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Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes en este culto de Santa Cena; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes en esta noche esta actividad, este culto de Santa Cena, donde recordamos la muerte y resurrección de Cristo nuestro Salvador, el cual dio Su Vida, dio Su Cuerpo por nosotros, derramó Su Sangre para limpiarnos de todo pecado, lo cual tipificó en el pan y el vino que dio a Sus discípulos en la última Cena. Lo cual el pan es tipo y figura del Cuerpo de Cristo que sería partido y el cual fue partido por nosotros, y el vino representando la Sangre de Cristo la cual sería derramada y fue derramada por nosotros, la Sangre del Nuevo Pacto que nos limpia de todo pecado y así somos colocados bajo la Sangre del Nuevo Pacto en el Nuevo Testamento.

La primera ocasión en que en la Biblia aparece a la vista la Santa Cena, fue cuando Melquisedec le apareció a Abraham, el cual venía victorioso de la batalla que había tenido, y Dios le había dado a sus enemigos en sus manos, había obtenido Abraham la victoria.

Y ahora, al padre de la fe le aparece un personaje llamado Melquisedec, el cual significa Rey de Salem, o sea, de Jerusalén, y Rey de Justicia y Rey de Paz. Ese Melquisedec es nada menos que el Personaje que la Biblia señala como Sacerdote del Dios Altísimo.

Vean ustedes cómo antes del pueblo hebreo tener un sacerdocio levítico, está el Sacerdocio de Melquisedec, el cual le ministró a Abraham la Palabra y le ministró allí el pan y el vino, tipo y figura del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes cómo Melquisedec cuando se hizo carne nos ministró el pan que representa Su Cuerpo, y el vino que representa Su Sangre, nos dio el Pan y el Vino y nos colocó bajo un Nuevo Pacto.

Y ahora, para toda la simiente de Abraham Real, Melquisedec, vean ustedes, El es el que nos ha dado el Pan y el Vino, o sea, Su Cuerpo, Su Carne y Su Sangre, y nos ha colocado bajo el Nuevo Pacto.

Luego, así como el pueblo hebreo luego de tomar la pascua en Egipto la noche antes de su salida de la esclavitud, luego el pueblo hebreo el día 14 del mes primero de cada año del calendario religioso celebraba la pascua en conmemoración a aquella pascua del día 14 del primer mes del año, cuando al otro día salió de la esclavitud.

Y ahora vean, aquella pascua les hablaba de la liberación que Dios les había dado y a la misma vez señalaba la Pascua que sería llevada a cabo, que sería en la Venida del Mesías, dándonos o dando Su Cuerpo por nosotros, y derramando Su Sangre por nosotros para colocarnos bajo el Nuevo Pacto.

Bajo el ministerio levítico encontramos que se ministraba la pascua del Antiguo Testamento, y fue Moisés con Aarón quienes llevaron a cabo la primera pascua, la noche antes de la salida del pueblo hebreo de Egipto, y después durante el recorrido por 40 años era Moisés y el sumo sacerdote los que se encargaban (con los demás sacerdotes del orden levítico) de llevar a cabo esa pascua con y para el pueblo hebreo.

Pero ahora tenemos la Pascua actualizada en Jesucristo nuestro Salvador. Y es el Sumo Sacerdote del Templo Celestial, Melquisedec, el que se hizo carne y con Su propio cuerpo, encontramos, llevó a cabo la Pascua, la cual representó en el pan y el vino: Su Cuerpo y Su Sangre, para darnos de Su Carne y de Su Sangre. Cristo dijo: “El que no coma mi Carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en si mismo.”

Y ahora, la pascua representada ahora en la Santa Cena, se administra a los descendientes de Abraham, los hijos de Abraham según la fe de Abraham, que son los escogidos de Dios creyentes en Cristo nuestro Salvador.

Y ahora, tomamos la Pascua en memoria, en conmemoración, de la muerte de Cristo, dando ..... por nosotros y derramando Su Sangre por todos nosotros, la Sangre del Nuevo Pacto. Y así El nos da de Si mismo: en el nuevo nacimiento nos da el cuerpo teofánico y para el Día Postrero nos dará la carne física, el cuerpo físico; así como nos ha dado de Si mismo, de Su cuerpo teofánico, dándonos un cuerpo teofánico, nos dará físicamente también de Si mismo, dándonos un cuerpo físico, eterno, inmortal, e incorruptible.

Por eso en la Santa Cena recordamos a Cristo en Su Primera Venida y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario hasta que Su Venida sea completada, en donde El nos dará físicamente de Si mismo, o sea, nos dará un cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual a Su propio cuerpo en el cual El resucitó y ascendió al Cielo.

Cuando celebramos la Santa Cena estamos dando testimonio de que somos el Pueblo Celestial de Dios, el Israel Celestial. Así como el pueblo hebreo cuando llevaba a cabo la pascua, estaba dando testimonio que era el Israel terrenal que fue libertado de la esclavitud en Egipto. Y nosotros damos testimonio tomando la Santa Cena que somos el Israel Espiritual que Cristo ha libertado del imperio del diablo, del faraón, el diablo, que nos tenía esclavizados.

Y ahora, Cristo en este tiempo final cuando haya terminado toda Su Obra en donde El liberta a todos Sus hijos, cuando termina la liberación de todos Sus hijos, la cual se completará en nuestro tiempo, entonces El nos dará físicamente de Si mismo, resucitando a los muertos en Cristo y transformándonos a nosotros los que vivimos.

Por eso es que el Rvdo. William Branham cuando nos habla de Melquisedec, vean lo que él nos dice aquí en la página 153 a la 154 y 155... vamos a ver 153 del Mensaje “Adoptados,” el Mensaje de Adopción, dice:

“Dios conocía Su confianza en Job. Dios conoce cuánto puede confiar en tí, El conoce cuánto puede confiar en mi. Pero de lo que hablamos ahora es: ‘Colocando a este hijo (o sea, la colocación, la Adopción de un hijo).’ Ahora la Biblia cuando terminó la batalla, cuando todo terminó (eso fue en el tiempo de Abraham), entonces, ¿qué es lo próximo que hacemos?...”

Y ahora, aquella victoria que Abraham obtuvo es la victoria de la Iglesia, de los hijos de Abraham al terminar todas las edades y terminar toda la labor de la Iglesia de Jesucristo en donde se obtiene la victoria de la liberación de todos los hijos e hijas de Dios; y esto se completa en este tiempo en el cual nosotros vivimos. Dice:

“¿Qué es la cosa que hacemos después que termina la batalla? ¿Saben Uds. lo que hacemos? Recibimos a Melquisedec.”

En la página 154 de este mismo Mensaje “Adoptados,” dice:

“La misma cosa hizo Melquisedec después que Abraham tomó su posición.”

Y ahora vean ustedes, la Iglesia de Jesucristo toma Su posición en este Día, en la Edad que le corresponde, y son llamados todos los escogidos de este día final. Y cuando esa labor termine, entonces la Venida del Señor se cumple en toda Su plenitud, Cristo termina Su labor de Intercesión en el Cielo y viene en el cumplimiento de Su Segunda Venida en toda Su plenitud y nos da de Si mismo, dándonos un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, para nosotros los que vivimos y para los que ya han partido.

Dice: “Pero puso en orden a sus hombres y ganó la batalla y regresó; y Melquisedec sale con pan y vino. Después que termine la batalla entonces comeremos la Cena de la Boda con el Señor Jesús en el nuevo mundo.”

Y ahora, vamos a ver la página —esto está mal encuadernado: la página 156 la tiene en la que antecede a la 171; pero están todas aquí, lo que pasa es que no están en orden.— Dice: “Y he aquí...”  Vamos a ver:

“He aquí el Logos que salió de Dios, eso es cierto, ése era el Hijo de Dios. Entonces El hizo al hombre, ése pequeño dios, y él dijo: ‘Si llamaron a esos a los cuales vino la Palabra de Dios, los profetas, si los llamaron dioses, a los que vino la Palabra de Dios.’ Y Dios así lo dijo.”

Ahora vamos a ver dónde nos dice de Melquisedec... yo creo que ya con lo que leímos, en el otro Mensaje “¿Quién es este Melquisedec?” nos da más información el Rvdo. William Branham acerca de este misterioso Personaje de la Biblia, llamado Melquisedec, sin padre ni madre, y así por el estilo, sin principio de días y sin fin de tiempo... vamos a ver en el capítulo... de hebreos, nos dice... capítulo 5 de Hebreos, versos 5 en adelante, dice:

“Así tampoco Cristo se glorificó a sí mismo haciéndose sumo sacerdote, sino el que le dijo:

Tú eres mi Hijo,

Yo te he engendrado hoy.

Como también dice en otro lugar:

Tú eres sacerdote para siempre,

Según el orden de Melquisedec.

Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.

Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;

y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen;

y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.”

Aquí tenemos a Cristo como el Sacerdote del Templo Celestial. Era nada menos que Melquisedec, el cual se hizo hombre y habitó en medio de la raza humana.

En el capítulo 7 también, verso 1 en adelante nos dice:

“Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo,

a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz;

sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín.”

Aquí podemos ver a Jesucristo en el Antiguo Testamento ministrando en Su cuerpo teofánico..... El es este Melquisedec que le apareció a Abraham.

Y ahora, el Sacerdocio que está vigente delante de Dios ya no es el sacerdocio levítico del cual Aarón fue el primer sumo sacerdote, sino que el Sacerdocio que está en Pie delante de Dios es el Sacerdocio de Melquisedec, del cual Jesucristo es el sumo sacerdote Melquisedec en el Templo Celestial. Y de ese Orden Sacerdotal Celestial somos todos nosotros Sacerdotes con Melquisedec, Jesucristo, el Sumo Sacerdote del Templo Celestial.

Y ahora, podemos ver que el simbolismo del Cuerpo de Cristo y la Sangre de Cristo lo tenemos en la Santa Cena que es ministrado a todos los hijos e hijas de Dios, a toda la descendencia celestial de Abraham, a todos los del Orden Sacerdotal Celestial.

Así que en la Santa Cena tenemos el simbolismo del Cuerpo de Cristo partido por nosotros y de la Sangre de Cristo derramada por nosotros, la cual nos limpia de todo pecado y la cual es la Sangre del Nuevo Pacto, del Nuevo Pacto que está vigente delante de Dios. Ya el pacto bajo la ley no está vigente delante de Dios, sino el Nuevo Pacto, y por eso ya no se necesita la Sangre de animalitos, porque hay un nuevo Pacto con una Sangre Perfecta, la Sangre de Jesucristo que nos limpia de todo pecado. Sangre que es representada en el vino y Cuerpo que fue partido, crucificado por nosotros, cuerpo que está representado en el pan.

El pan y el vino son símbolos del Cuerpo y la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo. Es un memorial la Santa Cena de lo que Cristo hizo con Su Cuerpo y Su Sangre en favor de todos nosotros. Por lo tanto tomemos siempre la Cena, la Santa Cena, conscientes de que representan en pan el cuerpo de Cristo partido por nosotros, y el vino la Sangre de Cristo derramada por todos nosotros, la Sangre del Nuevo Pacto.

Que Dios los bendiga grandemente y pronto Jesucristo, Melquisedec, nos dé de Si mismo el cuerpo, físico, eterno, inmortal y glorificado, así como nos ha estado dando de etapa en etapa y de edad en edad de Si mismo dándonos Su cuerpo y de Su cuerpo teofánico dándonos a nosotros un cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Que Dios les bendiga y les guarde. Y dejo nuevamente con ustedes al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para ministrar la Santa Cena.

Con nosotros el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín.

“PALABRA DE SALUDO EN SANTA CENA.”

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