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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes en Austín, auditorio: “La Voz de la Piedra Angular”; en esta primera actividad de apertura de este lugar. Es para mí una bendición grande estar con ustedes para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en Apocalipsis, capítulo 3, verso 7 al 8, donde dice:

“Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:

Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “UNA PUERTA ABIERTA.”

Para poder comprender lo que es una puerta abierta tenemos que ir a las palabras de Jesús de San Juan, capítulo 10, donde el mismo Cristo nos habla aquí de una Puerta y nos dice quién es esa Puerta, dice capítulo 10, verso 1 en adelante. Dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

Y cuando ha sacado fuera a todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Mas al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas.

Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”

Aquí Jesús se identifica con la Puerta del Redil de las ovejas por la cual entran las ovejas al Redil. Cristo siendo la Puerta, entonces no hay otra forma para entrar al Redil de las ovejas; y el Redil de las ovejas es la Iglesia del Señor Jesucristo. No hay otra forma para entrar a la Iglesia de Jesucristo, sino por medio de la Puerta que es Cristo.

Y ahora, Cristo siendo la Puerta, esta Puerta abierta para las ovejas de Dios, que son las personas que tienen sus nombres escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero, o sea, esas almas de Dios que vienen de la séptima dimensión (o sea, de Dios) para ser manifestados aquí en la Tierra esas almas en cuerpos mortales, corruptibles y temporales, con un espíritu del mundo, para hacer contacto con Cristo, la Puerta, entrar por esa Puerta y obtener vida eterna, ser perdonados sus pecados y ser bautizados con el Espíritu de Dios, y así obtener el nuevo nacimiento y ser restaurado a la vida eterna, y obtener un cuerpo teofánico, un espíritu teofánico de la sexta dimensión y así ser colocados en lugares celestiales en Cristo Jesús, para luego en el Día Postrero en adición a obtener el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado.

Eso es para todos los que entran por esa Puerta el cual es Cristo nuestro Salvador.

Y ahora, Cristo también nos habla de esa Puerta en San Lucas, capítulo 13, verso 22 en adelante, donde dice:

“Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.

Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.

Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.

Allí será el lloro y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros excluidos.”

Y ahora, aquí nos muestra Cristo que esa Puerta por donde entran todas las ovejas de Dios que el Padre ha dado, un día será cerrada; y esto es cuando haya entrado hasta la última oveja del Señor, cuando haya entrado hasta el último escogido del Cuerpo Místico de Cristo, haya entrado al Cuerpo Místico de Cristo por esa Puerta que es Cristo, haya entrado por la Puerta que es Cristo en Su Primera Venida, esa Puerta que fue abierta.

Pedro teniendo las llaves de esa Puerta, teniendo las llaves del Reino de los Cielos abrió la Puerta, abrió el misterio de la Primera Venida de Cristo para que entraran por esa Puerta todas las personas recibiendo a Cristo como su Salvador, lavando sus pecados en la Sangre de Cristo, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo el Espíritu Santo y así obteniendo el nuevo nacimiento, y así siendo colocados dentro del Redil del Señor.

Cristo dijo: “También tengo otras ovejas que no son de este redil, las cuales también debo traer y oirán mi Voz y habrá un rebaño y un pastor.” Todas esas ovejas de entre los gentiles entran por esa Puerta abierta de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios llevando a cabo Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Y cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios de entre los gentiles y también del pueblo hebreo correspondientes al Cuerpo Místico de Cristo, se cerrará esta Puerta, la Puerta de la Primera Venida de Cristo, Puerta que ha estado abierta por cerca de dos mil años para los seres humanos; desde que fue abierta esa Puerta el día de pentecostés por Pedro cuando teniendo las llaves del Reino de los Cielos, pues tenía las llaves de la Puerta del Reino de los Cielos y la Puerta es Cristo; por lo tanto abrió la Puerta de la Primera Venida de Cristo y reveló el misterio de la Primera Venida de Cristo para salvación, llevando a cabo la Obra de Redención allí en la Cruz del Calvario. Y comenzaron a entrar por esa Puerta las personas al Reino de Dios, y todavía están entrando, hasta que entre hasta el último escogido que tiene su nombre escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Ahora encontramos que en esta etapa o edad, la iglesia de Filadelfia, donde en el cumplimiento de esta edad de la iglesia, encontramos que fue Wesley Su mensajero; allí tenemos una Puerta abierta delante de ellos la cual es Cristo en la Obra misionera que se abrió en aquel tiempo para llevar el Mensaje por todos los lugares. Teniendo una Puerta abierta, la Puerta abierta misionera para llevar el Mensaje, se extendió el Mensaje por todos los lugares de Inglaterra y demás lugares. Desde Inglaterra comenzó todo ese gran movimiento Wesleyano.

Ahora, siendo que Dios en esta Tierra refleja lo que hay en el Cielo, entonces todas las cosas que están en el Cielo están siendo materializadas y reflejadas aquí en la Tierra en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, tenemos que en el Cielo están los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, que son las Siete Lámparas de fuego que están delante de la Presencia de Dios. En la Tierra, en la Iglesia del Señor Jesucristo, cuando El materializó esas siete lámparas que están en el Cielo, que son los siete espíritus de Dios y siete ojos de Dios que recorren toda la Tierra, cuando lo materializó en la Tierra fueron los siete ángeles mensajeros en las siete edades de la Iglesia.

Y ahora, Dios no puede aquí en la Tierra hacer algo si no está en el Cielo, El materializa en la Tierra lo que El tiene en el Cielo.

Y ahora vean ustedes: por ejemplo tenemos la promesa también —además de los siete ángeles mensajeros—, tenemos la promesa de los Dos Olivos, la promesa de los Dos Olivos de Zacarías, capítulo 4 y también Apocalipsis, capítulo 11, nos muestra que estos son los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios. Así que lo que Dios tiene en el Cielo lo manifiesta en la Tierra en Su Iglesia.

Y ahora, teniendo una Puerta abierta en la Tierra en medio de los seres humanos para entrar, esto nos muestra que en el Cielo hay una Puerta y esa Puerta es Cristo. Cristo es la Puerta.

Y ahora, cuando la Puerta es cerrada aquí en la Tierra y no pueden entrar más; cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico de Cristo, luego se cierra esa Puerta. ¿Y qué hay luego? Hay una Puerta abierta en el Cielo en Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, la cual Juan vio cuando fue llamado.

Vamos a ver cómo nos dice Apocalipsis, capítulo 4. Vean, esa Puerta en el Cielo es Cristo.

Ahora, dice:

“Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.”

Y ahora vean ustedes, todo lo que Juan vio cuando vio esa Puerta abierta en el Cielo y subió, entró por esa Puerta:

“Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.”

Esas siete lámparas de fuego que son los siete espíritus de Dios, en la Iglesia de Jesucristo son los siete ángeles mensajeros en las siete edades; o sea, que cada lámpara tiene una mecha encendida, cada edad tiene una mecha encendida, cada edad tiene un mensajero encendido con el Fuego del Espíritu Santo.

Lo que Dios tiene en el Cielo lo está materializando en la Tierra en Su Iglesia. Por eso también encontramos 24 ancianos que son los 12 patriarcas y los 12 apóstoles.

Encontramos que en una ocasión estaba Jesucristo hablando acerca de los que habían dejado todo y de los galardones que El tenía para todos. Vamos a ver en el capítulo 19, versos 27 en adelante, dice de San Mateo:

“Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?

Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria (esto es en el Reino Milenial), vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos (son 24 tronos pero ya los 12 patriarcas tienen sus 12 tronos, y quedaban 12 tronos vacíos que le corresponden a los 12 apóstoles del Señor. Dice:)... os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.”

Si van a juzgar, si van a estar en tronos, pues son Reyes y a la misma vez son Jueces —si van a juzgar— y son también Sacerdotes; esto nos habla de un reino teocrático. Esto fue reflejado en el tiempo de Moisés y jueces; tenemos a Moisés, tenemos a Josué y tenemos a los jueces los cuales llegan hasta Samuel; a través de los cuales Dios estuvo reinando, estuvo como Rey a través de ellos, y estuvo también como Sacerdote y como Juez a través de esos hombres de Dios.

Por lo tanto aquello era un reino teocrático lo que Dios estaba llevando a cabo con el pueblo de Israel, y cuando ellos pidieron rey rechazaron el reino teocrático de Dios.

Y ahora, para el Reino Milenial vuelve el Reino Teocrático sobre el planeta Tierra; y por lo tanto estos 12 apóstoles tienen una parte muy importante en ese Reino Milenial.

Ahora, tenemos esos 12 tronos. Y miren ustedes: los apóstoles Santiago y Juan querían la posición más importante en el Reino Milenial, pues quería uno estar a la derecha y el otro a la izquierda porque ellos vieron en el monte de la transfiguración... todo esto ocurrió después de ellos estar con Jesús en el monte de la transfiguración junto a Pedro también, donde vieron la Venida del Reino de Dios y vieron al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino, y vieron a cada lado de Jesús, ellos vieron a Moisés y a Elías; mostrando que en el Glorioso Reino Milenial Moisés y Elías, esos Ministerios de Moisés y Elías son los de la derecha y de la izquierda en ese Reino.

Y ellos entonces sabiendo que todo lo que estaba siendo mostrado allí sería materializado en el glorioso Reino Milenial, pues ellos querían esa posición de Moisés y Elías. Pero Cristo vean, ya en el capítulo 20, ya buscaron ayuda como había buscado Jacob ayuda de su madre. Ahora siendo que Juan y Santiago, Santiago y Jacob, Jacob también busca ayuda de su madre, aquí Jacob el hermano de Juan y Juan en el capítulo 20, verso 20 en adelante, dice:

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo.

El le dijo: ¿Qué quieres?...”

Recuerden que esta madre que amaba sus hijos es nada menos que Salomé, hermana de la virgen María. Miren esto está aquí para que ustedes vean el porqué tenía esta facilidad de acercarse a Jesús, era según la carne la tía de Jesús. Capítulo 19 de San Juan, nos dice... capítulo 19, verso 25, dice:

“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre.”

“La hermana de su madre.” Esa era Salomé, esa era Salomé. En otros lugares ustedes podrán leer donde dice que era Salomé —no veo aquí.— Vamos a ver si les puedo conseguir rápidamente o si Miguel lo puede conseguir rápidamente, donde dice que era Salomé. Vamos ver capítulo 27, verso 55 a 56 de San Mateo a ver si está por ahí —no este no...— Entonces Marcos 40, capítulo 15, verso 40 de San Marcos vamos a ver si está ahí... tampoco está aquí. Miguel, cuando lo tenga Miguel puede avisarme cuando lo consiga.

Bueno, era Salomé hermana de María. María tenía a lo menos una hermana —podía tener más—; y por eso es que Juan era el discípulo amado de Jesús, era primo hermano de Jesús según la carne. [El Hno. Miguel dice: “Marcos 15:40” - Editor] ¿Marcos? Vamos a ver Marcos 15:40, lo había buscado pero vamos a ver, dice:

“También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé (ahí tenemos a Salomé).”

Y ahora vean ustedes el porqué Jacobo y Juan podían estar tan cerca de Jesús: porque eran según la carne sus primos; y por eso luego cuando en la Cruz aquí encontramos a Jesús hablándole a María y después a Juan, dice:

 “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.

Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” [San Juan 19: 27 - Editor].

Y ahora podemos ver que algunos de los discípulos de Jesucristo eran de la familia de El según la carne, familia de María, eran sobrinos de María.

Ahora podemos ver ahí que estos dos discípulos, pues vienen con su madre para buscar una posición buena, la mejor posición; y ellos sabían que esa era la mejor posición porque ellos vieron la Venida del Reino de Dios y vieron que allí estaban solamente Moisés y Elías, cada uno al lado de Jesús y eso es la Venida del Hijo del Hombre con Sus ángeles. “Porque el Hijo del Hombre viene con Sus ángeles y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.”

Por eso es que el pago conforme a las obras de cada uno es conforme a Apocalipsis 11 con la Venida de los Dos Olivos.

Y ahora, El le dice, Jesús le dice, en el capítulo 20, verso 20 en adelante cuando ella le pide algo:

  “El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.”

Quería la mejor parte para sus hijos, como toda buena madre quiere lo mejor para sus hijos, tenía una buena forma de pensar para sus hijos en cuanto a las cosas de Dios. Y cada madre debe pensar en esa forma: querer lo mejor, las bendiciones más grandes para sus hijos; así pensaba también la madre de Jacob, o sea, Rebeca.

“Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.”

Cuando uno está buscando las bendiciones de Dios no puede decir: “Yo quiero esa bendición, pero no la voy a poder conseguir.” Tiene que decir: “Hay esa bendición y yo la quiero para mí, y yo puedo conseguir esa bendición.”

Ahora aquí Jesús le pone aquí los obstáculos que hay: “¿Pueden ustedes ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado, y tomar de la copa que yo he de tomar; podrán ustedes morir, como yo he de morir (o sea, un mártir) y todas estas cosas, y ser bautizados con el bautismo que yo soy bautizado?” — “¡Si podemos!.”

Cuando se busca la bendición de Dios no puede uno mirar los problemas, los obstáculos, para decir que no puede, sino para decir: “¡Sí podemos, vamos a vencer y vamos a obtener esa bendición!.”

El les dijo: “A la verdad, de mi vaso beberéis y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero sentados a mi derecha y a mi izquierda no es mío darlo, sino a aquellos a quienes está preparado por mi Padre.”

O sea, que esto no puede ser dado a otra persona, sino a quién está ordenado ya por Dios, porque las cosas del Reino de Dios ya están ordenadas por Dios, y nadie aquí le puede quitar la bendición a otra persona, cada uno tiene su bendición.

Y ésta siendo la bendición más grande, miren, Cristo ya le había hablado a ellos que en el Reino se sentarían en 12 tronos; y ahora quieren más todavía. Pero ya ellos tenían la promesa de que se iban a sentar cada uno de ellos en un trono, y no le querían dejar nada para quienes está ordenado el sentarse a la derecha y a la izquierda del Señor.

Y ahora, Cristo en Apocalipsis, capítulo 3, verso 21 hace la promesa; ya a los discípulos les dijo: “Ustedes se sentarán en 12 tronos.” Pero ahora en Apocalipsis, capítulo 3, verso 21, dice:

“Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo (esa es la bendición que yo buscaba: “que se siente conmigo en mi Trono”), así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

Y esa es la bendición de los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios, están delante de la Presencia de Dios, esos son los que están en la posición de la Diestra y Siniestra delante de Dios.

Por lo tanto, Dios materializará todo eso que está en el Cielo en Su Iglesia, en los Ministerios de los Dos Olivos, los Ministerios de los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios que son los Ministerios de los ángeles del Hijo del Hombre, los Ministerios de Moisés y Elías en el Día Postrero, la manifestación de esos Ministerios en Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, tenemos aquí que esa bendición está preparada por Dios, y Cristo dará esa bendición a quién tiene que darla: “No es mío darlo, sino a aquellos a quienes está preparado por mi Padre.” O sea, que no lo puede dar ni a Pedro esa bendición, esa posición, ni a Juan, ni a Santiago, sino a quienes está preparada esa bendición para ser dada. Esa bendición será dada a los Ministerios de los ángeles del Hijo del Hombre que estarán manifestados en el Día Postrero en la Iglesia de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

¿Y qué de los siete ángeles mensajeros de las siete edades de la Iglesia, siendo que ellos tienen una posición muy importante en el Reino de Dios? Así como los apóstoles, vean ustedes, en el Antiguo Testamento tenemos los 12 patriarcas los cuales aparecen en el libro del Apocalipsis en el capítulo 4 sentados en 12 tronos, y luego los otros 12 tronos corresponden a los 12 apóstoles.

El fundamento en el Antiguo Testamento lo tenemos en los patriarcas y luego, tenemos luego los profetas que componen el cuerpo de la Iglesia del Antiguo Testamento, las siete etapas o edades corresponden a los profetas, el fundamento corresponde a los patriarcas y la Edad de la Piedra Angular corresponde a Jesucristo en Su Primera Venida sobre la Iglesia del Antiguo Testamento.

Y luego en el Nuevo Testamento la Iglesia del Nuevo Testamento tiene el fundamento de los apóstoles y como principal Piedra del ángulo Jesucristo mismo; y luego las siete etapas o edades está compuesta por los siete mensajeros que fueron instrumentos de Cristo con el grupo de cada edad, y luego en el Día Postrero la Edad de la Piedra Angular que corona el edificio, que corona el cuerpo Místico de Jesucristo.

Y ahora, para el Día Postrero tenemos la Edad de la Piedra Angular que es la que nos ha tocado a nosotros en el Cuerpo Místico de Jesucristo; por lo tanto hay grandes bendiciones para todos nosotros en este tiempo final.

Luego de la Puerta abierta durante las diferentes etapas durante la Dispensación de la Gracia, es la Puerta abierta de la Primera Venida de Cristo en Su Obra de Redención para entrar todos, hasta que todos hayan entrado por esta Puerta al Cuerpo Místico de Cristo, luego se abre la Puerta en el Cielo, una Puerta abierta en el Cielo; y siendo que Cristo es la Puerta, ese es el Séptimo Sello abierto en el Cielo en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 que es la Segunda Venida de Cristo.

La Segunda Venida de Cristo es la Puerta abierta en el Cielo para entrar por esa Puerta, recibir la fe para ser transformados y ser raptados, ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

El apóstol San Juan cuando fue en el espíritu al Día del Señor escuchó la Voz que le dijo: “Sube acá”; y cuando El miró vio una Puerta abierta en el Cielo y subió, y cuando subió entonces vio todas las cosas que están en el Cielo.

Y ahora para ir con Cristo en el Rapto a la Cena de las Bodas del Cordero una Puerta se abre en el Cielo, vean ustedes, primero la Puerta ha estado abierta acá en la Tierra, la Puerta de la Primera Venida de Cristo; y luego en el Día Postrero estará abierta la Puerta de la Segunda Venida de Cristo para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Es en este tiempo final donde el llamado de: “Sube acá,” se lleva a cabo, y todos los escogidos de Dios escuchan esa misma Voz que estaba en cada edad hablando a través de cada ángel mensajero y llamando y juntando a Sus escogidos, la escucha en el Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular que es una edad Celestial en donde la Puerta que es Cristo se abre, se abre la Puerta de la Segunda Venida de Cristo para recibir la fe, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Vean ustedes, lo que dijo el Rvdo. William Branham en el Mensaje: “Revelación,” capítulo 4, predicado en el año 1960; tenemos aquí un extracto en la página 48 del libro de “Citas,” párrafo 417, donde dice:

“La misma Voz que llamó a Juan que subiera, la misma Voz que dijo a Juan, ¡Sube acá!, es la misma Voz que llamará a la Iglesia algún día. ¡Amén! Llama la Iglesia también, la misma Voz que llamó a Juan que subiera es la misma Voz que llamó a Lázaro de la tumba. Esa misma Voz del arcángel. Cristo es la Voz del arcángel, la Voz del arcángel ¿ven? O esta Voz de Trompeta de Cristo llamó a Juan que subiera. La misma Voz llamó a Lázaro en el sepulcro. El habló con fuerte Voz... Esa misma Voz dijo a Juan, ¡sube acá! ‘Yo te enseñaré unas cosas que han de suceder.’ esa misma Voz sonará cuando los muertos en Cristo resuciten, porque la Trompeta, la Trompeta... ¿Qué es una Trompeta? La Voz de Cristo: el mismo que dijo: ¡Sube acá!.”

Y ahora la Voz de Cristo, esa Gran Voz de Trompeta, llama a Su Iglesia a subir a la Edad de la Piedra Angular como edad en el Cuerpo Místico de Cristo, donde Cristo así como estuvo en cada ángel mensajero y en cada edad llamando y juntando Sus escogidos de cada edad, estaría en la Edad de la Piedra Angular hablándole a Su Iglesia y llamando y juntado a Sus escogidos, y completando así Su Cuerpo Místico de creyentes; es la misma Voz de Jesucristo, la misma Voz del Espíritu Santo. Así como habló por medio de cada ángel mensajero de cada edad estará hablando por medio de Su Angel Mensajero y llamando y juntando Sus escogidos en este tiempo final.

Y ahora, ¿la Puerta se abre dónde? Arriba en la Edad de la Piedra Angular, para que entren por esa Puerta todos los escogidos de Dios y reciban la fe, la revelación, para ser transformados y raptados en este tiempo final.

Y ahora, hemos visto lo que aquella Puerta allá en la Edad de Filadelfia representaba.

Y ahora, Cristo es el que tiene también la llave de David, El es el que tiene esa revelación. Por lo tanto en El y El es el que tiene y en El está esta revelación para este Glorioso Reino Milenial de Jesucristo. Vamos a ver lo que nos dijo el Rvdo. William Branham acerca de la llave de David en la página 330 del libro de “Las Siete edades,” de la Iglesia —en Español—, dice:

“Y cuando entraré el último miembro elegido del Cuerpo Místico de Cristo, entonces aparecerá nuestro Señor...”

O sea, que cuando haya entrado hasta el último escogido de Dios al Cuerpo Místico de Cristo, Cristo terminará Su Obra de Intercesión en el Cielo, saldrá del Trono de Intercesión, ya no habrá Sangre sobre el Trono de Intercesión, ya estará cerrada - entonces se cerrará la Puerta de Misericordia, porque el Padre de Familia se levantará del Trono de Intercesión y cerrará ya esa Puerta; ya no habrá más oportunidad de salvación, para las personas ya no habrán más oportunidad de entrar por esa Puerta de la Primera Venida de Cristo; y tomará el Título de Propiedad, lo abrirá, hará Su Reclamo, reclamará a todos los que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, resucitará a los muertos en Cristo y a nosotros nos transformará:

La llave de David. ¿No fue David el rey sobre todo Israel? Y ¿no es Jesús, el Hijo de David, según el hecho de que El estará sentado sobre el Trono de David durante el milenio y reinará y regirá sobre Su herencia? Seguramente. Entonces la llave de David significa que es Jesús, Quien dará comienzo al Milenio. Aquel que tiene las llaves de la muerte y del infierno, levantará a los Suyos para que puedan compartir Su reino de justicia sobre la tierra.”

Aquí podemos ver que es Jesucristo el que tiene las llaves de David. Por lo tanto El es el que abrirá la Puerta para el Glorioso Reino Milenial, El es el que da comienzo a ese Milenio.

Y ahora, conscientes de que Cristo es la Puerta, Cristo es la Puerta en Su Primera Venida y Cristo es la Puerta en Su Segunda Venida. En Su Primera Venida El es la Puerta de salvación para entrar por ella y recibir el perdón de nuestros pecados y recibir el Espíritu Santo, y así obtener el nuevo nacimiento y obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión. Y Cristo es la Puerta en Su Segunda Venida para obtener la fe para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

O sea, que Cristo es la Puerta en Su Primera Venida y Cristo es la Puerta en Su Segunda Venida. En Su Primera Venida obtenemos con Su Primera Venida y Su Obra de Redención, obtenemos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y en Su Segunda Venida entrando por esa Puerta en Su Segunda Venida, ¿obtendremos qué? La transformación de nuestro cuerpo y obtendremos así el cuerpo nuevo, eterno y glorificado.

Por eso es tan importante la Venida del Señor que tiene Dos partes: Su Primera y Su Segunda Venida: para poder obtener las dos partes que nos da Cristo en Su Obra de Redención, para obtener la Redención, la Redención espiritual donde obtenemos el cuerpo teofánico; y la Redención del cuerpo físico donde obtenemos el cuerpo físico, eterno, inmortal y glorificado.

Cuando recibimos a Cristo como nuestro Salvador, lavamos nuestros pecados en Su Sangre, recibimos Su Espíritu, recibimos la Redención espiritual y hemos obtenido un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y cuando seamos transformados habremos obtenido la Redención física del cuerpo, que es el cuerpo eterno, inmortal y glorificado; y así tendremos completa Redención: Redención espiritual y Redención física, Redención en el cuerpo teofánico y Redención en el cuerpo físico; y así seremos a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador. Por eso es tan importante entrar por la Puerta abierta.

Tenemos la Puerta abierta que es Cristo nuestro Salvador; y se reflejó todo esto en la Edad de Filadelfia, abriéndose esa Puerta Misionera para que entraran por Cristo, la Puerta, millones de seres humanos.

Y ahora, en nuestro tiempo tenemos a Jesucristo, la Puerta abierta en Su Primera Venida y la Puerta abierta en el Cielo en Su Segunda Venida. Cristo sigue siendo la Puerta como también sigue siendo la Luz del mundo.

“UNA PUERTA ABIERTA.”

Cuando se entra por una puerta, uno entra a todo lo que hay detrás de esa puerta.

Y vean ustedes: en esa puerta siempre está el nombre del dueño de la casa, como en muchas casas tienen ahí en la puerta el nombre de la familia.

Y ahora, en la Puerta de la Casa de Dios, Cristo siendo la Puerta de la Casa de Dios, ahí está el Nombre de Dios en la Puerta; en la Puerta está el Nombre y la Puerta tiene la Sangre de Redención; como se colocaba la sangre del cordero pascual en el dintel y los postes de las puertas de los hogares de los hebreos para la preservación de la vida de las personas que estaban dentro y sobre todo de los primogénitos.

Y ahora en la Casa de Dios, ¿la Sangre está dónde? En la Puerta, Cristo es la Puerta y la Sangre de la Redención está en Cristo.

Y ahora, el Nombre también está ahí en la Puerta y dentro están los hijos e hijas de Dios que son colocados dentro de la Casa de Dios, que entran por esa Puerta para la preservación de la vida eterna. Fuera de esa Casa, fuera del Cuerpo Místico de Cristo no hay salvación, no hay vida eterna. Pero dentro de la Casa de Dios están seguros todos los hijos e hijas de Dios, porque la Sangre está en la Puerta y están seguros todos los que están dentro de esa Casa. Por eso es tan importante estar dentro de la Casa, entrando por esa Puerta abierta.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta noche dándoles testimonio de “UNA PUERTA ABIERTA.

Todavía la Puerta de Misericordia está abierta; por lo tanto aprovechen para darle el Mensaje a sus familiares también e invitarlos a las actividades para que entren por esa Puerta abierta que es Cristo antes que sea cerrada la Puerta de la Misericordia, como dijo Cristo en San Lucas, capítulo 13, verso 25; porque cuando el Padre de Familia se levante y cierre la Puerta ya no habrá más oportunidad para entrar por esa Puerta dentro del Cuerpo Místico de Cristo.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y les llene del conocimiento de todo Su Programa y les use grandemente también en Su Obra en este Día Postrero; y les conceda las peticiones de vuestros corazones, y llame y junte también a todos sus familiares dentro de la Casa de Dios. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Dejo nuevamente con ustedes al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para finalizar nuestra parte en esta ocasión, y nos veremos mañana Dios mediante en este mismo lugar. ¿Mañana también son los bautismo verdad? Ya le dejamos a Miguel para que... vamos a ver a Miguel por aquí, Miguel se encarga de darles a conocer sobre los bautismos de mañana y si es un solo día o mas días.

Los bautismo ya en Puerto Rico, Miguel estuvo allá bautizando, ¿cuántos días Miguel? Tres o cuatro días estuvo... cuatro días de bautismos; ¿y cuántos fueron bautizados Miguel? Miguel nos dice que sobre 500 personas fueron bautizadas en Puerto Rico en cuatro días [la congregación aplaude - Editor]. Y todavía quedaron algunos para cuando regresemos; ¿verdad Miguel? Hay algunos que están en lista. Para el día 16 de junio hay otro grupo también que va a ser bautizado, y así está sucediendo en todos los países de la América Latina y el Caribe.

Y esperamos que este año queden bautizados todos los creyentes que no han sido bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, queremos que estén dentro de la Casa de Dios antes que la Puerta de la Misericordia sea cerrada. No queremos que quede nadie fuera, porque cuando se cierre la Puerta ya nadie más podrá entrar a la Casa de Dios que es el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Bueno, vamos a tener a Miguel por aquí.

Que Dios les bendiga y pasen todos muy buenas noches.

“UNA PUERTA ABIERTA.”

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