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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes en este culto de Santa Cena, en el cual conmemoramos nuestra Redención, llevada a cabo por Jesucristo nuestro Salvador. En donde representamos el Cuerpo de Cristo sacrificado por nosotros en el pan, y en el vino representamos la Sangre de Cristo derramada por nosotros para limpiarnos de todo pecado.

Es un misterio grande la Santa Cena, pero es un misterio que es revelado en cuanto a las cosas que ya sucedieron, y sobre las cuales está basada la Santa Cena; porque la Santa Cena nos habla de lo que ya sucedió para nuestra Redención, y nos anuncia también las cosas que sucederán. Por lo tanto es un misterio la Santa Cena, el cual es revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Para poder comprender este misterio leemos en San Lucas, capítulo 22, verso 7 hasta el verso 20, donde dice (esto fue la última cena que tuvo Jesucristo con Sus discípulos), dice:

Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua.

Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, preparadnos la pascua para que la comamos. Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la preparemos?

El les dijo: He aquí, al entrar en la ciudad os saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle hasta la casa donde entrare,

y decid al padre de familia de esa casa: El Maestro te dice así: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?

Entonces él os mostrará un gran aposento alto ya dispuesto; preparad allí.

Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la pascua.

Cuando era la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.

Y les dijo: ¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!

Porque os digo que no la comeré más, hasta que se cumpla en el reino de Dios.

Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;

porque os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta que el reino de Dios venga.

Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.

De igual manera, después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

EL MISTERIO DE LA SANTA CENA.” Ese es nuestro tema.

Cristo en la última cena o última pascua que tuvo con Sus discípulos, la cual se realizó en el mes de Abid, que es Abid o Nisán, del calendario religioso del pueblo hebreo; fecha en que se conmemoraba la pascua del pueblo hebreo, la cual había sido establecida por Dios para el pueblo hebreo, y la cual era un memorial, era en memoria de aquella pascua que ellos habían... [Aquí hubo un corte en el audio original —Editor]... allá en Egipto, en memoria de aquella pascua que habían tenido en Egipto, en donde sacrificaron el cordero pascual el día 14 y comieron durante la noche del día 15.

La noche es primero y después viene el día para el pueblo hebreo, conforme a la Biblia; por lo tanto en la tarde del día 14 a la caída del sol, luego terminó el día 14 y comenzó el día 15, y comenzó luego la noche del día 15; y durante esa noche ellos comieron la pascua y tenían la sangre de ese cordero pascual aplicada en los postes y dintel de las puertas de sus hogares; porque esa noche la muerte heriría a todos los primogénitos en Egipto, pero la promesa era que Dios vería la Sangre, y no permitiría entrar al heridor en esos hogares que tendrían la sangre del cordero pascual aplicada en el dintel y los postes de las puertas de sus hogares; aquí tenemos la promesa.

Vean, los hebreos a causa de que tenían un profeta (el profeta Moisés); y por cuanto toda revelación viene siempre a un profeta, la revelación correspondiente a aquel tiempo, para el pueblo hebreo, vino por medio del profeta Moisés, él era el que recibía de Dios esa revelación, y por consiguiente él era el hombre que conocía los misterios de Dios para aquel tiempo, y los daba a conocer al pueblo hebreo. Por lo tanto él conoció la forma de escapar del juicio divino para todos los primogénitos, él conoció cómo evitar la muerte de los primogénitos, porque Dios le reveló la forma.

Dice en Exodo, capítulo 12 (dice), verso 3 en adelante, dice:

Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.

Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán uno según el número de las personas; conforme al comer de cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero (o sea, ‘conforme al comer de cada hombre haréis la cuenta sobre el cordero.’).

El animal será sin defecto, macho de un año; lo tomaréis de las ovejas o de las cabras.

Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.

Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.

Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.

Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.

Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.

Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová.

Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová.

Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.”

Aquí tenemos la Orden divina de la pascua para el pueblo hebreo, para la preservación de la vida de los primogénitos del pueblo hebreo, para la preservación de la vida del Israel terrenal.

Luego, hablando para el pueblo hebreo, a continuación dice:

Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.”

Esto que harían (la pascua) para la preservación de la vida de los primogénitos, y para así luego salir libres los hijos de Israel de Egipto, y obtener así la redención, que es la liberación del pueblo hebreo por el Dios creador de los Cielos y de la Tierra, para llevarlos a la tierra prometida.

Vean ustedes, todo esto que fue hecho en ese día 14 y luego el día 15, durante la noche del día 15, en donde se comieron el cordero asado, y la sangre estuvo aplicada en el dintel y los postes de sus hogares, para la preservación de la vida de los primogénitos del pueblo hebreo; encontramos que eso que sucedió allí y preservó la vida de los primogénitos, luego en memoria de ese gran evento histórico en favor del pueblo hebreo, lo conmemorarían celebrando la pascua en esa misma fecha, en cada año en medio del pueblo hebreo. Y al entrar a la tierra prometida, también celebrarían en el mes de Nisán, que es el mes de Abid, el día 14 sacrificarían la pascua y la comerían el día 15 en la noche. Y recuerden que la noche comienza, es primero y después viene el día.

Ahora, vean ustedes cómo luego la pascua que el pueblo hebreo celebraba cada año, era en memoria de aquella pascua que habían celebrado en Egipto, para la liberación de ellos, y para la preservación de la vida de los primogénitos del pueblo hebreo. Dios dijo: “Yo veré la sangre y pasaré de vosotros.” Por lo tanto el juicio divino no caería sobre los primogénitos del pueblo hebreo. Ya la pascua había sido mostrada.

Cuando Melquisedec le apareció a Abraham, había sido mostrada la Santa Cena, que luego en el Nuevo Testamento tendría los hijos e hijas de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, vean ustedes cómo esta pascua, que después el pueblo hebreo realizaba, era en memoria de aquella pascua que habían realizado para la preservación de la vida de los primogénitos, y para luego la liberación del pueblo hebreo; era en memoria entonces de la redención de Israel.

Y ahora, fue en una pascua, la última pascua que celebró Cristo con Sus discípulos, que aquella pascua del pueblo hebreo que hablaba del pasado y que también señalaba para el futuro una nueva Pascua, que sería realizada para la preservación de la vida de los Primogénitos de Dios, del Israel Celestial, de los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, vean ustedes, cuando llegó allí el Cordero Pascual, Jesucristo, en esa última pascua se estaba actualizando la pascua nuevamente, para una nueva dispensación y para el Israel Celestial, para un pueblo que sería formado por hebreos y por gentiles.

Y ahora, Cristo en la última pascua, vean ustedes, celebró su última pascua, ¿dónde? En un aposento alto que tenía un hombre, el padre de familia de esa casa donde El celebró la pascua. Y la señal de dónde se llevaría a cabo la última pascua era un hombre con un cántaro de agua, o sea, un aguador, uno que llevaba agua; o sea, que los discípulos de Jesucristo verían al aguador llevando agua en un cántaro para una casa, seguirían a ese hombre, y donde entrara ese hombre, allí hablarían con el padre de familia y preguntarían: “¿Dónde está el lugar preparado para que el Señor celebre la pascua con Sus discípulos?” — “El os mostrará un aposento alto ya preparado, allí preparad todo, preparad la pascua allí.”

Y ahora, ya que el pan representa el Cuerpo de Cristo y el vino representa la Sangre de Cristo, y el Cuerpo de Cristo es el Verbo hecho carne, El es la Palabra, el Verbo, la Palabra, y la Vida de la Sangre es el Espíritu Santo, es muy importante comprender que El dijo: “El que no come mi Carne y bebe mi Sangre no tiene vida permaneciente en si.”

Al tomar la Santa Cena, lo hacemos en memoria de Cristo, conmemorando la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, en donde El dio por nosotros Su Cuerpo para ser crucificado, ser partido por nosotros, y derramó Su Sangre para limpiarnos de todo pecado.

Eso es lo que nos muestra en cuanto a un memorial de algo que sucedió en el pasado. Por lo tanto, la Santa Cena representa a Cristo muriendo en la Cruz del Calvario y derramando Su Sangre Preciosa, representa el Cuerpo de Cristo y la Sangre de Cristo, la Sangre del Nuevo Pacto, para colocar a los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero bajo un Nuevo Pacto, bajo la Sangre del Nuevo Pacto, que es la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo.

Cuando tomamos la Santa Cena estamos recordando todas estas cosas por las cuales Cristo murió. Por lo tanto están representadas en la Santa Cena, el Cuerpo de Cristo y la Sangre de Cristo, y todas las bendiciones en Cristo para cada uno de Sus hijos, todas las bendiciones de la Redención.

Toda bendición de Cristo para Sus redimidos está contenida simbólicamente la Santa Cena; porque ahí simbólicamente está contenido en el pan, el Cuerpo de Cristo, y en el vino, Su Sangre derramada en la Cruz del Calvario para quitar nuestros pecados.

O sea, que todo el Programa de Redención de Cristo en Su Primera Venida está contenido simbólicamente en la Santa Cena. Ahí en la Santa Cena está contenido simbólicamente todo lo que El ha hecho por nosotros.

Cuando tomamos la Santa Cena estamos conmemorando nuestra Redención, realizada por nuestro amado Señor Jesucristo, que dio Su Cuerpo por nosotros y derramó Su Sangre por nosotros; y estamos conmemorando nuestra liberación realizada por Cristo y nuestra entrada a un Nuevo Pacto con Dios.

Y ahí en la Santa Cena está contenida simbólicamente nuestra sanidad, del alma y también del cuerpo.

Vean todo lo que está contenido en la Santa Cena.

Y cuando comemos o tomamos la Santa Cena, y comemos el pan y tomamos el vino, estamos dando testimonio y conmemorando la Obra Redentora de Cristo, donde El dio Su Cuerpo por nosotros y derramó Su Sangre por nosotros. Eso es mirando hacia lo que ya sucedió.

Y mirando al presente y mirando al futuro, estamos dando testimonio que hemos estado comiendo Su Carne y bebiendo Su Sangre, que hemos estado recibiendo y creyendo la predicación del Evangelio, que es la revelación de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, como Cordero de Dios, quitando el pecado del mundo, como lo presentó Juan el Bautista.

Nos estamos comiendo esa Palabra revelada, que es Cristo revelado en Su Primera Venida como el Cordero de Dios en Su Obra de Redención. Y nos estamos bebiendo Su Sangre al recibir Su Espíritu Santo. Al recibir Su Palabra, porque El es el Verbo, la Palabra, al comernos Su Palabra revelada nos estamos comiendo Su Carne, y al recibir Su Espíritu Santo estamos bebiendo Su Sangre, porque la Vida de la Sangre es el Espíritu Santo; porque la Vida de Cristo, la Vida de la Sangre de Cristo, salió de El y viene al creyente que lo recibe como Su Salvador, lava sus pecados en Su Sangre, y es bautizado en Su Nombre, y recibe el don del Espíritu Santo, y así recibe la Vida de la Sangre.

Y ahora, al recibir la Vida de la Sangre en su alma, al recibir el Espíritu Santo en su alma, la persona ha nacido de nuevo, y tiene la señal de la Sangre, que es el Espíritu Santo, aplicada en la puerta de su corazón, en el dintel y los postes de la puerta de su alma.

Por lo tanto, durante la noche de las siete edades y en este tiempo, en donde esta ya rayando el alba, la muerte ha estado pasando, la muerte espiritual ha estado pasando por la Tierra en medio de la raza humana, y han estado siendo heridos los seres humanos con muerte espiritual; pero la muerte espiritual no puede entrar a las almas de aquellos que tienen la Vida de la Sangre, la señal de la Sangre aplicada en sus almas. Eso ha sido así en lo espiritual durante todos estos años que han transcurrido de Cristo hacia acá.

Para este tiempo final, en adición a esa muerte espiritual que ha estado hiriendo a la humanidad, al Egipto espiritual, vendrá durante la gran tribulación muerte física, destrucción física, para la raza humana; porque la gran tribulación es el lapso de tiempo de tres años y medio en donde Dios vengará la sangre de los santos, de los profetas, de los mártires, la sangre misma de Juan el Bautista, de Jesús, y de todos los profetas del Antiguo Testamento, y también la Sangre de Jesús y Sus apóstoles, y de toda Su Iglesia que ha sido perseguida y ha sido masacrada a través de los diferentes siglos por los reinos gentiles, por el imperio romano, que es el imperio que estaba en los días de Jesús, porque era el imperio de los gentiles en la etapa de las piernas de hierro y de barro cocido, y luego la parte; o sea, la parte de las piernas de hierro y luego más adelante la parte de los pies de hierro y de barro cocido hasta este tiempo final.

Del reino de los gentiles será vengada la sangre de los mártires de Jesús, de la Iglesia de Jesucristo, de los apóstoles de Jesucristo.

Y el día de venganza del Dios nuestro contiene el lapso de tiempo de tres años y medio llamado la gran tribulación donde las plagas caerán sobre el reino de la bestia y quitará el reino de la bestia como hizo con el imperio o reino del faraón allá en Egipto. Pero esas plagas no tocarán a los que tienen la señal de la Sangre, y la Señal de la Sangre es el Espíritu Santo en sus almas, es el bautismo del Espíritu Santo, siendo las primicias del Espíritu Santo; y para el Día Postrero en adición recibiremos la plenitud de Dios, la plenitud de Jesucristo, que es la doble porción; o sea, recibiremos en adición la transformación de nuestro cuerpo, y entonces tendremos la señal aplicada en toda su plenitud; o sea, que tendremos la señal en el alma, y también tendremos el nuevo cuerpo, que no puede ser herido por ninguna clase de plaga. Ya estaremos en cuerpos inmortales, y luego saldremos libres como salió el pueblo hebreo en la mañana de la pascua.

Ahora, así como en lo espiritual hemos sido libertados, hemos salido libres, al recibir a Cristo en Su Primera Venida, bajo la predicación del Evangelio de la Gracia, y recibirlo como el Cordero de Dios y lavar nuestros pecados en Su Sangre y ser bautizados en Su Nombre y recibir el Espíritu Santo, y así recibir el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; con la revelación de la Segunda Venida de Cristo, como el León de la Tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, saldremos libres físicamente también, porque seremos libertados, obtendremos nuestra liberación física, la manifestación señalada en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 28, como la manifestación de los hijos e hijas de Dios.

Y así recibiremos la Adopción que es la Redención del cuerpo, la Redención del cuerpo está ligada a la Segunda Venida de Cristo, así como la Redención que Cristo efectuó en Su Primera Venida nos ha libertado interiormente, y nos ha dado un nuevo cuerpo espiritual, un cuerpo teofánico, y ha producido así el nuevo nacimiento. Y cuando recibamos nuestra liberación física, que gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo en Su Obra de Reclamo, estaremos redimidos físicamente; es la Redención del cuerpo en donde estaremos en cuerpos eternos todos nosotros, y vendremos a tener un cuerpo igual al cuerpo glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y luego de eso estaremos de 30 a 40 días aquí y después nos iremos, porque vendrá la gran tribulación sobre la raza humana en donde las trompetas y las plagas, las copas, serán derramadas, y este mundo será herido con muerte, como dice Malaquías, en el capítulo 4, verso 1 en adelante:

He aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; y aquel día que vendrá los abrasará (o sea, los quemará), ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará (¿qué?) ni raíz ni rama (ha dicho Jehová de los ejércitos).

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”

Eso es la Segunda Venida de Cristo como el Sol de Justicia naciendo, para salvación. “En Sus alas traerá salvación”; Sus alas son los ministerios de Moisés y Elías, los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de los ángeles del Hijo del Hombre, porque el Hijo del Hombre vendrá con Sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras; y recibiremos nuestra transformación juntamente con los muertos en Cristo que serán resucitados en cuerpos eternos; y así habremos obtenido de parte de Cristo, de Sí mismo, como le dio Melquisedec a Abraham pan y vino, tipo del Cuerpo y de Su Sangre, tipo de Su Carne y de Su Sangre, lo cual El nos dio cuando murió en la Cruz del Calvario; y por eso dice: “El que no coma mi Carne y beba mi Sangre no tiene vida permaneciente en si.”

Ahora, obtenemos Su Cuerpo, que es la Palabra, y Su Carne, al recibirlo como nuestro Salvador y recibir Su Espíritu Santo, y lo representamos al tomar la Santa Cena; y recibiremos el cuerpo físico, inmortal e incorruptible, que El ha prometido para todos nosotros, y entonces nos habrá dado literalmente y habremos obtenido literalmente Su Carne y Su Sangre, porque habremos obtenido un cuerpo creado por Cristo, venido por y de Cristo, el cuerpo glorificado y el espíritu teofánico de la sexta dimensión, venido también del cuerpo teofánico de Jesucristo.

Y ahora, vean ustedes cómo la Santa Cena nos habla de ese gran evento, que se llevó a cabo alrededor de dos mil años atrás, por Jesucristo nuestro Salvador en la Cruz del Calvario, y nos habla de que hemos estado comiendo Su Carne y bebiendo Su Sangre, al creer en El como nuestro Salvador y comer así Su Palabra, y beber Su Sangre, que es recibir Su Espíritu Santo. Todo eso está representado en la Santa Cena.

Y luego cuando tengamos el cuerpo glorificado y eterno, tendremos dentro del cuerpo glorificado y eterno el cuerpo teofánico, y ahí estará nuestra alma viviendo por toda la eternidad; alma viviente en cuerpo teofánico y cuerpo físico glorificado, y así seremos a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador.

Para este tiempo final El nos dará de Si mismo, porque El es Melquisedec, nos dará el cuerpo glorificado que El ha prometido para nosotros; así como nos ha dado el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Ahora, podemos ver cómo la Santa Cena habla de lo que ya sucedió, de lo que ya Cristo hizo y también de lo que El hará con nosotros en este tiempo final, y de lo que El ha estado haciendo con nosotros y de lo que nosotros hemos estado haciendo, que es comiendo Su Palabra revelada, comiendo la revelación de Su Primera Venida como Cordero de Dios en Su Obra de Redención, y bebiendo Su Sangre, o sea, recibiendo Su Espíritu Santo; porque la Vida de la Sangre es el Espíritu Santo.

Y ahora, tomemos en esta noche la Santa Cena: comamos el pan, símbolo del Cuerpo de Cristo crucificado por nosotros, y tomemos el vino, símbolo de la Sangre de Jesucristo derramada por nosotros en la Cruz del Calvario.

Y ahora, hemos visto cómo la pascua del pueblo hebreo se actualizó en Jesucristo, y la que se llevó a cabo el día 14 del mes - el 14 del mes primero del calendario religioso hebreo se llevó a cabo el sacrificio de la pascua, el día 14, y comieron la pascua en la noche del día 15; y luego la conmemoraban esa pascua, y la redención de Israel, la conmemoraban cada año el día 14 y 15; y luego se actualizó en Jesucristo.

Y ahora, lo que era pascua allá es Cristo nuestra Pascua para nosotros. Así dice San Pablo en su carta de Primera de Corintios, capítulo 5, verso 7, donde dice:

Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.

Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.”

Nuestra Pascua en el Nuevo Testamento y bajo el Nuevo Pacto es Cristo, El es el Cordero Pascual que por nosotros fue sacrificado, para la preservación de todos nosotros, para la preservación de los Primogénitos escritos en el Cielo en el libro de la Vida del Cordero desde antes de la fundación del mundo, para la preservación de la Vida Eterna de esos Primogénitos del Israel Celestial.

Hemos visto: “EL MISTERIO DE LA SANTA CENA.” Hasta donde nos ha permitido el tiempo.

Por lo tanto, en la Santa Cena está representado todo el Programa de la Redención, realizado por nuestro amado Señor Jesucristo.

Tomemos entonces en memoria de Jesucristo nuestro Salvador la Santa Cena, el pan representando Su Cuerpo que por nosotros fue partido, y el vino representando Su Sangre que por nosotros fue derramada.

Y mientras se lleva a cabo todo este memorial de la Santa Cena, antes de comer el pan, estén en meditación, examinándose cada uno a si mismo, y así haciendo de su vida un examen y viendo en que cosas han fallado a Dios y confesando a Dios, a Jesucristo, las faltas, errores y pecados, y pidiendo que El les perdone, y que El les lave con Su Sangre Preciosa, para que así todos seamos dignos de tomar dignamente la Cena del Señor; porque el que toma, el que come y bebe... “El que come este pan y bebe esta copa de vino indignamente, juicio come y bebe.” Dice San Pablo que “por esa causa hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y algunos ya han muerto.” ¿Por qué? Porque han comido indignamente la Santa Cena.

O sea, que se requiere que la persona haya confesado sus faltas, errores y pecados a Cristo, para que así con la Sangre de Cristo hayan sido cubiertos y quitados de la persona.

Tenemos la Sangre de Jesucristo 24 horas disponible para todos nosotros, El es nuestro Intercesor; por lo tanto no se desanimen en la vida, no importa las veces que hayan faltado, o cometido errores o hayan pecado, confiesen a Cristo sus faltas, errores y pecados, y coloquen en el Sacrificio de Cristo todo, y con Su Sangre Cristo nos limpiará de todo pecado; porque la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado; no solamente de los pecados que cometimos antes de recibir a Cristo como nuestro Salvador, sino de toda falta, error o pecado, que hayamos cometido después de haberlo recibido como nuestro Salvador.

Tenemos un Intercesor, el Sumo Sacerdote Melquisedec, con la Sangre del Nuevo Pacto haciendo Intercesión por todos nosotros.

Así que, mientras meditan, estén en contacto con Jesucristo nuestro Salvador, confesando sus faltas, errores y pecados y pidíendole que les limpie de todo pecado; ya la Sangre para limpiarnos de pecado ya fue derramada; por lo tanto nos toca a nosotros recurrir a Su Sangre, para que sean quitados nuestros pecados que hayamos cometido, y tomemos la Santa Cena dignamente, y sea así de bendición para nosotros la Santa Cena.

Y creyendo todo lo que está representado en la Santa Cena, también se materialicen en nosotros esas bendiciones que están representadas en la Santa Cena.

EL MISTERIO DE LA SANTA CENA.”

De la cual San Pablo dice, que cuando tomamos la Santa Cena, la muerte del Señor recordamos o anunciamos hasta que El venga. Estamos anunciando la muerte de Jesucristo en Su Obra de Redención en favor de todos nosotros, y dando testimonio de que tenemos un Salvador, un Redentor, el Salvador de nuestra alma, el que ha salvado nuestra alma de la muerte en el infierno o lago de fuego, el que ha preservado nuestra alma para vivir eternamente.

Así que, conscientes del significado de la Santa Cena, tomemos en esta noche la Santa Cena. Para lo cual le pido al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín pase, para ministrar en esta noche la Santa Cena. Y que sea de bendición para cada uno de ustedes y para mí también.

Con nosotros nuevamente el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín.

EL MISTERIO DE LA SANTA CENA.”

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