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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes; es para mí un privilegio muy grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes en Monterrey unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer dos Escrituras que nos hablan acerca de Jesucristo nuestro Salvador; una se encuentra en el Salmo 24, y la otra en Efesios, capítulo 4, verso 8 al 9. Veamos el Salmo 24, versos 1 en adelante, donde dice:

De Jehová es la tierra y su plenitud;

El mundo, y los que en él habitan.

Porque él la fundó sobre los mares,

Y la afirmó sobre los ríos.

¿Quién subirá al monte de Jehová?

¿Y quién estará en su lugar santo?

El limpio de manos y puro de corazón;

El que no ha elevado su alma a cosas vanas,

Ni jurado con engaño.

El recibirá bendición de Jehová,

Y justicia del Dios de salvación.

Tal es la generación de los que le buscan,

De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla.

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová de los ejércitos,

El es el Rey de la gloria.”

Y en Efesios, capítulo 4, versos 8 al 13, dice:

Por lo cual dice:

Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad,

Y dio dones a los hombres.

Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es para esta ocasión: “LA TRAYECTORIA DEL REY DE GLORIA.”

La trayectoria del Rey de Gloria es la trayectoria que Dios ha tomado desde el principio de la creación, esta trayectoria está marcada en la Escritura; por lo tanto, necesitamos ver la trayectoria del Rey de Gloria, el cual es Dios, y ver cómo El (el Rey de Gloria) ha estado moviéndose a través del tiempo, a través de toda Su creación. En San Juan, capítulo 1, versos 1 en adelante, dice:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz (o sea, Juan el Bautista no era la luz)...

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.”

Aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo. ¿Y cómo venía a este mundo? Venía en la forma de hombre, hecho hombre, hecho carne, en medio de la raza humana. Y por eso estando en carne humana dijo: “Yo soy la luz del mundo; y el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.” {San Juan 8:12 —Editor}.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino (o sea, al pueblo hebreo), y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

Esos son aquellos a los cuales les ha dado potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales por medio del nuevo nacimiento al creer en Cristo, creer en Su Nombre y lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y ser bautizados en Su Nombre y recibir el Espíritu Santo, obtienen ese nuevo nacimiento, nacen de Dios, del Espíritu de Dios, y por consiguiente nacen como hijos e hijas de Dios.

Cuando hemos nacido en esta Tierra no hemos nacido como hijos de Dios, hemos nacido como hijos del mundo y como hijos de papá y mamá; pero cuando obtenemos el nuevo nacimiento, hemos nacido como hijos e hijas de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Aquí nos da testimonio de que el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas, se hizo carne y habitó en medio de la raza humana, fue el Verbo hecho carne.

... (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Cuando se dice unigénito del Padre, el Hijo unigénito de Dios, y luego en otro lugar se dice que Jesucristo es el Primogénito, hay una aparente contradicción; cuando se dice que es el primogénito, entonces luego del primogénito nacen los demás hijos; pero cuando se dice que es el unigénito entonces no hay más hijos, porque es el unigénito. ¿Pero cuál es el misterio ahí? Siendo que el Verbo que era con Dios es el Hijo de Dios, el unigénito Hijo de Dios, Hijo del Padre, siendo el unigénito el Verbo, vean ustedes, en Proverbios, capítulo 30, nos dice (verso 4):

¿Quién subió al cielo, y descendió?....”

Recuerde que leímos en el Salmo 24, que el Rey de Gloria asciende al Cielo, y los que van con El dicen: “Abrid, oh puertas vuestras cabezas, puertas eternas, y entrará el Rey de Gloria.” — “¿Quién es este Rey de Gloria?” — “Jehová.” Contestan: “Es el Rey de la Gloria.” Vamos a leerlo aquí, capítulo 24, verso 7:

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla.”

Siendo que en ese Salmo se repite lo mismo dos veces, esto en su cumplimiento corresponde a la Primera Venida de Cristo, la primera parte, y luego cuando se repite de nuevo corresponde a la Segunda Venida de Cristo. Con la Primera Venida de Cristo al morir en la Cruz del Calvario encontramos que luego resucitaron los santos del Antiguo Testamento y aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén, luego de la resurrección de El, de Jesucristo (San Mateo, capítulo 27, verso 51 en adelante). Y cuando Cristo 40 días después de Su resurrección ascendió al Cielo, ascendieron al Cielo con Cristo los santos del Antiguo Testamento.

Y ahora, podemos ver quién ascendió al Cielo. El mismo Cristo también dijo en una ocasión allá en San Juan, en el evangelio según San Juan, capítulo 3, versos 13:

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.”

La contestación a la pregunta del rey Salomón en Proverbios, capítulo 30, queda contestada por el mismo Jesucristo. El Hijo del Hombre, el que descendió del Cielo, El es el que subió al Cielo.

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.”

¿Ven lo fácil que están contestadas todas las preguntas de la Biblia?

Ahora {Proverbios 30:4 —Editor},

¿Quién encerró los vientos en sus puños?

¿Quién ató las aguas en un paño?

¿Quién afirmó todos los términos de la tierra?

¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si lo sabes?”

Es Dios, y el Nombre de Su Hijo que es el Verbo que era con Dios y era Dios, el Verbo que se hizo carne y habitó en medio de los seres humanos y es conocido como el Hijo unigénito de Dios, Su Nombre es el Señor Jesucristo.

Y ahora, antes de estar manifestado en carne humana, cuando le aparece a Moisés en el capítulo 3 del Exodo, le aparece el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, en una llama de fuego, y Moisés escucha la Voz del Angel del Pacto cuando va a ver ese fuego sobre esa zarza, sobre ese árbol; y desde esa luz sale una Voz que le dice: “Moisés, Moisés (o sea, que llama a Moisés).” Y luego le dice: “Quita las sandalias de tus pies, el calzado, porque el lugar que pisas santo es.” Luego se identifica con Moisés y le dice: “Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.”

¿Y cómo puede ser el Angel de Jehová en esa luz manifestado, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob? Porque el Angel de Jehová es el Verbo que era con Dios y era Dios, es el cuerpo teofánico de Dios de la sexta dimensión.

Por eso dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Por El fueron hechas, (o sea, creadas) todas las cosas, y sin El nada de lo que ha sido hecho fue hecho.” O sea, que no hay otro creador, excepto el Verbo que era con Dios y era Dios; porque el Verbo que era con Dios y era Dios es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, cuerpo angelical, llamado el Angel del Pacto o Angel de Jehová. Por eso es que allí en ese Angel de Jehová está el Nombre de Dios, como nos dice Dios en Exodo, capítulo 23, verso 20 al 23:

He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él (¿dónde está el Nombre Eterno de Dios? En el Angel de Jehová que es el cuerpo teofánico, cuerpo angelical de Dios).

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”

Cuando una persona escucha la Voz del Angel de Jehová, que es la Voz del mismo Dios a través de Su cuerpo angelical, la persona tiene de parte suya a Dios, al Angel de Jehová; y toda persona que se convierta en enemigo de esa persona, será afligida por Dios, será castigada por Dios. “...y afligiré a los que te afligieren.” Y ahí se cumple la promesa también dada a Abraham y a Jacob: “El que te bendiga será bendito, y el que te maldiga será maldito.”

Ahora, podemos ver cómo nos ponemos de parte de Dios y recibimos la protección de Dios: escuchando la Voz de Dios por medio del Angel de Jehová que es el mismo cuerpo teofánico de Dios, cuerpo angelical. Ese fue el Angel de Jehová, el mismo Dios en Su cuerpo teofánico que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, ése es el mismo que luego se hizo carne y habitó en medio de la raza humana y fue conocido por el Nombre de Jesús.

Y por esa causa Jesús en el capítulo 8, verso 56 al 57, podía decir: “Abraham deseó ver mi día, lo vio y se gozó.” Le dicen: “No tienes cincuenta años ¿y dices que has visto a Abraham?” Jesús dice: “Antes que Abraham fuese Yo soy.” (San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58).

Miren la revelación tan grande que da ahí Jesús acerca de quién es El, de quién está dentro de El. Por eso El podía decir: “El Padre y Yo una cosa somos, el Padre y Yo somos uno.” Felipe quería ver al Padre, y Jesús le dice: “Tanto tiempo hace que estoy con vosotros Felipe, ¿y no me has conocido? El que me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿No crees tu que Yo estoy en el Padre y el Padre en mi? Y las obras...” Y dice: “Las obras que Yo hago no las hago de mi mismo, sino que como Yo veo al Padre hacer, obrar, así Yo hago.”

Y también El dice que como escucha al Padre hablar así es como El habla. Por eso... eso está en el capítulo 14 de San Juan, verso 6 en adelante. Y luego en el capítulo 17 de San Juan, El dice: “Padre, la Palabra que me diste Yo les he dado y ellos la recibieron.”

Y ahora, toda Palabra de Dios es hablada por el Angel de Jehová, el Angel del Pacto. Y por cuanto el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo y fue conocido por el nombre de Jesús, encontramos que la Palabra que Jesús hablaba era la Palabra de Dios, del Padre, que venía por medio del Angel del Pacto, el cuerpo teofánico que estaba dentro del cuerpo de carne de Jesús; el que hacía las obras era el que estaba dentro del cuerpo de carne. Las obras que El hacía daban testimonio que eran las obras de Dios, prometidas para ser llevadas a cabo en ese tiempo. Y esto fue en la trayectoria del Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, en la trayectoria del Rey de Gloria visitando a la simiente terrenal de Abraham, visitando al pueblo hebreo.

Ahora, vean cómo en la trayectoria del Rey de Gloria, El primeramente obtiene de Si mismo, surge del mismo Dios un cuerpo, Su cuerpo teofánico, ése es el Verbo que salió de Dios, ése es el Hijo Primogénito y Unigénito de Dios; y es el unigénito porque luego de Dios no salió ningún otro cuerpo teofánico, solamente ese cuerpo teofánico de Dios y para Dios.

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” {San Juan 1:1 —Editor}.

Y ahora, ¿de dónde vienen los otros cuerpo teofánicos como los cuerpos teofánicos de los ángeles y los cuerpos teofánicos nuestros? Vienen de ese cuerpo teofánico: el Angel de Jehová, el Angel del Pacto. De ese cuerpo angelical de Dios, vienen todos los demás cuerpos teofánicos, y surge toda la creación. Por El y para El fueron creadas todas las cosas, El es el Creador. El mismo Dios a través de Su manifestación en Su cuerpo teofánico, estando en Su cuerpo teofánico, creó todas las cosas; pero lo primero que vino a existencia, lo primero que surgió fue el cuerpo teofánico de Dios, que salió ¿de dónde? Del mismo Dios. Y ahí comienza Dios a hacerse en forma de un hombre, creandose un cuerpo teofánico parecido al cuerpo nuestro.

Por lo tanto, el primer hombre que apareció fue el mismo Dios en Su cuerpo teofánico; y luego Dios en esa forma de hombre, pero de la sexta dimensión, creó todas las cosas.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Por El fueron hechas, creadas, todas las cosas, y sin El nada de lo que ha sido hecho fue hecho.” San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante. Y Génesis, capítulo 1, verso 1, dice:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

Cuando Dios y de Dios salió ese cuerpo teofánico, ahí comenzó el tiempo; por eso es el Principio de la creación de Dios; y Dios mismo formándose en la forma de hombre, pero vean ustedes, cómo Dios lo llevó a cabo. Por eso es que cuando Dios creó al hombre, lo creó a Su imagen y a Su semejanza; por eso es que lo más que se parece a Dios es el hombre, la raza humana; y lo más que se parece al hombre es Dios; ni el mono, ni el chimpancé, ni la serpiente que engañó a Eva (porque la serpiente que engañó a Eva, es el animal que está antes del hombre). Pero lo que es a imagen y semejanza de Dios es el hombre creado por Dios. ¿Ve?

Ahora, Dios en Su Programa de creación, encontramos que se fue formando así en la forma de hombre, al salir de Dios ese cuerpo teofánico, salió de Dios el Logos, el Verbo que salió de Dios; y luego más adelante en Su trayectoria estuvo en medio de la raza humana, luego que creó a Adán y luego más adelante sacó del costado de Adán una compañera, estuvo allí en el Huerto del Edén, Dios en Su cuerpo teofánico visitaba al ser humano; Adán antes de tener el cuerpo de carne estuvo allí en el Huerto del Edén, pero en su cuerpo teofánico, y Dios también en Su cuerpo teofánico; pero luego que le creó Dios un cuerpo de carne para labrar el Huerto del Edén. Estando en su cuerpo teofánico el ser humano tenía autoridad y dominio sobre todo lo que estaba allí en el Huerto del Edén y sobre todo lo que estaba sobre el planeta Tierra, porque Dios le dio esa autoridad. Es en el espíritu teofánico que está toda la autoridad y el poder para gobernar sobre todo el planeta Tierra, ahí es donde está el poder.

Y ahora, Dios para que trabajara en la Tierra, labrar la Tierra y recoger los frutos y vivir una vida aquí en la Tierra, le creó del polvo de la Tierra un cuerpo, y lo colocó en la Tierra, le dijo que no podía comer del árbol de ciencia del bien y del mal, porque el día que comiera de ese árbol, ese día moriría.

Ahora, podemos ver que Dios le prohíbe al ser humano comer de ese árbol; pero por cuanto le dio libre albedrío al ser humano, el ser humano estaba en la misma condición en que estaban los ángeles y los arcángeles; por lo tanto tenía libertad el ser humano de comer o no comer.

Lo correcto era que el ser humano esperase, esperara que el Arbol de la Vida estuviera hecho carne; porque el Arbol de la Vida es Cristo, el Angel del Pacto, el cual estaba allí en el Huerto del Edén y visitaba a Adán cada día; pero tenía que hacerse carne para que el ser humano pudiera comer del Arbol de la Vida y vivir eternamente. Pero el árbol de ciencia del bien y del mal se hizo carne, ¿cómo? Haciéndose carne el diablo, que es el árbol de ciencia del bien y del mal, se hizo carne en la serpiente que era el animal más astuto de todos, el eslabón perdido que la ciencia busca; tenía un cuerpo parecido, no igual, pero parecido al ser humano, pero más alto, razonaba, hablaba, era muy sabio, tenía cuerpo y tenía espíritu, pero no tenía alma; pero tenía lugar para el alma y en ese lugar para el alma fue que el diablo se metió y se hizo carne allí en la serpiente a través de la cual engañó a Eva e hizo caer de la Vida Eterna al ser humano.

Ahora, para la Redención del ser humano, para resolver el problema del ser humano, el Arbol de la Vida que es Cristo, el Rey de la Gloria, se tiene que hacer carne. Y siendo que El es el Verbo que era con Dios y era Dios, el Verbo se hizo carne y habitó en medio de nosotros, en medio de la raza humana, y llevó a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario. Por eso es que la Escritura nos dice que Cristo, el Hijo de Dios, es la imagen del Dios invisible, El es la imagen visible en la sexta dimensión (el cuerpo teofánico), y El es la imagen o semejanza visible en la dimensión terrenal, lo cual es el cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo, el cuerpo de carne.

[Hebreos 2:14 —Editor] “Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo...” Para por medio de Su Carne y Su Sangre llevar a cabo el Sacrificio por el pecado, y redimir a todos los hijos e hijas de Dios, y destruir la muerte, destruir al diablo por medio del Sacrificio que El llevó a cabo en la Cruz del Calvario.

Y ahora, Cristo, el Angel del Pacto que libertó al pueblo hebreo literalmente de la esclavitud en Egipto, liberta del imperio del diablo a todos los hijos e hijas de Dios, a todas esas almas de Dios que vienen de la séptima dimensión y aparecen aquí en la Tierra en cuerpos mortales, corruptibles y temporales y con un espíritu del mundo; porque con la caída del ser humano en el Huerto del Edén, la raza humana cayó cautiva, esclava en y por el diablo y su imperio, su reino. Pero Cristo nos ha libertado del imperio de la muerte, del imperio del diablo, por medio de Su Sacrificio en la Cruz del Calvario. El mismo que libertó al pueblo hebreo, se hizo carne para llevar a cabo la Obra de Redención y libertarnos a todos nosotros, porque somos el Israel Celestial.

Y ahora, el Rey de Gloria en Su trayectoria, ha estado moviéndose de etapa en etapa en Su Programa. Lo primero que hizo fue de Sí mismo un cuerpo teofánico, cuerpo angelical parecido a nuestro cuerpo; por eso es que de El, de ese cuerpo teofánico es que El nos da un cuerpo teofánico a nosotros. Por eso es que El es el unigénito, Dios no creó, no hizo o no trajo de Si mismo otro cuerpo teofánico, sino Uno solo; pero luego los cuerpos teofánicos que El nos da a nosotros vienen de ese cuerpo teofánico llamado el Angel de Jehová o Angel del Pacto, ese cuerpo teofánico de Dios. Y toda la creación viene de ese cuerpo teofánico, porque es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico llevando a cabo Su Programa de creación.

Y ahora, El es también el Primogénito entre muchos hermanos nos dice la Escritura, nos dice el salmista y también el apóstol San Pablo. Vamos a ver cómo nos dice el apóstol San Pablo en Hebreos, capítulo 2, verso 9 en adelante. Dice:

Pero vemos a aquel que fue hecho...” Capítulo 2, verso 9 al 18, dice:

Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por nosotros (es hecho poco menor que los ángeles, porque este cuerpo de carne es menor que el cuerpo teofánico de los ángeles, está en una esfera inferior; pero el cuerpo glorificado que hemos de tener ya será de una esfera superior).

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten...”

¿Ven? Todas las cosas que han sido creadas tienen una causa: la causa es Cristo. Dice:

Porque convenía aquel por cuya causa son todas las cosas (porque todas las cosas fueron creadas por El y ¿para quién? Para El), y por quien todas las cosas subsisten (El es el que le da continuidad de vida a toda la creación), que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria (va llevar muchos hijos a la gloria; y ahora vamos a ver quiénes son esos hijos), perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,

diciendo:

Anunciaré a mis hermanos tu nombre...”

Y ahora, si El tiene muchos hermanos, entonces El es el Primogénito de todos esos hermanos, El es el primero, El es el principio de la creación de Dios, es el Primero de esa nueva raza que Dios está creando. Y esa nueva raza que Dios está creando por medio del nuevo nacimiento, nacen a través del Segundo Adán que es Jesucristo nuestro Salvador, y el cual es Emanuel —Dios con nosotros.—

Por eso es que somos hijos e hijas de Dios, porque nacemos de Dios, de Dios que se hizo carne y habitó en medio de nosotros; y luego que murió, resucitó y ascendió al Cielo, por medio de creer en Jesucristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo, nacemos de Cristo, nacemos por medio de Jesucristo que es el Segundo Adán, y por consiguiente hemos nacido de Dios, porque Jesucristo es Dios hecho hombre en medio de la raza humana, el Verbo que era con Dios y era Dios, el cual se hizo carne y habitó entre nosotros.

Este misterio es grande, como nos dice San Pablo en Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 16, cuando dice: “Y sin contradicción grande es el misterio de la piedad, Dios ha sido manifestado en carne.” Dios se hizo hombre en medio de la raza humana, en medio del pueblo hebreo. Por eso Jesús podía decir: “El Padre y Yo una cosa somos, somos Uno.”

Por eso es que también en San Juan es dicho de la siguiente manera: capítulo 5, verso 18 al 21 de Primera de Juan, dice:

Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.

Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno (el mundo entero está bajo el maligno y el imperio del maligno, como estuvo el pueblo hebreo en Egipto, bajo aquel imperio del faraón y aquel faraón maligno que esclavizó al pueblo hebreo).

Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.”

¿Quién es el verdadero Dios y la Vida Eterna? Jesucristo nuestro Salvador. Porque Dios se hizo hombre, se hizo carne, se hizo a imagen del ser humano; porque Dios hizo al ser humano a Su imagen y semejanza; y si Dios visita en toda Su plenitud a la raza humana en un cuerpo de carne, tiene que ser como el cuerpo de los seres humanos.

Ahora, podemos ver este misterio de Dios hecho carne en medio de la raza humana en la trayectoria del Rey de Gloria. Luego dice... luego de decir:

[Hebreos 2:9-18 —Editor] “Anunciaré a mis hermanos tu nombre (dice),

En medio de la congregación te alabaré.

Y otra vez:

Yo confiaré en él.

Y de nuevo:

He aquí, yo y los hijos que Dios me dio...”

Los hijos que Dios le da a Jesucristo son las ovejas del Padre que el Padre le da a Cristo, y le da a Cristo todas esas ovejas, para que les dé Vida Eterna. Y Cristo dice en el capítulo 10 de San Juan: “Yo Soy el Buen Pastor y el Buen Pastor Su vida da por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil; las cuales también debo traer, y oirán mi Voz, y habrá un Rebaño y un Pastor.” Ese Rebaño es la Iglesia del Señor Jesucristo y el Pastor es nuestro amado Señor Jesucristo, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, que es el mismo Dios en Su cuerpo teofánico, el cual se hizo carne y habitó en medio de la raza humana.

Ahora, Cristo ordenó en San Mateo, capítulo 27, vamos a ver... San Mateo, capítulo 28, versos 18 en adelante, dice:

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”

Y ahora, Cristo ha prometido estar en medio de los creyentes en El, en medio de Su Iglesia hasta el fin del mundo. El dijo que tiene otras ovejas que no son de aquel redil hebreo las cuales también le conviene traer. “Y oirán mi Voz,” o sea, la Voz de Cristo, dice El: “Y oirán mi Voz, y habrá un Rebaño y un Pastor.”

¿Y cómo entonces Cristo estará llamando y juntando a Sus ovejas, cómo Cristo estará con Su Iglesia hasta el fin del mundo? En Espíritu Santo. Y Cristo en Espíritu Santo estará en medio de Su Iglesia en Su trayectoria, la trayectoria del Rey de Gloria en medio de Su Iglesia, caminando en medio de los candeleros de oro, de los siete candeleros, como dice Apocalipsis, capítulo 1, verso 10 al 20, y también capítulo 2, verso 1. El es el que camina en medio de los siete candeleros de oro

Veamos aquí en Apocalipsis, capítulo 1, verso 12 en adelante, dice: “Y me volví para ver la...” Capítulo 1, verso 12 de Apocalipsis:

Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro,

y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro.

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego;

y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgentes como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas.

Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último;

y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades (o sea, de la muerte y del infierno).”

Aquí podemos ver a Cristo, el Hijo del Hombre, en medio de los siete candeleros de oro. En Apocalipsis, capítulo 2, verso 1, dice:

Escribe al ángel de la iglesia en Efeso: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el que anda en medio de los siete candeleros de oro, dice esto...”

Ahora, podemos ver que es Cristo, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el que ha estado caminando en medio de las siete edades, de etapa en etapa, en la trayectoria del Rey de Gloria en medio de Su Iglesia en este planeta Tierra; el Rey de Gloria, Jesucristo, en Espíritu Santo, el Angel del Pacto, caminando en medio de Su Iglesia de edad en edad y cumpliendo cada etapa de Su Programa en el territorio correspondiente a cada etapa.

Primero se manifestó en la tierra de Israel, para cumplir Su Programa allí; luego en Asía Menor donde cumplió la primera etapa o edad de la Iglesia y envió a Su ángel mensajero, San Pablo, para esa primera edad; y luego en Francia en la segunda etapa o edad; y así por el estilo en cada ángel mensajero, hasta llegar al séptimo ángel mensajero en Norteamérica, el cual fue el Rvdo. William Marrion Branham. En cada uno de esos ángeles mensajeros estuvo Cristo, el Rey de la Gloria, en Espíritu Santo manifestado en la trayectoria o Su trayectoria en medio de Su Iglesia de edad en edad y de territorio en territorio, a través de todo este tiempo de las siete etapas o edades de la Iglesia.

Y ahora, para este tiempo final en la trayectoria del Rey de Gloria, está prometido para surgir, aparecer, en la Edad de la Piedra Angular, que corresponde al Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, porque Su Templo Espiritual es Su Iglesia, que ha estado siendo formado, creado ese Cuerpo Místico de creyentes con piedras vivas, como dice San Pablo en el capítulo... o San Pedro en el capítulo 2; vamos a ver cómo nos dice Primera de Pedro, capítulo 2, verso 4 en adelante:

Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa,

vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

Por lo cual también contiene la Escritura:

He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa;

Y el que creyere en él, no será avergonzado.

Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen,

La piedra que los edificadores desecharon,

Ha venido a ser la cabeza del ángulo;

y:

Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;

vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”

Hemos visto cómo Cristo es esa Piedra Angular, Piedra del Angulo, y cómo también nosotros somos piedras vivas; y así es como se forma este Monte de Dios, el Monte de Sión, con piedras vivas, y la principal Piedra es Jesucristo nuestro Salvador.

En Efesios, capítulo 2., versos 19 al 22, dice:

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,

edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio (o sea, toda esa familia de Dios), bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Y para morada de Dios en el espíritu, es que nosotros recibimos a Cristo como nuestro Salvador, lavamos nuestros pecados en Su Sangre, somos bautizados en Su Nombre y recibimos Su Espíritu Santo y obtenemos el nuevo nacimiento, para que así el Espíritu Santo habite en nosotros y nos guíe y nos enseñe Su Programa, y para el Día Postrero nos transforme y nos dé el cuerpo eterno, inmortal e incorruptible y así tengamos la doble porción, y Dios esté en nosotros en toda Su plenitud como en nuestro amado Señor Jesucristo; y así seamos adoptados todos como hijos e hijas de Dios; ésa es la manifestación gloriosa de los hijos e hijas de Dios, es la Adopción, la Redención de nuestro cuerpo, en donde obtendremos el cuerpo nuevo, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado igual al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora vean la bendición tan grande que El tiene para todos los hijos e hijas de Dios que vienen por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Por eso El es nuestro hermano mayor. “Anunciaré a mis hermanos tu nombre.” Dice Cristo a Dios, al Padre. Y El anuncia el Nombre de Dios a nosotros que somos Sus hermanos, porque hemos nacido por medio de Cristo; y por consiguiente así como El es el Hijo de Dios, nosotros somos hijos e hijas de Dios, nuestras almas han venido de la séptima dimensión, ésa es la simiente, la semilla, de Dios.

Y El nos da un cuerpo teofánico, una casa espiritual, y nos dará un cuerpo físico, eterno y glorificado también; para que así seamos plenamente a imagen y semejanza de nuestro amado Señor Jesucristo, a imagen y semejanza del Segundo Adán. Por medio del Segundo Adán es que viene esta nueva creación, una nueva creación con Vida Eterna, una nueva creación de seres a imagen y semejanza de Jesucristo. Lo primero que obtenemos es la imagen de Jesucristo que es el cuerpo teofánico, al recibir el Espíritu Santo. Y en adición en el Día Postrero recibiremos Su semejanza que es el cuerpo glorificado, eterno, inmortal e incorruptible.

Y todas estas cosas que recibiremos en este tiempo, así como las que ya hemos recibido y como las que han recibido los hijos de Dios en la Iglesia de Jesucristo en edades pasadas, todo eso es en la trayectoria del Rey de Gloria, porque El en Su trayectoria va cumpliendo todo lo que El ha prometido para Sus hijos, que son los Primogénitos escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Y ahora, hemos visto este gran misterio de la trayectoria del Rey de Gloria.

Y en la trayectoria del Rey de Gloria para este tiempo final, ¿dónde estaría el Rey de Gloria, Jesucristo en Espíritu Santo manifestándose y llamando y juntado Sus escogidos, Sus ovejas del Día Postrero y colocándolas en Su Redil, en Su Cuerpo Místico de creyentes, hasta completar hasta el último de los escogidos de Dios en Su Cuerpo Místico para luego salir del Trono de Intercesión en el Cielo, tomar el Título de Propiedad, y reclamar todo lo que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, y resucitar a los muertos en Cristo y transformarnos a nosotros los que vivimos? ¿Dónde estaría en el fin del tiempo, en el fin del siglo para completar el Cuerpo Místico de creyentes, Su Iglesia? Pues en la América Latina y el Caribe.

Si ustedes buscan en el templo que construyó Salomón y el Tabernáculo que construyó Moisés encontraran que la parte más importante de ese templo es el lugar santísimo, y la construcción de ese templo encontramos que tiene atrio, lugar santo y lugar santísimo; por eso encontramos que desde el Este, de allá desde el medio oriente comenzó todo ese Programa Divino, y luego se ha ido moviendo de la tierra de Israel a Asia Menor, de Asia Menor a Europa y de Europa a Norteamérica, y de Norteamérica a la América Latina y el Caribe.

Vean, así como en Europa Cristo tuvo cinco etapas, cinco edades y cinco mensajeros, en Su trayectoria por Europa, en Su Obra de creación, creando una nueva raza de hijos e hijas de Dios nacidos de nuevo, en el continente Americano tiene dos etapas: la etapa de la séptima edad de la Iglesia representada en la edad o iglesia de Laodicea, la cual se cumplió en Norteamérica donde envió Su séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia, y precursor de la Segunda Venida de Cristo con el espíritu y virtud de Elías.

Y ahora, en el mismo continente americano, al cual pertenecen Norteamérica y la América Latina y el Caribe, se mueve el Rey de la Gloria, Jesucristo en Espíritu Santo, Melquisedec, se mueve a la América Latina y el Caribe para llamar y juntar Sus ovejas latinoamericanas y caribeñas; y aunque algunos hayan viajado para otras naciones y otros continentes como la parte norte del continente americano o para Europa u otros continentes, el Mensaje les llega hasta donde ellos estén. Pero el grupo grande de escogidos, estará en el territorio donde estará el Rey de la Gloria llevando a cabo Su Obra y llamando y juntando a Sus escogidos.

Y ahora, hemos visto en la trayectoria del Rey de la Gloria, dónde se encontraría el Rey de la Gloria, Jesucristo en Espíritu Santo en este tiempo final.

Y miren ustedes, El estuvo con Su Iglesia en la tierra de Israel, allí nació la Iglesia de Jesucristo; estuvo con Su Iglesia en Asia Menor en la primera edad; en Francia en la segunda edad allá en Europa; y en Francia y también otra nación, Francia y Hungria, ahí estuvo también el Rey de la Gloria, Jesucristo en Espíritu Santo, el Angel del Pacto en el ángel mensajero que El envió.

Vean cómo El ha estado en cada edad: en el ángel mensajero que El envía para edad. Así ha estado en medio de Su Iglesia llamando y juntando a Sus escogidos, luego estuvo en Irlanda y Escocia manifestado en Colombo, allí estuvo el Rey de la Gloria en esa cuarta etapa de la Iglesia cumplida allí en Europa; luego estuvo en Lutero en Alemania, también en Europa; luego estuvo en Jhon Wesley allá en Europa también en Inglaterra, y luego voló el Espíritu Santo de Europa al continente americano y se posó sobre Norteamérica donde se veló y se reveló por medio de Su séptimo ángel mensajero, el Rvdo. William Marrion Branham.

Y luego de cumplir Su Programa en Norteamérica y tener Su ministerio por medio del séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia gentil, ha volado en el mismo continente americano, ha volado el Espíritu Santo a la parte sur del continente americano que es la América Latina y el Caribe, ha volado el Espíritu Santo a la América Latina y el Caribe.

Y ahora, así como el sol sale del Este, nace en el Este y se pone en el Oeste encontramos que el comienzo del día y el comienzo de la trayectoria del sol es en el Este, pero el fin de la trayectoria del sol es en el Oeste. Para el sol el comienzo del mundo está en el Este y el fin del mundo está en el Oeste, porque así es la trayectoria del sol.

Y para Cristo, el Sol de Justicia, en Su trayectoria en medio de Su Iglesia en este planeta Tierra, hemos visto que es la misma trayectoria del sol, porque Cristo es el Sol de Justicia; Su rostro resplandeció como el sol en el Monte de la Transfiguración, en San Mateo, capítulo 17, verso 1 en adelante, y en Apocalipsis, capítulo 1, verso 2 en adelante; y Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 en adelante, donde nos muestra a Cristo, el Angel del Pacto, el Rey de la Gloria, lo muestra con Su rostro como el sol.

Capítulo 10, verso 1 del Apocalipsis, dice:

Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.”

Ahí tenemos a Cristo, el Angel del Pacto, con Su rostro como el sol.

Malaquías, capítulo 4, verso 2, dice:

Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.”

Durante el Reino Milenial estaremos gozosos caminando por este planeta Tierra y caminando sobre la ceniza de los malos, ¿por qué? Porque estarán quemados los malos con el fuego que vendrá durante la gran tribulación, que será fuego atómico y fuego volcánico.

Así que, podemos ver la bendición tan grande que hay para los que temen el Nombre del Señor, para los hijos e hijas de Dios. Y todas estas bendiciones, El las dará a Sus hijos en Su trayectoria correspondiente a este tiempo final.

Y ahora, el fin del mundo es el continente americano; y ahora Cristo en Su trayectoria, el Rey de la Gloria, se encuentra en el fin del mundo: el continente americano, y se encuentra en la etapa correspondiente a la América Latina y el Caribe, que corresponde al Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo.

¿Dónde estaba el lugar santísimo del *tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón? En el occidente.

Y ahora, ¿dónde está el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo? El Templo Espiritual de Cristo es Su Iglesia; y ahora el Lugar Santísimo está en el occidente, en la América Latina y el Caribe; como el Lugar Santo está en Israel, Asía Menor, Europa y Norteamérica.

Vean, la parte del Templo al cual corresponde cada grupo con cada ángel mensajero.

Y ahora, podemos ver en el Templo de Jesucristo, en Su Iglesia, podemos ver dónde estamos nosotros: estamos en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, con piedras vivas Cristo ha estado creando Su Templo Espiritual; y ahora ha estado creando el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, donde El estaría materializando todo lo que estaba en el lugar santísimo del templo que construyó Salomón y del tabernáculo que construyó el profeta Moisés, y del Templo que está en el Cielo.

Todo lo que está en el Lugar Santísimo del Templo que está en el Cielo, fue representado en el lugar santísimo del tabernáculo que construyó Moisés y en el lugar santísimo del templo que construyó el rey Salomón; y estará materializado en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Jesucristo nuestro Salvador.

Hemos visto las cosas que ha estado haciendo, realizando, el Rey de Gloria en Su trayectoria de etapa en etapa, ha sido la Obra del Rey de la Gloria, la Obra de la creación de la Iglesia de Jesucristo, la creación del Templo Espiritual de Jesucristo, para morada de Dios en Espíritu Santo.

Y del occidente se tornará al pueblo hebreo, en este tiempo final, en el séptimo milenio, el cual conforme al candelario que se usa entre los gentiles, el cual es llamado el calendario cristiano, comenzará ese próximo milenio, el próximo año, el año 2001. Pero si aplicamos el calendario profético, ya hace tiempo que estamos en ese séptimo milenio.

Ahora, podemos ver dónde nos encontramos en el Programa de Dios, en la trayectoria del rey de la Gloria.

Y ahora, no que ha coincidido sino que Dios así lo ordenó desde antes de la fundación del mundo para nosotros. Nos hemos encontrado con el Rey de la Gloria en Su trayectoria y la trayectoria nuestra aquí en la Tierra ha estado en concordancia con la trayectoria del Rey de la Gloria. El nos ha enviado en este tiempo final, para que nuestra trayectoria sea una trayectoria brazo a brazo con la trayectoria del Rey de la Gloria, como fue en cada edad de la Iglesia cuando envió Su mensajero de cada edad y el grupo de cada edad, para que el grupo de cada edad con Su mensajero de cada edad estuvieran en unión brazo a brazo con el Rey de la Gloria en Su trayectoria.

Por lo tanto, la trayectoria de cada grupo con Su mensajero fue en y con la trayectoria del Rey de la Gloria. Por eso estaban caminando en los caminos del Señor, en la trayectoria del Rey de la Gloria. Y por eso nosotros estamos caminando en el Camino del Señor, en el Camino, en la trayectoria, del Rey de la Gloria de este tiempo final.

Esa ha sido la bendición tan grande que a nosotros nos ha tocado en este tiempo final, para así Cristo en Su trayectoria bendecirnos con las bendiciones de la primogenitura, bendecirnos con todas las bendiciones que El ha prometido para Sus hijos de este tiempo final. Somos los más privilegiados de todos los hijos de Dios, y por consiguiente de todos los seres humanos que viven y también de los que han vivido en este planeta Tierra.

Aunque no podemos comprender plenamente esa bendición tan grande que tenemos, sabemos que es la bendición más grande de todas las bendiciones del Rey de la Gloria. Es tan grande que los que permanezcamos vivos hasta que los muertos en Cristo resuciten, seremos transformados, es tan grande que con el grupo de este tiempo se completará la Iglesia del Señor Jesucristo. Por lo tanto los últimos son los primeros, son los que tienen la bendición más grande de todas las bendiciones que el Rey de la Gloria daría a Sus hijos.

Ahora, hemos visto que somos hijos del Rey de la Gloria y que El en Su trayectoria en este tiempo final, estaría con nosotros hasta el fin del mundo, en el cual nos ha tocado a nosotros vivir; estamos viviendo en el fin del planeta Tierra, que es el occidente; el comienzo es el Este pero el fin, lo final, es el Oeste.

Y ahora, El está con nosotros en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, en la América Latina y el Caribe como territorio para bendecir a todos Sus hijos latinoamericanos y caribeños, es para bendición nuestra que Cristo, el Rey de la Gloria en Su trayectoria viene a nosotros en Espíritu Santo para manifestarse, hablar a nuestro corazón todas estas cosas que deben suceder pronto y prepararnos así, darnos así, la fe para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Hemos visto la trayectoria del Rey de la Gloria y el propósito de esa trayectoria, y el Rey de la Gloria es Jesucristo nuestro Salvador.

Y ahora, así como ya se cumplió la primera parte de ese Salmo 24, verso 7 al 10, cuando ascendió Cristo con los santos del Antiguo Testamento, cuando Cristo ascendió al Cielo, con El ascendieron los santos del Antiguo Testamento que habían resucitado con El; y el clamor de ellos fue (subiendo al cielo):

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová el fuerte y valiente,

Jehová el poderoso en batalla.”

Y había obtenido la gran victoria en el Amor Divino, en esa batalla que tuvo contra el diablo, cuando estuvo aquí en la Tierra en carne humana y murió y luego allá en el infierno, a donde fue, le quitó las llaves del infierno y de la muerte al diablo y salió en la resurrección y los santos del Antiguo Testamento también con El; y luego ascendieron al Cielo 40 días después de su resurrección y entraron a la Presencia de Dios.

Y ahora, la Segunda parte es: “Alzad...” Verso 9 en adelante del capítulo 24 de este Salmo, o del Salmo 24, dice:

Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,

Y alzaos vosotras, puertas eternas,

Y entrará el Rey de gloria.

¿Quién es este Rey de gloria?

Jehová de los ejércitos,

El es el Rey de la gloria.”

Esto corresponde a la Segunda Venida de Cristo, en donde El resucitará los muertos en Cristo y nos transformará a nosotros y estaremos aquí de 30 a 40 días, como estuvieron los santos del Antiguo Testamento con Cristo en la Tierra y luego ascendieron al Cielo; así también pasará con nosotros; y luego ascenderemos al Cielo e iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y se abrirán las puertas eternas para entrar a la Casa de nuestro Padre Celestial, a esa gran Fiesta Celestial.

En la trayectoria del Rey de la Gloria, encontramos que El viene del Cielo, pasa por la sexta dimensión y viene a la Tierra, se hace carne en la Tierra para luego llevar a la gloria muchos hijos e hijas de Dios, para llevarnos a Dios, reconciliados con Dios, con Vida Eterna y con cuerpos eternos.

Hemos visto la trayectoria del Rey de la Gloria y Su propósito.

Y ahora, se encuentra Jesucristo, el Rey de la Gloria, en Espíritu Santo con nosotros en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, en este entrelace de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia, en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, con y en medio de los latinoamericanos y caribeños.

Somos personas bienaventuradas, lo que desearon ver y escuchar los santos del Nuevo Testamento durante sus diferentes etapas y los apóstoles y los ángeles mensajeros de las siete edades, es lo que a nosotros nos tocaría ver y escuchar. Por lo tanto: Bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oídos, porque oyen; porque esto es lo que desearon ver y oír los santos y los apóstoles y los profetas y los ángeles mensajeros de las diferentes edades de la Iglesia de Jesucristo.

Somos las personas más bienaventuradas, porque nos encontramos en la etapa final de la trayectoria del Rey de la Gloria, y nos encontramos en el territorio donde el Rey de la Gloria estaría en este tiempo final.

Con razón muchas personas de Europa y otros continentes, han mirado hacia la América Latina y el Caribe y algunos han dicho que éste es el territorio que escapará de las catástrofes que vendrán, y también han dicho algunos, que es el territorio donde Melquisedec estará en este tiempo final, y han dicho que Melquisedec tiene que estar en la Tierra en este tiempo, y han mirado la América Latina y el Caribe; pero no conocen el misterio de la trayectoria de Melquisedec, de la trayectoria del Rey de la Gloria.

Pero ese misterio ha sido abierto a cada uno de ustedes y a mi también, para poder ver, conocer - y conocer y recibir las bendiciones del Rey de la Gloria en Su trayectoria. Y aquí estamos en el territorio donde el Rey de la Gloria en Su trayectoria estaría en el Día Postrero en y con Su Iglesia.

LA TRAYECTORIA DEL REY DE LA GLORIA.”

Yo he visto la trayectoria del Rey de la Gloria desde su comienzo hasta este día en el cual nosotros vivimos; luego pasará en Su trayectoria de regreso al pueblo hebreo donde comenzó aquí en la Tierra Su trayectoria.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la trayectoria del Rey de la Gloria, que es nuestro amado Salvador Jesucristo.

Ya la próxima actividad será de bautismos y luego más la tercera actividad será la Santa Cena para los que ya han sido bautizados, lo cual les anunciará el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín y también el Rvdo. Roberto Monsibaez.

Que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y muchas gracias por vuestra amable atención y continúen pasando todos un día lleno de las bendiciones del Rey de la Gloria.

Mientras escuchamos el cántico que nos habla del Hombre que nos transformó, que es Jesucristo, el Rey de la Gloria, pasará el Rvdo. Miguel Bermúdez Marín para finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Tenemos ya el cántico que nos habla del Rey de la Gloria, Jesucristo nuestro Salvador, el Hombre que nos transformó.

LA TRAYECTORIA DEL REY DE LA GLORIA.”

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