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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes; es para mí un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final, del cual habló Jesucristo y todos los profetas.

En esta ocasión quiero leer en San Lucas, capítulo 19, verso 41 al 44, y dice de la siguiente manera... esto fue en la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, el día de la entrada triunfal. Dice:

“Cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella,

diciendo: ¡Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos.

Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,

y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

El tema para esta ocasión es: “EL PROFETA DISPENSACIONAL ANTES DEL JUICIO.”

Para poder comprender lo que es un profeta dispensacional y Su llegada antes de venir el juicio de Dios, necesitamos comprender que Dios tiene diferentes profetas para diferentes etapas del Programa Divino.

¿Y qué es un profeta de Dios? Es un hombre de Dios enviado al planeta Tierra con las dos conciencias juntas. El resto de los seres humanos tienen sus dos conciencias separadas, y por esa casusa no pueden ver en la dimensión de Dios, ni pueden escuchar la Voz de Dios en otra dimensión, solamente pueden escuchar la Voz de Dios por medio del profeta mensajero que Dios envía para ese tiempo, el cual viene ungido con el Espíritu de Dios; y por medio de ese hombre Dios le habla a Su Pueblo. Eso lo dice la Escritura en el libro de Zacarías, capítulo 7, verso 11 y 12. Y siempre encontraremos que hay algunos que no quieren escuchar, pero hay otros que si quieren escuchar.

Y ahora veamos capítulo 7, verso 11 al 12 de Zacarías, dice:

“Pero no quisieron escuchar (hablando del pueblo hebreo; o sea, la mayoría del pueblo hebreo no quiso escuchar, pero una minoría pequeña escuchó la Voz de Dios)...”

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

Cuando el pueblo no quiere escuchar la Voz de Dios, viene gran enojo de parte de Dios, viene el juicio divino sobre el pueblo.

Ahora veamos que esta es la forma que Dios prometió hablarle a Su pueblo, al Israel terrenal, que es el pueblo hebreo, y así también le habla al Israel celestial que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Por eso Jesucristo dijo que enviaría profetas y a muchos perseguirían y a otros los matarían.

Y ahora, la Escritura dice en Efesios, capítulo 4, que Dios colocó en Su Iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

Y ahora, veamos lo qué es un profeta de Dios: capítulo 18 de Deuteronomio, verso 15 en adelante (al 19), nos dice así el profeta Moisés:

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis.”

¿Pero no hay muchos maestros, ministros, teólogos, y personas que enseñan, que predican, la biblia? Y aquí Moisés nos dice que Dios levantará un profeta como él (como Moisés), y dice: “A él oiréis. No importa lo que los demás predicadores les digan, oigan a ese profeta. No importa que todos los demás predicadores se levanten en contra de ese profeta, oigan a ese profeta; porque ése es el que viene con la Voz de Dios, en él está la Voz de Dios, él es un hombre con las dos conciencias juntas, el cual escucha de Dios y le transmite al pueblo lo que Dios le dice, y lo transmite al pueblo ungido con el Espíritu de Dios.” Los demás predicadores son ungidos por sus concilios religiosos. Pero cuando Dios envía un profeta, ése viene ungido por Dios, por el Espíritu de Dios, con el aceite del Espíritu Santo. Por eso el profeta Moisés dice: “A él oiréis.” Hay profetas de edades, mensajeros de edades, y hay profetas dispensacionales.

Y ahora veamos lo que a continuación dice el profeta Moisés:

“...conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.”

En el monte Sinaí el pueblo vio la Presencia de Dios, el monte estaba encendido en fuego, cualquier animal que se acercara al monte moriría, y cualquier persona también, excepto Moisés y Josué, y cualquier otra persona que Moisés llevase hasta cierto sitio del monte; pero la cúspide del monte, a la cima del monte, solo Moisés subía para hablar con Dios, llegaba hasta la Presencia de Dios y luego descendía y le transmitía al pueblo lo que Dios le dijo; porque esa es la forma de Dios hablarle a Sus profetas para que ellos luego le hablen al pueblo; y lo que ellos hablan al pueblo de parte de Dios es la Palabra de Dios, la Voz de Dios, para el pueblo de Dios.

Sigue diciendo el Profeta Moisés:

“Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.

Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú (o sea, que Dios promete aquí levantar profeta como Moisés); y pondré mis palabras en su boca...”

¿Dónde Dios coloca Sus Palabras? En la boca del profeta mensajero que El envía para cierto tiempo, cierta edad o cierta dispensación. Si es para una edad, el Mensaje para esa edad lo trae ese profeta de Dios, ese es el Mensajero de Dios para ese tiempo. Si es un profeta dispensacional, ese profeta viene con un Mensaje dispensacional, y esa es la Voz de Dios para toda esa dispensación; no importa que hayan muchas religiones y no importa que haya personas más preparadas teológicamente que ese profeta. Ese profeta puede ser un hombre del campo, un agricultor o un pastor de ovejas —como fueron muchos— o cualquier otra persona, como un carpintero, como Jesús.

Decían de Jesús: “¿Cómo sabe este letras sin haber estudiado?” No había estudiado teología, pero vean ustedes, tenía el Mensaje para todo el pueblo. Aunque todos los grandes líderes religiosos, teólogos, estaban en contra de Jesús, la Voz de Dios era Jesús.

Ahora continuemos... ¿Dónde Dios coloca Su Palabra? En la boca del profeta que El envía. Aunque todos los ministros del Antiguo Testamento, de la religión hebrea y también de las demás religiones, y los del Nuevo Testamento también, todos los ministros del Nuevo Testamento, todos tienen la Biblia, y pueden decir: “Yo predico la Palabra de Dios.” Hablan la letra que está aquí escrita, la transmiten al pueblo y dan sus explicaciones teológicas al pueblo. Pero cuando Dios envía un profeta ése viene con la Palabra de Dios para ese tiempo, los demás predicadores solamente hablan de lo que está escrito y dan sus propias explicaciones.

Ahora, todos pueden decir: “Yo tengo la Palabra de Dios y yo predico la Palabra de Dios.” Todo eso está bien. Pero el Mensajero para esa edad o dispensación es la Voz de Dios, la boca de Dios, a través de la cual Dios habla el Mensaje para ese tiempo.

Y ahora, hemos visto dónde Dios coloca Su Palabra: en la boca del profeta que El envía. Por esa causa los profetas son la boca de Dios, y todo Alimento Espiritual para el alma que sale de la boca de Dios, que sale del profeta de Dios, es para recibirlo todo hijo de Dios, porque ese es el Alimento para Su alma. “Porque no solamente de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios (o sea, que sale del Mensajero de Dios, del Profeta de Dios, para el tiempo en que Dios lo envía. Para la gente de ese tiempo el Alimento Espiritual para el alma es esa Palabra de Dios que trae ese Mensajero).”

La Escritura nos dice en Amos, capítulo 8, verso 11, que habrá hambre sobre la Tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la Palabra de Dios, esa Palabra que sale de la boca de Dios. Y para conseguir esa Palabra, pues hay que conseguir la boca de Dios a través de la cual Dios estará hablando en ese tiempo. “Porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus Profetas.” Amos, capítulo 3, verso 7.

Los secretos de Dios son revelados a los profetas de Dios. Toda revelación tiene que venir por medio del profeta correspondiente al tiempo en que Dios va a dar a conocer esos misterios. Toda revelación viene por medio de los profetas de Dios. Y gracias a eso tenemos la Biblia: Dios hablando por medio de Sus profetas y Sus apóstoles y Sus ángeles mensajeros.

Continuemos leyendo en Deuteronomio, capítulo 18, verso 18, donde nos detuvimos:

“... y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.”

¿Qué hablará el profeta que Dios envía? Todo lo que Dios le mande, todo lo que Dios le estará revelando para esa edad o esa dispensación. ¿Cómo recibirá él ese Mensaje? Lo recibe en y de otra dimensión, de la dimensión sexta que es la dimensión de la Palabra, la dimensión de los ángeles, la dimensión de la teofanía, la dimensión de la cual son nuestros cuerpos espirituales, o sea, el cuerpo teofánico. Y cada profeta que Dios envía viene con un espíritu teofánico de la sexta dimensión, que es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo pero de la sexta dimensión. Dios es el Dios de los espíritus de los profetas. Apocalipsis, capítulo 22, verso 6.

Ahora, continuemos en el capítulo 18, verso 18, donde nos dice:

“... y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.

Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuentas.”

En el libro de los Hechos, capítulo 3, verso 22 al 23, San Pedro citando esta Escritura dice que ‘cualquiera que no oyere lo que El hablare en mi Nombre, yo le desarraigaré del pueblo,’ esa persona  será cortada del pueblo de Dios, perderá el derecho a la vida eterna y por consiguiente no tendrá parte ni suerte en el glorioso Reino de Dios, porque no escuchó la Voz de Dios a través del profeta mensajero que El envió para ese tiempo.

Muchas personas piensan que ellos por si mismos pueden recibir de parte de Dios el Mensaje de Dios para el tiempo en que viven; pero eso no es así; Dios envía el Mensajero correspondiente a cada tiempo. San Pablo hablándonos de los profetas y de Jesús, nos dice en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 2:

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.”

Y ahora, tenemos que Dios habló por medio de los profetas en el Antiguo Testamento al pueblo hebreo; y en Zacarías nos dijo (capítulo 7, verso 11 al 12) que ellos no quisieron escuchar; a los profetas —en su mayoría— los perseguían, los apedreaban, reclamando que esos eran falsos profetas, pero eran profetas de Dios; y así por el estilo trataban a los profetas de Dios. A tal grado que una vez el profeta Elías huyendo de Jezabel, porque ella había dicho que iba a matar a Elías, cuando llegó al monte Sinaí y Dios le pregunta: “¿Elías qué haces aquí?” El profeta Elías le dijo que estaba allí porque habían matado a los profetas de Dios y él solo quedaba y lo buscaban para matarlo. Pero Dios le dijo: “Elías, Yo tengo siete mil personas que no han doblado sus rodillas a Baal”; y lo mandó de regreso para el pueblo hebreo.

Ahora podemos ver que el profeta Elías regresando al pueblo hebreo, en su trayectoria de regreso, y en su tiempo ya habiendo regresado, él tenía que ungir tres personas, tres personas sería ungidas por Elías.

Y ahora, vamos a ver lo que le dijo Dios al profeta Elías. Vamos a leer en Primera de Reyes, capítulo 19, verso 8 en adelante, luego que el Angel le dio comida... vamos a ver un poquito aquí... capítulo 19, verso 1 en adelante, dice:

“Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas (o sea, a los profetas de Baal y de Asera, los falsos profetas).

Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.

Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.

Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, y come.

Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.

Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.”

El Angel de Jehová que había libertado al pueblo hebreo ahora le cocina al profeta Elías, y Elías come esa torta, también le trajo agua en una vasija, Elías tomó agua y volvió a dormirse. Cuando las personas tienen un problema grande les da sueño —a la mayoría— y así pasan esa etapa difícil, es una defensa del cuerpo. Y aquí el profeta Elías se vuelve a dormir, pero luego el Angel lo vuelve a despertar, luego de pasadas algunas horas, para que coma de nuevo; con esa comida, dos comidas que le dio el Angel de Jehová, el Angel que había libertado al pueblo hebreo, ahora miren, está haciendo algo sencillo: cocinándole al profeta Elías, le está sirviendo al profeta Elías pan y agua. ¿De dónde traería esa comida? Si es del mismo maná que le dio al pueblo hebreo, es la mejor comida que una persona puede comer.

Y ahora, el profeta Elías va a caminar por 40 días sin comer ni beber agua. Si la raza humana tuviese ese alimento acá en la Tierra, podríamos comer una vez en la semana o una vez al mes, y gastábamos menos dinero; pero no está disponible ese alimento físicamente para la raza humana.

Ahora continuemos leyendo:

“Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios (o sea, hasta el monte Sinaí donde Dios había dado Sus leyes al pueblo hebreo. Y por cuanto Elías era un predicador de las leyes divinas y un profeta del Dios que dio las leyes divinas, fue al monte de Dios donde habían sido dadas esas leyes, donde Moisés había recibido esas leyes).

Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?

El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.”

Elías sabía que el único refugio para el ser humano es Dios, y fue al monte de Dios. Y por cuanto el único refugio para el ser humano es Dios, toda persona debe ir al Monte de Dios. Usted me preguntará “¿Tenemos que ir al monte Sinaí?” San Pablo nos dice que ya no es el monte Sinaí. Nos detenemos un momentico aquí y leemos lo que San Pablo nos dice del monte actualizado, del monte Sinaí actualizado. Capítulo 12, verso 18 en adelante de la carta de San Pablo a los Hebreos (18 en adelante), dice:

“Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,

al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más,

porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo;

y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando;

sino que os habéis  acercado  al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos (‘los espíritus de los justos hechos perfectos,’ eso es el cuerpo teofánico hecho perfecto, un espíritu hecho perfecto: nuestro cuerpo teofánico).

a Jesús el Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.”

Ahora, el refugio está en Dios, en Jesucristo, y para eso nos acercamos al Monte de Dios, la Jerusalén Celestial, el Monte de Sión, la Compañía de muchos millares de ángeles, la Congregación de los Primogénitos de Dios, esa es la Iglesia del Señor Jesucristo. Nos acercamos a la Iglesia de Jesucristo donde está Dios, donde está nuestro refugio. El Dios de Israel es nuestro refugio y El está en el Monte de Sión que es Su Iglesia, la Compañía de muchos millares de ángeles, la Congregación de los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo.

Y ahora, el refugio, toda persona lo consigue acercándose al Monte de Sión donde está Jesucristo, para recibir el refugio de parte de Jesucristo. Jesucristo es nuestro refugio, y El está en Su Monte, Su Iglesia. No tenemos que ir al monte Sinaí.

Ahora, hay un Monte Perfecto el cual va creciendo de edad en edad, y la persona viene a ese Monte para formar parte de ese Monte, y viene a ser una piedra cortada por la mano de Jesucristo y colocada en ese Monte, piedras vivas que componen el Monte de Dios, la Iglesia de Jesucristo.

Ahora, continuamos leyendo, verso 11, dice “El le dijo...” Del capítulo 19 de Primera de Reyes (Dios le dijo):

“El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.

Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?...”

Aquí están las etapas que serán manifestadas en el Monte de Dios, la Iglesia de Jesucristo, la Congregación de los Primogénitos de Dios: ‘El grande y poderoso viento que rompió los montes y quebró las peñas delante de Jehová,’ fue la edad Luterana, esa fue la quinta edad. ‘Y tras el viento un terremoto’; esa fue la sexta edad, la edad Wesleyana. ‘Y tras el terremoto un fuego’; esa fue la séptima edad de la Iglesia, representada en la Iglesia de Laodicea, esa es la edad o etapa séptima de la Iglesia, la edad pentecostal, la edad séptima. ‘Y tras el fuego un silbo apacible y delicado’; esa es la Voz de Dios, la Voz de Cristo, en el Monte de Dios que es Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular. Usted notará siempre que es apacible todo el ambiente, es la Voz de Cristo hablándonos directamente a nuestra alma como un silbo apacible y abriéndonos las Escrituras y abriéndonos el entendimiento para poder comprender todo el Programa Divino.

Ese silbo apacible y en ese silbo apacible está Dios, Jesucristo, para hablarle a Elías y Elías transmitirle al pueblo lo que Dios le diga.

Y ahora, en el silbo apacible Elías escucha la Voz de Dios y le revela las cosas que debe hacer.

“Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?”

Elías siendo un profeta para el pueblo hebreo, también él era un profeta a los gentiles, profetizaba para los gentiles. En este momento el profeta Elías se encuentra en el monte Sinaí y el monte Sinaí no pertenece al pueblo hebreo, por lo tanto se encuentra en un territorio gentil. Elías entre los gentiles en el monte Sinaí es para el tiempo final Elías entre los gentiles en el Monte de Sión, la Iglesia del Señor Jesucristo entre los gentiles.

“¿Qué haces aquí Elías? (Es la pregunta para Elías).

  El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.”

Para el tiempo final la bestia y la imagen de la bestia buscarán a Elías, no para recibir Su Mensaje, sino para matarlo. Por eso Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante nos habla de la muerte de los Dos Olivos que son Moisés y Elías. Pero ese misterio de Moisés y Elías solamente es revelado a un Profeta y ese Profeta lo revela a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, continuemos viendo en las Escrituras que hemos leído. Jezabel buscaba al profeta Elías para matarlo; o sea, que en Jerusalén estaban buscando al profeta Elías, y lo estaban buscando por todos los territorios. Y aquí en la Escritura de Apocalipsis 11, nos dice que Moisés y Elías, los Dos Olivos, serán muertos en la ciudad que se llama Sodoma y Gomorra, vamos a ver, donde nuestro Señor fue crucificado; o sea, Jerusalén. Verso 7 en adelante... o verso 6 en adelante, dice:

“Estos tienen poder para cerrar el cielo, a fin de que no llueva en los días de su profecía; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.”

Eso nos habla de la Adopción. Con la Adopción todo el Poder divino estará manifestado a través de los Dos Olivos, a través de los ministerios de Moisés y Elías, y no tendrán límite en lo que podrán hacer; y estarán llevando a cabo el Programa de Dios para ese tiempo. Lo que Dios ha prometido que ha de hacer, Dios lo estará haciendo, y los ministerios de Moisés y Elías estarán manifestando y dando a conocer lo que Dios va a hacer.

“Cuando hayan acabado su testimonio (o sea, cuando hayan terminado de dar Su Mensaje y hayan hecho lo que tienen que hacer), la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá y los matará.”

Ahí podemos ver que Jezabel y Acab representan a la bestia y al líder que es el anticristo, el hombre de pecado, el cual se levantará en contra de Cristo, al levantarse en contra de los Dos Olivos.

Podemos ver cómo está reflejado allá en el tiempo de Elías lo que sucederá con Elías en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio.

El ministerio de Elías ha sido manifestado en diferentes ocasiones: Primeramente en Elías Tisbita Dios manifestó ese ministerio; luego la segunda vez que manifestó el ministerio de Elías fue en el siervo de Elías, Eliseo, al cual Elías le dijo: “Pide lo que tu quieras y te será concedido.” Eliseo dijo: “Yo quiero una doble porción del espíritu que está en ti.” Elías le dijo a Eliseo: “Cosa difícil tu has pedido: una doble porción del espíritu que está en mi”; o sea, que quería tener más de lo que tenía Elías, una doble porción. Cosa difícil había pedido Eliseo, ¿por qué? Si cualquiera de ustedes le pide a Dios que lo haga un profeta para ser el Mensajero de ese tiempo. ¿Saben ustedes una cosa? Que Dios no lo puede hacer. Esa petición no está bien hecha. Porque una persona no es profeta porque le haya pedido a Dios que lo haga profeta. Una persona que es un profeta está ordenado por Dios desde antes de la fundación del mundo para ser un profeta, y para cierta edad o cierta dispensación; no ser un profeta de cualquier edad o dispensación, sino de la que Dios determinó desde antes de la fundación del mundo, y viene con un espíritu teofánico, un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, eso es un espíritu de profeta; y viene manifestado en carne humana ese espíritu de profeta; y por eso es un hombre con las dos conciencias juntas; estando despierto puede ver o escuchar de otras dimensiones, y puede escuchar la Voz de Dios estando despierto o dormido.

Y ahora, cuando Dios envía un profeta, lo envía con un Mensaje. No puede haber un profeta sin Mensaje. ¿Para qué Dios quiere un profeta sin darle un Mensaje? ¿De turista aquí en la Tierra? Dios no envía profetas como turistas a la Tierra. Cuando Dios envía un Espíritu de profeta a la Tierra, manifestado en carne humana, es para llevar a cabo la Obra de Dios correspondiente a ese tiempo. “Y el que es de Dios, oye la Voz de Dios por medio de ese profeta.”

Ahora veamos una cosa aquí en lo del profeta Elías... Les dije que el profeta Eliseo pidió una doble porción del espíritu que estaba en Elías, o ser un profeta con una doble porción ministerial; era una cosa difícil pedir ser un profeta y más pedir ser un profeta con una doble porción, ¡mucho más difícil! Pero ya Dios le había dicho al profeta Elías que Eliseo sería el próximo profeta después de Elías. Por lo tanto esa petición de Eliseo estaba conforme al Programa de Dios para ese tiempo.

Vamos a verlo aquí:

“Y le dijo Jehová (verso 15) Vé, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria (miren ahí, lo primero que le dice es que unja a Hazael por rey de Siria).

A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey de Israel (al segundo que tenía que ungir era a Jehú por Rey de Israel); y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar (el tercero que ungiría Elías sería a Eliseo, conforme a este orden que fue dado aquí).”

Pero miren ustedes lo que sucedió.... vamos a ver lo que sucedió, continuemos leyendo:

“Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.

Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.”

Podemos ver que era costumbre besar a las imágenes, a los ídolos, y arrodillarse delante de ellos. Todas las religiones paganas tienen ídolos, le oran a los ídolos, y se postran ante ellos y también los besan, besan sus pies. Sigue diciendo:

“Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto.

Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él (Elías) le dijo: Vé, vuelve; ¿qué te he hecho yo?...”

¿Qué le había hecho? Había echado su manto sobre él. ¡Casi nada! El manto representa la Palabra de Dios, como la vara de Moisés representaba la Palabra de Dios; por eso Moisés con esa vara abrió el mar rojo, representaba la Palabra de Dios, y levantando esa vara hablaba la Palabra y las cosas sucedían. Y el profeta Elías con su manto tocó a Elíseo, lo echó sobre Eliseo, después más adelante toca el Jordán y el Jordán se abre; el Poder de Dios se manifestaba cuando el profeta Elías tomaba el manto y tocaba alguna cosa. Como Moisés con su vara cuando tocó la roca, cuando hirió la roca, la roca dio agua; cuando tocó el mar rojo, el mar se abrió; cuando levantando su vara habló las plagas a existencia, las plagas vinieron cada una en el tiempo correspondiente.

Y ahora, podemos ver que del último que le habló Dios al profeta Elías es al primero que encuentra, y ahí se cumple que los postreros son primeros. El más importante era Eliseo, era más importante que Hazael y que Jehú; los otros serían reyes, pero Eliseo sería el profeta que vendría después de Elías.

“Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía.”

Luego encontramos más adelante la partida de Elías en carros de fuego, lo cual hoy le llaman platillos voladores; y cuando se fue no había ungido a Hazael por rey de Siria, ni tampoco había ungido (vamos a ver...) a Jehú; no había ungido a esos hombres para que fuesen reyes, uno en Siria y otro en Israel. ¿Qué fue, qué se le olvidó al profeta Elías ungir a esos dos hombres por reyes? Elías los ungiría. Aunque Elías Tisbita se fue, quedó el ministerio de Elías en una doble porción en Eliseo. Por lo tanto Eliseo era Elías en su segunda manifestación, porque el espíritu ministerial que estaba en Elías pasó a Eliseo; y fue Eliseo el que ungió a Hazael por rey de Siria y luego ungió a Jehú por rey de Israel. No hay ninguna contradicción. Elías en su segunda manifestación, el segundo Elías se llamaba Eliseo, pero el ministerio era el ministerio de Elías que había pasado a Eliseo.

Eliseo dijo: “Yo quiero una doble porción del espíritu que está en ti.” Y Elías le dijo: “Si me vez cuando yo me vaya, cuando Dios me lleve, te será concedido; si no, no te será concedido.” Por lo tanto Eliseo se iba siempre al lado de Elías. Y Elías le decía: “Quedate aquí en lo que yo voy a tal lugar, Dios me envía a tal lugar.” Eliseo le decía: “Yo no te dejaré, dondequiera que tu vallas yo iré contigo.” Como dijo Rut a Noemí, cuando también le dijo: “Quédate acá con tu familia en Moab que yo me voy para Israel.” Rut le dijo a Noemí (su suegra): “No me pidas que te deje porque no te dejaré. Tu Dios será mi Dios y tu pueblo será mi pueblo, y donde tu mueras ahí yo también moriré.”

Y ahora, Eliseo le dice a Elías: “Yo no te dejaré.” Segunda de Reyes, capítulo 2, verso 1 en adelante, dice:

“Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal.

Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el.

Y saliendo a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Bet-el, le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad.

Y Elías le volvió a decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha enviado a Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Vinieron, pues, a Jericó.

Y se acercaron a Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y le dijeron: ¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? El respondió: Sí, yo lo sé; callad.

Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí...”

O sea, que se quedará en Jericó allí con los hijos de los profetas, lo mismo que le había dicho en Bet-el: “Quédate aquí en Bet-el.” Allí se quedaba con los hijos de los profetas y iba a estar bien. Pero vean, Elías le dice:

“Te ruego que te quedes aquí (o sea, ‘te quedes aquí en Jericó’), porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos.

Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán.

Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco.

Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes de que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.

El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.”

Por lo tanto Eliseo mantendría sus ojos puestos en Elías todo el tiempo, porque de un momento a otro Elías se iría a otra dimensión, Dios se lo llevaría en un carro de fuego, en un platillo volador. “Viéndolo Eliseo...” Ahora veamos el verso 11:

“Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.”

Ese fue un momento muy triste para Eliseo. A su padre espiritual al cual él amaba, lo vio partir al Cielo y no lo vería más, hasta que terminara Eliseo su ministerio aquí en la Tierra. Cuánto deseaba Eliseo ver a Elías; aún luego en su ministerio deseaba ver a Elías, pero lo vería al terminar su ministerio en la Tierra.

Ahora, cuando Elías se va Eliseo queda muy triste.

“Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.

Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán.”

Por cuanto el manto de Elías representaba la Palabra de Dios, Elías le dejo el manto a Eliseo; y ahora Eliseo tiene un recuerdo del profeta Elías, era un recuerdo muy bonito, un recuerdo del Poder de Dios manifestado en diferentes ocasiones. El manto que Elías había echado sobre Eliseo, ahora le tocó a Eliseo; le toco a Eliseo ser el portador del manto de Elías.

“Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías?”

El Dios de Elías que estaba en Elías manifestado y había hecho todas aquellas maravillas y había abierto, dividido, el Jordán; ahora Elías se fue, y ahora: “¿Dónde está el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo (¿Y ahora dónde está el Dios de Elías? El que estaba en Elías ahora está en Eliseo).

Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a servirle, y se postraron delante de él.”

Los hijos de los profetas al ver que Eliseo había hecho lo mismo que había hecho Elías, había dividido el Jordán con el manto de Elías, supieron, reconocieron, que el espíritu de Elías había reposado sobre Eliseo. Eso era lo que había pedido Eliseo: “Que el espíritu que está en ti venga a mi en una doble porción, que tu espíritu... Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mi.” Por eso es que vemos que el profeta Eliseo hizo el doble de milagros de los que hizo Elías.

Podemos ver que así como Elías se fue en un carro de fuego, Elías veía los carros de fuego, luego Eliseo también veía los carros de fuego.

¿Recuerdan la ocasión en que vinieron a buscarlo un ejército de los sirios? Y Giezi, el siervo de Eliseo le dijo: “Padre mio, padre mio, los ejércitos nos han cercado.” Eliseo le dice: “Son más los que están con nosotros que los que están en contra.” Luego Giezi, luego vuelve a mirar por la ventana y ve a los ejércitos de Siria rodeando el área donde vivía Eliseo, porque se lo iban a llevar, y Eliseo estaba lo más tranquilo. Como todo cristiano está tranquilo, porque el Angel de Jehová acampa en derredor de los que le temen y los defiende. Cada cristiano tiene un ángel, el ángel de la guarda o de la guardia, que es su cuerpo teofánico, un cuerpo angelical.

¿Recuerdan a Pedro cuando estuvo en la cárcel y Cristo lo sacó de la cárcel? luego vino a la casa donde estaban orando por El, tocó la puerta y una joven llamada Rode vino a abrir la puerta, y cuando vio que era Pedro no abrió la puerta. De seguro en la puerta tenían una ventanita y miró por la ventanita y vio que era Pedro y solamente abrió la ventanita pequeña, y no abrió la puerta, sino que fue a darle la noticia a los que estaban orando por Pedro de que Pedro estaba allí. Y los que estaban orando por Pedro, cristianos con mucho conocimiento de estas cosas espirituales, le dicen a Rode: “¡Estas loca Rode, es su ángel!” Pensaban que ella siendo una joven no podía saber de estas cosas, y le dicen: “No, es su ángel (o sea, su cuerpo teofánico).”

En muchos lugares hay personas que dicen que han visto una persona pasar, y luego cuando miran ya no hay nadie, dicen: “Es que fulano ha muerto o está en agonía y va a morir.” Luego investigan y la persona ha muerto, y ellos dicen: “Es que su espíritu esta desandando o andando por ahí, porque salió del cuerpo.”

Y ahora, estos cristianos del tiempo de los apóstoles sabían que cada cristiano tiene un ángel que es su cuerpo teofánico el cual recibe cuando ha lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, ha sido bautizado en el Nombre de Jesucristo y ha recibido el Espíritu Santo, y así ha recibido el nuevo nacimiento. Y cuando hay un nacimiento pues un cuerpo tiene que haber nacido. Si en su casa usted dice: “Hemos tenido el nacimiento de una criatura.” Y una persona va y le dice: “Muéstrame el que ha nacido.” Y usted dice: “Nació.” — “¿Pero dónde está?” Y usted no le puede mostrar el que nació, entonces era un cuento suyo.

Y así es en el Reino de Dios. Cuando nace un hijo de Dios en el Reino de Dios, ha nacido un cuerpo teofánico, ha obtenido un cuerpo teofánico de parte de Jesucristo, de la sexta dimensión, un cuerpo angelical. Y así comienza esa persona, esa alma de Dios que tiene su nombre escrito en el Libro de la Vida del Cordero en el Cielo, comienza en el Programa de Redención, de restauración, para ser restaurado a la vida eterna de la cual la raza humana cayó cuando Adán y Eva pecaron y cayeron de la vida eterna, y perdieron los derechos a la vida eterna y a toda la herencia de Dios que le había sido concedida.

Por eso el ser humano desde la caída en adelante vive un tiempo en la Tierra, en un cuerpo mortal, corruptible y temporal, con un espíritu del mundo, o sea, un espíritu de la quinta dimensión, un cuerpo espiritual pero de la quinta dimensión, el cual recibe cuando nace en esta Tierra; cuando nace en esta Tierra recibe un espíritu del mundo, de la quinta dimensión, y por eso se requiere que la persona nazca de nuevo, nazca en el Reino de Dios de acuerdo al Programa de Dios para vida eterna: creyendo en Jesucristo como nuestro Salvador, lavando nuestros pecados en Su Sangre, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo el Espíritu Santo.

Pedro cuando habló en Su primer Mensaje el día de pentecostés, dando a conocer el misterio de la Primera Venida de Cristo en Su Obra de Redención, cuando todos los que le escucharon fueron conmovidos, en el capítulo 2, verso 36 en adelante, dice:

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Hay un Orden aquí establecido para los que escuchan la predicación del Evangelio y quieren recibir la salvación, la vida eterna, salvar Su alma del lago de fuego. Porque los que no salvan su alma serán echado en el lago de fuego, en cuerpo, espíritu y alma; serán quemados y dejarán de existir como si nunca en la vida hubiesen existido; pero tuvieron la oportunidad de salvar su alma, recibiendo a Cristo como su Salvador, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo el Espíritu Santo para así obtener el nuevo nacimiento. “Porque el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios, el que no nazca del agua y del espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.” Dijo Cristo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, verso 1 al 6.

Es necesario nacer de nuevo y para eso hay un Orden: escuchar la predicación del Evangelio, recibir a Cristo como Su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Jesucristo arrepentido de sus pecados y bautizarse, ser bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo para perdón de los pecados y recibirá el Espíritu Santo. Ese es el Programa Divino para recibir el Espíritu Santo y así obtener el nuevo nacimiento, nacer en el Reino de Dios.

Toda persona ha tenido la oportunidad de obtener la salvación, obtener el perdón de sus pecados, ser bautizado en el Nombre de Jesucristo y recibir el Espíritu Santo. El que no aprovecha la oportunidad que Dios le ha dado en esta Tierra, luego no la tendrá. Cada persona que viene a la Tierra tiene esa oportunidad, y tiene que identificarse con Jesucristo para vida eterna. Cristo está llamando Sus ovejas, y cada persona tiene que responder a Su llamado. Es responsabilidad de cada ser humano escuchar la Voz de Cristo y responder a Su llamado, recibiéndolo como Su Salvador,  para así identificarse con Cristo, la vida eterna, y así ser sellados con el Espíritu Santo para el Día de la Redención, para el día en que Jesucristo resucitará a los muertos en Cristo en cuerpos eternos y a los que estamos vivos y permanezcamos vivos hasta la resurrección de los muertos en Cristo nos transformará y así nos dará un cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado.

Ese es el Plan o Programa de Jesucristo, es la Creación de una Nueva Raza con vida eterna; porque la raza que desciende de Adán y Eva perdió la vida eterna. Por eso la persona viene a la Tierra como descendiente de Adán y Eva. Pero vive una cantidad de tiempo solamente. Pero ahora tenemos al Segundo Adán, nuestro amado Señor Jesucristo; y ahora los descendientes del Segundo Adán por medio del nuevo nacimiento tienen vida eterna, reciben primero el nacimiento en la sexta dimensión, ese es el nuevo nacimiento: reciben un cuerpo teofánico de la sexta dimensión y en el Día Postrero en adición recibiremos el cuerpo físico y eterno, y así seremos inmortales físicamente también; eso es para cada uno de ustedes y para mí también.

Y cuando tengamos el nuevo cuerpo tendremos la doble porción: la porción del cuerpo teofánico, que es un cuerpo angelical de la sexta dimensión y la porción del cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo de Jesucristo nuestro Salvador. Y así seremos a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso es tan importante escuchar la Voz de Cristo, Cristo dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer, y oirán mi Voz, y habrá un rebaño y un pastor.” San Juan, capítulo 10, verso 14 al 16.

El nos dijo que El es el Buen Pastor, El es el que llama por Su Nombre a Sus ovejas. El llamado de Cristo viene por medio de la predicación del Evangelio, y cuando la persona escucha la predicación del Evangelio, y llega hasta el alma este Mensaje, es Cristo que lo está llamando, y la persona está responsabilizada a responder al llamado de Cristo, decirle: “Heme aquí Señor, ¿qué quieres que yo haga?” Como dijo San Pablo cuando escuchó el llamado de Cristo.

Y ahora, el llamado de Cristo ha estado de etapa en etapa por medio de los mensajeros que El ha enviado. Cristo en Espíritu Santo ha estado en cada mensajero que El ha enviado en cada edad. Para este tiempo final el llamado de Cristo estará también llamando y juntando a todos los escogidos de Dios con Gran Voz de Trompeta, conforme a San Mateo, capítulo 24, verso 31:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos.”

¿Quiénes son los ángeles del Hijo del Hombre? Son los ministerios de Moisés y Elías, el ministerio de los Dos Olivos, para este tiempo final. Así como llamó por medio de Sus siete ángeles mensajeros en las siete edades, en este tiempo final estaría llamando y juntando a Sus escogidos en Su Cuerpo Místico de creyentes en la Edad de la Piedra Angular, por medio de los ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías.

¿Dónde estará Elías? Pues en el Monte de Dios que es la Iglesia de Jesucristo. Y ahora, en ese monte también estuvo el profetas Moisés. Por lo tanto en el Monte de Dios, la Iglesia de Jesucristo estaría Moisés y Elías en el Día Postrero, de ahí es que el Mensaje para el pueblo hebreo iría; de ahí fue que Moisés trajo los diez mandamientos para el pueblo.

Y ahora, Cristo para este tiempo final estará enviando Sus ángeles con Gran Voz de Trompeta. Ya hemos visto quiénes son Sus ángeles: son los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías.

La Gran Voz de Trompeta es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino sonando el Mensaje de la Segunda Venida de Cristo, revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo, revelando el misterio del Séptimo Sello. Y ese Mensaje es la Voz de Cristo, es la Voz de los Siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10, revelándole a la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Con ese Mensaje siendo predicado son llamados y juntados todos los escogidos de Dios, con ese Mensaje son dadas a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Por eso la Voz de Cristo de Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, esa Voz como de Trompeta le dice a Juan: “Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.” Las cosas que sucederán después de las siete edades de la Iglesia gentil son dadas a conocer en la Edad de la Piedra Angular donde estará Cristo manifestándose y hablándole a Su Iglesia, a cada miembro de la Iglesia de Jesucristo, y dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

¿Pero cómo estará hablando Cristo a todos los que suban donde El está en el Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, en el Monte de Dios, la Iglesia de Jesucristo, para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder? Miren el Orden aquí establecido. La forma en que El le dará a conocer a Sus hijos las cosas que deben suceder pronto. Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

¿Cómo estará dándonos a conocer todas las cosas que deben suceder pronto? Por medio de Su Angel Mensajero que El estará enviando a Su Iglesia en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, en la parte alta del Monte de Sión, del Monte de Dios, esa es la Enviada de Jesucristo.

El Rvdo. William Branham, precursor de la Segunda Venida de Cristo hablando de este Angel dijo: “Ese Angel es un profeta, es un águila.” Un águila representa un profeta. Moisés fue un águila, Noé fue un águila, Jesús fue un águila —el Aguila Mayor.— Por eso dice que los sacó de Egipto sobre las alas de águila.

Y ahora, este Angel del Señor Jesucristo que le dio a Juan la revelación del Apocalipsis, es un profeta. Este profeta aquí dándole la revelación del Apocalipsis a Juan está en Su cuerpo teofánico aquí, es un espíritu de profeta; un espíritu de profeta es un hombre de la sexta dimensión. Cada uno  de ustedes también tiene un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, al recibir a Cristo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, ser bautizados en Su Nombre y recibir el Espíritu Santo, y así nace de nuevo y obtiene un cuerpo teofánico, un cuerpo angelical de la sexta dimensión, la misma clase de cuerpo teofánico de la sexta dimensión de Jesucristo, de los apóstoles, de todos los cristianos de edades pasadas, de los mensajeros de las siete edades, así también cada uno de ustedes y yo también.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16 reconfirma Jesucristo a quién ha enviado:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias (¿de qué cosas? De estas cosas que deben suceder pronto). Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.

Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.”

El llamado de Cristo por medio de este Angel Mensajero es para ser recogidos como el trigo del Señor en el Granero, para así ser preparados para ser transformados en este tiempo final, para tener vida eterna físicamente también.

Y ahora hemos visto quién es el enviado de Jesucristo para este tiempo final, para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto: es Su Angel Mensajero, ése es el profeta dispensacional que Jesucristo envía antes que caiga el juicio divino de la gran tribulación sobre la raza humana; así como envió a Adán como el primer profeta dispensacional, después vino el juicio divino sobre la raza humana y también sobre la serpiente y la raza de la serpiente. La serpiente era parecida al hombre, razonaba, hablaba, tenía conocimientos científicos, sabía acerca de la reproducción. La serpiente lo único diferente al hombre que tenía era que el hombre tiene alma, pero la serpiente no tenía alma, por lo tanto era un animal; porque una persona sin alma es un animal.

Y ahora, la serpiente no tenía alma, pero tenía lugar para el alma y en ese lugar fue que el diablo se metió, y fue la primera manifestación en carne del diablo, y fue en un animal. Y por medio de ese animal engañó a Eva, y luego Eva contó a su esposo Adán, él participó también, y cayeron de la vida eterna, perdieron el derecho a vivir eternamente, y a ser Adán el rey de este planeta Tierra; todavía estaría viviendo en esta Tierra y sería el rey del planeta Tierra completo.

Pero ahora por medio del Segundo Adán una nueva creación Dios está realizando, y Jesucristo, el Segundo Adán, durante el Reino Milenial será el Rey sobre el planeta Tierra completo, y nosotros Reyes con El, en el glorioso Reino Milenial y después pues por toda la eternidad.

Ahora podemos ver que la descendencia del Segundo Adán tiene vida eterna; por eso aunque el cuerpo nuestro muera, continuamos viviendo en el cuerpo teofánico, en el Paraíso que es la sexta dimensión. Y para el Día Postrero Jesucristo ha prometido la resurrección en cuerpos eternos para los que han partido, y para los que estamos vivos y permanezcamos vivos hasta la resurrección de los muertos en Cristo, seremos transformados; ¿pero quiénes? Los que estarán escuchando la Voz de Dios, la Voz de Cristo, la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Evangelio del Reino, dando a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Esa Trompeta final, esa Séptima Trompeta de Apocalipsis, capítulo 11, verso 15, para el pueblo hebreo es lo mismo que el Séptimo Sello para la Iglesia del Señor Jesucristo; así dice el Rvdo. William Branham. Y él dice: “El Séptimo Sello y la Séptima Trompeta son la Venida del Señor.” Y la Venida del Señor estará siendo revelada primeramente a la Iglesia del Señor Jesucristo, y eso le dará la fe, la revelación para el Rapto, para nuestra transformación y Rapto o translación con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así como la fe para ser redimidos, para obtener el perdón de nuestros pecados y obtener el nuevo nacimiento, se obtiene conociendo el misterio de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario y aceptándolo.

Ahora, la fe para ser transformados interiormente miren dónde está: en la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Es para los que creen en Jesucristo, en Su Primera Venida y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, la Salvación, la resurrección espiritual en el interior, en donde muere el hombre viejo interior y nace el hombre nuevo interior, el espíritu teofánico de la sexta dimensión; así es como la persona nace de nuevo: obtiene un cuerpo teofánico de la sexta dimensión el cual viene del cuerpo teofánico de Jesucristo.

Y ahora, para el Día Postrero para recibir la transformación de nuestro cuerpo físico y para los muertos en Cristo resucitar, se requiere tener la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo. Ninguna persona que esté viva podrá ser transformada si no tiene la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Ahora podemos ver el misterio para la transformación nuestra en el Día Postrero.

Ahora, para el Día Postrero Cristo ha prometido enviar Su Angel para dar testimonio de todas estas cosas que deben suceder pronto, dar testimonio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para dar testimonio de la Edad de la Piedra Angular, para dar testimonio de los juicios divinos que han de caer sobre la Tierra, para dar testimonio de la resurrección de los muertos en Cristo, para dar testimonio de la transformación de nosotros los que vivimos, para dar testimonio de todo el Programa divino para nuestra transformación.

El estará dando testimonio de todas las cosas que deben suceder, y estará llamando y juntando a todos los escogidos con la Voz de Dios, la Voz de Cristo, que estará en El, la Palabra de Cristo estará en Su boca. Por lo tanto la Voz de Jesucristo será Su Angel Mensajero dando testimonio de estas cosas en este tiempo final, con un Mensaje de testimonio para todas las Iglesias, para todo el cristianismo. Con Su Mensaje El cubrirá todo ser humano que viva en este planeta Tierra, porque Su Mensaje es para todo ser humano que vive en este planeta Tierra.

Y ahora, siendo que es el Enviado de Jesucristo, pues Jesucristo dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

¿A quién vamos a escuchar? A El. “A El oíd,” al Enviado de Jesucristo, porque en él está la Palabra de Cristo, en Su boca Cristo ha colocado Su Palabra, para darnos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y ahora, hablando de profetas dispensacionales, éste es un Profeta dispensacional, es la primera ocasión en que Jesucristo envía a Su Iglesia un profeta dispensacional; y esa es la clase de profeta más grande que Dios tiene; es tan grande esa clase de profeta que Dios tiene solamente siete profetas dispensacionales: El primero fue Adán, el segundo fue Set, el tercero fue Noé. Miren a Noé apareciendo y después viniendo el juicio del diluvio.

Cuando aparece en la Tierra un Profeta dispensacional ésa es la Señal de Dios más grande que los seres humanos pueden ver, da testimonio de una Obra mayor en el Programa Divino que Dios estará llevando a cabo en medio del pueblo, y también los misterios divinos serán revelados por ese Profeta dispensacional. “Porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas.”

Cuando un profeta dispensacional es enviado por Dios a la Tierra, ese es un espíritu de profeta mayor que Dios envía al planeta Tierra en un cuerpo de carne.

Y para este tiempo la humanidad está a punto de recibir el juicio divino, pero Dios advierte lo que va a hacer por medio de ese Profeta, para que las personas tengan la oportunidad de escapar. Ese profeta habla de las bendiciones de Dios, y ese Profeta habla de los juicios divinos que van a venir.

Noé estuvo predicando de 100 a 120 años de que el juicio divino caería sobre la Tierra, que Dios inundaría la Tierra con un diluvio y destruiría la raza humana y a todos los animales. Hubo muchos ministros en aquel tiempo y muchas religiones, ¿pero la Voz de Dios dónde estaba? En la boca de Noé, ahí estaba la Palabra de Dios; los demás predicaban religiones, pero Noé predicaba la Palabra y daba a conocer las cosas que iban a suceder en aquel tiempo.

Siempre un profeta dispensacional viene dando a conocer las cosas que han de suceder en ese tiempo, y también hablará de las cosas que sucederán en otros tiempos futuros. Es la clase de profeta de mayor visión profética.

Miren, este Angel del Señor Jesucristo en la década del 90 del tiempo de Juan el apóstol está dándole esta revelación a Juan en símbolos donde está contenido todo lo que iba a suceder desde aquellos tiempos hasta este tiempo final, hasta el milenio y en la eternidad; eso es una visión profética muy abarcadora que cubre miles de años y luego se mete a la eternidad. Por lo tanto, luego del Señor Jesucristo este Profeta es el segundo, el segundo  que tiene mayor visión profética. Estos son los dos profetas mayores; aún de los siete profetas dispensacionales. Y por consiguiente mayores que los demás profetas de edades.

Jesucristo hace Coheredero con El a Su Angel. Ustedes encontrarán que en las promesas de Apocalipsis, capítulo 2 y capítulo 3, nos dice... por ejemplo en el capítulo 2, verso 26 al 28:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

y las regirá con vara de hierro (regir es gobernar), y serán quebrantadas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.”

Como Jesucristo ha recibido esa autoridad, Jesucristo le dará esa autoridad al Vencedor, y estará viviendo en el Día Postrero. Pues dice: “El que venciere y guardare mis obras hasta el fin.” Y el Angel Mensajero que está en el fin del tiempo guardando las Obras de Cristo, recibirá la materialización de esta promesa; aunque también todos los demás ángeles mensajeros recibirán grandes bendiciones, porque ellos también son reyes para el Reino Milenial y el grupo de cada uno de ellos tendrá una parte muy importante en ese Reino Milenial. Pero el Angel del Señor Jesucristo tendrá la parte mejor, y el grupo del Angel de Jesucristo tendrá la parte mejor.

Hemos visto que dice: “Así como yo he recibido de mi Padre”; le da autoridad al Vencedor como El la ha recibido de Su Padre. También cuando habla del Nombre Nuevo en el capítulo 3, verso 12 del Apocalipsis, dice:

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios.”

Una columna es un fundamento que aguanta el edificio; también en una esquina de un edificio va una columna; y en la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, ahí que es el Templo de Dios, será una columna, una columna es una persona importante en la Casa de Dios.

“... y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios.”

Ese Vencedor que será hecho una columna, tendrá - Cristo escribirá sobre él el Nombre de nuestro Dios, el Nombre Eterno de Dios. Así como Salomón construyó dos columnas en el templo de Dios y le colocó un nombre a cada columna. ¿Y qué más dice?:

“... y el nombre de la ciudad de mi Dios.”

O sea, que la ciudad de nuestro Dios tiene un Nombre, la Nueva Jerusalén tiene un Nombre. No hay otro Nombre más importante para la ciudad de Dios que el mismo Nombre de Dios. Así como hay ciudades que tienen el nombre de algunas personas; como la capital de Brasil que tiene el Nombre de San Pablo.

Y ahora, la ciudad de nuestro Dios pues tiene el Nombre de nuestro Dios. La Nueva Jerusalén tendrá un Nombre, un Nombre Nuevo.

“... y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo (el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo).”

Cuando Jesucristo murió, resucitó y ascendió al Cielo, recibió un Nombre Nuevo; así como José el hijo de Jacob cuando estuvo en Egipto y le interpretó el sueño al faraón de la hambruna que vendría de siete años, faraón vio que el Espíritu de Dios estaba en José y lo colocó segundo en el reino, le dio su anillo, su sello; y nada se podía hacer en Egipto sin la autorización de José. José recibió un nombre nuevo que el faraón le dio: ‘Zafnat- panea.’

Cuando los hermanos de José vinieron a Egipto y vieron ese príncipe que era el administrador de ese imperio egipcio, era el administrador de todos los bienes del faraón, ellos lo vieron vestido como un gentil, hablaba como un gentil, no tenía barba como los hebreos, sino que era como los egipcios, así sin barba como en aquellos días, y su cabello como lo usaban en Egipto. Por lo tanto cuando ellos vieron a José no lo reconocieron, no sabían que era su hermano, tenía un nombre nuevo, tenía una esposa gentil, tenía dos hijos, y tenía una posición muy alta, era el gobernante del imperio del faraón, le administraba todo ese reino al faraón.

Y ahora, Cristo ascendió al Cielo, recibió un Nombre Nuevo, se sentó en el Trono de Dios, y es el que administra todos los negocios de Dios. El es el Rey de los Cielos y de la Tierra, y para el tiempo final El enviará Su Angel Mensajero y El escribirá sobre él (sobre el Vencedor) el Nombre de nuestro Dios, el Nombre de la ciudad de nuestro Dios y Su Nombre Nuevo. El Nombre Nuevo de Jesucristo es el Nombre de Dios.

Y ahora podemos ver que hay un misterio muy grande para la Segunda Venida de Cristo, porque Apocalipsis, capítulo 19, el Jinete del caballo blanco de Apocalipsis 19, es Cristo, el Espíritu Santo viniendo en el Día Postrero, y viene con un Nombre que ninguno entiende sino El mismo, y Su Nombre es llamado El Verbo de Dios, es la Venida del Verbo, del Angel del Pacto, viniendo en el tiempo final.

El Rvdo. William Branham dijo: “Cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra El vendrá sobre un caballo blanco como la nieve y será completamente Emanuel —La Palabra de Dios encarnada en un hombre.—” Por lo tanto en ése hombre escribirá Jesucristo Su Nombre Nuevo. Y Cristo se manifestará por medio de ese hombre, Cristo se manifestará por medio de ese hombre que será el profeta de la Dispensación del Reino, el cual es el Angel del Señor Jesucristo, ése hombre viene con un espíritu de profeta dispensacional, un espíritu de profeta mayor.

Hemos visto que hay seis profetas dispensacionales anteriores al Angel de Jesucristo: Adán, set, Noé, para la Dispensación del Gobierno Humano. Al final del ministerio de Noé, antes del diluvio, predicó que vendría el diluvio, luego vino el diluvio, y escaparon los que escucharon la voz de Noé, entraban al arca; y más conocimiento de la Palabra de Dios y Su Programa tenían los animales que entraron al arca que todas las religiones de aquel tiempo y todos los hombres de aquel tiempo que no creyeron a Noé y Su Mensaje. Y miren, de todos los millones que hubo en aquel tiempo; pues la gente en aquel tiempo duraban 500, 600, 700, 800 y 900 años, por lo tanto podían tener millones de seres humanos en aquel tiempo; pero no es la cantidad de seres humanos, lo que vale para Dios son los creyentes. Millones de seres humanos incrédulos no sirven, cientos de creyentes si sirven para el Programa de Dios.

Ahora, para el tiempo de Noé aunque hubo millones de seres humanos, se salvaron solamente 8 personas incluyendo a Noé. Algunas personas piensan: “Dios es Amor.” Y eso es verdad. “Pero Dios no puede destruir la humanidad y tantos millones de seres humanos.” Pues miren, ya lo hizo con el diluvio, porque Dios es fuego consumidor. Y cuando llega el tiempo para el juicio divino venir sobre la raza humana, ni los niños se salvan, el juicio divino cae sobre los padres, cae sobre los hijos y sobre los nietos, sobre todos. Pero aquellos que se han refugiado en Cristo y están en la Casa de Dios, están seguros bajo la Sangre del Nuevo Pacto, bajo la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador, están en el Arca del Pacto, Cristo nuestro Salvador. Ahora no necesitamos el arca de Noé, tenemos a Cristo, el Arca del Pacto, para entrar y escapar del juicio divino de la gran tribulación que ha de venir.

Ahora, podemos ver que antes de venir el juicio divino en escala mayor, siempre envía un profeta dispensacional. Cuando Dios envía un profeta que no es dispensacional, el juicio divino que viene después que ese profeta termina su ministerio es en escala menor; pero cuando envía un profeta dispensacional, luego que termina Su ministerio ese profeta, los que escucharon tienen la bendición de Dios, los que no escucharon, los que no creyeron luego les espera el juicio divino en escala mayor.

Tuvimos a Noé, el tercer profeta dispensacional, y miren el juicio divino que vino sobre la raza humana, sobre el mundo ante-diluviano, con agua destruyó la raza humana; pero escaparon Noé y su familia, y cierta cantidad de animales. ¿Ven? Así como con un vaso de agua se puede ahogar una persona, la humanidad completa puede ser destruida por agua. Pero Dios dijo que no destruiría más la humanidad con agua. Por lo tanto el juicio de la gran tribulación será con fuego, lluvia pero de fuego, fuego atómico y fuego volcánico.

Ahora, veamos al cuarto mensajero dispensacional, fue el profeta y patriarca Abraham, el profeta de la Dispensación de la Promesa. Y encontramos que en el tiempo de Abraham vino el juicio divino sobre Sodoma y Gomorra, fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra, tipo y figura del juicio divino que vendrá en este tiempo final en la gran tribulación, tipo y figura del fuego atómico y volcánico que vendrá sobre la raza humana. Dice Malaquías, capítulo 4, verso 1 al 2: “He aquí, viene el día ardiente como un horno.” Vamos a leerlo para que tengan el cuadro claro de las cosas que han de suceder en este tiempo final, porque estamos aquí para escuchar las cosas que han de suceder en este tiempo final.

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama (ni el abuelo, ni el hijo, ni el nieto quedará).

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”

Los que temen el Nombre del Señor tienen una bendición grande: Nacerá el sol de justicia. ¿Y qué significa eso? Nacerá la Segunda Venida de Cristo como el sol de justicia para todos los hijos e hijas de Dios. Como en el monte de la transfiguración, que el rostro del Señor resplandeció como el sol, ahora la Segunda Venida de Cristo es como el Sol de Justicia. Como en Apocalipsis, capítulo 1, verso 12 al 16 o al 18, tenemos el rostro del Hijo del Hombre resplandeciente como el sol; también en Apocalipsis, capítulo 10, el Angel Fuerte con Su rostro como el sol desciende del Cielo y el Arco Iris alrededor de Su cabeza.

Ahora podemos ver que esta es la promesa de la Segunda Venida de Cristo como el Sol de Justicia naciendo. En Su Primera Venida El dijo: “Yo Soy la luz del mundo, y el que me sigue no andará en tinieblas más tendrá la luz de la vida.” El sigue siendo la Luz del mundo, El es el sol de justicia para este tiempo final.

¿Y cuándo nace el sol? En la mañana. Cuando raya el alba está naciendo el sol, y la estrella de la mañana es vista, y el Mensaje de la Estrella de la mañana da testimonio de que un nuevo día está apareciendo, está comenzando, está naciendo, y la luz que comienza a verse por el este es la luz del sol. Cristo es la Estrella de la mañana y al Vencedor, El dice: “Y le daré la Estrella de la mañana.” Y Cristo es la Estrella de la Mañana. Apocalipsis, capítulo 2, verso 28 promete darle la Estrella de la mañana al Vencedor. Y Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, Cristo dice que El es la Estrella de la mañana resplandeciente.

¿Y cómo va a darle la estrella de la mañana si Cristo es la estrella de la mañana? La estrella de la mañana que nosotros vemos representa a Cristo, tipifica a Cristo.

¿Y cómo Cristo le va a dar la Estrella de la mañana al Vencedor, siendo que Cristo es la Estrella de la mañana? Pues el Vencedor recibirá a Cristo en Su Segunda Venida, y así estará recibiendo la Estrella resplandeciente de la mañana. Y así como la estrella de la mañana literal tiene un nombre, la Estrella resplandeciente de la mañana, Jesucristo, tiene un Nombre Nuevo, y El recibe la Estrella resplandeciente de la mañana con un Nombre Nuevo. Y eso es recibir la piedrecita blanca con un Nombre Nuevo que ninguno conoce sino aquel que lo recibe. Aquel que recibe ese Nombre Nuevo es el que lo conocerá, porque ése es el que recibe esa Piedrecita blanca, y la Piedrecita blanca es la Segunda Venida de Cristo con un Nombre Nuevo.

Ahora podemos ver que hay una bendición grande para los hijos e hijas de Dios. La bendición es tan grande que llegará el momento en que seremos transformados. Por lo tanto es una bendición mayor que toda bendición que la Iglesia de Jesucristo ha tenido en el pasado; porque en ninguna de las edades pasadas el pueblo de Dios logró la transformación de su cuerpo, ninguno logró la Redención del cuerpo; pero es para este tiempo final que Cristo llevará a cabo la Redención de nuestros cuerpos que será la transformación de nuestro cuerpo, dándonos un cuerpo eterno, y para los muertos en Cristo resucitándolos en cuerpos eternos, esa es la Redención del cuerpo, esa es la Adopción de los hijos e hijas de Dios.

Ahora podemos ver: “EL MISTERIO DEL PROFETA DISPENSACIONAL ANTES DEL JUICIO.”

En cada dispensación que llega a su final, aparece un profeta dispensacional para una nueva dispensación, y él anuncia el final de esa dispensación que ha llegado a su tiempo final, y anuncia una nueva dispensación, y las bendiciones que hay para una nueva dispensación, y los juicios divinos que hay para la humanidad que rechazó el Mensaje de Dios mientras hubo oportunidad.

La Misericordia de Dios es manifestada por última vez cuando Dios envía ese profeta dispensacional. En el tiempo de Noé la Misericordia de Dios estaba siendo manifestada por última vez para el mundo ante-diluviano, los que fueron incrédulos rechazaron la Misericordia de Dios, y por consiguiente el juicio divino vino sobre ellos; pero los que lo recibieron entraron al arca con Noé; fueron pocos pero se salvaron.

Y ES MEJOR ESTAR CON EL GRUPO PEQUEÑO PERO QUE SE SALVA, Y NO CON EL GRUPO GRANDE QUE SE PIERDE, QUE EL JUICIO DIVINO CAE SOBRE EL.

Luego, vimos el juicio en la cuarta dispensación: en el tiempo de Abraham; los ángeles le aparecieron a Abraham y eran nada menos que Elohím, el mismo Dios, y Gabriel y Miguel, Sus arcángeles principales, comieron con Abraham y luego le dijeron acerca del hijo prometido que tendría por medio de Sara, luego se levantaron de la mesa y luego fueron caminando, rumbo a Sodoma y Gomorra, y por el camino Dios dijo: “¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?” No lo podía encubrir. “Porque no hará nada el Señor sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas.”

Y siendo Abraham un profeta dispensacional, el juicio divino que iba a venir sobre Sodoma y Gomorra le sería revelado, Dios se lo reveló, Abraham buscó Misericordia para Lot y su familia y para todo Sodoma y Gomorra. Pero Dios perdonaría a esas ciudades si hallaba allí 50 justos como le dijo a Abraham.

Pero Abraham luego le dice: — “Pero quizás no hay 50, quizás hay 45.”

Dios le dice: —“Perdonaré a todos, a toda la ciudad por amor a esos 45 justos.”

— “Pero quizás habrá solamente 40.”

— “Perdonaré toda la ciudad por amor a ellos.”

— “Quizás habrá 30.”

— “Perdonaré a toda la ciudad por amor a esos 30 justos.”

— “Pero quizás no hay 30, quizás hay 20.”

— “Perdonaré a toda la ciudad por amor a esos 20.”

— “Permiteme hablar por última vez, no preguntaré más: Quizás solamente hay 10.”

— “Perdonaré a toda la ciudad por amor a esos 10.” Le dice Dios a Abraham.

¿Y porqué no siguió bajando el número? Porque para el diluvio hubo 8 personas justas que estaban bajo la sangre de los sacrificios de los animalitos, cubiertos sus pecados con esa sangre de los animalitos; y Dios no perdonó al mundo ante-diluviano por amor a esos 8. Por eso Abraham llegó hasta 10. O sea, que en el tiempo de Noé el número no llegó a 10. ¿En el tiempo de Lot se quedó en cuánto? En cuatro personas: Lot, su esposa, y sus dos hijas. Por lo tanto Dios no perdonó a Sodoma y Gomorra. En una investigación de juicio fueron hallados culpables, fueron juzgados y condenados y destruidos; eran esas luces misteriosas, esos carros de fuego apareciendo, eran ángeles: el arcángel Gabriel, el arcángel Miguel y Elohím.

Cuando se ven esas luces misteriosas, carros de fuego, los cuales les llaman platillos voladores, recuerden: Hay una investigación de juicio para el planeta Tierra. Y este es un tiempo de investigación de juicio; pero antes del juicio caer hay una investigación de juicio y hay un profeta dispensacional cuando es un juicio mayor el que ha de caer sobre la Tierra. Cayó el juicio divino sobre Sodoma y Gomorra, pero escapó Lot y sus dos hijas; su esposa por mirar hacia atrás fue convertida en una estatua del sal. No se puede mirar hacia atrás. El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás no es apto para el Reino de Dios.

La quinta dispensación luego apareció, apareció el profeta Moisés. Cuando aparece el profeta Moisés, una nueva dispensación va a dar comienzo y un juicio divino ha de caer sobre la Tierra, Dios va a llevar a cabo una Obra de liberación, va a liberar al pueblo hebreo, va a derramar Sus juicios sobre Egipto. El juicio divino tenía que venir sobre Egipto porque estaba presente un profeta dispensacional, y tenía que venir una liberación para el pueblo de Dios (los hebreos) porque estaba presente un profeta dispensacional.

Egipto quedó casi totalmente destruido por el juicio divino. Como Dios le había dicho a Abraham: “Yo castigaré a esa nación,” la nación que cautivaría al pueblo hebreo. Génesis, capítulo 15, verso 2 en adelante.

Luego de la quinta dispensación, vean ustedes, en la misma quinta dispensación, la Dispensación de la Ley, vino también el juicio divino sobre las demás naciones que estaban en la tierra prometida y también alrededor de la tierra prometida.

Luego llega el profeta dispensacional más grande de todos. Al final de la Dispensación de la Ley, luego de aparecer Juan el Bautista, aparece Jesús, un joven sencillo nacido en Belén de Judea, vivió una temporada en Egipto; Dios sepultándolo porque Herodes quería matarlo.

Siempre que aparece un profeta dispensacional, vean ustedes, en el tiempo de Moisés mandaron a matar a todos los niños de dos años hacia abajo, en el tiempo de Jesús también. Porque el diablo inspira al gobierno de Egipto allá y después al gobierno de Herodes para matar a todos los niños de dos años hacia abajo, para destruir a este profeta dispensacional.

Luego de Juan el Bautista, pues Juan el Bautista siendo el precursor de la Primera Venida de Cristo dijo que después de él vendría uno del cual él no era digno de desatar la correa de su calzado. Juan el Bautista es un profeta pero no es un profeta dispensacional. Pero cuando él anuncia el que vendrá después de él, dice que es mayor que El, pues es un profeta dispensacional el que viene después de él, y es el Mesías, el Príncipe, el Rey de Israel, el que viene después de Juan el Bautista, ¿y viene cómo? En carne humana. Es el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, que libertó al pueblo hebreo, vestido de carne humana, en el cumplimiento de la Primera Venida del Mesías, estando presente Jesús, fue bautizado por Juan y presentado por Juan como el Mesías, como el que vendría después de él.

Luego Jesús comienza Su ministerio, y al comenzar Su ministerio habló de las bendiciones de Dios para todos los que creyeran en El. El dijo: “El que cree en mi aunque esté muerto vivirá.” También dijo: “El que oye mi Palabra y cree al que me envió tiene vida eterna, y no vendrá a condenación, más pasó de muerte a vida.” San Juan, capítulo 5, verso 24.

Cristo predicó el Amor Divino, la Misericordia de Dios para todas las personas. Pero también habló del juicio divino que vendría después de Su ministerio, para Jerusalén y para todos aquellos que no lo recibieran. Porque el que recibe a profeta en nombre de profeta, recompensa de profeta recibe; pero el que no lo recibe, pues recibe el juicio divino. Por eso lloró sobre Jerusalén en Su entrada triunfal cuando vio a Jerusalén: porque no reconocieron el día de Su visitación, el día de la visitación divina en carne humana a través de un hombre sencillo, un carpintero de Nazaret; pero era un Profeta dispensacional, el Profeta dispensacional más grande de todos los tiempos. El juicio divino después cayó sobre Jerusalén en el año 70, y fue destruida, y el templo también.

Luego el pueblo hebreo por crucificar a Cristo ha sido perseguido en todas las naciones, en estos dos mil años aproximadamente que han transcurrido. Hitler por poco los extermina, y otros dictadores también. La Sangre de Jesucristo ha estado siendo demandada de la mano de ellos. Ellos dijeron: “Su Sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.” Lo que pidieron para ellos fue algo terrible, y no conforme a eso, también lo pidieron para sus hijos.

Por eso el pueblo hebreo ha sido perseguido, ha sido masacrado, ha sido matado, por millones, a través de estos dos mil años aproximadamente que han transcurrido. Pero ellos no saben que es que la Sangre del Justo Jesucristo está siendo demandada de la mano de ellos, porque ellos pidieron la muerte de Jesucristo.

La única forma de tener la Sangre de Jesucristo y no ser demandada la Sangre de Jesucristo de la persona, es teniéndola aplicada en el corazón. La Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado si la aplicamos en nuestra alma por medio del Espíritu Santo; pero si no creemos, entonces la Sangre de Jesucristo está en nuestras manos y es demandada por Dios. La Sangre del Justo Jesús es demandada, como fue demandada la sangre de Abel de las manos de Caín.

Ahora podemos ver este misterio de la Primera Venida de Cristo y del juicio divino que vino después que Cristo murió, resucitó y ascendió al Cielo; el juicio divino ha estado cayendo sobre el pueblo hebreo, y ellos no saben porqué todo ese juicio divino sobre el pueblo hebreo; es que rechazaron al sexto Mensajero Dispensacional, nuestro amado Señor Jesucristo, el más grande de todos los profetas, de todos los profetas dispensacionales, y por consiguiente de todos los demás profetas.

Para el tiempo de Jesús se entrelazó la Dispensación de la Gracia con la Dispensación del Reino. Y luego el día de pentecostés comenzó la Dispensación de la Gracia plenamente. Para este tiempo final la Dispensación de la Gracia ha estado llegando a su final, por consiguiente Jesucristo envía Su Angel Mensajero para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto. Ese Profeta es un Profeta dispensacional. Por lo tanto la bendición de Dios para los escogidos de Dios es grande, pero el juicio divino para los que rechacen ese Mensajero y Su Mensaje es grande también, es el juicio de la gran tribulación, el día de venganza del Dios nuestro sobre los seres humanos y sobre todas las naciones.

“EL PROFETA DISPENSACIONAL ANTES DEL JUICIO.”

Antes de la gran tribulación tiene que estar presente un Profeta dispensacional, el Angel del Señor Jesucristo enmedio de la Iglesia de Jesucristo dando testimonio de estas cosas que deben suceder pronto; y después estará con el pueblo hebreo, haciendo el llamado para el pueblo hebreo.

La Presencia de ese Profeta dispensacional es una Señal muy grande de que estamos en el fin del siglo del cual habló Jesucristo, en donde el trigo sería recogido (estos son los hijos de Dios) y la cizaña sería atada en manojos (esos son los hijos del maligno), y serían echados en el horno de fuego, en la gran tribulación donde el fuego atómico quemará la cizaña.

Por lo tanto la Señal más grande para la raza humana y para la Iglesia de Jesucristo de que estamos en el tiempo final, y de que el juicio divino pronto caerá sobre la raza humana, es la Presencia de un profeta dispensacional, del séptimo Profeta dispensacional, el Angel del Señor Jesucristo, el cual en este tiempo final estaría presente con los ministerios de Moisés y Elías siendo manifestados en él por el Espíritu Santo, para llamar y juntar con la Gran Voz de Trompeta a todos los escogidos de Dios en este tiempo final; y luego la resurrección de los muertos en Cristo venir, la transformación de los vivos ser efectuada, e ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Para nosotros es la bendición más grande, para el mundo será un tiempo de tristeza, porque luego que nos vallamos a la Cena de las Bodas del Cordero, el juicio divino de la gran tribulación caerá sobre la raza humana.

La Señal más grande es el Profeta de la séptima dispensación, el Angel del Señor Jesucristo dando testimonio de estas cosas en las Iglesias, para que así todos sepan las cosas que han de suceder en este tiempo final, y busquen a Dios mientras la Puerta de la Misericordia está abierta todavía. Mientras Jesucristo esté en el Trono del Padre hay Misericordia, pero de un momento a otro entrará hasta el último de los escogidos de Dios al escuchar el llamado de Cristo por medio de Su Angel Mensajero, y entonces se cerrará la Puerta, porque Cristo se levantará del Trono del Padre, tomará el Título de Propiedad, reclamará todo lo que El ha redimido con Su Sangre, resucitará a los muertos en Cristo y a nosotros nos transformará, y nos iremos de aquí a la Cena de las Bodas del Cordero; y luego el juicio de la gran tribulación vendrá sobre la raza humana, para los que despreciaron el Mensaje de Dios a través de ese Profeta dispensacional, y para los que despreciaron el Mensaje de la Gracia, de la Dispensación de la Gracia.

Hemos llegado al tiempo final. Jesucristo dijo que en el fin del siglo El enviará Sus ángeles para llevar a cabo la cosecha. La Venida de los ángeles del Hijo del Hombre, los ministerios de Moisés y Elías en el Angel del Señor Jesucristo es la Señal de que hemos llegado al fin del siglo del cual Cristo habló. Eso es una Señal tan grande que no podemos dejarla pasar por alto; y la labor que hará el ministerio de estos ángeles tampoco podemos dejarlo pasar por alto.

El Rvdo. William Branham hablando del ministerio de estos ángeles, dice de la siguiente manera, en la página 146 del libro de “Citas,” y en la página... vamos a buscar una página, la página 141 para no leer mucho, párrafo 1260, dice:

“Noten, el verso 41 de San Mateo capítulo 13. El no podía depender de alguna cierta iglesia para separarlos... digamos la metodista o Bautista o los Pentecostales para separarlos. El dijo que El envía Sus ángeles para separarlos. Un ángel viene para traer la separación, la segregación entre lo cierto y lo erróneo, y nadie puede hacer eso sino el Angel del Señor. El es el que va a decir cuál es cierto y cuál es erróneo. Dios dijo que El enviará Sus ángeles en el último tiempo. No ángeles aquí abajo (no ángeles en las siete edades), sino ángeles en el último tiempo. Y reuniría. Sabemos que esto es el tiempo venidero de cosecha ahora.”

¿Ve? Es el tiempo para la cosecha. Por lo tanto envía Sus ángeles para recoger el trigo, los hijos e hijas de Dios, en el tiempo final. Ahí tenemos el ministerio de los ángeles del hijo del hombre, es la manifestación del Espíritu de Cristo, Cristo en Espíritu Santo operando los ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías en Su Angel Mensajero, en el Profeta de la Dispensación del Reino, en ese Profeta dispensacional antes que el juicio divino caiga sobre la Tierra; y ahí tenemos el Profeta dispensacional antes del juicio, antes del juicio de la gran tribulación.

Hemos visto que antes del juicio Dios envía siempre un profeta para dar a conocer las cosas que han de suceder, porque Dios no puede enviar un juicio sin antes avisarle a la humanidad; y no hará nada sin que antes lo revele a Sus siervos Sus profetas, y el Profeta lo revela al pueblo. Dicen que en guerra avisada disque no muere gente; pero en todas las guerras siempre mueren gente.

Y aquí tenemos la revelación del juicio divino que ha de venir sobre la raza humana, y los incrédulos recibirán el juicio divino. La Misericordia de Dios es manifestada por última vez a través del ministerio de este Angel del Señor Jesucristo, de este Profeta dispensacional antes que llegue el juicio de la gran tribulación; para los que Lo reciben y reciben Su Mensaje, lo que Dios les da son bendiciones celestiales; nos dará un cuerpo nuevo, eterno y glorificado a nosotros los que vivimos, y nos llevará a la Cena de las Bodas del Cordero, a esa Gran Fiesta Celestial que está prometida y que está preparada esperando, ¿por quiénes? Está esperando por todos nosotros.

Y ahora, no queremos saber por el momento quiénes recibirán el juicio divino. Pero yo quiero saber quiénes recibirán las bendiciones de Dios: [La congregación responde: “¡Amén!”- Editor]. Aquí estamos. ¿Por qué? Porque estamos escuchando la Voz de Jesucristo, la Voz del Angel del Pacto, la Gran Voz de Trompeta dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Hemos visto LA IMPORTANCIA DEL PROFETA DISPENSACIONAL ANTES DEL JUICIO.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mi también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios y pronto todos nosotros seamos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En El Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y dejo nuevamente al Rvdo. Gian del Corto con nosotros para finalizar en esta ocasión nuestra parte, mientras tenemos el cántico que habla acerca del Hombre que nos transformó interiormente y que nos transformará físicamente; escuchemos a Erica y América.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos. Y nos veremos en el fin de semana: viernes, sábado y domingo también, para así tener los tres últimos días de actividades finales aquí en el Brasil.

—Estamos esperando por aquí que llegue Gian...—

“EL PROFETA DISPENSACIONAL ANTES DEL JUICIO.”

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