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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a nuestro tiempo.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL PUEBLO QUE ENTRARA A LA TIERRA PROMETIDA.”

Para lo cual quiero leer en Exodo, capítulo 23, verso 20 al 23, donde nos dice:

“He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL PUEBLO QUE ENTRARA A LA TIERRA PROMETIDA.” Ese es nuestro tema para esta ocasión.

Como hemos visto en esta Escritura, Dios ha enviado Su Angel delante del pueblo para que guarde al pueblo en el camino y lo introduzca en el lugar que Dios ha preparado. Y Dios le dice:

“Guardate delante de él, y oye su voz; y no le seas rebelde (no le seas rebelde); porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”

El pueblo que entrará a la Tierra Prometida, es el pueblo que irá tras el Angel de Dios y que no le será rebelde a lo que el Angel le diga; ese es el pueblo que entrará a la tierra prometida y ese pueblo estará consciente que el Nombre de Dios está en Su Angel.

Ahora, el Angel de Jehová que guió al pueblo hebreo, el cual apareció a Moisés en aquella llama de fuego y le dijo: “Yo soy el Dios de tu Padre (o sea, de Amram el padre de Moisés), Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob.”

Y ahora vean ustedes, el Angel de Jehová se identifica como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; porque el Angel de Jehová es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, cuerpo angelical. Por eso es que el Nombre de Dios está en Su Angel, Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Es como usted: cuando usted nació, luego lo inscribieron con un nombre, y ahora dondequiera que va su cuerpo lleva su nombre (el nombre que le pusieron cuando nació).

Y ahora, el Angel de Jehová lleva el Nombre de Dios. Por eso cuando Moisés en el capítulo 3 le dice (del Exodo)... le dice al Angel allí (de Jehová)... capítulo 3, verso 13 al 14:

“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?

Y respondió Dios a Moisés: Yo Soy El Que Soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo Soy me envió a vosotros.”

Y ahora, el Angel le da el Nombre a Moisés; y cuando uno va al original, este nombre aquí “YO SOY,” aparece en cuatro consonantes que son: YHWH. Moisés escuchó la pronunciación de ese Nombre.

Y ahora, es la primera ocasión en que ese Nombre es mencionado conforme a Exodo, capítulo 6, verso 1 en adelante, donde dice:

“Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.

Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy Jehová.

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos.”

Y ahora, vean ustedes cómo Dios le dice a Moisés que con el Nombre Jehová no se dio a conocer a ellos (a Abraham, a Isaac y a Jacob), pero ahora se está dando a conocer a Moisés y esto es YHWH para Moisés. Moisés tuvo esta revelación, escuchó el Nombre de Dios siendo hablado no solamente en esta ocasión, si pasamos al Exodo, capítulo 33 y 34, encontraremos también que en otras ocasiones también Dios pronunció Su Nombre delante de Moisés. Dice, capítulo 33, verso 18 en adelante:

“El entonces dijo (Moisés): Te ruego que me muestres tu gloria.

Y le respondió (Dios): Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;

y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.

Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.”

Y luego en el capítulo 34, dice, verso 1 en adelante:

“Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras...”

Ya Moisés antes de esta ocasión, cuando había estado en el monte Sinaí y había recibido las tablas de la Ley con los mandamientos escritos, y descendió del monte Sinaí, encontró al pueblo adorando a un becerro de oro, un dios pagano allá, un dios de Egipto; y Moisés lleno de ira quebró las tablas de la Ley, las tablas del Pacto. Y ahora tiene que preparar dos tablas de piedra y subir con ellas para ser escritos los mandamientos nuevamente en las tablas:

“... Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.

Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte (y ahora Moisés tiene que subir a la cumbre del monte).

Y no suba hombre contigo, ni aparezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.

Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.

Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová (¿Ven? Aquí estaba siendo proclamado el Nombre de Dios por el mismo Dios, y Moisés estaba allí escuchando).

Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;

que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.

Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad.

Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.

Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al amorreo, al cananeo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo.

Guárdate de hacer alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, para que no sean tropezadero en medio de ti.”

Vean cómo en esta ocasión también Dios proclamó Su Nombre delante de Moisés, Moisés escuchó el Nombre de Dios siendo proclamado, o sea, que Moisés es un Profeta muy bienaventurado, es un Profeta dispensacional, el cual tuvo el privilegio de ver a Dios en Su cuerpo teofánico y también de escuchar a Dios hablándole Su Nombre y proclamando así el Nombre, Moisés escuchó la pronunciación de ese Nombre.

O sea que Moisés es el hombre que tiene la revelación del Nombre de Dios. Por eso es que para el tiempo final, Moisés estará nuevamente en la Tierra, el Ministerio de Moisés estará nuevamente, estará el Ministerio de Moisés por segunda ocasión como uno de los Dos Olivos, con el Ministerio de Elías como el otro de los Dos Olivos.

Ahora, podemos ver que esto del Nombre de Dios está en toda la Biblia. Pero es un misterio el Nombre de Dios.

Ahora, sabemos que el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, tiene el Nombre de Dios.

Y ahora, para poder entrar a la tierra prometida hay que seguir al que tiene el Nombre de Dios, y seguir al que tiene la revelación del Nombre de Dios. ¿Vieron lo sencillo que es todo?

Y ahora, cuando terminó Moisés su Ministerio, Dios le dijo... Moisés dijo... vamos a ver, Moisés le dijo a Dios, sabiendo que ya su tiempo había llegado a su final, Moisés le dice a Dios que levante un hombre... vamos a ver si Miguel consigue ese pasaje donde Dios le dice a Moisés que el hombre es Josué...

Moisés sabiendo que ya sus días habían llegado a su final a causa de que había herido la roca, de la cual Dios dijo: “Háblale a la roca,” y ahora Moisés hirió la roca. Miren ustedes en el capítulo 4, nos dice, verso 20 en adelante de Deuteronomio... ¿qué número? 31 de Deuteronomio... Aquí está, del verso 1 en adelante, pero vamos a ver, capítulo 4, verso 20 en adelante, dice:

“Pero a vosotros Jehová os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que seáis el pueblo de su heredad como en este día.

Y Jehová se enojó contra mí por causa de vosotros, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.

Así que yo voy a morir en esta tierra, y no pasaré el Jordán; mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra.

Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido.

Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.”

Y ahora, en el capítulo 31 de Deuteronomio también, verso 1 en adelante, dice:

“Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel,

y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años; no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová me ha dicho: No pasarás este Jordán.

Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás; Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová ha dicho.

Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó.

Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis con ellos conforme a todo lo que os he mandado.

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará.

Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás con este pueblo a la tierra que juró Jehová a tus padres que les daría, y tú se la harás heredar.

Y Jehová va delante de ti; él estará contigo, no te dejará, ni te desamparará; no temas ni te intimides.”

Y ahora Números 27:15, vean ustedes: 27:15 en adelante, dice:

“Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo:

Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación,

que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.

Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él.”

Y ahí, vean ustedes:

“...y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos.

Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca.

El se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación.

Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación;

y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés.”

Hay todavía un lugar donde dice que Oseas hijo de Nun, pues estaba siempre en el templo y que Moisés le cambió el nombre... él se llamaba Oseas.

Y ahora, vean ustedes cómo luego que Moisés terminó su labor... Exodo 33:11, vamos a ver lo que nos dice ahí:

“Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.”

Todavía aquí dice Josué, pero hay un lugar donde nos dice: “Oseas.”

Ahora vean, desde joven este joven Josué estaba como servidor de Moisés y nunca se apartaba de en medio del tabernáculo —hay que buscarlo por el nombre de Oseas.—

Y ahora, vean ustedes que es muy importante seguir al Angel de Jehová, porque él lleva el Nombre de Dios. ¿13 cuánto? ¿13:16 de qué? vamos a ver 13:16 de Números —están trabajando todos aquí...— 13:16 de Números, dice:

“Estos son los nombres de los varones que Moisés envió a reconocer la tierra; y a Oseas hijo de Nun le puso Moisés el nombre de Josué.”

Ahora miren ustedes, luego que termina su labor Moisés, antes de cruzar al otro lado del Jordán, Moisés le dice que envíe una persona, un varón... eso fue... ¿lo leímos en Números qué? Que Dios envíe un varón... 27:17, 16 y 17, dice:

Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación,

que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.”

Cuando no hay un líder de parte de Dios, un mensajero de parte de Dios en una edad, pues esa edad ¿es cómo? Es como ovejas sin pastor. Y cuando el pueblo no está bajo la dirección de Dios a través de un mensajero, el pueblo está como ovejas sin pastor. Por eso Moisés estaba preocupado y le dice: “Levante un varón, el Dios de los espíritus de los profetas que vaya delante de ellos, que vaya con ellos, que los saque y los introduzca para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor.”

Así fue en el Antiguo Testamento y así es en el Nuevo Testamento; en cada edad Dios envió un varón, un mensajero, y llamó y juntó Dios por medio de ese mensajero a Sus ovejas. Si no llega una edad a tener un mensajero, esa edad y las ovejas del Señor, el pueblo del Señor, sería como ovejas sin pastor.

Cuando Jesucristo estuvo en la Tierra dos mil años atrás en carne humana, cuando miró al pueblo, los vio como ovejas sin pastor; pero El estuvo llamando las ovejas, y dijo: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen.”

Y ahora en San Juan, capítulo 10, verso 14 en adelante, dice:

“Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

Y ahora, Jesucristo el Buen Pastor da Su vida por las ovejas y El dice que llamará Sus ovejas, y dice que también tiene otras ovejas que no son de aquel redil, no son del pueblo hebreo, por lo tanto están entre los gentiles, y dice: “Aquéllas también debo traer, y oirán mi Voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

Y ahora, de etapa en etapa, de edad en edad, Cristo ha estado llamando Sus ovejas por medio de la manifestación que El ha tenido en cada edad a través del mensajero de cada edad; esa es la forma en que El ha llamado a Sus ovejas, y esa es la forma en que las ovejas han estado siendo pastoreadas por el Espíritu Santo en cada edad, y han estado siendo llamadas y juntadas.

Y en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular El llama y junta Sus ovejas del Día Postrero, El llama y junta a Sus últimas ovejas con las cuales completará Su Redil. El llama y junta a Sus ovejas, El produce ese llamado, El las coloca en Su Redil, El es el que llama y junta Sus ovejas y ellas vienen arrepentidas de sus pecados y ellas vienen a Cristo recibiéndolo como su Salvador y lavan sus pecados en la Sangre de Cristo, y son bautizadas en el Nombre del Señor Jesucristo y reciben el Espíritu de Cristo y así nacen en el Reino de Dios, en el Redil del Señor Jesucristo, en el Día Postrero.

Por eso es que en San Mateo, capítulo 24, verso 31, dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos.”

Son llamados y juntados los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo de entre los gentiles, y después serán llamados y juntados los hebreos, los escogidos hebreos que son 144 mil hebreos, por medio de los Ministerios de los ángeles del Hijo del Hombre; y esos Ministerios son los Ministerios de Moisés y Elías que estarán manifestados en este tiempo final en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Encontramos en estos pasajes; por ejemplo en la página 141, párrafo 1260 del libro de “Citas,” dice el Rvdo. William Branham: “Noten...” en el verso, vamos a ver.

“El no podía depender de alguna cierta iglesia para separarlos... Digamos la metodista o bautista o los pentecostales para separarlos. El dijo que envía El Sus ángeles para separarlos. Un ángel viene para traer la separación, la segregación entre lo cierto y lo erróneo, y nadie puede hacer eso sino el ángel del Señor. El es el que va a decir cuál es cierto y cuál es erróneo. Dios dijo que El enviará Sus ángeles en el último tiempo. No ángeles abajo aquí, sino ángeles en el último tiempo. Y reuniría. Sabemos que esto es el tiempo venidero de cosecha ahora. Ahora un ángel es en realidad, interpretado, un mensajero, y vemos que hay siete ángeles de las siete iglesias. Y no ahora, a través de las edades de la Iglesia.”

O sea, que no es a través de las edades ni a través de los siete ángeles de las siete edades, sino ahora en la Edad de la Piedra Angular, en este tiempo final.

Y ahora vean ustedes, este gran misterio, también en la página 138, párrafo 1236, dice:

“Y entonces El enviará Sus ángeles, y juntarán Sus elegidos de los cuatro vientos, desde un cabo de la Tierra hasta el cabo del Cielo. Eso está hablando de la resurrección, el arrebatamiento, subiendo. El enviará Sus ángeles para juntar.

¿Ustedes alguna vez pensaron que son los ángeles? Mensajeros. El los juntará, los congregará juntos ¿ven?, trayéndolos, juntándolos de las partes extremas de la Tierra a las partes extremas del Cielo, la Palabra que fue y ha sido hecha manifiesta en la Tierra. ¿Ven? ¿Lo captan? La Palabra ha sido hablada; aquí se manifiesta.”

Y ahora vean estos Ministerios de los ángeles del Hijo del Hombre para este tiempo final, para el tiempo final. También encontramos en otros lugares de la Escritura y también de los Mensajes del Rvdo. William Branham, las grandes promesas que hay para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora para este tiempo final es que la gran bendición de la resurrección de los muertos en Cristo y de la transformación de nosotros los que vivimos está prometida, para lo cual El enviará Sus ángeles con Gran Voz de Trompeta llamando y juntando Sus escogidos, y así siendo preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y esto es para el Día Postrero, pues Cristo prometió la resurrección para el Día Postrero cuando en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40, dice:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero (¿cuándo? En el Día Postrero).

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

¿Para cuándo Cristo ha prometido resucitar a los creyentes en El que han muerto? En el Día Postrero. Y el Día Postrero es el séptimo milenio. “Porque un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día.” Es el séptimo milenio de Adán hacia acá y tercer milenio de Cristo hacia acá; ese es el Día Postrero delante de Dios.

Y ahora veamos en la página 146, párrafo 1303, dice:

“Exactamente como en el principio, no fue la Voluntad perfecta de Dios que los hijos nacieran en la Tierra por sexo. ¡No señor! Dios creó al hombre desde el polvo de la Tierra, respiró el aliento de vida en él, y él se hizo una alma viviente. El sacó de ese hombre una compañera y le hizo una esposa a él. Eso fue la primera y original Voluntad de Dios.

Ahora cuando el pecado entró e hizo la cosa que hizo, entonces El permitió que el hombre se casara con una esposa legalmente y tuviera hijos por ella. ‘Multiplicad y henchid la Tierra entonces, así es la manera en que será hecho.’ Pero Uds, ven, nunca fue su voluntad perfecta. Por eso todas estas cosas que tuvieron un principio tienen que tener un fin. Todo pecado tiene que venir a aniquilación. Todo pecado tiene que ser destruido. Por eso, en el gran milenio cuando la resurrección venga, no tendremos que renacer otra vez por nuestros padres, sino que Dios, como El hizo en el principio, llamará al hombre del polvo de la Tierra y a su compañera con él. Eso es correcto. Eso es la manera en que El lo hizo en el principio.”

Y eso será para la resurrección de los muertos en Cristo, ¿cuándo? En el Día Postrero que es el Gran Milenio, el séptimo milenio.

Y ahora, en ese séptimo milenio es que Cristo establecerá Su Reino Milenial. Es en ese séptimo milenio que Cristo resucitará los muertos creyentes en El, nos transformará a nosotros los que vivimos, nos llevará con El a la Cena de las Bodas del Cordero mientras la Tierra estará pasando por la gran tribulación, y luego regresaremos con El para el establecimiento de ese Glorioso Reino Milenial, para gobernar con El, reinar con El por el milenio.

Y ahora, vean ustedes todas las cosas que están señaladas para el Día Postrero.

Ahora, no sabemos en qué año del séptimo milenio es que Cristo resucitará los muertos creyentes en El y nos transformará a nosotros, pero si sabemos que estará El llamando y juntando a Sus escogidos en este tiempo final, y eso será la manifestación del Angel del Señor, dice el Rvdo. William Branham: “Porque ése es el que puede hacer la separación, él es el que puede llamar el trigo (los escogidos de Dios) en el Día Postrero con la Gran Voz de Trompeta.”

Y ahora, esto es para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, y entrar a la tierra prometida del Glorioso Reino Milenial; ambas son la tierra prometida, porque nuestros cuerpos son del polvo de la Tierra pero tenemos la promesa de un cuerpo nuevo, con y que será una nueva tierra para nosotros, El creará un cuerpo nuevo para los muertos creyentes en El, y para nosotros los que vivimos nos transformará y tendremos un cuerpo nuevo también, un cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y todos seremos jovencitos de 18 a 21 años en apariencia; por eso fue que también cuando Cristo resucitó, al resucitar Su cuerpo en forma glorificada, pues no lo conocían —esa es una de las causas.—

Y ahora vean ustedes, encontramos que seremos todos a imagen (ese es el cuerpo teofánico) y a semejanza (ese es el cuerpo físico) de nuestro amado Señor Jesucristo; imagen y semejanza: cuerpo teofánico eterno y cuerpo físico, eterno y glorificado; y así todos seremos igual a nuestro Hermano Mayor, nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora para entrar a la tierra prometida, miren ustedes, el pueblo tiene que tener un Varón que entre y salga con ellos para que no sea el pueblo de Dios como ovejas sin pastor; no puede haber una edad sin un mensajero para una edad, porque entonces el pueblo sería como ovejas sin pastor en esa edad. Y todos los que no reciben al mensajero de esa edad, son como ovejas sin pastor; pero los que lo reciben pueden decir: “Nosotros somos ovejas, pero con Pastor, Cristo, el Angel del Pacto, está con nosotros pastoreándonos a través del mensajero que nos ha enviado.”

Dios pastoreó al pueblo hebreo por medio del Profeta Moisés (por 40 años) y después por medio de Josué, y después por medio de los jueces, y después por medio de los profetas.

Ahora, podemos ver que cuando aparece Jesús, El dice: “Yo Soy el Buen Pastor (un Profeta, el Mensajero de la Dispensación de la Gracia).

Y ahora, El dice que llamará y juntará a Sus ovejas en medio del pueblo gentil: “También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.” [San Juan 10:16 - Editor].

Ya hemos visto cómo escuchan la Voz de Cristo, el Buen Pastor: por medio del hombre ungido por Cristo para el Ministerio de esa edad.

Ahora podemos ver cómo ha sido de edad en edad, lo cual muestra cómo será en este tiempo final.

Y ahora, siendo que Cristo dijo ahí en San Juan, capítulo 10, el verso 3 en adelante, dice:

“A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca...”

¿Porque los nombres de esas ovejas están escritos dónde? En el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Aquí en la Tierra cuando Cristo está llamando y juntando a Sus ovejas, las está llamando por su nombre, está siendo manifestado el nombre de cada una de esas personas que tienen sus nombres escritos en el Cielo, está siendo manifestado aquí en la Tierra, y Cristo los está llamando aquí en la Tierra. Es el llamado de Cristo, llamando por sus nombres a Sus ovejas.

Y ahora, dice:

“Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.”

Ahora podemos ver el paralelo de aquel éxodo y del Exodo que Cristo está llevando a cabo.

Ahora, en el Exodo que Cristo está llevando a cabo tenemos dos partes muy importantes: salimos en el Exodo con Cristo para entrar a la Tierra Prometida del bautismo del Espíritu Santo, en donde obtenemos el nuevo nacimiento y obtenemos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y luego estamos en el Exodo (Tercer Exodo). Primer éxodo fue con Moisés para entrar a la tierra prometida literal, segundo éxodo con Cristo para entrar a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo y Tercer Exodo con Cristo para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo y a la tierra prometida del Glorioso Reino Milenial.

Y ahora vean ustedes, todas las personas que han entrado a la tierra prometida del bautismo del Espíritu Santo son las que entrarán a la tierra prometida del nuevo cuerpo y a la tierra prometida del glorioso Reino Milenial. En este tiempo final se hace el llamado final para entrar a la tierra prometida del cuerpo teofánico, donde son llamados y juntados los últimos escogidos, para luego entrar más adelante al cuerpo eterno físico e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, para que el pueblo no sea como ovejas sin pastor, Moisés dijo a Dios que levantara, enviara y colocara, un hombre, un Profeta, en medio del pueblo, un Profeta que sacara al pueblo e introdujera al pueblo, el cual llevaría el pueblo a la tierra prometida, pues con ese hombre estaría el Angel del Pacto; el Angel de Jehová que estaba con Moisés y luego estaría con Josué.

Y ahora, Moisés tenía la revelación del Nombre de Dios y Moisés había visto a Dios en Su cuerpo teofánico; pero ahora Dios va a levantar a otro hombre para llevar al pueblo a la tierra prometida.

Y ahora, el pueblo cuando salió con Moisés estaba saliendo por consiguiente con el Angel de Jehová, el cual estaba en Moisés y a través de Moisés se manifestaba; por lo tanto el pueblo salió siguiendo al Angel de Jehová donde estaba el Nombre de Dios; y Moisés tenía la revelación de ese Nombre.

Y ahora, cuando termina Moisés su labor y Dios le dice quién es el hombre al cual Dios usará después de Moisés, a ese hombre Moisés le cambió el nombre de Oseas por Josué.

Y ahora cuando el pueblo vio que Moisés terminó su Ministerio y comenzó Josué, el pueblo continuaba siguiendo al Angel de Jehová, el cual tiene el Nombre de Dios; pero ahora el Nombre de Dios también estaba en un hombre, porque Moisés colocó ese Nombre en su servidor (Josué significa Salvador).

Y por eso cuando apareció el Mesías en medio del pueblo hebreo, el ángel o arcángel Gabriel le dijo a María que le pusiera por nombre Jesús. Jesús en español, pero si vamos al hebreo es Josué o Yoshua, el mismo nombre que Moisés le había colocado a su servidor Oseas; y ahí va siguiendo el pueblo al Angel de Jehová donde está el Nombre de Dios, y ahora el Nombre también fue colocado en un hombre, Moisés lo colocó.

Ese cambio de nombre, de Josué, si Moisés no hiere la roca probablemente ese nombre le hubiera caído muy bien a Moisés. El nombre Moisés es sacado de las aguas, y vean ustedes, Dios libertó al pueblo hebreo y lo pasó por el mar rojo y lo sacó del mar rojo, fueron bautizados en Moisés en la nube y en el mar.

Y ahora vean ustedes, fueron sacados de allí, del mar rojo, salvos, y con el nombre Moisés, vean ustedes, ya que significa ser sacado, fue sacado el pueblo hebreo de Egipto y pasó por el mar rojo, y fue sacado del mar rojo sin ver muerte y los otros que entraron al mar rojo, el ejército del faraón, murieron.

Y ahora, en el Nuevo Testamento el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, que es Jesucristo el cual estuvo en carne humana, vean ustedes, lleva el Nombre de Dios para Salvación, para Redención, porque el nombre Josué es el mismo nombre Jesús, y significa: “Salvador o Redentor.” Y el que siguió a Jesús estaba siguiendo al Angel del Pacto, al Angel de Jehová que estaba en carne humana y allí estaba el Nombre del Angel del Pacto para salvación; por eso llevó a cabo la Obra de salvación allá en la Cruz del Calvario.

Cristo dijo en el capítulo 12, verso 28 de San Juan:

“Padre, glorifica tu nombre (y Dios dijo, una Voz del Cielo, dijo): Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.”

Lo glorificó en Su Primera Venida y lo glorificará en Su Segunda Venida. En Su Primera Venida estaba en un Hombre, en Su Segunda Venida, vamos a ver dónde estará; para eso vamos a la página 2A del libro de “Citas,” del Rvdo. William Branham, párrafo 11, donde dice en los últimos... hablando de Jesús dice:

“Yo lo he visto a El dos veces (desde luego fue en visión). En los últimos meses he estado sintiendo que lo veré a El otra vez aquí —que muy pronto El revelará algo que está por suceder.—

¡Oh, hermano! Si lo tengo bien (Dios me perdone si estoy equivocado), pero viéndolo en la Escritura, viendo que cuando El se levantó y ascendió recibió un Nuevo Nombre que nadie conocía; entonces yo lo veo a El viniendo en Su poder. Ahora, si esa fe puede venir en ese tiempo, ¿Por qué no puede quedarse todo el tiempo?”

Y ahora vamos a ver, ya que tocamos algo aquí del Nombre, vamos al libro de “Los Sellos,” para ver lo que el Rvdo. William Branham dijo por Palabra de Dios para el pueblo, en el libro de “Los Sellos,” página 131 —en español—, dice:

“Y ahora Jesús: Su Nombre sobre la Tierra fue Jesús el Redentor, porque fue el Redentor cuando estuvo sobre la Tierra; pero cuando conquistó el infierno y la muerte, los venció y ascendió, entonces recibió un Nuevo Nombre. Por esa razón es que gritan y hacen tanto ruido y no reciben nada. Será revelado en los Truenos.

Fíjense en el misterio. El viene cabalgando. Tiene que haber algo para cambiar esta Iglesia. Uds. saben eso. ¡Tiene que venir algo! Ahora noten: nadie entendía ese nombre, sino El mismo (está citando Apocalipsis 19, verso 11 en adelante).

Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es llamado: El Verbo De Dios...

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

por él fueron hechas Todas las cosas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

Eso está en capítulo 1, verso 1 al 4 de San Juan y capítulo 1, verso 14 de San Juan, dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Cuando el Verbo vino en carne humana, el Verbo que era con Dios y era Dios, o sea, la teofanía, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, Dios con Su cuerpo teofánico se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo, era el mismo Dios hecho hombre: Emanuel —que significa Dios con nosotros—, el hijo de la virgen conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14 donde Dios le dijo al profeta Isaías:

“He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel —Emanuel significa ‘Dios con nosotros.—

“... y estaba vestido de una ropa teñida en sangre; su nombre es llamado: El Verbo De Dios.

Y los ejércitos que están en el Cielo le seguían en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.

Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes; y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor, y de la ira del Dios Todopoderoso.

Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: Rey De Reyes Y Señor De Señores.

Apocalipsis 19:13-16

Allí viene el Mesías, allí es donde está.”

Y más abajo en esa misma página, dice:

“Pero Cristo es llamado ‘El Verbo De Dios.’ El es la Palabra, por eso es llamado ‘El Verbo de Dios. Ahora El tiene un Nombre que nadie sabe, pero es llamado el Verbo de Dios.”

Luego en la página 256, dice el Rvdo. William Branham, 256 del libro de “Los Sellos,” dice:

“Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la tierra, El vendrá sobre un Caballo Blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —la Palabra de Dios encarnada en un hombre.—”

Si conseguimos ése hombre encontraremos la Palabra, el Verbo, manifestado en carne humana, y encontraremos ahí el Mensaje de Dios para este tiempo final. En la página 277 también dice, del libro de “Los Sellos,” orando el Rvdo. William Branham, dice:

“Pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero Caballo Blanco, mientras su espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo y El llame los Suyos.”

¿Ven? Es el Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero.

Y ahora, veamos lo que dijo el Rvdo. William Branham en la página 134 del libro de “Los Sellos.”

“Y noten Uds. cuando este Espíritu santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando El llegue a ser encarnado en la persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de reyes y Señor de señores.”

Y vamos a ver cómo será este Gran Evento. Dice en la página 146:

“Y al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre, el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre.”

Y ahora, podemos ver que para este tiempo final, el diablo se encarnará en el hombre de pecado, en el anticristo, pero el Espíritu Santo vendrá encarnado en un hombre; y tendremos en la Tierra a Dios, el Espíritu Santo, Jesucristo manifestado en carne humana en un hombre, y por otro lado tendremos al diablo encarnado en el anticristo, en el hombre de pecado.

Ahora, veamos en la página 271 del libro de “Los Sellos,” dice:

“Yo siempre he dicho: ‘Si Dios envió a alguien, El respaldará lo que el tal diga,’ si Ud. es un embajador celestial, todo el Cielo lo respaldará; y el Cielo consiste de la Palabra.”

Ahora, si ese hombre en el cual la Palabra, el Verbo, el Espíritu Santo, se manifestará en carne humana, se encarnará, por cuanto viene del Cielo el Espíritu Santo, Dios respaldará todo lo que sea hablado por ese hombre:

“Entonces El viene con los santos resucitados, vindicando que Su Palabra es verdad.”

Y ahora, miren ustedes, el anticristo fue coronado por un lado, pero ahora los santos de las diferentes etapas de la Iglesia: los apóstoles con el grupo de creyentes de su tiempo y los siete ángeles mensajeros con su grupo de cada edad, vienen en la resurrección y con el grupo de nuestro tiempo es que este Gran Evento se llevará a cabo. Dice: “Entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de reyes y Señor de señores.”

Este es un Gran Evento prometido para este tiempo final.

Y ahora, Apocalipsis 19 viene con un Nombre Nuevo, y es un misterio, el misterio de ese Nombre Nuevo del Señor; pero miren ustedes lo sencillo que es todo: Apocalipsis 19, dice el Rvdo. William Branham que es la Venida del Jinete con un Nombre Nuevo, y luego dice que eso es el Verbo, la Palabra, encarnada en un hombre.

Y ahora veamos lo que se va a estar cumpliendo, Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, dice:

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

El Maná escondido es la revelación de la Segunda Venida de Cristo, así como el Maná estaba escondido en el tabernáculo, en el lugar santísimo dentro del arca del pacto en una vasija de oro; y el Lugar Santísimo corresponde en la Iglesia de Jesucristo al Lugar de la Edad de la Piedra Angular, donde estará el Maná escondido de la revelación de la Segunda Venida de Cristo. Y ahí es donde estará el Arca del Pacto, y ahí es donde estará el Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos, dice también:

“Y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Esta Piedrecita Blanca es la misma piedra que vio el rey Nabucodonosor y el profeta Daniel, cuando vio una piedra no cortada de manos, cortada del monte (el Monte de Dios), que vino e hirió a la imagen en los pies de hierro y de barro cocido conforme a Daniel, capítulo 2, verso 35 al 45; esa Piedrecita no cortada de manos que viene en el tiempo final, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido es la Segunda Venida de Cristo, El es la Piedra del ángulo que los edificadores desecharon.

Y ahora, la Venida de esa Piedrecita Blanca le pone fin al reino de los gentiles, la Venida de esa Piedrecita Blanca es la señal del fin del reino de los gentiles, y esa Piedrecita Blanca viene con un Nombre Nuevo.

En Su Primera Venida El vino con el nombre Josué que en español es Jesús. Y ahora en Su Segunda Venida El viene con un Nombre Nuevo que ninguno conoce, sino aquel que lo recibe. Dice: “Y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Y ahora vamos a ver en el capítulo 3, verso 12 del Apocalipsis, dice:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí (o sea, que será una persona importante en el Templo de Dios, o sea, en la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente será una persona importante en la Nueva Jerusalén para la eternidad); y escribiré sobre él el nombre de mi Dios (y aquí Dios promete, Cristo promete, escribir sobre el Vencedor, ¿el Nombre de quién? El Nombre de Dios)... y escribiré sobre él el nombre de mi Dios.”

O sea, que una persona tendrá la bendición de que Cristo va a escribir sobre él el Nombre de Dios, así como Moisés colocó sobre Oseas hijo de Nun el Nombre de Salvación, de Redención que usaría el Mesías en Su Primera Venida, vean ustedes, lo colocó sobre su servidor Oseas, y le colocó Josué que significa Jesús, que significa Salvador o Redentor; tiene que ver con la Redención, tiene que ver con Redimir. Redimir significa volver al lugar original. Cuando es redimido algo es colocado donde estaba originalmente.

Y ahora, Dios está colocando en su lugar original al pueblo hebreo llevándolo a la tierra prometida, el lugar original para el pueblo hebreo. Ese es un Nombre de Restauración, de Redención, de Salvación, para la Obra que tenía que ser hecha llevando el pueblo de nuevo a la tierra prometida.

“Y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

Y ahora, el Nombre de Dios, el Nombre de la ciudad de nuestro Dios y el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo estará escrito sobre el Vencedor. El Nombre de Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y el Nombre Nuevo del Señor es el mismo Nombre, es el Nombre Eterno de Dios, el Nombre que le dio Dios a Moisés con esas letras: YHWH, del cual el Rvdo. William Branham habla y dice que los teólogos no han podido pronunciar ese Nombre, y dice que le han colocado Jehová, le han colocado algunas letras para que diga Jehová, pero en realidad ellos no saben la verdadera pronunciación de ese Nombre.

Y ahora, ese es el Nombre con el cual viene la Piedrecita Blanca, la Segunda Venida de Cristo, ese es el Nombre con el cual viene el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, que ninguno conocía sino El mismo, y Su Nombre es el Verbo de Dios.

Y ahora, ese es el Nombre del Verbo de Dios viniendo en el Día Postrero como el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, ese es el Nombre de nuestro Dios, de la Ciudad de nuestro Dios y Nombre Nuevo del Señor Jesucristo, y estará escrito sobre el Vencedor. Por eso es que el Vencedor en Apocalipsis, capítulo 21, verso 6 al 7, dice Dios:

“Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”

Vean, es un hijo el que obtendrá la victoria.

Y ahora vamos a ver. “Heredará todas las cosas...” El será heredero, ese es el siervo fiel y prudente al cual Su Señor ha puesto sobre Su Casa para que les dé el Alimento a tiempo (la Casa es la Iglesia del Señor Jesucristo); ¿para que les dé el Alimento a tiempo a quiénes? A los hijos e hijas de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Así han sido colocados los ángeles mensajeros de cada edad como siervos fieles y prudentes, y así también el Angel del Señor Jesucristo. Pero el bienaventurado, el más bienaventurado de todos es el que esté en el Día Postrero y reciba la Piedrecita Blanca, reciba a Cristo en Su Segunda Venida con un Nombre Nuevo.

Y ahora, éste tendrá una bendición muy grande en el Día Postrero, miren, de esta bendición en el capítulo 2, verso 26 en adelante, dice... 26 al 29, dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre (o sea, como Cristo ha recibido del Padre esa autoridad, ahora la concede al Vencedor, lo mismo que el Padre ha hecho con Jesús, es lo que Jesús hace con el Vencedor),

y le daré la estrella de la mañana (le daré la Estrella de la mañana).”

En Apocalipsis 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias (ese es el Enviado de Jesucristo). Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Cristo es la Estrella resplandeciente de la mañana, y en Su Segunda Venida Cristo como la Estrella resplandeciente de la mañana es recibido por el Vencedor. “Le daré la Estrella de la mañana.” Cada ángel mensajero fue una estrella, pero ahora el Vencedor del Día Postrero tendrá la Estrella resplandeciente de la mañana; Cristo la Estrella resplandeciente de la mañana resplandecerá a través del Vencedor, y El viene con un Nombre Nuevo. Por lo tanto él tendrá la Estrella que viene con un Nombre Nuevo, él recibirá la Estrella y el Nombre Nuevo que viene en la Estrella.

Y ahora, Apocalipsis, capítulo 3, verso 21, dice:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

Cristo se sentó con el Padre en el Trono del Padre en el Cielo; pero ahora Cristo tiene Su Trono y ese es el Trono de David, como Trono para reinar, y en ese Trono es que Cristo sentará con El al Vencedor. Como hizo el Padre con Jesús, hará Jesús con el Vencedor.

Y el Vencedor que estará en el Día Postrero y verá y recibirá esa Piedrecita Blanca con el Nombre Nuevo, recibirá, estará recibiendo la Estrella resplandeciente de la mañana con un Nombre Nuevo, estará recibiendo a Cristo el Espíritu Santo en el Día Postrero, y El escribirá sobre el Vencedor el Nombre de nuestro Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Su Nombre Nuevo.

Por lo tanto, habrá un Mensajero en el Día Postrero que obtendrá la victoria. Y para entrar a la tierra prometida, el pueblo hebreo, vean ustedes y cruzar al otro lado del Jordán, pues tenía el Nombre de Dios de Redención, ¿colocado dónde? En un hombre, en el mensajero que iba guiando al pueblo, porque el Espíritu Santo iba guiándolo a través del mensajero Josué.

Ahora, el Espíritu Santo está representado en Josué, y es el Espíritu Santo en el Día Postrero el que viene para llevar el pueblo a la tierra prometida del nuevo cuerpo y a la tierra prometida del Reino Milenial. Pero El tendrá un Vencedor, un hombre, para que el pueblo de Dios, la Iglesia de Jesucristo, no sea como ovejas sin pastor, y ése hombre es el que Cristo dice que enviará:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Ese es el Instrumento de Jesucristo para el Día Postrero, ése es el que viene en el Nombre del Señor, y sobre ése es que Jesucristo escribe el Nombre de Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo.

Por eso es que el apóstol San Juan quiso adorar al Angel del Señor Jesucristo, él vio esta manifestación de Jesucristo a través de Su Angel Mensajero; pero ese Angel no es el Señor Jesucristo, este Angel solamente es un hombre, un Profeta, el último Profeta de Dios, porque es el Profeta de la Dispensación del Reino que es la Séptima Dispensación; ese es el séptimo Profeta dispensacional con el Mensaje del Evangelio del Reino, dando testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Cristo prometió en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1 con esa Voz de Trompeta, dijo:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Y para darlas a conocer, vean lo que El hace: Apocalipsis 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Cristo prometió dar a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto a los que suban donde El está, a los que suban a la Edad de la Piedra Angular, que es el lugar donde Cristo está en Espíritu Santo en el Día Postrero.

Y ahora, ¿cómo nos va a dar a conocer estas cosas, a quién usará? Pues El usó cada ángel mensajero en cada edad para hablarle a Su pueblo. Y ahora para hablarle a Su pueblo a Su Iglesia primeramente y después al pueblo hebreo ¿a quién usará? A Su Angel Mensajero. “Y el Señor. El Dios de los espíritus de los profetas ha enviado Su Angel para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Ese es el Enviado de Dios, el Enviado de Jesucristo, en donde vendrá Jesucristo en Espíritu Santo, el Espíritu Santo manifestado en el Día Postrero, dándonos a conocer todas estas cosas, y ahí es donde El colocará Su Nombre, el Nombre de Dios, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Nombre Nuevo del Señor Jesucristo. Ese Angel viene en el Nombre del Señor, y Dios glorificará otra vez Su Nombre.

Es el misterio más grande, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, el misterio del Séptimo Sello, y más teniendo un Nombre Nuevo, mayor se hace el misterio.

Pero todo será tan sencillo que el Espíritu Santo a través de Su Angel, Cristo en Espíritu Santo a través de Su Angel, nos abrirá estos misterios, obrará en el Nombre del Señor, y Dios glorificará ese Nombre y nos preparará para entrar a la tierra prometida del nuevo cuerpo, y para entrar a la tierra prometida del Reino Milenial también.; nos preparará para ser transformados los que vivimos cuando los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos, luego estaremos aquí de 30 a 40 días en el cuerpo nuevo juntamente con los muertos en Cristo que resucitarán, pues Cristo cuando resucitó y resucitaron con El los santos del Antiguo Testamento, estuvieron 40 días aquí en la Tierra.

Cristo ascendió al Cielo 40 días después de haber resucitado. Y dice el Rvdo. William Branham que estaremos de 30 a 40 días aquí cuando ocurra la resurrección, ese es el tiempo en donde una manifestación plena de Dios, en hijos e hijas de Dios que estarán ya en una etapa de Adopción.

En esa etapa de Adopción Dios no tendrá limitaciones en lo que El ha de hacer, y esa será la Iglesia del Señor Jesucristo que se irá con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, tendrá el cuerpo teofánico, y tendrá el cuerpo físico eterno y glorificado y tendrá el Nombre Eterno de Dios, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y Nombre Nuevo del Señor; porque este Nombre estará escrito en el Vencedor, y así estaremos nosotros siguiendo al Angel de Jehová, al Angel del Pacto, que es Jesucristo en Espíritu Santo en Su manifestación final.

Y por consiguiente estaremos siguiendo al Nombre de Dios que estará en Su Angel, El dijo: “Porque mi Nombre está en él.”

Y ahora, está en Su Angel de la sexta dimensión, y luego el Nombre debe estar en el Angel manifestado en carne humana en Su Primera Venida, como también estuvo manifestado en Josué, y estará manifestado en el Día Postrero en el Angel del Señor Jesucristo.

Ahí está el misterio del Angel del Pacto, del Angel de Jehová, de Jesucristo en Espíritu Santo en el Día Postrero visitando a Su Iglesia para la bendición más grande que la Iglesia ha tenido, en donde son llamados y juntados los escogidos de Dios, y preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hemos visto el pueblo que entrará a la tierra prometida del nuevo cuerpo y que entrará a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, y que vendrá de nuevo a la Tierra para entrar al glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo, ese es el pueblo que entrará a la tierra prometida, el Pueblo que estará siendo guiado por el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su manifestación en Su Angel Mensajero del Día Postrero; como fue en el tiempo de Moisés y de Josué, los que siguieron al Angel de Jehová manifestado a través de Moisés y después a través de Josué fueron los que entraron a la tierra prometida, los que se revelaron en contra de Moisés murieron en el desierto.

Y ahora, podemos ver el misterio de los que entrarán a la tierra prometida.

Hemos visto que todo es sencillo. Siempre Dios ha hecho las cosas en forma sencilla, son los hombres los que han complicado las cosas de Dios, y así le han puesto tropiezos al Pueblo que quiere entrar a la tierra prometida, Cristo dijo de esas personas: “Ustedes ni entran ni dejan entrar a los que quieren entrar, pero mis ovejas oyen mi Voz y me siguen y Yo las llamo por su nombre”; porque El tiene los nombres de todas Sus ovejas, ahí están escritos en el Libro de la Vida del Cordero.

Así que están siendo llamadas las ovejas por su nombre aquí en la Tierra, a medida que van pasando las edades de la Iglesia hasta llegar al llamado final de las ovejas del Señor, en la Edad de la Piedra Angular.

Hemos visto que las ovejas del Señor en el Cuerpo Místico de Cristo han sido de diferentes naciones, cada edad se abrió en el territorio correspondiente, y de ahí se extendió el llamado a otros territorios; y así también la Edad de la Piedra Angular se ha abierto, ¿dónde? Pues en la América Latina y el Caribe. Ahí es donde El está llamando por sus nombres a Sus ovejas del Día Postrero.

Y ahora hemos visto que de ahí se extiende el llamado a otras naciones y a otros continentes; y los que son de Dios, oirán la Voz de Dios, y ese es el Pueblo que entra a la tierra prometida, el pueblo que oye la Voz de Dios por medio del Angel de Jehová, el Angel del Pacto, por medio de Jesucristo, el Espíritu Santo, hablando a través de Su Enviado.

Como habló a través de Sus enviados en edades pasadas, en este tiempo final también estará hablando a través de Su Enviado, Su Angel Mensajero y estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; y las ovejas del Señor estarán escuchando Su Voz. Es la Voz de Jesucristo, del Espíritu Santo, dándonos a conocer todas estas cosas por medio de Su Angel Mensajero, y ese es el pueblo que entrará a la tierra prometida estando vivos.

Aunque algunos de los nuestros han partido, pero ellos resucitarán en cuerpos eternos y estarán de nuevo con nosotros; pero todos los que permanezcamos hasta que los muertos en Cristo resuciten, seremos transformados y así entraremos a la tierra prometida del cuerpo nuevo, y después iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y luego de la gran tribulación, luego que haya pasado la gran tribulación que son tres años y medio en la Tierra, pero esos tres años y medio de gran tribulación en la Tierra, para nosotros serán de Fiesta en el Cielo, la Gran Fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que a nosotros no nos asusta la gran tribulación y los juicios que han de venir, más bien a nosotros nos llena de gozo saber que en ese tiempo habrá una Gran Fiesta en el Cielo, y ahí vamos a estar nosotros.

Así que es motivo de gozo para nosotros esos tres años y medio que van a venir, ¿por qué? Porque los tres años y medio de la gran tribulación para nosotros no serán de gran tribulación, para nosotros serán de Fiesta, de gozo, es la Fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Ahora hemos visto quiénes estarán allí, hemos visto cuál es el Pueblo que entrará a la Tierra Prometida.

Y ahora, ¿dónde está el Pueblo, cuál es el Pueblo que entrará a la Tierra Prometida? Pues aquí estamos, escuchando la Voz del Angel del Pacto, la Voz del Angel de Jehová, la Voz de Jesucristo el Angel del Pacto, la Voz de Jesucristo en Espíritu Santo hablándonos en este tiempo final todas estas cosas que deben suceder pronto. Pero siempre El ha usado un hombre, ese es el misterio de la manifestación de Dios en cada tiempo: que siempre ha usado un hombre a través del cual manifestarse y hablarle a Su Pueblo, para llevar a Su Pueblo a la tierra prometida.

Hemos visto quién es el pueblo, cuál es el pueblo, hemos descubierto que somos nosotros, a través de la Palabra revelada; porque es el pueblo que estará escuchando la Voz del Angel del Pacto, del Angel de Jehová, de Jesucristo, del Espíritu Santo en el Día Postrero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto; es el pueblo que estará siguiendo al Angel del Pacto, al Angel de Jehová, a Jesucristo, el Espíritu Santo, a través de Su manifestación final; es el Pueblo que será acompañado por el Angel de Jehová, es el Pueblo que también estará siguiendo al Angel de Jehová con el Nombre de Dios, es el Pueblo que estará siguiendo el Nombre de Dios, es el Pueblo al cual le acompañará el Nombre de Dios, y el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios y el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo.

Hemos visto cuál es ese pueblo, hemos visto dónde estaría ese pueblo, y eso es un misterio del Reino de los Cielos: cuál sería ese Pueblo, dónde estaría ese Pueblo, qué idioma hablaría ese Pueblo, y cuál sería Su Mensajero; así como fue un misterio cada edad, el territorio donde se cumplió cada edad, y el mensajero correspondiente a cada edad.

Hemos visto: “EL MISTERIO DEL PUEBLO QUE ENTRARA A LA TIERRA PROMETIDA.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes dándoles testimonio del pueblo que entrara a la tierra prometida del nuevo cuerpo, y a la Tierra Prometida del Glorioso Reino Milenial.

 Este es el pueblo que cree en Jesucristo como su Salvador, lava sus pecados en la Sangre de Cristo, y es bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo y recibe el Espíritu de Jesucristo, el Espíritu Santo, y así recibe el nuevo nacimiento y recibe un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y en este tiempo final recibirá en adición el cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado; ese es el Pueblo que entrará a la tierra prometida del nuevo cuerpo y a la tierra prometida del Reino Milenial.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde y dejo nuevamente con nosotros al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para continuar y así finalizar nuestra parte en esta ocasión, y luego ya en la próxima actividad serán los bautismos para las personas que faltan de ser bautizadas en el Nombre del Señor Jesucristo; porque los que entrarán a la tierra prometida son llamados, juntados y son bautizados en Su Nombre para así recibir el Espíritu de Cristo, y nacer en el Cuerpo Místico de Cristo, y luego en el Día Postrero ser transformados conforme a la promesa de Cristo.

Así que dejo con nosotros al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín de nuevo, mientras el cántico de Erica y América, el cual nos habla del Hombre que nos transformó, el que nos ha transformado interiormente y nos transformará físicamente también; ese Hombre es nuestro amado Señor Jesucristo.

[Himno “Salmo 121,” - Editor].

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

“EL PUEBLO QUE ENTRARA A LA TIERRA PROMETIDA.”

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