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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 21, verso 1 en adelante, donde dice:

“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.

Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.

Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel;

al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al occidente tres puertas. Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y sobre ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.

El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.

La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.

Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.

El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio;

y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda piedra preciosa. El primer cimiento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, ágata; el cuarto, esmeralda;

  el quinto, ónice; el sexto, cornalina; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, amatista.

Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.

Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.

Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA MATERIALIZACION DEL CIELO EN LA TIERRA.”

Encontramos en este capítulo 21 del Apocalipsis, en este planeta Tierra, la Nueva Jerusalén, encontramos en esta Tierra a Dios, encontramos en esta Tierra a todos los que tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, los encontramos aquí en esta ciudad llamada la Nueva Jerusalén; esta ciudad estará en el territorio (en la actualidad) comprendido como la Tierra de Israel, tendrá aproximadamente 1500 millas de ancho por 1500 millas de largo y 1500 millas de alto, pues es en forma de monte, un monte en forma de una pirámide, y por eso es llamado el Monte de Dios, por eso es que a través de la Biblia se habla del Monte de Dios y han habido diferentes montes que han representado este Monte de Dios que estará durante la eternidad en donde habitarán los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Esta será la ciudad más grande que tendrá el planeta Tierra, y el territorio o terreno de esta ciudad cuando haya terminado el milenio y haya terminado también el juicio final y la Tierra pase por ese bautismo en fuego, el cual no sabemos por cuántos años será, sabemos que la Tierra será envuelta en fuego y luego de eso no sabemos por cuánto tiempo estará la Tierra siendo purificada.

O sea, que este planeta Tierra durante esa etapa por la cual pasará, una etapa en fuego, ahí los que hayan sido condenados estarán pasando por esa etapa de fuego donde serán quemados en cuerpos, en espíritu, también en alma, todos los que sean condenados.

Y ahora, no sabemos cuánto tiempo será, pero nosotros no tenemos problema porque seremos colocados en un lugar escogido por Dios para ese propósito donde no pasaremos por ese fuego que estará quemando la Tierra, y por consiguiente estará transformando la Tierra. Durante ese tiempo el diablo ahí será quemado también, y todos los ángeles que se rebelaron contra Dios, los cuales se fueron con el diablo en esa revuelta o rebelión en donde quisieron dar un golpe de estado —como diríamos en términos actuales.— Pero vean ustedes no logró la victoria total el diablo; por lo tanto las consecuencias para él será que dejará de existir él y los ángeles que con él se rebelaron en contra de Dios, no importa el rango que tenían esos ángeles y que tenía el diablo, el cual era un arcángel muy grande. Y también las personas que en vez de servirle a Dios han servido al diablo y a sus propósitos, también estarán allí, serán echados a ese lago de fuego dice la Escritura. Dice... vamos a ver aquí en el capítulo 20 del Apocalipsis, verso 10 en adelante, dice:

“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades (o sea, ‘y la muerte,’  el infierno) entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Aquí podemos ver lo que será el fin para millones de seres humanos, para el diablo y para los ángeles que se revelaron en contra de Dios en unión al diablo.

Pero luego en el capítulo 21 podemos ver el glorioso futuro, después del Reino Milenial, el glorioso futuro de todos los hijos e hijas de Dios que fueron redimidos por la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

También podemos ver ahí los que le hicieron favores a los escogidos de Dios en el tiempo que les tocó vivir, esas personas mantuvieron sus nombres escritos en el Libro de la Vida, en esa otra sección, no en la sección en que estaban los nombres de los escogidos de Dios, porque la sección en el Libro de la Vida donde están los nombres de los escogidos de Dios se llama: El Libro de la Vida del Cordero, es la sección del Cordero de Dios, la sección de los redimidos por la Sangre de Jesucristo el Cordero de Dios.

Ahora, los redimidos por la Sangre de Cristo no tendrán que ser juzgados en ese juicio final, en el Trono blanco al final del milenio, porque ya nosotros fuimos juzgados cuando Cristo fue juzgado, nosotros pagamos el precio de nuestro pecado cuando Cristo murió por todos nosotros, El pagó por nuestros pecados.

¿Cuando usted tiene una deuda y una hermano suyo la paga, cuánto queda debiendo usted? No queda debiendo nada. ¿Por qué? Porque su hermano la pagó. Y nuestro Hermano mayor pagó nuestra deuda, pagó por nosotros; por lo tanto no debemos nada, y por consiguiente hemos pasado de muerte a vida.

Y ahora, tenemos las grandes promesas de una restauración a la vida eterna la cual comenzó cuando lo recibimos como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en Su Sangre y recibimos Su Espíritu Santo, y ahí ocurrió una restauración espiritual en donde hemos sido restaurados a la sexta dimensión. Y para el Día Postrero seremos restaurados físicamente y entonces tendremos un cuerpo físico con vida eterna, un cuerpo glorificado, inmortal e incorruptible y también inter-dimensional, un cuerpo que no estará sujeto a las situaciones en que está sujeto nuestro cuerpo terrenal, un cuerpo que no estará sujeto al diablo y a las leyes del diablo, un cuerpo que no estará viviendo en esclavitud, sino que será un cuerpo libre, inmortal e incorruptible.

Y ahora, viendo que estas cosas son promesas divinas para los creyentes en Cristo, nosotros las creemos con toda nuestra alma y se tienen que materializar, porque el Cielo se está materializando ¿dónde? En la Tierra. La materialización del Cielo, miren cómo se va llevando a cabo de etapa en etapa, el mismo Dios se materializó en la Tierra y lo conocimos materializado en la Tierra como nuestro amado Señor Jesucristo, era el Verbo hecho carne, el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual creó los Cielos y la Tierra, el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, en medio de los seres humanos allá en medio del pueblo hebreo; esto es así porque se está materializando el Cielo ¿dónde? Aquí en la Tierra, y por consiguiente la séptima dimensión se está materializando en este planeta Tierra.

Vean ustedes cómo la Séptima Dimensión viene a materializarse en este planeta Tierra.

Miren ustedes a los arcángeles Gabriel y Miguel con Elohím, los cuales se materializaron en la Tierra y comieron con Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma y de Gomorra.

El ser humano no es otra cosa sino la materialización de un ser de otra dimensión en esta dimensión, porque esta dimensión terrenal es la materialización del mundo invisible, o sea, el mundo espiritual.

Y ahora, aún con la materialización aquí del mundo espiritual, aún con todo y eso seguimos siendo personas espirituales en nuestro interior. En nuestro interior somos personas espirituales y nuestro espíritu pertenece a otra dimensión; el primero que recibimos cuando nacimos, pues es del mundo, pertenece a la quinta dimensión; pero por medio de creer en Cristo como nuestro Salvador obtuvimos el nuevo nacimiento y obtuvimos un nuevo espíritu, un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, o sea, que el espíritu del ser humano es un cuerpo de otra dimensión, un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de otra dimensión.

Y ahora, por medio del nuevo nacimiento hemos obtenido un cuerpo de la sexta dimensión. ¿Y qué significa eso? Que la sexta dimensión se está materializando en la Tierra, y se está haciendo carne la Palabra, el Verbo, en este planeta Tierra en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, a medida que va pasando el tiempo, podemos ver en la historia de la Iglesia de Jesucristo cómo se ha estado materializando en la Tierra la séptima dimensión a la cual pertenece nuestra alma y la sexta dimensión a la cual pertenece el cuerpo teofánico que obtenemos de parte de Cristo al creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre y recibir Su Espíritu Santo y así recibimos el nuevo nacimiento y por consiguiente recibimos un cuerpo; porque cuando hay un nacimiento, un cuerpo ha nacido.

Y ahora, el cuerpo físico que tenemos en donde se ha materializado nuestra alma y el cuerpo teofánico nuestro que hemos obtenido, nuestro cuerpo físico será transformado y entonces tendremos un cuerpo inmortal, incorruptible, eterno y glorificado; y así el Cielo estará materializado en cuerpos inmortales y eternos en la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso la Iglesia del Señor Jesucristo es el Nuevo Templo, la Iglesia del Señor Jesucristo es también la nueva Jerusalén, la Jerusalén Celestial, la que desciende del Cielo, y en el capítulo 20 estará sobre esa montaña gigante en el territorio que hoy es la tierra de Israel, donde habitaremos y donde caminaremos con Cristo, y por cuanto Cristo estará allí, no habrá allí luz porque El es la Luz del mundo, no habrá noche porque El es Luz, y no habrá templo —dice— porque El es el Templo.

Ahora vean: una ciudad, y siendo la ciudad de Dios y no tiene templo. ¿Habían pensado ustedes en eso? Dice, miren en el capítulo 21, verso 22 en adelante del Apocalipsis, dice:

“Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina.”

O sea, que tiene luz propia, la misma Luz, la Columna de Fuego, el Pilar de Fuego, que alumbraba de noche al pueblo hebreo, estará alumbrando en esa ciudad, la Nueva Jerusalén, y por consiguiente no habrá noche y no tendremos que tener instalaciones eléctricas porque allí no habrá noche, será una ciudad que estará las 24 horas de día. ¿Por qué no habrá noche? Dice:

“La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.”

El resplandor de esa ciudad se verá a grandes distancias. La Tierra, pues tendrá un cambio de forma, y por cuanto la ciudad es en forma de pirámide, entonces la Tierra tendrá la forma de un trompo y estará girando, estará girando en la forma en que gira un trompo —pero un trompo bien aplomado—; así que esa ciudad se verá desde muy lejos. 1500 millas de alto, eso significa que pasará  de las nubes esa ciudad.

Y en el mismo orden en que el Cielo se ha materializado en la Tierra en la Iglesia de Jesucristo, estaremos en esa ciudad, vean ustedes: los apóstoles tienen sus nombres ¿dónde? En los muros de la ciudad. Y conforme a la forma en que fue establecido el pueblo hebreo en la Tierra de Israel, en la ciudad se tenían las doce puertas: tres puertas por el este, tres puertas por el oeste, tres puertas por el norte y tres puertas por el sur; y esas puertas ahí estaban bajo las cabezas de las tribus que eran los patriarcas, o sea, cada puerta representaba un patriarca.

Y por eso es que en la Nueva Jerusalén, vean ustedes, dice:

“Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, transparente como vidrio.”

Ahora vean las doce puertas, la ciudad tiene un muro y tiene doce puertas, un muro alrededor, y en cada lado, para el lado este tiene tres puertas, para el lado oeste tiene tres puertas, para el lado norte tiene tres puertas y para el lado sur tiene tres puertas. Y miren ustedes lo que dice de esas puertas en el verso 12, del capítulo 21:

“Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.”

O sea, que los nombres de los 12 patriarcas están escritos en esas puertas, el nombre de cada patriarca en la puerta que le corresponde. Por ejemplo en la puerta del este está el nombre de Judá y de los otros dos patriarcas que corresponden al este; para las tres puertas del lado oeste estarán los nombres de  Efraín que era la cabeza de tribu del oeste, con los otros dos nombres de los otros dos patriarcas correspondientes a esas puertas; y así por el estilo encontramos que en esas 12 puertas están los 12 nombres de los 12 patriarcas, un nombre en cada puerta.

Y por cuanto el juez se sentaba a la puerta (como está en la historia de Ruth y Booz), por cuanto se sentaba a la puerta el juez, los jueces del pueblo hebreo para juzgar, Cristo ha prometido 12 tronos a Sus apóstoles y tendrán allí 12 tronos, cada trono en cada puerta correspondiente. Y dice la Escritura, dice Cristo a ellos: “Y juzgaréis a las 12 tribus de Israel.”

Esa es la Teocracia siendo establecida para el pueblo hebreo, y por medio de la Teocracia será gobernada la humanidad, y la Teocracia es el gobierno de Dios, Dios gobernando la raza humana, no será un gobierno elegido por el pueblo, sino que será el Reino de Dios establecido en el planeta Tierra, gobernando el mismo Dios, y estará usando seres humanos en ese Reino; por eso es que los apóstoles tendrán una parte muy importante como Jueces y los mensajeros de cada etapa tendrán una  parte muy importante como Reyes y Jueces también, pues están ligados a los gentiles los mensajeros de las diferentes edades de la Iglesia de Jesucristo.

Esa Nueva Jerusalén que existirá durante el Reino Milenial aquí en la Tierra, esa ciudad, la cual es formada el territorio por un monte alto que brotará de la Tierra por medio de los volcanes en erupción que estarán durante esa etapa en donde la Tierra estará pasando por el bautismo en fuego, luego del Reino Milenial y luego del juicio final, vean ustedes, ahí estarán los escogidos de Dios, la Iglesia de Jesucristo y esa ciudad - esa será la ciudad de nuestro Dios con los hijos e hijas de Dios, y ahí no entrará ninguna cosa sucia o que haga abominación, sino aquellos que tienen sus nombres escritos ¿dónde? en el Libro de la Vida del Cordero.

Ahora, esa es la ciudad de nuestro Dios, esa es la Casa de Dios con los hijos e hijas de Dios.

Y ahora, todo eso que estará siendo visto durante la eternidad en esa ciudad, se ha materializado en la Iglesia del Señor Jesucristo de edad en edad; y por consiguiente nuestra posición en esa ciudad será la posición que hemos ocupado en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Y ahora, ¿en qué parte de la ciudad estaremos nosotros? Pues en la parte que nos ha tocado en el Cuerpo Místico de Jesucristo. Por eso les dije que la parte más importante de la Iglesia de Jesucristo y las bendiciones más grandes corresponden a la Iglesia de Jesucristo de esta etapa final en la cual nosotros estamos viviendo.

Nosotros estamos viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos. Esa multitud de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21, que vienen con el Jinete del Caballo blanco de Apocalipsis 19, vienen también en caballos blancos, esa es la Iglesia del Señor Jesucristo, ese es el poderoso Ejército de nuestro amado Señor Jesucristo, esa es la multitud de la cual habla el profeta Daniel, y esos son los que se sentarán en el glorioso Reino Milenial para gobernar con Cristo, tanto sobre el pueblo hebreo como sobre todas las demás naciones; con todos los que obtendrán la vida eterna, los que han obtenido la vida eterna y los que el  juicio final salgan bien y les sea concebido vivir eternamente, se formarán naciones y pueblos para la eternidad.

Ahora, ¿cómo será la vida en la eternidad? Esperemos que lleguemos a ese tiempo, porque va a ser algo grande y glorioso como nunca antes nos habíamos imaginado. Pero lo importante es estar preparados para ser transformados, ser trasformados para estar allí en ese glorioso Reino después del Reino Milenial, pero antes tenemos que estar en el Reino Milenial y antes de eso tenemos que ser transformados para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y antes de eso pues tenemos que haber creído en Cristo como nuestro Salvador y haber nacido de nuevo. O sea, que no podemos brincarle por encima a una de esas etapas.

Y para poder creer en Cristo y nacer de nuevo, pues tenemos que estar aquí en la Tierra viviendo en el tiempo que nos toca vivir a nosotros, así como les tocó vivir a hijos e hijas de Dios de edades pasadas.

La Tierra es un lugar muy importante en el Programa de Dios, porque es el lugar donde se materializa el Cielo. Así como Dios se materializó en la Tierra, vean ustedes, está materializando aquí en la Tierra a todos sus hijos, todas esas almas de Dios.

Y ahora, cuando hemos escuchado Su Voz, hemos descubierto nosotros que somos hijos de Dios e hijas de Dios y no lo sabíamos, pero nuestro Padre si lo sabía, nuestro Padre Celestial lo sabía y nos trajo a esta Tierra, nos trajo a esta Tierra para materializar el Cielo, tenemos —vamos a decir así— el tercer Cielo, tenemos el segundo Cielo también; primer Cielo y segundo Cielo y tercer Cielo —eso diríamos.— Tenemos el Cielo como esta dimensión acá y el aire, y tenemos el Cielo como la sexta dimensión, y tenemos el Cielo como la séptima dimensión.

Ahora, Pablo subió al tercer Cielo, dice, y el tercer Cielo es la séptima dimensión; por lo tanto el segundo Cielo sería la sexta dimensión.

Cuando el Rvdo. William Branham estuvo en el Paraíso, que es la sexta dimensión, o sea, en el segundo Cielo, él quiso ver a Jesús, y le fue dicho: “Está más arriba.” O sea, en la séptima dimensión. Y El ha dicho que si allí en la sexta dimensión era tan bueno, tan maravilloso, ¿cómo sería mas arriba? O sea, que cómo sería en la séptima dimensión.

Ahora siendo que el Cielo, la séptima dimensión, vean ustedes, se materializa en esta Tierra, la séptima dimensión pasa por la sexta dimensión, encontramos que Dios cuando colocó a Adán aquí en la Tierra, antes de colocarlo aquí en la Tierra, materializarlo aquí en la Tierra, lo pasó por la sexta dimensión, y por consiguiente vino a ser un Profeta con las dos conciencias juntas, porque pasó primeramente por la sexta dimensión.

Cristo también cuando vino a la Tierra, había pasado primeramente por la sexta dimensión y era conocido en el Antiguo Testamento estando en la sexta dimensión como el Angel de Jehová o Angel del Pacto. Por eso El podía decir en el capítulo 8 verso 56 al 58 de San Juan: “Abraham deseó ver mi día; lo vio, y se gozó. Le dijeron entonces: No tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? El dice: Antes que Abraham fuese, yo soy.”

¿Y cómo era Jesús antes de Abraham? ¿Y cómo era Jesús cuando Abraham lo vio y se gozó? Lo encontramos allí comiendo con Abraham, y era Elohím. Era Elohím el cual se había materializado en carne humana, un cuerpo de carne que creó del polvo de la tierra, creó un cuerpo y entró en ese cuerpo, también  le había creado un cuerpo a Gabriel y otro a Miguel, y los tres estaban materializados visitando a Abraham y comiendo con Abraham; porque el Cielo se materializa aquí en la Tierra.

Ahora miren cómo el Cielo se materializa en la Tierra.

Por eso nosotros siendo del Cielo, nuestras almas viniendo del Cielo, somos materializados aquí en la Tierra primeramente en carne humana y obtenido un cuerpo espiritual del mundo de la quinta dimensión, un espíritu de la quinta dimensión, o sea, que nos materializamos primeramente en este mundo, pero en el reino del enemigo. O sea, que se manifiesta la quinta dimensión en el ser humano cuando nace en esta Tierra, se materializa un espíritu de la quinta dimensión en carne humana. Pero el alma de la persona, si es alma de Dios, es alma de la séptima dimensión; por lo tanto en el Programa de Redención hace contacto con la vida eterna, con Cristo, recibiéndolo como Su Salvador y obteniendo a Cristo como Su Salvador, obteniendo vida eterna y obteniendo el nuevo nacimiento, y entonces obtiene el espíritu teofánico de la sexta dimensión y ahí toma el Orden Divino de la vida eterna.

Por eso, miren ustedes, cuando nacemos en la Tierra estamos en muerte, pero cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador y nacemos de nuevo, entramos a la vida eterna. “El que oye mi Palabra y cree al que me envió tiene vida eterna y no vendrá a condenación, mas pasó de muerte a vida.” (San Juan capítulo 5, verso 24).

Y ahora, ¿por qué primeramente nacemos en un reino de muerte? Porque en el Huerto del Edén el ser humano cayó, y por lo tanto le tocó al reino de las tinieblas la materialización de él, otro mundo, la materialización en carne humana. Pero por medio del nuevo nacimiento entonces se resuelve el problema de los hijos e hijas de Dios, y nacemos en el Reino de Dios y cuando tengamos el Nuevo cuerpo físico, entonces la séptima dimensión que se materializa en la sexta dimensión cuando obtenemos el nuevo nacimiento, se materializará en esta dimensión al obtener el cuerpo inmortal, incorruptible y glorificado cuando seamos transformados y los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos.

Y así estará el Cielo materializado en esta Tierra en seres inmortales, hijos e hijas de Dios. Y así es como el Cielo y la Tierra se unen en ese abrazo de Amor Divino y nosotros obtenemos los beneficios de la materialización del Cielo en esta Tierra en el Programa de Dios de Redención.

Todos los que vienen de la séptima dimensión, vean ustedes, todos hijos e hijas de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero son redimidos por Cristo, nuestro Salvador. Redimir significa volver a su lugar de origen y el lugar de origen de los hijos e hijas de Dios es la vida eterna, son de la eternidad. Cristo dijo: “Salí de Dios y vuelvo a Dios, salí del Padre y vuelvo al Padre, y así es como cada hijo e hija de Dios, estábamos en Dios desde antes de la fundación del mundo, escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Al saber estas cosas nos da a nosotros tranquilidad sabiendo que lo que está ocurriendo en la Tierra es la materialización del Cielo, y nos da así a conocer Dios que hemos venido nosotros de la séptima dimensión para ocupar nuestro lugar en el Cuerpo Místico de Cristo donde se está materializando el Cielo; y en la misma posición en que estábamos en Dios, esa es la misma posición en que aparecemos manifestados en el Cuerpo Místico de Cristo y es la misma posición en que apareceremos en el Glorioso Reino Milenial y en la Nueva Jerusalén.

O sea, que San Pablo no puede decir: “No, ahora en el Milenio o ahora en la eternidad, yo quiero pertenecer al grupo, al grupo que fue manifestado al final, o sea, yo quiero ser el apóstol, el mensajero de ese grupo.” El es el apóstol mensajero del grupo de la primera edad de la Iglesia entre los gentiles, esa es la posición de San Pablo en el Cuerpo Místico de Cristo y esa es la posición de San Pablo para el glorioso Reino Milenial y para la eternidad también, y así también es para cada ángel mensajero y también para el grupo de cada ángel mensajero.

Y ahora nosotros podemos decir: Las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos y grande es la heredad que nos ha tocado a nosotros. Nos ha tocado ha nosotros la mejor parte del Programa Divino, representada en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, siendo que ambos templos representan la Iglesia de Jesucristo; por consiguiente la Iglesia de Jesucristo pasa por esas etapas del templo, y en este tiempo final la Iglesia de Jesucristo se encuentra  en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, representado en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó el rey Salomón.

Por lo tanto, todas las cosas del Trono de Dios Celestial se tienen que materializar en esta Tierra en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, y así se materializará el Cielo en la Tierra, y la parte más importante del Cielo: El Trono de Dios con todo lo que está en el Trono de Dios. Y así la materialización de Cielo en la Tierra hará que las cosas celestiales estén materializadas en la Tierra en la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso es que los santos de edades pasadas, los apóstoles y los ángeles mensajeros de las siete edades con sus grupos regresarán a la Tierra en cuerpos eternos, porque ellos pertenecen a esa materialización de Cielo; y por consiguiente la Iglesia del Señor Jesucristo viene a ser el poderoso Ejército de Dios, el poderoso Ejército de nuestro amado Señor Jesucristo, ese es el Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Y el Reino de Dios viniendo en Poder, eso es la Iglesia del Señor Jesucristo viniendo en Poder con la doble porción del Espíritu de Dios.

¿Y el Hijo del Hombre viene dónde? En Su Reino, en Su Iglesia para manifestarse en este tiempo final, esa es la manifestación que verá el pueblo hebreo en medio de la Iglesia de Jesucristo y dirá: “Este es, y esto es lo que nosotros estamos esperando.”

Ahora hemos llegado al tiempo en donde ya a través de la historia de la Iglesia de Jesucristo, Dios ha materializado del Cielo todo lo que se ha cumplido en la Iglesia del Señor Jesucristo; y por otro lado el diablo ha materializado en la Tierra, de la quinta dimensión, todo lo que él ha hecho en la Tierra, todo lo que el diablo ha hecho en la Tierra lo ha hecho materializando la quinta dimensión entre los seres humanos.

¿Quieren ver la primera ocasión en que el diablo se materializó en la Tierra? Fue la ocasión cuando le habló a Eva a través de la serpiente y engañó a Eva, lo encontramos ahí materializado en la serpiente. El diablo no podía crear, por lo tanto tomó un animal que era el animal más astuto de todos los animales del campo el cual hablaba y el cual razonaba; y se materializó el diablo en la serpiente y miren lo que hizo: Engañó a Eva. Y así fue como el diablo se introdujo en medio de la raza humana, y ha estado molestando en medio de la raza humana y ha estado materializando las cosas de la quinta dimensión. Pero Dios por otro lado está materializando las cosas del Cielo, de la sexta dimensión y de la séptima dimensión Dios ha estado materializando.

Y ahora podemos ver que en medio de la raza humana hay una lucha, hay una guerra, una batalla, pero es una guerra, una batalla, entre dimensiones que se están materializando en esta Tierra. Lo cual al comprender podemos nosotros ser pacientes en lo que se materializa el Cielo en la Iglesia de Jesucristo en la parte final que tiene que ser materializada, para poder ser transformados y ser materializados en cuerpos eternos, inmortales y glorificados; y entonces habrá terminado la lucha para nosotros, porque tendremos la gran victoria en el Amor Divino.

Ahora podemos ver que el Cielo se está materializando en la Tierra; pero también podemos ver que el infierno, la muerte, la quinta dimensión se está materializando en la Tierra también por otro lado, porque el diablo está materializando esa dimensión y las cosas que están en esa dimensión, y por eso es que el diablo con todos esos ángeles caídos tratan de materializarse en este planeta Tierra en medio de la raza humana y en seres humanos. Pero no hay problema, Jesús echó fuera esos demonios y también dio orden a Sus apóstoles y por consiguiente a Su Iglesia para echar fuera esos demonios, para que en el alma del ser humano habite Dios.

Cuando la persona ha recibido a Jesucristo como su Salvador y ha nacido de nuevo, ha habido una victoria en la vida del alma de la persona, ha salido el enemigo de Dios de esa casa humana y ha entrado Dios. Y por eso es que hay gozo en el Cielo cuando un pecador se arrepiente, hay gozo en el Cielo, los ángeles y todos los redimidos que están  en el Cielo al ver lo que sucede en la Tierra, se gozan por un pecador arrepentido, porque un milagro grande ocurre en la vida de esa persona.

Es que se está materializando en la Tierra el Cielo, en el Programa Divino, aunque por otro lado se ha estado materializando la quinta dimensión, el infierno, en la Tierra.

Y ahora, en la materialización del Cielo en la Tierra, podemos ver nuestra posición en el Reino de Dios, y podemos ver la parte del Reino de Dios correspondiente a este tiempo final que está materializándose, podemos ver que de la séptima dimensión en el Trono de Dios, vean ustedes, todo lo que está en el Trono de Dios tiene que materializarse en la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

Por eso es que hasta el librito sellado con Siete Sellos tiene que ser traído y entregado a un hombre para que se lo coma y se haga carne en él y se materialice en carne humana ese Título de Propiedad, se haga carne la Palabra, el Verbo.

¿Ven porqué dijo el Rvdo. William Branham que le fue dado el librito abierto a un hombre para que se lo comiera en el Nuevo Testamento? Para que la Palabra se hiciera carne en él, para que la Palabra y el Profeta fueran ¿qué? Uno. Y eso es la Palabra hecha carne en un hombre, y eso es el Cielo materializado en la Tierra en ustedes y en mí, y la parte más importante del Cielo, la parte que corresponde al Trono. Por eso es que en la Edad de la Piedra Angular que es la Edad del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo se tiene que materializar todo lo correspondiente al Lugar Santísimo del Templo Celestial, y ya todo eso fue representado para materializarse luego en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Así que podemos ver cómo se ha estado materializado el Cielo en la Tierra.

Encontramos por ejemplo los Ministerios de Elohím, Gabriel y Miguel materializados allá, ellos materializados  en el tiempo de Abraham el día antes de la destrucción de Sodoma, y eso en la materialización en la Iglesia de Jesucristo será Cristo, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el Espíritu Santo, manifestado en el Día Postrero en la Iglesia de Jesucristo en la manifestación final de Cristo a través de Su Angel Mensajero; y Gabriel y Miguel, eso serán los ministerios de los Dos Olivos, esos ministerios siendo manifestados en carne humana en el Angel del Señor Jesucristo.

¿Ven lo sencillo que es todo?.

Y ahora, podemos ver cómo es que para este tiempo final se estará materializando el Cielo en esta Tierra; por consiguiente las mismas luchas que hubo en el Cielo estarán en la Tierra. Por eso es que hemos visto las mismas luchas que hubo en el Cielo, las hemos visto en la Tierra a través de las diferentes edades, etapas, en donde el Cielo se ha estado materializando en la Tierra.

Y ahora para este tiempo final, la misma lucha que hubo en el Cielo cuando el arcángel Miguel luchó en contra del diablo y lo derrotó, esa es la misma lucha que se estará materializando en la Tierra entre Cristo, el Angel del Pacto, el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, contra el anticristo. Cristo viene en un Caballo Blanco y el anticristo viene en un caballo amarillo. Un Caballo Blanco representa la Palabra Pura, un caballo amarillo representa dogmas, credos y tradiciones.

Y ahora podemos ver que habrá una lucha en esta Tierra entre la quinta dimensión materializada y la sexta dimensión materializada, esa es la lucha entre Cristo y el anticristo.

Y ahora, para este tiempo final el diablo se encarnará en un hombre, el cual es el hombre de pecado, el anticristo, el falso profeta, y estará a la cabeza de la quinta dimensión materializada, gobernando el reino de los gentiles, reino que pertenece al arcángel caído, lucero, luzbel, lucifer, diablo o satanás. Pero Cristo, el Angel del Pacto, el Verbo se hará carne, se manifestará a través de carne, se materializará, y estará a la cabeza de Su Iglesia en este tiempo final; estar a la cabeza de Su Iglesia es estar a la cabeza del poderoso Ejército de Jesucristo, ese poderoso Ejército de Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21.

Así que podemos ver la materialización del Cielo en la Tierra, la materialización de la séptima dimensión, sexta dimensión y en esta dimensión terrenal, y también la materialización de la quinta dimensión, porque la quinta dimensión para este tiempo final se abrirá y este planeta Tierra se encontrará en medio de la lucha entre el bien y el mal, la lucha en donde Cristo obtendrá la victoria y establecerá Su Reino Milenial. Esta lucha, pues la encontramos en el capítulo 17, verso 14... vamos a ver... verso 11 en adelante para no leer mucho, dice del capítulo 17:

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.”

Los que están con El son los redimidos por Su Sangre, son los miembros de Su Cuerpo Místico de creyentes, los que están con Cristo, con el Cordero son Su Iglesia, los miembros de Su Iglesia, ese es el Ejército de Jesucristo que aparece también en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 en adelante, dice:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea.

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.

Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.

Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos.

De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES.”

Porque viene como Rey de reyes y Señor de señores para establecer Su Reino, para reclamar todo lo que le pertenece a El.

“Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena de Dios,

que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos, pequeños y grandes.

Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”

Aquí podemos ver el desenlace en la gran tribulación en donde Cristo, el Rey de reyes y Señor de señores con Su ejército obtiene la victoria en contra de la bestia y de la imagen de la bestia,  obtiene la victoria en contra del anticristo, obtiene la victoria en contra del diablo el cual estará en el anticristo, en el hombre de pecado manifestándose, o sea, que esta es la gran victoria en el Amor Divino en contra de la quinta dimensión, en contra del infierno, esa es la gran victoria que obtiene Dios, la gran victoria de la séptima dimensión viniendo por la sexta dimensión y materializándose en esta Tierra y obteniendo la gran victoria en el Amor Divino.

“LA MATERIALIZACION DEL CIELO EN LA TIERRA.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la materialización del Cielo en la Tierra. Les he mostrado la materialización de la dimensión de Dios, la séptima dimensión materializándose primero en la sexta dimensión y después en esta dimensión terrenal; y también les mostré la materialización de la quinta dimensión, o sea, la materialización del infierno en los hijos del maligno en donde el diablo estará encarnado en el anticristo, en el hombre de pecado y para el tiempo final se levantará en contra de Cristo y de todo el Programa de Cristo en la materialización del Cielo en donde Cristo estará obrando en medio de Su Iglesia.

Esa es la Iglesia de Jesucristo donde se materializa el Cielo, donde se materializa la séptima y sexta dimensión; y es en el mundo donde se materializa la quinta dimensión. Pero Dios saca del mundo y del reino del maligno a todos Sus hijos y los coloca en Su Cuerpo Místico de creyentes, ese Cuerpo Místico de creyentes es el Reino de los Cielos, es la Iglesia de Jesucristo, y los misterios del Reino de los Cielos, son los misterios de la Iglesia del Señor Jesucristo en la materialización del Cielo en la Tierra.

Que las bendiciones del Cielo, de la séptima dimensión y sexta dimensión, se materialicen en cada uno de ustedes y en mí también, y pronto todos seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Nos veremos Dios mediante el próximo domingo para continuar viendo todo el Programa Divino, todas las cosas que El nos permita ver el próximo domingo, el viernes, pues tendrán algún video para que también así puedan escuchar y ver lo que Dios, pues nos ha dado en otras ocasiones y en otros  países; también los miércoles tienen la oportunidad, los que puedan venir, de estar escuchando también algún video para también alimentarse en el alma y obtener más conocimiento de todo el Programa de Dios.

En esta tarde después de esta actividad, pues estaré en la actividad próxima que es con “Los valientes del Hijo de David,” en donde acá a la parte de atrás, en donde esperamos que Dios también  nos bendiga.

Algún día espero poder identificar a los ángeles mensajeros de la Iglesia, identificarlos más claramente en la sexta dimensión. O sea, que... ¿qué quiero decir con eso? Ya sabemos sus nombres en esta dimensión. Pero algún día si Dios me permite ver los nombres que ellos tenían en la sexta dimensión o a lo menos el del último Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, pues lo estaremos viendo, y veremos quién él es y cómo se llamaba cuando le dio la revelación al apóstol San Juan. Tiene que estar en algún lugar porque no fue un niñito el que le dio la revelación a Juan, fue un Angel, un hombre. El Rvdo. William Branham dice que era un hombre, un espíritu de Profeta. Un espíritu de Profeta es un hombre de la sexta dimensión, y algún día encontraremos ese hombre de la sexta dimensión a través de la historia bíblica y hasta su nombre yo creo que lo podremos encontrar.

Y aún miren ustedes: el nombre del que dijo: “Yo Soy,” luego cuando se hizo carne lo conocimos por el nombre de Jesús, pero a Moisés le dio el nombre YHWH. Pero hay otros lugares donde de seguro lo encontraremos más claro.

Así que Dios mediante estaré viendo en la Escritura esos misterios y todo lo que Dios me permita darles a conocer a ustedes se los daré a conocer, lo que Dios me diga: “Eso lo mantienes solamente para ti,” pues tendré que hacer como dice la Escritura que nadie conocía ese nombre que tenía la Piedrecita blanca sino aquel que lo recibió; pero esa Piedra tiene un Nombre, un Nombre Nuevo.

Bueno, todo eso vean ustedes, como también en la materialización del Cielo en la Tierra están esos nombres. Y cuando ocurre la materialización del Cielo en la Tierra, encontramos que hasta nombres aparecen en la Tierra, en la materialización del Cielo en la Tierra, nombres que nadie sabe su significado y la Obra que Dios llevará a cabo a través de esa manifestación en donde están esos nombres correspondientes a cada tiempo.

Así que algún día hablaremos sobre nombres celestiales, luego manifestados - ocultos y luego manifestados en la Tierra, y veremos personajes que en la sexta dimensión tenían un nombre y cuando aparecieron en esta dimensión aparecen con otro nombre, pero esos nombres están ligados; cuando digo: “están ligados,” eso es como decir... vamos a ver... como decir: el significado de Juan, decirlo en español, decir: “Juan,” y el significado de Juan es tal o el de David, decir: “David,” y el significado de David es “Amado.” Y ahora, decir: “David,” en otro idioma, y si lo decimos en Chino sonaría bien diferente, pero significaría lo mismo. Como que no les dije nada aparentemente, pero les dije mucho.

Por ejemplo, dice la Escritura acerca de la Venida del Mesías, dice Isaías, capítulo 7, verso 14 que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, un niño, y se llamará su nombre Emanuel, y cuando nació ese niño no le pusieron el nombre Emanuel y sin embargo era Emanuel —Emanuel significa Dios con nosotros.— ¿Y Jesús es qué? Dios con nosotros, Dios hecho hombre en medio de los seres humanos para llevar a cabo la Obra de Redención.

¿Ven cómo el nombre Jesús está ligado a la Obra que El levaría a cabo? Bueno así son los nombres de estos mensajeros que Dios enviaría de etapa en etapa, de edad en edad, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento.

Por eso los nombres de los profetas son muy importantes, y los nombres de los apóstoles y los nombres de los mensajeros, ángeles mensajeros de la Iglesia del Señor Jesucristo; porque en el nombre de ellos está contenida la Obra que Dios hará a través de ellos. Bueno, vamos a dejarlo ahí.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde y nos ayude a todos. Cuando ustedes me ven así saben que tengo algo en la punta de la lengua que de un momento a otro se los voy a decir. ya hace muchos domingos que ustedes me han escuchado hablando algo así, tocando algunas cositas así, pero es que ya está en la punta de la lengua, y de un momento a otro cuando Dios me indique, pues lo hemos de saber.

Bueno, que Jesucristo nuestro Salvador les bendiga a todos, les guarde y nos continúe preparando para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Dejo nuevamente con nosotros a nuestro hermano y amigo Félix Caro para continuar.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LA MATERIALIZACION DEL CIELO EN LA TIERRA.”

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