ImprimirImprimir

 

Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes; es para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Leemos en Apocalipsis, capítulo 21, versos 22 en adelante:

“Y no vi en ella templo (esto es hablando de la nueva Jerusalén)...

Y no vi en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero.

La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.

Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.

Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.

Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.

No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.”

Y continuamos leyendo en el capítulo 22, verso 1 en adelante, dice:

“Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.

Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.

y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes.

No habrá allí más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos de los siglos.

Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.

¡He aquí, vengo pronto! Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla

Tomando la Escritura del verso 3, del capítulo 22, que dice:

“Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.”

Nuestro tema es: “LA TRAYECTORIA DEL TRONO DE DIOS.”

Dios por medio del salmista dice que el Trono de Dios está en el Cielo, Dios tiene Su Trono en el Cielo; pero aquí en el libro del Apocalipsis, encontramos que el Trono de Dios y del Cordero están en la nueva Jerusalén; por lo tanto, hay una trayectoria del Trono de Dios del Cielo hasta llegar a la Tierra, a la nueva Jerusalén.

Para poder comprender este misterio del Trono de Dios, sobre el cual, tanto los Profetas del Antiguo Testamento y también entre ellos Isaías, vio a Dios sentado en Su Trono (esto es el Trono de Dios en el Cielo). Capítulo 6 de Isaías, dice, verso 1 en adelante:

“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.

Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.

Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.

Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.

Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.

Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;

y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.

Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.

Y dijo: Anda, y dí a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.

Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.”

Aquí el Profeta Isaías, cuando murió el rey Uzías (luego de la muerte del rey Uzías), vio a Dios sentado en Su Trono y Dios le habló; da una descripción de todo lo que él vio cuando tuvo esta gran visión del Cielo.

También encontramos en otra ocasión a otro hombre que vio, vio el Trono de Dios y a Dios sentado en Su Trono, y vio allí multitud de huestes celestiales. Eso fue el rey... en tiempo del rey Acab y del rey Josafat, Josafat rey de Judá y Acab rey de Israel; o sea, de las diez tribus del Norte, y esto es el reino de Israel, el reino del Norte; y el reino del Sur es el reino de Judá unido a la tribu de Benjamín.

Y ahora, Micaías, Profeta de Dios, tuvo esta gran visión, y luego escuchó desde el Cielo todo lo que se estaba hablando allí para que se cumpliera la profecía de Elías sobre la muerte de Acab.

En Primera de Reyes, capítulo 22, versos 19 en adelante, miren cómo también el rey de Israel (o sea, Acab) le dice a Micaías... capítulo 22, verso 16 en adelante:

“Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?

Entonces él dijo (o sea, Micaías): Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz.

Y el rey de Israel dijo a Josafat (o sea, dijo al otro rey): ¿No te lo había yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí, sino solamente el mal.”

Recuerden que Acab es tipo y figura del anticristo; y en las profecías bíblicas todo lo que Dios ha hablado del anticristo, del hombre de pecado, de la bestia, es malo. ¿Por qué? Porque el hombre de pecado es malo, como Acab era malo; por lo tanto, todo lo que viene para Acab, como también para el hombre de pecado, el anticristo, es el juicio divino, es el mal de parte de Dios.

“Entonces él dijo (o sea, Micaías dijo): Oye, pues, palabra de Jehová: Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda.”

Este Profeta de Dios, vio a Dios sentado en Su Trono y vio los Ejércitos Celestiales a Su derecha y a Su izquierda.

“Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una manera, y otro decía de otra (o sea, de estas huestes celestiales que están alrededor del Trono de Dios allá en el Cielo, encontramos que en este concejo que se estaba tomando allí, Dios le dio la oportunidad a estas huestes celestiales, y principalmente a los líderes de esas huestes celestiales, de que ellos dijeran qué hacer)...

Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? (está preguntando quién irá de ellos para que se cumpla esa Palabra, para que haga cumplir esa Palabra que Dios había hablado por medio del Profeta Elías, y caiga allí Acab en Ramot de Galaad).

Y uno decía de una manera, y otro decía de otra.

Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué manera?

El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; vé, pues, y hazlo así.

Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado el mal acerca de ti.

Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a ti?”

Aquí vemos un cuadro claro del Trono de Dios en el Cielo, a Dios sentado en Su Trono y a las huestes celestiales alrededor del Trono, a la derecha y a la izquierda. En los Salmos encontramos que Dios ha dicho que Su Trono está en el Cielo. Por ejemplo, en el Salmo 9, verso 7, dice: “Jehová ha dispuesto Su Trono para juicio.”

El juicio divino sale ¿de dónde? Del Trono de Dios. Dios habla el juicio divino desde Su Trono.

“Jehová tiene en el cielo su trono.” (Salmo 11, verso 4).

Y Salmo 45, verso 6, dice:

“Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre.”

Y en el Salmo 47, verso 8, dice:

“Reinó Dios sobre las naciones;

Se sentó Dios sobre su santo trono.”

Y el Salmo 89, verso 14, dice:

“Justicia y juicio son el cimiento de tu trono.”

Y el Salmo 93, verso 2, dice:

“Firme es tu trono desde entonces.”

Y el Salmo 94, verso 20, dice:

“¿Se juntará contigo el trono de iniquidades...”

Hay otro trono: el trono de iniquidades, que es el trono del hombre de pecado; ese otro trono es el trono de Satanás, el cual el diablo también establecería en este planeta Tierra; porque el diablo lo que hace es copiar lo que Dios hace.

Y ahora, él ve que Dios va a establecer Su Trono en la Tierra, en la nueva Jerusalén, y ahora el diablo se adelanta para establecer su trono en la Tierra. Por eso el trono babilónico es el trono de Satanás, y luego tiene una trayectoria; y en este tiempo final estará sentado en ese trono el hombre de pecado, el hijo de perdición que es el anticristo, en el cual el diablo estará encarnado en toda su plenitud en este tiempo final.

Porque el hombre de pecado, el anticristo, es el trono humano del diablo, a través del cual el diablo estará manifestado y sentado en su trono terrenal, que es el trono que ha estado de etapa en etapa en el reino de los gentiles en Babilonia. Luego el imperio medo-persa tuvo ese trono, luego... ese fue el trono (siempre) donde el rey o emperador de cada una de esas etapas del reino de los gentiles estuvo sentado.

Y luego del imperio medo-persa, donde estuvo ese trono, ese trono, el trono del emperador, siempre es el trono de Satán; luego pasó al imperio de Grecia y ese trono es el trono de Satanás. Luego pasó al imperio romano y ese trono es el trono de Satanás; por lo tanto los césares estaban sentados en el trono de Satanás.

Y en el Día Postrero, encontraremos al hombre de pecado, el hijo de perdición, el anticristo sentado ¿dónde? En el trono de Satanás, que será ese trono romano de los césares, el cual es el trono de las piernas de hierro, que luego pasa a los pies de hierro y de barro cocido.

Para una persona estar sentada en ese trono, tiene que por consiguiente esa persona como individuo ser trono de Satanás, para sentarse en el trono de Satanás. Pero a nosotros nos interesa más el otro Trono, que es el Trono de Dios, y Su trayectoria; porque Dios destruirá el trono de Satanás y por consiguiente destruirá el reino de Satanás, y solamente permanecerá el Trono de Dios y Su Reino.

Por eso Cristo dijo que orando pidiésemos a Dios: “Venga Tu Reino, hagase Tu voluntad como en el Cielo aquí en la Tierra.” Por lo tanto, Dios gobernará desde Su Trono en el Cielo en este planeta Tierra, estableciendo el Trono que representa aquí en la Tierra el Trono de Dios; y el Trono literal aquí en la Tierra que representa el Trono de Dios es el Trono de David. Cualquier persona sentada en otro trono terrenal, no estará sentada en el Trono de Dios.

Y ahora, continuamos viendo este misterio del Trono de Dios. Dice el Salmo 93, verso 2:

“Firme es tu trono desde entonces.”

Salmo 103, verso 19, dice:

“Jehová estableció en los cielos su trono.”

Y ahora, hemos visto el Trono de Dios en el Cielo; lo vio Micaías, lo vio el Profeta Isaías también. Y no solamente queremos ver el Trono de Dios en el Cielo, sino que queremos ver también la trayectoria del Trono de Dios hasta que será establecido en este planeta Tierra, en la nueva Jerusalén, después del juicio final (eso es en la eternidad).

Y ahora, para poder comprender este misterio del Trono de Dios y Su trayectoria, necesitamos comprender este misterio del Trono, el Trono de Dios en el Cielo (eso es en el Cielo, en el Templo Celestial de Dios), el Trono de Dios en el corazón humano; porque en la misma forma en que está creado por Dios el Cielo, también está el ser humano.

En la misma forma en que está el Templo Celestial de Dios, está creado el ser humano. Tiene Atrio, tiene Lugar Santo y Lugar Santísimo el Templo Celestial de Dios; el atrio es la dimensión terrenal, el lugar santo es la sexta dimensión y el lugar santísimo la séptima dimensión. Y el ser humano tiene atrio, lugar santo y lugar santísimo, que son el cuerpo (el atrio), el espíritu (el lugar santo) y el alma (el lugar santísimo).

Y es en el alma de la persona donde mora Dios en Espíritu Santo cuando la persona ha recibido a Cristo como su Salvador, ha lavado sus pecados en la Sangre de Jesucristo, ha sido bautizado en Su Nombre y ha recibido el Espíritu Santo, y así ha obtenido el nuevo nacimiento, y ahora la persona es Templo de Dios, Templo de Dios con atrio, lugar santo y lugar santísimo.

Y así como en el Lugar Santísimo en el Cielo está Dios sentado sobre Su Trono y tiene en Su diestra un Librito sellado con Siete Sellos, que es el Título de Propiedad, el Libro de la Vida del Cordero, Dios, Cristo al sentarse en el Trono del corazón del ser humano, se sienta con el Título de Propiedad, se sienta ahí para manifestar en el alma de la persona Su Palabra.

La Palabra que está en la mano de Dios, en la diestra de Dios, ahora viene al corazón de la persona, que es el lugar santísimo de la persona como Templo Espiritual de Cristo. Y es ahí donde Cristo se sienta en Su Trono: el corazón de la persona, el alma de la persona. Ese es el lugar para Cristo reinar en la vida de la persona y desde ahí gobernar la vida de la persona; porque Cristo es nuestro Salvador y nuestro Señor; por lo tanto, El es Señor nuestro, El gobierna nuestras vidas y El reina en nuestra alma, y desde nuestra alma reina en el lugar santísimo nuestro, reina en el lugar santo (en nuestro espíritu), y reina en el atrio (nuestro cuerpo), gobernando todo nuestro ser.

Por eso cuando el cristiano sabe que Cristo dice por Su Palabra que debemos hacer en tal forma, nosotros hacemos en esa forma, ¿por qué? Porque El es nuestro Señor, nuestro gobernante, El es la cabeza nuestra para guiarnos, dirigirnos en todo el Programa de Dios.

Cuando una persona sabe lo que Cristo ha dicho para la vida de la persona, del individuo, y no hace conforme a lo que sabe que Cristo ya nos ha enseñado, esa persona está resistiendo la voluntad de Cristo, la voluntad de nuestro Señor. Si El es nuestro Señor, El gobierna nuestra vida.

No es asunto de que la persona le guste ser de una forma o de otra forma, es asunto de que a la persona o la persona que ha recibido a Cristo como su Salvador y Señor, a esa persona la gobierna Jesucristo nuestro Salvador, él desea conocer todo en cuanto a la forma en que debe vivir en este planeta Tierra.

Manoa le preguntó al Angel de Jehová (o sea, a Jesucristo en Su cuerpo teofánico), cuando le apareció y le dijo que tendrían un hijo (él y su esposa), Manoa le preguntó: “¿Cómo debe ser criado ese niño?”

Y toda persona que ha recibido a Cristo como su Salvador y Señor, estará siempre interesado en saber cómo debe criar sus hijos y también cómo debe vivir él como individuo; cómo Cristo establece todo para su vida como persona, cómo lo establece para que sea en el atrio, el cuerpo físico, cómo lo establece para que sea en el espíritu, que es el lugar santo, y cómo lo establece para que sea en el lugar santísimo, que es Su alma; porque de otra forma esa persona no sería un verdadero Templo de Jesucristo.

Un Templo de Jesucristo es una persona donde Cristo habita y donde Cristo se manifiesta y donde Cristo gobierna.

Y ahora, podemos ver lo qué y quién es Cristo como nuestro Señor: El es nuestro Gobernante.

Y ahora, hemos visto en la trayectoria del Trono de Dios, que en el individuo el Trono de Dios es el alma de la persona, es llamado también el corazón. El corazón representa el alma de la persona, y el alma de la persona tiene un sólo sentido: el libre albedrío. Y nosotros rendimos el libre albedrío a Cristo, para hacer conforme a Su voluntad.

Ahora, toda persona tiene el libre albedrío, y por eso se le da la oportunidad a toda persona para que reciba a Cristo como su Salvador. Nadie puede recibir a Cristo por usted, es usted como individuo el que tiene que recibirlo, porque Dios le ha dado libre albedrío a usted; como también lo tuvieron los Angeles; como Dios le dio libre albedrío a los ángeles, también al ser humano.

Y ahora, el ser humano al tener libre albedrío, tiene la oportunidad de recibir a Cristo como su Salvador, para que Cristo sea su Salvador y su Señor, para así nacer en el Reino de Jesucristo y pertenecer al Ejército Celestial de Jesucristo, pertenecer al Cuerpo Místico de Cristo, que es Su Iglesia. No hay otra forma para pertenecer a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora, hemos visto que como individuos los seres humanos están creados con atrio, lugar santo y lugar santísimo; y la persona está llamada a hacer como hizo el Profeta Moisés cuando levantó el tabernáculo, luego lo dedicó a Dios, y también cuando el rey Salomón construyó el templo, lo dedicó a Dios.

Y todo ser humano siendo un templo, está llamado a dedicarse a Dios, para que Dios more en él y habite dentro de la persona, pase por el atrio, por el lugar santo y entra al lugar santísimo, a su alma, y se coloque en su alma, en el Trono de Dios, ahí en el corazón de la persona, para que reine Cristo en la vida de la persona. Si la persona no lo dedica, o no se dedica como Templo a Dios, entonces el enemigo será el que estará en ese templo espiritual, en ese templo humano; tiene que estar o Cristo o el diablo, depende a quién la persona se dedique.

Y ahora, viendo que en la misma forma en que Dios creó el Templo Celestial, Dios ha creado al ser humano como un templo humano. Jesucristo nuestro Salvador, al estar en la Tierra dos mil años atrás, era el Templo humano de Dios, ahí moró Dios en toda Su plenitud, y era el Trono humano de Dios manifestado en la Tierra; por eso cuando murió, fue sepultado, resucitó y ascendió al Cielo, se sentó en el Trono de Dios en el Cielo; y fue la primera ocasión en que un hombre se sentó en el Trono de Dios (pero un hombre con un cuerpo glorificado), y recibió todo poder y autoridad en el Cielo y en la Tierra, y todo el juicio fue dado a El; por lo tanto El es el Juez de los vivos y de los muertos, El juzgará a todo ser humano que ha vivido en este planeta Tierra.

Ahora, los que han recibido a Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, han sido bautizados en su Nombre y han recibido Su Espíritu Santo y han nacido de nuevo, ya el juicio que Cristo tenía que hablar contra nosotros, ya ese juicio cayó sobre Jesucristo cuando murió en la Cruz del Calvario. Por lo tanto somos ya libres de ese juicio divino; por lo tanto no seremos juzgados en el juicio final, ya fuimos juzgados en Cristo y El pagó por nuestros pecados. “El que oye mi Palabra y cree al que me ha enviado (dice Cristo) tiene Vida eterna.” Y dice: “Y Yo le resucitaré en el Día Postrero.”

En San Juan, capítulo 5, Cristo dijo (capítulo 5, verso 24):

“De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida (ha pasado de muerte a vida, no vendrá a condenación, no irá al juicio final para ser juzgado y ser condenado, ya tiene Vida eterna).”

Y en el capítulo 6, verso 40, dice:

“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

Si luego de creer en Cristo ha partido, no tiene ningún problema, resucitará en el Día Postrero, que es el Séptimo Milenio de Adán hacia acá o Tercer Milenio de Cristo hacia acá; pero no sabemos en qué año; pero si es en la primera hora del Día Postrero, eso es en los primeros 41 años con 8 meses del Milenio Postrero, o sea, del Tercer Milenio de Cristo hacia acá.

Ahora, podemos ver que ser creyentes en Jesucristo nuestro Salvador, y habiendo sido bautizados y habiendo recibido Su Espíritu Santo, y obtenido el nuevo nacimiento, tenemos la garantía de Vida eterna, tenemos ya Vida eterna; no podemos morir, somos inmortales, aunque el cuerpo físico que tenemos es mortal, pero El ha prometido un nuevo cuerpo inmortal, incorruptible y glorificado, el cual nos dará en el Día Postrero, o sea, en el Milenio Postrero, que es el Tercer Milenio de Cristo hacia acá y también el Séptimo Milenio de Adán hacia acá.

Conforme al calendario gregoriano que se usa entre los gentiles, esta noche a las 12:00 terminará el siglo XX y comenzará el siglo XXI, también terminará el año 2000 y comenzará el año 2001, y también terminará el segundo milenio de Cristo hacia acá y comenzará el Tercer Milenio de Cristo hacia acá, y también terminará el sexto milenio de Adán hacia acá y comenzará el Séptimo Milenio de Adán hacia acá.

Vean, habrá un cambio de año, un cambio de siglo, un cambio de milenio, y por consiguiente en ese cambio habrán grandes bendiciones, con la llegada del nuevo siglo y del nuevo milenio.

Y mi deseo sería que también con la llegada del nuevo año viniera la bendición (en ese nuevo año) de nuestra transformación. Pero no sabemos en qué año del próximo siglo, porque será en el próximo siglo nuestra transformación, y será en el próximo milenio.

En el próximo milenio también comenzará el glorioso Reino Milenial de Cristo, pero no sabemos en qué año.

Este próximo siglo será el siglo más importante de la raza humana, y será el siglo más importante de todos los siglos que han transcurrido, porque será el siglo donde Cristo completará el grupo de Sus escogidos de Su Cuerpo Místico de creyentes, completará Su Iglesia y llamará y juntará los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, también resucitará a los muertos en Cristo y a nosotros nos transformará, y tendrá una manifestación plena, donde todo el poder de Cristo será manifestado, y nos llevará con El a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre Celestial. Por lo tanto el próximo siglo será un siglo muy, pero que muy, importante en el Programa de Dios; por lo tanto será un siglo lleno de bendiciones para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cualquier persona podrá preguntarse:

—“¿Pero con tantos problemas que hay en la Tierra: guerras, rumores de guerras, hambres, terremotos, maremotos, volcanes y el temor de una tercera guerra mundial, que será atómica; con todos esos problemas, ustedes están pensando en grandes bendiciones?”

—“Sí.”

—“¿Por qué?”

—“Porque nosotros pertenecemos a un Reino, al Reino de Jesucristo, al cual hemos sido trasladados por Jesucristo nuestro Salvador.”

Para el Reino de Jesucristo son grandes las bendiciones que El tiene para este siglo que comenzará en esta noche, conforme al calendario de los gentiles, usado en un gran número de naciones gentiles.

Ahora, ¿qué de todos esos problemas económicos, políticos, problemas de salud, problemas de guerras, problemas también de terremotos, volcanes, maremotos, y cosas así? Todo eso también está profetizado, y en este siglo que comenzará esta noche, será mayor todas - serán mayores todos esos problemas, porque están profetizados para ser mayores esos problemas en el fin del tiempo; y el reino de los gentiles será afectado, y por consiguiente el reino del anticristo será afectado y arruinado. Llegará a su final el reino de los gentiles, porque un nuevo Reino es introducido en el próximo siglo, y el reino de los gentiles tiene que dar paso al Reino de Dios que será establecido en esta planeta Tierra.

Y ahora, para el mundo y el reino de los gentiles y el reino del anticristo, el panorama profético señalado para este tiempo final, para el próximo siglo, es el más terrible; así es para el mundo bajo el reino del maligno. Y por consiguiente los juicios divinos de la gran tribulación caerán sobre la raza humana en el próximo siglo; y será quitado el reino de los gentiles y será establecido el Reino de Jesucristo; será quitado el reino del maligno, y por consiguiente será quitado el trono del maligno y su reino.

Ahora, podemos ver porqué es tan importante estar en el Reino de Jesucristo: es el único Reino con promesa para existir por toda la eternidad, y los miembros de ese Reino son los redimidos por la Sangre del Señor Jesucristo.

Y ahora, en el Reino de Jesucristo estará el Trono de Dios manifestado.

Y ahora, veamos un poco más acerca de ese Trono de Dios en Su trayectoria. Cuando Moisés libertó al pueblo hebreo, encontramos que el pueblo hebreo se encontraba bajo esclavitud, bajo el reino del faraón, el imperio del faraón, que venía a ser en la Tierra el reino o imperio del diablo, gobernando por medio del faraón; por lo tanto el trono del faraón allí era el trono de Satanás en medio de Egipto, y el pueblo hebreo estaba gobernado por ese trono. Para colmo, el faraón llevaba la serpiente en su cabeza, y eso es tipo y figura de la serpiente antigua gobernando, el diablo gobernando a través del faraón.

Y ahora vean, cuando libertó Dios al pueblo hebreo en el capítulo 17, cuando ya iban rumbo... habían cruzado el mar rojo, ya los hebreos e iban rumbo al Monte Sinaí donde Dios le había dicho al Profeta Moisés que llevaría al pueblo hebreo y allí servirían a Dios; pues allí Dios le iba a dar también las tablas de la Ley, le iba a dar ordenanzas y leyes para todo Israel; y cuando van rumbo al Monte Sinaí, cuando se encuentran cerca, vean lo que sucede: el pueblo allí en Refidim, se rebeló en contra de Moisés, y por consiguiente en contra de Dios. Dice capítulo 17, verso 1 en adelante:

“Toda la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová, y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.

Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?

Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?

Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco me apedrearán.

Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara con que golpeaste el río, y vé (o sea, la vara con que golpeó el río y el río se convirtió en sangre allá en Egipto).”

Ahora, vean ustedes, la misma vara que Moisés tenía para pastorear ovejas, ese cayado fue el que Dios le dijo que usará siempre, fue el que fue convertido en una serpiente, y luego volvió a ser un cayado, una vara; fue con el cual también hirió el río allá en Egipto y se convirtió en sangre (las aguas del río se convirtieron en sangre), y fue también la misma vara que él extendía en cada ocasión en que tenía que hablar las plagas que iban a venir sobre Egipto, fue también la misma vara que extendió para abrir el mar rojo.

Y ahora, esa misma vara, vean ustedes que trajo juicio allá en Egipto. ¿Y por qué con esa vara Moisés tenía que estar haciendo todas esas cosas? Porque esa vara representa la Palabra de Dios. Por lo tanto, fue por Palabra creadora de Dios que vinieron todos esos juicios sobre Egipto, fue también que el mar rojo fue abierto; y ahora va a traer bendición para el pueblo hebreo.

Vean, trajo bendición abriendo el mar rojo para el pueblo hebreo pasar, y ahora va a traer bendición para traer el pueblo hebreo dándole agua de la roca:

“He aquí que yo estaré delante de ti allí sobre la peña en Horeb (Dios iba a estar allí; y donde está Dios, allí está la Obra de Dios); y golpearás la peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en presencia de los ancianos de Israel.

Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?”

Dios hizo el milagro, pero tenía un hombre, el cual era el instrumento de Dios aquí en la Tierra, era el vocero de Dios. Todo lo que Dios iba a hacer, lo hablaba desde Su Trono y lo revelaba a Moisés, Moisés lo escuchaba y luego Moisés lo daba a conocer a las personas, al pueblo. Moisés era el que transmitía al pueblo lo que escuchaba de Dios, desde el Trono de Dios; por lo tanto Moisés vino a ser un Trono de Dios aquí en la Tierra.

Dios colocaba en el corazón y la mente de Moisés Su Palabra, se hacía realidad en él, él hablaba y acontecían las cosas; eran los pensamientos de Dios los que salían de la boca de Moisés, porque Moisés estaba como un Trono de Dios aquí en la Tierra, un Trono de juicio para juzgar a Egipto, a ese imperio del faraón. Por lo tanto cuando Moisés hablaba, era Dios hablando desde un trono humano llamado Moisés. Luego vean lo que sucedió:

“Entonces vino Amalec (continúa en el verso 8, del mismo capítulo 17)...

Entonces vino Amalec (Amalec es nieto de Esaú)...

Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.”

Amalec, siendo nieto de Esaú, se multiplicó y se formó en una nación, vino a ser una nación; así como Jacob se multiplicó y vino a ser una nación, la nación hebrea:

“Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.”

Moisés no soltaba la Vara de Dios, la vara de Moisés vino a ser la Vara de Dios, y la palabra de Moisés vino a ser la Palabra de Dios.

Y ahora, Moisés va subir al collado (al collado: la parte alta de un monte), y va subir con la vara; esto es tipo y figura de Moisés en el tiempo final, subiendo a la cumbre del Monte de Dios con la Vara de Dios, con la Palabra de Dios. Y es tipo de Cristo: Cristo en Su Primera Venida siendo crucificado en la Cruz del Calvario, con Sus manos levantadas al Cielo para darle la victoria al Israel Celestial, al pueblo de Dios; y para que Sus manos, Sus brazos no se bajaran, fue crucificado y quedaron levantadas al Cielo. Y por medio de Cristo, allí en el Monte crucificado, obtenemos la victoria de la salvación.

Y ahora, veamos... recuerden que Moisés representa a Cristo en Su Primera Venida y a Cristo en Su Segunda Venida, porque Primera y Segunda Venida de Cristo es Profeta como Moisés.

“E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.

Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.”

Es un misterio aquí, vean, no dependía del ejército que estaba peleando (que llevaba Josué), no dependía de eso la victoria contra Amalec, dependía de Moisés con sus manos levantadas al Cielo, con la Vara de Dios en su mano.

Y ahora, el que aparentemente no fue a la batalla era el que más estaba peleando, porque Moisés al levantar sus manos al Cielo con la Vara de Dios en su mano, estaba obteniendo la victoria contra las huestes espirituales, malignas, que estaban usando a Amalec. Por lo tanto, Moisés estaba teniendo allí una lucha espiritual contra huestes malignas espirituales. O sea, que contra el ejército espiritual invisible del diablo, que estaba allí luchando en contra de Israel, usando a Amalec, Moisés estaba paleando en contra de ese ejército; por lo tanto allí estaba el Arcángel Miguel, luchando en esa gran batalla en contra del diablo y en favor del pueblo hebreo.

Recuerden que el Angel de Jehová, iba delante del pueblo y era el que guardaba al pueblo, y era el que protegía al pueblo y peleaba en favor del pueblo hebreo. Para entender mejor esta batalla aquí, leemos el capítulo 5 de Josué, verso 13 en adelante, donde dice:

“Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?

El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?

Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.”

Y ahora, vean ustedes, quién es el Príncipe del Ejército de Jehová: ese Príncipe es Jesucristo nuestro Salvador en Su cuerpo teofánico. Y El luchó, El peleó, en contra del diablo y del ejército del diablo, el cual - el ejército del diablo, el cual estaba usando a Amalec para pelear en contra de Israel; pero de parte del pueblo hebreo estaba el Príncipe de los Ejércitos de Jehová.

Aquí cuando entró, fue a entrar a Jericó, allí estaba también ese Príncipe, el cual le apareció a Josué. Este Príncipe es el que libertó al pueblo hebreo, es el que estuvo acompañando a Moisés, es el que le estaba dando la victoria a Moisés y por consiguiente a Josué y al pueblo hebreo, en esta batalla aquí en Refidim, y sería también el que le daría las tablas de la Ley en el Monte Sinaí, al cual ya estaban llegando; porque Refidim es un lugar cerca del Monte Sinaí, queda frente al Monte Sinaí.

Y ahora, continuemos leyendo... vean, cuando Moisés bajaba las manos, entonces la victoria se ponía en favor de Amalec; cuando subía sus manos, con la vara en su mano, la victoria se colocaba en favor del pueblo hebreo. Y se dieron cuenta de esto Josué y Hur, y tuvieron que hacer algo; porque cuando se descubre que de cierta forma se obtiene la victoria y de otra forma no se obtiene la victoria, sino que hay perdidas y hay derrotas, entonces hay que hacer algo para que permanezca la forma correcta para obtener la victoria completa. Aarón y Hur tuvieron la visión, el conocimiento de cómo hacer para que la victoria permaneciese con el pueblo hebreo, y miren lo que hicieron:

“E hizo Josué como le dijo Moisés...” Vamos a ver:

“Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella (esta Piedra representa también a Cristo).”

Cuando la persona está descansando en Cristo, la persona obtiene la victoria; no que la batalla termina, sino que va en victoria, de victoria en victoria. Para ir de victoria en victoria tiene que estar de batalla en batalla; por lo tanto se batalla para obtener la victoria total; es como el hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.

Y ahora, vean ustedes aquí, Moisés está sentado sobre una roca, una piedra.

“...y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro (y el otro pues, al otro lado).”

Esto es tipo y figura para el tiempo final del Hijo del Hombre, con Moisés a un lado y Elías al otro lado, en la Venida del Hijo del Hombre con Sus Angeles.

Los Ministerios de Moisés a un lado y de Elías al otro lado, con el Hijo del Hombre en el centro, nos dará la gran victoria en el Amor Divino. Así es para el Israel Celestial, para obtener la gran victoria en el Amor Divino, para obtener la gran victoria en contra del anticristo en este tiempo final.

“...y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.”

Y hasta que se ponga el sol entre los gentiles, habrá firmeza en las manos del Hijo del Hombre, con Moisés y Elías a cada lado, con los Dos Olivos, uno a cada lado, con la Vara, la Palabra de Dios levantada en alto.

“Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.”

Esto es lo mismo que está profetizado para suceder en Apocalipsis, capítulo 17, verso 8 al 18, y Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21. Apocalipsis 17, verso 11 en adelante, dice:

“La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es de entre los siete, y va a la perdición.

Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia.

Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.”

Los que están con El son los miembros de Su Iglesia, los redimidos con Su Sangre Preciosa. Y aquí el Cordero es Cristo en Su Segunda Venida; pero han estado peleando en contra del Cordero durante las edades pasadas.

En Apocalipsis, capítulo 19, verso 19 en adelante dice... recuerden que el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19 es Cristo en Su Segunda Venida, y los que vienen con El son los redimidos por la Sangre de Jesucristo nuestro Salvador.

“Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército.

Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre (dentro de un lago de fuego que arde ¿con qué? Con azufre).

Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.”

Aquí, podemos ver que aquella batalla que hubo, del pueblo hebreo contra Amalec, es tipo y figura de la batalla que se llevará a cabo en este tiempo final entre Cristo con Su Ejército en contra del anticristo en este tiempo final.

Durante las diferentes edades de la Iglesia, han habido batallas de edad en edad, el diablo luchando en contra de Cristo y Su Iglesia, pero han obtenido la victoria de edad en edad Cristo y Su Iglesia. Y en este tiempo final, Cristo y Su Iglesia obtendrán la gran victoria en el Amor Divino en contra del diablo a través del anticristo, que estará manifestado en la Tierra en carne humana en este tiempo final. O sea, que este tiempo es un tiempo muy, pero que muy, importante.

Continuamos aquí leyendo... recuerden: Josué representa al Espíritu Santo; y el Espíritu Santo en el Día Postrero estará manifestado en carne humana en medio de Su Iglesia, así como estuvo en cada Angel Mensajero manifestado en carne humana en la porción correspondiente a cada edad, y así como estuvo en Jesús manifestado en toda Su Plenitud en carne humana; también había estado en los Profetas del Antiguo Testamento.

“Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.”

¿Y vieron cómo el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, usa la Espada, que es la Palabra?, destruye al anticristo, al hombre de pecado y su reino, y los echa en el lago de fuego.

“Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y dí a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.”

Y Dios raerá la memoria del anticristo y su reino, la raerá de debajo del Cielo.

“Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová‑nisi;”

Jehová-nisi,’ es el nombre dado aquí.

Y ahora, podemos ver que Jehová ayuda a Su pueblo siempre, El es nuestro Ayudador. Y el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, el cual es Cristo, es nuestro Ayudador, el Ayudador de Su Iglesia, del Israel Celestial.

Las personas no ven la batalla espiritual que se lleva a cabo de edad en edad, en donde las huestes espirituales, tanto de Cristo y del diablo, pelean, luchan, y los resultados se obtienen aquí en la Tierra; o sea, que aquí en la Tierra se refleja el resultado de esas batallas espirituales en otra u otras dimensiones.

¿Recuerdan cuando Gabriel vino a Daniel?, y le dijo: “Desde que oraste, tu oración fue oída y fuí enviado a ti; pero el príncipe de Persia se me opuso, pero me ayudó Miguel.” Miguel, el Arcángel Miguel con Su Ejército ayudó a Gabriel. O sea, que los Angeles algunas veces tienen algunos problemas, pero ahí está el Arcángel Miguel con Su Ejército; venció al diablo en el Cielo y lo vence en todo momento.

Y ahora, Gabriel fue ayudado por el Arcángel Miguel, se detuvo por veintiún días, o sea, que fue una lucha, una guerra en el mundo espiritual, que duró veintiún días; y luego vino Gabriel al Profeta Daniel y le dio la revelación divina.

Gabriel: el Arcángel de la revelación divina.

Miguel: el gran Arcángel con Su Ejército que pelea las guerras de Dios, en favor del Programa de Dios; y es el Arcángel que está por el pueblo hebreo.

Por lo tanto, el Arcángel Miguel está atento al pueblo hebreo, y cuando tiene que ayudar también a la Iglesia de Jesucristo la ayuda. Y el Arcángel de la revelación es Gabriel, fue el que le dio la revelación a Daniel de cosas que iban a suceder, fue el Arcángel que tenía acceso al Libro de la Verdad y podía obtener la revelación del Libro de la Verdad para darla al Profeta Daniel. Es enviado Gabriel con la revelación de Dios. Y lo encontramos luego dándole la revelación al sacerdote Zacarías de que tendría un hijo (el sacerdote Zacarías) por medio de su esposa Elisabet, y sería Profeta de Dios, y sería el precursor de la Primera Venida de Cristo, con el espíritu y virtud de Elías.

Y luego fue a la virgen María, seis meses después, en el mes sexto, y le dio la revelación a María de que tendría un hijo, el cual sería Hijo de Dios, y Dios le daría el Trono de David. O sea, que es el Angel que anunció, que sonó la Trompeta y anunció la Primera Venida de Cristo, sonó la Trompeta en y para la Primera Venida de Cristo; y es el Arcángel que suena la Trompeta para el Día Postrero de la Segunda Venida de Cristo.

Gabriel anunció la Primera Venida de Cristo y Gabriel es el que anuncia la Segunda Venida de Cristo. El Rvdo. William Branham dice que Gabriel anunció la Primera Venida de Cristo y Gabriel anunciará la Segunda Venida de Cristo.

Por lo tanto, con ese Ministerio de Gabriel, Dios obrará, Cristo obrará, para la revelación de la Segunda Venida de Cristo a la Iglesia del Señor Jesucristo. O sea, que para venir esta revelación a la Iglesia del Señor Jesucristo, estará en la escena el Arcángel Gabriel y también estará el Arcángel Miguel. Miguel en todo momento que Gabriel lo necesite está disponible.

Por cuanto el Reino de Dios fue quitado del pueblo hebreo, como dice Cristo: “El Reino de Dios será quitado de entre vosotros y será dado a un pueblo que produzca los frutos de él.” [San Mateo 21:43 - Editor].

Y ahora, por consiguiente, ambos Arcángeles estarán en medio de los gentiles para la materialización del Programa de Dios, el cual es la creación de un pueblo, de una nación, pero celestial, del Israel Celestial, el cual va siendo creado por medio del nuevo nacimiento de los creyentes en Cristo; y así nacen en el Israel Celestial, la Iglesia de Jesucristo, todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo, todos los miembros del Israel Celestial, todos los miembros de ese Ejército de Jesucristo.

Y ahora, para el tiempo final, podemos ver que los Arcángeles Gabriel y Miguel han estado atentos a todo el Programa de Dios que se ha estado llevando a cabo en la Iglesia del Señor Jesucristo; y en las luchas ha estado el Arcángel (*Miguel) Gabriel con Su Ejército para defender a la Iglesia  del Señor Jesucristo; para la revelación divina ha estado el Arcángel Gabriel.

Y ahora, encontramos que para el tiempo final, continuarán Gabriel y Miguel en la Iglesia de Jesucristo, defendiendo la Iglesia de Jesucristo y la revelación de Jesucristo estará en medio de la Iglesia, y por consiguiente la victoria será obtenida por Cristo en y con Su Iglesia en el Día Postrero.

Ahora, los Arcángeles Gabriel y Miguel luchan en el campo espiritual, en el mundo invisible, el cual los seres humanos no pueden ver; pero que si no fuera por esos Arcángeles con Sus Ejércitos, la Iglesia del Señor Jesucristo ya habría desaparecido.

Y ahora, nos encontramos en el tiempo final, donde la Iglesia del Señor Jesucristo pasa a la etapa más gloriosa, la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, en la misma forma en que Dios ha hecho al Cielo, El también ha hecho al ser humano: atrio, lugar santo y lugar santísimo, y también ha hecho Su Iglesia, y también al pueblo hebreo como nación. Por lo tanto, en el Cielo tenemos el Lugar Santísimo donde está el Trono de Dios y donde está Dios sentado en Su Trono; en el ser humano tenemos el lugar santísimo que es el corazón, el alma de una persona, donde está Cristo sentado en Su Trono, en los creyentes en El nacidos de nuevo; y en la Iglesia de Jesucristo, la Edad de la Piedra Angular es el Lugar Santísimo de ese Templo, por consiguiente es el lugar del Trono de Cristo, ese es el Trono de Cristo como edad, como Cuerpo Místico de creyentes.

Y ahora, también tenemos a los Mensajeros como Tronos de Misericordia de edad en edad. Pero para el Día Postrero Cristo, el cual ha estado en Sus Mensajeros que han sido Tronos de Misericordia, los cuales han reflejado y a través de los cuales se ha reflejado el Trono de Dios Celestial, y la Misericordia de Dios extendida desde el Trono Celestial; Cristo en el Día Postrero en Su Trono Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, estará primeramente en ese Trono como un Trono de Misericordia, pero luego que se complete el Cuerpo Místico de Cristo, entre hasta el último de los escogidos, luego se convertirá en un Trono de Juicio, el cual reflejará el Trono de Juicio Celestial, y reflejará todo lo que estará siendo manifestado y siendo hablado desde el Trono Celestial, cuando ya no habrá Sangre sobre el Trono Celestial, ya será un Trono de Juicio.

Y por consiguiente el Trono humano como Mensajero, en donde Cristo estará manifestado en el Día Postrero, que primero comienza como un Trono de Misericordia en la Edad de la Piedra Angular, luego, cuando ya no haya Sangre en el Trono de Dios en el Cielo, porque Cristo ya se habrá levantado del Trono de Intercesión, entonces el Trono humano de Cristo será un Trono de Juicio.

Por consiguiente desde ese Trono humano Cristo estará hablando todos los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana, y así se estará predicando, proclamando el Día de venganza del Dios nuestro, desde un Trono humano en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Trono de Jesucristo. Ahí estará el Trono humano de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular, primero como Trono de Misericordia, mientras Cristo está en el Trono de Intercesión, sentado haciendo Intercesión; pero cuando se levante del Trono de Misericordia, la Silla de Misericordia en el Trono de Dios, entonces se convertirá el Trono de Dios en el Cielo en un Trono de Juicio, y saldrá el juicio divino desde ese Trono.

Y desde el Trono humano de Cristo, luego saldrá hablado todo lo que estará siendo hablado por Dios desde Su Trono de Juicio en el Cielo. Todo será hablado por medio del Trono humano de Jesucristo que se convertirá en un Trono de Juicio, a través del cual Cristo anunciará el juicio divino que vendrá sobre la raza humana.

Ahora, podemos ver el Trono de Dios en Su trayectoria, lo podemos ver cómo será en la eternidad: estará en la Nueva Jerusalén. Pero ahora lo hemos visto en el ser humano, en el alma del ser humano, el alma del ser humano; y ahora lo hemos visto en la Iglesia de Jesucristo: Trono de Misericordia durante las diferentes edades. Y en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, el Trono de Misericordia se convertirá en Trono de Juicio; por lo tanto, la Edad del Trono, que es la Edad de la Piedra Angular, se convertirá en una edad que hablará el juicio divino. Pero primero habla la Misericordia divina para que todo ser humano tenga la oportunidad de arrepentimiento y perdón de sus pecados, y salvación.

Ahora, veamos un poquito más acerca de este caso aquí en el Exodo, dice... Dios dijo que raerá, que raerá del todo la memoria de Amalec de debajo del Cielo; eso es tipo y figura de que Dios destruirá y raerá la memoria del anticristo y su reino de debajo del Cielo. Eso es en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, donde Cristo hiere, Cristo, la Piedra no cortada de manos, hiere los pies de hierro y de barro cocido, hiere el reino de los gentiles en esa etapa; reino que estará en y bajo el gobierno del anticristo, gobernado por la silla de Satanás. Por lo tanto el anticristo se sentará el diablo en toda su plenitud; el diablo se hará carne en toda su plenitud en el anticristo, y el diablo entonces en el anticristo estará sentado en su trono: el trono de Satanás, que es el trono del reino de los gentiles, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, el mismo trono romano, el mismo trono de los césares.

Y ahora, vean lo que Dios dice:

“y dijo (Dios): Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec de generación en generación (hasta que raerá su memoria de sobre la faz de la Tierra).”

Y siendo que Dios tendrá guerra contra Amalec de generación en generación, en sus diferentes etapas (de Amalec); guerra habrá, y en la etapa final de Amalec, que estará en la etapa del anticristo, del hombre de pecado, en los pies de hierro y barro cocido, será la guerra final contra el reino de Amalec; porque el reino de Amalec y Amalec representan al anticristo, al hombre de pecado, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Y ahora, vean ustedes que el anticristo, el hombre de pecado conforme a Segunda de Tesalonicenses, capítulo 2, verso 1 al 10, dice que el hombre de pecado, ese inicuo se sienta, se sienta en el Templo de Dios, o sea, se sienta en medio del cristianismo como Dios, ¿por qué? Porque se sienta en el trono de Satanás. Porque en el capítulo 14 de Isaías, y en el capítulo 28 de Ezequiel, encontramos que el diablo había pensado en su corazón sentarse junto a las estrellas de Dios, en el Cielo, y colocar allí su trono.

Vamos a ver dónde tenemos esos pasajes, vamos a ver el capítulo 14... estamos hablando del Trono de Dios, pero por cuanto hay otro trono: el trono de Satanás, hay que también mencionarlo para poder comprender el porqué la raza humana tiene la lucha, esta lucha que ha permanecido desde que el ser humano cayó en el Huerto del Edén.

En el capítulo 14 de Isaías... recuerden que aquí en este pasaje, en este pasaje de Isaías, el rey de Babilonia y su reino representan el reino del anticristo, representan la bestia, el anticristo y su reino, porque el reino del anticristo comenzó allá en Babilonia en el tiempo del rey Nabucodonosor, por eso la profecía que habla del rey de Babilonia y el juicio, aquí en Isaías, capítulo 14, está reflejando en aquel reino y ese rey, está reflejando el reino del anticristo, del hombre de pecado, para en el tiempo final ser destruido ese reino.

Y ahora, capítulo 14, verso 12 en adelante (para no leer mucho), dice:

“¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!”

En Apocalipsis, capítulo 11, tenemos ahí la caída del Cielo del arcángel Lucero, que es el diablo; Miguel y Sus Angeles pelearon en contra del diablo y lo vencieron y lo echaron por Tierra. Esa batalla fue en el principio y esta misma batalla se repite en este tiempo final.

“Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.

Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte.”

Vean, esta palabra ‘a los lados del norte,’ es una clave muy importante, porque el trono de Satanás estaría en el Norte; y siendo el trono de Satanás el trono de los césares, vean ustedes, está en esa parte Norte, y ahí mismo es donde el anticristo, el hombre de pecado se levanta, y ahí es donde está el trono de Satanás.

“...a los lados del norte;

sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo (sentándose sobre un trono para que lo adoren).

Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo (miren hacia dónde lo mandará Dios).

Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;

que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?”

Ahí tenemos un cuadro claro profético que refleja en el rey de Babilonia al diablo y su caída en el principio, y refleja también al diablo y su destrucción, y la destrucción de su reino en este tiempo final, en donde el diablo se encarnará en el hombre de pecado, en el anticristo, y estará sentado sobre un trono allá, en el Norte, allá en Europa. Pero Cristo lo destruirá y lo vencerá conforme a las palabras de San Pablo en Segunda de Tesalonicenses, capítulo 2, verso 1 al 10, con Su Venida, con el resplandor de Su Venida y el Espíritu de Su boca (o sea, Su Palabra), destruirá al anticristo, al hombre de pecado.

También en Ezequiel nos habla Dios acerca del anticristo, el hombre de pecado, en donde el diablo estará encarnado, y nos presenta ahí al rey de Tiro como tipo y figura del diablo y por consiguiente del anticristo.

Vamos a ver lo que dice acerca del rey de Tiro, capítulo 28 de Ezequiel... recuerden que en el rey de Tiro se está reflejando el diablo, y por consiguiente se está reflejando también el anticristo, el hombre de pecado donde el diablo estará manifestado:

“Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Hijo de hombre, dí al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios;

he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto.

Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros.

Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.

Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios,

por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor.

Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares.

¿Hablarás delante del que te mate, diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador.

De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.”

Los diez reyes que le darán su poder y su autoridad a la bestia, serán los mismos que luego aborrecerán a la ramera y la quemarán con fuego, esto es con fuego atómico, bombas atómicas; y destruirán así a ese inicuo, el hombre de pecado que estará sentado sobre el trono de Satanás, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido de la estatua que vio el rey Nabucodonosor.

Por lo tanto, Roma será destruida con bombas atómicas, porque el trono de los césares, vean ustedes dónde estaba, estaba en Roma, en Roma, en las piernas de hierro, en Roma en los pies de hierro y de barro cocido; por eso los pies son de hierro y de barro cocido, porque es el imperio romano en el tiempo final; y ese es el reino del anticristo, ese será el último emperador del reino de los gentiles, será la bestia, el hombre de pecado, el anticristo; por lo tanto ese será el último de los césares de ese reino romano.

Vean ustedes cómo luego aparece sentado en ese trono de los césares, en ese trono romano, para así consolidar ese reino de los gentiles; y el diablo a través del anticristo estar en carne humana gobernando sobre el reino de los gentiles y someter la humanidad a una esclavitud mayor de la que está hasta el momento; y nadie podrá ni comprar ni vender, sino aquellos que tengan el número de la bestia o su nombre escrito en su frente o en su mano (o sea, que hagan su voluntad, la voluntad del anticristo).

Dice, capítulo 17, verso 15 en adelante del Apocalipsis:

“Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.

Y los diez cuernos que viste en la bestia, éstos aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego;

porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que él quiso: ponerse de acuerdo, y dar su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios.

Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra (y esa ciudad es Roma).”

En todo el imperio de los gentiles en su cuarta etapa: piernas de hierro y pies de hierro y de barro cocido, Roma ha sido la que ha gobernado, ha reinado sobre todas las naciones, sobre todos los reyes de la Tierra.

Ahora, hemos visto este misterio del diablo al principio, y del diablo haciéndose hombre, haciéndose carne en el tiempo final en el anticristo.

La primera vez que el diablo se hizo carne fue en la serpiente allá en el Huerto del Edén, luego se manifestó también por medio de Caín, luego se manifestó por medio del faraón de Egipto, se manifestó también por medio de estos reyes, se manifestó por medio de los reyes, de los diferentes reyes del reino de los gentiles, de esos imperios, y se manifestó por medio de Judas Iscariote. Y en el Día Postrero se manifestará en toda su plenitud en carne humana en el anticristo, el hombre de pecado; y en esa forma el diablo estará en toda su plenitud manifestado en carne humana en el anticristo, el hombre de pecado.

El diablo le dará su poder y su autoridad a la bestia, y le dará su trono y su reino. Lo mismo que le ofreció a Cristo: le ofreció el trono, no el Trono de Dios sino el trono de Satanás, fue el que el diablo le ofreció a Cristo; lo hubiera hecho el césar que vendría después del césar que estaba en aquel tiempo.

Ahora, podemos ver cómo, tanto el Programa de Dios que El llevará a cabo y los Personajes que El tendrá en Su Obra, primero se reflejan en personajes de la historia, se han revelado o se han reflejado en personajes de la historia bíblica; y también el diablo se ha reflejado en los personajes que han sido instrumentos del diablo.

Por lo tanto, todo lo que el diablo hará en este tiempo final ya está reflejado en instrumentos que él tuvo en el pasado; y todo lo que hará desde su trono el diablo, ya él lo ha hecho desde otros tronos que han sido tronos del diablo, a través de los cuales el diablo se ha manifestado en esos personajes que han estado sentados en esos tronos; como el faraón de Egipto sentado en el trono de ese imperio egipcio, y también los diferentes emperadores del reino de los gentiles, representado ese reino en la estatua que vio el rey Nabucodonosor.

Pero vean, Cristo se ha estado reflejando también, Dios se ha estado reflejando y ha estado reflejando Su Trono, y ha estado reflejando todo lo que El hará en este tiempo final. Y de etapa en etapa El ha reflejado en y por medio de Sus Mensajeros en medio de Su Iglesia, lo que El hará en este tiempo final. En cada edad fue la porción correspondiente para cada edad, una porción; para este tiempo final será la plenitud de Jesucristo. Por lo tanto, cada Mensajero tuvo una porción; pero para el Día Postrero Cristo manifestará toda Su Plenitud, como Dios manifestó toda Su Plenitud, Dios se manifestó en toda Su Plenitud en Jesús; pero en los Profetas anteriores había sido una porción.

Y ahora, Cristo se ha manifestado en Sus Mensajeros, los Apóstoles y en Sus Angeles Mensajeros de cada edad, en la porción correspondiente a cada tiempo. Pero para el Día Postrero se manifestará Cristo en toda Su Plenitud en el Mensajero que El enviará a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular; por eso Cristo estará primero como Cordero y como Sumo Sacerdote, obrando por medio de ese Mensajero, y será un Trono de Misericordia. Pero así como el Trono de Dios, mientras Cristo está sentado en el Trono, es un Trono de Misericordia, cuando Cristo se levante del Trono de Intercesión entonces se convierte en un Trono de Juicio, el mismo Trono.

Y ahora, el mismo Trono en el Día Postrero, mismo Trono de Jesucristo en Su Iglesia, como Mensajero, que es el Angel de Jesucristo, ese mismo Trono que estará siendo manifestado, y en donde Cristo se manifestará en Misericordia, extendiendo Su Misericordia y mostrándoles que todavía hay Sangre en el Trono de Dios en el Cielo, luego se manifestará en juicio, dando a conocer el juicio divino que vendrá sobre la raza humana, y mostrándoles que ya el tiempo de salvación ha terminado, y que ya Dios se estará tornando al pueblo hebreo.

Y habrá una manifestación plena de Jesucristo en medio de Su Iglesia, y hará grandes maravillas y señales. Pero dice el Rvdo. William Branham: “Ya será demasiado de tarde.” Ya no habrá salvación, ya no habrá Sangre sobre el Propiciatorio en el Cielo, no habrá Sangre sobre el Trono de Dios; por lo tanto, las personas verán esa manifestación grande, pero pasarán por la gran tribulación; excepto los que habían recibido a Cristo antes de Cristo levantarse del Trono de Intercesión.

Ahora, todavía Cristo está sobre el Trono de Intercesión en el Cielo, y por consiguiente en Su Trono terrenal como Mensajero estará hablándole al pueblo de que hay oportunidad todavía para recibir a Cristo como su Salvador, lavar sus pecados en la Sangre de Cristo y ser bautizados en Su Nombre, y recibir el Espíritu Santo, y así obtener el nuevo nacimiento.

Es ahí, en ese Trono humano como Mensajero, que Cristo estará manifestándose y hablándole al pueblo, y dándole su última oportunidad de salvación a la raza humana, estará extendiendo Su Misericordia a la raza humana por última vez, a través de ese Mensajero en la Edad de la Piedra Angular.

Pero cuando ya termine Su Obra y entre hasta el último de los escogidos, entonces, así como el Trono de Dios en el Cielo cambiará de Trono de Intercesión a Trono de Juicio, el Trono humano de Cristo cambiará de Trono de Misericordia a Trono de Juicio también; y por consiguiente lo que estará siendo hablado desde el Trono de Juicio del Cielo, desde el Cielo, lo que Dios estará hablando desde Su Trono de Juicio, lo estará hablando Cristo desde Su Trono de Juicio, desde Su Trono humano de Juicio, que es el Mensajero del Día Postrero; y estará proclamando el Día de venganza del Dios nuestro, estará revelando, manifestando los juicios divinos, las plagas que han de venir sobre la humanidad. Y así estará profetizando sobre muchos pueblos, naciones y lenguas, todos estos juicios divinos que han de venir sobre el reino de los gentiles.

Ahora, así como Cristo tiene Tronos humanos de Misericordia, que son los Mensajeros de cada edad, tiene un Trono humano de Misericordia y después de Juicio, que será el Angel del Señor Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular. Y así como tiene esos tronos, también la Iglesia de Jesucristo como Iglesia, como Cuerpo Místico de Cristo, ha tenido edades, que son Tronos de Misericordia; y luego para el Día Postrero tiene la Edad de la Piedra Angular, que es Trono de Misericordia y después se convierte en Trono de Juicio.

Siendo que la Edad de la Piedra Angular es el Lugar Santísimo de ese Templo Espiritual, es el lugar donde Cristo trae y coloca el Título de Propiedad, el Libro de los Siete Sellos.

Ahí es donde lo coloca: en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual. Por eso aparece en Apocalipsis, capítulo 10, verso 1 al 11, descendiendo del Cielo con el Librito abierto en Su mano, el Libro de los Siete Sellos, clamando como cuando ruge un león y siete truenos emitiendo sus voces, y luego clamando que el tiempo ya no es más y diciendo que cuando el séptimo Angel esté tocando la Trompeta, el misterio de Dios será consumado; y luego entregándole ese Título de Propiedad, el Libro de los Sellos abierto a un hombre, el cual fue representado en Juan el Apóstol, el cual se comió ese Librito en simbolismo, en símbolo.

Porque fue en símbolos todo lo que sucedió allá, representando lo que sucederá en este tiempo final, en donde Cristo se levanta del Trono del Padre, toma el Título de Propiedad, el Libro de los Sellos, lo abre en el Cielo, lo trae a la Tierra y se lo entrega a un hombre, al Mensajero que estará en el Día Postrero, dándole el Alimento Espiritual a tiempo a los escogidos de Dios, se lo come (ese Título de Propiedad) y se hace carne en él, la Palabra, el Verbo, y entonces será Cristo en toda Su plenitud en Su Angel Mensajero. Y ahí estará Cristo en Su Trono humano manifestado en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, estará sobre el Propiciatorio, el cual está sobre el Arca del Pacto, y ahí adentro estará la Palabra, como estaban las tablas de la Ley dentro del arca del pacto.

Recuerden que Cristo ha estado materializando en seres humanos el Templo Celestial y el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón. Por lo tanto, vean ustedes, las cosas que eran hechas con telas o pieles, el tabernáculo y los sacrificios y también las cosas que estaban dentro, todo eso Dios lo materializa con seres humanos.

El tabernáculo, esa carpa grande, es la Iglesia del Señor Jesucristo, y dentro tiene, vean ustedes, tiene el sacrificio del macho cabrío y ese es el Sacrificio de Cristo nuestro Salvador; y tiene (eso está en el Atrio, que corresponde al tiempo de Adán hasta Jesús) luego... ahí fue donde fue Sacrificado Cristo: en el Atrio. Pero luego entra dentro, entra al Lugar Santísimo, eso es del Día de Pentecostés en adelante donde nace la Iglesia de Jesucristo, y así comienza el Lugar Santo de ese Templo Espiritual. Dentro está el candelabro con sus siete lámparas encendidas, lo cual es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo con Sus siete edades y Sus siete Angeles Mensajeros encendidos con el fuego del Espíritu Santo. “No es con ejércitos, ni con fuerza, sino con mi Espíritu ha dicho el Señor.” Esto está en Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14, donde Dios le mostró el candelabro con sus siete lámparas y sus vasos, y sus mechas sumergidas en el aceite de oliva o de olivo, y un árbol de olivo a un lado y un árbol de olivo a otro lado.

Encontramos que esos árboles de olivo y esas ramas de olivo, esas dos ramas de olivo, son los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios, dice Zacarías, capítulo 4, verso 10 al 14. Y en Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 en adelante, dice que Dios enviará Sus Dos Testigos, los cuales son los Dos Olivos y los Dos Candeleros, los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios.

Así como para cada edad hubo un Mensajero ungido, para el Día Postrero estará el Angel del Señor Jesucristo ungido con el Espíritu Santo, y por consiguiente Cristo estará manifestando los ministerios de Sus Angeles, los ministerios de Moisés y Elías a través de Su Angel Mensajero, y estará manifestando el ministerio del Hijo del Hombre a través de Su Angel Mensajero; y eso es el Hijo del Hombre con Sus Angeles, para enviar a Sus Angeles con Gran Voz de Trompeta, y llamar y juntar a todos los escogidos de Dios del Día Postrero, primeramente los escogidos de en medio de los gentiles para completar Su Iglesia, y después los escogidos del pueblo hebreo que son ciento cuarenta y cuatro mil hebreos.

Y todo esto estará manifestado ¿dónde? En la Casa de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo.

Por eso el rey Salomón cuando construyó el templo, en el lugar santísimo construyó dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro, que representan los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios, son los Dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías en medio de la Iglesia de Jesucristo en el Lugar Santísimo, donde estaban los dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro.

Ahora, podemos ver la bendición tan grande que Cristo tiene señalada para Su Iglesia para este tiempo final, para la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad del Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual. Estos ministerios tienen que estar en la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final, para darnos la fe, la revelación para ser transformados y raptados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Y por cuanto así como en el Cielo Dios tiene Su Trono, y en la misma forma en que Dios tiene Su Templo Celestial, Cristo ha construido Su Templo Espiritual, Su Iglesia, encontramos que en el Templo Espiritual de Cristo, en el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, Cristo tendrá Su Trono humano, que será Su Angel Mensajero; y Cristo tendrá en Su Iglesia, Su Trono como grupo de escogidos, que es el grupo de escogidos de la Edad de la Piedra Angular.

Esa Edad de la Piedra Angular es la Edad del Trono del Señor Jesucristo, es la Edad del Angel Mensajero del Señor Jesucristo para el Día Postrero, en el cual Cristo estará manifestado, primero en un Trono de Misericordia, mientras hay Sangre en el Cielo, en el Trono de Dios; pero luego se convertirá en un Trono de Juicio, porque el Trono de Dios en el Cielo se convertirá en un Trono de Juicio. Por lo tanto lo que Dios estará hablando desde el Trono de Juicio, lo estará comunicando Cristo a través de Su Trono de Juicio en Su Iglesia, que es el Angel del Señor Jesucristo.

Y ahora, podemos ver la trayectoria del Trono de Dios en la Iglesia de Jesucristo, en donde el Trono de Dios se materializa en la Iglesia de Jesucristo.

Y miren ustedes, miremos al pueblo hebreo como nación, que está formada, creada por Dios, como está creado por Dios el Templo Celestial. Tenemos al pueblo hebreo como templo, y por consiguiente el pueblo hebreo tiene que tener las diferentes partes, el pueblo hebreo como nación, como individuos (y el pueblo hebreo como nación), y el pueblo hebreo o Israel como territorio: como territorio tiene el atrio, todo Israel, tiene a Jerusalén como el lugar santo y tiene el templo allá o tenía el templo allá, que era el lugar santísimo donde moraba Dios, y donde estaba el Nombre de Dios.

Y ahora, en Israel encontramos que tiene que estar el Trono de Dios. ¿El trono de diablo dónde estaría? En el Norte, en Europa. Pero el Trono de Dios en la Tierra, miren dónde estaría: Primera de Crónicas, capítulo 28, verso 3 en adelante, dice:

“Mas Dios me dijo: Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre.

Pero Jehová el Dios de Israel me eligió de toda la casa de mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel; porque a Judá escogió por caudillo, y de la casa de Judá a la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre se agradó de mí para ponerme por rey sobre todo Israel.”

David fue el hijo octavo de Isaí. El Rvdo. William Branham señala que los hijos de Isaí, hermanos de David, representan los Mensajeros de la siete edades. Pero ahora, David es el octavo hijo de Isaí; por lo tanto, en cuanto a Mensajeros, David es tipo y figura del Angel Mensajero del Señor Jesucristo para la Edad de la Piedra Angular, como también es tipo y figura de Cristo en Su Primera Venida y de Cristo en Su Segunda Venida.

“Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.”

El Reino de David sobre Israel era el Reino de Dios sobre Israel. Y Dios para tener un reino sobre el pueblo hebreo tenía que tener un instrumento, un velo de carne, a través del cual Dios se manifestaría y Dios lo sentaría sobre un trono literal y reinaría sobre el pueblo hebreo. Ese Trono de David tipifica el Trono de Dios Celestial.

En esta Tierra el único Trono y Reino que representa el Trono de Dios y el Reino de Dios Celestial, es el Reino de David y Trono de David en medio del pueblo hebreo. Ninguna otra nación puede tener el privilegio y orgullo de decir que el gobierno o reino que tienen es el reino o gobierno de Dios en la Tierra, y que el trono donde está su gobernante es el Trono de Dios en la Tierra, que representa el Trono Celestial de Dios. Solamente el pueblo hebreo puede dar testimonio de estas cosas. Así fue en el tiempo de David y también en el tiempo de Salomón; pero por causa de las rebeliones del pueblo hebreo y de Salomón y demás reyes, el Reino de Dios fue quitado del pueblo hebreo, pero será restaurado al pueblo hebreo, y el Reino de Dios será establecido en medio del pueblo hebreo y ese es el Reino del Mesías, y el Trono de David será restaurado.

Por eso cuando el Arcángel Gabriel le habló a la virgen María acerca del niño que ella tendría, y que sería hijo de Dios, sería llamado Hijo de Dios, y Dios le daría el Trono de David su padre y se sentará sobre el Trono de David y reinará para siempre, y Su Reino no tendrá fin.

Ese Trono de David representa, tipifica, representa o es la representación del Trono Celestial de Dios.

La Venida y restauración del Reino de Dios en la Tierra será sobre el Trono de David, ese es el Trono de Jesucristo aquí en la Tierra. Cristo está sentado en el Trono en el Cielo, pero ese es el Trono del Padre en el Cielo; pero el Trono de Jesucristo es el Trono de David al cual El es Heredero. Y Cristo dice en Apocalipsis, capítulo 3, verso 21:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

Así como Cristo venció y se sentó con Su Padre en el Trono Celestial (y fue la primera ocasión en que un hombre, pero con cuerpo glorificado se sentó en el Trono Celestial, en el Trono de Dios en el Cielo), así también Cristo sentará en Su Trono terrenal, el Trono de David, a un hombre, a un Vencedor, que será el Vencedor del Día Postrero, el Angel del Señor Jesucristo; y será la primera ocasión en que un hombre, pero con un cuerpo glorificado se sentará en el Trono de David, para reinar con Cristo por el Milenio y por toda la eternidad.

Ahora, hemos visto que ese Trono de David es el Trono de Dios aquí en la Tierra en medio de la raza humana, para el Reino de Dios manifestarse y gobernar sobre el pueblo hebreo y sobre toda la raza humana.

“Eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.

Y me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a éste he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre.”

Miren cómo Dios le dice aquí a David, y David lo dice al pueblo: que Dios le dijo que a Salomón, su hijo, el hijo de David... él edificaría la Casa de Jehová y Sus atrios, porque a éste, dice, Dios le dice: “Porque a éste he escogido por hijo y yo le seré a él por Padre.” O sea, que Salomón fue escogido por Dios como hijo Suyo y Dios vino a ser para Salomón por padre.

Y ahora, en Apocalipsis, capítulo 21, verso 5 al 7, dice:

“Y el que estaba sentado en el trono dijo (¿y quién es el que está sentado en el Trono? Cristo se sentó en el Trono del Padre)...

Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin (¿y quién es el Alfa y Omega, el principio y el fin? Jesucristo). Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida.

El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.”

Lo mismo que Dios dijo de Salomón, ahora lo dice del Vencedor: “El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.” Por eso ése es el que se sentará con Cristo en Su Trono. Lo mismo que el Padre hizo con Jesús, Su Hijo, lo hace Jesús con uno de Sus hijos, el Vencedor del Día Postrero.

“Asimismo yo confirmaré su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este día.” [1 Crónicas 28:7 - Editor].

Y ahora, pasamos al capítulo 29 de ese mismo libro de Primera de Crónicas, capítulo 29, verso 22 en adelante, dice:

“Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.”

Vean cómo dice: “Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová.”

Ese Trono de David es el Trono de Jehová, el Trono de Dios aquí en la Tierra. Por eso la promesa hecha por Dios a través del Arcángel Gabriel a la virgen María, es que Jesús, el Hijo de Dios, se sentará sobre el Trono de David, El recibe por heredad, por herencia, el Trono de David, y se sentará sobre el Trono de David. Y El dice (Cristo):

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

En la misma forma que sucedió en el Cielo en el Trono de Dios Celestial, sucederá en el Trono de Dios terrenal, en el Trono de Jehová, que es el Trono de David. Ahí Cristo se sienta sobre el Trono de David y con El se sentará el Vencedor, el que estará como Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, el cual será el Angel del Señor Jesucristo:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” (Apocalipsis 22, verso 16).

Y Apocalipsis 22, verso 6, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel (¿para qué ha enviado Su Angel? Sería la pregunta nuestra. Vamos a ver para qué)... ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Para mostrarle a Sus siervos, a Su Iglesia y después al pueblo hebreo, las cosas que deben suceder pronto en este tiempo final, cosas que están contenidas en el Libro de la Verdad, el Libro de la Vida del Cordero, que es el Libro de los Siete Sellos de Apocalipsis, capítulo 5, verso 1 en adelante, y Apocalipsis, capítulo 6, y Apocalipsis, capítulo 10.

Y ese Libro es traído a la Tierra y colocado en el Templo Espiritual de Cristo, en la Edad de la Piedra Angular, para que permanezca ahí para la restauración de todos los hijos de Dios a la Vida eterna, y para la restauración del pueblo hebreo y para la restauración del Reino de Dios en esta Tierra, para así ser establecido el glorioso Reino Milenial de nuestro amado Señor Jesucristo, y hacerse en esta Tierra la voluntad de Dios así como en el Cielo; porque la representación del Trono de Dios en el Cielo, aquí en la Tierra será el Trono de David, donde Cristo se sentará y donde se sentará con El el Vencedor.

Cristo es el Trono humano de Dios que se sentó en el Trono Celestial de Dios, y el Angel del Señor Jesucristo es el Trono humano de Jesucristo que se sentará con Cristo en Su Trono, el Trono de David.

Hemos visto también que hubo otros Tronos humanos en los cuales Cristo se manifestó, que fueron los Mensajeros de cada edad. El Reino Milenial de Cristo será un Reino teocrático, un gobierno teocrático bajo el gobierno de Dios, de Cristo manifestado en el Trono de David, y con El Su Angel Mensajero, que será el primer ministro de ese Reino, en términos acá de gobiernos terrenales —para que así lo podamos entender—, o en términos de reyes y de gobiernos y de lugares donde hay reyes, pues será el Virrey de ese Reino.

Ahora, hemos visto el Trono de Dios en el Cielo.  Hemos visto el Trono de Dios en la Tierra, como el Trono de David en medio del pueblo hebreo. Hemos visto ese Trono de Dios en medio de la nación hebrea en Jerusalén. Hemos visto el Trono de Dios en el tabernáculo que construyó el Profeta Moisés, eso fue el propiciatorio donde estaban los dos querubines de oro, y sobre el cual estaba Dios en la Columna de Fuego manifestado. Así fue en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón.

Antes de Moisés construir el templo, encontramos que Moisés era ese Trono donde estaba Dios, la Columna de Fuego manifestándose, y por consiguiente la Palabra que Dios hablaba desde Su Trono, era transmitida a través del Trono humano llamado Moisés; fueron habladas las bendiciones de Dios para el pueblo hebreo y fueron hablados los juicios divinos sobre el faraón y su reino, y su pueblo; y también cuando el pueblo hebreo se rebelaba en contra de Dios, eran hablados los juicios divinos desde el Trono de Dios del Cielo, eran hablados, y el Trono humano de Dios, Moisés, los hablaba aquí en la Tierra.

Eso es un Mensajero de Dios: un Trono de Dios humano, a través del cual Dios se manifiesta y le habla a la raza humana.

Y ahora, hemos visto que Amalec se rebeló y peleó en contra del Trono de Dios, cuando estuvo peleando en contra de Moisés y el pueblo hebreo, porque el Trono de Dios estaba representado en medio del pueblo hebreo en Moisés; y está representado en el tabernáculo que construyó Moisés y el propiciatorio. Ese es el Trono de Dios, el Propiciatorio, el Asiento de Misericordia, mientras hay Sangre en ese Trono, en ese Propiciatorio.

Y luego, allá en Israel, en el Templo que construyó el rey Salomón, allí en el lugar santísimo de ese templo y luego también en ese reino de David, encontramos que el trono en ese reino, como reino, es el Trono de David donde se sentó David y en donde luego se sentó el rey Salomón, y donde se sentará Cristo, y se sentará con Cristo el Vencedor.

Hemos visto la trayectoria del Trono de Dios, del Trono Celestial de Dios representado en el ser humano, representado en los Mensajeros, representado en el Angel Mensajero del Señor Jesucristo, representado en la Iglesia de Jesucristo en cada edad, y sobre todo en la Edad de la Piedra Angular que es la Edad del Trono, y representado en el tabernáculo que construyó Moisés allá en el propiciatorio sobre el arca del pacto, y también en el templo que construyó el rey Salomón.

Hemos visto el Trono de Dios y su trayectoria, y en el libro del Apocalipsis, lo vemos en la nueva Jerusalén. En la nueva Jerusalén estará el Trono del Cordero y el Trono de Dios, y ahí, vean ustedes cómo se estará fusionando el Trono Celestial de Dios con el Trono de Cristo aquí en la Tierra, y estarán fusionados. Y Dios gobernará en esta Tierra en la eternidad, desde este planeta Tierra, y sobre la raza humana y sobre todo el universo. O sea, que en la nueva Jerusalén tendremos la dimensión terrenal, tendremos la sexta dimensión y tendremos la séptima dimensión también; la dimensión séptima es la dimensión del Trono Celestial de Dios, esa es la dimensión de Dios; pero estarán fusionadas esas dimensiones aquí en la Tierra, en la nueva Jerusalén.

Y la nueva Jerusalén será en lo físico, como territorio, la gran Montaña que surgirá del corazón de la Tierra y formará un gran Monte, en el territorio donde hoy está la tierra de Israel; pero será tan grande que la tierra de Israel es un lugar pequeño, comparado a lo que será una ciudad sola: la ciudad de la nueva Jerusalén.

Para la eternidad ya no habrá mar, por lo tanto habrá más territorio para la Nueva Jerusalén y para toda la nación que estará allí en ese territorio, y tendrá como capital la nueva Jerusalén. Y el mundo entero tendrá por capital mundial la nueva Jerusalén, donde habitarán todos los santos de las edades pasadas, del Antiguo Testamento y también del Nuevo Testamento.

Ahora, hemos visto en la trayectoria del Trono de Dios cómo se ha reflejado el Trono de Dios en la Tierra, y cómo ha estado representado el Trono de Dios en la Tierra a través de todos estos miles de años, y cómo estará manifestado el Trono de Dios después durante el Reino Milenial, y cómo estará manifestado el Trono de Dios en la Tierra en la eternidad.

Hemos visto: “LA TRAYECTORIA DEL TRONO DE DIOS.” Y a ese Trono pertenecemos todos nosotros, el Reino en el cual estamos y al cual pertenecemos, es gobernado por ese Trono, por el Trono de Dios, donde Cristo está sentado en la actualidad como Intercesor.

Que las bendiciones del Trono de Dios Celestial, del Cielo, donde Cristo está sentado, vengan, sean habladas desde el Cielo, desde el Trono de Dios en el Cielo, y sean habladas para cada uno de ustedes y sobre ustedes y sobre mí, y sobre todos ustedes que me escuchan en diferentes partes de la América Latina, del Caribe y de Norteamérica, y demás naciones que me están escuchando. Que sean estas bendiciones sobre todos ustedes y sobre mí, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto todos los muertos en Cristo sean resucitados y nosotros los que vivimos seamos transformados, y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí una bendición y privilegio grande darles testimonio del Trono de Dios y Su trayectoria, o sea: “LA TRAYECTORIA DEL TRONO DE DIOS.”

Ya esta tarde continuaremos viendo otro tema: “EL TIEMPO SE HA CUMPLIDO.” Este es el tema para esta noche.

Y veremos en este tema el tiempo que nos ha tocado vivir. Tendremos también un momento, una etapa, en donde tendremos los cánticos, cánticos especiales por un concierto de himnos; música cristiana, himnos, cánticos cristianos, para glorificar a nuestro Dios, a nuestro Señor Jesucristo con alabanzas. Y también tendremos la Santa Cena y Lavatorio de Píes, y tendremos también el Mensaje último de este año 2000, y también tendremos el primer Mensaje del año 2001.

O sea, que, miren ustedes, así como se entrelazan los años, en medio de los gentiles, pues a las 12:00 de la noche hay un entrelace de ambos años: el año 2000 con el año 2001, y es un entrelace de siglo también y de milenio; así también se estará entrelazando el último Mensaje de este año con el primer Mensaje del próximo año, se estarán entrelazando en un mismo Mensaje; así como se entrelaza el Mensaje del Evangelio del Reino, con el Mensaje del Evangelio de la Gracia y se entrelaza la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia, y se entrelaza cada edad con la edad que ya pasó.

Ahora, en esta noche tendremos un entrelace de día también, porque hoy es domingo pero a las 12:01 (doce y un minuto) ya será lunes. Y hoy estamos en el último día del año 2000, pero a las 12:01 (doce y un minuto) estaremos en el primer día del año 2001. Es cosa de segundos estos entrelaces.

Así que, estaremos en ese entrelace de día, de año, de milenio, de siglo y de milenio en esta noche. Será... comenzaremos ¿a qué hora Miguel, anunciaron? A las 8:00 de la noche, para así tener tiempo para los cánticos, o sea, el concierto de himnos especiales; y también el Mensaje de la noche, también Miguel nos hablará, y el Mensaje de la noche, y también la Santa Cena y Lavatorio de Píes.

¿Recuerdan que el día de la pascua, la víspera de la pascua mataban el cordero?, y luego durante la noche comían el cordero, y ese día era el primer día del año religioso.

Ahora, hoy estaremos tomando en símbolos el Cordero Pascual, comiendo Su Carne y Su Sangre aplicada en nuestras almas por el Espíritu Santo, y estaremos así dándole gracias a Cristo, pidiéndole también perdón por todos nuestros pecados, nuestras faltas, nuestros errores, como individuos y como Cuerpo Místico de creyentes. Y estaremos comenzando un nuevo año, un nuevo día, un nuevo año, un nuevo siglo y un nuevo milenio.

Así que, a las 8:00 de la noche estaremos nuevamente reunidos en este lugar para la actividad de despedida de año y bienvenida de un año nuevo, del año nuevo 2001.

Para el Lavatorio de Píes, todos los que puedan traer una toalla, pueden hacerlo. No sé qué cantidad de toallas hayan conseguido, si tienen alguna. Bueno, ya Miguel, voy a pasar a Miguel para que les explique mejor, y luego tendremos algún cántico y la despedida, y luego nos veremos a las 8:00 de la noche Dios mediante.

Bueno, que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y que se materialice en todos ustedes todo lo que Cristo ha prometido para Su Iglesia para este tiempo final, todas esas bendiciones se hagan realidad en ustedes y en mí. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Bueno, mientras cantamos el hermoso cántico que habla del Hombre que nos transformó, pasará nuestro hermano Miguel para darnos instrucciones finales acerca de la actividad de esta noche que es muy importante.

También les agradezco a todos la colaboración, sus ofrendas voluntarias que han aportado para el abono o pago del terreno; es un abono que estaremos haciendo al terreno que compramos —el último que compramos—, para que así gradualmente pronto tengamos todo libre de deudas. Miguel les dirá también hasta cuándo será la última oportunidad que tendremos para la última colaboración para este pago que ha de ser llevado a cabo el próximo mes.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde y les recompense por todo lo que han hecho espiritualmente y materialmente en la Obra de nuestro amado Señor Jesucristo. Mientras tenemos el cántico pasará nuestro hermano Miguel.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos.

“LA TRAYECTORIA DEL TRONO DE DIOS.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter