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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; es para mi una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en San Mateo, capítulo 28, versos 16 al 20 y San Marcos, capítulo 16, verso 15 al 18, donde nos dice de la siguiente manera (en San Mateo 28, versos 16 al 20). Dice:

“Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.

Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

“EL MISTERIO DEL BAUTISMO EN AGUA EN EL NOMBRE ETERNO DEL SEÑOR JESUCRISTO.” Ese es nuestro tema para esta ocasión.

Es un misterio para muchas personas el bautismo en agua, el cual ordenó Cristo, y Sus discípulos lo efectuaron a todos los creyentes en Cristo. Aún el mismo Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista; y también los discípulos del Señor Jesucristo fueron bautizados (muchos de los discípulos de Jesucristo habían sido discípulos de Juan el Bautista)...

En el Antiguo Testamento encontramos que el sumo sacerdote y los demás sacerdotes se lavaban en el templo, cuando iban a entrar para ministrar. También encontramos que la becerra bermeja que era sacrificada y luego era quemada (las cenizas de esa becerra bermeja eran echadas en agua, y esa agua, era agua, el agua de la purificación).

Por eso es que cuando Juan el Bautista está predicando y bautizando, vienen unos sabios hebreos a hablar con Juan el Bautista y con los discípulos de Juan el Bautista, porque hubo entre ellos una discusión en cuanto a la purificación. Vean, San Juan, capítulo 3, verso 22 en adelante dice:

“Después de esto, vino Jesús con sus discípulos a la tierra de Judea, y estuvo allí con ellos, y bautizaba.

Juan bautizaba también en Enón, junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados.

Porque Juan no había sido aún encarcelado.

Entonces hubo discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca de la purificación.

Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él.

Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.

El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.

Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.

El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos.

Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.

Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.

El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.”

Vean a Juan el Bautista predicando aquí a estas personas y hablando acerca de Jesús, y diciendo: “A El le conviene crecer y a mi menguar.” Vino el precursor bautizando y luego vino Jesucristo y fue bautizado por Juan el Bautista, y luego comenzó Su ministerio Jesús y también bautizaba; aunque la biblia aquí dice... aunque la biblia dice: “(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos)...” [San Juan 4:2 - Editor].

Y ahora, Juan el Bautista reconoce que Jesús es aquel al cual él le preparó el camino.

Y ahora la pregunta de todos es: ¿Por qué Juan el Bautista y su grupo no siguieron a Jesús? Juan el Bautista tenía que continuar su ministerio siendo el mensajero de la séptima etapa o edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley. Y Dios no tiene dos mensajeros, dos profetas mayores, al mismo tiempo. Y aún si aparecen dos profetas grandes en el mismo tiempo, uno es el mensajero de una edad y el otro de otra edad. Y si es el precursor de otro que vendrá, y el otro que vendrá es mayor que el que está, entonces ese mensajero que está, ese profeta que está, es precursor de un Profeta Dispensacional que ha de venir.

Y ahora, Dios coloca a cada mensajero en la edad que El ha determinado, y no tiene dos mensajeros para la misma edad como mensajeros de esa edad; solamente uno es el mensajero para una edad, y también uno es el mensajero para una dispensación.

Y ahora vemos a Juan el Bautista y a Jesús ministrando; pero aunque los vemos ministrando día tras día en el mismo año, ambos están separados en cuanto a edades: Juan el Bautista es el mensajero de la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, y Jesús es el mensajero de la Edad de la Piedra Angular. Siempre el precursor está en la séptima edad de la Iglesia hebrea bajo la Ley, y el precursor de la Segunda Venida de Cristo está bajo la séptima edad o en la séptima edad de la Iglesia gentil bajo la Dispensación de la Gracia. Y siempre el que viene después está en la Edad de la Piedra Angular, ministrando en donde está Cristo, el Angel del Pacto manifestado, llevando a cabo el ministerio correspondiente a ese tiempo.

Y ahora, podemos ver el porqué Juan tenía que seguir ministrando y no podía dejar su labor para irse detrás de Jesús.

Y ahora, los discípulos de Juan si podían irse con Jesús, porque Juan le estaba preparando un pueblo para que estuviera bien apercibido, y al venir el Mesías, siguieran al Mesías; porque Juan los bautizaba con agua a todos aquellos que arrepentidos venían a él, y luego el que vendría después de Juan los bautizaría con Espíritu Santo y fuego.

Y ahora, ¿Si Jesús es el que los bautizara con Espíritu Santo y fuego, porqué está bautizando en agua a los creyentes en El? Aunque Jesús no bautizaba, sino los discípulos del Señor Jesucristo eran los que bautizaban a los que venían creyendo en El...

Y ahora vean ustedes, Jesús y Sus discípulos siguen trabajando —Jesús es el Líder—, sigue trabajando, tiene Sus apóstoles, y la gente también eran bautizados; y luego cuando Jesucristo murió y resucitó, ordenó bautizar a todos los creyentes en El, que lo recibirían como su Salvador. Y luego ya el bautismo de Juan llegaría hasta allí; pero el bautismo que se efectuaría después de la resurrección de Cristo, ascensión al Cielo, y venida del Espíritu Santo sobre los creyentes en El —120 creyentes—; de ahí en adelante, vean ustedes, de ahí en adelante la gente serían bautizadas no en el bautismo que Juan llevaba a cabo, sino serían bautizadas en el Nombre del Señor Jesucristo.

Por eso es que el día de pentecostés Pedro bautizó a las personas que creyeron en Jesús, vean, cuando está predicando San Pedro en el capítulo 2, del Libro de los Hechos, versos 36 en adelante, dice:

“Sepa, pues,  ciertísimamente  toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.”

Y aquí Jesús es Señor y Cristo, por eso El es Señor Cristo Jesús, Señor Jesucristo.

Y ahora nos dice:

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Fueron bautizados como tres mil personas, y así fueron añadidos al Cuerpo Místico de Cristo como tres mil personas el día de pentecostés. El Cuerpo Místico de Cristo había comenzado allí con 120 personas, y luego creció: tres mil personas más recibieron a Cristo como Su Salvador.

Ahora vean ustedes: Pedro sabía la orden que Cristo les había dado de bautizar en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y por cuanto Dios ha hecho a Jesús Señor y Cristo, ahora el Nombre del Señor es Jesucristo, el Nombre del Hijo es Jesucristo y el Nombre del Espíritu Santo es Jesucristo, el Señor Jesucristo.

Y ahora, por eso es cuando le apareció el Señor a Saulo en el camino a Damasco, en la Columna de Fuego como le había aparecido a Moisés, allí encontramos a la Columna de Fuego hablándole a Saulo de Tarso, y le dice: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?” Y Saulo sabiendo que aquel era el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, que le había aparecido a Moisés, le dice: “Señor (o sea, Elohím) ¿Quién eres?” Y esa luz le dice: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues.” Cristo había dicho: “Salí del Padre y vuelvo al Padre, salí de Dios y vuelvo a Dios.”  El era la Columna de Fuego que había libertado al pueblo hebreo, que le había aparecido a Moisés y le había dicho: “Yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Y ahora se identifica con Saulo de Tarso como Jesús.

Y ahora podemos ver el porqué Jesús podía decir: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre.”

Y ahora, Cristo también había dicho: “Padre, glorifica  tu nombre.” Y Dios dijo: “Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.” [San Juan 12:28 - Editor].

Lo glorificó en la Primera Venida de Cristo y lo glorificará en la Segunda Venida de Cristo. El Nombre de Dios; YHWH, es glorificado en la Primera Venida de Cristo y en la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 18 dice... dice Jesús:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura (y eso es hasta que entre hasta el último miembro del Cuerpo Místico de Jesucristo).

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

El Señor Jesucristo establece el bautismo para todos los creyentes en El. El agua no quita el pecado, la Sangre de Jesucristo es la que quita el pecado.

El bautismo es un símbolo, el cual representa la muerte, sepultura y resurrección de Cristo, y por consiguiente también de la persona.

Por cuanto nosotros estábamos en y con Cristo todo el tiempo, así como Leví estaba en Abraham cuando Abraham se encontró con Melquisedec. Y así como su cuerpo físico estaba en su padre terrenal, y por medio de la unión con su madre (la madre de cada uno de ustedes), el padre suyo, vean ustedes: trajo al cuerpo de su madre, de la madre de la persona, trajo esa célula de vida, y ahí se fertilizó, fertilizó ahí el ovario, y ahí ... más bien en el óvulo de la mujer, un óvulo de la mujer, fue fertilizado y ahí comenzó la formación del cuerpo físico de cada uno de ustedes y del mio también. Pero miren dónde estaba: estaba en nuestros padres; y antes de eso, pues en nuestro abuelo; y antes de eso en nuestro bisabuelo, y así por el estilo hasta llegar a Adán.

Y ahora nosotros estábamos en el Segundo Adán, en Cristo, y por consiguiente todo nuestro ser, nuestro cuerpo teofánico y nuestro cuerpo glorificado estaba en Cristo. Y por eso es que por medio del Segundo Adán obtenemos la salvación, y obtenemos el nuevo nacimiento y obtenemos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y obtendremos el cuerpo físico, eterno y glorificado, para ser iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, iguales al Segundo Adán.

Y ahora, cuando somos bautizados estamos ahí representando la Obra que Cristo ha hecho por nosotros; allá cuando El murió, fue sepultado y resucitó, nosotros estábamos con El caminando por la tierra de Israel, estábamos con El siendo crucificados, estábamos con El siendo sepultados; y estábamos con El cuando El bajo al infierno, estábamos con El cuando pasó por el Paraíso, y estábamos con El cuando El resucitó, y estábamos con El cuando El ascendió al Cielo.

Y ahora, estando con El todo el tiempo, ahora hemos sido bautizados aquí en la Tierra. Y en el bautismo, vean ustedes, representamos la Obra que El ha hecho en nuestra vida. Cuando entramos a las aguas, estamos caminando hacia las aguas y entramos a las aguas, ahí está siendo representada nuestra muerte, porque para resucitar tenemos primero que morir. Y luego cuando somos sumergidos en las aguas, eso es la sepultura, y cuando somos levantádos, sacados de las aguas, eso es la resurrección.

Y ahora vean ustedes, Cristo fue bautizado también.

Y ahora, nosotros para poder nacer de nuevo tenemos morir, una muerte espiritual, una sepultura espiritual y una resurrección espiritual, donde obtenemos el cuerpo glorificado; todo eso está representado en el bautismo.

Ahora, el bautismo no quita nuestros pecados, lo quita la Sangre de Jesucristo al creer en nuestro amado Señor Jesucristo, el agua no tiene ningún poder para quitar nuestros pecados. Pero demanda de nosotros una buena conciencia delante de Dios, es como demanda de una buena conciencia delante de Dios.

Vean ustedes en el Antiguo Testamento tenían decretos, ritos, en donde aunque el sumo sacerdote como los demás sacerdotes tenían que ser lavados para ministrar.

Y ahora vean ustedes, siendo nosotros Sacerdotes también, así como el Sumo Sacerdote  del Templo Celestial, fue lavado, bautizado por Juan el bautista, ahora nosotros somos bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo. Antes de ministrar, vean ustedes, pasamos por esa etapa.

Y vean ustedes cómo los descendientes del Sumo Sacerdote Melquisedec, que son los miembros de la Iglesia de Jesucristo, también pasan por el bautismo como Melquisedec, Jesucristo pasó por el bautismo en agua. Y así damos testimonio público de nuestra fe en nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, ¿Por qué hay una aparente contradicción en lo que Jesús ordenó, y en lo que Pedro y los demás apóstoles como San Pablo, y demás apóstoles llevaron a cabo al bautizar a las gentes? Jesús ordenó bautizar en el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo; y los apóstoles bautizaron en el Nombre del Señor Jesucristo, porque el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, es: Señor Jesucristo.

Así como el nombre del padre suyo, pues no es padre, sino que tiene un nombre; y así por el estilo ustedes encuentran que todo padre tiene un nombre, todo hijo pues tiene un nombre y todo espíritu tiene un nombre.

Y ahora, para saber el nombre de un padre, pues averiguamos cómo se llama, o él mismo nos dice cómo se llama; y para saber el nombre de un hijo, pues le preguntamos cómo se llama o él nos dice cómo se llama; cuando lo conocemos es que sabemos su nombre. Y cuando llegamos a conocer una persona, él nos dice: “Yo me llamo fulano de tal.” Y usted le dice: “Pues yo me llamo fulano de tal,” y así por el estilo.

Y ahora, en el mundo de los espíritus encontramos que esos espíritus tienen también su nombre. Por ejemplo encontramos en el mundo de los espíritus, por ejemplo, en la sexta dimensión, la dimensión angelical, encontramos que uno se llama Gabriel, el arcángel Gabriel, otro se llama el arcángel Miguel, y así por el estilo. ¿Ven? Son espíritus, seres angelicales, los cuales encontramos que están en cuerpos parecidos a nuestros cuerpos pero de otra dimensión.

Encontramos que Jesucristo nuestro Salvador cuando estuvo apareciéndole a Abraham, en el capítulo 14, vamos a ver... en el Génesis encontramos a Melquisedec apareciéndole a Abraham, en el capítulo 14, verso 18 en adelante, dice:

“Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;

y le bendijo (o sea, bendijo a Abraham), diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;

y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.”

Aquí encontramos a Melquisedec con Abraham dándole pan y vino y bendiciendo a Abraham. Luego en otra ocasión, en el capítulo 18 del Génesis también (aquí fue en el capítulo 14 del Génesis), luego el capítulo 18. El día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra apareció nuevamente Dios en forma visible, como Melquisedec, apareció en Su cuerpo teofánico; pero en el capítulo 18 como Elohím apareció materializado y apareció con Sus arcángeles Gabriel y Miguel el día antes de la destrucción de Sodoma y de Gomorra, y comieron con Abraham. Abraham le preparó un becerro tierno, o sea, que le preparó mucha comida, y comieron.

Y ahora vean ustedes, se materializaron, Dios le dio, le creó un cuerpo al arcángel Gabriel y otro al arcángel Miguel, y otro para Sí mismo, y aparecieron como tres hombres a Abraham. Pero Abraham conocía muy bien a Elohím, el cual le había siempre hablado y el cual lo había llamado allá en la casa de su padre, allá en Ur de los Caldeos, y luego en Padan-aram también; y era el que siempre le había hablado. Por lo tanto Abraham lo conocía y conocía Su Voz; y ahora lo invita a comer y comió con él.

Y ahora más adelante se hace carne y habita en medio del pueblo hebreo y fue conocido por el nombre de Jesús. En el capítulo 8, verso 56 en adelante de San Juan, miren lo que Jesús dice... cosa que escandalizó a los que lo escucharon porque no conocían el misterio que estaba siendo cumplido, manifestado, en aquel velo de carne llamado Jesús. Capítulo 8, verso 56 al 59 de San Juan, dice:

“Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.”

Ahora vean, Abraham deseó ver el día de la Venida del Señor, lo vio y se gozó; porque allí en la Venida del Elohím con Sus arcángeles Gabriel y Miguel estaba Dios allí anticipándole a Abraham Su Venida en carne humana.

Y ahora, aquel que estaba con Abraham comiendo, llamado Elohím, era nada menos que el Señor Jesucristo, el cual se materializó en aquel tiempo en un cuerpo temporal que creó, y por eso pudo comer con Abraham. Pero después, vean ustedes, creó un cuerpo en el vientre de María, creando una célula de vida, la cual se multiplicó célula sobre célula; y así fue creado el cuerpo de Jesús, en el cual vivió Dios en toda Su plenitud, en el cual vivió el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Por eso podía decir: “Antes que Abraham fuese Yo Soy.” Podía decir: “Abraham deseó ver mi día, lo vio y se gozó.” Porque allí estaba Jesucristo en Su cuerpo teofánico dentro de un cuerpo que El había creado, apareciéndole allá a Abraham y comiendo con Abraham, y después vino en carne humana en el velo de carne llamado Jesús, y comió con Sus discípulos y comió con otras personas también.

Y ahora, para el Día Postrero, la Simiente de Abraham (Real) que es Cristo, vean ustedes, estará manifestándose en medio de Su Iglesia, en medio de los hijos de Abraham, los cuales son los hijos de Abraham por la fe en Jesucristo.

Y esa manifestación de Cristo, Cristo el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, en Su Iglesia en el Día Postrero, manifestando los ministerios de Sus ángeles, los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús; será la manifestación prometida por Dios para el Día Postrero, la manifestación que cumplirá las promesas divinas para el Día Postrero; o sea, que bajo esa manifestación de Dios en medio de Su Iglesia, Dios estará cumpliendo en forma progresiva cada promesa que El ha hecho a Su Iglesia hasta cumplir todas Sus promesas a Su Iglesia.

Y ahora, los ministerios del Hijo del Hombre, de Moisés y de Elías, o sea, los ministerios de Jesús, de Moisés y de Elías, están allí manifestados cuando Elohím con Sus arcángeles Gabriel y Miguel visitaron a Abraham. O sea, que lo que sucedió allá: Dios visitando a Abraham con Sus arcángeles Gabriel y Miguel, es la manifestación de los ministerios de Moisés, de Elías y de Jesús en el Día Postrero en medio de la Iglesia de Jesucristo, manifestados por el Espíritu Santo, por Cristo el Angel del Pacto, en medio de Su Iglesia; por lo tanto estarán Jesucristo y Sus arcángeles Gabriel y Miguel en medio de Su Iglesia, con Su Iglesia, y después con el pueblo hebreo, para llevar a cabo la Obra del Día Postrero.

O sea, que la Iglesia del Señor Jesucristo estará bien protegida por Cristo, el Angel del Pacto, y Sus arcángeles Gabriel y Miguel, y también el pueblo hebreo, pues el arcángel Miguel (dice el arcángel Gabriel al profeta Daniel, que es el ángel, el príncipe que está por los hijos de Israel, por el pueblo hebreo).

Y ahora podemos ver que estos arcángeles tienen un ministerio muy importante en favor  tanto del pueblo hebreo como de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora para el Día Postrero la Iglesia del Señor Jesucristo estará viviendo en la Edad de Oro, la etapa más grande y gloriosa de todas las etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y estarán entrando al Cuerpo Místico de Cristo los últimos escogidos de Dios, los cuales estarán creyendo en Jesucristo como su Salvador, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo y siendo bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo y recibiendo el Espíritu de Jesucristo. Y esto toma un lapso de tiempo en el tiempo que usamos nosotros y el calendario que usamos nosotros.

Y ahora, el llamado del Señor Jesucristo en el Día Postrero, a la Edad de la Piedra Angular, ya lleva muchos años, y no sabemos cuándo terminará ese llamado. Pero cuando se complete el número de los escogidos de Dios en la Iglesia de Jesucristo, el llamado para los escogidos de la Iglesia de Jesucristo terminará, y entonces vendrá el llamado para los 144 mil hebreos.

Así que necesitamos trabajar en la Obra de Cristo hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios. Y el bautismo en agua continuará siendo llevado a cabo para todos los creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo que lo reciben como su Salvador, reciben a Cristo como su Salvador, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios.

Ahora podemos ver que el misterio del bautismo en agua es un misterio que ya fue revelado a los apóstoles, y podemos ver que el mismo Señor Jesucristo fue bautizado en agua, y si El fue bautizado en agua, el Sumo Sacerdote del Templo Celestial, nosotros como Sacerdotes también con Cristo del Templo Celestial, del Orden Sacerdotal Celestial, que es el Orden de Melquisedec, también somos bautizados en agua.

Y así cómo El también fue bautizado con Espíritu Santo, pues dice que el Cielo se abrió y descendió sobre El el Espíritu Santo, fue lleno de la plenitud del Espíritu Santo; encontramos que los descendientes del Rey Melquisedec son también bautizados con el Espíritu Santo.

Y ahora podemos ver que todo lo que Cristo es, también lo somos nosotros. Vean ustedes, El es el Rey de reyes y Señor de señores, y nosotros somos Reyes con El. El es el Sumo Sacerdote del Templo Celestial, y nosotros somos sacerdotes con El; y El es el Juez de toda la Tierra y de los cielos también, y nosotros somos Jueces también; El es el Heredero de los cielos y de la Tierra, y nosotros somos coherederos con El. O sea, que todo lo que El es, nosotros somos coherederos con El, pues estábamos en El y somos de El.

Ahora podemos ver porqué nosotros vivimos, podemos ver el motivo de nuestra existencia. El tomó a Adán, el cual estaba solo, pero Dios le creó, le dio, una compañera, ¿La sacó de dónde? Del mismo Adán. ¿Y de dónde nos ha sacado a nosotros? De Cristo. Estábamos en Cristo y por eso es que pertenecemos a Jesucristo. Y Cristo nos redime, El nos lleva a Sí mismo, a El, y nos coloca, y somos colocados en Jesucristo nuestro Salvador.

Ahora podemos ver que nuestro futuro es seguro, porque el futuro está en las manos de Jesucristo nuestro Salvador. Y nosotros estamos en El y estamos en Sus manos; por lo tanto no temeremos a la muerte, no temeremos a la destrucción, nuestra fe está fundada en Jesucristo nuestro Salvador, y El ha prometido para nosotros vida eterna, y nos ha dado vida eterna al creer en El, y nos dará vida eterna física también al darnos el cuerpo físico, eterno y glorificado, cuando los muertos en Cristo resuciten y nosotros seamos transformados.

Ahora, pasando por estas etapas primeras, escuchamos la predicación del Evangelio, creemos en Jesucristo como nuestro salvador, lavamos nuestros pecados en Su Sangre, somos bautizados en Su Nombre y luego recibimos el Espíritu de Cristo; y así el nuevo nacimiento se opera en la persona.

En la casa de Cornelio Pedro fue enviado por Cristo, a Cornelio le apareció un ángel en visión y le dijo que mandara a buscar a Pedro, y Pedro fue, les predicó y el Espíritu Santo vino sobre ellos, fueron llenos del Espíritu Santo, y Pedro dijo que nadie podía impedir que aquellos que habían recibido el Espíritu Santo fuesen bautizados, y los bautizó en el Nombre del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver que las personas que creyeron fueron bautizadas en agua, aunque estas personas habían recibido esa bendición del Espíritu Santo, pero también fueron bautizadas en agua.

Ahora, viendo que nos ha tocado entrar al año 2000, este año 2000 será un año de grandes bendiciones de parte de Cristo, en donde Dios le va a permitir a muchas personas entender el misterio del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y muchas personas en diferentes Iglesias serán despertadas a esta verdad bíblica, y de parte de Dios habrá un despertamiento para muchas personas, verán lo que estará sucediendo en la Edad de la Piedra Angular y van a buscar las bendiciones de Dios.

Los escogidos de Dios no discuten con nadie, sino que les dan el Mensaje a las personas, está en folletos y en videos, y Dios se encarga de obrar en el corazón de las personas.

Encontramos que el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo fue llevado a cabo por los apóstoles para aquellos que creyeron en el Señor Jesucristo. Y esa fue la forma en que ellos cumplieron la orden del Señor Jesucristo: bautizar en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; porque el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo es Señor Jesucristo. ¿Vieron lo sencillo que es todo?

Y como ellos no complicaron la orden de Cristo, sino que la cumplieron cabalmente, nosotros no complicamos la orden de Cristo, sino que la cumplimos como los apóstoles lo cumplieron, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Y así se cumpla plenamente el misterio del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

“EL MISTERIO DEL BAUTISMO EN AGUA EN EL NOMBRE ETERNO DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta tarde, dándoles testimonio del misterio del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Estaré nuevamente con ustedes en las actividades de este mes, principalmente los domingos, para que así los otros días tengan la oportunidad de escuchar a través de las conferencias que están ya grabadas, y mientras tanto yo estoy estudiando para el domingo traerles lo que Dios me de para ustedes.

Así que para la actividad del domingo, las dos actividades, estudio durante la semana, y Dios me da todo lo relacionado al tema que ya pues tenemos listo, y a todo lo que aquí tenemos, y aún cosas que no están escritas aquí viene de parte del Señor.

Así que oren mucho por mí para que Dios me dé todo lo que El quiere que yo les dé en las próximas actividades, y así continúe haciéndose carne en nosotros Su Palabra, hasta que  todos lleguemos a nuestra Adopción, a nuestra transformación.

Mantengase cada uno de ustedes bien agarrados de Jesucristo nuestro Salvador. No hay otra esperanza para el ser humano. Cristo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” [San Juan 14:6 - Editor]. No hay otro camino para llegar a nuestro Padre Celestial, no hay otro camino para obtener la Vida eterna: “Yo  soy el camino, y la verdad, y la vida.” No hay otra vida ni hay otra verdad. Jesucristo es el Camino, es la Verdad y la Vida.

Así que siempre bien agarrados de Jesucristo nuestro Salvador, siempre escuchando Su Voz, Su Palabra, siempre manteniéndonos con Su Palabra en nuestra alma, y sirvíendole todos los días de nuestra vida, trabajando en Su Obra también y viviendo vidas justas como está establecido por Cristo en Su Palabra.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados, y todos llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, y dejo nuevamente con nosotros a nuestro hermano Félix Caro para finalizar nuestra parte en esta actividad en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL MISTERIO DEL BAUTISMO EN AGUA EN EL NOMBRE ETERNO DEL SEÑOR JESUCRISTO.”

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