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Feliz navidad y próspero año nuevo 2001, para todos los presentes y también para los que están a través de Internet y diferentes medios de comunicación; y que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también; y en estos días y el próximo año, El nos abra plenamente nuestro entendimiento y toda nuestra alma y todas las Escrituras que faltan de ser entendidas, y pronto nos transforme y nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, víspera de navidad, ya que el 24 de diciembre es la víspera de navidad, el día de navidad es el 25 de diciembre. Y en este día de víspera de navidad, nos trae también a nuestra memoria la partida de nuestro Hno. Branham, que fue en la madrugada de la víspera de navidad (o sea, en la madrugada del 24 de diciembre de 1965). Y fue un evento importante en el Programa Divino, porque tanto la llegada de un Mensajero de Dios, como su ministerio y su partida, son eventos importantes en el Programa de Dios.

Y ahora, recordamos con reverencia y temor de Dios, la partida también de nuestro Hno. Branham, y también recordamos el nacimiento de Jesús; aunque no fue en esta fecha, pues Jesús no nació en diciembre; pero así como hacen con relación a fechas que celebran algunas veces, no hacen la celebración el mismo día, y así ha sucedido con la celebración del nacimiento de Jesús. Jesús nació en otra fecha: de abril a mayo.

Y ahora, lo importante es que nació nuestro amado Señor Jesucristo; y no solamente en esta fecha recordamos el nacimiento de Jesucristo, sino todo el año estamos recordando el nacimiento de nuestro amado Señor Jesucristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario.

Esta es una temporada muy importante en donde todos debemos estar bien cerca de Dios, porque aunque estos días es un tiempo en donde la humanidad celebra el nacimiento de Jesús, es un tiempo también que usan tanto para comercio como para fiestas también, en donde se apartan más de Dios, la mayor parte de la humanidad, que en otros tiempos.

Por lo tanto, todos debemos estar lo más cerca a Dios posible, para que así estemos agradando a Dios, y bajo la bendición de Dios.

Para hoy domingo solamente tendremos la actividad de esta mañana y también la de las 3:00 de la tarde; en la noche no tendremos actividad, para que todos estén con su familia reunidos, y así tengan una noche tranquila y de paz en sus hogares; así como hacía el pueblo hebreo en la noche de la pascua, en donde se reunía la familia y en donde tenían el cordero pascual en sus hogares; así todos tengamos a Cristo, el Cordero de Dios, en nuestros hogares.

El próximo domingo arriba (o sea, próximo domingo) tendremos la actividad de las 10:00 de la mañana, y luego tendremos la actividad de las 8:00 de la noche, para tener así cánticos y luego tener la despedida del año y dar la bienvenida al nuevo año, y también tener la Santa Cena el domingo próximo.

Durante la semana también hay actividades, las cuales ya fueron anunciadas; estará con nosotros nuestro amigo y hermano, el Rvdo. y misionero Miguel Bermúdez Marín.

A todos los que han estado colaborando con sus ofrendas voluntarias de todo corazón, para el abono, para el abono al principal del préstamo del terreno, les agradezco grandemente todo lo que han hecho, y que Jesucristo les bendiga grandemente. Han estado aprovechando una buena oportunidad para hacer tesoros en el Cielo, para luego disfrutarlos cuando estemos con Cristo en el Reino Milenial y en la eternidad.

Sigan aprovechando esta oportunidad, tendremos hasta el domingo 31 (próximo domingo). No sé si Miguel nos dará un poquito más de tiempo, pero por lo menos hasta el próximo domingo tendremos para continuar colaborando con nuestras ofrendas para este propósito. Y esperamos que pronto tengamos el terreno saldo.

Nos están colaborando también, ayudando, las congregaciones de otros países, lo cual también agradecemos a los ministros de otros países y sus congregaciones, todos los hermanos de otros países; que Dios les bendiga grandemente y les prospere grandemente, espiritualmente y materialmente también, y continúe añadiendo a sus congregaciones más hijos e hijas de Dios, como también a esta congregación.

Ahora, pasamos a la Escritura de San Mateo, capítulo 2, ya que se recuerda el nacimiento de Jesús, dice:

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.

Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo

Ellos le dijeron: En Belén de Judea; porque así está escrito por el profeta (eso es Miqueas, capítulo 5, verso 2):

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,

No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;

Porque de ti saldrá un guiador,

Que apacentará a mi pueblo Israel.

Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella

y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.

Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.

Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.

Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “¿DONDE ESTA EL REY DE LOS JUDIOS, QUE HA NACIDO?”

A través de las Escrituras encontramos que Dios prometió la Venida del Mesías, la Venida del Rey de Israel. A través de la Escritura, en el Antiguo Testamento encontramos que el Rey de Israel es Dios; y siendo que Dios es el Rey de Israel, nosotros necesitamos comprender que Dios, el Rey de Israel vendría a la Tierra en carne humana para manifestarse en medio del pueblo hebreo y llevar a cabo la Obra correspondiente a Su Venida.

Ahora, nosotros necesitamos saber claramente quién es el Rey de Israel. Dice en San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante:

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”

Luego en este mismo capítulo 1, verso 9 al 10, dice:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.”

Aquella Luz verdadera que es el Verbo que era con Dios y era Dios, la Columna de Fuego que era con Dios y era Dios, el Angel del Pacto que era con Dios y era Dios, el Verbo, el Logos que salió de Dios, venía a este mundo:

“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron (o sea, al pueblo hebreo vino, y el pueblo hebreo no le recibió).

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios (por medio del nuevo nacimiento son hechos hijos e hijas de Dios).

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.”

El Verbo que era con Dios y era Dios que creó los Cielos y la Tierra, el Verbo que era la Luz de los hombres, la Luz del mundo, la cual venía a este mundo, vino en carne humana, se hizo carne y habitó en medio del pueblo hebreo, y dijo: “Yo Soy la Luz del mundo.”

Y ahora, podemos ver que el Verbo que era con Dios, el cual es la Luz que alumbra a todo hombre, venía a este mundo; y cuando vino a este mundo continua siendo la Luz, es la Luz del mundo que alumbra a todo hombre. San Juan, capítulo 8, verso 12, donde dice:

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”

Y ahora, el Verbo que era con Dios y era Dios, se hizo hombre y habitó en medio del pueblo hebreo, El es el Angel del Pacto, el Angel de Jehová. Cuando se habla de esa Luz verdadera que alumbra a todo hombre, es la Columna de Fuego, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el cual le apareció a Moisés en aquella llama de fuego y le dijo: “Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.” Y el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, esa Columna de Fuego, es nada menos que Jesucristo en Espíritu Santo, es el Hijo de Dios. Por eso en Proverbios, capítulo 30, verso 4, dice:

“¿Quién subió al cielo, y descendió?”

Cristo dice: “Nadie subió al Cielo sino el que descendió del Cielo, el Hijo del Hombre que está en el Cielo.” (San Juan, capítulo 3, verso 13 al 19).

“¿Quién encerró los vientos en sus puños?

¿Quién ató las aguas en un paño?

¿Quién afirmó todos los términos de la tierra?

¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?”

Y ahora, tenemos aquí a Dios y al Hijo de Dios, Dios por medio del Verbo que era con Dios y era Dios, éste era en el principio con Dios, y por medio del Verbo creó todas las cosas. El Verbo siendo el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, esa Columna de Fuego, el Pilar de Fuego, el cual y en cual encontramos que está Dios manifestado.

El Verbo que era con Dios y era Dios, vean ustedes, encontramos que en la sexta dimensión es visto también como un hombre de la sexta dimensión, llamado el Angel de Jehová o Angel del Pacto, el cual tiene el Nombre de Dios, como nos dice Dios en el Exodo, capítulo 23, versos 20 en adelante, donde dice:

“He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”

¿Dónde está el Nombre de Dios? En Su Angel, y Su Angel es el Hijo de Dios, porque salió de Dios; así como usted es hijo de su padre porque salió de los lomos de su padre, y por medio de la unión de su padre con su madre (con la madre suya) fue su cuerpo engendrado, y nació de su padre a través de su madre, y por eso usted es hijo: porque usted salió de su padre y su madre.

Y ahora, por cuanto el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, que es el Verbo que era con Dios y era Dios, el Logos, por cuanto salió de Dios, es el Hijo de Dios, el Cristo. Por eso Jesús podía decir: “Antes que Abraham fuese (o que Abraham fuera), Yo Soy.” (San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58).

El les dijo también: “Abraham vuestro padre deseó ver mi día, y lo vio y se gozó.” ¿Y cómo lo vio y se gozó? Porque cuando Elohím con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel le aparecieron a Abraham en el capítulo 18 del Génesis y comieron con Abraham, era nada menos que Jesucristo en carne humana creado por Dios para El, para Gabriel y para Miguel, para poder comer con Abraham.

Porque un cuerpo teofánico no come, un espíritu no come, tiene que hacerse carne para poder comer. Por eso los santos que están en el Paraíso no comen ni trabajan ni duermen, ¿por qué? Porque están en cuerpos teofánicos que son espíritus angelicales, cuerpos angelicales.

Ahora, Abraham vio de antemano la Primera y Segunda Venida de Cristo, él vio allí, tanto la Primera Venida de Cristo viniendo, el Angel del Jehová, el Angel del Pacto en carne humana, como también vio la Segunda Venida de Cristo con Sus Angeles, los cuales allá en aquella ocasión fueron Gabriel y Miguel.

Para el Día Postrero el Hijo del Hombre vendrá con Sus Angeles, y Sus Angeles son los ministerios de los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías. Por lo tanto, los Arcángeles Gabriel y Miguel estarán respaldando esos ministerios.

Y ahora, vean que todo lo que sucedió allá en el capítulo 18 del Génesis y en el capítulo 19, es tipo y figura de lo que estaría sucediendo en este tiempo final, pues Cristo dijo que la Venida del Hijo del Hombre sería como en los días de Lot, y en los días de Lot apareció Elohím con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel, estuvieron con Abraham y luego descendieron a Sodoma para el juicio sobre Sodoma, que fue el juicio de fuego y azufre del Cielo.

Y para este tiempo final será el juicio del día ardiente como un horno de fuego sobre el reino de los gentiles, sobre este mundo. Todo fue tipificado en el tiempo de Abraham y Lot, y en el tiempo de Noé.

Por lo tanto, para este tiempo final, así como hubo un Profeta dispensacional en el tiempo de Noé (el cual fue Noé) con un Mensaje dispensacional, y en el tiempo de Lot hubo un Mensajero dispensacional, el cual fue Abraham, con un Mensaje dispensacional; para este tiempo final habrá un Mensajero dispensacional, el cual es el Siervo fiel y prudente de San Mateo, capítulo 24, versos 42 al 47, dándole el Alimento a tiempo a los hijos de Dios, ¿dónde? En la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

En la Casa de Dios es que nacen los hijos e hijas de Dios, es que nacen los Reyes y Sacerdotes para ese glorioso Reino Milenial y para toda la eternidad. Pero mientras estamos en nuestros cuerpos mortales, somos Reyes y Sacerdotes espirituales, pero cuando tengamos el nuevo cuerpo, seremos Reyes y Sacerdotes físicamente también, en el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, entendiendo claramente que hay un Israel Celestial y hay un Israel terrenal: el Israel terrenal es el pueblo hebreo y el Israel Celestial es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, la Primera Venida de Cristo, la Primera Venida del Mesías, la Primera Venida del Angel del Pacto, del Angel de Jehová en carne humana, fue en medio del Israel terrenal, en medio del pueblo hebreo, y nació bajo la Ley (porque nació bajo la Dispensación de la Ley).

En el último siglo de la Dispensación de la Ley nació el Mesías, y por consiguiente también en el último tercio del último siglo de la Dispensación de la Ley nació el Mesías, y luego en la semana número setenta de la profecía de Daniel tuvo Su ministerio, y a la mitad de esa semana (que fue a la mitad de esos siete años de esa semana número setenta), la vida al Mesías le sería quitada; y así sucedió.

Ahora, el pueblo hebreo tenía todas estas profecías de la Venida del Mesías, el pueblo hebreo sabía, sus líderes religiosos sabían que el Mesías vendría por medio de una virgen, como lo dijo el Profeta Isaías en el capítulo 7, verso 14, donde dice de la siguiente manera:

“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

Esta profecía se cumpliría en la Venida y nacimiento del Mesías, el cual vendría por medio de una mujer virgen del pueblo hebreo, descendiente del rey David; y esto concuerda con la profecía de Génesis, capítulo 3, verso 15, donde nos habla de la simiente de la mujer. La mujer no tiene simiente, por lo tanto le sería dada una simiente por Dios sin intervención de hombre alguno.

Dice Dios cuando echó la maldición a la serpiente en el Huerto del Edén, cuando engañó a Eva, dice capítulo 3, verso 14 al 15:

“Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.

Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya (y aquí esta simiente de la mujer sería el Mesías); ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”

En la Cruz del Calvario fue herido Cristo en el calcañar, en los talones y en Sus manos, y ahí se cumplió esa profecía; pero Cristo heriría en la cabeza a la serpiente, y por consiguiente al diablo, el cual estaba en la serpiente.

Y ahora, para el cumplimiento de esta profecía, tiene que nacer por medio de una mujer virgen el Mesías, y esta profecía se cumplió en Jesús de Nazaret, el cual nació por medio de la virgen María, y el cual fue también anunciado por el Arcángel Gabriel a la virgen María en San Lucas, capítulo 1, versos 30 en adelante, donde dice el Arcángel Gabriel... miren aquí, capítulo 1, verso 26 en adelante, dice:

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret.”

Vean que fue al sexto mes, y el sexto mes del calendario religioso hebreo, vean ustedes, es por consiguiente un mes muy importante en el Programa de Dios. Y el Arcángel Gabriel le aparece a la virgen María, dice que:

“...fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret.

A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María.

Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.

Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.

Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”

Y ahora, tenemos al Hijo de Dios en la sexta dimensión, que es el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el cual salió de Dios. Y ahora, El va a tener un cuerpo de carne, el cual también tiene que ser creado por Dios, el cual fue creado por Dios en el vientre de la virgen María. Por lo tanto, viene de Dios ese cuerpo que el Mesías tendría en Su Primera Venida. Por eso Jesús dijo: “Yo de Dios he venido.”

Y ahora, Jesucristo, el Hijo de Dios, en la sexta dimensión es el Angel del Pacto, y Jesucristo en esta dimensión terrenal es el hijo de la virgen, nacido en Belén de Judea.

En Malaquías, capítulo 3, tenemos la promesa de la Venida del Mesías, y dice:

“He aquí, yo envío mi mensajero (ese fue Juan el Bautista), el cual preparará el camino delante de mí (le preparará el camino al Señor, al Angel del Pacto); y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis (¿quién vendría? El Señor, el Angel del Pacto, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob), y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos.”

Y vino en carne humana en el cuerpo de carne que nació a través de la virgen María, el cual fue creado por Dios. Ahí podemos ver que el nacimiento de Jesús es un evento muy grande en el Programa Divino, es un evento en el cual Dios se entrelaza con la raza humana y hace parentesco con la raza humana para poder redimir al ser humano, porque tenía que ser un hombre el que llevase a cabo la Redención del ser humano. Por eso Dios con Su cuerpo teofánico de la sexta dimensión, Su cuerpo angelical, se hace carne en la Tierra en el velo de carne llamado Jesús, y así se hace hombre Dios, para llevar a cabo la Obra de Redención.

San Pablo en Primera de Timoteo, capítulo 3, verso 16, dice: “Sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne.” Dios fue manifestado en carne en la persona de Jesús. El velo de carne de Dios se llama Jesús.

También el Apóstol Pablo nos dice en su carta a los Colosenses, capítulo 1, nos dice... capítulo 1, verso 12 en adelante, dice:

“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación (El es la imagen del Dios invisible).”

Cualquier persona que vea a Jesucristo, estará viendo a Dios. Por eso Jesús dijo: “El que me ha visto a mí, a visto ¿a quién? Al Padre.” (San Juan, capítulo 14).

Y ahora, dice: “Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud (capítulo 1, verso 19 de Colosenses),

y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”

Dios reconcilia con sigo mismo, todas las cosas por medio de Su manifestación en carne humana a través de Jesús.

En Hebreos también, capítulo 1, verso 3, dice, hablando de Jesús, dice:

“El cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia (la imagen misma de Dios es Jesucristo), y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

Y cuando Cristo ascendió al Cielo y se sentó en el Trono de Dios, fue la primera ocasión en que un cuerpo humano pero glorificado, se sentó en el Trono de Dios.

Y ahora, hemos visto quién es el que nació en Belén de Judea: es el Hijo de Dios, el Verbo que salió de Dios, el Logos que salió de Dios, el cual es el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el cual es visto en la forma de una Columna de Fuego o Pilar de Fuego, pero que en algunas ocasiones también ha sido visto en la forma de un hombre de otra dimensión (de la sexta dimensión), ha sido visto en la forma de un cuerpo físico pero de otra dimensión, llamado el Angel del Pacto o Angel de Jehová, el cual le apareció a Abraham en diferentes ocasiones, le apareció también como Melquisedec, el Rey de Salem y Sacerdote del Dios Altísimo, y le apareció a Manoa y le dijo que él tendría por medio de su esposa un hijo, el cual sería llamado Sansón; Manoa tendría por medio de su esposa ese hijo.

Manoa no sabía quién era ese varón, ese Angel que hablaba con él; sabía que era un varón de Dios, pero no sabía qué varón de Dios era, hasta que Manoa ofreció un cabrito en ofrenda a Dios. Y cuando estaba siendo ofrecido a Dios, en el fuego que estaba siendo ofrecido ese animalito, en ese fuego que subía, él, ese Angel, ese varón de Dios, subió, y entonces Manoa se dio cuenta que era el Angel de Jehová, lo cual él no sabía.

Cuando el Angel de Jehová se hace presente, en el Programa Divino una Obra grande Dios va a llevar a cabo.

Y ahora, Manoa piensa que él va a morir y va a morir su esposa; a la esposa le había aparecido ya con esa ocasión, dos veces, y a Manoa una vez en esa ocasión. Y Manoa dice: “Hemos de morir porque hemos visto a Dios cara a cara.”

Pero la Escritura dice que ningún hombre ha visto jamás a Dios. ¿Y cómo puede ser posible que ellos vieron a Dios, al Angel de Jehová, al Angel del Pacto, el cual es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob?, Moisés también quiso ver a Dios, al Angel de Jehová, al Angel del Pacto, el cual estaba en esa forma de Luz, pero quería verlo en forma de hombre, de Angel en cuerpo angelical, y le dice: “Yo quiero ver Tu gloria.” Le dice Dios en el capítulo 33 del Exodo, y en el capítulo mismo 33, Dios le dice que no podrá ver Su rostro. Capítulo 33 del Exodo, verso 18 al 23, dice:

“El entonces dijo (Moisés): Te ruego que me muestres tu gloria.

Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;

y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.

Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.”

Y ahora, Moisés va a ver las espaldas de Dios, de Jehová, porque va a ver pasando un hombre, un hombre de otra dimensión lo va a ver pasando, el cual estará pasando envuelto en esa Luz divina de la Columna de Fuego.

Luego, Dios le ordena a Moisés que prepare nuevas tablas; las primeras Dios las cortó El mismo, pero las segundas tablas... porque las primeras las quebró Moisés cuando descendió del monte y vio al pueblo hebreo adorando a un becerro de oro, él rompió las tablas de la Ley, lo que nos habla de que el pacto de la Ley será quebrado, será cumplido por Cristo y luego quitado, y será establecido un Nuevo Pacto. Luego, vean ustedes, dice:

“Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.

Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.

Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.

Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y se levantó de mañana y subió al monte Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.”

Para el tiempo de Adán, Adán quebró el pacto divino y perdió el Título de Propiedad. Para la mañana de un Día dispensacional y de un nuevo Día milenial, Dios dará a Sus hijos el Título de Propiedad que perdió Adán y Eva, el cual ha permanecido en la mano de Dios, en la diestra de Dios, conforme a Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante.

Pero Cristo, el Cordero, toma este Título de Propiedad, lo abre en el Cielo y lo trae a la Tierra en el capítulo 10 del Apocalipsis, y lo entrega a un hombre, a un Profeta para que se lo coma y se haga carne la Palabra en él, y sea la Palabra hecha carne en un hombre en el Día Postrero, para así ser restaurado el Título de Propiedad a la raza humana, y ser restaurado el ser humano a la Vida eterna, y así llevarse a cabo la restauración de todas las cosas que perdió Adán y Eva en la caída.

“Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.

Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;

que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.

Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.

Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad.

Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.

Guarda lo que yo te mando hoy.”

Aquí podemos ver al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, Dios en Su cuerpo angelical, pero manifestado en la Columna de Fuego. Luego pasó frente a Moisés, y Moisés vio el hombre que estaba envuelto en esa Luz, el cual le hablaba a Moisés. Y esa Columna de Fuego es Jesucristo en Espíritu Santo, y cuando aparece en la forma de un hombre, un Angel en cuerpo angelical, es Jesucristo en Su cuerpo teofánico.

Y ahora, ese es el Hijo de Dios, el Cristo ungido con la Columna de Fuego, el cual se hizo carne, se hizo hombre y le acompañó también la Columna de Fuego, y estaba dentro de El, el Espíritu Santo, la Columna de Fuego. Por lo tanto, nuestro amado Señor Jesucristo es el Personaje más grande que ha pisado este planeta Tierra; pero vean la forma sencilla en que apareció en medio de la raza humana: naciendo a través de una virgen en Belén de Judea.

Y ahora, los magos cuando llegaron a Belén de Judea o llegaron a Jerusalén, sabiendo que ya el Mesías, el Rey de Israel tenía que tener alrededor de dos años de edad, porque ya hacia dos años que la estrella estaba siendo vista, por lo tanto el Mesías tenía que tener ya unos dos años de edad, pensaron: “Ya el Mesías tiene que estar en Jerusalén;” porque Jerusalén es la capital y es la ciudad del Rey, es Jerusalén la ciudad de Melquisedec, el Rey de Salem, el Príncipe de Paz y Sacerdote del Dios Altísimo.

Pero vean ustedes, llegan los magos a Jerusalén, y el sumo sacerdote y los demás sacerdotes, los ancianos, los miembros del concilio del sanedrín, que son los miembros del concilio de la religión hebrea, no sabían nada acerca del nacimiento del Mesías, no sabían nada acerca de la Primera Venida de Cristo, no sabían nada acerca de la Venida del Rey de Israel, acerca de la Venida de Dios con Su cuerpo teofánico, cuerpo angelical haciéndose hombre, haciéndose carne en medio del pueblo hebreo.

El pueblo hebreo sabe que el Mesías es Dios, es Dios hecho hombre en medio del pueblo hebreo; pero no pudieron comprender que aquel tiempo, era el tiempo en donde el Mesías tenía que nacer en Belén de Judea; sus fechas o las tenían todas enredadas o no estaban interesados en la Primera Venida de Cristo, sino que estaban interesados en sus asuntos religiosos y políticos, que para ellos eran los más importantes, pero no interesados en la Venida del Mesías, en la Venida del Rey de Israel.

Pero cuando se llega al tiempo para Dios cumplir lo que El prometió, no importa que las condiciones políticas, sociales, económicas o religiosas sean contrarias. Para Dios no hay nada imposible, lo que El ha prometido El lo cumple, no importa en qué condición se encuentre la humanidad. Dios no puede fallar en lo que El prometió, El es Dios y El hará como El ha dicho.

Así que, El cumplió la promesa del Mesías en medio del pueblo hebreo, y el Mesías es nada menos que la manifestación de Dios en un cuerpo de carne humana, nacido ese cuerpo a través de una mujer virgen descendiente del rey David, llamada María (la virgen María).

Y ahora, la pregunta de los magos es: “¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido?, porque su estrella hemos visto en el Oriente.” Podían pensar: “¿Será que nos están ocultando al Mesías?, porque ya ha nacido. ¿Será que lo están criando aquí en Jerusalén? ¿Lo tendrá el sumo sacerdote y el concilio de la religión hebrea? ¿Lo tendrán aquí para que no lo mate el rey Herodes?” Fueron a Jerusalén y no lo encontraron.

Herodes cuando escuchó la noticia del nacimiento del Rey de Israel, del Mesías, siendo Herodes una persona que se había convertido al Judaísmo, encontramos que él sabía que había una promesa de la Venida de un Rey para Israel, que sería el Mesías. El no estaba interesado en la Venida del Rey de Israel, porque Herodes era rey en Israel en ese tiempo y no quería que otro le quitara el trono. Por lo tanto, Herodes está interesado en destruir ese Rey que ha nacido, aunque sea un niño.

Ahora, vean cómo en el campo de la política a través de todos los tiempos de la raza humana, encontramos que cuando han tenido que matar a una persona, la han matado aunque sea un niño, a Moisés también trataron de matarlo siendo un niño recién nacido, a Jesús también. Y encontramos que a muchos siervos de Dios, que han sido enviados por Dios, aun cuando han nacido han tratado de matarlos. Pero Dios tiene un Programa para llevar a cabo con cada Mensajero que El envía, y hasta que termina el tiempo de ese Programa de Dios con esa persona, nadie lo puede quitar de ese tiempo, Dios lo envió y Dios se lo lleva cuando sea el tiempo.

Ahora, encontramos que en Jerusalén no sabían nada acerca de la Venida del Mesías; y eso deja mucho que decir del sumo sacerdote, de los miembros de la religión hebrea, los miembros del concilio de la religión hebrea.

El concilio religioso de la religión hebrea, vean ustedes, no sabía nada de la Primera Venida de Cristo, y ya estaba cumplida la Primera Venida de Cristo en medio del pueblo hebreo, y ya llevaba unos dos años aproximadamente la Venida del Mesías cumplida en medio del pueblo hebreo. El Israel terrenal no sabía nada, sus líderes religiosos no sabían nada de la Venida del Mesías y estaba cumplida en medio de ellos allá en Belén de Judea.

Fue una desgracia para el concilio del sanedrín, el concilio de la religión hebrea y para el sumo sacerdote, que se cumpliera la Venida del Mesías, y ellos no supieran que se había cumplido la Venida del Mesías, la Venida del Rey de Israel.

El sumo sacerdote, vean ustedes, siempre ungía al rey en Israel, como ungió a David, como ungió a David (Samuel), y como ungió a Saúl (Samuel), y como ungió el sumo sacerdote a Salomón; así el sumo sacerdote ungía con aceite al rey que era proclamado rey, y se sentaba en el Trono de David. Por lo tanto el sumo sacerdote de aquel tiempo tenía que estar al tanto, porque si venía el Rey para Israel, tenía que el sumo sacerdote saber que lo tenía que ungir con el aceite de la unción, y tenía que proclamarlo como el Rey de Israel para sentarse en el Trono de David.

Cuando llega el tiempo para el cumplimiento de la promesa, el pueblo tiene que estar preparado para el cumplimiento de esa promesa, los líderes religiosos tienen que estar preparados para el cumplimiento de esa promesa. Y el que no esté preparado para el cumplimiento de esa promesa no puede pensar o no pueden pensar que Dios no va a cumplir esa promesa; Dios la cumple, y los que no estén preparados, al ver el cumplimiento de esa promesa, no comprenderán el cumplimiento de esa promesa y hablarán en contra del cumplimiento de esa promesa.

Como habló el sumo sacerdote Caifás y su suegro Anas y la mayor parte de los miembros del concilio del sanedrín, y los fariseos y saduceos en su mayoría, hablaron en contra del cumplimiento de la promesa de la Venida del Mesías, cumplida esa promesa en Jesús de Nazaret; y decían que era Beelzebú y que tenía demonios.

O sea, que el cumplimiento de lo que Dios prometió lo llamaron del diablo, lo llamaron anticristo, lo llamaron Beelzebú, lo llamaron samaritano, lo llamaron endemoniado, y dijeron que las señales y milagros que hacía y los demonios que echaba fuera, los echaba fuera por el dedo de Beelzebú, por el dedo de Beelzebú, el príncipe de las tinieblas. Pero no era Beelzebú, el príncipe de las tinieblas, sino que era el Príncipe de paz, era nada menos que Melquisedec, el Rey de Salem y Sacerdote del Dios Altísimo hecho hombre, hecho carne en medio del pueblo hebreo, era el Rey de Israel, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, Rey de Israel hecho carne, manifestado en carne humana en la persona de Jesús.

Ese fue el que nació en Belén de Judea, ese fue el Rey de Israel que nació en la Tierra cerca de dos mil años aproximadamente (o sea, dos mil años conforme al calendario gregoriano, conforme a cómo es proclamado por el calendario gregoriano).

Y miren ustedes, nació en medio del pueblo hebreo y no supieron el 99.99 (noventa y nueve, punto, noventa y nueve) de los seres humanos, que había nacido ya en la Tierra el Mesías, el Rey de Israel. Tenía que nacer en Belén de Judea, porque de Belén de Judea era el Rey David, y por consiguiente su padre Isaí; y sería un retoño de Isaí, descendiente del rey David el que nacería como el Mesías, como el Rey de Israel, el cual se sentaría en el Trono de David.

Y ahora, Belén significa: “Casa del Pan de Dios.” Y Cristo siendo el Pan vivo que descendió del Cielo, tenía que nacer ¿dónde? En Belén, que es la Casa del Pan de Dios; y también es el territorio de agua, ése es el lugar donde estaba la fuente donde David tomaba y de la cual quiso tomar cuando estaban en una guerra, quiso tomar del pozo de esa fuente cuando estaba en esa guerra.

Y ahora, en la Casa del Pan de Dios nació el Mesías; por consiguiente Cristo también viene a ser nuestro Belén. Todos los nacidos en Cristo han nacido en Belén, en la Casa del Pan de Dios, porque Cristo es la Casa del Pan de Dios. El dijo que El es el Pan vivo que descendió del Cielo, y el que come de ese Pan vivirá eternamente.

Y ahora, Cristo es el Maná vivo que ha descendido del Cielo, y Cristo es el Maná escondido que fue colocado en el arca del pacto en una vasija de oro.

Cristo en Su Primera Venida descendiendo del Cielo, como descendió el Maná en medio del pueblo hebreo, y Cristo en Su Segunda Venida como el Maná escondido, dentro de una vasija de oro en el arca del pacto, colocado allá en el lugar santísimo.

Hemos visto al Rey de Israel, que ha nacido ¿dónde? En Belén de Judea.

Y ahora, todos los hijos del Rey de Israel, de Jesucristo nuestro Salvador, nacen en nuestro Belén que es Jesucristo.

“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” [2 Corintios 2:17 - Editor].

Y ahora, por medio del nuevo nacimiento hemos nacido en Cristo que es nuestro Belén, y por consiguiente también el Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia, es nuestro Belén también; por eso nacemos en la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Belén Espiritual como Cuerpo Místico de creyentes. Y por medio de Cristo, nuestro Belén, nacen en la Iglesia del Señor Jesucristo (la Belén Espiritual) los Reyes del Glorioso Reino Milenial que reinarán con Jesucristo, el Rey de Israel. Por eso es que la Escritura dice que somos Reyes y Sacerdotes.

Y así como los magos hicieron la pregunta: “¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el *Oriente.” Ahora, ¿dónde están los Reyes que han nacido de edad en edad, porque su estrella hemos visto en cada edad?, la estrella, el Angel Mensajero de cada edad, la hemos visto en cada edad. Ahí es donde han nacido los Reyes y Sacerdotes que con Cristo reinarán por el milenio y por toda la eternidad.

¿Y dónde ha sido vista la Estrella que señala el nacimiento de los Reyes que con Cristo reinarán? Pues ha sido vista la Estrella en el Belén Espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo, para el nacimiento de cada Rey, de cada escogido de Dios en el Belén Espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

También cada Angel Mensajero es un Rey mayor, que el resto de los Reyes nacidos en la Casa de Dios; o sea, que el Rey principal en cada edad es el Angel Mensajero de cada edad. Pero el Rey de reyes y Señor de señores y Rey de todos los reyes, es nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, de edad en edad han nacido los reyes para el glorioso Reino Milenial, que reinarán con Cristo, y han nacido en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Casa del Pan de Dios, porque ahí es donde está Cristo, el Pan de Dios que descendió del Cielo, para que el que coma de ese Pan viva eternamente.

Y es en la Casa de Dios donde Cristo coloca a los Siervos fieles y prudentes, los Mensajeros de cada edad, de cada etapa, para que les den el Alimento Espiritual a tiempo a los hijos de Dios; y así cada Angel Mensajero reparte a los hijos de Dios, a esos Reyes, les reparte Comida de Reyes: la Palabra de Dios, les reparte la revelación divina de Cristo para que coman el Pan de Vida eterna que descendió del Cielo, coman a Cristo, se coman a Cristo. “Porque el que no coma Su Carne y beba Su Sangre, no tiene vida permaneciente en sí mismo; pero el que come Su carne y bebe Su Sangre, vivirá eternamente,” y Cristo lo resucitará en el Día Postrero, y el Día Postrero es el Séptimo Milenio de Adán hacia acá y Tercer Milenio de Cristo hacia acá.

Y ahora, así como hay reyes mayores que otros reyes, en cada edad hay un Rey mayor, que es el Mensajero de cada edad, y mayor que ese Mensajero, pues Jesucristo el Rey de reyes y Señor de señores.

Y ahora, ¿dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Pues estaba en Belén de Judea, en una casa con su madre, y también José (el padre de crianza), y ya tenía alrededor de dos años de edad.

¿Y dónde han estado los Reyes que han nacido, los que reinarán con Cristo en el Milenio? Han estado en el Belén de Judea Espiritual, que es el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo, y han estado en la Casa, que es la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, siendo alimentados y siendo preparados para que crezcan en el conocimiento de Dios, en el temor de Dios, crezcan en sabiduría y en estatura espiritual. Siempre Dios les tiene un Siervo fiel y prudente que les da el Alimento Espiritual a tiempo.

Y ahora, para el Día Postrero, ¿dónde están los Reyes que han nacido en la Casa de Dios, dónde están los Reyes? Pues aquí estamos en nuestro Belén Espiritual, en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, la Etapa más pequeña (aparentemente) pero más gloriosa de todas las etapas.

Y ahora, estamos en el Belén Espiritual de la Edad de la Piedra Angular, en el Belén Espiritual de la Iglesia del Señor Jesucristo. Estamos en el Cuerpo Místico de Cristo, nacidos en Cristo, y por consiguiente hemos nacido como Reyes y también como Sacerdotes, pues para esto es que hemos venido a este planeta Tierra: para ser Reyes, para nacer como Reyes y como Sacerdotes y Jueces, en el Belén Espiritual de la Iglesia del Señor Jesucristo. Y para esto también vendría el Angel del Señor Jesucristo: para nacer como Rey, como Sacerdote y Juez en el Belén Espiritual de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, por medio de una joven virgen llamada María, nació el Rey de los Judíos.

Y ahora, por medio de una Iglesia virgen han nacido de etapa en etapa los hijos e hijas de Dios, los Reyes para el Reino Milenial. Y en este tiempo final por medio de una Iglesia virgen, la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, nacen los Reyes que reinarán con Cristo en el Reino Milenial, o sea, los Reyes del tiempo final que nacerían en medio de la raza humana en la Etapa de la Edad de la Piedra Angular.

¿Y dónde están los Reyes? Pues están en nuestro Belén Espiritual, que es la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, hemos visto “¿DONDE ESTA EL REY DE LOS JUDIOS, QUE HA NACIDO?”

Nuestro amado Señor Jesucristo estaba ¿dónde? En Belén de Judea, en la Casa del Pan de Dios.

Y hemos visto también dónde han estado de etapa en etapa los Reyes que reinarán con Cristo en el Milenio y por toda la eternidad: han estado en el Belén Espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, el Cuerpo Místico de Cristo, la Casa del Pan de Dios. Cristo es el Pan de Dios, la Casa de Cristo, la Casa del Pan de Dios. Ahí es donde está también Su Nombre. El viene donde está Su Nombre: vino a Belén de Judea, la Casa del Pan de Dios.

Y ahora, los hijos de Dios nacen donde está el Nombre de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, es en la Iglesia del Señor Jesucristo donde está el Nombre de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, hemos visto este misterio: “¿DONDE ESTA EL REY DE LOS JUDIOS, QUE HA NACIDO?”

Y por cuanto nosotros reinaremos con Cristo por el Milenio y por toda la eternidad, reinaremos con Cristo sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Y ahora, ¿dónde están los Reyes que reinarán con Cristo sobre Israel y sobre todas las naciones? Pues están en el Belén Espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final, como estuvieron los de las edades pasadas.

Ahora, a nosotros nos ha tocado la mejor parte en y de la Casa de Dios, nos ha tocado la parte donde Cristo cumplirá la promesa: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.” [Apocalipsis 3:21 - Editor].

¿Y dónde tiene que estar ése que vencerá y se sentará con Cristo en Su Trono? Tiene que estar en el Belén Espiritual, tiene que nacer en el Belén Espiritual, tiene que nacer en la Iglesia del Señor Jesucristo por medio de recibir a Cristo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo, ser bautizado en Su Nombre y recibir el Espíritu Santo, y así obtener el nuevo nacimiento, y así nacer en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo.

El Vencedor que se sentará con Cristo en Su Trono, ¿dónde tiene que estar entonces? En la Iglesia del Señor Jesucristo, tiene que nacer en la Iglesia del Señor Jesucristo, el cual se sentará con Cristo en Su Trono. Por lo tanto, Cristo por medio de él se manifestará en el Día Postrero y llamará y juntará a Sus escogidos, y nos preparará para ser transformados y raptados, pues nos dará la revelación del misterio del Séptimo Sello, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo; ese es el Maná escondido: la revelación de la Segunda Venida de Cristo, para así tener la fe, la revelación de la Segunda Venida de Cristo, y creer con toda nuestra alma en la Segunda Venida de Cristo, como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para obtener nuestra transformación.

Así como hemos creído en Su Primera Venida como Cordero de Dios en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para recibir nuestra transformación espiritual, nuestra transformación interior, que es el nuevo nacimiento, al recibir el Espíritu Santo, y así obtener el nuevo nacimiento y obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión.

Y ahora, para obtener el cuerpo físico y glorificado, la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, misterio que estará manifestado y revelado en el Belén Espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Ahí es donde nacerá ese misterio del Séptimo Sello. Ahí es donde nacerá el misterio de la Segunda Venida de Cristo como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

Por eso el Rvdo. William Branham dijo en el Mensaje de “Los Siete Sellos,” en la página 57, dijo:

“Y vi otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza...’

Ahora, si Ud. se fija bien, notará que esta persona es Cristo, porque aun en el Antiguo Testamento El fue llamado el Angel del Pacto; y El ahora viene directamente a los Judíos porque la iglesia ha llegado a su fin.”

Ahora, este Angel del Pacto de Apocalipsis, capítulo 19, y capítulo 10, el Angel Fuerte que desciende del Cielo es el Rey de Israel, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová.

“...y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.’

¿Recuerdan el ángel de Apocalipsis capítulo uno? Este es el mismo. Un ángel es un mensajero, y él es un mensajero a Israel. ¿Ve Ud.? La iglesia está a punto de ser raptada, El viene por Su iglesia.”

Cristo, el Angel del Pacto, el Angel Fuerte que desciende del Cielo viene por Su Iglesia.

Por lo tanto, ¿dónde estará el Angel del Pacto? En Su Iglesia, en Su manifestación final. Y en Su manifestación final Cristo estará en Su Iglesia velado y revelado en Su Angel Mensajero. Pero Su Angel Mensajero no es el Señor Jesucristo; el pueblo hebreo verá a Cristo, el Angel del Pacto, el Angel Fuerte que desciende del Cielo, velado y revelado en carne humana en Su Angel Mensajero y dirá (cuando lo vea): “¡El es el que nosotros estamos esperando!” Porque el pueblo hebreo está esperando la Venida del Angel del Pacto, del Angel de Jehová manifestado en carne humana. Y así es como el pueblo hebreo está esperando la Venida del Rey de Israel.

Por eso el Rvdo. William Branham dice que cuando ellos lo vean viniendo por Su Iglesia, ellos lo reconocerán. En la página 22 del Mensaje, del libro de “Citas,” párrafo 176, dice:

“Cuando vean a Jesucristo viniendo por la Novia, ellos dirán: ‘Mirad, este es el Dios a quien esperábamos. ¡Este es El!’ Pero El no viene por ellos, viene por Su Novia.”

Y más abajo en ese mismo capítulo o párrafo, dice:

“Cuando el Señor Jesucristo venga por su Novia, y ellos lo vean a El, ellos dirán, ‘Ese es el que hemos esperado, allí está El’ El se levantará con sanidad en Sus alas.”

Y ahora, lo verán a El en esa etapa llamada: “La Tercera Etapa,” en donde Dios hará grandes milagros y maravillas. Para los gentiles la Puerta ya estará cerrada, cuando eso esté ocurriendo, ellos (los hebreos) verán esas grandes maravillas y señales, y dirán: “¡Este es el que nosotros hemos estado esperando!”

También la sanidad para los escogidos de Dios del Día Postrero que estará llevando a cabo Cristo, el Angel del Pacto, por medio de Su manifestación en el Día Postrero, será la transformación de nuestros cuerpos y la resurrección de los muertos en Cristo; porque a la final Trompeta los muertos en Cristo serán resucitados y nosotros seremos transformados.

El Sol de Justicia viene trayendo en Sus alas, salud, sanidad, salvación, trayendo para los escogidos la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos. Todo eso es envuelto en el misterio de la Segunda Venida de Cristo.

¿Para qué están esperando los cristianos la Segunda Venida de Cristo? Para la resurrección de los muertos creyentes en El y para la transformación de nosotros los que vivimos, para ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Y todo eso está dentro de la Obra de Reclamo, bajo el ministerio de Cristo, el Angel del Pacto, como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, en una nueva dispensación, la Dispensación del Reino.

O sea, que todo esto corresponde a la Dispensación del Reino en un nuevo Día dispensacional y en un nuevo Día milenial. Por eso son llamados y juntados todos los escogidos de Dios en este tiempo final: porque Cristo va a llevar a cabo la Obra de Reclamo y va a resucitar a los muertos creyentes en El que han partido, y a los que estamos vivos y permanezcamos vivos hasta la resurrección de los creyentes que han partido, seremos transformados.

Esa es la promesa de parte de Cristo para los escogidos del Día Postrero que estarán viviendo en la etapa o Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, ¿DÓNDE ENCONTRAREMOS AL REY DE LOS JUDÍOS EN EL DÍA POSTRERO? Pues lo encontraremos en medio del Belén Espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular. De todas las edades la más identificada con Belén es la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, ¿dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? En Su Primera Venida estaba ¿dónde? En Belén de Judea, naciendo y criándose por Sus primeros dos años de edad, allí fue donde lo encontraron aquellos magos o sabios que salieron de Ur de los Caldeos (de allá de Babilonia), para buscar y encontrar al Mesías en la tierra de Israel, para encontrarlo en la tierra de Israel, pero lo encontraron en Belén de Judea.

Y para encontrar la Segunda Venida de Cristo en el Israel Celestial, que es en la Iglesia del Señor Jesucristo, ¿dónde lo vamos a encontrar? No en la primera, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta o séptima edad, sino en la Edad de la Piedra Angular. Ahí es donde encontraremos a Cristo en Su manifestación final del Día Postrero, donde hará el cambio de Cordero a León, en donde llevará a cabo Su Obra de Reclamo, y en donde resucitará a los muertos creyentes en El y a nosotros nos transformará.

Ahora, ¿dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Dos mil años atrás estaba en Belén de Judea. Para este tiempo final estará ¿dónde? En el Belén de Judea Espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular.

El viene por Su Iglesia, Cristo, el Angel del Pacto, el Angel Fuerte que desciende del Cielo. Por eso desciende con el Título de Propiedad, el Librito de los Siete Sellos abierto, y lo entrega a un hombre para que se lo coma y se haga carne en ese hombre, en ese Profeta, se haga carne ese Título de Propiedad, el Libro de los Sellos, se haga carne la Palabra en ese Profeta que para el Día Postrero será el Angel del Señor Jesucristo, y ese Angel es un Rey; así como cada miembro del Cuerpo Místico de Cristo es un Rey o una Reina en la Iglesia del Señor Jesucristo, en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

En la misma forma que vino el Rey de los judíos y nació en Belén de Judea, nacen todos los Reyes que reinarán con Cristo en el Reino Milenial, nacen en el Belén Espiritual, que es Cristo, y por consiguiente es el Cuerpo Místico de Cristo de edad en edad.

Y para este tiempo final, nos encontramos en la Edad de la Piedra Angular, en el Belén Espiritual, donde nacen los escogidos de Dios de este tiempo final. Y así se hacen parte de la Palabra de Dios del Día Postrero, y vienen a ser la Palabra hecha carne del Día Postrero en los escogidos del Día Postrero, y la carne hecha Palabra, la Palabra de Dios del Día Postrero.

Y ahora, ¿dónde están los Reyes del Día Postrero, que reinarán con Cristo en el Día Postrero, y reinarán con Cristo por el milenio y por toda la eternidad? Aquí estamos en este tiempo final, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, en el Belén Espiritual, en el Belén actualizado.

Hemos nacido en Belén, porque hemos nacido en Cristo y por Cristo en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo. Por lo tanto somos descendientes de Jesucristo, somos simiente de Jesucristo, hijos e hijas de Jesucristo, y por consiguiente hijos e hijas de Dios, y por consiguiente hijos de David, descendientes de David por medio de Jesucristo nuestro Salvador.

El Hijo de David es el que reinará sobre el pueblo hebreo, y con El reinarán los descendientes Suyos, y por consiguiente son hijos de David también, para reinar con Cristo por el milenio y por toda la eternidad; y así la Casa de David, la Familia de David, la descendencia de David vino a ser Cristo con Su Iglesia, para reinar por el milenio y por toda la eternidad.

Para eso es que viene Jesucristo, el Rey de los Judíos, y nace en Belén de Judea, y para eso mismo vienen los hijos e hijas de Dios, esas almas de Dios a esta Tierra: para nacer en el Belén Espiritual, en Cristo. Al nacer en el Cuerpo Místico de Cristo hemos nacido en Cristo, porque la Iglesia de Jesucristo es el mismo Cristo en la forma de Su Iglesia; así como la planta de trigo es el grano de trigo en forma de una planta de trigo para llevar muchos granos de trigo.

Y Cristo en la forma de Su Iglesia es el Grano de Trigo que fue sembrado en Tierra para llevar muchos granos de trigo, muchos hijos e hijas de Dios a imagen y semejanza de Jesucristo, el Grano de trigo que fue sembrado en Tierra. Y si somos a imagen y semejanza Suya, entonces somos también Reyes y Sacerdotes y Jueces, para reinar con El por el milenio y por toda la eternidad.

Y también cada Angel Mensajero y el Angel del Señor Jesucristo también, el cual se sentará con Cristo en Su Trono. Así como dice Cristo: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono (ese es el Trono de David), así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (o sea, el Trono Celestial).”

Al sentarse en el Trono con Su Padre, Jesús obtuvo autoridad y poder sobre los Cielos y la Tierra: “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.” Dijo Cristo en San Mateo, capítulo 28.

Y ahora, Cristo dará al Vencedor que se siente con El en Su Trono, y por consiguiente le dará autoridad sobre las naciones como dice Apocalipsis, capítulo 2, verso 26 al 28, donde dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

y las regirá (las gobernará) con vara de hierro, y serán quebrantadas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre.”

Así como Cristo recibió autoridad sobre los Cielos y la Tierra, Cristo le otorga autoridad sobre las naciones al Vencedor para que las rija con vara de hierro. Y ese Vencedor tiene que nacer ¿dónde? En la Iglesia del Señor Jesucristo, tiene que obtener el nuevo nacimiento ahí, porque la Iglesia del Señor Jesucristo es el Belén Espiritual, el Belén actualizado como Cuerpo Místico de creyentes.

Y ahora, ¿dónde están los Reyes que se sentarán con Cristo en el Reino Milenial, que gobernarán con Cristo en el Reino Milenial? Pues aquí estamos en este tiempo final.

¿Y dónde estaría el que se sentará con Cristo en Su Trono? Pues aquí en el Cuerpo Místico de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, en el Belén Espiritual, siendo enseñado por Cristo y preparado por Cristo, para sentarse con Cristo en Su Trono. Por eso somos colocados en la Edad del Trono, que es la Edad de la Piedra Angular.

Para poder estar en el Trono hay que estar en la Edad del Trono, así como Cristo estuvo en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Trono, para poder sentarse en el Trono de Dios en el Cielo. Y Cristo fue también Templo y fue Trono de Dios, Trono humano de Dios; por lo tanto el Vencedor será Trono humano y templo humano de Jesucristo, a través del cual Cristo se manifestará en el Día Postrero, y por consiguiente lo sentará en Su Trono.

Ya eso es un Programa que está preparado por Jesucristo nuestro Salvador, por eso tiene que nacer (ese Vencedor) a través de una Iglesia virgen, que es la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero. Y esa es la María espiritual que dará a Luz al Vencedor del Día Postrero, que se sentará con Cristo en Su Trono, y da a luz también a todos los Vencedores del Día Postrero que reinarán con Cristo por el milenio y por toda la eternidad, como Reyes y Sacerdotes.

Así como tuvo esa virgen, esa Iglesia virgen tuvo hijos en edades pasadas, en este tiempo final tendrá el Hijo prometido que se sentará con Cristo en Su Trono, y tendrá también a los hijos prometidos del Día Postrero, que reinarán con Cristo en el Reino Milenial.

¿Y dónde están esos Reyes y Sacerdotes, que reinarán sobre Israel con Cristo? Pues aquí estamos en este tiempo final.

La pregunta era: “¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido?” Estaba en Belén de Judea, la estrella los guío hasta allí.

Así ha sido la Columna de Fuego, la Estrella que guía a Su pueblo de edad en edad. La Columna de Fuego, la Estrella resplandeciente de la mañana, vean ustedes que es Cristo, lo recibe el Vencedor del Día Postrero: “Al que venciere Yo le daré la Estrella de la mañana.” Eso es Apocalipsis, capítulo 2, verso 28. Y Apocalipsis 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Y ahora, Cristo ha prometido darle la Estrella resplandeciente de la mañana al Vencedor, darle la Columna de Fuego, el Angel del Pacto. Por lo tanto ese Vencedor tendrá la Columna de Fuego, el Angel del Pacto en el Día Postrero, tendrá a Cristo, el Espíritu Santo en el Día Postrero, el Sello del Dios viviente, la Piedrecita Blanca con el Nombre Nuevo escrito, que ninguno conoce sino aquel que lo recibe, el Vencedor que lo recibe: el Angel del Señor Jesucristo, sobre el cual Cristo escribe el Nombre de nuestro Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, la Nueva Jerusalén, la cual desciende del Cielo de Dios, y dice: “Y mi Nombre nuevo.”

El Nombre Nuevo del Señor Jesucristo, Cristo, el Angel del Pacto, lo escribe sobre el Vencedor, y ese misterio lo conocerá aquel sobre el cual ese Nombre sería escrito.

Y ahora, podemos ver que es un misterio grande, pero ese misterio gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo, de la Venida del Angel Fuerte que desciende del Cielo, de Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo, la Columna de Fuego en Su manifestación final a través de Su Angel Mensajero.

Todo hijo viene en el nombre de su padre. Así que, ese Angel vendrá en el Nombre de Su Padre, en el Nombre del Señor Jesucristo, en el Nombre del que lo envía.

Y Cristo dice: “El que...” San Juan, capítulo 13, verso 20, dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.”

[Apocalipsis 22:16 - Editor] “Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Ese es el Enviado de Jesucristo, y el que lo recibe, recibe al que lo envió: a Jesucristo, el cual estará manifestado a través de Su Angel Mensajero, dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final. Así como el Padre estuvo en Jesús, Jesucristo estará en Su Angel Mensajero hablándonos y dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, en este tiempo final.

Y ahora, siendo que Cristo sentará sobre Su Trono a ese Vencedor, si lo va a sentar sobre Su Trono es para reinar, para gobernar; por lo tanto es un Rey, si es sentado sobre el Trono del Señor. Y todos los escogidos de Dios de nuestro tiempo son Reyes también, para reinar con Cristo por el milenio y por toda la eternidad, y también los santos de las edades pasadas con sus Angeles Mensajeros.

¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? Es muy fácil decir acerca de Jesús, que estaba en Belén de Judea; pero los que estaban frente a la religión hebrea no sabían dónde estaba el Rey de los judíos, sí sabían dónde tenía que nacer, pero no sabían dónde estaba en esos momentos, ni sabían que se había cumplido ya Su Venida. Y de etapa en etapa la humanidad no ha sabido dónde están los Reyes que reinarán con Cristo por el milenio y por toda la eternidad.

Pero ahora, estudiando la historia de la Iglesia, podemos ver dónde han estado esos Reyes de las edades pasadas, que son los miembros de la Iglesia de Jesucristo que reinarán con Cristo en el Milenio: han estado en la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, la Casa del Pan de Dios, que es el Belén Espiritual.

Y ahora, ¿dónde están los Reyes de este tiempo final que nacerían en la Casa de Dios? Pues están en la Casa de Dios, en la Iglesia de Jesucristo, en el Belén Espiritual, en la Edad de la Piedra Angular.

¿Y dónde está el que se sentará con Cristo en Su Trono? Pues tiene que estar ¿dónde? En la Casa de Dios, en la Casa del Pan de Dios, en el Belén Espiritual, la Iglesia del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular. Pero ese misterio lo conocen solamente los escogidos de Dios del Día Postrero; el resto de la humanidad estará como el sumo sacerdote, el concilio del sanedrín de la religión hebrea, y los fariseos y saduceos, y los herodianos, y los políticos de aquel tiempo, y los religiosos de aquel tiempo, que no sabían dónde estaba el Rey de Israel que había nacido, ni siquiera sabían que había nacido ya el Rey de Israel.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “¿DONDE ESTA EL REY DE ISRAEL, QUE HA NACIDO?” Y por consiguiente dónde están los Reyes que han nacido de edad en edad y los Reyes que han nacido en este tiempo final, y los que falten por nacer. Ya hemos visto dónde estarán en este tiempo final: en el Belén Espiritual, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Que las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y pronto Cristo complete Su Cuerpo Místico de creyentes, y se levante del Trono del Padre y tome el Título de Propiedad, lo abra en el Cielo y haga Su Obra de Reclamo y reclame todos los que El ha redimido con Su Sangre, resucite a los muertos creyentes en El y a nosotros nos transforme, y luego se manifieste en toda Su plenitud, y luego nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Estaré con ustedes nuevamente a eso de las 3:00 de la tarde o 3:30 (o sea, dentro de una hora u hora y media) para ver el próximo tema titulado: “RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.” Y vamos a ver en ese tema cosas muy importantes que están profetizadas para este tiempo, y vamos a ver el cumplimiento de ellas en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Oren mucho por mí, para que Dios me dé todo lo que debo hablar a ustedes en la próxima actividad, y también por lo que debo hablar el domingo próximo, en la mañana y en la noche.

Y también estén preparados todos, porque no sabemos cuándo se completará el número de los escogidos, y Cristo se levante del Trono del Padre y ya se cierre la Puerta de la Misericordia para los gentiles, y El resucite a los muertos en Cristo y nos transforme a nosotros. Estemos preparados para ese momento, con nuestras vidas arregladas delante de Dios.

Mi deseo es que todos estemos preparados, pues mi deseo es que todos seamos transformados y seamos llevados con Cristo luego a la Cena de las Bodas del Cordero. Mi deseo es que todos vayamos juntos a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, tanto ustedes los que están aquí presentes como los que están a través de Internet, y los que están en diferentes países escuchando la Palabra en estos momentos, o que la escucharán (esta conferencia ) en alguna otra ocasión.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y con nosotros nuevamente nuestro amigo y hermano Félix Caro, para finalizar esta actividad con algún cántico, y también despidiéndonos en oración. Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“¿DONDE ESTA EL REY DE LOS JUDIOS QUE HA NACIDO?”

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