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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta noche para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo cristiano alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. También reciban saludos de mi esposa Erica y también de América a los cachorritos. En esta noche quiero leer en el capítulo 1 de San Juan, versos 1 en adelante, donde dice:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL PROGRAMA DEL SER SUPREMO.”

Cuando nosotros miramos hacia el Cielo, y durante la noche vemos las estrellas y durante el día vemos el sol, y miramos sobre la Tierra y vemos árboles, animales, pájaros, y también sabemos que en las aguas hay peces, podemos darnos cuenta que hay una Creación; y si hay una Creación tiene que haber un Creador. Tiene que haber un Creador, un Ser Supremo, que creó todas las cosas. Y si hay un Creador, pues El tiene que tener un Programa; porque Dios no obra sin saber lo que El está haciendo; El antes de hacer algo primero lo ha pensado, El ha determinado lo que El ha de hacer.

Y ahora, viendo que hay un Creador, porque hay una Creación, entonces necesitamos conocer Sus Planes, Su Programa, para con nosotros; porque no hemos aparecido en esta Tierra por casualidad, sino a causa de ese Programa del Ser Supremo para con nosotros. En palabras más claras: nosotros estamos y somos parte de ese Programa del Ser Supremo, y necesitamos saber qué parte de Su Programa somos nosotros.

Ahora, hay poetas que dicen que quisieran ser —algunos— un pez, otros cierta ave y otros cierto animal; parece que no comprenden que lo más grande es el ser humano.

Ahora, es necesario conocer el Programa del Ser Supremo para saber quiénes nosotros somos en Su Programa. Dios conforme al libro del Génesis, en seis días llevó a cabo toda esa labor; y seis días delante de Dios son seis mil años para los seres humanos, y Dios colocó en el Huerto del Edén allí a Adán y le dio una compañera; y allí Adán era rey, era el rey en esta Tierra, sobre todo lo que Dios había colocado sobre la Tierra, le dio señorío sobre todas las cosas, ¿por qué? Porque Dios es el Señor y Rey de toda la Creación; pero Su hijo Adán fue colocado para gobernar en este planeta Tierra, o sea, en una parte de la Creación de Dios, lo colocó para administrar esta parte de la Creación, este planeta Tierra, con todo lo que Dios colocó en este planeta Tierra.

Vean, que hasta el nombre de cada animal y de cada ave le tocó a Adán dárselo ¿por qué? Porque Adán fue colocado como rey en este planeta Tierra. ¿Y cómo va a ser colocado Adán como rey en este planeta Tierra? Pues claro que si. Porque siendo un hijo de Dios, su Padre siendo el Rey del universo, pues le dio un lugarcito: este planeta Tierra y lo colocó como rey aquí. Así que Adán era un rey principiante aquí en la Tierra.

Adán, encontramos que comenzó bien, le dio a conocer a Eva —luego que Dios le dio su compañera— le dio a conocer a Eva que podían comer de todos los árboles del Huerto del Edén, pero del árbol de ciencia del bien y del mal no podían; allí estaba también el Arbol de la Vida. No es que hay un árbol o que hubo un árbol allí, que la persona comía y vivía eternamente; el Arbol de la Vida es Cristo, y el árbol de ciencia del bien y del mal es el diablo.

Y vean ustedes, cómo estaban esos dos árboles allí. ¿Y cómo estaban allí en el Huerto del Edén esos dos árboles? Pues estaban en cuerpos espirituales. Recuerden que en la Biblia árboles representan seres humanos. Por ejemplo, cuando nos habla del justo, dice que el justo es como el árbol plantado junto a arroyos de agua que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae; así están representados los justos y la Iglesia del Señor Jesucristo. Ahí también encontramos a la Iglesia de Jesucristo plantada junto a aguas de reposo, a arroyos de agua, o sea, junto a la Fuente del Agua de la vida que es Cristo, y el Agua de la vida es el Espíritu Santo.

Y ahora, allí estaba Cristo en Su cuerpo teofánico, pero también por allí estaba el enemigo de Dios, y vean ustedes, a Dios le tomó seis mil años para hacer un Edén y colocar al ser humano allí, y el diablo destruyó ese Edén, lo destruyó en el día séptimo que era el séptimo milenio; y al diablo le ha tomado seis días, o sea, seis mil años desde el Génesis hasta acá, desde la caída del ser humano hasta este tiempo final (pues ya han transcurrido alrededor unos seis mil años), le ha tomado seis mil años al diablo para hacer su edén. Y en el séptimo día delante de Dios, que es el séptimo milenio Dios se lo destruirá.

La gran tribulación corresponde al séptimo milenio donde Dios destruirá el reino del anticristo, del diablo, pues el diablo estará encarnado en el anticristo, en el hombre de pecado, y Dios le destruirá ese reino (el reino del diablo, del anticristo se lo destruirá Dios) en el séptimo milenio que es el séptimo día delante de Dios. De los Días Postreros delante de Dios el séptimo milenio es el Día Postrero de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá.

Los Días Postreros delante de Dios son los milenios postreros que son: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio. Por eso es que San Pablo y San Pedro dicen que Dios habló por medio de Jesucristo, por medio del Hijo de Dios, Dios habló por medio de Su Hijo, dice: “en estos postreros días.” Dice San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 2, y San Pedro en el capítulo 2 del libro de los Hechos, verso 14 al 20. Dice que Dios prometió derramar de Su Espíritu Santo sobre toda carne en los Días Postreros.

Y vean ustedes, ya han transcurrido dos mil años del día de pentecostés hacia acá y de los días de Jesús hacia acá. ¿Estarían equivocados San Pedro y San Pablo al decir que aquellos días eran los Días Postreros? No. Aquellos eran los Días Postreros delante de Dios que para los seres humanos son los milenios postreros.

Cuando Jesús tenía alrededor de cuatro años de edad, comenzó el quinto milenio y por consiguiente comenzaron los Días Postreros delante de Dios.

Y ahora, en el Programa del Ser Supremo para los Días Postreros, El prometió que derramaría de Su Espíritu Santo sobre toda carne, y esto es sobre toda carne que viene rendido a Jesucristo recibiéndolo como Salvador, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo y siendo bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo, para esas personas la promesa es que recibirán el Don del Espíritu Santo.

Por eso es que San Pedro el día de pentecostés, en su glorioso Mensaje que Dios le dio para predicar, en el capítulo 2, verso 34 en adelante, dice [Hechos 2:34 - Editor]:

“Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:  Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oir esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

¿Para quiénes es la bendición de recibir el Espíritu Santo? Para aquellos que se arrepienten de sus pecados, lavan sus pecados en la Sangre de Cristo y son bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, esas personas que reciben a Cristo como su único y suficiente Salvador:

“Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Ahora podemos ver que hay un Programa Divino, el cual el mismo Dios ha estado llevando a cabo. Con la caída del ser humano en el Huerto del Edén, el ser humano perdió el derecho a la vida eterna, y por consiguiente perdió el derecho el ser humano a recibir un cuerpo teofánico, un espíritu teofánico de la sexta dimensión al nacer en la Tierra.

Por consiguiente el ser humano cuando nace en la Tierra ni recibe un espíritu teofánico de la sexta dimensión, ni recibe un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible; sino que recibe un cuerpo mortal, corruptible y temporal para vivir una temporada de tiempo nada más aquí, y recibe un espíritu del mundo para que así la persona viva una temporada aquí y tenga la oportunidad de hacer contacto con el Arbol de la vida que es Cristo, para que así la persona se identifique con Cristo y El haga algo que toda persona necesita hacer para que así quede la persona sellada en el Programa Divino.

Toda persona que estaba en Dios desde antes de la fundación del mundo es un atributo de Dios, es una Semilla de Dios, una Simiente de Dios, estaba en los Pensamientos de Dios.

Y ahora, cada persona que tiene su nombre escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, viene a esta Tierra para confirmar su lugar en la vida eterna; aquí confirma su lugar; o sea, que aquí es donde se pasa a lista. ¿No dijo Cristo que El conoce Sus ovejas y que Sus ovejas lo conocen a El, y que El las llama por su nombre?.

A medida que han ido pasando los siglos y las diferentes edades, y han estado viniendo a Cristo millones de seres humanos, lo que ha estado sucediendo es que Cristo, el Buen Pastor, siendo el que tiene los nombres de todas Sus ovejas, las ha estado llamando de edad en edad.  El en San Juan nos dijo en el capítulo 10 de San Juan, verso 14 en adelante, nos dice de la siguiente manera y vamos a leer para que tengamos un cuadro claro del Programa del Ser Supremo. Veamos capítulo 10, verso 14 en adelante, dice Cristo:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

El es el que ha estado llamando y juntando a Sus ovejas de etapa en etapa, de edad en edad; El también dijo en el mismo capítulo 10, dice [San Juan 10:3 - Editor]:

“A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.”

Cuando la persona ha escuchado el llamado de Cristo allá en su alma y ha venido a Cristo, lo que ha sucedido es que Cristo lo ha llamado, lo ha llamado por su nombre y ese llamado ha llegado hasta lo profundo de su alma.

Es Cristo, el Buen Pastor, llamando a Sus ovejas. Nuestros nombres están en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, en ese Libro sellado con Siete Sellos,  ese es el Libro de la Vida del Cordero, y ahí está todo el Programa Divino que El llevará a cabo.

Y ahora, en el Programa Divino, vean ustedes cómo el ser humano tiene que venir a esta Tierra para identificarse con Cristo en Su Programa, y así la persona tener la bendición de confirmar su lugar en la vida eterna. Aquí es donde nosotros confirmamos nuestro lugar en la vida eterna, y aquí es donde recibimos el llamado de Cristo.

Y por cuanto todos los seres humanos han sido destituidos de la Gloria de Dios a causa del pecado en el Huerto del Edén, todo ser humano al estar destituido de la Gloria de Dios no puede tener un cuerpo teofánico, ni un cuerpo eterno cuando aparece aquí en la Tierra. Pero la persona confirma su lugar en la vida eterna y entra al Programa del Ser Supremo para vivir eternamente; y así la persona es restaurada a la vida eterna y recibe un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, porque esa es la forma correcta para la persona venir a esta Tierra con vida eterna: primeramente venir de la séptima dimensión a la sexta dimensión y ahí obtener el cuerpo teofánico, y después venir de la sexta dimensión a esta dimensión terrenal en donde tiene que obtener un cuerpo eterno para poder vivir eternamente.

Pero por causa de la caída el ser humano ha estado viniendo, los escogidos han estado viniendo de la séptima dimensión a esta dimensión terrenal y obteniendo un cuerpo espiritual de la quinta dimensión, no de la sexta dimensión, y por eso se requiere el nuevo nacimiento. Por eso es necesario que el ser humano nazca de nuevo, la persona nazca de nuevo, recibiendo a Cristo como su Salvador, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo, siendo bautizado en Su Nombre y luego recibiendo el Espíritu Santo, recibiendo el Espíritu Santo y así recibiendo un cuerpo teofánico, un cuerpo espiritual de la sexta dimensión; para luego en el Día Postrero si la persona ya físicamente ha muerto, en el Día Postrero que es el séptimo milenio Dios lo resucitará en un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado como el de Jesucristo; y a los que estemos vivos y permanezcamos vivos hasta ese momento en donde los muertos en Cristo resuciten, entonces nosotros los veremos a ellos y nosotros seremos transformados, y así estaremos todos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo con un cuerpo glorificado, y así estaremos plenamente restaurados a la vida eterna físicamente también y restaurados a nuestra posición de Reyes y Sacerdotes en todo el sentido de la palabra.

La Redención del cuerpo es la Adopción de la cual San Pablo habla en diferentes lugares, como en Efesios, capítulo 4, verso 30. Efesios, capítulo 1, verso 10 al 14, y también Romanos, capítulo 8, verso 14 al 26.

Y ahora, el Día de la Redención, pues es el Día Postrero que es el séptimo milenio donde la Redención del cuerpo, la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos eternos y la transformación de nosotros los que vivimos va a ser llevada a cabo por Jesucristo nuestro Salvador, para lo cual primeramente cada persona que va a ser transformada en este tiempo final, si permanece viva hasta que los muertos en Cristo resuciten, estará escuchando la Voz de Cristo, la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, en donde todos estaremos obteniendo el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

El Rvdo. William Branham hablándonos acerca de esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, nos dice en el libro de “Citas.” Este libro contiene diferentes extractos de diferentes conferencias del Rvdo. William Branham, y aquí en la página 48 párrafo 417, dice:

“La misma voz que llamó a Juan que subiera, esa misma voz que dijo a Juan, ¡sube acá!, es la misma voz que llamará a la Iglesia algún día. ¡Amén! Llama la Iglesia también, la misma voz que llamó a Juan que subiera es la misma voz que llamó a Lázaro de la tumba. Esa misma voz del Arcángel. Cristo es la voz del Arcángel (Cristo es la Voz del Arcángel), la voz del Arcángel.

¿Ve? Esa voz de trompeta de Cristo llamó a Juan que subiera, la misma voz llamó a Lázaro en el sepulcro. El habló con fuerte voz. Esa misma voz dijo a Juan, ¡sube acá! ‘Yo te enseñaré las cosas que han de suceder.’ esa misma voz sonará cuando los muertos en Cristo resuciten, porque la trompeta, la trompeta... ¿Qué es una trompeta? La voz de Cristo: el mismo que dijo: ¡sube acá!.”

¿Esa Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta qué es? La Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero.

Y ahora veamos las cosas que estará hablando esa Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo a Su Iglesia en el Día Postrero. En la página 47 de este mismo libro de “Citas,” párrafo 402, dice:

“Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la Venida del Señor, no impediremos a los que duermen. Esos preciosos que sellaron su testimonio con su sangre. ‘No impediremos o estorbaremos a los que duermen, porque la trompeta,’ algo acontecerá, ese algo evangélico sonará el anuncio de Su Venida.”

Y ahora ese algo evangélico, la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final sonará. ¿Y qué sonará? Sonará el anuncio de Su Venida. O sea, que la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero, lo que estará revelándole será el misterio más grande de todos los misterios: el misterio de la Segunda Venida de Cristo con Sus ángeles.

La Venida del Hijo del Hombre con Sus ángeles es el misterio más grande del cual Cristo dijo que ni aún los ángeles conocían. Pero ahora para el tiempo final, la Gran Voz de Trompeta, la Voz de Cristo estará hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto en el Programa del Ser Supremo. Para así nosotros obtener la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, para así recibir esa fe de Rapto, fe de Rapto, revelación de Rapto. Así como hemos recibido la revelación para salvación, la revelación de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario; para ser transformados y raptados, recibimos la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora veamos lo que dijo el Rvdo. William Branham también en la página 128 y 129... 128 párrafo 1143, dice:

“Debajo de la Séptima Trompeta es para Israel lo mismo que el Séptimo Sello fue para la Iglesia.”

Lo que es el Séptimo Sello para la Iglesia, que es la Segunda Venida de Cristo, es la Séptima Trompeta para Israel. La Séptima Trompeta y el Séptimo Sello son una cosa: la Segunda Venida de Cristo.

En la página 129, verso 1150 o párrafo 1150, dice:

“Ahora, tan pronto como esta Iglesia, el misterio del Séptimo Sello es conocido, y los judíos son llamados por el misterio de la Séptima Trompeta que son dos profetas Moisés y Elías (o Elías y Moisés).”

¿Por qué? Porque el Hijo del Hombre, ¿viene con quién? Con Sus ángeles. Y Sus ángeles son Moisés y Elías.

Y ahora en la página 130 de este mismo libro de “Citas,” el párrafo 1164, dice:

“Recuerden que los que están vivos y queden no impedirán a los que están durmiendo, porque la Trompeta de Dios, esa última Trompeta (la sexta acaba de tocar), y esa última Trompeta como el último Sello, será la Venida del Señor; tocará, y los muertos en Cristo se levantarán primero.”

Y ahora, este misterio de la Séptima Trompeta y del Séptimo Sello, vean ustedes, la Séptima Trompeta es para el pueblo hebreo la Venida del Señor; y el Séptimo Sello es para la Iglesia de Jesucristo la Venida del Señor. Ese es el misterio que para el Día Postrero Cristo estará revelando a Su Iglesia, y con ese misterio siendo revelado es que Cristo llama y junta a Sus escogidos y nos prepara para ser transformados en este tiempo final.

Y ahora, podemos ver que es en este tiempo final que el Séptimo Sello es identificado con la Venida del Señor, y la Venida del Señor es identificada con el Séptimo Sello, y es abierto ese misterio a la Iglesia del Señor Jesucristo; así como el misterio de parte de Dios siendo manifestado en cada edad, fue el misterio de Cristo velado y revelado en el ángel mensajero de cada edad; y por medio de la manifestación de ese misterio en cada edad en donde Cristo en Espíritu Santo estuvo velado y revelado en el ángel mensajero de cada edad, llamó por medio del mensajero y juntó a Sus escogidos de cada edad, y se llevó a cabo así cada edad de la Iglesia de Jesucristo en el territorio correspondiente.

Asia Menor, Europa y Norteamérica son los territorios donde se cumplieron las siete edades.

Y ahora, ¿qué ha quedado para nosotros los latinoamericanos y caribeños, en la América latina y el Caribe qué tiene Dios para este tiempo final? En el Programa del Ser Supremo tiene la mejor parte de Su Programa, en donde la bendición más grande, Dios la estará dando a Sus hijos e hijas que El estará llamando en este tiempo final.

Ninguna de las personas que vivieron en las edades pasadas tuvieron el privilegio de vivir en una edad, en donde Cristo resucitaría a los muertos creyentes en El y transformaría a los vivos creyentes en El. Pero ahora a nosotros nos ha tocado vivir en la Edad de la Piedra Angular, la cual se está cumpliendo en y con los latinoamericanos y caribeños, y esa es la Edad llamada la Edad Eterna donde la eternidad se entrelaza con el tiempo, con lo temporal; y pasamos de lo temporal a lo eterno.

La Edad de la Piedra Angular es la Edad en donde Cristo resucitará a los creyentes en El que partieron y nos transformará a nosotros los que vivimos; y el territorio en donde la Edad de la Piedra Angular se cumpliría nadie lo sabía, pero ya ese misterio ha sido abierto; y recuerden que ese misterio está bajo el Séptimo Sello.

Y ahora, así como fueron abiertos los misterios que estaban bajo los diferentes sellos, sellos que ya estaban cumplidos y otros que no estaban cumplidos y que el Rvdo. William Branham dijo: “Este es un Sello predicho,” o sea, que profetizó o habló de antemano las cosas que sucederían en ese Sello, cuando fuese abierto ese Sello (entre los cuales están el cuarto sello, parte del quinto sello y el sexto sello, y el Séptimo Sello).

Ahora, todo esto está en el Programa del Ser Supremo. Y en el Programa del Ser Supremo a nosotros nos ha tocado la mejor parte, y podemos decir: “Las cuerdas nos han caído en lugares deleitosos y grande es la heredad que nos ha tocado.” La bendición más grande - la bendición más grande que hay para la Iglesia de Jesucristo y para cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo como individuo, está en la Edad de la Piedra Angular para ser cumplida en la América Latina y el Caribe.

Y así como en cada edad hubo un misterio, el cual se cumplió en cada edad y en el territorio correspondiente, ahora el misterio del tiempo final del Día Postrero en el Programa del Ser Supremo, ¿está dónde? En la América Latina y el Caribe. Ahí es donde se está cumpliendo ese misterio, y a medida que se va cumpliendo se está dando a conocer, se está revelando a la Iglesia de Jesucristo lo que Dios está realizando en Su Programa.

Y nosotros vamos caminando hacia adelante en la edad que nos ha tocado en el Programa Divino, conscientes de lo que Dios está haciendo, conscientes del Programa del Ser Supremo. Ningún grupo de edades pasadas tuvo el privilegio tan grande que nosotros tenemos, ningún grupo de edades pasadas tuvo el conocimiento de la edad en que estaban viviendo, y del mensajero y del mensaje, como lo tenemos nosotros en este tiempo final; los más que tuvieron conocimiento fueron los que estaban con el precursor de la Segunda Venida de Cristo, y no eran muchas personas.

Y ahora, en el Programa del Ser Supremo nosotros somos los que tenemos la bendición más grande. Así como hubo un color del Arco Iris y un arco; no un círculo completo, sino un arco, con un color en cada edad; ahora nosotros y para nosotros en la Edad de la Piedra Angular Dios tiene los siete colores del Arco Iris en un círculo completo; por eso es que tiene que venir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, porque ahí están los siete  colores del Arco Iris circulando, rodeando, la Edad de la Piedra Angular.

O sea, que el Pacto Divino completo es confirmado a la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular, y las bendiciones contenidas en ese Pacto tienen que ser manifestadas, cumplidas a la Iglesia del Señor Jesucristo; vean, es en el Día Postrero que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá donde Cristo prometió que resucitará a los muertos creyentes en El, cuando El dijo: “Y yo le resucitaré en el Día Postrero.” Y ahora, podemos ver... todo eso está en capítulo 6 de San Juan, verso 39 al 58 —por ahí todo eso.—

Y ahora podemos ver en el Programa del Ser Supremo Dios tiene grandes bendiciones para cada uno de ustedes y para mí también. Yo tomo todas las bendiciones que El tiene para mí. ¿Y ustedes qué van a hacer? También tomar las bendiciones que Dios tiene para cada uno de ustedes [La congregación responde: ¡Amén! - Editor].

A medida que Dios va dándonos Su Palabra revelada, nos va abriendo el entendimiento y el corazón y vamos comprendiendo todo el Programa del Ser Supremo, del Dios Creador de los Cielos y de la Tierra. Antes nos preguntábamos cuando leíamos las Escrituras en donde dice que son muchos los llamados y pocos los escogidos, nos preguntábamos: “¿Quiénes serán los escogidos de los que habla ahí? Me gustaría ser uno de los escogidos.”

Y ahora, yo les pregunto a ustedes: ¿Quiénes son esos escogidos de los cuales habla ahí? [La congregación levanta sus manos y dice: ¡Amén! - Editor]. ¿Ven? Pero antes no podían levantar la mano así, porque todavía no estaba abierto el misterio divino del Programa Divino correspondiente a este tiempo final.

Y ahora, son tantas las cosas que Cristo nos ha revelado en este tiempo final en la América Latina y el Caribe y para los latinoamericanos y caribeños; aunque hayan ido a vivir a otras naciones buscando mejores condiciones de trabajo y de vida, aun les llega hasta ellos también la Palabra.

Ahora, en el Programa del Ser Supremo somos los hijos e hijas de Dios del Día Postrero que recibirían a Cristo como su Salvador, lavarían sus pecados en Su Sangre y serían bautizados en Su Nombre y recibirían Su Espíritu Santo, y recibirían así el nuevo nacimiento y serían preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Pero si alguno se va antes, parte del cuerpo físico, no hay ningún problema porque regresará a nosotros en un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible y será testigo de la resurrección.

Ahora, habrá testigos de la resurrección y habrá testigos de la transformación.

¿A cuántos les gustaría ser testigos de la resurrección? Ustedes como que están entendiendo muy bien lo que les estoy diciendo.

Y ahora, ¿a cuáles de ustedes les gustaría ser testigos de la transformación? [La congregación dice ¡Amén! - Editor] a todos nosotros.

Por lo que estoy viendo, ustedes han estado comprendiendo el Programa del Ser Supremo, y en el Programa del Ser Supremo ustedes han estado comprendiendo la parte del Programa del Ser Supremo correspondiente a este tiempo final, y han estado comprendiendo quiénes son ustedes y yo en el Programa del Ser Supremo.

Así que en el Programa del Ser Supremo somos los hijos e hijas de Dios del Día Postrero que recibirían la bendición más grande de parte del Ser Supremo Creador de los Cielos y de la Tierra: nuestro amado Señor Jesucristo, El es el Ser Supremo Creador de los Cielos y de la Tierra, el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas, y se hizo carne y habitó en medio de los seres humanos, el cual ha enviado de edad en edad al ángel mensajero correspondiente a cada edad, y para el Día Postrero dice en Apocalipsis 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Y con ese Angel Mensajero de Jesucristo siendo enviado a la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final, dándonos testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, nos abre el entendimiento y nos abre las Escrituras para comprender el Programa del Ser Supremo, y comprender quiénes somos nosotros en el Programa del Ser Supremo.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, contenidas en Su Programa para ser dadas a Sus hijos en este tiempo final, sean materializadas en cada uno de ustedes y en mí también y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto todos seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y dejo nuevamente al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para finalizar nuestra parte en esta ocasión, mientras tenemos el cántico que nos habla del Hombre que nos transformó; este cántico de Erica y América.

“EL PROGRAMA DEL SER SUPREMO.”

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