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Muy buenas noches, amados hermanos y amigos presentes, colaboradores de la imprenta y por consiguiente de la Obra de Cristo correspondiente a este tiempo final. Han escuchado todo lo que ustedes han hecho en la Obra, respaldando la obra de la imprenta y por consiguiente respaldando la Obra de Cristo, la cual se ha extendido de Puerto Rico a otras naciones.

Y esta labor de la imprenta, no solamente la de aquí de Puerto Rico sino la de otras naciones, está cumpliendo profecía correspondiente a este tiempo final.

Dice Apocalipsis, capítulo 1, versos 1 en adelante:

La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan,

que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto.

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.”

Y en Apocalipsis, capítulo 1 también, verso 10 al 11, dice:

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta, que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último. Escribe en un libro lo que ves, y envíalo a las siete iglesias que están en Asia.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Estando nosotros en la hora cero... estando en la ora cero de la cuenta regresiva de Dios, o de la cuenta de Dios, la cual empieza con uno, la primera edad, dos, la segunda edad, tres, la tercera edad, cuatro, la cuarta edad, cinco, la quinta edad, sexta, la sexta edad, séptimo, siete, la séptima edad, y cero, la Edad de la Piedra Angular; porque se llega a la Edad de la Piedra Angular que es la octava edad, pero también se llega a ese tiempo de cero tiempo, donde Cristo levanta Su mano al Cielo y dice: “El tiempo no será más.”

Y ahora nosotros hemos entrado a una edad que no tiene limitación de tiempo, después de esta edad no viene otra edad, porque esta es una edad eterna.

Y, vean ustedes, en la nota que estaba, de la cual estaban hablando, en donde el director levanta su mano con la varita y se mantiene esa nota ahí hasta que el director la baje, vean, Cristo, el director de la sinfónica de Dios, de la Iglesia de Jesucristo en esa música celestial que de edad en edad se ha tocado, vean ustedes, en este tiempo final levanta Su mano con esa vara, la Palabra, y se mantiene esa nota en alto.

Ahora, vean ustedes, ahí es donde El dice: “El tiempo no es más o no será más.” Es en nuestra edad donde termina el tiempo, el tiempo de las edades termina, de las siete edades, y termina el tiempo para el reino de los gentiles, lo cual dará lugar al Reino de Cristo. Por lo tanto, no estamos en tiempo de las siete edades, porque el tiempo de las siete edades ha terminado, estamos en una edad eterna; y el tiempo para el reino de los gentiles ha llegado a su final, por lo tanto todo se irá disolviendo, se desaparecerá el reino de los gentiles, como las siete edades también han desaparecido.

Ahora, esto viene por sentencia de los Guardianes celestiales, de los Santos celestiales. Dice Daniel, capítulo 4... vean, así como sucedió con Nabucodonosor, vean, dice cuando fue dada la sentencia a Nabucodonosor de que vendría a comer pasto como las reces, como los animales, que comen pasto, ¿por qué? Porque no había dado la gloria a Dios, y le fue dado un corazón de bestia como al anticristo también; porque Nabucodonosor fue el representante del reino de los gentiles en la edad o etapa de oro, la etapa de la cabeza de oro, y el anticristo es la cabeza del reino de los gentiles, o sea, el líder del reino de los gentiles en los pies de hierro y de barro cocido.

Y ahora, veamos el capítulo 4, verso 16 al 17, dice Daniel interpretándole y dándole a conocer lo que va a suceder con Nabucodonosor, dice:

Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.

La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución (o sea, que es una sentencia desde la Corte Celestial), para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.”

Y ahora, en el capítulo 4 mismo, verso 23 en adelante, dice (23 hasta 24):

Y en cuanto a lo que vio el rey (le está interpretando el Profeta Daniel al rey Nabucodonosor su sueño)...

Y en cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo y decía: Cortad el árbol y destruidlo; mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias del campo sea su parte, hasta que pasen sobre él siete tiempos;

esta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey.”

Y ahora, vean aquí cómo dice: “en cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo y decía: Cortad el árbol.”

Ahora vean cómo la sentencia vino del Cielo. Vean cómo desde el Cielo se gobierna en la Tierra. Estos vigilantes y los santos del Altísimo, vean ustedes, es la Corte Celestial.

En el Salmo 82, dice (verso 1 en adelante):

Dios está en la reunión de los dioses;

En medio de los dioses juzga.

¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,

Y aceptaréis las personas de los impíos?

Defended al débil y al huérfano;

Haced justicia al afligido y al menesteroso.

Librad al afligido y al necesitado;

Libradlo de mano de los impíos.

No saben, no entienden,

Andan en tinieblas;

Tiemblan todos los cimientos de la tierra.

Yo dije: Vosotros sois dioses,

Y todos vosotros hijos del Altísimo.”

¿Quiénes son esos dioses de los cuales habla aquí? Los hijos del Altísimo, los santos del Cielo, que son los miembros de la Iglesia del Señor Jesucristo, porque esa es la Corte de Cristo.

...Pero como hombres moriréis.”

Por lo tanto, aquí no está hablando de Angeles inmortales, sino de seres humanos que son los miembros de la Iglesia de Jesucristo que vienen a la Tierra y como hombres mueren, pero son los santos del Altísimo pertenecientes a esa Corte Celestial.

Pero como hombres moriréis,

Y como cualquiera de los príncipes caeréis.

Levántate, oh Dios, juzga la tierra;

Porque tú heredarás todas las naciones.”

Ahora, podemos ver cómo Dios juzga en el Cielo, tiene Su Corte Celestial. Encontramos también cuando Dios juzgó a Acab, que El reunió a toda su Corte Celestial, y permitió también que entrara cierto espíritu allí. Vean, porque en esa Corte Celestial las personas están en cuerpos angelicales, los que pertenecen a esa Corte Celestial; encontramos también a los siete Angeles Mensajeros de las siete edades delante del Trono de Dios, allá como las siete lámparas, que son los siete espíritus de Dios que recorren toda la Tierra, y así por el estilo encontramos que allá en el Cielo están representados todos los escogidos de Dios con los Angeles Mensajeros de cada tiempo.

Ahora, encontramos que desde el Cielo y por orden divina es ordenado que se escriba todo lo que fue visto por Juan en la revelación de Jesucristo, que le trajo el Angel del Señor Jesucristo, y todo fue dado allá en símbolos, pero fue escrito, y para este tiempo final viene la revelación del significado de todos esos símbolos, la cual debe ser escrita para que puedan las personas leer, para que alguien pueda leer, alguien tiene que escribir.

Dice Apocalipsis, capítulo1, verso 3:

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escrita.”

Recuerden que las palabras del libro del Apocalipsis dadas por el Angel de Jesucristo de parte de Jesucristo a Juan (y Juan representa a la Iglesia), son las palabras de la profecía de Cristo para Sus diferentes etapas de la Iglesia, para las diferentes etapas de la Iglesia, de todas las cosas que han de suceder durante el tiempo de la Iglesia del Señor Jesucristo, durante el tiempo de las siete edades, y las cosas que han de suceder después de las siete edades, para las cuales Cristo dice:

Sube acá, y yo te mostrará las cosas que han de suceder después de estas.”

Las cuales también deben ser escritas, y para ser escritas, pues el Angel de Jesucristo las da a Juan en forma simbólica, y para este tiempo nos dará el significado de esos símbolos, de las cosas que deben suceder en este tiempo final, las cuales deben ser escritas, para que las personas puedan leer y escuchar; para que puedan leer tiene que estar impresa esa Palabra profética, y para que puedan escuchar pues tiene que estar grabada esa Palabra profética.

Ahora, los que están presente cuando son habladas, pues no tiene que ser grabada para ellos en ese momento, porque la están escuchando directamente, pero después para volverlas a escuchar tienen que estar grabadas para poderlas escuchar de nuevo como fueron habladas.

Y para poder leer esas palabras que son grabadas, tienen que ser escritas, impresas, y por eso Dios nos ha dado imprentas, y nos ha dado también equipos, cámaras, para tomar en videos o en... ¿cómo es? En Cd. Obtener el audio y la imagen de todas las cosas que Cristo nos está revelando en este tiempo final, y así obtener el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, y ver cuál es nuestra posición en el Reino de Cristo.

De todo queremos tener la mejor parte, como Juan y ¿quién más? Santiago. Ellos dos querían la mejor parte en el Reino de Cristo, uno quería estar a la derecha y el otro a la izquierda, y no sabemos en qué acuerdo llegaron con la mamá de ellos, para ir a donde Jesús para pedirle esa posición a Jesús. No sabemos si Juan decía: “Yo quiero ser el que esté a la izquierda, porque yo me recostaba en el pecho del Señor.” Pues era el primo hermano de Jesús, porque Jesús al nacer a través de María, vean, María era hermana ¿de quién? De Salomé, la madre de Juan y Jacobo. Y Juan era el menor de los discípulos del Señor.

Así que, de seguro Juan quería la mejor parte, pero miren, Juan tuvo una parte tan importante que fue el discípulo que más bendición recibió. Vean, él fue el discípulo que estuvo con Pedro y Su hermano Jacobo, el hermano de Juan (Jacobo) en el Monte de la Transfiguración, y fue el discípulo del cual también Cristo dijo: “Yo quiero que él quede hasta que yo venga.”

Y vean, en el Monte de la Transfiguración Juan (con Pedro, Jacobo y Juan), con Pedro y Jacobo vieron la visión de la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Angeles, vieron a Moisés y a Elías allí, vieron así la Venida del Reino de Dios, ese es el Orden de la Venida del Reino de Dios con Moisés y con Elías.

Y luego Juan volvió a ver la venida del Señor, pues Cristo les dijo: “Yo quiero que él quede hasta que yo venga.” Y luego se murió, ¿y entonces en qué tiempo fue que vio la Venida de Cristo? Luego que Cristo le había prometido esta bendición tan grande... eso fue, vean... cuando Cristo ya estaba resucitado le dio esta promesa a Juan, y muchos de los creyentes en Jesús pensaron que Juan no iba a morir.

Ahora, siendo que Juan también representa a la Iglesia de Jesucristo, es la Iglesia de Jesucristo, la cual permanecería viva hasta la Segunda Venida de Cristo.

Ahora, ¿cuándo fue que Juan vio la Segunda Venida de Cristo, la Venida del Señor? La vio en Apocalipsis, en Apocalipsis él vio la Venida del Señor.

Por ejemplo, tenemos Apocalipsis, capítulo 10, donde ve la Venida del Señor, el Angel Fuerte descendiendo del Cielo con el Librito abierto en Su mano, y clamando como cuando ruge un león. Ahí está viendo la Venida del Señor, la Venida del Angel del Pacto, la Venida del Angel de Jehová con el librito abierto en Su mano, para darlo a un hombre que se lo coma.

Y ese hombre está representado también en Juan el Apóstol, como también la Iglesia del Señor Jesucristo, por lo tanto ese hombre tiene que ser el Mensajero del Día Postrero, para tomar y comerse ese librito que el Angel Fuerte, Cristo, el Angel de Jehová, trae en este tiempo final; y por cuanto Juan también representa la Iglesia, pues la Iglesia de Jesucristo en el Día Postrero se comerá también ese Título de Propiedad, ese Librito abierto, pues el Angel lo recibe, se lo come y lo comparte con su grupo de la Edad de la Piedra Angular. ¿Ven que sencillo es todo?

Ahora, todo esto que para este tiempo final es revelado a la Iglesia de Jesucristo, por el Espíritu Santo dándole esta revelación a Su Angel, y el Angel dándola a la Iglesia, debe ser grabada para poder ser escuchada toda esa revelación divina, y debe ser impresa también, escrita, para poder ser leída toda esa revelación de Jesucristo para este tiempo final.

También debe ser escrita la historia de la Iglesia de Jesucristo de las edades pasadas, la cual ya está escrita, el Rvdo. William Branham trajo esa revelación.

Ahora, la revelación de las cosas que deben suceder y que están sucediendo en este tiempo final, son dadas a nosotros, por lo tanto deben ser escritas y grabadas para que todos puedan leer y también escuchar las palabras de las profecías de este libro correspondientes a este tiempo final, y así tengamos el conocimiento de todo el Programa que Cristo está llevando a cabo en este tiempo final, y podamos ver la bendición tan grande que a nosotros nos ha tocado en este tiempo final.

Son bienaventurados todos aquellos que estarán brazo a brazo con Cristo y con el Angel de Jesucristo en este tiempo final, trabajando en la Obra de Cristo, para que quede impresa la Palabra profética de este Día Postrero, las palabras de la profecía de este libro correspondientes a este tiempo final, y queden también grabadas en videos, cintas, y cintas magnetofónicas también, para que también muchas personas puedan escuchar esta Palabra hablada correspondiente a este tiempo final.

Todo esto es en la Edad de la Piedra Angular, que es la hora cero de la cuenta de Dios, en donde todos los escogidos de Dios estarán escuchando la Palabra profética del Día Postrero, y estarán siendo llamados, juntados y preparados para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, estamos en esa nota sostenida, en esa nota sostenida de este tiempo final, escuchando las Palabras de Cristo correspondientes a este tiempo final.

Así que, adelante escuchando la Voz de Cristo en este tiempo final, leyéndolo y escuchándolo (Su Voz), y obteniendo el conocimiento de todas estas cosas que deben suceder pronto, y trabajando para que quede impresa esa Palabra profética del Día Postrero, y quede grabada también en videos y en cintas magnetofónicas, y así seamos hallados trabajando en la Obra de Cristo correspondiente a este tiempo final.

Que en este año la labor que sea realizada sea mayor que la que ha sido realizada el año pasado y en años anteriores, y la colaboración de cada uno de ustedes sea también mayor, y la mía también; yo quiero estar incluido con todos ustedes en la labor de la impresión de la Palabra profética correspondiente a este tiempo final, y también de la Palabra profética grabada para ser escuchada.

Así que oren mucho por mí, yo oraré por ustedes, para que en este año nuestra labor sea grande en el Reino de Cristo, en esta hora cero, donde el tiempo de las edades ya terminó. Pero estamos en una edad eterna. Por eso es que cuando fue llamado alguien que tomara el libro de los Siete Sellos y lo abriera en el Cielo, no aparecía ninguna persona, y el único que podía abrir ese libro era Cristo y no aparecía ¿por qué? Porque estaba en el Trono de Intercesión, haciendo Intercesión hasta que entrara al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último escogido de Dios.

Hasta que se efectuará el nuevo nacimiento en el Cuerpo Místico de Cristo hasta del último escogido, Cristo no podía salir del Trono de Intercesión, por eso todavía está allí en el Trono de Intercesión, y por eso es que la Puerta de la Misericordia no se ha cerrado todavía, y por eso es que llevamos el Mensaje por todos los lugares: porque todavía hay Misericordia para el ser humano, porque todavía no se ha completado el Cuerpo Místico de Cristo; por lo tanto eso significa que hay muchos escogidos que todavía no conocemos, pero tenemos que llevarles el Mensaje para que puedan escucharlo y puedan recibir el Mensaje de Dios para este tiempo final.

Estamos en la hora cero, en donde saldrá la Iglesia de Jesucristo de un momento a otro rumbo a la Cena de las Bodas del Cordero, a la Casa de nuestro Padre Celestial; pero tiene que estar completa la Iglesia de Jesucristo en este tiempo final, por eso es que todavía estamos aquí trabajando: porque todavía no se ha completado la Iglesia del Señor Jesucristo.

Mi deseo, pues es que se complete este año, y por consiguiente trabajaré al máximo en este año también. Si no se completa, pues trabajaré el próximo año hasta que se complete, y así hasta que llegue el momento en que se complete, ya sea este año o el que viene o otro más arriba, o el que sea.

Yo pues no quiero irme sin ustedes. Yo quiero cumplir el propósito para el cual Cristo me ha enviado a ustedes. Así que yo no me iré sin ustedes.

Ahora, cualquiera puede pensar: “Bueno, y si es transformado se nos va.” Entonces podría hacer más por ustedes, para que ustedes también sean transformados y nos podamos ir todos a la Cena de las Bodas del Cordero.

Así que, yo no me voy sin ustedes, ¿y ustedes qué dicen? Y ustedes no se van sin mí. No nos podemos ir... yo no me puedo ir solo ni ustedes se pueden ir solos, tenemos que irnos juntos para la Cena de las Bodas del Cordero; así como cada Angel Mensajero no puede irse solo a la Cena de las Bodas del Cordero sino con su grupo. Y Cristo no puede ir solo para la Cena de las Bodas del Cordero sino con Sus Angeles Mensajeros, Sus Apóstoles, y los grupos de cada edad. Por lo tanto, Cristo no puede ir solo para la Cena de las Bodas del Cordero, El no puede ir sin nosotros.

Bueno, continuemos trabajando en la Obra de la imprenta, la cual es de grande bendición para todos los hijos e hijas de Dios en el Cuerpo Místico de Cristo; y para los que todavía no han llegado también es de grande bendición porque llega a ellos la Palabra en folletos y en tomos, y la leen, y entonces ahí el Espíritu Santo, Cristo les habla al corazón, y dicen: “Esto era lo que yo estaba esperando.” Les abre el entendimiento y quedan ante ellos las Escrituras abiertas y dicen: “Ahora sí que yo entiendo.” ¿Por qué? Porque esta es la hora para todos entender.

Bueno, hemos visto que no hay otro Mensaje con el cual la humanidad puede entender lo correspondiente a este tiempo final, no hay otro Mensaje con el cual puedan ser abiertas las profecías de este tiempo final. Y nosotros tenemos la bendición de tener ese Mensaje, por lo tanto tengamos ese Mensaje ¿cómo? Impreso, y también grabado en videos y en cintas magnetofónicas para que puedan leer y escuchar las palabras de la profecía de este libro todos los seres humanos.

Ha sido para mí una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de la hora cero en la cual nosotros vivimos, en donde estamos llamados a escribir para que otros puedan leer, puedan leer las Palabras de la profecía de este libro y puedan escuchar las Palabras de las profecías de este libro.

Recuerden que el libro del Apocalipsis es un libro profético, es una profecía completa que cubre todo el tiempo de las edades pasadas y cubre el tiempo nuestro, y se mete también al milenio y a la eternidad, es un libro profético abarcador, es una profecía abarcadora que cubre todas las edades, toda la Dispensación de la Gracia y toda la Dispensación del Reino, y se mete hasta la eternidad, es el libro profético más grande, el libro que tiene más detalles proféticos para el pueblo de Dios, tanto para la Iglesia como para el pueblo hebreo.

Por lo tanto, Dios ha ordenado escribir las palabras de la profecía de este libro, y esto viene del Cielo. A Juan le fue dicho: “Escribe las cosas que ves, las que son y las que han de ser.” Y así es para nosotros en este tiempo final.

Que las bendiciones de Cristo, el Angel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también, y nos use grandemente en este tiempo final escribiendo y grabando las Palabras de la profecía apocalíptica. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén y amén.

Muchas gracias por vuestra amable atención y dejo nuevamente con nosotros a nuestro hermano Luis Jorge, para continuar. Dios les bendiga y les guarde a todos.

PALABRAS DE SALUDO EN ACTIVIDAD DE LA IMPRENTA.”

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