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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos reunidos aquí en el Austin, Auditórium “La Voz de la Piedra Angular”; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta noche para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Reciban también saludos de Erica mi esposa y de América, quienes les aman grandemente.

En esta noche leemos en el libro del Apocalipsis, capítulo 2, versos 21 en adelante, donde dice:

“Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quieren arrepentirse de su fornicación.

He aquí, Yo la arrojo en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

Y a sus hijos heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que Yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según sus obras.

Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, Yo os digo: No os impondré otra carga.

Pero lo que tenéis, retenedlo hasta que Yo venga.

Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.

Y le daré la Estrella de la mañana.

El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Que Dios bendiga nuestras almas y nos permita entenderla en esta noche.

El tema es: “APROVECHANDO EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA.”

Dios le dio tiempo a la gente de la Edad de Tiatira, porque Dios da cierto lapso de tiempo para que cada persona como individuo se arrepienta, y también cada edad de la Iglesia y también todo el mundo, y también esto es para las naciones; porque Dios en Su Programa ha dado la Dispensación de la Gracia como el tiempo para que la gente se arrepienta. Y eso se refleja en la vida de cada persona, porque cada persona tiene tiempo para arrepentirse: desde que ha venido a esta Tierra hasta que termina sus días en esta Tierra.

Y ahora, en el lapso de tiempo para arrepentimiento, que es la Dispensación de la Gracia, vean ustedes cómo han aparecido en este planeta Tierra millones de seres humanos, y cada uno ha tenido el tiempo para arrepentimiento, porque ha vivido en el tiempo de la Dispensación de la Gracia, que es el tiempo que Dios le da a la humanidad para arrepentimiento. Hasta que termine este tiempo de la Dispensación de la Gracia, en donde Dios abrió la oportunidad para los gentiles; pero algún día se cerrará el tiempo de los gentiles en el campo espiritual, que son las etapas de la Iglesia; y eso será cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Cuando eso ocurra, pues se habrá completado el Cuerpo Místico de Cristo, y entonces Cristo habrá hecho Intercesión hasta por el último de Sus Escogidos que tienen sus nombres escritos, ¿dónde? En el cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Y esas son las personas que en sus almas son Simiente de Dios, Hijos e Hijas de Dios, pero que tienen que pasar por esta Tierra para hacer contacto con Cristo y Su Programa de Redención; porque de otra forma esas almas no podrán vivir eternamente en cuerpos eternos, si no pasan por esta Tierra para entrar en el Programa de Redención, Programa de Restauración de los Hijos de Dios a la vida eterna.

Y es aquí, vean ustedes, donde Cristo pasa a lista de etapa en etapa, de edad en edad, porque El es el que conoce los nombres que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero, o sea, en el Libro de los Siete Sellos. Y de edad en edad, de etapa en etapa, El ha estado llamando y juntando Sus ovejas, como dice en San Juan, capítulo 10, versos 1 en adelante... vean, ahí Cristo nos habla de lo que El estaría haciendo... El nos dice: “De cierto...” capítulo 10, verso 1 en adelante:

“De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la Puerta en el Redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ese es ladrón y salteador.

Más el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

¿Ve que El conoce el nombre de las ovejas? Porque el Padre le dio esas ovejas para darles vida eterna, para restaurarlas a la vida eterna.

“Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Más al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.”

Luego nos dice:

“Y volvió, pues, Jesús a decirles (verso 7): De cierto, de cierto os digo: Yo soy la Puerta de las ovejas.

Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

Yo soy la Puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”

Luego, este mismo capítulo 10, verso 14 en adelante, dice:

“Yo Soy el buen Pastor, y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,

así como el Padre me conoce, y Yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.”

Aquí podemos ver que Cristo tiene otras ovejas en adición al pueblo hebreo, están entre los gentiles y de edad en edad han estado siendo llamadas y juntadas por Cristo, el Buen Pastor, manifestándose a través del mensajero de cada edad. Y El ha estado llamando por sus nombres a Sus ovejas; y eso ha estado ocurriendo de edad en edad, hasta llegar a nuestro tiempo.

Vean ustedes, todo comenzó en la tierra de Israel, luego de allí pasó todo el Programa Divino a los gentiles, a Asia Menor, a donde Dios envió a San Pablo. Ya Dios por medio de San Pedro había abierto la Puerta a los gentiles en la casa de Cornelio; y luego ya la Puerta abierta para los gentiles, como también fue abierta para los hebreos que estaban entrando al Reino de Dios por la Puerta, que es Cristo, las Ovejas de Dios, las Ovejas de Cristo, siendo llamadas por medio de la predicación del Evangelio; y así entrando a la Casa de Dios al recibir a Cristo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu, obtuvieron el nuevo nacimiento de etapa en etapa. Y así es cómo se entra a la Casa de Dios, al Cuerpo Místico de Cristo, o sea, al Reino de Dios; porque nadie puede entrar al Reino de Dios si no nace del agua y del espíritu.

Y ahora, cuando eso ocurre, la persona ha nacido de nuevo y ha obtenido un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, ya tiene el cuerpo teofánico en la perfecta voluntad de Dios; porque el primero que recibió, espiritual, era un espíritu del mundo, cuando nació aquí en la Tierra; por eso necesita nacer de nuevo.

Y ahora, para el Día Postrero en adición obtendrá el cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible que El ha prometido para todos Sus hijos, para poder vivir eternamente; porque el que tenemos es temporal, se pone viejo, es débil, cualquier problema lo echa en cama; y si el problema aumenta, lo echan a la tumba. Pero el que El nos dará será inmortal, incorruptible, glorificado y perfecto, y jovencito, para toda la eternidad. Y cuando recibamos ese cuerpo, pues habremos recibido la Adopción. Porque la Adopción es la Redención del cuerpo.

En lo espiritual, pues recibimos la Adopción espiritual al recibir el Espíritu Santo y obtener el nuevo nacimiento y así obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Pero necesitamos la Adopción física, que es la transformación de nuestro cuerpo, donde obtendremos el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible; y todos entonces seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo: cuerpos físicos, glorificados, iguales, y cuerpos teofánicos iguales también. Pues El es el Principio de la creación de Dios, de esa Nueva Creación; pues El es el Segundo Adán, y nosotros somos Hijos del Segundo Adán por medio del nuevo nacimiento.

Y ahora, vean ustedes en el Programa Divino lo que Dios está haciendo es creando una Nueva Raza. Algunas personas solamente  miran las cosas de Jesucristo con un aspecto solamente religioso, pero no se dan cuenta que lo que Dios está llevando a cabo es la creación de una Nueva Raza con vida eterna, una Nueva Raza que es a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador.

Y ahora, siendo que es la creación de una Nueva Raza, no puede Cristo salir del Trono de Intercesión en el cielo, hasta que entre hasta el último que está escrito en el Libro de la Vida del Cordero. Porque los que están escritos en el Libro de la Vida del Cordero son los miembros de ese Cuerpo Místico de creyentes, de esa Nueva Raza que serían manifestados aquí en la Tierra de etapa en etapa.

Comenzamos en ese Programa de creación de una Nueva Raza allá en la tierra de Israel, en donde todo ese Programa comenzó, y luego pasamos a Asia menor para la primera edad, donde Dios envió a San Pablo. Luego de ahí pasamos a Francia, donde se cumplió la segunda edad y Dios envió a Su mensajero Ireneo. Y luego pasamos de Francia también a Hungría, donde envió a Martín, Su mensajero para la tercera edad, que cubrió a Francia también y a Hungría. Y luego pasamos a Irlanda y Escocia donde envió a Colombo para la cuarta edad. Vean, dónde estaban colocados los escogidos  de Dios, dónde Dios colocó, envió, esas almas para nacer en ciertos territorios; en cada edad unos en un lado, en otra edad otros en otro lado; y así por el estilo.

Luego pasamos de Irlanda y Escocia pasamos a Alemania, para la quinta edad donde envió al doctor Lutero, y surgió el llamado allí en Alemania y cubrió otras naciones también; pero todo comenzó allá en Alemania. Y luego de Alemania pasamos para la sexta edad, a Inglaterra, donde Dios envió a John Wesley, al cual usó.

Y por medio de Sus mensajeros, vean ustedes, es que surge el llamado de Dios en cada edad para llamar Cristo por sus nombres a Sus Ovejas, a Sus Escogidos, y colocarlos, ¿dónde? En Su Cuerpo Místico de creyentes.

Y luego de ahí de Inglaterra pasamos a Norte América donde Dios envió al Rvdo William  Branham con el Mensaje correspondiente a la séptima edad de la Iglesia gentil, la Edad de Laodicea, la edad que fue reflejada en la Iglesia de Laodicea.

Y vean ustedes, Dios usó al Rvdo William Branham en el tiempo en que El lo envió.

Y ahora, miren ustedes lo que nos dice el Rvdo William Branham en la página 82 del libro de “Los Sellos,” en Español:

“Ahora, ¿qué hizo? Ha estado intercediendo hasta que su sangre ha hecho Expiación por cada persona. Y ahora el Cordero conoció lo que está escrito en el Libro (o sea, conoció las personas que están escritas en ese libro). El conoció desde antes de la fundación del mundo que sus nombres estaban escritos allí; y El ha estado allá haciendo la Obra de Intercesión hasta que todos los que están escritos en el Libro, hayan sido redimidos. Y en eso la Obra esté completa, y El sale. El ha terminado Su Obra de Redención semejante. La obra del Pariente fue de dar testimonio ante los Ancianos. Y ustedes se acuerdan de nuestro estudio, de cómo sucedió con Booz que se quitó el zapato, y las cosas que hizo. Todo esto ya El lo ha hecho, ahora viene para llevarse Su Novia. Viene como Rey buscando su Reina.”

Ahora, vean ustedes, Cristo ha estado en el Trono de Intercesión en el cielo. El había dicho que El se sentaría en el Trono de Dios, El dijo que El sería colocado allá... vamos a ver en el lugar dónde El habla acerca de esto... eso está en San Mateo capítulo 26 o 27, vamos a ver... capítulo 26 de San Mateo, verso 63 en adelante, dice:

“Más Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si eres Tú el Cristo, el Hijo de Dios.

Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre  sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.”

Ahora, vean ustedes cómo Cristo da testimonio que El se sentaría a la Diestra de Dios. Es que en el trono que está en el cielo, Cristo tenía que sentarse para colocar allí Su Sangre y hacer Intercesión por cada persona que tiene su nombre escrito en el cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. Recuerden que el Libro de la Vida del Cordero,  el Libro de los Siete Sellos, lo tiene Dios en Su Diestra, Dios, el cual está sentado en el Trono. Y Cristo se sienta allí en el Trono y hace Intercesión por esos nombres que están escritos allí, hasta que haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, hasta que haya sido redimido con la Sangre de Cristo hasta el último de los que tienen sus nombres escritos en ese Libro de la Vida del Cordero.

Por eso es que Cristo con Su Sangre, la Sangre del Nuevo Pacto, se coloca en el Trono de Dios, en el cielo, en el Templo Celestial. Así como en el templo terrenal que construyó el rey Salomón y el tabernáculo que construyó el profeta Moisés, en el Lugar Santísimo estaba el Arca del Pacto, y sobre el Arca del Pacto estaba el propiciatorio que era la tapa del Arca del Pacto; y ese propiciatorio tenía dos querubines de oro, y en medio de los dos querubines de oro estaba la Presencia de Dios; porque ese era el Trono de Dios en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó el rey Salomón. Todo eso refleja lo que está en el cielo.

Y ahora, en la misma forma que el sumo sacerdote entraba y colocaba la sangre sobre el propiciatorio, Cristo, el Sumo Sacerdote del Templo Celestial, Melquisedec, que es Cristo, asciende al cielo con la Sangre de Su propio Sacrificio para colocarla sobre el Propiciatorio del Templo Celestial. Ya no se necesita un tabernáculo terrenal como el de Moisés o como el que construyó el rey Salomón; porque ya en el Programa Divino todo ha cambiado ahora al cielo; y es en el Templo Celestial donde Dios está obrando, donde Cristo está obrando como Sumo Sacerdote, y donde se está llevando a cabo la Obra de Intercesión para la reconciliación de cada persona que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero, para ser reconciliados con Dios.

Por lo tanto, en la Tierra ya no hay templos terrenales que tengan lo que tenía el de Moisés o el de Salomón: en el cual Dios acepte sangre de algún animalito. Ahora la cosa es en el cielo, donde Cristo está llevando a cabo la Obra de Intercesión; y ya no se necesitan sumos sacerdotes terrenales, porque tenemos Uno Celestial, el cual es el Sumo Sacerdote del Nuevo Pacto que hace Intercesión conforme a lo que Dios ha establecido para el Nuevo Pacto. Y la Sangre del Nuevo Pacto es la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.  Por lo tanto, Cristo estando en el Trono de Intercesión en el cielo, ha estado haciendo Intercesión por cada una de esas almas de Dios que vienen a la Tierra de edad en edad; todas esas personas pertenecen al Israel Celestial. Así como para el Israel terrenal Dios había establecido un orden en donde tenían un tabernáculo, y en donde se colocaba la sangre de la expiación, el sumo sacerdote la llevaba una vez al año para hacer intercesión por el pueblo y ser reconciliado el pueblo con Dios cada año.

Y ahora, para la reconciliación del Israel Celestial, de esas almas de Dios que están escritas en el Libro de la Vida del Cordero, la Obra es en el cielo, la Intercesión es en el cielo con la Sangre de Jesucristo que fue derramada en la Cruz del Calvario; y el Sumo Sacerdote ahora no es un sumo sacerdote terrenal, sino celestial, nuestro amado Señor Jesucristo. El es el Melquisedec del Templo Celestial, y nosotros somos descendientes de Melquisedec. Por eso es que somos Sacerdotes, El nos ha hecho Sacerdotes, El nos ha hecho parte de ese Orden Sacerdotal. Y somos Reyes, porque Melquisedec es Rey también, Rey de Salem, El es el Rey de Jerusalén, de la Jerusalén terrenal y también de la Jerusalén Celestial. El es Rey de reyes y Señor de señores. Rey en la séptima dimensión.  Rey en la sexta dimensión y Rey en esta dimensión terrenal. Rey de reyes.

Y ahora, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios Cristo estará en el Trono de Intercesión.

Son muchas personas las que hace muchos años pensaron que ya todo habría terminado para —digamos—  el 1977. Aún nuestro hermano Branham pensaba que ya para el 77 ya todo habría llegado a su final. ¿Pero qué ha sucedido que todavía estamos aquí y todavía los muertos en Cristo no han resucitado y nosotros no hemos sido transformados? Es que hasta que entre hasta el último de los Escogidos de Dios que tienen sus nombres en el cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, no puede Cristo salir del Trono de Intercesión. ¿Por qué? Porque se perderían los que todavía no han llegado. Y El puede salir hasta que se complete Su Cuerpo Místico de creyentes.

Y ahora, siendo que el Israel Celestial es la Iglesia de Jesucristo, es el Templo Espiritual de Cristo: ¿Saben lo que sucedería si en el tiempo del Rvdo William Branham se efectuaba la resurrección y el Rapto?  Siendo que él era el mensajero de la séptima etapa o edad de la Iglesia gentil, se quedaba entonces la Iglesia sin la Edad de la Piedra Angular; y por consiguiente siendo que las siete edades corresponden al Lugar Santo del Templo Espiritual de Cristo, se quedaba el Templo Espiritual de Cristo sin Lugar Santísimo. O sea, que Cristo está construyendo un Templo Espiritual, y ese Templo Espiritual tiene Lugar Santo, que corresponde al tiempo del día de pentecostés hasta la séptima edad de la iglesia gentil, y tiene Lugar Santísimo que es la Edad de la Piedra Angular. Y para cada una de esas etapas del Templo Espiritual de Cristo, El ha estado llamando y juntando esas piedras vivas para formar su Templo Espiritual, porque es un Templo Espiritual con y de seres humanos.

Y ahora, hemos visto cómo las Piedras Vivas que componen el Templo Espiritual de Cristo están en diferentes territorios: Las que componen el Lugar Santo del Templo Espiritual de Cristo las vimos en Asia Menor, Europa y Norte América; y también es la Piedra de Israel, la parte del fundamento, con los apóstoles y el grupo de aquel tiempo.

¿Pero ahora dónde encontraremos las piedras vivas para formar el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, para formar la Edad de la Piedra Angular? Pues en la América Latina y el Caribe.

Si ustedes se fijan, ustedes notarán una cosa muy importante: Ustedes notarán aquí el tiempo de los apóstoles, la Iglesia primitiva aquí con los apóstoles, y luego pasamos a Asia menor, donde Dios envió a San Pablo. Vean ustedes que están cerca uno del otro. Y luego de Asia menor se pasa a Francia —se sube a Europa, y se va caminando así—; de Francia se pasa a Hungría —o sea, todo es en Europa—; de Hungría a Irlanda y Escocia; y de ahí de Irlanda y Escocia a Alemania, y de Alemania a Inglaterra. ¿Ve? Se pasa allí mismo en Europa, y de ahí se pasa a Norte América; y eso es pasar de Inglaterra a Norte América. Y por eso es que de Inglaterra vinieron los conquistadores para Norte América. Vean ustedes cómo está todo unido.

Y luego, estando en Norte América el Mensaje para la séptima edad de la iglesia gentil, y el mensajero de la séptima edad de la iglesia gentil, y llevándose a cabo la labor de esa etapa, luego finaliza esa etapa; y ahora está pegadito a Norte América el territorio Latinoamericano y Caribeño, para llamar y juntar a los escogidos del Día Postrero, y formar la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Cuando ya todo el mundo creía que ya no habían más etapas para la Iglesia, surgió una nueva etapa, la Etapa de la Edad de la Piedra Angular, que es la etapa que nos corresponde a nosotros para formar la Edad de la Piedra Angular, el Lugar más importante del Templo Espiritual de Jesucristo, nuestro Salvador.

Y el Rvdo William Branham hablando de Norte América dijo: “Ya no hay salvación en Norte América. Y ya el tiempo de Norte América, el tiempo de Redención para Norte América, se acabó.” Pero para la América Latina y el Caribe estamos en el tiempo de Redención, y Dios está llamando y juntando a Sus Escogidos en este tiempo final. Y por eso es que aunque muchos pensaban que ya para el 1977 todo habría terminado o llegaría a su final, miren ustedes, todavía estamos aquí. ¿Por qué? Porque todavía faltaba el grupo de la Edad de la Piedra Angular. Y sin completarse ese grupo no nos vamos de aquí, sin completarse ese grupo la Misericordia de Dios estará extendida para Su pueblo.

Cristo no ha podido salir del Trono de Intercesión por esa causa: porque El está llamando y juntando Sus Escogidos en este tiempo final, hasta que entre hasta el último de los escogidos. En palabras más claras: Cristo no ha salido del Trono de Intercesión por causa de nosotros.

Ahora, no es que nuestro hermano Branham falló en lo que él pensó; él estaba pensando correctamente; y si para esa fecha, para la década del 70, si el grupo de los escogidos de la Edad de la Piedra Angular hubiera estado completo, todos ya completos, Cristo habría ya salido y estaríamos ya hace tiempo en el Reino Milenial. Porque después de eso vendrá la gran tribulación y nosotros a la Cena de las Bodas del Cordero, y después regresamos a la Tierra, y eso toma solamente tres años y medio, después que nos vayamos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Pero vean ustedes: por causa de nosotros. ¿Por amor a quién? A nosotros los Latinoamericanos y Caribeños, Cristo todavía está en el Trono de Intercesión.

¿Y nos ha dado tiempo para qué? para arrepentimiento. Cristo ha dado tiempo para que se arrepientan todos los Escogidos del Día Postrero que corresponden a la Edad de la Piedra Angular; porque El no puede perder a ninguno de Sus Escogidos. Nadie los arrebatará de Su mano, dijo El.

Ahora, miren ustedes, algunas personas piensan que si un profeta dijo o predijo que para tal tiempo todo terminaría, y si no se cumplió, pues ese profeta falló y no es un profeta de Dios. Miren, Jonás profetizó que dentro de 40 días Dios destruiría a Nínive, y después Dios no los destruyó; y seguía siendo un profeta de Dios; aunque tenía un genio de esos volados, pero era un profeta de Dios.

Y miren, la causa por la cual Jonás no quería ir a profetizar que dentro de 40 días Dios iba a destruir a Nínive, ¿saben cuál era? Que sabía que Dios era Misericordioso. Y cuando fue y predicó que Nínive iba a ser destruido dentro de 40 días, el rey cuando supo la noticia se arrepintió, sentado en cenizas, y su pueblo también; y Dios tuvo Misericordia. Porque Dios no quiere la muerte del impío, ni de nadie; Dios quiere que el ser humano viva.

Y ahora, cuando Jonás ve que Dios tiene Misericordia de Nínive y de su rey, le dice a Dios: “Por eso era que yo no quería venir, porque yo se que Tú eres Misericordioso; y yo le digo a este pueblo que Dios lo va a destruir, y ellos se arrepienten y Tú no los destruyes.” Pero fue mejor que aparentemente quedara mal el profeta, y no se cumpliera a los 40 días la destrucción, y Dios tuviera Misericordia de aquella gente; y no que Dios fuera a destruir todas aquellas gentes luego de la gente arrepentirse.

Y ahora, vean ustedes el porqué todavía la destrucción para el planeta Tierra no ha venido y la destrucción para diferentes naciones, ¿por qué? Porque Dios ha extendido Su Misericordia a los Latinoamericanos y Caribeños, entre los cuales El ha colocado esas simientes de Dios, esas almas de Dios, escritas en el cielo en el Libro de la Vida del Cordero. Y Su Misericordia está extendida para que se arrepientan de sus pecados, sean bautizados en el Nombre de Jesucristo y reciban el Espíritu Santo; y así entren al Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Pero cuando haya entrado hasta el último de los Escogidos, entonces se levantará Cristo del Trono de Intercesión, tomará el Título de Propiedad, reclamará a todos los que El ha redimido con Su Sangre, resucitará a los muertos en Cristo y a nosotros nos transformará. Y entonces ya la Puerta de la Misericordia se habrá cerrado, y entonces sí que luego vendrá el juicio divino.

Ahora, podemos ver el porqué el juicio divino no ha caído sobre la Tierra. ¿Por qué? Porque todavía nosotros estamos aquí, y está todavía el llamado de la Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a los escogidos de Dios. Cristo está llamando por sus nombres a Sus escogidos Latinoamericanos y Caribeños, dondequiera que se encuentran. Así como lo hizo de edad en edad por medio del mensajero de cada edad.

Ahora, podemos comprender el porqué el juicio divino no ha caído sobre la Tierra: porque Dios ha extendido Su Misericordia a nosotros en la América Latina y el Caribe, y nos ha dado tiempo para arrepentimiento. No sabemos cuánto durará ese tiempo, pero sabemos que durará hasta que entre hasta el último de los Escogidos de Dios.

Ahora, viendo que todos los que han creído a través de todos estos años, han recibido el Mensaje de Dios, están siendo bautizados; esa es una señal grande para todos los escogidos de Dios en este tiempo final. No sabemos si ya están dentro todos y están siendo bautizados, o si falta alguno que todavía no ha escuchado la Voz de Cristo. Pero los que ya lo han escuchado, pues están siendo bautizados en el Nombre de Jesucristo, nuestro Salvador. Porque el Bautismo está ligado al Programa de Salvación, Cristo ordenó a todos el ser bautizados.

San Marcos, capítulo 16 , versos 15 en adelante, dice:

“Y les dijo: Id por todo el mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; más el que no creyere será condenado.”

Cristo ordenó el Bautismo, y para cumplir el Bautismo que Cristo ordenó, los apóstoles —comenzando con San Pedro— bautizaron a las personas en el Nombre del Señor Jesucristo. Porque el Nombre: Señor Jesucristo, es el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Cuando los apóstoles bautizaban en el Nombre del Señor Jesucristo, pues estaban bautizando en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¿Cuál es el Nombre del Hijo? Jesús.

Y ahora, vean ustedes, el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, es Señor Jesucristo, porque Dios Lo ha hecho Señor y Cristo.

Capítulo 2, verso 36 en adelante del libro de los Hechos, cuando San Pedro predicó el Mensaje en el día de pentecostés, dice:

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que todos los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Y así es como es invocado el Nombre del Señor Jesucristo sobre la persona. Como dice el profeta Joel en el capítulo 2 y versos... capítulo 2 de Joel, versos 31 al 32; lo cual citó San Pedro cuando les dijo el día de Pentecostés que lo que ellos habían recibido allí era lo que Dios había prometido por medio del profeta Joel.

“Y en los postreros días, dice Dios: derramaré de mi espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños

Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi espíritu, y profetizarán.

Y daré prodigios arriba en el cielo, señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo.

El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y terrible (o sea, antes que venga la gran tribulación).”

Antes que venga el séptimo milenio y comience la gran tribulación, Dios da todas esas señales y derrama de su Espíritu Santo a todos los que lo reciben como su Salvador.

“Y todo aquel que invocare el Nombre del Señor será salvo.”

Y cuando la persona recibe a Cristo como su Salvador, y lava sus pecados en Su Sangre y es bautizado en Su Nombre, y recibe Su Espíritu Santo, el Nombre del Señor ha sido invocado en el bautismo sobre la persona, y la persona ha sido salva, ha recibido la salvación que Cristo ganó para él en la Cruz del Calvario.

El ya nos salvó. Cuando lo recibimos, aceptamos Su salvación, y se materializa en nosotros esa salvación, la salvación del alma.

Y ahora, podemos ver que en este tiempo estamos aprovechando el tiempo que Dios nos da para arrepentimiento y para obtener salvación en este tiempo final. Y en el Programa de Dios todo se ha movido para la América Latina y el Caribe. Y este es uno de los misterios grandes del Reino de los cielos, el cual solamente los latinoamericanos y caribeños conocen, porque a ellos ha sido revelado ese misterio, a todos los que escuchan la Voz de Cristo en este tiempo final. Las demás personas aunque conozcan la Biblia no saben por dónde va Dios en Su Programa ni por qué territorio.

Y aún personas que conozcan acerca del Mensaje del Precursor de la Segunda Venida de Cristo, pueden saber que la primera edad fue en Asia menor, y allí estaban los escogidos de Dios en Asia menor; pueden saber dónde estaban los escogidos de Dios, y el mensajero también de la segunda edad, de la tercera, de la cuarta, de la quinta, de la sexta, de la séptima; pero saber el misterio de por dónde estamos en el Programa de Dios en este tiempo final en la Iglesia de Jesucristo, hasta ahí no pueden llegar. ¿Por qué? Porque para conocer ese misterio hay que escuchar la Voz de Cristo en este tiempo final dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder después de las que ya sucedieron en las siete edades de la iglesia gentil.

Y esas cosas que deben suceder después de las siete edades son dadas a conocer en este tiempo final en la Edad de la Piedra Angular. Por eso dice: “Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.” Ya no es estar en ninguna de las siete edades, sino estar arriba en la Edad de la Piedra Angular, para escuchar la Voz de Cristo dándonos a conocer estos misterios de este tiempo final.

Nadie más podrá saber dónde está Cristo llamando y juntando a Sus escogidos en este tiempo final, ni en qué edad ni en qué territorio, ni cuál es el Mensaje para este tiempo. Pero sí los escogidos conocerían todas estas cosas que deben suceder, escucharían la Voz de Cristo, y aprovecharían bien el tiempo que Dios nos da para arrepentimiento, para así entrar al Cuerpo Místico de Cristo y completarse  la Iglesia de Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, que es el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual. Por eso las cosas del Lugar Santísimo del Templo Celestial, Cristo las refleja en nuestra Edad en este tiempo final.

Y pronto se completará la Edad de la Piedra Angular, se completará el Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, y entonces Cristo saldrá del Trono de Intercesión, se levantará Cristo, se levantará Miguel, como dice Daniel, capítulo 2: Se levantará Cristo, y entonces de ahí en adelante ya la Puerta estará cerrada, la Puerta de la Misericordia —que es Cristo— para salvación, ya se habrá cerrado, porque ya habrán entrado todos los escogidos de Dios a la Casa de Dios. Y de ahí en adelante, después el que esté sucio ya no hay Sangre en el Trono de Intercesión para limpiar a las personas; por lo tanto, pasarán por la gran tribulación el resto de los seres humanos.

Ahora, Cristo cuando comience esa etapa, en donde resucitará a los muertos creyentes en El y nos transformará a nosotros, Cristo tendrá una manifestación plena y el Poder de Dios se manifestará plenamente en Su Iglesia en esa etapa de Adopción. Y ahí el Mensajero y el grupo del Día Postrero será adoptado, y tendrán cuerpos eternos y glorificados. Y los de las edades pasadas, pues resucitarán  en cuerpos eternos, y estarán con nosotros también en la Tierra. Y tendremos a toda la Iglesia del Señor Jesucristo de nuestro tiempo y de las edades pasadas en cuerpos eternos; y será un grupo de millones de Hijos e Hijas de Dios con cuerpos eternos.

O sea, que estará el Mensajero del Día Postrero con los siete mensajeros de las siete edades y con los siete grupos de las siete edades, y también con el grupo del tiempo de los apóstoles. Todos estarán aquí en esa gran manifestación de Dios del Día Postrero. Esa será la manifestación de los Hijos e Hijas de Dios, la manifestación en esa etapa de Adopción, en donde el Poder de Dios estará en toda Su plenitud manifestado; y en donde será hablada la Palabra, y la Palabra creará lo que sea hablado. No habrá limitaciones en esa etapa de lo que Dios hará en medio de Su Iglesia, y en donde tendrá a Su Mensajero adoptado. Y también estarán adoptados los mensajeros de las siete edades y los apóstoles también y toda la Iglesia de Jesucristo.

En palabras más claras: Serán todos personas como nuestro amado Señor Jesucristo, con cuerpos glorificados y sin limitaciones, y todos jovencitos, representando de 18 a 21 años de edad. También nuestros niños serán transformados y tendrán un cuerpo jovencito de 18 a 21 años de edad, en apariencia. Y nuestros ancianos también serán transformados y tendrán el nuevo cuerpo jovencito que representará de 18 a 21 años de edad. Y nuestros jóvenes también serán transformados, y entonces tendrán otro cuerpo joven, pero eterno, que representará de 18 a 21 años de edad.

Eso es lo que Cristo tiene para cada uno de ustedes y para mí también.

Y ahora, eso vendrá  cuando se complete el número de los escogidos de Dios. Por eso es tan importante en este tiempo final que todos los creyentes en nuestro amado Señor Jesucristo que han recibido Su Palabra para este tiempo final, arrepentidos de sus pecados, laven sus pecados en la Sangre de Cristo y sean bautizados en Su Nombre, y así sea invocado el Nombre del Señor Jesucristo sobre ustedes, y Cristo les llene de Su Espíritu; y así vaya completando el número de los escogidos de Dios de este Día Postrero. Y cuando se complete, entonces seremos transformados, entonces Cristo saldrá del Trono de Intercesión, traerá a los muertos en Cristo resucitados, y a nosotros nos transformará; y eso será nuestra Adopción. Y entonces vendrá una manifestación plena del Poder de Dios. Ya la Puerta,  la Puerta de los gentiles estará cerrada, la Puerta de la Misericordia estará cerrada; pero habrá una manifestación plena de Dios, y eso obrará en favor tanto de los escogidos de Dios como de las vírgenes insensatas y también del pueblo hebreo. Y el mundo verá esa manifestación tan grande, que solamente fue vista por medio del Señor Jesucristo y también fue vista por medio de los apóstoles;  aunque en ellos no estaba en toda la plenitud; pero se reflejó en ellos lo que Dios hará en este tiempo final.

También vimos como Dios reflejó a través del Rvdo William Branham lo que Dios hará en este tiempo final.

Así es que podemos ver que estamos viviendo en un tiempo en el cual la Misericordia de Dios ha sido extendida hacia nosotros. Y nosotros podemos decir: “Estamos aprovechando bien el tiempo que Dios nos ha dado.”

CONTINUEMOS APROVECHANDO BIEN EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA. Y SIRVAMOS A CRISTO CON TODA NUESTRA ALMA.

Dejo nuevamente al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para finalizar nuestra parte en esta noche, y así le damos gracias a Cristo por Su Misericordia extendida a todos nosotros en la América Latina y el Caribe.

Mañana continúan los Bautismos, ¿verdad Miguel? Por la mañana continúan los Bautismos.

Y esperamos que en este año todos los creyentes queden bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, y si Cristo dice cuando ya se hayan bautizado todos, dice Cristo: “Ya el número se completó, pues mucho mejor para todos nosotros.”

No sabemos cuándo se completará el número. No sabemos el año en que Cristo se levantará del Trono de  Intercesión. No sabemos el año en que Cristo resucitará a los muertos en Cristo y nos transformará a nosotros. Pero será cuando se haya completado el número de los escogidos de Dios, en el Cuerpo Místico de Jesucristo. Si fuese este año, mucho mejor para nosotros; si es el que viene también es bueno; si es el otro más arriba también es bueno. Estaremos esperando nuestra transformación en el año que sea. Pero aprovechando bien el tiempo que Dios nos ha dado. No queremos que se nos pase el tiempo que Dios nos ha dado, y que tengamos que decirle a Dios: “Danos más tiempo.” El tiene un tiempo ya determinado.

Así es que trabajen también en la Obra de Cristo, llevando el Mensaje para que llegue hasta las demás personas que tienen que ser llamadas y juntadas, porque tienen sus nombres en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Bueno, ya tenemos a Miguel por aquí.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde. Y hasta mañana Dios mediante. Buenas noches.

“APROVECHANDO EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA.”

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