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Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes en y para esta actividad, para este culto de Santa Cena en donde tomaremos el pan, comeremos el pan y tomaremos el vino, la copa; elementos que representan, el pan el Cuerpo de Cristo y el vino la Sangre de Jesucristo derramada en la Cruz del Calvario.

Para lo cual quiero leer en San Lucas, capítulo 22, verso 7 al 20, donde dice:

Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.

Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos.

Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?

El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,

y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?

Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.

Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.

Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.

Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!

Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.

Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.

Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

LA SANTA CENA.”

La Santa Cena que los apóstoles practicaban en memoria de Cristo ya había sido representada en el Antiguo Testamento, en el cordero pascual que fue sacrificado en la víspera de la pascua en medio del pueblo hebreo cuando moraba en Egipto; la sangre de ese cordero pascual había sido colocada sobre el dintel y los postes de los hogares de los hebreos para la preservación de la vida de los primogénitos del pueblo hebreo, y el cordero había sido asado y colocado dentro de los hogares, y lo comieron durante la noche de la pascua; y mientras ellos comían el cordero pascual, a la media noche Dios hirió a los egipcios, la muerte llegó a los egipcios y los primogénitos de los egipcios murieron, desde el primogénito del faraón (el hijo del faraón) hasta el primogénito de los que estaban en la cárcel y también los primogénitos de los animales.

¿Y por qué no murieron los primogénitos de los hebreos? Porque ellos habían sacrificado el cordero pascual y habían aplicado la sangre de ese cordero pascual en el dintel y los postes de sus hogares; por lo tanto ellos estaban protegidos dentro de esos hogares, la muerte no podía entrar allí. Dios dijo: “Yo veré la sangre y pasaré de vosotros.” No dejaría entrar la muerte a esos hogares, porque ellos tenían el sacrificio del cordero pascual y su sangre aplicada.

Y ahora, todo esto es tipo y figura del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, y Su Sangre es aplicada en la puerta y dinteles y postes de nuestra alma, de nuestro corazón, para que la muerte no pueda entrar a nuestra alma y nuestra alma pueda vivir eternamente.

En este planeta Tierra la muerte está matando espiritualmente a seres humanos, pero los que tienen la Sangre aplicada en su alma, en su corazón, no pueden morir; porque Dios no permite que la muerte entre al alma de esas personas; por lo tanto esas personas vivirán eternamente, entrarán a la tierra prometida del nuevo cuerpo y entrarán a la tierra prometida del Glorioso Reino Milenial. Esas personas son las que salen en el éxodo con Jesucristo, reciben Vida Eterna al recibirlo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, ser bautizados en Su Nombre y luego recibir el Espíritu Santo, y así están completamente libres, aunque pasaron por una etapa de esclavitud.

El diablo tiene en esclavitud a todo ser humano que nace en este planeta Tierra; pero Cristo es nuestro Libertador, el cual nos liberta del pecado del mundo, del imperio del faraón (del faraón que es el diablo).

Y ahora, podemos ver que Cristo ha llevado a cabo una liberación espiritual para todos los hijos de Dios; y en este tiempo final en adición llevará a cabo también una liberación física cuando nos transforme a nosotros los que vivimos y a los muertos en Cristo los haya resucitado en cuerpos eternos, porque Cristo es nuestro Libertador.

Y esta liberación es para todos aquellos que tienen la Sangre del Cordero de Dios aplicada en sus corazones, en sus almas y están comiendo la Carne del Cordero de Dios.

Encontramos también en el Antiguo Testamento que Dios le apareció a Abraham como Melquisedec, ese era Jesucristo en Su cuerpo teofánico como Sumo Sacerdote del Templo Celestial, Sacerdote del Dios Altísimo, era el Angel del Pacto como Sumo Sacerdote; y Abraham que regresaba de la victoria obtenida sobre aquellos reyes (cinco reyes) que habían llevado cautivo a Lot y su familia y a muchas personas de Sodoma; cuando Abraham vence a esos reyes y liberta a Lot, tipo y figura de la liberación que la simiente de Abraham llevará a cabo de Lot, y Lot representa las vírgenes insensatas.

Y ahora, veamos lo que todo esto significa en el Programa Divino. Recuerden, cuando venía victorioso Abraham, le apareció Melquisedec; Abraham pagó a Melquisedec los diezmos de todo y allí estaba diezmando también Leví que estaba en los lomos de Abraham, y Melquisedec le dio pan y vino a Abraham y bendijo a Abraham. Allí tenemos el tipo y figura del Cuerpo de Cristo y de la Sangre de Cristo para el establecimiento de un Nuevo Pacto. Tenemos allí la santa cena en el tiempo de Abraham, siendo dada a Abraham por Melquisedec.

Y veamos lo que sucederá con la simiente de Abraham en el tiempo final; dice el Rvdo. William Branham en el mensaje: “¿Quién es este Melquisedec?:”

Cuando Abraham se encontró con El (o sea, con Melquisedec), El era Melquisedec. El revela aquí lo que todos los atributos harán en la terminación final, cada hijo de Abraham. Cada hijo de la fe absolutamente hará la misma cosa. Pero yo quiero mirar cómo tenemos que venir.”

Y ahora pasamos a la página 24 de este mismo mensaje: “¿Quién es este Melquisedec?,” dice... Recuerden que Melquisedec es el mismo Señor Jesucristo pero en Su cuerpo teofánico. Vamos a ver un poquito para que tengan el cuadro claro. Dice... página 16 vamos a leer primero, dice:

Ahora, la diferencia entre El y Ud. como un hijo... Ven, El fue en el comienzo la Palabra (o sea, la teofanía, el Verbo), un cuerpo en MORPHE. El entró y vivió en eso en la persona de Melquisedec (o sea, vivió en ése cuerpo teofánico). Entonces nunca oímos más de Melquisedec, porque El se convirtió en Jesucristo. Melquisedec fue el Sacerdote, pero Se convirtió en Jesucristo. Ahora, Uds. no pasaron por eso (o sea, no pasaron por el cuerpo teofánico).”

Vean, Melquisedec se convirtió en Jesucristo y por eso Jesucristo es el Sumo Sacerdote del Templo Celestial haciendo Intercesión por cada persona que tiene su nombre escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero; por eso cuando murió no llevó Su Sangre al templo terrenal, sino al Templo Celestial. Siendo el Sumo Sacerdote, así como el sumo sacerdote entraba al lugar santísimo con la sangre del sacrificio, ahora Cristo asciende al Cielo y lleva Su propia Sangre al Lugar Santísimo, al Trono de Dios, la coloca allí como Sumo Sacerdote, coloca Su propia Sangre allí para la reconciliación de cada hijo e hija de Dios, para la reconciliación del Israel Celestial con Dios bajo la Sangre del Nuevo Pacto.

Y ahora, en el Nuevo Testamento encontramos que ya no se requiere la sangre, ni del cordero pascual que se sacrificaba el día 14 del mes primero del calendario eclesiástico o religioso, ni se requiere tampoco el sacrificio y la sangre del macho cabrío de la expiación que se ofrecía el día diez del mes séptimo de cada año. ¿Por qué? Porque Jesucristo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo como dijo Juan el Bautista en el capítulo 1 de San Juan, y también Jesucristo es el Macho Cabrío de la Expiación para la reconciliación de todos los que están escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora, Cristo es el Sumo Sacerdote y por consiguiente es el Intercesor, el que intercede por nosotros ante la Presencia de Dios; lo mismo que hacía el sumo sacerdote en el lugar santísimo el día diez del mes séptimo de cada año del calendario eclesiástico.

Y ahora, somos reconciliados con Dios por medio de la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

Hemos visto el porqué tuvo que venir Melquisedec, el Angel del Pacto, en carne humana en la Persona de Jesús para morir en la Cruz del Calvario, derramar Su Sangre, Su cuerpo ser partido y Su Sangre ser derramada, para establecer un Nuevo Pacto con la Casa de Israel y con toda persona que tiene su nombre escrito en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero.

Ahora, el pueblo hebreo no ha entrado al Nuevo Pacto porque no ha recibido a Cristo como su Salvador —el pueblo hebreo como nación—; pero miles o millones de hebreos han entrado al Nuevo Pacto por medio de la Sangre del Nuevo Pacto derramada en la Cruz del Calvario, por medio de la Sangre de Jesucristo derramada en la Cruz del Calvario, y millones de gentiles también han entrado al Nuevo Pacto por medio de la Sangre del Nuevo Pacto.

Encontramos en Isaías, capítulo 42, que Dios refleja aquí en este capítulo, refleja a Cristo en un rey y como un rey. En este capítulo tenemos un hermoso reflejo de la Primera Venida de Cristo, dice:

He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento;

he aquí que he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones (aquí tenemos la profecía de la Venida del Mesías, vean).

No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.

Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:

Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,

para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.

Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.

He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.

Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los moradores de ellas.”

Aquí tenemos la profecía de la Venida del Mesías y el Nuevo Pacto que sería establecido por Cristo, el Mesías. También en el capítulo 49 de Isaías, nos dice... capítulo 19 de Isaías, o más bien capítulo 49 de Isaías, verso 8, dice:

Así dijo Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la tierra, para que heredes asoladas heredades;

para que digas a los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.

No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a manantiales de aguas.”

Y ahora, Cristo siendo el Buen Pastor es el que pastorea a Sus ovejas, las cuales El llama y junta en Su Cuerpo Místico de creyentes y entran así al Nuevo Pacto bajo la Sangre del Nuevo Pacto que es la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador; porque Cristo ha sido colocado por Pacto para el pueblo; y bajo la Sangre de Cristo entramos nosotros al Nuevo Pacto y estamos seguros bajo el Nuevo Pacto para así nuestra alma vivir eternamente, para que nuestra alma no tenga que morir, porque está escrito: “El alma que pecare morirá.” Pero la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado, por lo tanto, la muerte no entrará a nuestra alma, nuestra alma vivirá por toda la eternidad, porque la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado.

Por eso conmemoramos la muerte del Señor Jesucristo y Su sepultura y Su resurrección. Vean ustedes: muerte, sepultura y resurrección en el bautismo cuando somos bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Su muerte también la conmemoramos cuando tomamos la Santa Cena.

El pan representa Su cuerpo, y Cristo es el Verbo, la Palabra; por lo tanto el pan representa a Cristo, la Palabra, representa al Verbo que se hizo carne; y el vino representa la Sangre del Señor Jesucristo, y por consiguiente estando la Vida de la Sangre en Cristo y siendo la Vida de la Sangre el Espíritu Santo, el vino representa la Sangre de Cristo; pero no podemos ver literalmente la Sangre de Cristo, pero cuando viene el Espíritu Santo que es la Vida de la Sangre, la Sangre de Cristo es aplicada en nuestra alma. Estando la Vida de la Sangre, tenemos la Sangre de Cristo en nuestra alma aplicada por el Espíritu Santo que es la Vida de la Sangre.

Y ahora, Cristo dice: “El que no coma mi carne y beba mi sangre, no tiene vida permaneciente en sí mismo.” Eso está en San Juan, capítulo 6, donde nuestro amado Salvador nos habla de este misterio de comer Su Carne y beber Su Sangre.

Cristo hablándonos de este misterio es claro, diciendo: “El que no coma mi Carne y beba mi Sangre, no tiene vida permaneciente en sí mismo.” Capítulo 6, verso 50, dice... vamos a leer, capítulo 6, verso 47, para tener el cuadro claro, dice:

De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.

Yo soy el pan de vida.

Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron.

Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera.

Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.

Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.

Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí.

Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.”

Y ahora, ¿cómo vamos a comer la carne del Hijo del Hombre y a beber Su Sangre? Siendo que El es el Verbo hecho carne, cuando nos comemos Su Palabra nos estamos comiendo Su carne, y cuando recibimos el Espíritu Santo estamos bebiendo Su Sangre y estamos obteniendo Vida Eterna y estamos obteniendo el nuevo nacimiento.

Y en la Santa Cena nosotros representamos, en el pan el cuerpo de Cristo crucificado por nosotros y en el vino representamos Su Sangre derramada por todos nosotros; y representamos ahí que hemos comido Su Carne y hemos bebido Su Sangre, representamos ahí que hemos recibido Su Palabra, hemos creído en Su Primera Venida y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario como Cordero de Dios para quitar el pecado del mundo, y hemos recibido Su Espíritu Santo que es la Vida de la Sangre. Todo eso es representado en la Santa Cena.

Por lo tanto, en esta tarde tomemos la Santa Cena conscientes de lo que significa para nosotros. Y para tomar la Santa Cena recordamos las palabras de San Pablo en el capítulo 11, versos 23 en adelante, donde nos dice {Primera de Corintios - Editor}:

Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.”

O sea, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios al Cuerpo Místico de Cristo, y Cristo se levante del Trono del Padre, el Trono de Intercesión y tome el Título de Propiedad, lo abra y reclame todo lo que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, y resucite a los muertos en Cristo y nos transforme a todos nosotros.

Hasta que seamos transformados, al tomar la Santa Cena, comer el pan y beber el vino, tomar el vino, la muerte del Señor anunciamos hasta que El venga, hasta que El termine Su Obra de Intercesión en el Cielo y venga y reclame todo lo que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, resucite a los muertos en Cristo y a nosotros nos transforme.

Y ahora, San Pablo nos dice {Primera de Corintios 11:27 - Editor}:

De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.”

Será culpado del Cuerpo y de la Sangre del Señor como si hubiese matado a Cristo, si hubiese crucificado a Cristo. ¿Por qué? Porque por causa de nuestros pecados fue que Cristo fue crucificado. Nuestros pecados lo llevaron a la Cruz del Calvario, lo llevaron a la muerte.

Y toda persona que no recibe a Cristo como su Salvador y lava sus pecados en la Sangre de Cristo, y es bautizado en Su Nombre y recibe el Espíritu Santo, es responsable de la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario y por consiguiente será culpado de la muerte de nuestro amado Señor Jesucristo, a causa de que fueron los pecados de la raza humana los que llevaron a Cristo a la muerte en la Cruz del Calvario.

Pero los que han recibido a Cristo como su Salvador y han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, y han sido bautizados en Su Nombre y han recibido Su Espíritu Santo están libres de condenación; por lo tanto están sin pecados, y no serán condenados sino que han sido salvados por nuestro amado Señor Jesucristo. “El que en El cree no es condenado, sino que pasó de muerte a vida, pero el que no cree ya es condenado.” {San Juan 3:18- Editor}

...Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.

Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen (y muchos han muerto).

Si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;

mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.”

Cada uno pruébese a sí mismo antes de comer el pan y tomar el vino, y haga un inventario de su vida; y de todo pecado que no se ha arrepentido y no ha confesado a Cristo, arrepiéntase, confiéselo a Cristo, vaya a Cristo basado en el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario, coloque sus pecados en ese Sacrificio y en la Sangre derramada de Cristo en la Cruz del Calvario, y la Sangre de Jesucristo lo limpiará de todo pecado.

Todo pecado que es colocado en la Sangre de Cristo desaparece, como toda mancha que es colocada en el cloro o blanqueador desaparece; toda mancha de tinta que está en una prenda de vestir, cuando se coloca en el blanqueador (o sea, en el cloro) desaparece y nadie la puede encontrar; y eso es lo que hace la Sangre de Cristo con nuestros pecados: los desaparece de nosotros, porque la Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado, es el blanqueador, el cloro, que necesita toda persona para quitar los pecados de su vida, de su alma.

Así que pruébese cada uno a sí mismo y confiese a Cristo toda falta, todo error y todo pecado, y la Sangre de Cristo lo limpiará de todo pecado que todavía no haya confesado a Cristo, y estará listo para tomar la Santa Cena, si ha sido bautizado ya en el Nombre del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver todo este simbolismo del cordero pascual allá en el éxodo, que el pueblo hebreo sacrificó, y también del pan y el vino que le dio Melquisedec a Abraham, y también de la última cena que tomó Cristo, y luego la santa cena que los discípulos de Jesucristo, los apóstoles, con toda la Iglesia tomaban allá en el tiempo de los apóstoles y luego en el tiempo de los diferentes ángeles mensajeros.

Vean ustedes, el pan representa el Cuerpo del Señor Jesucristo, y El es el Verbo, la Palabra, y el vino representa Su Sangre, y la Vida de la Sangre es el Espíritu Santo; si tenemos el Espíritu Santo, tenemos la Sangre aplicada en nuestra alma.

Así como le dio pan y vino Melquisedec a Abraham, Cristo, vean ustedes, nos da el cuerpo teofánico, nos da el vino que es el Espíritu Santo, y nos dará el cuerpo físico, eterno y glorificado en el Día Postrero.

Hay un misterio muy grande, pues Cristo para el Día Postrero a la descendencia de Abraham, tanto a los que ya han partido como a los que vivimos, nos estará dando de Su Carne y de Su Espíritu, cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible y glorificado como el Cuerpo Suyo, y nos estará dando también el cuerpo teofánico, el cual recibimos al recibir Su Espíritu Santo.

Y ahora vean ustedes, todo eso está representado en el pan y el vino que Melquisedec le dio a Abraham, y está representado en el cordero pascual y su sangre aplicada en el dintel de los postes para la preservación de la vida de los primogénitos.

Y ahora para la preservación de la vida de los Primogénitos de Dios, que son los escogidos de Dios, tenemos el Cordero Pascual, a Jesucristo nuestro Salvador y Su Sangre aplicada por el Espíritu Santo en nuestra alma.

Y todo eso lo representamos en la Santa Cena. Por lo tanto tomemos la Santa Cena consientes de lo que representa en el Programa Divino para Dios y para nosotros; y tomemos la Santa Cena dignamente, habiendo lavado nuestros pecados en la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

LA SANTA CENA.”

Lo mismo que sucedió con Abraham, en el tiempo final cuando se complete el número de los escogidos de Dios, sucederá con la descendencia de Abraham, la Simiente Celestial de Abraham, y después con la descendencia terrenal en donde 144 mil Lo recibirán.

Ya con lo que hemos escuchado tenemos suficiente para tomar la Santa Cena conscientes de su significado. El pan no es literalmente el Cuerpo de Jesús, solamente lo tipifica, lo representa, y el vino no es la Sangre literal de Jesucristo sino que representa la Sangre de Jesucristo. Así como el cordero pascual que el pueblo hebreo sacrificó no era Jesucristo, sino que representaba a Jesucristo, y la sangre del cordero pascual representaba la Sangre de Jesucristo que sería derramada por todos nosotros.

Y cuando Cristo tomó la última cena, El dijo que aquel pan era Su Cuerpo, pero vean ustedes Su cuerpo estaba allí y el pan era producto del trigo.

Y ahora, aquel pan literalmente no era el cuerpo de Cristo pero representaba el Cuerpo de Cristo, y el vino no era la Sangre de Cristo pero representaba la Sangre de Cristo. Por eso Cristo dijo: “Esta copa es la Sangre del Nuevo Pacto que por vosotros es derramada.” Estaba representando, tipificando, la Sangre de Cristo que iba a ser derramada por todos los hijos e hijas de Dios.

Ahora podemos ver el gran significado de la Santa Cena. Por lo tanto, tomad la Santa Cena en memoria de nuestro amado Señor Jesucristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario por cada uno de nosotros.

Es un memorial, es en memoria de Jesucristo y Su Sacrificio en la Cruz del Calvario por todos nosotros; como la pascua que el pueblo hebreo efectuaba cada año, el día 14 de cada año sacrificaba al cordero pascual, era en memoria de aquel cordero pascual que había sido sacrificado el día 14, en la víspera de la pascua, para luego el pueblo hebreo salir en la mañana del día de la pascua, el día de la pascua que era el día 15, en la mañana salía el pueblo hebreo libre. O sea, que la pascua que el pueblo hebreo ofrecía estaba señalando aquella primera pascua que fue efectuada y la liberación del pueblo hebreo, el cual tenía el cordero pascual y su sangre aplicada en el dintel y los postes de las puertas de sus hogares.

Y ahora, la Pascua del Nuevo Testamento es el Cordero Pascual, Jesucristo, que fue sacrificado en la Cruz del Calvario, y bajo la Sangre de Jesucristo que es la Sangre del Nuevo Pacto, entramos nosotros al Nuevo Pacto con Dios y somos reconciliados con Dios. Pablo decía: “Reconciliaos hoy con Dios.” ¿Por qué? Porque hay un Nuevo Pacto bajo la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo derramada en la Cruz del Calvario, lo cual representamos en la Santa Cena.

Y el Rvdo. William Branham en la página 22 del mensaje: “Comunión” predicado en el 1962, dice:

Ahora, permitame terminar al decir estas palabras antes de pasar a la mesa de la comunión; la Sangre y el cuerpo del Señor mezclados con fe, y la Sangre y el cuerpo, eso es el espíritu y la Palabra. Mezclados con fe equivale a la vida eterna: ‘el que come mi carne y bebe mi Sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré en el Día Postrero.’

Ahí lo tienen, ¿qué es? La comunión del Señor, la Palabra y el Espíritu, esta vida está en la Sangre, la Palabra y el Espíritu equivalen a la vida eterna por medio de la fe en el Señor.”

Ahora, en la Santa Cena es tipificado el cuerpo de Cristo que nosotros hemos comido al comer Su Palabra, al recibirlo como nuestro Salvador; y en el vino es representada la Sangre de Cristo que es aplicada a nuestra alma por el Espíritu Santo, al entrar el Espíritu Santo a nosotros y recibir así el bautismo del Espíritu Santo y estar bajo la Sangre del Nuevo Pacto.

Que las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador sean sobre todos ustedes y que Cristo perdone todas nuestras faltas, errores y pecados que no habían sido confesados a Cristo, pero que son confesados en esta tarde, y que todos tomemos en esta tarde dignamente la Cena del Señor, recordando la muerte del Señor Jesucristo hasta que El venga en el cumplimiento de Su Segunda Venida en toda Su Plenitud, cuando haya terminado Su Obra de Intercesión en el Cielo.

Y que toda persona que esté enferma, al tomar la Santa Cena, que es tipo del cuerpo y la Sangre de Cristo, sea sanado. Y los que estén con cualquier enfermedad espiritual también sea libertado, sea sanado espiritualmente, y los que tengan cualquier problema reciban la solución a todos sus problemas, y venga gozo y paz y regocijo en el alma de todos los que en esta tarde tomarán esta Santa Cena en memoria del Señor Jesucristo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y ahora pasamos a la Santa Cena para recordar la muerte del Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario y Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario por todos nosotros, para lo cual pasaré para estar con ustedes allá, mientras cantamos todos un cántico que nos habla acerca del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario; puede ser “En la Cruz.”

Que Dios les continúe bendiciendo y dentro de unos minutos estaremos ya tomando la Santa Cena.

LA SANTA CENA.”

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