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Muy buenas noches, amados hermanos y amigas y amigos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a nuestro tiempo bajo el tema: “EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE LAS ESCRITURAS”. Este es el tema que tendremos para todo este recorrido, y en esta ocasión tendremos la introducción a “EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE LA ESCRITURA”.

Para lo cual quiero leer Apocalipsis, capítulo 22, verso 13 (vamos a ver)… Verso 12 al 13 dice:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último”.

Que Dios bendiga nuestros corazones con Su Palabra y nos permita entenderla.

Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob… que es el Verbo de San Juan, capítulo 1, verso 1 al 18, donde nos dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.

Y nos dice que por Él fueron creadas todas las cosas; dice: “Por Él fueron hechas todas las cosas…”.

[Verso 3] “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

Podemos ver que Él es el Creador de todas las cosas; Él es el que da comienzo, el que da origen a la Creación.

Y luego, en este mismo capítulo 1 de San Juan, dice:

[Verso 14] “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

Y cuando se hizo carne dos mil años atrás el Verbo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob —el cual ya tenía Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión—, ahora se creó Su cuerpo físico, de carne; y le fue puesto el nombre de Jesús a ese velo de carne que nació en Belén de Judea por medio de la virgen María; y allí estaba, en ese cuerpo de carne, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Verbo, el Creador de los Cielos y de la Tierra, allí estaba con Su cuerpo teofánico, dentro de aquel cuerpo de carne.

Era Dios, Emanuel, hecho carne en medio de los seres humanos; era nada menos que Dios con nosotros, Dios con los seres humanos en la forma de un ser humano, viniendo en la forma de un profeta para llevar a cabo Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Por causa del propósito de Su Venida, Él, Su cuerpo físico…, o sea, Él en Su cuerpo físico tenía que morir; pero en Su Espíritu no moriría, sino en Su cuerpo físico. Y gracias a Dios que murió, para que nosotros pudiésemos vivir; y por eso estamos viviendo en la actualidad. Si Jesucristo no hubiese muerto allá dos mil años atrás, solamente existiría un solo hombre sobre este planeta Tierra.

Ahora, piense usted: si solamente existiera en este planeta Tierra una sola persona y fuera usted, ¿cómo se sentiría usted caminando de un lugar a otro y no tener otra persona con la cual conversar? Sería algo muy triste. Y así sería para Jesucristo si Él no daba Su vida para que nosotros pudiésemos vivir y Él poder tener compañerismo con cada uno de nosotros.

Si Él no moría, vean ustedes, la raza humana estaba condenada a la muerte. Y así como vino un diluvio sobre la Tierra en el tiempo de Noé, en el tiempo de Jesús una destrucción hubiese caído sobre la raza humana; y así como solamente quedó Noé con su familia (los que entraron al arca con él) y los animales que entraron al arca, solamente hubiese quedado Jesús. Él dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda”.

Y ahora, vean ustedes el misterio de la Primera Venida de Cristo, misterio en el cual hay grandes riquezas para los seres humanos. La riqueza de la vida eterna está ahí; Él pagó el precio de la redención y por eso es que nosotros podemos obtener vida eterna.

La vida eterna que la raza humana había perdido ahora es restaurada a los que por medio de Jesucristo obtienen esa restauración; y esa restauración comienza, vean ustedes, dentro de cada persona cuando recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo y recibe Su Espíritu Santo; ahí nace de nuevo, nace de nuevo con vida eterna.

Cuando la persona nace aquí en la Tierra físicamente, nace pero con muerte, y eso es lo que le sigue, le persigue todos los días de su vida terrenal. Si se descuida, comenzando la vida aquí en la Tierra, se muere; si no nace rápido, si no nace en el tiempo que debe nacer, se le pasa el tiempo y se muere también; y algunos, si nacen antes de tiempo, algunos también se mueren.

Ahora, luego de nacer, vean ustedes, hay que estar cuidando al niño para que no se muera; hay que darle comida, porque él necesita ser alimentado; y por eso siempre, seguida que nace, está buscando el alimento, y lo encuentra rápidamente; y también encontramos que, a medida que va siendo alimentado, va creciendo.

Así también es en lo espiritual.

Y ahora, miren ustedes, cuando la persona nace en lo natural aquí, por medio de papá y mamá, nace pero con muerte; aunque aparentemente nace con vida, pero es vida temporal. Y algunas personas piensan que eso es el todo del ser humano, y desperdician su tiempo en las cosas terrenales tratando de obtener todas las facilidades y riquezas materiales, las cuales son temporales.

“¿De qué le vale al hombre si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma?”, dijo Cristo en San Mateo, capítulo 16, versos del 25 (por ahí) en adelante. Ahora, vamos a verlo aquí… 24 en adelante, de San Mateo 16, dice:

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá (¿y cómo puede ser eso?); y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”.

¿De qué le aprovecha a un ser humano vivir en esta Tierra, ser multimillonario o multibillonario y perder su alma? Ganó cosas, y muchas cosas, pero temporales, y lo que es eterno lo perdió. Es mejor no tener tantas cosas temporales pero tener lo que es eterno, la vida eterna; y allá pues tendremos todo lo que Él tenga para nosotros, y eso será para toda la eternidad.

Sigue diciendo:

“¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”.

El ser humano, aunque ofrezca todo lo que posee por la salvación de su alma, no es aceptado por Dios; porque no es lo que el hombre dé por su salvación, sino lo que Dios ha dado por la salvación y para la salvación de todos nosotros.

Somos nosotros los que necesitamos recibir el don de Dios, que es el don de la vida eterna: Jesucristo nuestro Salvador. Y, en Su Primera Venida, Él en el Programa Divino traía esa comisión, de llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario; y las personas que estuvieron viviendo en el tiempo de Jesús no comprendían el misterio de Su Primera Venida. Unos querían coronarlo como Rey en aquel tiempo, pero eso ya Él lo había rechazado para aquel tiempo; porque Él no se sentaría en el Trono de David en aquel tiempo, aunque es el heredero al Trono y del Trono de David.

Ahora, dice:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

La Primera Venida de Cristo, miren ustedes, fue el evento más grande en medio de la raza humana en su tiempo, y aun más grande que todos los eventos que habían sido realizados por Dios en medio de la raza humana; porque el evento de la Venida del Señor es el más grande.

¿Y saben ustedes una cosa? La Venida del Señor tiene dos partes. Las dos partes de la Venida del Señor son la Primera Venida como Cordero de Dios y Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá.

La Venida del Hijo del Hombre, la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Ángel de Jehová, eso es la Venida de Cristo, velándose en carne humana y revelándose por medio de carne humana y llevando a cabo la Obra correspondiente al tiempo de Su Venida. Para Su primera manifestación dos mil años atrás, vino manifestado en carne humana en un velo de carne llamado Jesús.

Y ahora vean ustedes cómo en el Nombre que Dios le dio a Moisés, cuando Moisés quiso saber el Nombre de Dios, encontramos que de esas letras allí contenidas —las cuales son cuatro: YHWH—, encontramos que ahí tenemos la “Y” y la “H”, las cuales fueron usadas allá en la Primera Venida de Cristo; porque Jesús está en griego, pero cuando se dice Jesús en hebreo, ya tendríamos que decir Josué o Yoshua, y ahí tenemos la “Y griega” y tenemos la “h” también.

Ahora vean ustedes que YHWH es el Nombre del Ángel del Pacto, y es para ser manifestado en Su Venida.

Ahora, Su Venida tiene dos partes, y por eso es que Jesús dice en Apocalipsis, capítulo 3, verso 12: “… y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios (…), y mi nombre nuevo”.

Y cuando se habla del Nombre Nuevo del Señor… Miren, los que han leído la Biblia y dicen: “Yo estoy esperando la Venida del Señor. Yo voy a ver a Jesucristo venir; y cuando le vea, le voy a decir: ‘Jesucristo, ¡te estaba esperando!’”. Pero Él dice que tiene un Nombre Nuevo. Así que le estará dando la bienvenida a Jesucristo con Su Nombre Nuevo.

En Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, dice: “Al que venciere, yo le daré a comer del Maná escondido, y le daré una Piedrecita blanca”, “le daré una piedrecita blanca”. Vamos a leerlo aquí (Apocalipsis, capítulo 2, verso 17):

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias (o sea, es el Espíritu hablando, el Ángel del Pacto hablando). Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

Y ahora, este es un misterio grande, el Nombre Nuevo de esa Piedrecita blanca, porque el Nombre Nuevo de esa Piedrecita blanca es el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo; porque esa Piedrecita blanca es la Piedra no cortada de manos que vio el profeta Daniel en la interpretación que le dio al rey Nabucodonosor.

Es la Piedra no cortada de manos viniendo en el Día Postrero, en el cumplimiento de la segunda parte de la Venida del Ángel del Pacto, en la segunda parte de la Venida del Señor, la parte que corresponde a la Venida del Señor como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y ahora, miren ustedes. Cuando Dios envió al profeta Elías, a Elías Tisbita, manifestó en él ese poderoso ministerio en medio del pueblo hebreo; en él estaba el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, manifestado operando ese ministerio.

Luego, cuando se fue Elías Tisbita en un carro de fuego o platillo volador (como se le llama en la actualidad), el espíritu ministerial de Elías descendió sobre Eliseo, pues sobre Eliseo descendió el Espíritu Santo y colocó en Eliseo el ministerio de Elías en una doble porción. Fue la petición, pues, de Eliseo a Elías cuando Elías le dijo: “Pide lo que tú quieras”. Y una persona sabia, una persona entendida, cuando le es dado el privilegio y la oportunidad de pedir lo que quiera, si es una persona espiritual y ama a Dios, pues va a pedir las cosas de Dios: bendiciones de Dios, bendiciones que son para toda la eternidad.

Y Eliseo, miren ustedes, no le interesaba ni ser rico ni ser rey, pues el profeta Elías le dijo: “Pide lo que quieras, lo que tú quieras”, y Eliseo dijo: “Yo quiero que venga sobre mí una doble porción del espíritu que está en ti”.

Es como nuestros niños, que siempre se miran en el espejo… Las niñitas pues se miran en el espejo y quieren ser como mamá, y ya buscan los zapatos de taco y se los colocan, y comienzan a caminar y a mirarse en el espejo, porque quieren ser como su mamá. Y los varones pues quieren ser como su papá, y los zapatos o las botas de su papá se las ponen, y también comienzan a caminar con ellas; y si el papá deja la chaqueta colocada en algún lugar, se la ponen también y comienzan a verse en el espejo; y desean ser como su papá.

Y ahora, Elías Tisbita era el padre espiritual de Eliseo; y ahora, vean ustedes, Eliseo quería ser como su padre espiritual. Y su padre espiritual era un profeta; y ahora, su hijo espiritual, Eliseo, quería ser un profeta.

Y ahora, miren ustedes, siempre los hijos quieren crecer un poquito más que su papá; y después, cuando ya están grandecitos, le dicen: “Mira, papá, ya te pasé”; o las niñas le dicen a su mamá: “Mira, mamá, ya te pasé”.

Pues ahora Eliseo dice: “Yo quiero que venga sobre mí una doble porción del espíritu que está en ti”. Y Elías le dice: “Cosa difícil tú has pedido”.

Vean, era más fácil, era una cosa más fácil que Eliseo dijera: “Yo quiero ser el hombre más rico de este planeta Tierra”, y le sería concedida esa petición, pues ya estaba hablada la Palabra creadora por medio del profeta Elías de que pidiera lo que él quisiera; podía pedir también ser el rey de Israel y le sería concedido, Dios obraría y haría que Eliseo fuese el rey de Israel. Pero Eliseo quería algo mayor, algo mayor que ser un rey de esta Tierra, de un reino acá terrenal, Eliseo quería algo mayor que ser el multimillonario más grande del planeta Tierra: Eliseo quería ser un profeta, un profeta como Elías, y con una doble porción.

Y esto no es una cosa fácil, porque Dios no le concede a una persona ser profeta porque la persona diga que quiere ser un profeta; porque Dios en Su Programa… desde antes de la fundación del mundo ha diseñado Su Programa y para cada edad y para cada dispensación ha señalado un mensajero; y nadie puede decir: “Yo quiero ser el mensajero de tal edad o de tal dispensación”, ya eso está en el Programa de Dios.

Una persona querer ser el mensajero, digamos, estar viviendo en la primera dispensación y decir: “Yo quiero ser el mensajero de la cuarta dispensación”, eso es como una persona tener el piso número uno, el apartamento en el piso número uno, y querer dormir en el piso número cuatro. Ese no es su lugar; se mete allá, lo van a llevar preso. Tiene que irse a su lugar.

Ahora, Eliseo, lo que estaba pidiendo, vean ustedes, era algo conforme al corazón de Dios; y cuando una persona pide algo conforme al corazón de Dios y conforme al Programa de Dios, está pidiendo correctamente.

Y ahora, cuando Eliseo le dice a Elías que lo que quiere es una doble porción del espíritu que está en él…

Vean ustedes, no pidió dinero, no pidió riqueza, no pidió popularidad, no pidió fama, solamente pidió ser la persona con el espíritu ministerial de Elías en una doble porción; lo cual, vean ustedes, no le sería concedido así porque sí, porque él lo pidió, sino porque estaba en el Programa de Dios que Eliseo fuera el sucesor del profeta Elías; de lo cual ya Dios le había hablado a Elías en el monte Sinaí cuando le dijo1: “Ahora ve, desciende, ve y unge a Jehú por rey de Israel, unge también a Hazael por rey de Siria y unge a Eliseo por profeta en lugar tuyo”.

Y ahora, cuando desciende del monte Sinaí y regresa a la tierra de Israel, se encontró con Eliseo; y al encontrarse con Eliseo, allí, lo tocó con el manto.

Y después Eliseo le dice a Elías: “No te vayas. Espérame”.

Y Elías le dice: “¿Qué te he hecho yo?”.

—“No, no, espérame. Espera que me despida de mi familia”.

Tomó los bueyes, los mató, le hizo una fiesta de despedida (él mismo hizo la fiesta de despedida); el arado con el cual araba lo usó de leña, y no dejó nada que pudiera atraerlo hacia ese lugar nuevamente. O sea que no volvería a trabajar allá en el campo arando, sino que estaría con el profeta Elías siendo un siervo de Elías; trabajaría con el profeta Elías siendo el siervo del profeta Elías.

Pero vean ustedes, el mismo Eliseo ni sabía que Dios lo había elegido para ser el profeta en lugar de Elías; pero Elías sí lo sabía, porque ya Dios se lo había dicho. Y tuvo un entrenamiento muy bueno en los días que le quedaron al profeta Elías en la Tierra, desde que se encontró con el profeta…, o con su siervo, con el siervo que araba allá en el campo, Eliseo.

Y ahora vean de dónde tomó Dios a Eliseo: del campo, siendo un… ¿Cómo le llaman? Un boye-… (Por aquí tenemos a Miguel, que…). ¿Boyero o algo así? Boyero, porque trabaja con bueyes.

Bueno, estaba arando ahí en el campo, tenía la última yunta; o sea, iban otros con su yunta de bueyes y él iba con la de él arando. Y vean ustedes de dónde lo tomó Dios para ser el sucesor del profeta Elías; y recibió esa doble porción porque era conforme al Programa de Dios.

Y ahora, cuando el ministerio de Elías desaparece de la Tierra a través del rapto de Elías en un carro de fuego, luego todo el mundo desearía ver nuevamente el ministerio de Elías; pero los que querían ver el ministerio de Elías comenzaron a verlo frente al Jordán, allí, donde Elías había hecho su último milagro: abriendo el Jordán.

Y ahora, abriendo Jordán Eliseo comienza su ministerio; y los hijos de los profetas dijeron, cuando vieron eso dijeron2: “El espíritu de Elías ha reposado sobre Eliseo”.

Es muy importante ver dónde ha reposado el espíritu ministerial de Elías, porque ahí está el Espíritu Santo manifestando ese ministerio; porque es el Espíritu Santo el que tiene ministerios. El Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, es el único que tiene ministerios, y los opera en el velo de carne que Él unge para ese propósito.

La tercera ocasión…

Vean, la segunda ocasión cuando fue visto Elías, fue visto con un nombre nuevo, llamado Eliseo; y cuando fue visto por tercera ocasión, fue visto también con un nombre nuevo, llamado Juan el Bautista.

Vean, fue visto por segunda ocasión con un nombre nuevo y con un cuerpo nuevo también, un velo de carne nuevo; luego, cuando fue visto por tercera ocasión, fue visto con un cuerpo nuevo y un velo de carne nuevo también, y un nombre nuevo también.

El Arcángel Gabriel dijo que sería Elías, dijo que vendría con el espíritu y virtud de Elías; y Jesús dijo de él3: “Él es aquel Elías (hablando de Juan el Bautista) que había de venir”.

Y ahora, cuando es visto por cuarta ocasión, viene con un cuerpo nuevo y un nombre nuevo también: William Marrion Branham; y fueron bienaventurados los que lo vieron venir por cuarta ocasión, a Elías, o sea, el ministerio de Elías manifestado en un nuevo cuerpo y con un nuevo nombre el velo de carne. Se llamaba William Marrion Branham el Elías precursor de la Segunda Venida de Cristo.

Siempre que Dios ha prometido la venida de un profeta que ya vino en el pasado y partió (terminó su tiempo en la Tierra), cuando regresa, regresa con un cuerpo nuevo y con un nombre nuevo. Por eso vean ustedes: Elías, en cada ocasión que ha regresado, ha regresado estrenando un nuevo cuerpo y estrenando también un nuevo nombre.

Y ahora, Moisés también está prometido para venir como uno de los Dos Olivos, y estará también estrenando un nuevo cuerpo y un nuevo nombre.

En la segunda manifestación de Moisés, y Elías viniendo también, estará estrenando un nuevo cuerpo, y vendrá con un nuevo nombre; no con el nombre Elías, sino con el nombre que le corresponde a la quinta manifestación de Elías.

Y que todos los hijos e hijas de Dios puedan ver el regreso de Elías por quinta vez en el Día Postrero, y puedan ver el regreso de Moisés por segunda vez en el Día Postrero como uno de los Dos Olivos, y puedan ver el ministerio de Jesús viniendo por segunda vez; viniendo el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, manifestado en un nuevo cuerpo, con un nuevo nombre ese cuerpo, y con y en la manifestación del Espíritu Santo operando los ministerios de Moisés por segunda vez, de Elías por quinta vez y de Jesús por segunda vez.

¿Vieron lo sencillo que es este misterio escondido bajo las promesas de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles? Es la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles en el Día Postrero, con un nuevo cuerpo y un nuevo nombre, para llevar a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero.

Y los escogidos de Dios lo verán, y dirán: “El espíritu de Elías ha reposado por quinta vez en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, y el espíritu de Moisés ha reposado por segunda vez en el Ángel Mensajero del Señor Jesucristo, y el espíritu ministerial de Jesús ha reposado por segunda vez en el Ángel Mensajero de Jesucristo”.

Por eso es que dice Apocalipsis, capítulo 4, verso 1: “Sube acá…”, con esa Voz de Trompeta dice Cristo: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Y luego, en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Y por qué lo que Cristo prometió que daría a conocer a los que suban donde Él está, luego da a conocer estas cosas por medio de Su Ángel Mensajero? Porque ese es Su instrumento para el Día Postrero, para estar manifestado en él.

Cristo, el Ángel del Pacto, estará manifestado en Su Ángel Mensajero hablándoles a Sus hijos, hablándole a Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, y dándoles a conocer así todas estas cosas que deben suceder pronto.

Dándoles a conocer estas cosas, los escogidos de Dios estarán escuchando así la Voz de Cristo, que es esa Voz como de trompeta, es esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, esa Voz que ha sido prometida para este tiempo final, para llamar y juntar a los escogidos de Dios.

Y ahora, ¿qué estará hablándonos en el Día Postrero? Pues todas estas cosas que deben suceder pronto. ¿Por medio de quién? Por medio del velo de carne que Él tendrá en este Día Postrero, que es llamado el Ángel del Señor Jesucristo:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

¿Quién es el enviado de Jesucristo para dar testimonio de estas cosas? El Ángel del Señor Jesucristo.

Ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo para el Día Postrero sube a la Edad de la Piedra Angular, como Juan el apóstol subió en Apocalipsis, capítulo 4 y verso 1.

Juan el apóstol siendo raptado al Cielo representa la Iglesia de Jesucristo siendo subida a la Edad de la Piedra Angular, porque ese es un rapto espiritual; y luego también representa la Iglesia de Jesucristo siendo raptada y llevada a la Cena de las Bodas del Cordero.

Lo que estaremos viendo cuando seamos transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, juntamente con los muertos en Cristo cuando resuciten, será reflejado (¿dónde?) en la Edad de la Piedra Angular; porque en la Iglesia de Jesucristo se refleja todo lo que está en el Cielo.

Juan el apóstol representa la Iglesia de Jesucristo con Sus ángeles mensajeros, pasando por las diferentes etapas o edades hasta llegar a la Edad de la Piedra Angular, donde sube a la Edad de la Piedra Angular; y donde la Iglesia en el Día Postrero sube para escuchar la Voz de Cristo, dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Así como subió la Iglesia de Jesucristo con los escogidos de cada edad: subió a la edad correspondiente al tiempo en que vivieron los escogidos de cada edad; y escucharon la Voz de Cristo por medio del ángel mensajero de cada edad.

Y ahora, si nosotros estuviésemos viviendo en el tiempo de San Pablo teníamos que subir a la primera edad de la Iglesia gentil, para escuchar la Voz de Cristo por medio de San Pablo; pero ahora…

Vean ustedes: de edad en edad, los escogidos de cada edad han tenido que subir a la edad que les ha tocado vivir; ahí ha estado el llamado de Cristo por medio del mensajero de esa edad, o de cada edad.

Pero ahora el llamado es más arriba: el llamado es en la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo estará manifestado a través de carne humana en Su Ángel Mensajero, y estará manifestando también los ministerios de Moisés y de Elías, y estará manifestado el ministerio de Jesús por segunda vez; y por medio de esa manifestación del Ángel del Pacto, de Jesucristo, a través de Su Ángel Mensajero, estará hablándonos todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final y estará revelándonos así todos estos misterios correspondientes a este tiempo final.

Y con ese Mensaje (que estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final), con ese Mensaje (que estará dándonos a conocer estas cosas) será que nosotros obtendremos la fe, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final; porque ese es el Mensaje del fin, el cual a través de toda la Escritura está prometido para ser manifestado y ser escuchado por los escogidos de Dios en este tiempo final.

Fue representado en la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta; fue representado también en esa Gran Voz del Ángel Fuerte que descendió del Cielo en Apocalipsis, capítulo 10, el cual clamó como cuando un león ruge y Siete Truenos emitieron sus voces. Las voces de los Siete Truenos es la Voz de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, en Su Obra de Reclamo.

Y vean ustedes cómo para este tiempo final Cristo estará manifestado con Sus Ángeles y estará hablándonos todas estas cosas; y todas estas promesas bíblicas correspondientes a este tiempo final estarán siendo cumplidas.

Algunas personas que no comprenden estos misterios dicen: “Aquí dice que sonará una Trompeta, la Trompeta Final, y también dice que enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta”, y seguida piensan en una trompeta literal, siendo sonada, y están esperando oír literalmente una trompeta; pero no saben que esa Trompeta es la Voz de Cristo, la Voz del Ángel del Pacto, hablándonos en el Día Postrero el Mensaje del fin, hablándonos el Mensaje del Evangelio del Reino, que es el Mensaje del fin, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo; así como el Mensaje del Evangelio de la Gracia gira alrededor de la Primera Venida de Cristo.

Y con el Mensaje del Evangelio de la Gracia ha sido dado a conocer el misterio del nombre de la Primera Venida de Cristo, ha sido dado a conocer el misterio del nombre que usó el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, en Su Primera Venida, para la Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Cristo, hablando con Pedro y Sus demás discípulos, preguntó: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”, y todos comenzaron a decir las opiniones de la gente de aquel tiempo. Dice… Vamos a leer, dice (capítulo 16, verso 13 en adelante [San Mateo]):

“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas”.

O sea que la opinión de la mayor parte de las personas, o de todas las personas, era que Jesús era un profeta. Y ahora, cuando digo “de todas las personas”, son incluidos los que no creían en Él también. ¿Por qué? Porque ellos creían que era un profeta, pero creían que era un falso profeta.

Pero miren, ni era Jeremías, ni era Isaías, ni era Juan el Bautista que había resucitado, ni era Elías, sino que era el Ángel del Pacto hecho carne en medio del pueblo hebreo, en Su Venida como el Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo; pero en Él estaban todos los ministerios: los ministerios de Moisés, de Elías, de Jeremías, de Isaías.

Todos esos ministerios estaban en Él ¿por qué? Porque allí estaba el Ángel del Pacto, y Él es el que tiene todos los ministerios. Ninguna persona tiene nada; Él es el que tiene todos los ministerios, y en la manifestación que Él ha tenido a través de cada mensajero ha manifestado esos ministerios.

Y ahora, a través de Jesús Él podía manifestar cualquier ministerio. Por eso en algunas ocasiones lo veían actuando como Jeremías y decían: “Es Jeremías”; otras veces lo escuchaban como Elías, pensaban que era Elías; otras veces lo veían actuar como Juan el Bautista… Cuando les decía: “Generación de víboras”, muchos podían decir: “Este tiene que ser Juan el Bautista de nuevo por aquí”; pero no se habían dado cuenta que en el tiempo de Jesús, en el comienzo del ministerio de Jesús, también Juan el Bautista estaba ministrando.

Ahora viene la pregunta más directa para los discípulos de Jesucristo. Dice:

“Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

El Cristo quiere decir ‘el Ungido’, ‘el Mesías’. Está en diferentes idiomas ahí: Cristo, Mesías y Ungido; ahí lo tenemos en griego, en hebreo y así por el estilo.

“Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”.

La revelación de quién era Jesús en aquellos días venía del Cielo. No se lo reveló ni carne ni sangre, o sea, ningún ser humano, ningún teólogo, ningún maestro de los seminarios de la religión hebrea de aquel tiempo; porque, cuando se hablaba de las profecías del Mesías en los seminarios y en los institutos religiosos, no se enseñaba que el Mesías era Jesús de Nazaret; más bien, cuando hablaban acerca del Mesías para aquel tiempo y alguien hablaba acerca de Jesús como el Mesías, el sumo sacerdote estaba en desacuerdo con esa opinión y muchos otros grandes líderes religiosos, y decían que Jesús era samaritano y que tenía demonios; otros decían que Jesús era Beelzebú.

O sea que, vean, el cumplimiento de la Venida del Mesías, la Venida del Ungido con el Espíritu Dios, la Venida del Ungido con el Ángel del Pacto, la Venida del hombre ungido con el Sello del Dios vivo en aquel tiempo, en el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías, era conceptuado por los grandes líderes religiosos (en su mayoría) como Beelzebú, o sea, como una manifestación del diablo, del príncipe de los demonios en Él; y todas las señales y milagros que hacía se las achacaban, se las atribuían al diablo; lo cual es una blasfemia, de la cual Cristo habló, de lo cual Cristo habló4.

Y ahora, vean ustedes cómo era una bienaventuranza conocer la Primera Venida de Cristo siendo cumplida en medio de ellos en aquel joven carpintero de Nazaret, en aquel joven obrero de la construcción. Miren en la forma tan sencilla que vino el cumplimiento de la Venida del Mesías.

Y ahora, Jesús dice: “Y yo te digo que tú eres Pedro”. ¿Cómo se sentiría Pedro cuando escuchó a Jesús hablando así?, que esa revelación, ese conocimiento que tenía, había venido del Cielo.

No era un conocimiento humano, porque no enseñaban en aquel tiempo que Jesús era el Mesías; solamente Jesús lo enseñó, Juan el Bautista lo presentó como el Mesías, el Cordero de Dios, y los discípulos después daban testimonio que Jesús era el Mesías.

Como Natanael cuando vio a Jesús; y Jesús le dijo, dijo: “He aquí un verdadero israelita, en el cual no hay engaño”. Natanael le dice: “¿Desde cuando tú me conoces?”. Y Jesús le dice: “Desde antes de llamarte Felipe, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.

Y ahora, ¿qué pasaría? ¿Estaría orando allí o estaría tumbando higos?; pues era un hombre del campo, trabajaba en el campo, y en el campo pues tenían allí higueras; y siendo un hombre espiritual, de seguro sacaba sus momentos para orar a Dios; y probablemente allí estaba orando bajo la higuera, y allí pues tendría una visión o un sueño; y el tener esa experiencia allí, la cual le recordó Jesús, impactó el alma de Natanael, se abrió su alma y pudo obtener la revelación de quién era Jesús.

Le dice: “Tú, ¡tú eres el Rey de Israel!”. Miren, y fue una forma sencilla, fue algo sencillo lo que allí ocurrió, pero de gran significado para Natanael.

Vean la forma sencilla en que Dios obra para llamar a Sus hijos. A unos los llama de una forma, a otros los llama de otra forma, pero siempre es Su Palabra la que llama a los hijos e hijas de Dios. “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen”. “El que es de Dios, la Voz de Dios oye”.

Ahora vean, para los que tienen la revelación de la Venida del Señor la bendición es grande:

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo”.

O sea, que no dijeran que Él era el Mesías. ¿Y cómo puede ser esto?, que después de un testimonio tan grande como el de Pedro, diciendo que Él era el Cristo (que Jesús era el Cristo), ahora Jesús les dice: “No se pongan a decir a la gente quién soy yo”. Era una revelación para los seguidores de Jesús.

Y la revelación de la Primera Venida de Cristo, vean ustedes, estando cumplida en medio del pueblo hebreo estaba llegando a los escogidos de Dios; pero Jesús tenía que llevar a cabo la parte más importante de Su Primera Venida, y eso sería al final de Su manifestación aquí en la Tierra.

Siempre el final es la parte más importante, porque es mejor el fin del negocio que el principio5; aunque el fin del negocio algunas veces parezca doloroso, pero es siempre lo mejor.

Y ahora, vean ustedes cómo cuando llegó al fin de Su ministerio llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario; y luego que resucitó, murió, resucitó y ascendió al Cielo, ya había dicho a Sus discípulos que predicaran el Evangelio, comenzando desde Jerusalén, por toda Judea, por toda la tierra de Israel, y que lo predicaran por todo el mundo, hasta el fin del mundo.

Y los discípulos tenían que ser llenos del Espíritu de Dios, porque ellos no habían nacido de nuevo; y el Día de Pentecostés recibieron el nuevo nacimiento. Y después Pedro, el Día de Pentecostés —el cual tenía las llaves, la revelación, de la Primera Venida de Cristo como Cordero quitando el pecado del mundo en la Cruz del Calvario—, predicó su primer mensaje usando las llaves de la revelación; y allí abrió, con el Mensaje del Evangelio de la Gracia siendo predicado por primera vez por San Pedro, abrió las puertas de la Dispensación de la Gracia y comenzaron a entrar a la Dispensación de la Gracia.

Y así ha sido de edad en edad por medio de la predicación del Evangelio de la Gracia: se entra por medio del Mensaje correspondiente a ese tiempo, escuchándolo y recibiendo las bendiciones que Dios tiene para esa dispensación.

También está dicho que la puerta será cerrada, algún día. Pedro la abrió dos mil años atrás el Día de Pentecostés para los judíos, y luego la abrió para los gentiles en la casa de Cornelio. Y la puerta ha estado abierta para hebreos y para gentiles durante estos dos mil años; pero, conforme a la parábola de las diez vírgenes y conforme a la parábola del padre de la familia, la puerta será cerrada; y dice en la parábola de las diez vírgenes que vino el esposo y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas y se cerró la puerta. Y cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios, se cerrará la puerta de la Gracia.

Dice Jesús en San Lucas, capítulo 13, verso 25…, y aún un poquito antes, para que tengamos el cuadro claro, dice (verso 22 en adelante dice):

“Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois”.

Cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios, Cristo habrá hecho intercesión hasta por el último de los escogidos de Dios y saldrá del Trono de Intercesión y la puerta de la Gracia será cerrada; y luego el que esté sucio, ya no hay más Sangre en el Trono de Dios en el Cielo, en el asiento de misericordia en el Templo que está en el Cielo, allí en el Lugar Santísimo; por lo tanto ya no habrá forma para las personas lavar sus pecados en la Sangre de Cristo. Ya la puerta de la Dispensación de la Gracia estará cerrada.

Y durante un lapso de tiempo corto el ministerio de Moisés, de Elías y de Jesús, estarán manifestados en toda su plenitud a través de Su velo de carne, Su Ángel Mensajero, que estará siendo el instrumento de Cristo para la manifestación de Jesucristo en Espíritu Santo, del Ángel del Pacto, en donde estará operando los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías, y en donde no habrá limitaciones en cuanto a las cosas que el Ángel del Pacto estará haciendo por medio de Su Ángel Mensajero; y así habrá un ministerio que les predicará a las vírgenes fatuas y también a los perdidos, que no podrán ya arrepentirse y obtener salvación porque ya estará cerrada la puerta de la Gracia, la puerta de la Dispensación de la Gracia. Y de ahí en adelante ya no hay más oportunidad para la raza humana. El que obtuvo la misericordia de Dios, la obtuvo; y el que no la obtuvo, perdió la oportunidad de obtenerla en el tiempo que hubo la oportunidad.

Ahora, vean ustedes, el padre de familia cerrará la puerta:

“Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois”.

Ahora vean cómo de un momento a otro esto se convertirá en una realidad y ya no habrá más misericordia para los seres humanos; y luego vendrá el juicio de la gran tribulación.

Todavía hay misericordia porque todavía Dios está llamando y juntando a Sus escogidos de nación en nación, ¿en dónde? En la América Latina y el Caribe, donde el llamado de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final se está efectuando; y están siendo llamados y juntados todos los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino.

El Alfa y Omega, la Voz del Alfa y Omega, esa Gran Voz de Trompeta, es la que está llamando y juntando a los escogidos de Dios en este Día Postrero. No hemos sido llamados por un ser humano, sino por el Alfa y Omega, nuestro amado Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, hablándonos por medio de Su Ángel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto y revelándonos estos misterios de este tiempo final.

Y ahora, cuando termine esa fase o etapa y se complete el número de todos los escogidos, habrá más bendición para cada uno de ustedes y para mí también; o sea que la manifestación de Dios en ustedes y para ustedes será mayor, y para mí también; y recibiremos nuestra transformación.

Y ya, si estando en estos cuerpos estamos siendo usados por Cristo, ¿cómo será estando en el nuevo cuerpo? Si estando en estos cuerpos estamos disponibles las 24 horas del día…, aunque no podemos usar las 24 horas del día porque nos da sueño y tenemos que dormir; pero en el nuevo cuerpo las 24 horas del día podemos usarlas, porque en ese nuevo cuerpo no tendremos los problemas que tenemos en este cuerpo mortal, corruptible y temporal. Y de un momento a otro vamos a recibir ese nuevo cuerpo.

¿Cuántos quieren saber cuándo será? Cuando entre hasta el último de los escogidos. ¿Vieron qué sencillo es? Así que trabajemos en la Obra de Cristo con el Mensaje del tiempo del fin.

¿Y cuál es el Mensaje del tiempo del fin? Así como el Mensaje del tiempo de los dos primeros días postreros es el Mensaje de la Primera Venida de Cristo: el Mensaje del tiempo del fin, el Mensaje del Día Postrero, del séptimo milenio, es el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo, como el León de la tribu de Judá.

En la página 472 del libro de Los Sellos en español dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello)…”.

¿Cuál es el Mensaje del tiempo del fin? El Séptimo Sello. El Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Así como el Mensaje del quinto milenio y sexto milenio es el Mensaje de la Primera Venida de Cristo, y ese es el Mensaje del Evangelio de la Gracia. Y ahora el Mensaje del tiempo del fin, el Mensaje del séptimo milenio, es el Mensaje del Séptimo Sello; ese es el Mensaje del Evangelio del Reino.

“Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece será algo completamente secreto, según la Biblia. Pero antes de conocer eso… Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos. Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello.

165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista…”.

¿Y por qué como vino Juan el Bautista? Porque Juan el Bautista vino con el ministerio de Elías por tercera ocasión y ahora la Venida del Hijo del Hombre es con Sus Ángeles, y Sus Ángeles son los ministerios de Moisés y Elías; viene como Juan el Bautista porque viene como Elías en Su quinta manifestación.

Y: “… viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo!”.

¿Por qué? Porque viene con el ministerio de Jesús por segunda vez.

Dice: “¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

Y ahora, ¿qué es el Séptimo Sello? La Venida del Señor. Página 469 del libro de Los Sellos en español dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello…”.

El Ángel que era diferente a los demás es el que tenía el Séptimo Sello. El Séptimo Sello es la Venida del Señor.

Para cumplirse el Séptimo Sello, este Ángel que era diferente a los demás tiene que venir a la Tierra velado y revelado en carne humana en un hombre de este tiempo final, que es el Ángel del Señor Jesucristo.

Por eso es que dice en la página 256 del libro de Los Sellos en español, hablando acerca del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, capítulo 19, dice:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Es la Venida del Verbo, del Ángel del Pacto, la Palabra (¿cómo?) encarnada en un hombre, viniendo en carne humana en el Día Postrero, en un hombre de este tiempo final, en el cual estarán manifestados los ministerios de Moisés por segunda vez, de Jesús por segunda vez y de Elías por quinta vez; pero ese hombre ni es Jesús, ni es Moisés, ni es Elías, él es el Ángel del Señor Jesucristo, el profeta de la Dispensación del Reino con el Mensaje del Evangelio del Reino, revelándoles a los hijos e hijas de Dios este gran misterio del fin del tiempo; y así mostrándoles, con el Mensaje del fin del tiempo (que es el Mensaje del Evangelio del Reino), el misterio de la Venida del Ángel del Pacto, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, viniendo en carne humana, velándose en carne humana y manifestándose por medio de carne humana en este tiempo final.

Pero ese hombre no es Dios, ese hombre no es Jesucristo, ese hombre no es Moisés, ese hombre no es Elías; es un hombre de este tiempo final, en el cual el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Ángel del Pacto, Jesucristo, estará manifestado llevando a cabo la Obra correspondiente a este tiempo final, y llamando y juntando a todos Sus escogidos, y revelándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, por medio del Mensaje del fin, que es el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo, el Mensaje del Séptimo Sello.

Con ese Mensaje siendo predicado, revelado, son llamados y juntados todos los escogidos de Dios. Esa es la forma en que escucharíamos la Voz de Cristo como una Gran Voz de Trompeta hablándonos en este Día Postrero; escucharíamos la Voz del Alfa y Omega, la Voz del primero y del último.

Y en este tiempo en el cual estamos es el tiempo de y para el Mensaje del fin, el cual hemos visto a través de las Escrituras; y el Mensaje del fin es el Mensaje del Séptimo Sello.

El Mensaje del Séptimo Sello, el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá. Ese Mensaje gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Ángel que era diferente a los demás.

“EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE LAS ESCRITURAS”.

Vamos a pedirle a Miguel pase por aquí para continuar. (¿Cómo tienes el tema allá, Miguel?).

“EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE TODA LA BIBLIA”.

El tiempo que hemos tenido es corto para poder mostrar todas las Escrituras, pero vamos a tener esta serie, la cual terminará por ahí por el día 28 del próximo mes, ¿verdad?

[Hno. Miguel: Esta serie nos lleva hasta la transformación y el rapto].

Bueno, es que el Mensaje del fin es el Mensaje de la Edad de la Piedra Angular y de la Dispensación del Reino; así que continuaremos con el Mensaje del fin, con el Mensaje del Evangelio del Reino, con el Mensaje del Evangelio Eterno, todos los días que nos faltan y por el Milenio y por toda la eternidad. Porque Apocalipsis, capítulo 14, verso 6 al 7, habla de un Ángel que viene con el Evangelio Eterno para predicarlo a toda la gente, pueblo, nación y lengua; y ese es el Ángel de Jesucristo, a través del cual Cristo estará manifestado en el Día Postrero.

Bueno, hemos visto: “EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE TODA LA BIBLIA”.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y que nos ayude a todos para poder ver siempre el Mensaje del tiempo del fin a través de toda la Biblia; y vernos a nosotros a través de toda la Biblia, pues hemos sido representados en diferentes personajes, en personajes positivos. Nunca se coloque en personajes negativos, sino en personajes positivos, en personas que han creído la Palabra de Dios para el tiempo en que vivieron.

Si usted se coloca a través de la Escritura en el pasado representándose usted en uno de los personajes que dudó, que fue incrédulo a la Palabra, pues tenga cuidado, porque se le va a materializar y va a ser incrédulo a la Palabra de este tiempo final.

Pero si usted siempre, cuando viaja a través de las Escrituras y usted lee en las Escrituras…; y cuando lee, por ejemplo, de Josué y de Caleb, usted dice: “Así como Josué y Caleb creyeron y se mantuvieron ahí firmes, al lado de Moisés, así soy yo también”. Y así pues es para este tiempo final.

Siempre tenemos que buscar nuestro tipo y figura en las Escrituras, pero buscarlo correctamente. No busque como tipo y figura suyo un incrédulo, porque le va a producir malos resultados.

Ahora, nuestro tipo y figura está en los creyentes de edades y dispensaciones pasadas, porque usted es un creyente o una creyente en este tiempo final; y así como ellos recibieron grandes bendiciones, nosotros recibimos en este tiempo final más grandes bendiciones que las que ellos recibieron.

Bueno, vamos a pedirle a Miguel ya que pase por aquí.

Nuestro tema ha sido: “EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE TODA LA BIBLIA”.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE TODA LA BIBLIA.

Que Dios les bendiga, les guarde, y pasen todos muy buenas noches.

“EL MENSAJE DEL FIN A TRAVÉS DE TODA LA BIBLIA”.

[Revisión junio 2019]

1 1 Reyes 19:15-16

2 2 Reyes 2:15

3 San Mateo 11:14

4 San Mateo 12:31

5 Eclesiastés 7:8

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