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Muy buenos días, amados amigos y hermanos aquí en Villahermosa, Tabasco, República Mexicana; es para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para lo cual quiero leer en Efesios, capítulo 5, versos 22 en adelante, donde dice:

Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;

porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA UNION DE CRISTO CON SU IGLESIA.”

La unión de Cristo con Su Iglesia es el evento más grande entre Cristo y Su Iglesia.

Y ahora, para ese gran evento, la Iglesia del Señor Jesucristo tiene que haber llegado a su etapa más gloriosa para la unión de la Iglesia con Cristo. La unión de la Iglesia con Cristo está representada en la unión de una joven novia con su novio al casarse.

Y ahora, así como se tiene un lapso de tiempo de noviazgo, Cristo tiene un lapso de tiempo de noviazgo con Su Iglesia Novia, desde el día de Pentecostés, donde nació la Iglesia del Señor Jesucristo; encontramos que todo ese lapso de tiempo, de aquel tiempo hasta este tiempo, ha sido un lapso de noviazgo entre Cristo y Su Iglesia. Por eso es que San Pablo nos enseña que él ha desposado a Cristo una Iglesia.

Y ahora, esta Iglesia que ha sido desposada con Cristo, está compuesta por los que han escuchado la predicación del Evangelio, han recibido a Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, y han sido bautizados en Su Nombre, y han recibido Su Espíritu Santo, y así han obtenido el nuevo nacimiento; y así han nacido como miembros de la Familia de Dios, miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, han nacido como hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios.

Por eso fue que Jesús dijo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan, que el que no nazca de nuevo, no puede ver el Reino de Dios. Nicodemo pensó en un nacimiento según la carne, por medio de sus padres terrenales, y Jesús le explicó que era nacer del agua y del espíritu. “De cierto, de cierto te digo que el que no nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios.”

Y ahora, por medio del nuevo nacimiento es que entramos al Reino de Dios. Nadie comprendía ese misterio del Reino de Dios y cómo entrar al Reino de Dios. Cristo estuvo hablando, predicando, acerca del Reino de Dios, y cómo entrar al Reino de Dios cuando se lo explicó a Nicodemo: es por medio del agua y del espíritu, al creer en Cristo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo, y así nacemos en el Reino de Dios, obtenemos así el nuevo nacimiento, y venimos a formar parte de la Iglesia Novia del Señor Jesucristo.

Y ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo ha sido desposada con Cristo, y esto significa, no que esté casada con Cristo, sino que está como una Novia en esa etapa de noviazgo con Cristo; y siendo que esa Iglesia está desposada con Cristo, ésa es la Novia, la Iglesia Novia del Señor Jesucristo. Dice en Segunda de Corintios, capítulo 11, verso 2, dice:

Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.”

Y ahora, el ejemplo de lo que es estar desposada la Iglesia con Cristo, lo tenemos en la virgen María, la cual estaba desposada con José y era una virgen pura, ¿por qué? Porque ella estaba desposada con José, era la novia comprometida con José para casarse; y en esa misma forma encontramos a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo: una Virgen Pura, para casarse con Jesucristo en el Día Postrero.

Vean, la virgen María en San Lucas, capítulo 1, verso 26 en adelante, aparece y está desposada con José, pero no ha convivido con él, porque todavía no se ha casado con José. Dice, capítulo 1, verso 26 en adelante, dice:

Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un varón que se llamaba José (¿ven? ‘a una virgen desposada con un varón que se llamaba José.’), de la casa de David; el nombre de la virgen era María (estaba comprometida con José, era la novia de compromiso de José; por eso miren ustedes aquí, dice):

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”

Aquí podemos ver que estar desposada la virgen María con José, no significaba que ya se habían casado y que ya estaban conviviendo. Dice:

Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril;

porque nada hay imposible para Dios.

Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.”

Ahora vean, en este momento en que la virgen María le pregunta al ángel: “¿Cómo será esto? Porque no conozco varón.” Ella no conocía el misterio de cómo iba a tener un hijo, el cual sería el Mesías, el Cristo, y sería el Hijo de Dios. Pero el arcángel, para mostrarle que no hay nada imposible para Dios, le habla —digamos—, le predica, acerca de ya un milagro grande que se ha llevado a cabo con una mujer anciana, que no podía tener hijos, y que era estéril, y para colmo ya vieja; y esa mujer es Elisabet, la esposa del sacerdote Zacarías, la cual la virgen María conocía porque era su pariente, era su prima (aun podía ser hasta su tía).

Ahora, vean ustedes, cuando el arcángel Gabriel le dice así a María, la fe de María sube y ve que no hay ninguna cosa imposible para Dios; si su parienta, estéril y ya vieja, ahora ya está embarazada, ha concebido un hijo; pues eso ha sido posible; porque no hay ninguna cosa imposible para Dios, como le dice el arcángel Gabriel a la virgen María, pues si aquello fue posible, no fue imposible para Dios dar un hijo a Zacarías, a través de su esposa Elisabet, tampoco sería imposible Dios dar un hijo a la virgen María sin conocer marido, sin conocer varón.

Y ahora, María con su fe levantada al máximo, dice al ángel: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a Tu Palabra.” Conforme a ese mensaje que le trajo el ángel, sería hecho, porque María lo creyó. Por eso miren ustedes a continuación lo que dice:

En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá;

y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabet

Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre (o sea, Juan el Bautista saltó en el vientre de Elisabet); y Elisabet fue llena del Espíritu Santo (y ahí pues Juan fue lleno —desde el vientre de su madre— del Espíritu Santo, como había dicho el arcángel Gabriel al sacerdote Zacarías),

y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre (¿el fruto de su vientre sería quién? Jesús. Bendijo a Jesús estando aún en el vientre de María).

¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.”

Y esta es la misma bienaventuranza para la Iglesia Novia, la Iglesia Virgen del Señor Jesucristo: se cumplirá en ella lo que le fue dicho y ella lo creyó.

Y ahora, todo lo que le ha sido prometido a la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, para ser cumplido en este tiempo final, se cumplirá. Ha sido hecha la promesa de la Segunda Venida de Cristo, así como había sido hecha la promesa de la Primera Venida de Cristo, la cual se cumplió para el pueblo hebreo, a través de la Venida de Aquel niñito que nació a través de la virgen María.

Y ahora, para el Día Postrero la promesa de la Segunda Venida de Cristo, se cumplirá para la Iglesia Novia del Señor Jesucristo.

¿Qué fue lo que creyó ella y se cumplió? Pues la Venida del Mesías, naciendo El a través de ella; porque el Espíritu Santo vendría y haría sombra sobre María, y así sería la forma en que Dios crearía en el vientre de María una célula de vida, una célula de sangre, la cual se multiplicaría célula sobre célula, y así sería creado el cuerpo de Jesús.

Y ahora, vean ustedes, esa promesa tan grande vino a través de una virgen sencilla, descendiente del rey David, vino por medio de una virgen, de una princesa descendiente del rey David.

Y ahora, por cuanto todos los escogidos de Dios son lavados por y con la Sangre de Jesucristo, El nos ha redimido, nos ha lavado con Su Sangre, y nos ha hecho para nuestro Dios Reyes y Sacerdotes. Y por medio de esa Iglesia Virgen que es Reina, Princesa, vendrá el cumplimiento de la Segunda Venida de Cristo, porque El viene a Su Iglesia.

La Iglesia Novia del Señor Jesucristo está representada también en el tabernáculo que construyó el Profeta Moisés y el templo que construyó el rey Salomón; ahí en la construcción de esos templos está toda la sabiduría de Dios reflejada, y por eso están ahí en esos templos los tipos y figuras de la cosas celestiales; por eso fueron tan grandes y tan importantes esos templos, a tal grado que el mismo Dios moró en ambos templos, en el lugar santísimo sobre el propiciatorio, porque era la representación de las cosas celestiales, allí estaba la representación del Trono de Dios.

¿Cuál era la representación del Trono de Dios? Era el propiciatorio que estaba sobre el arca del pacto. Y el propiciatorio con el arca del pacto completo representa a Cristo.

Y ahora, Dios moró en Jesucristo en toda Su plenitud porque vino a ser el Templo humano de Dios.

Y ahora, tenemos a Jesucristo siendo el Templo humano de Dios, y por consiguiente morando Dios en toda Su plenitud, es también Jesucristo el Trono de Dios.

Ahora, Dios tiene un Trono humano, y por eso ese Trono humano y ese Templo humano luego que murió y resucitó, ascendió al Cielo y se sentó en el Trono Celestial. El Templo humano y Trono humano, vean ustedes cómo entró al Templo Celestial y se sentó en el Trono de Dios.

Ahora, Cristo nos dice que El tiene un Trono, es este Trono del cual el arcángel Gabriel le habla a la virgen María, ése es el Trono de David, sobre el cual Cristo se sentará; pero hay una promesa de parte de Cristo, pues Cristo se sentará en ese Trono; por lo cual Cristo tiene que terminar Su Obra de Intercesión en el Cielo y tomar el Título de Propiedad, levantarse del Trono del Padre, tomar el Título de Propiedad, y hacer Su Obra de Reclamo, y reclamar a todos los que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, resucitar a los muertos en Cristo en cuerpos eternos y transformarnos a nosotros, para así tener Su Iglesia Novia ya casada con El, para así ser Su esposa, y por consiguiente Su Reina, que reinará con El por el Milenio y por toda la eternidad.

Y todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo, son los hijos de Cristo y Su Iglesia; cuando estemos transformados, ésos son los hijos de Cristo y Su Iglesia ya casados, Cristo y Su Iglesia, unidos en un solo Cuerpo. Y así como estamos unidos con Cristo en un cuerpo, el Cuerpo Místico de Cristo, todos nosotros cuando seamos transformados, ya tendremos la plenitud de Dios en nosotros; eso será tener las dos porciones: la porción del cuerpo teofánico y la porción del cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado.

Ahora, de etapa en etapa ha estado aconteciendo una unión de la Iglesia Novia con Jesucristo, cuando han escuchado la Voz de Cristo en cada edad los escogidos de Dios, la Voz de Cristo por medio del mensajero de cada edad, y así han recibido a Cristo como Su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, han sido bautizados en Su Nombre y han recibido el Espíritu Santo, y así han nacido de nuevo en el Cuerpo Místico de Cristo y han quedado unidos con Cristo en el campo espiritual.

Y tenemos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, que es llamado el Angel de Jehová, que acampa en derredor de los que le temen y los defiende. Cada hijo de Dios, cada escogido de Dios tiene un ángel, ése es su cuerpo teofánico de la sexta dimensión, el cual lo cuida, lo protege, y el cual se encarga de que aprenda las cosas de Dios.

La persona tiene que dar lugar, oportunidad, para que así ese espíritu teofánico pueda guiarlo y enseñarlo en todas las cosas de Dios a medida que la Palabra de Dios va llegando para el pueblo de Dios en esa edad; por eso es que el obtener el conocimiento del Programa de Dios para el tiempo en que vive la persona, no depende de la sabiduría humana que tenga la persona, sino que depende de la revelación divina que viene a la persona a través de la Palabra predicada para ese tiempo, y el mensaje de ese tiempo, el cual es captado por el ángel de cada hijo de Dios, y así la persona obtiene la revelación de Dios para ese tiempo, la revelación la obtiene interiormente, en su alma, por medio de ese ángel, cuerpo teofánico, que tiene cada cristiano.

Y ahora, por eso es que somos enseñados en las cosas de Dios, para que así vayamos creciendo espiritualmente, y ese ángel, cuerpo teofánico, que cada cristiano tiene, vaya recibiendo toda esa revelación.

Así como al nacer en esta Tierra hemos obtenido un cuerpo del mundo, mortal, corruptible y temporal, y hemos obtenido un espíritu del mundo también, un espíritu en la permisiva voluntad de Dios, y a medida que la persona va creciendo y va siendo enseñada por sus padres —primeramente—, no solamente por las palabras que le hablan sus padres, sino por lo que hacen sus padres, y por imitación van aprendiendo, y así el espíritu de ese niño va recibiendo enseñanza; luego enviamos a la escuela a nuestros niños y van obteniendo la enseñanza, recibiendo la enseñanza, que le dan en la escuela; y así es como el espíritu humano va siendo instruido.

Lo que hacemos al ir a la escuela y a la universidad, o mandar a nuestros niños, es para instruir al espíritu, ese cuerpo espiritual que la persona recibe cuando nace; o sea, que la persona, o sabe más, o sabe menos en su espíritu; son educados sus sentidos, es educado el espíritu en esa forma a través de los sentidos del espíritu; pero entra toda esa educación por los sentidos del cuerpo, por el oír, por el oído, y por la vista, y demás sentidos del cuerpo, por el olfato también.

¿Cómo puede recibir enseñanza y conocimiento la persona por el olfato? Sencillo: cuando usted usa el olfato y hay diferentes olores, usted puede diferenciar entre los diferentes olores, ¿por qué? Porque por el olfato llegó a usted el olor, y entonces usted pudo captar por ese sentido los olores, y luego pudo razonar, y pudo comprender de qué y a qué pertenece cada olor.

Y ahora, vean ustedes que los diferentes sentidos del cuerpo son canales, para que entre al espíritu (y por los diferentes canales del espíritu) las cosas de este mundo, las cosas de esta vida, para que así el espíritu humano aprenda, sea educado; educamos el espíritu cuando estudiamos; cuando vamos a la universidad, vamos a educar el espíritu.

Y vean ustedes cómo hay espíritus más educados que otros espíritus, y como el espíritu está gobernando el cuerpo, entonces de acuerdo a la educación que tenga el espíritu será lo que estará haciendo el cuerpo.

Y ahora, al recibir el Espíritu de Dios y obtener un cuerpo teofánico de la sexta dimensión, es educado el espíritu, ¿cómo? Por la Palabra de Dios, y va obteniendo más y más conocimiento la persona en su espíritu, y por consiguiente su alma va comprendiendo, cosas que todavía no había podido sacar de allá del subconsciente.

Ahora, podemos ver el porqué San Pablo nos dice que pidamos a Dios sabiduría, conocimiento, y que crezcamos en el conocimiento de Jesucristo; y así nosotros al crecer, entonces podemos ver que hay unos que han crecido más que otros, espiritualmente, porque se han preocupado en y por la enseñanza del Espíritu de Dios para el tiempo en que viven, se han preocupado en recibir el Mensaje de su edad y de estar al tanto, al día, con todo lo que Dios está dando para Su Iglesia Novia en esa edad.

Vean, en Efesios, capítulo 1, versos 15 en adelante, dice... vamos a ver, 13 en adelante, dice:

En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.”

Las arras es el bautismo del Espíritu Santo, en donde obtenemos el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, tenemos las primicias, y luego para el Día Postrero tendremos en adición la plenitud de Dios, la segunda parte, que es el cuerpo físico, eterno, inmortal, incorruptible y glorificado:

Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,

no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,

para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,

alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.”

Miren, para eso se requiere esa sabiduría y conocimiento y revelación de Dios: para poder conocer “cuál es la esperanza a la cual Aquel os ha llamado.” ¿Para qué El nos ha llamado? ¿Para que esperemos qué? ¿Cuál es la esperanza que hay para todos los que han sido llamados por Cristo? Para entender eso se necesita tener sabiduría y revelación del Cielo, la cual San Pablo está pidiendo aquí para todos los hermanos de la Iglesia de Efeso, para que Dios alumbre los ojos del entendimiento de ellos, lo cual también necesitamos nosotros.

Para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado.”

Para que sepamos para qué El nos ha llamado, para que conozcamos Su Programa, el propósito por el cual ha venido ese llamado de parte de Dios a nosotros.

...y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.”

Para que sepamos cuáles son las riquezas de la Gloria de la herencia de Dios para con nosotros, y podamos comprender que somos herederos de Dios y coherederos de con Cristo Jesús Señor nuestro. Si Cristo hereda el Trono y Cristo hereda el Reino, nosotros somos coherederos con El. A todo lo que Cristo es heredero, nosotros somos herederos.

Y ahora, vean las riquezas de la Gloria de Su herencia en y para todos nosotros: es una herencia gloriosa para Cristo y Su Iglesia. Así como El hijo, un hijo es heredero de su padre, y cuando se casa, pues la novia al casarse viene a ser heredera también.

Y ahora, vean ustedes que éstos son misterios del Reino de Dios, del Reino de los Cielos, que nosotros necesitamos conocer, para que así sepamos las riquezas celestiales que tenemos de parte de Dios; y aunque seamos pobres aquí en la Tierra, no seamos multimillonarios, en los Cielos tenemos una herencia, somos los herederos de Dios, del Dueño de los Cielos y de la Tierra, y hemos de heredar con Cristo esa herencia, por consiguiente seremos con Cristo Reyes y Sacerdotes, y El es el Rey de reyes y Señor de señores. El es Rey en la séptima dimensión, El es Rey en la sexta dimensión, y El es Rey en esta dimensión también, por eso establecerá Su Reino en este planeta Tierra.

Y ahora, nosotros necesitamos conocer todas estas riquezas divinas que nos corresponden a nosotros como herederos de Dios, y coherederos con Jesucristo nuestro Salvador, para que así ninguna cosa terrenal los entretenga y los aparte de Cristo: Ustedes son multi-multi-multi-multi-multibillonarios, porque son ustedes, y yo también, herederos de Dios y coherederos de Cristo Jesús. Pero esa herencia en lo espiritual la disfrutamos, pero en lo físico la hemos de disfrutar cuando tengamos el cuerpo nuevo, y así el enemigo no podrá quitarnos esa Herencia Divina.

Y ahora, podemos ver la importancia de la unión de Cristo con Su Iglesia. Con la unión de Cristo y Su Iglesia obtendremos nosotros nuestra herencia, obtendremos todo lo que Dios tiene, porque todo lo que Dios tiene Jesucristo lo hereda, y nosotros lo heredamos con El, porque somos coherederos de El. Así como un hijo cuando hereda de su padre, luego su esposa y sus hijos son también coherederos con esa persona que heredó esa fortuna de propiedades, y dinero, y cosas así.

Y ahora, nuestro amado Señor Jesucristo es el Heredero, y por consiguiente Su Iglesia Novia, al casarse con Cristo, viene a ser coheredera, y todos los miembros de Su Iglesia, que son Sus hijos, vienen a ser coherederos con Cristo, para disfrutar toda esa herencia por el Milenio y por toda la eternidad. Por eso seremos Reyes y Sacerdotes, porque la herencia pertenece a Cristo y Su Iglesia Novia, la cual para el Día Postrero tendrá su casamiento con Cristo, y entonces la herencia se materializará en la Iglesia del Señor Jesucristo, se materializará toda esa herencia, y entonces nosotros con Cristo administraremos esa herencia.

Dios ha dado a los mansos, a los niños, a estos pequeñitos de los cuales hablaba Cristo, esos miembros de Su Iglesia, les ha dado el Reino: “No temáis manada pequeña, porque al Padre le ha placido darles el Reino.” Por lo tanto los herederos al Reino son Jesucristo y los miembros de Su Iglesia.

Y ahora, de etapa en etapa los miembros del Cuerpo Místico de Cristo, han estado siendo llamados y juntados para Cristo ir creando así Su Iglesia, Su Iglesia Novia con la cual El se unirá para toda la eternidad en matrimonio. Por eso es que en el libro del Apocalipsis, el Angel de Jesús le dice a Juan el apóstol, en el capítulo 19, verso 7 en adelante, dice:

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.”

Es este Angel el que anuncia que ha llegado el tiempo de las Bodas del Cordero, y es este Angel el que dice que son bienaventurados, los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero.

La Cena es después de la Boda; después de la unión de Cristo y Su Iglesia, después del casamiento de Cristo y Su Iglesia, en donde seremos transformados y los muertos en Cristo resucitados, luego vendrá un lapso de tiempo de 30 a 40 días aquí todavía (eso es el momentito donde sacan las fotos, donde el novio le levanta el velo de la novia y le da el beso, y así por el estilo, y donde reciben las bendiciones y felicitaciones, ésos serán esos 30 o 40 días aquí); y luego nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, o sea, a la Recepción, que será en la Casa de nuestro Padre Celestial, donde estarán los santos del Antiguo Testamento y estarán los ángeles de Dios también, o sea, que eso será la Fiesta Celestial más grande que se haya llevado a cabo en el Cielo.

Así como en cada hogar la fiesta más grande es la fiesta de una hija que se casa, una hija de esa familia, pues para ellos, para esa familia es una fiesta, un momento muy grande; tan grande que hasta lágrimas surgen de los ojos de los padres de la novia, de los padres del novio, pues, quizás no, pero de los padres de la novia si, porque dicen: “Ahora *se me llevan a mi hija.”

Y Cristo, pues se llevará a Su Iglesia Novia de aquí de la Tierra, a la Casa de nuestro Padre Celestial para la Gran Fiesta Celestial. Pero después de tres años y medio que durará la Fiesta de la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, pues regresaremos con Cristo para el Glorioso Reino Milenial. Y en ese Reino Milenial ya no estaremos aquí en la Tierra como hemos estado en nuestra vida terrenal en este cuerpo mortal: trabajando, unos en construcción, otros en oficinas, otros en tiendas de una cosa o de otra cosa, tiendas de ropa, tiendas de comida, supermercados o fábricas, o en alguna otra cosa; en esta Tierra ya el trabajo, la labor, que tendremos nosotros, será de Reyes y Sacerdotes en ese Glorioso Reino Milenial y luego por toda la eternidad.

Hay tres ángulos desde los cuales Cristo y Su Iglesia obrarán, desde esos tres ángulos serán las manifestaciones de Cristo y Su Iglesia en Su Reino: como Reyes, eso es gobernando todos los asuntos políticos de la raza humana; como Sacerdotes con Cristo, ésto es gobernando todos los asuntos religiosos en este planeta Tierra y en el universo completo; como también se gobiernan todos los asuntos políticos, no solamente de esta Tierra sino del universo completo, al estar con Cristo como Reyes y Sacerdotes, como Reyes, y Cristo como Rey, Rey de reyes y Señor de señores, Rey de la séptima dimensión, de la sexta dimensión y de esta dimensión también; y nosotros seremos Reyes con Cristo de esta dimensión terrenal, de la sexta dimensión y en la séptima dimensión también. Por eso es que vamos a tener un cuerpo glorificado, así como Cristo con Su cuerpo glorificado entró a la séptima dimensión, nosotros podremos entrar también con ese cuerpo glorificado.

Por lo tanto el Reino de Cristo con Su Iglesia, con Su Iglesia Novia, Su Iglesia Virgen, cuando esté casado Cristo con Su Iglesia, gobernará toda la herencia de Dios, la gobernará con Su Iglesia y será un gobierno, un Reino, que cubrirá todas las dimensiones; por eso es que vamos a tener un cuerpo inter-dimensional, podremos pasar a la dimensión que sea con ese cuerpo, así como Cristo puede pasar a la dimensión que sea con el cuerpo glorificado.

¿Recuerdan que cuando resucitó, le apareció a Sus discípulos estando las puertas cerradas, y entró y apareció a ellos, y después se desapareció? Y era un cuerpo, no era un espíritu, El dice a Sus discípulos (los cuales pensaban que era un espíritu), les dice: “Vean que no soy espíritu, porque el espíritu no tiene carne como ustedes ven que Yo tengo, y no tiene huesos como ustedes ven que Yo tengo.” O sea, que el espíritu, el cuerpo teofánico no tiene carne de acá, ni tiene huesos de acá, usted no puede tocar un cuerpo teofánico, no puede tocar sus huesos ni su carne acá en esta dimensión, porque es de otra dimensión, pero el cuerpo glorificado si lo podremos tocar. El cuerpo glorificado lo podían tocar los discípulos, el cuerpo glorificado de Jesús, porque tenía carne y tenía huesos; pero vean ustedes, es un cuerpo glorificado, la clase de cuerpo más alto, o sea, del nivel más alto y más sublime que existe.

¿Y saben quién es el Primero que ha tenido esa clase de cuerpo? Nuestro amado Señor Jesucristo, ésa es la clase de cuerpo que El nos dará a todos nosotros; no para estar trabajando en los asuntos terrenales que en la actualidad trabajamos, sino para estar en los trabajos del Reino de Dios, durante el Reino Milenial y por toda la eternidad.

Y ahora, podemos ver el propósito por el cual Cristo ha estado llamando y juntando a todos los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero: para colocarnos en Su Cuerpo Místico de creyentes que es Su Iglesia, Su Redil, donde El llama y junta Sus ovejas de etapa en etapa, porque Cristo es el Buen Pastor que llama por su nombre a Sus ovejas; los nombres que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, de etapa en etapa, de edad en edad, han estado siendo manifestados en la Tierra, esas personas han estado siendo manifestadas en la Tierra, y Cristo los ha estado llamando por sus nombres, al llamarlos con Su Palabra.

Y ahora, vean cómo de etapa en etapa se ha ido formando la Iglesia Novia del Señor Jesucristo con la cual Jesucristo se casará. San Pablo dice: “Yo os he desposado a vosotros como una Novia Pura a Cristo.” O sea, que San Pablo colocó al grupo de su edad, como una Novia Pura comprometida para casamiento con Cristo. Y así ha sido de edad en edad.

Y en este tiempo final son llamados y juntados los escogidos de Dios del Día Postrero, para estar en el Cuerpo Místico de Cristo, comprometidos con Cristo, como la Novia Pura del Señor Jesucristo, con la cual Cristo se unirá, y entonces todos seremos una misma carne con Jesucristo, una misma carne glorificada, el cuerpo glorificado que El nos dará; y así estaremos físicamente unidos con Cristo.

Ahora, en lo espiritual de etapa en etapa la Iglesia ha estado unida con Cristo, y en este tiempo también.

Ahora, veamos algo muy importante aquí, para los escogidos del tiempo final, del Día Postrero, miren cuál es la promesa: en el libro de “Citas,” página 162, párrafo 1446, dice el Rvdo. William Branham:

Pero miren, La Novia espiritual, cuando ella comienza a tener un despertamiento, cuando ella comience a volver y colocarse en orden con la Palabra de Dios, miren entonces otra vez, ven, cómo que las Escrituras en ese tiempo, habrá un mensaje (o sea, saldrá un Mensaje) para tomar esa Novia, tomar esa mujer elegida.”

¿Y qué Mensaje puede ser el que tome a los elegidos del Día Postrero y los coloque en el Cuerpo Místico de Cristo, los coloque en el orden correspondiente a este tiempo, no los tenga en una edad que ya pasó, sino en la edad que corresponde a este tiempo, que es la Edad de la Piedra Angular, la Edad de y para el casamiento de Cristo con Su Iglesia? Vamos a ver a través de la Escritura si hay un Mensaje prometido para este tiempo final, para tomar esos escogidos de Dios, recoger a los escogidos de Dios. El mismo Cristo en San Mateo, capítulo 24, verso 31, dijo:

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

La Gran Voz de Trompeta que llama y junta a los escogidos de Dios, es la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino; así como la Trompeta del Evangelio de la Gracia de edad en edad llamó y juntó a los escogidos de Dios.

Ahora, veamos lo que dijo el Rvdo. William Branham en la página 48 del libro de “Citas,” párrafo 417, este libro contiene extractos de diferentes mensajes del Rvdo. William Branham, y dice así en la página 48, párrafo 417, que contiene este extracto del mensaje “Revelación,” capítulo 4, predicado en diciembre 31 de 1960, por el Rvdo. William Branham en Jeffersonville, Indiana, dice:

La misma voz que llamó a Juan que subiera, la misma voz que dijo a Juan ¡sube acá! (esto está en Apocalipsis, capítulo 4, cuando esa Gran Voz de Trompeta le dice a Juan con esa Gran Voz de Trompeta: ‘Sube acá y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.’). La misma voz que dijo a Juan ¡sube acá! Es la misma voz que llamará a la Iglesia algún día (y ésa es la Voz de Cristo). Amén. Llama la Iglesia también, la misma voz que llamó a Juan que subiera es la misma voz que llamó a Lázaro de la tumba. Esa misma voz del arcángel. Cristo es la voz del arcángel, la voz del arcángel, ¿ve? o esa voz de Trompeta de Cristo llamó a Juan que subiera. La misma voz llamó a Lázaro en el sepulcro. El habló con fuerte voz... esa misma voz dijo a Juan, ¡sube acá! ‘Yo te enseñaré unas cosas que han de suceder.’ Esa misma voz sonará cuando los muertos en Cristo resuciten, porque la trompeta, la trompeta... ¿Qué es una trompeta? La Voz de Cristo: el mismo dijo: ‘Sube acá.”

Y ahora, la Voz de Cristo de edad en edad ha llamado a Sus escogidos en cada edad y los ha colocado en el Cuerpo Místico de Cristo.

¿Y cómo los hijos e hijas de Dios han escuchado la Voz de Dios en cada edad? Por medio de la manifestación de Jesucristo, en Espíritu Santo, en el ángel mensajero de cada edad.

¿Y ahora, cómo vamos a escuchar esta Voz llamándonos a subir, y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto? Veamos cómo es que vamos a escuchar esta Voz y cómo vamos a escuchar siendo dadas a conocer todas estas cosas, para Cristo cumplir esa promesa donde dice: “Sube acá y Yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas,” o sea, después de las cosas que han sucedido en las siete etapas o edades de la Iglesia. Ahora vean, Apocalipsis 22, verso 6 en adelante tiene, ahí está la respuesta:

Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel (¿a quién ha enviado? ¿Quién es el enviado del Señor, del Dios de los espíritus de los profetas? El ángel del Señor Jesucristo, ese espíritu de Profeta es el enviado; ¿para qué?), para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Ese espíritu de Profeta que le dio a Juan la revelación del Apocalipsis, es el enviado para darle a conocer a la Iglesia de Jesucristo todas estas cosas que deben suceder pronto. Por eso es que Jesús en Apocalipsis, 22, verso 16, dice:

Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

¿Quién es el enviado de Jesucristo? Su Angel Mensajero. ¿Para qué es enviado? Para dar testimonio de estas cosas que deben suceder pronto. Y ésta es la Voz de Cristo por medio de Su Angel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Cristo en Espíritu Santo estará manifestado en Su Angel, enviando a Su Angel y usando Su Angel para así colocar en el corazón y en la boca de Su Angel Su Palabra, y así Cristo hablar a través de Su Angel todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y al estar escuchando este Mensaje, dando testimonio de estas cosas que deben suceder pronto, el Angel de Jesucristo, ¿estaremos escuchando qué? La Gran Voz de Trompeta o Trompeta final, esa Voz de Trompeta que le dijo a Juan: “Sube acá y Yo te mostraré las cosas que han de suceder después de estas.”

Y ahora, vean la forma sencilla en que la Iglesia Novia del Señor Jesucristo estará escuchando esa Gran Voz de Trompeta o Trompeta final, dándole a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto. Y con esa Gran Voz de Trompeta, con ese Mensaje es que son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo en este tiempo final.

Siempre ha sido la Voz de Cristo llamando y juntando a Sus escogidos de etapa en etapa, a través del Mensajero de cada edad. Las ovejas de Cristo oyen la Voz de Cristo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen.” El dijo que tenía otras ovejas que no eran de aquel redil hebreo, las cuales también debía traer: “Y oirán mi Voz, y habrá un Rebaño y un Pastor.” Ese Rebaño es la Iglesia del Señor Jesucristo, y ese Pastor es nuestro amado Señor Jesucristo, el cual ha estado en Su Iglesia en Espíritu Santo en cada edad, manifestado en el ángel mensajero de cada edad.

Y para este tiempo final estará en Su Iglesia en la cúspide o cima de Su Iglesia, de Su Monte Santo, que es la Edad de la Piedra angular y el cual es el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo. En la página 47 del libro de “Citas,” párrafo 402, dice:

Y nosotros que vivimos y hayamos quedado hasta la Venida del Señor, ‘no impediremos ni estorbaremos a los que duermen (o sea, a los que han muerto en Cristo), porque sonará la trompeta’ algo acontecerá, ese algo evangélico sonará, el anuncio de Su Venida.”

Esa Trompeta o Gran Voz de Trompeta que sonará, es la predicación del Evangelio del Reino anunciando y revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo; y esa Trompeta o Gran Voz de Trompeta sonando es la Voz de Cristo por medio de Su Angel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

Y los muertos en Cristo resucitaran primero. Y nosotros los que vivimos y permanezcamos seremos transformados.’ Parados allí, y sentir un cambio; el pelo (o sea, el cabello) canoso se irá, las arrugas cesarán, cambiados en un momento, en abrir de ojos. Y encontraremos a nuestros seres queridos.”

Ahí podemos ver claramente este gran misterio divino correspondiente a este tiempo final. Los ancianos creyentes que permanezcan vivos hasta la resurrección de los muertos en Cristo, hasta el cumplimiento pleno de la Venida del Señor, hasta que Cristo salga del Trono de Intercesión en el Cielo y reclame a todos los que El ha redimido con Su Sangre, los que permanezcan vivos (aunque estén ancianos) serán transformados y entonces tendrán el cabello del color que le corresponde, no tendrán ya cabello blanco los ancianos, no tendrán arrugas, ¿por qué? Porque será un cuerpo glorificado, eterno, inmortal e incorruptible, un cuerpo que nunca se pondrá viejo, que estará en la flor de la juventud, representando siempre de 18 a 21 años de edad.

Eso es para todos aquellos que estarán en el Día postrero escuchando la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando, proclamando, el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y El viene para casarse, unirse, con Su Novia, Su Iglesia.

¿Qué es el casamiento? Pues la unión de dos seres que se aman. Pero son unidos por medio de la palabra del ministro, del que los está casando, esa palabra es la que los une y los declara marido y mujer.

Y la Palabra de Dios para el Día Postrero, esa Gran Voz de Trompeta, es la que unirá en matrimonio a Cristo y Su Iglesia, serán unidos por la Palabra de Dios revelada en este tiempo final, a la cual la Iglesia Novia le dirá “¡Amén!” Y le mostrará su Amor y dará testimonio de su Amor a Cristo, y Cristo dará testimonio de Su Amor a Su Iglesia; y Cristo así identificará cuál es Su Iglesia Novia, con la cual El se estará casando en este tiempo final, se estará uniendo en este tiempo final, para hacerla una misma carne con El, resucitando a los muertos en Cristo y transformándonos a nosotros los que vivimos, físicamente nos hará una misma carne: carne de Su carne y huesos de Sus huesos, y Sangre de Su Sangre, y Espíritu de Su Espíritu; espíritu teofánico y luego cuerpo físico, eterno, inmortal e incorruptible.

Podemos ver que esto es un misterio grande; pero para este tiempo final tenemos la promesa de que estaría siendo revelado a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Hay muchos lugares donde Dios ha hablado acerca de esta gran unión de Cristo con Su Iglesia. Esta gran unión de Cristo con Su Iglesia, lo cual es el evento más grande prometido para este tiempo final, es el evento de unión más grande que se estaría llevando a cabo en este planeta Tierra. En la página 5A, párrafo 49, dice el Rvdo. William Branham [libro de las “Citas.” — Editor]:

Y éste es el porqué se están haciendo estas cosas: el Espíritu Santo viene a la Tierra en la plenitud de Su ser para juntar a los hijos de las cuatro esquinas de la Tierra para prepararlos para el Rapto.”

Ahora vean que es el Espíritu Santo el que viene para llamar y juntar a Sus escogidos, y prepararlos para ser transformados y raptados, pero El tiene que tener un Instrumento aquí en la Tierra, para realizar ese gran evento. Dice también en la página 147, párrafo 1310:

Ahora, Jesús Mismo dijo, en el día cuando el Hijo del Hombre se está revelando; en otras palabras, el Hijo del Hombre, el ministerio de Jesucristo Mismo...”

La manifestación del Hijo del Hombre es la manifestación del Ministerio de Jesucristo:

La Iglesia pasará por la justificación por Lutero, la santificación por Wesley, por el bautismo del Espíritu Santo por los pentecostales, y crecerá bien en adelante en la perfección del Hijo del Hombre, eso cuando Marido y Esposa serán la misma persona. Cuando será tan manifiesto en Su Novia, su Iglesia, hasta que ellos dos serán el mismo.”

Y ahora, podemos ver este gran Programa de Cristo para Su Iglesia Novia.

Vean, en la página 146 también dice, párrafo 1303:

Exactamente como fue en el principio, no fue la voluntad perfecta de Dios que los hijos nacieran en la Tierra por sexo (o sea, a través del sexo). ¡No, señor! Dios creó al hombre desde el polvo de la Tierra, respiró el aliento de vida en él, y él se hizo un alma viviente. El sacó de ese hombre una compañera y le hizo una esposa a él. Eso fue la primera y original voluntad de Dios. Pero cuando el pecado entró e hizo la cosa que hizo, entonces El permitió que el hombre se casara con una esposa legalmente y tuviera hijos por ella. ‘Multiplicad y henchid la Tierra entonces, así es la manera en que será hecho.’ Pero, Uds. ven, nunca fue su voluntad perfecta. Por eso, todas estas cosas que tuvieron un principio tienen que tener un fin. Todo pecado tiene que venir a aniquilación. Todo pecado tiene que ser destruido. Por eso, en el gran milenio cuando la resurrección venga, no tendremos que renacer otra vez por medio de nuestros padres, sino que Dios, como hizo en el principio, llamará al hombre del polvo de la Tierra y a su compañera con él. Eso es correcto. Esa es la manera en que El lo hizo en el principio.”

Y así será cuando El resucite a los creyentes en El que ya físicamente murieron y nos transforme a nosotros; será por Creación divina el cuerpo que El nos dará, un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado ,creado por Cristo.

Y ahora, siendo que El tomará del polvo de la Tierra para darle un cuerpo a los muertos creyentes en El, creará un cuerpo del polvo de la Tierra y nuestro cuerpo es del polvo de la Tierra; por lo tanto, ya tenemos el poquito de Tierra con el cual Dios hará el milagro de crearnos un cuerpo eterno.

Cuiden ese poquito de Tierra que usted tiene en la forma de un cuerpo, hasta que Cristo lo transforme en un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible, hasta que Cristo creé con ese poquito de Tierra que tenemos, cree un nuevo cuerpo.

Ahora, podemos ver el porqué tenemos que cuidar nuestro cuerpo, mantenerlo en la mejor condición posible: porque pertenece a Cristo.

Y ahora, en el nuevo cuerpo los problemas que tenemos en este cuerpo mortal ya no los tendremos, y no obtendremos en el nuevo cuerpo ninguna señal de vejez, los años nos pasarán por encima y siempre nos veremos jovencitos, porque ya estará resuelto para nosotros todo problema que haya tenido el ser humano en la Tierra.

Aquí en la página 143 también, párrafo 1280, dice:

Vendrá un tiempo donde no habrá más sexo, sino que Dios llamará a Sus hijos del polvo de la Tierra, otra vez como ellos lo fueron en el original. No a través de alguna mujer, sino a través del moldear del barro y las luces cósmicas y el petróleo, El creará nuevamente como El hizo Adán la primera vez.”

¿Ven? Este es otro pasaje en donde el Rvdo. William Branham nos habla de este gran evento que está muy cerca por ser cumplido.

Ahora, podemos ver que estamos nosotros viviendo en el tiempo más glorioso de todos los tiempos, en el tiempo en donde nuestra fe y nuestra esperanza es que Cristo tome este poco de polvo de la Tierra, este barro que tenemos, y lo transforme y nos dé un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado; porque todo eso está en el Programa de matrimonio de Cristo con Su Iglesia, para Cristo en la unión con Su Iglesia hacernos a nosotros como El. Por eso también es que así como la novia cuando se casan, obtiene el nombre del novio, que viene a ser el esposo, Cristo ha prometido un nuevo nombre para Sus hijos.

Y ahora, es cuando se casan que la novia obtiene cierto derecho y obtiene el nombre de su esposo, y es coheredera con él. La Iglesia de Jesucristo es coheredera con Cristo, se materializará esa promesa al ser casada con Jesucristo, el Hijo de Dios. Cuando seamos transformados, entonces ya estaremos totalmente unidos con Cristo.

Pero recuerden que mientras se está viviendo en el momento en que están siendo casados los novios, hay alguien que está hablando: es el ministro el que está oficiando la boda, y él está hablando la palabra que une en matrimonio al novio y a la novia, y cuando él termine su mensaje, los declarará marido y mujer, y quedan ya unidos en el santo estado del matrimonio.

Todo eso está en la Trompeta Final o Gran Voz de Trompeta, ésa es la Voz de Dios, la Voz de Cristo para este tiempo final, es la Voz de Cristo, la Voz de Dios, que habla esa Palabra que une a Cristo con Su Iglesia.

Cuando termine ese Mensaje, entonces los muertos en Cristo resucitarán, nosotros los que vivimos seremos transformados, y estaremos totalmente casados con Jesucristo, el Hijo de Dios, unidos con Cristo en el santo estado del matrimonio celestial, de ese matrimonio con Jesucristo, el Hijo de Dios; o sea, estaremos unidos completamente con Jesucristo nuestro Salvador. Por eso es que El luego nos llevará a la Casa de Su Padre, la Casa del Padre Celestial, para esa Gran Fiesta llamada la Cena de las Bodas del Cordero.

Conscientes de que somos miembros de la Iglesia Novia de Jesucristo, permanezcamos fieles a Jesucristo nuestro Salvador, sabiendo que Jesucristo, el Hijo de Dios, es el Novio Espiritual de Su Iglesia, y nosotros somos miembros de ese Cuerpo Místico de creyentes. Por lo tanto, permanezcamos fieles a Cristo, como una Virgen Pura a Cristo todos los días de nuestra vida, para que en nosotros como individuos lo que corresponde a la bodas, a la unión de un hombre y una mujer, se materialice en nosotros, y Cristo se reproduzca en nosotros, al darnos un cuerpo eterno, inmortal e incorruptible; y así seamos plenamente como Cristo: a Su imagen y a Su semejanza.

Para eso es todo el Programa de la Redención, todo el Programa de Dios como Cordero de Dios en Su Primera Venida y Su Programa como León de la tribu de Judá, en Su Segunda Venida en Su Obra de Reclamo: es para la unión de Cristo con Su Iglesia.

Su Iglesia es una Nueva Raza, que por medio del nuevo nacimiento viene del Segundo Adán, el cual es el Principio de la Creación de Dios; de esa Nueva Raza, Jesucristo es el Primero, y nosotros los que seguimos a Jesucristo, por eso somos Sus hermanos. “Anunciaré a mis hermanos Tu Nombre,” dice la Escritura. El es nuestro Hermano Mayor, porque El es el Primero de esa Nueva Creación, una Nueva Creación con Vida Eterna.

Y ahora, vean ustedes cómo para este tiempo serían llamados y juntados todos los escogidos de Dios que viven en esta Tierra, por medio de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino revelando el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Y así con ese Mensaje, Cristo llama y junta Sus escogidos, les abre el corazón y el entendimiento, y así los escogidos reciben la Palabra y entienden la Palabra para el Día Postrero, y vienen a ser unidos con Cristo en el Cuerpo Místico de Jesucristo; y así recoge Cristo Sus últimos escogidos de Su Iglesia en Su Cuerpo Místico de creyentes.

Por eso tiene en Su Programa (Dios) un territorio, un pueblo en ese territorio, que es la América Latina y el Caribe, con el pueblo latinoamericano y caribeño, y tiene un Mensaje que es el Mensaje de la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, revelando el misterio de la Segunda Venida de Cristo, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, y tiene un Mensajero que es el Angel del Señor Jesucristo, y tiene un pueblo que somos todos nosotros.

Y ahora, vean ustedes, todo es por causa de que Jesucristo, el Hijo de Dios, va a casarse con Su Iglesia Novia, que son los redimidos por la Sangre de Jesucristo que componen Su Iglesia, para así Cristo tener esa unión con Su Iglesia; ésa es la Unión de Cristo con Su Iglesia.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes dándoles testimonio de:

LA UNION DE CRISTO Y SU IGLESIA.”

Todo es sencillo a la vista humana, todo es en forma sencilla; pero a la vista de Dios es la cosa más grande que está sucediendo en el Cielo y en la Tierra, pero que solamente lo pueden ver, lo pueden entender los hijos e hijas de Dios. “Porque a vosotros es concedido conocer el misterio del Reino de los Cielos, mas al resto de los seres humanos no es concedido.”

Así que, aprovechemos nuestro tiempo, sirviendo a Cristo con toda nuestra alma, trabajando en Su Obra también y siendo fieles a Jesucristo nuestro Salvador.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Novio Celestial de Su Novia, Su Iglesia, sean sobre todos ustedes y sobre mi también, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios en Su Iglesia, y pronto Cristo termine Su Obra de Intercesión, tome el Título de Propiedad, haga Su Obra de Reclamo, reclame todos los que El ha redimido con Su Sangre, los resucite en cuerpos eternos —los que han partido— y nos transforme a nosotros los que vivimos, y luego se manifieste en toda Su plenitud en toda Su Iglesia, y luego nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí una bendición grande darles testimonio de: “LA UNION DE CRISTO CON SU IGLESIA.”

Estaré nuevamente con ustedes en la próxima actividad, que será de Santa Cena, donde les hablaré algunas cosas acerca de la Santa Cena y del misterio contenido en la Santa Cena, y de las bendiciones que hay para todos nosotros en la Santa Cena, de la cual el que no la tome no tiene parte con Cristo en Su Reino.

Y ahora, vamos a dejar al Rvdo. Miguel Bermúdez Marín, para continuar y finalizar en esta ocasión nuestra parte.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y hasta la próxima actividad, Dios mediante.

LA UNION DE CRISTO CON SU IGLESIA.”

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