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Muy buenos días, amados hermanos y amigos presentes. Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en San Mateo, capítulo 7, verso 13 en adelante, donde nos dice nuestro amado Señor Jesucristo… Capítulo 7, verso 13 al 14, dice Jesús:

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;

porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”.

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. Nuestro tema para esta ocasión es: “LA TRAYECTORIA DE LA VIDA”.

“LA TRAYECTORIA DE LA VIDA”.

La vida del ser humano en el principio fue para toda la eternidad, pero por causa del pecado la vida del ser humano fue acortada aquí en la Tierra (en el cuerpo físico) a un lapso de tiempo.

Ahora, ¿cómo puede el hombre obtener vida eterna?, pues ese es el deseo del alma de ser humano. Para eso nosotros necesitamos conocer el camino de la vida eterna, para tomar ese camino y poder vivir por toda la eternidad. En San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Éste era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan (Juan el Bautista).

Éste vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz (o sea, Juan el Bautista no era esa luz verdadera que vendría a este mundo), sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino (o sea, al pueblo hebreo), y los suyos (los hebreos) no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios…”.

O sea, por medio de creer en Cristo y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, han venido a ser hijos e hijas de Dios nacidos en el Reino de Dios, han nacido ¿como qué? Como hijos de Dios.

“… los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.

El nuevo nacimiento no es por medio de nacer a través de una mujer sino por medio de nacer del Espíritu de Dios: Nacer del Agua y del Espíritu produce el nuevo nacimiento para la persona, en donde obtiene un cuerpo teofánico de la sexta dimensión y así ha recibido las primicias del Espíritu. Sigue diciendo:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.

¿Quién se hizo carne? El Verbo, que era con Dios y era Dios, y es también la Luz de todo hombre que viene a este mundo.

Él, la Luz del mundo, la Luz que viene al mundo, vean ustedes cómo viene al mundo: “Aquella Luz verdadera venía a este mundo…”, y cuando vino era nada menos que el Verbo hecho carne, era nada menos que el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Verbo el cual era con Dios y era Dios, porque es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico llamado el Verbo.

El Verbo es llamado el cuerpo teofánico o el cuerpo teofánico es llamado el Verbo, es llamado el Ángel de Jehová; y se hizo carne el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto y habitó entre los seres humanos. Esto estaba prometido por Dios a través del profeta Malaquías en el capítulo 3, cuando dijo… verso 1 en adelante dijo:

“He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí (¿quien está enviando a Su Mensajero? Dios, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (¿quién vendrá? El Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros”.

¿Quién vendría? El Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová vendría, porque a Él es al cual Juan el Bautista le estaría preparando el camino, porque este mensajero que vendría delante de Él preparándole el camino fue Juan el Bautista, y el Ángel del Pacto viniendo en carne humana fue Jesucristo. Por eso en el Nuevo Testamento ya no aparece el nombre Jehová como aparece en el Antiguo Testamento; aunque el nombre Jehová es un nombre compuesto, es un nombre que teológicamente ha sido compuesto para tratar de darle una pronunciación a las cuatro consonantes que Dios le dio al profeta Moisés como Su Nombre, ahí en el libro del Éxodo, capítulo 3, verso 14 al 16.

Ahora, encontramos que en esas letras está contenido el Nombre Eterno de Dios.

Y ahora, el que viene es nada menos que el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual es el mismo Dios con y en Su cuerpo teofánico, el cual se creará un cuerpo de carne y habitará en ese cuerpo de carne; y eso fue cumplido cuando Dios se creó un cuerpo de carne en el vientre de María, creando allí una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula y formó el cuerpo de Jesús, y nació en Belén de Judea; y en ese cuerpo moró el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto, que es el mismo Dios con Su cuerpo teofánico vestido de carne humana en el cumplimiento de la Venida del Señor.

La Venida del Señor es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, porque el Ángel de Jehová, el Ángel del Pacto es el mismo Dios en y con Su cuerpo teofánico, ese cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora se vestiría de carne, se vestiría de hombre en medio de la raza humana para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Fue el Ángel del Pacto el que estuvo en medio del pueblo hebreo dos mil años atrás, y por eso podía decir1: “Antes que Abraham fuese, yo soy. Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó”.

¿Cómo podía ser posible eso? Porque Él era nada menos que el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová que comió con Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y de Gomorra, y Abraham le llamó Elohim (que significa Señor), y con Él también estaban los Arcángeles Gabriel y Miguel.

Ahora podemos ver cómo se materializaron aquí en la Tierra y comieron con Abraham; y también fueron a Sodoma y a Gomorra durante la noche, para luego en la mañana venir a la destrucción de Sodoma y de Gomorra.

Ahora, hemos visto quién es Jesucristo, hemos visto lo que es la Venida del Señor, y la Venida del Señor tiene dos partes: la primera parte es la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios quitando el pecado del mundo allá en la Cruz del Calvario, y eso es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová vestido de carne humana en Su Primera Venida; es la Venida del Verbo en carne humana como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo. Y la segunda parte de la Venida del Señor es Su Segunda Venida, es la Venida del Verbo en el Día Postrero viniendo conforme a la promesa divina: como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y ahora, para la Primera Venida Él envió Su mensajero, el cual fue Juan el Bautista, el cual vino con el espíritu y virtud de Elías anunciando que después de él vendría un hombre, un varón, un profeta mayor que él y del cual él no era digno de desatar la correa de Su calzado; y cuando le vio, dijo2: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Lo anunció y lo presentó como Cordero de Dios en Su Primera Venida.

Y para el Día Postrero… Miren ustedes, miramos hacia la historia bíblica y podemos ver lo que fue la Venida del Mesías dos mil años atrás, podemos ver lo que fue la Primera Venida de Cristo: fue la Venida de Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová vestido de carne humana en un cuerpo de un hombre de aquel tiempo llamado Jesús de Nazaret. Él tuvo que crear ese cuerpo creando una célula de vida en el vientre de María ¿por qué? Porque no había ser humano libre de pecado y todos los seres humanos estaban contaminados con el pecado; dice la Escritura que no había justo ni aun uno3.

Y ahora, ¿por qué Dios llama justos a muchos hombres como Noé y a otras personas, y luego dice en otro lugar que no había justo, ni aun uno? Noé era justo (dice la Escritura4) y hubo muchas personas justas (dice Jesús5), pero también la Escritura dice que no había justo, ni aun uno. ¿Por qué? Porque las personas de aquellos tiempos pasados (antes de la muerte de Cristo) habían sido contaminados con el pecado, pues habían nacido por medio de la unión de un hombre y de una mujer en medio de una raza caída; y por lo tanto venían ya contaminados con el pecado y eran destituidos todos de la gloria de Dios, fueron destituidos todos de la gloria de Dios6; por lo tanto ninguno podía ir por la sexta dimensión a tomar su cuerpo teofánico primero y después venir a la Tierra y tomar un cuerpo eterno creado por Dios, porque habían sido destituidos todos de la gloria de Dios.

Ahora, no había justo ni aun uno, y la Biblia dice que tanto Noé como Job, como Abraham y muchas otras personas, eran justas, eran justos; y ahora, miren ustedes, aun de Lot la Escritura dice que era un hombre justo7.

Ahora, la sangre de aquellos animalitos que ellos ofrecían a Dios por el pecado cubría el pecado de ellos; y ellos, al estar como si no hubiesen pecado (a causa de que estaba cubierto el pecado de ellos)…, y cuando Dios los miraba los veía sin pecado, por lo tanto los veía justos. Pero ahora, encontramos que por medio de la Sangre de Jesucristo derramada en la Cruz del Calvario y aplicada a nuestras almas, nuestros pecados han sido no cubiertos sino quitados completamente, y Cristo por medio de Su Sangre nos ha lavado de nuestros pecados y nos ha justificado.

Ser justificado y estar justificado ante Dios es estar como si nunca antes hubiese pecado, porque no se encuentra el pecado en la persona; porque Cristo lo quitó, lo desintegró, lo desapareció de nosotros; y así somos colocados ante la presencia de Dios como si nunca hubiésemos pecado, estamos justificados delante de Dios; ni en la mente de Dios siquiera hay recuerdo de nuestros pecados, porque la Sangre de Cristo los quitó.

Ahora, podemos ver lo importante que fue Cristo dos mil años atrás viniendo y quitando el pecado allí con Su Sacrificio en la Cruz del Calvario. Esa fue la primera parte de la Venida del Señor, de la Venida del Ángel de Jehová, de la Venida del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

La segunda parte de Su Venida es para el Día Postrero, así como la Primera parte de Su Venida fue para el primero de los tres días postreros. O sea que la Venida del Mesías, Su primera parte, la Primera Venida fue para el tiempo en donde comenzaría el quinto milenio; y Cristo nació de 3 a 7 años antes de comenzar el quinto milenio, y luego tuvo Su ministerio ya dentro del quinto milenio.

O sea que ya dentro del quinto milenio Dios estuvo hablando por medio de Jesucristo, Dios estuvo manifestado en Jesucristo en toda Su plenitud; era nada menos que el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, aquel varón que había aparecido a diferentes profetas en el Antiguo Testamento, el cual es llamado el Verbo de Dios, el cual es el cuerpo teofánico de Dios en el cual Dios estaba manifestado; ahora vendría a esta Tierra y se vestiría de carne humana.

Y por cuanto no había ningún hombre limpio de pecado (solamente había personas que habían cubierto sus pecados con la sangre de aquellos animalitos que representaban a Cristo), el Ángel del Pacto no podía habitar en toda Su plenitud en tales personas, solamente en la porción correspondiente a cada edad.

Pero ahora para el cumplimiento de la Venida del Mesías tenía que ser en una persona sin pecado; por lo tanto tuvo que crear en el vientre de María un cuerpo: creando una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula y formó el cuerpo de Jesús, y nació en Belén de Judea conforme a la profecía; y luego creció hasta llegar a la edad de aproximadamente 30 años, y por medio de ese velo de carne comenzó el ministerio mesiánico, pues el Espíritu de Dios descendió en forma de paloma sobre Jesús cuando Juan el Bautista lo bautizó; y ahí lo tenemos con la plenitud de Dios manifestada en Él llevando a cabo el ministerio mesiánico de tres años y medio, correspondiente a la primera parte de la semana número setenta.

La semana número setenta de la profecía de Daniel consta de siete años, y la mitad de esos siete años son tres años y medio, que fueron cumplidos bajo el ministerio del Mesías, bajo el ministerio de Jesús, que es el ministerio del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová vestido de carne humana en medio del pueblo hebreo.

Cuando Jesucristo fue rechazado por el pueblo hebreo y fue crucificado en la Cruz del Calvario, allí se detuvo la semana número setenta; y le quedan al pueblo hebreo, de esa semana número setenta, tres años y medio para la Venida del Mesías al pueblo hebreo, para la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová vestido de carne humana en medio del pueblo hebreo en el Día Postrero, en el séptimo milenio.

Será la Venida del Ángel del Pacto, la Venida del Verbo, el cual está prometido para ser manifestado en el Día Postrero; y Él vendrá como el León de la tribu de Judá, ya no vendrá como Cordero de Dios sino como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, y como Juez de toda la Tierra.

Y para Su Venida Él ha enviado Su Mensajero delante de Él, ha enviado al precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual vino con el espíritu y virtud de Elías; y para los que lo quieran recibir él fue el reverendo William Marrion Branham, él fue aquel Elías que vendría precursando la Segunda Venida de Cristo. Por eso es que encontramos que en los mensajes del reverendo William Branham presenta la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y ahora, podemos ver que el precursor de la Segunda Venida de Cristo habló acerca del que vendría después de él, y él dijo: “Yo no sé quién será”, pero dijo algo muy importante que nosotros no debemos pasar por alto. En la página 119 del libro de Citas en español tenemos un verso o un párrafo aquí contenido, el cual pertenece al mensaje “Mire hacia Jesús”, o sea, “Mire a Jesús”; y dice así… es el verso 1058, el cual dice:

1058 - “Tal vez sea que estoy construyendo una plataforma para que alguien más suba en ella, tal vez yo sea llevado antes de este tiempo (o sea, ser llevado es partir de esta Tierra, morir físicamente)… pero yo creo que estamos tan cerca que yo no me moriré de edad avanzada. Y siendo de cincuenta y cuatro años, no me moriré viejo hasta que Él esté aquí…”.

Y él nació en 1909, en el mes de abril. Abril 9 de este año 1998 cumplió ¿cuántos años? 89 años. (¿Estamos correctos, Miguel, por aquí?, ¿cuántos cumplió en este…? [Hno. Miguel: 88 años] ¿Y en el 99 cuántos cumplirá? ¿89? [Hno. Miguel: 89 años])… Luego Benjie por aquí me sacará también para tener dos testigos a ver cuántos… 89 y 1909 ¿cuánto es? [Hno. Miguel: 90 años]

Entonces cumplió en este mes de abril pasado, ¿cuánto? 89 (estábamos correctos entonces). 89 años cumplió en abril pasado. Y ya a los 89 años - ya a los 70 años ya algunas personas casi no pueden con los zapatos, tienen que comprar zapatos bien livianitos; y ya a los 80 años ya algunos necesitan un bastoncito; y ya a los 85 años ya están avanzados en edad la mayor parte.

Hay otros que son como robles, que a los 90 años están derechitos y continúan trabajando y continúan así haciendo todos los quehaceres de la vida; y algunos no se dejan ayudar de los demás para que no digan que ya están muy ancianitos, y mantienen ese orgullo de que son personas fuertes, y después dicen: “Y mi papá y mi abuelito pasaron de los 100 años”. Así que se mantienen con esa mente positiva de que ellos también van a pasar de los 100 años.

Pero nuestro hermano Branham cuando tenía… digamos, cuando tenía 53 años y luego 54 y 55 y 56, decía: “Ya yo estoy cerca de irme”; y cuando tenía un año más que el que tuvo su papá cuando murió (porque su padre murió a los cincuenta y algo de años), él decía: “Ya yo me le pasé a mi papá por un año”, él pensaba que de un momento a otro en esa década de los 50 años ya iba a partir, y partió.

Y ahora, él no sabía cómo, pero él sabía que estaba ya cerca; y en el mensaje “En las alas de una paloma blanca…”.

[CORTE DE AUDIO]

“… ya 56 años, veo mi partida”, y cosas así estuvo diciendo, que luego que partió es que las hemos podido comprender; estaba anunciando su partida a los 56 años de edad.

Ahora, su partida no sería por edad avanzada, o sea, por viejo, sino por causa de un accidente; pero cuando él hablaba de que no moriría de viejo sin que él estuviera aquí, o sea, sin que estuviera cumplida la Venida de Aquel al cual él le estaba preparando el camino, la edad normal para partir una persona es de 70; a los 80 años, ya eso es morir de viejo o de edad avanzada; y también de 60 años en adelante ya la persona muere de edad y con edad avanzada, porque cualquier parte del cuerpo se puede afectar y morir la persona; y ya para los médicos, morir de 60 años en adelante, ya se murió de edad avanzada.

Pero no importa que la persona tenga 60, 70, 80, 90, 100 o 110 o 120 años, miren ustedes, cuando muere la persona lo examinan y murió o por un infarto o murió porque los pulmones se llenaron de líquido o murió por alguna causa, alguna parte del cuerpo se detuvo y ahí se detuvo la vida para la persona; pero es que ya cuando pasa de cierta edad, ya cualquier parte del cuerpo se le puede afectar.

Es como los carritos que están viejos, que (en un viaje) cualquier parte del carrito, del auto se puede romper; y la persona no dice: “Es que el auto era malo”, sino dice: “Es que ya está viejito”; y cualquier parte del auto puede dejar de funcionar bien, y es normal en un carrito viejo, en un auto viejo; y así es normal en una persona de edad avanzada.

Y ahora, si nuestro hermano Branham estuviera aquí en su cuerpo físico tendría 89 años ya cumplidos y estaría comenzando…, desde abril estaría comenzando su año número 90; y ya de los 70 años en adelante podía morir de edad avanzada.

Ahora, si él dice que no moriría de viejo sin que Él (Aquel al cual él le estaba preparando el camino) estuviera aquí en la Tierra, ¿a quién le estaba preparando el camino él? Al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová que está prometido para venir en el Día Postrero, en la segunda parte de Su Venida; porque la primera parte de Su Venida fue cumplida en un joven carpintero de Nazaret llamado Jesús, y la segunda parte de Su Venida será como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora, veamos la primera parte de Su Venida: cuando estuvo aquí en la Tierra el cumplimiento de la primera parte de Su Venida, por medio de ese velo de carne él dijo, el Ángel del Pacto dijo: “Yo soy la luz del mundo”, y también Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí”. San Juan, capítulo 14.

Y ahora, si Él fue la Vida es porque era el Verbo. ¿Y en el Verbo estaba quién? Estaba la Vida. Y la Vida era la Luz de los hombres.

Cuando Dios creó el universo, Dios manifestado en y a través de Su cuerpo teofánico, que es un cuerpo parecido al nuestro pero de otra dimensión, de la sexta dimensión…, desde ahí Él habló a existencia toda la Creación, ahí está el origen de la vida de toda la Creación; y cuando se hizo carne allí estaba el Creador en un velo de carne. Y por eso San Pablo nos dice acerca de Jesús, que Él y por Él fueron hechas todas las cosas, por el Verbo que era con Dios y era Dios; y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Y ahora, San Pablo hablando en su carta a los Hebreos, en el capítulo 1, dice… verso 1 al 2, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo…”.

¿Por medio de quién hizo el universo? Por medio del Hijo, por medio del Verbo el cual luego se hizo carne y habitó entre los seres humanos.

“… el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas…”.

Ahora, vean quién es nuestro amado Señor Jesucristo: es el Verbo que se hizo carne y habitó entre los seres humanos, es el creador de los Cielos y de la Tierra. Él es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el cual se vistió de carne en aquel hombre llamado Jesús de Nazaret; un hombre sencillo, pero era el velo de carne que Dios, el Ángel del Pacto tuvo para el cumplimiento de la primera parte de Su Venida.

La primera parte de Su Venida es Su Primera Venida en carne humana como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo allá en la Cruz del Calvario, y luego resucitar y ascender al Cielo, y hacer intercesión por todas las personas que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo. Y para esa manifestación encontraremos qué parte del Nombre que Dios le dio al profeta Moisés fue usado; porque siendo el Ángel del Pacto manifestado en carne humana, para la Venida del Ángel del Pacto (y Su Venida tiene dos partes), para la Venida del Ángel del Pacto es que el Nombre que Dios le dio al profeta Moisés sería revelado.

Y por eso encontramos que el Nombre que Dios le dio al profeta Moisés, que son cuatro consonantes: YHWH, encontramos que esa “Y” (o sea, la “y griega”) es también “J” en idioma griego; y por eso es que en griego el nombre del Ángel del Pacto manifestado en carne humana fue Jesús, pero en hebreo es Yoshua o Josué; y ahí tenemos…: Yoshua o Josué en hebreo se escribe con “y griega”, o sea, con la “Y”.

Ahí tenemos la “Y” del Nombre que Dios le dio al profeta Moisés, siendo usada esa primera parte del Nombre que le dio a Moisés. La primera letra del nombre del Mesías en Su Primera Venida, vean ustedes, fue en hebreo la “Y” (o sea, la “y griega”) en griego, pues la “J”. Y ahora, encontramos que aun en el hebreo se usa hasta la “h” en el nombre de Josué: Yoshua.

Y ahora, para el Día Postrero encontramos que Jesucristo en Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, dice: “Al que venciere, yo le daré a comer del Maná escondido, y le daré una piedrecita blanca…”. Capítulo 2, verso 17 de Apocalipsis:

“… y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe”.

La Piedrecita blanca es la Piedra que vio el profeta Daniel en el capítulo 2 de su libro, cuando le interpretó el sueño al rey Nabucodonosor, cuando vio que una Piedra no cortada de manos vino e hirió a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido. La imagen, esa estatua, representa el reino de los gentiles que comenzó con el rey Nabucodonosor y que ha ido pasando de etapa en etapa. El reino de los gentiles tiene cuatro etapas y la cuarta etapa tiene dos partes.

Ahora la primera etapa del reino los gentiles fue el imperio de Nabucodonosor, la segunda etapa del reino de los gentiles fue la etapa de los medo-persas y la tercera etapa fue la etapa del imperio de Grecia, y la cuarta etapa es la etapa del imperio romano; y esa cuarta etapa tiene dos dos partes: la primera parte estaba cumpliéndose en el tiempo en que apareció Jesucristo, en donde se cumplió la primera parte de la Venida del Señor, y esas fueron las piernas de hierro, piernas de hierro de la estatua que vio el rey Nabucodonosor; ese fue el imperio romano de los Césares; y para el Día Postrero el reino de los gentiles estará en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, que es la segunda fase de la cuarta etapa del reino de los gentiles.

Y es para el tiempo de los pies de hierro y de barro cocido que viene esa Piedra no cortada de manos; y con la Venida de esa Piedra (que es la Segunda Venida de Cristo), Cristo le pondrá fin al reino de los gentiles y establecerá el Reino de Dios en la Tierra.

De esto da testimonio Apocalipsis, capítulo 11, verso 15 en adelante, donde dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo”.

Aquí tenemos lo que será el tiempo de la Venida de la Piedra no cortada de manos, que es la Venida del Señor, la segunda parte de la Venida del Señor, que es la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, y como Juez de toda la Tierra.

Ahora, podemos ver lo que estará sucediendo en el tiempo final, en el tiempo de los pies de hierro y de barro cocido del reino de los gentiles. Para este tiempo final la Muerte y la Vida se enfrentarán, así como ha sucedido en otros tiempos; para este tiempo final, vean ustedes, se enfrentarán la Vida y la Muerte; así como en el Huerto del Edén estaban la Vida y la Muerte; allí estaba el árbol de ciencia del bien y del mal, que es el diablo, y allí estaba también el Árbol de la Vida, que es Cristo, el Ángel del Pacto.

Cristo es el Árbol de la Vida y el diablo es el árbol de la muerte, el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y para aquel tiempo el diablo, el árbol de ciencia del bien y del mal, se encarnó en la serpiente, y se manifestó e hizo caer la raza humana.

Para el Día Postrero, encontramos que el Árbol de la Vida es Jesucristo, el Ángel del Pacto, y por eso Él podía decir: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí”. Él también podía decir: “Yo soy el pan de Vida que he descendido del Cielo”. Y podía decir: “El que come de este pan, vivirá eternamente”.

Ahora podemos ver cómo Cristo, el Árbol de la Vida, nos da pan de vida eterna; y si Cristo fue en Su Primera Venida el Ángel del Pacto manifestado en carne humana, y era la Vida, en Su Segunda Venida también será la Vida, la Luz que alumbra a todo hombre; pues Él dijo en Su Primera Venida en carne humana8: “Yo soy la Luz mundo”.

Y no hay Luz excepto por medio de la manifestación de la Palabra prometida para cada edad y cada dispensación siendo hecha carne en el mensajero de ese tiempo. Y en Jesús se hizo carne la Palabra prometida para aquel tiempo, en donde el Ángel del Pacto, el Verbo, estaba manifestado en carne humana.

El Verbo, que es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual es el mismo Dios con Su cuerpo teofánico, se metió en un cuerpo de carne llamado Jesús; y allí estaba hecho carne el Verbo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová.

Y para el Día Postrero tenemos las promesas en la Biblia de la Segunda Venida de Cristo. Eso será la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en el Día Postrero.

Y en Apocalipsis y también en San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, nos habla de la Venida del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto, y nos dice en San Mateo, capítulo 24, verso 30 y 31:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro”.

Aquí tenemos la promesa de la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo. Y en Apocalipsis también tenemos esa promesa: en el capítulo 1, verso 7, dice:

“He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que le traspasaron; y todos los linajes de la tierra harán lamentación por él. Sí, amén.

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”.

Y en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1, lo vemos viniendo, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces”.

Y el precursor de la Segunda Venida de Cristo, hablándonos acerca de una señal que apareció en el cielo en febrero 28 de 1963…, lo cual fue una nube misteriosa que apareció a 26 millas de altura, con un tamaño de 30 millas de ancho, la cual fue tomada en fotos y fue publicada luego en revistas norteamericanas, como la revista CIENCIA y la revista LIFE (o sea, la revista VIDA); y fue un misterio la aparición de esa nube a esa altura, porque a esa altura no hay humedad para formar nubes, por eso es una nube misteriosa.

Ahora, ¿qué dijo el precursor de la Segunda Venida de Cristo acerca de esa nube formada por ángeles? En el mensaje de Los Siete Sellos, página 469, nos habla de esta nube y también en otros lugares nos habla de esta nube misteriosa, nos dice… Vamos a ver acerca de esta nube: página 469 del libro de Los Sellos en español, dice:

“153. ¿Y notaron que dije que uno de esos ángeles era muy raro? Me pareció muy distinto a los demás. Estaban en una constelación con tres a cada lado y uno arriba; y el que estaba a mi lado, contando desde la izquierda hacia la derecha, ese sería el séptimo Ángel. Él era más brillante y significaba más para mí que los demás. Les dije que tenía el pecho así robusto y estaba volando hacia el Oriente. Les dije también que: ‘Me levantó, me alzó’. ¿Se acuerdan?

154. Ahora, ¡aquí está! Era el que tenía el Séptimo Sello, lo cual he mantenido como una pregunta en mi mente toda mi vida. Los otros Sellos significaron mucho para mí, desde luego; pero ustedes no se imaginan lo que ha significado este séptimo”.

¿Por qué ha significado mucho para él este Séptimo Sello? Porque el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo, o sea, la segunda parte de la Venida del Ángel del Pacto a esta Tierra.

Y aquí en esta nube está ese Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, aquí está en esta nube. Veamos aquí, es este Ángel que se encuentra aquí volando. Si tornamos esta foto hacia la derecha lo encontraremos aquí formando el cabello blanco del Señor, porque esta nube forma el rostro del Señor; no es literalmente el rostro del Señor, sino que forma el rostro del Señor. Y el cabello blanco del Señor es formado por ese Ángel que era diferente a los demás, que es el Ángel que tiene el Séptimo Sello, es el Ángel que tiene la Segunda Venida de Cristo.

Y para este Ángel cumplir el misterio del Séptimo Sello aquí en la Tierra, así como estos otros ángeles (que son los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia gentil) para cumplir el ministerio correspondiente a cada edad tuvieron ellos que venir en carne humana…; aquí ellos se encuentran en sus cuerpos teofánicos, pero tuvieron ellos que venir en el tiempo en que Dios los envió, tuvieron que venir en carne humana, vestidos de carne humana, para tener el ministerio correspondiente a cada edad de la Iglesia gentil.

Y ahora, para el Ángel que era diferente a los demás tener el ministerio de la Edad de la Piedra Angular tiene que venir vestido de carne humana. Y ahora, ¿cómo él hará esto? Vean, en la página 472 del libro de Los Sellos en español, dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“164. Noten bien el Mensaje del tiempo del fin (este Sello) (¿cuál es el Mensaje del tiempo del fin? El Séptimo Sello, o sea la Venida del Señor)… Él nos ha revelado los seis Sellos, pero no dice nada del séptimo. El Sello del tiempo del fin, cuando empiece…”.

El Sello del tiempo del fin, o sea, la Venida del Señor, la Venida del Ángel del Pacto, cuando empiece será algo completamente secreto según la Biblia; así como cuando comenzó la Primera Venida de Cristo ¿cómo comenzó? Comenzó en el vientre de la virgen María, y luego naciendo en Belén de Judea, y luego criándose como un niño; después…; primero como un infante, después como un niño, después como un jovencito, y después ya como una persona adulta; y cuando tenía cerca de 30 años comenzó Su ministerio.

Pero esos casi treinta años antes de comenzar Su ministerio fueron completamente un secreto en medio del pueblo hebreo; nadie sabía que Jesús de Nazaret, ese joven carpintero, era el Mesías el cual había nacido en Belén de Judea conforme a la promesa en Miqueas, capítulo 5, verso 2 (que el Mesías nacería en Belén de Judea); solamente un grupo de personas pequeño, como María, José y Elisabet la pariente de María, y Zacarías el sacerdote, y Simeón y Ana, y los pastores que fueron allá buscando al Mesías cuando el Arcángel Gabriel le apareció con aquellas huestes de seres celestiales cantado, dando gloria a Dios, y los magos que llegaron a Belén de Judea, los cuales habían venido de Babilonia.

Ahora, vean ustedes, muy pocas personas sabían que Jesús de Nazaret era el Mesías, y estuvo oculto el misterio de la Primera Venida de Cristo por casi 30 años.

Aunque estaba cumplida la Venida del Mesías: allí estaba el velo de carne donde el Ángel del Pacto se manifestaría en el ministerio mesiánico de tres años y medio, allí estaba el Cordero de Dios, el velo de carne que moriría en la Cruz del Calvario; pero era un secreto por casi 30 años.

Y aun cuando comenzó Su ministerio continuaba siendo un misterio y un secreto para los grandes religiosos de aquel tiempo; para la religión hebrea, para el sumo sacerdote y todas las demás personas era un secreto el misterio de la Primera Venida de Cristo; pero para los discípulos de Jesucristo y los que seguían a Jesús en Sus actividades, Jesús era el Mesías.

Cuando Jesús preguntó a Pedro y a los demás apóstoles9: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?”, comenzaron a decir: “Unos dicen que tú eres Elías, otros dicen que tú eres Juan el Bautista y otros dicen que tú eres alguno de los profetas”. Y Él pregunta: “Y ustedes, ¿quién dicen ustedes que es el Hijo del Hombre?”. Pedro le dijo: “Tú, tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Jesús le dice: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en el Cielo”.

Y si fue necesaria la revelación del Cielo, del Padre celestial, para conocer la Primera Venida de Cristo, también será necesaria la revelación del Cielo para conocer la Segunda Venida de Cristo; porque por medios humanos, de sabiduría humana, de teología humana, los grandes teólogos de aquel tiempo no pudieron conocer el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo cuando estuvo en carne humana en medio del pueblo hebreo; solamente hubo dos o tres personas (como José de Arimatea, Gamaliel y Nicodemo) que tenían mucha sabiduría terrenal y que habían creído en Jesús, pero el resto de los grandes líderes religiosos de aquel tiempo dudaron de que Jesús fuera el Mesías.

Ahora, ¿cómo será para la segunda parte de la Venida del Ángel del Pacto, para la segunda parte del Señor? Será en la misma forma. Dice que cuando el Séptimo Sello comience, será un secreto por completo.

Y comienza el Séptimo Sello, vamos a decir, comienza el Séptimo Sello con la Venida a este planeta Tierra del velo de carne donde estará manifestado el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, cumpliendo Su Segunda Venida, o sea, la segunda parte de Su Venida; y este misterio será completamente oculto para la raza humana, pero luego de cierto tiempo será revelado a la Iglesia de Jesucristo, a los escogidos de Dios.

Dios envió al precursor de Su Segunda Venida y él es el que dice cómo sería la Segunda Venida de Cristo; y dijo: “Yo no moriré de viejo hasta que él esté aquí”. O sea que antes de morir de edad avanzada, el cumplimiento de la Venida del Señor sería una realidad. Ahora, él dice: “Será… cuando empiece el Séptimo Sello…”, o sea, la Venida del Señor, cuando empiece su cumplimiento. Dice:

“… será algo completamente secreto, según la Biblia. Pero antes de conocer eso… Recuerden Apocalipsis 10:1-7: que al fin del Mensaje del séptimo ángel TODOS los misterios de Dios serían conocidos. Estamos en el tiempo del fin —la apertura del Séptimo Sello.

165. El domingo pasado, hace una semana hoy, cuando estaba predicando sobre: ‘Sed humildes, sed humildes, recuerden que Dios obra en cosas pequeñas’, en verdad no me daba cuenta de lo que estaba hablando, pero ahora lo veo bien. Será de una manera tan humilde. Uno pensaría que una cosa tan tremenda sería revelada allá en el Vaticano, pero más bien viene como vino Juan el Bautista, viene como el nacimiento de nuestro Señor, ¡allá en un establo! ¡GLORIA A DIOS! ¡La hora está a la mano! ¡Aquí estamos! ¡Oh hermano!”.

¿Cómo vendrá? Vendrá como vino Juan el Bautista y como vino el nacimiento de Jesús allá en un establo. Viene como vino Juan el Bautista, porque viene con Sus Ángeles, y Sus Ángeles son los ministerios de Moisés y Elías.

Y ahora, viene el cumplimiento de la Venida del Señor con el ministerio de Elías en su quinta manifestación, y el ministerio Moisés en su segunda manifestación y el ministerio de Jesús en Su segunda manifestación; y esos ministerios los estará operando el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová en Su manifestación en el Día Postrero.

Y ahora, vamos a ver, por ejemplo aquí cuando nos habla de Elías viniendo en el Día Postrero, el Elías que le predicará al pueblo hebreo: en la página 399 del libro de Los Sellos en español le preguntan, le hacen la pregunta número 11 con relación al profeta Elías, dice, le preguntan:

“11. El Elías que viene a predicar a los judíos, ¿es el verdadero Elías que estuvo en los días de Achab, o será solamente el espíritu de Elías en otro hombre?

(La contestación es —para no leer mucho—, dice):

[94]. Yo he pensado que será un hombre de este tiempo ungido con ese espíritu; porque allá, cuando Elías ya había subido y Eliseo se encontró con los hijos de los profetas, ellos dijeron: ‘El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo’. Es que Eliseo obró igual a Elías”.

¿Que será la venida del quinto Elías, qué será la venida del Elías que le predicará al pueblo hebreo? Será la venida de un hombre ungido con ese espíritu ministerial, un hombre de este tiempo.

¿Y qué será la venida del profeta Moisés, del ministerio de Moisés? Será un hombre ungido con el ministerio de Moisés, un hombre de este tiempo final.

Y para el Día Postrero, ¿que será la Venida del ministerio de Cristo por segunda vez? Será la Venida del ministerio de Jesucristo en un hombre de este tiempo final.

Y para ese hombre tener el ministerio de Jesús manifestado, ese mismo hombre también tiene que tener el ministerio de Elías por quinta vez y el ministerio de Moisés por segunda vez, porque Dios no tiene dos profetas mayores al mismo tiempo (y menos tres profetas mayores) para una edad o para una dispensación.

Y ahora, Cristo dijo en San Mateo, capítulo 16, verso 27, cuando estuvo hablando acerca de que si el hombre granjeare todo el mundo y perdiere su alma, de qué le vale, Él dice en el capítulo 16 de San Mateo, verso 27 (dice):

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles…”.

¿Cómo viene? Con Sus Ángeles. ¿Y viene quién? El Hijo del Hombre. La Venida del Hijo del Hombre tendrá los ministerios de los Ángeles del Hijo del Hombre, que son los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías.

“… y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

Ahora podemos ver cómo viene el Hijo del Hombre, viene con los ministerios de Sus Ángeles: los ministerios de Moisés por segunda vez, el ministerio de Elías por quinta vez y el ministerio de Jesús por segunda vez; y el Hijo del Hombre está prometido para venir en el Día Postrero, Él viene como Hijo del Hombre e Hijo de David; así viene el Ángel del Pacto en el Día Postrero manifestado, conforme a las profecías correspondientes a este tiempo final.

Y ahora, si nuestro hermano Branham, el precursor de la Segunda Venida de Cristo, estuviese aquí en la Tierra, le preguntarían ustedes: “¿Cómo será la Venida del Señor? ¿Cómo será la Venida de Cristo?”. En Apocalipsis, capítulo 10, nos dice que viene envuelto en una nube; y ya eso se cumplió aquí, donde lo podemos ver, al Ángel que era diferente a los demás, el cual es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová viniendo aquí en las nubes, envuelto en esa nube, una nube formada por ángeles; y en la cual Él mismo forma una parte de esa nube, y forma el cabello blanco del Señor en esta nube.

Y ahora, este Ángel tiene que venir velado y revelado en carne humana en el Día Postrero, porque ese es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el mismo que vino dos mil años atrás velado en carne humana en aquel joven carpintero de Nazaret, para cumplir la Obra de Cordero de Dios muriendo Su cuerpo físico en la Cruz del Calvario.

Ahora, también nos dice Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, que la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Verbo, será en un caballo blanco; dice así Apocalipsis 19, verso 11 en adelante. Recuerden que es la Venida del Verbo, y el Verbo es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el mismo Dios el cual está prometido para venir aquí en un caballo blanco.

Dice capítulo 19, verso 11 en adelante:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo (viene con un nombre que ninguno conocía; ese no es el nombre Jesús, porque el nombre Jesús toda persona lo conoce).

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios”.

Es la Venida del Verbo de Dios; por lo tanto, trae el Nombre del Verbo de Dios. Y el Verbo de Dios es el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el cual le dio a Moisés Su Nombre; porque, vean ustedes, en el Éxodo, capítulo 23, verso 20 en adelante, nos dice… hablándonos del Ángel del Pacto o Ángel de Jehová, que es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, nos dice: capítulo 23, verso 20 al 23, del Éxodo, dice:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él”.

¿Dónde está el Nombre Eterno de Dios? En Su Ángel, en el Ángel del Pacto, en el Ángel de Jehová, que es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico.

Ahora, vean ustedes, cuando ustedes son llamados por el nombre suyo, ¿dónde tiene usted ese nombre? Pues lo tiene en su cuerpo, en su velo de carne; porque cuando nació el velo de carne le pusieron ese nombre, y ese es el nombre terrenal que nuestros padres nos colocaron. Y ahora, el Nombre de Dios ha sido colocado primeramente en Su cuerpo teofánico llamado el Ángel del Pacto y llamado también el Verbo de Dios.

Y ahora, ese Nombre de Dios para la Venida del Ángel del Pacto será revelado conforme al Programa Divino; y por cuanto la Venida del Ángel del Pacto tiene dos partes, entonces el Nombre Eterno de Dios será revelado en la Venida del Ángel del Pacto; y por eso en la primera parte de la Venida del Ángel del Pacto encontramos que el nombre que le colocaron al velo de carne nacido en Belén de Judea tenía la “J”, porque tenía ahí esa letra que le había sido dada.

De esas letras que le fueron dadas a Moisés, ahí tenía, vean ustedes, para Su Primera Venida, la “J” en hebreo y en español - digo, en griego o en español, que en hebreo es la “Y”, o sea, la “ye”; y en hebreo el nombre de Jesús es Josué o Yoshua y se escribe con “y griega”, o sea, con la “Y”; y escrito en hebreo pues tiene la “Y” y también tiene la “H”.

Josué significa ‘Salvador’, ‘Redentor’; y por eso, vean ustedes, Josué (el servidor de Moisés) tenía el nombre con el cual podía llevar al pueblo hebreo a la tierra prometida, tenía el nombre de Salvador, de Redentor; y por eso el pueblo hebreo, que fue redimido como pueblo (redimir es volver al lugar de origen)…, y por eso el pueblo hebreo regresó a su lugar de origen: allá de donde había salido cuando Jacob con sus hijos fue a Egipto.

Y ahora, regresan de Egipto a la tierra prometida y entran a la tierra prometida por medio del ministerio de Dios, del Ángel del Pacto a través de Josué. Josué tenía el nombre correcto para Dios cumplir totalmente la redención de Israel, colocándolos en la tierra prometida de la cual ellos habían salido hacía unos 430 años.

Y ahora, están llegando a la tierra prometida unos 450… vamos a ver, 470 años después. ¿Por qué? Fueron 430 años en Egipto y 40 años en el desierto: son 470 años, y después de 470 años están entrando a la tierra prometida.

Ahora podemos ver que bajo el ministerio del Ángel del Pacto a través de Josué entran a la tierra prometida; y Josué representa al Mensajero del Día Postrero, representa al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová manifestado en el Día Postrero a través de carne humana, para llevar a todo Su pueblo, a todos Sus escogidos, a todo el Cuerpo Místico de Cristo, a la tierra prometida del cuerpo eterno, del cuerpo nuevo, y a la tierra prometida del glorioso Reino Milenial.

Por medio de la manifestación del Ángel del Pacto en el Día Postrero son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, y preparados para ser transformados y raptados e ir a la Cena de las Bodas del Cordero, y después estar en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, continuemos leyendo aquí en Éxodo, capítulo 23, vean ustedes, donde Dios dice que está Su Nombre Eterno: está en el Ángel de Jehová, que es el mismo Jehová en Su cuerpo teofánico.

“… si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir”.

Ese Ángel que acompañaba al pueblo hebreo, el cual libertó al pueblo hebreo, luego se hizo carne y habitó entre los seres humanos con el nombre de Jesús; por eso encontramos que ahí tenía que estar parte del nombre colocado para la Obra de Redención.

Y ahora tenemos la promesa que el Verbo, el Ángel del Pacto, regresará en el Día Postrero, en la segunda parte de Su Venida; y vendrá como Rey de reyes y Señor de señores. Dice:

“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: El Verbo de Dios.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones…”.

Esa Espada es la Palabra de Dios. No es que va a salir de Su boca una espada literal de metal, sino que es la Palabra de Dios, que es una Espada de dos filos que penetra hasta el alma de las personas; porque la Palabra de Dios es más penetrante que toda espada de dos filos, y la Palabra de Dios es la Espada del Espíritu.

“… y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso”.

¿Por qué? Porque Él viene para pagar a cada uno conforme (¿a qué?) a sus obras.

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”. (Apocalipsis, capítulo 22, verso 12).

“Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey de reyes y Señor de señores”.

¿Cómo viene? Viene como Rey de reyes y Señor de señores. La Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, del Ángel que era diferente a los demás es como Rey de reyes y Señor de señores; viene como Hijo del Hombre e Hijo de David, Rey de reyes y Señor de señores. Dice, en el verso 19 de este mismo capítulo 19:

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército”.

O sea que la bestia, el anticristo, la bestia y el falso profeta y los diez reyes que le darán su poder y su autoridad, se levantarán en contra de la Segunda Venida de Cristo, como se levantaron en contra de la Primera Venida de Cristo en el tiempo pasado el imperio romano y la religión hebrea, encabezada en el sumo pontífice y el concilio de la religión hebrea que es el Concilio del Sanedrín.

Ahora, vean ustedes aquí cómo la Escritura anuncia que la bestia y los reyes que le darán su poder y su autoridad se levantarán en contra del que montaba el Jinete para pelear en contra de ese Jinete. Es la Venida del Señor, la Venida del Ángel del Pacto viniendo en un caballo blanco y viniendo como Hijo del Hombre e Hijo de David, viniendo como Rey de reyes y Señor de señores, con un nombre que ninguno entendía, con un Nombre Nuevo.

En el capítulo 17 de Apocalipsis, verso 13 al 14, dice, hablando de los reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia y lo que harán en contra de la Segunda Venida de Cristo, dice:

“Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Porque son los escogidos de Dios, los miembros del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, nosotros los que vivimos y los que han partido en el pasado.

Ahora vean cómo la victoria de Cristo en Su Segunda Venida, del Ángel del Pacto en Su Segunda Venida ya está profetizada: ¡Será una total victoria para el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, nuestro Señor Jesucristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el Ángel que era diferente a los demás!

Ahora, Él tiene que venir en el Día Postrero.

Y ahora, que nos diga el precursor de la Segunda Venida de Cristo cómo será Su Venida, que nos explique un poco quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 y cómo vendrá. En la página 277 del libro de Los Sellos en español, nos dice orando:

“[240]. … pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco (¿Quién es el Jinete del verdadero caballo blanco? El Espíritu Santo, que es el Ángel de Jehová), mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y Él llame los Suyos”.

Ahora, vean quién es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19: es el Espíritu Santo.

En la página 146 del libro de Los Sellos en español dice… Nos muestra aquí tanto la venida del anticristo, de la bestia, por un lado, como la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto por otro lado. Así que, vamos a ver, dice:

“192. Y al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre, el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre”.

Esto es para este tiempo final, en donde por un lado el diablo se encarnará en un hombre y por otro lado el Espíritu Santo viene encarnado en un hombre; y ahí estarán el árbol de ciencia del bien y del mal, el diablo encarnado en un hombre, y por otro lado estará el Árbol de la Vida, Cristo, el Ángel del Pacto, encarnado en un hombre. Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo sube, Él ha venido subiendo y ahora sube a la Edad de la Piedra Angular y viene encarnado en un hombre.

Y ahora, veamos lo que dice en la página 131 en español del libro de Los Sellos; dice:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos (y los Truenos son la Voz de Cristo, la Voz del Ángel que desciende del Cielo).

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16.

133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Y ahora, en la página 134 del libro de Los Sellos dice:

“142. Y noten ustedes: Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando Él llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como Rey de Reyes y Señor de Señores”.

Y ahora, vamos a ver cómo Él viene encarnado en el Día Postrero. Dijo en la página 146:

“… el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre”.

Vamos a ver, en la página 256 un poco más acerca de este misterio de la Venida del Verbo en carne humana. Dice página 256 del libro de Los Sellos:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Si encontramos ese hombre, ese velo de carne, ese profeta, encontraremos al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová, al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob que vino encarnado en un velo de carne dos mil años atrás llamado Jesús; lo encontraremos viniendo manifestado en carne humana en un hombre de este tiempo final y lo veremos manifestado —al Ángel del Pacto, al Ángel de Jehová— como Hijo del Hombre e Hijo de David, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora, ese velo de carne que Él estará usando en el tiempo final no será el Señor Jesucristo, es otro velo de carne; en donde el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová estará manifestado en carne humana, estará encarnado llevando a cabo Su Obra corresponde al Día Postrero; y ese velo de carne será el Ángel del Señor Jesucristo prometido en Apocalipsis 22, verso 16, donde Cristo dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”.

En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice: “Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”.

Cristo con esa Voz de Trompeta invita a Sus hijos a subir a donde Él está en el Día Postrero, o sea, a la Edad de la Piedra Angular, donde Él estaría manifestado a través de Su Ángel Mensajero. Por eso es que en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, las cosas que Cristo dijo que nos daría a conocer las da a conocer el Ángel del Señor Jesucristo, pero no será algo de sí mismo sino de parte del Ángel de Jehová, del Ángel del Pacto. Dice así capítulo 22, verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿A quién ha enviado? A Su Ángel Mensajero. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

Es por medio de Su Ángel Mensajero que el Ángel del Pacto, Jesucristo, se manifiesta en el Día Postrero y nos da a conocer estas cosas que deben suceder pronto, y llama y junta a Sus escogidos, y nos prepara para ser transformados y raptados en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular.

Y la Edad de la Piedra Angular es cumplida en el territorio latinoamericano y caribeño, así como la primera edad fue cumplida en Asia Menor, la segunda en Francia y la tercera en Francia y en Hungría, la cuarta en Irlanda y Escocia, la quinta en Alemania, la sexta en Inglaterra y la séptima en Norteamérica. Y la Edad de la Piedra Angular ¿dónde? En la América Latina y el Caribe, para la bendición de Jesucristo para los latinoamericanos y caribeños que viven en este tiempo final y los que vivirán en el glorioso Reino Milenial.

Ahora podemos ver este misterio de LA TRAYECTORIA DE LA VIDA.

En este Día Postrero la Muerte estará encarnada porque el diablo es la Muerte y se encarnará en el anticristo, en el falso profeta, y será la bestia; y los diez reyes le darán su poder y su autoridad a la bestia, o sea que al diablo encarnado lo colocarán como la cabeza del reino de los gentiles.

Pero, por otro lado, en el Cuerpo Místico de Cristo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, que es el Espíritu Santo, vendrá encarnado en un hombre del Día Postrero, que es el profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular; y por medio de esa manifestación en carne humana Él llamará y juntará a Sus escogidos y nos preparará para ser transformados y raptados en este tiempo final, y ahí vendrá el misterio del Nombre Eterno de Dios manifestado, así como está prometido para este tiempo final.

Es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová; pero la bestia con esos diez reyes que le darán su poder y su autoridad se levantarán en contra del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, se levantarán en contra de la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová velado y revelado en carne humana en Su Ángel Mensajero; y la bestia con los diez reyes y sus ejércitos levantándose en contra de Cristo será el cumplimiento de Apocalipsis, capítulo 6.

Capítulo 6, versos 7 al 8, ahí encontramos a la bestia, al diablo, al anticristo, en donde el diablo estará encarnado; y el diablo, siendo la Muerte, estará encarnado; por lo tanto, será la muerte encarnada en un hombre, en el falso profeta, en el anticristo en el Día Postrero. Dice:

“Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira.

Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades (o sea, el infierno; ‘y el infierno’) le seguía (o sea, el Hades, que es el infierno); y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra”.

Ahí, por un lado, encontramos al diablo viniendo encarnado en un hombre como el jinete del caballo amarillo de Apocalipsis, capítulo 6, verso 8; pero en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, podemos ver a Dios, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo viniendo encarnado en un hombre del Día Postrero; y eso es la Venida del Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, es la Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto viniendo sobre un poder, sobre el poder de la Palabra pura.

Un caballo, una bestia, en el Apocalipsis representa un poder; y viene sobre el poder de la Palabra pura de Dios. Así viene el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, el Verbo de Dios, que es el Ángel del Pacto que dos mil años atrás se hizo carne y habitó entre los seres humanos y fue conocido por el nombre de Jesús de Nazaret.

Hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos, hemos llegado al tiempo señalado en la Escritura como el Día Postrero o tiempo final o fin del tiempo, en donde la Vida (que es Cristo) en el Día Postrero, en Su trayectoria viniendo de la eternidad y pasando por diferentes edades, dispensaciones y generaciones, en este Día Postrero estará manifestado el Ángel del Pacto, Jesucristo, el Árbol de la Vida eterna, estará manifestado en carne humana, conforme a Su promesa para llamar y juntar a Sus escogidos, y transformarnos y darnos el cuerpo nuevo, el cuerpo eterno, y llevarnos a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hemos llegado al Día Postrero, al tiempo de la Venida del Árbol de la Vida en la segunda parte de Su Venida. Hemos llegado al Día Postrero, al tiempo en donde la Vida Eterna, que es Jesucristo, el Ángel del Pacto, en Su trayectoria estaría nuevamente con nosotros aquí en la Tierra velado en carne humana y revelado a través de carne humana, a través de Su Ángel Mensajero.

Pero Su Ángel Mensajero no es el Señor Jesucristo. Su Ángel Mensajero es uno de los redimidos con la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo, y por consiguiente justificado por Cristo al Cristo lavarlo con Su Sangre preciosa y limpiarlo de todo pecado.

Y así también hacer con todos Sus hijos de las edades pasadas, como lo ha hecho: los ha limpiado de todo pecado con Su Sangre preciosa y también a los de este tiempo final. Por lo tanto, para este tiempo final habrá muchas personas que estarán limpias con la Sangre de Cristo y por lo tanto estarán sin pecado, estarán justificados delante de Dios; porque ser justificados es ser personas como si nunca antes hubiesen pecado, por medio de la Sangre de Cristo, que quita el pecado y queda la persona como si nunca antes hubiese pecado en su vida; eso es ser justificado, es estar como si nunca hubiese pecado en su vida, porque su pecado no es cubierto sino borrado, quitado para siempre.

Ahora hemos llegado al tiempo en donde nos encontramos con la vida eterna, con el Árbol de la Vida, que es Cristo, el Ángel del Pacto viniendo en un caballo blanco en Apocalipsis 19, y Su Nombre es el Verbo de Dios.

Ahora, Verbo no es nombre. Cuando el Verbo se hizo carne dos mil años atrás tuvo un nombre que le fue colocado, el cual fue Jesús. Así se llamaba el Verbo de Dios hecho carne dos mil años atrás, se llamaba Jesús. Y para el Día Postrero el Verbo, el Ángel del Pacto, Jesucristo dice que nos dará una Piedrecita blanca, y en la Piedrecita un Nombre Nuevo que ninguno entendía sino aquel que lo recibe. Y en Apocalipsis, capítulo 3, verso 12, nos dice el mismo Jesucristo:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios…”.

Aquí tenemos una promesa muy grande para un vencedor y es que Dios escribirá sobre él Su Nombre, Jesucristo dice: “Escribiré sobre él el Nombre de mi Dios”.

“… y el nombre de la ciudad de mi Dios…”.

La ciudad de nuestro Dios, la Nueva Jerusalén, tendrá un nombre y ese es el Nombre Eterno de Dios, ese es el nombre que tiene la ciudad de nuestro Dios. Así como hay ciudades en la Tierra que tienen nombres de personas; por ejemplo, tenemos en Chile la capital, la cual tiene un nombre de persona, la capital de Chile es Santiago, ese es un nombre de una persona; así también hay ciudades que tienen el nombre de alguna persona; y aun hay naciones que tienen como nombre el nombre de alguna persona. ¿Qué nación tiene el nombre de un hombre como nación? Israel.

Y ahora, la Nueva Jerusalén tendrá el Nombre Eterno de Dios, el cual será escrito sobre el vencedor; y el vencedor ahí será el que tendrá en el Día Postrero la Venida del Verbo hecho carne conforme a la promesa divina.

“… y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo”.

Hay personas que no saben que Jesucristo tiene un Nombre Nuevo y que la Venida de Jesucristo para el Día Postrero, que es la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová viniendo en un caballo blanco como la nieve, lo cual será la Palabra de Dios encarnada en un hombre, el Verbo encarnado en un hombre, vendrá ahí ese Nombre que ninguno entiende: el Nombre Nuevo del Señor, que es el Nombre de la ciudad de nuestro Dios y es el Nombre Eterno de Dios. Eso es para la Venida del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, que es la Venida de Jesucristo en el Día Postrero, en LA TRAYECTORIA DE LA VIDA.

Miren hasta dónde nos lleva la trayectoria de la Vida, de Cristo, que es la Vida, que es la Resurrección, que es la Vida y que es el Camino: “Yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino por mí”10, dijo nuestro amado Señor Jesucristo en Su Venida; y para el Día Postrero nadie podrá ser transformado y raptado e ir a la Cena de las Bodas del Cordero sino por medio de la Segunda Venida de Cristo.

Él dijo11: “Yo voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. Él dijo: “En la Casa de mi Padre muchas moradas hay. Voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”.

Ninguna persona podrá ser transformada en el Día Postrero sin escuchar la Gran Voz de Trompeta, que es la Voz de Cristo en Su Venida, la Voz del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová viniendo en carne humana en el Día Postrero, manifestándose por medio de carne humana en Su Ángel Mensajero y hablando por medio de Su Ángel Mensajero con esa Gran Voz de Trompeta, y llamando y juntando a Sus escogidos en el Día Postrero, y preparándonos para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Ninguna persona podrá ser transformada y raptada sin ver Su Venida, la Venida del Ángel del Pacto en el Día Postrero en carne humana, porque Él viene para llevar a cabo Su Obra de Reclamo, llamar, juntar y llevarnos a la Cena de las Bodas del Cordero en este tiempo final, luego que resucite a los muertos en Cristo y nos transforme a nosotros los que vivimos.

Esa es la Obra del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová que Él estaría haciendo en este tiempo final, para eso Él viene en este tiempo final, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; pero tiene que encontrar un velo de carne redimido por la Sangre de Cristo para manifestarse por medio de ese velo de carne.

Y ese velo de carne será el Ángel de Jesucristo, el cual es enviado en el Día Postrero a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nosotros todos obtener el conocimiento de todos estos misterios divinos que corresponden a este tiempo final; pero recuerden que el Ángel de Jesucristo no es el Señor Jesucristo, aunque en Él estará manifestado Jesucristo en Espíritu Santo, el Ángel del Pacto llevando a cabo la Obra correspondiente al Día Postrero.

Juan el apóstol al ver esta manifestación de Cristo, del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová en y a través de Su Ángel Mensajero se postró a los pies del Ángel de Jesucristo para adorarlo12; lo hizo en dos ocasiones y en esas dos ocasiones fue rechazada la adoración de Juan, porque él dijo: “Yo soy consiervo contigo y con tus hermanos. Adora a Dios”. El Ángel le enseñó a quién tenía que adorar: a Dios, no adorar a un hombre sino a Dios.

Este Ángel es el profeta de la Dispensación del Reino y también de la Edad de la Piedra Angular, este es el Ángel que le reveló a Juan todo el libro del Apocalipsis. Solamente hay dos personas que han ministrado antes de venir en carne humana a esta Tierra: uno fue Jesús y el otro es el Ángel de Jesucristo ministrándole a Juan el apóstol toda la revelación del libro del Apocalipsis.

Ahora podemos ver el misterio del Ángel del Señor Jesucristo, y podemos ver el misterio de LA TRAYECTORIA DE LA VIDA desde el comienzo de Su manifestación en medio de la raza humana, en medio de este planeta Tierra, desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

Ahora podemos ver cómo viene la Vida, el Verbo, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová, Jesucristo en el Día Postrero: sobre un caballo blanco como la nieve; y esto será la Palabra de Dios encarnada en hombre. Y por otro lado vimos cómo el árbol de ciencia del bien y del mal, que es el diablo, también vendrá encarnado en otro hombre conforme a Apocalipsis, capítulo 6 y verso 7. Y habrá un enfrentamiento entre la Vida y la Muerte, y la Vida tendrá la victoria contra la Muerte. Cuando nosotros seamos transformados y los muertos resucitados, entonces se cumpliría la Palabra que está escrita13: “Sorbida es la muerte en victoria”.

Ahora, hemos visto Apocalipsis, capítulo 6, verso 7 al 8, donde viene la Muerte, el diablo encarnado en un hombre, viene en… como el jinete del caballo amarillo de Apocalipsis, capítulo 6, verso 7 al 8; pero en Apocalipsis 19, verso 11 al 21, viene el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis, que es la Venida de Cristo, del Ángel del Pacto, viniendo el Verbo, la Palabra, el Ángel del Pacto, la Palabra encarnada en un hombre, que es el Ángel del Señor Jesucristo.

“LA TRAYECTORIA DE LA VIDA”.

Ahora nos encontramos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en donde nuestro cuerpo físico también recibirá vida eterna recibiendo la transformación de nuestro cuerpo, si permanece nuestro cuerpo viviendo hasta que resuciten los muertos en Cristo.

Y ahora, ¿dónde están las personas que en la trayectoria de la Vida verían la Vida, el Ángel del Pacto, el Ángel de Jehová en carne humana en el Día Postrero? Aquí estamos viviendo en este tiempo final, aquí estamos presentes viendo ese misterio y viendo al Ángel de Jehová, al Ángel del Pacto viniendo en carne humana en el Día Postrero en Su Ángel Mensajero, manifestando los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús.

Hemos visto en LA TRAYECTORIA DE LA VIDA todas estas manifestaciones del Ángel del Pacto, del Ángel de Jehová, hasta llegar a la manifestación final del Ángel del Pacto en carne humana en Su Ángel Mensajero.

Y así como hay millones de personas que siguen al jinete del caballo amarillo de Apocalipsis, capítulo 6, versos 7 al 8, o sea, siguen a la bestia, al anticristo, al diablo encarnado en el anticristo, en el falso profeta; en Apocalipsis 19 hay también una multitud de elegidos y fieles, que son los miembros de la Iglesia de Jesucristo, los primogénitos de Dios escritos en el Cielo, que siguen al Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, siguen al Ángel del Pacto, a Jesucristo en Espíritu Santo manifestado en carne humana en Su Ángel Mensajero en el Día Postrero; y los muertos en Cristo se levantarán y seguirán a ese Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, como también los que vivimos en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio del misterio de “LA TRAYECTORIA DE LA VIDA”.

Y ahora, en el Día Postrero, en el occidente: el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, la Venida del Verbo, la Venida de la Vida, la Venida del Verbo en Su Ángel Mensajero, la Venida del Ángel del Pacto en Su Ángel Mensajero manifestado en carne humana; y esta promesa es para el occidente, para la América Latina y el Caribe.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes dándoles testimonio de “LA TRAYECTORIA DE LA VIDA”.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Árbol de la Vida, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto todos seamos transformados y raptados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y continúen pasando un día o una tarde llena de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo, del Árbol de la Vida, del Ángel del Pacto, del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Dejo nuevamente con nosotros al reverendo Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión, dándole gracias a Cristo por Sus bendiciones y así llegaremos al final de nuestra parte.

Vamos a pedirle al reverendo Miguel Bermúdez Marín esté con nosotros aquí para continuar.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios los guarde, y será hasta una próxima ocasión en que estaré con ustedes nuevamente, ya sea en este cuerpo mortal, corruptible y temporal o en el nuevo cuerpo, porque continuaremos viéndonos por este tiempo, por el Milenio y por toda la eternidad.

“LA TRAYECTORIA DE LA VIDA”.

[Revisión junio 2019]

1 San Juan 8:56-58

2 San Juan 1:29

3 Salmo 53:3, Romanos 3:10, 1 Corintios 6:5

4 Génesis 6:9

5 San Mateo 13:17

6 Romanos 3:23

7 2 Pedro 2:7

8 San Juan 8:12

9 San Mateo 16:13-20

10 San Juan 14:6

11 San Juan 14:2-3

12 Apocalipsis 19:10, 22:9

13 Primera de Corintios 15:54

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