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Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes; es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo cristiano alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en San Juan, capítulo 8, verso 12, donde dice:

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “EL PUEBLO CON LA LUZ DEL DIA POSTRERO.”

Cristo siendo la Luz del mundo: El que sigue a Cristo tiene la Luz de la vida.

En San Juan, capítulo 1, verso 9, dice:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Aquella Luz verdadera que alumbra a todo hombre, el Verbo que era con Dios y era Dios y se hizo carne y habitó entre nosotros, lo conocimos en carne humana como Jesús.

El Señor Jesucristo es nada menos que el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas, y aquel Verbo que era con Dios y era Dios es la Luz de los hombres, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo.

Y ahora, necesitamos estar alumbrados con la Luz del mundo que es Cristo, porque de otra forma camina la persona en tinieblas aquí en la Tierra, y el que camina en tinieblas tropieza; así es que queremos todos llegar al Cielo a la Casa de nuestro Padre Celestial, y tenemos entonces que caminar a la Luz y en la Luz que es Cristo nuestro Salvador.

“Lámpara es a mis pies tu palabra,

Y lumbrera a mi camino.” [Salmo 119:105 - Editor].

Así que necesitamos a Cristo, el Verbo que era con Dios y era Dios, alumbrándonos el Camino de la vida eterna, el Camino hacia el Padre Celestial. Y Cristo dijo:

“Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al padre, sino por mí.” [San Juan 6:4 - Editor].

Por lo tanto el Camino de Cristo que es Cristo mismo, es alumbrado por el mismo Cristo dándonos a conocer todo Su Programa para que caminemos en El, Cristo, el Camino, para llegar así a la Casa de nuestro Padre Celestial.

Y ahora, veamos, cuando Cristo estuvo aquí en la Tierra era nada menos que la Luz que alumbra a todo hombre, el Verbo que era con Dios hecho carne, se veló en carne humana en la persona de Jesús y por medio de Jesús estuvo alumbrando, resplandeciendo, en medio del pueblo hebreo.

La promesa a través del profeta Isaías era que Zabulón y Neftalí serían territorios donde la Luz resplandecería. Y ahora vean cómo se cumplió esta Escritura, para que podamos comprender cómo estará resplandeciendo en este tiempo final la Luz que es Cristo, y estará alumbrándonos el Camino de y a la vida eterna, para que así podamos nosotros seguir la Luz. Dice en el capítulo 4, de San Mateo, verso 12 en adelante al 17:

“Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso volvió a Galilea;

y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum, ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí,

para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

Camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles;

El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;

Y a los asentados en región de sombra de muerte,

Luz les resplandeció.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir:

Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”

Ahora, vean cómo resplandeció la Luz para el pueblo que habitaba en tinieblas y sombra de muerte, y así vieron esa gran Luz los que estaban viviendo en tinieblas y en sombra de muerte, Luz les resplandeció cuando Jesús apareció en medio de ellos predicando el Reino de Dios; porque la Luz, el Verbo que era con Dios y era Dios, la Luz que alumbra a todo hombre se había hecho carne y estaba velada en carne humana en la persona de Jesús; por lo tanto la Luz estaba resplandeciendo a través de Jesucristo a medida que El estaba predicando la Palabra de Dios. Así es como la Luz resplandece para que el pueblo sea alumbrado y camine en la Luz de Dios para el tiempo que le ha tocado vivir.

Y ahora, de edad en edad Cristo la Luz del mundo, ha estado resplandeciendo y ha estado alumbrando el Camino de la vida eterna a todo ser humano que vive en este planeta Tierra, para que todos puedan caminar en Su Luz.

Y ahora, de etapa en etapa durante estos dos mil años aproximadamente de Cristo hacia acá, ¿quiénes son los que han caminado en la Luz del día que les tocó vivir, de la edad que les tocó vivir? Aquellos que recibieron a Cristo como su Salvador al escuchar la predicación del Evangelio, y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo arrepentidos de sus pecados y fueron bautizados en Su Nombre, y recibieron el Espíritu Santo, y así fueron sellados en el Reino de Dios, obtuvieron el nuevo nacimiento y entraron a la Casa de Dios que es la Iglesia del Señor Jesucristo, entraron al Reino de Dios.

San Pablo nos habla en Efesios, capítulo 2, diciéndonos... verso 19 en adelante, dice:

“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (miembros de la Familia de Dios como hijos e hijas de Dios, por haber nacido de nuevo al haber creído en Cristo y al haber recibido Su Espíritu Santo).

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Y ahora, vean ustedes cómo los que han visto y seguido la Luz de Dios del día que les ha tocado vivir, han nacido en el Reino de Dios, han nacido en la Iglesia de Jesucristo, y ahora, están manifestados en la Iglesia de Jesucristo como hijos e hijas de Dios por medio del nuevo nacimiento, luego de haber creído en Cristo como nuestro Salvador; esas son las personas que siguen la Luz del día, de la edad, que les toca vivir; así ha sido de edad en edad.

Ahora, Cristo, la Luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, de edad en edad ha estado velado y revelado en Su Iglesia en cada ángel mensajero que El ha enviado, porque dondequiera que esté la Palabra, estará velada, velada detrás de un velo de carne en medio de Su Iglesia.

Cristo estuvo velado en cada ángel mensajero de edad en edad; ese fue el misterio y revelación de Jesucristo en Su Iglesia en cada edad, fue Cristo velado en carne humana en el mensaje de cada edad y revelado por medio de ese mensajero a Su Iglesia, y por medio de ese mensajero, Cristo el Buen Pastor llamando Sus ovejas en medio de los gentiles, y así llamándolas y juntándolas en Su Redil que es Su Iglesia. El dijo:

“También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.” [San Juan 10:16 - Editor].

¿Cómo van a escuchar la Voz de Cristo? Por medio del Mensajero que El envía en cada edad. Y así es como Cristo, la Luz del mundo, resplandece en cada edad a través del mensajero de cada edad, y los que son de Dios, los hijos de Luz, siguen la Luz del día, de la edad que les toca vivir. Cristo se refleja a través del Mensajero de cada edad.

Y ahora, podemos ver el porqué son estrellas esos mensajeros: porque reflejan la Luz de Cristo, nuestro Sol.

Para el Día Postrero luego que hemos tenido las siete estrellas, que son los siete angeles mensajeros de las siete edades y son las siete estrellas en la Diestra de Cristo, Cristo dice:

“Al que venciere yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; así como yo he recibido de mi padre; y le daré la estrella de la mañana.” (Apocalipsis, 2 verso 26 al 28).

Y luego en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 al 17, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Y Cristo le ha prometido al Vencedor darle la Estrella de la mañana.

¿Qué le dará al Vencedor en el Día Postrero? Pues la Estrella de la mañana. Así como a cada ángel mensajero le dio el ser la estrella de su edad; esas estrellas alumbraron durante la noche de las siete edades de la Iglesia, porque las siete edades corresponden al tiempo de la noche; pero la Estrella resplandeciente de la mañana corresponde, pues a la mañana, por eso se le llama la Estrella resplandeciente de la mañana; es la Estrella que alumbra en la cuarta vigilia cuando ya las otras estrellas dejaron de alumbrar, dejaron de reflejar a Cristo. Y ahora, Cristo estará manifestado en el Día Postrero por medio de aquel Mensajero que recibirá la Estrella resplandeciente de la mañana.

Y ahora, así como Cristo vino a cada ángel mensajero en cada edad y se reflejó durante el tiempo de la noche de las siete edades por medio de los siete ángeles mensajeros, para el Día Postrero El viene en la cuarta vigilia para velarse, y revelarse y reflejarse a través del Angel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, el Angel Mensajero del tiempo de la mañana.

Y ahora, por eso es que el Rapto para los escogidos, como también la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos corresponde al tiempo de la cuarta vigilia, y el tiempo de la cuarta vigilia es de 6 a 7 de la mañana, o sea, que consta de tres horas.

Y ahora, en el tiempo de la mañana de un nuevo Día dispensacional y en el tiempo de la mañana del séptimo milenio, y cuando se dice el tiempo de la mañana, por cuanto un día delante del Señor es como mil años, nos dice San Pedro en Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8, y el profeta Moisés en el Salmo 90, verso 4. “Por cuanto un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día”; una hora son 41 años con 8 meses, y tres horas son 125 años.

En los primeros 125 años del séptimo milenio de Adán hacia acá y tercer milenio de Cristo hacia acá deben cumplirse las profecías que corresponden al tiempo de la Venida del Señor, y a la resurrección de los muertos en Cristo y transformación de nosotros los que vivimos y arrebatamiento o Rapto de los escogidos para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Conforme al calendario gregoriano estamos en el año 2000 de Cristo hacia acá, ya para el próximo año comenzar el séptimo milenio de Adán hacia acá y tercer milenio de Cristo hacia acá, o sea, para comenzar la cuarta vigilia, la primera hora de la cuarta vigilia del Día Postrero.

El Día Postrero delante de Dios es el milenio postrero, y los Días Postreros delante de Dios son: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio. Por eso San Pablo y San Pedro decían que aquellos días en que Cristo estuvo en la Tierra y tuvo Su Ministerio eran los Días Postreros, y cuando vino el Espíritu Santo también Pedro dice que esos eran los Días Postreros para los cuales Dios había prometido que derramaría de Su Espíritu Santo sobre toda carne.

El libro de los Hechos, capítulo 2, verso 14 al 20 San Pedro predicando dice estas cosas, y cita al profeta Joel (Profeta Joel, capítulo 2). Y San Pablo dice que los días en que Jesús estuvo predicando eran los Días Postreros (libro de los Hebreos, o carta de los Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3).

Y ahora, podemos ver qué son los Días Postreros: son los milenios postreros que comenzaron cuando Jesús tenía de 4 a 7 años de edad, y todavía estamos en los Días Postreros; pero conforme al calendario gregoriano el próximo año es el primer año del milenio postrero que es el Día Postrero delante de Dios; pero por cuánto el calendario gregoriano tiene 365 días y cuarto y el calendario profético tiene 360 días; si aplicamos el calendario profético usado en la profecía de Daniel, capítulo 9, en donde se habla de las setenta semanas, y también en el capítulo 12 del libro del profeta Daniel, donde se habla de tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo que son tres años y medio, y Apocalipsis, capítulo 11, donde se habla de 42 meses que son mil trecientos... vamos a ver... y que corresponde  este tiempo al Ministerio de los Dos Olivos, Ministerios de Moisés y Elías... capítulo 11, verso 3 en adelante, dice:

“Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Estos testigos son los dos olivos, y los dos candeleros que están en pie delante del Dios de la tierra.”

Miren, 260 días que divididos entre 30, da 42 meses, y si los dividimos, entre... esos 42 meses los dividimos entre 12, pues nos dan 3 años y medio y seis meses. Ese es el tiempo de la gran tribulación, ese es el tiempo de la semana número 70 de la profecía de Daniel, la segunda parte de la semana número 70; porque una semana de esas 70 semanas de Daniel corresponde a 7 años, cada semana son 7 años. La semana número 70 es el ciclo divino que corresponde desde el año 483 al 90, o sea, que 7 años hay allí para ser cumplidos —o diríamos—; sin contar el año 483, comenzaríamos con el 484, pero es del 483 al 484, un año, 484 al 485, dos años, 485 al 486, tres años, 486 al 487, cuatro años, 487 al 488, cinco años, 488 al 489, seis años, 489 al 490, siete años.

Y ahora, podemos ver que estas profecías de Daniel (de las setenta semanas) corresponde a 490 años.

Ahora, podemos ver que ahí fue usado el calendario profético de 360 días, y si aplicamos ese calendario profético a todo el tiempo de Cristo hacia acá, esos dos mil años que van de Cristo hacia acá conforme al calendario gregoriano, ya serían mucho mas de 2000 años, serían unos 2020 a 2030 o 2020 a 2036 años de Cristo hacia acá; o sea, que ya estaríamos viviendo en la primera hora profética de la cuarta vigilia, porque cada hora consta de ¿cuánto? De 41 años con 8 meses.

Ahora, ¿cuántos sabían que un día delante del Señor para los seres humanos son mil años? ¿Y cuántos sabían que los Días Postreros eran los milenios postreros: quinto milenio, sexto milenio y séptimo milenio? No lo sabíamos, pero ya si lo sabemos, porque la Luz que es Cristo, está alumbrando nuestro entendimiento y nuestro corazón en este tiempo final.

Y ahora, ¿como El ha prometido dar a conocer a Su Iglesia a Sus hijos todas estas cosas que en este tiempo final estarán siendo dadas a conocer conforme a la promesa de Cristo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1? Cuando dijo:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Aquí la Voz de Trompeta que es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia, en este tiempo final nos dice que subamos.

Y ahora, ¿a dónde vamos a subir?.

En este diagrama que usó el Rvdo. William Branham para predicar el mensaje: “La estatura de un hombre perfecto,” y también en otros Mensajes, usó o habló de este diagrama; este diagrama representa a la Iglesia de Jesucristo pasando por sus diferentes etapas; y a medida que va pasando por sus diferentes etapas, va subiendo, va creciendo, como un monte que va creciendo, y a medida que Cristo va llamando y juntando Sus hijos, se va haciendo más grande la Iglesia de Jesucristo; por lo tanto va creciendo, como nuestros niños cuando nacen, nacen pequeñitos y a medida que van comiendo y van pasando los años, van creciendo y nos alcanzan y casi siempre nos pasan.

Y ahora, la Iglesia de Jesucristo ha ido creciendo; el crecimiento de la Iglesia de Jesucristo miren como ha ido: de abajo hacia arriba, y cada una de estas etapas de la Iglesia se han cumplido en territorios diferentes. La primera etapa de la Iglesia de Jesucristo entre los gentiles se cumplió en Asía menor y su mensajero fue San Pablo; la Segunda etapa se cumplió en Francia y su mensajero fue Ireneo; la tercera etapa se cumplió en Hungría y parte en Francia y su mensajero fue Martín; la cuarta etapa se cumplió en Escocia e Irlanda y su mensajero fue Colombo; la quinta etapa se cumplió en Alemania y su mensajero fue Lutero; la sexta etapa se cumplió en Inglaterra y su mensajero fue Wesley; la séptima etapa se cumplió en Norteamérica y su mensajero fue el Rvdo. William Branham; y se llega hasta aquí; y luego, vean ustedes de etapa en etapa el llamado de Cristo es cada día más arriba.

Y ahora, el llamado es acá arriba en la Edad de la Piedra Angular con esa Gran Voz de Trompeta llamando a Su Pueblo, a Sus hijos. Y si oyes hoy Su Voz no endurezcas tu corazón, es la Voz de Cristo llamándote para darte a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y para colocarte en Su Iglesia, en Su Cuerpo Místico de creyentes, colocarte en Su Reino.

Y ahora, por cuanto ya Cristo habló por medio de estos mensajeros en cada edad, el Buen Pastor estuvo llamando y juntando Sus ovejas en Su Redil, Su Iglesia, en cada etapa a través de estos mensajeros, y ahora en la Edad de la Piedra Angular El llama a Sus escogidos para darle a conocer todas esas cosas que deben suceder pronto y los junta, ¿dónde? En Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular; esa es la Casa Espiritual de Dios, esa es Su Iglesia, Su Templo Espiritual.

Y ahora, a la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, es que nosotros vamos, subimos, para escuchar Su Voz en Su Iglesia, Su Templo Espiritual.

Y ahora, ¿qué estará hablándonos Cristo con esa Voz de Trompeta en este tiempo final? Las cosas que deben suceder pronto; esa es la promesa.

Y ahora, ¿por medio de quién estará hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto? Porque donde El esté El estará velado en carne humana en un hombre, en un profeta.

Cristo ha estado en Su Iglesia de edad en edad en Espíritu Santo velado en el mensajero de cada edad, dando a conocer las cosas que tenían que conocer en cada edad para ser llamados y juntados en el Cuerpo Místico de Cristo, en el Redil del Señor.

Y ahora, veamos por medio de quién Cristo estará velado y revelado y hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto. Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Hemos visto quién es el Enviado de Jesucristo para dar testimonio de estas cosas, ¿de qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto. Y hemos visto que es un Angel Mensajero de Jesucristo, un Profeta Mensajero.

Y en Apocalipsis, capítulo 22, verso 6 en adelante, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

¿A quién ha enviado? A Su Angel. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

Así es como los hijos e hijas de Dios del Día Postrero estarán escuchando la Voz de Cristo dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así es como Cristo estará resplandeciendo en este tiempo final en medio de Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular y estará alumbrándonos el alma y el entendimiento para ver, para entender, todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nos estará abriendo todas las Escrituras y el entendimiento para poder comprender.

Y así es como para este tiempo final habrá un pueblo con la Luz del Día Postrero siguiendo la Luz. “Y el que me sigue no andará en tinieblas mas tendrá la Luz de la vida.” Así nos dijo Cristo y se identificó el mismo Cristo como la Luz del mundo.

A través de estas edades o etapas, los que han seguido a Cristo en Espíritu Santo velado y revelado a través del mensajero de cada edad hablándole Su Palabra y llamándolos y juntándolos, a los escogidos en cada edad, han estado siguiendo a Cristo la Luz del mundo, han estado siguiendo a Cristo, la Luz del mundo, en el día que les tocó vivir; por lo tanto vivieron en la Luz del día que les tocó vivir, del tiempo que les tocó vivir.

Y ahora, ¿dónde está el pueblo con la Luz del Día Postrero que seguiría a Jesucristo nuestro Salvador? Pues aquí estamos presentes en esta noche [La congregación responde: ¡Amén! - Editor], siguiendo la Luz del Día Postrero, siguiendo a Jesucristo, en Espíritu Santo, velado y revelado en el Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Así como hubo un pueblo y un territorio donde se cumplió cada edad, el cual siguió la Luz, a Cristo, reflejado a través del mensajero de cada edad, hay un territorio para este tiempo final, para el Día Postrero, que estará viendo la Luz del Día Postrero y siguiendo la Luz del Día Postrero; ese territorio es la América Latina y el caribe y ese pueblo es el pueblo latinoamericano y caribeño; no importa que algunos hayan viajado a otras naciones o continentes, hasta allá les llega la Luz del Día Postrero.

Y ahora, hemos visto cuál es el pueblo con la Luz del Día Postrero, y hemos visto en qué edad estaría ese pueblo: en la Edad de la Piedra Angular, en el entrelace de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia.

Y ahora, Cristo, la Luz del mundo, en este tiempo final nos alumbra el alma y el entendimiento y nos alumbra las Escrituras para que podamos ver, para que podamos comprender todas estas cosas que deben suceder en este tiempo final.

El Séptimo Sello es la Venida del Señor, ese misterio del Séptimo Sello es el misterio más grande de todos los misterios, el misterio del cual Cristo dijo que ni los ángeles sabían, ni el Hijo del Hombre tampoco conocía ese misterio, hasta allí Jesús no lo sabía, aunque profetizaba acerca de ese misterio de la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero con Sus ángeles.

Y ahora, ese es el misterio que Cristo en el Día Postrero estará abriéndonos, y ese misterio siendo revelado a la Iglesia de Jesucristo, estará alumbrándonos el entendimiento para poder comprender el misterio de Su Segunda Venida como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para así en adición a la salvación, el bautismo del Espíritu Santo, las primicias, recibir en el Día Postrero la plenitud, recibir en el Día Postrero nuestra transformación.

¿Cuál es el pueblo que recibirá la transformación de su cuerpo conforme a la promesa divina? Pues el pueblo con la Luz del Día Postrero.

¿Y cuál es ese pueblo, dónde está ese pueblo? Pues aquí estamos. [La congregación responde: ¡Amén! - Editor]. Hemos dicho a Cristo: ¡Presente! Hemos escuchado Su Voz, y estamos escuchando Su Voz y estamos siendo enseñados por El, El nos está enseñando todas estas cosas que deben suceder pronto, y así esta resplandeciendo en nuestras almas, en nuestro corazón, y en la Edad de la Piedra Angular y en la América Latina y el Caribe está resplandeciendo la Luz del Día Postrero. “A los que temen mi Nombre nacerá el sol de justicia y en sus alas traerá salvación.” Y aquí tenemos el pueblo con la Luz del Día Postrero.

Yo le doy gracias a Dios por cada uno de ustedes aquí en Machala, Ecuador, y los que están en todos los diferentes lugares del Ecuador y también los que están en todos los lugares de la América Latina y el Caribe, y también los que han viajado a otros continentes buscando mejores trabajos, medios de ganarse el sustento de sus hogares, pero que les ha llegado el Mensaje.

Yo le doy gracias a Dios por cada uno de ustedes, pues ustedes estaban en el Programa Divino desde antes de la fundación del mundo, ¿para qué? Para ver la Luz del Día Postrero resplandeciendo y ser el pueblo con la Luz del Día Postrero.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de:

“EL PUEBLO CON LA LUZ DEL DIA POSTRERO.”

Que las bendiciones de Jesucristo, la Luz del mundo y la Luz del Día Postrero, así como fue la Luz de otras edades, resplandezca siempre sobre vuestras almas, sobre vuestros corazones y continúe guiándonos hacia la Casa de nuestro Padre Celestial, continúe guiándonos hacia la transformación, continúe guiándonos hacia la Adopción, continúe guiándonos hacia el Rapto con Cristo, para estar en la Cena de las Bodas del Cordero con Jesucristo nuestro Salvador. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y dejo nuevamente el cántico para pasar también al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín, para que él finalice así nuestra parte, y también a toda persona que desee que se ore por él para que Cristo tenga Misericordia de él, para que Cristo salve su alma, pues nuestro Hno. Bermúdez le dará la oportunidad a la persona para así incluírla en la oración que el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín estará haciendo por toda persona que quiere que Cristo lo salve y lo lleve a la Casa de nuestro Padre Celestial cuando lleve a todos Sus escogidos a la Casa de nuestro Padre Celestial, a la Cena de las Bodas del Cordero.

Vamos a dejar al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín y el cántico también, en donde en ese cántico, pues se nos habla acerca del Hombre que me transformó a mí, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también; y transformará a toda persona que lo reciba como su Salvador. El Hombre que me transformó. En este cántico escucharemos acerca de ese Hombre, el cual es Jesucristo nuestro Salvador.

“EL PUEBLO CON LA LUZ DEL DIA POSTRERO.”

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