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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de Internet y demás medios de comunicación.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y en esta ocasión nos hable directamente a nuestra alma, abriéndonos las Escrituras y ungiendo nuestra alma con Su Espíritu, para poder comprender Su Palabra y poder recibir Su Palabra.

Señor, ábrenos Tu Palabra en esta mañana, y déjanos entender estos misterios divinos escritos en la Biblia. Señor, en Tus manos estamos. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

En esta ocasión tenemos un tema muy importante, para lo cual quiero leer en San Juan, capítulo 1, verso 1 en adelante, donde dice:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “DIOS, LA CREACION, LA CAIDA Y LA RESTAURACION.”

Tomaremos este tema que tiene cuatro partes, durante el día de hoy; y si nos queda algo lo tomaremos durante la próxima semana, y también tendremos un resumen de este tema.

Así que, comenzaremos con “Dios y la Creación.”

Este tema tan largo es una serie que tiene estas cuatro partes y un resumen, o sea, que serían cinco partes: Dios, la creación, la caída, y la restauración, y luego un resumen.

Y ahora, para poder comprender la creación, la caída y la restauración, necesitamos también entender, saber, conocer, quién es Dios. En el Génesis, capítulo 1, verso 1, dice:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

También nos enseña la Escritura, que Dios dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza.”

Ahora, antes de la creación Dios existía, porque Dios es eterno. Cuando no se veía nada, existía Dios, el Dios invisible, el cual luego se haría visible.

Y ahora, en Dios, antes de la creación, estaban Sus pensamientos, que son Sus atributos; y en esos pensamientos estaban todos los que vendrían a ser manifestados como hijos e hijas de Dios; estaban en esos pensamientos divinos, toda la creación.

Ahora, tenemos que en Dios estaba todo lo que El llevaría a cabo, lo que El crearía. Y el mismo Dios en Sus pensamientos tenía el hacerse visible, El entrar en Su propio Programa de Creación.

Por cuanto el ser humano ha sido hecho en el principio a imagen de Dios, y luego Dios le dio un cuerpo del polvo de la Tierra, y luego le dio libre albedrío. Siendo que el ser humano es hecho a imagen y semejanza de Dios y tiene libre albedrío, entonces podemos ver que lo más que se parece a Dios es el ser humano creado por Dios; y Dios le ha dado libre albedrío así como Dios tiene libre albedrío. Dios también le ha dado libre albedrío a Sus Arcángeles y a Sus Angeles.

Y ahora, encontramos que siendo que Dios tiene libre albedrío, en Dios estaba el libre albedrío de ser bueno o ser malo, y estaba el libre albedrío de El crear conforme a Su voluntad; y Dios creó conforme a Su voluntad. El en el principio de la creación, que es Cristo, colocó todo lo bueno.

Encontramos que estando Dios en esta manifestación del Logos, El, la Columna de Fuego, el Pilar de Fuego que salió de Dios, al salir de Dios esa Luz, es lo primero visible que aparece, y vino del Dios invisible, el Logos que salió de Dios, esa Columna de Fuego, el Pilar de Fuego. Y de ese Pilar de Fuego comenzó también a formarse un cuerpo angelical, que es llamado el Angel del Pacto o Angel de Jehová; y Dios desde ese cuerpo teofánico, en el cual estaba Dios con esa Luz, encontramos que llevó a cabo la creación de todas las cosas.

Y ahora, siendo que el ser humano es a imagen y semejanza de Dios, encontramos que el cuerpo teofánico de Dios es llamado también el Espíritu Santo, y es llamado el Angel de Jehová o Angel del Pacto, y ahí está Dios en y con esa Luz o Columna de Fuego en ese Angel, llamado el Angel del Pacto o Angel de Jehová.

Y ahora, Dios tiene un cuerpo teofánico llamado el Angel del Pacto o Angel de Jehová, es un cuerpo angelical en la forma de un hombre pero de otra dimensión invisible a la vista humana. Y más adelante Dios se vestiría de un cuerpo humano de carne, lo cual sucedió cuando el Verbo que era con Dios y era Dios, y creó todas las cosas, se hizo carne y habitó en medio de nosotros, los seres humanos, habitó en medio del pueblo hebreo. Y ahí tenemos a Dios en alma, espíritu y cuerpo: en alma, la Columna de Fuego; en Espíritu, el cuerpo teofánico o angelical llamado el Angel del Pacto; y en carne, el cuerpo de carne llamado Jesús.

Y ahora, vean la profecía de Isaías que dice que la virgen concebirá... vean cómo lo dice aquí, para que lo tengan claro [Nota - Isaías 7:14]:

Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.”

Y Emanuel significa: “Dios con nosotros,” Dios con los seres humanos en la forma de un ser humano; pero era el mismo Dios en medio de la raza humana, era el mismo Dios descendiendo a esta dimensión terrenal, y fusionándose Dios con la raza humana, y así hizo parentesco con la raza humana, porque el ser humano es descendiente de Dios, es hijo de Dios; por lo tanto Dios descendió a Su descendencia, y descendió en la forma de un hombre llamado Jesús.

Ahora, podemos ver el porqué Jesús en San Juan, capítulo 8, verso 56 en adelante, dice a aquellos hebreos:

Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”

¿Y cómo era antes que Abraham? Era el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, el cual estaba en el Huerto del Edén como el Arbol de la Vida, le aparecía a Adán todos los días, y hablaba con Adán. Encontramos este Angel de Jehová o Angel del Pacto, que es el cuerpo teofánico de Dios, que es por medio de El a través del cual Dios llevó a cabo toda la creación. Por eso nos dice San Pablo en Hebreos, capítulo 1, versos 1 al 3:

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas,

en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo (¿por medio de quién hizo el universo? Por medio de Su Hijo, Jesucristo).

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

Ahora, podemos ver que fue por medio de Cristo que Dios hizo el universo, o sea, por medio de Su Hijo, que es Su cuerpo teofánico.

Y ahora, El es el resplandor de Su Gloria y la imagen misma de Su sustancia. ¿De dónde vino esa imagen, esa teofanía? De la misma sustancia de Dios, del mismo Dios; o sea, que ese cuerpo teofánico es parte de Dios, la parte visible en la forma de un Angel. Como la Columna de Fuego, vean ustedes, el Logos que salió de Dios, encontramos que es el mismo Dios, el cual en Su Programa de creación, El mismo entró en ese Programa de Creación, y de Dios mismo salió esa Luz, la Columna de Fuego; y de Dios mismo salió ese cuerpo angelical, salió de Dios, de esa Luz divina. Y Dios es Luz, y Dios es el Padre de las luces. Si Dios es Luz, todas las almas de Dios son luz. El es el Padre de las luces.

Yo les dije que algún día les diría cómo es el alma: Y si Dios es Luz y somos hijos de Luz, nosotros en nuestra alma somos luz.

Y ahora, Dios se creó para Sí mismo y de Dios mismo salió ese cuerpo angelical; y por eso ese cuerpo siendo la imagen divina, todo hijo de Dios por medio del nuevo nacimiento recibe la imagen divina, o sea, un cuerpo teofánico, igual al cuerpo teofánico, al cuerpo angelical de Dios. Y ese cuerpo teofánico de Dios es Cristo en Su cuerpo teofánico.

En Proverbios, capítulo 30, verso 4, nos dice:

¿Quién subió al cielo, y descendió?”

Cristo contesta esta pregunta cuando dice:

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.” Eso está por ahí en San Juan, capítulo 3, verso 13 al 19.

¿Quién encerró los vientos en sus puños?

¿Quién ató las aguas en un paño?

¿Quién afirmó todos los términos de la tierra?

¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes?”

O sea, el Nombre del Verbo que salió de Dios, el Logos que salió de Dios, el Nombre del Verbo que era con Dios y era Dios; ese es el Hijo de Dios.

Ahora, encontramos que El tiene un Nombre; por eso cuando le apareció a Moisés el Angel de Jehová, el Angel del Pacto en esa Columna de Fuego, y le dijo: “Yo Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob,” y envió a Moisés a Egipto para libertar el pueblo hebreo, Moisés le dice: “Si yo voy y les digo que el Dios de Abraham me ha aparecido y ellos me preguntan por Tu Nombre (Su Nombre), ¿qué le voy a contestar a ellos?” Entonces Dios en esa Columna de Fuego, que es esa teofanía en donde está y de donde sale, de donde surgió el cuerpo teofánico angelical de Dios, le dice: “Yo Soy el que soy, y dirás a ellos: ‘Yo Soy me envió a vosotros.”

Cuando vamos al hebreo, encontramos que ahí lo que se encuentra son cuatro consonantes, las cuales son: “YHWH.” En algunas traducciones, pues colocan: “J, H, V, H.” Pero normalmente —en casi todas— colocan “Y (o sea ‘i,’ griega) HWH.” Y ese fue el Nombre que el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, le dio a Moisés como Su propio Nombre. Y luego le dice a Moisés en el capítulo 6 del Exodo, verso 1 en adelante:

Jehová respondió a Moisés: Ahora verás lo que yo haré a Faraón; porque con mano fuerte los dejará ir, y con mano fuerte los echará de su tierra.

Habló todavía Dios a Moisés, y le dijo: Yo soy Jehová.

Y aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente, mas en mi nombre Jehová no me di a conocer a ellos.”

O sea, que Moisés está recibiendo una revelación del Nombre de Dios, una revelación que no había sido dada ni a Abraham, ni a Isaac, ni a Jacob. Moisés siendo un Profeta dispensacional está recibiendo una revelación del Nombre de Dios; y en ese Nombre fue Moisés a libertar al pueblo y habló esas plagas que vendrían, habló los juicios divinos en ese Nombre de Dios; y en ese Nombre se llevó a cabo la liberación del pueblo hebreo.

Y ahora, vean ustedes cómo ese Angel de Jehová tenía ese Nombre de Dios.

Ahora, en el capítulo 23, verso 20 al 23, Dios dice:

He aquí yo envío mi Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Angel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”

Y ahora, encontramos que el Nombre de Dios está en el Angel de Jehová. Y cuando el Angel de Jehová, el Angel del Pacto, el Verbo se hace carne y habita en medio del pueblo hebreo, allí está viniendo en el Nombre del Dios, en el Nombre del Padre: “Yo he venido en el Nombre de mi Padre (dice Jesús).” Y dice: “Y ustedes no me han recibido; otro vendrá en su propio nombre (ese es el anticristo) y a ese recibiréis.” [Nota - San Juan 5:43].

Y ahora, encontramos a Jesús hablando del Nombre del Padre en esa forma, y también dice en otra ocasión, en San Juan, capítulo 12, verso 28:

Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Lo he glorificado, y lo glorificaré otra vez.”

Lo ha glorificado en Su Primera Venida: la Primera Venida de Cristo, y lo glorificará en la Segunda Venida de Cristo.

Y ahora, para ser glorificado el Nombre de Dios por segunda vez, dice Apocalipsis, capítulo 3, verso 12:

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

Y ahora, Cristo promete escribir sobre el Vencedor el Nombre de nuestro Dios (o sea, el Nombre Eterno de Dios), el Nombre de la Ciudad de nuestro Dios (que es el mismo Nombre de Dios), y Su Nombre Nuevo.

Y ahora, encontramos que Cristo da testimonio de que El tiene un Nombre Nuevo; ese Nombre Nuevo es el Nombre Eterno de Dios, el Nombre que El recibió cuando ascendió al Cielo victorioso y se sentó en el Trono de Dios. Así como José cuando reveló el sueño al faraón en Egipto, el faraón lo declaró segundo en su reino y le dio el anillo (por lo tanto tenía el sello para sellar), y le dio autoridad sobre todo su reino; y sin orden de José no se podía hacer nada en ese imperio o reino del faraón. O sea, que por orden de José se llevaban a cabo todas las labores de ese reino, o sea, que José vino a ser el virrey, el administrador de ese reino. No hubo nadie mayor que José sino faraón.

Y ahora, encontramos que faraón le dio un nombre nuevo: “Zafnat- panea,” y ese nombre nuevo tenía que ver con lo que José era en ese reino; y luego fue vestido como un gentil en ese reino, y fue el administrador, el primer ministro de ese reino; y todo para la preservación de la vida; sin José allí, Egipto perecería en los siete años de hambruna que vendrían a Egipto.

Y sin nuestro José, Cristo, en el Trono del Padre en el Cielo, la humanidad hubiera perecido cuando Cristo fue crucificado. Cuando Cristo fue crucificado, el juicio divino tenía que venir sobre la raza humana y comenzar la destrucción de la raza humana. Por eso Cristo dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; pero si cae en tierra y muere, mucho fruto lleva,” muchos granos de trigo, muchos hijos e hijas de Dios; porque el Grano de trigo que fue sembrado en Tierra, Jesucristo, es el Hijo de Dios; y cada simiente, cada semilla se reproduce conforme a su simiente, conforme a lo que ella es. Y si Jesucristo, el Grano de trigo, es el Hijo de Dios, se va a reproducir en hijos e hijas de Dios. Y esa es la forma en que vendrían a manifestación en esta Tierra los hijos e hijas de Dios: por medio de Jesucristo, el Grano de trigo.

Y ahora, Cristo al ascender al Cielo recibió un Nombre Nuevo, es el Nombre Eterno de Dios, Nombre de la Ciudad de nuestro Dios también, ese es el Nombre Nuevo del Señor Jesucristo. El fue adoptado, por lo tanto El recibió autoridad y poder en los Cielos y en la Tierra, y se sentó en el Trono de Dios, se sentó a la diestra de Dios; todo poder le fue dado en el Cielo y en la Tierra. “El Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,” dice San Juan, capítulo 5, versos 21 en adelante.

Y ahora, encontramos que en el Trono de Dios en el Cielo, se sentó nuestro amado Salvador Jesucristo, la primera ocasión en que un hombre se sienta en ese Trono de Dios en el Cielo, pero ese hombre se sentó con un cuerpo glorificado, y ahora ha estado haciendo Intercesión hasta que entre hasta el último de los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, que son los hijos e hijas de Dios que serían manifestados en esta Tierra.

Ahora, hemos visto todas las bendiciones que Dios colocó en Cristo, el Angel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios.

Encontramos que por medio de Cristo, el Angel del Pacto, que es el cuerpo angelical de Dios o cuerpo teofánico de Dios, Dios llevó a cabo toda la creación; y después que llevó a cabo toda la creación, luego miren lo que hizo... o sea, que llevó a cabo la creación del mundo invisible, y después llevó a cabo también la creación del mundo visible.

Pero miren, cuando llevó a cabo la creación del mundo invisible, en donde Dios se creó Su propio cuerpo teofánico, y por medio de ese cuerpo teofánico llevó a cabo la creación del mundo invisible: Angeles, Arcángeles, Querubines y Serafines. Luego, vamos a ver lo que sucedió: en Ezequiel, capítulo 38, Dios está reflejando en el rey de Tiro - en el rey de Tiro se está reflejando un arcángel, un querubín, dice... Recuerden que todo lo que habla aquí de este rey de Tiro, está reflejando al diablo y todas las cosas del diablo. Ezequiel 28, verso 1 en adelante, dice:

Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

Hijo de hombre, dí al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios;

he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto.

Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros.

Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.

Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios,

por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu sabiduría, y mancharán tu esplendor.

Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares.”

Recuerden que en este pasaje, en el rey de Tiro se está reflejando el diablo, Lucero, Luzbel, y se está reflejando también el anticristo; o sea, que habla de lo que pasó allá con la creación de Lucero, que se rebeló y vino a ser el diablo, y habla proféticamente del futuro del anticristo, en el cual estará el diablo encarnado. O sea, que habla del diablo cuando estaba en el Cielo, y del diablo cuando estaría encarnado en el anticristo, el hombre de pecado. Sigue diciendo:

¿Hablarás delante del que te mate, diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador.

De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.

Vino a mi palabra de Jehová, diciendo:

Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile...”

Ahora miren, esta destrucción y muerte del rey de Tiro, que tipifica al diablo y tipifica al hombre de pecado, al anticristo, donde estará el diablo; vean, las naciones, los diez reyes con sus naciones, que le darán su poder y su autoridad a la bestia, luego aborrecerán a la ramera y la quemarán con fuego. Ahora, continuamos viendo:

...levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura.”

Y asimismo era Lucero, y era llamado hijo de la mañana también, Lucero, ese querubín o arcángel que se rebeló en contra de Dios. Dice:

En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.”

Miren ustedes: “los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación.”

O sea, que cuando fue creado el diablo ya hubo música, había música, estaban los Angeles y Arcángeles de la creación original; pero ahora aparece luego de la creación original, aparece Dios creando al diablo, porque Dios fue el que creó al diablo.

Pero vean ustedes: toda la creación original, vean ustedes, estuvo preparada para - con música, para el momento en que Lucero, el diablo fue creado; por eso se está reflejando en el rey de Tiro. Y cuando, vean ustedes, cuando nació el rey de Tiro hubo fiesta, música y todo.

Y ahora, la creación original lo recibió con música, una gran fiesta; era el arcángel o querubín más hermoso, y tuvo una posición muy importante.

Ahora, el arcángel o querubín Lucero, recibió un poderoso ejército, una hueste grande, celestial.

Y ahora, tenemos en el Cielo la creación original, donde está Cristo, Miguel, Gabriel, y esas huestes celestiales de la creación original; y luego aparece Lucero siendo creado por Dios, y una hueste celestial también para Lucero fue creada. Lucero no es un creador, el diablo no es un creador, pero tuvo una posición muy importante en toda la creación de Dios.

Dice el Rvdo. William Branham, hablando de este arcángel Lucero; y vamos a leer algunos lugares para que tengamos un cuadro claro de ese arcángel; este arcángel o querubín tenía una posición muy, pero que muy, importante. Dice en este folleto titulado: “COMPENDIO,” o en este compendio bajo el tema: “Angeles,” dice:

El pecado no comenzó en la Tierra, el pecado comenzó en el Cielo, Lucero (o sea, Lucifer), el mismo diablo ya era una criatura condenada por razón de su desobediencia antes de llegar a la Tierra. El pecado comenzó en el Cielo, donde Dios colocó a los Angeles y demás sobre la misma base como hizo con los humanos. La ciencia, el árbol de la ciencia, el Arbol de la Vida y el árbol de la ciencia de donde el hombre podía escoger, y cuando a Lucero le fue dada la preeminencia para poder escoger, él deseaba algo mejor que lo que tenía Dios, allí comenzó el problema.”

En esta misma página 20, dice:

Recuerden, el pecado no comenzó aquí en la Tierra, el pecado comenzó en el Cielo, cuando Lucero o Lucifer llevó y se hizo, él dijo: ‘Yo quiero una denominación y hacer una cosa tremenda,’ y se fue al lado Norte y se edificó algo más grande de lo que tenía Miguel, y fue echado del Cielo.”

Vean, se fue a la parte Norte del Cielo; y por eso la bestia, el anticristo en el cual el diablo se encarnará, también estará en la parte Norte del planeta Tierra, y eso es Europa. Y ahí lo vamos a dejar, porque podríamos ir con más detalles.

Ahora vean, el trono de Satanás ha estado en medio de la raza humana: en la primera etapa del reino de los gentiles estaba allí en Babilonia, luego se fue moviendo, y de Babilonia pasó a Asia, a los medo-persa, al imperio medo-persa, luego al imperio de Grecia, y luego al imperio romano. El trono de los Césares ha sido el trono de Satanás allá en Roma.

Y ahora, ese fue el trono y reino que le ofreció el diablo a Jesús, cuando Jesús estuvo ayunando por 40 días y el diablo lo tentó ofreciéndole: entre las cosas ofreciéndole el reino o los reinos de este mundo, si postrado adoraba al diablo; y así el reino o los reinos de este mundo, que el diablo le entregaría a Cristo, tendrían como religión de ese imperio, de ese reino, la adoración satánica; por lo tanto sería religión satánica, encabezando esa religión y encabezando esa adoración, Jesús. Pero Jesús rechazó esa oferta que le hizo el diablo.

El diablo nunca ofrece nada si él no va a ser el que va a recibir los beneficios; el diablo siempre ha querido ser Dios, por lo tanto él quería ser Dios, él es el dios de este mundo, él es el dios de las tinieblas.

Y ahora, él quería establecer para toda la eternidad su reino, pero el reino de Lucero, de Satanás, es temporal, temporero; él ha estado reinando en este planeta Tierra, los reinos de este mundo le pertenecen; pero él perderá ese dominio cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo, y Cristo se levante del Trono del Padre, tome el Título de Propiedad, y así tome Su gran Poder y haga Su Obra de Reclamo, resucite a los muertos en Cristo, a nosotros nos transforme, y entonces comience... y llame a los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, y entonces luego comience el juicio divino, la ira de Dios siendo derramada sobre el reino del maligno, del diablo, hasta que sea destruido el reino del anticristo en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, como vio el rey Nabucodonosor y el Profeta Daniel, en Daniel, capítulo 2, versos 30 al 45.

Y la Piedra que hiere ese imperio en los pies de hierro y de barro cocido es Cristo, la Piedra no cortada de manos en Su Segunda Venida, hiere el reino del anticristo en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Ahora, podemos ver que el trono del anticristo, del hombre de pecado, estará ¿dónde? En el Norte, en Europa, allá en Roma; y el diablo estará encarnado en el hombre de pecado, el anticristo sentado en ese trono, que es el mismo trono de los Césares, otorgado por la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, el cual le da su poder y su autoridad a la bestia, y su trono también.

Ahora, hemos visto cómo surgió Satanás: en Lucero, que es el querubín y el arcángel que se convierte en Satanás, en el diablo, al rebelarse en contra de Dios; en ese querubín llamado Lucero, colocó Dios las tinieblas.

Ahora, encontramos que él era perfecto hasta que se halló en él maldad, y de ahí en adelante encontramos todo lo negativo en Lucero, convertido en Satanás, en el diablo.

Y ahora, podemos ver que Lucero era un personaje muy importante en el Cielo, pero perdió esa bendición. Miren lo que dice el Rvdo. William Branham en la página 17 de este folleto, este compendio que tiene por tema: “Angeles,” página 17, dice:

Vean, Satanás fue el arcángel original de Dios, él antes vivía en los Cielos, en un tiempo era la persona más importante en los Cielos a parte de Dios, él era el ser que Dios tenía allí a su diestra para compañerismo; y luego se enorgulleció en su corazón.”

Ahora, podemos ver que Dios tenía a Cristo y a Lucero allí.

Y ahora, Lucero quiso tener un reino mejor, más hermoso, más importante que el Reino de Cristo, más importante que el Reino de Dios; quiso ser semejante al Altísimo, y poner su trono entre las estrellas de Dios, y se mudó al Norte del Cielo. Por eso en la Tierra también busca el Norte.

Ahora, Satanás, el cual fue Lucero, vean lo importante que era en el Cielo.

Ahora, en el Cielo hay Angeles, Querubines y Serafines, que son cuerpos parecidos a nuestros cuerpos pero de otra dimensión; y en el Cielo encontramos que hay cuerpos teofánicos, cuerpos angelicales de personas, de seres humanos, esos son los cuerpos teofánicos nuestros, o sea, espíritus teofánicos.

Ahora, en el Programa Divino encontramos al cuerpo teofánico de Cristo, el espíritu teofánico, que es un cuerpo parecido a nuestro cuerpo, llamado el Angel del Pacto, Angel de Jehová, ese es un espíritu de un Profeta, del Profeta llamado Jesús, nuestro Salvador.

El Angel de Jehová, el Angel del Pacto que libertó al pueblo hebreo, es nuestro amado Señor Jesucristo, El fue el que le dio las leyes allá en el Monte Sinaí, porque la Ley fue dada por comisión de Angeles.

El Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el cual es Cristo, fue el que le dio al pueblo hebreo las leyes, y le dio allá un pacto al pueblo hebreo; pero cuando se hizo carne vino para darle un Nuevo Pacto bajo una nueva dispensación, y colocar bajo la Sangre de un Nuevo Pacto a todos los creyentes.

Y ahora, es el Angel del Pacto, el Angel de Jehová, el que tiene el Nombre de Dios y el que se hace carne en medio del pueblo hebreo, y el que recibe todo poder y autoridad en el Cielo y en la Tierra; era nada menos que un espíritu de Profeta, el espíritu teofánico, cuerpo teofánico de nuestro amado Señor Jesucristo. Por eso: “antes que Abraham fuese, Yo Soy,” dijo Jesucristo nuestro Salvador, hablando Cristo de Sí mismo, hablando de Sí mismo en y de Su cuerpo teofánico.

Ahora, encontramos que en la creación original están los Angeles y Querubines y todas estas huestes celestiales, las cuales están en la creación original.

En el Programa Divino está Dios tener espíritus, cuerpos teofánicos de seres humanos, para que se hagan carne en este planeta Tierra; y encontramos que cuando Dios dice que creó a Adán, cuando dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza,” y creó Dios al hombre conforme a Su imagen... vamos a ver en el capítulo 1, versos 26 al 27 del Génesis:

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

Y ahora, encontramos que Dios coloca el alma de Adán en un cuerpo teofánico, en un cuerpo angelical, y viene a ser un espíritu de Profeta que se haría carne en la Tierra; y luego... y vean, y recibió la bendición de Dios; es en ese cuerpo teofánico que se recibe la bendición de Dios.

Cuando la persona cree en Cristo, lo recibe como su Salvador, lava sus pecados en la Sangre de Cristo, es bautizado en Su Nombre y recibe el Espíritu Santo, ha nacido de nuevo y ha recibido un cuerpo teofánico y ha recibido la bendición de Dios; es ahí donde se recibe la bendición de Dios. Y ahora, Adán estando en el cuerpo teofánico recibe la bendición de Dios.

Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

Y ahora, se encuentra Adán con espíritu femenino y masculino, estaban en él ambos espíritus; varón y hembra creó Dios al hombre.

Y luego, cuando en el capítulo 2, verso 7, Dios va a traer en forma visible al ser humano en esta Tierra, porque antes de eso estaba en su cuerpo teofánico, y en forma de luz aparecía en medio de toda la creación aquí en la Tierra y guiaba a los animales y a las aves, y a los peces, a los reptiles, así por el estilo, pero era un hombre de la sexta dimensión. Pero al aparecer en esta Tierra, siendo un cuerpo de luz, un cuerpo angelical, se veía en forma de luz a la vista humana.

Y ahora, Dios lo va a traer en forma tangible, en forma de carne, y del polvo de la Tierra le va a formar, a crear un cuerpo físico, porque el ser humano estaba en alma y espíritu, pero le faltaba estar en cuerpo de carne también.

Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente (un ser viviente, un alma viviente en esta Tierra en un cuerpo de carne).”

Y ahora, el hombre está en cuerpo, espíritu y alma; el alma es lo más importante, el alma de los hijos de Dios es la Simiente de Dios, la descendencia de Dios.

Y ahora, dice:

Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.”

¿Para qué? Para labrar el Huerto del Edén; porque estando en cuerpo teofánico Adán no podía trabajar en el Huerto del Edén, no podía comer de los frutos del Huerto, pero ahora cuando Dios lo coloca en un cuerpo de carne creado del polvo de la Tierra, ahora puede trabajar y puede comer de los frutos del campo.

Encontramos que estando Dios en Su cuerpo teofánico no puede comer, pero cuando se materializó delante de Abraham en el capítulo 18 del Génesis, y se materializaron también Gabriel y Miguel, Dios les creó para Gabriel y Miguel un cuerpo a cada uno del polvo de la tierra, y para Sí mismo se creó un cuerpo del polvo de la Tierra, se materializaron en carne y entonces visitaron a Abraham y comieron con Abraham; y luego los Arcángeles Gabriel y Miguel fueron a Sodoma y Gomorra. Esos son los Arcángeles principales de Dios. Ya Lucero, ese otro arcángel, por cuanto se rebeló en contra de Dios, perdió la bendición de Dios.

Ahora, él fue un arcángel muy importante y tenía una posición muy grande en los Cielos.

Ahora, el arcángel o querubín Lucero, vean ustedes, tenía a su cargo una tercera parte de las huestes celestiales que viene a ser su ejército, los cuales se rebelaron junto a él en contra de Dios.

Dios en Su Programa se haría carne, se haría hombre, vean ustedes, y para eso tenía que primero hacerse un cuerpo teofánico y después se haría un cuerpo de carne. Dios también a todos esos atributos divinos, esas almas de Dios, hijos e hijas de Dios, los haría carne, les daría un cuerpo de carne, también les daría un cuerpo espiritual teofánico; y Lucero, el diablo, tenía una parte importante, Lucero tenía que ver con la raza de la serpiente, por eso ustedes encuentran que en Apocalipsis, capítulo 12, es identificado Lucero, Satanás o el diablo, como la serpiente antigua que se llama diablo y Satanás.

Y ahora, Lucero, que vino a ser el diablo y Satanás, era la cabeza de la raza de la serpiente; la raza de la serpiente es la raza animal más cercana al ser humano, que está entre el chimpancé y el ser humano.

El diablo, por cuanto no es un creador, no podía crearse para sí mismo un cuerpo humano, y él entró en la serpiente allá en el Huerto del Edén, que era el líder de toda esa raza de la serpiente, entró en esa serpiente, y por medio de esa serpiente engañó a Eva.

La raza de la serpiente no tenía alma porque es raza animal, pero tenía lugar para el alma, y en ese lugar fue que el diablo se metió.

Y ahora, esos espíritus que les correspondía hacerse carne en esa raza de la serpiente, es el ejército del maligno, del diablo, son los ángeles caídos juntamente con el diablo, ese querubín o arcángel caído.

Vean, se hizo carne Lucero, el diablo, en la serpiente antigua; fue por medio de la serpiente antigua que el diablo estuvo manifestado en carne aquí en la Tierra. Pero así como se rebeló en el Cielo, vean ustedes, se rebeló en la Tierra en contra de Dios y Su Programa con el ser humano. El Programa de Dios con el ser humano, vean ustedes, fue interrumpido por el diablo, pues se rebeló en contra de Dios y de la raza humana, se rebeló el diablo, se levantó en contra del Programa de Dios.

Ahora, miren cómo encontramos a Lucero, el diablo, la serpiente antigua en el Cielo rebelándose en contra de Dios, y luego en la Tierra en la serpiente rebelándose en contra de Dios otra vez, aquí en la Tierra.

Y ahora, la raza de la serpiente, que es el eslabón perdido que la ciencia busca, es esa creación que hay entre el animal, la raza animal y el ser humano. Así como en el Cielo, aquí en la Tierra el diablo se rebeló, y por eso es identificado como la serpiente antigua, que se llama el diablo y Satanás. El será derrotado conforme a Apocalipsis, capítulo 12, como fue derrotado en el Cielo, Cristo lo derrotó en la Cruz del Calvario, y lo derrotará en este tiempo final.

¿Cómo derrotará Cristo al diablo en este tiempo final? Cristo derrotando al anticristo, el hombre de pecado, habrá derrotado al diablo, porque el diablo estará encarnado en el anticristo, el hombre de pecado, el hijo de perdición, así como estuvo encarnado el diablo en la serpiente allá en el Huerto del Edén, y así como se hizo carne en Judas Iscariote.

Ahora, tenemos a través de la historia bíblica personajes en los cuales el diablo se manifestó parcialmente, y tenemos a Caín, también tenemos a Cam o Sham, tenemos también a Cus, tenemos también a Nimrod, tenemos también al faraón de Egipto. Todos ellos han sido los representantes del diablo aquí en la Tierra. Tenemos también al rey Nabucodonosor y a los diferentes emperadores o reyes del reino de los gentiles, y el último representante del diablo aquí en la Tierra será el hombre de pecado, el anticristo, la bestia, en el cual estará el diablo encarnado, y estará gobernando por medio del anticristo, del hombre de pecado, estará gobernando el reino de los gentiles, en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido.

Por lo tanto el anticristo, el hombre de pecado, el hijo de perdición, no será otra cosa sino uno perteneciente a la simiente de la serpiente en su espíritu y en su alma.

Y ahora, Cristo dice en San Mateo, capítulo 15, verso 13:

Toda planta que no plantó mi Padre celestial (será desarraigada y echada al fuego), será desarraigada.”

Y en la parábola del trigo y de la cizaña, en el capítulo 13 de San Mateo, verso 30 al 43, dice que el campo es el mundo, dice que el que siembra buena semilla es el Hijo del Hombre, dice que la buena semilla, el trigo son los hijos del Reino (o sea, los hijos de Dios); y dice que la cizaña son los hijos del malo (o sea, los hijos del diablo), y el que sembró la cizaña Cristo dice que es el diablo.

La cizaña es la descendencia del diablo, los hijos del diablo, los hijos de las tinieblas, por lo tanto tendrán ellos un espíritu de ese ejército de Lucero, de Satanás. Y todo ser humano que nace en esta Tierra obtiene un espíritu del mundo, de la quinta dimensión, de ese ejército de Lucero, y por eso se requiere el nuevo nacimiento: para así obtener un cambio, una transformación interior, y obtener un espíritu del Cielo de parte de Cristo, que es un cuerpo teofánico, un cuerpo teofánico, cuerpo angelical de la sexta dimensión, y entonces pertenecer al ejército de Jesucristo, ese ejército que viene con El en Apocalipsis, capítulo 19, verso 11 al 21, y vienen en caballos blancos con Cristo, el cual viene en un Caballo Blanco y tiene por Nombre “El Verbo de Dios,” y los ejércitos celestiales le siguen en caballos blancos; y tiene escrito en Su muslo y en Su vestidura: “Rey de reyes y Señor de señores.” Esa es la Segunda Venida de Cristo con Su Iglesia, con Su Ejército Celestial.

Vean cómo el Ejército Celestial de Cristo se ha estado materializando aquí en la Tierra, por medio del nuevo nacimiento se va materializando el Ejército Celestial de Cristo, se materializan aquí en la Tierra en carne humana, y luego obtendrán una transformación para obtener el cuerpo glorificado, igual al cuerpo glorificado de nuestro amado Salvador Jesucristo.

Ahora, hemos visto a Dios, hemos visto también la creación, hemos visto hasta la caída del ser humano, y hemos visto la restauración, cómo Dios va restaurando a toda Simiente de Dios, todo descendiente de Dios; porque lo único que puede ser restaurado a la Vida eterna es lo que está en la creación original.

Los únicos que pueden ser restaurados a la Vida eterna son los que han venido de la Vida eterna, los que estaban en Dios eternamente. Redimir significa: “Volver al lugar de origen, ser restaurado al lugar original.” Y la Redención que Cristo lleva a cabo es la restauración de cada alma de Dios a la Vida eterna.

Con la caída del ser humano en el Huerto del Edén, encontramos que se perdió toda alma de Dios, aparece en esta Tierra perdido en el reino de las tinieblas; pero Cristo nos redime, nos vuelve a Dios, nos reconcilia con Dios y nos restaura a la Vida eterna. Para eso ha venido el Hijo de Dios: para salvar lo que se había perdido, todas esas almas de Dios que estaban con Dios, como atributos de Dios en Dios eternamente, serían perdidas, pero serían redimidas y restauradas a la Vida eterna, para eso ha venido Jesucristo nuestro Salvador. Dios se hizo carne, se hizo hombre para buscar Sus hijos, Sus ovejas, y darles Vida eterna.

Hemos visto quién es Dios, lo hemos visto desde antes de la creación cómo era, solamente existía El, pero en El estaban Sus atributos: todos nosotros, todo lo que surgiría en la creación original.

Y ahora, sabiendo que estábamos en El desde antes de la fundación del mundo, pues nuestros nombres están escritos en el Cielo desde antes de la fundación del mundo, en el Libro de la Vida del Cordero.

En la carta de San Pablo a los Hebreos es dicho en el capítulo 12, versos 22 al 23:

Sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles,

a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos.”

¿Dónde están inscritos los Primogénitos de Dios? En el Cielo, ¿dónde? En el Libro de la Vida del Cordero; esos son los que componen la congregación de los Primogénitos de Dios, componen la congregación de la Iglesia del Señor Jesucristo.

La Iglesia del Señor Jesucristo es la congregación de los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales han sido restaurados cada uno en el tiempo que le ha tocado vivir, en la etapa, en la edad correspondiente a su tiempo. Y para el llamado de esas almas de Dios, Cristo en Espíritu Santo ha venido manifestado en cada Angel Mensajero, llamando y juntando a Sus escogidos en cada edad, y eso ha sido la Voz de Cristo, la Trompeta sonando en cada edad, llamando y juntando a los escogidos de cada edad.

Y para este tiempo final con la Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, conforme a San Mateo, capítulo 24, verso 31, donde dice:

Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos (son llamados con esa Gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino, que gira alrededor... que revela el misterio del Séptimo Sello, el misterio de la Segunda Venida de Cristo).”

Gira alrededor de la Segunda Venida de Cristo esa Trompeta Final, el Evangelio del Reino con ese Mensaje siendo predicado, son llamados y juntados todos los escogidos de Dios del Día Postrero, en la etapa de la Edad de la Piedra Angular, en el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo; y así son restaurados espiritualmente, y luego seremos restaurados físicamente a la Vida eterna, al recibir un cuerpo glorificado en este tiempo final, cuando El nos dé ese cuerpo glorificado, lo cual estamos esperando muy pronto.

Estamos esperando ese cuerpo glorificado en este primer siglo, en este siglo XXI; esperamos que antes que termine este siglo XXI todos los escogidos de Dios, los miembros del Cuerpo Místico de Cristo tengan su cuerpo glorificado; y aún más: estamos esperando que sea en la primera Hora del Día Postrero, que son los primeros 41 años con 8 meses del Milenio Tercero de Cristo hacia acá que ha comenzado, que también es el Séptimo Milenio.

En los primeros 41 años con ocho 8 meses esperamos que los muertos en Cristo resuciten y nosotros los que vivimos seamos transformados, y todos tengamos el cuerpo glorificado, porque los muertos en Cristo resucitarán en cuerpos glorificados; y así serán restaurados los santos de las edades pasadas a la Vida eterna físicamente, con cuerpos eternos, y nosotros también seremos restaurados, los que permanezcamos vivos hasta que los muertos en Cristo resuciten; y eso será cuando Cristo llame y junte en Su Cuerpo Místico de creyentes hasta el último de Sus escogidos, cuando se complete el Cuerpo Místico de Cristo, lo cual ocurrirá en la Edad de la Piedra Angular, entonces habrá terminado Cristo Su Obra de Intercesión en el Cielo, se levantará del Trono del Padre, y resucitará a los muertos en Cristo en Su Obra de Reclamo y nos transformará a nosotros los que vivimos.

Ahora, todo esto corresponde a la Obra de Restauración de los hijos de Dios a la Vida eterna. Cuando se requirió de parte de Dios un Redentor, un pariente redentor que muriera, el diablo tenía derecho a ser pariente redentor, pero no quiso redimir. Eso está reflejado en la historia de Rut (Rut, Noemí y Booz). Por eso Booz le dijo a Rut: “Yo voy a la puerta allá, a los jueces, y voy a estar allá y voy a pedir que un pariente que tiene derecho a ser redentor (redimir), hable y diga si él va a redimir.” Un pariente redentor, uno que tenía el derecho primero que Booz; y Booz lo llamó y le dijo que si quería redimir a Noemí y su propiedad, su herencia, y él dijo: “Sí.” Y entonces Booz le dijo: “También tienes que tomar por esposa a Rut, la moabita gentil, la cual es la yerna de Noemí.” Entonces cuando le dijo así Booz, el hombre dijo: “No, no voy, no puedo redimir, no redimo para que no se dañe mi herencia.”

Y miren ustedes, el diablo tenía derecho, pero el diablo es tan malo que él no desea que el ser humano sea redimido, no desea que el ser humano vuelva a la Vida eterna, y no redimió. Pero Cristo sí redimió.

Booz entonces dijo: “Si tú no redimes, yo tomo el derecho para redimir,” porque el segundo que podía redimir era Booz, porque era pariente redentor, era de la familia del esposo de Nohemí. Y Booz le dijo: “Yo voy a redimir entonces, voy a redimir a Noemí y su herencia, y también tomaré a su nuera Rut por esposa.”

El pariente de Booz y del esposo de Noemí, que no quiso redimir, tuvo que quitarse el zapato y darlo a Booz en testimonio de que él no redimía y le daba el derecho a Booz de redimir, si quería redimir, y Booz aprovechó ese derecho. Y el pariente redentor que no quiso redimir, se quedó sin la herencia de Noemí, y sin Noemí y sin Rut, la gentil moabita. Y el diablo para redimir tenía que hacerse carne, pero el diablo no redimió.

Ahora, encontramos que el diablo al no redimir pierde la herencia de Dios, que es la herencia del esposo de Noemí que estaba en la tierra de Israel, y por consiguiente también perdió a Noemí que representa al pueblo hebreo, y perdió a Rut que representa la Iglesia del Señor Jesucristo. El diablo se ha quedado sin nada, no tiene nada aquí en la Tierra para seguir existiendo y seguir viviendo en este planeta Tierra en el Reino Milenial; por lo tanto será atado con cadenas y echado en el abismo, porque Cristo tiene las llaves del infierno y de la muerte, y va a atar al diablo en el abismo.

Apocalipsis, capítulo 20, verso 1 en adelante, dice:

Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano.

Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás (vean, aquí también nuevamente dice que el diablo es la serpiente antigua)... que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años;

y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

Cuando el Rvdo. William Branham vio una serpiente que estaba persiguiendo a un amigo suyo (esto fue en visión o en sueño), le fue dicho al Hno. Branham: “Te ha sido dado poder para atar y desatar.” Y habló la palabra contra la serpiente que estaba persiguiendo a este amigo suyo, por lo tanto tenía que ser uno que vendría después de él. Y cuando habló esa palabra, diciendo: “Yo te ato en el Nombre del Señor;” se convirtió la serpiente, dio una vuelta, se enroscó y votó humo azul y se convirtió como en un jarro con un mango de vidrio, un jarro de vidrio con un mango, o un mango de un jarro de vidrio.

Y luego, que le había sido dicho: “Te ha sido dado poder para atar,” y la ató, ató la serpiente. luego le fue dicho también: “Te ha sido dado poder para desatar.” Y entonces dijo: “Yo te desato en el Nombre del Señor;” y ese mango de vidrio de jarro, en lo cual se había convertido aquella serpiente, volvió a convertirse en una serpiente.

En cuanto al Programa de Dios y en cosas de Dios, vean la Vara de Moisés, Dios le dijo: “Tírala y se convertirá en una serpiente;” la tiró al piso, se convirtió en serpiente, luego la tomó y se convirtió en vara de nuevo; así lo hizo Moisés allá en el Sinaí, y luego lo hizo frente al faraón.

Y ahora, cuando este jarro o este mango de jarro de vidrio, que es la serpiente convertida en vidrio, en la forma de un mango de un jarro de vidrio, cuando el Hno. Branham en el sueño o visión dice: “Yo te desato en el Nombre del Señor,” vuelve a convertirse en una serpiente, y entonces el Hno. Branham rápidamente dice: “Yo te ato en el Nombre del Señor;” la ató rápidamente de nuevo, y votó humo azul y se convirtió de nuevo en un mango de vidrio de jarro, como de un jarro de vidrio.

Y ahora miren, aquí Cristo, el Angel que desciende del Cielo con las llaves del abismo y una cadena en la mano, dice que prendió la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años:

Y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo.”

Ahora, vamos a tener un Reino Milenial sin el diablo en la Tierra engañando a la gente; por lo tanto no habrá engaño en la Tierra, solamente existirá la verdad pura, y todos entonces conocerán a Dios verdaderamente, porque como las aguas cubren el mar, así la Tierra será llena del conocimiento de la Gloria de Jehová.

Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.” (Habacuc, capítulo 2, verso 14, e Isaías, capítulo 11, verso 9).

Eso es para el Reino Milenial, donde por medio del Evangelio del Reino siendo predicado, la humanidad obtendrá el conocimiento de Dios y de todo el Programa de Dios, y se llevará a cabo en esta Tierra la voluntad de Dios en cumplimiento a la petición de Cristo en la oración que le enseñó a Sus discípulos, del Padre nuestro, cuando dijo:

Venga tu reino.

Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” [Nota - San Mateo 6:10].

En el Reino Milenial de Cristo gobernando desde el Trono de David, sobre el pueblo hebreo y sobre todas las naciones, se hará la voluntad de Dios aquí en la Tierra, será un Nuevo Reino; ya el reino de los gentiles no existirá, porque el reino de los gentiles termina en la etapa de los pies de hierro y de barro cocido, cuando la Piedra no cortada de manos hiere los pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuza como vaso de alfarero; son desmenuzados como vaso de alfarero, y se los lleva el viento, son llevados por el viento, como el viento se lleva la paja en el tiempo de la cosecha, que es el tiempo del verano.

Ahora, tenemos al diablo atado por mil años, pero miren acá:

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.

Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.

Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.”

La segunda muerte es el lago de fuego donde será echado el anticristo, el falso profeta, la bestia, el hombre de pecado, y también será echado el diablo y todos los que siguieron al diablo, y todos los que no estén escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida, serán echados en el lago de fuego; y todos los que en el juicio final salgan culpables, serán echados en el lago de fuego.

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,

y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra.”

¿Ven? El ha estado engañando a las naciones desde la caída del ser humano en el Huerto del Edén, y ha continuado engañando a las naciones, pero en el Reino Milenial no estará suelto para engañar a las naciones. Pero luego del Reino Milenial será suelto y volverá a engañar a las naciones, porque habrá la resurrección (la segunda resurrección), para presentarse ante el Trono de Dios para ser juzgados los que no tuvieron parte en la primera resurrección.

En la primera resurrección tienen parte los santos del Antiguo Testamento y los santos del Nuevo Testamento; los santos del Nuevo Testamento son los miembros de la Iglesia de Jesucristo, y también los ciento cuarenta y cuatro mil tienen parte en la primera resurrección, por eso resucitarán al final de la gran tribulación y entrarán al Reino Milenial.

Pero los escogidos de la Iglesia resucitan antes de comenzar la gran tribulación; y los que vivimos seremos transformados, los que permanezcamos vivos hasta ese momento; y los santos del Antiguo Testamento son los santos que resucitaron con Cristo cuando Cristo resucitó, los cuales ascendieron con El al Cielo.

Y ahora, los que resucitan en la segunda resurrección, encontramos que será al final del Reino Milenial, y el diablo que estaba atado, será desatado, suelto. Y el diablo al ser suelto saldrá para engañar a las naciones, todas esas personas que resucitarán en cuerpos físicos de nuevo, en el cuerpo que tuvieron, serán engañados de nuevo y van a formar enseguida naciones, eso va a ser en un corto lapso de tiempo, no sabemos cuántos días, meses o años; hay un lapso de tiempo ahí, porque el juicio final va a ser también tomando el tiempo correspondiente. Ahora vean, dice:

Y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar.”

Esta es la última batalla que se llevará a cabo, es la última rebelión del diablo; vean, el diablo desde su primer rebelión ha estado llevando a cabo rebeliones en contra de Dios, y esta será la última rebelión del diablo. Vean, el diablo no se arregla, sigue siendo un engañador, sigue siendo un enemigo de Dios, que se rebela siempre en contra de Dios.

Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada.”

Y eso es: rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada, o sea, Jerusalén, donde estará el Trono de Dios, que es el Trono de Cristo, el cual es el Trono de David, sobre el cual Cristo estará sentado y estará gobernando sobre Israel y sobre todas las naciones, porque los reinos de este mundo serán de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, aquí el diablo tratará de dar un golpe de estado a Cristo y Su Reino. Pero miren: “Y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió.”

¿Ven? Lo mismo que hizo nuestro Hno. Branham cuando luego desató a la serpiente, la desató de un mango de cristal a una serpiente de nuevo, y luego rápidamente la ató de nuevo, antes de que hiciera daño, antes de que hiciera daño al Profeta o al amigo del Profeta.

Y ahora, antes de que haga daño a la ciudad amada, Jerusalén y a Cristo y Su Reino y el campamento de los santos, vean ustedes, desciende fuego del Cielo y los consume a todos.

Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre (y ahora, no fue atado en el abismo, sino que fue echado al lago de fuego ya para ser destruido), donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.”

Esto es hasta que dejen de existir. Ahí también serán echados todos los que no tengan sus nombres escritos en el Libro de la Vida, y todos los que salgan culpables en ese juicio final.

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”

Y eso será el final para esas personas que son lanzadas al lago de fuego, es el final también para el anticristo, el hombre de pecado que fue lanzado en el lago de fuego antes de comenzar el Reino Milenial (o sea, al final de la gran tribulación); y es lanzado al lago de fuego también el diablo, y ahí será el fin para todas esas personas que serán lanzadas en ese lago de fuego; ahí son lanzados también los ángeles que se rebelaron en contra de Dios en unión al diablo.

Y ahora, podemos ver lo que será el fin del mal: será en el lago de fuego; y la muerte y el Hades, la quinta dimensión, el infierno, el abismo y todo fue lanzado ¿dónde? En el lago de fuego, para después de cierto tiempo (que pueden ser años o millones de años) desaparecer todo el mal. La Tierra será purificada, y luego comenzará la eternidad en este planeta Tierra; pero ya los escogidos son eternos, porque vienen de la eternidad, que reciben un cuerpo teofánico eterno y luego recibirán cuerpo físico, eterno y glorificado también; pero el planeta Tierra entrará a eternidad después del juicio final y después que la Tierra pase por ese bautismo de fuego, y será habitada nuevamente por seres eternos.

Ahora, podemos ver a DIOS, LA CREACION, LA CAIDA Y LA RESTAURACION.

En la restauración encontramos que todo vendrá a eternidad, pero con cuerpos eternos; y no habrá más memoria de lo que pasó, o sea, Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos; y lo que hayamos sufrido en estos cuerpos mortales no es de comparar con lo que disfrutaremos en el cuerpo eterno, inmortal, incorruptible para toda la eternidad. Por lo tanto, comprendemos que nuestra etapa en este cuerpo mortal es temporal y tiene un propósito, y es una experiencia única la que nosotros estamos pasando en este cuerpo mortal, corruptible y temporal.

Aproveche su estadía en esta Tierra en este cuerpo mortal, para servir a Dios en el Reino de nuestro amado Señor Jesucristo, al cual hemos sido trasladados por nuestro amado Señor Jesucristo.

Y para finalizar: Colosenses 1, verso 12 en adelante:

Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;

el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación.”

Y nosotros somos los Primogénitos y por consiguiente la continuación de esa creación original, de esa creación que comenzó con nuestro amado Señor Jesucristo.

Hemos visto el misterio del diablo y la posición que él tuvo, la cual perdió, y cuál es su estatus desde que cayó de esa bendición, y cuál es y cuál será su futuro: la desaparición en el lago de fuego.

Ahora, todavía hay más misterio en cuanto a Dios, en cuanto a Cristo; en cuanto al diablo hay más misterio todavía, pero gradualmente Dios nos estará dando más conocimiento.

También hay un misterio grande en cuanto al Arcángel Gabriel, y es un misterio de bendición para todo el pueblo de Dios del pasado, del presente y del futuro.

Creo que hemos cubierto estos temas o sub-temas en este tema: “DIOS, LA CREACION, LA CAIDA Y LA RESTAURACION.”

Lo único que nos falta es el resumen, lo tendremos en la próxima actividad, en donde yo espero que Dios nos permita ver muchas cosas; si se nos han pasado por alto o si no las hemos hablado, espero que Dios nos permita escucharlas y las podamos entender con Su ayuda.

Recuerden: estamos del lado de la bendición, estamos del lado de Cristo, y en Cristo Dios colocó todas las bendiciones del Cielo.

Así que, adelante sirviendo a Cristo nuestro amado Salvador, El nos ha redimido, nos ha restaurado a Dios, nos ha reconciliado con Dios.

Que las bendiciones de Dios en Cristo y a través de Cristo para Sus hijos, sean sobre cada uno de ustedes y sobre mí también, y nos llene del conocimiento de Su Programa, nos abra el entendimiento de nuestra alma y de nuestro espíritu y de todo nuestro ser, para entender todo el Programa Divino, y nos prepare, y pronto se complete el número de los escogidos de Dios, y pronto Cristo se levante del Trono del Padre, tome el Título de Propiedad, haga Su Obra de Reclamo, resucite a los muertos en Cristo y nos transforme a nosotros los que vivimos, y nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo, nuestro Salvador. Amén y amén.

Ha sido una bendición grande para mí en esta ocasión poder hablar todas estas cosas de parte de Dios para ustedes, y ya en la próxima actividad, que será dentro de una hora o dentro de hora y media, a las 3:00 ó 3:30. ¿Qué hora tenemos? No son las 2:00 todavía, 1:15 (una y cuarto) todavía, dos menos cuarto. Así que, de 3:00 a 3:30 estaremos de nuevo aquí, para continuar viendo todos estos misterios en este resumen, donde estaremos dando un repaso lo más rápido posible, acerca de todo lo que hemos hablado en esta ocasión.

En ese resumen, pues yo espero que cosas que no pude hablar todavía, las pueda hablar en ese resumen.

Bueno, que Dios les continúe bendiciendo a todos, que Dios les guarde; y el cántico y luego Félix continuará, puede Félix ya estar aquí para también estar con el cántico y cantando, y todos también pueden acompañar a Félix en este cántico que está grabado, el cual nos habla de Jesucristo, el Hombre que nos transformó.

Bueno, el Hombre que nos transformó, el cual cada día vamos conociendo mucho mejor.

DIOS, LA CREACION, LA CAIDA Y LA RESTAURACION.”

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