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Muy buenos días, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones.

También un saludo muy especial para el doctor Miguel Bermúdez Marín y todos los que se encuentran con él en estos momentos; y también para el doctor Salomón Cunha y su esposa Kélita Machado en Brasil.

También reciban un saludo el señor Alcalde de Mixco en Guatemala, Centroamérica, Licenciado Amilcar Rivera, a quien le deseo que Dios lo bendiga grandemente y le dé sabiduría siempre para así guiar al pueblo que lo ha elegido para dirigir su Municipio, al igual saludo a todos los asistentes en este desayuno que están teniendo allá en San Bartolo, en Guatemala; San Bartolo, Milpas Alta, en Guatemala. Le reitero mis saludos y mis deseos de que Dios lo bendiga grandemente, Licenciado Amilcar Rivera, Alcalde de Mixco.

También mi afectuoso saludo a todos los promotores que están llevando adelante el proyecto: “Los pueblos del mundo escriben la Biblia,” este proyecto que se está llevando a cabo allá en Guatemala, y aprecio y agradezco su esfuerzo; sé que esto es un poco diferente a lo que habíamos hecho hasta ahora, y tal vez por eso hay circunstancias que enfrentamos por primera vez, pero esas también las superaremos, pues una característica de AMISRAEL es la de asumir los retos.

Adelante familia AMISRAEL, hoy ha sido puesta en nuestras manos una responsabilidad grande, pero creo que está en las mejores manos, animen a sus colaboradores, sigan hacia adelante, han obtenido buenos resultados hasta el momento y vienen aun los mejores. Nos veremos pronto para festejar la victoria.

Para esta ocasión también les quiero expresar mi aprecio y agradecimiento por el respaldo que le están dando al importante proyecto de La gran Carpa-Catedral, y también por el respaldo que le están dando a AMISRAEL.

Que Dios les bendiga por lo que están haciendo, y les use Dios siempre grandemente en Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Ustedes estuvieron viendo ya en la proyección de la actividad, la “Conferencia Internacional Jerusalén 2009,” que fue vista hace algunos momentos, cómo está trabajando AMISRAEL, y teniendo éxito siempre en todos sus trabajos.

Para esta ocasión leemos un pasaje que se encuentra en Apocalipsis, capítulo 10, versos 1 al 11, y que es un pasaje muy, pero que muy importante, tan importante que nos muestra la venida de un Ángel Fuerte envuelto en una nube con el Arco Iris sobre su cabeza, y si el Arco Iris está sobre Su cabeza, el Arco Iris es un Pacto, por lo tanto, es el Ángel del Pacto viniendo (para que tengan un adelanto).

“Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra;

y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces.

Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas.

Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más,

sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Vé y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra.

Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel.

Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre.

Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema para esta ocasión es: “EL ÁNGEL FUERTE ANUNCIANDO QUE EL TIEMPO NO ES MÁS.”

Para que tengamos el cuadro claro de lo que está sucediendo aquí en este pasaje, lo cual va a suceder cuando Cristo haya completado Su Iglesia, y Él, el cual está en el Cielo en el Templo celestial como Sumo Sacerdote, pues Él se ha sentado en el Trono del Padre y ha convertido el Trono de Dios en un Trono de misericordia, de intercesión, y por eso Él está como Sumo Sacerdote en el Cielo, sentado a la diestra de Dios.

Él es el que intercede por toda persona que lo recibe como único y suficiente Salvador, así como el sumo sacerdote en el templo que Salomón construyó, el sumo sacerdote era el que sacrificaba el macho cabrío de la expiación el día diez del mes séptimo, lo hacía en el atrio y luego la sangre la colocaba en una vasija y él entraba al Lugar Santísimo y esparcía con su dedo siete veces sobre el propiciatorio, que es la tapa del arca del Pacto, donde estaban dos querubines de oro, y esa tapa del arca del Pacto también es de oro puro.

Ese propiciatorio, esa tapa del arca con los dos querubines, es el tipo y figura del Trono celestial de Dios. Por eso es que nos enseña el mismo Dios, enseñándole a Moisés, y Moisés enseñando al pueblo hebreo acerca del templo y las cosas que allí estaban, vean, en el capítulo 16 de Levítico, nos dice verso 1 en adelante:

“Habló Jehová a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón.”

Los dos hijos de Aarón en el capítulo 10 de Levítico entraron al Lugar Santísimo con fuego extraño. Al Lugar Santísimo el sumo sacerdote entraba con fuego que había sido ya ordenado por Dios, y la clase de fuego correcto, el cual llevaba en el incensario.

Ahora, vean el capítulo 10, verso 1 de Levítico, dice:

“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó.

Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.

Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo: En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló.”

Y Aarón se quedó calladito, y luego en el capítulo 16 continuamos leyendo, ¿ven? Esos hijos de Aarón entraron al Lugar Santísimo con un fuego extraño, un fuego diferente al que Dios había ordenado. Capítulo 16 ahora continuamos:

“Habló Jehová a Moisés después de la muerte de los dos hijos de Aarón, cuando se acercaron delante de Jehová, y murieron.

Y Jehová dijo a Moisés: Dí a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo...”

O sea, que no en todo tiempo entre al Lugar Santísimo, que es el lugar que está detrás del velo, lugar donde está el arca del pacto con las tablas de la ley, la vara de Aarón que reverdeció y el maná escondido, el maná que fue colocado allí. Dice:

Y Jehová dijo a Moisés: Dí a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario detrás del velo delante del propiciatorio que está sobre el arca, para que no muera; porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.”

Sobre el propiciatorio, piensen que esta es la tapa del arca, y aquí hay un querubín de oro y aquí hay otro querubín de oro, y toda esa tapa del arca es de oro puro, eso es el propiciatorio.

Y ahora, Dios dice:

“... porque yo apareceré en la nube sobre el propiciatorio.”

O sea, que aparecería Dios sobre el propiciatorio en esa Luz o Columna de Fuego, esa nube de Luz, y desde ahí le hablaría a Moisés. Vamos a continuar, sigue diciendo en el capítulo 25, vamos a ver, del Éxodo, vamos a ver si lo conseguimos, en Levítico, capítulo 25 ahí ustedes encontrarán en el verso 19... capítulo 25, verso 19 en adelante del Éxodo, dice:

“Harás, pues, un querubín en un extremo, y un querubín en el otro extremo; de una pieza con el propiciatorio harás los querubines en sus dos extremos.

Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas el propiciatorio; sus rostros el uno enfrente del otro, mirando al propiciatorio los rostros de los querubines (son los guardadores del arca del pacto, de las tablas de la ley, de la Palabra de Dios que está ahí).

Y pondrás el propiciatorio encima del arca (el propiciatorio ya les dije que es la tapa, y es colocado ese propiciatorio, esa tapa de oro sobre el arca del pacto), y pondrás el propiciatorio encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.

Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandare para los hijos de Israel.”

Vean, el lugar donde Moisés iba para escuchar la Voz de Dios desde esa Nube o Columna de Fuego que le aparecía a Moisés en el Lugar Santísimo de en medio de los dos querubines de oro que están sobre el propiciatorio o tapa del arca del Pacto.

Ese propiciatorio fue hecho para ahí Dios habitar y hablar con Moisés desde ese lugar, porque ese propiciatorio representa el Trono de Dios en el Cielo, y por cuanto la Iglesia también es un Templo espiritual, y cada uno de los seres humanos es un templo espiritual, el cual está hecho en la misma forma que el Templo: tiene atrio que es el cuerpo físico, tiene lugar santo que es su espíritu, y tiene lugar santísimo que es su alma.

Por eso es que el alma también es tipificada en el corazón, y por eso se le ofrece la oportunidad a las personas que reciban a Cristo en su alma, en su corazón, ahí está el lugar de morada de Dios en el ser humano: en el alma, en el corazón, que es el lugar santísimo de la persona como templo humano.

Recuerdan a Cristo, que en una ocasión dijo: “Destruyan este templo, y en tres días yo lo levantaré.” Las personas pensaban que estaba hablando del templo físico, pero el templo físico es tipo y figura del ser humano como templo humano y también es tipo y figura de la Iglesia del Señor Jesucristo, y le dicen a Cristo, capítulo 2 de San Juan, verso 17 en adelante le dicen:

“En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?”

Pero Él no hablaba del templo de piedra, Él hablaba de Su cuerpo en el cual moraba Dios, en Él moraba Dios en toda Su plenitud.

“Mas él hablaba del templo de su cuerpo.

Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho.”

Vean, el templo que Él decía: “Destruyan este templo,” era Su cuerpo y fue destruido cuando fue crucificado, era irreconocible cuando lo crucificaron porque lo habían golpeado en todo Su cuerpo, rostro, cabeza, también le colocaron la corona de espinas y así por el estilo, fue golpeado todo y fue desfigurado; por eso también cuando le ven resucitado los discípulos, ni le conocen, estaban esperando que resucitara así con Su rostro todo golpeado, sangrando, pero resucitó joven, ni María magdalena lo conoció, excepto cuando Él dice: “María,” y es la misma Voz, en la Voz lo conoció.

Igual que los caminantes de Emaús, no lo conocían y estuvieron caminando con Él y hablándoles de las Escrituras, y se las hablaba como se las enseñaba cuando estaba entre ellos, pero ellos sentían que llegaba acá como un fuego ardía algo, como un fuego ardiente dentro, pero no sabían porqué.

Y cuando ya está cayendo el día, ellos entran a la casa a donde ellos tenían que llegar, y Jesús hace como algunas veces nosotros hacemos, si es la hora del café o es la hora de desayuno, almuerzo o cena, y vamos con alguien que llegamos hasta el hogar, y le decimos: “Bueno, nos vemos,” pero como que no se quiere ir uno, así hizo Jesús: “Bueno,” hizo como que iba a seguir, y le dijeron: “No, no te vayas, quédate con nosotros mira que ya va anochecer,” y Él eso era lo que quería, quedarse con ellos unos momentos.

Y ya cuando llega la hora de cenar, en la cena, vean, es que se revela a ellos, y toma el pan, da gracias y lo parte, y ahí se dan cuenta que es Jesús porque lo hace en la misma forma, les son abiertos los ojos espirituales y les es abierto el entendimiento y el corazón, y cuando se dan cuenta se desaparece de delante de ellos, y ahí mismo ellos regresan a Jerusalén. De Emaús a Jerusalén.

Cuando venían de Jerusalén para Emaús, quizás tardaron algunas horas, pero cuando regresan a Jerusalén, ese viaje fue más rápido para dar la noticia que habían visto a Jesús, que estaba resucitado y ni a ellos les creían.

Los demás apóstoles no creían que había resucitado, aunque también María Magdalena y las otras mujeres habían dado la noticia que Jesús había resucitado, que lo habían visto y habían visto los ángeles que le dieron la buena noticia.

Ahora, por el físico no lo conocían porque la resurrección para Vida eterna, la resurrección en cuerpo inmortal, incorruptible, es en cuerpo glorificado, y el cuerpo glorificado es joven para toda la eternidad, representa de 18 a 21 años de edad, la flor de la juventud, la edad en donde todos quisiéramos detenernos.

Pero estos cuerpos mortales no tienen... fueron hechos pero sin freno para detenerse en una edad, aunque algunas veces hay personas que se detienen y siempre están diciendo que tienen cierta edad aunque le pasen 10 ó 20 años, principalmente las mujeres, porque no les gusta que el tiempo les pase, y algunos hombres también.

Así que todos queremos estar en un cuerpo que siempre permanezca de 18 a 21 años de edad, pues esa es la clase de cuerpo que Cristo tiene para mí, ¿y para quién más? Para cada uno de ustedes también, así es el cuerpo glorificado, y es inter-dimensional, por eso podía aparecer a Sus discípulos, hablar con ellos, comer con ellos.

Recuerden, se puede comer en el cuerpo nuevo, por si acaso alguno está preocupado en que tanta comida que va haber en el Reino milenial y no poder comer, podremos comer. Va a ser la clase de vida que todos deseamos tener, y con Cristo como Rey y como miembros de la realeza, ¿qué más podemos pedirle a Cristo? El nivel más alto de la raza humana durante el Reino milenial será el de Cristo y los creyentes en Él en cuerpos glorificados, serán inmortales y jóvenes para toda la eternidad, serán Reyes y Sacerdotes con Cristo y Jueces también.

Así que, el futuro de los creyentes en Cristo nacidos de nuevo de tiempos pasados y de nuestro tiempo, está seguro, y es el más glorioso para los que vivirán eternamente, pues la posición más importante será la de los creyentes en Cristo nacidos de nuevo.

Por eso es la ayuda idónea de Cristo, si es ayuda idónea, pues tiene que estar trabajando en los negocios del Señor todo el tiempo, así comenzó el Día de Pentecostés trabajando en los negocios del Señor, y todavía continúa trabajando, y es por medio de Su Iglesia que Cristo ha estado obrando, Cristo en Espíritu Santo ha estado en medio de Su Iglesia llevando a cabo toda la obra divina que Dios le ha encomendado.

Él cuando estuvo en la Tierra en Su cuerpo físico no llevó a cabo todo el trabajo que Él tiene que llevar a cabo, por medio del cuerpo físico llamado Jesús, realizó la obra correspondiente a aquel tiempo, y llevó a cabo la Obra de Redención con Su propio cuerpo, entregándolo, colocándolo en Expiación por el pecado de todos los escritos en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y murió por el pueblo hebreo para redimirlo.

Y Él llevó nuestros pecados para que nosotros podamos vivir eternamente. Pero Él no terminó toda la Obra de Dios, la Obra de Dios continuaría y Cristo en Espíritu Santo el Día de Pentecostés descendió a 120 creyentes en Él que estaban en el Aposento Alto y fueron llenos del Espíritu Santo, obtuvieron el nuevo nacimiento, recibieron el cuerpo angelical, y Cristo continuó trabajando por medio de los cuerpos humanos de los creyentes en Él.

Pero Su cuerpo glorificado ha permanecido en el Cielo en el Trono de Dios como Sumo Sacerdote. Él ha estado haciendo lo que hacía el sumo sacerdote en el templo terrenal que construyó Salomón y también en el tabernáculo que había construido Moisés en el desierto, porque todo eso es tipo y figura de lo que en el Cielo sucede.

Y ahora, Cristo ha estado en medio de Su Iglesia en Espíritu Santo todo el tiempo, como Él lo prometió cuando dijo en San Mateo, capítulo 28, verso 20: “Y yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.”

En Espíritu Santo Él ha estado en medio de Su Iglesia, Él es el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo, pues recuerden que un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, el Espíritu Santo es el Ángel del Pacto, un hombre de otra dimensión, el cual le aparecía a Adán, le aparecía a Enoc, a Noé, le apareció también a Abraham, a Isaac, a Jacob, a Moisés, ese Ángel del Pacto que le apareció a Moisés es nada menos que el Espíritu Santo, un hombre de otra dimensión, y ese es Cristo en Su cuerpo angelical, es la imagen del Dios viviente, o sea, el cuerpo angelical de Dios.

Y por cuanto ese cuerpo angelical es Cristo, vean, Dios estaba en Cristo en el cuerpo angelical, y por medio de Él creó los Cielos y la Tierra, por eso las palabras de San Pablo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3, son verdaderas.

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas.”

¿Cómo es que Dios ha hablado a la raza humana? Por medio de los Profetas. Estoy leyendo en Hebreos, capítulo 1, verso 1 al 3.

“En estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.”

Y ahora vean, Dios, el cual habló por medio de los profetas, a través de Su Espíritu Santo como nos dice Zacarías, capítulo 7, pasaje que ya ustedes conocen muy bien, el cual hemos citado en muchas ocasiones, dice capítulo 7, verso 11 al 12 de Zacarías:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.”

Cuando los profetas hablaban la Palabra de Dios, era Dios por medio del Ángel del Pacto hablando a través de los profetas, en palabras más claras, Dios con Su cuerpo angelical entraba en los profetas y a través de ellos le hablaba al pueblo. Por esa causa es que en el Éxodo, capítulo 23, verso 20 en adelante, dice:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz.”

¿Cómo van a escuchar la Voz del Ángel del Pacto? A través de los profetas, lo que el Espíritu Santo ha hablado a través de los profetas. Escuchar y guardar la ley de Moisés (o dada por Dios a través de Moisés), a través del Ángel fue dada la Ley, y escuchar la Voz del Ángel era creer y cumplir los mandamientos divinos.

El Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, en quien Dios estaba, está y estará eternamente, que es el cuerpo angelical de Cristo y que también es el Espíritu Santo, vean, ha sido a través del cual Dios se ha manifestado en el Antiguo Testamento, y luego se hizo carne y habitó Dios el Padre y el Espíritu Santo, o sea, el Ángel del Pacto en el velo de carne llamado Jesús.

El Ángel del Pacto es el Hijo de Dios, que es llamado antes de aparecer Jesús en la Tierra; y el Hijo de Dios terrenal, el Hijo de Dios en la Tierra, de carne, es el cuerpo físico de Jesús; pero el cuerpo angelical es Cristo, el Ángel del Pacto.

Ahora, muchas personas que estuvieron en los días de Jesús y escucharon a Jesús decir:

“Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

 El dice, contesta a ellos: “Antes que Abraham fuese yo soy”, ¿Cómo era? Era el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios.

Y ahora, escuchar la Voz del Ángel del Pacto es escuchar lo que el Ángel del Pacto habla a través de los profetas que Dios envía a la Tierra; escuchar a Moisés y la ley que Dios le dio a Moisés para el pueblo hebreo, eso es estar escuchando la Voz del Ángel, y la dirección, la forma en que dirigía el Ángel del Pacto al pueblo, porque fue enviado para llevar al pueblo a la tierra prometida. Ese es el guía, ese Ángel del Pacto es el Espíritu Santo.

Vamos a leerlo de nuevo, capítulo 23 del Éxodo, verso 20 en adelante:

“He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.”

El Nombre de Dios está en el Ángel del Pacto, en el cuerpo angelical de Dios, por eso cuando Moisés es enviado para la liberación del pueblo hebreo allí en el capítulo 3 del Éxodo, luego Moisés le pregunta a Dios: “Si ellos me preguntan cuál es Tu Nombre, ¿qué yo les voy a responder a ellos?” Y Dios por medio del Ángel le dice: “Yo soy el que soy, y así dirás, así les dirás: yo soy me envió a vosotros. Este es mi memorial para siempre.” Por lo tanto, con ese Nombre será recordado Dios para siempre, y fueron cuatro letras, cuatro consonantes Y H W H. Moisés escuchó la pronunciación.

Y ahora, con ese Nombre Dios nunca se había revelado a Abraham, Isaac y Jacob, por lo tanto Moisés tiene la revelación del Nombre de Dios, el primer hombre que obtiene la revelación del Nombre de Dios, y por consiguiente el primer pueblo que obtiene la revelación del Nombre de Dios es el pueblo hebreo.

Ahora, vamos a finalizar aquí el capítulo 23, verso 22, dice:

“Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti, y te llevará a la tierra del amorreo, del heteo, del ferezeo, del cananeo, del heveo y del jebuseo, a los cuales yo haré destruir.”

Ahora, podemos ver la importancia de escuchar la Voz del Ángel de Dios, del Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical por medio del cual Dios creó los Cielos y la Tierra, y también es el heredero de toda la creación. Pero yo soy coheredero con Él, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también, así como la esposa es coheredera con el esposo, la Iglesia del Señor Jesucristo es coheredera con Cristo de toda la herencia de Dios, de toda la creación visible e invisible, o sea, del mundo visible y del mundo invisible.

Y ahora, podemos ver, entender quién es Jesucristo nuestro Salvador, es la persona más importante de Dios, se hizo carne, creó un cuerpo de carne en el vientre de la virgen María, el cual nació en el tiempo correspondiente en Belén de Judea, y en el cual moró Dios con Su Ángel, el Ángel del Pacto, Dios con Su cuerpo angelical moró dentro de ese cuerpo de carne.

Por eso Él decía, (Cristo): “El Espíritu del Señor está sobre mí,” cuando fue bautizado por Juan el Bautista, Juan vio el Espíritu Santo que vino sobre Jesús, se posó sobre Jesús y permaneció en Jesús; y también Cristo decía: “El Padre que mora en mí, Él hace las obras.” O sea, que estaba Dios el Padre y el Espíritu Santo morando en Jesús. Por eso en Jesús estaba la plenitud de la Divinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La primera ocasión en que mora Dios en toda Su plenitud en carne humana, y ese cuerpo fue el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, lo cual ya estaba profetizado en Isaías, capítulo 53, versos 1 al 15; y también en Daniel, capítulo 9, versos 21 al 27. O sea, que la muerte de Cristo era inevitable, y era necesaria para la salvación y Vida eterna de todos los creerían en Él. Él mismo dijo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda,” o sea, que Cristo estaría viviendo en el planeta Tierra, pero no estaríamos nosotros aquí, sería un hombre solitario con un planeta Tierra, pero sin compañerismo con otras personas. Todo tenía que morir el día que Cristo murió.

Pero Él tomó nuestros pecados, y así se hizo mortal y murió por nosotros y por esa causa el cuerpo físico de Jesús fue crucificado y ya cuando resucita es un cuerpo glorificado el que Él tiene, un cuerpo inmortal, incorruptible, glorificado y joven para toda la eternidad.

Así va a ser con nosotros también, para los muertos en Cristo van a resucitar en cuerpos eternos y glorificados y jóvenes, y nosotros, si permanecemos vivos hasta ese momento, seremos transformados, ya no tendremos este cuerpo, será glorificado, será transformado, inmortal, incorruptible; y esa es la clase de cuerpo que yo necesito, y pronto, porque el que tengo ya con el tiempo ya le han ido pasando los años y necesito el nuevo cuerpo lo más pronto posible, porque en nuestro tiempo ya el ser humano no vive como en los días de Adán, en los días de Set, en los días de Matusalén, en los días de Noé, ellos vivían de 500 a 900 y algo de años.

Pero ya nuestros cuerpos mortales pasan trabajo para llegar a 100 años. Por lo tanto, necesitamos lo más pronto posible el nuevo cuerpo, por lo menos yo lo necesito, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también. Los jóvenes quizás piensen: “El mío está joven,” pero recuerden que es mortal el cuerpo, en un accidente puede morir antes que muera un ancianito que tenga 80 ó 90 años.

Así que, en estos cuerpos no hay edad para morir, por eso es que tenemos que tener asegurado nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

Ahora, hemos estado viendo este Ángel, el Ángel del Pacto, el cual ya vemos que es Cristo en Su cuerpo angelical, el cual es también el Espíritu Santo, porque un espíritu es un cuerpo de otra dimensión, es el mismo varón con el tintero de escribano en su cintura que aparece en Ezequiel, capítulo 9 para sellar en sus frentes, sellar a los que claman a Dios día y noche.

Y el Día de Pentecostés selló ciento veinte creyentes en Cristo, y luego unos tres mil que escucharon la predicación del Evangelio de Cristo a través de San Pedro* en quien el Espíritu Santo estuvo hablando, y fueron bautizados, creyeron y fueron bautizados, y Cristo los bautizó con Espíritu Santo y Fuego y produjo en ellos el nuevo nacimiento, y así, vean, nacieron en el Reino de Dios, el Reino de Cristo, entraron al Reino de Cristo que está en la esfera espiritual.

Este Ángel del Pacto, que es Cristo, para este tiempo final en el Cielo va a llevar a cabo una labor, eso será... Él ha estado en medio de Su Iglesia todo el tiempo produciendo el nuevo nacimiento de hijos e hijas de Dios en el Reino de Dios, naciendo del Agua y del Espíritu millones de seres humanos en el Reino de Cristo, y esos son los hijos e hijas de Dios. Y por consiguiente pertenecen... si son Reyes y Sacerdotes pues pertenecen a la realeza, por lo tanto, por cuanto Cristo desciende del rey David, esa es la casa de David que está siendo restaurada, la familia de David por medio de Jesucristo el heredero al Trono y Reino de David.

Y ahora, para el tiempo final cuando Cristo ya haya completado Su Iglesia, entonces habrá terminado en el Cielo Su labor de intercesión con Su propia Sangre, saldrá del Trono del Padre, tomará el Título de Propiedad; ya estará como León de la Tribu de Judá, lo cual lo identifica como Rey, porque Él es el León de la Tribu de Judá, Rey de reyes y Señor de señores, el Hijo de David.

Entonces en el Cielo, en donde está el Título de Propiedad, el Libro sellado con siete Sellos en la diestra de Dios, lo tomará Cristo, lo abrirá en el Cielo y entonces hará Su Obra de Reclamo. Ese Libro es tan importante, que no toda persona podía tomar ese Libro, tenía que ser un descendiente de la raza humana, y ese es Cristo, que se inyectó en la raza humana como el pariente Redentor de la raza humana, y tenía que ser digno y en el Cielo no se hallaba ninguno digno ni en la Tierra ni debajo de la Tierra para tomar ese Libro, y Juan lloraba mucho por esa causa, porque si no aparecía una persona que tomara ese Libro de la diestra de Dios, Libro que es el Título de Propiedad de la Vida eterna, el Título de Propiedad de toda la creación, el Título de Propiedad donde están escritos los nombres de todos los hijos e hijas de Dios, de los primogénitos de Dios.

Pero el anciano le dice a Juan: “Juan, no llores,” lo va a consolar, lo está consolando: “Juan, no llores, he aquí el León de la Tribu de Judá, el cual ha prevalecido.” Capítulo 5, verso 5, dice:

“Y uno de los ancianos me dijo: No llores. He aquí que el León de la tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos.

Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.”

Cuando esto ocurra en el Cielo, allí van a estar los siete ángeles mensajeros de la siete edades de la Iglesia, en quienes estuvo el Espíritu Santo recorriendo la Tierra de edad en edad. Sigue diciendo:

“Y vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono.

Y cuando hubo tomado...”

Recuerden, no es un cordero literal, es Cristo, el Ángel del Pacto, el cual Juan, cuando lo vio, Juan el Bautista cuando lo vio, dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, pero Juan no estaba viendo un Cordero, estaba viendo a Jesucristo, y así es en esta ocasión en el Cielo.

Juan aquí ve a Cristo, al cual conocía como el Cordero de Dios que quitó el pecado del mundo muriendo en la Cruz del Calvario. Sigue diciendo:

“Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos...

Los veinticuatro ancianos son los doce patriarcas hijos de Jacob y los doce apóstoles de Jesús. Judas Iscariote perdió la bendición de ese trono, y le tocó a otra persona que fue colocado en lugar de Judas Iscariote. Así que vean, van a estar todas estas personas allá:

“... los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero; todos tenían arpas, y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos.”

Pues todos los creyentes en Cristo que ya han partido juntamente con los que estamos vivos, hemos orado por la resurrección, hemos orado por la adopción, hemos orado por nuestra transformación, la redención del cuerpo que es nuestra transformación para los vivos y resurrección en cuerpos glorificados para los que ya han partido:

“Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.”

Ahora vean, todo lo que ocurre allá en el Cielo, cuando esto ocurre en el Cielo se habrá cerrado la puerta de la misericordia porque ya Cristo no estará como Sumo Sacerdote intercediendo en el Cielo, no habrá ya Sangre en el Trono de Dios en el propiciatorio, por lo tanto ya se habrá cerrado la puerta, la puerta de la cual nos habla Cristo en la parábola de las diez vírgenes, en donde las que estaban preparadas, dice que vino el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas y se cerró la puerta.

Luego vinieron las otras vírgenes tocando la puerta, pidiendo que les abran la puerta, pero les fue dicho: “No os conozco,” ya era demasiado tarde. Eso está en San Mateo, capítulo 25, versos 1 al 13; y en San Lucas, capítulo 13, versos 21 al 27 nos habla que cuando el Padre de familia se haya levantado y haya cerrado la puerta, entonces van a comenzar a decir mucha gente: “Ábrenos,” querrán entrar, pero ya será demasiado tarde.

Y ahora, esto todavía está en el futuro hasta que haya entrado hasta el último escogido al Cuerpo Místico de Cristo nuestro Salvador. Este Ángel que desciende del Cielo con el librito abierto en Su mano es Cristo, el cual lo tomó de la diestra del que está sentado en el Trono, y el anciano le dijo a Juan el apóstol: “He aquí el León de la Tribu de Judá, la raíz de David, ha vencido para abrir el libro y desatar sus Sellos,” capítulo 5, verso 5 de Apocalipsis.

Y en Apocalipsis, capítulo 10 desciende con el librito abierto en Su mano, con el Arco Iris alrededor de Su cabeza y clama como cuando ruge ¿qué? Un león, porque es el León de la Tribu de Judá, el Rey de reyes y Señor de señores, la raíz y linaje de David, y clama como cuando un león ruge y siete Truenos emiten sus voces.

Es la Voz de Cristo hablando ya como león, no como cordero, hablando como Rey, y cuando lo hace así, siete Truenos emiten su Voz, esto es la Voz de Cristo, el mensaje de Cristo, el Evangelio del Reino siendo predicado en forma consecutiva en el Día Postrero, en una etapa eterna, la etapa de oro de la Iglesia del Señor Jesucristo.

El Evangelio de la Gracia se ha predicado a través de la Dispensación de la Gracia, y Dios ha enviado entre los gentiles siete mensajeros a través de los cuales Cristo en Espíritu Santo ha hablado Su Palabra para cada edad o etapa de Su Iglesia.

No fue en forma consecutiva porque en forma consecutiva tiene que ser a través de una sola persona y en una misma etapa o tiempo.

Pero viene una edad eterna, la edad de oro de la Iglesia, la Edad de la Piedra Angular luego de las siete edades, y ahí Cristo estará como el León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores clamando como cuando un león ruge, o sea, hablando, eso es el mensaje del Evangelio del Reino siendo hablado en forma consecutiva, donde en forma rápida se llevan a cabo, se cumplen siete etapas consecutivas de la Iglesia del Señor Jesucristo en el Día Postrero, en la Edad de la Piedra Angular. Y ya Cristo no estará como Cordero, no estará como Sumo Sacerdote, sino como León, como Rey de reyes y Señor de señores.

Este Ángel Fuerte que desciende del Cielo es Cristo en Su cuerpo angelical, Cristo en Espíritu Santo ya con el Título de Propiedad en Su mano. Este Título de Propiedad lo tuvo Adán, pero cuando pecó lo perdió, regresó, Dios lo tomó y lo ha tenido en Su diestra Dios hasta el momento en que Cristo lo tome de la diestra de Dios, lo abra en el Cielo y lo traiga a la Tierra.

¿Y qué va a hacer? Vea, Cristo no se lo come, lo trae a la Tierra para que se lo coma un hombre, y luego dice que va a ser amargo en la boca, pero dulce en su vientre. O sea, que va a ser duro para quien se lo coma, va a pasar por etapas amargas, apreturas, persecuciones y cosas así, porque nadie más entenderá el contenido de ese Libro totalmente, y lo que él estará hablando, quizás otros no estén de acuerdo con él y pueden perseguirlo por lo que esté hablando, por lo que se comió.

El contenido es la Palabra de Dios, y le es dicho que en Su vientre será dulce como la miel, porque no hay cosa más dulce que la Palabra de Dios. Por lo tanto, aunque sea amargo, él se lo va a comer; él lo va a recibir del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, y ese Ángel Fuerte que desciende del Cielo es Cristo en Espíritu Santo, ese es el secreto de ese Ángel Fuerte que desciende del Cielo ya como León de la Tribu de Judá.

Y le dice, escucha la Voz del Cielo, el que se lo come, el cual está representado en Juan el Apóstol, y Juan representa al que se va a comer ese libro y también representa a toda la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, pasando por las diferentes etapas a través de las cuales ha pasado y pasando por la etapa final, la etapa de la Edad de la Piedra Angular, y el que se come ese Libro tiene que ser un profeta mensajero dispensacional, como lo fue Adán, Set, Noé, Abraham, Moisés y Jesús.

Son siete profetas dispensacionales nada más, y este es el tiempo para que aparezca en su ministerio el profeta mensajero dispensacional de la dispensación séptima, la Dispensación del Reino, a través del cual Dios estará hablando por medio de Su Espíritu, o sea, Cristo, el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, estará en él, y a través de él estará dando su mensaje; la Voz de los siete Truenos estarán siendo escuchadas por medio del que se comerá ese Librito abierto, y por eso le es dicho desde el Cielo, le es hablado otra vez: “Es necesario que profetices otra vez, sobre...” Vamos a ver verso 11:

“Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.”

Y en el capítulo 14, verso 6 al 7, hay aquí un mensajero que tiene esa comisión.

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.”

No pueden estar dos predicando ahí lo mismo, es el mismo que se come el librito aquí apareciendo en el capítulo 14, verso 6 y 7, predicando el Evangelio eterno, el Evangelio del Reino, a toda nación, a todos los moradores de la Tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo, y eso cumplirá San Mateo, capítulo 24, verso 14, donde nos dice el mismo Cristo que será predicado este Evangelio del Reino:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

El fin o tiempo del fin son los tres años y medio de la semana número setenta, la segunda parte de esa semana, pues le faltan tres años y medio de ser cumplidos al pueblo hebreo, porque ya los primeros tres años y medio fueron cumplidos en el ministerio de Jesucristo.

Y ahora, ese tiempo será la gran tribulación, pero antes de eso los miembros de la Iglesia de Jesucristo, los que murieron, serán resucitados en cuerpos eternos, y los que estemos vivos seremos transformados y estaremos una temporada corta aquí en la Tierra de 30 a 40 días como Cristo luego de resucitado estuvo unos 40 días apareciendo en diferentes ocasiones a Sus discípulos, así será también con los creyentes en Cristo.

También los que resucitaron con Cristo, muchos de los santos del Antiguo Testamento conforme a San Mateo, capítulo 27, versos 51 al 57 también estuvieron apareciendo en la Tierra a muchos de sus familiares, y después cuando Cristo subió al Cielo, se fueron con Cristo, ese fue el arrebatamiento o rapto de Cristo y también de los santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Él. Ahí estaba Abraham, Isaac, Jacob, los patriarcas, todos esos profetas de Dios del Antiguo Testamento.

Y ahora, para este tiempo final los creyentes en Cristo que van a resucitar porque partieron o murieron, y los creyentes en Cristo que van a ser transformados luego de esa temporada en la Tierra donde la gloria de Dios estará manifestada, donde todo el poder de Dios estará manifestado, luego nos iremos con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Los judíos o hebreos, ciento cuarenta y cuatro mil hebreos van a ser sellados porque ese ministerio que Cristo dice: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos.” Son los ministerios de los dos Olivos, de Moisés y Elías llamando y juntados los escogidos de las doce tribus de Israel, ahí aparecen las tribus perdidas para ser juntadas con las dos tribus del reino del sur, para la restauración de las tribus para que pueda efectuarse la restauración del Reino de David al pueblo hebreo, y eso será la restauración del Reino de Dios en la Tierra.

Y ahora, hemos visto este misterio del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, hemos visto que es Cristo en Espíritu Santo, Cristo, el Ángel del Pacto, Cristo en Su cuerpo angelical viniendo con el librito abierto en su mano, y lo trae a Su Iglesia y el mensajero que Cristo tenga en medio de Su Iglesia en ese tiempo, que tiene que ser un mensajero dispensacional, va a darle la bienvenida a Cristo, va abrir la puerta, pues Cristo dice:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono (o sea, el Trono de David), así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono (o sea, en el Trono celestial).”

En la misma forma Cristo va hacer con el vencedor, ese será el que se comerá el librito que Él trae abierto en Su mano, y va a hablar, va a profetizar de acuerdo al contenido de ese Libro. Ese será el Ángel del Señor Jesucristo, así como el Ángel de Dios en el Antiguo Testamento ahí estaba el Nombre de Dios, y fue el que se hizo carne y fue el que obtuvo la victoria, y fue el que subió al Cielo victorioso y se sentó en el Trono de Dios con Su cuerpo glorificado, y en el Trono terrenal de Cristo se va a sentar el vencedor, el Ángel del Señor Jesucristo, del cual Cristo, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

De todo eso contenido ahí, lo que es la estrella resplandeciente de la mañana, lo que es la raíz y linaje de David, todo eso lo va a explicar, de todo eso va a estar hablando el Ángel del Señor Jesucristo.

Por ejemplo algunas personas leen en Apocalipsis, capítulo 2, verso 28 que dice: “Y le daré la estrella de la mañana.” La estrella de la mañana cuando miramos hacia el Este en la mañana, es Venus, y cualquiera puede pensar: “Entonces va a recibir ese planeta,” actualmente como está ese planeta nadie lo quisiera, está con rocas ardientes y es un lugar que no hay vida, es un lugar que la temperatura, estuve viendo por la televisión que su temperatura son unos 400 grados, nadie quisiera ir allí.

Ahora, la Escritura dice que Dios le dijo a Abraham que su decendencia sería como las estrellas del cielo. Cuando Cristo nació, los magos o sabios que vinieron del Este de allá de Babilonia y Ur de los Caldeos, entraron a Jerusalén y dijeron: “Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido, porque su estrella hemos visto en el Oriente.”

Ellos estaban allá en el Este en la tierra de Babilonia y Ur de los Caldeos y miraron hacia Jerusalén, ¿ven? Mirando del Este hacia el Oeste vieron esa estrella en el cielo de la cual Balaam en el capítulo 25, verso 17 del libro de Números profetizó diciendo que de Jacob saldrá estrella.

Y ahora, hubo una señal en el cielo, y ahora, en la Tierra tenía que estar aquel personaje que está representado en esa estrella, y en esa señal que hubo en el cielo. O sea, que yo estoy representado en alguna estrella en el Cielo, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también, porque la descendencia de Abraham sería como las estrellas del cielo.

Cristo también es el sol de justicia, Él dijo: “Yo soy la Luz del mundo y el que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.” O sea, tendrá el Espíritu Santo.

Y ahora, la Escritura nos enseña que Cristo es la estrella resplandeciente de la mañana, ¿ven? Entonces ¿qué le va a dar Cristo al vencedor, cuando dice: “Le daré la estrella de la mañana,”? el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo es la estrella de la mañana, la Columna de Fuego, el vencedor va a tener la estrella de la mañana en él, la Columna de Fuego, el Sello del Dios vivo de Apocalipsis, capítulo 7 que tiene el Ángel que viene con el sello del Dios vivo para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

¿Vieron lo sencillo que es entender, conocer lo que es la estrella resplandeciente de la mañana? También en Oseas, capítulo 6 y Malaquías, capítulo 4, verso 2 (de Malaquías), dice:

“Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá (salud) salvación.”

Es la venida del Señor, Cristo es el Sol de Justicia y Su venida en el Día Postrero es el nacimiento del Sol de Justicia para todos los creyentes en Cristo, y para el pueblo hebreo también.

Ahora, hemos visto lo que es: “A los que temen mi Nombre nacerá el sol de justicia,” y por consiguiente van a ver, van a ser alumbrados y van a entrar en un nuevo día dispensacional, y si nacerá el sol, eso es en la mañana, ¿ven? Oseas, capítulo 6 dice que “como el alba está dispuesta su salida,” como la mañana.

Así que todos estos simbolismos bíblicos son para ser entendidos siendo dados a conocer en el Día Postrero, para que todos estemos al tanto de lo que está pasando en el Programa Divino, para lo cual Dios en este tiempo final le va a entregar el Título de Propiedad para que se lo coma y se lo va a entregar a un hombre, lo cual será el evento más grande que se haya llevado a cabo en cuanto a Dios dándole algo a una persona.

Vean, Cristo no se lo come, se lo entrega a un hombre para que se lo coma y profetice sobre muchos pueblos, naciones y lenguas, pero Cristo va a estar en él hablándole a pueblos, naciones y lenguas todas estas cosas que han de suceder, las que han de suceder antes de la gran tribulación y las que han de suceder en la gran tribulación y las que han de suceder en el Reino de Mesías, y las que han de suceder después del milenio o Reino mesiánico de mil años. O sea, que estará, el que se coma ese Libro, predicando el Evangelio del Reino a todas las naciones y dando a conocer todas estas cosas que deben suceder y por consiguiente tendrá que ser el Ángel del Señor Jesucristo al cual Cristo, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

¿De qué cosas? De las que han de suceder, capítulo 22, verso 16 del Apocalipsis y capítulo 22, verso 6 del Apocalipsis, dice:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

¿Ven? Por lo tanto, viene profetizando las cosas que van a suceder, dándolas a conocer, tiene que ser un profeta y dispensacional, el séptimo profeta dispensacional para la séptima dispensación, y séptimo milenio o Día Postrero.

Es a través de él que Cristo estará hablándonos en este tiempo final, como nos habló también a través de San Pedro, San Pablo y otros mensajeros que Él ha enviado, Cristo en Espíritu Santo habló a través de ellos y hablará en este tiempo final, y con lo que nos estará hablando el mensaje del Evangelio del Reino, nos estará dando la fe, la revelación para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, ese mensaje es la gran Voz de Trompeta, la trompeta final, la Voz de Dios, la Voz de Cristo como León clamando y Él será el que dirá cuándo el tiempo de redención ya no es más, cuándo el tiempo de las personas venir a los Pies de Cristo, cuándo termine ese tiempo, él lo va a decir, porque cuando Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo ya habrá terminado el tiempo de redención, el tiempo para las personas recibir a Cristo como Salvador.

El resto de ahí en adelante se quedarán para pasar por la gran tribulación, pero no hay ningún problema, los elegidos escritos en el Cielo en el Libro de la Vida del Cordero ya habrán recibido a Cristo como su único y suficiente Salvador, porque ni uno de los escogidos pasará por la gran tribulación. Los escogidos son las ovejas del Padre que le han sido dadas a Cristo para que las busque y les dé Vida eterna.

“EL ÁNGEL FUERTE ANUNCIANDO QUE EL TIEMPO NO ES MÁS.”

Todavía hay un lapso de tiempo corto, para que todos los que todavía no han recibido a Cristo como Salvador, y escuchan la predicación del Evangelio de Cristo y nace la fe de Cristo en su alma, den testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como su único y suficiente Salvador, para lo cual los que todavía no han recibido a Cristo, lo pueden hacer en estos momentos y estaremos orando por usted.

Los que están en otras naciones también pueden venir a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos orando por todos los que están recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador.

Todos los niños de diez años en adelante también pueden recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, pues Cristo tiene lugar en Su Reino para los niños también. Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mi, y no se lo impidáis porque de los tales es el Reino de los Cielos.”

En todas las naciones pueden continuar viniendo también a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino y así les asegure su futuro eterno en Su Reino glorioso, pues todos queremos vivir eternamente, todos queremos entrar al Reino de Dios, para lo cual necesitamos a Cristo como nuestro único y suficiente Salvador.

Recuerden que Cristo dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; y nadie viene al Padre, sino por mí,” San Juan, capítulo 14, verso 6. Nadie puede acercarse a Dios a menos que sea a través de Cristo nuestro Salvador, Él es el camino al Padre, Él también es la puerta al Reino de Dios y por consiguiente a la casa de nuestro Padre celestial. Por lo cual todos necesitamos a Cristo para llegar a Dios, ser reconciliados con Dios y obtener la Vida eterna.

Recibir a Cristo como Salvador es Vida eterna para la persona. “Mis ovejas oyen mi Voz y yo las conozco, y yo les doy Vida eterna,” dice Cristo en San Juan, capítulo 10, verso 27 en adelante.

Ustedes son ovejas del Señor porque han estado escuchando la Palabra del Señor, la Voz del Señor, para lo cual Dios les guió en esta ocasión para que estuvieran escuchando el Evangelio de Cristo.

Esto es así para ustedes que están presentes y para los que están en otras naciones. La fe viene por el oír la Palabra de Dios, el Evangelio de Cristo, y con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Por eso Cristo dijo:

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.”

(San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).

Todos tenemos la misma oportunidad de escuchar el Evangelio de Cristo que nazca la fe de Cristo en nuestra alma y la oportunidad de dar testimonio público de nuestra fe en Cristo recibiéndole como nuestro único y suficiente Salvador.

No hay otro Salvador, solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo, Él salvaría Su pueblo de sus pecados, Él es nuestro Redentor, nuestro Salvador.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Jesucristo nuestro Salvador. Los que están en otras naciones también puestos en pie y pueden continuar también viniendo a los Pies de Cristo los que faltan por venir, para así orar dentro de algunos segundos.

No hay otra cosa más importante que la Vida eterna, sin la Vida eterna el ser humano no podrá vivir eternamente, porque para vivir se necesita tener vida. La persona que viene a la Tierra y no se ocupa de su futuro eterno obteniendo la Vida eterna por medio de Cristo, no le sirvió de mucho vivir en esta Tierra, el mismo Cristo lo dijo cuando dice:

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” (Eso está en San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28).

Así que, lo más importante es la Vida eterna, de otra forma no nos serviría de nada vivir en esta Tierra, ¿de qué le vale al hombre no solamente vivir, sino ser rico en esta Tierra? De nada le habrá servido vivir y hacerse rico en esta Tierra, lo más importante es la Vida eterna.

Y todos tenemos la misma oportunidad de recibirla por medio de Cristo nuestro Salvador. Dice San Juan, el Evangelio según San Juan, capítulo 3, verso 16:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

¿En qué otra persona usted encuentra la Vida eterna? No lo hay, solamente hay UNO y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO, el que tiene a Cristo acá, tiene la Vida eterna; el ser humano nace en la Tierra con angustia existencial porque no sabe de dónde ha venido, no sabe porqué está aquí en la Tierra y no sabe hacia dónde va cuando muere, o cuando muera; pero cuando ha recibido a Cristo sabe que vino de donde vino Cristo, de la casa del Padre, vino de Dios y sabe que está aquí con un propósito: para ser rociado con la Sangre de Cristo y ser limpio de todo pecado y obtener la Vida eterna.

Y luego cuando sus días terminen en la Tierra si tiene que morir físicamente, sabe que va al Paraíso donde están los apóstoles y todos los creyentes en Cristo que han muerto físicamente, y en la resurrección en el Día Postrero sabe que se levantará, resucitará en un nuevo cuerpo eterno, inmortal, incorruptible y glorificado como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

Pero si permanece vivo hasta ese momento, sabe que va a ser transformado, por lo tanto, no tendrá angustia existencial, esa es la medicina única para quitar la angustia existencial del ser humano, no hay otra medicina, porque no hay otra forma de la persona saber de dónde ha venido, y no hay otra forma del ser humano saber porqué está aquí en la Tierra y tampoco hay otra forma del ser humano saber hacia dónde va después que termine esta vida terrenal.

Así que, todos necesitamos a Jesucristo como nuestro único y suficiente Salvador.

Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir puede pasar acá al frente y los que están en otras naciones si falta alguno por venir también, puede pasar al frente donde usted se encuentra para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, repitan conmigo esta oración con nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti, creo en Tu primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único Nombre en el cual podemos ser salvos, y creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador, Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Señor, sálvame, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes escucharon la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en vuestra alma, creyeron y lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador, pues Él dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16).

Ustedes me dirán: “He creído, lo he recibido como mi Salvador, ahora quiero ser bautizado en agua en Su Nombre lo más pronto posible, quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible.” Pedro, cuando predicó el Día de Pentecostés y le preguntan a Pedro: “Varones hermanos, ¿qué haremos?”

“Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos (y para cuantos están cerca); para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

Y en ese día fueron bautizados como tres mil personas y fueron añadidas a la Iglesia como tres mil personas.

Siempre que predicaban los apóstoles, los que creían eran bautizados porque la meta es que nazcan en el Reino de Cristo, nazcan de nuevo, reciban el Espíritu de Cristo, por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es tipológico, el agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo, el cual dijo:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo.”

Por lo tanto, todos los que han escuchado el Evangelio y han creído en Cristo y lo han recibido como Salvador, han sido bautizados en agua en Su Nombre.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida. Ese es el simbolismo del bautismo en agua. Y en el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Conociendo el simbolismo del bautismo en agua, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino del Señor Jesucristo.

Los que están en otras naciones y han recibido a Cristo en estos momentos, también pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo en estos momentos al ministro para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y los que están y para los que están en otras naciones, dejo al ministro correspondiente en cada nación para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga a todos y les guarde, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador. Pasen todos muy buenas tardes.

“EL ÁNGEL FUERTE ANUNCIANDO QUE EL TIEMPO NO ES MÁS.”

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