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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y todos los que van a ser bautizados. Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes, y les llene Cristo de Su Espíritu Santo luego de ser bautizados. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Leemos en San Mateo, capítulo 3, versos 13 al 17, donde dice:

“Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él.

Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?

Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó.

Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”

Y el capítulo 4 continua diciendo:

“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.”

Que Dios bendiga nuestras almas y nos permita entender Su Palabra.

“Nos conviene cumplir toda justicia.” Dijo Jesús cuando fue bautizado. Y a todos nosotros como hijos e hijas de Dios nos conviene también cumplir toda justicia.

Juan bautizó a Jesús, y cuando subió de las aguas vino el Espíritu de Dios sobre El, fue lleno del Espíritu de Dios, y de ahí en adelante llegó la etapa para ser tentado por el diablo como un Hijo de Dios, como el Hijo de Dios.

Y hemos venido a este planeta Tierra para ser tentados, y cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, lavamos nuestros pecados en Su Sangre y somos bautizados en Su Nombre, luego el Espíritu de Dios viene a nosotros y entra esa etapa de tentación como hijos de Dios.

Vean ustedes, Jesús tuvo un ministerio de tres años y medio, a los tres años más o menos subió al monte de la transfiguración con Pedro, Jacobo y Juan, y allí nuevamente Dios habló y dijo: “Este es mi Hijo amado en quien tengo complacencia.” Allí fue adoptado. Tuvo tres años en donde estuvo probando que era el Hijo de Dios, en donde estuvo trabajando en la Obra de Dios, en el Ministerio correspondiente a ese tiempo, y luego fue adoptado, y de ahí en adelante la Obra que llevo a cabo fue una Obra de un Hijo ya adoptado.

Y ahora, nosotros pasamos por esas mismas etapas en nuestra vida como hijos e hijas de Dios, y somos bautizados en Su Nombre. Cuando descendemos al agua estamos descendiendo porque hemos muerto al mundo al recibir a Cristo, y somos sepultados como El fue sepultado cuando murió; y luego cuando somos levantados de las aguas estamos allí mostrando una resurrección espiritual en nuestra vida la cual fue manifestada cuando Cristo resucitó, porque resucitamos con El cuando El resucitó.

Y en el bautismo damos testimonio de que estábamos representados en El cuando El murió, fue sepultado y resucitó y ascendió al Cielo. Y lo que sucedió en El allá se materializa en nosotros cuando lo hemos recibido como nuestro Salvador, hemos lavado nuestros pecados en Su Sangre, hemos sido bautizados en Su Nombre, y luego recibimos el Espíritu Santo como Cristo recibió el Espíritu Santo cuando fue bautizado y subió de las aguas.

Y ahora, cuando Cristo murió y resucitó, resucitamos nosotros con El allí, esto es lo que nos dice San Pablo en Romanos, capítulo 6, verso 1 en adelante, donde dice:

“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?

En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?

¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?

 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva (en la vida nueva del hombre nuevo).

Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;

sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.

Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado (o sea, que ha quedado como si nunca en la vida hubiese pecado).

Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;

sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.”

Aquí podemos ver que al morir con Cristo ahora somos una Nueva Criatura.

“Así que también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.”

Y ahora, cuando nosotros damos testimonio en el bautismo de que hemos muerto con Cristo, hemos sido sepultados con El cuando somos sumergidos en las aguas y hemos resucitado con El cuando somos levantados de las aguas; ahora nos toca una vida nueva con Cristo, una vida nueva con el Segundo Adán, una vida nueva que nos da Cristo, el Segundo Adán, para que vivamos en el Reino de los Cielos, en el Reino de Dios, vivamos en el Cuerpo Místico de Cristo, siendo dirigidos por Cristo, porque El es nuestro Rey.

Jesucristo es el Rey de la Nueva Raza, la Nueva Creación que comenzó con El, porque El es el Segundo Adán, el Padre de la Nueva Raza que con vida eterna vivirá por toda la eternidad y gobernará sobre este planeta Tierra; y no solamente sobre este planeta Tierra sino sobre el universo completo con Cristo a la Cabeza. Cristo es la Cabeza de esa nueva Creación, de esa Nueva Raza; por lo tanto El es el Rey de los Cielos y de la Tierra. A esa Nueva Raza pertenecemos todos nosotros.

Por eso como Cristo fue bautizado y vino el Espíritu de Dios sobre El, así somos bautizados nosotros en Su Nombre, para que la promesa del Padre, la promesa del bautismo del Espíritu Santo venga sobre todo el creyente que es bautizado en Su Nombre; “porque para vosotros es la promesa,” esa promesa del nuevo nacimiento, recibiendo el Espíritu Santo y así obteniendo el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

En el bautismo representamos o damos testimonio de que estamos representados en Cristo, en Su muerte, y en Su sepultura y en Su resurrección. Y así se materializa en nosotros, se hace realidad en nosotros lo que allá sucedió cuando estábamos en El como atributos divinos. Pero ahora siendo manifestados se materializa en nosotros lo que allá sucedió estando nosotros en Cristo. Por lo tanto, para vosotros es la promesa del Padre.

Dice en el capítulo 2, verso 21, del libro de los Hechos, dice San Pedro:

“Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

O sea, que hay que invocar un Nombre, el Nombre del Señor.

Y ahora, ¿cómo se invoca el Nombre del Señor para ser Salvo? En el capítulo 2, verso 36 en adelante del libro de los Hechos, dice San Pedro. Dice (cuando Pedro predica dice):

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo (o sea, que Jesús es Señor Jesu-cristo).

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”

Aquí tenemos la forma de invocar el Nombre del Señor sobre los creyentes para salvación. Es en el bautismo en agua donde el Nombre del Señor Jesucristo es invocado sobre la persona y es bautizada en el Nombre del Señor Jesucristo.

En el capítulo 3, verso 18 en adelante del libro de los Hechos, también Pedro dice:

“Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde el principio.”

Aquí podemos ver también la forma para nuestros pecados ser borrados: arrepentidos y convertidos al Señor, y siendo así bautizados en Su Nombre.

Por eso en el capítulo 22 del libro de los Hechos cuando Pablo tuvo la experiencia de encontrarse con la Columna de Fuego que es Cristo en la Columna de Fuego en Espíritu; y por cuanto Dios le ha hecho Señor y Cristo, aquí cuando aparece el Señor en la Columna de Fuego, pues tiene el Nombre de Jesús. Y le dice: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Saulo dice: “¿Quién eres, Señor?” Y la Columna de Fuego le dice: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues.”

Y ahora, ya cuando Pablo es llevado a Damasco y está allá en una casa orando y está ciego; dice capítulo 22 del libro de los Hechos, verso 10 en adelante.

“Y dije: ¿Qué haré, Señor? Y el Señor me dijo: Levántate, y vé a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está ordenado que hagas.

Y como yo no veía a causa de la gloria de la luz, llevado de la mano por los que estaban conmigo, llegué a Damasco.

Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban,

vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré.

Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca.

Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído.

Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre (¿Cómo? Invocando Su Nombre).”

Allí, pues en aquella ocasión fue bautizado, fue invocado el Nombre del Señor Jesucristo; cuando lo bautizaron pues le dicen: “Yo te bautizo en el Nombre del Señor Jesucristo.” Ahí fue invocado el Nombre del Señor sobre Saulo de Tarso.

También cuando Pablo llegó en una ocasión a un lugar, Pablo fue por las regiones de Efeso, dice: “Aconteció que entre tanto... ” capítulo 19:

“Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos,

les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.

Entonces dijo (Pablo): ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.

Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.

Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

Y eran por todos unos doce hombres.”

Aquí podemos ver la importancia del bautismo invocando el Nombre del Señor Jesucristo sobre las personas; esa es la única forma en que el que bautiza a una persona puede cumplir la orden de Jesucristo de bautizar en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Porque el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo es Señor Jesucristo. Invocando el Nombre del Señor Jesucristo se está bautizando la persona en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que es el Señor Jesucristo.

Por eso en esta noche todos ustedes que han creído en Jesucristo como Su Salvador y han colocado sus pecados confesados a Cristo, arrepentidos de sus pecados, los han colocado en Cristo, en Su Sacrificio, los han colocado en la Sangre de Cristo; en esta noche serán bautizados todos ustedes invocando el Nombre del Señor Jesucristo la persona que los va a bautizar; para que así como el Espíritu de Dios vino sobre Jesús, cuando Jesús fue bautizado, venga sobre ustedes también. “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos también, para todos cuantos el Señor, nuestro Dios llamare.”

Y hasta que sea bautizado hasta el último de los que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, se estará bautizando a todos los que reciben a Cristo como su Salvador en el Nombre del Señor Jesucristo, hasta que se complete el número de los escogidos de Dios, hasta que se complete la Iglesia de Jesucristo, hasta que se complete la construcción de ese Templo Espiritual. Por esa causa es que El les ha llamado a ustedes: para colocarles en Su Templo Espiritual.

Y por eso es que así como Jesús dijo: “Nos conviene cumplir toda justicia,” a nosotros también; y pasamos por esas mismas etapas que paso Jesucristo.

Así que, arrepentíos y sed bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo.

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

Es una promesa para todos ustedes y para mí también.

Que Dios les bendiga y les guarde y que el Espíritu de Jesucristo, el Espíritu Santo, venga sobre todos ustedes que han de ser bautizados en esta noche cuando sean bautizados. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Dejo nuevamente con ustedes al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín  para continuar.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

 

CIERRE DE BAUTISMOS Segunda Actividad:

 

Que el Espíritu de Dios sea sobre todas estas personas, hermanos, que han sido bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo en esta noche, y les guíe el Espíritu Santo todos los días de su vida, y viva y reine Cristo en sus almas, en el trono de su corazón todos los días de su vida. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Estamos viendo en este año la forma en que Dios está obrando, y esperamos que en este mismo año todos los que han recibido el Mensaje del Día Postrero queden bautizados en Puerto Rico y en todos los países latinoamericanos y caribeños, y en otras naciones también donde ha llegado el Mensaje. Y también los que vayan viniendo vayan siendo bautizados también; y siga Dios entrelazando todo Su Programa de este tiempo final.

Le agradezco a Miguel que esté a mi lado, que Dios lo haya colocado a mi lado para todas las labores en la Obra de Dios, desde que Dios nos unió en el ministerio; y en esta obra de los bautismos él ha estado a mi lado también; por lo cual le doy gracias a Dios y le pido a Dios que lo siga usando grandemente en Su Obra en esta etapa final.

Oren mucho por Miguel y también por mi para que Dios pues nos use en estos días. En este año Dios obre grandemente.

Mi deseo es que en este año Dios complete Su Cuerpo Místico; siempre lo he deseado en el año que siempre he estado viviendo; y en este año dos mil pues mi deseo sería que Dios complete el número de Sus escogidos en Su Cuerpo Místico de creyentes.

Y si lo completa entonces es que seremos transformados juntamente con los muertos en Cristo que resucitarán en cuerpos eternos. Si no lo completa el número en este año, pues el año que viene esperaríamos que lo complete, y si no, pues el otro año. Pero nuestro deseo es que lo complete, ¿cuándo? Este año. Ese es el deseo de mi corazón. Ya estoy deseoso de estar en la Gran Fiesta, la Cena de las Bodas del Cordero con todos ustedes. Es una promesa de Cristo la cual no fallará.

Así que quiero que todos estemos listos, todos bautizados en Su Nombre, en el Nombre del Señor Jesucristo y con nuestras vidas arregladas delante de Cristo, apartados de toda cosa contraria a la Palabra de Dios; y bien agarrados de Cristo y Su Palabra, sirviéndole todos los días de nuestra vida que nos quedan en estos cuerpos mortales.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y dejo nuevamente a Felix Caro con nosotros para finalizar esta actividad de esta noche. Estaremos el viernes a las... ¿qué hora fue anunciada? A las 2:00 de la tarde para el culto de crucifixión, de muerte o crucifixión de Cristo y sepultura de Cristo, donde veremos las cosas que sucedieron allá, las cuales son muy importantes para todos nosotros, y de dónde hemos obtenido nosotros el perdón de nuestros pecados.

Bueno, que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros Felix Caro para finalizar con algún cántico en esta ocasión.

“PALABRAS DE SALUDO EN ACTIVIDAD DE BAUTISMOS.”

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