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Muy buenas tardes, amados amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión en la apertura de estos bautismos en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, aquí en Cayey, Puerto Rico. Para así comenzar en esta tarde los bautismos de todas las personas que todavía no han sido bautizadas en el Nombre del Señor Jesucristo.

Dice el apóstol... dice aquí en San Marcos (evangelio según San Marcos), capítulo 16, verso 15 al 16:

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

El bautismo ordenado por Jesucristo es para todos los que crean en El: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

También en San Lucas, capítulo 24, versos 45 en adelante, dice:

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras;

y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;

y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.

Y vosotros sois testigos de estas cosas.

He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Conforme a la Orden de Cristo el Evangelio sería predicado, ordenó que fuese predicado a todas las naciones, por todos los lugares, y que se predicase en Su Nombre, se predicase en Su Nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados; y el que creyere a la predicación del Evangelio arrepentido de sus pecados y fuese bautizado sería salvo; y la promesa es que recibirá el don del Espíritu Santo, y así obtendrá el nuevo nacimiento y así obtendrá su cuerpo teofánico de la sexta dimensión, su cuerpo angelical; para luego en el Día Postrero en adición recibir el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible, el cuerpo glorificado que Cristo nos dará a todos los creyentes en El que arrepentidos hemos sido bautizados en Su Nombre y hemos recibido Su Espíritu Santo.

En San Marcos leímos lo que nos dijo, y también en San Lucas. Y los apóstoles cuando recibieron el Espíritu Santo el día de pentecostés, juntamente con otras personas allí en el aposento alto, Pedro les predicó el Evangelio. Y luego que les dice en el capítulo 3, verso 32 en adelante... dice:

“A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice:

Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo:  Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Esto sucedió el día de pentecostés donde Jesucristo derramó el Espíritu Santo sobre aquellos 120 creyentes en Cristo que estaban allí esperando la Venida del Espíritu Santo conforme a la promesa de Cristo. Porque la promesa del Espíritu Santo es para los creyentes en Cristo que arrepentidos lo han reconocido como su Salvador, confesando sus pecados a Cristo, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo y siendo bautizados en Su Nombre, donde es invocado el Nombre del Señor Jesucristo sobre la persona.

Por eso los apóstoles bautizaban a los creyentes en Jesucristo en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Dios hizo a Jesús Señor y Cristo. Por lo tanto la orden de Cristo de San Mateo, capítulo 28, versos 17 en adelante, dice:

“Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Para cumplir esta Orden de Cristo de bautizar a todos los creyentes en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, los discípulos bautizaron en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Dios ha hecho a Jesús Señor y Cristo. Padre, Hijo y Espíritu Santo es el Señor Jesucristo. El Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es el Señor Jesucristo. Dios le ha hecho Señor y Cristo. Y no hay otro Nombre dado a los hombres en el cual podamos ser salvos, sino en el Nombre del Señor Jesucristo, para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla, de los que están en el Cielo y en la Tierra.

Así que el cumplimiento de la Orden divina de bautizar en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo se cumple bautizando a los creyentes en el Nombre del Señor Jesucristo. El Nombre del Hijo es Jesús y Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Así que Señor Jesucristo es el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Por eso cuando le apareció Dios a Saulo de Tarso en el camino, en aquella Columna de Fuego, en la misma que le había aparecido a Moisés, le dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” Y Saulo dice: “Señor...” lo reconoció como el Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, lo reconoció como el Señor que le había aparecido a Moisés en aquella Columna de Fuego. Y le dice: “¿Señor, quién eres?” Y esa Luz le dice: “Yo Soy Jesús, a quien tú persigues.”

Y ahora, la Columna de Fuego, el Angel del Pacto, es conocido en el Nuevo Testamento por el Nombre del Señor Jesucristo, porque fue el Angel del Pacto, el que se hizo carne, se hizo hombre y habitó enmedio del pueblo hebreo, y lo encontramos con un Nombre humano para llevar a cabo la Obra de Redención, el Nombre de Dios para Redención, para salvación de todos los creyentes en El. Jesús significa Salvador, que es el mismo nombre Josué.

Y ahora, en Su Nombre son bautizados todos los creyentes, Su Nombre es invocado sobre todos los creyentes al ser bautizados; y así son llamados del Nombre del Señor Jesucristo; porque El ha estado buscando un pueblo para Su Nombre, llamando un pueblo de entre los gentiles y también de entre los hebreos para Su Nombre, sobre los cuales es invocado el Nombre del Señor Jesucristo en el bautismo; esto es así para todos los que lo reciben como su Salvador, lavan sus pecados en Su Sangre y son bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, para recibir el Espíritu Santo y obtener el nuevo nacimiento.

El agua no quita el pecado, la Sangre de Cristo es la que nos limpia de todo pecado. Es en el bautismo donde usted representa que usted murió y fue sepultado con Cristo y luego resucitó con Cristo para vivir una vida nueva, la vida de una nueva criatura creado en Cristo Jesús.

Así que conscientes de esta verdad bíblica del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, se abre aquí en Puerto Rico esta etapa —entre nosotros—; para que así todos los creyentes en Jesucristo que no han sido bautizados en Su Nombre, que no ha sido invocado el Nombre del Señor Jesucristo sobre ellos, sea invocado al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Pasamos nuevamente al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para continuar y dar paso a los bautismos en agua de esta tarde, y mañana el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín continuará, y toda esta semana, el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, en donde es invocado el Nombre del Señor Jesucristo sobre el creyente.

Que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín.

 

 

CIERRE DE BAUTISMOS Tercera Actividad:

 

E

 

stamos viendo en esta ocasión, en este día, una nueva etapa de la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular siendo abierta, en donde se está haciendo la historia correspondiente al Séptimo Sello; parte de la historia del Séptimo Sello en esta nueva etapa está comenzando aquí; y no quise irme, sino: permanecí allí para ver cómo Dios iba abriendo esta etapa. Y ya ha quedado abierta esa etapa, para que así sean bautizados todos los creyentes que han recibido a Cristo como su Salvador y no han sido bautizados en Su Nombre, tengan esa oportunidad.

Esta etapa comienza con los escogidos de Dios, comienza con los elegidos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, y se extenderá a las vírgenes insensatas (para bendición de ellas) y se extenderá a los 144 mil hebreos también.

Todo esto está contenido en el misterio del Séptimo Sello, de lo cual no les puedo explicar mucho, ya que tengo que dejar que vaya cumpliéndose cada cosa en su debido momento y vaya así entrelazándose todo el Programa Divino correspondiente a esta nueva etapa.

Hemos visto cómo se han estado entrelazando diferentes etapas en la Edad de la Piedra Angular, todo esto está contenido bajo y en el Séptimo Sello; y cuando se complete la Obra del Séptimo Sello y llegue a su final el Séptimo Sello y su historia, entonces veremos más claramente todo lo que ha ocurrido bajo el Séptimo Sello, y entonces comprenderemos plenamente el misterio del Séptimo Sello y Su Obra realizada en este tiempo final.

Continuemos hacia adelante en esta nueva etapa, hasta que se complete la labor de esta nueva etapa y se complete el número de los escogidos de Dios en el Reino de Dios, y esta nueva etapa cubra a todos los que tiene que llegar. Y no nos detendremos hasta que se lleve a cabo toda la labor correspondiente a esta nueva etapa.

Que Dios abra el corazón y el entendimiento de todas las personas que han creído en Cristo como su Salvador y no han sido bautizados en Su Nombre, para que puedan ver la necesidad de ser bautizados en Su Nombre. No solamente nosotros sino todos los que han creído en el Nombre del Señor Jesucristo, no importa en la Iglesia o congregación que se encuentren. Que Dios les abra el corazón y el entendimiento para entender las Escrituras y comprender el misterio del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Y Dios recoja a todos los que tienen sus nombres en ambos libros o en ambas partes del Libro de la Vida, en el Libro de la Vida del Cordero y en el Libro de la Vida, y llame también a los 144 mil hebreos en el momento correspondiente. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Estamos comenzando la historia de una nueva etapa. Disfrutemos esta nueva etapa donde hay grandes bendiciones para cada uno de ustedes y para sus familiares también.

Que Dios les bendiga y les guarde, y ya el próximo miércoles estaremos reunidos aquí nuevamente con Miguel en el culto del miércoles, en donde también podrán ser bautizados los que vengan preparados. Yo trataré de estar con ustedes también, porque no quiero perderme en esta nueva etapa este comienzo tan maravilloso que ha tenido aquí en Puerto Rico esta nueva etapa. Y también estaré el viernes y trataré de estar el sábado también y luego el domingo también.

Les pido también que oren por mí, ya que regresé un poquito afectado de salud, pero ya estoy reponiéndome, y tenemos un viaje pendiente por ahí, el cual y al cual me gustaría acompañar a Miguel para también disfrutar esta nueva etapa en todos esos lugares donde se está abriendo también, y en donde se está haciendo historia bajo el Séptimo Sello en esta nueva etapa.

Bueno, que Dios les continué bendiciendo a todos, que Dios les guarde y pasen todos muy buenas noches, y dejo nuevamente con nosotros a nuestro amado hermano y amigo Miguel Bermúdez Marín, al cual Dios ha colocado a mi lado para trabajar en Su Obra, no solamente en Puerto Rico sino en todos los países latinoamericanos y caribeños y Norteamérica y hasta lo último de la Tierra, y hasta el principio de la Tierra; estamos en lo último y el principio allá es el este.

O sea, que para todas las labores en donde Dios me colocará, para mí será un privilegio tener a nuestro hermano Miguel Bermúdez Marín trabajando a mi lado, y también a cada uno de ustedes y a todos los ministros de este Día Postrero en nuestra edad; y también a Julio Cruz y a todos los que junto a él están trabajando aquí en la carpa en las labores correspondientes, en donde han trabajado muy bien, y todo lo que hacen, por lo que ustedes ven, lo hacen muy bien.

Hemos visto que el bautisterio queda bajo la plataforma, movemos la plataforma y tenemos el bautisterio; o sea, que podemos tener bautismos en todas las ocasiones que hay actividades, movemos la plataforma y entonces queda el bautisterio para los que estarán recibiendo a Cristo como su Salvador. Es el mejor momento para una confesión de fe, recibiendo a Cristo y siendo bautizados.

Así que esperamos que Dios siga obrando en esta nueva etapa, y nosotros seguiremos disfrutando esas bendiciones que El tiene para esta nueva etapa.

Bueno, que Dios les continué bendiciendo y dejo nuevamente con nosotros al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín.

“PALABRAS DE SALUDO EN ACTIVIDAD DE BAUTISMOS.”

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