ImprimirImprimir

Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al gran proyecto de La gran Carpa-Catedral, y también a AMISRAEL.

Para esta ocasión leemos en Santiago, la carta de Santiago, capítulo 2, versos 14 al 26, donde nos dice el apóstol Santiago:

“Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?

Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día,

y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?

Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.

Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.

¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“OBRAS ES LA EXPRESIÓN DE LA FE.”

Las Obras que son hechas basadas en la Escritura, son Obras de fe; porque son Obras que son llevadas a cabo porque usted ha creído lo que dice la Escritura, y basado a eso que fue dicho en la Escritura, usted ha obrado. Por ejemplo, Cristo dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” [San Marcos 16:15-16].

Cuando salieron los apóstoles predicando, esa Obra, esa labor que estaban haciendo, ¿qué era? Una poderosa Obra de fe; porque era una Obra, la cual estaba basada en palabras dichas por Cristo; y ellos creyeron esa Palabra e hicieron conforme a como Él les mandó y la Obra que hicieron era una poderosa Obra de fe la cual se ha estado llevando a cabo por unos dos mil años de Cristo hacia acá.

Veamos también las poderosas Obras de Cristo, ¿que eran las Obras de Cristo? Vean en Isaías, capítulo 61, dice, y vamos a leerlo, dice:

“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.”

Y luego, en San Lucas, capítulo 4, ya Cristo estaba comenzando Su ministerio y llega a Nazaret donde se había criado, va a la Sinagoga el día sábado como lo hacía de costumbre cuando estaba allí en Nazaret donde Él se había criado, ahí iba todos los sábados a la Sinagoga y cuando estaba pues en otra ciudad, también iba a la Sinagoga el día sábado.

Y ahora, dice en el capítulo 4, versos 14, de San Lucas, 14 en adelante:

“Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.

Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.

Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre.”

O sea, vean el mismo Cristo acostumbraba ir el sábado a la Sinagoga como el Cristianismo, los cristianos acostumbran ir el domingo a la iglesia, y los judíos acostumbrar ir el sábado a la Sinagoga, y aun el viernes en la tarde ya cuando ha caído el Sol, que todavía es de día, comienza para los judíos el viernes en la tarde, ya comienza el sábado. Por lo tanto, ya desde el viernes en la noche, que es para nosotros viernes en la noche, ya los judíos están guardando el sábado; porque ya para ellos comenzó el sábado y son alrededor de 24:00 horas que ellos mantienen ese día para servir a Dios, para estar en reposo; no trabajan y no hacen un sinnúmero de cosas que el resto de la semana ellos llevan a cabo.

Así también Jesús acostumbraba a ir el sábado a la Sinagoga. Y recuerden que ya viernes en la tardecita, en la tarde ya comienza el sábado, ya era sábado.

Y ahora, dice:

“Y se le dio el libro del profeta Isaías (y ahora vea, se lee la Escritura en la Sinagoga como se lee la Escritura en las iglesias)...

Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:”

Y es difícil conseguir un lugar en el libro o la Toráh, o la Biblia en hebreo y en el rollo que está, es difícil conseguir así como nosotros conseguimos en nuestras Biblias, conseguimos enseguida el pasaje; ahí no hay eso de divisiones en capítulos y versículos; por eso usted encontrará que no se citan... los apóstoles luego predicando, y también el Antiguo Testamento no dicen “en el capítulo tal y verso tal, o versículo tal”; “dice el profeta tal, tal cosa.”

Pero ahora en la Biblia que se usa en medio del Cristianismo tiene los versículos y también en Biblias hebreas, traducidas a diferentes idiomas, no en los rollos sino en Biblias así en forma de libro, también ya las han divididos en capítulos y en versículos y más fácil para conseguir la Escritura que uno desea.

Pero aquí en este caso en que Jesús va a la sinagoga y le entregan el libro del profeta Isaías, dice:

“...y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

A predicar el año agradable del Señor.

Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.

Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.”

Y ahora, aquí en este pasaje vean cómo está Cristo abriéndoles las escrituras, o sea, dándoles a conocer el cumplimiento y por consiguiente el significado de esas escrituras que correspondían a ese tiempo y que estaban ya cumpliéndose en Jesús; lo cual era un evento muy grande, muy importante para todos ellos.

Por eso encontramos a Jesús con un ministerio dado por Dios basado en las escrituras, cumpliendo lo que las escrituras decían que el Mesías estaría llevando a cabo; eso es un ministerio glorioso en donde las Obras que estaba haciendo era la expresión de la fe, de Su fe, la fe que Él tenía basada en Dios y Su Palabra, o sea, Él no estaba haciendo nada de Sí mismo, Él decía que Él no hacía nada de Sí mismo, sino lo que veía al Padre hacer, eso era lo que Él hacía; y en la Escritura decía que Dios iba a hacer todas estas cosas, iban a suceder a través de una persona ungida con el Espíritu de Dios. Por lo tanto, a través de esa persona, Dios por medio de Su Espíritu, estaría llevando a cabo esas promesas.

Por lo tanto, Cristo mostró Su fe, Su fe en Dios, Su fe en la Palabra de Dios, ¿cómo? Por Sus Obras. Por eso es que Cristo en una ocasión hablando al pueblo, les dice: “Si no pueden creer en mí, crean a las Obras, para que entiendan, crean que Dios me ha enviado,” porque las Obras que Él hacía, estaban dando testimonio de quién Él era; porque las escrituras decían lo que estaría haciendo el Mesías; y si esas Obras que el Mesías estaría haciendo en Su Venida, las estaba haciendo Jesús, lo identificaban como el Mesías; y su fe estaba siendo manifestada a través de las Obras que Él estaba haciendo.

Por lo tanto, aquellas Obras eran poderosas Obras de fe. Obras de fe; porque las Obras expresan la fe, Obras es fe expresada. Por eso Él también decía: “El Padre que mora en mí, Él hace las obras,” porque eso era lo que estaba prometido que Dios haría por medio del Mesías.

Recuerden que no hay personas que hagan las Obras que Cristo hizo, o las Obras que hizo Moisés o algunos de los profetas; ellos mismos de sí mismos no hicieron esas Obras, era Dios en Espíritu Santo en ellos realizando esas Obras; porque ellos se entregaron en las manos de Dios; para que Dios obrara a través de ellos, ellos creyeron a Dios, su fe en Dios y en la Palabra de Dios hizo que Dios obrara por medio de ellos; y por consiguiente las Obras que eran hechas a través de Moisés o a través de algunos de los profetas, o a través de Jesús, o a través de los apóstoles eran la expresión de la fe de ellos en Dios y la Palabra de Dios.

A través de la historia del Judaísmo y del Cristianismo, podemos ver las Obras expresando la fe de creyentes en Dios, los cuales se agarraron de lo que Dios había prometido para su tiempo; y trabajaron en ese proyecto divino y se hizo una realidad lo que Dios había prometido. San Pablo dice que nosotros seamos imitadores. Vamos a verlo aquí, capítulo 6, versos 11 al 12, de la Carta a los Hebreos que envió San Pablo, dice:

“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza,

a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.”

Por la fe y la paciencia heredan, ¿qué? Las promesas divinas; porque por la fe trabajan en lo que Dios prometió para que se haga una realidad. Y cuando se hace una realidad lo que Dios había prometido, eso ha sido la fe de esas personas manifestada, produciendo esas Obras.

Tenemos el caso de Noé, Noé escuchó de Dios, cuando Dios le apareció y le dijo que iba a destruir la raza humana, a los seres humanos y que se había arrepentido de haberlos creado, pues la Tierra estaba llena de violencia, como está en este tiempo final; la naciones, los seres humanos estaban llenos de violencia; y cada día en nuestro tiempo aumenta la violencia en todas las naciones, por la falta de fe y de amor hacia Dios y hacia el prójimo. Si las personas aman a Dios sobre todas las cosas y a su prójimo como a sí mismo, los problemas desaparecen gradualmente.

Y ahora, encontramos que Dios le dijo que iba a destruir a los seres humanos, les dijo que los años serían ciento veinte años, ciento veinte años desde que Dios le dijo esa Palabra a Noé; y Noé luego da a conocer lo que va a suceder, pero no le creían a Noé. En aquel tiempo no llovía, solamente un rocío durante la noche que regaba la tierra; y al anunciarles que viene un diluvio para destruir la humanidad, era algo que no tenía lógica.

Pero cuando Dios va a hacer algo, no hay lógica con la cual usted pueda decir: “Esto tiene lógica, es lógico lo que va a hacer.” Con Dios, para el cual todas las cosas son posibles, no hay nada imposible para Dios. Por lo tanto, ahí el razonamiento humano no puede comprender lo que va a pasar.

Por ejemplo, Dios diciéndole a Abraham que va a tener un hijo, y Abraham tenía unos setenta y cinco años, cuando Dios le promete ese niño; y Sara unos sesenta y cinco años; y luego siguen pasando los años y no llega el niño, y mientras más años pasaban, más imposible sería el cumplimiento de la promesa. Pero Abraham se mantuvo agarrado de esa promesa, y ya cuando Abraham tenía noventa y nueve años, le aparece Dios y le confirma que va a tener el niño, y que lo va a tener el otro año, el próximo año.

Abraham se había mantenido bien agarrado de lo que Dios le dijo, y Abraham hizo todas las cosas que tenía que hacer. Dios rejuveneció a Abraham y a Sara, y ellos tuvieron el niño como Dios le había prometido; porque Abraham se agarró de esa promesa. Sara decía: “Yo después de ya estar pasada de tiempo para tener niños, ¿voy a tener deleite con mi esposo de nuevo?” Ya se habían jubilado, ya no les interesaba esa relación personal. Pero ahora, Dios les da fuerza, los rejuvenece a los dos y entonces pudieron tener su relaciones y traer al niño prometido.

Por lo tanto, tomamos estas relaciones que tuvieron como una Obra de fe para venir el niño prometido.

El caso de Noé, Dios le dijo que iba a destruir a la humanidad, al ser humano, al hombre y le dice que construya un arca de madera, le da las medidas, la clase de madera que tiene que usar y como la tiene que preparar. Noé creyó a Dios, y como creyó a Dios, ¿qué hizo? Vino la Obra de fe que fue construir un arca. Esa fue una Obra de fe.

Así por el estilo usted encontrará que la Obra de fe es lo que se haya hecho creyendo lo que Dios ha dicho en Su Palabra; y por consiguiente la persona ha creído en Dios y ha creído que Dios no miente, que Dios es verdadero; y comienza a trabajar de acuerdo a como dice Dios en Su Palabra y comienza a verse una Obra, lo cual es una Obra de fe, es la fe expresada cumpliéndose lo que Dios prometió.

En la vida de Moisés, en la vida también de Jesús podemos ver todas esas obras que fueron hechas, como la expresión de la fe y revelación que ellos tenían para hacer el trabajo, la labor que ellos hicieron.

Por lo tanto, una labor hecha en la Palabra, o sea, basada en la Palabra de Dios, cumpliendo lo que Dios ha dicho que hagamos es una Obra de fe, es nuestra fe expresada en obras. Noé tuvo la victoria y en esa Obra de fe se salvó él y su familia; los demás, los antediluvianos no tenían una Obra de fe, solamente Noé con su familia. Siempre una Obra de fe está basada en la Palabra de Dios y la persona cree en Dios, es un creyente del Dios creador de los Cielos y de la Tierra.

Y ahora vean, hasta la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, la cual muchas personas en aquel tiempo miraban, la veían como una desgracia para Jesús, era una Obra de fe, pues estaba en la Escritura que el Mesías sufriría padecimientos muy grandes y Su vida le sería quitada; pero todo eso era en el cumplimiento de lo que Dios había prometido, en donde el Mesías Príncipe pondría Su vida en expiación por el pecado, y esa es la Obra de fe más grande que Jesús hizo para reconciliarnos con Dios. Por eso dice:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” [San Juan 3:16].

Vean cuál fue el propósito de la Venida de Cristo y de Su muerte en la Cruz del Calvario: fue el amor de Dios tan grande hacia mí, ¿y hacia quién más? Hacia cada uno de ustedes también.

Vean, el apóstol San Pablo hablando de ese gran amor de Dios hacia nosotros, nos dice en Romanos, capítulo 5, versos 6 al 11, de la siguiente manera:

“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.”

Y eso fue una Obra divina en favor de los pecadores, en favor del ser humano, el cual estaba perdido. Dice:

“Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros...”

¿Cómo lo muestra? No de palabras, lo muestra cumpliendo lo que Él prometió, lo muestra con el Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario. Esa es la demostración más grande del amor de Dios hacia el ser humano: la Obra del Señor Jesucristo, la cual es una Obra de fe. Él no iba a aceptar morir si no había un propósito divino en favor de la raza humana. Vean, aquí sigue diciendo:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Murió por mí, ¿y por quién más? Por cada uno de ustedes, aún sin ustedes ser creyentes, sin ustedes haber nacido, sin ustedes haber hecho ni bien ni mal en la Tierra, ya Él estaba muriendo por nosotros.

¿Y cómo puede ser que muriera por nosotros, si todavía nosotros no habíamos venido? Muy sencillo: tome una semilla de trigo o de cualquier otro árbol, lo que sea; y si hay en medio del campo, en ese género a la cual pertenece (al cual pertenece esa semilla), hay un problema, digamos, una plaga, todas las semillas están contaminadas; pero usted consigue una semilla de ese género, la consigue en otro lugar, la trae y entonces al sembrarla, vean ustedes, digamos que esa nueva semilla, si la plaga se pega en ella, la plaga se muere porque es una semilla muy especial, y la plaga se pega a esa semilla y se muere, esa semilla sembrada, pero aparece sin plaga; porque él llevó la plaga a la muerte.

Y ahora, todo lo que va a venir, vendrá en y bajo esa cosecha de esas plantas que va a producir, o de esa planta que va a producir esa semilla, vendrá sin problemas; y luego así sigue para todas las semillas de esa planta que va a ser sembrada y van a nacer otras plantas, y van a nacer más frutos.

Eso es lo que Cristo ha hecho: tomó nuestros pecados, murió en la Cruz del Calvario y ya por Su llaga, ya en aquel tiempo todos fuimos sanados, sanados de la enfermedad de la lepra del pecado y aún no habíamos nacido, pero estábamos en Él. Como todos los granos de trigo en una planta de trigo ¿en dónde estaban? Estaban potencialmente en la semilla de trigo que fue sembrada.

Ahora, sigue diciendo, dice:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

Esa es la demostración más grande del amor de Dios hacia mí. ¿Y hacia quién más? Hacia ustedes también.

“Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre (o sea, justificados como si nunca en la vida hubiésemos pecado), por él seremos salvos de la ira (seremos salvos de la ira de Dios que en el juicio divino va a ser, va a caer sobre todos aquellos que no han recibido a Cristo como Salvador).

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”

Y ahora, hemos sido reconciliados con Dios por medio de Cristo nuestro Salvador, con la Obra de fe que Él llevó a cabo en la Cruz del Calvario.

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

La reconciliación del ser humano con Dios la ha recibido a través de Jesucristo nuestro Salvador. Por eso toda persona que recibe a Cristo es reconciliada con Dios, ese es el Programa de la reconciliación. Y San Pablo dice que “Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación.” Por eso es que los apóstoles y los predicadores del Evangelio de Cristo predican y hablan de la reconciliación del ser humano con Dios por medio de Cristo nuestro Salvador.

En la Obra de fe que Cristo llevó a cabo en la Cruz del Calvario, ve que es la Obra más grande que se ha llevado a cabo y que Él estuvo dispuesto a hacer esa Obra, a llevar a cabo esa labor cuando orando decía: “Padre, pasa de mí esta copa.” Pero también decía: “Pero no como yo quiera, sino como Tú quieras.” Y decía: “Si no puede ser pasada de mí esta copa, pues hágase como Tú quieres.” Y no podía ser pasada de Cristo. Pero Cristo tenía libre albedrío y Él aceptó morir por mí en la Cruz del Calvario, pero no solo por mí, ¿sino por quién más? Por cada uno de ustedes también.

Y ahora, estamos reconciliados con Dios por medio de la Obra de fe que Cristo llevó a cabo en la Cruz del Calvario; y ahora, Él está sentado en el Trono de Dios como Sumo Sacerdote haciendo intercesión por todos los que lo reciben como Salvador y también por todos los que ya lo recibieron y cometen algún error y lo confiesan a Cristo, Cristo con Su Sangre lo limpia de todo pecado y lo mantiene limpio delante de Dios; y cuando Dios nos mira, nos ve a través de la Sangre de Cristo y nos ve sin pecados, estamos justificados delante de Dios, como si nunca en la vida hubiésemos pecado. Así obra Cristo con Su Sangre por mí y por cada uno de ustedes también.

Ya hemos sido reconciliados con Dios todos los que lo hemos recibido como nuestro único y suficiente Salvador, y estamos en Su Reino, en Su Iglesia, llenos de gozo, de alegría, de regocijo y de bendiciones de parte de Dios; y estamos trabajando en Su Obra, en Su Reino, aún recibir a Cristo como Salvador es una Obra de fe que hace la persona recibiéndolo como su único y suficiente Salvador, dando así testimonio público de su fe en Cristo, ese testimonio público de su fe en Cristo, es una Obra de fe que coloca al ser humano en la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno; y también todo el trabajo envangelístico que la Iglesia del Señor Jesucristo en los diferentes países lleva a cabo, es una Obra de fe, es la fe de la Iglesia del Señor Jesucristo de cada creyente en Cristo expresada.

Obra es fe expresada, obra es fe manifestada, llevando a cabo lo que se tiene que llevar a cabo en el Programa Divino. San Pablo nos recomienda ser imitadores de aquellos que por la fe heredan las promesas, aquellos que por la fe en lo que Dios prometió, trabajan y se hace una realidad para ellos lo que Dios prometió, esos son los que han heredado las promesas que Dios ha hecho.

Y ahora, para el tiempo final tenemos grandes promesas delante de Dios, tenemos promesas de un mensaje; los creyentes al creer el mensaje de parte de Dios para el pueblo, hacen esa Obra de fe de creer, y actuar y recibir lo que Dios tiene para su tiempo. Y también trabajan en el Programa Divino correspondiente al tiempo que les toca vivir. Todo ese trabajo es una Obra de fe; así como todo el trabajo ministerial que hizo Cristo fue una Obra de fe, fue la fe de Cristo expresada, cumpliendo lo que fue prometido que el Mesías príncipe llevaría a cabo; y la Iglesia trabajando en el Programa Divino hace una Obra de fe cumpliendo todo lo que Cristo le ha dicho que debe llevar a cabo.

Para este tiempo final tenemos la promesa de que va a haber una gran Carpa-Catedral en algún lugar, y que va Dios a derramar muchas bendiciones sobre el pueblo; y por consiguiente siendo eso una promesa, habrá personas, ministros y creyentes, y congregaciones que creerán esa promesa de todo corazón, y van a trabajar para que se lleve a cabo la labor correspondiente para la construcción de ese lugar, como fue una Obra de fe la construcción del tabernáculo.

Vean todo lo que tuvieron que hacer para que esa obra se hiciera en medio del pueblo; y era una Obra de Dios, porque fue Dios el que dijo, el que le mostró a Moisés en visión lo que tenía que llevar a cabo; lo mismo fue en la construcción del templo que construyó el rey Salomón. Esas son Obras de fe basados en la Palabra de Dios, en donde la persona ha creído, y por lo tanto ha colocado su fe.

Y ahora, para el tiempo final, la parte culminante de la Iglesia del Señor Jesucristo, se llevará a cabo bajo una Carpa-Catedral gigante; y de ahí se extenderá para todas las naciones vía satélite, vía televisión, vía radio. Todos los medios de comunicación van a estar disponibles para que se vea todo lo que estará pasando en ese lugar; y por consiguiente en muchas naciones estarán viendo en sus pantallas de televisión o pantallas gigantes, estarán viendo lo que estará sucediendo en ese lugar, no tendrán que salir de su país, estarán viendo quizás más claro todo de lo que estarán viendo los que estén presentes; porque el ojo de la cámara ve mucho mejor que lo que puede ver una persona sentada al final de la congregación; y como las cámaras siempre están bastantes cerca de donde está la acción, de donde se está predicando, del predicador y todo, y de lo que está pasando; entonces en todos los países van a estar viendo las cosas maravillosas que estarán siendo habladas y que estarán siendo hechas en cumplimiento a lo que ha sido prometido.

Y todo eso, tanto la construcción, el respaldo que se le dará a todo ese proyecto, la construcción y luego lo que estará sucediendo en ese lugar, todo eso será una Obra de fe, eso será Obras de fe del pueblo de Dios, será la fe expresada, manifestada en las Obras que estarán llevándose a cabo, que serán las Obras de Dios.

Por lo tanto, la Iglesia del Señor Jesucristo en el tiempo final verá esa Palabra prometida, la creerá y trabajará para obtener, para por la fe y la paciencia heredar esa promesa. Es una promesa, por lo tanto en algún país, en algún Continente, en algún país se verá el cumplimiento de esa promesa que fue vista en una visión por el reverendo William Branham.

Habrá personas que por la fe estarán trabajando y heredarán esa promesa; y los que heredarán esa promesa no serán los de la primera edad o segunda; porque ya ellos tuvieron su tiempo y no trabajaron en ese tiempo para que se hiciera una realidad en su tiempo, porque no era para su tiempo, ni para la primera edad, ni para la segunda, ni la tercera, ni la cuarta, ni la quinta, ni la séptima; por cuanto los mensajeros de esas etapas no podían hacer una realidad esa visión; aunque tuvieran la visión algunos de los mensajeros, como la tuvo el séptimo mensajero de la séptima edad, y él quiso hacerla realidad, pero no era para su tiempo. ¿Y para qué tiempo es? Pues para nuestro tiempo.

Por lo tanto, habrá ministros y personas creyentes en Cristo que verán esa promesa y dirán: “Esta promesa la voy a conquistar.” Y todos dirán lo mismo, y entonces todos juntos unidos trabajaremos y conquistaremos por la fe esa promesa. Será hecha una realidad, pues ya fue vista; y si ya Dios la mostró, en algún lugar, y en algún momento va a aparecer; como lo que le mostró a Moisés del tabernáculo y luego fue visto, pero hubo personas que por la fe trabajaron para que se hiciera realidad; lo mismo que el templo en Jerusalén, David lo vio, dice que fue trazado el plano por el dedo de Dios y se lo entregó a Salomón; porque Dios le dijo a David que él no le edificaría ese templo, sino Salomón, el hijo de David; y lo animó, animó a Salomón, el rey David, para que hiciera realidad la promesa de la construcción de ese templo; y así fue.

Por lo tanto, todos con ánimo, con regocijo y con la fe puesta en el que dio la visión, trabajaremos siempre para que se haga realidad. Estaremos obrando, trabajando. El trabajar produce una obra y esa obra debe ser lo que Dios dijo, lo que Dios ha prometido que va a ser llevado a cabo en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Por lo tanto, todos con ánimo, con regocijo, felices trabajando en el Programa Divino para nuestro tiempo con la fe puesta en Cristo, creador de los Cielos y de la Tierra: Dios. Por medio de Él obtendremos la victoria, conquistaremos esa promesa como hemos conquistado muchas otras promesas. Conquistamos una edad, un mensaje, un territorio, ¿y qué más podríamos decir? Nos aguantamos ahí para no descubrir tanto todo ese Programa Divino que ya todos conocemos.

¿Cuándo iban a pensar ustedes aquí que iban a tener un lugar como este? Y si lo encuentran pequeño, pues miran hacia el lado y allá hay más espacio; y si lo encuentran pequeño miran hacia el otro lado que también se está construyendo.

Todo esto es una Obra de fe, una Obra de fe en favor del pueblo de Dios, en favor del Programa Divino, en favor de Cristo, en favor de Dios, el Creador de los Cielos y de la Tierra, que nos está ayudando todos los días de nuestra vida, nos bendice, nos prospera y cada día nos da más; porque el que tiene, le será dado más.

Por lo tanto, adelante trabajando en el Programa Divino, en la obra misionera, en la obra de evangelismo, con vuestro pastor y con el misionero, el doctor Miguel Bermúdez Marín, y con todos los ministros y congregaciones, para que pronto se complete la Iglesia del Señor Jesucristo; y haciendo llegar a cada persona los mensajes, la Palabra de Dios en folletos, en DVD, en cassette, en todas las formas para que estén bien alimentados en la casa de Dios todos los hijos de Dios.

Recuerden que es importante estar bien alimentados espiritualmente. “Porque no solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.” Y los que trabajan para que reciban ese alimento espiritual los demás, están trabajando en la Obra de Dios; y la Obra que están haciendo es una Obra, ¿de qué? Una Obra de fe. Todo lo que se lleva a cabo en el Cuerpo Místico de Cristo, la Iglesia del Señor, es una Obra de fe.

Por lo tanto, amados amigos y hermanos presentes y los que están en otras naciones, adelante trabajando en la Obra de fe, en la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y los que ya han recibido a Cristo, cada día siendo afirmados más y más en Cristo y Su Evangelio, y trabajando para que otros también vengan a los Pies de Cristo y se manifieste en ellos una Obra de fe, recibiendo a Cristo como Salvador; porque recibir a Cristo como Salvador es una Obra de fe. Por fe caminamos, por fe vivimos como viendo al invisible.

Recuerden lo que dice San Pablo en Hebreos, capítulo 11, versos 1 en adelante: “Es, pues, la fe, la...” Vamos a ver para tenerlo de acuerdo a esta traducción y a esta versión.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera (estamos seguros de lo que esperamos de parte de Dios), la convicción de lo que no se ve.”

Por lo tanto, estamos convencidos aunque no lo vemos, no vemos las cosas, pero trabajamos y luego se hacen manifiestas, luego se hacen realidad.

Y ahora, dice:

“Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.”

Por lo tanto, de la Palabra de Dios que dice las cosas que van a suceder, pero no se ven las cosas, pero está ahí en la Palabra; luego trabajando, llevando a cabo una Obra de fe aparecen esas cosas que fueron dichas en la Palabra que iban a suceder, y entonces la Palabra en esa forma se materializa; y entonces como Moisés podía decir: “Ese tabernáculo que ustedes ven ahí es esta Palabra que está aquí escrita hecha realidad, materializada.”

Y podemos decir: Son Palabras del Dios vivo que saltan a la vida, saltan de la Escritura a la materialización; pero todavía permanecen ahí escritas, escritas como un testimonio de que eso que está viendo es la Obra de la fe en esa Palabra que está escrita.

Por eso trabajamos a la segura, trabajamos de acuerdo a como está en la Palabra que tenemos que trabajar; y obtendremos siempre la victoria, obtendremos siempre aquello que pongamos como meta. La meta siempre es que se haga realidad lo que Dios ha prometido. Nuestra transformación es una promesa divina y se va a hacer una realidad en cada uno de nosotros.

Pero hay un trabajo que se hace para que sean juntados los escogidos (todo eso es una Obra de fe), para que sean alimentados con esa Palabra y esa Palabra se haga carne en las personas, reciben esa Palabra, y luego alrededor de esa Palabra va a venir la transformación.

Así que viendo que las Obras es expresión de la fe, las Obras es la fe expresada: la fe expresada en Obras, la fe expresada en Obras que han sido llevadas a cabo.

Por lo tanto, la fe sin obras es muerta, dice Santiago. Y dice: “Muestráme tu fe por tus obras y yo te mostraré mi fe por mis obras.” O sea, que las Obras dan testimonio de la fe que tiene la persona. Cualquier persona puede decir: “La Escritura dice tal cosa, pero yo no hago eso que la Escritura dice que debo hacer.” Pero otro dice: “Yo leo la Escritura y sé lo que dice que debo hacer. Él dice: ‘Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.’ Pues yo llevo el Evangelio de Cristo a toda criatura, trabajo en la Obra misionera, la Obra envangelística.” Y entonces creen muchas personas y la labor de esa persona vino a ser una Obra de fe que produjo bendiciones para las personas; y por consiguiente él también recibe una bendición grande, pues va a ser recompensado en el Reino de Cristo.

“OBRAS ES EXPRESIÓN DE LA FE.”

En palabras más claras, las Obras son la fe expresada; la manifestación de la fe, el producto de la fe vienen a ser las Obras.

Si hay personas que todavía no han recibido a Cristo como Salvador, por cuanto han estado escuchando la predicación del Evangelio de Cristo, así como yo he recibido a Cristo y la mayor parte de ustedes, si hay alguno que todavía no lo ha recibido, puede recibirlo en estos momentos y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino; para lo cual puede pasar acá al frente y los que están en otras naciones pueden pasar también al frente en el lugar donde ustedes se encuentran para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todos ustedes.

Vamos a dar unos minutos mientras vienen a los Pies de Cristo, los que todavía no han recibido a Cristo como su Salvador. Esa es una Obra de fe, recibir a Cristo es una Obra de fe que coloca a la persona en la Vida eterna.

El carcelero, cuando Pablo y Silas estaban presos y también en otras ocasiones personas decían: “¿Qué haré para ser salvo?” Pablo dijo: “Creed en el Señor Jesucristo tú y tu casa y serás salvo tú y tu casa; cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa.” ¿Ven? Tiene que hacer algo. La parte más sencilla nos ha tocado a nosotros, la parte más difícil le tocó a Jesucristo en la Cruz del Calvario.

Y ahora, creer, aceptar ese Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario es la Obra que hacemos para ser salvos y tener por consiguiente la Vida eterna.

Vamos a estar puestos en pie. Si hay alguna persona... probablemente todos sean creyentes, y ya el domingo vendrán invitados para recibir a Cristo como Salvador.

Vamos a pedirle al reverendo Andrés Cruz Gallego se acerque acá. En las demás naciones pueden venir a los Pies de Cristo también. Vamos a hacer una oración por todos los que han estado viniendo a los Pies de Cristo.

Recuerden que el momento mejor para recibir a Cristo, ¿saben cuál es? El momento en que se escucha la predicación del Evangelio de Cristo y nace la fe de Cristo en el alma de la persona; ese es el momento en que Dios lo está llamando y directamente en su corazón y a su corazón; y si oyes hoy su Voz no endurezcas tu corazón, eres una oveja del Señor y Él te está llamando, tu nombre está escrito en el Cielo en el Libro de la Vida. Recuerden que Él dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz, y yo las conozco y me siguen, y yo les doy Vida eterna.” [San Juan 10: 27].

¿Para qué se predica el Evangelio y se llama a las personas para que reciban a Cristo? Para que Cristo les dé Vida eterna, es para beneficio, bendición de las personas. No hay otra forma para la persona recibir la Vida eterna, excepto recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador. “El que oye mi Palabra y cree al que me envió, tiene Vida eterna; y no vendrá a condenación más ha pasado de muerte a Vida,” dice Cristo en San Juan, capítulo 5, verso 24.

También Cristo dice en San Juan, capítulo 6, versos 39 en adelante, para los que quieren asegurar su futuro eterno, los que quieren vivir eternamente, dice Cristo en San Juan, capítulo 6, versos 39 al 40:

“Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.”

Esa es la promesa de Cristo para todos aquellos que creen en Cristo como nuestro único y suficiente Salvador. Y cuando fue a resucitar a Lázaro allá en Betania, dice la Escritura que María y Marta estaban allá en su hogar; y cuando Marta supo que Jesús venía, salió a recibirlo y al recibirlo le dice: “Señor...” Vean, vamos a ver capítulo 11 de San Juan, verso 20 en adelante, dice:

“Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.

Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.

Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.

Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.”

¿Y nosotros creemos lo que Cristo dijo? Sí Señor, nosotros también creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios que ha venido al mundo y que todo aquel que en Él cree, no morirá eternamente; todo aquel que vive y cree en Él no morirá eternamente, será resucitado y vivirá eternamente con Cristo en Su Reino; y por eso queremos asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno. No hay otra persona que pueda asegurarnos el futuro eterno, solamente hay UNO, y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO.

Vamos ya a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, los que están en otras naciones también, todos puestos en pie y con nuestras manos levantadas al Cielo, y nuestros ojos cerrados y los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, y ahora creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo que Tú eres el Mesías príncipe, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo Señor en Tu muerte en la Cruz del Calvario, como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, un Redentor. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Señor, Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente Contigo en Tu Reino, Señor, sálvame, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todo decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén y amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ahora, ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible, en el Nombre del Señor Jesucristo, porque Él dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” “¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

El bautismo en agua es un mandamiento de Jesucristo nuestro Salvador. El agua no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. Pero el bautismo en agua es un mandamiento de Cristo. El mismo Cristo fue bautizado por Juan el Bautista, cuando le dijo: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno.

Por lo tanto, el bautismo en agua es muy importante para todos los que reciben a Cristo como único y suficiente Salvador. Desde el Día de Pentecostés, millones de seres humanos han estado recibiendo a Cristo como Salvador y han estado siendo bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo los estaba bautizando con Espíritu santo y Fuego y ha estado produciendo en esas personas el nuevo nacimiento, y han estado siendo colocadas en el redil del Señor, y Cristo viene a ser nuestro Pastor.

Y ahora, el bautismo en agua hemos visto que es muy importante y hasta nuestro tiempo están siendo bautizados en agua millones de personas alrededor del mundo.

Y ahora, les ha tocado a ustedes en el Programa Divino. Este ha sido el tiempo asignado de Dios para ustedes recibir a Cristo y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. ¿Hay agua? Hay agua y bautisterios, hay ropas bautismales, hay ministros que le bautizarán.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. En el Nombre del Señor Jesucristo. Y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Dejo al reverendo Andrés Cruz Gallego y a cada ministro en cada nación, cada ministro correspondiente para que haga en la misma forma.

 Continúen pasando todos una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“OBRAS ES LA EXPRESIÓN DE LA FE.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter