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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición grande y privilegio estar con ustedes en el primer domingo del año 2000.

Hemos llegado al año 2000 y es motivo de regocijo y también de admiración que hayamos llegado al año 2000. Y en este año 2000 esperamos grandes bendiciones de parte de Dios, y esperamos grandes revelaciones divinas para así poder comprender todos estos misterios de Dios los cuales están aquí en la Biblia, pero que Dios ha dicho que El los dará a conocer a Sus hijos en el tiempo final.

Y en este año vamos a recibir muchas —diríamos — sorpresas en cuanto a la revelación divina, porque El estará mostrándonos cosas que yo les diría: Agárrense bien para que del susto o del gozo no se vayan a caer.

Hay cosas grandes de parte de Dios para todos nosotros, y El nos confirmará en la fe y nos transformará. Ahora, no sabemos si sea este año 2000 que El nos transforme o el otro, pero en el año que sea lo estaremos esperando.

Ahora, lo importante es estar sirviendo a Cristo con temor y temblor y amor divino y estar recibiendo Su revelación divina para nuestro tiempo, y así estar creciendo en el conocimiento de Jesucristo nuestro Salvador y Su Programa.

San Pablo nos enseñó, no mirando a lo que queda atrás, sino mirando hacia adelante siempre hasta que lleguemos a la estatura de un hombre perfecto, hasta que lleguemos a ser a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador.

Todo el secreto para nuestra transformación, les voy a mostrar dónde está para que así estemos atentos. Apocalipsis, capítulo 10 (es la lectura que tenemos para esta ocasión)... capítulo 10, verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Vé y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entender.

Hemos visto en Apocalipsis, capítulo 10, la Venida del Angel fuerte que desciende del Cielo, ese Angel fuerte que desciende del Cielo es nuestro Señor Jesucristo, el Angel del Pacto.

Y ahora, Su Venida es el evento más grande prometido para el Día Postrero. Su Primera Venida fue algo glorioso pero el mundo, el pueblo en medio del cual se cumplió la Primera Venida de Cristo, no lo recibió; pero con todo y eso El llevó a cabo la Obra de salvación muriendo en la Cruz del Calvario, porque para eso fue que El vino.

La Primera Venida de Cristo para todo ser humano es el evento que ha traído para el ser humano la oportunidad de salvación; por eso es que se ha estado predicando por dos mil años aproximadamente el Evangelio de la Gracia: para que toda persona sepa que hay un Salvador, un Redentor, que vino dos mil años atrás a la Tierra y tomó nuestros pecados y se hizo pecado por nosotros para quitar de nosotros nuestros pecados, y así El con Su sacrificio, con Su Sangre, limpiarnos a nosotros de todo pecado.

Por eso se requería la muerte de Jesucristo en la Cruz del Calvario, Cristo dijo: “Si el grano de trigo no cae en Tierra y muere, él solo queda; pero si cae en Tierra y muere mucho fruto lleva,” o sea, muchos hijos e hijas de Dios iguales a Jesucristo, o sea, a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador. San Juan, capítulo 12, verso 24 es donde El dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda.” O sea, que Jesucristo, el Grano de Trigo, estaría viviendo todavía en este planeta Tierra en Su cuerpo físico, pero solo. ¿Y con quién iba a tener compañerismo? No tendría compañerismo con nadie porque estaría solo. “Pero si el grano de trigo cae en Tierra y muere mucho fruto lleva,” o sea, muchos granos de trigo, muchos hijos e hijas de Dios iguales a Jesucristo.

Y en este programa de Redención podemos ver que El ha estado creando una Nueva Raza a Su imagen y a Su semejanza: primero nos da Su imagen que es el cuerpo teofánico al creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre y recibir Su Espíritu Santo. Por eso es que encontramos al apóstol San Pedro en su primer mensaje, en el libro de los Hechos, capítulo 2, cuando predicó el mensaje el día de Pentecostés, todos fueron compungidos de corazón. Dice, capítulo 2, verso 32 en adelante, dice:

“A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 

Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 

Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.”

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo (por eso es que lo llamamos: ‘nuestro Señor Jesucristo,’ porque Dios le a hecho Señor y Cristo; o sea, que El es Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

O sea, que la promesa de recibir el Espíritu Santo es para todos los que nuestro Dios llame por medio de la predicación del Evangelio; todos los que el Señor llame y reciban a Cristo como nuestro Salvador y laven sus pecados en Su Sangre y sean bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, recibirán el don del Espíritu Santo y así obtienen el nuevo nacimiento, y así obtienen el cuerpo teofánico de la sexta dimensión y así han entrado por la Puerta que es Jesucristo nuestro Salvador.

Cristo dijo: “Yo soy la puerta y el que por mí entrare será salvo.” No hay otra forma para salvación. Por eso es que a través de la historia del cristianismo los creyentes en Jesucristo como nuestro Salvador son bautizados en agua en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, y tienen la promesa de recibir el Espíritu Santo y por consiguiente recibir el nuevo nacimiento, y por consiguiente tener el cuerpo, recibir el cuerpo, teofánico de la sexta dimensión; y así es como se entra a la Casa de Dios que es la Iglesia del Señor Jesucristo: naciendo en la Iglesia de Jesucristo.

Y para el Día Postrero, vean que esta bendición es para los Días Postreros que son: el quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio.

Y ahora, para el Día Postrero son llamados los últimos escogidos de Dios y se completará el número de los escogidos de Dios en la Iglesia de Jesucristo, en la etapa del Lugar Santísimo, que es el lugar en donde el tiempo termina, en donde se llega a la Hora Cero.

La Hora Cero en el Programa de Dios es en este tiempo final en el cual nosotros vivimos, y es en la etapa de la Edad de la Piedra Angular que se cerrará la Puerta de la Misericordia. Es en la etapa de la Edad de la Piedra Angular en donde Cristo llama y junta Sus últimos escogidos, y cuando entre hasta el último de los escogidos, entonces Cristo termina Su Obra de Intercesión en el Cielo, porque ya ha terminado de llamar y juntar a Sus escogidos; luego saldrá del Trono de Intercesión en el Cielo, tomará el Título de Propiedad, lo abrirá en el Cielo y lo traerá a la Tierra y lo entregará a un hombre.

Ahora, este Título de Propiedad que es el Libro de los Siete Sellos, contiene los nombres de todos los escogidos de Dios, de todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo, que serían llamados y juntados y redimidos por la Sangre de Jesucristo; y luego en el Día Postrero serán reclamados para ser resucitados en cuerpos eternos los que han partido y nosotros los que vivimos ser transformados.

Y cuando Cristo salga del Trono de Intercesión y resucite a los muertos en Cristo y a nosotros nos transforme, estará cerrada la Puerta de Misericordia para la humanidad, porque ya habrá entrado hasta el último de los escogidos de Dios por la Puerta de la Casa de Dios, que es Jesucristo. Y esta profecía de la Puerta que será cerrada la encontramos aquí dada por el mismo Jesucristo, en San Lucas, capítulo 13, verso 22 en adelante, donde dice:

“Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

Ahora vean, aquí esta Puerta es Cristo en la Dispensación de la Gracia, por la cual toda persona para recibir salvación y entrar a la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, tiene que entrar. Encontramos también en San Mateo, capítulo 25, verso 10 en adelante, donde nos habla de las diez vírgenes, las diez vírgenes representan el cristianismo completo y parte del cristianismo ha recibido el Espíritu Santo, o sea, tiene aceite en sus lámparas, tiene el Espíritu Santo en ellos; y otra parte, pues, nos han recibido el Espíritu Santo, por lo tanto no tiene aceite en sus lámparas; el aceite representa el Espíritu Santo.

Y ahora, veamos en el capítulo 25 de San Mateo, vamos a leer del verso 5 en adelante, dice:

“Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron...”

“Tardándose el esposo cabecearon todas y se durmieron,” porque han ido durmiendo, muriendo, los hijos e hijas de Dios de edad en edad; porque la Venida del Señor es para el Día Postrero, para el tiempo final; por lo tanto los que vivieron en el tiempo de los apóstoles y luego en el tiempo de los siete ángeles mensajeros, han ido muriendo en su tiempo y para este tiempo final solamente queda un grupo del precursor de la Segunda Venida de Cristo y luego un grupo en la Edad de la Piedra Angular. Y ahora dice:

“...Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!

Encontramos que el Rvdo. William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo, con el espíritu y virtud de Elías, ese Ministerio de Elías manifestado por cuarta ocasión, manifestado por el Espíritu Santo; pues es el Espíritu Santo el único que tiene Ministerios y el único que opera Ministerios en las personas.

El mismo Espíritu Santo que estuvo en el Profeta Elías, luego estuvo en Eliseo dando una doble porción, manifestando una doble porción del espíritu ministerial de Elías, lo manifestó luego en Eliseo en una doble porción; por lo tanto Elíseo fue el segundo Elías. Y luego vino Juan al Bautista y ese fue el tercer Elías, el Elías que tenía que venir precursando la Primera Venida de Cristo. Por eso el arcángel Gabriel, el arcángel que trae las revelaciones divinas, vean al profeta Daniel y también al sacerdote Zacarías y también a la virgen María; encontramos que da a conocer todas estas cosas.

Y ahora, le habló al sacerdote Zacarías diciéndole que tendría un hijo el cual sería profeta de Dios y el cual vendría con el espíritu y el poder de Elías, preparándole el camino al Señor, vendría así restaurando la fe de los padres a los hijos, o sea, a la doctrina de los apóstoles.

Y ahora, encontramos que venía preparando un pueblo, un pueblo que estaba bajo la ley, lo venía preparando para que entrara a una nueva Dispensación, entrara a la fe de los hijos, entrara a la fe en Jesucristo; venía preparando al pueblo y diciéndole que después de él vendría uno del cual él no era digno de desatar la correa de Su calzado, venía anunciando que después de él vendría un hombre, un varón, y ese sería el que los bautizaría con Espíritu Santo y fuego.

Ahora miren: el arcángel Gabriel habló del precursor y habló del precursado, anunció la Venida del precursor y anunció la Venida del precursado.

Y ahora, encontramos que el precursor de la Segunda Venida de Cristo vino anunciando que después de él vendrá aquel al cual él le preparó el camino. Y él dice: “Yo no se quien será...” Y él dice: “Pero no habrá dos aquí al mismo tiempo.” Lo mismo que dijo Juan el Bautista luego dice el Rvdo. William Branham. Dice: “Pero si así fuera El crecerá y yo menguaré.”

Eso fue lo mismo que dijo Juan el Bautista, cuando le dijeron a Juan: “Mira, aquel del cual tu diste testimonio, ahora a El le siguen más personas que a ti y bautiza más personas que tu.” Y Juan dijo: “No puede el hombre hacer nada si no le fuere dado de Dios.” No puede el hombre hacer nada de sí mismo; si no le fuere dado de Dios, él no puede hacer nada. Dice Juan: “A El le conviene crecer y a mí menguar.”

Y vean cómo Juan fue menguando, y ahora Jesús tenía más discípulos que Juan; y ahora el grupo de Juan se va poniendo más pequeño y el de Jesús se va poniendo más grande; y muchos de los discípulos de Juan se iban con Jesús. Y eso era lo correcto: los discípulos del precursor irse luego con el Precursado, porque el precursor viene para preparar un pueblo para que reciban a aquel que vendrá después del precursor; con la Venida del precursor las personas recibieron el bautismo en agua para arrepentimiento.  Juan dice: “Yo les bautizo en agua para arrepentimiento pero el que viene después de mí es mayor que yo, es más poderoso que yo, El les bautizará con Espíritu Santo y fuego.”

O sea, que para recibir el cuerpo teofánico de la sexta dimensión se requiere creer en el que vino después del precursor Juan el Bautista. Y el que vino después de Juan el bautista (el precursor) fue el Precursado el cual fue nuestro amado Señor Jesucristo.

Por eso creyendo en nuestro amado Señor Jesucristo y lavando nuestros pecados en Su Sangre es que nosotros recibimos el Espíritu Santo. O sea, que hay unos pasos por los cuales el ser humano tiene que pasar para poder recibir el Espíritu Santo y así obtener el nuevo nacimiento y así obtener un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora, para obtener el nuevo nacimiento y nacer en el Reino de Dios, vean ustedes lo sencillo que es, una cosa tan grande como esa y Dios la ha hecho sencilla. ¿Quién le puede dar a usted un cuerpo de otra dimensión? Ninguna persona. Pero sin embargo Jesucristo si, porque El lo prometió y para eso El vino en Su Primera Venida, y por eso El llevó a cabo el Programa que haría posible que nosotros obtuviéramos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión y entrásemos así a una Nueva Creación, una Nueva Creación Perfecta, una Nueva Creación Perfecta, la cual Jesucristo está creando, y El es el principio de la Creación de Dios, El es el Primero, la Cabeza, de esa Nueva Creación.

Y ahora vean cómo primero obtenemos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; así fue con Adán: antes de Dios darle el cuerpo físico, le dio un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, eso es un cuerpo angelical, y por eso en el cuerpo angelical la persona es como los ángeles (en su cuerpo angelical).

Y ahora, Jesucristo antes de tener Su cuerpo físico estaba en Su cuerpo angelical, y Su cuerpo angelical en el Antiguo Testamento le apareció (en ese cuerpo angelical) a muchas personas, diferentes personas, diferentes profetas, diferentes hombres y mujeres. Por ejemplo: a Adán, también a los demás profetas, a Noé, también a Abraham; con Abraham comió en una ocasión el día antes de la destrucción de Sodoma y Gomorra, se materializó delante de Abraham, vinieron caminando Elohím, Gabriel y Miguel en cuerpos físicos; tipo y figura de lo que estará pasando en este tiempo final, porque para este tiempo final tenemos la promesa de la Venida del Hijo del Hombre con Sus ángeles para visitar al Israel Celestial primero y luego al Israel terrenal.

Ese mismo Angel de Jehová el cual es nuestro amado Señor Jesucristo en Su cuerpo teofánico. Recuerdan ustedes en una ocasión el capítulo 8 de San Juan, verso 56 al 58 en donde estaban personas hablando con Jesús... Vean, capítulo 8, dice... capítulo 8, verso 56 en adelante, dice:

“Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

¿Y cómo era antes que Abraham? El era en un cuerpo teofánico, ese cuerpo teofánico es llamado el Verbo que era con Dios y era Dios. Ese cuerpo teofánico es un hombre de otra dimensión, es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión, de la sexta dimensión; y ese siendo el cuerpo de Dios de la sexta dimensión, el cuerpo angelical de Dios, es conocido como el Angel de Jehová, y estando Dios en Su cuerpo teofánico fue que Dios creó todo el universo; o sea, que el que creó el universo fue Dios:

“En el principio creó Dios los Cielos y la tierra.”[Génesis 1:1 - Editor].

Pero ahora dice en San Juan:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” [San Juan 1:1-3 - Editor].

Ahora, Dios estando en Su cuerpo teofánico, eso es Dios estando en ese cuerpo angelical a través del cual llevó a cabo toda la creación. Y luego el Verbo se hizo carne y habitó en medio de nosotros, habitó en medio del pueblo hebreo y por consiguiente en medio de la raza humana.

Ahora vean quién es nuestro amado Señor Jesucristo: el Verbo que era con Dios y era Dios y que creó todas las cosas. Por eso El podía hablar a creación cualquier cosa que El quisiera, y venía a existencia; y también podía hablar fuera de existencia cualquier cosa que existiera, y tenía que dejar de existir. Vean ustedes, le habló a la higuera, la maldijo y dejó de existir, comenzó a secarse desde las raíces hasta las hojas. Y para los apóstoles cuando no tenían peces, cuando no hubo peces en el mar y ellos tiraban las redes y no sacaban nada, no pescaban nada, Cristo creó peces para ellos, pues les dijo: “Tiren la red a la mano derecha y hallaréis.” Y eso es Cristo por Su Palabra creadora, creando para que ellos puedan pescar. El mismo fue el que creó el carnero que Abraham sacrificó en lugar de su hijo Isaac. Y encontramos a Dios el creador tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento llevando a cabo obras de creación.

Y ahora vean ustedes, el creador de los cielos y de la Tierra se hizo hombre y habitó en medio de la raza humana y lo conocimos a través de la Biblia por el nombre de Jesucristo.

San Pablo hablando de este misterio tan grande, dice en Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 16:

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne (fue Dios manifestado en un cuerpo de carne llamado Jesús).”

También en Isaías, capítulo 7, verso 14, dice:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel —y Emanuel significa Dios con nosotros.—”

Por eso es que Jesús podía decir: “El Padre y yo una cosa somos.”

Felipe le había dicho: “Señor muestranos al Padre y nos basta.” Jesús le dice: “Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y todavía no me has conocido? ¿No sabes que yo estoy en el Padre y el Padre en mí y el que me ha visto a mi ha visto al Padre?” Ver a Jesús es ver al Padre Celestial vestido de carne humana.

Y ahora, ese es el misterio de la piedad, ese es el misterio divino de la Primera Venida de Cristo, para llevar a cabo la Obra de Redención. O sea, que el que pagó el precio para la Redención del ser humano fue el mismo Dios en y con Su cuerpo físico. Dios no murió y sin embargo Dios fue el que murió. Dios no murió porque Dios es eterno, pero el cuerpo físico de Dios murió en la Cruz del Calvario, y luego Dios lo resucitó al tercer día, y así llevó a cabo la Obra de Redención para cada uno de nosotros, ese es el misterio grande de la divinidad haciéndose carne, haciéndose hombre, en medio de la raza humana.

Y ahora, todo el Programa de Su Primera Venida y los beneficios de Su Obra de Redención han estado siendo recibidos por los que han creído en nuestro amado Señor Jesucristo. Y nosotros en este tiempo final somos los últimos que estamos recibiendo los beneficios de Su Primera Venida y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Hay personas en este planeta Tierra en nuestro tiempo como los hubo en otros tiempos, que piensan que creer en Jesucristo como nuestro Salvador, es un asunto de meterse a una religión o a una secta religiosa; pero no, eso es un asunto de vida eterna, es un asunto de una Nueva Creación que Jesucristo está llevando a cabo.

Dios está creando una nueva raza con vida eterna;  por eso es que Cristo nos enseña diciéndonos: “El que oye mi Palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no vendrá a condenación, más pasó de muerte a vida.” O sea, que ya obtenemos vida eterna al obtener el nuevo nacimiento, creyendo en Jesucristo y lavando nuestros pecados en Su Sangre y recibiendo Su Espíritu Santo; y para el Día Postrero recibiremos la segunda parte que es el cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo, para así ser personas perfectas con vida eterna iguales a Jesucristo nuestro Salvador.

Ahora, nosotros hemos venido de la eternidad. Redimir significa volver al lugar de origen. Y por cuanto hemos venido de la eternidad y estábamos con nuestro Padre Celestial, en El, somos Sus atributos, Sus atributos manifestados aquí en la Tierra.

Y ahora, por cuanto hemos venido de la eternidad para estar una temporada en esta dimensión terrenal y ocupar nuestra posición, nuestro lugar, en el Reino de Dios, en la edad y dispensación que nos corresponde; y en el mismo orden en que cada hijo e hija de Dios se manifiesta aquí en la Tierra en el Cuerpo Místico de Cristo, luego en el Reino Milenial y en la eternidad tendrá esa posición.

Es como el pueblo hebreo cuando salió de Egipto e iba por el desierto hacia la Tierra prometida, vean ustedes, ellos tenían la promesa de entrar a la Tierra prometida y ellos tenían un orden divino el cual se cumpliría en la tierra prometida.

Y ahora, Josué fue el que les repartió la tierra prometida; y Josué es tipo de Cristo, como también Moisés es tipo de Cristo. Vean, el nombre Josué en hebreo, en griego y en español sería Jesús. O sea, que este hombre que repartió, este profeta que repartió, la tierra al pueblo hebreo el cual fue el sucesor de Moisés, el cual era un discípulo de Moisés, el cual era uno que trabajaba con Moisés, encontramos que fue la persona que obtuvo - y para llevar a cabo una obra importante en el Plan de Dios, que tipificaba la Obra de Cristo, obtuvo el nombre del Mesías.

Vean ustedes: Moisés había escuchado el Nombre del Angel del Pacto, cuando le preguntó cuál era Su Nombre; pues le preguntó: “Si los hijos de Israel me preguntan cuál es Tu Nombre o cuál es Su Nombre de Dios que me está enviando, ¿qué le voy a responder al pueblo?” El Angel le dijo: “Yo Soy el que soy.” En el original, pues son cuatro consonantes: YHWH. Y para ese tiempo, pues no hubo vocales ahí; por lo tanto, esas cuatro consonantes así solas no se pueden leer como un nombre, pero si pueden ser pronunciadas como un nombre colocando las letras que les corresponden para la pronunciación.

Pero ahora, vean ustedes, Moisés le colocó al sucesor suyo el nombre que el Mesías tendría en Su Primera Venida. Porque el nombre Jesús es Josué o Joshua en hebreo, lo que pasa es que está traducido en español como Jesús, y a otros idiomas también.

Ahora vean ustedes, fue Josué el que colocó el pueblo dentro de la tierra prometida y es Jesucristo nuestro Salvador el que coloca a la Simiente de Dios dentro de la tierra prometida. En Su Primera Venida lleva a cabo la Obra de Redención para colocarnos dentro de la tierra prometida, colocarnos en el Reino de Dios, darnos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión y así ser colocados en lugares celestiales en Cristo Jesús, y así obtener el nuevo nacimiento que se opera en la sexta dimensión. Por eso es que si un hijo de Dios muere físicamente sigue viviendo en la sexta dimensión, porque nació de nuevo, nació en el Reino de Dios y tiene un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, un cuerpo angelical. O sea, que si están un grupo de ángeles y está un hijo de Dios que ha partido, todos se ven iguales, con cuerpos iguales, porque son cuerpos angelicales.

Pero ahora miren ustedes: en y esos cuerpos angelicales son espíritus de hombres y mujeres, esos espíritus angelicales de la sexta dimensión, de los escogidos de Dios que han nacido de nuevo.

Y ahora, miren ustedes: el Rvdo. William Branham cuando estuvo en el Paraíso (antes de su partida física), estuvo allá en una ocasión de visita y él vio a todos los convertidos suyos que habían partido; y él vio allí una joven (porque todos tienen cuerpos, esos cuerpos teofánicos son todos con una apariencia de 18 a 21 años de edad), él vio a su esposa, su primera esposa Hope, que es esperanza, y estaba en un cuerpo jovencito que representaba de 18 a 21 años; él también vio allí a una joven que lo saludaba y le decía: “Mi precioso hermano Branham, si tu no hubieras ido (o sea, si él no hubiera ido predicando el Evangelio) nosotros no estaríamos aquí.” ¿Por qué? Porque es por medio de la predicación del Evangelio y creer en Jesucristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre que recibimos el Espíritu Santo y luego así obtenemos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

O sea, que primero hay que seguir esos pasos: creer en la predicación del Evangelio, o sea, la revelación contenida en el Evangelio, la revelación de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención y así recibirlo a El como nuestro Salvador, ser bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo, y luego viene el Espíritu de Dios y produce el nuevo nacimiento en la persona, y así entra la persona al Reino de Dios; y si muere físicamente, pues no tiene ningún problema, pasa a la sexta dimensión que es la dimensión angelical donde están los redimidos por la Sangre de Cristo que han partido.

Por cuanto el Rvdo. William Branham cuando vio esa multitud que era —dice— millones, él preguntó quiénes eran y le fue dicho que eran sus convertidos. ¿Así que dónde estarían los de Wesley, los de Lutero, los de San Pablo? ¿Será que allí es como aquí en la Tierra? Que si alguno quería ver los convertidos de Wesley, pues estaban por Inglaterra; y así... y los convertidos de San Pablo, pues estaban en Asia Menor. O sea, que allá debe cada mensajero estar con su grupo en cierto territorio. Y recuerden que ese es un lugar de paz, de amor, de armonía, de felicidad, nadie se cansa, ni se cansa de cansancio humano ni de estar allí tampoco; pero están deseoso de regresar a la Tierra en cuerpos eternos para estar con nosotros acá de nuevo; ellos allí ni trabajan tampoco, ni duermen tampoco, pues allí no hay noche.

Y ahora, estar en un lugar así donde las luchas terrenales ya han terminado es muy hermoso. ¿Pero saben una cosa? Ellos que son almas, están en cuerpos teofánicos parecidos a nuestro cuerpo, pero  no tienen cuerpo físico de acá, no tienen cuerpo físico sino un cuerpo teofánico, un cuerpo angelical: o sea, que están en ese estado como los ángeles con cuerpos angelicales, están ellos con sus ángeles mensajeros.

Al Rvdo. William Branham lo colocaron en un lugar alto allí y él pregunta por qué lo colocaban así en un lugar alto y ellos le dicen, o le es dicho: “Porque tu eras un líder allá en la Tierra.” Vean si aquí en la Tierra no lo habían colocado en un lugar alto, allí si lo colocaron en un lugar alto.

Y ahora, cada mensajero estará con su grupo. Si parte el mensajero de una edad y los de esa edad pues pasa al Paraíso y están juntos allá.

¿Recuerdan cuando murió Abraham, Isaac y Jacob y los patriarcas? Dice la Escritura: “Y fue unido a su pueblo (o a sus padres).” Porque pasan a otra dimensión. Y la vida en esa otra dimensión es tan real como la vida aquí.

Ahora, para este tiempo final ya los mensajeros de las siete etapas o edades se fueron, ya no están aquí en la Tierra, pero sus mensajes quedaron en la Tierra, la mayor parte de los mensajes de los mensajeros de las diferentes edades; y del séptimo ángel mensajero, pues quedan algunos todavía en la Tierra; luego que han transcurrido las siete edades, encontramos que viene una Edad de Oro, una Edad Perfecta.

Ahora, es en la Edad de Oro, la Edad Perfecta, donde se va a cerrar la Puerta, la Puerta de la Misericordia, y luego nadie mas va a entrar por esa Puerta; o sea, que nadie más va a entrar por la Puerta de la Primera Venida de Cristo.

Y ahora, vean ustedes:

“Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!”

Ahí fue donde nos habíamos detenido para explicar algunas cosas.

Ahora vamos a continuar, dice:

“Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.

Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.

Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.” [San Mateo 25:6-12 - Editor].

¿Ven? Dice aquí lo mismo que había dicho en San Lucas, capítulo 13, verso 25: cuando el padre de familia cerró la puerta y vinieron luego a tocar la puerta —las personas— diciendo que abrieran la puerta, el padre de familia dijo que no los conocía. Ellos dicen: “pero...”  Vean, dice:

“Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.”

Ahora, vean ustedes como Cristo dice lo mismo en ambos lugares. Aquí dice: “No os conozco.” Y allá dice: “No se de donde sois.”

“Velad , pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.” [San Mateo 25:13 - Editor]. Y el Hijo del Hombre del hombre viene con Sua ángeles para pagar a cada uno conforme a sus obras.

Y ahora, aquí con la Puerta cerrada y dentro los escogidos de Dios, eso muestra los escogidos de Dios del Día Postrero dentro del Cuerpo Místico de Cristo, habiendo recibido a Cristo como Su Salvador, y habiendo recibido Su Espíritu Santo y habiendo así nacido de nuevo; por lo tanto, están dentro de la Casa de Dios. Antes de cerrarse la Puerta en la Casa de Dios tienen que estar todos dentro de la Casa, dentro de la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo; porque cuando la Puerta se haya cerrado ya la Misericordia cesará y vendrá el juicio divino de la gran tribulación.

Ahora, Cristo está en medio de Su Iglesia de edad en edad creando, construyendo, Su Iglesia, creando esa Nueva Raza; y por consiguiente la Sangre de Cristo está en Su Iglesia, está en Su Iglesia en los escogidos, aplicada en los escogidos, porque la Vida de la Sangre de Cristo es el Espíritu Santo. Si está el Espíritu Santo en la persona, está la Sangre de Jesucristo aplicada en la persona, porque está ahí la Vida de la Sangre.

Y ahora, vean ustedes cómo de etapa en etapa, de edad en edad, Cristo ha estado llevando a cabo esta Obra tan hermosa, y ha estado manifestándose de edad en edad por medio del mensajero de cada edad, llamando y juntando a Sus escogidos de cada edad. Pero recuerden que el cristianismo completo está representado en las diez vírgenes: cinco prudentes, esos son los escogidos los que obtienen el nuevo nacimiento, y cinco fatuas, esas son las que no obtienen el nuevo nacimiento.

Y ahora, antes de que se cierre la Puerta todos los escogidos ya habrán entrado a la Casa de Dios; como era en el tiempo en que iba a venir el juicio sobre Egipto, de la muerte de los primogénitos; todos los hijos de Israel tenían que estar dentro de sus casas durante esa noche con la sangre del cordero aplicada sobre el dintel y los postes de las puertas de sus hogares, de la puerta de su hogar, y el cordero dentro comiéndose el cordero pascual. Esas personas que estaban dentro de la casa estaban seguros, y los primogénitos que estaban dentro de la casa estaban seguros, porque esa sangre protegía los primogénitos, porque el cordero pascual había muerto para la protección de los primogénitos del pueblo hebreo. Esos primogénitos allá son tipo y figura de los Primogénitos del Cielo, son tipo y figura de los hijos e hijas de Dios, los miembros de la Iglesia de Jesucristo, que son los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora, Jesucristo es el Cordero Pascual, por lo tanto, El es nuestra Pascua. Juan el Bautista dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”

Y ahora, en la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico tenemos la Sangre del Cordero Pascual en la Puerta, y Cristo es la Puerta. Por lo tanto, dentro de esa Casa que es la Iglesia de Jesucristo, es que entran los Primogénitos de Dios del Cielo, porque la muerte es manifestada en la Tierra y el que esté fuera de la Casa de Dios, la muerte lo hiere.

Y ahora, de etapa en etapa ha estado sucediendo esto, pero para este tiempo final sucederá en una forma plena. Por lo tanto se requiere que los hijos e hijas de Dios estén en la Casa de Dios. Y para entrar a la Casa de Dios, se entra por medio del nuevo nacimiento, creyendo en Jesucristo como nuestro Salvador, lavando nuestros pecados en Su Sangre, habiendo sido bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo y recibido el Espíritu Santo, y así entramos a la Casa de Dios.

Y ahora, para el Día Postrero en la Casa de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes, estará Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo manifestado; y la Iglesia del Señor Jesucristo tendrá dentro al Espíritu Santo, la Señal; por lo tanto esa Casa no será destruida durante la gran tribulación, ¿por qué? Porque tiene la Señal, la Vida de la Sangre que es el Espíritu Santo, en esa Casa, la Iglesia de Jesucristo, manifestado el Espíritu Santo en el Día Postrero en el Lugar Santísimo.

Y ahora, para la Iglesia como Cuerpo Místico, la Señal para escapar del juicio divino que ha de venir es tener el Espíritu Santo, el cual estará manifestado en el Día Postrero, en la manifestación correspondiente al Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular. Y para escapar cada persona del juicio divino como individuo primero tiene que tener el bautismo del Espíritu Santo, y por consiguiente ha nacido de nuevo y por consiguiente tiene un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y para el Día Postrero, estando la Casa de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, donde el Espíritu Santo estará manifestado; recibirá un cuerpo físico, eterno y glorificado para poder escapar del juicio divino que ha de venir sobre la Tierra, para irnos de aquí de esta dimensión terrenal a la Cena de las bodas del Cordero. Así que tendrá el Sello de Dios de la sexta dimensión y el Sello de Dios, el cuerpo eterno, inmortal y glorificado que El nos dará.

Y ahora, vean ustedes, la doble porción del Espíritu de Dios es tener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión y el cuerpo físico, eterno y glorificado, el cual vamos a recibir en este tiempo final; y cuando recibamos el nuevo cuerpo, la Hora Cero estará manifestada plenamente y el tiempo se habrá acabado. Y entonces Dios se manifestará en toda Su plenitud, pero ya la Puerta estará cerrada, se estará viviendo plenamente en la Hora Cero; porque la Hora Cero es en la Edad de la Piedra Angular. Pero ahí en la  Edad de la Piedra Angular es donde Dios llama Sus últimos escogidos, y cuando termine ese llamado se habrá completado el número de los escogidos de Dios, y seremos transformados los que vivimos, juntamente con los muertos en Cristo que serán resucitados en cuerpos eternos, y todos estaremos en cuerpos eternos; y entonces el tiempo ha terminado completamente; la Puerta estará cerrada y ya no habrá oportunidad de la gente decir que quieren recibir a Cristo como Su Salvador y recibir el nuevo nacimiento, porque ya no habrá oportunidad para obtener esas bendiciones que estaban disponibles para los seres humanos mientras la Puerta estaba abierta.

Por lo tanto, las personas que no estarán dentro de la Casa de Dios antes de que se cierre la Puerta, no podrán ser transformados. Los que serán transformados luego de Dios tener la manifestación plena de 30 a 40 días aquí en y con Sus escogidos que estarán en cuerpos eternos, luego nos iremos de aquí a la Cena de las Bodas del Cordero, y el resto de la humanidad pasará por la gran tribulación; pero quedarán en esta Tierra miles o millones de personas que creerán  en esa manifestación plena de Dios que estará siendo llevada a cabo. O sea, que para ese tiempo las vírgenes fatuas o insensatas, que es el resto del cristianismo, estará viendo esa manifestación plena de Dios, y millones de personas del cristianismo como individuos estarán creyendo, y ahí es que saldrán las vírgenes fatuas bajo el Ministerio de Moisés y de Elías; y también los 144 mil hebreos.

Ahora, el juicio divino ha de caer sobre la Tierra en la Hora Cero, cuando la Puerta de la Misericordia sea cerrada. Aún las personas se preguntan porqué no ha venido el juicio divino que está profetizado en la Escritura sobre las naciones: es porque la Puerta la Misericordia todavía está abierta hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios.

Y mientras el Espíritu de Dios esté manifestándose en este tiempo final entre los gentiles y llamando a Sus escogidos, la Puerta estará abierta; pero cuando entre el último se cerrará, y entonces vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos; entonces el Angel fuerte que desciende del Cielo, el cual es Cristo, terminará Su Obra de Intercesión en el Cielo, tomará el Título de Propiedad, hará el reclamo de todo lo que El ha redimido con Su Sangre y entonces tendremos todos un cuerpo eterno y glorificado.

Y para ese tiempo en que se cerrará la Puerta y en que los juicios divinos caerán sobre la Tierra, vigile lo que estará sucediendo; aún cuando estemos en el nuevo cuerpo, cosas estarán sucediendo.

Miren: cuando Dios le mostró al Rvdo. William Branham la montaña o la cordillera con siete montes y le dijo: “Te mostraré una señal eterna.” Y eran unos montes, una cordillera con siete montes o picos llenos de nieve; y en esos no se ve una señal eterna físicamente; pero Dios le dijo: “Tu nombre está escrito en toda esa montaña.” Luego, al pasar cierto tiempo... Recuerden que Dios está reflejando ahí algo grande, porque Dios refleja en Sus profetas las cosas que El hará.

Y ahora miren cómo se reflejó en Josué el nombre que el Mesías tendría.

Y ahora, cuando pasan ciertos minutos, le es dicho por su hijo que mirase al Este, miró para el Este y cuando mira al Este, había humo y fuego en cierto territorio, ¿que era? Un crematorio de la ciudad.

Y ahora, ¿qué significa eso? Mirando el monte se ve una señal eterna y eso es mirando hacia el Oeste, pero mirando hacia el Este se ve un crematorio...

Vamos a ver algo aquí en el Mensaje “Cisternas Rotas,” página 12, dice,  párrafo 55 y 56. Dice:

“Entonces dije: (esto es la sexta visión)... Entonces dije: Vi a una mujer levantarse en los Estados Unidos como una gran reina o algo así, y ella era muy bonita a la vista, pero de corazón malvado; y ella hizo que la nación marchara con su paso (o sea, que marchara al paso de esa mujer). Pero yo dije... finalmente El me dijo que mirara atrás, hacia el Este, otra vez...”

Si uno mira  atrás, hacia el Este, es porque uno está mirando hacia el Oeste, y si le dicen: “Mira atrás, hacia el Este,” entonces uno da la media vuelta y queda mirando hacia el Este que estaba primero a sus espaldas.

El  me dijo: mira atrás, hacia el Este otra vez; y cuando lo hice vi que parecía que el mundo había explotado, solo habían montes en todo lo que podía ver, y rocas ardiendo, habían explotado y habían salido del interior de la Tierra; y esto iba a suceder antes del fin del mundo.”

Ahí estamos regresando al tiempo final

Y ahora, Elías mirando... al Este, lo que estará haciendo Elías en su quinta manifestación fue reflejado en el cuarto Elías.

Y ahora, Elías mirando hacia el Este, eso es el Ministerio de Elías y también el de Moisés mirando hacia el Este que es el pueblo hebreo. Por eso es mejor para nosotros que todo por el momento se mantenga en el Oeste, la tierra de América, en la América Latina y el Caribe.

Ahora vean ustedes, los ángeles - los ángeles que aparecieron al Rvdo. William Branham, y también las primeras dos etapas que eran pajaritos volando, dice él: “Vinieron del Oeste,” del Oeste volando hacia el Este. Y ahora, los ángeles también vienen en la misma forma.

Ahora vean, el ángel que era diferente a los demás volaba del Oeste hacia el Este, y el Rvdo. William Branham estaba mirando del Este hacia al Oeste; por eso lo vio.

Y ahora, vean ustedes, el Ministerio del Angel que era diferente a los demás, es un Ministerio de Oeste a Este, ¿por qué? Porque la luz de la Palabra siendo revelada para el pueblo es un Mensaje que irá de Oeste a Este. Así como el Mensaje de la Primera Venida de Cristo es de Este a Oeste. Se cumplió en el Este la Primera Venida de Cristo y Su mensaje salió del Este viajando del Este hacia el Oeste, como el sol viaja del Este hacia el Oeste, pero después regresa al Este, ¿cómo? Regresa al Este, ¿de dónde? Del Oeste. Del Oeste entonces  es el recorrido del sol ara salir nuevamente por el Este. Y así es el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo. La revelación de los siete truenos revelando el misterio del Séptimo Sello es de Oeste a Este. Por eso es que el Rvdo. William Branham cuando habló del Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, que es la Venida del Señor, él dijo en el libro de“Citas,” aquí lo tenemos... es un extracto del mensaje: “El Unico lugar Provisto por Dios para adorar.” Dice:

“Ahora, yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé: ¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo? Y solo recuerden, del Oeste vendrá un Jinete en un Caballo Blanco...”

¿De dónde es que vendrá el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19? Del Oeste. ¿De dónde vino elAángel que era diferente a los demás? Del Oeste. ¿Dónde fue esa manifestación de los ángeles? En el Oeste. Dice:

“Cabalgaremos esta senda otra vez.” Así que Elías vuelve a cabalgar el camino ministerial por quinta vez: “...Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos.” ¿Ven ustedes? es una promesa.

Y ahora, tenemos aquí la promesa de la Venida del Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, la Venida de Cristo, la Venida del Angel Fuerte que desciende del Cielo; esa es una promesa para ser cumplida en el Oeste, la tierra de América, el continente americano, en la Edad de la Piedra Angular, Edad que se cumple en la América latina y el Caribe.

Y cuando en toda Su plenitud esté Cristo manifestado en Su Iglesia y resucite los muertos en Cristo y nos transforme a nosotros los que vivimos, estará plenamente en cumplimiento la Segunda Venida de Cristo en medio de Su Iglesia en el Oeste, en la Edad de la Piedra Angular, y ahí tendrá adoptado a Su Angel Mensajero. Y así como Moisés colocó sobre Oseas, hijo de Nun, colocó un nombre nuevo, el nombre Josué; Cristo coloca el Nombre de nuestro Padre Celestial, el Nombre de Dios y el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Su Nombre Nuevo lo coloca sobre el Vencedor; o sea, que estará sobre el Vencedor que será adoptado en el Día Postrero; ese será el Vencedor de la Edad de la Piedra Angular, el Mensajero de la Edad de la Piedra Angular en el cual estará Cristo en Espíritu Santo manifestado, llevando a cabo la Obra del Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, en donde la Hora Cero estará manifestada, y en donde se cerrará la Puerta de la Misericordia.

O sea, que donde único hay Misericordia en la Edad de la Piedra Angular, porque ya las edades pasaron; pero en esa misma Edad de la Piedra Angular se cerrará la Puerta de la Misericordia cuando entre el último de los escogidos de Dios, y de ahí en adelante ya no habrá más Misericordia para obtener el nuevo nacimiento las personas, porque ya la Sangre del Cordero de Dios no estará en el Trono de Intercesión en el Cielo. O sea, que de ahí en adelante ya no habrá más oportunidad para ser miembro del Cuerpo Místico de Cristo, de la Iglesia de Jesucristo, pues ya habrán entrado todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo.

Y en ese tiempo, en esa manifestación grande de Dios, entonces Elías mirará hacia el Este. ¿Ven por qué no ha venido el juicio divino sobre la Tierra, y por qué esta visión que tuvo el Rvdo. William Branham de una explosión grande en norteamérica no ha ocurrido? Es porque la paciencia de Dios está todavía manifestada en la Edad de la Piedra Angular esperando que entre hasta el último de los escogidos de Dios. El Rvdo. William Branham no se equivocó en las cosas que él dijo. Dios ha extendido Su Misericordia sobre la América latina y el Caribe esperando que entre hasta el último de los escogidos de Dios, esa es la causa por la cual no han sucedido estos juicios divinos, los cuales el mismo Rvdo. William Branham esperaba que se manifestasen ya desde hace algunos años. Por ejemplo desde el 1977 pensaba el Rvdo. William Branham que esos juicios podían venir y también todos los creyentes y seguidores del Mensaje del Rvdo. William Branham. Pero la Misericordia de Dios ha sido extendida.

¿Ahora pueden ver por qué Jonás no quería ir a predicar a Nínive? Jonás tenía el Mensaje del juicio divino que vendría sobre Nínive, y en ese Mensaje él diría: “Dentro de 40 días...” Y luego Jonás sabía que Dios es un Dios misericordioso y que extiende Su Misericordia hacia los seres humanos, y Jonás fue; pero no fue por su propia voluntad, fue porque era el mensajero que tenía que ir. Y Dios no cambia un mensajero, sino que El obra con ese mensajero, trata con ese mensajero, hasta que se cumpla el propósito por el cual Dios envía ese profeta. Y si no quería ir en una forma, iría en otra forma; si no quería ir en una lancha o en un barco cómodo diciendo: “Voy en la obra misionera a trabajar a Nínive, y aunque el Mensaje que llevo es de destrucción, les voy a decir cómo pueden obtener Misericordia.” Porque Jonás sabía - y Jonás sabía que Dios se arrepiente del castigo si el pueblo se arrepiente.

Y ahora, Jonás no quería ir y ahora se va en un barco para otro lugar: para Jope, y surge una tormenta, una tempestad, y entonces comienzan a echar fuera todas las cosas que están en la embarcación para que sea más liviana y no se hunda; pero Jonás dice: “Todo este problema es por culpa mía, me tiran al agua y se resuelve el problema para ustedes.” Y en seguida que él dijo eso, más rápido lo tomaron, lo echaron a la agua, y se calmó la tempestad.

Y ahora Jonás va en submarino para Nínive; no era muy cómodo, pero iba rumbo al lugar donde Dios le dijo que fuera.

Y esperamos que Elías no tenga que ir en submarino para el Este, sino que complete la labor que tiene que llevar a cabo en el Oeste para luego vaya tranquilo para el Este.

Ahora miren ustedes, aún en Jonás siendo así de ese temperamento así, aún en Jonás miren se está reflejando la muerte y resurrección de Jesucristo; porque en los profetas se refleja Cristo, y lo que Cristo ha de hacer.

Y ahora, Jonás le predica al pueblo que dentro de 40 días Dios va a destruir a Nínive, y el rey escucha ese Mensaje, y el rey llama al pueblo al arrepentimiento, se arrepienten, el rey se arrepiente y se arrepienten en ceniza (se echaban ceniza encima y así se cubrían y así estaban), y en ayuno, y piden a Dios perdón por sus pecados, y piden la Misericordia de Dios. Y Dios le dice a Jonás: “Mira Jonás cómo el pueblo se ha arrepentido, y el mismo rey.” Y Dios se arrepintió del juicio que iba a caer sobre Nínive, y Jonás ve que pasan los días, y pasaron los 40 días y no vino la destrucción. Y Jonás estaba bajo la sombra de una calabacera y veía todo y estaba bravo Jonás; y decía hablando con Dios: “Por eso era que yo no quería venir, porque venía yo y le anunciaba que tu los ibas a destruir y ellos se arrepentían y después tu no los destruías:” Y gracias a Dios que ellos se arrepintieron y Dios no los destruyó.

Ahora, ¿de qué se goza más Dios: de destruir a una nación o de darle Su Misericordia a esa nación si se arrepienten? Dios se goza de extender Su Misericordia sobre aquellos que se arrepienten. Dios no se goza en destruir las naciones, sino que se goza en darles Su Misericordia.

Y ahora, Dios estaba contento, porque aunque eran gentiles pero se habían arrepentido, pero no estaba contento Jonás.

Y ahora Dios envía o permite que un gusano durante la noche se coma la calabacera y cuando Jonás despierta y comienza el sol a darle encima y Jonás al sentir calor se puso bravo.

Y ahora, vean ustedes, Dios le da una enseñanza ahí al profeta Jonás acerca del pueblo.

Y ahora miren, Jonás no quería que fuera destruida la calabacera porque le daba sombra a él y quería que el pueblo de Nínive fuera destruido, pero Dios quería darle Su Misericordia al pueblo de Nínive. Y miren cómo le vino la Misericordia para pueblo de Nínive.

“Porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele sus secretos a sus siervos sus profetas.” [Amós 3:7 - Editor].

Y ahora, sabemos que viene la ira de Dios sobre la raza humana, pero estará dándose a conocer todo ese juicio divino que ha de venir sobre la raza humana. Y nuestro deseo es que la América Latina y el Caribe obtenga la Misericordia de Dios, y pueda entrar al glorioso Reino Milenial, y aunque pase por la gran tribulación sobreviva a los juicios de la gran tribulación.

Y Ahora, para los que tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, Dios quiere darles vida eterna. Y ahora en este tiempo, pues, está llamando y juntando a Sus últimos escogidos del Día Postrero, y luego pues se cerrará la Puerta de la Misericordia.

Ahora hemos visto que la Hora Cero está colgando sobre la raza humana y la humanidad no sabe la Hora en qué está viviendo. Así como cuentan en una forma del 10 —digamos— del 10 hasta el  0 (cero): 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0 (cero) para enviar un satélite o un cohete, siempre, vean ustedes, sucede eso; y esa cuenta no quiere decir que se pare una persona y dice: “10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0 (cero).” Y se va. Sino que esa cuenta regresiva puede tomar unos cuantos días o semanas también; ya en esas cuentas regresivas están chequeando los detalles, últimos detalles y en esa cuenta regresiva si surge algún problema se puede atrasar la salida de ese cohete.

Y ahora, miren ustedes, en esos cohetes pues envían personas para ir en esos viajes espaciales o a la luna o a algún otro lugar. Pero Cristo tiene un viaje espacial e interdimensional, y el cohete en el cual van esos pasajeros que son los escogidos de Dios, ese cohete es la Iglesia del Señor Jesucristo, y vean ustedes, tiene siete etapas, siete edades, la Iglesia de Jesucristo y luego la Edad de la Piedra Angular. En la cuenta regresiva...

Ahora vean cómo Dios va llevando a cabo Su cuenta para enviar fuera de esta dimensión terrenal a Sus escogidos y llevarlos a la Cena de las Bodas del Cordero, la Casa de nuestro Padre Celestial, comienza: Uno, la primera edad de la Iglesia gentil en Asia Menor. Dos, la segunda edad. Tres, la tercera edad. Cuatro, la cuarta edad. Quinto, la quinta edad. Sexto, la sexta edad en Inglaterra con Wesley . Y séptimo, la séptima edad de la Iglesia la edad de laodicea en Norteamérica. Y luego cero, que es la Edad de la Piedra Angular. Y ahí en la Edad de la Piedra Angular es que saldremos hacia la Casa de nuestro Padre Celestial, es en la Edad de la Piedra Angular en donde seremos transformados y seremos llevados con Cristo a la Casa de nuestro Padre Celestial.

Toda la Iglesia de Jesucristo de las diferentes edades saldrá en la Hora Cero, porque resucitarán los muertos en Cristo y nosotros seremos transformados y nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Cuando la Puerta sea cerrada, los muertos en Cristo, vean ustedes, resucitarán en cuerpos eternos, nosotros los que vivimos seremos transformados y nos iremos en la Hora Cero a la Casa de nuestro Padre Celestial.

Ya en esos días de esa manifestación plena de Dios, la Puerta estará cerrada; por lo tanto se estará viviendo en la Hora Cero, ya no entrará ninguna otra persona dentro del Cuerpo Místico para ser transformado y llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, porque ya estarán todos dentro de la Casa de Dios, dentro del Cohete que saldrá rumbo a la Casa de nuestro Padre Celestial.

Ustedes han visto en películas, y también en novelas o historias así, historietas, acerca de algún planeta que va a ser destruido, pero los científicos, pues tratan de sacar fuera de su planeta a todas las personas que puedan sacar en naves para que sobreviva la raza de ese planeta, aunque sea en otro lugar.

Y ahora, los juicios divinos van a caer sobre la Tierra, pero Dios va sacar de este planeta Tierra a Sus escogidos y vamos a la Casa de nuestro Padre Celestial, estaremos en una Gran Fiesta en lo que el juicio divino que ha de venir sobre la Tierra termine y la destrucción que ha de venir ocurra, y luego regresaremos a la Tierra para el glorioso Reino Milenial de Jesucristo nuestro salvador.

En este planeta Tierra quedarán sobrevivientes, pero sufrirán esas etapas por las cuales pasará este planeta Tierra: fuego atómico, fuego volcánico, terremotos, maremotos; esos son los juicios divinos; porque ya no habrá Sangre en el Propiciatorio; por lo tanto, Dios mirará a los seres humanos y no habrá una Expiación por ellos; por lo tanto, El mirará los seres humanos y no habrá una Sangre que esté entre Dios y los seres humanos, por lo tanto Dios verá a los pecados de los seres humanos porque no habrá Sangre que cubra o que quite los pecados del ser humano en esos días, ya Cristo habrá salido del Trono de Intercesión; por lo tanto los juicios divinos caerán sobre la raza humana. Pero los que tenían la Sangre de Cristo aplicada en sus almas serán llevados a la Casa de nuestro Padre Celestial, porque no destruirá Dios el justo con el injusto.

Estamos en la Edad de la Piedra Angular, la Edad en donde el Rapto sucederá, en donde la Iglesia de Jesucristo, el Cohete que saldrá a la Casa de nuestro Padre Celestial saldrá, y estamos como Edad en la Hora Cero (como edad), y estamos en el tiempo en donde de un momento a otro se cerrará la Puerta y entonces la Hora Cero en toda su plenitud estará manifestada, y ya no habrá Misericordia para la raza humana. ¿Y qué de nosotros? Pues seremos transformados y ya no habrá ningún problema ni para ustedes ni para mí tampoco.

El Ministerio del Angel que viene con el Sello del Dios vivo para el pueblo hebreo será un Ministerio adoptado, cuando Dios trate con el pueblo hebreo; por eso es que tendrá ese Ministerio poder, autoridad y dominio, sobre todas las cosas, como lo muestra Apocalipsis, capítulo 11 y Apocalipsis, capítulo 19.

Ahora hemos visto la Hora Cero como Edad, que es la Hora, la Hora de la Edad de la Piedra Angular. Y hemos visto lo qué será la Hora Cero cuando la Puerta de la Misericordia se cierre, y Cristo la cerrará; y por eso es que en Apocalipsis, capítulo 10, dice levantando Su mamo al Cielo, Cristo, el Angel Fuerte, dice: “El tiempo no es más, se acabó.”

Por lo tanto, el que esté sucio no tendrá como limpiar sus pecados, porque ya no habrá Sangre en el Propiciatorio. Por eso es tan importante en este tiempo llevar el Mensaje por todos los lugares para que entren los que faltan en el Cuerpo Místico de Cristo.

Cristo no puede destruir esta Tierra sin que hayan entrado a Su Cuerpo Místico de creyentes todos los escogidos, y hayan resucitado los muertos en Cristo y nosotros los que vivimos hayamos sido transformados.

Por eso es que la Misericordia de Dios está todavía, la Puerta está abierta y la paciencia de Dios, vean ustedes, todavía está esperando hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios, como esperó la paciencia de Dios en el tiempo de Noé: hasta que Noé construyera el arca y entraran al arca todos los que iban a entrar (personas y animales), y después vino el juicio de Dios; Dios cerró la puerta y vino el juicio de Dios. Así es también para nuestro tiempo.

Por eso fue que Cristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre sería como en los días de Noé y también como en los días de Lot. En los días de Noé estaba el Profeta Noé (Profeta dispensacional) y una puerta tenía que ser cerrada, pero esa puerta que sería cerrada tenía que ser la puerta por la cual entrarían los que se salvarían, en los días de Lot hubo un Profeta dispensacional también: Abraham, y vino Elohím, Dios con Sus arcángeles como también en el tiempo de Noé en donde le habló a Noé, y ahora le habla a Abraham, come con Abraham también y luego van a donde Lot para sacar a Lot de Sodoma, fueron allá arcángeles, los arcángeles Gabriel y Miguel; tipo y figura de los Ministerios de Moisés y Elías que sacan las vírgenes fatuas y luego al pueblo hebreo también lo sacan.

Y ahora, podemos ver, que como fue en los días de Noé y como fue en los días de Lot, sería en este tiempo final en el tiempo de la Hora Cero. Estamos en el tiempo de la Hora Cero como Edad, pero la Puerta todavía está abierta para poder entrar los escogidos de Dios al Cuerpo Místico de Cristo, los que faltan por entrar. Por eso predicamos el Evangelio, damos a conocer la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para que entren por esa Puerta, y damos a conocer también el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo y Su Obra de Reclamo, para así obtener la fe para ser transformados y raptados; y así somos confirmados en la fe de Jesucristo, y somos confirmados en la Primera Venida de Cristo y en la Segunda Venida de Cristo, y así Cristo nos confirma el Pacto en este tiempo final a nosotros, y luego lo confirmará al pueblo hebreo para que entren al Nuevo Pacto bajo la Sangre de Jesucristo, la Sangre del Nuevo Pacto.

Hemos visto el misterio de la Hora Cero que como Edad es la Edad de la Piedra Angular y como tiempo, pues cuando se entre hasta el último de los escogidos y se cierre la Puerta de la Misericordia.

Estemos preparados con Cristo sirviéndole con Amor Divino, con nuestros pecados, faltas y errores confesados a Cristo y colocados en la Sangre de Cristo para que así sean quitados y Dios nos mire sin pecados, y así estemos listos para ser transformados en este tiempo final. No sabemos el año, solamente sabemos que es para el Día Postrero, que es el Séptimo Milenio de Adán hacia acá y tercer milenio de Cristo hacia acá, pero ya han transcurrido las siete etapas o edades de la Iglesia y estamos en la Edad de la Hora Cero, la Edad de la Piedra Angular, en el último llamado y recogimiento de los escogidos de la Iglesia de Jesucristo, para luego ser transformados nosotros los que vivimos juntamente con los muertos en Cristo.

Hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos. En este tiempo los arcángeles de Dios conforme a lo que le fue dicho por el arcángel Gabriel al profeta Daniel, se levantará Miguel o sea, el arcángel Miguel, el cual está de parte de los hijos de Israel. Y cuando eventos grandes en el Programa Divino van a ocurrir, Dios envía a Gabriel con la revelación para dar a conocer esas cosas que han de suceder. Para el tiempo de Daniel lo envió al profeta Daniel, para el tiempo de Juan el Bautista lo envió al sacerdote Zacarías, para el tiempo del nacimiento de Jesús y para la concepción de ese cuerpo en el vientre de la virgen, lo envió a la virgen María.

Y ahora, aquí vamos a leer algo para finalizar, en el Mensaje: “La Segunda Venida de Cristo,” en ese Mensaje el Rvdo. William Branham, dice que el arcángel Gabriel anunció la Primera Venida de Cristo y dice que el arcángel Gabriel anunciará la Segunda Venida de Cristo; ese es un misterio muy grande el cual en este tiempo final será abierto a todos los escogidos de Dios. El dice que la única esperanza es la Segunda Venida de Cristo, no hay otra esperanza para la Iglesia del Señor Jesucristo, solo la Segunda Venida de Cristo. También en el Mensaje: “El Evangelio Sobrenatural (en ingles),” en la página 5, dice que Dios envía ángeles a la Tierra, y que cuando hay eventos grandes para ser llevados a cabo en la Tierra, Dios envía arcángeles, y muestra cómo Dios envía al arcángel Gabriel, y dice que Dios envió al arcángel Gabriel para anunciar la Primera Venida de Cristo y estará enviando y estará anunciando la Segunda Venida de Cristo, él sonará la Trompeta de Dios. Este es un misterio grande del Reino de los Cielos para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Tenemos grandes profecías acerca de la Venida del arcángel Gabriel anunciando la Segunda Venida de Cristo. Por eso es que para el Día Postrero la Obra bajo el Séptimo Sello estará respaldada por los arcángeles Gabriel y Miguel. La Obra del Séptimo Sello es la Obra de Cristo para el Día Postrero. Dice aquí en la página 33, párrafo 282 que es un extracto del Mensaje: “La Creencia de María,” predicado en el año 1960, dice:

“Y parado allí estaba un ángel: el Poderoso Gabriel. El es un mensajero a los judíos. Recuerden Gabriel anunció la primera venida de Cristo, el ángel Gabriel anunciará la segunda venida de Cristo.”

Y en lo que leímos anteriormente, dice: “El sonará la trompeta de Dios.”

Ahora miren de dónde viene la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, viene esa revelación del Cielo, es una Trompeta Celestial, la Trompeta de Dios, y ahí interviene el arcángel Gabriel. Por lo tanto habrá alguien en el Tierra como el profeta Daniel al cual esa revelación de Dios vendrá, y por consiguiente el arcángel Gabriel estará acompañando a ese Mensajero de Dios. Porque el arcángel de la revelación es el arcángel Gabriel. Por lo tanto el arcángel Gabriel aquí en la Tierra le estará dando esa revelación del Séptimo Sello, y estará así la Iglesia de Jesucristo recibiendo la revelación de Jesucristo y recibiendo el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder.

El arcángel Gabriel le dijo al profeta Daniel: “Yo te voy a mostrar las cosas que han de suceder en el fin del tiempo.” Y le dijo también: “Estas cosas son para el fin del tiempo, serán cumplidas en el fin del tiempo.” Hemos visto aquí que hay una intervención de otra dimensión, para este tiempo final como hubo en cada edad y en cada dispensación.

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo estará bien bendecida por Cristo, y Sus arcángeles estarán obrando en favor de la Iglesia del Señor Jesucristo, y estarán acompañando y protegiendo al Angel Mensajero del Señor Jesucristo; y todo trabajo que él lleve a cabo, lo llevará a cabo juntamente con  los escogidos del Día Postrero, con el Cuerpo Místico de Cristo y será prosperado ese trabajo, y los arcángeles de Dios con sus ejércitos estarán en favor de esa labor.

O sea, que los arcángeles de Dios (Gabriel y Miguel) respaldarán al Angel del Señor Jesucristo y a la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final; y luego al pueblo hebreo. Hay una intervención siempre en cada edad y en cada dispensación, una intervención de otra dimensión, de la dimensión angelical. Vean ustedes a Moisés apareciéndole el Angel de Jehová, el Angel de Jehová el cual luego se hizo carne y lo conocimos por el nombre de Jesús.

Ahora, podemos ver que nosotros estamos viviendo en un tiempo muy importante, en un entrelace dispensacional; y siempre en los entrelaces dispensacionales los arcángeles Gabriel y Miguel están presentes, y cuando hay un mensajero dispensacional los arcángeles Gabriel y Miguel están presentes; en el tiempo de Moisés allí estaban presentes, en el tiempo de Abraham también estaban presentes y aún comieron con Abraham; ese es un misterio grande el cual es revelado a la Iglesia de Jesucristo porque aquello tipifica lo que Cristo estará haciendo en este tiempo final con Sus ángeles, los ángeles del Hijo del Hombre.

Y ahora, estamos viviendo nosotros en la Hora Cero como Edad, la Hora Cero como Edad que es la Hora para la salida a la Casa de nuestro Padre Celestial; y cuando se complete el Cuerpo Místico de Cristo saldremos a la Casa de nuestro Padre Celestial.

“LA HORA CERO EN EL PROGRAMA DE DIOS.”

Ese ha sido nuestro tema para esta ocasión, y en la tarde nuestro tema será: “PREPARADOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA,” para entrar a la tierra prometida del cuerpo eterno (como cuerpo), la tierra prometida como cuerpo, que es el cuerpo eterno, y la Tierra prometida como el Reino Milenial lo cual será después de la gran tribulación.

En la tarde veremos con más detalles un sinnúmero de cosas que estarán sucediendo en estos días para nuestra preparación para poder entrar a la Tierra prometida, lo cual ya está reflejado en el pueblo hebreo para su entrada a la tierra prometida allá con Josué; vean el que tenía el nombre que Moisés le colocó, el cual era el nombre que tendría el Mesías en Su Primera Venida, encontramos que fue el que entró, el que metió, el pueblo a la tierra prometida.

Así que tendrá que estar aquí en la Tierra alguien sobre el cual Cristo escriba Su Nombre Eterno, Su Nombre Nuevo, el Nombre de nuestro Padre y el Nombre de la ciudad de nuestro Dios, para manifestarse por medio de él y así cumplir Su propósito.

Y luego cuando tengamos el nuevo cuerpo veremos a Cristo en Su cuerpo glorificado, porque tendremos también nosotros un cuerpo glorificado, y veremos a Sus ángeles mensajeros de las diferentes edades y al Angel de Jesucristo de la Edad de la Piedra Angular, los veremos a todos en cuerpos glorificados, veremos también a los profetas del Antiguo Testamento, a los patriarcas, veremos también al rey David, veremos también al rey Salomón, veremos también a los profetas del Antiguo Testamento, veremos también a los apóstoles, a todas estas personas las veremos cuando tengamos el nuevo cuerpo; y ellos estarán en la Gran Fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de: “LA HORA CERO EN EL PROGRAMA DE DIOS.”

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios y pronto todos seamos transformados juntamente con los muertos en Cristo que resucitarán, y seamos llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Dejo nuevamente con nosotros a nuestro Hermano Félix Caro para finalizar esta parte o esta actividad de esta mañana y ya estaremos nuevamente en la tarde para continuar, y podemos pedir a Miguel también que nos hable un poquito más de cómo Dios está obrando en otros países, lo cual es en una forma milagrosa cómo están recibiendo el Mensaje aún iglesias también con sus pastores y esto va a ir en una forma progresiva, porque a la Obra de este tiempo le conviene crecer.

Y ustedes van a llegar a una etapa en donde verán iglesias y la gente de las iglesias viniendo al Mensaje. Eso está así en la Escritura, en la profecía bíblica y tiene que ser cumplido así.

Estamos llegando a esa Fase, Fase Divina en donde vamos a ver sucediendo esas cosas. Pero lo más grande es la transformación de todos nosotros, ahí es donde seremos restaurados de nuevo a la vida eterna física para estar jovencitos por toda la eternidad.

Bueno, todo esto es para la Hora Cero, que es la Hora como Edad en la cual estamos viviendo.

Con nosotros nuevamente Félix Caro para algún cántico y algún anuncio que tenga también, no sé si hay algún anuncio...

Les agradezco también todo lo que han hecho para así los pagos o estos pagos, no son los pagos mensuales, sino más bien unos abonos al principal de los compromisos de las hipotecas de los terrenos para lo más pronto posible saldar todo y no tener deudas, y los que han estado trabajando en este propósito de todo corazón y han estado con esa meta, que Dios les bendiga grandemente, les prospere grandemente, y que añada más personas también a ese propósito, a esa meta divina, para que pronto tengamos todo saldo y no hayan deudas así que tengamos que atender.

Mi deseo es que no tengamos deudas; algunas veces hay que meterse en deudas pero son necesarias algunas veces, pero mientras más pronto uno salga de ellas mucho mejor. Ya Dios nos ha dado este lugar hace años, nos dio el otro lugar aquel lado y nos dio otro lugar más, y lo que yo veo es que pronto viene una Adopción en donde por miles las personas van a estar buscando el Alimento Espiritual. Cuando llegue esa Adopción ustedes verán que hasta muy pequeño será todo el terreno que tenemos.

Así que Dios nos ha provisto estos lugares en el tiempo en que se podían obtener, uno no puede dejar pasar el tiempo, cuando hay la oportunidad, hay que agarrar esa oportunidad, porque si uno no la agarra después va a estar diciendo uno: “¡Oye! hubo una oportunidad y yo no la agarré y ahora no la hay.” Eso le ha pasado ha muchas personas porque no han tenido visión; nada más de lo que están viendo, pero no han mirado hacia el futuro para ver lo que Dios tenía para hacer. Y cuando compramos estos lugares estamos pensando en lo que Dios ha de hacer.

Así que podemos todos ver que hay un propósito en todo esto. Esperamos pronto que Dios adopte aunque sea Uno, con ese Dios cumplirá todo lo que está en la Visión de la Carpa; y con la Adopción de Uno vendrá la Adopción de todos los demás.

Si ustedes supieran todo lo que hay en la Adopción, pero algún día yo les explicaré con más calma. Todo está sellado ahí. De la Adopción depende nuestra transformación, el Rapto y todas las demás cosas.

Bueno, vamos a dejar eso quietecito ahí, y ya en la tarde es que podremos hablar sobre: “PREPARADOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

Que Dios les bendiga y les guarde. Y con nosotros Félix Caro para continuar.

“LA HORA CERO EN EL PROGRAMA DIVINO.”

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