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Muy buenos días, “Valientes del Hijo de David”. ¿Cuántas son de las valientes aquí? Aquí todas son valientes, jóvenes, niñitas también, y también las damas adultas; y también los varones que están aquí son valientes también de Cristo, el Hijo de David, para este tiempo final.

Bueno, para esta ocasión el tema que tenemos es: “PRIVILEGIOS Y DEBERES DE LA ESPOSA DE CRISTO”. Para lo cual leemos en Segunda de Corintios, capítulo 11, verso 1 al 2, donde dice:

“¡Ojalá me toleraseis un poco de locura! Sí, toleradme.

Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”.

Sigue diciendo:

“Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.

Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis…”.

Y ahí sigue San Pablo hablándonos.

Y en Apocalipsis, capítulo 21, verso 1 en adelante, dice:

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”.

Y en el capítulo 21, verso 9, nos dice:

“Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal”.

Y sigue explicando ahí todo lo que él vio.

Y en el capítulo 19, verso 7 al 10, dice:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía”.

Que Dios bendiga Su Palabra en nuestros corazones y bendiga nuestros corazones, nuestras almas, con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Nuestro tema para esta ocasión es: “PRIVILEGIOS Y DEBERES DE LA ESPOSA DE CRISTO”.

San Pablo nos dice que él ha desposado a la Iglesia como una Virgen pura para su marido, o sea, para nuestro Señor Jesucristo; y esta Esposa pura es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Como Iglesia, ella tiene el privilegio de ser la Esposa del Cordero, y como Iglesia tiene la responsabilidad, los deberes, que le corresponden a ella. Así como cuando Dios creó al ser humano, cuando creó a Adán en el principio, luego le dio una compañera; y ella tenía ese privilegio de ser la compañera de Adán, pero también tenía ciertos deberes que cumplir, y permanecer fiel a él.

Y ahora, la Iglesia de Jesucristo, vean ustedes, está representada en Eva; porque Adán es el primer hombre que vino a la Tierra en carne humana y luego Eva es su compañera. Y ahora, Adán representa a Cristo; por eso Cristo es el segundo Adán y la Iglesia de Jesucristo es la segunda Eva.

Y así como Dios sacó del costado de Adán una parte de Adán…; y de esa costilla Dios formó un cuerpo femenino donde colocó el espíritu femenino que estaba en Adán, y fue la compañera de Adán. Y ahora, Adán le puso por nombre Ishshah (que significa ‘varona’), porque del varón fue tomada1.

Y ahora, encontramos que ella tenía el privilegio de ser la compañera, la esposa de Adán (era la novia); y por medio de ella vendrían los hijos de Adán, que vendrían a ser los hijos de Dios por medio de Adán y Eva. Así como Adán, siendo un hijo de Dios, iba a producir hijos de Dios.

Allí estaban en el huerto el árbol de ciencia del bien y del mal… Por medio del árbol de ciencia del bien y del mal, la raza humana moriría; por medio del Árbol de la Vida, viviría eternamente.

Aquellos árboles, vean ustedes, representan: el árbol de ciencia del bien y del mal representa al diablo, y el Árbol de la Vida representa a Jesucristo. Y para el ser humano poder comer del árbol de ciencia del bien y del mal o del Árbol de la Vida, tenían que hacerse carne esos árboles, para poder el ser humano comer de uno de esos árboles.

Y ahora, el diablo se hizo carne en la serpiente; porque el diablo no es un creador, por lo tanto no podía crear; y entonces se metió dentro de la serpiente (que es el eslabón perdido que la ciencia está buscando), el cual es el animal más cercano al ser humano; y era como el ser humano, excepto que no tenía alma; pero tenía lugar para ser colocada el alma dentro de él, y ahí fue donde se metió el diablo; y el alma de la serpiente vino a ser ¿quién? El diablo.

Y por medio de la serpiente, de ese animal que era tan parecido al ser humano, el diablo engañó a Eva; y por eso es que a través de toda la Biblia se le llama al diablo “la serpiente antigua”. También se le llama “el dragón”, porque el dragón es una serpiente gigante; y él es el dragón que tiene siete cabezas.

Y ahora, parece como algo de allá de los chinos, que tienen dragones y cosas así; pero en el simbolismo profético del Apocalipsis y también del libro del profeta Daniel, es representado el diablo en su manifestación en la Tierra como el dragón de siete cabezas. Y él está representado en la serpiente antigua, que fue la manifestación del diablo en carne humana por medio de la serpiente; por eso toma de ahí el diablo el nombre de la serpiente antigua; y los hijos del diablo pues toman el nombre de serpientes.

Por eso Jesús les habló a muchas personas, y Juan el Bautista, y les dijo: “Serpientes, generación de víboras”2. Y les dijo… Cuando ellos no querían escuchar la Voz de Cristo, Él les dijo: “Ustedes no oyen mi Voz porque ustedes no son de mis ovejas. Ustedes son de vuestro padre el diablo”3.

O sea, por eso les podía decir “serpientes” y estaba correcto: porque eran descendientes de la serpiente antigua, a través de la cual el diablo se introdujo en medio de la raza humana; y trajo así a existencia la simiente de la serpiente, que viene a ser la simiente del maligno, representada también en la cizaña.

Ahora, vean que la simiente de la serpiente (que es la simiente del maligno), no solamente la parte física tenía que ver, sino la parte interior.

En la parte interior, el espíritu, vean ustedes, es ese espíritu de la quinta dimensión; y en cuanto al alma, pues es el mismo diablo. Y por lo tanto, la descendencia del diablo, la cizaña, en su espíritu, tienen un espíritu de la quinta dimensión; y en su alma, pues son semilla o simiente del diablo. Y por eso Cristo dijo: “Toda planta que no sembró mi Padre celestial será desarraigada y echada en el fuego”. ¿Eso está dónde? En San Mateo, capítulo 15, verso 13.

Ahora vean cómo también en Malaquías, capítulo 4, verso 1 en adelante, nos habla del día de venganza del Dios nuestro, y nos dice: “He aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; y aquel día que vendrá no les dejará ni raíz ni rama”. No les dejará ni raíz para que venga otra generación ni les dejará ramas tampoco (o sea que no dejará esas ramas, que son los que estarán existiendo en ese tiempo).

Y ahora, podemos ver este misterio de la simiente de la serpiente, que es la cizaña; porque así como hay hijos de Dios en la Tierra, también hay hijos del maligno. Esto es una verdad que no podemos negar.

¿Y cómo se introdujo o se inyectó en medio de la raza humana la simiente del maligno? Ya lo hemos visto.

Y ahora, vean cómo Cristo en esa parábola del trigo y de la cizaña, en esa forma tan sencilla trae una revelación tan grande de cómo la simiente del maligno, los hijos del maligno, fueron colocados en este planeta Tierra.

Pero ahora, la simiente de Dios, los hijos e hijas de Dios, por cuanto el ser humano cayó en el Huerto del Edén, encontramos que no podrían venir a existencia en este planeta Tierra con cuerpos eternos y con espíritus teofánicos eternos también, porque perdieron el derecho a pasar por la sexta dimensión y tomar el cuerpo teofánico de la sexta dimensión (que es parecido a nuestro cuerpo) para luego tomar un cuerpo eterno aquí en la Tierra.

Y por esa causa es que también los hijos de Dios han estado viniendo a este planeta Tierra por medio de la unión de un hombre y de una mujer, y por consiguiente han estado viniendo con un cuerpo físico mortal, corruptible y temporal y con un espíritu del mundo; y por eso es que se requiere el nuevo nacimiento, del cual Cristo habló a Nicodemo en el capítulo 3, verso 1 al 6, cuando dijo [San Juan]: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios (o sea, no lo puede entender)”.

Nicodemo pensó en un nacimiento por medio de una mujer, y dijo: “¿Cómo puede hacerse esto? ¿Puede el hombre, aun siendo viejo, entrar en el vientre de su madre y nacer?”. Y cuando él dice: “¿Puede el hombre, aun siendo viejo…?” es porque ya Nicodemo estaba viejo; porque de otra forma, si hubiera sido un jovencito preguntaría: “¿Puede acaso un joven, ya siendo joven, entrar en el vientre de su madre y nacer?”; pero por cuanto Nicodemo era una persona ya de edad, pregunta acerca de un hombre ya viejo si podía entrar en el vientre de su madre y nacer.

Pero Cristo no le está hablando de un nuevo nacimiento por medio de una mujer, sino de un nuevo nacimiento por medio del Espíritu de Cristo; y por medio de ese nuevo nacimiento obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y luego, para el Día Postrero, tener la promesa de un cuerpo físico y eterno que Cristo nos dará cuando los muertos en Cristo resuciten en esos cuerpos inmortales y nosotros los que vivimos seamos transformados.

Ahora vean cómo Cristo está creando una nueva raza, porque la primera cayó y perdió el derecho a la vida eterna.

Por lo tanto, en esos cuerpos mortales que recibimos por medio de nuestros padres terrenales, los cuales vienen por medio de la descendencia del primer Adán, no podemos vivir eternamente en estos cuerpos mortales; y por eso se requiere el nuevo nacimiento.

Y por medio del nuevo nacimiento obtenemos un espíritu teofánico de la sexta dimensión, que es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de la sexta dimensión, igual al cuerpo de nuestro Señor Jesucristo de la sexta dimensión, llamado el Verbo de Dios o cuerpo teofánico, y llamado también en el Antiguo Testamento el Ángel del Pacto o Ángel de Jehová, el cual fue visto por muchos profetas; y cuando ellos lo vieron dijeron que era un varón, o sea, un ángel, un hombre pero de otra dimensión; y ese hombre se hizo carne y vivió entre los seres humanos, y es conocido como nuestro amado Señor Jesucristo. Ese es el segundo Adán.

Y ahora, el segundo Adán ha sido enviado a la Tierra para tener una descendencia; y por eso es que así como Dios colocó sueño (o sea, la primera anestesia) sobre Adán y sacó del costado de Adán su compañera…; sacó de ahí parte de Adán y le formó una compañera, y colocó el espíritu femenino en ese cuerpo, y luego la dio a Adán.

Por medio de Eva, Adán se multiplicaría; pero Dios tenía un orden, y conforme al orden original de creación divina tenía que ser por medio de la Palabra creadora.

Por lo tanto, Adán y Eva tenían que esperar a que se hiciera carne el Árbol de la Vida, que es Cristo; pero Eva no esperó: se dejó engañar por la serpiente y trajo hijos por medio de la unión de las relaciones íntimas, trajo hijos para el diablo y también para Adán.

Por eso es que Caín era tan malo, porque era… dice: “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano (Abel). Eso lo dice el apóstol San Juan en una de sus cartas (vamos a ver cuál de esas cartas), en Primera de Juan, capítulo 3, verso 12, ahí está.

Y ahora, vean ustedes cómo Caín es hijo del maligno: por medio de la manifestación del maligno, del diablo haciéndose carne en un animal llamado la serpiente, que era parecido al ser humano. Así fue como el diablo pudo traer su simiente y pudo colocar en el ser humano un espíritu de la quinta dimensión, un espíritu del mundo.

Y ahora, la raza humana…, por cuanto allí se eligió cómo vendría la descendencia de la raza humana para aquel tiempo, fue elegida que la raza humana vendría con un cuerpo mortal, corruptible y temporal y con un espíritu del mundo, o sea, de la quinta dimensión. Pero en el Programa Divino, para vivir eternamente un hombre, tiene que venir con un espíritu teofánico de la sexta dimensión y un cuerpo eterno; y en el Programa Divino, en el Programa de la Redención para vida eterna, en el cual Dios restaura al ser humano a la vida eterna por medio del segundo Adán (que es Jesucristo), encontramos que Cristo comienza una Nueva Creación de la cual Cristo es la cabeza.

Y ahora, así como Dios le dio a Adán una compañera que sacó de su costado, Cristo muriendo en la Cruz del Calvario, vean ustedes lo que allí Dios hizo con Cristo muriendo en la Cruz del Calvario…

Ahora, ¿dónde estaba Eva antes de estar en un cuerpo físico? Estaba dentro de Adán, era una parte de Adán. Y ahora, ¿dónde estaba la Iglesia de Jesucristo antes de aparecer en la Tierra manifestada y nacer en el Día de Pentecostés? ¿Pues estaba dónde? En Cristo. Y cuando Cristo fue herido y aquel soldado colocó la lanza por el costado de Jesús, y salió de allí agua y sangre (y ahí, vean ustedes, recibe la herida como la recibió Adán), y de Su costado sale ahí la Iglesia de Jesucristo. Por eso es que del corazón de Cristo viene la Iglesia, como vino Eva, la esposa de Adán.

Y ahora, la Iglesia de Jesucristo de edad en edad ha estado teniendo la bendición de ser la Esposa de Cristo para traer a existencia (por medio de Cristo a través de Su Palabra creadora), traer a existencia los hijos e hijas de Dios en un cuerpo teofánico; y esto se obtiene por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo.

Y eso es lo que ha estado pasando de edad en edad: han estado naciendo, a través de la manifestación de Cristo en Su Iglesia, los hijos e hijas de Dios; pero han estado naciendo en la sexta dimensión, han estado obteniendo un cuerpo de la sexta dimensión; y así, con ese nuevo nacimiento, Cristo lo que ha estado haciendo es creando una nueva raza con vida eterna.

Por eso es que Cristo dice4: “El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida”. ¿De muerte por qué? Porque la raza descendiente de Adán recibió la muerte; y por eso no viene a existencia en esta Tierra con vida eterna, sino con muerte. Por eso cuando la persona nace, viene ya con la sentencia de muerte, tiene que morir en algún día de su vida, ya sea niñito, sea jovencito o sea ya adulto o sea ancianito; pero el final de su cuerpo físico es la muerte. Y ahora, eso es así por causa de la caída allá en el Huerto del Edén.

Pero ahora, por medio del segundo Adán, de Jesucristo, Él está llevando a cabo una Nueva Creación. Por eso es que nos dice San Pablo en su carta a los Gálatas, capítulo 6, verso 15:

“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación”.

Esa Nueva Creación, en donde la persona viene a ser una nueva criatura perteneciente a una Nueva Creación, a esa Creación que Cristo está llevando a cabo; y por medio de ese nuevo nacimiento la persona ya aparece no como descendiente de Adán, sino como descendiente del segundo Adán: de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora vean que por medio de Su Iglesia es que todo esto Cristo lo está haciendo de edad en edad. Por lo tanto, los hijos e hijas de Dios nacen en la Iglesia del Señor Jesucristo, que es la segunda Eva, así como Cristo es el segundo Adán.

Ahora, el nacimiento físico en un cuerpo eterno, eso es para el Día Postrero, en donde resucitarán en cuerpos eternos los hijos e hijas de Dios que han partido (los cuales vivieron en estas etapas) y algunos de los nuestros, de nuestra edad, que también han partido; y cuando ellos resuciten, nosotros los que vivimos seremos transformados. Y entonces ahí, físicamente, la Iglesia de Jesucristo —que para el Día Postrero estará unida completamente a Cristo— estará dando a luz físicamente los hijos e hijas de Dios en cuerpos eternos.

Ahora vean por medio de quién vendrán a existencia en cuerpos eternos los hijos e hijas de Dios en el tiempo final. No será por cualquier religión o secta religiosa, sino por medio de la Iglesia de Jesucristo, que estará en la Edad de la Piedra Angular; porque esa es la edad para la adopción, esa es la edad en donde seremos adoptados; y la adopción es la redención de nuestro cuerpo, o sea, la transformación de nuestro cuerpo, en donde obtendremos un cuerpo eterno.

Ahora, la Iglesia, de etapa en etapa ha tenido los hijos e hijas de Dios, que han nacido en el Reino de Dios, en la Iglesia de Jesucristo, pero eso ha sido en otra dimensión que ha ocurrido (o sea, en la sexta dimensión), en donde hemos obtenido un cuerpo teofánico, de edad en edad; así todos los hijos e hijas de Dios cuando han recibido la Palabra de Dios para su edad.

Ha sido Cristo con Su Palabra creadora llevando a cabo una Nueva Creación; pero la lleva a cabo primero en la sexta dimensión, para luego, de esa sexta dimensión que no se ve, hacer lo que se verá en este planeta Tierra, que serán hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos; porque lo que se ve ha sido hecho (¿de qué?) de lo que no se veía5.

Primero Dios creó en la sexta dimensión a Su primer hijo, su cuerpo de la sexta dimensión, su cuerpo teofánico, su espíritu teofánico, y después lo trajo aquí a la Tierra y le creó un cuerpo físico del polvo de la tierra; por eso Adán podía seguir viviendo por toda la eternidad si no pecaba.

Ahora, la adopción para Adán sería al tomar del Árbol de la Vida, pero tomó del árbol de ciencia del bien y del mal; o sea que no tomó del Árbol de la Vida, y por eso cayó Adán y Eva allá en el Huerto del Edén.

Ahora, de edad en edad podemos ver a la Iglesia de Jesucristo pasando de edad en edad; y cuando termina el tiempo de esa edad, luego, lo que quedó ahí en esa edad ya no pertenece a la Novia-Virgen del Señor Jesucristo, sino que se convierte en algo así religioso; pero no es el grupo de los elegidos de Dios para esa edad porque ya Dios los llamó, los selló y los colocó en Su Reino.

Y ahora, de edad en edad vean lo que ha estado pasando. En la página 186 del libro de Las Edades dice el precursor de la Segunda Venida de Cristo:

“53. Aquí está lo que les estoy tratando de decirles. La ley de reproducción es que cada especie produzca según su propio género, según Génesis 1:11:

‘Y dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé simiente; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su simiente esté en él, sobre la tierra: y fue así’.

54. Cualquiera que fuera la vida que estaba en la simiente, vino en la planta y luego en el fruto. La misma ley se aplica a la iglesia hoy día. Cualquier simiente que empezó en la Iglesia, vendrá y será igual a la simiente original, porque es la misma simiente. En estos últimos días la verdadera Novia-Iglesia (la Simiente de Cristo) llegará a la piedra fundamental (¿A dónde? A la Edad de la Piedra Angular), y ella será la súper Iglesia, una súper raza, a medida que se acerca a Él. Ellos, que están en la Novia, serán tan igual a Él que reflejarán Su misma imagen (la imagen es la teofanía). Esta es la manera para ser unidos con Él. Ellos serán uno. Ellos serán la mera manifestación de la Palabra del Dios viviente. Denominaciones (simiente falsa) no pueden producir esto. Ellos producirán sus credos y dogmas mezclados con la Palabra. Este cruzamiento produce un producto híbrido.

55. El primer hijo (Adam) era la Palabra-simiente hablada de Dios. Le fue dada una esposa para reproducirse. Para eso le fue dada la esposa, para reproducirse; para producir otro hijo de Dios. Pero ella cayó. Ella cayó por mezclarse. Ella hizo que él muriera (¿Ella hizo que quién muriera? Que Adán muriera).

56. Al segundo Hijo (Jesús), también una Palabra-Simiente hablada de Dios, le fue dado una novia así como fue con Adam. Pero antes de que Él se pudiera casar con ella, ella también había caído. Ella, como la esposa de Adam, fue puesta a prueba para ver si creería la Palabra de Dios y tendría Vida, o dudar la Palabra y morir. Ella dudó, dejó la Palabra; y por eso murió.

57. De un grupo pequeño de la verdadera simiente de la Palabra, Dios presentará a Cristo una Novia amada. Ella es una virgen de Su Palabra. Ella es una virgen porque no conoce ningún credo ni dogma hecho por el hombre. Por y a través de los miembros de la Novia será cumplido todo lo prometido por Dios que habría de ser manifestado en la virgen.

58. La palabra de promesa vino a la virgen María…”.

Ahora, aquí la virgen María está representando a la Iglesia del Señor Jesucristo, a la verdadera Iglesia, a la Virgen pura que Dios le ha dado a Cristo. Y ahora:

“58. La palabra de promesa vino a la virgen María, y esa Palabra prometida era Él mismo (o sea, era la Primera Venida de Cristo, la Venida del Árbol de la Vida hecho hombre, hecho carne, en medio de la raza humana), Quien habría de ser manifestado. Dios fue manifestado. Él mismo actuó en ese tiempo y cumplió Su propia Palabra de promesa en la virgen. Fue un ángel quien le había traído el mensaje, y el mensaje de ese ángel fue la Palabra de Dios (Isaías 9:6). Él cumplió en ese tiempo todo lo que estaba escrito acerca de Él, porque ella aceptó Su Palabra.

59. Los miembros de la Novia-Virgen Le amarán y ellos tendrán Sus virtudes, porque Él es su cabeza y todo poder le pertenece. Ellos están sujetos a Él, así como los miembros de nuestros cuerpos están sujetos a nuestra cabeza.

60. Note la armonía entre el Padre y el Hijo. Jesús nunca hizo nada sin que primeramente le fuese mostrado del Padre (Juan 5:19). Esta armonía ahora habría de existir entre el Novio y la Novia. Él le enseña a ella Su Palabra de Vida, ella la recibe y nunca la duda. Así que nada la puede dañar, ni aun la muerte. Porque si la simiente fuere sembrada, el agua la hará brotar de nuevo. Aquí está el secreto de esto: la Palabra está en la Novia (así como estuvo en María). La Novia tiene la mente de Cristo porque ella sabe lo que Él quiere que se haga con la Palabra. Ella lleva a cabo el mandamiento de la Palabra en Su Nombre porque ella tiene un ASÍ DICE EL SEÑOR. Entonces la Palabra es vivificada por el Espíritu, y llega a suceder. Así como una simiente que es sembrada y regada, llega a la cosecha madura, cumpliendo su propósito.

61. Aquellos que están en la Novia hacen solamente Su Voluntad; nadie puede hacer que procedan de otra manera. Si no tienen un ASÍ DICE EL SEÑOR, se quedan callados. Ellos saben que tiene que ser Dios en ellos haciendo las obras, cumpliendo Su propia Palabra. Él no completó toda Su obra cuando estuvo aquí en Su ministerio terrenal, así que ahora obra en y por medio de la Novia. Ella sabe eso, porque no era el tiempo para hacer ciertas cosas que ahora (tienen que ser hechas); pero Él ahora a través de la Novia dará cumplimiento a esa obra que dejó para este tiempo…”.

¿Y por qué a través de la Novia? Porque la Novia es Su Cuerpo Místico de creyentes, así como el esposo y la esposa vienen a ser una sola carne. Y ahora, somos una sola carne con nuestro amado Señor Jesucristo. Y ahora, todas las cosas que Él tiene que hacer en cada edad, las hace en y por medio de Su Novia en la manifestación que Él tiene a través de cada mensajero.

Así es para la Edad de la Piedra Angular también, en la cual nosotros estamos viviendo; y todas las cosas que han sido prometidas para Dios hacer en este tiempo final: por medio de Su Iglesia, por medio de Su Novia, en la Edad de la Piedra Angular, las estará haciendo. Y todo lo que Él necesite para llevar a cabo Su Obra, ¿lo tendrá dónde? En la Edad de la Piedra Angular; ahí tendrá Su Novia, Su Iglesia, y por medio de ella se manifestará.

Por eso es que los ministerios de los siete espíritus de Dios, ¿dónde han estado? En la Iglesia, en la Novia; y cada mensajero en el cual ha estado manifestado cada ministerio de esos, ha sido parte de la Novia. O sea que es en la Novia y por medio de la Novia que Cristo manifiesta Su ministerio de edad en edad, porque el mensajero de cada edad es parte de esa Novia de Jesucristo.

“62. Ahora, mantengámonos firmes como Josué y Caleb. Nuestra tierra prometida está apareciendo aún como la de ellos. Ahora, Josué significa ‘Jehová-Salvador’, y él representa el líder de la última edad, que vendrá a la Iglesia como vino Pablo como el líder original. Caleb representa a aquellos que permanecieron fieles con Josué. Recuerde, Dios había puesto a Israel inicialmente como una virgen juntamente con Su Palabra…”.

O sea que lo mismo que sucedió con Eva luego sucede con el pueblo hebreo como nación y sucede con la Iglesia del Señor Jesucristo. ¿Por qué?

El pueblo hebreo como nación es la Eva como nación, y la Iglesia de Jesucristo es la Eva espiritual como Iglesia. Y por eso es que, vean ustedes, por medio de la Eva como nación vino el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo; y por medio de la Eva como Iglesia, la promesa de la Segunda Venida de Cristo será una realidad para todos los hijos e hijas de Dios; porque es la Iglesia de Jesucristo la que está esperando la Segunda Venida de Cristo, como el pueblo hebreo, la nación hebrea, la Eva como nación, estaba esperando la Venida del Mesías dos mil años atrás.

“Recuerde, Dios había puesto a Israel inicialmente como una virgen juntamente con Su Palabra, pero ellos deseaban algo diferente, así como también la iglesia del último día. Fíjese cómo es que Dios no movió a Israel o no lo dejó entrar a la tierra prometida hasta que fuese en Su propio tiempo asignado. Ahora, el pueblo hubiera podido haber presionado sobre Josué, el líder, diciendo: ‘La tierra es nuestra, avancemos a tomarla. Josué, tú estás acabado, a lo mejor perdiste tu comisión, no tienes el poder que antes tenías (o sea, así podía hablar el pueblo acerca de Josué, cuando Josué estaba esperando la dirección de Dios para entrar a la tierra prometida). Antes oías de Dios y conocías la voluntad de Dios y actuabas eficazmente. Algo anda mal contigo’. Pero Josué era un profeta enviado por Dios y él conocía las promesas de Dios y en ellas esperaba. Él esperaba hasta obtener una decisión clara y definitiva de Dios. Y cuando llegó el tiempo para moverse, Dios colocó en las manos de Josué la dirección completa, porque él se había quedado con la Palabra. Dios podía confiar en Josué, pero no en los demás. Así se repetirá en este último día. El mismo problema, las mismas exigencias”.

Y ahora, en la página 189 del libro de Las Edades, aquí nos dice (en el último párrafo dice):

“67. Ahora, quiero que tengan mucho cuidado aquí y vean esto: Dios ha prometido para el tiempo del fin que Malaquías 4 será cumplido. Tiene que ser cumplido porque es la Palabra de Dios vivificada por el Espíritu, hablada por el profeta Malaquías. Jesús se refirió a esta Escritura. Es inmediatamente antes de que Jesús venga por segunda vez (o sea, la venida del precursor de la Segunda Venida de Cristo es antes de la Segunda Venida de Cristo). Para el tiempo cuando Jesús venga, toda Escritura tiene que ser cumplida”.

Toda Escritura prometida para la Segunda Venida de Cristo, todas las cosas que Cristo ha prometido para realizar en Su Segunda Venida, tienen que ser cumplidas esas promesas en Su Venida.

“La dispensación gentil estará en la edad final de la Iglesia cuando venga el mensajero de Malaquías (capítulo 4)”.

O sea, cuando venga el precursor de la Segunda Venida de Cristo, la Iglesia estaría ¿dónde? Al final de la dispensación gentil, o sea, al final de la Dispensación de la Gracia.

Y ahora, en la página 190 (a mitad, por ahí), dice:

“[68]. Luego en la lluvia tardía vendrá un reto semejante a aquel en el Monte Carmelo. Fíjese bien en esto para que lo vea en la Palabra. Juan fue el precursor de Malaquías 3. Él sembró la lluvia temprana y fue rechazado por las organizaciones de su día. Jesús vino y tuvo un reto en el Monte de la Transfiguración. El segundo precursor de Cristo sembrará para la lluvia tardía. Jesús será el reto entre las denominaciones y los credos porque Él vendrá para respaldar Su Palabra y para llevar a Su Novia en el rapto. El primer reto fue en el Monte Carmelo (eso fue cuando el profeta Elías); el segundo (reto) fue en el Monte de la Transfiguración…”.

Esto fue cuando Jesús apareció transfigurado con… Estaban allí Pedro, Jacobo y Juan (testigos terrenales), y estaban allí también Moisés y Elías, los cuales ya habían partido en el tiempo de sus ministerios, pero aparecieron de nuevo con Jesús hablando con Jesús de Su partida a Jerusalén.

Y ahora, vean ustedes, aquí dice:

“… el segundo (reto) fue en el Monte (¿de qué?) de la Transfiguración; y el tercero será en el Monte de Sion”.

En el Monte de Sion, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, en la cúspide del Monte de Sion, que es la Edad de la Piedra Angular; ahí es el reto en el Día Postrero porque ahí es el lugar de y para la Segunda Venida de Cristo, para la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles.

Y ahí, vean ustedes, ahí es donde el reto de este Día Postrero será realizado, ahí es donde todo lo que está prometido para la Segunda Venida de Cristo será cumplido, y ahí es donde el enemigo tratará de perseguir a la Iglesia-Novia de Jesucristo; pero el enemigo estará no en la Edad de la Piedra Angular, porque él no puede subir; él estará en la séptima edad de la Iglesia gentil y estará tomando control aun de los Gobiernos terrenales, como dice Apocalipsis, capítulo 17, versos 11 en adelante (11 al 18 dice):

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles”.

Y Él es Rey de reyes y Señor de señores porque Él es el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19; y este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19 es Cristo en Su Venida viniendo en y a Su Iglesia en el Día Postrero.

Y vean, cuando el precursor de la Segunda Venida de Cristo habló de este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, dijo en la página 131 del libro de Los Sellos:

“131. Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque (Él) fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

132. Fíjense en el misterio. Él viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta iglesia. Ustedes saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: Nadie entendía ese nombre, sino Él mismo.

‘Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos que están en el cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes (o sea, las naciones); y él los regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES’.

Apocalipsis 19:13-16”.

Rey de reyes y Señor de señores porque Él es el Hijo del Hombre e Hijo de David. Y ahora:

“133. Allí viene el Mesías, allí es donde está”.

Y cuando habló en la página 256 de este Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, dijo:

“121. Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, Él vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre”.

Eso es Apocalipsis, capítulo 19, eso es la Venida de Cristo, eso es la Venida del Rey de reyes y Señor de señores, del Hijo del Hombre e Hijo de David: es la Venida de Jesucristo, el Ángel del Pacto, viniendo el Ángel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo, manifestado en carne humana en el Día Postrero.

¿Y viene a dónde? A Su Iglesia, en y a la Edad de la Piedra Angular, para completar el número de Sus escogidos llamándolos y juntándolos en el Día Postrero; y cuando sean completados, entonces terminará Su labor de Intercesión en el Cielo y resucitará a los muertos en Cristo y a nosotros los que vivimos nos transformará; y entonces todos tendremos el cuerpo nuevo.

Y así, físicamente también recibiremos un nuevo nacimiento físico, porque eso es nacer en un nuevo cuerpo. Los muertos en Cristo al resucitar, eso es un nuevo nacimiento físico en un nuevo cuerpo que es creado por Dios; no por medio de un hombre y de una mujer, sino por medio de Cristo, el cual estará en el Día Postrero manifestado en Su Iglesia hablando esa Palabra creadora para completar el número de Sus escogidos y para la creación del nuevo cuerpo que hemos de tener todos, cuando la resurrección de los muertos ocurra y la transformación de nosotros los que vivimos.

Ahora vean cómo todo Cristo lo hace en y con Su Iglesia, porque le ha sido dada una Iglesia-Virgen, una Novia, la cual ha pasado de edad en edad; y aunque la Iglesia cayó allá en los tiempos pasados, Cristo al pasar Su Iglesia de edad en edad ha estado teniendo, vean ustedes, una Iglesia pura; y por medio de esa Iglesia, en la manifestación de Cristo en cada edad ha traído a existencia en la sexta dimensión a los hijos e hijas de Dios, los ha traído a existencia en ese nuevo nacimiento, en esa Nueva Creación que Él está realizando.

Y para este tiempo final completa Su Iglesia con los escogidos de la Edad de la Piedra Angular. Y cuando entre hasta el último, luego le toca a Cristo realizar la creación del nuevo cuerpo, del cuerpo eterno que Él ha prometido para todos nosotros; pero antes de que ocurra eso, Él tiene que estar en la Obra de creación del cuerpo teofánico de cada hijo e hija de Dios a medida que van recibiendo a Cristo como su Salvador, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo y recibiendo el Espíritu de Cristo; y así cada persona recibiendo el nuevo nacimiento, recibiendo así el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Ya hay millones que lo han recibido. Y los que han partido de todas estas edades se encuentran disfrutando la vida en el Paraíso (que es la sexta dimensión) en ese cuerpo teofánico.

Y nosotros los que vivimos, al recibir a Cristo como nuestro Salvador y lavar nuestros pecados en la Sangre de Cristo y recibir Su Espíritu Santo, hemos recibido ese cuerpo teofánico; y si permanecemos vivos en estos cuerpos mortales hasta que resuciten los muertos en Cristo, pues no tendremos que ver muerte (como ellos vieron muerte en el tiempo en que ellos vivieron), sino que recibiremos una transformación: seremos cambiados en nuestros átomos, y entonces tendremos el nuevo cuerpo creado por Jesucristo para cada uno de nosotros.

Y ahora vean cómo todo Dios lo hace (¿dónde?) en Su Iglesia.

La nueva raza son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo; por eso sus nombres están escritos (¿dónde?) en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Su Iglesia es la Jerusalén celestial, y el pueblo hebreo es la Jerusalén terrenal (representada en la Jerusalén terrenal ahí).

Y ahora, vean cómo por medio del Israel terrenal —que es la Eva como nación, la Eva espiritual como nación— viene la descendencia de Abraham según la carne, y por medio de la Eva espiritual (que es la Iglesia de Jesucristo) vienen los hijos e hijas de Abraham del Cielo, el Israel celestial; porque la Iglesia de Jesucristo es el Israel celestial. Y por eso es que nos dice San Pablo que todos los que estamos en Cristo somos simiente de Abraham, o sea, hijos de Abraham, hijos de Abraham de esa descendencia celestial6.

¿Recuerdan ustedes que Dios le dijo a Abraham que la descendencia de Abraham, la simiente de Abraham, sería como la arena del mar y como las estrellas del cielo7? Pues como la arena del mar (eso es terrenal): el pueblo hebreo, y como las estrellas del cielo (ya eso es celestial): la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, en la descendencia de Abraham celestial, vean ustedes, encontramos la representación en estrellas; y por eso Cristo también nos dice que Él es la Estrella resplandeciente de la Mañana8, la Segunda Venida de Cristo está representada en la estrella resplandeciente de la mañana.

Y ahora, así como los magos vieron la estrella del Mesías, ellos estando en el este y ellos mirando hacia el oeste…; porque Israel está al oeste de Babilonia. Y ahora, los hebreos mirando de allá del Medio Oriente (o del este) hacia el occidente (o sea, hacia el oeste), hacia el continente latinoamericano y caribeño, verán esa Estrella; y ver esa Estrella será ver la Estrella resplandeciente de la Mañana resplandeciendo en la América Latina y el Caribe.

“Al que venciere yo le daré la Estrella de la Mañana”9. Por lo tanto, la Estrella de la Mañana estará resplandeciendo en ese que la recibirá; o sea que Cristo estará resplandeciendo en ese que recibirá a Cristo en este tiempo final en Su Venida.

Y, mirando del este hacia el oeste, verán la Estrella del Mesías, que es la Estrella de la Mañana en el Israel celestial, representado en las estrellas del cielo. Por eso es que los siete ángeles mensajeros también están representados en siete estrellas.

Y ahora, también podemos ver el por qué la Iglesia de Jesucristo está representada en la luna; pero encontramos que para el tiempo final la Iglesia de Jesucristo, que ha estado representada en la luna en estas edades, en el Día Postrero estará en la Edad del Sol, que es la Edad de la Piedra Angular, por lo tanto se vestirá del Sol; estará vestida del Sol y no de la Luna en el Día Postrero; la Luna estará bajo sus pies; y la Iglesia estará en una edad solar y no lunar.

Por eso dice10:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti”.

Y ahora, la Iglesia de Jesucristo tiene el privilegio de ser Su Amada, y para el Día Postrero es que se casa Cristo con Su Iglesia.

Por eso en la parábola de las diez vírgenes11 dice que mientras iban a comprar aceite las vírgenes insensatas, las cuales no tenían aceite en sus lámparas, vino el Esposo (eso es la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Ángel del Pacto), y entraron con Él las que estaban preparadas (o sea, las vírgenes prudentes), y se cerró la puerta.

Estamos en el tiempo en donde son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular, pero en algún momento la puerta será cerrada, y nadie más podrá entrar.

Por eso en San Lucas, capítulo 13, verso 25, nos dice que cuando el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, entonces vendrán muchos diciendo: “Ábrenos”, porque van a querer entrar; pero ya la puerta estará cerrada.

Ya ni uno más entrará para ser parte de la Iglesia, la Esposa de Cristo el Cordero, ya nadie más entrará para tener un cuerpo glorificado, un cuerpo eterno, porque ya habrá entrado todo aquel que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero, ya se habrá completado el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, ya se habrá completado la plenitud de los gentiles, que es la plenitud de la Iglesia de Jesucristo entrando al Cuerpo Místico de Cristo.

Ahora, la Iglesia de Jesucristo tiene privilegios y deberes.

Por eso así como una esposa tiene el privilegio de ser la esposa de ese hombre que ama y ser la mujer amada de ese hombre (lo cual es un privilegio y bendición), también tiene la responsabilidad de tener hijos de ese hombre y no de otro hombre.

Y así es la Iglesia también: ha sido dada por Dios a Cristo para tener los hijos e hijas de Dios; ser manifestados primeramente en sus cuerpos teofánicos recibiendo el nuevo nacimiento y luego ser manifestados en sus cuerpos físicos y eternos, que hemos de recibir en este tiempo final. Para eso es que Dios le ha dado a Jesucristo una Iglesia, una Novia, una Virgen pura: para traer hijos e hijas de Dios.

Y ahora, en este tiempo final… Por eso es que dice, para este tiempo final, que vino (¿quién?) el Esposo; porque viene por Su Novia, por Su Esposa, para llevarse a cabo las Bodas del Cordero, y después la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. Las Bodas son aquí en la Tierra y la Cena es en el Cielo, la Recepción, la Cena, donde recibe la Iglesia muchos regalos, o sea, los galardones por todas las labores que hemos llevado a cabo en el Reino de Dios.

Ahora, tenemos que la Iglesia tiene la responsabilidad de traer al y por medio del nuevo nacimiento hijos e hijas de Dios, y también la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. ¿Eso vendrá dónde? En la Iglesia de Jesucristo. Y cuando resuciten en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados, la Iglesia habrá dado a luz hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos.

Y ahora, vean ustedes cómo la Iglesia también, como la Esposa de Cristo, tiene la responsabilidad de la enseñanza de Sus hijos, la educación de Sus hijos.

Dice la Escritura12: “Instruye al niño en su carrera, y aun cuando sea viejo (o grande) no se apartará de ella”, de esa enseñanza. Y la enseñanza tiene que ser la enseñanza del Padre viniendo por medio de la madre, por medio de la Iglesia; porque es en medio de la Iglesia que estará la enseñanza de nuestro Padre celestial. Y las labores que le toca realizar a la Iglesia en los negocios de nuestro Padre celestial, los tiene que estar realizando de edad en edad, llevando la Palabra de Dios por todas partes, para que puedan venir al seno de la Iglesia y nacer en la Iglesia los hijos e hijas de Dios.

Por eso tiene la comisión de la evangelización de los seres humanos, y tiene la responsabilidad de educar con la Palabra de Dios a Sus hijos. Y así como Jesús crecía en estatura, y también en sabiduría y conocimiento y gracia de Dios, cada hijo e hija de Dios también.

Y la madre está llamada a ayudar a sus hijos, tanto las madres terrenales como la Iglesia de Jesucristo a los hijos e hijas de Dios. Y está también responsabilizada en el cuidado y alimentación de todos los hijos e hijas de Dios; les tiene que tener el Alimento ahí en la edad que le corresponde, el cual es dado por Cristo. Porque el esposo trae la compra, la comida, pero la esposa es la que se encarga de que todo sea bien preparado y se encarga de alimentar ahí a sus hijos.

Y ahora, Cristo de edad en edad ha estado trayendo la compra, el alimento espiritual, para Sus hijos en cada edad. Y para este tiempo final, dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias”. Y Jesús… Eso es Apocalipsis 22, verso 16.

Y Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice (con esa Voz de Trompeta): “Y me dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”. (Apocalipsis, capítulo 4, verso 1).

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice: “Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado Su Ángel, para daros testimonio de estas cosas…”, “para daros testimonio de…”; vamos a leerlo: “para dar testimonio de estas cosas que han de suceder…”. ¿A quiénes les da testimonio? A Sus siervos. Vamos a leerlo completo. Dice capítulo 22, verso 6:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto”.

¿Por medio de quién son mostradas las cosas que deben suceder pronto a todos los siervos de Dios, a todos los hijos de Dios? Por medio del Ángel de Jesucristo, en el cual Jesucristo en el Día Postrero estará manifestado; porque ese es el Enviado de Dios para —por medio de él— Cristo tener Su manifestación final en la Edad de la Piedra Angular; y por medio de él es que da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y cuando nos da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, nos está trayendo la compra, el alimento espiritual, a todos los hijos de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, la Esposa, la Novia-Esposa de Cristo, y a todos los hijos e hijas de Dios en la Iglesia de Jesucristo; nos está trayendo el alimento espiritual, porque “no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”13. Y le corresponde a la Iglesia que Sus hijos coman ese Alimento.

Y ese Alimento es el más concentrado de todos los que Él le ha dado a Su Iglesia. Es la misma Palabra, pero para el Día Postrero concentrada con toda la revelación de todas las promesas correspondientes al Día Postrero. Es tan concentrado y tan poderoso ese Alimento que llama y junta a todos los escogidos del Día Postrero y los prepara para ser transformados en este tiempo final.

Pero hay que comer ese alimento espiritual; y ese Alimento se tiene que hacer carne en cada uno de nosotros, esa Palabra revelada tiene que hacerse carne en cada uno de nosotros, así como los alimentos físicos que comemos se hacen carne en nosotros, se hacen células de nuestras células del cuerpo.

Si una persona deja de comer, ¿qué le sucede? A medida que el ser humano va pasando de una hora a otra y de un día a otro, las células del cuerpo van muriendo; y si no alimenta el cuerpo, ¿cómo van a nacer nuevas células? Se va poniendo la persona flaca o delgada, y se enferma, y después se muere. Hay que darle alimento al cuerpo. Y es bueno comer, porque el que no come se muere; y así es en lo espiritual.

Ahora, la Iglesia tiene la responsabilidad que todos los hijos e hijas de Dios que Él ha traído por creación divina, por medio del nuevo nacimiento, tengan el alimento espiritual. Y por eso nos ha dado tanto alimento espiritual en este tiempo final: está grabado en videos y también en folletos, y está grabado en cintas magnetofónicas, para que no les falte a los hijos e hijas de Dios el alimento espiritual de este Día Postrero.

Por lo tanto, todas las congregaciones están responsabilizadas en tenerles el alimento espiritual en folletos, en videos y en cassettes a todos los hijos e hijas de Dios; para que cuando llegan a las actividades puedan ver los videos y escuchar así la Palabra, y también puedan llevarse los mensajes en folletos y puedan leer en sus hogares, y puedan también obtener las cintas magnetofónicas y puedan tener en sus grabadoras, en sus hogares, el Mensaje también, y lo puedan escuchar durante la semana; y así no tienen que esperar que llegue el día de culto, de actividad, para escuchar la Voz de Dios, la Palabra de Dios.

Cuando nos reunimos todos juntos venimos para adorar a Dios y orarle a Dios y oír Su Voz; pero ya cuando estamos en nuestros hogares podemos también estar cantándole a Dios, y también orar a Dios y adorar a Dios y escuchar Su Voz.

Pero cuando nos unimos todos, ya es el Cuerpo Místico de Cristo en esa congregación reuniéndose como un grupo de creyentes en Cristo, lo cual la persona debe mantener; debe siempre reunirse cuando hay actividades. “No dejando vuestras congregaciones”14, dice San Pablo, como algunos acostumbraron a hacer en aquellos tiempos, que pensaban que no era necesario reunirse y dejaban de reunirse, y después se iban enfriando espiritualmente y se iban apartando del camino de Dios.

El compañerismo espiritual con los demás hermanos es muy importante, porque de otra forma usted se convierte en un ermitaño espiritual.

Y vean, el ermitaño se va por allá por el monte y se va a vivir solo, y cuando se vienen a percatar sus familiares, está hecho un salvaje; se le olvida hasta el idioma, porque no tiene con quién hablar; y ya su forma de pensar cambia y ya comienza a estar fuera de sí, fuera de sus cabales.

El compañerismo los unos con los otros nos mantiene cuerdos, nos mantiene mentalmente saludables y espiritualmente saludables también, y nos da la oportunidad de expresar el amor divino que hay en nosotros hacia nuestros amados hermanos.

No podemos aislarnos, porque la voluntad de Dios es que estemos unidos y nos reunamos siempre que hay actividades.

Una persona que se aísla y se vuelve un ermitaño, vean ustedes, tampoco va a ir en el rapto al Cielo, a las Bodas del Cordero, porque allá estará llena de gente, las Bodas del Cordero; y como es un ermitaño, pues allí no puede estar. ¿Ven?

Tenemos que estar en compañerismo los unos con los otros, y platicando los unos con los otros, y diciéndonos los unos a los otros las grandes bendiciones que Cristo nos ha dado, compartiendo las bendiciones de Dios, y glorificando a Dios todos juntos cuando nos reunimos y cantamos; y trabajando unidos.

Vean, un ermitaño no sale a repartir folletos, no sale a llevar el Mensaje, ¿por qué? Porque ese quiere estar solo y se cree el único santo. Pero ¿qué le ha sucedido? Está bastante afectado espiritualmente y mentalmente uno que hace de esa forma.

Cuando nuestro hermano Branham quiso hacer eso en una ocasión, él decía que un profeta en el Antiguo Testamento pues estaba por los desiertos, por lugares así apartados; y él quería hacer lo mismo, sabiendo que en él estaba un ministerio de profeta; y Dios le dijo que los mensajeros de Dios de nuestro tiempo, por cuanto estamos en una dispensación superior, tienen que estar en medio del pueblo, no como un ermitaño por allá por los montes o por el monte o por el desierto.

Él decía: “Yo quiero estar en esa forma; y cuando Dios me dé un Mensaje para el pueblo, vengo y se lo doy, y luego me voy”. Y Dios le mostró en sueños, y también le habló por medio de un sueño de otra persona y le dijo…, le mostró un crematorio15 y le mostró dos personas; y uno en el sueño era el cuñado de él, y el otro, cuando él lo vio, se parecía a él; y su cuñado, dice que le buscó un lugar allá en el crematorio donde podía estar durante la noche de frío, calientito allá, y estaban todos así harapientos.

Y Dios le dijo: “En eso es que tú te convertirías (o “te convertirás”) si haces eso de aislarte e irte solo para allá, para el monte por allá o el desierto, como tú estás diciendo que quieres irte”; y le dijo: “Y también tu esposa no se va a ir contigo (o sea, no va a estar de acuerdo con eso); y te convertirías en un vagabundo”16.

Se asustó; y luego hermano Branham dice: “Yo quería irme así porque a mí me gusta estar de cacería y me gusta la vida así del campo”, y entonces reconoció que era algo de él, que él se quería ir así y quería aislarse del pueblo; pero Dios le dijo: “Ahora los profetas es para estar en medio del pueblo; ahí es donde pueden ayudar al pueblo. Y tienen algo más grande que lo que tuvieron los profetas del Antiguo Testamento, porque están en una dispensación superior”.

¿Dónde deben de estar los profetas de Dios? En medio del pueblo para ayudar al pueblo y traerle la Palabra al pueblo; tienen que estar en medio de aquellos que van a recibir esa Palabra.

Y ahora, ¿dónde Dios ha colocado Sus mensajeros? Pues en medio del pueblo, en medio de Su Iglesia; y ahí tendrá, así como tuvo a Pablo y a los demás mensajeros en Su Iglesia en medio del pueblo, tendrá a Su Ángel Mensajero en la Edad de la Piedra Angular.

Así que él no tratará de aislarse, sino que estará en medio del pueblo; sufrirá con el pueblo y también disfrutará las bendiciones de Cristo con el pueblo; y cantará con el pueblo, y alabará a Dios juntamente con el pueblo; porque será uno de en medio del pueblo, un redimido por la Sangre de Cristo. Y no nos podemos separar los unos de los otros, sino estar bien unidos en el amor divino.

Bueno, hemos visto los privilegios y también las responsabilidades o deberes que tiene la Esposa de Cristo, así como la esposa de todo hombre tiene esas responsabilidades en la escala que le corresponde.

Por eso dice que las esposas tienen que criar a sus hijos en el temor de Dios, enseñarlos bien, y luchar por ellos como luchó la madre de Santiago y Juan el apóstol (Santiago es Jacobo).

Ella vino a los pies de Jesús con sus dos hijos y le dice: “Señor, queremos que tú nos des algo que nosotros deseamos, queremos que nos concedas una petición”17; y vinieron con esa misma petición la madre y los dos hijos. Pero vinieron como los niños vienen a sus padres, que le dicen:

—“Papi, yo quiero algo, tengo una petición para ti; pero dime que sí”.

—“Pero, hijo o hija, dime cuál es”.

—“No, no, dime que sí primero”.

Y así vinieron Jacobo y Juan con su madre; buscaron ayuda. Y los hijos, cuando no pueden solos, deben buscar ayuda de sus padres para que la bendición de Dios sea más abundante para ellos.

Ahora, Jacobo y Juan habían visto en el Monte de la Transfiguración a Moisés y a Elías, uno a cada lado del Señor, y ellos sabían que allí Cristo estaba mostrándoles la Venida del Reino de Dios. Por lo tanto, en la Venida del Reino de Dios, Moisés y Elías serían los Dos Olivos, por lo tanto esos ministerios de Moisés y Elías estarían manifestados en carne humana aquí en la Tierra. Por lo tanto, Juan quería ser uno de esos Dos Olivos y Jacobo quería ser el otro de los Dos Olivos.

Recuerden que ellos siempre desearon el ministerio de Elías y de Moisés. ¿Cómo reflejan ellos que querían esos misterios? Ellos sabían que Elías vendría y restauraría todas las cosas; Cristo les habló de la venida de Elías, en adición a la venida de Elías que ya había sido cumplida en Juan el Bautista. Y cuando en una ocasión en que Jesús quiso entrar a una ciudad de los samaritanos y no recibieron a Jesús, Jacobo y Juan su hermano le dicen a Jesús: “Señor, ¿quieres que mandemos a descender fuego del cielo sobre ellos, como hizo Elías, y los destruya, los queme a todos?”. Jesús les dice: “Ustedes no saben de qué espíritu son”18. ¿Ven? Ellos querían hacer como había hecho el profeta Elías; querían los ministerios de Moisés y Elías.

Pero ahora vienen con su madre buscando esos ministerios, pues le dicen: “Señor, queremos que nos concedas esta petición”. Vamos a ver cómo lo dice aquí. (Miguel, ¿qué hora tenemos por ahí? Que no se nos pase el tiempo. Ya la próxima actividad, de las 2:00, como que se entrelaza ya dentro de un momentito). Dice capítulo 20, verso 20 en adelante, de San Mateo:

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos (o sea, con Jacobo y Juan), postrándose ante él y pidiéndole algo.

Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda”.

Ahora, vean ustedes, ella está ordenándole a Cristo y diciéndole: “Ordena que en Tu Reino estos dos hijos míos, el uno se siente a tu derecha, y el otro a tu izquierda”. Casi nada pedía ella (!).

La Escritura dice que cuando Cristo ascendió al Cielo se sentó a la diestra de Dios. Y ahora, la madre de Jacobo y Juan quiere que uno de sus hijos se siente a la diestra de Cristo en Su Trono, en Su Reino; en el glorioso Reino Milenial, quiere que uno de sus hijos esté a la diestra de Cristo.

Cristo dijo en Apocalipsis, capítulo 3, verso 21: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi Trono”. Eso es sentarse a la diestra de Cristo en Su Reino, en el Trono de David.

Ahora, Cristo no dice aquí, en este pasaje, que eso era imposible para cumplirse, sino que Él no podía hacerle esa promesa a la madre de Jacobo y Juan, porque esa promesa no sería dada a ellos, porque esa posición estaba ordenada por Dios; y vamos a ver para quiénes está ordenada por Dios. Dice:

“Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos”.

Porque cuando una persona está buscando la bendición de Dios, no puede mirar los obstáculos para decir: “Yo no puedo obtener esa bendición”; tiene que siempre decir: “¡Sí, yo puedo!”, y comenzar a caminar hacia adelante y pedirle ayuda a Dios para obtener esa bendición; caminar por la fe y ser imitador de aquellos que por la fe conquistaron promesas19. Les fueron hechas esas promesas a personas y hubo personas que obtuvieron el cumplimiento de esas promesas, por la fe.

Y ahora, ellos dicen: “Sí podemos”. Cuando usted busca la bendición de Dios nunca piense que no puede obtener esa bendición, porque entonces nunca la obtendrá, porque no tiene fe.

“Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre”.

O sea que esa posición estaba preparada por Dios para ser dada, pero Juan y Jacobo la querían para ellos.

Y el que ellos piensen en esa forma, y su madre también, está bien. ¿Por qué? Porque ellos quieren la bendición máxima para ellos; y toda madre que ama a sus hijos quiere la bendición más grande para sus hijos. Eso estuvo muy bien. Un buen ejemplo de una buena madre y una buena esposa que estaba criando correctamente a sus hijos; y la parte espiritual para sus hijos era la parte más importante para ella y para sus hijos. Y así debe ser para toda esposa, para toda madre, de modo que sus hijos tengan como meta principal el Programa de Dios y las bendiciones que Dios tiene en Su Programa: la vida eterna.

Ahora, para ellos no estaba disponible ese lugar, de la derecha y la izquierda; pero Cristo dijo: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Como Él se sentó con Su Padre en el Trono y le fue dada autoridad, así también al que venciere le será dada esa bendición; lo mismo que Él recibió en el Cielo, luego Él lo dará en Su Reino aquí en la Tierra.

Por eso al siervo fiel y prudente… Cristo dice20: “¿Quién es el siervo fiel y prudente, al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así? De cierto os digo que sobre todo sus bienes le pondrá”.

Ahora, el siervo fiel y prudente, que estará dándoles el alimento espiritual a los hijos de Dios en la Casa de Dios (aquí en la Edad de la Piedra Angular), será el que recibirá esa bendición; porque esta es la edad para la Venida y de la Venida del Hijo del Hombre, en donde el siervo fiel y prudente que esté ahí alimentando a los hijos de Dios con la Palabra, trayéndoles el Mensaje de la Palabra a los hijos de Dios, será el que recibirá esa bendición, se le materializará esa bendición.

Y ahora, esa es la bendición de la diestra y de la siniestra (o sea, de la derecha y de la izquierda) en el Trono de Cristo, el Trono de David, para el glorioso Reino Milenial.

Y así como en el propiciatorio estaba un querubín a un lado y el otro querubín al otro lado, y en el centro, ahí estaba Dios, en la luz del Shekinah…, en el tabernáculo que construyó Moisés y luego en el templo que construyó Salomón también. En adición, Salomón colocó dos querubines de madera de olivo gigantes, cubiertos de oro, lo cual también es tipo de los que se sentarán a la derecha y a la izquierda en el Trono del Señor y Reino del Señor.

¿Y quiénes estaban a un lado del candelero y al otro lado del candelero o candelabro con sus siete lámparas? A un lado estaba un olivo y al otro lado estaba otro olivo.

Y en el templo estaba el arca del pacto, en el templo que construyó Moisés, y a un lado aquí estaba un olivo y al otro lado estaba un olivo, que son esos dos querubines de madera de olivo, cubiertos de oro. La parte de olivo representa la humanidad, y la parte de oro representa la Divinidad.

Y ahora vean ustedes quiénes son los que se sentarán uno a la derecha y el otro a la izquierda en el Reino Milenial de Cristo, y se cumplirá en ellos: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono”.

Esos ministerios de Moisés y Elías son los que heredan esa bendición; los Dos Olivos y los Dos Candeleros de oro, que son los ministerios de Moisés y Elías, que estarán manifestados en carne humana en el Ángel Mensajero de Jesucristo, donde Jesucristo, el Ángel del Pacto, estará manifestado.

Y ahora, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles… Donde esté el Hijo del Hombre, ahí estarán Sus Ángeles también.

En el mismo velo de carne donde esté el Hijo del Hombre, Jesucristo en Espíritu Santo manifestado, y el ministerio de Jesucristo manifestado en carne humana, ahí también estarán los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios del Hijo del Hombre. Ahí estarán esos tres grandes ministerios en el Día Postrero: en Su Ángel Mensajero.

“PRIVILEGIOS Y DEBERES DE LA ESPOSA DE CRISTO”.

Hay mucho más que podemos hablar, pero con lo que hemos hablado yo creo que tenemos un cuadro claro; y hemos visto la posición de la Esposa de Cristo, Su Iglesia, y los deberes que tiene en este tiempo final.

Y pronto verá a sus hijos en la flor de la juventud en cuerpos eternos; y será la Iglesia más feliz y más gozosa, porque estará en la Etapa de Oro: la etapa del Reino de Jesucristo, la etapa de la Edad de la Cabeza de Oro, la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de Oro de la Iglesia de Jesucristo.

Así como las madres que han tenido hijos y han partido: cuando los reciban resucitados en cuerpos eternos serán las madres más felices con sus hijos.

Es un privilegio tener un hijo eterno con un cuerpo eterno. ¿Y cómo será la Iglesia de Jesucristo, la Esposa del Cordero, con hijos eternos con cuerpos eternos, como reyes y sacerdotes, para reinar con Cristo por mil años y luego por toda la eternidad?

Ahora podemos ver la felicidad tan grande de la Iglesia de Jesucristo; pero tiene que ocupar su posición en la edad que nos corresponde en el Cuerpo Místico de Cristo; y los privilegios que tiene, apreciarlos y honrar esos privilegios que tiene; y sus deberes cumplirlos en nuestra edad y en nuestra dispensación; para ser adoptada la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, y los miembros de la Iglesia de Jesucristo ser adoptados todos en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de los PRIVILEGIOS Y DEBERES DE LA ESPOSA DE CRISTO, que es Su Iglesia.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde; y dejo nuevamente al reverendo Miguel Bermúdez Marín con nosotros para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos. Por aquí ya tenemos a Miguel con nosotros.

PRIVILEGIOS Y DEBERES DE LA ESPOSA DE CRISTO”.

[Revisión agosto 2019]

1 Génesis 2:23

2 San Mateo 23:33, 3:7, 12:34; San Lucas 3:7

3 San Juan 8:43-44, 10:26

4 San Juan 5:24

5 Hebreos 11:3

6 Gálatas 3:28-29

7 Génesis 22:17

8 Apocalipsis 22:16

9 Apocalipsis 2:28

10 Isaías 60:1

11 San Mateo 25:1-13

12 Proverbios 22:6

13 San Mateo 4:4, San Lucas 4:4, Deuteronomio 8:3

14 Hebreos 10:25

15 “… adonde dormían los vagabundos, entre estos fuegos, para calentarse y no congelarse en las noches frías del invierno”. (“Parado en la brecha”, párr. 99)

16 “Parado en la brecha”, SPN63-0623M, párrs. 67, 68, 99, 105, 106 y 113 a 129

17 San Mateo 20:20-28, San Marcos 10:35-45

18 San Lucas 9:51-56

19 Hebreos 6:12

20 San Mateo 24:45-47

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