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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes aquí en Austín, auditorio: “La Voz de la Piedra Angular”; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 2, verso 5, donde dice:

“Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar.”

Nuestro tema es: “LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO.”

A través de toda la Biblia encontramos que Dios siempre ha llamado al ser humano al arrepentimiento, cada vez que el ser humano se ha apartado de Dios.

Y ahora, encontramos en el libro de Levítico, capítulo 23 el Orden establecido por Dios para el ser humano obtener la Misericordia de Dios, cuando el ser humano se ha arrepentido de sus pecados. Leamos en el capítulo 23, versos 26 en adelante, donde dice:

“También habló Jehová a Moisés, diciendo:

A los diez días de este mes séptimo será el día de la expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová.

Ningún trabajo haréis en este día; porque es día de expiación, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios.

Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.”

Aquí tenemos el Orden establecido por Dios para el ser humano alcanzar la Misericordia de Dios al arrepentirse de sus pecados, afligido en su alma, en su corazón por haber pecado ante Dios.

El ser humano no puede obtener el perdón de sus pecados y por consiguiente no puede obtener la Misericordia de Dios si no se ha arrepentido de sus pecados, reconociendo que ha pecado, reconociendo que es un pecador y necesita el perdón de Aquel que lo puede dar, el cual es Dios.

Ningún hombre le puede perdonar, solamente Dios, y tiene que ser de acuerdo a lo que El ha establecido en Su Palabra.

Y ahora, en este Orden del Antiguo Testamento dado al pueblo hebreo, Dios refleja lo que Dios haría en el Nuevo Testamento para que el ser humano entre los gentiles también obtuviera la Misericordia de Dios, y por consiguiente el perdón de Dios.

Y ahora vean ustedes que se requiere el Día de la Expiación, se requiere la Expiación por el pecado y la Sangre de ese Macho Cabrío, ser llevada esa Sangre al Lugar Santísimo y ser colocada sobre el Propiciatorio para hacer la reconciliación de las personas con Dios; esa es la forma para la reconciliación del ser humano con Dios y está reflejado allá en medio del pueblo hebreo en esta fiesta u ordenanza de la expiación.

Y en ese día de la expiación toda persona tenía que arrepentirse de sus pecados y afligirse por haber pecado ante Dios, o sea, estar afligido por haber pecado ante Dios, y eso es en el alma estar arrepentido y buscar la Misericordia de Dios conforme a como está establecido en Su Palabra.

O sea, que la persona no podía venir y decir: “Señor perdóname.” Eso está bueno. Pero tiene que ser de acuerdo a esta ordenanza de la expiación, tiene que la persona el día de la expiación estar afligido por haber pecado, arrepentido de sus pecados y venir a Dios conforme a esta ordenanza y así colocar sus pecados sobre el sacrificio del macho cabrío y ser representada la persona ahí en ese sacrificio, y así los pecados de la persona son colocados en ese sacrificio.

Y ahora, todo esto nos habla de la Expiación de Jesucristo sobre el cual nuestros pecados son colocados cuando nos arrepentimos de nuestros pecados, afligidos en nuestra alma, en nuestro corazón por haber pecado ante Dios.

Y ahora, en el Nuevo Testamento ya no tenemos que año tras año ir al templo para ser ofrecido el macho cabrío de la expiación y su sangre ser llevada al lugar santísimo y ser colocada sobre el trono de intercesión en el tabernáculo que construyó Moisés y en el templo que construyó el rey Salomón, porque Jesucristo nuestro Salvador es el Macho Cabrío de la Expiación que fue sacrificado en la Cruz del Calvario y Su Sangre fue llevada al Lugar Santísimo del Templo Celestial. Cristo mismo como Sumo Sacerdote del Templo Celestial y Sumo Sacerdote del Nuevo Pacto, ascendió al Cielo, entró al Lugar Santísimo y allí colocó Su Sangre en favor de todos nosotros.

Y toda persona que arrepentido de sus pecados y afligido por haber pecado ante Dios viene a Cristo y lo recibe como su Salvador, obtiene la Misericordia de Dios y es reconciliado con Dios. Por eso la importancia del arrepentimiento. Sin arrepentimiento, pues no puede haber perdón ni Misericordia de parte de Dios.

Por eso es que luego que Cristo anunció que vendría a ese tiempo cuando leyó en San Lucas, capítulo 4, citando ahí Jesús o leyendo el pasaje de Isaías 61, verso 1 al 2, vean cómo Cristo lo leyó, dice capítulo 4 de San Lucas, verso 14 en adelante, dice:

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer.

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Cristo aquí citando el pasaje de Isaías habló acerca del día o el año de la buena voluntad de Jehová, o sea, el año agradable del Señor que es la Dispensación de la Gracia, donde Dios acepta al pecador arrepentido y afligido de todo corazón por haber pecado ante Dios, y le extiende Su Misericordia y coloca ante El el Sacrificio de Cristo para que sus pecados sean lavados con la Sangre de Cristo y la persona obtenga el perdón de sus pecados, y obtenga el Espíritu de Dios y reciba así el nuevo nacimiento.

Y ahora, para que en la persona se materialice esta fiesta de la expiación y sea reconciliada la persona con Dios, tiene que la persona estar arrepentida de sus pecados y recibir a Cristo como su Salvador, porque El fue el que llevó nuestros pecados y el que nos salvó allá en la Cruz del Calvario; y cuando lo recibimos a El como nuestro Salvador se materializa en nosotros la salvación que El ganó para nosotros.

El no nos salva en nuestro tiempo, sino que nos salvó dos mil años atrás en la Cruz del Calvario, pero se materializa en nosotros cuando lo recibimos; y por la fe en Cristo obtenemos la materialización de esa salvación.

Y ahora, Cristo hablándonos acerca de los que creerían en El, nos dice en el capítulo 16 de San Marcos, verso 15 al 16:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Vean cómo está ligado a la predicación del Evangelio y de la salvación, el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Y ahora, veamos San Lucas, capítulo 24, versos 46 al 49 lo que nos dice Jesús:

“y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.”

¿En qué Nombre se predica el arrepentimiento y el perdón de los pecados? En Su Nombre, en el Nombre del Señor Jesucristo. Porque no hay otro Nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos, solamente hay un Nombre: el Nombre del Señor Jesucristo.

San Pablo dijo: “Y todo lo que hagáis, ya sea de palabras o de hechos, hacedlo todo en el Nombre del Señor Jesucristo.” Por eso se predica el arrepentimiento y el perdón de los pecados en el Nombre del Señor Jesucristo; y por eso se bautiza en el Nombre del Señor Jesucristo. Por eso bautizaban los apóstoles en el Nombre del Señor Jesucristo. Y qué de las palabras de Cristo cuando dijo en San Mateo, capítulo 28, versos 18 al 20 de San Mateo:

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.”

¿Y por qué bautizaron los apóstoles en el Nombre del Señor Jesucristo? Porque el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es Señor Jesucristo. Esa era la revelación que tenía el apóstol San Pedro y por eso le fueron dadas las llaves del Reino de los Cielos. Cuando Cristo preguntó en San Mateo 16 a Sus discípulos: “¿Quiénes dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” Todos decían: “Unos dicen que tu eres Elías, otros dicen que tu eres alguno de los profetas...” Vamos a leerlo tal y como está aquí para que tengan el cuadro claro. Capítulo 16, verso 13 en adelante de San Mateo, dice:

“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?

Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.

El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Y a ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.”

Y aquí vean ustedes, Pedro tenía la revelación de quién era Jesús: era el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Por lo tanto siendo el Hijo del Dios viviente, por cuanto todo hijo viene en el nombre de su padre, ahí está Jesús viniendo en el Nombre de Su Padre.

Por eso en otras ocasiones Jesús dijo: “Yo he venido en Nombre de mi Padre y no me han recibido.”

Y ahora podemos ver que el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es Señor Jesucristo.

Y ahora veamos cómo la promesa: “y todo aquel que invocare el Nombre del Señor será salvo...” libro de los Hechos, capítulo 2, verso 21.

Y ahora veamos cómo va ser invocado el Nombre del Señor sobre las personas: el libro de los Hechos, capítulo 2, verso 36 al 41, dice (esto fue en el día de pentecostés):

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo (Dios le ha hecho Señor y Cristo. Por lo tanto el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es Señor Jesu-cristo).

Al oir esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos (aquí tenemos la necesidad del arrepentimiento), y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

Las personas arrepentidas y afligidas por haber pecado ante Dios, obtienen el perdón de Dios, son bautizadas en el Nombre del Señor Jesucristo y la bendición de Dios viene sobre la persona y tiene la promesa que recibirá el don del Espíritu Santo.

El bautismo sin la persona arrepentirse no funciona, tiene que la persona estar arrepentida de sus pecados para luego ser bautizada en el Nombre del Señor Jesucristo. Sigue diciendo:

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

O sea, que la promesa del Espíritu Santo es para todos los que nuestro Dios llame, los cuales escuchan la predicación del Evangelio, se arrepienten de sus pecados, reconociendo que son pecadores, y colocan sus pecados en la Sangre de Cristo, y son bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo en agua y luego el Espíritu Santo viene a la persona, esa es la promesa y así se produce en la persona el nuevo nacimiento en donde obtiene el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Ese espíritu teofánico de la sexta dimensión viene a la persona que arrepentida ha recibido a Cristo como su Salvador afligido por haber pecado ante Dios y es bautizada en el Nombre de Jesucristo;  luego viene el Espíritu de Dios y así recibe la persona el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, así nace de nuevo, nace en el Reino de Dios y viene a ser una nueva criatura, una nueva creación, pertenece de ahí en adelante a la Nueva Creación de la cual Jesucristo es la Cabeza, el Primero; esa Nueva Creación la cual comenzó con el Segundo Adán que es nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora podemos ver el porqué de la importancia del arrepentimiento. Sin arrepentimiento la persona no puede obtener el perdón de sus pecados, sin el arrepentimiento la persona no puede ser reconciliada con Dios. El Programa de Cristo es para la reconciliación de todas esas almas que tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero. “Y ninguno puede venir a mí, (dijo Jesucristo) si el Padre que me envió no le trajere.”

Así que cuando cada persona escucha la predicación del Evangelio y recibe a Cristo como su Salvador, es porque Cristo está ahí presente y el Padre está trayendo a todas esas personas a Cristo para ser reconciliados a través de Jesucristo con nuestro Dios, con nuestro Padre Celestial.

Podemos ver cómo se reflejó allá en esa fiesta de la expiación todo el Programa Divino para la reconciliación de todos los hijos e hijas de Dios escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Y este mismo Programa de Reconciliación es el que pronto el pueblo hebreo verá y recibirá conforme a Zacarías, capítulo 12 y Apocalipsis, capítulo 1. 144 mil hebreos van a ser reconciliados y esos cuentan como nación; nosotros como individuos. En el capítulo 12, verso 10 en adelante de Zacarías, dice:

“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito.

En aquel día habrá llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadad-rimón en el valle de Meguido.

Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Natán por sí, y sus mujeres por sí;

los descendientes de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de Simei por sí, y sus mujeres por sí;

todos los otros linajes, cada uno por sí, y sus mujeres por sí.”

Luego en el capítulo 13, verso 1, dice:

“En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los moradores de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia.”

Y esa es la Fuente que nos ha limpiado a nosotros de todo pecado; ellos no han recibido esa Fuente todavía pero se abrirá para ellos algún día.

Y ahora, esto sucederá cuando se cumpla lo que San Pablo nos dice en Romanos, capítulo 11, versos 25 en adelante, donde dice:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles.”

O sea, hasta que haya entrado hasta el último de los escogidos de entre los gentiles al Cuerpo Místico de Cristo. Entre los escogidos del Cuerpo Místico de Cristo también hay hebreos en sus diferentes etapas o edades, porque la Iglesia de Jesucristo está compuesta por gentiles y por hebreos también, comenzó con hebreos y luego de ese tiempo, luego entraron los gentiles, pero siempre de vez en cuando entran hebreos.

Y en este tiempo final, en nuestro tiempo, en nuestra edad, habrá gentiles y hebreos en la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, en el tiempo en que se complete el número de los escogidos de Dios de la Iglesia de Jesucristo, entonces es que Cristo se tornará al pueblo hebreo y llamará y juntará 144 mil hebreos; ellos no pertenecen al Cuerpo Místico de Cristo porque ellos son 144 mil hebreos que como nación serán llamados.

Y ahora, eso será cuando el Nuevo Pacto sea recibido por el pueblo hebreo como nación, representado el pueblo hebreo en 144 mil hebreos, los cuales bajo el Ministerio de los Dos Olivos, el Ministerio de Moisés y Elías serán llamados y juntados en este tiempo final.

Conforme a Apocalipsis, capítulo 7, verso 2 en adelante ese Angel que sube de donde nace el sol el cual viene con el Sello del Dios vivo (o sea, con el Espíritu Santo), es el que llama y junta 144 mil hebreos, 12 mil de cada tribu; porque ese Angel es el Angel del Señor Jesucristo que viene con el Sello del Dios vivo, con el Espíritu Santo en el Día Postrero, en él el Espíritu Santo estará manifestando los Ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías.

Y por eso es que en el llamado para los 144 mil hebreos aparece un solo Angel en Apocalipsis, capítulo 7 y en Apocalipsis, capítulo 11 aparecen dos que son los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios, ahí están los Dos Ministerios en Apocalipsis, capítulo 11, los Ministerios de Moisés y Elías; y en Apocalipsis, capítulo 7 está el Angel en el cual estarán esos Ministerios para llamar y juntar 144 mil hebreos.

También ese Ministerio tendrá que ver con las vírgenes fatuas o insensatas en el tiempo final, será de bendición para esas vírgenes insensatas que en el capítulo 7, verso 8 al 17 del Apocalipsis aparecen, y aparecen con palmas en sus manos, las cuales salen de la gran tribulación; y en Apocalipsis, capítulo 15 están sobre un mar de vidrio las cuales pasan por la gran tribulación.

Pero los escogidos de Dios, las vírgenes prudentes entran con Cristo a las Bodas en la parábola de las diez vírgenes en el capítulo 25, verso 10 al 13, y luego se cerrará la Puerta; y luego ya no habrá más oportunidad para entrar al Cuerpo Místico de Cristo otras personas, el resto pasará por la gran tribulación, pero las vírgenes prudentes serán transformadas y serán llevadas con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, aprovecharon ese tiempo que Dios dio para arrepentimiento, para obtener el perdón de sus pecados y ser reconciliados con Dios.

Y ahora podemos ver “LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO.”

Hemos visto que Dios le ha dado al ser humano la Dispensación de la Gracia para que el ser humano se pueda arrepentir de sus pecados; y afligido en su alma por haber pecado ante Dios, venir a Cristo, recibirlo como su Salvador y así estar recibiendo la Expiación por el pecado que Cristo ha llevado a cabo, porque Cristo es nuestra Expiación por el pecado; y así obtener nuestra reconciliación con Dios.

San Pablo decía: “Reconciliaos hoy con Dios.” ¿Por qué? Porque él estaba en la Dispensación de la Gracia. Y esa Dispensación de la Gracia es el hoy en el cual Dios tiene Misericordia sobre y para aquellos que arrepentidos vienen a El, afligidos en sus almas por haber pecado ante Dios y lo reciben como su Salvador y lavan sus pecados en Su Sangre y son bautizados en Su Nombre, para recibir el Espíritu Santo y así obtener el nuevo nacimiento.

Luego estas personas notarán que después de ser bautizadas el Espíritu de Dios los estará guiando y estará en sus almas reinando y estará dirigiendo sus vidas, y en cada momento en que vayan hacer algo que no está correcto, ya sea de acciones o de cosas de la vida, aun su forma de vestir o de arreglarse las personas, el Espíritu de Dios les va a redargüir y van a darse cuenta que eso no está bien; y van a notar en sus vidas que la Presencia del Espíritu de Dios estará en ellos y alrededor de ellos, y notarán un ambiente celestial y dulce alrededor de ellos en el cual obtendrán conocimiento de la perfecta voluntad de Dios en todos los aspectos de su vida, y con amor y gozo harán conforme a la perfecta voluntad de Dios sin nadie obligarle a ser en esa forma. Solamente lo que necesitarán será saber cuál es la perfecta voluntad de Dios en cada una de las cosas de la vida.

Y en amor y con amor serviremos a Cristo y haremos conforme a Su Perfecta Voluntad, y así se reflejará en cada uno de ustedes y en mí también la dimensión celestial, la dimensión de nuestro cuerpo teofánico: la sexta dimensión, y la forma en que allí se vive se estará reflejando en nuestras vidas aquí en la Tierra.

Y las damas y las jóvenes vestirán como vestían correctamente, y dejarán las cosas que no son de acuerdo a la Voluntad de Dios; y así cada día estará reflejándose la sexta dimensión.

Ustedes han visto en la historia que nos dio a conocer el Rvdo. William Branham de cuando estuvo en el Paraíso, como allí visten en una forma sencilla y como su cabello lo dejan crecer la damas; todas son jóvenes de 18 a 21 años, no hay niñas ni ancianas tampoco.

Una anciana que él vio allí  no la conoció y el ángel le dijo: “¿La conoces?” El Hno. Branham dice que parecía un ángel, y él le dice al ángel: “No, no la conozco.” El ángel le dice: “Cuando ella tenía como 90 años —unos 90 años—, ella recibió al Señor”; o sea lo recibió en las actividades del Hno. Branham. Por eso decían: “Si tu no hubieras ido, nosotros no estaríamos aquí.” Si él no hubiera ido a predicar la Palabra ellos no hubieran recibido a Cristo y por lo tanto no estarían en el Paraíso.

Y ahora, esa anciana de 90 años que había recibido a Cristo cuando tenía 90 años, ahora en el Paraíso representaba en el cuerpo teofánico de 18 a 21 años de edad; y luego cuando tenga el cuerpo físico y eterno y glorificado representará también de 18 a 21 años de edad.

 Ahora podemos ver cómo es en el Paraíso y también cómo será cuando tengamos el nuevo cuerpo.

Y ahora podemos ver que la sexta dimensión estará reflejándose en todos los escogidos de nuestro tiempo en este tiempo final. También el Rvdo. William Branham estuvo en el infierno que es la quinta dimensión —cuando tenía alrededor de 14 años de edad— y vio cómo es en el infierno: él vio cómo las mujeres allí se peinaban y como se arreglaban los ojos con pintura y todas estas cosas y cómo vestían.

O sea que todo lo que en este planeta Tierra se hace —hombres y mujeres— viene de una de las dos dimensiones: o de la quinta o de la sexta dimensión. Y los hijos de Dios están llamados a reflejar la sexta dimensión que es el Paraíso. El mundo refleja, pues la quinta dimensión.

Ahora, el Espíritu de Dios les va a guiar a todos ustedes que han sido bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, y El reinará en su alma, en su corazón y desde ahí gobernará toda su vida. El es el Rey de cada uno de ustedes como individuos y también El es mi Rey, para gobernar, para reinar, desde nuestro corazón, y dirigir toda nuestra vida en todos sus aspectos y así ser preparados para pronto ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Estamos en el llamado final, el recogimiento final, del Cuerpo Místico de Cristo; ya hubo ya los recogimientos de cada edad en donde Cristo en Espíritu Santo en el mensajero de cada edad, llamó y juntó a los escogidos de cada edad.

Y ahora estamos en el llamado final de la Gran Voz de Trompeta donde están siendo llamados y juntados los escogidos de Dios del Día Postrero, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular. Y así como vimos que el grupo de cada edad con Su mensajero estuvo en cierto territorio y de ahí se extendió el Mensaje, ahora podemos ver dónde está el grupo del Día Postrero de la Edad de la Piedra Angular y podemos ver que es un grupo —digamos— el 90 o 99% para que no digan que nos queremos quedar con todo, es un grupo latinoamericano y caribeño, aunque algunos hayan ido a vivir a otras naciones, hasta allá les llega el Mensaje.

Ahora, ¿quién se iba a imaginar que el grupo final que sería llamado y juntado en el Cuerpo Místico de Cristo, con el cual Cristo completaría Su Iglesia, sería de latinoamericanos y caribeños? Eso no cabía en la mente de ninguna persona. Pero ya estaba en la Mente de Dios desde antes de la fundación del mundo.

Y ahora como les dije dejamos: del 1 al 10% para el que quiera entrar de otras naciones; pero si no entra, se llenará con latinoamericanos y caribeños.

Ahora podemos ver la bendición tan grande que Dios le ha dado al pueblo latinoamericano y caribeño en dondequiera que se encuentre, es la bendición más grande del Cuerpo Místico de Cristo, es la bendición más grande del Programa Divino y es la bendición del Día Postrero.

Nadie sabía dónde se llevaría a cabo el llamado de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, pero ya podemos ver dónde se estaría llevando a cabo ese llamado, y es conforme a la Escritura.

Siendo que la Edad de la Piedra Angular es el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, ¿dónde estaba el lugar santísimo en el tabernáculo que construyó Moisés y del templo que construyó Salomón? En el Oeste.

¿Y dónde está la Edad de la Piedra Angular compuesta por latinoamericanos y caribeños? En el Oeste. Cristo siguió construyendo el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual en el Oeste: la América Latina y el Caribe, con latinoamericanos y caribeños. Y aunque hayan viajado a otras naciones o continentes hasta allá les llega el Mensaje y pertenecen al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, que es la Edad de la Piedra Angular.

Ahora hemos visto que Cristo está construyendo un Nuevo Templo. Muchos esperan la construcción de un nuevo templo en Israel, pero allí está la Mesquita de Omár. Pero no hay ningún problema, el Mesías, Jesucristo, es el que construirá el Nuevo Templo y El lo comenzó a construir hace ya dos mil años atrás, comenzó a construir el Lugar Santo y ahora está por el Lugar Santísimo en la América Latina y el Caribe, construyendo el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, ese es el Nuevo Templo, ese es el Nuevo Templo que será ungido con toda la Plenitud de Dios.

Y Cristo viniendo a Su Templo en toda Su Plenitud en el Día Postrero cerrará los ojos de los sabios y entendidos como lo hizo dos mil años atrás; pero abrirá los ojos de todos los escogidos de Dios que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo para verlo venir en el Día Postrero a Su Iglesia, en la Edad de la Piedra Angular y escuchar Su Voz llamándonos y juntándonos y preparándonos para ser transformados en este tiempo final.

El viene primero en la forma en que vino en cada ángel mensajero, viene así en Su Angel Mensajero en el Día Postrero. Pero luego que El lo adoptará, entonces se manifestará en Su Angel en toda Su plenitud, y también en todos ustedes cuando todos seamos adoptados y tengamos el cuerpo eterno, inmortal y glorificado como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

Ahora podemos ver LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO. Con el arrepentimiento se nos abre el camino para obtener el perdón de nuestros pecados, ser bautizados en Su Nombre y recibir el Espíritu Santo y obtener el nuevo nacimiento, y luego ser preparados para ser transformados en este tiempo final.

“LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO.”

Vean ustedes, aquí también ya hemos visto que el pueblo hebreo, 144 mil van a arrepentirse de sus pecados.

Y ahora en el libro de los Hechos, capítulo 3, verso 18 en adelante, dice:

“Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos los profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados (¿Por qué arrepentirnos y convertirnos a Cristo? Para que sean borrados nuestros pecados); para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.”

Y ahora, podemos ver la importancia del arrepentimiento y de ser convertidos a Cristo: Para que sean borrados nuestros pecados y obtengamos el nuevo nacimiento, obtengamos el Espíritu Santo, y así el nuevo nacimiento sea una realidad en cada uno de nosotros y así estemos nacidos en el Reino de Dios en esa Nueva Creación de la cual Jesucristo es el Primero.

“LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO.”

Muchas gracias por vuestra amable atención amados amigos y hermanos aquí en Austín. “Auditorio La Voz de la Piedra Angular.” Tienen ustedes un lugar muy hermoso que Dios les ha provisto, disfruten este lugar y llénenlo de gente arrepentidas y convertidas a Cristo y bautizadas en Su Nombre, bautizándolas en Su Nombre para que reciban el Espíritu de Cristo y obtengan el nuevo nacimiento.

Trabajen en la Obra de Cristo todos los días de nuestra vida, y que se llene este lugar y que se haga pequeño y le tengan que añadir más a este lugar. Y que Dios bendiga también a todos los que han venido de otros estados de la nación americana y prospere Dios la Obra, Su Obra en cada uno de esos lugares, y llene las congregaciones de personas arrepentidas y convertidas y bautizadas en Su Nombre, y llenas del Espíritu de Dios.

Ya nos veremos en otra ocasión; ya esta es la última actividad de esta serie de actividades de dedicación de este lugar y de bautismos, y ya para la próxima ocasión, ya esperamos que Dios haya añadido muchas personas más porque Dios tiene mucho pueblo latinoamericano y caribeño en todos estos lugares de Norteamérica también.

Vamos a ver si ya Miguel está listo por aquí, si puede pasar por aquí.

Que Dios bendiga también grandemente al ministro aquí: Juan Ramos y también a su esposa y a sus hijos, a todos sus familiares, y los use grandemente en Su Obra en este lugar; y también bendiga grandemente a Miguel Bermúdez Marín, quien ha estado llevando a cabo con Juan, el Rvdo. Juan Ramos y el Rvdo. Tirzo Ramiro Girón los bautismos en el día de hoy.

Vamos a dejar nuevamente al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para continuar y finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos y pasen todos muy buenas noches.

“LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO.”

[la congregación dice: ¡William querido tu pueblo está contigo! - Editor].

Pueblo querido Jesucristo está contigo y yo también estoy contigo, y llegaremos a la transformación, porque Jesucristo está contigo pueblo querido.

Dejo con nosotros nuevamente al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín.

“LA IMPORTANCIA DEL ARREPENTIMIENTO.”

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