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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 22, verso 12 al 19, donde nos dice:

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, el primero y el último.

Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad.

Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira.

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.

Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.

Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.

El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “PREPARADOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.

La entrada a la tierra prometida para este tiempo final para la Iglesia de Jesucristo es la entrada a la Tierra prometida del cuerpo físico (como cuerpo); pues nuestro cuerpo que en la actualidad tenemos es del polvo de la Tierra, o sea, que es tierra pero en forma de carne. Y tenemos la promesa de entrar a un nuevo cuerpo, eterno, inmortal y glorificado, y por consiguiente ese nuevo cuerpo es la tierra prometida como cuerpo para cada cristiano, para cada creyente en Jesucristo nuestro Salvador; cuerpo que El nos dará en el Día Postrero, en el tiempo en que estará sonando la Trompeta final y estará juntando a todos los escogidos de Dios.

Somos llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta para así escuchar Su Voz y ser preparados para entrar a la Tierra prometida del nuevo cuerpo, y también para entrar a la Tierra prometida de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo donde seremos llevados a la Casa de nuestro Padre Celestial, y para entrar a la Tierra prometida del glorioso Reino Milenial, cuando termine la gran tribulación entraremos al glorioso Reino Milenial, que es la Tierra prometida como Reino, pues ese es el Reino que estará gobernando todas las naciones que existirán durante el Reino Milenial. “Porque los reinos del mundo vendrán a ser de nuestro Señor y de Su Cristo,” o sea, de Su Ungido.

Y ahí en ese Reino es que cada uno de ustedes y yo tenemos parte y tenemos la parte mejor, y por eso es que en ese Reino es que Cristo estará y gobernará sobre el Trono de David, ese es el Reino que El ha prometido para todos nosotros. “Porque al Padre le ha placido daros el Reino.” Por eso dice: “No temas manada pequeña, porque al Padre le ha placido daros o darles el Reino.”

Y ahora, ese glorioso Reino Milenial como Tierra prometida para los hijos e hijas de Dios, los miembros de la Iglesia de Jesucristo; ahí también entrarán los 144 mil hebreos, los cuales aunque morirán durante la gran tribulación serán resucitados al final de la gran tribulación y entrarán al Reino Milenial, y esos serán los guardianes del Templo, los eunucos del Templo en el Reino Milenial; estarán con Cristo y Su Iglesia durante el Reino Milenial.

Por lo tanto, habrá un grupo de hebreos que tendrá una parte muy importante en ese glorioso Reino Milenial, son 144 mil hebreos y en adición Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas, los profetas, todos ellos estarán en ese glorioso Reino Milenial; ellos resucitaron cuando Cristo resucitó, y ellos están en la Presencia de Dios. Por eso es que hay 24 tronos: doce para los doce patriarcas y doce para los doce apóstoles. Y por eso es que Cristo dijo a los discípulos: “Ustedes se sentarán en doce tronos,” quedaban doce tronos (de los 24 tronos) y fueron otorgados a los apóstoles del Señor.

Y ahora, podemos ver la bendición tan grande que hay para esos apóstoles del Señor. Encontramos también que hay siete lámparas encendidas delante del Trono y eso se materializa en las siete edades y los siete ángeles mensajeros de las siete edades.

Vean cómo en seres humanos que vienen a esta Tierra se van materializando las cosas que están ¿dónde? En el Cielo, en el Templo Celestial.

Y ahora, todos nosotros estamos representados en el Cielo; y por esa causa es que cuando Dios le ordenó al Profeta Moisés construir un tabernáculo, luego cuando lo dedicó a Dios, él llevó a cabo el sacrificio de la expiación, el sacrificio de un animalito; primero de una becerra bermeja y después de un macho cabrío; y luego llevó la sangre al Lugar Santísimo y esparció sobre el Lugar Santísimo siete veces y luego....y eso fue hacia el este y luego también esparció, roció, también en el Lugar Santo, y así por el estilo en los diferentes lugares, ¿por qué? Porque con la Sangre de Jesucristo, el Cordero de Dios, seríamos nosotros lavados de todo pecado, limpiados de todo pecado con la Sangre de Jesucristo. Por eso es que San Pablo, nos habla en su carta a los Hebreos y nos dice en su carta a los Hebreos... Vamos a ver capítulo 9 de la carta de San Pablo a los Hebreos. Capítulo 9, verso 16 al 24 y aún podemos leer un poco más...

Ahora, tenemos nosotros que entender que el templo o tabernáculo que construyó Moisés es tipo y figura del Templo que está en el Cielo, y por consiguiente es tipo y figura de la Iglesia de Jesucristo. Dice San Pablo:

“Porque donde hay testamento, es necesario que intervenga muerte del testador.

Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. De donde ni aun el primer pacto fue instituido sin sangre.

Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo,

diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado.

Y además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio.

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así.”

Las figuras de las cosas celestiales, o sea, las cosas que estaban en el tabernáculo de Moisés eran tipo figura de las cosas celestiales. “...Fuesen purificadas así...” ¿por qué? Porque las cosas celestiales mismas serían purificadas con Sangre. Vamos a ver:

“...pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.”

¿Y cuál es mejor sacrificio que los sacrificios de aquellos animalitos? El sacrificio de Jesucristo nuestro Salvador. Las cosas celestiales son purificadas con la Sangre de Jesucristo y cada miembro de la Iglesia de Jesucristo es una persona celestial, su alma viene del Cielo y él ha venido de Dios para pasar por esta Tierra para ser purificado con la Sangre de Jesucristo,

“Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;”

Y ahora, podemos ver que en lo que hacía el pueblo hebreo con aquellos sacrificios; por ejemplo el de la pascua, el cordero pascual y también el de la expiación el día diez del mes séptimo de cada año donde se sacrificaba una becerra bermeja y luego se llevaba la sangre al lugar santísimo, y se esparcía siete veces con el dedo y también se sacrificaba un macho cabrío y se llevaba la sangre hasta el lugar santísimo; el sumo sacerdote era el único que podía hacer esto; y esparcía sobre el propiciatorio como había hecho con la sangre de la becerra bermeja.

Y ahora, todo esto es tipo y figura de lo que Cristo haría al ser sacrificado en la Cruz del Calvario: ascendió al Cielo y llevó Su Sangre al Cielo e hizo todo esto que hacía el sumo sacerdote en el templo terrenal; ahora Cristo lo hace en el Templo Celestial. Y así como el sumo sacerdote hacía todo esto en el templo terrenal, para la reconciliación del Israel terrenal, para la reconciliación de cada persona del pueblo hebreo y del pueblo hebreo como nación, ser reconciliados con Dios; cada año tenía que ser hecho esto, ¿por qué? Porque estos sacrificios no eran perfectos; por lo tanto no quedaban reconciliados para siempre, sino cada año tenía que efectuarse este sacrificio.

Pero ahora con el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario y El llevando Su Sangre al Lugar Santísimo y esparciendo allí con Su Sangre para nuestra reconciliación, somos reconciliados para toda la eternidad; no se requiere otro sacrificio por el pecado, porque ya ha sido realizado por nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso dice:

“y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.

De otra manera le hubiera sido necesario (a Jesús) padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,

así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.

Para transformar nuestros cuerpos y para resucitar a los muertos en Cristo, y así  llevarnos con El a la Cena de las Bodas del Cordero, y así la reconciliación física ser efectuada también; porque es Cristo el que reconcilia al ser humano con Dios, porque El es el Sumo Sacerdote. Y así como el sumo sacerdote era el que llevaba a cabo la obra de reconciliación del pueblo hebreo con Dios cada año entrando al lugar santísimo, Cristo es el que reconcilia al ser humano con Dios y por eso entró al Lugar Santísimo en el Cielo, en el Templo Celestial, con Su propia Sangre para reconciliarnos con Dios, por eso El hace Intercesión por cada hijo e hija de Dios. Y cuando la persona lo recibe como Su Salvador, Cristo ahí hace Intercesión por esa persona,  son quitados sus pecados y es reconciliado con Dios, y El le da el Espíritu Santo a esa persona.

Ahora podemos ver todo lo que Cristo ha hecho por cada uno de nosotros.

Para este tiempo final encontramos que tenemos la promesa de entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo y a la tierra Prometida del glorioso Reino Milenial, y también tenemos la promesa de ir a la Cena de las Bodas del Cordero, con Cristo, a la Casa de nuestro Padre Celestial. Y para esto, miren ustedes, ¿quiénes fueron los que entraron a la tierra prometida con Josué? Josué representa el Espíritu Santo y por eso el nombre de Josué fue colocado sobre Oseas hijo de Nun servidor de Moisés.

Fue Moisés el que colocó ese nombre sobre Oseas hijo de Nun, porque esto es tipo y figura de Cristo colocando Su Nombre sobre el Vencedor, en donde estará el Espíritu Santo en el Día Postrero manifestado dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y siendo preparados así para entrar a la tierra prometida, a la tierra Prometida del nuevo cuerpo y a la tierra Prometida del Reino Milenial.

Hemos entrado a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo y nos falta entrar a la Tierra prometida del cuerpo físico, eterno y glorificado, y luego nos faltará entrar a la tierra prometida del Reino Milenial como Reino, y entraremos a la tierra prometida del nuevo cuerpo y entraremos a la tierra prometida del Reino Milenial.

Vean, quienes entraron a la tierra prometida fueron aquellos que fueron fieles a la Palabra de Dios, fueron aquellas personas que estaban bajo el Pacto, fueron las personas que fueron reconciliadas con Dios bajo esta labor que el sumo sacerdote realizaba, y el pueblo entraría con Josué a la Tierra prometida conforme a la promesa divina, pues Dios había libertado al pueblo hebreo para llevarlos a la Tierra prometida, los había sacado de Egipto que representa el mundo.

Y Cristo nos ha sacado del mundo para llevarnos a la tierra prometida del cuerpo nuevo, así como nos ha llevado a la Tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo. Primero la tierra prometida espiritual que es el Espíritu Santo, el bautismo del Espíritu Santo, donde entramos a un cuerpo eterno y teofánico, y luego en el Día Postrero entraremos en adición a la tierra prometida en el cuerpo físico, eterno y glorificado, y luego podremos ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo con la nueva vestidura, y luego entraremos al glorioso Reino Milenial que es la tierra prometida como Reino en donde todos estaremos con Cristo reinando por mil años y luego por toda la eternidad.

Ahora, para entrar a la tierra prometida en los tiempos de Moisés y de Josué, las personas tenían que estar bajo el Pacto de Dios, establecido por Dios. Y Moisés dijo: “Esta es la sangre del Pacto que Dios nos ha dado.”

Y ahora, para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo y del Reino Milenial, y para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, tenemos que estar bajo la Sangre del Nuevo Pacto que es la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso es que Cristo en la última cena dijo (tomando el pan): “Este es mi Cuerpo que por vosotros es partido.” Y tomando el vino dijo: “Esta es mi Sangre, la Sangre del Nuevo Pacto que por nosotros es derramada.” Y en el pan y el vino representó Su Cuerpo y Su Sangre, y allí representó en el vino, representó la Sangre del Nuevo Pacto.

Y ahora, bajo el Nuevo Pacto es que nosotros somos preparados para entrar a la tierra prometida; primero del cuerpo teofánico, para entrar a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo y luego para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo.

¿Ven lo sencillo que es todo?.

Ahora, ¿quiénes entrarán a la tierra prometida? Entrarán a la tierra prometida los que escuchan la Palabra de Dios para el tiempo que les toca vivir, entran a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo; y para el Día Postrero en adición a entrar a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo entrarán a la tierra prometida del nuevo cuerpo; eso es escuchando la Voz de Cristo, la Voz de Dios y siguiendo a Cristo nuestro Salvador. Cristo es el Arca del Pacto.

Y vean cómo se entró a la tierra prometida en el tiempo de Josué. En el libro de Josué, capítulo 1, dice Dios a Josué:

“Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Jehová, que Jehová habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo:

Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.

Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie.

Desde el desierto y el Líbano hasta el gran río Eufrates, toda la tierra de los heteos hasta el gran mar donde se pone el sol, será vuestro territorio.

Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.

Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos.

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”

Vean cómo le habla Dios a Josué y lo anima para pasar a la tierra prometida, y eso levanta la fe de Josué, la levanta a un nivel tal que Josué cuando tenía necesidad de algo, hablaba la Palabra y las cosas sucedían. Vean, cuando en una ocasión estaba en una batalla y ya el sol se estaba oponiendo, o sea, que ya eran más de las 3:00 de la tarde y ya estaba cayendo el sol (bajando), y ya en unas horas más, en tres horas más ya oscurecería, Josué ordenó al sol detenerse y a la luna detenerse.

Así que  vio al sol y vio a la luna también y ordenó la detención de ellos, y se detuvieron; vean, por la Palabra hablada, esa Palabra Creadora que estaba en el corazón y en la boca de Josué, el que pasaría el pueblo a la Tierra prometida, hubo una interrupción a la naturaleza y se detuvo todo en ese momento, o sea, el sol se detuvo, no siguió caminando, ya sea que para suceder esto la Tierra dejara de caminar hacia adelante o el sol no siguiese caminando hacia adelante; en alguna forma eso sucedió; la cosa fue que Josué mando a parar al sol en el lugar que estaba y a la luna en el lugar que estaba y se detuvieron.

Y ahora, ese mecanismo allí usado no es conocido, pero Josué lo hizo trabajar. Es como un policía que no sepa manejar auto y venga a dar servicio en el tránsito, en el tráfico, y con la mano... y haga así a los autos [El hno. William extiende su mano - Editor], ¿qué sucede? Se detienen los autos porque la ley, la autoridad, ordenó la detención de esos autos, y todos se detienen. Quizás el policía no sabe el mecanismo (si no sabe manejar auto), pero él lo ordenó, tenía la autoridad, y al tener la autoridad ordenó y se detuvieron.

Y Josué quizás no sabía como era el mecanismo del sistema solar, cómo caminar hacia adelante y cómo caminar hacia atrás o cómo detenerse, pero él lo ordenó (como lo hace un policía), ordenó que se detuviera el sol y la luna, y se detuvieron. Ya él sabe cómo eso funciona porque ya él esta en otra dimensión.

Josué tenía un conocimiento de cómo hacer las cosas; aunque no tenía quizás conocimiento científico, pero tenía la autoridad de parte de Dios para hacerlo, la Palabra Creadora de Dios estaba en él; esto mismo lo encontramos en Moisés extendiendo su vara y el mar abriéndose, extendiendo su vara y hablando que vengan plagas y vinieron plagas sobre Egipto.

Vean ustedes, cómo Moisés podía hacer todas esas cosas: era que en Moisés estaba la Palabra Creadora; en Moisés estaba velado y revelado el Angel del Pacto; la Columna de Fuego estaba en Moisés y el que hacía todos esos milagros sí sabía cómo se hacían, era el Angel del Pacto, el Angel de Jehová; y donde está el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, ahí ocurren cosas milagrosas que no hay explicación para ellas, pero El si sabe cómo hacer esas cosas. Pero siempre tiene hombres aquí en la Tierra, profetas mensajeros, ángeles mensajeros, a través de los cuales El se manifiesta y coloca en el corazón y en la boca y en la mente de esos mensajeros Su Palabra Creadora, ellos la hablan y las cosas suceden; porque es la misma Palabra de Dios siendo hablada por Dios a través de un hombre.

Y sea que Dios hable a través de Su cuerpo teofánico y creé el universo o hable a través de un hombre de esta dimensión y ordene que parte de la Creación del universo se detenga, como hizo con Josué y ordenó la detención del sol y de la luna; es la misma Palabra Creadora en un hombre haciendo esas cosas; estuvo en Moisés y estuvo en Josué y estuvo en todos los profetas que Dios ha enviado a la Tierra, y estuvo en toda Su plenitud Dios manifestado en Jesús de Nazaret, era nada menos que el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, hecho hombre, hecho carne, en medio de la raza humana.

Por eso ustedes pueden ver que le hablaba a la tempestad y la tempestad enmudecía, se acababa la tempestad, y le hablaba a los ciegos, la Palabra Creadora la hablaba y los ciegos comenzaban a ver, creaba vista para los ciegos y sanaba los enfermos de diferentes enfermedades, porque eso estaba prometido para ser efectuado en la Primera Venida de Cristo en esos tres años y medio de Ministerio Mesiánico.

Y para este Día Postrero tenemos la promesa, luego de las manifestaciones que Dios ha tenido a través de Sus siete ángeles mensajeros y a través de los apóstoles donde ha llevado a cabo grandes maravillas y señales, para este tiempo final tenemos la promesa de una manifestación plena de Dios, eso será la plenitud de Dios manifestada en Su Iglesia cuando El adopte a Su Angel Mensajero en el Día Postrero; y ahí se cumplirán las grandes maravillas, señales y milagros que han sido prometidos para ser manifestados por Dios en este tiempo final en el cumplimiento de la Visión de la Carpa que tuvo el Rvdo. William Branham, nuestro amado hermano.

Y cuando eso suceda será la etapa más gloriosa de la Iglesia de Jesucristo, porque es ahí donde los muertos en Cristo resucitan, nosotros los que vivimos somos transformados y todos estaremos en la flor de la juventud con 18 a 21 años de edad en apariencia en el nuevo cuerpo, y nunca se pondrá viejo ese cuerpo.

Ahora, podemos ver que hay grandes promesas para la Iglesia de Jesucristo para este tiempo final, en la tierra prometida del nuevo cuerpo, vean ustedes, todas las bendiciones que hay; por lo tanto tenemos que pasar a la tierra prometida del nuevo cuerpo. Yo necesito pasar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, porque en la tierra prometida es que están las grandes bendiciones de Dios para todos nosotros, en la tierra prometida del nuevo cuerpo es que están las bendiciones de la restauración a la vida eterna física, lo cual nosotros necesitamos, porque aunque tenemos vida eterna en cuanto al cuerpo físico, el cuerpo físico no tiene vida eterna porque es mortal, corruptible y temporal.

O sea, no ha recibido una transformación, pero cuando seamos transformados entonces tendremos un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, y en ese cuerpo nuevo que es la tierra prometida, la nueva tierra como cuerpo, ahí están todas las bendiciones de Dios, todas las promesas de Dios, y ahí está todo el Poder de Dios, ahí está todo lo que Adán y Eva perdieron; es restaurado a los hijos e hijas de Dios en ese nuevo cuerpo.

Pero este Programa de restauración ha comenzado con la restauración espiritual, siendo restaurado cada hijo e hija de Dios a un cuerpo teofánico primero de la sexta dimensión, y pronto seremos restaurados a un cuerpo físico eterno, inmortal, incorruptible y glorificado y jovencito para toda la eternidad.

Cuando estemos en ese nuevo cuerpo seremos como nuestro amado Señor Jesucristo todos. Eso significa que usted podrá hablar, aún podrá hablar a existencia y las cosas vendrán a existencia, o podrá hablar fuera de existencia algo y saldrá de existencia. No habrá limitaciones en cuanto a las cosas que sucederán en esos días. Si el grano de trigo antes caer en Tierra y morir hizo todas aquellas cosas, ¿cómo será cuando los granos de trigo, todos esos frutos que El ha estado produciendo de edad en edad, cuando todos tengamos el cuerpo eterno y glorificado? Todos seremos iguales al grano de trigo a Jesucristo que fue sembrado en Tierra, y todos tendremos todo ese poder y autoridad que vimos manifestado en Jesucristo.

O sea, que habrá muchos hijos e hijas de Dios iguales a Jesucristo en el Día Postrero cuando recibamos el cuerpo eterno y glorificado. En la actualidad, pues estamos en la etapa en que Jesucristo estaba antes de venir a la Tierra en carne humana, así estamos en lo espiritual, porque tenemos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión y estamos moviéndonos en un mundo o campo espiritual; pero cuando tengamos el cuerpo físico, eterno y glorificado, ahí habrá una manifestación grande física en este planeta Tierra, y este planeta Tierra será estremecido y la humanidad será estremecida como nunca antes ha sido estremecida por la Iglesia de Jesucristo.

Porque Dios en Su Iglesia, a través de Su Iglesia, bajo el Ministerio del Día Postrero que El tendrá en Su Iglesia en y a través de Su Angel Mensajero, estará hablándole a todas las naciones; ya no solamente a Su Iglesia, sino a todas las naciones y les estará diciendo las cosas que han de suceder en esas naciones, él les estará hablando del juicio divino que vendrá sobre las naciones.

Por eso es que el Angel Fuerte que desciende del Cielo, Cristo, el Angel del Pacto, le entrega el Título de Propiedad, el Librito de los Siete Sellos, a un hombre, el cual está representado allá en Juan el apóstol, para que se lo coma. Miren, Juan era el menor de los apóstoles y ahora el menor de los mensajeros de Jesucristo, pues será el último, el Benjamín de los profetas.

Y por cuanto Juan el apóstol representa a la Iglesia de Jesucristo con Sus ángeles mensajeros pasando por las diferentes etapas, y al final encontramos que le da el Título de Propiedad cuando lo abre en el Cielo, y lo trae en la Tierra en Apocalipsis, capítulo 10, le entrega el Título de Propiedad a un hombre para que se lo coma. El Librito que en el Cielo nadie era digno de mirar, ni de abrir, ni de leer, ni nadie en la Tierra, ni debajo de la Tierra era digno de leer, de abrir, ni de leer, ni de mirar, ahora lo abre Cristo en el Cielo, lo trae a la Tierra y se lo entrega a un hombre para que se lo coma, para que así la Palabra se haga carne en ese hombre.

Y ahora, veamos lo que esto significa para la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final... esto es muy importante para todos nosotros, porque de esto depende nuestra entrada a la tierra prometida del nuevo cuerpo. El pueblo que entró con Josué tenía que mirar el arca, por dónde iba el arca, pues iba sobre los hombros de los levitas descendientes de Coat, y Dios le dijo a Josué que le dijera al pueblo que siguieran el arca, pero que no se acercaran mucho al arca, pero que siguieran el arca, porque ellos no conocían ese camino, pues nunca antes habían caminado por él.

Y ahora, el pueblo había caminado por el desierto por 40 años, pero ahora era tiempo de entrar a la tierra prometida. Cristo siempre es el Camino. El dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre sino por mí.”

Cristo en Su Primera Venida es el Camino de la Dispensación de la Gracia y en la Dispensación de la Gracia, y Cristo en Su Segunda Venida sigue siendo el Camino y es el Camino de y en la Dispensación del Reino para entrar a la tierra prometida.

Y ahora, entramos a la tierra prometida del nuevo cuerpo y entramos a la tierra prometida del glorioso Reino Milenial siguiendo el Arca, por el Camino por donde el Arca irá en este tiempo final  para pasar al otro lado del Jordán (el Jordán representa la muerte); pasaremos vivos al otro lado del Jordán, o sea, pasaremos sin ver muerte; porque pasar en seco el Jordán es pasar a la tierra prometida sin ver muerte.

Y ahora, para este tiempo final así como estuvo el Jordán desbordándose cuando el pueblo hebreo iba a pasar con Josué a la Tierra prometida, vean ustedes, dice capítulo 3, verso 15... un poquito antes tenemos que ir... capítulo 3, verso 11 en adelante, dice:

“He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán.

Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu.

Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.

Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,

cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega).”

Es en el tiempo de la siega que entrarían a la tierra prometida - es en el tiempo de la siega que entrarían a la tierra prometida, y es en el tiempo de la siega, de la sub-cosecha, que entraremos a la Tierra prometida; y para la cosecha Cristo dice que envía Sus ángeles para este tiempo final.

Y ahora, en el tiempo de la cosecha, de la siega, es que el pueblo entraría a la tierra prometida, pasaría al otro lado del Jordán, el Jordán se dividiría y entrarían a la tierra prometida; y con la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación nuestra el Jordán queda abierto, pasamos a la tierra prometida del nuevo cuerpo sin ver muerte los que permanezcamos vivos hasta que los muertos en Cristo resuciten.

Y ahora, por cuanto Josué representa el Espíritu Santo y representa el líder del Día Postrero, al Mensajero del Día Postrero en el cual estará el Espíritu Santo, vean ustedes, bajo la dirección del Espíritu Santo en Su manifestación final llegaremos al otro lado del Jordán, se abrirá el Jordán, la muerte se abrirá, seremos transformados, pasaremos a la Tierra prometida del nuevo cuerpo donde están todas las bendiciones de Dios. Dice:

“Las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó.

Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco (y así es para el Israel Celestial).”

Y ahora, ¿cómo vamos a ver y cómo vamos a seguir el Arca del Pacto en este tiempo final para pasar al otro lado del Jordán? En la página 83, 84 y 85 del libro o del Mensaje: “Tratando de Hacer Servicio a Dios fuera de Su Voluntad,” dice:

“Cristo es nuestra Arca, la Palabra.”

Ahora, David quería llevar el arca del pacto a su ciudad, pero el arca del pacto sería llevada a Jerusalén que es el lugar donde el templo sería construido; y el Arca del Pacto es llevada a la nueva Jerusalén que es la Iglesia del Señor Jesucristo:

“Ellos quisieron su denominación, El no puede ser llevado en carros (en carros nuevos denominacionales), su mensaje no puede ir en un carro de una nueva denominación, cuando El está supuesto a estar contenido y venir en el corazón del profeta.”

Así es como tiene que venir el Arca del Pacto guiándonos a la tierra prometida.

Y ahora, podemos ver que Jesucristo es el único Arca o la única Arca del Pacto, y tiene que venir El en el corazón de un profeta. Y ahora veamos:

“Hay tan solo un Arca, ese es Jesucristo, y El es la Palabra. Noten: Dios le dijo al profeta, dijo: ‘come el rollo en el Antiguo Testamento (eso fue Ezequiel),’ al profeta del Nuevo Testamento, El le dijo: ‘come el librito (eso está en Apocalipsis 10 cuando Cristo le dio a Juan el librito de los Siete Sellos para que se lo comiera). ¿Por qué? Para que el profeta y la Palabra fueran uno. ¿Ve? Ese es el Arca, la Palabra de Dios.”

Y si encontramos al Profeta mensajero del Día Postrero enviado a la Iglesia de Jesucristo para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto, el cual es el Angel del Señor Jesucristo, estaremos encontrando el Profeta Mensajero en el cual vendrá el Verbo, la Palabra, el Arca del Pacto, contenida en el corazón de ese Profeta, y ahí estará el Arca del Pacto, Cristo, la Palabra hecha carne en el Día Postrero.

Y ahí estará el Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos, que se come ese Profeta Mensajero del Día Postrero, para dar testimonio de estas cosas que deben suceder, para profetizar sobre muchos pueblos, naciones, y lenguas, ¿qué cosas? Las cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Y ahora, vean ustedes cómo estará en medio del Israel Celestial el Arca del Pacto siendo llevada en medio del pueblo para entrar a la Tierra prometida. Dios dijo a Josué para que le diera a conocer al pueblo que siguieran el arca del pacto. El Arca del Pacto representa a Cristo, es Cristo.

Y ahora, en la Dispensación de la Gracia de edad en edad, Cristo, el Arca del Pacto, ha estado en el corazón del mensajero de cada edad, pasando de una edad a otra edad; y así como el arca del pacto fue llevada por los sacerdotes sobre sus hombros y fue llevada hasta la Tierra  prometida, cruzó al otro lado... Recuerden que del arca del pacto donde estaba Dios manifestado dependía la entrada del pueblo hebreo a la tierra prometida; algo que quizás para muchas personas se veía como algo insignificante: el arca del pacto, lo cual era algo pequeño, encontramos que de eso dependía la entrada del pueblo hebreo a la tierra prometida; porque el Arca del Pacto es Cristo; representa aquel Arca a Cristo nuestro Salvador.

Y ahora, el Arca del Pacto en medio de la Iglesia de Jesucristo, vean ustedes, así como luego cuando fue construido el tabernáculo por Moisés, fue metido dentro del templo, y pasó del atrio al lugar santo y del lugar santo al lugar santísimo, y luego cuando fue construido el templo por Salomón en Jerusalén, el arca del pacto fue traída al templo y pasó del atrio al lugar santo y del lugar santo al lugar santísimo.

Y ahora en el Templo Espiritual de Cristo, Templo Espiritual de Dios, encontramos a Cristo, el Angel del Pacto y el Arca del Pacto, pasando del Atrio al Lugar Santo. ¿Y cómo pasa al Lugar Santo? En los hombros de los mensajeros de cada edad. O sea, en el corazón de cada ángel mensajero viene Cristo, el Angel del Pacto, moviéndose de edad en edad, viene el Espíritu Santo moviéndose de edad en edad y los hijos e hijas de Dios siguiendo el Arca del Pacto.

Y ahora, pasa de una edad a otra edad, ¿cómo? En el mensajero de cada edad. Pero tiene que llegar hasta el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo; por lo tanto, tiene que ser construido en el Templo Espiritual de Cristo, tiene que ser construido el Lugar Santísimo; ya las siete edades fueron construidas, vean ustedes, las siete edades que es el Lugar Santo; pero ahora el Lugar Santísimo es la Edad de la Piedra Angular, es la edad en donde Dios es la Luz allí y el que habla desde el propiciatorio que es la tapa o cubierta del arca del pacto.

Dios le dijo al Profeta Moisés que desde el propiciatorio, de sobre el propiciatorio en medio de los dos querubines de oro, desde allí se manifestaría y le hablaría a Moisés todo lo que El le mandaba para el pueblo hebreo, y Moisés tenía que hablar esa Palabra al pueblo hebreo.

De sobre el Propiciatorio de en medio los dos querubines de oro del Templo Espiritual de Cristo en el Lugar Santísimo es que Dios le hablará al pueblo hebreo en este tiempo final, le hablará desde Su Templo Espiritual, desde Su Iglesia, y de en medio de los dos querubines de oro que están como parte del Propiciatorio será que Dios le hablará al pueblo hebreo.

Y ahora, vean ustedes, allí Dios en la Columna de Fuego colocado en medio de los dos querubines de oro resplandeciendo allí, y los dos querubines de oro siendo llenos del resplandor de la Gloria de Dios, ellos resplandecían con el resplandor, con la Luz de la Presencia de la Columna de Fuego. En Templo Celestial, los querubines de oro representan a Gabriel y a Miguel. No pierdan de vista esos dos arcángeles porque son muy importantes en el Programa de Dios.

Encontramos que lo que está en el Cielo refleja o da testimonio de lo que Cristo hará en Su Iglesia; por lo tanto, Cristo tendrá en Su Iglesia el Lugar Santísimo el cual está representado en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, y cuando ese Lugar Santísimo esté terminado, lo cual ocurre cuando se complete el número de los escogidos de Dios, ahí en el Lugar Santísimo es que es colocada la Palabra, el Arca del Pacto. ¿Y cómo viene al Lugar Santísimo? Pues en la misma forma que pasó del Atrio. Viene en el Atrio por los profetas, después se manifiesta en toda Su plenitud y fue en Jesús, y luego viene por los apóstoles y los ángeles mensajeros al Lugar Santo, y luego pasa al Lugar Santísimo por medio del Angel del Señor Jesucristo.

Por eso es que el Arca del Pacto, Cristo, la Palabra, viene contenido en el Día Postrero en el corazón de un Profeta que es el Angel del Señor Jesucristo, ¿para entrar a dónde? Al Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual. Ese Angel es el que lleva al Lugar Santísimo, el que carga sobre sus hombros, sobre el corazón, el Arca del Pacto, y la coloca en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo.

Y por eso es que tiene que ser un mensajero dispensacional, para poderse manifestar en él un Ministerio de Sacerdote, no sacerdote común, sino de Sumo Sacerdote, porque el sumo sacerdote es el que puede ministrar ¿dónde? En el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Jesucristo. El Sumo  Sacerdote, un Sumo Sacerdote, un hombre que tenga el Ministerio de Sumo Sacerdote en el Templo Espiritual de Cristo, para Cristo, el cual es el Sumo Sacerdote del Templo Celestial, manifestarse ahí, siendo Cristo el Sumo Sacerdote y ministrar a través de ese Angel en el Lugar Santísimo. No puede ministrar por medio de ninguno de los siete ángeles mensajeros porque ninguno de ellos fue un Profeta dispensacional, pero ministró por medio de ellos en el Lugar Santo donde podían ministrar los demás sacerdotes.

Por eso es que para el Día Postrero con la Adopción que Cristo efectuará de Su Angel Mensajero, Cristo se manifestará por medio de Su Angel Mensajero y operará Su Ministerio correspondiente al Día Postrero y podrá Ministrar en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, porque ya El no estará ministrando en el Lugar Santísimo del Templo Celestial como Sumo Sacerdote porque habrá terminado la Obra de Intercesión en el Cielo.

Y ahora, podemos ver el misterio de cómo luego de Cristo salir del lugar de Intercesión en el cielo, cómo va a hacer Cristo y cómo va a hacer la humanidad para durante el Reino Milenial obtener las bendiciones de Dios, todo será ministrado en el Templo Espiritual de Cristo que es Su Iglesia. “Y toda la Tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová como las aguas cubren el mar.” Dice Habacuc capítulo 2, verso 14 y también Isaías, capítulo 11, verso 9. ¿Y de dónde saldrá toda esa enseñanza divina con la cual será llena la humanidad del conocimiento de la Gloria de Dios? Saldrá del Lugar Santísimo de sobre el Arca del Pacto del Templo Espiritual de Cristo.

O sea, que la enseñanza para el glorioso Reino Milenial, siendo la enseñanza del Evangelio del Reino, siendo la enseñanza de la predicación del Evangelio del Reino, saldrá del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo; esa enseñanza no podía salir de ninguna de las siete edades de la Iglesia, ¿por qué? Porque ellas no pasarían al Reino Milenial de Cristo en sus edades; pero los escogidos pertenecientes a esas edades con sus mensajeros si pasarán al Reino Milenial de Cristo; pero el tiempo de esas edades ya pasó y ellos tuvieron que partir a la sexta dimensión.

Ahora, la Palabra que será ministrada para las personas que vivirán en el Reino Milenial es la Palabra revelada en el Evangelio del Reino, revelación que Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo estará dándole a Su pueblo desde el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual (o sea, desde la Edad de la Piedra Angular). Y el Arca del Pacto, Cristo, estará en el corazón de un hombre, y por medio de ese hombre estará hablándole a Su Iglesia, al pueblo hebreo y a toda la humanidad. Y el Ministerio de ese Angel siendo el que corresponde al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, es el Ministerio más grande en el Cuerpo Místico de Cristo, porque es el Ministerio del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo; por lo tanto ese Ministerio continuará para el Milenio y para toda la eternidad.

Y ahora, ese es el Ministerio que Cristo tendrá en medio de Su Iglesia en el Día Postrero para pasar todos el Jordán, o sea, pasar a través del Jordán en seco, pasar a través de la muerte sin ver muerte. Miren pasar a través de la muerte sin ver muerte eso es un milagro. Y fue un milagro pasar a través del Jordán sin mojarse el pueblo, ¿por qué? Porque pasaron en secó, porque Dios secó el Jordán, hizo un camino allí para el pueblo.

Y ahora será un milagro que nosotros pasemos al otro lado de la muerte sin ver muerte. Pasaremos al otro lado del Jordán, de la muerte, sin ver muerte, y entraremos a la tierra prometida del cuerpo eterno; eso será una transformación que Cristo efectuará en todos aquellos que estarán siguiendo el Arca del Pacto en el lugar donde estará el Arca del Pacto, y estarán caminando por el camino por el cual el Arca del Pacto pasa en el Día Postrero, en el camino por el cual Cristo estará caminando en el Día Postrero y El es el Camino.

Así que Cristo, el Arca del Pacto, estará caminando en el camino de la Segunda Venida de Cristo, por ahí estará caminado el Arca del Pacto en este tiempo final para nuestra entrada a la tierra prometida del nuevo cuerpo, y para la entrada nuestra a la tierra prometida del nuevo Reino del glorioso Reino Milenial de Cristo, y para nuestra entrada a la Casa de nuestro Padre Celestial a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hemos visto el misterio del Arca del Pacto y de cómo seguir el Arca del Pacto para entrar a la Tierra prometida. Y hemos visto dónde estaría el Arca del Pacto: en la Casa de Dios, y hemos visto cómo entraría a la Casa de Dios, al Lugar Santísimo, y le hemos visto cómo estuvo de edad en edad en el Atrio y también luego pasó al Lugar Santo de la Casa de Dios; estuvo en el Atrio en los profetas del Antiguo Testamento y luego en los mensajeros de las diferentes edades de la Iglesia.

Y en este tiempo final estaría en el Angel Mensajero del Señor Jesucristo. Por eso Juan quiso adorar al Angel, pero el Angel no se lo permitió. Ese Angel es un Espíritu de Profeta de la sexta dimensión que estará en el Día Postrero en medio de Su Iglesia en carne humana portando el Arca del Pacto, llevándola al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo: la Edad de la Piedra Angular y siendo establecida ahí el Arca del Pacto, y todos siguiendo el Arca del Pacto para pasar a la Tierra prometida del glorioso Reino Milenial, así como también hemos pasado a la Tierra prometida de una nueva edad: la Edad de la Piedra Angular y también a la Tierra prometida de una nueva dispensación: la Dispensación del Reino en este entrelace dispensacional.

Hemos visto cómo estar preparados para entrar a la tierra prometida.

Estamos en el tiempo más glorioso de todos los tiempos donde el llamado de la Gran Voz de Trompeta llama y junta a los escogidos de Dios y los coloca en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, o sea, en la Edad de la Piedra Angular, y nos prepara para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, y luego ir a la Cena de las Bodas del Cordero, y luego regresar a la Tierra para entrar al glorioso Reino Milenial de Cristo.

“PREPARADOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

Mi deseo es que este año 2000 todo el Cuerpo Místico de creyentes del Día Postrero, todos los escogidos de Dios del Día Postrero, estén en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo preparados para entrar a la tierra prometida.

Hemos estado trabajando en toda la América latina y el Caribe, que es el territorio donde el llamado de Gran Voz de Trompeta está llamando y juntando a los escogidos de Dios del Día Postrero. ¿Dónde los está llamando y juntando? En el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, o sea, en el Lugar Santísimo; y ellos entran al Lugar Santísimo siguiendo el Arca del Pacto.

Y ahora, pronto terminará el recogimiento, y eso será cuando estén recogidos todos los escogidos de la Iglesia de Jesucristo, cuando se haya completado el número de la Iglesia de Jesucristo.

Y yo continuaré trabajando este año en esa labor de llevar el Mensaje, esta labor misionera; misionera y evangelística; porque trabajando así es que escuchan la Voz; porque la fe viene por el oír la Palabra de Dios.

¿Y cómo escucharán o cómo oirán, o cómo creerán si no hay quién les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados?

Y ahora para el Día Postrero Cristo dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para dar testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Y ahí tenemos el Enviado para dar testimonio de estas cosas en las iglesias, ahí tenemos el Enviado para ir predicando el Evangelio del Reino y siendo llamados y juntados los escogidos de Dios del Día Postrero; y todos los que estarán brazo a brazo con él trabajando en esa Obra, estarán y serán hallados como colaboradores del Angel Mensajero de Jesucristo, y por consiguiente colaboradores de Dios en la Obra del Día Postrero.

Congregaciones, ministros y hermanos de las diferentes congregaciones estarán trabajando brazo a brazo con ese Angel Mensajero que llevará el Arca del Pacto al Lugar Santísimo, y nosotros siguiendo el Arca del Pacto que estará en ese Angel Mensajero. Y así Dios completará la Obra correspondiente a este tiempo final,.

Y si Cristo me pregunta a mí: “¿En qué año tu quieres que se complete el número de los escogidos de Dios en la Edad de la Piedra Angular y que sean resucitados los muertos en Cristo y los que viven sean transformados, y sean luego llevados a la Cena de las Bodas del Cordero?” Pues lo mismo que ustedes dirían: “En este año que estamos viviendo.”

Ahora, ese es mí deseo y el deseo de ustedes también, pero Cristo es el que dice en qué año nos concederá esa bendición tan grande. Cuando se complete el número de los escogidos de Dios eso se convertirá también en una realidad; por eso trabajamos llevando el Mensaje, para que se complete el número de los escogidos de Dios del Día Postrero.

Así que ustedes también con todo vuestro corazón y con Amor Divino trabajen en la Obra de Cristo llevando el Mensaje por todos los lugares aquí en Puerto Rico, y también colaborando con Miguel para la obra misionera de otros países, y también trabajando aquí en todas las cosas que se hacen aquí, tanto de imprenta como de videos, grabaciones y también todas las cosas que se necesitan aquí como local, terreno y todas las demás cosas; y así estaremos siendo hallados trabajando en la Obra de Cristo de este tiempo final.

No podemos ser personas estériles, sin frutos, sino personas que llevemos mucho fruto, porque en esto es glorificado nuestro Padre Celestial dijo nuestro amado Señor Jesucristo, y el que lleva mucho fruto, Cristo dice en la parábola de la vid, dice: “Yo soy la vid verdadera (y El dice:) mi Padre es el labrador.” Y El dice de los miembros de Su Iglesia, o sea, de Su Iglesia, El dice que nosotros somos los pámpanos, o sea, las ramas; las ramas de la vid de uvas es llamada los pámpanos, en Brasil le llaman... le tienen otro nombre: los gallos; para nosotros los gallos son de carne; pero para ellos esos gallos que se refieren a las ramas de la planta de uvas o del árbol de uvas; vean ustedes, esos gallos o ramas o pámpanos son los que llevan el fruto.

Por lo tanto, la Obra de Jesucristo de etapa en etapa, de edad en edad, es vista a través de las ramas, a través de Su Iglesia. Y miren ustedes, tenemos una rama en el tiempo de los apóstoles allá donde brotó la Iglesia, y allí tenemos esta rama que salió del Tronco que es Cristo; porque Cristo es la Vid, y luego tenemos otra rama más adelante: tenemos la primera edad de la Iglesia con su ángel mensajero San Pablo, esa fue otra rama, y luego tenemos una segunda rama: la segunda edad de la Iglesia; y así por el estilo tenemos diferentes ramas que han producido el fruto, han producido los hijos e hijas de Dios de cada edad y han producido el trabajo de cada edad para que puedan venir los hijos e hijas de Dios a manifestación en esa edad.

Y ahora, estamos en el tiempo final en donde surge del Tronco una Rama, un Bastago, y ahí nos encontramos nosotros como el fruto de esa Rama que surgió del tronco.

Ahora, le han injertado también ramas denominacionales, le han injertado al cristianismo muchas sectas religiosas, y esas ramas... así como en un lugar donde tienen árboles y hacen ingertos, encontramos que a un árbol de naranjas o de chinas —como decimos acá—, le pueden injertar una rama de limón o le pueden injertar otra rama de otro árbol cítrico, ¿y qué producirán esas ramas? Pues la rama de limones producirá limones y las otras ramas de otros cítricos producirán de acuerdo a la rama que es; y así es en el campo espiritual: cada rama, cada secta religiosa, ¿produce qué? Produce fruto según la clase de secta religiosa. Pero la Rama que en el Día Postrero brota del Tronco producirá los hijos e hijas de Dios del Día Postrero y la Obra correspondiente al Día Postrero.

Ahora, podemos ver que Cristo es la Vid Verdadera, nosotros somos los pámpanos, y cada edad como edad es una rama, pero una rama de la misma Vid; aunque le injertan otras ramas al cristianismo, pero vean ustedes, las verdaderas ramas, esas producen los verdaderos hijos e hijas de Dios de edad en edad.

Cuando se complete el fruto, entonces Cristo resucitará los muertos creyentes en El y a nosotros nos transformará. Pero mientras se está trabajando, Cristo limpia esas ramas para que lleven ¿qué? Más fruto. Algunas personas pueden decir: “Pues yo he trabajado bastante en la Obra, así que yo voy a dejar que otros trabajen, porque ya yo he trabajado bastante:” Deje que Cristo lo arregle, deje que Cristo limpie esa persona bien y llevará más fruto, entonces dirá: “Yo he trabajado mucho más en la Obra de Cristo y ahora estoy con más ánimo para trabajar en la Obra de Cristo.” Y con la bendición de Cristo trabajará mucho más.

Ahora, podemos ver dónde nos encontramos en este tiempo final: nos encontramos en la Edad de la Piedra Angular, la Edad donde madurará el fruto donde llegaremos a tener la imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador, la Edad donde obtendremos la inmortalidad física, la cual la ciencia ha estado buscando, pero todavía no la ha encontrado ni la encontrará, y estamos siendo preparados para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión dándoles testimonio de esta preparación para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, y luego entrar a la tierra prometida del glorioso Reino Milenial de Cristo; cuando termine la gran tribulación en la Tierra y termine la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, luego de habernos ido con Cristo a esa Gran Cena de las Bodas del Cordero, luego cuando termine la gran tribulación y termine la Fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo regresaremos a la Tierra en cuerpos eternos para ya no estar aquí en la Tierra como personas que trabajan en la construcción, otros en las oficinas de gobierno o en las oficinas de compañías privadas, y otros en otras diferentes labores, no, estaremos aquí para ocupar nuestra posición de Reyes y Sacerdotes en ese glorioso Reino Milenial de Cristo y también de Jueces; porque los santos juzgarán al mundo.

Así que nuestra posición en esta Tierra en el reino de los gentiles es sencilla, personas sencillas con trabajos sencillos —la mayor parte de los escogidos—. Pero en el glorioso Reino Milenial ninguna persona tendrá una posición más alta de la que tendremos en ese Reino Milenial, porque tendremos la posición de Reyes y Sacerdotes juntamente con Cristo y juntamente con los santos de las diferentes etapas de la Iglesia de Jesucristo.

Estamos en este tiempo siendo preparados para nuestra entrada a la tierra prometida, así que estemos preparados para entrar a la tierra prometida.

Siempre les he dicho que no sé el año en que esto ocurrirá, en que entraremos al nuevo cuerpo, pero en algún año entraremos; lo importante es estar preparados. Por lo tanto, estemos preparados para entrar a la tierra prometida.

Ha sido para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión en este primer día o primer domingo del año 2000. Ya hemos tenido la segunda actividad de hoy y ya les veré durante las próximas actividades, pues estaré con ustedes todo este mes de enero para compartir con ustedes todas las bendiciones y toda la revelación que Dios me dé para mí y para ustedes.

Miren por dónde estamos viendo en estos días en cuanto a las cosas que Dios nos está revelando, estamos viendo cómo desde otra dimensión Dios ha estado obrando a través de las diferentes edades y dispensaciones. Y yo he dicho que algún día Dios nos va a permitir conocer más claramente el misterio de ese Angel del Señor, y aún yo pienso que nos podrá decir hasta el Nombre de El en Su cuerpo teofánico antes de El venir a esta Tierra.

Solamente en el Libro del Apocalipsis dice que era el Angel del Señor Jesucristo, pero yo creo que aún este mismo año Dios nos puede permitir conocer más detalles acerca de ese Angel y así obtener más conocimiento de todo el Programa divino. Lo que Dios me muestre y me dé a saber que debo decírselo a ustedes, se lo estaré diciendo a ustedes.

Así que yo para mí no guardo nada que no sea solamente para mí, lo que es para todos yo lo doy a todos lo más pronto posible para que quede ahí grabado.

Así que veremos con más detalles ese misterio del Angel del Señor Jesucristo. Así como hemos visto con detalles el misterio del Angel de Jehová que acompañaba a Moisés y al pueblo hebreo; y el misterio de ese Angel era nada menos que el misterio del Angel del Pacto el cual luego se hizo carne y estuvo en medio del pueblo hebreo y entonces tuvo un nombre aquí entre los seres humanos.

Vamos a dejar eso quietecito ahí porque si continuamos ahí hablando del Angel del Pacto,  Jesucristo, después tendríamos que hablar del Angel del Señor Jesucristo y el misterio de ese Angel; el misterio de ese Angel es un misterio muy grande que si no lo llega a conocer la Iglesia de Jesucristo estando en el cuerpo físico, mortal corruptible y temporal lo conocerá cuando tenga el nuevo cuerpo. Y el Angel del Señor Jesucristo, pues conocerá ese misterio y lo que no llegue a conocer estando en el cuerpo físico, lo conocerá cuando tenga el cuerpo glorificado. Así que todos seremos glorificados, tendremos un cuerpo glorificado.

Vamos a dejar eso quietecito ahí porque eso sería un Mensaje como de 3 horas para ver un poco de este misterio; porque cualquier persona solamente al leer que Juan en dos ocasiones quiso adorar al Angel, pues hay un misterio grande ahí que Juan vio, que Juan entendió, pero que no pudo escribir, pero el Angel dijo que no lo hiciera. Por lo tanto, el Angel no es el Señor Jesucristo es el Instrumento de Jesucristo.

Bueno, con todos estos misterios siendo revelados a los escogidos de Dios en el Día Postrero estaremos preparados para entrar a la tierra prometida.

“PREPARADOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

Bueno, que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios y pronto todos los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos seamos transformados y venga esa manifestación plena de Dios, y luego seamos todos llevados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, y continúen pasando una tarde llena de las bendiciones de Jesucristo.

Dejo nuevamente con nosotros al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín (porque ya durante la semana tiene que viajar), para que nos dé sus últimas palabras de despedida y ya después yo le estaré viendo en los recorridos para seguir las labores misioneras en este año 2000.

Con nosotros el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín y luego él pasará a nuestro hermano Félix para terminar.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“PREPARADOS PARA ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.”

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