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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes aquí en Ambato, Ecuador; es para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo cristiano alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para lo cual quiero leer en el libro del Apocalipsis, el último libro de la Biblia, libro que contiene en todos estos símbolos del Apocalipsis, las cosas que han de suceder desde los tiempos de los apóstoles allá y de San Pablo hasta este tiempo final; y aún contiene las cosas que sucederán en el Reino Milenial. Este libro en su profecía entra hasta la eternidad, o sea, que nos habla de las cosas también que sucederán en la eternidad. Leamos en el capítulo 10 del Apocalipsis, donde nos dice... verso 1 en adelante, dice:

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Vé y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “UN MENSAJE PARA TODOS.”

Este libro del Apocalipsis siendo el último libro de la Biblia, contiene también las profecías de las cosas que han de suceder en el tiempo final. Y encontramos en el libro del Apocalipsis los símbolos que también en el libro del profeta Daniel aparecen, y en el libro del profeta Ezequiel y en otros libros proféticos. Y todas las profecías en todos los demás libros de la Biblia, del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, que hablan del tiempo final, las encontramos también en el libro del Apocalipsis representadas en esos símbolos que corresponden a este tiempo final.

Así que el libro del Apocalipsis recoge todas las profecías que se encuentran en toda la Biblia correspondientes al tiempo final; y recoge todas las profecías de la Dispensación de la Gracia y son colocadas aquí en el libro del Apocalipsis en esta forma simbólica; y todos los eventos que se llevarían a cabo durante la Dispensación de la Gracia, los encontramos aquí en el libro del Apocalipsis.

Así que siendo este un libro tan importante, resume toda la Biblia; por eso es que nos habla aún hasta de la caída del diablo y nos habla también del Arbol de la Vida, y así por el estilo nos habla dándonos un resumen de todo lo que aconteció también en otras generaciones y aún en el Cielo.

El libro del Apocalipsis nos muestra un cuadro de las cosas que suceden en la Tierra y también de las cosas que suceden en el Cielo, o sea, que en este libro del Apocalipsis tenemos unas profecías que abarcan no solamente la Tierra, sino el Cielo también.

Y ahora, para que podamos comprender mucho mejor el libro del Apocalipsis: en el libro del Apocalipsis se encuentran Bendiciones de Dios y también maldiciones de Dios. Algunas personas cuando escuchan acerca del Apocalipsis, piensan que solamente hay juicios y maldiciones, pero no se dan cuenta que hay bendiciones también para los que buscan a Dios y sirven a Dios; pero para los que no sirven a Dios, pues no pueden recibir las bendiciones de Dios, entonces están las maldiciones de Dios ahí profetizadas. Este es un libro profético, y estas profecías están en símbolos para ser cumplidas y ya muchas de ellas han sido cumplidas.

Este libro del Apocalipsis lo escribió Juan el apóstol cuando recibió estas revelaciones del Apocalipsis a través del Angel del Señor Jesucristo.

¿Y quién es ese Angel del Señor Jesucristo? El mismo Jesucristo aquí en el capítulo 1, la Escritura en Apocalipsis, en el capítulo 1 verso 1 al 3, dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

Son bienaventurados los que leen y oyen las palabras de esta profecía, hay una bienaventuranza ahí, porque las personas que leen y oyen las palabras de esta profecía están escuchando la Palabra de Dios, la Voz de Jesucristo; y es bienaventurada toda persona que escucha la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo.

Por eso en el libro del Apocalipsis, en el capítulo 2 completo y capítulo 3, encontramos que el Espíritu Santo, dice:

“El que tiene oído para oir, oiga lo que el Espíritu Santo dice a las iglesias.” [Apocalipsis 2:7 - Editor].

Así que el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia ha estado hablándole a Su Iglesia, y son bienaventurados los que escuchan lo que el Espíritu Santo dice a Su Iglesia en cada edad, por medio del Mensajero que el Espíritu Santo usa en cada edad para hablarle por medio de ese Mensajero a Su Iglesia.

De etapa en etapa Cristo en Espíritu Santo ha estado en Su Iglesia manifestado en el Mensajero de cada edad, de cada etapa, hablándole lo que El tiene que hablarle a Su Iglesia en cada edad, en cada etapa, y en el territorio correspondiente al cumplimiento de esa etapa de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Encontramos que así como el pueblo hebreo cuando salió libre de Egipto por mano del Angel de Jehová, del Angel del Pacto, usando al Profeta Moisés, pasó por diferentes territorios rumbo a la tierra prometida, y en su recorrido, encontramos que Dios estuvo hablándole por medio del Profeta Moisés, y para cada etapa de Su recorrido Dios tuvo bendiciones para el pueblo; aunque en algunas ocasiones vinieron juicios divinos sobre el pueblo, cuando el pueblo se apartaba de la Palabra de Dios.

Y ahora, este libro del Apocalipsis siendo dado a Juan, siendo dadas estas revelaciones apocalípticas al apóstol San Juan por medio del Angel del Señor Jesucristo, nos conviene saber quién es ese Angel del Señor Jesucristo, para que así nosotros tengamos mayor conocimiento de los misterios de este libro del Apocalipsis. El Rvdo. William Branham hablándonos acerca de este Angel, nos dijo en el libro de “Los Sellos,” predicado en 1963, en la página 301 y 302 en español, dice:

“Noten bien: en el tiempo cuando Dios iba a librar el mundo antes del diluvio, El mandó un águila (un águila representa un Profeta, o sea, que los Profetas están simbolizados, representados, en águilas; y el mismo Dios está representado también en el Aguila, como también está representado en el Sol). No cree Ud. que cuando Juan estaba en al Isla de Patmos. Este mensaje...” Vamos a ver, vamos a comenzar de nuevo:

“Noten bien: en el tiempo cuando Dios iba a librar el mundo antes del diluvio, El mandó un águila (¿Quién fue ese águila? El Profeta Noé). Cuando decidió librar a Israel, también mandó un águila (¿Quién fue? el Profeta Moisés)...”

Para que tengan el cuadro en claro de que los profetas son representados en águilas, en el Exodo, capítulo 19, verso 4 en adelante, dice:

“Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel:

Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.”

Vean cómo Dios por medio del Profeta Moisés trajo a Su pueblo, lo libertó y lo llevó al monte de la Transfiguración, donde Dios allí estaba revelándose y dándole los mandamientos divinos al pueblo hebreo. Continuamos leyendo. Dice:

“¿No cree Ud. que cuando Juan estaba en la Isla de Patmos, este mensaje era tan perfecto que aún no podía ser confiado a un ángel? Ahora, un ángel es un mensajero, pero ¿sabía Ud que aquel mensajero era un Profeta? ¿Lo creen? Vamos a probarlo. Veamos Apocalipsis, capítulo 22, verso 9 para ver si no era un águila. El era un ángel, un mensajero, pero era un Profeta, el cual reveló a Juan completamente este libro de Apocalipsis.”

Y cita Apocalipsis 22, 8 al 9, cuando Juan el apóstol quiso adorar al Angel, postrándose a los pies del Angel del Señor Jesucristo y el Angel le dijo que no lo hiciera. Dice:

“Ahora, el libro era tan importante, y es la Palabra de Dios ¡Cuidado! Cuando la Palabra de Dios es revelada, tiene que ser traída por el Profeta porque solamente a él llega la Palabra de Dios.”

Solamente al Profeta de Dios para cada tiempo llega la Palabra de Dios para el pueblo: “Porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele Sus secretos a Sus Siervos Sus Profetas.” [Amós 3:7 - Editor].

Y ahora, hemos visto quién es el Angel del Señor Jesucristo que le dio a Juan la revelación del Apocalipsis: es un Profeta. También nos dijo el Rvdo. William Branham en el libro de “Las Edades,” en español, él nos dijo también que ese Angel es un Profeta... aquí tenemos un extracto de lo que fue dicho por el Rvdo. William Branham acerca de ese Angel del Señor Jesucristo. En la página 41 del libro de “Citas” párrafo 330, dice:

“Y significó esto por su Angel a Juan.’ No sabemos quién era el Angel. La Biblia no dice quién era el Angel. Pero sabemos que era un Profeta, porque la Biblia enseguida dice: ‘Yo Jesús he enviado mi ángel para testificar de las cosas que han de acontecer brevemente (o sea, pronto).’ Luego vemos que cuando Juan comenzó a adorar al Angel, El Angel le dijo: ‘mira no lo hagas.’ Revelación (o Apocalipsis) 22. Y él dijo, ‘Porque yo soy siervo juntamente con los profetas.’ Podía haber sido Elías. Podía haber sido uno de los profetas... Juan era un apóstol, pero este Profeta fue enviado. Y Juan siendo un apóstol... mire la naturaleza de sus demás epístolas; prueba que Juan no lo escribió; porque no tiene la naturaleza como Juan; note 1ª. de Juan y 2ª. de Juan, y etcétera y léalo. Y mire la naturaleza de ello y luego mire la naturaleza de esto (y luego mire la naturaleza del Apocalipsis). Juan era un escritor y un apóstol, pero éste es un espíritu de Profeta. Es enteramente una persona diferente.”

Un Espíritu de Profeta le está dando a Juan el apóstol la revelación del Apocalipsis, y ese Espíritu de Profeta es el Angel del Señor Jesucristo, el cual tiene toda esta revelación y se la da a Juan, un Espíritu de Profeta dándole la revelación del Apocalipsis cerca de dos mil años atrás.

Un Espíritu de Profeta es un cuerpo teofánico de la sexta dimensión parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión, o sea, un cuerpo angelical; por eso es llamado el Angel del Señor Jesucristo. El está en ése tiempo dándole la revelación apocalíptica a Juan el apóstol, y Juan quiere adorar al Angel de Jesucristo, pero el Angel le dice que no lo haga. Vean cómo este Profeta que es el Angel del Señor Jesucristo enviado por Jesucristo, dio esta revelación de Jesucristo a Juan. Este Angel para el tiempo final es enviado para dar testimonio de estas cosas a las iglesias, así como fue enviado a Juan el apóstol. Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Y ahora, el mismo Angel que Jesucristo envía a Juan el apóstol para darle testimonio de todas estas cosas que han de suceder, ahora lo envía a Su Iglesia, al cristianismo lo envía para dar testimonio de todas estas cosas. En Apocalipsis, capítulo 4 y capítulo 1, tenemos ahí a Cristo hablando. Capítulo 1, verso 10 al 11, dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor...”

El Día del Señor es este tiempo final, es el tiempo del séptimo milenio de Adán hacia acá y tercer milenio de Cristo hacia acá, donde la Venida del Señor se convertirá en una realidad para todos los hijos e hijas de Dios; y así como Cristo habló por medio de cada ángel mensajero en cada edad y eso fue la Trompeta de Dios, la Voz de Cristo en cada edad hablándole a Su Iglesia, para este tiempo final la Voz de Cristo, la Voz de Dios, hablándole a Su Iglesia estará hablando con una Gran Voz de Trompeta (o sea, con un Mensaje Mayor, un Mensaje Dispensacional). Dice:

“Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”

¿Quién es el Alfa y Omega, quién es el primero y el último? Pues nuestro amado Señor Jesucristo. Es la Voz de Jesucristo en el Día del Señor, en el Día Postrero, hablando con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, hablándole a Su Iglesia con un Mensaje dispensacional.

Y ahora, ¿por medio de quién va a estar hablando Cristo a Su Iglesia en este tiempo final? ¿Y qué estará hablándole a Su Iglesia? Vamos a ver... Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Aquí tenemos a Cristo hablando con Su Voz como de Trompeta y diciéndole ahí a Juan que suba para darle a conocer las cosas que han de suceder pronto. Juan representa a la Iglesia de Jesucristo con Sus mensajeros, pasando por sus diferentes etapas, hasta que llega al capítulo 4, donde la Iglesia de Jesucristo tiene que subir a donde Cristo en este tiempo final estaría hablando con esa Gran Voz de Trompeta.

Siendo que el Rvdo. William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo con el espíritu y virtud de Elías, usó este diagrama [El Hno. William muestra el diagrama “La estatura de un varón perfecto,” - Editor], para representar en este diagrama la Iglesia de Jesucristo pasando por Sus diferentes etapas y subiendo así de edad en edad, él presenta aquí los mensajeros de cada edad que ha tenido la Iglesia de Jesucristo, presenta aquí la Iglesia de Asia Menor que representó cada una de esas etapas; cada Iglesia representó una etapa de esas siete Iglesias que fueron elegidas por Dios para representar a toda Su Iglesia pasando por las siete etapas, durante estas siete edades.

También tenemos los territorios donde se cumplieron esas etapas o edades. A través de esos mensajeros que Dios usó, Cristo en Espíritu Santo estuvo manifestado hablándole a Su Iglesia en cada una de esas etapas, y estuvo fue llamando y juntando a Sus escogidos en cada una de esas etapas. ¿Y dónde los llamó y dónde los juntó? Los juntó en Su Iglesia. Su Iglesia es el Redil del Buen Pastor. El Buen Pastor es Jesucristo, el Redil es la Iglesia de Jesucristo y las ovejas del Señor son los creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo, que arrepentidos de sus pecados lo reciben como su Salvador, lavan sus pecados en la Sangre de Cristo, son bautizados en Su Nombre y reciben el Espíritu Santo y nacen en la Iglesia de Jesucristo, nacen en el Reino de Dios, nacen en el Redil del Señor.

Y ahora, en este tiempo final en el cual estamos, encontramos que la séptima edad de la Iglesia se cumplió en Norteamérica, y de ahí, desde esa séptima edad, estuvo él hablando; pero ahora ya esas edades pasaron, y ahora las cosas que deben suceder pronto ocurren en la Edad de la Piedra Angular, y estas cosas que deben suceder pronto son las cosas que Dios estará cumpliendo conforme a las profecías bíblicas para este tiempo final o en este tiempo final, y esas cosas tienen que ser dadas a conocer a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, así como Cristo estuvo en cada edad en el mensajero de cada edad hablando y llamando a Sus escogidos, sube a la Edad de la Piedra Angular y se vela en Su Angel Mensajero, y por medio de Su Angel Mensajero nos habla con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final. Esa es la forma en que Cristo le habla a Su Iglesia en este tiempo final.

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Veamos por medio de quién, el mismo Cristo dice que nos dará a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

¿A quién ha enviado? A Su Angel. ¿Para qué? Para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto. ¿Quién lo ha enviado? El Dios de los espíritus de los profetas. El Dios de los espíritus de los profetas envía ese Espíritu de Profeta que le dio a Juan la revelación del Apocalipsis, y lo envía para darle a conocer a Su Iglesia en este tiempo final, todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final en el cual nos ha tocado a nosotros vivir.

Y por cuanto todas esas cosas que deben suceder están profetizadas en la Biblia en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento, y están en este libro de Apocalipsis profetizadas con símbolos, para conocer estas cosas, entonces el que le dio a Juan la revelación del Apocalipsis, ése espíritu de Profeta, lo cual es un hombre, un hombre, un cuerpo de la sexta dimensión que viene a ser un hombre de la sexta dimensión, es enviado en carne humana en el Día Postrero a la Iglesia de Jesucristo, para ser el Instrumento de Jesucristo, del Espíritu Santo, para Jesucristo en Espíritu Santo hablar a Su Iglesia con esa Gran Voz de Trompeta y darle a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Los siete ángeles mensajeros de las siete edades también, vean ustedes, son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, son los siete Ojos de Dios que recorren toda la Tierra, son siete hombres que son enviados cada uno en su tiempo correspondiente, en el cual un espíritu teofánico de la sexta dimensión es manifestado en carne humana y por eso viene con un Mensaje del Cielo cada uno de esos mensajeros, viene con un Mensaje que capta en la sexta dimensión, un Mensaje de Dios, Mensaje de Dios de la séptima dimensión llevado por Dios a la sexta dimensión y entregado a ese mensajero.

Por eso es que en cada mensajero viene sellado el Programa de Dios correspondiente a cada edad; y el Mensaje de Dios correspondiente a esa edad viene sellado en ese ángel mensajero correspondiente a esa edad.

Y el Mensaje correspondiente al Día Postrero, el Mensaje del tiempo del fin que es un Mensaje para todos, para todo pueblo, lengua, nación y reyes, viene sellado por el Espíritu Santo en Su Angel Mensajero, enviado para manifestar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” [Apocalipsis 22:16 - Editor].

Ese es el enviado de Jesucristo con el Mensaje para todos los seres humanos, para todas las naciones, para todos los pueblos, para todas las lenguas, y para todos los reyes en este tiempo final. No hay otro mensaje ni hay otro mensajero para este tiempo final; ya los demás mensajeros que Dios ha enviado están en el pasado, en el presente Uno solo: el Angel del Señor Jesucristo, con un Mensaje para todos: para niños, para jóvenes, para adultos, para ancianos, para todas las iglesias, para todos los seres humanos, para todas las naciones, para todos los pueblos, para todas las lenguas y para todos los reyes. Y con ese Mensaje son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, con ese Mensaje es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios del Día Postrero, con ese Mensaje es que la promesa de la Gran Voz de Trompeta llama y junta a todos los escogidos de Dios. San Mateo, capítulo 24, verso 31, dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Son llamados y juntados los escogidos de Dios de entre los gentiles primeramente, y después serán llamados y juntados los escogidos de Dios del pueblo hebreo que son 144 mil hebreos, 12 mil de cada tribu.

Hay un Mensaje para este tiempo final, para los gentiles y los hebreos, para todo pueblo, nación y lengua, para todos los reyes de la Tierra también, y para todos los reyes del Cielo también.

¿Quiénes son los Reyes del Cielo? Los miembros del Cuerpo Místico de Jesucristo. Porque El nos ha redimido con Su Sangre y nos ha hecho para nuestro Dios Reyes y Sacerdotes.

Por medio de este Angel Mensajero viene el Mensaje de Jesucristo para todos, para todas las iglesias, para todos los seres humanos, para todas las naciones, para todos los pueblos, para todas las lenguas y para todos los reyes. Con ese Mensaje todo el misterio divino correspondiente a este tiempo final es revelado, con ese Mensaje el misterio del Séptimo Sello que es el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores es revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo y después será revelado al pueblo hebreo, porque no hay otro Mensaje, ni para la Iglesia de Jesucristo, ni para el pueblo hebreo, ni para la humanidad; el Mensaje del tiempo del fin gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, sin ignorar y sin desechar el Mensaje del Evangelio de la Gracia que gira alrededor de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios.

Con la predicación del Evangelio en este tiempo final por el Angel del Señor Jesucristo con un Mensaje para todos los seres humanos, y para todas las naciones y para todas las iglesias, Dios le da a los seres humanos la última oportunidad de salvación, la última oportunidad de Misericordia Divina para los seres humanos que viven en este tiempo final; y después se cerrará la Puerta de la Misericordia Divina, se cerrará la Puerta de la Gracia, y entonces vendrá el juicio divino sobre la raza humana; pero antes todos los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, habrán sido llamados y juntados con el Mensaje que es para todos, y estarán recogidos en el Redil del Señor que es la Iglesia del Señor Jesucristo; y ahí estarán seguros.

Los juicios divinos no llegarán a las ovejas del Señor, porque Cristo resucitará los muertos en Cristo (esas ovejas que ya han partido) y a nosotros los que vivimos nos transformará; las ovejas que estarán viviendo en este tiempo y permanezcan vivos hasta que sean resucitados los muertos en Cristo, entonces esas ovejas serán transformadas, esos hijos e hijas de Dios serán transformados y entonces todos tendremos un cuerpo eterno, inmortal, e incorruptible; todos seremos a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador, tendremos todos un cuerpo glorificado como el cuerpo glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver que antes que caigan los juicios divinos sobre el planeta Tierra, los juicios divinos de la gran tribulación, Cristo nos llevará a la Casa de nuestro Padre Celestial, nos transformará y nos llevará a la Casa de nuestro Padre Celestial, a una Gran Fiesta que está preparada allá, la cual es la Fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero, a esa fiesta irán todos los que han escuchado la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo, hablándole a Su Iglesia de edad en edad.

Y ahora, ¿quiénes irán a la Cena de las Bodas del Cordero de este tiempo final? Pues nosotros que estamos escuchando la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final [La congregación responde: ¡Amen! - Editor].

Hemos visto cuál es el Mensaje para todos, para todos los seres humanos, para todas las naciones, para todos los reyes, para todas las lenguas, para todos los pueblos y para todas las iglesias: es el Mensaje de Jesucristo a través de Su Angel Mensajero dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y ése es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelándonos el misterio del Séptimo Sello, revelándonos el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, y todas las cosas que giran alrededor de la Segunda Venida de Cristo.

Hemos visto: “EL MENSAJE PARA TODOS.”

Hemos visto cuál es el Mensaje para todos: hemos visto que es el Mensaje de Jesucristo a través de Su Angel Mensajero:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Por lo tanto, todos los escogidos de Dios estarán escuchando la Voz de Cristo, la Voz del Espíritu Santo, a través de Su Angel Mensajero dando testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Si oyes hoy Su Voz no endurezcas tu corazón, mas bien abre tu corazón y dile a Cristo: “Yo creo toda esa Palabra, todo ese Mensaje que Tu estás dándonos por medio de Tu Angel, y abre mi mente y mi entendimiento para entenderlo Señor.” El lo hará y te llenará del entendimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

El Mensaje está ya en la Tierra, en la América latina y el Caribe, EL MENSAJE PARA TODOS. Y en la Tierra también están los que recibirían ese Mensaje, aquí estamos en este tiempo final escuchando la Voz de Cristo, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes, dándoles testimonio del Mensaje de Jesucristo para todos los seres humanos.

“EL MENSAJE PARA TODOS.”

Dejo nuevamente a Erica y América (Erica, mi esposa, y mi niña América) en este cántico en el cual nos habla acerca de Jesucristo, nuestro Salvador. Y luego pasará nuestro amigo y hermano Miguel Bermúdez Marín.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos y con nosotros nuevamente el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín.

“UN MENSAJE PARA TODOS.”

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