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Muy buenas tardes, amados hermanos y amigos presentes, y los que están a través de diferentes medios de comunicación. Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Para esta ocasión quiero leer en San Mateo, capítulo 23, versos 37 al 39, donde dice:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos debajo de las alas, y no quisiste!

He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Para esta ocasión nuestro tema es: “RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.

Así como hace dos mil años atrás se cumplió la Primera Venida de Cristo, el Mesías, el Ungido (Cristo significa ‘el Ungido, el Mesías.’), el Ungido con el Espíritu Santo, con la Columna de Fuego, el hombre donde estaba la Columna de Fuego, el Hombre donde estaba el Angel del Pacto metido y manifestado; Su Primera Venida se cumplió en medio del pueblo hebreo, vino en el Nombre del Señor y no lo recibieron, a lo Suyo vino y los Suyos no le recibieron.

Y ahora, tenemos que el pueblo hebreo, por cuanto no recibió a Cristo en Su Primera Venida, tuvo graves consecuencias, las cuales fueron: la destrucción de Jerusalén en el año 70, y fue dejada Jerusalén. Dice:

“He aquí vuestra casa os es dejada desierta.”

Y se fue el Espíritu de Dios de en medio del Pueblo hebreo, y desde la crucifixión de Cristo en adelante no trató Dios más con el pueblo hebreo como nación; comenzó Cristo una nueva dispensación, la Dispensación de la Gracia, y a esa nueva dispensación fueron llamados hebreos y también gentiles para formar el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo.

Este era un misterio que en otras dispensaciones, y en otras edades y dispensaciones no fue revelado; pero las profecías que hablaban acerca de la Venida del Señor, contenían ese misterio encerrado, en donde Dios establecería un Nuevo Pacto, y la Sangre de ese Nuevo Pacto sería la Sangre del Cordero de Dios, de Jesucristo, de la cual Cristo habló cuando dijo en la última cena, que aquel vino, aquella copa conteniendo el vino, era la Sangre que sería derramada, la Sangre del Nuevo Pacto. O sea, que el vino representaba la Sangre del Nuevo Pacto, la Sangre de Cristo que sería derramada en la Cruz del Calvario.

Y cuando fue derramada en la Cruz del Calvario, lo que había sido simbolizado en el vino, se convirtió en Sangre. Y no fue que el vino se convirtió en sangre literalmente, sino que el símbolo del vino, vino a ser una realidad cuando Cristo derramó Su Sangre en la Cruz del Calvario.

Y ahora, esto, todo sucedió a la mitad de la semana número setenta, y ahí se detuvo la semana número setenta para el pueblo hebreo; porque son setenta semanas que Dios ha determinado para tratar con el pueblo hebreo, y le queda al pueblo hebreo tres años y medio, para Cristo, el Mesías, tratar con el pueblo hebreo, y colocarlos dentro del Nuevo Pacto, bajo la Sangre del Nuevo Pacto.

Como nación, Cristo tratará con el pueblo hebreo en la continuación de la semana número setenta, durante esos tres años y medio que le falta al pueblo hebreo. Y así comenzará de nuevo el calendario de Dios con el pueblo hebreo, porque se detuvo el reloj de Dios en el calendario de Dios, y dio lugar a una brecha, en donde Dios ha estado tratando con gentiles y con hebreos para llamar de entre los gentiles y de entre los hebreos un pueblo para Su Nombre; principalmente de entre los gentiles, pero también entran hebreos, no como nación sino como individuos. Porque la Iglesia del Señor Jesucristo está compuesta, no por naciones sino por individuos, creyentes en Cristo nacidos de nuevo, que son los que lo han recibido como Su Salvador.

[San Juan 1:11-12 - Editor] “A lo Suyo vino, pero los Suyos no le recibieron, pero a los que le recibieron les dio potestad de ser hechos hijos de Dios,” ser hechos hijos de Dios por medio del nuevo nacimiento, al recibir el Espíritu Santo y obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y así nacer en el Reino de Dios, nacer en la sexta dimensión, y por consiguiente nacer en el Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Y ahora, recibiendo a Cristo en Su Primera Venida como Cordero de Dios, en Su Obra de Redención, obtenemos la bendición del perdón de nuestros pecados, y obtenemos el nuevo nacimiento, y por consiguiente obtenemos un cuerpo teofánico de la sexta dimensión; y así es que somos trasladados del reino de las tinieblas al Reino de Jesucristo nuestro Salvador, o sea, somos trasladados de la quinta dimensión a la sexta dimensión.

La quinta dimensión es la dimensión del maligno, del diablo, dimensión que gobierna este planeta Tierra y gobierna los reinos de esta Tierra, porque el diablo es el príncipe de esta Tierra y de los reinos de esta Tierra, por eso se los ofreció a Cristo, cuando Cristo ayunó por 40 días y tuvo hambre, allí el diablo le ofreció los reinos del mundo. El diablo le dijo a Cristo que eran suyos y a quién él quería los daba.

Y en aquella etapa del reino de los gentiles, el reino de los gentiles se encontraba en la etapa de las piernas de hierro; o sea, que le daría el imperio romano a Cristo, si Cristo lo aceptaba. Porque el imperio romano es el último imperio y tiene dos partes: las piernas de hierro y los pies de hierro y de barro cocido. La parte de los pies de hierro y de barro cocido corresponden al anticristo, el cual en el tiempo final estará gobernando ese reino, y llevará a cabo una persecución, una apretura en contra de todos los que no se dejen gobernar por ese reino, y el anticristo, que es el rey de ese reino.

Ahora, podemos ver que si Cristo aceptaba ese reino que el diablo le ofreció, el reino o imperio romano, la adoración en ese reino pues era la adoración al mismo diablo, y el instrumento principal del diablo hubiese sido el Señor Jesucristo, donde se hubiese encarnado el diablo. Pero Cristo no aceptó esa proposición. Cristo, conforme al Programa de Dios, tenía un Programa superior al que le ofreció el diablo.

Y Dios estaría encarnado en Cristo, y se manifestaría Dios a través de Cristo y establecería un Reino eterno, en el cual Dios reinará por medio de Cristo. Por lo tanto, Dios le daría el Reino de David, y el Reino de David es el Reino de Dios en este planeta Tierra, el cual será restaurado.

El Reino de Dios viene a la Tierra por medio de la restauración del Reino de David, en donde el Mesías se sentará sobre el Trono de David. Por eso cuando el rey Salomón se sentó en el Trono de David, encontramos que al ser coronado el rey Salomón, da testimonio la Escritura que se sentó en el Trono de Jehová, porque el Trono de Dios en esta Tierra es el Trono de David, el cual Dios le da a Cristo. Por eso es que ese Trono de David, es tan importante - es tan importante que cualquiera que se levante en contra de ese Trono, tendrá problemas con Dios.

Ahora, podemos ver que ese gran evento de la coronación de Salomón, la coronación de Salomón sentándose sobre el Trono de David, fue un evento muy grande, lo cual es tipo y figura de Cristo sentándose sobre el Trono de David; porque el Trono de David es el Trono de Dios en este planeta Tierra.

Ahora, podemos ver que todos los que se levantaron en contra, aun de Moisés y el pueblo hebreo, se levantaron en contra del Trono de Dios. Por ejemplo, en el capítulo 19 del Exodo, dice:

“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.

Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.

Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.”

Aquí podemos ver cómo Dios habla acerca del pueblo hebreo como un pueblo de reyes, un reino.

Y ahora, cuando Amalec se levantó en contra de Moisés y el pueblo hebreo, se levantó en contra del Trono de Dios. Y por eso Amalec está sentenciado a desaparecer, y Amalec es el nieto de Esaú, el hermano de Jacob.

Y ahora, todo eso es tipo y figura de lo que estará pasando en el tiempo final, porque Amalec en tipo y figura representa al anticristo, el cual se levanta en contra del Trono de Dios.

Y ahora, vean ustedes cómo para el establecimiento del Trono de Dios en la Tierra, tiene que venir el Reino de Dios, de lo cual Cristo oró y enseñó a orar a Sus discípulos, diciéndoles que oraran pidiendo un sinnúmero de cosas, las cuales El les señaló, y entre las cuales están las palabras: “Venga Tu Reino, hágase Tú voluntad así como en el Cielo aquí en la Tierra.”

Para que pueda ser hecha la voluntad de Dios en la Tierra como se hace en el Cielo, tiene que venir el Reino de Dios a la Tierra, ser establecido el Reino de Dios en la Tierra, sentarse sobre el Trono de David el Mesías, y gobernar sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones.

Ahora, el pueblo hebreo rechazó a Cristo, y por consiguiente rechazó el Reino de Dios, y rechazó el Rey que se sentaría en el Trono de David. Y por eso el pueblo hebreo ha estado sin rey todos estos miles de años: porque rechazaron a su Rey, y le vinieron entonces las consecuencias de haber rechazado al Mesías, a su Rey, al Enviado, y las consecuencias son el juicio divino.

Dios se fue de en medio del pueblo hebreo, dejó de tratar con el pueblo hebreo como nación, y ha estado tratando entre los gentiles con individuos, llamándolos y juntándolos en el Cuerpo Místico de Cristo, y también ha estado llamando a hebreos al Cuerpo Místico de Cristo, y ha estado formando al Israel Celestial, el pueblo Celestial que recibe un cuerpo teofánico celestial al nacer de nuevo, y luego en el Día Postrero en adición, recibirá un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo.

Cristo para sentarse en el Trono de Dios en el Cielo, tuvo que ser adoptado y ser glorificado; y así también todos nosotros para reinar con Cristo como Reyes y Sacerdotes, tenemos que ser adoptados, ser transformados, y tener el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, para así ser inmortales, ser personas con Vida eterna físicamente, para permanecer jovencitos para toda la eternidad; y eso será una Nueva Raza con Vida Eterna, restaurada a todo lo que perdió Adán y Eva en la caída. Y eso es para ser cumplido en este tiempo final, que es el tiempo para la restauración de todas las cosas.

Y para la restauración de todas las cosas es que Cristo en este tiempo final viene como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo.

¿Y a dónde viene Cristo en el Día Postrero? Así como vino al Israel terrenal en Su Primera Venida como Cordero de Dios, viene al Israel Celestial, que es Su Iglesia, como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, para reclamar todo lo que El ha redimido con Su Sangre Preciosa, lo cual está bajo el Nuevo Pacto, y está cubierta con la Sangre del Nuevo Pacto: todo lo que El ha redimido con Su Sangre Preciosa.

Y ahora, podemos ver la Obra maravillosa que Cristo ha estado haciendo entre los gentiles: desde el Día de Pentecostés en adelante, Cristo comenzó la creación de una Nueva Raza, y por consiguiente de un nuevo Pueblo Celestial escrito en el Cielo, sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. Y ha estado materializando en la Tierra el contenido de ese Título de Propiedad, donde están escritos nuestros nombres, para ser manifestados aquí en la Tierra de etapa en etapa (o sea, los nombres de los escogidos de Dios, de los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo).

Cuando se habla de los primogénitos, se está hablando de los primeros. Cuando se habla del primogénito, se está hablando del primero.

Y ahora, el Primero es nuestro amado Señor Jesucristo, y los primeros en los cuales Dios pensó fue en Jesucristo y Su Iglesia, en Jesucristo y en todos los que serían redimidos por la Sangre de nuestro amado Señor Jesucristo. O sea, que Dios pensó en Jesús y en los que creerían en Jesús y obtendrían el nuevo nacimiento, fue en los primeros que El pensó; pensó en ellos antes que en los ángeles, y antes que en todos los demás seres humanos, y antes que en las estrellas. Por eso son los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

CUANDO DIOS PENSÓ EN CRISTO, PENSÓ EN NOSOTROS TAMBIÉN.

Es como cuando un hombre tiene una novia (o piensa tener una novia), piensa en tener un hijo, tener el primer hijo y tener nietos. ¿Ve? Pensó en su primer hijo, y los nietos, los hijos de ese hijo; pensó en tener un hijo y en tener nietos.

Y ahora, esos nietos son hijos por medio de ese hijo; por eso también le llaman: ‘papá,’ al abuelo.

Ahora, Dios no es abuelo, Dios tiene hijos. Y ahora, esos hijos son por medio de nuestro amado Señor Jesucristo: hijos e hijas de Dios. Por eso es que en Hebreos, capítulo 2, dice la Escritura (lo cual es cumplido en Cristo)... dice capítulo 2, verso 9 en adelante:

“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles (o sea, a Jesucristo), a Jesús, coronado de gloria y de honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte (por nosotros) por todos.

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.”

Vean, llevará muchos hijos a la gloria, llevará muchos hijos a ser a imagen y semejanza de Dios, para habitar con Dios por toda la eternidad.

“Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos.”

El es también nuestro hermano. ¿Cómo puede ser que los que nacen por medio de Cristo a través del nuevo nacimiento son también hermanos?, ¿no hay aquí personas que tienen hijos? Son padres para esos hijos, pero también son hermanos en la fe; y como humanos, son hermanos también los humanos.

“diciendo:

Anunciaré a mis hermanos tu nombre...”

¿Por qué dice: ‘Anunciaré a mis hermanos Tu Nombre.’? Porque El viene en el Nombre de Su Padre. Y todo hijo viene en el nombre de su padre.

“En medio de la congregación te alabaré.

Y otra vez:

Yo confiaré en él.

Y de nuevo:

He aquí, yo y los hijos que Dios me dio.”

Y ahora, los llama ‘hijos que Dios le dio.’ Primero les llama ‘hermanos,’ y ahora les llama ‘hijos que Dios le dio.’ Así como nosotros decimos (hablando de nuestros hijos): “Estos son los hijos que Dios me dio.”

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo,

y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre.

Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham.

Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.”

Y ahora, vean ustedes, El viene como Sumo Sacerdote y también como el Cordero de Dios, El viene como Sumo Sacerdote, El es el Sumo Sacerdote y es también el Sacrificio que el Sumo Sacerdote efectuaría por todos nosotros, para expiar nuestros pecados, quitar nuestros pecados y con Su Sangre así limpiarnos de todo pecado, y así reconciliarnos con Dios, y que haya paz entre Dios y nosotros, y nosotros y Dios.

Y ahora, para todos los que le han recibido, Dios les ha dado potestad de ser hechos hijos de Dios, porque obtienen el nuevo nacimiento, nacen como hijos de Dios; porque el nacimiento natural que hemos obtenido ha sido como descendientes de Adán, y por consiguiente hemos obtenido un nacimiento físico en la permisiva voluntad de Dios. No hemos nacido como hijos de Dios aquí en la Tierra, cuando hemos nacido en estos cuerpos mortales, y hemos también obtenido un cuerpo espiritual, o sea, un espíritu del mundo, de la quinta dimensión. Por eso es que se requiere el nuevo nacimiento.

Por eso Cristo dijo que el que no nazca de nuevo no puede entrar en el Reino de Dios. Eso dijo Cristo a Nicodemo en San Juan, capítulo 3, verso 1 al 6. Es necesario obtener el nuevo nacimiento para nacer como hijo de Dios en el Reino de Dios, en el Reino de Jesucristo, y tener un Espíritu de Dios, el espíritu teofánico, el cuerpo teofánico de la sexta dimensión; que también puede ser visto, ya sea en la forma de: o un hombre de la sexta dimensión, un Angel, un cuerpo angelical, o puede ser visto también en la forma de luz (como también Cristo en Su cuerpo teofánico).

Y ahora, esto es para todos los que le han recibido, los que han recibido al que vino en el Nombre del Señor en Su Primera Venida como Cordero de Dios, para llevar a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para ellos es la bendición del nuevo nacimiento, y por consiguiente del nacimiento como hijos e hijas de Dios.

Y para el Día Postrero tenemos la promesa que el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, vendrá nuevamente manifestado en carne en toda Su plenitud.

Ahora, vean que este Angel del Pacto, que es el Angel de Jehová, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, vino en el tiempo de Moisés a Moisés en esa luz llamada la Columna de Fuego o Pilar de Fuego, y usó al Profeta Moisés y libertó al pueblo hebreo, fue Jesucristo en Su cuerpo teofánico, llamado el Angel de Jehová, el que libertó al pueblo hebreo por medio del Profeta Moisés; estuvo usando cuerpos de carne, a los Profetas del Antiguo Testamento desde Adán en adelante: a Moisés, a Josué, a Samuel, a todos esos Profetas y a todos esos jueces, también al Profeta Elías, al Profeta Eliseo, al Profeta Isaías, al Profeta Jeremías, al Profeta Ezequiel, al Profeta Daniel, al Profeta Zacarías, al Profeta Malaquías, luego al Profeta Juan el Bautista; y luego vino en toda Su plenitud en Jesús de Nazaret, vino en un cuerpo creado por El mismo en el vientre de la virgen María.

Y así como los que recibieron a los Profetas de Dios, recibieron recompensa de Profeta. Y ahora los que reciben a Jesús, están recibiendo al que lo envió: al Angel de Jehová, y están recibiendo entonces el que viene en el Angel de Jehová: Dios, que viene en El, Su cuerpo teofánico, y viene manifestado dentro del cuerpo de carne llamado Jesús.

Vean ustedes, el que recibe a Jesús o los que recibieron a Jesús cuando estuvo aquí en la Tierra, estaban recibiendo a Jesús, estaban recibiendo al Angel de Jehová, y estaban recibiendo a Dios, porque Dios estaba en Su cuerpo teofánico, que es el Angel de Jehová, y estaba dentro del cuerpo de carne; porque el que recibe al Enviado, recibe al que lo envió; el que lo envía, lo envía en Su Nombre, por lo tanto viene en el Nombre del que lo envió.

Y ahora, en el Nuevo Testamento de etapa en etapa Cristo ha estado enviado a Sus Mensajeros: envió a Sus Apóstoles, luego envió a cada Angel Mensajero: San Pablo, Ireneo, Martín, Colombo... vamos a ver este orden divino: ha estado enviado Sus Mensajeros en las siete edades: Pablo, Ireneo, Martín, Colombo, Lutero, Wesley, y el Rvdo. William Branham, el Elías precursor de la Segunda Venida de Cristo. Cada uno para la edad correspondiente y en el territorio correspondiente donde se cumplió cada edad. En ellos vino Cristo, el Angel del Pacto, la Columna de Fuego, en Espíritu Santo manifestado en la porción correspondiente a cada edad, cumpliendo la Palabra correspondiente a cada edad.

Y luego, en la Edad de la Piedra Angular, en el territorio correspondiente a la Edad de la Piedra Angular, que es la América Latina y el Caribe, viene Cristo, la Columna de Fuego, el Espíritu Santo manifestado en Su Angel Mensajero, al cual envía conforme a Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, donde dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje  de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Y ahora, ¿de qué cosas viene dando testimonio? En Apocalipsis, capítulo 4, verso 1, dice Cristo con esa Voz de Trompeta:

“Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas.”

Cristo promete dar a conocer las cosas que han de suceder después de las que ya han sucedido en las siete etapas o edades de la Iglesia.

Ahora, aquí en la Edad de la Piedra Angular, El va a dar a conocer las cosas que han de suceder en este tiempo correspondiente a la Edad de la Piedra Angular. Y para dar a conocer estas cosas, en Apocalipsis 22, verso 6, nos dice a quién El envía. Por lo tanto, Cristo en Espíritu Santo, la Columna de Fuego, estará en Su enviado, dando a conocer estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel (¿quién es el Enviado del Señor, del Dios de los espíritus de los Profetas? El Angel del Señor)... ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

 ¿Para qué lo envía? Para mostrar a Sus siervos, para revelar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto, para revelar a la Iglesia del Señor Jesucristo las cosas que deben suceder pronto, y luego revelarle al pueblo hebreo las cosas que deben suceder pronto, y con esa revelación llamar y juntar a los escogidos del Día Postrero, los cuales estarán recibiendo en el Día Postrero al Enviado del Señor Jesucristo.

En San Juan, capítulo 13, verso 20, dice el mismo Jesucristo:

“De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.”

Por lo tanto, el que recibe al Enviado de Jesucristo en cada edad, está recibiendo a Cristo, el cual está manifestado en el Enviado, y por consiguiente está recibiendo al Padre, que envió a Jesucristo.

Y para el tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular, el Enviado del Señor Jesucristo es el Angel del Señor Jesucristo. Y los que en el Día Postrero lo estarán recibiendo, por consiguiente estarán recibiendo a Cristo, que viene en El manifestado, dándonos a conocer por medio de El todas estas cosas que deben suceder pronto, y así abriéndonos las Escrituras, abriéndonos todas estas profecías que hablan de este tiempo final, e identificando todas estas cosas que deben suceder pronto, a medida que van siendo cumplidas.

Y así es como los escogidos de Dios del Día Postrero estarán recibiendo a Cristo y al que envió a Cristo, o sea, a Dios, al Padre, en la manifestación final de Jesucristo a través de Su Angel Mensajero. Por eso para este tiempo final los escogidos de Dios estarán experimentando la bendición más grande que Cristo enviaría a Su Iglesia en el Día Postrero. Es la revelación de Jesucristo en medio de Su Iglesia a través de Su Angel Mensajero, como para cada edad la revelación de Cristo fue a través del Angel Mensajero de cada edad.

Y ahora, vean ustedes, el Rvdo. William Branham en el Mensaje “Las Siete edades de la Iglesia,” página 373 en español, dice:

“Jesús nos está dando esta descripción de Sí mismo con relación a la última edad. Los días de gracia están por terminar. Y El ha mirado desde el primer siglo hasta el presente siglo veinte, y nos ha dicho todas las cosas concernientes a estas edades. Antes de que El nos revele las características de la última edad, nos da una descripción final de Su propia Deidad, benigna y suprema. Esta es la revelación final de Sí mismo (la revelación final de Sí mismo).

Así dice el ‘Amén.’ Jesús es el Amén de Dios. Jesús es el ‘Así sea’ de Dios. Amén significa lo final, significa aprobación, significa promesa prevaleciente, significa promesa que no cambia, significa el Sello de Dios.

Quiero que se fije bien ahora, para que vea algo muy precioso y hermoso. Dije que esta es la revelación del tiempo del fin, la revelación de Jesucristo del tiempo del fin es esta: la revelación de Sí mismo. Cuando el día de la gracia termine, entonces dentro de poco tiempo empezará el Milenio.”

Ahí tenemos que la revelación de Cristo para este tiempo final será ¿dónde? En Su Iglesia, y será Cristo velado y revelado por medio de Su Enviado. Y entonces Cristo estará manifestándose como el Sol de Justicia y también como la Estrella resplandeciente de la mañana. La estrella resplandeciente de la mañana lo que anuncia es la salida, la venida del sol naciente para alumbrar en un nuevo día.

Y  Cristo, la Estrella resplandeciente de la mañana, la Columna de Fuego, manifestado por medio de Su Angel Mensajero en el Día Postrero, nos anuncia el Sol de Justicia, Cristo viniendo en el Día Postrero para alumbrar en un nuevo Día Milenial y en un nuevo Día dispensacional, y alumbrar el entendimiento y alumbrar las Escrituras para que las podamos comprender, y no caminar en tinieblas sino en la Luz de Jesucristo, porque El es la Luz del mundo.

“A los que temen mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.” Malaquías, capítulo 4, verso 2. También en Oseas, capítulo 6, nos habla de este gran misterio, y dice capítulo 6, verso 1 al 3 de Oseas:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.”

Y ahora, ven cómo viene Cristo en el Día Postrero para el pueblo hebreo: como la lluvia tardía y temprana. La lluvia temprana de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo es la que ha estado cayendo desde el Día de Pentecostés hacia acá, y la lluvia tardía es la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo.

Por lo tanto, el pueblo hebreo recibirá la lluvia tardía y temprana, recibirá la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo y la enseñanza de la Primera Venida de Cristo; o sea, que primero recibirá la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo, porque el pueblo hebreo no ha comprendido todavía  lo que ha sido la Primera Venida de Cristo. Luego le será contada la historia de la Primera Venida de Cristo, y así recibirá esa enseñanza de la Primera Venida de Cristo, que es la enseñanza llamada: “La lluvia temprana.”

Ahora, la lluvia temprana cayó en Israel, el Día de Pentecostés comenzó a caer la lluvia temprana, la enseñanza de la Primera Venida de Cristo, llamando el pueblo al arrepentimiento, y la lluvia tardía que es la lluvia de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo cae en el occidente, que es el continente americano, y corresponde a la América Latina y el Caribe, porque ya para Norteamérica cayó la lluvia de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo y las profecías correspondientes a la Segunda Venida de Cristo, dadas por el Espíritu Santo a través del Rvdo. William Branham.

Pero la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo que es la lluvia de la enseñanza, la lluvia tardía, cae en el occidente en la América Latina y el Caribe, y también la lluvia temprana, porque ambas lluvias caen a la vez. O sea, que se estará enseñando la revelación divina de la Segunda Venida de Cristo y también se estará dando a conocer el misterio de la Primera Venida de Cristo y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para recibir el perdón de los pecados y recibir el Don del Espíritu Santo y obtener el nuevo nacimiento. O sea, que ambas lluvias caen a y sobre la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, y caerán sobre el pueblo hebreo.

¿La lluvia tardía saben lo que es? Conforme a las palabras del Rvdo. William Branham en “Las Siete edades de la Iglesia,” página 431, dice:

“Por medio de la lluvia de la enseñanza, o ‘temprana.’ Enseguida vendrá la lluvia de la cosecha, o fe para el Rapto (la lluvia de la cosecha o fe para el Rapto que es la lluvia tardía).”

Y en la página 429, dice... hablando del tiempo de la séptima edad de la Iglesia, dice:

“LA RESTAURACION. No fue eso, porque la lluvia tardía solamente puede venir después de la lluvia temprana.”

Y para que venga la lluvia tardía, la lluvia temprana corresponde a la Dispensación de la Gracia, la lluvia de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo. Para que venga la lluvia tardía, que es la lluvia de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo, tiene que haber un entrelace dispensacional, porque la lluvia tardía es la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo para la Dispensación del Reino.

“La cual es la lluvia de primavera (o sea, la lluvia temprana es la lluvia de primavera), o sea, la lluvia de la enseñanza. Entonces la lluvia tardía es la lluvia de la cosecha.”

¿Ven? La lluvia de la cosecha para cosechar el trigo.

Ahora, podemos ver que para el Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular, en el Cuerpo Místico de Cristo, en la parte alta de la Iglesia de Jesucristo, que es la cúspide del Monte de Dios, la cúspide del Arbol Novia, esa es la Edad de la Piedra Angular, ahí es que cae la lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo.

La Edad de la Piedra Angular siempre ha sido una edad de entrelace dispensacional. Dos mil años atrás encontramos la Edad de la Piedra Angular; porque el pueblo hebreo tuvo bajo la Ley siete etapas o siete edades, esa fue la Iglesia hebrea bajo la Ley, con los hebreos, y luego vino la Edad de la Piedra Angular que es la Edad de la Venida del Hijo del Hombre, la Primera Venida de Cristo, en donde hubo un entrelace dispensacional, para caer la lluvia temprana de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo. Y seguir esa lluvia temprana cayendo sobre la Iglesia del Señor Jesucristo a través de las diferentes edades.

Y para el Día Postrero cae la lluvia tardía en la Edad de la Piedra Angular, en la cúspide del Monte de Dios, en la cúspide del Monte de Sión. Recuerden que la Iglesia del Señor Jesucristo está representada en un Monte; por eso la Piedra no cortada de manos, en Daniel, capítulo 12, verso 30 al 45, luego de herir la imagen en los pies de hierro y de barro cocido, esa piedra creció y se formó un gran Monte, un gran Reino; ese Reino es la Iglesia del Señor Jesucristo, que con Cristo reinará por el Milenio y por toda la eternidad.

Y por consiguiente en el Día Postrero esa Piedra no cortada de manos, en Su Segunda Venida, herirá la imagen que vio Nabucodonosor, que representa el reino de los gentiles, lo herirá en los pies de hierro y de barro cocido, o sea, lo herirá en la etapa del reino del anticristo en el Día Postrero, en el tiempo final, y será quitado el reino de los gentiles, el reino del anticristo, y será establecido el glorioso Reino de nuestro amado Señor Jesucristo, porque la Piedra no cortada de manos es lo que permanecerá y crecerá, y así se formará un gran Reino, el glorioso Reino de Jesucristo aquí en la Tierra, el glorioso Reino Milenial de Cristo sentado sobre el Trono de David.

Ahora, todo lo que ha de suceder primero se manifiesta en Su Iglesia; porque la Iglesia del Señor Jesucristo está pasando por una etapa espiritual desde los días de su nacimiento hasta este tiempo final. Aunque somos Reyes y Sacerdotes no estamos reinando en este planeta Tierra, como reyes y sacerdotes gobernando en este planeta Tierra, gobernando las diferentes naciones, porque todavía estamos en la etapa espiritual. Pero cuando seamos transformados entonces estaremos en la fase física durante el Reino Milenial, gobernando con Cristo en este planeta Tierra.

Ahora, es en la Edad de la Piedra Angular, que es la cúspide del Monte de Dios, del Monte de Sión, de la Iglesia de Jesucristo, que también es el Arbol Novia, es en la parte alta donde maduran los frutos, donde madura el trigo, ¿por qué? Porque es la parte más alta donde la da el sol directamente.

Y ahora, es en la Edad de la Piedra Angular donde madurarán los escogidos de Dios hasta llegar a la perfección y ser transformados y ser a imagen y semejanza de Jesucristo nuestro Salvador. Por eso la lluvia de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo, siendo la lluvia tardía, nos prepara, nos da la fe, la revelación para ser transformados y raptados, nos da la fe para obtener esa semejanza de Jesucristo, ese cuerpo glorificado y eterno que El ha prometido para todos nosotros.

Y ahora, veamos cómo es que esto estará siendo visto en el Cuerpo Místico de Cristo en este tiempo final; porque si habrá una lluvia tardía en la Iglesia de Jesucristo, en la cúspide de la Iglesia de Jesucristo, o sea, en la Edad de la Piedra Angular, entonces tienen que estar las personas sobre las cuales esté cayendo esa lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo. Dice el Rvdo. William Branham en el Mensaje: “¿Cuál es la atracción en el Monte?” Recuerden que ese Monte es la Iglesia del Señor Jesucristo. Dice:

“Así como fue en los días de Lot...” Página 22 y 23 del Mensaje: “¿Cuál es la atracción en el Monte?:”

“Así como fue en los días de Lot, antes que Sodoma fuera quemada, así será en el regreso del Hijo del Hombre, aquel día cuando el Hijo del Hombre está siendo revelado (o sea, siendo dado a conocer).

¡Oh, sólo miren a las Escrituras! ‘El Hijo del Hombre,’ Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por siempre, brotó de denominaciones pasadas, brotó en la cúspide del árbol (o sea, brotó de esas etapas que se hicieron denominaciones, y ahora brota en la cúspide, o sea, en la Edad de la Piedra Angular). ¿Qué dijo El en Juan 15? Todo pámpano que en Mí no lleva fruto, será cortado y echado al fuego y quemado. Pero todo pámpano que lleva fruto será limpiado para que lleve más fruto.

Oh, En los últimos días habrá una real lluvia temprana y tardía, sobre ese pequeño grupo que viene con El, en este pequeño burrito, manso y humilde, sin duda ni denominación, clamando: ‘¡Hosanna, al Rey que viene en el Nombre del Señor.’ ¿Cuál es la cuestión hoy? ¿Cuál es la atracción en el Monte?”

Y ahora, para este tiempo final, así como Cristo vino en un burrito, entrando a Jerusalén en Su entrada triunfal, Cristo en este tiempo final en el Israel Celestial, que es Su Iglesia, viene, y los que vienen con El; eso es en el occidente, así como fue en el oriente; en el occidente los que vienen con El, vienen bajo la lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo, y también viene cayendo la lluvia temprana, la enseñanza de la Primera Venida de Cristo.

Por eso para el tiempo final los escogidos estarán escuchando la lluvia de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo, pero también estarán escuchando la lluvia de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo como Cordero de Dios, en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para que así sean llamados y juntados los escogidos del Día Postrero, y obtengan el perdón de sus pecados y obtengan el nuevo nacimiento, sean bautizados en Su Nombre, y obtengan el nuevo nacimiento y nazcan así en el Reino de Dios. Eso se obtiene con la lluvia temprana.

Pero para la transformación nuestra se obtiene con la lluvia tardía. Y el recogimiento de los escogidos del Día Postrero se obtiene con la lluvia de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo.

Y ahora, podemos ver que para este tiempo final habrá un grupo que será pequeño, comparado con las grandes religiones que habrá en este planeta Tierra. Pero lo importante es que ese grupo viene con El.

Y ahora, vamos a ver cómo viene con El ese grupo pequeño, sin duda, sin denominación, y viene clamando: “¡Hosanna al que viene en el Nombre del Señor!” Porque habrán recibido al que viene en el Nombre del Señor. En la página 32 del libro de “Citas,” dice el Rvdo. William Branham:

En los últimos días habría una lluvia tardía, y la lluvia temprana y tardía estarían juntas. La primera lluvia fue en el Este (o sea, en la tierra de Israel); la lluvia tardía es en el oeste. Y en la lluvia tardía ambas lluvias, temprana y tardía, estarían juntas (y eso es en el Oeste). [Página 32 del libro de “Citas,” párrafo 273].

Y ahora, en la página 166 del libro de “Citas,” párrafo 1485, dice:

Yo estaba poniéndome bastante viejo y pensé, ‘¿Habrá otro avivamiento, veré otro tiempo?’ Y tan sólo recuerden, del oeste vendrá un jinete en un caballo blanco. Cabalgaremos esta senda otra vez. Eso es correcto. Tan pronto como estemos listos. Ven Uds. es una promesa.”

Es una promesa divina que el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, vendrá del occidente y con El vendrá Elías, porque el Hijo del Hombre viene con Sus Angeles, y Sus Angeles son los ministerios de Moisés y Elías. Elías en su quinta manifestación y Moisés en su segunda manifestación vienen con el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis, vienen con Jesucristo, con el Espíritu Santo en Su manifestación final.

Y ahora, todo eso está prometido para el occidente, que es el continente Americano, y corresponde a la América Latina y el Caribe esa manifestación de Jesucristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, en la cúspide del Arbol Novia, en la cúspide del Monte de Dios, en la cúspide de la Iglesia del Señor Jesucristo, que es en la Edad de la Piedra Angular, donde cae la luvia tardía y la lluvia temprana a la vez, sobre ese pequeño grupo que viene con El, con ese Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis, capítulo 19.

Y ahora, vemos lo que es la Venida del Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19: página 277 del libro de “Los Sellos,” dice:

“Pedimos que el Espíritu Santo venga ahora mismo, el Jinete del verdadero caballo blanco, mientras Su Espíritu, el Espíritu de Cristo, entre en confrontación con el anticristo, y El llame los Suyos.”

¿Viene para qué? Para llamar a los Suyos, viene el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, viene el Espíritu Santo para llamar los Suyos, viene el Angel Fuerte que desciende del Cielo, viene Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo en el Día Postrero.

En la página 134 también del libro de “Los Sellos,” dice el Rvdo. William Branham:

“Y noten Uds. Cuando este Espíritu Santo que tenemos llegue a encarnarse, el que está en nuestro medio ahora mismo en la forma del Espíritu Santo, cuando El llegue a ser encarnado en la Persona de Jesucristo, entonces nosotros le coronaremos como ‘Rey de reyes y Señor de señores.”

Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo, para el Día Postrero se encarnará.

Y ahora, veamos lo que será esto en el Día Postrero: página 256 del libro de “Los Sellos,” dice...  146 primero, del libro de “Los Sellos,” dice:

“Y al mismo tiempo que el diablo cae del Cielo y se encarna en un hombre (o sea, se encarna en el anticristo, el diablo), el Espíritu Santo sube y viene encarnado en un hombre.”

Y por consiguiente habrá dos hombres aquí en la Tierra, en los cuales estarán encarnados los dos espíritus mayores que existen: el Espíritu de Dios en un velo de carne, y el espíritu del diablo en otro velo de carne. El espíritu del diablo se encarnará en el anticristo, en el hombre de pecado, y vendrá a ser la bestia. Pero el Espíritu Santo, el Espíritu de Cristo, se encarnará en otro hombre.

En la página 256 del libro de “Los Sellos,” dice:

“Pero cuando nuestro Señor aparezca sobre la Tierra, El vendrá sobre un caballo blanco como la nieve, y será completamente Emmanuel —La Palabra de Dios encarnada en un hombre.—”

El Verbo, la Palabra de Dios encarnada en un hombre. Ese es el misterio grande de la Venida del Angel Fuerte que desciende del Cielo, que es el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19.

En la página 352 del libro de “Los Sellos,” dice el Rvdo William Branham:

“Y sucederá que al tiempo cuando el anticristo venga en su plenitud, Dios también vendrá en Su plenitud para redimirnos. Siempre corren paralelos. Caín y Abel, el cuervo y la paloma en el arca, Judas y Jesús, etc.”

Ahora, vean ustedes este gran misterio de la Venida del Espíritu Santo, Cristo, el Angel del Pacto, para el Día Postrero en carne humana, y el espíritu del diablo en otro hombre, encarnándose, y ese otro hombre es el anticristo, el hombre de pecado. Ambos hombres tendrán la promesa de un trono. El anticristo, pues se sienta en el trono de Satanás, del diablo. Pero el hombre donde esté encarnado el Espíritu Santo, se sentará con Cristo en Su Trono. Y el Trono de Cristo permanecerá, el trono del anticristo será destruido y quitado, por lo tanto no gobernará más sobre las naciones el trono del anticristo, que es el trono de Satanás.

Ahora, podemos ver que todo esto está contenido en la Escritura, y todo esto está siendo abierto a la Iglesia del Señor Jesucristo en este tiempo final. Muchas cosas fueron abiertas en edades pasadas, y por San Pablo fueron abiertos muchos misterios, y también por cada Angel Mensajero y por el Rvdo. William Branham fueron abiertos muchos misterios de las cosas que sucedieron en las siete edades.

Y para este tiempo final las cosas que deben suceder después de las siete edades, son abiertas a la Iglesia del Señor Jesucristo, para que así podamos comprender dónde nos encontramos en el Cuerpo Místico de Cristo, y podamos ver que la lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, está cayendo sobre ese grupo pequeño que viene con El en este tiempo final ¿dónde? En la cúspide del Monte de Dios, viene con El ese grupo. Y la lluvia tardía cae sobre ese pequeño grupo que viene con El en este tiempo final.

“En los últimos días habrá una real lluvia temprana y tardía, sobre ese pequeño grupo que viene con El, en este pequeño burrito, manso y humilde, sin duda ni denominación, clamando: ‘¡Hosanna, al Rey que viene en el Nombre del Señor.’ ¿Cuál es la cuestión hoy? ¿Cuál es la atracción en el Monte?”

La atracción en el Monte de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad de la Piedra Angular, es Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo viniendo manifestado en Su Angel Mensajero, para así tener Su entrada triunfal en Su Iglesia que es el Israel Celestial. Tendrá Su entrada triunfal a la parte más importante de Su Iglesia, que es la Edad de la Piedra Angular.

La Edad de la Piedra Angular también está representada en Jerusalén, porque en Jerusalén estaba el templo, y en Israel como territorio; como ciudad, la ciudad más importante es Jerusalén, porque esa es la ciudad donde fue colocado el templo, y por consiguiente donde estaba la Presencia de Dios, y por consiguiente donde estaba el Nombre de Dios. Por eso también allí fue efectuado el Sacrificio de Cristo.

Y ahora, nos encontramos en la Edad de la Piedra Angular que es representado - o representada la Edad de la Piedra Angular en Jerusalén, como también fue representada en el Mensaje de esta mañana: en Belén.

Ahora, vemos a la Edad de la Piedra Angular representada en Jerusalén.

Y ahora, podemos ver que es a la Jerusalén Celestial, la Iglesia del Señor Jesucristo que entra Jesucristo, y la Edad de la Piedra Angular es la Edad que más representa la Jerusalén, o a Jerusalén, o está representada en Jerusalén.

Por eso así como Melquisedec, el Rey de Salem, o sea, de Jerusalén, y Sacerdote del Dios Altísimo, le apareció a Abraham. Para este tiempo final Melquisedec, que es Cristo, el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el Espíritu Santo, viene a la Jerusalén Celestial que es Su Iglesia, y viene a la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad que tipifica a Jerusalén, o que está tipificada en Jerusalén. Por lo tanto, Cristo, el Angel del Pacto, viene en la parte alta de Su Iglesia en Su manifestación final; comienza todo con una manifestación como fue en los Angeles Mensajeros de las siete edades.

Pero llegará el tiempo en que Cristo adoptará a Su Angel Mensajero, y entonces se manifestará en él, en toda Su plenitud, y por consiguiente será la manifestación más grande de Cristo en Mensajero alguno que Cristo haya enviado a Su Iglesia. Lo adoptará y lo transformará, y entonces vendrá la Adopción para los muertos en Cristo, resucitándolos Cristo en cuerpos eternos, y vendrá la Adopción para todos los escogidos de Dios del Día Postrero que estén vivos, en donde Cristo los transformará; y entonces todos estaremos adoptados y tendremos el cuerpo eterno, inmortal e incorruptible y glorificado.

Eso es para los que vienen con El en el Día Postrero en y bajo esa lluvia tardía y temprana de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo y la enseñanza también de la Primera Venida de Cristo. Así como la bendición del bautismo del Espíritu Santo fue para los que vinieron con El en aquel tiempo, en Su entrada triunfal a Jerusalén. Los que permanecieron con El y permanecieron vivos, y permanecieron firmes creyendo en El, fue que vino el bautismo del Espíritu Santo el Día de Pentecostés, y recibieron el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, obtuvieron así el nuevo nacimiento.

Y para los que vienen con El en el Día Postrero en Su manifestación final, bajo la lluvia de la enseñanza de Su Segunda Venida, que es la lluvia tardía, será la bendición de la transformación para todos los que permanezcan con El firmes, y permanezcan vivos hasta que Cristo resucite a los creyentes en El que partieron y nos transforme a nosotros los que vivimos.

Ahora, podemos ver la bendición que hay para los que vienen con El bajo esa lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo, que en adición también tienen la enseñanza de la Primera Venida de Cristo. Ambas lluvias caen juntas sobre la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular, sobre los escogidos del Día Postrero. Para así tener la bendición primero del nuevo nacimiento y obtener el cuerpo teofánico de la sexta dimensión, y luego tener la bendición de la transformación del cuerpo, y obtener el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado. Esto es para los que le estarían recibiendo o le estarán recibiendo en este tiempo final, en la manifestación de Cristo en Su Enviado.

Por lo tanto, los que estarán recibiendo al que viene en el Nombre del Señor, en el Día Postrero, que es el Angel del Señor Jesucristo que viene en el Nombre del Señor.

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Ese es el Enviado de Jesucristo que viene en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Cristo escribe sobre El Su Nombre Nuevo, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, y Nombre Eterno de Dios, conforme a Apocalipsis, capítulo 3, verso 12, y conforme a Apocalipsis, capítulo 2, verso 17, donde dice:

“Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.”

Ese que lo recibe, que recibe ese Nombre Nuevo, es el que recibe esa Piedrecita Blanca, recibe a Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo en el Día Postrero, y viene en el Nombre del que lo envió, viene en el Nombre Eterno del Señor Jesucristo, Nombre Eterno de Dios y Nombre de la Ciudad de nuestro Dios.

“RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.”

Cristo dijo: “No me verán más... ” Vamos a ver cómo lo dice aquí:

“Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Y cuando los hebreos lo vean, a Cristo, el Angel del Pacto, la Columna de Fuego viniendo manifestado en Su Angel Mensajero en medio de Su Iglesia, en medio del Israel Celestial, en la cúspide del Israel Celestial, bajo la lluvia tardía y temprana, el pueblo hebreo lo verá y dirá: “¡Este es el que nosotros estamos esperando!” Pero El viene por Su Iglesia. El viene por Su Iglesia, porque el tiempo para Su Iglesia ser transformada y raptada ha llegado. Pero ellos lo verán y lo recibirán también.

Así que, las Palabras de Cristo: “No me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Ahora, podemos ver aquí que esta es una profecía que será cumplida y ciento cuarenta y cuatro mil hebreos lo verán viniendo. Ese es el grupo de escogidos de entre los hebreos, que aunque morirá durante la gran tribulación, resucitará al final de la gran tribulación para estar en el Reino Milenial, y serán los eunucos que estarán al cuidado de la Reina, la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver que este es un tiempo de grande bendición, tanto para la Iglesia del Señor Jesucristo como para el pueblo hebreo, cuando le toque el momento al pueblo hebreo, en donde Dios le abrirá los ojos espirituales para ver ese grupo pequeño que viene con Cristo, con el Angel del Pacto, con el Espíritu Santo, con la Columna de Fuego en el Día Postrero, en la manifestación de Cristo, el Angel del Pacto, la Columna de Fuego a través de Su Angel Mensajero, los cuales vienen bajo la lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo; y también estará cayendo sobre ellos la lluvia temprana de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo. Y esa es la lluvia que caerá también sobre ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, porque vendrá a ellos como la lluvia tardía y temprana.

Por eso es que Dios dice por medio del Profeta Zacarías en el capítulo 10, y verso 1:

“Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía (o sea, lluvia tardía. Y la estación tardía es la Edad de la Piedra Angular). Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.”

Hará relámpagos ¿por qué? Porque el Hijo del Hombre viene, ¿cómo? Como el relámpago que sale del oriente y se muestra en el occidente. Es en el occidente donde el relámpago resplandece, la Venida del Hijo del Hombre resplandece en el Día Postrero, en el occidente, en la América Latina y el Caribe, ¿para qué? Para darnos la lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo.

Ustedes pueden ver que cuando va a llover, hay sus relámpagos y sus truenos también. Y para esta lluvia tardía están los relámpagos relampagueando, el Hijo del Hombre resplandeciendo, relampagueando y resplandeciendo, y los siete truenos de Apocalipsis, capítulo 10, tronando; eso nos anuncia una grande lluvia tardía sobre ese grupo de escogidos del Día Postrero en y de la Edad de la Piedra Angular.

Por lo tanto, espiritualmente está lloviendo, está cayendo la lluvia tardía juntamente con la lluvia temprana, está cayendo la lluvia de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo juntamente con la lluvia de la enseñanza de la Primera Venida de Cristo. Pero nosotros sabemos diferenciar lo que es la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo como el León de la tribu de Judá, y lo que es la enseñanza de la Primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios, quitando el pecado allá en la Cruz del Calvario en Su Obra de Redención.

Y ahora, nuestro tema es: “RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.”

En el Día Postrero, en el Cuerpo Místico de Cristo, viene Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo manifestado en Su Angel Mensajero, y el que recibe al Enviado de Cristo, estará recibiendo a Cristo en Su manifestación final, estará recibiendo al que viene en el Nombre del Señor, porque Cristo habrá escrito el Nombre de Su Padre, el Nombre de Dios, el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, y Su Nombre Nuevo lo habrá escrito en Su Enviado.

Y ese misterio de cómo lo habrá escrito, solamente lo conocerá el Enviado del Señor Jesucristo; él conocerá ese misterio y él obrará, y todo lo que él estará haciendo, lo estará haciendo en ese Nombre. Toda la Obra que estará siendo hecha por el Espíritu Santo a través de Su Angel Mensajero, será bajo ese Nombre, el Nombre Eterno de Dios, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios, y Nombre Nuevo del Señor Jesucristo.

Pero ese misterio solamente lo conocerá el Enviado del Señor Jesucristo en el Día Postrero. Pero nosotros veremos la Obra que estará siendo hecha, y comprenderemos que es la Obra de la Columna de Fuego, el Angel del Pacto, Jesucristo en Espíritu Santo a través de Su Angel Mensajero.

Y en alguna forma ese Nombre Nuevo del Señor Jesucristo y Nombre Eterno de Dios y de la Ciudad de nuestro Dios, estará ahí manifestado en Su Enviado del Día Postrero, el cual los escogidos del Día Postrero, de la Iglesia de Jesucristo, estarán recibiendo y estarán dándole la bienvenida a Cristo a través de Su manifestación en Su Angel Mensajero. “Porque el que recibe al que yo enviare, me recibe a mí, y el que a mí recibe, recibe al que me envió, al Padre.” (San Juan, capítulo 13, verso 20).

Y ahora, aquí el Enviado de Jesucristo es el Angel del Señor Jesucristo, el Profeta de la Dispensación del Reino y de la Edad de la Piedra Angular. La primera vez que Jesucristo envía un Profeta dispensacional; por eso este es el tiempo más grande de todos los tiempos, porque es la primera ocasión en que Cristo envía a Su Iglesia un Mensajero dispensacional, por lo tanto, algo grande Cristo estará llevando a cabo en este tiempo final: estará haciendo un cambio de dispensación con un Mensaje dispensacional, en donde se estará doblando una esquina dispensacional.

Ahora, hemos visto quién es el que viene en el Nombre del Señor. Y hemos visto a quién estaríamos recibiendo en este tiempo final: estaríamos recibiendo al que viene en el Nombre del Señor, al Angel del Señor Jesucristo en el cual viene Cristo, el Angel del Pacto, el Espíritu Santo, la Columna de Fuego, manifestándose y cumpliendo las promesas de este tiempo final. Y esa es la visitación de Cristo, el Angel del Pacto, la Columna de Fuego, a Su Iglesia en este tiempo final, en la Edad de la Piedra Angular.

Como fue la visitación de Cristo a Su Iglesia en cada edad en el Mensajero de cada edad, y como fue la visita del Angel de Jehová, del Angel del Pacto al pueblo hebreo, a través de Jesucristo en carne humana dos mil años atrás. El mismo que visitó al pueblo hebreo a través de cada Angel Mensajero, luego lo visitó en toda Su plenitud en carne humana en Jesús de Nazaret.

Así es para este tiempo final, en la visitación de Jesucristo a través de Su Angel Mensajero en Su Iglesia y a Su Iglesia en la Edad de la Piedra Angular, en el continente Americano, en el Oeste, en la América Latina y el Caribe.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes, dándoles testimonio de este tema: “RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.” Porque al recibirlo, estamos recibiendo al que viene manifestado en El; porque el que recibe al Enviado, recibe por consiguiente al que lo envió.

La bendición es (para que tengan una idea) tan grande, que les voy a dar más o menos en números la bendición tan grande que tenemos de parte de Jesucristo en la Edad de la Piedra Angular, en la América Latina y el Caribe; para que no piensen que exagero, les voy a decir en números más o menos: quizás sea - de seguro es mucho más que eso, pero para que tengan una idea: es un billón de veces más grande de lo que usted se imagina. Y no estoy exagerando en lo que les estoy diciendo.

Cuando estemos transformados, entonces usted comprenderá más claramente la bendición tan grande que Cristo nos está dando en este Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular: es la más grande bendición de todas las bendiciones que El enviaría a Su Iglesia. Por eso es que con esta bendición vamos a llegar a nuestra transformación y al arrebatamiento o Rapto, para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿Ya tienen una idea verdad? De lo grande que es la bendición que tenemos. No hemos comprendido plenamente todo lo que - la grandeza de esa bendición tan grande que El nos está dando, pero sabemos que es grande. Y cuando estemos en el cuerpo eterno, lo vamos a comprender plenamente. Pero con lo que ya hemos comprendido, sabemos que es grande, y nos mantenemos con el Enviado del Señor Jesucristo, nos mantenemos bajo la lluvia tardía y temprana, viniendo con El, con Cristo, en Su manifestación de este tiempo final. Eso es lo mismo que el pueblo hebreo va a recibir.

Así como lo que los gentiles han recibido fue lo que tuvo el pueblo hebreo en su medio y lo rechazaron, entonces lo recibieron los gentiles, al recibir a Cristo como su Salvador entre los gentiles, fue la Primera Venida de Cristo, la Venida del Angel del Pacto en Su Enviado. Y la Venida del Angel del Pacto en el Día Postrero en Su Enviado, en Su Angel Mensajero, será lo que el pueblo hebreo recibirá; pero primero lo recibe cada escogido del Día Postrero en la Edad de la Piedra Angular.

Pero el Angel del Señor Jesucristo no es el Señor Jesucristo, él solamente es el Mensajero del Señor Jesucristo para la Edad de la Piedra Angular y para la Dispensación del Reino, él es un Profeta dispensacional enviado por nuestro amado Señor Jesucristo. El mismo que le dio a Juan el Apóstol la revelación del Apocalipsis en cuerpo teofánico, lo envía Cristo a Su Iglesia en cuerpo de carne, para que le dé a Su Iglesia la revelación Apocalíptica del Día Postrero, de todas las cosas que deben suceder pronto, para estar todos bajo la lluvia tardía de la enseñanza de la Segunda Venida de Cristo viniendo con El, con Cristo, el Angel del Pacto, la Columna de Fuego en Su manifestación final.

Que las bendiciones de Cristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, pronto se complete el número de los escogidos de Dios, pronto Cristo resucite a los muertos creyentes en El, y nos transforme a nosotros los que vivimos, y nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Será hasta el próximo domingo Dios mediante, en que estaré nuevamente con ustedes. Pero recuerden: también habrá actividades el viernes, ¿y qué otro día? El sábado... viernes en la mañana es con los niños... bueno, le vamos a pedir a nuestro Hno. Oscar Cardona que les repita el anuncio que les dio esta mañana.

Estará también nuestro Hno. Miguel con nosotros el viernes, habrá bautismos también el viernes en la noche, para los que todavía no han sido bautizados y quieren ser bautizados, porque se han arrepentido de sus pecados y han recibido a Cristo como su Salvador, y quieren recibir el Don del Espíritu Santo. Sin recibir a Cristo como su Salvador y ser bautizados en Su Nombre, no hay promesa de bautismo del Espíritu Santo.

Así que, para los que no han sido bautizados, el viernes será la oportunidad de ser bautizados. ¿Y el culto comenzará a qué hora? A las 6:00 de la tarde comenzará la actividad, para así tener tiempo para los bautismos y para lo que nos hablará nuestro Hno. Bermúdez.

Así que, estén todos aquí el viernes Dios mediante, para que tengamos la actividad del viernes y también el domingo en la mañana, a las 10:00 de la mañana, y luego el domingo a las 8:00 de la noche, para la despedida de año y también los cánticos que tendrán para esa ocasión, desde las 8:00 de la noche, hasta que concluya toda la actividad, la cual concluirá después de las 12:00 de la media noche.

Este ha sido un año muy hermoso para todos nosotros, y lleno de grandes bendiciones. No sabemos cómo será el próximo año, y no sabemos cuánto tiempo estaremos viviendo en estos cuerpos en el próximo año. Pero mi deseo sería estar en el nuevo cuerpo el próximo año, recibirlo en el próximo año, porque ya yo necesito el nuevo cuerpo para cosas mayores que están prometidas para ser llevadas a cabo en la Obra de Cristo.

Bueno, oren mucho por mí, yo oraré por ustedes también, y que Dios les guarde y les ayude a todos, y los bendiga grandemente, espiritualmente y materialmente también. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Bueno, ya tenemos el cántico que nos habla del Hombre que nos transformó, para pasar inmediatamente a Félix Caro, y si le da la oportunidad a Oscar Cardona, les dará de nuevo el anuncio en la forma que lo puedan captar mejor, y así, pues, todos estaremos apercibidos para estar en estas próximas actividades.

Esperamos grandes bendiciones en estos días, y grandes revelaciones de parte de Jesucristo nuestro Salvador.

Hay una revelación muy grande que cada vez me da vueltas, pero no la he podido decir, porque no veo todavía el momento, el tiempo; es con relación a Dios y el misterio de Dios. El misterio de Dios es grande, y ese misterio de Dios tiene unas cosas muy importantes, que tendrán que ser dichas en algún momento.

Y ustedes han visto que hace tiempo les dije acerca del misterio de Dios, y que algún día les voy a hablar un poquito más profundamente acerca del misterio de Dios; o sea, que nos iríamos hasta antes de la creación, antes de la creación donde solamente existía Dios, y no tenía todavía Su cuerpo teofánico, el Verbo, llamado el Angel del Pacto. Nos iríamos hasta ese tiempo, nos iríamos allá a la eternidad, antes de comenzar el tiempo, para ver a Dios a través de la Palabra, y ver cómo era en ese tiempo, y ver todo lo que había en El. Ahí veríamos muchas cosas grandes y maravillosas.

Recuerden que Dios no está haciendo nada nuevo, ya todo El lo tenía en Su mente, El lo que está es desarrollando un Programa, nosotros somos parte de ese Programa, y El mismo está incluido en Su propio Programa.

Bueno, que Dios les bendiga, que Dios les guarde, y oren mucho por mí, que en algún momento hablaremos sobre ese tema: “El misterio de Dios.”

Que Dios les bendiga y les guarde, y sigan pasando una feliz navidad y un prospero año 2001; ya pasamos del 1900, ya estamos en el 2000. Un año nuevo 2001, lleno de las bendiciones de Jesucristo nuestro Salvador.

“RECIBIENDO AL QUE VIENE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR.”

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