi Voz y guardas mis mandamientos, no enviaré ninguna de estas enfermedades a ti, sino a tus enemigos”8.

O sea que en las bendiciones está ser personas libres. La salud para la persona es parte de la bendición de Dios. Por eso es que Él quiere que nosotros vivamos vidas santas, apartadas del mal, del pecado, y así tengamos la bendición también de la salud física.

Y ahora, si alguno pues tiene problemas de salud: Dios es nuestro Sanador. Si la persona puede creer lo que dice la Escritura: Él llevó nuestras enfermedades así como llevó nuestros pecados también9… Así como usted, al recibir a Cristo como su Salvador, recibe (¿qué?) salvación; y cuando usted acepta a Cristo también como Sanador, pues usted obtiene (¿qué?) sanidad del cuerpo.

Ahora, eso tiene usted que creerlo en lo profundo de su alma. Cuando usted lleva esa Verdad Divina, esa Luz Divina hasta su alma, hasta el subconsciente, lo baja allá a su alma: eso se tiene que materializar en usted, así como se materializa en usted la salvación de Cristo, porque usted lo creyó allá en lo profundo de su alma.

Y así son todas las bendiciones, todas las promesas divinas que Cristo ha hecho, que Dios ha hecho para Sus hijos, tanto las bendiciones del Antiguo Testamento como las del Nuevo Testamento. Hay que creerlas, llevarlas allá en lo profundo del alma; y aunque las circunstancias sean contrarias, permanecer creyéndolas.

Por ejemplo, una persona al creer en Cristo como su Salvador, cuando vienen difíciles momentos a su vida y pruebas a su vida, la persona en su alma permanece creyendo que aunque tenga problemas Cristo lo salvó y algún día tendrá un cuerpo nuevo y vivirá por toda la eternidad.

No importa los problemas que surjan en su vida terrenal, la persona en su alma cree que es imposible toda cosa negativa que le puede llegar de momento a su mente; pero no le puede llegar a su alma, porque la rechaza con algo positivo; con lo positivo usted combate lo negativo.

Cuando pensamientos negativos, malos, vengan a su mente, ¿cómo los va a combatir? Pues piense cosas buenas, cosas positivas. Y si usted piensa cosas positivas, ¿qué pasa? Los pensamientos negativos se van. Si usted en las tinieblas prende una luz, ¿qué sucede? Pues se van las tinieblas. Y así es en nuestra mente los pensamientos negativos.

Recuerde que toda persona - a toda persona le llegan pensamientos malos en algunas ocasiones. No deje que se queden ahí; porque si se quedan ahí, bajan al alma y le harán gran daño. Combátalos desde lo profundo de su alma: subiendo a su mente pensamientos positivos, comience a pensar en las cosas de Dios, comience a cantar y ahí se tienen que ir todas esas cosas dañinas.

Y ahora, vean ustedes cómo la Luz hace huir las tinieblas. Y también la Escritura dice10: “Resistid (¿a quién?) al diablo, y (¿qué pasará?) de vosotros huirá”. Ese es el príncipe de las tinieblas. Y resistimos al diablo ¿con qué? Con Cristo en nuestra alma y en todo nuestro ser, y tiene que huir de nosotros. Si trae malos pensamientos, tiene que huir con esos malos pensamientos para otro lugar, y con lo que sea.

Ahora, por falta de conocimiento muchas personas pierden grandes bendiciones de Dios, como dice Dios acerca del pueblo hebreo. Vamos a ver, en Isaías, capítulo 5, dice algo del pueblo hebreo; el verso 13 dice:

“Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento; y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed”.

Por falta de conocimiento, vean ustedes, pereció y fue llevado cautivo el pueblo hebreo, en esa ocasión de la cual habla aquí la Escritura y en otras ocasiones también.

Ahora, es muy importante obtener el conocimiento de Dios correspondiente al tiempo en que uno está viviendo. Dice Habacuc, capítulo 2, verso 13 al 14:

“¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano”.

¿Por qué? Porque la gran tribulación caerá sobre las naciones, y ese es el día ardiente como un horno11 que viene sobre las naciones. Dice:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

Será llena la Tierra del conocimiento de la gloria de Jehová. ¿Y dónde estaba la gloria de Jehová en el templo? En el lugar santísimo.

Y la humanidad será llena, durante el séptimo milenio, ¿de qué? De la gloria de Jehová manifestada en la Segunda Venida de Cristo, en el Lugar Santísimo del Templo espiritual de Cristo, que es la Edad de la Piedra Angular; y nos ha tocado esa bendición en el Templo de Dios, en ese Templo espiritual, en la Iglesia de Jesucristo:

“Las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos”12. Nos han caído en el Lugar Santísimo de Su Templo espiritual.

Y eso no fue porque alguno de ustedes dijo: “Yo quiero esa parte del Cuerpo Místico de Cristo”, no; eso ya fue ordenado por Dios, destinado por Dios, programado por Dios desde antes de la fundación del mundo. Nos ha tocado esta parte, la parte más importante del Templo espiritual de Jesucristo.

Y así como dos mil años atrás se vivió en el tiempo de Juan el Bautista y de Jesús, y Juan el Bautista era el mensajero de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, y luego Jesucristo el Mensajero de la Edad de la Piedra Angular…; y los que estuvieron con Jesucristo, Sus discípulos, los apóstoles, obtuvieron la bendición ¿de qué? Obtuvieron la bendición de los doce tronos sobre los cuales se sentarán y juzgarán al pueblo hebreo.

Y ahora, para el Día Postrero, hay grandes bendiciones para los que estarán trabajando en la Obra de Cristo junto a la manifestación de Cristo en el Día Postrero por medio de Su Ángel Mensajero. Estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos.

Ahora, Cristo tendrá grandes bendiciones para todos los escogidos de Dios del Día Postrero; y a medida que va avanzando el tiempo y la luz va extendiéndose y las barreras van siendo rotas, la claridad (en cuanto a las promesas divinas correspondientes a nuestro tiempo) va siendo más y más clara, cada promesa divina, de tal forma que hasta los niños las pueden entender.

Ahora, vean ustedes, hasta los niños están entendido en este tiempo la Palabra, el Mensaje de Dios para la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino. ¿No dice la Escritura que de los chiquitos, “de los niños y de los que maman fundaste la alabanza”13? ¿No hubo niños en el tiempo de Jesús que conocieron el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo? Los hubo, y ellos proclamaron ese cumplimiento. Cosas que los teólogos de aquel tiempo no podían comprender, ahora los niños las estaban comprendiendo.

Bien dijo Jesús14: “Te alabo, Señor del Cielo y de la Tierra, que escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños; porque así te agradó”.

No sé si ustedes también han tenido la experiencia de niños suyos que han hablado con ustedes cosas que usted algunas veces dice, algunos dicen: “¡Oye, pero esto yo no lo había entendido, y mira, ahora lo estoy entendiendo! ¡Me lo está explicando aquí mi nietecito (o mi hijo o mi hija)! ¿Cómo pudo entender esto, lo cual yo pasé… (o algunas veces dicen) lo cual yo pasé años para poder entender; y ahora un niñito o una niñita lo entiende? ¿Cómo puede ser posible esto?”. Es que Dios también tiene Su vista colocada sobre los niños.

¿No dijo Él: “Dejad los niños venir a mí”? “Dejen que vengan a mí, porque de los tales es el Reino de los Cielos”15.

Ahora podemos ver que Dios tiene cuidado hasta de los niños; y si los mayores se descuidan, se les van a adelantar más los niños que los mayores; o sea, se le van a adelantar a los mayores.

Por eso tenemos que siempre estar obteniendo el conocimiento de Dios y Su Palabra, para que así las barreras de oscuridad que puedan haber en nuestra mente o en nuestra alma con relación a algunas promesas de Dios…, porque cuando no entendemos algo pues estamos en oscuridad, en tinieblas en cuanto a esas promesas. Pero la Luz resplandeciendo sobre la Palabra nos trae la revelación y entonces decimos: “Ahora sí lo entiendo”.

¿Qué pasó? La Luz resplandeció e hizo huir las tinieblas, y ahora hay luz en su interior en cuanto a esas Escrituras. Y así es en toda Escritura, en toda promesa divina.

Por lo tanto, la Luz de la Palabra revelada, sobre la cual el Espíritu de Dios está resplandeciendo, tiene que ser enfocada dentro de nosotros mismos y también ser enfocada para las demás personas y para nuestra nación y para todos los seres humanos que viven en este planeta Tierra:

“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar”.

Vean, es una promesa. ¿Y con qué va a ser llena la Tierra del conocimiento de la gloria de Dios? Con el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Ese es el Mensaje Eterno del Ángel de Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 al 7, que viene predicando el Evangelio Eterno; viene con el Evangelio Eterno para predicarlo a todo pueblo, nación y lengua.

Y ese Mensajero fue reflejado en mensajeros de edades pasadas, como en Lutero fue reflejado y en los demás mensajeros también, porque esos otros mensajeros de las edades trajeron la Luz de su edad con el Evangelio de la Gracia.

Y para la Dispensación del Reino y para la Edad de la Piedra Angular, con el Evangelio Eterno, con el Evangelio del Reino, Cristo a través de Su Ángel Mensajero trae la Luz; y todo eso fue reflejado ya en los mensajeros pasados.

Como en la Primera Venida de Cristo, Cristo siendo la Luz del mundo, vean ustedes, todo eso fue reflejado en los profetas del Antiguo Testamento; ellos fueron la Luz de cada edad, los mensajeros de cada edad; y los mensajeros de cada dispensación fueron la Luz de cada dispensación; porque por medio de ellos, Dios —que es la Luz— resplandeció en cada edad o en cada dispensación.

Cristo hablando de Juan el Bautista dijo16: “Juan era antorcha que ardía”, o sea, era una lámpara que estaba encendida, una antorcha, porque él era el ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley; y la Iglesia hebrea bajo la Ley está representada en el candelabro o candelero con siete lámparas y siete mechas encendidas; así como la Iglesia de Jesucristo, que es el Israel celestial, también está representado en el candelero o candelabro de oro con sus siete lámparas y sus siete mechas encendidas, sumergidas en el aceite, el cual es el Espíritu Santo, el aceite del Espíritu Santo.

Y ahora, podemos ver que por esa causa Juan era una antorcha, una luz que ardía y alumbraba en lugar oscuro, en lugar oscuro allí en la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, y muchos quisieron caminar a su Luz. Pero Cristo dice17: “Mas yo tengo mayor testimonio que Juan”. ¿Por qué?

Porque Juan era la Luz de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, pero Cristo es la Luz del mundo completo; y Cristo siendo la Luz del mundo en la Edad de la Piedra Angular… porque la Edad de la Piedra Angular es una edad que comienza en un territorio pero se extiende por el mundo entero.

Y ahora, podemos ver que el Mensaje siempre, de la Edad de la Piedra Angular, comienza en un territorio pero luego recorre la Tierra. Así es el Mensaje del Evangelio del Reino como ha sido el Mensaje del Evangelio de la Gracia: que salió de Jerusalén para recorrer la Tierra, como el sol sale del este para recorrer la Tierra y llegar hasta el oeste, y luego regresar al este de nuevo.

Y ahora, el Evangelio de la Gracia, vean ustedes, ha recorrido la Tierra; y para el Día Postrero el Evangelio del Reino sale de la Edad de la Piedra Angular para recorrer la Tierra y llegar hasta el este, hasta el pueblo hebreo.

Ahora miren, el sol sale del este; digamos que sale el día sábado, sale del este en la mañana, y regresa al este en la mañana pero de otro día. O sea que Cristo el Sol de Justicia salió del este en la Dispensación de la Gracia, en el comienzo de la Dispensación de la Gracia, para recorrer la Tierra hasta el oeste; y cuando regresa Cristo al pueblo hebreo, regresa en un nuevo día dispensacional, regresa en la Dispensación del Reino, que es la séptima dispensación; pero había salido del este en la sexta dispensación; salió en el sexto día dispensacional y regresa en el séptimo día dispensacional, y regresa como la Luz de un nuevo día dispensacional; y con esa Luz, la humanidad será llena del conocimiento de la gloria de Jehová como las aguas cubren el mar18.

Con la Luz de Cristo en Su Segunda Venida el pueblo hebreo despertará; y las palabras de Isaías, capítulo 60, verso 1 en adelante, las cuales se cumplen primeramente en medio de la Iglesia gentil en el Día Postrero, en la Segunda Venida de Cristo (así como se cumplieron en la Primera Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo, donde muchos se levantaron cuando vieron al Sol de Justicia resplandeciendo)…, dice:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria”.

Dice: “… mas sobre ti amanecerá…”. Cuando se habla de amanecer se habla del Sol naciente y esa es la promesa de Malaquías, capítulo 4, verso 2:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia…”.

Y si nace, pues amanece, amanece un nuevo día; porque el sol sale ¿cuándo? En la mañana de un nuevo día. Y aquí tenemos la promesa de un nuevo amanecer para el pueblo hebreo.

Pero ese nuevo amanecer primero se cumple en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, en donde Cristo el Sol de Justicia, en Su Venida, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles resplandeciendo en un nuevo día dispensacional, en la mañana, o sea, en el comienzo de un nuevo día dispensacional, resplandece y alumbra nuestro entendimiento, tanto en nuestra alma como en nuestra mente, y nos despierta a un nuevo día dispensacional; y luego al pueblo hebreo lo despertará a un nuevo día dispensacional.

El pueblo hebreo, vean ustedes, no despertó en la Primera Venida de Cristo a un nuevo día dispensacional, al nuevo día de la Dispensación de la Gracia; o sea, no despertó a la sexta dispensación, se quedó dormido el pueblo hebreo en la quinta dispensación bajo la Ley; pero en este tiempo final despertará en un nuevo día dispensacional, despertará en el nuevo día de la Dispensación del Reino, que es la séptima dispensación, despertará al séptimo día dispensacional. ¿Y despertará cuándo? En el séptimo milenio, séptimo día milenial.

Y la Iglesia del Señor Jesucristo es despertada porque las vírgenes prudentes son despertadas y viene el Esposo; y las que están preparadas entran con Él a las Bodas19.

¿Quiénes son esas? Son las vírgenes prudentes, que son los escogidos de Dios, la Iglesia-Novia de Jesucristo, los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales han creído en Cristo como nuestro Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo; y a medida que van llegando, al escuchar el llamado de Cristo van obteniendo esa bendición de parte de Dios y son colocados en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, miren ustedes en Isaías, capítulo 60, verso 7, en este pasaje donde hemos estado leyendo dice:

“… y glorificaré la casa de mi gloria”.

Y ahora, la Casa de Su gloria es Su Iglesia, y será glorificada cuando los muertos en Cristo resuciten en cuerpos glorificados, cuerpos eternos, y nosotros seremos transformados y entonces tendremos el cuerpo glorificado; y así todos estaremos en una condición glorificada, en un cuerpo glorificado, porque Cristo ha dicho, Dios ha dicho: “… glorificaré la casa de mi gloria”.

Así como Jesucristo fue glorificado, cada escogido de Dios será glorificado también.

Ahora podemos ver la bendición tan grande que Cristo tiene para todos Sus hijos en este tiempo final; por eso es que Él en este tiempo final viene manifestado rompiendo las barreras de la ignorancia, porque cuando la persona obtiene el conocimiento de la Verdad se cumple lo que Cristo dijo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os libertará (o sea, os hará libres)”.

Hay que romper las barreras de las tinieblas, de la ignorancia; y solamente pueden ser rotas por medio de la Palabra de Dios correspondiente a la edad y dispensación que uno está viviendo, porque esa es la Palabra que el Espíritu de Dios usa para manifestarse y romper las barreras de la ignorancia del alma y de la mente de los seres humanos, y hace huir las tinieblas de ignorancia del alma y de la mente de los seres humanos, como hizo huir las tinieblas cuando dijo: “Sea la luz; y fue la luz”20. ¿Y qué pasó con las tinieblas? Huyeron, fueron rotas las tinieblas.

Y así, por medio de la predicación del Evangelio, Cristo proclama: “Sea la Luz”; y es la Luz dentro del alma y de la mente de los seres humanos; pero hay que hacer que llegue esa Palabra creadora hablada, para que la Luz resplandezca en el alma y en la mente de las personas.

Hemos llegado al tiempo en donde la Luz está resplandeciendo en la América Latina y el Caribe, en una nueva edad: la Edad de la Piedra Angular, y en una nueva dispensación: la Dispensación del Reino, y con un nuevo Mensaje dispensacional: el Evangelio del Reino, que es el Evangelio Eterno de la Edad Eterna de la Piedra Angular; y esa es la Palabra creadora que resplandece y hace huir las tinieblas, rompe las tinieblas de la ignorancia en el alma y en la mente de los seres humanos.

Por eso es que llevamos el Mensaje a todo ser humano en nuestra comunidad, en nuestras ciudades y en nuestras naciones. La Luz está resplandeciendo en la América Latina y el Caribe para hacer huir las tinieblas de la ignorancia del alma y de la mente de los seres humanos. Así como ha hecho en nosotros, hará en las demás personas.

¿Tiene que ser la Luz de qué edad?

La Luz de Dios manifestada en la primera edad, esa Luz que fue manifestada por medio del primer ángel mensajero, San Pablo, el cual fue esa mecha encendida en esa lámpara que fue la primera edad, vean ustedes, Cristo a través de San Pablo resplandeció, porque Dios lo colocó como Luz para los gentiles.

Por medio de esa manifestación que Cristo tuvo en cada ángel mensajero la Luz resplandeció en cada edad y alumbró a las personas de cada edad, allí estaba la Luz de Dios en cada edad.

Y ahora es en la Edad de la Piedra Angular y en el territorio latinoamericano y caribeño en el cual Dios nos ha colocado, no porque nosotros le pedimos a Él que lo hiciera, sino porque Él en Su Programa así lo había determinado; y estamos aquí, en la América Latina y el Caribe, por la perfecta voluntad de Dios.

Y si alguno se ha ido a otra nación buscando mejores condiciones de trabajo, mejores condiciones económicas, el Mensaje le llegará a donde se encuentre si tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero; por lo tanto, no hay problema con él, lo único es que si el juicio de Dios cae sobre esos lugares puede perder todo lo que tiene de un momento a otro.

Ahora, no sabemos hasta dónde llegue el juicio divino cuando caiga sobre la Tierra durante la gran tribulación, no sabemos cuánto pueda afectar a la América Latina y el Caribe, pero estamos orando a Dios para que Dios libre a la América Latina y el Caribe de los efectos de esos juicios divinos.

Puede ser que las costas sean afectadas bastante, por los maremotos que han de venir a causa de los terremotos y volcanes y cosas así, porque los juicios divinos se van a derramar sobre el planeta Tierra, pero estaremos orando siempre por la América Latina y el Caribe; queremos que entre al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo, queremos que el Reino Milenial se llene de latinoamericanos y caribeños.

Cada ángel mensajero pues hubiera pensado lo mismo. Nuestro hermano Branham en una ocasión dijo: “Si Norteamérica hubiera recibido a Cristo (o sea, a Cristo en Su manifestación que tenía por medio de él —ahí está el secreto)”, ¿qué hubiera sucedido? Dijo: “Ya estaríamos en el Milenio”21.

En una ocasión, por ahí del 57 al 59, él dijo: “América - Norteamérica recibe a Cristo en este año o no lo recibe”. O sea que fue algo terminante: O lo recibe o no lo recibe, porque ya no tendrá más oportunidad22.

Pero ahora le ha tocado la bendición, ha pasado Dios la bendición a los latinoamericanos y caribeños; y los latinoamericanos y caribeños están recibiendo a Cristo la Palabra, están recibiendo Su Palabra, Su Mensaje correspondiente a este tiempo final; y la Luz está resplandeciendo en un territorio que estaba en tinieblas y sombra de muerte, como en Isaías, capítulo 9, como sucedió dos mil años atrás cuando Cristo en San Mateo, capítulo 4, verso 12 en adelante, fue predicando por el territorio de Zabulón y Neftalí, un territorio que corresponde a Galilea, que fue el territorio donde Jesús se crio. Vean, donde se crio Jesús, allí resplandeció la Luz, por ese territorio comenzó Su ministerio.

Y ahora la Luz resplandece en un territorio gentil: Galilea de los gentiles corresponde ahora a la América Latina y el Caribe. Vean, allá era Zabulón y Neftalí y ahora acá es la América Latina y el Caribe; pero en la América Latina y el Caribe también están todas las demás bendiciones de las otras tribus, incluyendo la de la tribu de Judá e incluyendo la de la tribu de José.

Ahora, eso lo dejamos quietecito ahí, porque a través de otras conferencias ustedes pueden tener luz, porque la Luz ha estado resplandeciendo sobre esas Escrituras también.

Pero veamos ahora que Dios está rompiendo las barreras de la ignorancia, las barreras de las tinieblas de la ignorancia en los latinoamericanos y caribeños, y nos ha estado llenando del conocimiento de la gloria de Jehová como las aguas cubren el mar; o sea, que ha comenzado la evangelización del Día Postrero, del séptimo milenio, con la predicación del Evangelio del Reino, ¿dónde? Pues en la América Latina y el Caribe.

Y esa es la misma predicación que el pueblo hebreo escuchará, porque el Mensaje del Evangelio del Reino gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, o sea, gira alrededor del Séptimo Sello, que es la Segunda Venida de Cristo; y el Séptimo Sello con y como la Séptima Trompeta es la Venida del Señor. O sea que los escogidos de entre los gentiles estarán viendo y escuchando la revelación, la apertura del Séptimo Sello. ¿Estarán escuchando qué y viendo qué? La Segunda Venida de Cristo, el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

Y el pueblo hebreo cuando esté escuchando la Trompeta Final, esa Gran Voz de Trompeta, la Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, ¿qué estará escuchando y qué estará viendo? Estará escuchando la predicación de la Segunda Venida de Cristo, estará escuchando esa Gran Voz de Trompeta, la Trompeta del Evangelio del Reino predicando, revelando el misterio de Su Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

O sea que el pueblo hebreo estará viendo lo mismo que nosotros estaríamos viendo en este tiempo final. Nosotros estaremos viendo el Séptimo Sello y ellos estarán escuchando la Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, esa Gran Voz de Trompeta de la cual habló también el profeta Isaías en el capítulo 27, verso 13, donde dice de la siguiente manera:

“Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén”.

Ahí tenemos el llamado para 144.000 hebreos, porque estarán escuchando (¿qué?) esa Gran Trompeta prometida para el pueblo hebreo; ellos estarán escuchando esa Gran Trompeta y estarán obteniendo la revelación de la Venida del Señor en medio de los escogidos, primeramente en medio de la Iglesia gentil y después en medio del pueblo hebreo.

Ellos verán la Venida del Señor ¿dónde? En medio de la Iglesia gentil, y ellos dirán: “¡Este es al que nosotros estamos esperando!”; así como vieron a José y José se reveló a ellos, ¿dónde? Entre los gentiles.

Ahora, podemos ver que este misterio es un misterio que será abierto, cumplido en este tiempo final. Vamos a ver si les puedo leer algo… Página 30 del libro de Las Edades, dice el reverendo William Branham:

“109. Ahora, ¿cuándo volverá el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación de los gentiles. El Evangelio está listo para volver a los judíos. Oh, si tan sólo les pudiera decir algo que está a punto de suceder hoy, en este nuestro día. Esta gran cosa que va a suceder recorrerá hasta Apocalipsis 11; y aquellos dos testigos, aquellos dos profetas, Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos”.

¿Quiénes le llevarán el Evangelio a los judíos? Moisés y Elías.

Y ahora, miren, ¿cuándo regresa el Evangelio a los judíos? Cuando se haya terminado la dispensación gentil. ¿Por qué? Porque es bajo la Dispensación del Reino que el Evangelio regresa al pueblo hebreo y el Espíritu de Dios regresa al pueblo hebreo; y esto será bajo el ministerio ¿de quién? De Moisés y Elías. Dice:

“… Moisés y Elías, trayendo el Evangelio de nuevo a los judíos (¿y qué Evangelio llevan? El Evangelio del Reino). Estamos listos. Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá”.

Los gentiles se lo llevarán a los judíos, y había dicho que serían Moisés y Elías, ¿por qué? Porque los ministerios de Moisés y Elías estarán primero en medio de la Iglesia gentil.

¿No estaban los dos olivos, uno a cada lado del candelabro, en la profecía de Zacarías, capítulo 4? Si estaban allí y todo eso representa a la Iglesia de Jesucristo, pues tiene que cumplirse en esa misma forma en este tiempo final.

Y ahora, son los ministerios de los Dos Ungidos, de Moisés y Elías. Vamos a leerlo de nuevo, dice:

“Todo está en orden. Igual como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, así también los gentiles se lo llevarán de regreso a los judíos, y el Rapto sucederá”.

O sea que aquí está colocando antes del rapto el regreso del Evangelio a los judíos. ¿Y por qué será que lo coloca antes del rapto? Tiene que haber alguna causa por la cual es colocado en esa forma.

Ahora, vamos a ver si podemos conseguir otro lugar. Vamos a ver en la página 16 por ahí… la 14 más bien, dice:

45. Era tiempo para que Dios (el Mesías) volviera a llevar Su Novia, y entonces presentarse (hacerse conocer) a Israel. Así que vemos a Dios viniendo nuevamente para tomar una relación humana con el hombre como el Hijo de David, Rey de reyes y Señor de señores, y como el Novio de la Novia gentil. No son dos Dioses, sino simplemente UN SOLO DIOS manifestando Sus poderosos oficios y títulos triples”.

Ahora, vean ustedes cómo aquí nos habla también de este gran evento, y hay diferentes lugares donde nos habla de lo que será esa manifestación de Cristo. Por ejemplo, en la página 57 del libro de Los Sellos dice:

“‘Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza…’.

17. Ahora, si usted se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento Él fue llamado el Ángel del Pacto; y Él ahora viene directamente a los judíos porque la Iglesia ha llegado a su fin. Bien, ahora continuando:

‘… y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego’.

18. ¿Recuerdan el Ángel de Apocalipsis capítulo 1? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve usted? La Iglesia está a punto de ser raptada, Él viene por Su Iglesia”.

El Mensajero a Israel, el Ángel del Pacto, viene por Su Iglesia primero y después irá al pueblo hebreo. Pero ¿cómo es que viene? Él viene como el Jinete (también) del caballo blanco de Apocalipsis 19, y Él es este Ángel del Pacto, este Ángel que era diferente a los demás, el cual está aquí; ese es el Ángel que tiene el Séptimo Sello. El Séptimo Sello es la Venida del Señor, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el cual es Jesucristo en Espíritu Santo.

Y ahora, ¿cómo vendrá? Página 256 del libro de Los Sellos dice:

121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso será lo que verá la Iglesia del Señor Jesucristo: al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es también el mismo Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el cual es este Ángel; este es el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, este es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual es Jesucristo en Su cuerpo teofánico; este es el mismo Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19.

Pero ¿cómo vendrá en medio de Su Iglesia y luego en medio del pueblo hebreo? Vendrá en carne humana y será el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre. Y si conseguimos ese hombre encontraremos al Verbo, al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, al Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo en carne humana manifestado en este Día Postrero, resplandeciendo en medio de Su Iglesia y después en medio del pueblo hebreo; y rompiendo las barreras de la ignorancia, las barreras de la ignorancia espiritual, las barreras de la ignorancia en cuanto a las cosas divinas correspondientes a este tiempo final; para que así todos tengan un claro entendimiento de todas las promesas divinas correspondientes a este tiempo final y puedan ver la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Espíritu Santo, Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Verbo, la Palabra encarnada en un hombre: en el Ángel del Señor Jesucristo.

Ese es el misterio de la Venida de la Palabra encarnada en un hombre, ese es el misterio de la Venida del Ángel de Apocalipsis, capítulo 10, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, ese es el misterio de la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, ese es el misterio de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, el Verbo, el cual se hizo carne dos mil años atrás y vino como el Cordero de Dios quitando el pecado del mundo; y para el Día Postrero se hará carne nuevamente y vendrá como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores; vendrá este Ángel, el cual se hizo carne dos mil años atrás en un velo de carne llamado Jesús.

Y ahora, la Escritura dice que Él tiene un Nombre Nuevo.

Muchas personas lo estarán esperando con el mismo nombre que vino dos mil años atrás, pero Él viene con un nombre nuevo. La Piedra no cortada de manos que vino dos mil años atrás con el nombre Jesús, para el Día Postrero regresará y será la Palabra encarnada en un hombre; eso será la Venida de la Piedra no cortada de manos para el Día Postrero. Y en la Piedrecita, en esa Piedrecita blanca, un Nombre Nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.

El Ángel del Señor Jesucristo será el que conocerá ese Nombre Nuevo, porque él es el que recibe esa Piedrecita blanca —que es la Segunda Venida de Cristo— para revelarla a la Iglesia de Jesucristo y después al pueblo hebreo. Y ahí lo vamos a dejar, porque si continuamos por esa línea hay muchas cosas; porque Dios ha prometido para el pueblo hebreo algo ahí con relación al nombre también.

Vean, en Zacarías, capítulo 12, verso 11, y capítulo 14… Ustedes leen el 12 allá, todo. Y también el capítulo 14, verso 9, dice:

“Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”.

Y también en Isaías… en Isaías también nos habla acerca del nombre. (Vamos a ver, Miguel, si tienes a la mano algo acerca del nombre). De Isaías hay algo por aquí, vamos a ver dónde es. Tengo por aquí la 63 también… (Vamos a tener un poquito de paciencia aquí), 19 dice [Isaías 59]:

“Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.

O sea, el enemigo es el diablo, que vendrá en el anticristo, en el falso profeta, en la bestia, y traerá una apretura contra la Iglesia de Jesucristo y también contra el pueblo hebreo; pero Dios levantará bandera en contra del enemigo, y esa bandera que levantará será la manifestación del Ángel del Pacto en carne humana en el Día Postrero. Para no explicar mucho, les dije así rapidito ese misterio.

Y ahora, hay otros lugares… (Vamos a ver algún otro lugar que nos hable, Miguel), 62:2 vamos a ver lo que dice… vamos a ver desde el 1 hasta el 3, dice [Isaías]:

“Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré…”.

Y nosotros estamos en la Edad (¿de qué?) del Amor Divino; por lo tanto, en la manifestación de Cristo en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero no habrá descanso, ¿por amor a quién? A Sion y a Jerusalén, por amor a la Iglesia de Jesucristo y al pueblo hebreo. Sion representa a la Iglesia de Jesucristo y Jerusalén representa al pueblo hebreo.

“… hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha”.

¿Y esto es para qué? Para romper las tinieblas de ignorancia de la Iglesia y del pueblo hebreo, para llenar del conocimiento de la gloria de Jehová tanto a los hijos de Dios de entre los gentiles como al pueblo hebreo. Ahora, sigue diciendo:

“Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará”.

Un Nombre Nuevo. Vean, esto del nombre nuevo no es solamente del libro del Apocalipsis sino que viene desde el Antiguo Testamento, donde Dios fue mostrando por medio de cambiarle el nombre a Abraham y también cambiarle el nombre a Jacob por Israel, y así por el estilo; cambiarle el nombre, por ejemplo, a Pedro - a Simón por Pedro y a Saulo por Pablo.

Vean ustedes, esto viene en una línea de pensamiento divino desde el Antiguo Testamento; o sea que no es algo que viene de ahora o que viene de este tiempo final, sino que viene ya desde mucho tiempo atrás.

En el capítulo 44, verso 5 de Isaías, dice:

“Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel”.

Ahora, vean ustedes cómo viene todo esto desde el Antiguo Testamento. El 41:4, vamos a ver lo que dice por aquí [Isaías]:

“¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros”.

Pero aquí no nos habla del nombre… Ah, pero aquí hay algo muy importante en el 41, que había marcado: verso 27 dice:

“Yo soy el primero que he enseñado estas cosas a Sion, y a Jerusalén daré un mensajero de alegres nuevas”.

Y ahora, el verso 10 del capítulo 42 dice, verso 9 en adelante dice:

“He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.

Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin (¿desde dónde? Desde el fin) de la tierra (y el fin de la Tierra, el comienzo es el este y el fin el oeste)…”.

El nuevo cántico ¿desde dónde?

“Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra…”.

Porque el Nuevo Cántico sale ¿de dónde, primero? Del fin de la Tierra, que es el oeste, donde se encuentra la América Latina y el Caribe. O sea, de la América Latina y el Caribe es de donde sale este Nuevo Cántico de un nuevo Mensaje dispensacional revelando los misterios de Dios correspondientes a este tiempo final.

Vamos a ver algo más… (Miguel, ¿tienes por ahí para…?) O sea, que el nombre de la ciudad… (¿Eso es el capítulo…?) Último verso de Ezequiel 48, el verso 35 dice:

“En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama”.

Vamos a ver, Jehová-sama ¿saben lo que significa? ‘Jehová está presente’ o ‘Jehová presente’. Y Jehová, que es el mismo Ángel de Jehová (porque es el mismo Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el cual es llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová), así como estuvo presente en carne humana dos mil años atrás, estará presente en el glorioso Reino Milenial en carne humana. Y ahí vamos a dejar ya por aquí, ya quietecito todo esto, ya que hay mucho aquí.

Miren, el capítulo 52, verso 6, también nos habla algo, dice [Isaías]:

“Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre…”.

Eso es una buena noticia para el pueblo hebreo y para la Iglesia de Jesucristo. Moisés quiso conocer el nombre de Dios, le preguntó y le fueron dadas cuatro consonantes. Moisés de seguro escuchó la pronunciación de esas cuatro letras; pero miren, el pueblo hebreo no sabe cuál es el nombre de Dios, o sea, ese Nombre Eterno de Dios, no lo sabe pronunciar ni sabe cuál es, solamente fueron dadas esas cuatro letras.

“Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente”.

Porque Él estará presente; y al estar presente, así como se supo el nombre de Dios para redención al estar presente en carne humana, al estar presente en el séptimo milenio se sabrá ese nombre que Él dice que todo Su pueblo lo conocerá.

De eso también habla el libro del Apocalipsis, en el capítulo 22, verso 4, donde dice:

“… y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes”.

Todavía, si continuamos leyendo, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, miren ustedes, veremos acerca del Nombre.

Dice capítulo 14, verso 1, dice:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”.

¿Ahora ven que a través de toda la Escritura habla del Nombre de Dios y habla de ese Nombre Nuevo y habla de que Su pueblo lo conocerá?

“En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre”. (Zacarías, capítulo 14, verso 9).

Ahora, todo esto que en la mente de los seres humanos y en el corazón de los seres humanos estaba en tinieblas, con la Luz de Cristo resplandeciendo en el Día Postrero esas tinieblas de ignorancia en cuanto a estas cosas, esas tinieblas huirán; serán rotas esas barreras de tinieblas…; o esas tinieblas que son una barrera, que no les permiten comprender las cosas: pues Cristo resplandeciendo en el Día Postrero, por medio de Su manifestación en el Día Postrero resplandecerá y hará huir, desaparecer, las tinieblas de ignorancia que hay acerca de todos estos temas bíblicos correspondientes a este tiempo final; porque este es el tiempo en que todas estas cosas serían entendidas.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, el tiempo en donde Cristo está rompiendo las barreras de la ignorancia. ¿Y eso lo está haciendo dónde? En la Edad de la Piedra Angular, que corresponde a la América Latina y el Caribe. Y hasta los niños, vean ustedes, están comprendiendo todos estos misterios divinos, los cuales están siendo abiertos en este tiempo final.

Y el misterio más grande de todos los misterios, que es el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, es el misterio que para el Día Postrero sería abierto a la Iglesia en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, en el territorio donde se estuviera cumpliendo esa edad. Y esa bendición nos ha caído a nosotros en el territorio latinoamericano y caribeño.

¡Con razón el precursor de la Segunda Venida de Cristo dijo que los Truenos emitieron sus voces en un idioma desconocido para él!, pero conocido ¿para quiénes? Para todos nosotros.

Los Truenos, la Voz de Cristo, viene rompiendo las barreras de la ignorancia. Así como un avión cuando pasa de la velocidad del sonido, ¿qué hace? Rompe la barrera del sonido y se escuchan explosiones; y así es cómo se escuchan las explosiones de los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10. Es Cristo rompiendo las barreras de la ignorancia, y los Siete Truenos —por consiguiente— emitiendo sus voces.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de CRISTO ROMPIENDO LAS BARRERAS DE LA IGNORANCIA.

También rompe la barrera de edades, pues al romper la barrera pasa de una edad a la Edad Eterna de la Iglesia, que es la Edad de la Piedra Angular; y así como un avión cuando pasa esa barrera del sonido ya va viajando más rápido que el sonido, y cuando ustedes escuchan el sonido por acá, hace rato que él está muy lejos, porque ya él rompió esa barrera del sonido y lo que se escuchan son explosiones; pero el que sabe comprende que fue que rompió la barrera del sonido.

Y ahora Cristo rompe las barreras tanto de las edades, rompe las barreras también dispensacionales, y pasa de una dispensación a una dispensación nueva: la Dispensación del Reino; y pasa de una edad: de la séptima edad de la Iglesia gentil a la Edad Eterna de la Piedra Angular; y pasa de un pueblo: el pueblo norteamericano al pueblo latinoamericano y caribeño; va rompiendo barreras y pasa de un idioma a otro idioma, rompe la barrera del idioma también.

Y ahora podemos ver cómo Cristo rompe las barreras; y ahora rompe las barreras de la ignorancia de los seres humanos allá en el alma y en la mente de los seres humanos, para poder comprender todas estas cosas que Él prometió que sucederían en este tiempo final.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. (Apocalipsis 22, verso 16).

Que las bendiciones de Jesucristo el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Ángel que era diferente a los demás, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y rompa toda barrera que quede todavía en nosotros, y rompa la barrera terrenal y transforme nuestros cuerpos, rompa la barrera de la muerte y rompa la barrera terrenal de esta dimensión en que estamos, y transforme nuestros cuerpos y vayamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; rompa la barrera que nos aguanta aquí y nos lleve a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero, a la cual hemos sido nosotros invitados.

“Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero”23.

Que las bendiciones de Jesucristo sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados a la Casa de nuestro Padre celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, amados amigos y hermanos presentes, y continúen pasando una noche llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo.

Dejo con nosotros nuevamente a Miguel, al reverendo Miguel Bermúdez Marín, para continuar y finalizar esta noche nuestra parte.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“ROMPIENDO LAS BARRERAS DE LA IGNORANCIA”.

[Revisión julio 2019]

1 San Juan 8:12

2 San Juan 8:32

3 San Juan 14:6

4 Proverbios 15:24

5 San Juan 3:13

6 Génesis 15:13

7 1 Corintios 3:17

8 Éxodo 15:26

9 Isaías 53:5

10 Santiago 4:7

11 Malaquías 4:1

12 Salmo 16:6

13 San Mateo 21:16

14 San Mateo 11:25-26

15 San Mateo 19:14

16 San Juan 5:35

17 San Juan 5:36

18 Habacuc 2:14, Isaías 11:9

19 San Mateo 25:1-13

20 Génesis 1:3

21 60-1126E “The Queen of the South”, párr. 48 (“La reina del Sur”).

62-0628 “A greater than Solomon is here”, párr. 61 (“Uno mayor que Salomón).

22 56-0212 “Fellowship”, párr. 12 (“Compañerismo”).

Las Edades, “La Edad de Laodicea”, pág. 391, párr. 106.

Las Edades sin editar: SPN60-1211 “La Edad de la iglesia de Laodicea”, pág. 9, párr. 48.

SPN63-1110 “Almas encarceladas hoy”, pág. 38, párr. 241.

23 Apocalipsis 19:9

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