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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Un saludo también para el doctor Miguel Bermúdez Marín donde se encuentra en estos momentos; y también para el doctor Salomón Cunha y su esposa Kélita Machado. Así que doctor Salomón Cunha y doctora Kélita Machado, mis saludos de todo corazón, y también para ti Miguel, mis saludos de todo corazón, y para todos ustedes que están presentes y están en otras naciones, y para todos los ministros.

Para esta ocasión leemos en el libro del Apocalipsis, capítulo 11, versos 15 en adelante, donde nos dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios,

diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, el que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu gran poder, y has reinado.

Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra.

Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.”

Tomamos el verso 15, para de ahí tomar nuestro tema que dice:

“El séptimo ángel tocó la trompeta.”

“EL ÁNGEL TOCANDO LA TROMPETA QUE PROCLAMA FE, AMOR Y LIBERTAD.”

A través de la Escritura encontramos que para el Día del Señor, que es el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, está dicho que habrá una gran Voz Trompeta, eso lo encontramos en Apocalipsis, capítulo 1, versos 9 al 11, dice:

“Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,

que decía: Yo soy el Alfa y la Omega, el primero y el último.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Esta Palabra que nos habla de esta Trompeta en el Día del Señor, recuerden que esa Voz, que es una Voz, es la Voz de Cristo el Ángel Fuerte que desciende del Cielo, es Cristo el Ángel del Pacto el que habla con una Voz como de Trompeta; no es una trompeta literal, sino la Voz de Cristo hablando en el Día Postrero con un mensaje mayor, una gran Voz de Trompeta. Se nos está hablando de un mensaje dispensacional, que es mayor que el mensaje de una edad; pero el mensaje de una edad es la Voz de una Trompeta.

Pero cuando se habla de la gran Voz de Trompeta, se habla de un mensaje dispensacional, y Cristo en el Día Postrero estará hablando con una Voz grande, con gran Voz de Trompeta, o sea, con un mensaje mayor, un mensaje dispensacional, y por consiguiente en ese mensaje estarán siendo abiertos todos los misterios mayores.

Como por ejemplo, el misterio del séptimo Sello, o sea, el misterio de la segunda Venida de Cristo, Cristo viniendo a Su Iglesia, y también el misterio de Cristo viniendo para establecer Su Reino después de la gran tribulación. Todos esos misterios estarán abiertos en el mensaje de la gran Voz de Trompeta; es la misma gran Voz de Trompeta que nos habla San Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante, cuando nos dice:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.”

La resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados, cuerpos eternos, cuerpos incorruptibles, será en el Día Postrero cuando se esté escuchando esta gran Voz de Trompeta y la transformación de los que estemos vivos en ese momento será también cuando se esté escuchando esta gran Voz de Trompeta, dice “a la final Trompeta.” Esta Trompeta final es la Voz de Cristo hablándole a Su Iglesia en el Día Postrero con el mensaje de liberación para el pueblo mostrándole, revelándole y dándole la fe para ser transformados y raptados a los que estén vivos creyentes en Cristo.

Vean, en el capítulo 25 de Levítico, versos 8, en adelante, dice:

“Y contarás siete semanas de años, siete veces siete años, de modo que los días de las siete semanas de años vendrán a serte cuarenta y nueve años.

Entonces harás tocar fuertemente la trompeta en el mes séptimo a los diez días del mes; el día de la expiación haréis tocar la trompeta por toda vuestra tierra.

Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia.

El año cincuenta os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos,

porque es jubileo; santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis.

En este año de jubileo volveréis cada uno a vuestra posesión.”

O sea, volverá cada uno a su herencia; por consiguiente este año del jubileo es tipo y figura de la Edad de la Piedra Angular, pues luego de cuarenta y nueve años en donde hay siete años sabáticos, porque si usted divide cuarenta y nueve entre siete da siete; hay siete años sabáticos, o sea, años de descanso, de reposo para la Tierra. Y luego viene el año cincuenta que viene a ser también el año octavo de reposo para toda la Tierra, año de descanso también para toda la Tierra.

Cuando llega el año número cuarenta y nueve, que es de descanso, de reposo para toda la Tierra, año sabático, porque el sábado es el día de reposo y todo año sabático es de reposo para toda la Tierra.

Ya en el año cuarenta y nueve, que es el séptimo año sabático de los años sabáticos, luego viene el año cincuenta, que también es de reposo para toda la Tierra, es el único tiempo donde se unen dos años de reposo para la Tierra, y esto nos habla en la Iglesia de las diferentes edades, siete edades de la Iglesia, siete tiempos de reposo para la Iglesia y de bendición divina para servir a Dios, para adorar a Dios.

Son siete tiempos muy importantes, y luego viene el octavo año o día para la Iglesia, que es la Edad de la Piedra Angular y viene a ser el año cincuenta representado en el año cincuenta, en donde se toca con gran Voz de Trompeta y se anuncia, se toca la Trompeta en toda la Tierra y se anuncia libertad en toda la Tierra.

En el mensaje de la gran Voz de Trompeta se estará proclamando la libertad o liberación que Cristo realizará de los muertos en Cristo resucitándolos en cuerpos eternos y de la transformación de los vivos en Cristo libertándolos de esta vida terrenal, temporera y colocándolos en la Vida eterna físicamente con cuerpos eternos y glorificados, será Cristo el que estará tocando esa gran Voz de Trompeta; pero, ¿a través de quién lo hará? Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 31.

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos.”

Él, Cristo es el que envía a Sus ángeles y Sus ángeles son los ministerios de Moisés y Elías que vienen con la gran Voz de Trompeta para llamar y juntar ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu. Pero antes, la Voz de Cristo, es la Voz de Cristo en los dos Olivos y será la Voz de Cristo también en el Día Postrero en medio de la Iglesia hablándonos todas estas cosas que deben suceder, estará dándonos la fe para ser transformados y raptados, dándonos la revelación de Su Venida, dándonos la revelación de la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero, o sea, en el séptimo milenio de Adán hacia acá, o tercer milenio de Cristo hacia acá.

Siendo que esta Trompeta final o gran Voz de Trompeta es el mensaje del Evangelio del Reino siendo predicado por el mensajero que Dios tenga en la Tierra en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, se cumplirá la Palabra de Cristo que dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 14, diciendo de la siguiente manera:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

El mensaje final de Dios, la predicación de la predicación del Evangelio del Reino llevándola a cabo Cristo el Espíritu Santo por medio de un hombre, de un mensajero que aparecerá en este planeta Tierra en el Día Postrero, el cual y a través del cual también Dios cumplirá Apocalipsis, capítulo 14, versos 6 al 7, que dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo,

diciendo a gran voz (aquí tenemos nuevamente la gran Voz, esta es la gran Voz de Trompeta): diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria...”

Viene hablando de asuntos religiosos, de la adoración a Dios, por lo tanto, estará enseñando a la humanidad que adoren a Dios, que sirvan a Dios, que crean en Dios. El temor a Dios es el principio de la sabiduría; por lo tanto viene ensañando la sabiduría divina, la sabiduría de Dios a los seres humanos, sigue diciendo:

“...porque la hora de su juicio ha llegado...”

Viene también mostrando, profetizando, enseñando que la hora del juicio divino sobre la raza humana ha llegado, como Noé estuvo predicando que la hora del juicio divino había llegado y Dios enviaría un diluvio sobre la Tierra y destruiría a los seres humanos, al mundo antidiluviano; pero le mostró a Noé lo que tenía que hacer para él y su familia: escapar juntamente con un grupo de animales, de aves y de reptiles y le mostró cual era el medio de escape, el cual fue un arca que él tenía que construir.

El arca representa a Cristo, al entrar al arca hemos entrado al arca de salvación, que es Cristo nuestro Salvador, Él es el Arca del Pacto; y también está tipificado en el arca de Noé.

Y ahora, podemos ver claramente que este mensajero... Recuerden que ángel significa: mensajero; y si viene con el Evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la Tierra, tiene que estar en el planeta Tierra para predicar a los seres humanos, a toda nación, tribu, lengua y pueblo; o sea, que viene con un mensaje internacional, mundial, para toda la familia humana, y estará advirtiendo a la humanidad que el tiempo para el juicio divino caer sobre la Tierra ha llegado. El juicio se lleva a cabo en el Cielo y se ejecuta luego aquí en la Tierra. Se lleva a cabo el juicio en el Trono de Dios, que para ese momento va a ser un Trono de juicio porque ya Cristo habrá terminado Su Obra de Intercesión como Sumo Sacerdote; ya no será el Cordero de Dios tampoco, sino el León de la Tribu de Judá, el Rey de Reyes y Señor de señores, por lo tanto.... y Juez de toda la Tierra.

Por lo tanto, ya para ese tiempo del juicio divino sobre la Tierra no habrá misericordia, porque ya en el Trono celestial no estará la Sangre del Cordero, la Sangre de Cristo para que haya misericordia desde el Trono de Dios para la raza humana; por eso no se puede esperar que Cristo termine Su Obra de Intercesión en el Cielo, porque entonces se convierte el Trono de Dios en un Trono de juicio, está como Trono de misericordia, porque Cristo está sentado en el Trono de Dios, haciendo Intercesión con Su propia Sangre; y por eso se convirtió el Trono de Dios en un Trono de misericordia.

Y ahora, la hora del juicio divino, dice este Ángel, este mensajero ha llegado, o sea, ese juicio divino que será hablado en el Trono de Dios sobre la raza humana llegará el tiempo en que este mensajero esté predicando el Evangelio del Reino, el Evangelio eterno, que es el Evangelio del Reino y estará explicando todas esas cosas, dándolas a conocer, estará profetizando esas cosas que van a acontecer; desde antes que acontezcan él las estará hablando enseñando en su mensaje del Evangelio eterno, del Evangelio del Reino. Sigue diciendo:

“...y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.”

Estará recomendando y enseñando a las personas que adoren a Dios, que sirvan a Dios, enseñándoles el camino de Dios para que todos alcancen misericordia y bendición en el amor de Dios, para que así todos obtengan la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, su mensaje es de amor y libertad, para ser libertados, ser transformados; y esa será la liberación física para nosotros, la redención del cuerpo, la adopción física como hijos e hijas de Dios con cuerpos eternos y glorificados como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo nuestro Salvador, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo.

Ese Ángel tocando la Trompeta que proclama fe, amor y libertad, es el mismo Ángel del Señor Jesucristo, del cual Cristo dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.” (Apocalipsis, capítulo 22, verso 16).

Y es el mismo Ángel de Apocalipsis, capítulo 22, verso 6, del cual dice la Escritura:

“Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Señor, el Dios de los espíritus de los profetas, ha enviado su ángel, para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto.”

Es el mismo Ángel enviado para mostrar a Sus siervos las cosas que deben suceder pronto, y por consiguiente es un profeta que viene profetizando las cosas que han de suceder. Es un profeta dispensacional, es el profeta de la Dispensación del Reino con el mensaje del Reino en el cual y con el cual da a conocer todas estas cosas que deben suceder pronto.

En Apocalipsis, capítulo 1, versos 1 al 3, nos habla también de este Ángel, aquí al principio del Apocalipsis, y nos dice:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan.”

Fue por medio del Ángel del Señor Jesucristo que Juan recibió la revelación de Jesucristo, Cristo revelándose por medio de Su Ángel y revelándole a Juan todas estas cosas que deben suceder.

Le fueron reveladas en estos símbolos apocalípticos, los cuales han estado cumpliéndose de etapa en etapa durante la Dispensación de la Gracia; y hay otras cosas en estos símbolos que se cumplirán en la Dispensación del Reino. Este Ángel del Señor Jesucristo es el que se sentará con Él en Su Trono, pues Cristo dijo: “Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono.” (Apocalipsis, capítulo 3, verso 21).

En la misma forma en que Cristo venció y se sentó con el Padre en Su Trono y recibió todo poder en el Cielo y en la Tierra, Cristo sentará con Él en Su Trono, el Trono de Cristo, es el Trono de David, el Trono del Padre, que es el Trono celestial.

Y ahora, el Trono de David es del cual el Ángel o Arcángel Gabriel le habló a la virgen María, diciéndole:

“¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres.”

Y sigue diciéndole... esto está en el capítulo 1 de San Lucas, versos 28 al 36, sigue diciendo:

“Mas ella, cuando le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta.

Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios.

Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;

y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Esa es la promesa del Trono de David y Reino de David, a la cual y al cual Cristo es el heredero, es en ese Trono de David y Reino de David donde Cristo va a sentar con Él al vencedor, que será este Ángel.

“EL ÁNGEL TOCANDO LA TROMPETA EN EL DÍA POSTRERO.”

El Ángel del Señor Jesucristo es a través del cual Cristo, el Espíritu Santo toca esa Trompeta final, esa gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino. Los escogidos que estarán vivos escucharán esa gran Voz de Trompeta, o sea, escucharán a Cristo hablando por medio de Su Ángel mensajero en el Día Postrero, para recibir la fe para ser transformados y raptados, o sea, recibir la revelación de la Venida del Señor.

Sin la revelación de la Venida del Señor es imposible que una persona que esté viva, sea transformada en el Día Postrero; porque la escritura nos dice en Filipenses, capítulo 3, versos 20 al 21, de la siguiente manera:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Se requiere escuchar la Voz de Cristo en el Día Postrero, esa gran Voz de Trompeta y conocer Su Venida, porque Él viene para transformar nuestros cuerpos mortales en cuerpos inmortales y resucitar a los creyentes en Él que han muerto físicamente en tiempos pasados; por eso dice San Pablo:

“...de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra.”

Para eso es que Él vendrá a Su Iglesia en el Día Postrero, y en el mensaje de la gran Voz de Trompeta que Cristo el Espíritu Santo estará hablando, proclamando por medio del Ángel que viene con el Evangelio eterno, con el Evangelio del Reino, en ese mensaje estará el misterio de la Venida del Señor, será abierto ese misterio a los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Por lo tanto, todos queremos escuchar al Ángel tocando la Trompeta, la gran Voz de Trompeta, la Trompeta que proclama fe, amor y libertad; que proclama la redención física que ha de ser llevada a cabo, que será la transformación nuestra y la resurrección de los muertos en Cristo, por lo tanto el año del Jubileo se repite nuevamente en este tiempo final.

En los días de Jesús cuando estaba en Su cuerpo de carne, se estaba viviendo también en ese ciclo divino, profético en el campo espiritual, en donde Él estaba proclamando ese año de Jubileo el cual y al cual luego entraron todos los creyentes en Cristo y recibieron la redención espiritual, al recibir el Espíritu Santo y obtener esa transformación interior.

El Evangelio de la Gracia es la Trompeta del año del jubileo en el campo espiritual para esa transformación espiritual, para esa liberación espiritual que reciben los creyentes en Cristo, al recibir a Cristo como único y suficiente Salvador. Y el Evangelio del Reino es la gran Voz de Trompeta del año del jubileo para la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de nosotros los que vivimos; por lo tanto en el Día Postrero se estará proclamando el día de venganza del Dios nuestro, conforme a Isaías, capítulo 61, verso 1. Se estará dando a conocer todo lo que ha de acontecer en este tiempo final, luego de las siete etapas o edades de la Iglesia del Señor Jesucristo; luego de estas siete etapas o edades entre los gentiles.

Y ahora, este es el tiempo para escuchar esa Voz como de Trompeta en el Día Postrero, pues conforme al calendario gregoriano ya estamos en el Día Postrero, llevamos nueve años dentro del Día Postrero, que es el séptimo día de Adán hacia acá. Así como el sábado es el día postrero de la semana, el séptimo milenio es el Día Postrero delante de Dios. “Porque un día delante del Señor es como mil años y mil años como un día,” dice segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8; y Salmo 90, verso 4.

Y los días postreros son los milenios postreros que comenzaron cuando Cristo estaba aquí en la Tierra; ya Cristo tenía de tres a siete años de edad cuando comenzaron los días postreros, que son los milenios postreros; quinto milenio es el primero de los días postreros, sexto milenio es el segundo y séptimo milenio es el últimos de los días postreros.

Y ahora, podemos ver dónde nos encontramos en este tiempo en el cual nos ha tocado vivir, y somos privilegiados al vivir en este tiempo, tiempo en el cual todos los creyentes en Cristo del pasado desearon vivir y también todos los creyentes en Dios en el Antiguo Testamento desearon vivir en este tiempo.

Este es el tiempo más glorioso de todos los tiempos, es el tiempo en que los muertos en Cristo volverán a resucitar en cuerpos eternos y nosotros los que vivimos vamos a ser transformados, esto es conforme al Programa Divino; estas son las cosas que estaremos escuchando cuando el Ángel toca esa Trompeta final, esa séptima Trompeta, esté proclamando su mensaje, esté tocando esa Trompeta.

La trompeta final es el mensaje final de Dios, es la Voz de Cristo hablándole primeramente a Su Iglesia y después le hablará al pueblo hebreo, será el Ángel del Pacto, el mismo que libertó al pueblo hebreo, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical; y por consiguiente ése será Dios hablándole a Su pueblo que está dentro del nuevo Pacto, el Cristianismo en donde están todos los elegidos de Dios del nuevo Pacto, y luego hablándole al pueblo hebreo y llamando y juntando ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu.

“EL ÁNGEL TOCANDO LA TROMPETA.”

Hemos visto quién será ese Ángel tocando la Trompeta, hemos visto lo que contiene esa Trompeta, ese mensaje final, es el Evangelio del Reino siendo proclamado en este tiempo final, el Evangelio eterno siendo proclamado por ese Ángel; por ese mensajero que viene para proclamar ese mensaje, predicar ese mensaje a todo pueblo, a todos los seres humanos, a todos los habitantes de la Tierra, a toda nación, pueblo y lengua.

Ese es el mensaje prometido para este tiempo en el cual nosotros estamos viviendo; y así como Juan el apóstol estaba en el Espíritu en el Día del Señor y escuchó una gran Voz como de Trompeta que decía: “Yo soy el alfa y omega, el primero y el último,” a nosotros nos ha tocado estar no solamente en espíritu, sino en cuerpos de carne para escuchar en este Día Postrero, que es el Día del Señor... como el sábado, para los que guardan el sábado, los judíos y algunos cristianos que guardan el sábado y lo mencionan, lo reconocen como el Día del Señor.

El séptimo milenio delante de Dios es el día milenial del Señor donde Él establecerá Su Reino y donde la gran Voz de Trompeta del Evangelio del Reino proclama todas estas cosas de las cuales hemos estado hablando; Juan las escuchó pero no vivió en ese Día del Señor, sino que fue transportado en Espíritu, en visión.

Pero a nosotros nos ha tocado ser las personas que estaríamos viviendo en carne humana en el Día del Señor, viviendo en alma, espíritu y cuerpo en el Día del Señor, ¿para qué? Para escuchar esa Voz como de Trompeta que decía: “Yo soy el alfa y omega, el primero y el último.” Y Él es el que estará revelándonos todas estas cosas por medio del Ángel que viene tocando esa Trompeta del Evangelio del Reino.

“EL ÁNGEL TOCANDO LA TROMPETA,” la Trompeta final, la gran Voz de Trompeta, la Trompeta de Dios y nosotros escuchando Su Voz en este tiempo final.

“EL ÁNGEL TOCANDO LA TROMPETA QUE PROCLAMA FE, AMOR Y LIBERTAD.”

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “EL ÁNGEL TOCANDO LA TROMPETA QUE PROCLAMA FE, AMOR Y LIBERTAD.”

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted.

Yo escuché Su Palabra, Su Voz, la Voz de Cristo y lo recibí como mi único y suficiente Salvador. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también. Si hay alguna persona que todavía no lo ha recibido como su Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino. Lo más importante es la Vida eterna. Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy Vida eterna.”

Para recibir la Vida eterna hay que escuchar la Voz de Cristo, Su Evangelio, y hay que recibirlo como su único y suficiente Salvador, para lo cual todos tenemos la misma oportunidad, el mismo privilegio de escuchar Su Voz, Su Evangelio, el Evangelio de Cristo y que nazca la fe de Cristo en nuestra alma, creer en Cristo y dar testimonio público de nuestra fe en Cristo recibiéndole como nuestro único y suficiente Salvador. Es realmente un privilegio vivir en este tiempo y escuchar Su Evangelio y recibirlo como nuestro único y suficiente Salvador.

Es por medio de Cristo que obtenemos la Vida eterna, por eso dice: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen; y yo les doy Vida eterna.”

¿Para qué escuchamos Su Voz y lo seguimos, lo recibimos? Para que Él nos dé Vida eterna. Es que no hay otra persona que nos pueda dar Vida eterna y nosotros queremos la Vida eterna, nosotros queremos vivir eternamente y solamente hay una forma para vivir eternamente y es recibiendo esa Vida eterna de parte de Cristo, pues Dios le ha dado a Cristo la exclusividad de la Vida eterna, por eso Él dijo:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (San Juan, capítulo 14, verso 6).

No hay forma de llegar a Dios y entrar al Reino de Dios, a menos que sea a través de Jesucristo, Él es el camino al Padre, Él es el camino a Dios, Él es la Vida eterna, Él también es la luz del mundo, nos dijo en San Juan, capítulo 8, verso 12, y dijo: “...y el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida.” Recibe la luz de la Vida, que es el Espíritu Santo.

Todavía vienen más personas que como ustedes desean vivir eternamente, y por consiguiente vienen para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Solamente hay un Salvador y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO, todos los seres humanos lo necesitamos y todos los que deseamos vivir eternamente lo necesitamos y lo recibimos como nuestro único y suficiente Salvador.

Todavía pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo. Y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador, y los que están en otras naciones pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos los que están viniendo a los Pies de Cristo.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, para dar testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

Si falta alguna persona por venir puede venir a los Pies de Cristo para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo. No hay otra cosa más importante para el ser humano que la Vida eterna, y solamente hay una forma de recibir la Vida eterna y es a través de Cristo nuestro Salvador, por eso Él es nuestro Salvador, nuestro Redentor. No hay otro nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos, y no hay otro Sacrificio que el ser humano pueda hacer que el que ya fue hecho.

El ser humano no tiene que hacer ya ningún sacrificio, ya fue hecho el Sacrificio para nuestra Redención, el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados y lo hizo Cristo en la Cruz del Calvario; Su muerte en la Cruz del Calvario es el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, para que así todo ser humano tenga el Sacrificio de Expiación por sus pecados y pueda obtener el perdón de Sus pecados, ser limpio de todo pecado con la Sangre de Cristo, ser bautizado en agua en Su Nombre, recibir Su Espíritu y obtener la reconciliación con Dios, y por consiguiente la Vida eterna y entrar así al Reino de Dios.

Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador, con nuestras manos al Cielo y nuestros ojos cerrados todos los que han venido a los Pies de Cristo, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón. Creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos; creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; reconozco que soy pecador y necesito un Salvador.

Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador, Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Sálvame, Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Él dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Tan simple como eso es para todos los seres humanos. Por lo tanto, ustedes me dirán: “Escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma, creí en Cristo, creo en Cristo y he dado testimonio público de mi fe en Cristo recibiéndole como mi único y suficiente Salvador. Deseo ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible: ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, en el bautismo en agua la persona se identifica con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

El bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo. Juan estaba bautizando, Juan el Bautista, en el Jordán y Jesús fue a Juan, entró a las aguas del Jordán para se bautizado y Juan no lo quería bautizar, decía: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Si a Cristo le convenía cumplir toda justicia siendo bautizado cuánto más a nosotros.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Y ustedes que están a través del satélite Amazonas o de internet en deferentes naciones, y también en diferentes ciudades y lugares de la República Mexicana, ustedes también que han recibido a Cristo en estos momentos, también pueden ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Continúen pasando todos una noche feliz. Dejo al reverendo Gustavo Lara Rosario, para que les indique para que les indique hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo; y en cada nación y cada lugar que está conectado con esta transmisión, dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

Que Dios les bendiga y les guarde, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Buenas noches.

“EL ÁNGEL TOCANDO LA TROMPETA QUE PROCLAMA FE AMOR Y LIBERTAD.”

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