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Muy buenos días, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través de Internet.

Que las bendiciones de Jesucristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y en esta ocasión nos hable directamente a nuestra alma, nos abra las Escrituras y el entendimiento para poder comprender. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Para esta ocasión leemos en el Génesis, capítulo 7, versos 1 en adelante, donde nos dice:

Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación.

De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra.

También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra.

Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice.

E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.

Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.

Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.

De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,

de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.

Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.

El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,

y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.

En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca;

ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie.

Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.

Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.

Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra.

Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas.

Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “ENTRANDO A TIEMPO AL ARCA DE SALVACION.”

Este pasaje de Noé y del diluvio es muy importante, tan importante que el mismo Señor Jesucristo, nuestro Salvador, lo menciona, y nos dice en San Mateo, capítulo 24, versos 37 en adelante:

Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.

Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca,

y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre.”

Cristo hace referencia a los días de Noé y del diluvio, y señala que así será el día o el tiempo en que el Hijo del Hombre vendrá; por lo tanto la Venida del Hijo del Hombre está representada, tipificada en Noé, y el juicio divino que vendrá (llamado el juicio de la gran tribulación) está representado en el diluvio. Allá fue un diluvio de agua, para el tiempo de la gran tribulación será un diluvio de fuego, fuego atómico, volcánico y cualquier otro fuego que se desate en la gran tribulación, incluyendo el del sol, el cual pasará más directamente al planeta Tierra y quemará muchas, muchas personas en diferentes naciones.

Ahora, es muy importante ver que en los días de Noé vino el juicio de Dios, pero antes fue anunciado por Noé. Para este tiempo final en donde Jesucristo señala que como fue en los días de Noé será la Venida del Hijo del Hombre, para este tiempo final el juicio de Dios también vendrá; pero la Venida del Hijo del Hombre será de bendición para los escogidos de Dios, porque con la Venida del Hijo del Hombre los escogidos en este tiempo final serán llamados, juntados, y preparados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Ahora, ¿cómo escaparemos nosotros de los juicios de la gran tribulación que vendrán sobre la Tierra como vino el diluvio en el tiempo de Noé? Así como para escapar del diluvio en aquellos tiempos tuvo que entrar Noé con su familia, y también animales y aves y reptiles, para poder ser salvos del juicio del diluvio que vendría sobre la Tierra.

Ahora, Dios ha señalado que para el Día Postrero vendrá el juicio divino sobre la raza humana. Así como para el tiempo de Noé estaba llegando a su final la Dispensación de la Conciencia, y estaba entrelazándose una nueva dispensación: la Dispensación del Gobierno Humano, en este tiempo final se estaría entrelazando una nueva dispensación: la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia que está llegando a su final.

Y ahora, antes de que comiencen los juicios divinos de la gran tribulación sobre la Tierra, tienen que entrar al Arca de Salvación todos los que están escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, para Cristo levantarse del Trono del Padre, tomar el Título de Propiedad, abrirlo en el Cielo y reclamar Su herencia, reclamar todo los que El ha redimido con Su Sangre Preciosa.

Y así como no podía venir el diluvio hasta que Noé y su familia estuvieran dentro del arca de salvación que había construido Noé, conforme al diseño que Dios le dio; ahora, hasta que haya entrado hasta el último escogido de Dios en el Arca de Salvación, que es Cristo, hasta que haya entrado hasta el último escogido de Dios del Día Postrero, del grupo de Noé del tiempo final, que es el Angel del Señor Jesucristo, no puede venir el juicio de la gran tribulación.

Ahora, el Arca de Salvación es Cristo; y por cuanto Cristo, el Grano de trigo que fue sembrado en Tierra, nació en la forma de Su Iglesia, ahora, cuando entramos a Cristo, el Arca de Salvación, al recibirlo como nuestro Salvador, lavar nuestros pecados en Su Sangre, ser bautizados en Su Nombre y recibir Su Espíritu Santo, nacemos en el Reino de Dios o Reino de los Cielos, que es el Reino de Jesucristo, y así nacemos en la Iglesia del Señor Jesucristo, venimos a formar parte de ese Cuerpo Místico de creyentes de Jesucristo.

El Apóstol San Pablo hablándonos de la Iglesia del Señor Jesucristo como la Casa de Dios, dice en Hebreos, capítulo 3, verso 5 en adelante, dice (5 al 6 de Hebreos, capítulo 3):

Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;

pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”

Y ahora, ‘Cristo como Hijo sobre Su Casa;’ la Casa del Señor Jesucristo somos nosotros, porque somos miembros de Su Iglesia que es Su Cuerpo Místico de creyentes.

Y ahora, toda persona que recibe a Cristo como su Salvador, lava sus pecados en la Sangre de Cristo, es bautizado en Su Nombre y recibe el Espíritu Santo, ha obtenido el nuevo nacimiento y ha nacido así en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, ese es el Cuerpo Místico del Señor Jesucristo; y la persona ha sido sellada con el Sello del Dios Vivo que es el Espíritu Santo.

Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Efesios, capítulo 4, verso 30).

Todas las personas que han nacido de nuevo, han nacido de nuevo porque han sido selladas con el Espíritu Santo, y por consiguiente están selladas para el Día de Redención, el Día en que Cristo se levante del Trono del Padre, tome el Título de Propiedad y haga Su Obra de Reclamo, y resucite a los muertos en Cristo en cuerpos eternos, y nos transforme a nosotros los que vivimos y permanezcamos vivos hasta que se llene la Casa de Dios, hasta que se complete el número de los escogidos de Dios en la Casa de Dios, y Cristo resucite a los muertos creyentes en El; y entonces a nosotros nos transformará y nos dará así un nuevo cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado.

Esa es la Redención del cuerpo, en donde tendremos un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado, igual al cuerpo glorificado de nuestro amado Señor Jesucristo, y entonces seremos eternos físicamente también.

Ahora, al nacer de nuevo hemos nacido en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo. La Casa de Dios es la Familia de Dios, la descendencia de Dios, los hijos e hijas de Dios, que por medio de Jesucristo obtienen el nuevo nacimiento y nacen de nuevo, nacen como hijos e hijas de Dios.

En Efesios, capítulo 2, nos dice San Pablo, comenzando en el verso 19 hasta el verso 22:

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios (o sea, por medio del nuevo nacimiento somos manifestados como miembros de la Familia de Dios, nacidos como hijos e hijas de Dios).

Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,

en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;

en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.”

Y ahora, viendo que somos edificados sobre el fundamento de los Apóstoles y Profetas, siendo la principal Piedra del Angulo Jesucristo mismo, estamos siendo edificados como un Templo Espiritual, un edificio, el cual bien coordinado va creciendo.

San Pablo dice: “Yo como perito arquitecto, puse el fundamento.” Y dice: “El que edifique, mire bien cómo edifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” [Nota - 1 Corintios 3:10-11]

Y ahora, de edad en edad cada Angel Mensajero ha sobreedificado sobre lo que San Pablo edificó; y luego viene otro Mensajero y edifica sobre el que edificó antes de él; y así va edificando uno sobre el otro, hasta que llegamos al tiempo final.

Siendo que es una Casa: la Casa de Dios, que es la Casa de Jesucristo, la Familia de Jesucristo, la descendencia de Jesucristo, encontramos que tiene que irse edificando en esa forma; o sea, que tiene que ser la misma Familia viniendo, creciendo.

Y ahora, la Familia de Cristo miren cómo viene: de Cristo a los Apóstoles, de los Apóstoles pasa a uno de los Apóstoles: San Pablo., de San Pablo pasa a Ireneo en la segunda edad, de Ireneo pasa a Martín en la tercera edad, de Martín pasa a Colombo en la cuarta edad, de Colombo pasa a Lutero en la quinta edad, de Lutero pasa a Wesley en la sexta edad, de Wesley pasa a William Branham en la séptima edad, y de William Branham pasa a la Edad de la Piedra Angular con el Angel del Señor Jesucristo.

Y a través de todos estos Angeles Mensajeros ha estado Cristo en Espíritu Santo manifestado, reproduciéndose y llevando a cabo la reproducción de la Planta de Trigo. Y la reproducción del Grano de trigo que fue sembrado en Tierra viene por medio de la planta de trigo, y el fruto son - es trigo, por lo tanto el fruto son hijos e hijas de Dios.

Y ahora, vean cómo Cristo ha estado reproduciéndose en hijos e hijas de Dios; esa es la Casa, la Familia de Jesucristo, en la cual El es el Hijo fiel, el que ha sido fiel y el que ha estado construyendo esa Familia, esa Casa Familia de Dios. No es una casa literal de paredes, sino que es una Familia: la Familia de Dios, los hijos e hijas de Dios; porque por medio del primer Adán (dice la Escritura) todos mueren, porque la muerte entró a la raza humana allá en el Huerto del Edén, entró al primer hombre, y todos los descendientes de Adán mueren a causa de que Adán murió.

Y el ser humano, podemos ver a través de su historia que no ha tenido Vida eterna; pero ahora viene el Segundo Adán, que es nuestro amado Señor Jesucristo, en el cual Dios ha estado en toda Su plenitud manifestado, llevando a cabo la Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para redimir, volver a Dios esas almas de Dios que pasarían por este planeta Tierra perdidos, pero con la fe en Cristo, el Cordero de Dios.

Aun los santos del Antiguo Testamento creyeron en Cristo en los tipos y figuras que representaban a Cristo, que eran el cordero pascual, el macho cabrío de la expiación, y demás animales de sacrificios.

Y ahora, encontramos que los santos del Antiguo Testamento fueron limpiados de todo pecado cuando Cristo derramó Su Sangre en la Cruz del Calvario, antes de eso solamente tenían sus pecados cubiertos con la sangre de los animalitos que habían sacrificado; pero con el derramamiento de la Sangre del Cordero de Dios quedaron limpios ellos de todo pecado, y fueron resucitados cuando Cristo resucitó, resucitaron con Cristo y aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén (dice San Mateo, capítulo 27, verso 50 al 53).

Y ahora, los santos del Nuevo Testamento, miren ustedes, en el Antiguo Testamento los santos son los siervos de Dios, pero en el Nuevo Testamento los santos son los hijos e hijas de Dios; por eso en los siervos de Dios del Antiguo Testamento se reflejaron los hijos e hijas de Dios del Nuevo Testamento, y toda la trayectoria por la cual pasarían los hijos e hijas de Dios. Y cuando se habla del Israel terrenal, encontramos en el Israel terrenal el tipo y figura del Israel Celestial.

Ahora, vean ustedes cómo los siervos en el Antiguo Testamento en diferentes etapas, fueron librados del juicio divino: En el tiempo de Noé, cuando Dios le ordenó a Noé construir el arca, en donde entraron él y su familia y ciertos animales del campo, aves y reptiles, los cuales también se salvaron con Noé y su familia.

Eso es tipo y figura de lo que estaría sucediendo en el Día Postrero. Por lo tanto para el Día Postrero habrá un Mensajero como Noé, un Mensajero dispensacional. Y no hay otro Mensajero dispensacional para el Día Postrero, que el Profeta dispensacional del Día Postrero de la Dispensación del Reino.

Por lo tanto, él y su grupo: los hijos e hijas de Dios, serán los últimos que entrarán al Arca de Salvación, los cuales formarán parte de la Novia del Señor Jesucristo, la Iglesia virgen del Señor Jesucristo, y son los que formarán la Edad de la Piedra Angular, que es la Edad de la Venida del Hijo del Hombre, porque ya las otras edades pasaron y los otros Mensajeros también terminaron su ministerio en la Tierra; aunque de muchos de ellos quedó el Mensaje que ellos predicaron al pueblo, como algunos Mensajes de San Pablo, y cartas con las doctrinas que Cristo le dio a San Pablo para la Iglesia; y también quedan algunos Mensajes, de algunos como Lutero, Wesley y el Rvdo. William Branham, del cual quedan sus Mensajes que fueron predicados y fueron grabados en cintas magnetofónicas, los cuales son de grande bendición para todos los hijos e hijas de Dios.

Y ahora, para este tiempo final habrá un Profeta Mensajero como Noé, un Profeta dispensacional.

Así como Noé fue la cabeza de la familia, fue el Profeta que fue usado por Dios para la introducción de una nueva dispensación, también el Profeta del Día Postrero, del Séptimo Milenio y del primer siglo, segundo siglo, tercer siglo y todos los siglos del Séptimo Milenio, ese será un Profeta dispensacional: el Profeta de la Dispensación del Reino, el cual recibirá la revelación de Cristo, de todas las cosas que han de suceder pronto, y las dará a conocer; entre las cuales está el juicio divino que ha de venir sobre la raza humana, el cual abarca todas las naciones del planeta Tierra.

Y en tal juicio señala también naciones en especifico, y las causas por las cuales van a venir esos juicios divinos sobre esas naciones: porque persiguieron a los hebreos y también a la Iglesia del Señor Jesucristo, y mataron hebreos y también a los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo en edades pasadas; y Dios vengará la sangre de Sus siervos, los hebreos, y también de Sus hijos los miembros de Su Iglesia.

Y ahora, en la revelación que estará Cristo dándole al Profeta Mensajero del Día Postrero, o sea, del Séptimo Milenio y de la Séptima dispensación: la Dispensación del Reino, estarán todos los misterios de las cosas que estarán sucediendo en este tiempo final, le serán abiertas a ese Mensajero y él las predicará a nosotros, para que nosotros también las podamos entender. Fuera de ese Mensaje nadie podrá comprender completamente las cosas que estarán sucediendo en este tiempo final, y el porqué de esas cosas.

Ahora, con el Mensaje de ese Profeta Mensajero dispensacional viene el llamado final de Cristo para los escogidos del Día Postrero, porque ya el llamado de Cristo a través de cada Angel Mensajero para cada edad ya se dio, y respondieron los escogidos correspondientes a la edad en que fue hecho cada llamado; o sea, que ya esas personas entraron a la edad en la que fueron llamados.

Pero ahora en este tiempo final el llamado es en la Edad de la Piedra Angular. Por eso el llamado de Apocalipsis, capítulo 4, verso 1 es:

Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas (las cosas que han de suceder después de las siete etapas o edades de la Iglesia, sucederán durante el tiempo de la Edad de la Piedra Angular).”

Por lo tanto, para comprender las cosas que han de suceder hay que subir a la Edad de la Piedra Angular, donde Cristo en Espíritu Santo estará manifestado en Su Angel Mensajero de la Edad de la Piedra Angular, que es el séptimo Mensajero dispensacional, el Mensajero de la séptima dispensación: la Dispensación del Reino, a través del cual estará dándonos a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto, y así nos estará mostrando cómo entrar al Arca de Salvación, que es Cristo, y cómo perseverar en Cristo en este tiempo final.

Siendo que la Iglesia del Señor Jesucristo es el Cuerpo Místico de Cristo, en el cual Cristo está y Su Vida es la que le da Vida a Su Iglesia, toda persona que recibe a Cristo como su Salvador, siendo Cristo el Arca del Pacto y también el Arca de Salvación, y El estando en Su Iglesia, pues los que reciben a Cristo como su Salvador, lavan sus pecados en la Sangre de Cristo, son bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo y reciben el Don del Espíritu Santo, han obtenido el nuevo nacimiento y han nacido en la Casa de Jesucristo, la Familia de Jesucristo, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, han nacido como un fruto, un miembro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Cada escogido de Dios nace en el Cuerpo Místico de Cristo, en la edad que le corresponde vivir; por lo tanto, los hijos e hijas de Dios del Día Postrero nacen en la Casa de Dios, en la Edad de la Piedra Angular.

Y cuando se complete el número de los que tienen que nacer en la Casa de Dios, en la Edad de la Piedra Angular, que es el lugar más importante de la Casa de Dios; porque la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, fue representada en el tabernáculo que construyó Moisés y el templo que construyó el rey Salomón, porque ambos templos representan el Templo de Dios en el Cielo, y por consiguiente representan a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y el lugar santo del templo o tabernáculo que construyó Moisés y templo que construyó Salomón, en la Iglesia de Jesucristo representan a la Iglesia del Señor Jesucristo en las siete edades, y también al tiempo de los Apóstoles, desde el Día de Pentecostés en adelante. Y el lugar santísimo del tabernáculo o templo que construyó Moisés y el que construyó Salomón, ese lugar santísimo representa la Edad de la Piedra Angular.

Y ahora, Cristo está construyendo una Casa Espiritual, un Templo Espiritual, el cual es Su Iglesia, compuesto por seres humanos, esa es la Familia de Dios, la Casa de Dios. Y siendo que la Edad de la Piedra Angular de la Iglesia del Señor Jesucristo es el Lugar Santísimo de ese Templo Espiritual, las personas que nacen en la Edad de la Piedra Angular en el Templo del Señor Jesucristo, están naciendo en el Lugar Santísimo de ese Templo, por consiguiente Cristo está construyendo el Lugar Santísimo con los nacidos de nuevo en la Casa de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, así como Cristo materializó en Su Iglesia el Lugar Santo con todos los escogidos de Dios, desde el Día de Pentecostés hasta la séptima edad con el séptimo Angel Mensajero de la séptima edad, que fue el Rvdo. William Branham.

El candelero con siete lámparas, Cristo lo materializó en Su Iglesia ¿cómo? Con las siete edades y los siete Angeles Mensajeros: las siete edades son las siete lámparas, los siete Angeles Mensajeros son las siete mechas encendidas con el Fuego del Espíritu Santo, y ese es el candelero materializado en el Templo Espiritual del Señor Jesucristo. Y en el Lugar Santo, todo lo que estaba allá en el lugar santo en el templo que construyó Salomón y el tabernáculo que construyó Moisés, ha sido materializado en la Iglesia del Señor Jesucristo. Cristo ha construido el Lugar Santo con seres humanos.

Y ahora, el Lugar Santísimo lo construye también con seres humanos que han recibido a Cristo como su Salvador, han lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, han sido bautizados en el Nombre del Señor Jesucristo, y han recibido el Don del Espíritu Santo y así han nacido de nuevo, han obtenido el nuevo nacimiento y por consiguiente han nacido en la Casa de Dios, en el Lugar Santísimo de la Casa de Dios, donde están las bendiciones más grandes de parte de Dios, y en donde será visto el Hijo del Hombre en Su Venida, en donde será visto el Señor viniendo en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual, o sea, en la Edad de la Piedra Angular; ahí es donde será vista la Segunda Venida de Cristo en el Día Postrero, en medio de los dos querubines de oro, que son los ministerios de los Dos Ungidos que están delante de la presencia de Dios.

En el templo que construyó Moisés también construyó dos querubines de madera de olivo y los cubrió de oro, los colocó también en el lugar santísimo en adición a los dos querubines de oro que estaban sobre el propiciatorio.

Y ahora, los dos querubines de madera de olivo gigantes, extendían sus alas: una de ellas tocaba la pared del lugar santísimo, la del otro querubín tocaba la otra pared del lugar santísimo; y la otra ala de un querubín llegaba hasta el centro sobre el arca del pacto y sobre el propiciatorio, y la otra ala del otro querubín llegaba hasta el centro también, y se encontraban ambas ahí y cubrían el propiciatorio. Por eso el propiciatorio y el arca completa estaba bajo las alas de los querubines.

Y ahora, encontramos que eran dos querubines de madera de olivo cubiertos de oro. Y para el Día Postrero en la Casa de Jesucristo, que es Su Iglesia, estarán los Dos Olivos, que son los ministerios de los Dos Ungidos que están delante de la Presencia de Dios.

Los Dos Querubines o Dos Olivos, que son los ministerios de Moisés y Elías, que están ya no en el Lugar Santo sino en el Lugar Santísimo. Por eso los ministerios de Moisés y de Elías en su quinta manifestación, no fueron hallados esos ministerios en ninguna de las siete edades de la Iglesia, sino en la Edad de la Piedra Angular, porque es la Edad del Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo.

Y de en medio de los dos querubines de oro y también de en medio de los dos querubines de madera de olivo estaba la Gloria de Dios manifestada. Y de en medio de los dos querubines de olivo, que son los ministerios de Moisés y Elías, y los dos querubines de oro, que son los ministerios de los Arcángeles Gabriel y Miguel, estará manifestada la Gloria de Jesucristo en medio de Su Iglesia.

Por eso así como los dos ministerios de los Dos Olivos, de Moisés y Elías, estarán en el Lugar Santísimo del Templo Espiritual de Cristo, también los ministerios de Gabriel y Miguel estarán manifestados en la Iglesia de Jesucristo; ellos estarán cuidando la Iglesia del Señor Jesucristo, y ellos estarán obrando en favor de la Iglesia del Señor Jesucristo, para que la Iglesia del Señor Jesucristo esté lista, esté preparada, y para que la Iglesia del Señor Jesucristo vaya con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, y para que la Iglesia del Señor Jesucristo luego pueda regresar con Cristo a la Tierra, para el glorioso Reino Milenial.

Estos Arcángeles trabajan en favor, tanto de la Iglesia de Jesucristo como del pueblo hebreo, trabajan en favor del Israel terrenal, como también del Israel Celestial. Y así como ellos obraron para que se llevara a cabo los cambios de las diferentes etapas del reino de los gentiles, obrarán también para que se lleve a cabo el cambio del reino de los gentiles al Reino de nuestro amado Señor Jesucristo. Por lo tanto este es el tiempo en que más trabajo tendrán los Arcángeles Gabriel y Miguel en favor de la Iglesia de Jesucristo y también en favor del pueblo hebreo.

Por eso el Arcángel Gabriel dijo que Miguel, el Arcángel Miguel, es el príncipe que está por el pueblo de Daniel (o sea, el pueblo hebreo); es un príncipe, por lo tanto tiene un reino; y Gabriel es otro de los príncipes.

Gabriel, vean ustedes, reveló a Daniel todas esas cosas que habrían de suceder, y son las mismas cosas que luego el Angel de Jesucristo le reveló a Juan el Apóstol, dio más luz acerca de todas esas profecías en forma simbólica que le dio al Profeta Daniel.

Y ahora, encontramos que el Arcángel Gabriel tiene acceso al Libro de la Verdad. Ese Arcángel, dice el Rvdo. William Branham que anunció la Primera Venida de Cristo. Veamos en el libro de “Citas,” dice el Rvdo. William Branham hablándonos de estos Angeles, vamos a ver lo que nos dice en la página 33, párrafo 282:

Y parado allí estaba un ángel: El poderoso Gabriel. El es un Mensajero a los Judíos. Recuerden, Gabriel anunció la Primera Venida de Cristo, el ángel Gabriel anunciará la Segunda Venida de Cristo. La Biblia lo dijo así.”

Y en el libro “COMPENDIO,” titulado: “Angeles,” este compendio de citas o de Mensajes, que contiene extractos de diferentes Mensajes del Rvdo. William Branham, dice, hablándonos del Arcángel Gabriel, página 18. Dice:

Si tomáramos un viaje en esta noche hacia el Cielo, y me encontrara con el padre Abraham, y le dijera, ‘Abraham, ¿Cuál es la cosa más gloriosa que jamás has conocido? ¿Cuál es la cosa más esencial que jamás has conocido?

Abraham me diría: ‘La Vida Eterna.”

¿Y para nosotros qué es la cosa más importante? La Vida eterna. Y esa Vida está escondida en Jesucristo, el Hijo de Dios. El dijo: “Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida; y nadie viene al Padre, sino por mí.” (San Juan, capítulo 14, verso 6).

Entonces tomaríamos otro viaje y nuevamente iríamos, y llegaríamos con el gran Arcángel Gabriel, el cual es el Mensajero del Pacto, para la gente judía, y está parado a la diestra de Dios, uno de las órdenes más altas de Angeles en el Cielo. Y yo le diría: ‘Gabriel, eres un Angel poderoso. Eres amado de Dios, y has estado aquí por tiempo incalculable; y quizás conozcas todo con respecto al Cielo, donde cada cosa está ubicada, por cuanto eres uno de los Angeles a la diestra de Dios. Y conoces todos los secretos del Cielo. Tocaste la Trompeta en la Primera Venida del Señor Jesús. Anunciaste Su Primera Venida, y anunciarás Su Segunda Venida, por lo tanto debes ser un hombre o un Angel poderoso. Te quiero hacer esta pregunta. En todos los tesoros de Dios, ¿cuál es la cosa más tremenda que has hallado en todos Sus tesoros?’

Puedo ver a Gabriel enderezándose en forma muy atenta, y diciendo: ‘¿Lo más grande que he hallado entre los tesoros de Dios desde que me creó a mí, es la Vida. Dios me hizo para que pudiese vivir Eternamente, por la Eternidad. Y la Vida es lo más grande que hay.”

La Vida eterna es lo más grande que hay. No hay cosa más grande que la Vida eterna, esa es la cosa más grande que una persona puede obtener de Dios; y la obtiene de Dios a través de nuestro amado Señor Jesucristo.

Y ahora, Jesucristo es el Arca de Salvación, para que podamos vivir eternamente; por eso el llamado de Cristo de etapa en etapa, de edad en edad a través de sus mensajeros, es para que entren al Arca de Salvación, el cual es Cristo, nazcan en el Cuerpo Místico de Cristo, obtengan así el nuevo nacimiento y entren a la Vida eterna.

Todo el que no entre al Arca de Salvación perecerá, como perecieron los que no entraron al arca de Noé. Los que entran a Cristo, el Arca de Salvación, tienen promesa de Vida eterna; por lo tanto, es necesario que toda persona entienda que lo más importante es la salvación del alma, para poder tener Vida eterna. No hay cosa más importante que la Vida eterna.

La vida terrenal es temporal, el trabajo es temporal, los estudios, las profesiones son temporales, el dinero es temporal; pero la Vida eterna recibida a través de Cristo, es para toda la eternidad. Y cuando El nos dé el cuerpo físico, disfrutaremos Vida eterna física también.

Ya tenemos Vida eterna al recibir a Cristo como nuestro Salvador y recibir Su Espíritu Santo, pero físicamente todavía no tenemos Vida eterna. Tenemos Vida eterna interior, nuestra alma tiene Vida eterna y tiene un cuerpo teofánico eterno; pero nos falta Vida eterna física, la cual El nos dará pronto, cuando entre en la Casa de Dios, el Arca de Salvación, hasta el último de los escogidos de Dios, hasta la última alma escrita en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Entonces El nos dará Vida eterna física, dándonos el cuerpo glorificado, y entonces de ahí en adelante disfrutaremos Vida eterna en un cuerpo eterno. Ahí es donde entraremos a eternidad físicamente.

Ahora, podemos ver que cada persona que tiene su nombre escrito en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, tiene que entrar a tiempo y en el tiempo que le toca y en la edad que le toca vivir, y entra a tiempo escuchando la Voz de Cristo para esa edad, a través del Mensajero de esa edad.

La Voz de Cristo a través de ese Mensajero es escuchada, y ese Mensaje es llevado por otros ministros que lo han recibido, es llevado por diferentes lugares, y llega a todas las almas escritas en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y responden porque ese Mensaje les llega al alma, y despiertan esas almas a Vida eterna; y así entran al Arca de Salvación, a Cristo, recibiendo a Cristo y naciendo de nuevo, y naciendo así en la Iglesia del Señor Jesucristo. Y ahí se encuentran dentro del Arca de Salvación.

Por cuanto Cristo es el Arca de Salvación y Su Iglesia es el mismo Cristo en la forma de Su Cuerpo Místico, al nacer en el Cuerpo Místico de Cristo por medio del Espíritu Santo, estamos dentro del Arca de Salvación; pero tenemos que hacer llegar el Mensaje a todos los seres humanos que viven en la Tierra, para que el que es de Dios oiga la Voz de Dios y entre al Arca de Salvación a tiempo, porque luego será cerrada la Puerta del Arca de Salvación. Así como dice el mismo Jesucristo en San Lucas, capítulo 13, versos 22 en adelante. Dice:

Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y encaminándose a Jerusalén.

Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:

Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.

Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.”

Y ahora, tenemos aquí en esta Escritura, que la Puerta de Salvación, el cual es Cristo, será cerrada esa Puerta por el Padre de la Familia, y eso será cuando haya entrado hasta el último de los escogidos de Dios en la Casa de Dios. De eso mismo es que habla Cristo en San Mateo 25, en la parábola de las diez vírgenes, cuando dice... versos 10 al 13 (para no leer mucho), dice:

Pero mientras ellas iban a comprar (o sea, mientras las vírgenes insensatas o fatuas iban a comprar aceite)...”

Recuerden, el aceite representa el Espíritu Santo; las vírgenes insensatas eran creyentes en Cristo, pero que no habían recibido el Espíritu Santo, por lo tanto no habían nacido de nuevo, eran creyentes profesantes. Y dice:

Mientras ellas iban a comprar...”

Recuerden que las prudentes son las que tienen aceite en sus lámparas, son los creyentes que han recibido el bautismo del Espíritu Santo, por consiguiente han nacido de nuevo y están dentro del Arca de Salvación, se encuentran en Cristo, dentro de la Iglesia del Señor Jesucristo como miembros de la Iglesia de Jesucristo.

Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas (estas fueron las prudentes) entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.”

Aquí nos muestra que la Puerta, que es Cristo, la Puerta de Salvación va a ser cerrada, y cuando sea cerrada nadie más podrá entrar por esa Puerta, nadie más podrá decir: “Yo quiero recibir a Cristo como mi Salvador, quiero recibir el perdón de mis pecados, quiero ser bautizado en Su Nombre y recibir el Don del Espíritu Santo y nacer de nuevo.” Ya la Iglesia del Señor Jesucristo estará transformada y se irá con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. O sea, que nadie más podrá ser transformado, sólo las vírgenes prudentes; ni aún los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos que recibirán a Cristo, cuando Cristo se torne a los hebreos y se revele a los hebreos, esos ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, no podrán ser transformados, porque ellos no pertenecen a los hijos e hijas de Dios, sino a los siervos de Dios.

Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”

Y ahora, en este tiempo final la Venida del Hijo del Hombre es para ser cumplida en la Edad de la Piedra Angular, en este entrelace dispensacional; y las vírgenes prudentes estarán con el Hijo del Hombre en Su Venida. Por eso en San Lucas, capítulo 21, verso 36, dice:

Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre (escapar de los juicios que han de venir y estar en pie delante del Hijo del Hombre).”

Estos son los que estarán en la Edad de la Piedra Angular y verán la Venida del Hijo del Hombre con Sus Angeles, y estarán en pie delante del Hijo del Hombre, escuchando Su Voz y así recibiendo Su Mensaje, y siendo preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Cristo también en una parábola muy importante que encontramos en el evangelio según San Mateo, nos habla de unas bodas que el padre de familia preparó para su hijo: preparó una gran cena y mandó invitaciones a las personas, y los que fueron invitados no quisieron ir para esa gran cena de boda. Y vean ustedes cómo dice San Lucas, capítulo 14, versos 11:

Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido (o sea, será ensalzado).”

Nunca deben las personas gloriarse, porque el que se ensalza, el que se gloría será humillado; pero el que se humilla, Dios lo ensalzará. Así que, es mejor que sea Dios el que hable de nosotros, y no nosotros hablar de nosotros mismos, vanagloriándonos nosotros mismos.

Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado.

Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;

y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos.

Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos.

Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses.

Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses.

Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Vé pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos.

Y dijo el siervo (luego, pues de haber hecho como su señor hizo)...

Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar.

Dijo el señor al siervo: Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.

Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.”

A través de la historia del cristianismo encontramos que Cristo apareció en medio del pueblo hebreo, y la invitación es para una Gran Cena, El habló de una Gran Cena, pero lo rechazaron y rechazaron la invitación de parte de Dios a través de Jesús. Por lo tanto, el Padre de Familia envía que se busquen por las ciudades y por las plazas, por las calles a todos, y que traigan a pobres, a mancos, a ciegos, a cojos, a todos; gente que no puede recompensar a Dios por lo que Dios les está ofreciendo. Y ese ha sido el llamado desde que la Iglesia del Señor Jesucristo nació el Día de Pentecostés: un llamado para todos los que quieran entrar, para una Gran Cena, para la Gran Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Y ahora, también de etapa en etapa, encontramos que se ha estado llevando a cabo una Comida en la Casa de Dios en cada edad, esa es la Comida Espiritual que el Siervo fiel y prudente, el Mensajero de cada edad, le ha dado a los hijos de Dios en cada edad (o sea, le ha dado la Palabra revelada para esa edad); y los hijos de Dios en la Casa de Dios se han comido esa Comida Espiritual. Pero también tenemos una Gran Cena en el Cielo preparada, a la cual hemos sido invitados.

En Apocalipsis, capítulo 19, el Angel del Señor Jesucristo da testimonio de esa Gran Cena en el Cielo, cuando dice en el capítulo 19, verso 7 al 10:

Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.

Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”

Y son bienaventurados los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero. A esta Gran Cena han sido llamados a través de las diferentes edades, desde el tiempo de los Apóstoles hasta este tiempo final, y el último llamado se hace en la Edad de la Piedra Angular.

Ahora, en la Edad de la Piedra Angular hay una Comida, una Cena Espiritual, que es la Palabra revelada para nosotros en la Edad de la Piedra Angular, el cual es el Mensaje del Evangelio del Reino, lo cual es también la Gran Voz de Trompeta o Trompeta Final, con la cual son llamados y juntados todos los escogidos de Dios.

Y también tenemos una Cena a la cual iremos nosotros en el Cielo, la cual es la Cena de las Bodas del Cordero (o sea, una Cena de Boda), es la gran Recepción de las Bodas del Cordero. Y eso será en el Cielo cuando se complete el número de los escogidos de Dios, y Cristo se levante del Trono del Padre, resucite a los muertos en Cristo y nos transforme a nosotros los que vivimos, y luego de estar en el cuerpo nuevo unos 30 a 40 días aquí en la Tierra en una manifestación plena que Cristo tendrá en medio de Su Iglesia, luego nos llevará con El a la Cena de las Bodas del Cordero.

Cuando tengamos el nuevo cuerpo, entonces nosotros veremos a Jesucristo en Su cuerpo glorificado, porque también tendremos un cuerpo glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo; así como nosotros nos podemos ver unos a otros porque tenemos cuerpos iguales, cuerpos físicos de carne, hueso y sangre.

Y ahora, cuando tengamos el cuerpo glorificado podremos ver a todos los que tendrán cuerpos glorificados de las edades pasadas, y también a nuestro amado Señor Jesucristo.

Ahora, en esta parábola del siervo que fue enviado para buscar la gente; vean, el Espíritu Santo ha estado buscando a los que estarán en la Casa de Dios.

Dios dice: “Que se llene mi Casa.” Por lo tanto, la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo tiene que llenarse de los escogidos de Dios. Y el Siervo fiel fue, buscó, manifestándose por medio de Sus Mensajeros, buscó gente por plazas, ciudades y por diferentes lugares, y por las calles, y los metió dentro de la casa, y luego dijo el Siervo: “He hecho como mandaste y aún hay lugar.” Dijo el Señor al Siervo: “Vé por los caminos y por los vallados.”

Ahora, vean que antes de esto no dijo: “Vé por los caminos y vallados.” Pero ahora dice: “Vé por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi Casa.”

Y ahora, es este el tiempo en donde por caminos y vallados latinoamericanos y caribeños, se lleva el Mensaje para que entren a la Casa de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo, las personas, los cuales tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero; y se llena la Casa en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular.

Cuando se complete el número de los escogidos en la Edad de la Piedra Angular, se ha llenado la Casa de Dios, y entonces seremos transformados y nos iremos con Cristo a la Gran Cena de las Bodas del Cordero. Esa es la Gran Fiesta Celestial que pierden los que no quisieron entrar a la Casa para estar en la Cena, es la Cena de las Bodas del Cordero con Jesucristo, nuestro Salvador. Cristo y Su Iglesia en el Cielo, en la gran Recepción de las Bodas del Cordero.

Ahora, podemos ver que para estar en la Casa de Dios, habiendo recibido la invitación de parte de Dios y habiendo respondido, se entra a la Casa de Dios, donde en lo que somos transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, somos alimentados en la Casa de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo, por el Espíritu Santo a través del Siervo fiel y prudente, que es el Mensajero de cada edad.

Y ahora, para el Día Postrero en la Casa de Jesucristo, en la Casa de Dios, somos alimentados por el siervo fiel y prudente, dándonos el Alimento Espiritual del Maná escondido: la revelación divina del Séptimo Sello, que es el misterio de la Segunda Venida de Cristo, el misterio que causó silencio en el Cielo, cuando fue abierto en Apocalipsis, capítulo 8, el Séptimo Sello. Y con la revelación de ese misterio somos alimentados. “Porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” [Nota - San Lucas 4:4]. De esa Palabra revelada que sale del Mensajero de Dios en cada edad, se alimenta cada escogido en la edad que le toca vivir.

Y ahora, somos alimentados por la Palabra que sale de la boca de Dios, del Mensaje de Dios de la Edad de la Piedra Angular, somos alimentados con esa Palabra revelada del misterio del Séptimo Sello, y de todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final; así somos alimentados con el Maná escondido: la revelación del Séptimo Sello, la revelación de la Segunda Venida de Cristo como León de la Tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores en Su Obra de Reclamo; y así recibimos la lluvia tardía, que es la revelación de la Segunda Venida de Cristo, como León de la Tribu de Judá en Su Obra de Reclamo.

Así como la lluvia temprana es la revelación de la Primera Venida de Cristo, como Cordero de Dios, en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, para obtener el perdón de pecados, obtener el bautismo del Espíritu Santo y obtener el nuevo nacimiento, y obtener así la bendición de nacer en el Cuerpo Místico de Jesucristo, y entrar así al Cuerpo Místico de Cristo.

Por medio de la lluvia temprana entramos al Cuerpo Místico de Cristo, y por medio de la lluvia tardía somos preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. O sea, que con la enseñanza de la lluvia temprana, que es la enseñanza de la Primera Venida de Cristo, en Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, somos preparados para recibirlo como nuestro Salvador y obtener el perdón de pecados, y obtener el nuevo nacimiento y por consiguiente obtener la salvación, y obtener el cuerpo teofánico.

Y por medio de la revelación del Séptimo Sello: la Segunda Venida de Cristo en Su Obra de Reclamo, somos preparados para ser transformados y obtener el cuerpo glorificado. Ahí está el misterio para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Ahí está la fe, la revelación del Rapto.

Y ahora, hemos visto cómo en este tiempo final estarían entrando a tiempo al Arca de Salvación, todos los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero: es en la misma forma en que han entrado al Arca de Salvación los escogidos de Dios de las siete edades pasadas, y del tiempo de los Apóstoles San Pedro, San Juan, Santiago y demás Apóstoles (excluyendo a Judas Iscariote); y luego, pasamos a San Pablo para la primera edad, y demás Mensajeros de las demás edades.

En la misma forma en que ellos entraron, entran en este tiempo final al Arca de Salvación, a Cristo, el Arca de Salvación, los escogidos de Dios de este tiempo final; y así entramos a la Iglesia del Señor Jesucristo, que es el Cuerpo Místico de Jesucristo, y así nos encontramos en el Cuerpo Místico de Cristo, el Arca de Salvación, porque Cristo es la Cabeza de ese Cuerpo Místico de creyentes.

Estar en Cristo es estar en el Cuerpo Místico de Cristo; y para estar en el Cuerpo Místico de Cristo, la persona tiene que haber recibido a Cristo como su Salvador, haber lavado sus pecados en la Sangre de Cristo, haber sido bautizado en Su Nombre y haber recibido Su Espíritu Santo; y así está en Cristo. “Y si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” [Nota - 2 Corintios 5:17].

Y ahora, hemos visto cómo entraron en el pasado a tiempo, en el tiempo en que les tocó vivir, al Arca de Salvación, los escogidos de Dios. Y hemos visto cómo entramos nosotros a tiempo al Arca de Salvación, a Cristo. Y todavía hay tiempo y hay lugar en la Casa de Dios. Con el llamado a los escogidos de este tiempo final, salió el llamado por caminos y vallados, porque el Siervo dijo: “Se ha hecho como Tú mandaste (dijo al Padre de la Familia) y todavía hay lugar.”

Y ahora, cuando todos pensaron que ya con las siete edades todo había terminado y se había llenado todo lugar en la Casa de Dios, el Siervo de la Familia o el Siervo prudente, dice al Padre de la Familia: “Todavía hay lugar.” ¿Qué lugar hay? La Edad de la Piedra Angular. Por lo tanto, el Padre de Familia dice: “Vé por caminos y vallados, y busca por caminos y vallados a todos, y fuérzalos a entrar.”

Y eso es lo que está sucediendo en este tiempo: por caminos y vallados latinoamericanos y caribeños, y aun en otros países está llegando el Mensaje del llamado para entrar a la Casa de Dios en este tiempo final, en el único lugar que queda en la Casa de Dios, que es la Edad de la Piedra Angular. Y pronto se llenará, se habrá llenado ese lugar y se cerrará la Puerta, y ya nadie más podrá entrar, porque la Puerta por donde se entra a la Casa de Dios es Cristo.

Ahora, cuando se cierre la Puerta habrá terminado la Dispensación de la Gracia, y nadie más podrá entrar a la Casa de Dios.

Ahora, podemos ver porqué es tan importante que el Mensaje corra por todas las naciones. Y nosotros tenemos esa misión: estamos comisionados a llevar el Mensaje por todos los lugares.

Y el Espíritu Santo, así como llevó el Mensaje por todos los lugares en edades pasadas, en cada edad por el Mensajero de cada edad, y luego los ministros junto a ese Mensajero llevaron el Mensaje, así también en este tiempo final.

Cristo en Espíritu Santo por medio de Su Angel Mensajero, trayendo el Mensaje por caminos y vallados latinoamericanos y caribeños, y luego los ministros que reciben el Mensaje, lo siguen llevando por todos los lugares, porque queda grabado en videos y en casetes y en folletos, para que llegue por todos los lugares y puedan escuchar la Voz de Cristo, la invitación a la Gran Cena de las Bodas del Cordero, puedan escuchar la invitación a ir a esa Gran Cena, a esa Gran Comida que el Padre Celestial ha preparado, para lo cual se requiere que entren a la Casa de Dios, a la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y ahora el llamado es en la Edad de la Piedra Angular, donde se muestran todas estas cosas que deben suceder pronto en este tiempo final.

Hemos llegado al tiempo más glorioso de todos los tiempos: el tiempo del llamado final, el tiempo donde el Espíritu Santo se está moviendo en la América Latina y el Caribe —principalmente—, porque es el territorio donde cumple la Edad de la Piedra Angular, y es con latinoamericanos y caribeños que El construye el Lugar Santísimo de Su Templo Espiritual, aunque también de vez en cuando entran algunas otras personas de otras naciones, a las cuales les damos la bienvenida en la Casa de Dios, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, hemos visto este misterio de cómo han estado entrando a tiempo al Arca de Salvación, las personas que están escritas en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

San Pablo con su grupo puede decir: “Yo entré a tiempo al Arca de Salvación.” Así también puede decir el segundo Angel, el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto y el séptimo Angel también.

Y nosotros podemos decir: “¡Y nosotros también ya hemos entrado al Arca de Salvación!”

Y los que falten por entrar al Arca de Salvación, entrarán, porque para eso es que les llevamos el Mensaje, para eso es que ustedes trabajan en la Obra del Señor Jesucristo llevando el Mensaje, ustedes personalmente por diferentes lugares, y también dándoles folletos a otras personas, y también videos y casetes para que escuchen y les llegue el Mensaje.

Y también ustedes colaboran económicamente para estas labores misioneras, para que también la labor de ustedes llegue hasta otras naciones, y así que escuchen la Voz de Cristo y entren al Cuerpo Místico de Cristo, para poder ir a la Gran Cena de las Bodas del Cordero.

Y hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios a la Casa de Dios, no podrá llevarse a cabo la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. Y hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo, permaneceremos aquí en la Tierra; no podremos ser transformados ni llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Pero esperamos que el Espíritu Santo nos use a todos nosotros, los que estamos aquí en esta ocasión y los que están a través de Internet, y los que están en diferentes naciones, y les use llevando el Mensaje del Día Postrero, para que les llegue a todas las personas, y llegue al corazón de aquellos que todavía no ha llegado, para que respondan: “¡Presente!” al llamado a la Gran Cena de las Bodas del Cordero; porque son bienaventurados los que son llamados a la Cena de las Bodas del Cordero, para que así entonces tengan esa bienaventuranza de haber escuchado el llamado, y haber aceptado la invitación, y haber entrado a la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo.

Ahora, podemos ver para qué es el llamado de Cristo en este tiempo final: para entrar a la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, para la Gran Cena de las Bodas del Cordero.

Y ahora, en este tiempo final el Espíritu Santo por medio del Siervo fiel y prudente que El tendrá en Su Iglesia, que es Su Angel, Jesucristo en Espíritu Santo se estará manifestando por medio de él y estará haciendo el llamado para venir a la Casa de Dios, y así entrar a tiempo al Arca de Salvación.

Ya nosotros hemos entrado, pero faltan algunos por entrar.

Así que, estaremos trabajando todo este año y todo el tiempo que falte, hasta que entre hasta el último de los escogidos de Dios a la Casa de Dios, para la Gran Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo.

Y ahora, están entrando a tiempo, aunque es tardecito; estamos en un tiempo bien avanzado, pero todavía la Puerta está abierta, y mientras la Puerta está abierta, el que entra por esa Puerta ha entrado a tiempo, aunque esté por cerrarse la Puerta, aunque el tiempo esté por acabarse. Pero todavía hay tiempo para entrar, pero está acabándose el tiempo.

Cuando Cristo mire al Este (y el Este es hacia Israel), entonces el tiempo se acaba. Así que, mientras esté mirando al Oeste, la Puerta todavía está abierta.

Y ahora, estamos nosotros en el Oeste, en el continente Americano, en la parte de Centroamérica, Suramérica y el Caribe, y parte de Norteamérica, que es la parte sur, por ahí donde comienza, en México.

Así que, el Evangelio está en el Oeste, el Sol está en el Oeste, Cristo en Espíritu Santo está en el Oeste, resplandeciendo y alumbrándonos el entendimiento, el alma, y abriéndonos las Escrituras para poder comprender todas estas cosas correspondientes a este tiempo final, para que estemos dentro del Arca de Salvación antes que comience el juicio de la gran tribulación.

Así como se extendió la Misericordia de Dios con Noé por 100 ó 120 años, se ha extendido la Misericordia de Dios para con nosotros, se ha extendido desde que partió el Rvdo. William Branham.

Así que, la Misericordia de Dios se ha extendido por causa de que faltan por entrar algunos todavía. Vean, han estado entrando miles al Cuerpo Místico de Cristo en la Edad de la Piedra Angular, en todos estos años, desde la partida del Rvdo. William Branham hacia acá, y aún más claro, desde el 1974 hacia acá.

Por amor a nosotros la Puerta no se ha cerrado, por amor a nosotros en la Edad de la Piedra Angular y a los que faltan por entrar, la Puerta todavía está abierta; están llegando un poquito tarde, pero están llegando, lo importante es que lleguen. Y lo importante para que ellos lleguen es que nosotros estemos trabajando, llevando el Mensaje para que ellos puedan escucharlo y puedan entrar a tiempo al Arca de Salvación. Y después vendrá el llamado de los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, lo cual será más sencillo de lo que los teólogos se han imaginado.

Y lo que no han podido hacer los grandes predicadores, lo hará el Espíritu Santo por medio de los ministerios de Moisés y Elías, y el ministerio de Jesús, lo hará el Espíritu Santo en el Día Postrero usando a Su Angel Mensajero.

El llamado a los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos será lo más sencillo, y será en un tiempo muy corto. En esos 30 ó 40 días ellos verán la manifestación de Cristo, el Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, y dirán: “¡Esto es lo que nosotros estamos esperando!” Y ahí Dios le abrirá el entendimiento del corazón y de la mente a esos ciento cuarenta y cuatro mil hebreos. Mientras tanto siguen entrando a la Casa de Dios los que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero entre los gentiles, y de vez en cuando algunos hebreos también.

Y ahora, aquí en Puerto Rico y en las demás naciones, los que no hayan entrado y me están escuchando: es tiempo de que entren al Arca de Salvación, porque viene el juicio divino sobre esta Tierra, y cuando venga ya no habrá oportunidad de entrar al Reino de Dios, de entrar a la Casa de Dios; es para la preservación de vida, Vida eterna, la entrada a la Casa de Dios.

Los primogénitos dentro de la casa donde estaba la sangre del cordero en medio del pueblo hebreo allá, el cual se encontraba en Egipto, la noche en que vino el juicio divino sobre los primogénitos en Egipto, los primogénitos de Egipto murieron, pero los que estaban dentro de la casa entre los hebreos, dentro de sus casas con la señal de la sangre aplicada no murieron, fue para la preservación de la vida de los primogénitos.

Y los que estarán dentro de la Casa de Dios, la Iglesia de Jesucristo, que es el Arca de Salvación, de la cual Cristo es la Cabeza, porque Cristo es el Arca de Salvación y Su Iglesia es Su Cuerpo.

Y ahora, los que están dentro del Arca de Salvación están seguros, porque ahí está la Sangre del Cordero Pascual, la Sangre de Cristo, para la preservación de la Vida eterna de los Primogénitos de Dios escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero.

Estamos seguros dentro del Arca de Salvación, como estaban seguros dentro de sus hogares los primogénitos, dentro de esos hogares que tenían la señal de la sangre aplicada. Y dentro de la Casa de Dios, con la señal de la Sangre aplicada en la Puerta de la Casa, que es Cristo, la Puerta, estamos salvos como Primogénitos de Dios; el juicio divino no caerá sobre nosotros, ni el juicio divino espiritual ni el juicio divino físico tampoco. Ni la muerte espiritual ni la muerte física podrá matar a los escogidos de Dios. Estamos en la Casa de Dios para la preservación de nuestra Vida eterna espiritual y física también.

Así que, viviremos físicamente (y eso es en cuerpos físicos glorificados) y espiritualmente (esto es en cuerpos teofánicos, cuerpos angelicales), viviremos por toda la eternidad, porque hemos entrado a tiempo al Arca de Salvación.

Yo he entrado a tiempo al Arca de Salvación. ¿Y quién más ha entrado a tiempo al Arca de Salvación? ¡Todos ustedes también!

Por lo tanto, sirvamos a Cristo dentro del Arca de Salvación, que es Cristo en Su Cuerpo Místico de creyentes. Trabajemos en Su Obra, en Su Reino, para que el Mensaje llegue por todos los lugares; y con nuestras vidas arregladas delante de Dios, nuestros pecados confesados a Cristo, y viviendo vidas agradables delante de Jesucristo, nuestro Salvador.

Y que Jesucristo, el Espíritu Santo, me fortalezca a mí y a cada uno de ustedes también, y nos libre de toda tentación, y nos use grandemente en Su Obra en este Día Postrero; y pronto se levante del Trono de Intercesión cuando entre hasta el último de los escogidos de Dios en la Casa de Dios, y resucite a los muertos en Cristo y nos transforme a nosotros los que vivimos. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Y nos lleve con El a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo. En el Nombre Eterno del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de cómo han estado entrando a tiempo al Arca de Salvación, todas las personas que tienen sus nombres escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero. Así ha sido de edad en edad y así es en la Edad de la Piedra Angular, en la cual vivimos en este tiempo final.

Hemos entrado a tiempo y siguen entrando a tiempo más personas al Arca de Salvación. Estaré con ustedes nuevamente en la próxima actividad, a las 3:00 de la tarde —Dios mediante—, para continuar viendo todo lo relacionado a la Casa de Dios, que es la Iglesia del Señor Jesucristo, y a Cristo nuestro amado Salvador; porque queremos estar listos para nuestra transformación.

No queremos ser personas que solamente venimos como visitantes, sino que nosotros venimos para ser edificados, para ser preparados para nuestra transformación y Rapto o arrebatamiento con Cristo al Cielo, para ir a la Cena de las Bodas del Cordero.

Bueno, hasta la próxima actividad a las 3:00 de la tarde —Dios mediante.— Que Dios les bendiga y les guarde a todos. Tenemos el cántico y también a Félix, para que todos puedan acompañar este cántico; y luego Félix tendrá algún otro cántico y finalizará esta actividad de esta mañana. Que Dios les bendiga y les guarde a todos.

ENTRANDO A TIEMPO AL ARCA DE SALVACION.”

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