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Muy buenos días, amados hermanos y amigos; es para mi una bendición grande estar con ustedes nuevamente, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo cristiano alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual queremos leer en Hebreos, capítulo 9, verso 9 en adelante... y leer de la siguiente manera, comenzando en el verso 1:

“Ahora bien, aun el primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.

Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.

Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo,

el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;

y sobre ellas los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle.

Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto;

pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;

dando el Espíritu Santo a entender con todo esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.

Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,

ya que consiste solamente de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “PROSIGUIENDO EL CAMINO AL LUGAR SANTISIMO.”

En este diagrama que usó nuestro Hno. Bermúdez ayer —¿Y hoy también tocaste algo? Tocó algo con él—; encontramos aquí el templo y la forma en que el templo fue construido por Moisés, y luego también el mismo orden que usó el rey Salomón, aunque con medidas más grandes en cuanto a tamaño.

Y siendo que Dios fue el que le mostró al Profeta Moisés el tabernáculo, el templo, y le dijo que lo hiciera conforme al modelo que Dios le había mostrado en el monte Sinaí; Moisés, aquí encontramos que construyeron un tabernáculo o templo de acuerdo al modelo que él vio, el cual le mostró Dios, y vean ustedes, este tabernáculo que construyó el Profeta Moisés es tipo y figura del Templo o Tabernáculo Celestial. Por eso es que Dios aceptaría esos sacrificios en ese tabernáculo terrenal, y por eso es que en ese tabernáculo terrenal tenían que efectuar las diferentes fiestas, y el sacrificio por el pecado el día diez del mes séptimo de cada año, que era la expiación, que era sacrificada esa expiación en el atrio y se llevaba la sangre de ese macho cabrío al lugar santísimo; y era el sumo sacerdote el que tenía que efectuar toda esa labor; en ese día era el sumo sacerdote el que le tocaba llevar a cabo esas labores.

O sea, que el ministerio lo tenía el sumo sacerdote, aunque iba a tener ayudantes en el atrio, y también por el lugar santo podía tener ayudantes, pero ya para el lugar santísimo, ahí no podía tener ayudantes, era el sumo sacerdote sólo, llevando la sangre de la expiación al lugar santísimo.

Encontramos que todo, pues todo eso es tipo y figura de lo que sucedería en el Templo Celestial, y de lo que sucedería en la Iglesia del Señor Jesucristo; porque el tabernáculo que construyó Moisés así como el que construyó el rey Salomón es tipo y figura del Templo Celestial y es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo; y este tabernáculo o templo que construyó el rey Salomón y el que construyó el Profeta Moisés, teniendo la sombra de las cosas venideras, o sea, el tipo y figura de las cosas venideras; porque siempre viene el tipo y figura primero, viene la sombra primero antes de llegar la realidad, porque es Dios el que está dando a conocer lo que ha de venir y Dios es Luz.

Por lo tanto, cuando usted se para de espalda al sol y va caminando, ¿qué es lo primero que ven las personas antes de verlo a usted? Su sombra. Porque el sol es el que está reflejando en la sombra, al lado de usted refleja la sombra de quién ha de venir; y de acuerdo a cómo está en la sombra, luego usted sabe que si en la sombra aparece con dos manos, dos brazos y dos manos, entonces usted sabe que el que ha de venir tiene dos brazos con dos manos; pero si encuentra en la sombra que tiene un brazo hasta a la mitad, pues usted sabe que el que va a venir es una persona que le falta un brazo del codo en adelante. ¿Ve?.

O sea, que en la sombra está representada la realidad que ha de ser manifestada. Y en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón está reflejado lo que será la Iglesia del Señor Jesucristo, y está reflejado el Templo Celestial; por lo tanto, el orden establecido allí, es el Orden que tiene el Templo Celestial y es el Orden que tiene la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora ¿para qué hemos llegado nosotros a este planeta Tierra, nosotros en este tiempo y todos los hijos e hijas de Dios de la Iglesia de Jesucristo en cada edad? Vamos a ver lo que el Rvdo. William Branham nos dijo con relación al motivo de nuestra existencia aquí en la Tierra. En la página 134 del “Libro de Citas,” vamos a ver aquí lo que nos dice... porque nosotros necesitamos saber para qué estamos aquí en la Tierra. Pablo decía, hablaba acerca de nuestra existencia en la Tierra y decía que si Cristo no había resucitado, entonces nuestra fe era vana; pero ahora si Cristo ha resucitado nuestra fe no es vana, nuestra fe en El. Por lo tanto hay un motivo por el cual nosotros estamos aquí y por el cual Cristo vino y murió en la Cruz del Calvario y resucitó.

Y ahora en la página 134, verso 1197, dice el Rvdo. William Branham:

“El prueba todas Sus palabras - todas Sus palabras. Solo piensen en ello: ¡Todas Sus palabras! Y uds. eran Su Palabra. El era la Palabra (Cristo, Dios era la Palabra, y El dice también que nosotros somos Su Palabra), y Uds. eran parte de Su Palabra , y esa es la razón que Uds. fueron mandados acá para confirmar su lugar en la vida (nosotros hemos sido mandados a este planeta Tierra por el mismo Dios para confirmar nuestro lugar en la vida eterna).”

Ahora vean ustedes el porqué nosotros estamos colocados aquí en este planeta Tierra, dice:

“No creo que Uds captarán eso (para ese tiempo, pues... y de los que estaban allí presentes, él dice:)...”

“No creo que Uds. captarán eso. El es la Palabra . ¿Ahora lo captan? El estaba en los pies en Lutero, en los muslos en Wesley, en los hombros en pentecostés. ¿Ven lo que quiero decir? El es la cabeza. Uds. tienen una parte que se junta, esta hora que estamos viviendo ahora. No la parte de los pies, no la parte de los muslos, no la parte del hombro, sino la parte del cuello.”

(Esa es la parte que estamos viviendo en el tiempo del Rvdo. William Branham, nos dice aquí).

Y ahora, después de la parte del cuello, ¿viene qué? La parte de la Cabeza. Y siendo que somos parte de Cristo y El es la Palabra, somos parte de la Palabra. Por eso cada hijo de Dios, cada alma de Dios, que viene a esta Tierra, en el tiempo que le toca vivir tiene que venir a confirmar su lugar en el Cuerpo Místico de Jesucristo, en la parte que le toca del Cuerpo Místico de Cristo; si le toca en la parte de los pies, pues en esa edad es que tiene que aparecer y entrar al Programa Divino; si le toca en la parte de los brazos y del pecho, pues en esa parte es que tiene que aparecer y confirmar su lugar en el Cuerpo Místico de Cristo, recibiendo a Cristo como su Salvador, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo el Espíritu Santo; y así naciendo en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Casa de Dios, en el Templo Espiritual de Jesucristo.

Vean cómo Moisés construyó el tabernáculo, cómo Salomón construyó el tabernáculo, y ahora como Jesucristo está construyendo Su Tabernáculo, Su Templo Espiritual. ¿Ve?.

Y ahora somos colocados en el Cuerpo Místico de Cristo como piedras vivas; eso es lo que nos enseña San Pedro en Primera de Pedro, capítulo 2, cuando nos dice el apóstol San Pedro... capítulo 2, verso 4 en adelante, nos dice:

“Acercándoos a él (o sea, a Cristo), piedra viva, desechado ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

y vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (¿por qué por medio de Jesucristo? Porque Jesucristo es el Sumo Sacerdote).

Por lo cual también contiene la Escritura:

 He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;

Y el que creyere en él, no será avergonzado (o sea, ¿el que creyere en quién? En Jesucristo nuestro Salvador).

Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen,

La piedra que los edificadores desecharon,

Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

y:

Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”

Y ahora, siendo Pueblo de Dios, siendo el Israel Celestial, la Descendencia de Abraham Celestial, los hijos de Abraham por la fe en Cristo; porque los que son de la fe en Cristo son hijos de Abraham, son la Descendencia Celestial de Abraham.

Y ahora, vean ustedes algo muy importante: aquí San Pedro nos dice que somos: “...linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios (¿Para qué?), para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

Ahora, veamos en Exodo, capítulo 19, verso 3 en adelante, dice:

“Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Israel, y anunciarás a los hijos de Israel:

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”

Y ahora, vean ustedes cómo Dios le mostró al Profeta Moisés que el pueblo hebreo había sido libertado por Dios, el juicio divino fue derramado sobre Egipto y su faraón, y el pueblo hebreo había salido libre; y ahora Dios los llevó, luego de pasarlos por el mar Rojo en seco, los llevó al monte Sinaí para Dios manifestarse en el monte Sinaí, y darle allí los 10 mandamientos y darle allí las leyes y los estatutos. Dios por medio del profeta Malaquías, dice que Dios le dio al pueblo hebreo leyes y ordenanzas para todo Israel.

Y ahora, Dios está reflejando el pueblo hebreo en el Israel Celestial; está reflejando al Israel Celestial en el Israel terrenal. Por lo tanto, todo lo que estará sucediendo en el Israel Celestial, que es la Iglesia de Jesucristo, ya sucedió en el Israel terrenal; y aunque todavía faltan algunas cosas de suceder en el Israel terrenal, como el llamado a los 144 mil y otras cosas más, vean ustedes, en el Programa Divino el Israel terrenal está compuesto por los siervos de Dios, y en el Programa Divino el Israel Celestial está compuesto por los hijos e hijas de Dios.

Por lo tanto, el Israel Celestial es compuesto por redimidos por la Sangre de Jesucristo, libertados como Dios libertó al pueblo hebreo a través de Moisés en Egipto; ahora, Dios por medio de Jesucristo ha libertado al Israel Celestial.

Y vean ustedes, los hijos e hijas de Dios que son los miembros del Israel Celestial, por causa de la caída en el Huerto del Edén, al venir a esta Tierra los hijos e hijas de Dios, han venido a un reino de esclavitud: el reino del maligno, el diablo, que es el príncipe de este mundo, el faraón de este mundo, y han venido por consiguiente a un estado de esclavitud, pero Cristo dijo: “Conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.”

El dijo allí en el capítulo 8 de San Juan, que serían libertados los que conocerían la verdad. Capítulo 8, verso 31 en adelante dice (de San Juan):

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”

Esta liberación por medio de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario es llevada a cabo. Por eso el tiempo en que iba a ser libertado el pueblo hebreo en la víspera de la pascua, fue sacrificado el cordero pascual que es tipo y figura de Cristo nuestro Cordero Pascual. Dice San Pablo que Cristo es nuestra Pascua, en su carta a los Corintios.

Y vean ustedes, que la sangre del cordero pascual era aplicada sobre el dintel y los postes de las casas de los hebreos para la preservación de la vida de los primogénitos, y luego salieron libres durante la mañana, pues Dios le dijo al pueblo a través del Profeta Moisés: “Nadie salga de sus hogares hasta la mañana, y no quede nada hasta la mañana, lo que quede sea quemado en fuego.”

Y ahora, Cristo siendo nuestra Pascua es el que nos liberta. La liberación tiene dos faces muy importantes: Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador y lavamos nuestros pecados en Su Sangre y recibimos Su Espíritu Santo, hemos sido libertados; y la señal de la Sangre que es el Espíritu Santo, porque la Vida de la Sangre es el Espíritu Santo, y la persona al recibir el Espíritu Santo ha recibido la Vida de la Sangre; por lo tanto, la Sangre ha sido efectiva en la persona; Dios ha honrado la fe de la persona dándole la Vida de la Sangre, dándole el Espíritu Santo, y así produciendo en la persona el nuevo nacimiento, y así colocando la persona en el Templo Espiritual de Cristo que es Su Iglesia, para lo cual nosotros hemos venido a este planeta Tierra.

Ese es el Plan Divino para el cual nosotros hemos venido a este planeta Tierra; no hay otro Plan por el cual nosotros hemos llegado a este planeta Tierra: Hemos sido enviados o traídos a esta Tierra para ocupar nuestra posición en la vida eterna, y la vida eterna es Cristo. Y al ser colocados en Cristo y nacer en el Cuerpo Místico de Cristo, estamos ocupando nuestro lugar, nuestra posición, en la vida eterna, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la etapa correspondiente al tiempo que nos ha tocado vivir; no somos colocados en la primera. o segunda, o tercera, o cuarta, o quinta, o sexta, o séptima edad, ni siquiera en el cuello, sino en la Edad de la Cabeza.

Y ahora, podemos ver que para eso es que nosotros hemos venido a este planeta Tierra. Por eso es que Cristo dijo: “Buscad primeramente (¿qué?) el Reino de Dios (porque eso es lo más importante), y su justicia y las demás cosas serán añadidas.”

Así que ocupar nuestra posición en la vida eterna es lo más importante para nosotros. No hay nada más importante para nosotros que la vida eterna, y esa vida está escondida en Jesucristo nuestro Salvador. Por lo tanto, al ser colocados en Cristo, somos colocados en la vida eterna, y Cristo está en Su Iglesia manifestado de edad en edad, porque Su Iglesia es Su Cuerpo Místico de creyentes.

Así como cuando usted siembra una semilla (ya sea un grano de trigo o de maíz, o una semilla de aguacate), cuando pasa cierto tiempo usted ve que nace una planta y eso es nada menos que la semilla que fue sembrada, convertida en una planta. Luego de pasar cierta cantidad de tiempo, las personas podrán buscar la semilla por ahí, pero las semillas no están, ¿qué pasó? Se convirtió en una Planta o en un árbol para llevar fruto, para llevar los hijos e hijas de Dios, porque ése es el fruto del Arbol de la Vida: Hijos e hijas de Dios.

Y ahora, vean ustedes, así como un árbol, una semilla de aguacate o de trigo, o de maíz, cuando es sembrada y nace, ¿qué va a ser el fruto? Pues, si es de trigo, pues granos de trigo. Si es de maíz, pues granos de maíz. Si es de aguacate, pues va a producir aguacates como fruto; porque esa es la reproducción de cada semilla conforme a su género.

¿Y Cristo siendo el Hijo de Dios qué va a producir? Pues hijos e hijas de Dios. No dijo El: “Si el grano de trigo no cae en Tierra y muere él solo queda; pero si cae en Tierra y muere (¿qué va a suceder?) mucho fruto lleva.” Eso lo dijo nuestro amado Señor Jesucristo en el capítulo 12, verso 24 de San Juan.

Y ahora, si El va a llevar mucho fruto (porque El murió), el fruto que El llevará serán hijos e hijas de Dios, y esos son los miembros del Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Porque Cristo para reproducirse, vean ustedes, el día de pentecostés vino en Espíritu Santo y allí nació la Planta de trigo, la Iglesia del Señor Jesucristo. Y todos los creyentes en Cristo son los hijos e hijas de Dios, todos los nacidos de nuevo.

Y ahora, se está construyendo, Cristo está construyendo por Creación Divina un Templo: Su Templo, en donde Dios morará en toda Su plenitud, porque Dios lo ungirá con la plenitud de Su Espíritu; ahí tenemos el Nuevo Templo que será ungido.

Si para el Milenio se tuviera un templo literal donde se sacrificaran animales, pues entonces la Sangre de Cristo y Su Sacrificio para el Milenio no tendría ningún valor; pero aquellos sacrificios y aquel templo que construyó Moisés y el que construyó Salomón, solamente eran el tipo y figura, la sombra de los que iba a venir.

Pero ahora Cristo está construyendo un Nuevo Templo donde Dios morará en toda Su plenitud, un Nuevo Templo que es rociado con la Sangre de la Expiación, la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo, un Templo compuesto por personas lavadas con la Sangre de Jesucristo, y en el dintel y los postes de las puertas de nuestro corazón está la Sangre de Cristo aplicada, y la Vida de la Sangre, el Espíritu Santo, está ahí en el corazón. Por lo tanto, ni uno perecerá; esos son los Primogénitos de Dios; y por medio del Sacrificio de Cristo es preservada la vida de los Primogénitos de Dios como fue preservada la vida de los primogénitos del pueblo hebreo, en aquella ocasión en que el juicio divino vino sobre la tierra en Egipto.

Y ahora vean, para la preservación de la vida, de la vida eterna, para los escogidos ha sido ofrecido el Cordero de Dios y Su Sangre aplicada en nuestras vidas; y para la reconciliación con Dios, el macho cabrío de la Expiación ofrecido el día diez del mes séptimo de cada año, y su sangre llevada al lugar santísimo y colocada sobre el propiciatorio, vean ustedes, y aceptado por Dios, traía la reconciliación de los hijos de Israel.

Y ahora, la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador ha sido colocada sobre el Trono de Intercesión en el Cielo, sobre el Trono de Dios, sobre el Propiciatorio para la reconciliación de cada uno de nosotros.

Y ahora, en el Templo Espiritual de Cristo, vean ustedes cómo... así como en lo literal la sangre de la expiación del macho cabrío que era sacrificado acá, luego pasaba el sumo sacerdote con esa sangre por las diferentes partes: por el atrio, por el lugar santo y llegaba hasta el lugar santísimo, donde la ofrecía sobre el propiciatorio para la reconciliación del pueblo hebreo.

En el Templo Espiritual de Cristo la Sangre de Cristo tiene que estar manifestada en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo. Por eso ninguno de los mensajeros del pasado, ni los apóstoles, ni los siete mensajeros, podían llevar el Mensaje al pueblo hebreo y convertir el pueblo hebreo a Cristo.

Y ahora, vean ustedes, así es también en el Cielo para nuestra reconciliación con Dios; pues la Sangre tiene que estar en el Lugar Santísimo del Templo Celestial, allá sobre el Trono de Dios, el Trono o Asiento de Intercesión, de Misericordia, que es el Propiciatorio donde Cristo se sentó a la Diestra de Dios, y donde Cristo ha estado haciendo Intercesión desde que ascendió al Cielo hasta que se complete el número del Israel Celestial.

Así como el sumo sacerdote en la Tierra hacía intercesión con la sangre de la expiación en el lugar santísimo por cada miembro del Israel terrenal; tenían que estar arrepentidos de sus pecados; y así es con el Israel Celestial, para que así la Intercesión de Cristo sea efectiva por cada uno de nosotros, así como ha sido efectiva por cada uno de los escogidos de Dios de las edades pasadas.

Ahora, estamos nosotros viviendo en una etapa muy gloriosa del Templo Espiritual de Dios, o sea, del Israel Celestial; todo eso fue reflejado en el pueblo hebreo como nación, porque el pueblo hebreo como nación también es un templo, un tabernáculo, y fue reflejado en el tabernáculo o templo que construyó Salomón y el tabernáculo que construyó el Profeta Moisés.

Y ahora, el Israel Celestial que es la Iglesia del Señor Jesucristo, está compuesta por los redimidos a través de la Sangre derramada en la Cruz del Calvario por nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, El es nuestro Salvador, y El nos ha hecho para nuestro Dios Reyes y Sacerdotes del Orden Celestial que es el Orden de Melquisedec, del cual Jesucristo es el Sumo Sacerdote, y todo eso lo reflejó en el pueblo hebreo. Y en el orden sacerdotal del pueblo hebreo reflejó el Orden Sacerdotal del Templo Celestial, por eso tuvo un sumo sacerdote que representa a Jesucristo el Sumo Sacerdote; y por eso tuvo sacerdotes descendientes de Coat, el cual fue padre de Amram; y los descendientes de Aarón eran los que tenían el derecho a la posición de sumos sacerdotes, pero los otros descendientes de Coat tenían derecho a ser sacerdotes.

Luego de los levitas, encontramos que muchos... o sea, los levitas vinieron a ser dados por Dios a Aarón para que fuesen los ayudantes de los sacerdotes; y esos levitas siendo colocados para servir en el templo de Dios y siendo dados a Aarón en lugar de los primogénitos, ¿los primogénitos de todos los hijos de Israel le pertenecían a quién? A Dios: “Mío es todo varón que abre matriz (dijo Dios).”

Por lo tanto, en lugar de todos esos primogénitos, fueron dados a Aarón los levitas; por lo tanto los levitas representan a los Primogénitos, los levitas representan a los hijos e hijas de Dios Primogénitos del Cielo.

Así que vean en el orden ministerial que tenía el pueblo hebreo, todo ese orden ministerial representa a los hijos e hijas de Dios, a los Sacerdotes del Orden de Melquisedec; y el sumo sacerdote representa a Cristo el Sumo Sacerdote Melquisedec del Templo Celestial, el cual también es Rey, y el cual también es Juez. Por eso también los escogidos de Dios son Sacerdotes, son Reyes y son Jueces. San Pablo dice: “¿No saben ustedes que los santos juzgarán al mundo?.”

El pueblo de los santos, el pueblo Celestial de los santos, vean ustedes, se ha estado materializando aquí en la Tierra en cuerpos de carne mortales, corruptibles y temporales; pero tendremos un cuerpo, inmortal, incorruptible y glorificado.

Por eso es que tenemos que pasar por todo ese proceso bíblico, viniendo a esta Tierra, recibiendo a Cristo como nuestro Salvador, lavando nuestros pecados en Su Sangre, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo Su Espíritu Santo y así obteniendo el nuevo nacimiento, y así tomando nuestra posición en la vida eterna, confirmando nuestra posición, nuestro lugar en la vida eterna; aquí es donde se confirma el lugar nuestro en la vida eterna, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Por eso es que los hijos e hijas de Dios son los que pueden decir: “Nosotros vamos a ir a la Cena de las Bodas del Cordero, pero antes vamos a ser transformados y vamos a tener un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible, y vamos a estar en la Cena de las Bodas del Cordero, y vamos luego a regresar a la Tierra para reinar con Cristo como Reyes y Sacerdotes, y en el juicio final, pues vamos a estar allí con Cristo juzgando a los seres humanos y aun a los ángeles; estaremos allí con Cristo”; porque la Corte Celestial, la Corte de Jesucristo, Cristo siendo el Juez, la Corte que El tiene es Su Iglesia, esos son los miembros de la Corte de Jesucristo para el juicio final.

Y ahora, podemos también decir: “Y luego, estaremos también en la eternidad viviendo también con Cristo y reinando en este planeta Tierra y en el universo completo.”

¿Y por qué podemos hablar así? Porque hemos confirmado nuestro lugar en la vida eterna, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, ocupando nuestro lugar en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo; así es para cada Mensajero y su grupo, y así es para cada persona como individuo, y así es para la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes.

Si la Iglesia del Señor Jesucristo nunca llegaba a la etapa del cuello, ¿qué significaba eso? Pues que nunca llegaba a la etapa del Ministerio del precursor de la Segunda Venida de Cristo. Y si la Iglesia del Señor Jesucristo nunca llega a la etapa de la Cabeza, la Edad de la Piedra Angular, pues eso significa que la Iglesia del Señor Jesucristo nunca llegaría o nunca llegó a la etapa correspondiente al Día Postrero, la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Pero vean ustedes cómo la Iglesia de Jesucristo a ido creciendo, y a medida que va creciendo va subiendo, como cuando uno nace va creciendo y los padres ven a su niño que cuando nació era pequeñito, y después ya vieron que fue creciendo y cuando ya camina, ustedes ven el niñito que ya comenzó a caminar y ya cuando le pasa un año lo ven más alto, o sea, fue creciendo porque uno va creciendo hacia arriba hasta que llega al máximo de su crecimiento, y ahí llega a la perfección en estatura, a lo máximo que podía llegar.

¿Y saben ustedes cuál es la estatura máxima a la cual llegará la Iglesia de Jesucristo? Llegará a la estatura de la Edad de la Piedra Angular. Ahí es donde llega la Iglesia a su estatura perfecta, porque la Edad de la Piedra Angular es la Edad del Amor Divino, y es la Edad en donde todos llegaremos a la perfección, porque la Iglesia de Jesucristo como Cuerpo Místico, ahí es donde llega a la perfección, llega a completarse el Cuerpo Místico de Jesucristo, y cuando llega a completarse, pues llegó a su perfección.

Y ahora, no sabemos cuántos son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, pero ese número ya Dios lo sabe y lo tiene desde antes de la fundación del mundo.

Y ahora, ¿cuántos quisieran saber el número de la Iglesia del Señor Jesucristo, de los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, desde su comienzo hasta su final? Actualmente nos daría trabajo contar. Pero cuando estemos en el cuerpo nuevo y estemos todos reunidos le daremos un vistazo, o le preguntaremos a Jesucristo cuántos hay, porque son millones, y entonces hemos de saber cuál es el número de los miembros de la Iglesia de Jesucristo; y El también podrá mostrarnos en la Escritura: “Tal cosa aquí en la Biblia y tal número aquí en la Biblia, pues representa, tipifica el número de los escogidos de Dios.”

Y ahora, puede estar en un número, no necesariamente el número exacto así, sino un número que tipifique el número de los escogidos.

Y ahora, lo importante es que nosotros somos de ese número; sea grande o sea pequeño, somos de ese número de los escogidos de Dios.

Y ahora, miren ustedes todo lo que ha venido sucediendo a través del tiempo en la construcción de la Iglesia de Jesucristo; en Proverbios, capítulo 9, verso 1 en adelante, dice:

“La sabiduría edificó su casa,

Labró sus siete columnas.”

Y tenemos los siete ángeles mensajeros como siete columnas en el Templo del Señor Jesucristo. Y luego el Señor Jesucristo en Apocalipsis, capítulo 3, verso 12, dice:

“Al que venciere, yo le haré columna en el templo de mi Dios.”

Por lo tanto, también para el Día Postrero habrá un Vencedor colocado en la Casa de Dios como columna en la Casa de Dios, porque cada Mensajero de cada edad es una columna en la Casa de Dios. En Proverbios 24, dice:

“No tengas envidia de los hombres malos,

Ni desees estar con ellos;

Porque su corazón piensa en robar,

E iniquidad hablan sus labios.

Con sabiduría se edificará la casa,

Y con prudencia se afirmará;

Y con ciencia se llenarán las cámaras

De todo bien preciado y agradable.

El hombre sabio es fuerte,

Y de pujante vigor el hombre docto.”

Podemos ver que con sabiduría se edifica la Casa, y Jesucristo está edificando Su Casa con sabiduría; no está obrando sin saber lo que está haciendo, El está edificando Su Casa, Su Iglesia, Su Templo Espiritual con las personas que tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y sus almas son enviadas a la Tierra para nacer en esta Tierra en un cuerpo mortal, corruptible y temporal y recibir un espíritu del mundo. Pero Cristo dice: “Es necesario nacer de nuevo.”

Por causa de la caída, hemos tenido que venir en esta forma, primeramente para buscar el Reino de Dios y Su justicia y ser confirmados en el Reino de Dios, ser confirmados así en la vida eterna en el Cuerpo Místico de Jesucristo, en donde obtenemos la salvación, la vida eterna, Su Espíritu Santo y así obtenemos nuestra confirmación en la vida eterna, y así descubrimos el porqué de nuestra existencia aquí en la Tierra y descubrimos también quiénes somos nosotros.

Una persona al saber que es un hijo de Dios, ha obtenido la noticia más grande y gloriosa que una persona puede recibir. Saber que es un hijo o una hija de Dios, es saber que es un descendiente de Dios, porque un hijo es un descendiente.

Y ahora las palabras de San Pablo suenan más claras a nuestro oído y a nuestro corazón, cuando dijo en Efesios, capítulo 2, verso 19 en adelante:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.”

Así como nuestros hijos son los miembros de nuestra familia, nosotros como hijos e hijas de Dios, somos los miembros de la Familia de Dios y El es nuestro Padre Celestial. Por eso es que somos Reyes, porque El es el Rey del universo; y por eso es que somos Sacerdotes, porque Jesucristo es el Sumo Sacerdote, Melquisedec; y por eso es que somos Jueces también porque El es el Juez de toda la Tierra. Dice:

“Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor (o sea, que el edificio que Cristo está edificando, la Familia que Cristo está creando con vida eterna, es un Templo Espiritual para nuestro Dios)... en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Y primero recibimos las primicias del espíritu, y luego recibiremos en el Día Postrero en el cual vivimos, recibiremos la plenitud del espíritu al recibir la transformación de nuestros cuerpos, nosotros que vivimos; y la resurrección, los muertos en Cristo, y todos estaremos en un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible y con un cuerpo teofánico también, de la sexta dimensión, un cuerpo angelical; por lo tanto tendremos un cuerpo de la sexta dimensión y un cuerpo glorificado, físico, eterno e inmortal.

Porque así como hemos obtenido dos cuerpos cuando hemos venido a esta Tierra al nacer a través de nuestros padres terrenales, pues lo que obtuvimos fueron dos cuerpos: El espíritu que es un cuerpo de otra dimensión (de la quinta dimensión) y el cuerpo físico que es un cuerpo de esta dimensión, mortal, corruptible y temporal; pero con el nuevo nacimiento se recibe primeramente el cuerpo teofánico de la sexta dimensión que se le llama también el ángel de Jehová que acampa en derredor de los que le temen y los defiende.

O sea, que cada cristiano nacido de nuevo tiene un ángel, un cuerpo teofánico, un cuerpo angelical, y tendrá un cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible cuando Cristo nos adopte como Sus hijos en la parte física de la Adopción, que es la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. La Adopción Espiritual, pues ha sido al recibir el Espíritu Santo, hemos recibido el Espíritu de Adopción; pues recibiremos el cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible de la Adopción que es el nuevo cuerpo que hemos de recibir; y entonces tendremos dos cuerpos eternos: El teofánico y físico; y así seremos todos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, iguales a El. Y así estará el Israel Celestial completo y estará restaurado totalmente, estará restaurado, estará libertado, completamente, ¿para qué? Para ir a la Cena de las Bodas del Cordero y luego para regresar, después de la gran tribulación, para reinar con Cristo durante el Milenio y por toda la eternidad.

Es muy importante conocer ese misterio del Israel terrenal y el Israel Celestial. En el Israel terrenal se reflejó el Israel Celestial. Y por eso en el Israel terrenal (como pueblo) se reflejó el Templo Celestial; y también estaba un templo, el tabernáculo en el tiempo de Moisés y en el tiempo de los jueces y luego el templo que construyó el rey Salomón. Todas estas cosas se materializarían en el Israel Celestial, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, en la Iglesia del Señor Jesucristo, ¿por dónde estamos en la actualidad? Pues estamos por el Lugar Santísimo que es la Edad de la Piedra Angular. En el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó Salomón, en el lugar santísimo estaba sobre el propiciatorio la Columna de Fuego y de en medio de los Dos Querubines de Oro se manifestaba Dios en la Columna de Fuego.

La Venida de la Columna de Fuego al tabernáculo que construyó Moisés y al templo que construyó Salomón y su entrada al lugar santísimo, cuando entró al Lugar Santísimo y se colocó sobre el propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto, es tipo y figura de lo que Dios hará en este tiempo final, en Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular que es la Edad del Lugar Santísimo.

Y así como también las tablas de la Ley fueron colocadas dentro del arca del pacto, todo eso que sucedió allá, y el arca del pacto siendo colocada en el lugar santísimo, en medio de los dos querubines de madera de olivo en el templo que construyó el rey Salomón, es tipo y figura de lo que estará pasando en este tiempo final, con la entrada del Arca del Pacto al Lugar Santísimo.

Pero miren por dónde fue llevada el arca del pacto al lugar santísimo, tuvo que entrar por acá, seguir esta trayectoria hasta llegar al lugar santísimo y ser colocada allí; y eso es lo que Cristo ha estado haciendo de etapa en etapa, y es aquí, en el Lugar Santísimo, dentro del arca del pacto donde fue colocado, donde Dios ordenó colocar las tablas de la Ley, la vara de Aarón que reverdeció. Y es ahí en el Lugar Santísimo donde Cristo en el Día Postrero coloca el Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos; por eso es que viene en este tiempo final, en Su manifestación final, para colocar todo en orden, porque la plenitud de Dios será manifestada en Su Iglesia en este tiempo final, y así el Israel Celestial será glorificado.

Si fue algo grande y maravilloso el tiempo en que Moisés levantó el tabernáculo y lo dedicó a Dios, y entró la Columna de Fuego al templo y pasó hasta el lugar santísimo y se colocó sobre el propiciatorio, este tiempo es aún más glorioso; porque allá Dios tipificando lo que hará en este tiempo final, vean ustedes, fue algo glorioso, más glorioso es en este tiempo. Y cuando Salomón dedicó el templo a Dios y Dios en la Columna de Fuego entró, vean ustedes, pasó hasta el lugar santísimo y se colocó sobre el propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto, pues la tapa del arca del pacto es el propiciatorio.

Y ahora, todo aquello que sucedió allá que fue glorioso, estaba dando testimonio de lo glorioso que será en este tiempo final, cuando Dios en toda Su plenitud se manifieste en Su Iglesia en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual sobre el Arca del Pacto, que viene y es colocada (el Arca del Pacto) en el Templo Espiritual de Cristo en el Lugar Santísimo, viene de edad en edad en el corazón de un mensajero. Y luego, vean ustedes, cada Mensajero va pasando a su edad el Arca del Pacto.

Así era ordenado por Dios en el Antiguo Testamento: que el arca del pacto fuese llevada, era cargada sobre los hombros de los sacerdotes; y en el Templo Espiritual de Cristo, el Arca del Pacto, Cristo, la Palabra, viene en el corazón de un Profeta, y así viene pasando de etapa en etapa hasta que un Mensajero la pasa al Lugar Santísimo, al lugar donde tiene que permanecer para toda la eternidad.

Dijo el Rvdo. William Branham en la página 83, 84 y 85, en el Mensaje: “Tratando de hacer un servicio a Dios fuera de Su voluntad,” que el Arca del Pacto viene en el corazón de un Profeta, esa es la forma del Arca del Pacto venir.

Y ahora, vean cómo viene al Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual. No hay otra forma para venir el Arca del Pacto..... Carro nuevo o carros nuevos, como David con sus consejeros, capitanes y oficiales del ejército recomendó construir un carro nuevo para cargar el arca, eso no funciona, trajo muerte a Pérez-uza y no pudieron continuar con el arca del pacto en esa forma. Y eso significa: carros nuevos representa organizaciones, denominaciones, religiosas. Pero en un profeta, eso es viniendo del arca del pacto sobre los hombros sacerdotes. De edad en edad, vean ustedes, hemos tenido los sacerdotes ordenados por Dios, los apóstoles y los ángeles mensajeros de las diferentes edades, cada uno la llevó hasta donde le tocó llevar el Arca del Pacto.

Y en este tiempo final, el Arca del Pacto pasa al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, y ahí los escogidos de Dios del Día Postrero confirman su lugar en la vida eterna y son colocados en el Lugar Santísimo, y así entramos al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de nuestro amado Señor Jesucristo.

Hemos llegado al tiempo final en donde los Sacerdotes de la Casa de Dios han estado siendo vestidos con la vestidura del Espíritu Santo; esa es la vestidura de Boda.

Y ahora, estamos nosotros como Sacerdotes en la Casa de Dios y de la Casa de Dios. Un Orden Sacerdotal ha estado siendo establecido por Cristo, y ese es el Orden Sacerdotal del cual Cristo es el Sumo Sacerdote.

Ahora nosotros en el tiempo en que nos ha tocado vivir estamos entrando al Lugar Santísimo como Edad, donde la Gloria de Cristo está prometida para ser manifestada en toda Su plenitud; todo está siendo ordenado, preparado, para esa gran manifestación de Jesucristo nuestro Salvador.

Cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios, Cristo terminará Su Obra de Intercesión, reclamará a todos los que El ha redimido con Su Sangre preciosa, resucitará a los que ya han partido y nos transformará a nosotros los que vivimos; y eso será una manifestación plena de Jesucristo, y cuando estemos transformados, a través de nosotros El se manifestará; El se manifestará en Su Iglesia en toda Su plenitud; y lo que sucedió en los tiempos de los apóstoles se estará repitiendo pero en toda Su plenitud y Dios estará en medio de Su Iglesia, en medio de Sus hijos adoptados y estará manifestándose en toda Su plenitud.

Ahora, podemos ver el propósito por el cual hemos venido a este planeta Tierra, como también los que vivieron en otras edades y obtuvieron el nuevo nacimiento.

Es un Programa Divino el cual se esta llevando a cabo para la restauración de los hijos e hijas de Dios a la vida eterna, y lo Celestial se esta haciendo carne en esta Tierra: Primero nos hacemos carne en cuerpos mortales y corruptibles; pero pronto en cuerpos eternos, inmortales y glorificados.

Somos una Familia Celestial, hermanos y hermanas los unos de los otros con un Padre que es Dios. Nuestras almas vienen de Dios y son parte de Dios, somos la Familia de Dios pasando en este tiempo por esta etapa que nos ha tocado a nosotros en el Programa de nuestro Padre Celestial.

Cuando estemos en el nuevo cuerpo — y digamos—, cuando estemos en la Cena de las Bodas del Cordero en el Milenio, entonces veremos la historia completa de nuestra vida completa desde antes de la creación del universo; veremos todos esos misterios y entonces los entenderemos, así como el misterio de nuestro cuerpo físico, mortal, y corruptible y temporal, vean ustedes, es un misterio. Dios por medio de San Pablo dice que cuando Abraham diezmó a Melquisedec estaba Leví allí diezmando, y eso es un misterio; pues no había nacido ni siquiera Isaac, mucho menos Jacob y mucho menos Leví (el hijo de Jacob) y ya Leví estaba diezmando cuando diezmó allí Abraham a Melquisedec. Pero vean ustedes, San Pablo dice que estaba en los lomos de Abraham.

Y ahora, la ciencia ha descubierto que el gene que forma el cuerpo físico al unirse con el óvulo en la mujer, pues esos genes o ese espermatozoide, pues vienen del hombre. ¿Ve?

Así que todo ese misterio, miren cómo se va aclarando, y cuando ya estemos en el nuevo cuerpo no habrá misterio que no sea aclarado para nosotros, y entonces veremos que un Programa Divino se llevó a cabo en el tiempo que nos tocó vivir, que nos tocó vivir a nosotros en este planeta Tierra, y que nosotros ocupamos nuestro lugar, nuestra posición, en la vida eterna, al recibir a Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre y recibir Su Espíritu Santo. Para esto es que hemos aparecido en este planeta Tierra, y por eso es que recibimos a Cristo como nuestro Salvador, lavamos nuestros pecados en Su Sangre, somos bautizados en Su Nombre y recibimos Su Espíritu Santo, y así recibimos la vida que estaba en Jesucristo: al recibir Su Espíritu Santo; porque nuestra vida está escondida ¿en quién? En Jesucristo.

Ahora, podemos ver el porqué de nuestra existencia en la Tierra, y podemos ver el porqué hemos recibido a Cristo como nuestro Salvador y hemos visto el porqué luchamos, luchamos en el campo espiritual y aun en el campo físico, para servir a Dios y trabajar en Su Obra, y también para ocupar nuestra posición en el Reino de Dios; y la bendición dada por Cristo al que venciere, pues esas bendiciones son de todos nosotros; somos más que vencedores por medio de Jesucristo nuestro Salvador en este tiempo final.

En este tiempo final El nos dará la gran victoria en el Amor Divino, está profetizado y se tiene que materializar.“PROSIGO EL CAMINO AL LUGAR SANTÍSIMO.”

Hemos visto porqué proseguir el camino al Lugar Santísimo, y al estar en el Lugar Santísimo proseguimos en el camino de Cristo, en la Obra de Cristo, sirviéndole a Cristo con toda nuestra alma.

“PROSIGUIENDO EN EL CAMINO AL LUGAR SANTISIMO.”

El llamado es a entrar al Lugar Santísimo por el Camino que es Cristo, y cuando entramos al Lugar Santísimo proseguimos sirviendo a Jesucristo nuestro Salvador, al mismo que se unieron los creyentes en Cristo de las edades pasadas.

“PROSIGO EL CAMINO AL LUGAR SANTISIMO” o “PROSIGUIENDO EL CAMINO AL LUGAR SANTISIMO”; como individuos y como Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Como individuos proseguimos hasta que seamos perfectos, proseguimos hasta que seamos transformados, y luego que seamos transformados, pues, proseguiremos sirviendo a Jesucristo nuestro Salvador también. Como Cuerpo Místico, como Iglesia del Señor Jesucristo, la Iglesia de Jesucristo ha llegado a la Edad de la Piedra Angular que es la Edad del Lugar Santísimo, tenía que proseguir de edad en edad subiendo hasta llegar al Lugar Santísimo para que Sus miembros, los escogidos, puedan ser adoptados por Cristo, puedan ser resucitados los muertos en Cristo y nosotros los que vivimos podamos ser transformados; porque es en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo que se llevará a cabo la Adopción, la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos.

“PROSIGUIENDO EL CAMINO AL LUGAR SANTISIMO.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio del Camino al Lugar Santísimo para proseguir así sirviendo a nuestro amado Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios y pronto los muertos en Cristo resuciten en cuerpos eternos, pronto se complete esta etapa del Lugar Santísimo, se llene de latinoamericanos y caribeños, y aún de los que estén en otras naciones o continentes que estén escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido un milagro que en el Camino al Lugar Santísimo, la Iglesia de Jesucristo guiada por el Espíritu Santo haya llegado a la América Latina y el Caribe, ¿para qué? Para la creación del Lugar Santísimo, y así completar la Creación, la construcción, de ese Templo Espiritual que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de Jesucristo sean sobre todos ustedes y sobre mí también. Con nosotros nuevamente nuestro Hno. Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“PROSIGUIENDO EL CAMINO AL LUGAR SANTISIMO.”

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