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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes aquí en Balao, Ecuador, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alredor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para esta ocasión también reciban saludos de Erica y América, a quienes escucharon en el video clip, también les enviaron saludos a todos los hermanos acá en el Ecuador y a todos los hermanos de toda la América Latina.

En esta ocasión quiero leer en Isaías, capítulo 55... Isaías, capítulo 55, verso 6 en adelante, nos dice... aún podemos comenzar un poquito antes aquí, verso 1 en adelante, dice:

“A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.

¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.

Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a David.

He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.

He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado.

Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.

Deje el hombre impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da simiente al que siembra, y pan al que come.

así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos abra Su Palabra, las Escrituras, y nos permita entenderlas, nos llene de entendimiento para comprenderla. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Nuestro tema es: “BUSCAD A DIOS MIENTRAS PUEDE SER HALLADO.”

A través de la historia de la raza humana, podemos ver que Dios le ha dado tiempo al ser humano para que lo busque, para que busque a Dios mientras puede ser hallado.

Muchos seres humanos no comprenden que Dios es Amor, pero que también es fuego consumidor. Dios es un Dios justo, El es el Juez de toda la Tierra. Por lo tanto hay etapas en donde Dios llama al ser humano a juicio, lo juzga y trae el juicio que le corresponde al ser humano.

Así fue para el tiempo de Noé; antes de Noé, Enoc estuvo predicando que Dios vendría con decenas de ángeles o millares de ángeles. ¿Y vendría para qué? para juzgar la humanidad. Y esa profecía se cumplió en el tiempo de Noé y se cumplirá en este tiempo final, porque Cristo dijo que en este tiempo final sería como en los días de Noé y también como en los días de Lot, que comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Los del tiempo de Noé no entendieron hasta que vino el diluvio de agua, y los que vivieron en el tiempo de Lot no entendieron hasta que vino el diluvio de fuego y los quemó a todos. Y El dice: “Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifestará, se revelará.” O sea, así será la Venida del Hijo del Hombre, así será el día en que el Hijo del Hombre vendrá.

Aquellos días eran días donde estaba sobre la Tierra un Profeta dispensacional. En el tiempo para el diluvio estaba en la Tierra el Profeta Noé, un Profeta dispensacional, fue el tercer Profeta dispensacional, Profeta de la tercera dispensación: la Dispensación del Gobierno Humano; y en el tiempo de Lot. cuando Dios destruyó a Sodoma y Gomorra, estaba en el Tierra un Profeta dispensacional el cual fue Abraham, el cuarto Profeta dispensacional, Profeta de la cuarta dispensación: de la Dispensación de la Promesa.

O sea, que para este tiempo final la promesa es que será un tiempo paralelo al de Noé y también al de Lot; por lo tanto Dios tendrá un Profeta dispensacional en esta Tierra con un Mensaje dispensacional. Jesús dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” Apocalipsis, capítulo 22, verso 16.

Ese es el Enviado de Jesucristo con un Mensaje dispensacional para dar testimonio de todas estas cosas que han de suceder, dar testimonio tanto de los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana, como también dar testimonio de las bendiciones divinas prometidas para la Iglesia, para ser cumplidas en este tiempo final, para ser llamados y juntados todos los escogidos de Dios y preparados para ser transformados en este tiempo final, y los muertos en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos; de todas estas cosas el Angel del Señor Jesucristo está comisionado a hablarle a la Iglesia de Jesucristo, a la Iglesia Novia, a los escogidos de Dios de este tiempo final en la Edad de la Piedra Angular y Dispensación del Reino, Dispensación que se está entrelazando con la Dispensación de la Gracia.

Este es el tiempo más glorioso de todos los tiempos para los hijos e hijas de Dios, para buscar a Dios mientras puede ser hallado.

Y ahora, Dios está buscando a todos los que tienen sus nombres escritos en el cielo, en Libro de la Vida del Cordero, así como buscó de edad en edad a los escogidos de cada edad; pues Cristo había dicho en San Juan, capítulo 10, verso 14 al 16:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil (o sea, que son de los gentiles, no son del redil hebreo); aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

Cristo luego que murió, resucitó y ascendió al Cielo, el día de pentecostés descendió en Espíritu Santo y ha estado en medio de Su Iglesia (Iglesia que nació el día de pentecostés), y ha estado en medio de ella llevando a cabo el nuevo nacimiento de miles de personas; los primeros que nacieron de nuevo fueron 120 que estaban el aposento alto, y de ahí en adelante continuaron naciendo de nuevo los creyentes en Cristo, los que recibían a Cristo como su Salvador, lavaban sus pecados en la Sangre de Cristo y recibían el bautismo en el Nombre del Señor Jesucristo en agua, y luego el Espíritu Santo venía sobre ellos.

Así ha sido de edad en edad hasta llegar a este tiempo final, porque Cristo por medio del mensajero que envía para cada etapa, para cada edad, ha estado manifestado en Espíritu Santo hablándole a la gente a través de mensajeros que El ha enviado, y esa es la Voz de Cristo, del Buen Pastor llamando y juntando a Sus ovejas entre los gentiles.

Y luego en el tiempo final, luego de completar las ovejas de entre los gentiles en el Cuerpo Místico de Cristo, llamará 144 mil hebreos que están señalados ahí en la Escritura en el capítulo 7 de Apocalipsis, y capítulo 14, verso 1; los cuales serán llamados y juntados y sellados con el Sello del Dios vivo; porque el Angel Mensajero que viene para llamarlos y juntarlos y sellarlos, viene con el Sello del Dios vivo. El Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo; por lo tanto ese Angel Mensajero viene con el Espíritu Santo en él manifestado llevando a cabo la Obra del Día Postrero,  y ése será Jesucristo en Espíritu Santo en Su Angel Mensajero hablando, y llamando y juntando a Sus escogidos del Día Postrero.

Y los escogidos de Dios escuchando la Voz de Cristo, la Voz de Dios, sin endurecer el corazón. Porque si oyes hoy Su Voz no endurezcas tu corazón, abre tu corazón para que entre a tu corazón, a tu alma, la Palabra de Cristo y Cristo se manifieste en tu vida, en tu alma y produzca en ti el nuevo nacimiento. El te muestra por la Palabra las cosas que debes hacer.

En el libro de los Hechos, capítulo 2, están las instrucciones para los que reciben a Cristo como su Salvador. Cuando Pedro dice, en el capítulo 2, verso 32 al 41:

“A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oir esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Aquí nos dice San Pedro: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Ahí tenemos la Fórmula, la Receta, para obtener el perdón de los pecados y para obtener el Espíritu Santo, y así obtener el nuevo nacimiento y así entrar al Reino de Dios.

En esa forma establecida por Dios a través de San Pedro, hay que hacerlo. La persona debe arrepentirse de sus pecados, buscar a Dios arrepentido de sus pecados, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo, siendo bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo en agua, y recibiendo el Espíritu Santo y así es la persona reconciliada con Dios, la persona es perdonada y es restaurada a la vida eterna; la persona nace de nuevo (nace en el Reino de Dios), y obtiene un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y si físicamente muere en algún momento, no tiene ningún problema, va al Paraíso a vivir en el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y cuando Cristo resucite a los muertos creyentes en El, ahí resucitará la persona en un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible y glorificado igual al cuerpo de Jesucristo, y nosotros los que vivimos seremos transformados.

Toda persona que permanezca viva hasta la resurrección de los muertos en Cristo, si la persona ha buscado a Dios mientras puede ser hallado, arrepentido de sus pecados, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo, y siendo bautizado en el Nombre de Jesucristo y recibiendo el Espíritu Santo, la persona ha nacido de nuevo y por consiguiente será transformada en este tiempo final y tendrá un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso es tan importante buscar a Dios mientras puede ser hallado.

Cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico de Cristo, Cristo se levantará del Trono de Intercesión en el Cielo, y reclamará todo lo que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, tomará el Título de Propiedad, hará Su reclamo y resucitará los muertos en Cristo y a nosotros nos transformará, y todos tendremos un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo. Pero ya cuando eso suceda, ya no habrá Misericordia sobre el Trono de Dios, sobre el Propiciatorio que es el Asiento o Silla de Misericordia, mientras la Sangre de Cristo está sobre ese Propiciatorio, sobre esa Silla o Trono de Dios en el Cielo.

Pero todavía El está en el Trono de Dios haciendo Intercesión con Su propia Sangre. Por lo tanto todavía hay Misericordia para el ser humano. Por lo tanto todavía hay oportunidad de buscar a Dios y hallar a Dios, hay oportunidad de encontrarlo con Sus manos extendidas, extendiéndonos Su Misericordia y Su Amor para salvación.

“BUSCAD A DIOS MIENTRAS PUEDE SER HALLADO.”

Así como hizo Noé con su familia, pero las demás personas pensaron que lo de Noé no era verdadero y que Noé no era un Profeta de Dios, y cuando se cerró la puerta del arca ya la gente podía buscar a Dios, pero ya no podía ser hallado, porque ya la puerta había sido cerrada; por lo tanto tenían que estar bajo el juicio divino del diluvio hasta desaparecer.

El juicio divino para el tiempo final es de fuego, fuego atómico y volcánico; por lo tanto antes que llegue ese momento del juicio divino que se derramará en la gran tribulación: BUSCAD A DIOS MIENTRAS PUEDE SER HALLADO, Y OBTENER DE EL SU AMOR Y SU MISERICORDIA.

“BUSCAD A DIOS MIENTRAS PUEDE SER HALLADO.”

El está en Su Iglesia en el tiempo final, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final. Está llamando y juntando Sus escogidos en este tiempo final, los cuales serían buscados por Cristo, y ellos entonces lo recibirían a El, hablándonos Su Palabra prometida para este tiempo final.

Pero recuerden que el Angel no es el Señor Jesucristo, solamente él es un Instrumento de Jesucristo, a través del cual Jesucristo en Espíritu Santo estaría hablándole a Su Iglesia en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular todas estas cosas que deben suceder pronto; así como habló en cada edad del pasado por medio de Sus apóstoles, por medio de San Pablo y por medio de los demás ángeles mensajeros de cada edad, como habló también por medio del Rvdo. William Branham, en este tiempo final estaría hablándonos por medio de Su Angel Mensajero todas estas cosas que deben suceder pronto para que así busquemos a Dios mientras puede ser hallado.

“BUSCAD A DIOS MIENTRAS PUEDE SER HALLADO.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de cómo buscar a Dios mientras puede ser hallado, y cómo escuchar a Dios en este tiempo final, mientras El está hablándole a Su Iglesia todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de estas cosas que deben pasar en este tiempo final y que ya muchas de ellas están sucediendo.

Dejo el cántico ahora, el cual nos habla de Jesucristo, el Hombre que me transformó a mí y a ti. El transforma de adentro hacia afuera; por lo tanto los que van a ser transformados físicamente ya han sido transformados interiormente.

¿El hombre que me transformó quién es? Jesucristo nuestro Salvador. Vamos a tener ese cántico, enseguida que esté listo lo podemos escuchar y podemos cantar también todos juntamente ese cántico. Dios les bendiga.

Dejo nuevamente a Miguel Bermúdez Marín para continuar mientras se está cantando este cántico.

“BUSCAD A DIOS MIENTRAS PUEDE SER HALLADO.”

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