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Muy buenos días o buenas tardes, a todos los Cachorritos del León de la tribu de Judá, a sus padres, y también a las maestras de los Cachorritos del León de la tribu de Judá, a quienes felicito, y le pido a Cristo les bendiga y les use cada día más en Su Obra en este tiempo final.

A todas las maestras de los Cachorritos del León de la tribu de Judá de Cayey, y de todos los pueblos y ciudades y campos de Puerto Rico: mis felicitaciones por toda la labor que han estado haciendo con los niños en este tiempo final; y también a los padres que han enviado a sus niños a las clases bíblicas, para recibir la enseñanza de la Palabra de Dios correspondiente a este tiempo final, para así ser llenos del conocimiento del Programa de Dios correspondiente a nuestro tiempo.

Como hubo niños que tenían el conocimiento del Programa de Dios en los días del Profeta Moisés, en los días del Profeta Elías, Eliseo, Isaías, Daniel, Malaquías, Juan el Bautista y Jesús de Nazaret, y también en el tiempo de los Apóstoles, y en el tiempo de cada Angel Mensajero; así también en este tiempo final hay niños con el conocimiento del Programa de Dios, porque están recibiendo esa enseñanza correspondiente a este tiempo final.

Así que, ser un niño en este tiempo, conocedor del Programa Divino, y en el Programa Divino es una bendición muy grande. Es mejor ser un niño de Dios, con el conocimiento del Programa de Dios y dentro del Programa de Dios, que ser una persona mayor, multimillonaria en este planeta Tierra. Y sabiendo que los niños son de Cristo, mucho mayor es la bendición.

En este tiempo estamos en un ciclo divino paralelo al tiempo de Adán, de Set, de Noé. Cristo dijo que estos días serían como los días ¿de quién? De Noé. También como en los días de Abraham estamos nosotros viviendo; pues para este tiempo final Cristo, el Angel del Pacto, el mismo que le apareció a Abraham con Sus Arcángeles Gabriel y Miguel, estaría apareciéndole a Su Iglesia en este tiempo final.

El Hijo del Hombre como en los días de Lot: y en los días de Lot estaba viviendo Abraham, el Mensajero de la Dispensación de la Promesa, y recibió la visita Abraham, la visita de Elohím, del Angel del Pacto, de Jesucristo nuestro Salvador; la recibió, manifestado Jesucristo en un cuerpo de carne que El se creó para Sí mismo, y le creo un cuerpo también de carne del polvo de la Tierra a Gabriel y otro al Arcángel Miguel. Y dice Cristo que la Venida del Hijo del Hombre para el Día Postrero será con Sus Angeles, y eso es como fue la visita de Dios, de Elohím, de Cristo con Sus Angeles, a Abraham.

Así será la visita de Cristo con Sus Angeles, la visita del Hijo del Hombre con Sus Angeles, ¿a quién? A la simiente de Abraham, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. Y estos ministerios del Hijo del Hombre, de Jesucristo, de Moisés y de Elías, estarán manifestados en la Tierra en la Iglesia del Señor Jesucristo, y por consiguiente los Arcángeles Gabriel y Miguel estarán en medio de la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final.

Todo ese conocimiento lo han estado obteniendo nuestros niños en este tiempo final, tiempo que es paralelo al tiempo de Noé, al tiempo de Lot, y también al tiempo de Moisés, donde Dios por medio de Moisés libertó al pueblo hebreo.

Aquella Columna de Fuego que le apareció a Moisés y le dijo: “Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob,” el cual era el Angel del Pacto, es el mismo Señor Jesucristo en el Antiguo Testamento. Por eso cuando le apareció a Saulo de Tarso, aquella Columna de Fuego le dijo: “Yo Soy Jesús, a quien tú persigues.”

Y ahora, viendo que estamos viviendo en un tiempo paralelo a aquellos tiempos y al mismo tiempo de nuestro amado Señor Jesucristo y Sus Apóstoles, necesitamos que nuestros niños tengan ese conocimiento, para que en este tiempo final nuestros niños también estén gozosos, viendo y recibiendo lo que Cristo prometió hacer para este tiempo final, y todos nuestros niños estén como los niños de los días de nuestro amado Señor Jesucristo, que tenían el conocimiento de quién era nuestro amado Señor Jesucristo.

Y cuando entró Cristo a Jerusalén, en Su entrada triunfal en el capítulo 21 de San Mateo, juntamente con los adultos que tenían el conocimiento de quién era Cristo, y que estaban clamando: “¡Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor!” Cuando entró a Jerusalén montado sobre un burrito, los niños también que tenían ese conocimiento, los cuales creían en Jesús como el Mesías, el Rey de Israel, también clamaban: “¡Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor, bendito el Reino de David que viene!”

Y así clamaban los niños juntamente con sus padres y todos los demás adultos que proclamaron a Cristo, el Rey de Israel en Su entrada triunfal.

Así para este tiempo final, nuestros niños estarán al tanto de todo el misterio de la Segunda Venida de Cristo, para clamar como clamaron aquellos niños creyentes, hijos también de creyentes.

Nosotros queremos tener a nuestros niños con nosotros en el Milenio y por toda la eternidad; y una señal clara de eso es que los enviamos para que reciban la enseñanza de la Palabra de Dios para nuestro tiempo.

En el Antiguo Testamento Dios le dijo al Profeta Moisés que le dijera al pueblo hebreo, que le enseñarán a sus niños toda esa Palabra revelada que Dios le estaba dando a Moisés, y Moisés le estaba dando al pueblo.

En Deuteronomio, capítulo 4, verso 9 en adelante, dice:

“Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia.”

Vean ustedes, las personas tienen que guardar su alma, y eso lo tienen que hacer con diligencia. ¿Y eso se hace cómo? En nuestro tiempo, en el Nuevo Testamento, estando en Cristo y estando sirviendo a Cristo y recibiendo Su enseñanza todos nosotros, y dándole esa enseñanza también a nuestros niños para que sean instruídos, enseñados en el Camino de Dios correspondiente a nuestro tiempo. “Instruye al niño en su carrera.” O sea, lo va a instruir en su carrera, para que su carrera sea el Camino de Dios, ese sea el Camino que nuestros niños tomen, para tenerlos nosotros con nosotros en el Reino Milenial.

No se le puede asegurar a los padres que tendrán a sus niños, si no se han ocupado de sus niños, del alma de sus niños, guiándolos en el Camino de Dios.

Si no nos ocupamos de nuestros niños, no les estamos dando todo el amor que realmente debemos darle, porque la parte más importante de la vida nuestra y de nuestros niños, es el Camino de Dios. Le podemos dar a nuestros niños todo lo material, pero si no le proveemos en lo espiritual, nuestro amor se ha quedado corto y ha sido un amor meramente humano, amor filio, pero no le hemos expresado Amor Divino a nuestros niños.

Aunque la persona sea pobre, si guía a sus niños en el Camino de Dios y provee para sus niños, para que estén al tanto del Programa Divino, y les permiten y les ayudan para que puedan ser enseñados en el Camino de Dios, les están expresando amor, pero ese es Amor Divino, un amor mayor al amor terrenal.

Con el amor terrenal le podemos dar de todas la cosas terrenales en abundancia, pero con eso no tenemos seguridad que van a estar en el Cielo; pero cuando le expresamos Amor Divino y le mostramos que lo primero es Dios y Su Programa, lo primero es el Reino de Dios y Su justicia, y los guiamos en el Reino de Dios, estamos asegurándonos de que nuestros niños van a estar en el Reino de Jesucristo, en el Glorioso Reino Milenial y por toda la eternidad.

Así como queremos, como mayores, asegurarnos nosotros, tenemos que asegurar también a nuestros niños.

Así que, yo estoy muy contento con ustedes, padres, que han estado guiando a sus niños en el Camino de Dios, y dándoles la oportunidad para que sean enseñados en el Camino de Dios en estas clases bíblicas, escuelas bíblicas que se llevan a cabo en Puerto Rico en diferentes lugares, y también en toda la América Latina.

Hemos visto también que hay ocasiones en que los niños llegan primero al Reino de Dios, y después vienen sus padres.

Así que, la labor con los niños es una labor muy hermosa y muy importante en el Programa de Dios de nuestro tiempo.

Hemos visto que en esta ocasión, que los niños algunas veces en público hablan hasta mejor que los mayores, esto es porque están recibiendo la enseñanza de Dios para nuestro tiempo, y están captándola, están entendiendo el Programa de Dios para nuestro tiempo, y están dando testimonio de ese Programa de Dios.

Estamos en un tiempo muy glorioso, muy importante. Por lo tanto, padres, envíen sus niños a tomar las clases bíblicas, para que ustedes en su alma estén tranquilos, sabiendo que tendrán a sus niños en el Reino Milenial y por toda la eternidad. No queremos que nuestros niños se queden aquí cuando nosotros nos vayamos, queremos que vayan con nosotros en cuerpos glorificados a la Cena de las Bodas del Cordero y luego al Reino Milenial de Cristo.

Cristo nos ha dado nuestros niños para que estén con nosotros por toda la eternidad, nos ha dado niños de Dios. Estando en la Edad de Oro, son niños de oro para todos nosotros, son oro nuestros niños; y los niños dicen de sus padres: “Nuestros padres, mi mamá y mi papá, son oro;” porque estamos en la Edad de Oro, la Edad de la Piedra Angular.

Así que, conscientes de que así como Dios, el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, la Columna de Fuego, guió al pueblo hebreo, los libertó y los llevó a la tierra prometida, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, que es Jesucristo, ha estado guiando a Su Iglesia.

Luego de Su muerte, sepultura y resurrección y ascención al Cielo, Cristo descendió en la Columna de Fuego y ha estado guiando a Su Iglesia, Cristo, el Angel del Pacto en esa Columna de Fuego, en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, guiando a Su Iglesia, guiándo a cada miembro de Su Iglesia: ancianos, adultos, jóvenes y niños también. Por lo tanto podemos decir con toda certeza, que nuestros niños son niños guiados por el Angel del Pacto, por Jesucristo nuestro amado Salvador. Y así como El está enseñando a los adultos y a los jóvenes, está enseñando también a los niños.

De etapa en etapa, de edad en edad a través del Mensajero de cada edad, Cristo, el Angel del Pacto, ha estado guiando a Sus hijos adultos, y niños también, por medio de la enseñanza que nos ha traído a través del Mensajero de cada edad, pero ha sido el Angel del Pacto, Jesucristo; eso es Dios enseñando a Su pueblo. “Y todos serán enseñados de Dios.” Esa es la forma en que El ha estado enseñando a Su Iglesia, a Sus hijos de edad en edad, y así es en este tiempo final; y esa es la enseñanza que nosotros necesitamos para nuestros niños, porque esa es la enseñanza del Angel del Pacto, del Angel de Jehová para guiar a nuestros niños, así como a nosotros los adultos.

El mismo Angel que guió al pueblo hebreo, está guiando a Su Iglesia en este tiempo final, y por consiguiente a mí, a ustedes, y a nuestros niños también. Somos un pueblo guiado por el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, que es Jesucristo nuestro Salvador en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, en este tiempo final como estuvo en tiempos pasados.

Todos nosotros, adultos, hemos pasado por esta etapa de niños, y estando en la actualidad en la edad en que estamos, decimos de todo corazón: “Me hubiera gustado estar recibiendo las clases bíblicas desde que era niñito, y estar sirviendo a Cristo nuestro Salvador desde que nací en esta Tierra.” Y eso mismo que ustedes desean que hubiese sido así para ustedes —lo cual para algunos fue así—, también deseen eso para vuestros niños, para que así se levanten en el temor de Dios, guiados por el Angel del Pacto, Jesucristo nuestro Salvador.

Niños Cachorritos del León de la tribu de Judá: ustedes son niños guiados por el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, Jesucristo nuestro Salvador.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes niños, Cachorritos del León de la Tribu de Judá, y también ustedes maestras de los Cachorritos del León de la Tribu de Judá, de aquí de Cayey y de diferentes partes de la Isla de Puerto Rico, y también de diferentes partes de la América Latina y el Caribe y Norteamérica, y demás naciones donde se están llevando a cabo estas clases bíblicas para los niños; y ustedes también, padres de los Cachorritos del León de la Tribu de Judá. Que las bendiciones de Jesucristo sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Y ahora, dejo a mi esposa Erica, con América, para un saludito; y todo lo que tenga Erica y América en sus corazones para los Cachorritos, las maestras, los padres, y para todos los que están de visita acá en Puerto Rico.

Que Dios les bendiga y les guarde, y con nosotros Erica y América también, que va a pasar por aquí para también darles un saludito a los Cachorritos del León de la Tribu de Judá.

[Nota - Palabras de nuestra Hna. Erica en compañía de América]:

Buenas tardes hermanos. Para nosotros en esta mañana fue de grande bendición, e inclusive cuando nos hicieron la invitación para esta actividad de niños con los padres, fue de mucha bendición y alegría para nosotros. Tanto para América como a mí, realmente es un privilegio estar entre ustedes, compartir con ustedes cada domingo que pasa, que me quedo cuando no viajo con mi esposo.

Realmente quisiera compartir con ustedes algunas... tengo dos fotografías que quisiera mostrarle a los niños, pensé que... Yo sé que hay bastantes niños, pero de verdad que vinieron muchos padres y vinieron también abuelos; he visto por allí los abuelos. Y es una bendición tener hijos en este tiempo. Sé que no es fácil criarlos a como están las cosas hoy en día, pero con la ayuda de Dios nosotros podemos criar muy bien a nuestros niños.

Quisiéramos darles unos consejitos, que nosotros les dimos a los niños en este viaje donde pasamos por Guatemala, y las hermanas me mandan a decir que ha sido de mucha bendición. Yo no sabía que esos consejitos habían llegado hasta el Estado de Chicago, donde una hermana mandó un e-mail los otros días, y me dice que ha sido de mucha bendición para los padres.

Los consejitos que nosotros logramos darle a los niños allá en Guatemala, fue: que muchas veces el reflejo de los padres son nuestros hijos; y las cosas que nosotros les enseñamos a nuestros hijos son las que ellos van a seguir todos los días de su vida.

Fueron unos consejitos que ya nosotros sabemos, que el Hno. Branham nos ha hablado mucho sobre la reverencia que debemos de tener en el lugar de adoración hacia Dios.

Nosotros les explicamos a los niños, porque notamos algunas cositas, que a lo mejor a nosotros con tantas cosas y tantas ocupaciones que tenemos, tanto el padre como la madre se nos olvidan; pero debemos de tener siempre presente que Dios es primero para nosotros, y echar un poquito para atrás a esa cinta que a veces la tenemos tan ocupada, y poner las cosas en las manos de Dios, y decirle: Señor, perdóname por todas estas cosas y estos errores, a lo mejor que cometí sin darme cuenta;” porque sabemos que somos humanos y cometemos errores.

Una cosita que nosotros notamos fue que a veces los niños: [Nota - La Hna. Erica le pregunta a América: ¿Qué es lo que hacen los niños dentro del auditorio? Y ella le responde: “Comen dentro del auditorio.”] Comen dentro del auditorio; y notamos eso y los papás felices. Cuando yo les estuve diciendo eso a los papás me dicen: “Ay Hna. Erica, yo ni tan siquiera me acordaba de eso.” Y le digo: Hno. y los niños saben, y los niños nos pueden enseñar aun a nosotros.

Yo me recuerdo cuando esta niña todavía estaba más pequeña... e inclusive a veces nosotros para no dormirnos, porque tenemos que reconocer que por ‘x,’ o ‘y,’ razón, muchas veces los fines de semana nos acostamos tarde, y el domingo, pues, a veces cabeceamos un poquito ¿no?, y nos da sueño, ¿Y a algunos de ustedes les ha pasado? Nadie levantó la mano, parece que aquí nadie duerme. Yo creo que a todos nos ha pasado, porque a mí me ha pasado, y a veces uno saca unas mentitas. ¿Ustedes conocen las tic-tac, verdad? Bueno, pues a veces uno saca unas mentitas, y dice: “Me como una mentita, y así entretengo mis muelitas, mis dientitos y no me duermo.” Pero resulta que eso es una irreverencia Hnos, no se puede hacer.

Entonces, en ese momento me alegré mucho, que desde pequeñita a esta niña le inculqué que dentro del auditorio. ¿Qué? [Nota - La Hna. Erica le pregunta a América, y ella responde: “No se come.”] No se come, no se mastica ¿qué? Chicle, no se mastica chicle, no se toma ¿qué? Las laticas: coca-cola.

A veces inclusive nosotros cometemos el error, que nosotros mismos mandamos a nuestros hijos a la maquinita que está allá afuera, y le decimos: “Consigueme una colca-cola para tomarmela porque tengo sed.” Claro, pues sí, nos da sed; estamos en estos cuerpos, nos da hambre, nos da sueño, nos da hasta insomnio algunas veces; pero resulta que eso no está bien.

Les digo estas cosas porque los amo mucho, y les digo que a mí me ha servido bastante, y esta niña muchas veces me ha dicho: “Aquí no se come, aquí no se duerme, aquí no se habla.” Entonces tengo que estar bien pendiente; yo misma me tengo que cuidar de muchas cosas, ¿para qué? Para darle un buen ejemplo a ella; porque yo sé que más adelante a quien Dios le va a pedir cuentas es a mí, no es a más nadie. E inclusive nosotras como esposas, nuestros esposos nos piden cuentas por nuestros hijos, porque están todo el tiempo con nosotras. Así que, nosotras debemos de cuidar nuestra apariencia, nuestro comportamiento, nuestra forma de hablar, y tener muchísimo cuidado con esas cosas.

Realmente se los digo de todo corazón porque a mí, yo sé que Dios me ha ayudado mucho, he recibido una bendición muy grande, y yo siempre quiero que ustedes sepan aquí en Puerto Rico: a donde quiera que yo voy ustedes siempre están bien representados. Y le pido a Dios que siempre me ayude mucho, ¿saben para qué? Para traerles buenas cuentas a ustedes, de que digan: “Fijate, los hermanos de Puerto Rico...” porque ustedes se dan cuenta, en todo sitio están pendientes de qué se hace en Puerto Rico.

Así que, nosotros somos un ejemplo para los demás hermanos, así como nuestros niños son el futuro de Puerto Rico (que se habla), nosotros también somos niños; porque la Doctora Nelly dice que todos tenemos un padre, un adulto y un niño; que muchos de nosotros sacamos muchas veces el adulto, es cierto, sacamos el padre, pero muchas veces sacamos el niño; y cuando hacemos todas esas cositas, estamos hechos unos niñitos haciendo esas cosas.

Así que, realmente se los digo de todo corazón en Amor Divino, no para que se ofendan sino para que lo tomen en consideración y algún día me puedan decir: “Hna. Erica (como lo hicieron los hermanos de Chicago) le agradezco mucho, porque estas cositas me ayudaron un montón.”

Así que, quiero mostrarles unas fotografías. Esto es un tesoro familiar para nosotros, y realmente... por lo general esas cosas no se muestran, ¿no?, tan a menudo.

Estuvimos visitando los otros días a un tío de William (al tío Anibal), y la esposa me... no me las obsequió, me las prestó para sacar unas copias de esas fotos —¿La tenemos Benjie?—

Bueno, a la señora que vemos de este lado con un sombrerito así bien, bien bonita ella, bien coquetita, es la Hna. Nereida la que tenemos allí, a la edad de 25 años. Al lado tenemos al hermano, al tío Anibal, al que estuvimos viendo en estos días, como en una edad de 17 años, vamos a ponerle de 16 a 18 años (menor que ella). La vemos allí, la señora muy bonita, muy elegante. yo cuando la vi dije: Waoo, mi suegra con sombrero. ¡Mira que linda!

Fue realmente bien emocionante ver esas fotografías. Y lo que más me agradó, ¿saben qué es? Que yo sé que la voy a volver a ver igual, a lo mejor hasta más linda, porque vamos a ser perfectos en ese momento.

Quiero aprovechar la oportunidad para hacer una pausita, para enviarle un saludo a los hermanos que están de afuera, le lleven a sus congregaciones de mi parte, de parte de América para los Cachorritos, para las maestras, para todos los hermanos, y también de los padres que estamos aquí, enviarles un saludo a toda esa gente maravillosa que nos ama.

Tenemos representación de Colombia, tenemos representación de Santo Domingo, tenemos representación de México, vinieron muchas personas para acá. Así que, que sean bienvenidos; como me recibe muchas veces Humberto, me gusta esa frase que cuando viajo, a veces don Humberto me dice: “Bienvenida a la Isla Erica.” A mí me encanta esa frase, así que: Bienvenidos a la Isla del encanto.

¿Tenemos lista la otra foto, verdad? Cuando yo vi esta fotografía fue tan, tan bonito para mí. Cuando yo vi la foto dije: Waoo (¿puedes ponerla Benjie?) Daniel el travieso (dije yo) Waoo que regio. Dije: ¿Y cuándo tomaron esta foto? Yo pensé que nunca iba a conocer a Daniel el travieso. ¿No?”

Esta fotografía que vemos allí es la de mi esposo cuando tenía como 10 años... La señora que está al lado de él, es la esposa del tío de él, del Hno. Anibal, ella se llama Ernestina, no sé cuantos años tendría allí, jovencita está, porque se ve también bien bonita.

Entonces, él tenía como una edad de 10 años —más o menos.— Pero cuando yo la vi, dije: Waoo, que cara de travieso tiene este hombre, y que lo es;” porque él es muy serio, muy respetuoso; pero de vez en cuando, bueno de vez en cuando no, siempre se pasa haciendo bromas, y está siempre molestándonos, por la madrugada (dice ella), no nos deja dormir, ¿verdad? Nos tira agua fría.

Por ejemplo, cuando nos estamos bañando, muchas veces, están las plumas, están abiertas, está calientita el agua porque está haciendo frío, pues viene él, se para en el lavamanos y abre la pluma del agua caliente, y se me va el agua caliente a mí, entonces el chorro de agua fría me cae y yo: ¡Huy, el agua fría! Y es este muchacho allí en el baño haciendo maldades, es tremendo. Así que, la carita, miren la sonrisa que tiene ahora es la misma, una sonrisa igualita; cuando la vi y se empezó a reír, pues le dije: Oye, mira a Daniel, igualito a Daniel el travieso. Se echó a reír, y la sonrisa no le cambia, es idéntico.

Así que, hermanos, realmente quería compartir con ustedes ese tesoro familiar para nosotros, y compartir con los niños, porque muy pocas fotografías tenemos de William cuando era pequeño; su hermana tiene, no nos las ha prestado por un momento, pero espero que me pueda prestar un poquito más de esas fotografías, sacárle unas copias y compartirlas con todos ustedes; pues sabemos que son recuerdos muy bonitos, y son fotografías, como les estaba diciendo hace un momento, es un tesoro familiar. Si son un tesoro para mí, yo sé que son un tesoro para ustedes también.

Así que, muchas gracias. Gracias William por la oportunidad de hablar, me quedé con el micrófono hoy.

Así que, te dejo nuevamente aquí; a William con ustedes, y muchas gracias hermanos.

 

Para los Cachorritos, ya vieron, así era yo más o menos a los 10 años, como todos ustedes Cachorritos del León de la Tribu de Judá.

Mi mamá me dice que desde que tenía como dos años, llegaba al hogar una persona de una iglesia pentecostal y le hablaba a la familia, y después que él se iba, entonces yo me paraba en una silla o en algún lugar, y comenzaba a predicarle a toda la familia; y ella dice que ya desde pequeñito ya yo predicaba, y eso, pues era Dios guiando mi vida, porque en alguna etapa, pues iba a predicar Su Palabra al pueblo de Dios.

Así que, a los niños también desde pequeños Dios los usa en Su Obra, y hay niños que ya desde pequeños son predicadores, y el Angel del Pacto los usa en Su Obra, tanto predicando, hablándole a la gente, llevando folletos y haciendo obra misionera en su comunidad y en su país.

Así que, a los niños también Cristo, el Angel del Pacto, los usa trabajando en Su Obra en este tiempo, como lo hizo en otros tiempos también.

Para todas las maestras de niños de los diferentes países, les envío saludos a través de los ministros que están aquí, y también a través de este video. Que Cristo les bendiga y les use grandemente en Su Obra en esa labor de maestras de Cachorritos del León de la Tribu de Judá.

Y en cuanto a la foto, las dos fotos, sería bueno para alguna ocasión, Miguel, de noche pasarlas, porque de noche, pues se verían más claras... ya sea... ¿cuándo Miguel pueden pasarse? , ¿esta noche?, el uno también puede ser. Así que, Benjie puede pasarla en algún momento con Miguel, en el momento que Miguel, pues, les diga, y así pues la podremos ver mejor, porque yo también quiero verla, las dos así en la pantalla; y así, pues recordar cuando era niñito, así de unos 10 años de edad.

Bueno, para mami también va a ser una sorpresa cuando vea su foto cuando tenía cerca de 25 años, todavía no se había casado, y va a ser una sorpresa porque está su hermano menor también con ella allí.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde, y dejamos nuevamente a Miguel Bermúdez Marín con todos nosotros, niños del Reino de Dios.

Y ahora, ‘niños,’ es para todos ustedes también mayores, porque somos niños en el Reino de Dios todos los que estamos en Cristo, en Su Cuerpo Místico de creyentes.

Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

“NIÑOS GUIADOS POR EL ANGEL DEL PACTO.”

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