ImprimirImprimir

Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes, es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir unos momentos de compañerismo con ustedes, alrededor del tema correspondiente a esta ocasión…

Que Dios les continúe bendiciendo a todos en esta hermosa mañana en donde Dios nos permite tener esta actividad, para compartir entre todos nosotros unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final en el cual nos encontramos, y el cual es un tiempo maravilloso, pues nos ha tocado a nosotros vivir en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, el tiempo en donde nuestro amado Señor Jesucristo nos ha colocado en la etapa más gloriosa de todas: la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, veamos lo que nos dice Dios por medio de Su Palabra. Veamos en San Juan, capítulo 3, verso 14 en adelante dice, vamos a ver, vamos a comenzar en el… esto es cuando tuvo la conversación Jesús y Nicodemo, cuando le habló del nuevo nacimiento, luego Nicodemo respondió: verso 9 en adelante:

“Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto?

Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?

De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,

para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “ROMPIENDO LAS BARRERAS EN EL AMOR DIVINO”.

Aquí, en este pasaje, hemos visto que la única forma de salvación para el ser humano es Jesucristo:

“… de tal manera amó Dios al mundo (dice aquí), que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Y el mismo Cristo nos dice que el que cree tiene vida eterna; y también nos dice que el que no cree ya es condenado, porque no ha creído en el unigénito Hijo de Dios. Dice:

“El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”.

Esto es algo muy importante para todo ser humano que vive en esta Tierra. El Amor de Dios, vean ustedes, ha sido manifestado para toda la raza humana, y ahora, la persona o acepta el Amor de Dios o lo rechaza. Si lo acepta, recibe vida eterna; si lo rechaza, entonces ya es condenado, porque no creyó en el unigénito Hijo de Dios. Aceptar o rechazar el Amor Divino es: aceptar o rechazar a Cristo como nuestro Salvador.

Ahora, nosotros al recibir a Cristo como nuestro Salvador hemos entrado al Amor Divino, estamos en el Amor de Dios, y el Amor de Dios se manifiesta en nosotros y se manifiesta dándonos la vida eterna, la salvación; y a través de nosotros se manifiesta hacia las demás personas: nosotros llevándoles la Palabra del Evangelio para que también reciban la bendición del Amor Divino (que es la salvación, al recibir a Cristo como su Salvador); y amamos a nuestros hermanos y a nuestros amigos.

Y nos dice San Juan acerca de los que no aman a los demás1: “¿Cómo dices que amas a Dios que no has visto, y no amas a tu hermano que ves? Si no amas a tu hermano que puedes ver, ¿cómo vas a amar a Dios que no lo puedes ver?”. O sea que el Amor de Dios se manifiesta en nosotros hacia nuestros hermanos y hacia todas las demás personas, no solamente hacia nuestros hermanos en la fe, sino hacia todas las demás personas.

Y, vean ustedes, San Pablo nos enseña que permanecen la fe, la esperanza y el amor, pero la mayor de todas es el amor, y dice que el amor nunca dejará de ser2.

La esperanza deja de ser en aquello que ya usted recibe; pues la esperanza, cuando usted está esperando algo y lo recibió pues ya no tiene más esperanza de eso que estaba esperando, o sea, ya no lo espera más, ya obtuvo; pero el amor permanece para siempre, porque continuaremos amando por toda la eternidad.

Ahora, en cuanto a la esperanza, también podemos decir que por toda la eternidad estaremos esperando el cumplimiento de cada promesa que corresponde a cada tiempo allá en la eternidad.

Pero vean ustedes, todo lo podemos condensar en el amor. Cuando hay amor hay esperanza, cuando hay amor hay paz, cuando hay amor no hay temor, porque el amor echa fuera el temor; y cuando hay amor la persona tiene la corona de las virtudes, porque del amor proceden todas las virtudes, porque Dios es Amor y de Dios proceden todas las virtudes.

Y ahora, al tener a Dios dentro de nosotros pues tenemos el Amor Divino, y tenemos que dar lugar a que se exprese a través de nosotros en esa manifestación del Amor de Dios, del Amor Divino, tanto en nuestra vida (como individuos) como también de nosotros hacia las demás personas, tanto hacia nuestros hermanos como también a las demás personas; para que así el Amor de Dios llegue a las demás personas, llegue a los seres humanos por medio de la manifestación que Él tiene en nuestras vidas.

Y vean ustedes, la fe, uno tiene que caminar hacia adelante en la fe con amor, porque caminar hacia adelante en la fe sin amor, no funciona. La persona puede tener mucha fe, pero si no tiene amor, nada es3; porque el amor es la corona de todas las virtudes.

Y ahora, el amor tiene que expresar a través de nosotros todas esas virtudes, que son las virtudes establecidas por Dios para ser manifestadas en cada hijo e hija de Dios.

Tenemos estas virtudes4: fe, virtud, ciencia, templanza, paciencia, temor de Dios y amor fraternal (amor los unos para con los otros); y luego aquí la corona es el amor divino. Del amor divino proceden todas estas virtudes porque proceden de Dios, y cada persona tiene que dejar que Dios manifieste en él todas estas virtudes.

Y ahora, en la Iglesia de Jesucristo, a medida que ha ido avanzando, ustedes encontrarán en medio de los discípulos de Jesucristo, antes de recibir el Espíritu de Dios, hubo dificultades…, porque siempre hay dificultades cuando Dios está llevando a cabo Su Obra, siempre surgen algunas dificultades y el enemigo de Dios aprovecha toda oportunidad que los hijos de Dios le permitan para tratar de hacerle daño a la Obra de Dios.

Ahora, vean, en el tiempo de Jesús, Sus discípulos tenían problemas algunas veces unos con otros. Por ejemplo, cuando Jacobo y Juan quisieron que Jesús les prometiera que estarían el uno a Su derecha y el otro a Su izquierda en el Reino venidero5, y Jesús les dijo que eso no era posible sino a aquellos a quienes era ordenado darlo (porque esa es la posición de los Dos Olivos y ellos la querían para ellos en aquel tiempo)…; y ahora, cuando Jesús les dice que no era posible, los demás discípulos se enojaron con Jacobo y Juan, pero Jacobo y Juan estaban buscando una bendición.

Hay personas que no buscan bendición y al no buscar ninguna bendición pues son personas conformistas, que ni buscan una bendición o bendiciones de Dios, ni trabajan tampoco en la Obra de Dios. Cuando una persona sabe que es una bendición grande trabajar en la Obra de Dios siempre estará trabajando en la Obra de Dios.

Algunas personas dicen: “Yo quiero tener un galardón bien grande allá, yo deseo que sea el más grande de todos los galardones”. ¿Saben lo que dice la Escritura? Les voy a decir: es posible, porque habrá galardones pequeños y galardones grandes, pero la vida eterna es para todos los escogidos de Dios; pero de todos los escogidos de Dios unos recibirán un galardón más grande y otros uno más pequeño.

En el capítulo 16 de San Mateo, verso 27 al 28, dice:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12, dice:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

O sea que el galardón será de acuerdo a la obra que la persona haya hecho.

Y ahora, usted sabe de qué tamaño va a ser el galardón que usted va a recibir. Y si lo quiere más grande, ¿qué va a hacer? Pues trabajar más en la Obra de Dios, pero con amor divino; sin tirarle a un hermano o a otro, sino trabajando en amor divino; y si necesita ayuda, decirle: “Dame la mano en esta labor porque necesito que alguna persona me ayude en esta labor”. Y así trabajar unidos en amor divino toda la Iglesia del Señor Jesucristo de esta etapa gloriosa de la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Amor Divino.

La etapa del amor divino tiene las grandes bendiciones de Dios para este tiempo final, y tiene, para la solución a sus problemas, ¿qué?, el amor divino.

El amor divino es lo que Dios estará manifestando en la Edad de la Piedra Angular, así como en cada edad hubo la manifestación de una virtud. Pero ahora para la Edad de la Piedra Angular al estar manifestado el amor divino, ahí estarán manifestadas todas estas virtudes, porque en el amor divino están todas las virtudes.

Y cada hijo e hija de Dios tiene que dejar que Dios manifieste en él todas esas virtudes y tiene que trabajar en la Obra de Dios dejando que Dios manifieste en él todas esas virtudes, para que así la Obra de Dios camine siempre hacia adelante y Dios llame y junte a todos los escogidos que faltan por llegar; y que cada día la Obra de Dios en los diferentes países crezca más y más, que vengan más al Cuerpo Místico de Cristo (o sea, todos los que están escritos) y que ninguno se vaya a ir del Cuerpo Místico de Cristo.

Ahora, para eso la Obra de Dios local en cada país y en cada congregación necesita comprender que la promesa que Dios ha hecho a Abraham, a Isaac y a Jacob y al pueblo hebreo, es que no habrá oveja estéril. Y la Iglesia del Señor Jesucristo es un rebaño de ovejas, y la Iglesia de Jesucristo también podemos señalar que es una oveja. Cristo es el Pastor.

Y ahora, si no hay ovejas estériles pues todas estarán produciendo, trabajando en el Reino de Dios y produciendo para el Buen Pastor, nuestro amado Señor Jesucristo. Y cuando una congregación, representada en una oveja… las ovejas representan individuos y también congregaciones, y también al pueblo hebreo como pueblo y también como individuos.

Y ahora, cuando una oveja va a parir, recuerden que tiene dolores de parto. ¿Y qué es lo que pare? Pues pare algo parecido a ella: una ovejita o un ovejito, el cual luego va creciendo; pero ¿de dónde salió? De ahí, de esa oveja.

Así también ustedes pueden ver a través de la historia bíblica, que la Iglesia del Señor Jesucristo, que nació el Día de Pentecostés, comenzó a reproducirse; y de ese grupo salieron otros grupos. Pero en algunos momentos hubo dificultades porque no comprendían algunas personas que eso era normal: que de un grupo viniera uno o dos o tres personas y vieran la necesidad de abrir otra obra en otra ciudad o en un lugar para que vinieran más personas al conocimiento de Cristo, para así llevar el Mensaje por todos los lugares. ¿Y qué pasaba? No se entendían algunas veces.

Gracias a Dios que Dios tenía a Pedro allí, el cual pues fue usado por Dios como el líder máximo, usado por el Espíritu Santo en medio de la Iglesia entre los hebreos, y luego Dios colocó a San Pablo entre los gentiles; dos poderosos apóstoles, los cuales pues comprendían estas cosas.

Y miren ustedes, cuando apareció Pablo predicando entre los gentiles hubo dificultades también, hubo problemas, y pensaron que era como una división o como un grupo que tenía unas doctrinas contrarias a las de la Iglesia de Jesucristo, porque San Pablo no observaba ciertas cosas que la Iglesia en Jerusalén observaba, porque San Pablo tenía un conocimiento más amplio de ciertas cosas; y por cuanto era el mensajero para los gentiles, para la primera edad de la Iglesia gentil, pues tenía unos conocimientos que, luego, cuando los dio a conocer a Pedro y a los demás apóstoles, ellos comprendieron acerca de este conocimiento que Pablo tenía y reconocieron que él tenía cosas, revelaciones, que eran hasta difíciles de entender, las cuales algunos indoctos torcían6, pero que Pablo había sido colocado, enviado, a los gentiles.

Ahora vean, si no tenían amor divino se hubiera formado un tremendo problema; pero el Espíritu de Dios ha colocado amor divino en Su Iglesia, en el alma de cada hijo e hija de Dios.

Y entonces le dicen a Pablo: “Bueno, Dios te ha enviado a los gentiles para que seas el apóstol de los gentiles”, entonces oraron por Pablo y por Bernabé y ellos fueron a los gentiles7; y Pedro se quedó ministrando principalmente entre los hebreos, y ahí tenía dificultades también.

Recuerden que la Iglesia del Señor Jesucristo a través de las diferentes etapas ha pasado por muchas dificultades, y aun dentro de la misma Iglesia han habido malos entendidos, o sea, falta de entendimiento de algunas personas; pero el Espíritu de Dios ha estado ahí y ha derramado Su amor divino sobre el alma de las personas; y aunque tengan algunas diferencias (no diferencias doctrinales sobre las doctrinas principales, sino diferencias sencillas), vean ustedes, amándose los unos a los otros siguen hacia adelante.

Si hubiéramos vivido en tiempos de San Pedro y San Pablo o de los otros ángeles mensajeros, miren, hubiéramos visto más dificultades que las que nosotros vemos en nuestra edad.

Ahora, nosotros necesitamos que el amor divino esté plenamente manifestado en nuestras almas, porque con el amor divino manifestado en nuestras almas obtendremos la victoria, la victoria en el amor divino. Y así veremos que cuando las ovejas están pariendo más ovejitas pasan momentos de dolores, pero después se olvidan del dolor cuando ven los ovejitos ya, por la alegría de haber parido más de su simiente, de su raza.

De esto también habló Cristo, diciendo que la mujer cuando va a dar a luz tiene dolores de parto y sufre mucho, pero luego que ha dado a luz se olvida, no recuerda esos dolores, por la alegría de haber traído al mundo un hijo, un hombre, una persona8.

Y ahora, así siempre ha sido. Los discípulos, vean ustedes, pasaron por esas etapas cuando Jesucristo tuvo que morir, pero después se alegraron cuando Él resucitó.

Y ahora, la Iglesia de Jesucristo a través de su historia ha tenido difíciles etapas, y cuando se ha estado multiplicando podemos ver que de una congregación salen uno, dos, tres, cuatro, cinco o más; y si no comprendemos que es que Dios va a abrir más grupos, más congregaciones, pues nos enojamos con ellos.

Miren, así es como se multiplican las congregaciones. Una congregación se multiplica si salen de esa congregación personas que abran más grupos, más congregaciones; y así uno los deja libres, que sigan trabajando y que sigan abriendo más grupos, y que de esa congregación que fue abierta salgan más personas y abran más congregaciones, y son congregaciones independientes.

Así como las ovejitas que nacen no se quedan todavía con el cordón umbilical ahí conectado, sino quedan libres, y así van trabajando y van reproduciéndose; y cuando uno viene a ver, uno dice: “¡Oye! ¡Todo lo que Dios ha hecho! Y todo, vean ustedes, estaba aquí…, salió, se expresó, se abrió otro grupo y por allá otro más; y cuando miramos bien todo el panorama, Dios tenía una bendición grande en nuestra congregación, que se tenía que manifestar”.

Y como único se puede manifestar es saliendo personas de nuestra congregación, llevando el Mensaje y abriendo más grupos, y dejando que sigan trabajando y abriendo más grupos; y sean independientes, sean libres, porque no somos una denominación, sino que somos creyentes en Jesucristo, personas libres; y nos amamos los unos a los otros sin necesidad de que los demás pertenezcan a la congregación a la cual nosotros asistimos. Nos amamos todos porque somos hijos e hijas de Dios, y Dios ha colocado Su amor divino en nuestras almas.

No podemos poner en ningún momento barreras para solamente amar a los que están en nuestra congregación, sino, las barreras que puedan haber tienen que ser rotas para que nuestro amor se extienda hacia todas las personas y aun hacia los grupos de otras iglesias y de otras congregaciones, para que así les expresemos nuestro amor divino hacia ellos.

Hay congregaciones evangélicas y pentecostales que están recibiendo el Mensaje. Por ejemplo, en Perú nos preparó una actividad un ministro bautista con otros ministros bautistas. Allí estuvieron algunos de los que están aquí: Benjie, William…, ¿y quién más? Miguel también (por aquí está Miguel); y fueron ellos los que prepararon la actividad.

Y en Brasil, en una ocasión en Goiânia, quien preparó la actividad fue un ministro con un grupo de ministros evangélicos y pentecostales, y nosotros éramos los invitados para la predicación (¿y los cánticos también, Miguel?). Todo. Y ellos hicieron la parte de preparar la actividad, conseguir el lugar y todas esas cosas.

Y no hace mucho, cuando pasé por Brasil, en el programa de actividades estaba incluida una iglesia presbiteriana, que el pastor…, cuando estaban repartiendo los folletitos los hermanos, cayó en las manos del pastor presbiteriano un folletito, lo leyó, vio los teléfonos y dijo: “Yo quiero que este predicador venga aquí y predique aquí en mi iglesia”. Y allí estuve con ese ministro presbiteriano y su congregación, y tuvimos una noche llena de las bendiciones de Dios.

Así está sucediendo en muchos países porque esta no es una obra humana, sino es una Obra Divina en el Amor Divino. Por eso mantenemos buena relación con todas las iglesias y compartimos la Palabra que Dios nos ha dado, la compartimos con ellos.

Hay iglesias que están recibiendo los folletos y los videos, y también se los pasan a sus congregaciones, y les reparten los libritos, los folletos también, a su gente de su congregación; y nosotros no tenemos ninguna intervención con ellos, sino todo lo que necesiten: vengan, lo buscan y se lo llevan. Y cuando necesiten que alguno, algún predicador nuestro esté con ustedes, nos hacen la invitación y ahí va a estar; y si me invitan a mí y a Miguel, ahí estaremos también; y así mantenemos ese compañerismo en amor divino, porque nuestra edad es la Edad del Amor Divino.

Es la primera ocasión en la historia de la Iglesia de Jesucristo que la Iglesia de Jesucristo vive en una edad como esta: la Edad del Amor Divino; por lo tanto, la victoria que Cristo obtendrá será la Victoria en el Amor Divino.

Ahora, esta edad, la Edad del Amor Divino, es paralela a la Edad de la Primera Venida de Cristo, porque esta es la Edad de la Segunda Venida de Cristo; y allá fue manifestado el Amor Divino enviando Dios a Jesucristo como Cordero de Dios para Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para salvación de todos nosotros.

Y ahora, para nuestro tiempo estamos en la Edad del Amor Divino para la Obra del Amor Divino prometida para este tiempo final, en donde ya tenemos asegurada la victoria; aunque todavía no la hayamos - no hayamos tenido la lucha por completo, la batalla, pero tenemos ya la victoria con nosotros. ¿Por qué? Porque la tenemos en la Palabra profética, y nosotros la creemos; por lo tanto, la victoria ya es nuestra y de Cristo, que es el que la obtiene para nosotros.

Si está en la Palabra profética ya es una realidad ahí en la Palabra, lo único que tiene es que materializarse; y se va a materializar conforme a como está prometido. Y si hay una victoria es porque hubo una lucha; y esta lucha o batalla recuerden que es en el amor divino.

En la página 54 del libro de Citas, verso 464, dice nuestro hermano Branham… Esto fue en un lugar en que él estuvo predicando, en donde una persona se levantó hablando en lenguas y profetizando, y luego fue dada la interpretación, y miren lo que fue dicho:

464 - “Porque tú has escogido la senda angosta, la vía más dura; tú has andado en tu propio escogimiento’. Ahora mire. Ahora este hombre… ahora cuiden cómo está escrito. Ustedes ven que está escrito en unas palabras extranjeras: ‘Tú has escogido la decisión correcta y precisa, y ella es mi vía’. Bendito Dios. ‘Ella es mi vía’. Él dijo: ‘Por causa de esta decisión tan importante, una porción enorme del cielo te espera’. Él nunca había oído acerca de la visión (o sea, la persona que está profetizando aquí nunca había oído de la visión que había contado nuestro hermano Branham; vamos a ver), (¿ven ustedes?) Ustedes recuerdan la visión: ‘… una porción enorme del cielo te espera (donde le dijeron que una porción enorme del Cielo lo esperaba). Qué decisión tan gloriosa has hecho tú’. (¿Ven?) ‘Esto en sí mismo… (Ahora aquí está. De aquí en adelante yo no entiendo) Esto en sí mismo es eso (paréntesis grandes alrededor de ello), lo cual dará y hará venir a pasar (vea, aquí está traducido: ‘y hará venir a pasar’…, o sea, y hará acontecer) la victoria tremenda en el amor divino’. Yo no sé qué quiere decir eso: ‘Esto vendrá a suceder…’. Tal vez en la carpa pequeña uno de estos días puesta allá atrás, Él lo hará notorio”.

Ahora vean, está hablando aquí y él piensa, dice, que está relacionado con la Visión de la Carpa y lo que Dios le mostró en el cuartito pequeño.

Vamos a ver otra página aquí… vamos a ver dónde está aquí… hay otras páginas. Vamos a ver la página 164 y la página 102. Vamos a ver la 102 primero (esto es un extracto del mensaje “Parado en la brecha”), página 102, verso 880 dice:

880 - “Y esto será conocido por la iglesia de hoy y la iglesia venidera (¿la Iglesia de qué? Dice: ‘la iglesia de hoy y la iglesia venidera’, o sea, la Iglesia de su tiempo y la Iglesia que vendrá en otra edad): si Dios empuja a un hombre por un tubo y él no se mueve hasta que Dios le dice, es que no hay fe conectada en él. Es Dios empujándote a algo, y levanta tu ministerio a un lugar donde nadie puede hablar una palabra en contra de él. Pero de aquí en adelante, déjame hablarte primero con el Nombre del Señor antes que oigas, porque tengo que ir por fe. Tengo que hacerlo por fe, aunque yo crea que esté bien o mal, o lo que sea. Yo escojo lo mejor y luego lo hago. / Y probablemente si esto mismo es una tremenda cosa que vendrá a acontecer y acontecerá: una tremenda victoria en el amor divino (y éste es el verbo antes del adverbio), este es el amor divino, que es Dios. ¿Ven ustedes?… Y se necesita el amor de Dios que saque fuera al frente de la línea y lo ponga en la brecha por la gente”.

O sea, que por amor divino la persona (para aquel tiempo, pues nuestro hermano Branham) se pusiera en la brecha por el pueblo. Para el tiempo final, pues el Mensajero del tiempo final, de la Edad de la Piedra Angular, se ponga por amor divino en la brecha por el pueblo, en favor del pueblo, para que la bendición de Dios venga al pueblo; y para eso tiene que dar el Mensaje.

Y todos los escogidos de Dios, para ponerse en la brecha por el pueblo latinoamericano, tenemos que llevar el Mensaje a todas las naciones, a todas las personas, juntamente colocados en la brecha con el Mensajero de nuestra edad, en la Edad de la Piedra Angular, para que así la misericordia de Dios venga sobre todos los latinoamericanos y caribeños.

Ahora, podemos ver que hay una Obra muy grande para este tiempo final, prometida para la Iglesia de Jesucristo; y ya esa Obra ha comenzado a llevarse a cabo y seguirá hacia adelante, en el amor divino, porque estamos viviendo en la Edad del Amor Divino. Y por eso nos sobrellevamos los unos a los otros en amor divino, nos perdonamos los unos a los otros y nos damos la mano para trabajar unidos.

Cuando necesita un ministro de una congregación que se le ayude, pues ahí le ayudamos; así una congregación con su ministro ayuda al otro ministro cuando necesita que lo ayuden, sin pensar que la labor que está haciendo el otro ministro va a ser para beneficio de su congregación; sin pensar así, sino pensando que será para beneficio del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, que es donde tenemos que traer a las personas, para que así se complete el número de los escogidos de Dios correspondientes a la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, hemos visto el Programa de Dios correspondiente a este tiempo final, hemos visto que Cristo está llevando a cabo esa Obra; y miren, para que tengan un cuadro claro hasta dónde llegará esa labor de Cristo, vamos a ver un lugar muy importante: en la página 10-A, vamos a ver lo que nos dice aquí, 10-A, verso 99, dice [Citas]:

99 - “¡En el mismísimo minuto en que ese mundo denominacional de afuera comienza a recibir este Mensaje, esa es exactamente la hora de Su Venida (o sea, la hora de la Venida del Señor). Cuando las vírgenes fatuas comprendieron que no tenían suficiente aceite en sus lámparas y cuando vinieron a golpear la puerta para obtenerlo, ahí fue exactamente cuando la Novia se fue, cuando las vírgenes prudentes se fueron. Ellas no entraron (o sea, las fatuas). No. Sus organizaciones no podrán entrar. Ellas no tendrán la oportunidad: en el momento en que el Mensaje esté en circulación, la Iglesia se habrá ido”.

Ahora podemos ver que la gente de todas las iglesias, de todas las denominaciones, van a buscar; van a buscar ¿qué? Van a buscar el Mensaje, aunque ya será un tiempo bastante tardío; pero vean ustedes, la promesa es que el mundo denominacional va a buscar el Mensaje en el tiempo final.

Y ahora, miren dónde está eso también… Vamos a ver aquí, 102 (que les había mencionado al principio)… no; 164 (un poquito más al frente), 164 dice:

1458 - “Yo tuve un sueño la otra mañana. No sueño muy a menudo, no soy un soñador. Pero yo soñé que vi a un hombre, un hombre joven de grilletes, él estaba tratando de salir, y yo dije… Alguien me dijo: ‘Esa es gente horrible, no tenga nada que ver con ellos’. Y yo vi a este hombre joven saliendo de sus grilletes, así que sólo lo dejé. Pensé: ‘Sólo veré lo que él hace’. Así que él salió, y era un hombre simpático. Y vi a otros tratando de salir. / Y ella dijo (o sea, una hermana que aparece en el sueño): ‘Hermano Branham, líbrenos de esto’. Dijo: ‘Esto es una casa de infierno’. Y dijo: ‘Usted ha sido entendido mal’. Y dijo: ‘Estos… Y usted entendió mal a esta gente también’ (o sea, la señora le dice: ‘usted ha sido mal entendido y usted mal entendió también a la gente, usted entendió mal a la gente también’).

(...) Y miré allá al otro lado, y como un sótano muy grande, o paredes grandes abajo, debajo de una cueva muy grande; y grandes barras de hierro, ocho o diez pulgadas de grueso9. Y gente fuera de su mente, torcidos, brazos y piernas, golpeándose la cabeza así. Y ella estaba llorando, diciendo: ‘Libre la gente, hermano Branham’. Dijo: ‘Ayúdenos estamos en aflicción’. Ella misma, la conozco, ella pertenece a la… creo que la Iglesia de Cristo, o la Iglesia Cristiana, llamada Iglesia de los Hermanos. Así ella… Miré alrededor, y dije: ‘Yo quisiera poder’. Y seguí mirando alrededor; y yo… mi cuerpo muy pequeño, y esas barras muy grandes de hierro, y esa pobre gente allí adentro. Y usted no podía llegar a ellos, esas barras de hierro estaban de cerca, juntas. Y miré, y ellos estaban golpeándose la cabeza como si estuvieran fuera de su mente. Y vi algunas luces vacilando alrededor allí adentro. Y miré hacia arriba, y allí estuvo parado el Señor Jesús con unas luces de arco iris alrededor de Él. Él estaba mirando bien directamente a mí; y dijo: ‘Libra esa gente’. Y Él se fue. Y pensé: ‘Pues, ¿cómo podría yo librarlos? Yo no tengo fuerza suficiente en mis brazos para romper esas barras’. Así que dije: ‘Casa de Infierno, ríndete en el Nombre de Jesucristo’. Y todo el recrugir y toda la detonación, y… y las rocas rodando, y… y barras cayendo; y gente corriendo, gritando: ‘¡Libertados!’, y gritando a lo alto de su voz (o sea, voz en cuello), y todo fue libertado. Y yo estaba gritando entonces: ‘Hermano Roy Borders, ¿dónde esta usted? ¿Dónde está? ¡Dios está librando a Su gente! ¿Dónde está, hermano Borders?”.

Y eso es en el amor divino, y eso va a materializarse ya muy pronto; pero primero la bendición de Dios es con y sobre Sus elegidos, Sus escogidos, para llegar a la perfección, para que se complete el número de los escogidos de Dios y lleguemos a ser iguales a Jesucristo: teniendo un cuerpo físico eterno y glorificado, y teniendo nuestro espíritu teofánico, el cual hemos recibido cuando creímos en Cristo y recibimos Su Espíritu Santo.

Y ahora, vean ustedes, hay grandes promesas para ser cumplidas, pero todo esto es ¿en qué? En el amor divino. Por eso también damos la oportunidad a todas las iglesias de todos los grupos religiosos para que reciban el Mensaje, para que lo tengan en sus congregaciones y para que lo vean en videos y lo lean en folletos, porque una bendición grande Dios tiene para la gente que están en las denominaciones también.

Pero primero es la bendición para los elegidos de Dios, los escogidos de Dios, que son llamados y juntados en el Día Postrero; y después vendrá una bendición también para ese otro grupo de personas, las cuales verán la bendición tan grande que Dios tiene en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular, y desearán esa misma bendición.

Así que estemos preparados ¿con qué? Con amor divino. Que el amor divino esté manifestado en vuestras almas y expresado hacia nuestros hermanos, y que también se exprese hacia otras personas; pero nunca deje que vaya a estorbar alguna cosa en la expresión de su amor, del amor divino que está en usted hacia su hermano. No vaya alguien a decir, de afuera: “Pero mira, ¿cómo nos van a hablar de amor, y no se aman?”.

Deje que el amor de Dios se manifieste en usted y se exprese hacia los demás hermanos y hacia las demás congregaciones; y trabajemos en armonía, en amor divino, aunque estemos en diferentes grupos o congregaciones; pero todos trabajando en amor divino en la Obra de Cristo y manteniendo compañerismo los unos con los otros, perdonándonos nuestros errores o nuestras faltas y caminando siempre hacia adelante; y que no haya ni una raíz de amargura en vuestras almas, porque toda raíz de amargura en el alma de una persona destruye a la persona espiritualmente, le hace tanto daño que la va enfermando espiritualmente y va produciendo odio en la persona si no saca esa raíz de amargura.

Por eso es que Cristo nos enseña que nos amemos unos a otros, y Él dice10: “Y en esto la gente conocerá que ustedes son mis discípulos: en que os améis los unos a los otros”.

Y así, rompiendo las barreras con el amor divino, obtendremos la gran victoria en el amor divino y seremos transformados, y tendremos el nuevo cuerpo.

Recuerden que todos estamos con una meta y es obtener nuestra transformación; por lo tanto, con raíces de amargura no sería posible obtener nuestra transformación, sino con amor divino.

“ROMPIENDO LAS BARRERAS EN EL AMOR DIVINO”.

Rompa todas las barreras, así como son rotas estas barreras y barrotes de hierro en este sueño que tuvo nuestro hermano Branham.

Con amor divino es que se rompen todas las barreras, y en el amor divino es que se obtiene la gran victoria prometida para este tiempo final para cada uno de ustedes y para mí también, y para el Cuerpo Místico de Cristo, para la Iglesia de Jesucristo como Iglesia, como Cuerpo Místico para este tiempo final, en donde todos seremos transformados y seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Ángel del Pacto, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos llene de la plenitud de Su Amor Divino, y en nuestras vidas se exprese el Amor Divino de Cristo en toda Su plenitud, en este Día Postrero, en la Edad del Amor Divino; y pronto todos seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí un privilegio estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio del amor divino y de cómo rompe toda barrera.

Caminemos hacia adelante y siempre usemos el amor divino para romper todas las barreras que se opongan a nuestro compañerismo los unos con los otros, y a nuestra armonía y a nuestro trabajo en el Señor, en la Obra de Cristo de este Día Postrero; y perdonándonos los unos a los otros.

Que Dios les bendiga y les guarde, y dejo nuevamente con nosotros a Miguel Bermúdez Marín. Ya en la noche, en la próxima actividad, estaré con todos los que estén en el lugar donde será la próxima actividad, donde estaremos también hablando sobre el tema: “ROMPIENDO LAS BARRERAS DE LA IGNORANCIA”. Esas son barreras también.

Cuando se predica la Palabra, las personas que no saben, que no entienden que pueden vivir eternamente…; porque toda persona que no tiene el conocimiento del Programa de Dios piensa que la vida es esta que tenemos y que se muere la persona y nunca más vuelve a vivir; pero cuando se rompe la barrera de la ignorancia, dándole a conocer la verdad bíblica de que hay vida y hay vida eterna por medio de Cristo, pues sale de la ignorancia y la persona dice: “Pues esa es la clase de vida que yo quiero”. Y recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo, y obtiene así vida eterna.

Vamos a dejar por aquí a Miguel con nosotros nuevamente; y que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y adelante caminando en el Reino de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, en amor divino. Esa es la edad que nos ha tocado: la Edad del Amor Divino.

Que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros nuevamente Miguel Bermúdez Marín.

“ROMPIENDO LAS BARRERAS EN EL AMOR DIVINO”.

[Revisión julio 2019]

1 Primera de Juan 4:20

2 1 Corintios 13:8

3 1 Corintios 13:1-3

4 2 Pedro 1:5-8

5 San Mateo 20:20-28, San Marcos 10:35-45

6 2 Pedro 3:15-16

7 Hechos 13:1-3

8 San Juan 16:21

9 20 a 25 cm aproximadamente

10 San Juan 13:35

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter