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Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes y los que están también a través de Internet. Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y en esta ocasión nos hable directamente a nuestra alma y nos abra las Escrituras y nos llene del conocimiento de Su Programa, y crezcamos así espiritualmente en el conocimiento de nuestro Dios Creador de los Cielos y de la Tierra, el cual se hizo carne y habitó en medio de la raza humana con el Nombre de Redención: “Jesús.” Que en esta ocasión nos abra las Escrituras, nuestra mente, nuestra alma, el corazón, para escuchar y entender Su Programa correspondiente a nuestra alma. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

En esta ocasión leemos en el capítulo 17, verso 1 en adelante, donde dice de la siguiente manera {San Juan 17:1 - Editor}:

Estas cosas habló Jesús, y levantando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;

como le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.

Ahora pues, Padre, glorifícame tú para contigo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.

Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;

porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,

y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo es mío; y he sido glorificado en ellos.

Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros.

Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese.

Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Como me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,

que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno.

Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.

Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”

Tomamos el verso 3 para nuestro tema que dice:

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA VIDA ETERNA.”

La vida eterna es lo más importante para todo ser humano. Es tan importante la vida eterna que Dios ha enviado a Su Hijo Unigénito para que todo aquel que en El cree no se pierda mas tenga vida eterna. Es tan importante la vida eterna que se requirió la Primera Venida de Cristo para dar vida eterna a todas las personas que lo recibirían como su Salvador.

Todas las almas de Dios que son hijos e hijas de Dios, vienen a esta Tierra y no saben de donde vienen ni a donde van, excepto cuando reciben a Cristo como su Salvador, lavan sus pecados en Su Sangre, son bautizados en Su Nombre y reciben Su Espíritu Santo; y entonces saben, obtienen el conocimiento de que han venido sus almas de Dios, han nacido en esta Tierra a través de padres terrenales y han recibido un cuerpo mortal, corruptible y temporal y un espíritu del mundo en la permisiva voluntad de Dios; no en la perfecta voluntad de Dios, en la perfecta voluntad de Dios nosotros vendríamos a la Tierra con un cuerpo eterno y un espíritu teofánico eterno también.

Y ahora, encontramos que primero pasamos por la permisiva voluntad de Dios para identificarnos con Cristo aquí en la Tierra, para que así nuestra alma despierte a la vida eterna, Cristo vivifique nuestra alma, o sea, Cristo traiga a vida eterna nuestra alma; porque nuestra vida está escondida en una Persona y esa Persona es nuestro amado Señor Jesucristo. El dijo en San Juan, capítulo 14, verso 6:

Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.”

No hay otra forma para recibir la vida eterna, no hay otra forma para ir al Padre Celestial.

Y ahora, el propósito de nosotros estar en este planeta Tierra viviendo es que nosotros nos identifiquemos con Cristo aquí en la Tierra. Dijo el Rvdo. William Branham, en el mensaje: “Probando Su Palabra,” predicado en agosto 16 del 1964, en Jeffersonville, Indiana, en el verso o en el... aquí tenemos en el libro de “Citas,” un extracto de ese mensaje, en la página 134 y párrafo 1197 que dice, hablando de Dios, dice:

El prueba todas Sus Palabras – todas Sus Palabras. Sólo piensen en ello: ¡todas Sus Palabras! Y Uds. eran Su Palabra. El era la Palabra, y Uds. eran parte de Su Palabra, y eso es la razón que Uds. fueron mandados acá para confirmar su lugar en la vida. No creo que Uds. captarán eso. El es la Palabra. ¿Ahora lo captan? El estaba en los pies en Lutero, en los muslos en Wesley, en los hombros en Pentecostés. ¿Ven lo que quiero decir? El es la Cabeza. Uds. tienen que ser una parte que se junta, esta hora que estamos viviendo ahora. No la parte de los pies, no la parte del muslo, no la parte del hombro, sino la parte del cuello.”

Y ahora vean ustedes, en los días del Rvdo. William Branham no estaban viviendo en la parte de los pies; no estaban viviendo en el tiempo de Lutero, o etapa o edad luterana; tampoco estaban viviendo en la edad wesleyana, que era aquí como él lo presenta el tiempo de los muslos; ni estaban viviendo tampoco en el tiempo de los hombros, la edad pentecostal; sino que estaban viviendo en el tiempo del cuello; pero más arriba del cuello está la cabeza, para más adelante vivir en el tiempo de la cabeza.

Y ahora miren ustedes, el tiempo de Lutero, aquí él dice que es la etapa de los pies; el tiempo de Wesley aquí dice que es la etapa de los muslos; el tiempo aquí de la edad pentecostal o edad de laodicea es el tiempo de los hombros, en donde él fue su mensajero; pero luego lo encontramos más arriba en esta parte, esta brecha, entre la séptima edad y la Edad de la Piedra Angular; esa es la parte del cuello ahí donde está el Espíritu Santo manifestado en el Rvdo. William Branham luego que él ha subido más arriba; pero más arriba de la etapa del cuello está la etapa de la cabeza que es la etapa de la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, cada persona en el tiempo que le toca vivir tiene que estar ubicada en la edad que le corresponde, ahí es donde Dios llama y junta a Sus escogidos de cada tiempo; y los llama y los junta por medio del mensajero que El envía en ese tiempo.

Y ahora, ya no estamos ni en la edad de los pies, ni en la edad de los muslos, ni en la edad de los hombros, ni en la edad del cuello que es esta etapa aquí, etapa del cuello; sino que estamos en la Edad de la Cabeza, la Edad de la Piedra Angular; donde Dios llama y junta a Sus escogidos y los prepara para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, de etapa en etapa y de edad en edad, lo más importante para estas almas que vienen del Cielo a la Tierra y que nacen en cuerpos mortales, corruptibles y temporales y que obtienen un espíritu del mundo, lo más importante es la vida eterna; y por eso esas personas toman su posición correcta y confirman su lugar en la vida eterna, confirman su lugar viviendo en esta vida terrenal y lo confirman para vivir eternamente con Jesucristo.

Para eso es que Dios nos ha enviado a este planeta Tierra: para vivir una temporada en estos cuerpos mortales; esta temporada que vivimos en estos cuerpos mortales es una experiencia única, la cual no se volverá a repetir para nosotros en cuerpos mortales; la próxima experiencia será en un cuerpo inmortal que será también experiencia única, pero para toda la eternidad.

Porque lo más importante para Dios y para Sus hijos es la vida eterna, para que sepan lo importante que es la vida eterna, leemos en San Juan, capítulo 3, verso 13 en adelante, donde dice:

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,

para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

Aquí podemos ver la bendición tan grande que nos ha traído Cristo en Su Primera Venida, para que todo aquel que en El cree no se pierda, no deje de existir, no sea echado en el lago de fuego, no sea condenado por Dios en el juicio final y por consiguiente no sea echado en el lago de fuego, sino que viva eternamente con Jesucristo; pero el que no cree ya ha sido condenado; ¿y luego qué pasará? En el juicio final será llamado, juzgado y condenado, y luego echado en el lago de fuego donde estará por una temporada de tiempo de acuerdo a la sentencia que le haya sido dictada por Cristo, donde estará sufriendo por un tiempo antes de dejar de existir completamente; porque Cristo dará para cada persona que será echada en el lago de fuego un tiempo; por eso dice que unos recibirán mayor condenación y otros menor condenación.

Y ahora, eso es para los incrédulos, pero para los creyentes será la vida eterna. Por eso Cristo dijo: “Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia.” Porque cuando la persona recibe a Cristo como su Salvador, lava sus pecados en Su Sangre y es bautizado en el Nombre del Señor Jesucristo y recibe el Espíritu Santo, ha encontrado el Reino de Dios y ha entrado al Reino de Dios, ha nacido en el Reino de Dios, y luego la demás cosas serán añadidas: los galardones que recibirán serán añadiduras (añadidos); pero lo principal es la vida eterna. Porque una persona puede decir: “Yo soy un rey.” Eso está muy bueno, pero si no tiene vida eterna será un rey que vivirá por una cantidad de tiempo, se morirá y dejará de ser rey, pero una persona que tiene vida eterna con Cristo y en Cristo, por cuanto ha sido lavado por la Sangre de Cristo, El nos ha limpiado con Su Sangre y nos ha hecho para nuestro Dios Reyes y Sacerdotes, ¿para cuánto tiempo? Para toda la eternidad.

Vean ustedes el porqué lo más importante es la vida eterna; sin vida eterna una persona que sea rey, será rey por un lapso de tiempo pequeño, pero después dejará de ser rey y se convertirá su cuerpo físico en polvo de la Tierra.

Ahora lo más importante podemos ver que es la vida eterna. El Rvdo. William Branham, nuestro amado hermano en Cristo, hablándonos de la importancia de la vida eterna, en uno de sus mensajes nos narra algo muy importante que nosotros no podemos dejar pasar por alto, está contenido en el mensaje: “Sediento Por Vida.”

Y todo hijo de Dios que viene a esta Tierra está sediento por vida eterna. Por vida eterna es que clama nuestra alma, ¿por qué? Porque hay vida eterna. Es como los ciervos que braman por agua, ¿por qué? Porque hay agua. No puede haber un clamor dentro del alma de la persona si no existe aquello que por lo cual está clamando.

Y ahora, el salmista dice {Salmo 42: 1 - Editor}:

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,

Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.”

¿Por qué? Porque existe Dios. Por eso el alma del rey David clamaba por Dios.

Y ahora, en una forma de drama el Rvdo. William Branham nos presenta algo muy importante aquí con relación a la vida eterna. Dice:

Si tomáramos un viaje en esta noche hacia al Cielo, y me encontrara con el padre Abraham y le dijera: ‘Abraham, ¿cual es la cosa más gloriosa que jamás has conocido? ¿Cual es la cosa más esencial que jamás has conocido?’ Abraham me diría: ‘La vida eterna’ (la vida eterna es lo más esencial, lo más glorioso).

Entonces tomaríamos otro viaje, y nuevamente iríamos, y llegaríamos con el gran arcángel Gabriel, el cual es el mensajero del pacto para la gente judía, y está parado a la Diestra de Dios, uno de las ordenes más altas de ángeles en el Cielo. Y yo le diría: ‘Gabriel, eres un ángel poderoso, eres amado de Dios y has estado aquí por tiempo incalculable y quizás conozcas todo con respecto al Cielo, dónde cada cosa está ubicada, por cuanto eres uno de los ángeles a la Diestra de Dios y conoces todos los secretos del Cielo. Tocaste la trompeta en la Primera Venida del Señor Jesús, anunciaste Su Primera Venida y anunciarás Su Segunda Venida; por lo tanto, debes ser un hombre o un ángel poderoso. Te quiero hacer esta pregunta: ‘¿En todos los tesoros de Dios, cual es la cosa más tremenda que has hallado en todos Sus tesoros?’ Puedo ver a Gabriel enderezandose en forma muy atenta y diciendo: ‘Lo más grande que he hallado entre los tesoros de Dios desde que me creó a mí es la vida. Dios me hizo para que pudiese vivir eternamente por la eternidad, y la vida es lo más grande que hay.”

La vida eterna. Una persona tener vida y que esa vida sea eterna, es lo más grande que hay para esa persona; y esa vida eterna está escondida ¿en quién? En nuestro amado Señor Jesucristo, y la obtenemos y somos así restaurados a la vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Salvador; sin El ninguna persona podrá ser restaurado a la vida eterna.

Bajo la Sangre derramada de Jesucristo entramos al Nuevo Pacto de Dios con vida eterna, porque la Sangre de Cristo derramada en la Cruz del Calvario es la Sangre del Nuevo Pacto; ninguna persona podrá estar bajo el Nuevo Pacto sin estar colocado bajo la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo. Si la persona confirma su lugar en la vida, la vida eterna, cuando le toca vivir en la Tierra ha obtenido vida eterna, ha sido restaurado a la vida eterna y ha recibido lo más grande que una persona puede recibir, y ha recibido la vida eterna, porque ha recibido al que es la vida eterna: nuestro amado Señor Jesucristo. El es la vida eterna y El es el dador de la vida eterna para todos los hijos e hijas de Dios, todas esas almas que vienen del Cielo, de Dios, a esta Tierra para confirmar su lugar en la vida, la vida eterna.

Y ahora hemos visto el propósito de nuestra existencia en este planeta Tierra: es para confirmar nuestro lugar en la vida eterna; por lo tanto en esta vida terrenal tenemos la oportunidad de confirmar nuestro lugar en la vida eterna.

Es como cuando una nación prepara un programa en donde habrá beneficios para miles o millones de personas y da a conocer su programa y dice: “Todas las personas que quieran recibir estos beneficios deben registrarse en ese programa, deben confirmar su lugar, su posición en ese programa, registrándose en ese programa para que puedan recibir esos beneficios.” Y se registran miles o millones de personas en ese programa. Como en los programas en los cuales les envían cheques o les dan comida, o les dan cheques para que hagan sus compras y cosas así, o les dan pensiones como el seguro social u otros programas, o programas de salud.

En todos esos programas encontramos que las personas se registran, y entonces ya al estar registrados cuando van a buscar los beneficios que ofrecen esos programas, los obtienen; y hay algunos beneficios que se los envían por correo; otros pues tiene que ir personalmente a buscarlos y así por el estilo; otros se reciben en hospitales (los programas de salud), y así por el estilo. Pero una persona que no esté registrada en esos programas puede decir:

—“¿Qué pasará que no me ha llegado el cheque de ese programa que dijeron, que implantaron en nuestra nación?”

—“Pues si no te registraste ¿cómo te va a llegar el cheque? Ni siquiera tu nombre está registrado allá en ese programa, ni tu dirección.”

—“¡Ah!, ¿pero tenía uno que registrarse?”

—“Pues claro que si ¡Si lo dijeron!”

Y ahora, ¿te has registrado en el Programa de salud eterna y de vida eterna de Jesucristo? Si no te has registrado no puedes esperar vida eterna, no puedes esperar resurrección si mueres físicamente y no puedes esperar tu transformación si no has quedado en ese Programa, recibiendo a Cristo como tu Salvador, lavando tus pecados en la Sangre de Cristo, siendo bautizados en Su Nombre y recibiendo el Espíritu Santo y manteniéndote escuchando Su Voz en cada momento, para así obtener cada día mayor conocimiento de todo Su Programa de salud eterna, de juventud eterna, de salvación eterna, de vida eterna, para cada uno de ustedes y para mí también, y del cuerpo eterno que El ha prometido para cada uno de ustedes y para mí también.

Y ahora, en cada etapa del Programa Divino Cristo llama por sus nombres a Sus ovejas, y cuando responden al llamado de Cristo quedan registradas en ese Programa, confirman su posición, su lugar, en el Programa de la vida eterna.

Y ahora, así ha sido de edad en edad, y ahora están siendo confirmadas las últimas personas en el Programa de la vida eterna, en el cual obtendremos el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado; están siendo registradas en el Programa de la vida eterna que Cristo ofrece para todos los creyentes en El.

Y ahora viviendo nosotros en esa última fase o etapa de ese Programa de vida eterna para los que tienen sus nombres en el Cielo escritos desde antes de la fundación del mundo, han estado respondiendo a ese Programa cientos o miles de personas; y han estado así confirmando su lugar en la vida, en la vida eterna, en el Programa de Cristo de salvación, y así hemos hecho de acuerdo a como Cristo dijo que teníamos que hacer.

Y los apóstoles también nos han enseñado cómo tenemos que hacer. Por ejemplo, cuando San Pablo estaba preso en una ocasión, el carcelero escuchó a Pablo y a Silas cantar en la cárcel, Pablo había sido azotado, pero estaba muy contento, porque todo había sido por causa de Cristo; por eso San Pablo decía que los padecimientos que faltaron a Cristo él estaba llevándolos; y también dijo que la Iglesia de Jesucristo, los padecimientos que faltaron a Cristo los llevaríamos nosotros; esto es para toda la Iglesia de Jesucristo.

Y ahora, esto es porque la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo y tiene que pasar por algunas etapas de sufrimiento, pero lo que sufrimos aquí en nuestra vida terrenal no es comparable con la gloria venidera que será manifestada en el cuerpo nuevo y eterno que hemos de recibir, en el cual ya no sufriremos más. “Si sufrimos con El reinaremos con El.”

Y ahora, veamos lo que dice Cristo en San Mateo, capítulo 16, versos 24 al 28:

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.

Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? (Recuerden que el alma de la persona es lo que en realidad es la persona, el cuerpo físico es una casa terrenal y el espíritu de la persona es otra casa de otra dimensión, una casa espiritual de otra dimensión, ya sea de la quinta si no ha creído en Jesucristo como su Salvador y no ha nacido de nuevo, o de la sexta si es un creyente nacido de nuevo). ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (No hay recompensa que el ser humano pueda dar por la salvación de su alma).

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras (El va a dar el pago correspondiente a cada persona).

De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

De entre los que estaban allí vivos hubo algunos que no vieron la muerte hasta ver al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino; pero todo eso fue en una visión, la visión del Monte de la Transfiguración donde Cristo mostró a Pedro, Jacobo y Juan lo que será la Venida del Hijo del Hombre en Su Reino; y siendo que algunos de los que estaban allí no gustarían la muerte hasta ver la Venida del Hijo del Hombre viniendo en Su Reino, nos muestra que de la Iglesia del Señor Jesucristo quedarán algunos hasta el Día Postrero, hasta el tiempo final que verán ya no una visión, sino el cumplimiento de aquella visión, verán la Venida del Hijo del Hombre con Sus ángeles en el Día Postrero sin ellos ver muerte, y esas personas están representadas en Pedro, Jacobo y Juan y también están representadas en Jesucristo.

Ahora, todo depende desde qué punto de vista enfoquemos todo lo que sucedió allí en el monte de la transfiguración, como personas que estarán vivas en la Tierra cuando la Venida del Hijo del Hombre sea hecha una realidad, pues están las personas que estarán vivas aquí que son creyentes, están representados en Pedro, Jacobo y Juan.

Y ahora, como personas que serán raptadas, están representados en Elías, como personas que serán transformadas y glorificadas, pues están representadas en Jesucristo; como personas que han muerto y serán resucitadas, pues están representadas en Moisés que murió, pero luego apareció en el Monte de la Transfiguración.

Y ahora, también podríamos ver aquí a los 144 mil en adición a la Iglesia del Señor Jesucristo, pero vamos a dejar esa partecita quieta por el momento. Ahora veamos la bendición tan grande que es seguir a Cristo tomando cada uno su cruz.

Y ahora, pasamos al capítulo 19 de San Mateo, versos 27 al 30, donde dice Jesús:

Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?

Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono (esto es en el milenio)... cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono de gloria (o sea, en el Trono de David), vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel (¿Y por qué se sentarán sobre 12 tronos los apóstoles? Porque el Reino Milenial será un Reino Teocrático, y un reino teocrático es llevado a cabo usando jueces y por eso ellos son colocados aquí como Jueces para juzgar a las 12 tribus de Israel y también como Reyes y también como Sacerdotes).

Y cualquiera que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.”

¿Ven que la vida eterna es lo más importante? Pues para estar con Cristo en el Milenio y sentarse sobre 12 tronos, los apóstoles tenían que tener vida eterna. Por lo tanto estos apóstoles que se sentarán en 12 tronos tienen vida eterna; Judas Iscariote por cuanto no tuvo vida eterna, pues no se sentará en uno de esos 12 tronos; pero otro que fue colocado por Dios en la posición o apostolado del cual cayó Judas Iscariote, pues ese otro se sentará en ese trono que perdió Judas Iscariote.

Así que el Programa de Dios sigue hacia adelante, y los 12 tronos serán ocupados. Pero también tenemos los siete ángeles mensajeros y los gentiles serán gobernados; y así como los hebreos serán juzgados por los 12 apóstoles (por 12 apóstoles), los gentiles por los mensajeros de la Iglesia del Señor Jesucristo, por cuanto las siete edades se han cumplido en medio de los gentiles y Dios ha enviado a Sus siete mensajeros de las siete edades en medio de los gentiles; cada edad se cumplió entre los gentiles y luego la Edad de la Piedra Angular se cumple entre los gentiles y se cumplirá también entre los hebreos.

Por lo tanto, así como cada mensajero tendrá una posición muy importante: será un rey, tendrá un trono y será rey, será sacerdote y juez también, en la Edad de la Piedra Angular el Mensajero de la Edad de la Piedra Angular tendrá una posición muy importante en el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo.

Cualquier persona pensará: “Bueno ya se acabaron las edades y los tronos que son concedidos a los siete ángeles mensajeros ya se llenaron.” Pues no se preocupen porque Cristo le conseguirá un lugar, un trono. Todos dirán: “No hay más tronos para ángeles mensajeros porque ya se llenaron con los siete ángeles mensajeros.” Pero miren ustedes: no hay ninguna cosa imposible para Dios, y para el que cree tampoco. Cristo dice:

Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” {Apocalipsis 3:21 - Editor}.

Y el que aparentemente no tenía un trono Cristo le dice: “Pues sientate conmigo aquí en el mío.” Así como el Padre le dio a Jesús que se sentará con El en Su Trono: “Así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en mi Trono.” Así es como Cristo sentará en Su Trono al Vencedor.

Y el Vencedor del tiempo final será el Angel de Jesucristo enviado para dar testimonio de estas cosas en las iglesias. Y así como el que se sentó en el Trono del Padre en el Cielo era un Angel Mensajero dispensacional, el Angel Mensajero dispensacional de la Dispensación de la Gracia, de la sexta dispensación, el que se sentará en el Trono con Cristo será un Angel Mensajero dispensacional también. Y así como el que se sentó en el Trono del Padre es el Hijo de Dios y el que se sentará con Cristo en Su Trono es Hijo de Jesucristo nuestro Salvador, y por consiguiente es un Hijo de Dios, un redimido por la Sangre de Jesucristo.

Y ahora, podemos ver que para obtener estas bendiciones se requiere la vida eterna.

Y ahora, todos los escogidos de Dios por cuanto han sido lavados con la Sangre de Cristo, Cristo nos ha limpiado con Su Sangre de todo pecado y nos ha hecho para nuestro Dios Reyes y Sacerdotes, y estaremos con Cristo en Su Reino y seremos todos Su Gabinete de Gobierno.

Vean cómo Cristo ha ido preparando Su Gabinete de Gobierno. Miren, en un país donde va haber un cambio de gobierno, el pueblo elige quién será el que se siente como presidente o gobernante de esa nación, y votan por esa persona.

Y ahora, todos los que desean que Cristo sea el Rey del séptimo milenio, el Rey del séptimo milenio, del Reino Milenial, hemos votado por Cristo al recibirlo como nuestro Salvador, y lo hemos proclamado nuestro Rey para nuestra alma; y en el trono de nuestra alma, de nuestro corazón, está reinando, y proclamamos que El reinará en este planeta Tierra durante el Reino Milenial.

Nosotros hemos votado por Cristo, y hemos votado porque Dios eligió desde antes de la fundación del mundo para reinar por el Milenio y por toda la eternidad.

Ahora nuestro voto no significa que al votar por El, El va a salir Rey; sino que nosotros hemos visto a quién eligió Dios para ser el Rey del séptimo milenio, para ser el Rey del Glorioso Reino Milenial, y nosotros hemos proclamado que nosotros queremos que El reine, y que nosotros estamos unidos a El trabajando en favor del establecimiento de ese Reino de Cristo, estamos trabajando en Su Obra para que El reine durante el séptimo milenio y por toda la eternidad.

Y ahora, nosotros estamos trabajando con Jesucristo, el que Dios ha elegido para ser el Rey del Milenio, para ser el Rey del pueblo hebreo y de toda la humanidad, y El es el Rey de reyes y Señor de señores, Rey de la séptima dimensión, Rey de la sexta dimensión y Rey de esta dimensión terrenal; los detalles de cómo El reinará en alguna ocasión los daremos hasta donde Dios nos permita; pero la cosa es que estaremos con El en ese Reino Milenial reinando como Reyes y Sacerdotes por una causa: porque Lo hemos recibido como nuestro Salvador y El está reinando en nuestras almas y El nos ha dado el tesoro más grande que un ser humano pueda tener: la vida eterna.

Sin vida eterna solamente serían palabras, pero con vida eterna es una realidad para cada uno de ustedes y para mí también, una realidad que ya la estamos viviendo en nuestro interior, pero que en el Reino Milenial la viviremos en carne en el cuerpo glorificado; y entonces nos diremos el uno al otro: “Verdaderamente lo más grande, lo más importante era la vida eterna, y ahora la tenemos manifestada aun en nuestro cuerpo en el cual vivimos (el cuerpo glorificado que hemos de recibir).”

Para cuando estemos en el Milenio comprenderemos mucho mejor lo que es la vida eterna; porque entonces la tendremos físicamente también; ya la tenemos en nuestra alma, la tenemos en nuestro cuerpo teofánico y pronto la tendremos en nuestro cuerpo físico, porque será eterno, inmortal e incorruptible, porque seremos transformados y seremos iguales a nuestro amado Señor Jesucristo, con un cuerpo teofánico eterno y con un cuerpo físico eterno también, y glorificado para vivir con El, con Cristo y con ese cuerpo nuevo por toda la eternidad, y con toda la flor de la juventud para toda la eternidad.

A la verdad que el que ignora la importancia de la vida eterna y no recibe a Cristo como su Salvador para recibir vida eterna es muy tonto; pues se conforma con - ni con un grano de arena, se conforma con la huella que deja un dedo al colocarlo en un recipiente de agua y lo saca (el dedo) y luego la huella que deja ahí por —digamos— 24 horas; es lo que la persona tiene de vida en su cuerpo físico, ¿y que huella dejó ahí? Se desapareció a los poquitos segundos.

Y así es el cuerpo físico: la persona lo obtienen cuando nace y algunos lo pierden el mismo año, otros a los 2 años, otros a los 5, otros a los 10, otros a los 20, otros a los 30, otros a los 40, otros a los 50, otros a los 60, otros a los 70, otros a los 80, otros a los 90, otros a los 100 y otros a los 110 —quizás— si llegan hasta allá, si pasan de los 100. Pero vean, después que lo pierden, luego al tiempo ya su carne desaparece, luego quedan los huesos y ni se sabe de quién son esos huesos si no se lee lo que dice encima, que está ahí el cuerpo de tal persona, porque ya pierde hasta la belleza física que tenía (si tenía alguna), después todos son iguales, su cuerpo físico y después nadie los quiere ver.

¿Ven? Porque la apariencia física en estos cuerpos mortales, esa apariencia física es vanidad, la tenemos por un tiempo y después desaparece, ya no la tenemos. Por eso Isaías, capítulo 40, y luego también Juan el Bautista dicen que la persona es como la yerba del campo y como la flor del campo que nace, crece, y luego viene el sol y le da, y luego se cae la flor de las plantas de flores y luego desaparece; así es la vida del ser humano en este cuerpo terrenal, ¿por qué? Porque no tiene vida eterna en sí mismo y por eso necesita a Alguien que tenga vida eterna para que le imparta vida eterna.

Y solamente hay uno que tiene vida eterna para impartirle vida eterna a los demás, y ése es nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso necesitamos recibir a Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu, Su Espíritu Santo, para así recibir la vida eterna y poder vivir por toda la eternidad con Jesucristo nuestro Salvador.

No hay otra forma para recibir vida eterna, sino a través de Jesucristo, porque la vida eterna está escondida en un Hombre: Jesucristo nuestro Salvador. La ciencia busca la vida eterna y todavía no la ha conseguido ¿por qué? Porque la vida eterna está en un Hombre que es nuestro amado Señor Jesucristo. A través de Jesucristo es que podemos conseguir la vida eterna. Cristo dijo:

Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.” San Juan, capítulo 14, verso 6, y San Juan, capítulo 11, verso 22, dice... 21 en adelante dice, cuando Jesús fue a resucitar a Lázaro, dice:

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo (Marta): Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.”

Y ahora vean cómo Cristo aquí se identifica como la Resurrección y la Vida. Y estando allí la Resurrección y la Vida, podía resucitar a Lázaro para ponerlo como ejemplo, como tipo y figura, de los que El resucitará en el Día Postrero, aunque tengan 100 años, 200, 500, 1000 ó 1500 ó 1900 años, o más, Cristo los resucitará si recibieron vida eterna, si confirmaron su lugar en la vida eterna cuando les tocó vivir en este planeta Tierra.

Y ahora, los últimos que están confirmando su lugar en la vida eterna, ¿quienes son y dónde están? Aquí estamos en esta ocasión, y todavía faltan más personas de confirmar su lugar en la vida eterna, y cuando hasta el último de los que tiene sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, confirme su lugar en la vida eterna, entonces vendrá la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos, y entonces entraremos físicamente a la vida eterna también.

Ya tenemos vida eterna en nuestra alma, tenemos vida eterna en el cuerpo teofánico, pero nos falta tener vida eterna en el cuerpo físico, y eso será con una transformación de nuestros cuerpos y una resurrección de los muertos en Cristo; y entonces tendremos un cuerpo igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo, glorificado con vida eterna.

Hemos visto este misterio de la vida eterna hasta donde hemos podido verlo en esta ocasión. Hemos visto que el Verbo que era con Dios y era Dios se hizo carne y lo conocimos por el nombre de Jesús, el cual nos dijo que El es la Vida Eterna, y es la Resurrección y es el Camino y es la Verdad; y nosotros somos parte de El, por lo tanto nosotros somos la Palabra también; estábamos en El y El siendo la Palabra, pues nosotros somos también la Palabra.

Y ahora, nos ha tocado a nosotros estar en esta dimensión terrenal para ser restaurados a la vida eterna, para recibir el tesoro más grande que un ser humano puede recibir: la vida eterna a través de Jesucristo nuestro Salvador. Ese es el tesoro más grande que la persona puede recibir: la vida eterna.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes dándoles testimonio de: “LA VIDA ETERNA.”

Manténgase cada uno de ustedes bien agarrado de Jesucristo nuestro Salvador, como se mantuvo Jacob agarrado del Angel de Jehová hasta que recibió la bendición. Manténgase cada uno de ustedes y yo también agarrado de Jesucristo nuestro Salvador hasta que recibamos la bendición de la transformación y así recibamos la bendición de la vida eterna física también, así como hemos recibido la bendición de la vida eterna en nuestro interior.

Que las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios y pronto todos los muertos en Cristo sean resucitados en cuerpos eternos y los que vivimos seamos transformados, y estemos todos con vida eterna física para ir a la Cena de las Bodas del Cordero y para estar en el Milenio y para estar en toda la eternidad. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención, y vamos a dejar nuevamente a nuestro amigo y hermano Félix Caro para continuar, él pasará mientras tenemos el cántico de Erica y América que nos habla del Hombre que nos transformó, y ése Hombre que nos transformó es nuestro amado Señor Jesucristo, primero nos transforma por dentro y después nos transformará físicamente como El lo ha prometido, primero nos transforma por dentro y después nos transformará por fuera dándonos el nuevo cuerpo. “El Hombre que nos transformó.”

El próximo Domingo estaré con ustedes también, o sea, todos estos días voy a estar con ustedes, hasta el cumpleaños también.

Que Dios los bendiga y les guarde a todos.

LA VIDA ETERNA.”

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