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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en Tulcán, Ecuador; es para mí una bendición y un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo cristiano alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo. Para lo cual quiero leer en San Lucas, capítulo 21, versos 25 en adelante, donde nos dice nuestro amado Salvador Jesucristo:

“Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas;

desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.

Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria.

Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL PUEBLO QUE HA VISTO LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

Este pasaje profético de Jesús es muy importante para el cristianismo, porque nos habla de la Señal del Hijo del Hombre en el Cielo, y nos habla también de las demás señales que estarían siendo manifestadas, y nos habla de nuestra Redención. Nos dice que cuando nosotros comencemos a ver o cuando estas cosas comiencen a suceder, nos dice: “Levantad vuestras cabezas al Cielo - vuestras cabezas al cielo, porque vuestra redención está cerca.”

La Redención a la cual se refiere este pasaje, es a la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos eternos, y la transformación de nosotros los que vivimos en donde obtendremos un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo. Y luego estaremos en esta Tierra de 30 a 40 días como Jesús cuando fue resucitado, cuando resucitó y resucitaron con El los santos del Antiguo Testamento, como nos dice San Mateo, capítulo 27, verso 51 en adelante, donde dice:

“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”

Cuando Jesucristo se levantó de entre los muertos, salieron de los sepulcros los santos del Antiguo Testamento y aparecieron a muchas personas en la ciudad de Jerusalén, y el Señor Jesucristo también le apareció a Sus discípulos. La Escritura dice, San Pablo, dice que le apareció a más de 500 personas, pues Jesús estuvo con Sus discípulos por 40 días después de resucitado, y después a los 40 días fue que ascendió al Cielo; o sea, que estuvo por 40 días apareciéndole a Sus discípulos en diferentes ocasiones y hasta comió con ellos, ellos también lo tocaron, y compartió con ellos unos 40 días aquí en la Tierra y luego ascendió al Cielo y ellos lo vieron también ascender al Cielo. Con El ascendieron al Cielo los santos del Antiguo Testamento que habían resucitado. Y en uno de los Salmos que hablaba o que habla acerca de las puertas eternas para ser abiertas, para poder entrar por esas puertas eternas; ese Salmo, parte de él se cumplió en aquel tiempo y parte se cumplirá en este tiempo final cuando seamos transformados y los muertos en Cristo resucitados y ascendamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. El Salmo 24, es el Salmo que dice:

“De Jehová es la tierra y su plenitud;

El mundo, y los que en él habitan.

Porque él la fundó sobre los mares,

Y la afirmó sobre los ríos.

¿Quién subirá al monte de Jehová?

¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón;

El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

Ni jurado con engaño.

El recibirá bendición de Jehová,

Y justicia del Dios de salvación.

Tal es la generación de los que le buscan,

De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla.”

“¿Quién subirá al monte de Jehová?

¿Y quién estará en su lugar santo?...”

Y ahí luego van subiendo los santos del Antiguo Testamento con Jesús, y se abren las puertas eternas para entrar el Rey de la Gloria; entrará el Rey de la Gloria con los santos del Antiguo Testamento que ascendieron con El. Pero vean ustedes, luego sigue el verso 9 al 10:

“Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová de los ejércitos,

El es el Rey de la gloria.”

Y ahora, por cuanto está repetido dos veces: la primera corresponde a el Rapto de Jesús con los santos del Antiguo Testamento, y la segunda corresponde al Rapto de los escogidos de este tiempo final, con los muertos en Cristo que resucitarán, y serán llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y ahora, para poder ir a la Cena de las Bodas del Cordero tenemos que tener el vestido de bodas que es el bautismo del Espíritu Santo; tiene ahí la persona que haber creído en Cristo como Su Salvador, haber lavado sus pecados en Su Sangre y ser bautizados en Su Nombre, y recibir el Espíritu Santo y así recibir el nuevo nacimiento; y ahí teniendo el Espíritu Santo, pues tiene el vestido de boda.

Recuerden que en la parábola también de las diez vírgenes, el aceite que tenían que tener en las lámparas era el Espíritu Santo, porque el aceite representa el Espíritu Santo; y acá en el vestido de boda que hay que tener para estar en las Bodas del Cordero, es el Espíritu Santo.

Ahora, cuando hemos recibido el Espíritu Santo, hemos obtenido el nuevo nacimiento y hemos obtenido un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, eso es un cuerpo angelical, un cuerpo de la dimensión de los ángeles, y nos falta un cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible, porque con este cuerpo físico que tenemos no podemos ir a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo; por lo tanto Cristo nos revestirá.

Ya tenemos una vestidura interna —interior, acá— que es el bautismo del Espíritu Santo; pero falta el revestimiento, o sea, el cuerpo eterno, inmortal e incorruptible, el cual Cristo le dará a los muertos creyentes en El que han partido, y a nosotros los que vivimos nos transformará y así nos dará el cuerpo nuevo. De eso fue que habló San Pablo también cuando dijo en Efesios, capítulo 4, verso 30:

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

¿Ven? De este Día de la Redención fue que Jesús habló en San Lucas, cuando dijo: “Cuando comiencen a suceder estas cosas, levantad vuestras cabezas porque vuestra redención está cerca.”

Y ahora, tenemos las primicias del espíritu y estamos esperando la Redención del cuerpo; de lo cual también San Pablo habló en Romanos, capítulo 8, versos 14 en adelante, donde dice:

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios...”

Los que son guiados por el Espíritu de Dios son los que han creído en Cristo como Su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, han sido bautizados en Su Nombre y han recibido Su Espíritu Santo; son guiados porque tienen el Espíritu Santo en ellos.

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción (¿Ve?. ¿Y cuál es el Espíritu de Adopción? El Espíritu Santo), por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Abba significa Padre. Por eso aquí dice: “Abba, Padre”).

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios...”

Y la persona no está pensando: “¿Seré yo un hijo de Dios o no seré?” La evidencia de que es un hijo de Dios es que tiene el Espíritu de Dios, el Espíritu Santo, y oye, escucha, la Voz de Cristo, la Voz de Dios: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen.” El también dijo: “Yo Soy el Buen Pastor.” Y El dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este Redil, las cuales también debo traer y oirán mi Voz, y habrá un Rebaño y un Pastor.” Ese Rebaño es la Iglesia del Señor Jesucristo, el Cuerpo Místico de Cristo, y ese Pastor es nuestro amado Señor Jesucristo.

“Y si hijos, también herederos (¿Herederos de quién? Herederos de Dios. No se preocupe si usted no hereda de sus papas, de sus padres nada, o lo que herede es muy poco; nosotros tenemos un Padre que es el Dueño del universo completo, es el Dueño de toda la Creación y El dice que nosotros somos Sus herederos y coherederos con Cristo).

si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados (vamos a ser glorificados, vamos a tener un cuerpo glorificado, ya todo eso está en el Programa de Dios y se va a materializar muy pronto).

Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la glorias venideras que en nosotros ha de manifestarse.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”

La manifestación de los hijos de Dios en cuerpos eternos, la manifestación de los hijos de Dios en cuerpos glorificados, la manifestación de los hijos de Dios a imagen y semejanza de Jesucristo. Dice:

“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”

¿Ven, la Redención a la cual se refiere Jesucristo cuando dice, que cuando veamos suceder estas cosas levantemos nuestras cabezas al Cielo porque nuestra Redención está cerca, nuestra transformación?.

Y ahora, tenemos que tomar con toda la seriedad que corresponde esta Escritura, toda la seriedad que corresponde a esta Escritura, tenemos nosotros que tener y que tomar, porque esto es más serio de lo que nosotros nos podemos imaginar.

TENEMOS QUE LEVANTAR NUESTRAS CABEZAS A DIOS. ESTE ES UN TIEMPO DE BUSCAR A DIOS, A JESUCRISTO, DE TENER NUESTRAS VIDAS ARREGLADAS CON CRISTO Y EL QUE NO HA RECIBIDO A CRISTO COMO SU SALVADOR, RECIBIRLO PORQUE LA PUERTA DE LA MISERICORDIA VA A SER CERRADA DE UN MOMENTO A OTRO, Y EL QUE NO ESTÉ DENTRO, PUES LE PASARÁ COMO LAS VÍRGENES FATUAS QUE CUANDO LLEGARON, CUANDO QUISIERON ENTRAR, YA LA PUERTA ESTABA CERRADA, Y LAS QUE ESTABAN PREPARADAS (LAS VÍRGENES PRUDENTES) HABÍAN YA ENTRADO Y ESTABAN CON EL, CON CRISTO, PORQUE CRISTO YA HABÍA VENIDO Y LAS QUE ESTABAN PREPARADAS ENTRARON CON EL, CON CRISTO A LA CENA O A LAS BODAS.

Ahora, tenemos la promesa de nuestra Redención (la Redención del cuerpo) en donde seremos libertados; porque mientras estemos en estos cuerpos mortales, estamos viviendo en un mundo que está en esclavitud, el diablo lo tiene esclavizado en pecado y físicamente también el ser humano está esclavizado en las cosas de este mundo.

¿De qué le vale al hombre si gana todo el mundo y pierde su alma? Pues miren: la mayor parte de la humanidad está esclavizada en las cosas de este mundo, tratando de ganar y ganar de las cosas de este mundo, y sus cabezas en vez de estar levantadas al Cielo, están mirando hacia abajo las cosas terrenales. Pero Cristo nos ha enseñado que cuando veamos suceder estas cosas levantemos nuestras cabezas, ¿a dónde? Al Cielo, a Dios, para buscar a Dios y las cosas de Dios y estar preparados para nuestra Redención, para nuestra transformación, con nuestras vidas arregladas, perseverando en el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cuando se complete el número de la Iglesia del Señor Jesucristo, entonces vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, porque entonces Cristo habrá terminado Su Obra de Intercesión como Sumo Sacerdote en el Cielo, donde El está en el Trono del Padre haciendo Intercesión con Su propia Sangre como Sumo Sacerdote; pero El cuando termine Su Obra, saldrá del Trono de Intercesión, reclamará todo lo que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, resucitará a los muertos en Cristo y a nosotros nos transformará; y esa es la Redención para nosotros, de la cual El habla que está cerca cuando veamos esas señales suceder en el Cielo.

Y ahora, para el tiempo de estas señales, estarán siendo manifestadas en el Cielo, también dice: “Y enviará el Hijo del Hombre a Sus ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos.” Eso está en San Mateo, capítulo 24, versos 30 al 31, donde dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo;  entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Dios tiene escogidos aquí en la Tierra, en medio de los gentiles y en medio del pueblo hebreo también. Los escogidos de Dios de entre los gentiles son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo y entre ellos también, pues hay algunos hebreos que han creído en Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo y han recibido Su Espíritu Santo, por lo tanto esos son de los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y esos escogidos son los que tienen la promesa de un cuerpo nuevo, eterno, inmortal y glorificado igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo. También hay escogidos del pueblo hebreo que no pertenecen a la Iglesia de Jesucristo, y son los 144 mil hebreos que serán llamados y juntados en el tiempo final (en este tiempo final); cuando se complete el número de la Iglesia de Jesucristo entonces Dios llamará a los 144 mil hebreos. San Pablo hablándonos de ese misterio de Israel en el capítulo 11 de Romanos, versos 25 en adelante, dice:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles (o sea, hasta que haya entrado hasta el último escogido en la Iglesia del Señor Jesucristo).”

La plenitud de los gentiles es la plenitud de la Iglesia de Jesucristo; hasta que haya entrado hasta el último de los miembros de la Iglesia de Jesucristo al Cuerpo Místico de Cristo, ¿y entonces qué sucederá?:

“... y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

Y este será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres.

Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.”

Hay 144 mil hebreos conforme a Apocalipsis, capítulo 7, versos 2 al 7, que serán llamados y juntados por el Angel que sube de donde nace el sol y que viene con el Sello del Dios vivo, el Sello del Dios Vivo es el Espíritu Santo. Y este Angel Mensajero, ese Profeta mensajero que aparece ahí, viene con el Espíritu Santo, ungido con el Espíritu Santo para llamar y juntar 144 mil hebreos, ése Angel Mensajero viene con el Ministerio de los Dos Olivos, el Ministerio de Moisés y de Elías; porque son los Ministerios de Moisés y Elías en Apocalipsis 11, los que estarán profetizando y estarán llamando y juntando 144 mil hebreos.

Ahora, ¿qué ha sucedido que todavía no ha sido llamado el grupo de 144 mil hebreos? Porque tiene Dios que terminar la Obra que El comenzó con Su Iglesia, tiene que completarse Su Iglesia, porque Su Iglesia es el Israel Celestial, es el Pueblo Celestial, compuesto por hijos e hijas de Dios. El pueblo hebreo es el pueblo terrenal de Dios compuesto por los siervos de Dios; pero el Israel Celestial, la Iglesia de Jesucristo está compuesta por los hijos e hijas de Dios; y un hijo es mayor que un siervo. Por eso es que la Iglesia del Señor Jesucristo es la que será transformada, los miembros de la Iglesia serán los que serán a imagen y semejanza de Jesucristo.

La Iglesia de Jesucristo está compuesta por gentiles y hebreos también, que han creído en Jesucristo como su Salvador antes que Jesucristo salga del Trono de Intercesión.

Ahora, Cristo ha estado creando Su Iglesia, es una Obra de Creación Divina, El ha estado creando una Nueva Raza, porque El es el Segundo Adán. Y así como los descendientes del primer Adán aparecen en la Tierra; pero por cuanto Adán y Eva cayeron aparecen como mortales, temporales, aquí en la Tierra, para vivir una temporada, porque Adán y Eva fueron destituídos de la vida eterna físicamente, aunque Dios tuvo Misericordia de ellos, pero físicamente ellos perdieron el derecho a vivir eternamente en el cuerpo que ellos tenían. Por cuanto todos pecaron, todos están destituidos de la Gloria de Dios. En Adán estaba toda la descendencia que él tendría.

Ahora, Cristo siendo el Segundo Adán, dice Apocalipsis, capítulo 3, verso 14, que El es el Principio de la Creación de Dios, El es el Principio de la Creación de Dios que es Su Iglesia, El es la Cabeza de esa Nueva Creación. Y así como en Adán todos mueren, en Jesucristo todos serán vivificados, todos son vivificados en Jesucristo, traídos a vida eterna.

Y ahora, por medio del Segundo Adán: Jesucristo, nuestro Salvador, está viniendo a existencia una Nueva Creación, una Nueva Raza, la cual recibe su cuerpo espiritual, teofánico, angelical primero cuando ha creído en Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en Su Sangre y ha sido bautizado en Su Nombre y ha recibido Su Espíritu Santo, ahí recibe el cuerpo celestial, cuerpo teofánico, que es llamado también el Angel de Jehová que acampa en derredor de los que le temen y los defiende. Solamente los hijos e hijas de Dios, los miembros de la Iglesia de Jesucristo, son los que tienen un ángel Celestial, del Cielo, de la sexta dimensión; y cuando la persona físicamente muere, lo que murió fue su cuerpo físico, pero la persona sigue viviendo en otra dimensión que es el Paraíso (la sexta dimensión), sigue viviendo en ese cuerpo teofánico angelical, que es parecido a nuestro cuerpo físico, pero de otra dimensión.

¿Recuerdan cuando Pedro estuvo preso y fue libertado por el Angel del Señor? Y cuando llega a la casa donde estaban reunidos los hermanos y hermanas orando por él, y toca la puerta, una joven llamada Rode fue a abrir la puerta y cuando se dio cuenta que era Pedro, de gozo no abrió la puerta, y se regresa al grupo que está orando por Pedro, y les dice: “¡Es Pedro, es Pedro el que toca a la puerta!” Le dicen a ella: “Estas loca Rode ¡Es su ángel!.”

Hay países donde algunas personas de momento ven a una persona que ellos conocen pasando, y después se les desaparece, dicen: “Parece que fulano de tal murió y es su espíritu que va pasando por ahí.” También cuando Jesucristo estaba caminando sobre las aguas embravecidas del mar de Galilea, cuando los discípulos estaban en la barca a punto de perecer y ven a Jesús en la cuarta vigilia (o sea, de 6:00 a 9:00 de la mañana), lo ven caminando sobre el mar, dicen: “¡Es un fantasma, es un fantasma!” Jesús les dice: “Yo Soy.” ¡Que fantasma ni que fantasma!.” Lo que sucede es que ellos estaban a punto de morir, y cuando las personas están ya por irse de esta Tierra, comienzan a ver el otro mundo hacia donde van.

Y ahora, ¿recuerdan lo que dijo Jesús acerca del hombre rico y de Lázaro el mendigo? Cuando murió el hombre rico, fue llevado al infierno; cuando murió Lázaro fue llevado por los ángeles al Seno de Abraham. ¿Ven?. O sea, que las personas son recibidas por seres de la dimensión a donde van a ir esas personas.

Ahora, podemos ver que toda persona tiene un espíritu, porque el ser humano es cuerpo, espíritu y alma. Cuando hemos nacido aquí en la Tierra, hemos obtenido un cuerpo mortal, corruptible y temporal y hemos obtenido un espíritu del mundo (o sea, de la quinta dimensión); y por eso es necesario que el ser humano nazca de nuevo, nazca de nuevo para poder obtener un espíritu de la sexta dimensión, del Cielo, un espíritu celestial, y entonces así la persona tener el espíritu de Adopción que es el Espíritu Santo, y así la persona obtener un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

El cuerpo teofánico de la sexta dimensión es un espíritu que no puede comer acá, no se cansa, no tiene que dormir tampoco. Los que están en el Paraíso ni comen, ni duermen, ni trabajan tampoco, ya están descansando de las labores terrenales; pero ellos van a regresar, van a recibir un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible y entonces comerán con nosotros, como Jesús cuando resucitó y se aparece a Sus discípulos, todos estaban muy asustados, ¿y decían qué? Que era un espíritu. Y Jesús les decía: “Miren, el espíritu no tiene carne ni huesos como yo tengo, ¿tienen algo de comer?” Le dieron un pedazo de pescado y un panal de miel, comió delante de ellos, ¿por qué? Porque estaba en un cuerpo, aunque en un cuerpo glorificado, pero estaba en un cuerpo, no era un espíritu.

Y ahora podemos ver que por medio de creer en nuestro amado Salvador Jesucristo, y Su Obra realizada en la Cruz del Calvario y recibir Su Espíritu Santo, obtenemos el nuevo nacimiento y nacemos en una Nueva Raza, una Nueva Raza descendiente del Segundo Adán, porque El es el principio de la Creación de Dios, de esa Nueva Raza y pronto nos dará el cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible para vivir con El por toda la eternidad sin ver muerte, y sin ver ni canas en nuestro cabello, ni arrugas en nuestro rostro, permaneceremos jovencitos representando de 18 a 21 años por el milenio y por toda la eternidad. Esa es la bendición grande que Jesucristo tiene para Su descendencia, Su generación, Su descendencia; descendientes de Jesucristo son hijos e hijas de Dios por medio del nuevo nacimiento. ¿Ven el por qué Cristo le dijo a Nicodemo que era necesario nacer de nuevo? Porque el que no nazca de nuevo del Agua y del Espíritu, no puede ver ni puede entrar al Reino de Dios.

Y aunque todo se ve en una forma tan sencilla, vean ustedes, Jesucristo en Su Ministerio, luego los apóstoles, luego Cristo en Espíritu Santo descendiendo el día de pentecostés y naciendo allí la Iglesia de Jesucristo, y eran perseguidos, pero llevaban el Mensaje por todos los lugares y Dios iba añadiendo a Su Iglesia los que habían de ser salvos; los que habían de ser salvos, porque esas personas tienen sus nombres ¿dónde? Escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo.

O sea que Dios nos conoce a nosotros desde antes de la fundación del mundo, El es Omnisciente, y El es Omnipresente y El es Omnipotente. Por lo tanto desde antes de nosotros aparecer en este planeta Tierra ya El nos conocía, El antes de nosotros estar en esta actividad, ya desde antes de la fundación del mundo, ya El sabía que íbamos a estar aquí, ya nos había visto aquí [La congregación aplaude - Editor]. No hay nada oculto para Dios. Por eso es que dice que a los que antes... vamos a ver; esto es una buena noticia para todos nosotros... capítulo 8, verso 28 de Romanos, dice San Pablo:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados (¿A los que conforme al propósito de quién? Al propósito de Dios son llamados).

Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo (¿Para qué sean hechos cómo? A imagen y semejanza de Jesucristo. Para que seamos eternos con un cuerpo eterno como el cuerpo de Jesucristo es eterno), para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”

El es el Primogénito, El es el Principio de esa Creación de Dios que es la Iglesia, El es la Cabeza de la Iglesia. Su Iglesia es una Nueva Raza, y el Primero de esa Nueva Raza es nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, cuando la persona nace en esta Tierra, nace como un descendiente de Adán y Eva, pero cuando la persona nace de nuevo, nace como descendiente del Segundo Adán, de Jesucristo nuestro Salvador, y entra a una Nueva Raza con vida eterna, ya tiene vida eterna - ya tiene vida eterna y tiene un cuerpo eterno teofánico de la sexta dimensión, y en el Día Postrero y para el Día Postrero Cristo ha prometido que resucitará a los creyentes en El que han muerto, y a nosotros los que vivimos nos transformará. San Juan, capítulo 6 (dice), verso 39 al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

La Voluntad de Dios es que todo aquel que en El cree, que cree en Jesucristo, tenga vida eterna; y si la persona muere físicamente, será resucitado en el Día Postrero.

¿Y cuál es el Día Postrero? Un día delante de Señor es como mil años y mil años como un día. Desde los días de Jesús ya se estaban viviendo o se han estado viviendo en los Días Postreros. San Pablo en su carta a los Hebreos nos dice... capítulo 1, verso 1 en adelante, dice:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”

¿Cuándo dice San Pablo que Dios ha hablado por medio de Su Hijo? Dice: “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo.” Y ya han transcurrido de Cristo hacia acá dos mil años desde el nacimiento de Cristo.

Y ahora, ¿se equivocaría San Pablo al decir que aquellos eran los Días Postreros? No se equivocó. San Pedro también el día de pentecostés en el capítulo 2, del libro de los Hechos... capítulo 2, verso 14 en adelante, cuando recibieron el Espíritu Santo, muchas personas pensaban que estaban borrachos y San Pedro se pone en pie juntamente con los otros apóstoles, y les da a conocer qué era lo que estaba allí sucediendo:

“Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día.”

O sea, era de 8:00  a 9:00 de la mañana. Es que en esos tiempos se tomaba el tiempo por vigilias; cada vigilia tiene 3:00 horas.

Y ahora, la primera hora de la mañana es de 6:00 a 7:00 de la mañana, la segunda hora es de 7:00 a 8:00, y la tercera hora es de 8:00 a 9:00 de la mañana y esa es la cuarta vigilia; las otras vigilias anteriores corresponden a la noche. La primera vigilia durante la noche es de 9:00 a 12:00 de la noche, la segunda vigilia es de 12:00 de la noche a 3:00 de la mañana, y la tercera vigilia es de 3:00 de la mañana a 6:00 de la mañana.

Cuando Jesucristo habla acerca de las vigilias y de la Venida del Hijo del Hombre, vean ustedes, El hace referencia a esto de las vigilias, y explicando El todo esto de las vigilias, nos habla cosas muy importantes que nosotros no podemos dejar pasar por alto, porque si se nos pasan, perdemos mucha bendición contenida en esas parábolas de Jesús. En el capítulo 12 de San Marcos y el capítulo 13, vamos a ver... vamos al capítulo 13 de San Marcos donde nos habla... capítulo 13, verso 34 en adelante —34 al 37—, dice:

“Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase.

Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana;

para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo.”

O sea, que toda persona debe estar despierto espiritualmente con su cabeza levantada al Cielo, porque El nos enseña aquí, para que no nos encuentre durmiendo; tenemos que estar vigilando, velando, por la Venida del Señor.

Y ahora, veamos lo que nos dice también en otro de los evangelios... vamos a ver otro de los evangelios, en San Lucas, capítulo 21, vamos a ver lo que nos dice... verso 34 al 36, dice:

“Mirad también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros aquel día.

Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.”

Estar en pie delante del Hijo del Hombre es el privilegio más grande, que tendrán los que estarán velando y estarán preparados para darle la bienvenida a Jesucristo, al Hijo del Hombre, en Su Venida. También nos habla San Mateo acerca de este gran momento en el capítulo 24, donde nos dice... verso 42 en adelante, dice:

“Velad, pues (¿velar por qué? Velar por la Venida del Señor, vigilar por la Venida del Señor)...” “Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor.

 Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir (¿Por qué dice, por qué habla aquí del ladrón? Porque la Venida del Hijo del Hombre es como ladrón en la noche, dice El; porque el mundo estará espiritualmente de noche, en oscuridad espiritual), velaría, y no dejaría minar su casa.

Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis.

¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo?

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá.”

De etapa en etapa Dios ha colocado, Cristo ha colocado, siervos fieles y prudentes. Habíamos leído que es como un hombre que dio a sus siervos autoridad sobre su casa y luego él se fue; estos siervos son los mensajeros que Cristo tiene en Su Iglesia de etapa en etapa, estos son los siervos fieles y prudentes (Mensajeros de Jesucristo de edad en edad), los cuales Cristo coloca en Su Iglesia para que les den el Alimento Espiritual de Su Palabra, para que así los hijos e hijas de Dios en la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, estén bien alimentados en sus almas. “Porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” [San Lucas 4:4 - Editor].

El Alimento Espiritual es para el alma del ser humano, así como el alimento físico es para el cuerpo del ser humano. “No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios,” que sale del Mensajero de Dios que es la Boca de Dios para el tiempo en que Dios lo envía.

¿La Palabra de Dios cómo ha venido? Por el Espíritu Santo a través de los profetas mensajeros que El ha enviado.

Y ahora, veamos lo que nos dice Cristo en San Lucas, capítulo 12, verso 35 en adelante, dice:

“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas...”

Es como la parábola de las diez vírgenes con sus lámparas llenas de aceite; para poder estar encendidas tienen que tener aceite. “Vuestras lámparas encendidas”; ¿por qué? Porque tendremos el Espíritu Santo en nosotros, para poder así estar encendida nuestra lámpara y estar así alumbrando:

“y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.

Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.

Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.

Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón habría de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.”

Ese Siervo, el Padre de Familia es el Mensajero que Dios coloca en cada edad, tiene que estar vigilando y tiene que tener a los hijos de Dios vigilando por la Segunda Venida de Cristo, vigilando por la Venida del Hijo del Hombre con Sus ángeles y dándole el Alimento Espiritual de la Palabra, el Mensaje de Dios, para ese tiempo. Por eso es que ustedes pueden ver a través de la historia de la Iglesia de Jesucristo que desde los días de los apóstoles están vigilando y esperando la Venida del Hijo del Hombre, están esperando la Segunda Venida de Cristo, todos los cristianos desde el tiempo de los apóstoles hasta este tiempo en el cual estamos viviendo.

Hay personas que no creen en Cristo y entonces critican a los que creen, y dicen: “Pues si ya hace cerca de dos mil años que los cristianos están predicado que Cristo ha de venir y no ha venido.” ¿Y saben una cosa? Gracias a Dios que no vino mil años atrás, ¿por qué? Porque todavía nosotros no habíamos aparecido. ¿Y por qué ha tardado tanto tiempo? Porque El está creando una Nueva Raza, El está reproduciéndose; “Si el grano de trigo no cae en Tierra y muere, el solo queda, pero si cae en tierra y muere mucho fruto lleva.” Si usted siembra un grano trigo nace en la forma de una planta y luego crece y lleva fruto, y el fruto, ¿qué es el fruto? Pues más granos de trigo, muchos granos de trigo. Y Jesucristo, el Grano de trigo, es el Hijo de Dios, murió, resucitó y ascendió al Cielo y el día de pentecostés nació en la forma de una Planta de trigo, en la forma de la Iglesia; la Iglesia de Jesucristo es la Planta de trigo producto de Jesucristo el Grano de trigo que fue sembrado en Tierra.

Y ahora, es en la Planta de trigo donde aparece el trigo, y es en la Iglesia de Jesucristo donde aparecen los hijos e hijas de Dios, ahí es donde obtienen el nuevo nacimiento, ahí es donde son llamados, donde son juntados y donde son bautizados, y donde son llenos del Espíritu Santo; ahí nacen de nuevo y ahí vienen a formar parte de la Familia de Dios, vienen a ser parte de la Casa de Dios, la Familia de Dios: los hijos e hijas de Dios; es una Familia lo que Dios está creando, es Su Familia, y Su Familia viene por Creación Divina por medio del Segundo Adán que es nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, veamos lo que dice San Pablo en su carta a los Efesios —luego continuaremos este pasaje— su carta a los Efesios San Pablo dice, capítulo 2, verso 19 en adelante, dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.”

Y así como cuando usted nació aquí en la Tierra, vino a ser parte de una familia terrenal; ahora al nacer de nuevo, luego de creer en Cristo como su Salvador, ahora ha nacido de nuevo y ahora ha nacido en una Familia Celestial, la Familia de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

“ ...y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio (ese Edificio es la Iglesia)... en quien todo el edificio bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor (ese es el Templo Espiritual de Dios),

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Ese es el Templo, el Nuevo Templo; ya no tenemos el tabernáculo que construyó Moisés, tampoco el templo que construyó el rey Salomón; el pueblo hebreo ya no tiene templo, tiene sinagogas, pero el templo ya no lo tiene; donde estaba el templo que construyó Salomón y que fue destruido y luego fue restaurado, en la actualidad lo que tienen es la Mezquita de Omar, un templo que no es hebreo. Pero Jesucristo, nuestro Salvador, está construyendo por Creación Divina un Nuevo Templo, y ese Nuevo Templo es la Iglesia del Señor Jesucristo, para morada de Dios en Espíritu Santo en Su Iglesia y en cada miembro de Su Iglesia.

Y ahora, continuamos aquí en San Lucas, donde nos dice:

“Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá...”

Y luego sigue diciendo:

“Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?

Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?

Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes (O sea, que lo colocará como Administrador de los bienes de Jesucristo).”

Y ahora, hemos visto que de etapa en etapa, de edad en edad, Cristo ha enviado a Su Iglesia siervos fieles y prudentes.

¿Y para este tiempo final enviará Jesucristo algún siervo fiel y prudente, para que esté vigilando y tenga a Su Iglesia vigilando por la Venida del Hijo del Hombre en este tiempo final? ¿Tendrá Jesucristo algún Instrumento para este tiempo final a través del cual se manifieste y le hable a Su Iglesia, y la tenga alerta para que pueda en este tiempo final obtener su transformación, obtener la Redención del cuerpo? Hay cosas grandes prometidas para este tiempo final.

Este tiempo en el cual vivimos nosotros es el tiempo más grande de toda la historia de la Iglesia del Señor Jesucristo, siendo que estamos viviendo los Días Postreros, como también vivieron en los Días Postreros los apóstoles, como les mostré que dijo San Pablo que aquellos días eran los Días Postreros en los cuales Dios había hablado por medio de Jesucristo, y San Pedro el día de pentecostés les estaba leyendo aquí, vamos a terminar, dice:

“...porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día (o sea, de 8:00 a 9:00 de la mañana).

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel:

Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne,

Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán...”

¿Para cuándo Dios hizo la promesa de derramar de Su Espíritu Santo sobre toda carne? Para los Postreros Días; sobre toda carne que arrepentida de sus pecados recibiría a Cristo como Su Salvador, lavaría Sus pecados en la Sangre de Cristo, sería bautizada o bautizado en el Nombre del Señor y recibiría el Espíritu Santo; para esas personas es la promesa del Espíritu Santo, para todos aquellos cuanto el Señor vuestro Dios llame.

“Vuestros jóvenes verán visiones,

Y vuestros ancianos soñarán sueños;

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días

Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

Y daré prodigios arriba en el cielo,

Y señales abajo en la tierra,

Sangre y fuego y vapor de humo;

El sol se convertirá en tinieblas,

Y la luna en sangre,

Antes que venga el día del Señor,

Grande y manifiesto;

Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

¿La salvación está dónde? En Jesucristo. Estamos en un tiempo muy importante.

Luego que estas personas, vean ustedes, escucharon a Pedro predicando, al oír... en este mismo capítulo 2, verso 37 en adelante, dice:

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

La promesa del Espíritu Santo es para cuantos el Señor nuestro Dios llame. Por eso el llamado es para todo ser humano, para que se arrepienta de sus pecados, lave sus pecados en la Sangre de Cristo, sea bautizado en Su Nombre y Cristo le dé el Espíritu Santo, el bautismo del Espíritu Santo y se produzca en la persona el nuevo nacimiento.

Hemos llegado a un tiempo muy importante en el Programa Divino.

A través de la historia de la Iglesia de Jesucristo, siempre que se ha llegado al fin de un siglo, el cristianismo ha tenido un estremecimiento espiritual, y se ha preguntado, tanto los líderes religiosos como el resto del pueblo: “¿Será este el fin del siglo del cual habló Cristo, en el cual enviaría Sus ángeles para llevar a cabo la cosecha, para llevar a cabo el recogimiento de los escogidos, para con Gran Voz de Trompeta enviar a Sus ángeles y juntar a Sus escogidos?” Siempre que se llega al fin de un siglo hay esa expectativa en el cristianismo.

Y hemos llegado ahora al último año del siglo XX y último año del sexto milenio de Adán hacia acá, y último año del tercer milenio de Cristo hacia acá. El año 2000 es el último año, y nos preguntamos: “¿Será este el fin del siglo del cual habló Cristo en donde enviaría Sus ángeles con Gran Voz de Trompeta?” La Señal del Hijo del Hombre, dice Cristo que será vista en el Cielo. En San Mateo, capítulo 24, verso 30 al 31, dice:

“Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Toda persona se pregunta, toda persona que ha leído la Biblia se pregunta: “¿Seré yo un escogido de Dios?” Esa pregunta está siempre en el corazón de toda persona que lee la Biblia y que cree en Jesucristo como su Salvador.

Para este tiempo final los escogidos tienen la promesa de que Jesucristo, el Hijo del Hombre, les enviará a Sus ángeles con Gran Voz de Trompeta, son los mismos ángeles de los cuales habló en la parábola del trigo y de la cizaña y dijo que así sería en el fin del siglo; dijo que el Hijo del Hombre enviaría Sus ángeles.

Así que en el fin de algún siglo estarán los ángeles del Hijo del Hombre aquí en la Tierra, pero antes la Señal del Hijo del Hombre aparecerá en el Cielo. Recuerden que es la Señal, una Señal, la Señal del Hijo del Hombre. Así como la Señal de la Primera Venida del Hijo del Hombre estuvo en el Cielo y en aquel tiempo fue la estrella de Belén, la cual vieron los magos, aquellos sabios que vivían en el territorio de babilonia y vinieron a Jerusalén buscando al Mesías, y cuando llegan a Jerusalén y preguntan: “¿Dónde esta el rey de los judíos que ha nacido, porque su estrella hemos visto en el Oriente? El sumo sacerdote, el concilio del Sanedrín, el concilio de la religión hebrea y los sacerdotes no sabían nada acerca de la Primera Venida de Cristo ya cumplida en medio de ellos, ya nacido en medio de ellos; aunque no había comenzado Su Ministerio ya Dios había comenzado el cumplimiento de la Primera Venida de Cristo.

Y ahora, no pueden encontrar al Mesías en Jerusalén, ellos pensaban: “como allí está el templo, pues debe estar allí”; pero allí nada sabían del nacimiento del Mesías. Pero les dijeron... Herodes preguntó dónde tenía que nacer el Mesías, Herodes tuvo un poco más de inteligencia que los mismos sacerdotes, y preguntó: “¿dónde debe haber nacido el Mesías?” Va y busca la Escritura: “en Belén de Judea”; porque así dice en Miqueas, capítulo 5, verso 2, “tiene que ser en Belén de Judea,” entonces Herodes le dice a los magos: “vayan a Belén de Judea, busquen al Mesías, cuando lo encuentren lo adoran y entonces me lo hacen saber a mí para yo ir a adorarle;” pero las intensiones de  Herodes era matarlo para que el pueblo hebreo no tuviese al Mesías; pero Dios lo libró de las manos de Herodes.

Ahora, vean ustedes, sabiendo que la Señal ya estaba en el Cielo y que Herodes estaba interesado —no con buena intensión— en saber dónde estaba el Mesías y conocerlo; el sumo sacerdote y el concilio del sanedrín estaban llamados a salir rumbo a Belén de Judea para darle la bienvenida al Mesías en Su nacimiento; pero ya llevaba como dos años que estaba apareciendo esa estrella en el Cielo; por lo tanto el Mesías tendría como dos años aproximadamente de edad.

Los magos vinieron de babilonia, de esos territorios para buscar al Mesías y no se iban a ir sin encontrar al Mesías. Pero miren, lo cómodo que estaba el sumo sacerdote y los demás sacerdotes y el concilio de la religión hebrea, ni se movieron de allí para buscar al Mesías en Belén de Judea; pero aquellos sabios que vinieron buscando al Mesías, pasaron mucho trabajo para venir en camellos (que era el medio de transportación mejor que tenían en aquellos días), vinieron para buscar al Mesías y no se iban a ir hasta encontrar el Mesías, ellos sabían que aquella estrella era la Señal del Hijo del Hombre en Su Primera Venida; por lo tanto ellos iban a buscar al Mesías.

Ahora, “hay que ir de acuerdo a las Escrituras, ese es el plano, ese es el plano, ahí está todo señalado”; y fueron a Belén de Judea, y cuando salieron comenzaron a ver de nuevo la estrella que los guió, llegaron a Belén de Judea, entraron a una casa donde estaba el Mesías.

Ahora, los pastores cuando fueron por orden del Angel que les apareció con el ejército celestial cantando que había nacido en Belén de Judea el Mesías, el Angel le dijo que fueran a un pesebre y allí encontrarían al Mesías envuelto en pañales; pero ahora cuando los magos llegan a Belén, no van a un pesebre, sino que van a una casa ¿por qué? Porque ya el niño Jesús, ya tiene aproximadamente dos años de edad, la estrella ya llevaba dos años apareciendo en el Cielo.

Y ahora, lo encuentran, lo reconocen, lo adoran, le entregan las ofrendas que traían: Incienso, mirra y oro, y luego se marchan por otro camino; porque el Angel le dijo a ellos que se fueran por otro camino, ¿por qué? Porque Herodes buscaría al niño para matarlo, y entonces el Angel le aparece a José en sueños también, y le dice: “Toma al niño y a su madre y vete a Egipto porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.”

Porque Herodes cuando se dio cuenta que los magos no regresaban, se dio cuenta que los magos ya se habían ido por otro lugar, por otro camino, y Herodes mandó a matar a todos los niños de dos años hacia abajo de acuerdo al tiempo en que... de acuerdo al tiempo que llevaba la estrella apareciendo, ya llevaba unos dos años apareciendo esa estrella; por lo tanto Herodes dijo: “si lleva dos años apareciendo, pues el Mesías ya tiene unos dos años de edad,” dijo: “pues entonces acabo con todos los niños de dos años y Uno de ellos tiene que ser el Mesías.”

Primero él quería ir directamente al Mesías, y dijo: “van ustedes, lo buscan, lo encuentran, lo adoran y vienen y me dicen dónde está y yo voy para adorarlo”; y era para matarlo, ya no iba a matar más niños sino Uno solo; pero por causa de Uno murieron los demás; ellos murieron por Cristo, porque estaban buscando a Cristo para matarlo (los niños allá en Belén de Judea); pero luego Cristo a los 33 años murió por ellos y por todos los seres humanos.

Y ahora, podemos ver que fue cuidado por Dios el niño Jesús y fue enviado a Egipto en lo que moría el rey Herodes.

Ahora, para este tiempo final, así como el pueblo hebreo, el Israel terrenal, estaba esperando la Venida del Mesías y vino en medio del pueblo hebreo, en medio del Israel terrenal, y apareció la Señal también en el Cielo, y ni se dieron cuenta; después que apareció la Señal pasaron cerca de 30 para comenzar Su ministerio, comenzó Su ministerio, tuvo tres años y medio de ministerio y tampoco pudieron reconocer que aquel era el Mesías, más bien decían: “no reinará éste sobre nosotros,” y pidieron su muerte a Pilato.

Ahora, ¿quién está esperando la Segunda Venida de Cristo? La Iglesia del Señor Jesucristo. El cristianismo ha estado esperando la Venida del Señor Jesucristo, la Venida del Hijo del Hombre por dos mil años aproximadamente, o sea, desde que El se fue hasta este tiempo final. Cristo dijo que aparecerá la Señal del Hijo del Hombre en el Cielo.

Siempre que Dios va hacer algo en la Tierra primero lo muestra en el Cielo, cuando Cristo habla de señales en el Cielo, eso significa que esas señales estarán dando testimonio de cosas que estarán sucediendo en este planeta Tierra, pero aparecen las señales en el Cielo de que algo en la Tierra va a suceder; como cuando usted ve el Cielo lleno de nubes oscuras, ¿qué usted dice?: “¡viene agua, va a llover!” Y cae un aguacero, porque la señal se vio en el Cielo de lo que iba a venir, de lo que iba a suceder en la Tierra, iba a venir agua en la Tierra y se vio la señal en el Cielo.

Cristo dijo a los sabios del pueblo hebreo, teólogos, sabios de la religión hebrea, de los cuales estaba escondido el misterio de la Primera Venida de Cristo, porque Dios escondió de los sabios, de los ojos de los sabios y entendidos; o sea, de los teólogos de la religión hebrea, escondió el misterio de la Primera Venida de Cristo, pero lo reveló a los niños; eran las personas sencillas, que eran niños en cuanto a conocimiento teológico, pero a ellos fue que Dios le abrió los ojos para poder ver, entender, que Jesús era el Mesías prometido para el pueblo hebreo.

Y ahora, Cristo dice en una ocasión a aquellos sabios, les dijo: “ustedes...” Les dijo: “hipócritas.” Y les dice: “ustedes pueden discernir cuándo ha de llover en el Cielo y dicen: ‘mañana será un buen día’ ¿por qué? Porque miran al Cielo y ven la señal en el Cielo, y pueden decir: ‘mañana habrá lluvia’ ¿por qué? porque miran el Cielo y ven la señal en el Cielo.” Y dice: “Y entonces no pudieron discernir el tiempo en que estaban viviendo, el tiempo profético en que estaban viviendo.” Las señales de los tiempos no las podían discernir, no pudieron discernir la señal de los tiempos, la Señal en el Cielo de la Primera Venida de Cristo que fue la estrella de Belén, y no pudieron discernir las demás señales de los tiempos, no pudieron discernir que la aparición de Juan el Bautista predicando era la señal de que el Mesías ya estaba en la Tierra para comenzar Su ministerio, porque primero enviaría Su precursor; pero antes de venir el Mesías predicando, pues tenía que haber crecido y para eso tenía que haber nacido allí en la tierra de Israel.

Y ahora, es el cristianismo el que se encuentra en un tiempo paralelo al tiempo de la Primera Venida de Cristo. Y Cristo ha dicho que habrá señales en el Cielo, y sobre todas las señales que habrá en el Cielo, habrá una: la Señal del Hijo del Hombre en el Cielo. Y nos dice que verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes del Cielo, en otro de los evangelios, dice: “viniendo en una nube...”

En apocalipsis, capítulo 10, también lo encontramos, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.”

Ese Angel Fuerte que desciende del Cielo es Cristo, el Hijo del Hombre, ahí lo tenemos con Su rostro como el Sol como apareció en el monte de la transfiguración, en donde estuvo mostrando el misterio de Su Segunda Venida con Sus ángeles que es el misterio de Su Segunda Venida con los Dos Olivos, con Moisés y Elías que aparecieron allí en el monte de la transfiguración hablando con Jesús.

Encontramos a Cristo también aquí, el Hijo del Hombre, en Apocalipsis, capítulo 1, verso 14 en adelante, dice... o verso 12 en adelante, dice:

“Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre,

vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por  el  pecho con un cinto de oro.

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza (aquí lo tenemos con Su rostro como el Sol).”

Cristo es nuestro Sol de Justicia. Malaquías, capítulo 4, verso 2, dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.”

Esa es la Venida del Hijo del Hombre como el Sol de Justicia; el sol es el astro rey y Jesucristo es el Rey de reyes y Señor de señores, El es nuestro Sol, El siendo nuestro Sol, dice: “y en sus alas traerá salvación.” Sus alas son Sus ángeles, son los Dos Olivos: Moisés y Elías, los cuales aparecieron uno a cada lado de Jesús en el Monte de la Transfiguración; por eso es que aparecen en el libro del Apocalipsis, en el capítulo 1.

Esos Ministerios estarán aquí en la Tierra siendo manifestados y con Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a todos los escogidos de Dios, es el Ministerio de Moisés y el Ministerio de Elías, el Ministerio de los Dos Olivos de Apocalipsis, capítulo 11, fue el Espíritu Santo en Moisés y fue el Espíritu Santo en el Profeta Elías, es el Espíritu Santo el que opera esos Ministerios.

El Espíritu Santo en este tiempo final estará operando nuevamente esos Ministerios, encontramos que para el tiempo de la Primera Venida de Cristo, la promesa era que El enviaría un mensajero, un precursor el cual sería Elías, y cuando se cumplió esa promesa, ese mensajero se llamaba Juan el Bautista, y cuando le dicen a Jesús Sus discípulos: “¿por qué dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero?” Jesús les dice a ellos: “A la verdad Elías vendrá y restaurará todas las cosas.” Hablando del Elías que vendrá en el tiempo final: “Más yo digo que ya Elías vino”; o sea, que el Elías que tenía que venir para preparar al pueblo para la Primera Venida de Cristo, ya había venido y ni los discípulos sabían quién era el Elías que ya había venido y que le había preparado el camino al Señor, y el que le preparó el camino al Señor fue Juan el Bautista, un pariente, un primo, de Jesús, hijo de Elisabet la pariente de la virgen María.

Y ahora, cuando Jesús les dice: “más yo os digo que ya Elías vino e hicieron de él todo lo que quisieron,” entonces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista, ya también Jesús... eso está en el capítulo 17, verso 10 al 13 de San Mateo; ya en el capítulo 11, ya Cristo les había dicho también que Juan el Bautista era Elías. En el capítulo 11 de San Mateo, Jesús había enseñado que Juan era Elías, vean, dice... capítulo 11, verso 13 al 14, dice:

“Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan.

Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que había de venir.”

Y se llamaba Juan, y Jesús dice que es Elías; y el arcángel Gabriel cuando le apareció a Zacarías el sacerdote, le dijo que tendría un hijo y que le pondría por nombre Juan, pero vendría en el espíritu y virtud de Elías. El Ministerio era el Ministerio de Elías, pero el hombre se llamaba Juan.

Cuando Dios promete enviar un profeta que ya vino en el pasado y se fue, y en la profecía dice que enviará ese profeta y coloca el nombre de ese profeta, lo que El envía es el Ministerio de aquel profeta en otro profeta; el Espíritu Santo que estuvo en aquel profeta entonces viene en otro profeta y opera aquel ministerio, y ese hombre es el profeta que estaba prometido que vendría, pero viene con aquel ministerio siendo operado por el Espíritu Santo, el mismo que operó ese Ministerio en aquel profeta, lo opera en este otro profeta.

Por eso Juan el Bautista era Elías en cuanto al Ministerio, el Ministerio que el Espíritu Santo estaba operando en él era el Ministerio de Elías, pero el hombre se llamaba Juan, el velo de carne se llamaba Juan.

Podemos ver ese misterio y podemos ver que para este tiempo final la promesa es que Dios enviará a Elías de nuevo, ese es el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y para los que lo quieran conocer y recibir: el Rvdo. William Branham es el Elías que habría de venir precursando la Segunda Venida de Cristo, ya vino y se fue, un norteamericano ministro de Jesucristo del Cuerpo Místico de Jesucristo.

Y ahora para este tiempo final, tenemos un tiempo paralelo al tiempo de Juan el Bautista y de Jesús, para el tiempo del nacimiento de Jesús apareció una Señal en el Cielo, fue la Señal del Hijo del Hombre.

Para este tiempo final Cristo ha prometido la Señal del Hijo del Hombre en el Cielo, Señal que estará dando testimonio de lo que Jesucristo estará haciendo en esta Tierra, con esa Señal del Hijo del Hombre en el Cielo luego Cristo dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos.” [San Mateo, 24:31 - Editor]. Les dije que esos ángeles son los Dos Olivos, Moisés y Elías; nuevamente los Ministerios de Moisés y de Elías serán manifestados en la Tierra en carne humana por el Espíritu Santo, y tendremos el llamado de la Gran Voz de Trompeta bajo los Ministerios de los ángeles del Hijo del Hombre, bajo los Ministerios de los Dos Olivos, los Ministerios de Moisés y Elías primeramente para los escogidos del cristianismo y después para los escogidos del pueblo hebreo.

Ahora, la Señal del Hijo del Hombre en el Cielo, en febrero 28 de 1963, apareció en los cielos de Arizona, una nube misteriosa, a unas 26 millas de altura, donde no pueden aparecer nubes porque no hay humedad, ni viajan aviones a esa altura; y fue un misterio tan grande que hasta fue tomada en fotos y fue publicada en revistas, como la revista “CIENCIA,” y la revista “LIFE” —Life en español es vida.— Fue vista ahí, y tomada en fotos y publicada; apareció en la tarde esa Señal; aquí fue tomada en la tarde, era gigante esta nube, de unas 30 millas de largo o de ancho, la nube, y fue un misterio para la ciencia, su tamaño, la altura en que apareció; y aún publicaban después que si alguien sabía algo con relación a esa nube, lo hiciera saber al lugar del observatorio donde habían estado viendo esa nube los hombres de ciencia [El Hno. William muestra la fotografía de la nube - Editor].

El Rvdo. William Branham estaba en las montañas allá en ese territorio, y la explicación de esta nube es la siguiente: ángeles de Dios le aparecieron al Rvdo. William Branham y lo levantaron —por su puesto— en su cuerpo teofánico, en espíritu, y aquí aparecen estos ángeles de Dios en sus cuerpos teofánicos, son los ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia y otro ángel diferente a los demás, el cual es el más sobresaliente de ellos, del cual el Rvdo. William Branham dice que es el ángel que lo levantó y que es el ángel que tiene el Séptimo Sello, y el Séptimo Sello es la Segunda Venida de Cristo.

Esta señal apareció en el Cielo en febrero 28 de 1963; así que hoy se están cumpliendo 37 años desde la aparición de esa Señal en el Cielo; 37 años ya han transcurrido.

Y ahora, veamos lo que dijo el Rvdo. William Branham con relación a esa Señal en el Cielo en el Mensaje titulado: “Tratando de hacer un servicio a Dios sin ser la Voluntad de Dios,” página 32, dice:

“Habrá señales arriba en los Cielos; y cuando estas cosas sucedan, terremotos en diferentes lugares, entonces aparecerá la señal en el Cielo del Hijo del Hombre. Ese día en San Lucas, el Hijo del Hombre se revelará. El mismo otra vez siendo revelado. El mismo. Y el mundo se verá como Sodoma y Gomorra.”

También hay otro mensaje parecido: “Tratando de hacer servicio a Dios fuera de Su Voluntad,” en la página 23 el Angel del Señor le decía al Hno. Branham cuando tenía esta nube así [el Hno. William muestra la fotografía de la nube - Editor], le decía que la girara, la tornara, hacía la derecha y cuando lo hizo, entonces se veía el rostro del Señor formado por esa nube de ángeles. Veamos, escuchemos lo que dijo el Rvdo. William Branham:

“Y cuando lo hice (cuando la voltea), Uds. ven lo que es: La Cabeza (o sea, el rostro) de Cristo (eso es conforme a la pintura que hizo el pintor alemán) de Hottman a la edad de treinta y tres años (o sea, como aparece en la pintura, así aparece formado el rostro del Señor por esta nube que es formada por ángeles).”

“Aquí, miren, vean Su barba (aquí está su barba como en la pintura, en la pintura está su barba oscura), su rostro.”

Dice: “Su barba negra (mostrando como en la pintura), Su rostro (todo el rostro), Sus ojos (esto es aquí), Su nariz (aquí) y el resto. Vea la parte de Su pelo (o sea, de Su cabello). Vea la parte de Su pelo aquí ascendiendo (o sea, va subiendo aquí Su cabello). Y El está cubierto con esa peluca del Angel blanco para mostrar que el Mensaje de El siendo Dios es la verdad.”

Aquí el Angel que era diferente a los demás es el que está aquí formando el Cabello Blanco del Señor. En Apocalipsis aparece el Hijo del Hombre con Su Cabello Blanco como blanca lana.

Y ahora en el Cielo Dios coloca esta Señal, esta Señal en el Cielo donde nos muestra aquí al Hijo del Hombre con Su Cabello Blanco, ese Cabello Blanco formado por el Angel que era diferente a los demás.

Hemos tenido la Señal del Hijo del Hombre en el Cielo y no todo el mundo se ha dado cuenta de lo que ha sucedido. El Hijo del Hombre, Cristo envía Sus ángeles con Gran Voz de Trompeta para juntar a Sus escogidos en el Día Postrero con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio, con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino son llamados y juntados todos los escogidos de Dios del Día Postrero, para ser preparados, para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Son llamados en este tiempo final, ¿y con qué son llamados? Con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino.

Para poder conocer todas estas cosas que en este tiempo final estarían sucediendo, necesitamos escuchar la Voz de Cristo, el cual para el Día del Señor (este tiempo final), el Día Postrero que es el Séptimo Milenio de Adán hacia acá y tercer milenio de Cristo hacia acá. El Séptimo Milenio comienza el próximo año conforme al calendario gregoriano, pero si aplicamos el calendario profético de 360 días ya hacen años que comenzó, pero vean ustedes, ese es el Día Postrero.

Ahora, Cristo no dijo en qué año del Día Postrero El resucitaría a los creyentes en El que ya han partido, pero en algún año del Milenio Postrero, que es el séptimo milenio, en algún año El los va a resucitar y nos va a transformar a nosotros; pero antes los que van a ser transformados tienen que ser llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, bajo el Ministerio del Espíritu Santo operando los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y de Elías a través de un Hombre, de un Profeta, que El enviará en este tiempo final para darle a conocer a toda la Iglesia de Jesucristo todas estas cosas que deben suceder y así todos ser preparados para nuestra transformación.

Veamos Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 11, dice Juan el apóstol:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”

¿Quién es el Alfa y Omega, quién es el primero y el último? Pues nuestro amado Señor Jesucristo. No hay otro. Juan el apóstol fue transportado al Día del Señor, Juan el apóstol fue transportado a este tiempo final en espíritu, y escuchó la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta, la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, la misma Trompeta de Dios de la cual habla San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, verso 12 al 17, y la Trompeta Final de la cual habla en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 50 al 58; es la misma Trompeta, la Trompeta del Evangelio, llamando y juntando a los escogidos de Dios del Día Postrero, los cuales tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, Cristo dijo: “mis ovejas oyen mi Voz y me siguen.” — “El que es de Dios, la Voz de Dios oye.” El dijo también: “Yo las llamo por su nombre.” ¿Por qué? Porque El tiene en el Cielo el nombre de cada uno de Sus hijos escrito en el Libro de la Vida del Cordero.

En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice:

“Después de esto miré (o sea, después de las siete edades de la Iglesia)... mire, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Hay cosas que sucederán después de las que ya han sucedido, y Cristo ha prometido darlas a conocer, esta es la Voz de Cristo, esa Voz de Trompeta diciéndole a Juan, el cual representa a la Iglesia del Señor Jesucristo diciéndole que suba.

De etapa en etapa, Cristo ha enviado un mensajero para cada etapa de Su Iglesia, y Su Iglesia está representada aquí en esta forma, y de edad en edad la Iglesia ha ido subiendo en forma progresiva y este es el Monte de Sion, la Iglesia de Jesucristo en este diagrama sencillo que usó el Rvdo. William Branham para explicar todas estas cosas; luego que llegamos a este tiempo final, tenemos que subir más arriba que es la Edad de la Piedra Angular, subir a la Edad de la Piedra Angular donde Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestándose por medio de un Mensajero y estará hablándonos por medio de un Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora vamos a ver quién es ese Mensajero prometido por Dios, todos le preguntaríamos a Jesucristo si El estuviera con nosotros aquí, le preguntaríamos: “¿A quién Tu enviarás en el tiempo final, para que nos dé a conocer todas las cosas que han de suceder? ¿A través de quién Tu vas a estar manifestado hablándonos todas estas cosas? Pues que lo diga el Señor Jesucristo, porque antes de nosotros tener la pregunta, ya El tenía la contestación, ya el contestó esa pregunta: Apocalipsis 22, verso 16 al 17, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Ese es el Enviado de Jesucristo, ése es el Profeta final de Jesucristo para Su Iglesia y para el pueblo hebreo, ése es el Profeta de la Dispensación del Reino con el Ministerio profético para el Día Postrero a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo estará manifestado hablándole a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto, hablándole a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta.

En Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

¿A quién ha enviado? A Su Angel. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. Ese es el Enviado de Jesucristo. El Dios de los espíritus de los profetas ha enviado Su Angel, ha enviado un espíritu de Profeta a Su Iglesia para darle a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, y a través de se Profeta Mensajero llamado el Angel de Jesucristo es que Cristo estará manifestado en Espíritu Santo hablándonos con esa Voz, Gran Voz de Trompeta, todas estas cosas que deben suceder pronto. Y si oyes hoy Su Voz, no endurezcas tu corazón, como hizo el pueblo hebreo y han hecho muchas otras personas; sino abre tu corazón, y dí: “Señor Jesucristo enseñame todas las cosas que deben suceder pronto. Tu has dicho que has enviado Tu Angel para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, yo quiero escuchar y leer todo lo que Tu Angel ha dicho, porque sé que lo que El ha dicho, has sido Tu a través de Tu Angel. Yo sé que eres Tu el que has estado hablándole a Tu Iglesia a través de un hombre, a través de Tu Angel, a través de un Profeta.”

Y así es como toda persona que tiene su nombre escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, siendo una oveja del Señor estará escuchando la Voz de Cristo, estará siendo llamado y juntado en el Cuerpo Místico de Cristo y preparado para ser transformado y llevado con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. ¿Vieron lo sencillo que es todo?

¿Quién iba a imaginarse que la Señal de la cual Cristo habló ya estaba cumplida? Pues ya está cumplida desde hace 37 años. La Señal de la Primera Venida de Cristo en el Cielo, la estrella que saldría de Jacob, ya van casi dos mil años y todavía el pueblo hebreo no sabe que esa señal ya apareció en el Cielo en los días en que nació Jesús.

Pero la ignorancia de las personas no invalida el cumplimiento de la Promesa Divina, Dios cumple lo que El prometió, lo vean, lo entiendan, o no lo entiendan la gente; y para poder entender, pues entonces Dios envía un Mensajero dando testimonio de todas estas cosas para que podamos entender, abriéndonos las Escrituras. Y entonces nosotros decimos: “¡Pero si esto era lo que yo estaba esperando, lo leía no lo entendía y ahora tan sencillo que es! Y cuando leía de los Días Postreros... y miren, los Días Postreros comenzaron en el tiempo de Jesús.”

Días Postreros delante de Dios para los seres humanos son los milenios postreros que son: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio; y ya conforme al calendario gregoriano el próximo año entramos al Séptimo Milenio que es el Día Postrero delante de Dios, pero si aplicamos el calendario profético, ya hace tiempo estamos en el Día Postrero.

Por eso es que nuestras cabezas han sido levantadas al Cielo, a Dios y a todo Su Programa. Y podemos ver que en el Cielo esa Gran Señal, esa nube misteriosa, que apareció, era nada menos que ángeles de Dios en sus cuerpos teofánicos, los mensajeros de las siete edades y un Angel Mensajero diferente a los demás, el cual para este tiempo final tiene que tener Su Ministerio para cumplir Dios así el misterio del Séptimo Sello, y al final, entonces Dios adoptará a Su Angel Mensajero. La Adopción es la transformación de nuestros cuerpos, y adoptará a los muertos en Cristo resucitándolos en cuerpos eternos y adoptará a cada hijo e hija de Dios, a cada creyente en Cristo nacido de nuevo en este tiempo final; y entonces todos seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo con un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y jovencito para toda la eternidad. Usted podrá vivir mil años y después mirarse en el espejo y decir: “Todavía estoy jovencito como cuando recibió este nuevo cuerpo (y decir). ¡Este si que es el cuerpo que yo necesitaba!.”

[CORTE EN EL VIDEO ORIGINAL - EDITOR].

Y esa promesa es para cada uno de ustedes y para mí también. Por eso es tan importante recibir a Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo y así nacer de nuevo, nacer en el Reino de Dios, nacer en esta Nueva Creación de la cual Jesucristo es el Primero. Pronto El nos dará la semejanza física Suya, que es un cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible.

“EL PUEBLO QUE HA VISTO LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

Y los que no vivieron esos días o no estaban allí, pues miren la tenemos aquí. Si pudiésemos tener una foto también de la estrella de Belén, lo que pasa es que los magos no tenían cámara en aquellos días, pero si no esos magos de seguro tomaban esas fotos y las guardaban y decían: “Nosotros fuimos, vimos el Mesías y aquí está la Señal que vimos en el Cielo.”

Pero en esos tiempos no habían cámaras como hoy en día, no tenían las cámaras, así que solamente en pinturas, cuadros que hayan pintado es que podemos ver la estrella de Belén señalando el territorio donde el Mesías había nacido, o sea, la ciudad de Belén. En aquel tiempo hubo un grupo de personas —aunque pocos— que podían decir que habían visto la Señal de la Primera Venida del Hijo del Hombre en el Cielo, aquellos sabios podían dar testimonio de eso.

Y ahora, en este tiempo hay un pueblo que ha visto la Señal del Hijo del Hombre en el Cielo, y aunque sea en fotos la hemos visto, y esto da testimonio de lo que Cristo estará haciendo en este tiempo final en el cual nosotros estamos viviendo, y da testimonio de lo que ha estado haciendo desde la década del 60 hasta este tiempo final.

Las señales en el Cielo dan testimonio de las cosas que Dios hace en la Tierra, cuando en el Cielo aparecen señales, nosotros tenemos que estar conscientes que cosas grandes estarán sucediendo en la Tierra, y si podemos identificar esas señales, las podemos identificar en la profecía bíblica, entonces podemos ver lo que estará sucediendo en la Tierra.

“EL PUEBLO QUE HA VISTO LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes, dándoles testimonio de: “EL PUEBLO QUE HA VISTO LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE EN EL CIELO.”

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, nuestro Salvador, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto Cristo resucite los muertos creyentes en El y nos transforme a nosotros y nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, a la Casa de nuestro Padre Celestial. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y continúen pasando una noche llena de las bendiciones de Jesucristo nuestro amado Salvador.

Dejo nuevamente con ustedes al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar ya nuestra parte en esta ocasión. Con nosotros el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín.

“EL PUEBLO QUE HA VISTO LA SEÑAL DEL HIJO DEL HOMBRE.”

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