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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando a AMISRAEL, en las actividades que están siendo preparadas en conjunto con el gobierno del Paraguay, las cuales comenzarán el próximo miércoles (pasado mañana) serán dos días en donde AMISRAEL va a tener una participación muy importante, y también agentes de la paz de AMISRAEL estarán trabajando, colaborando en esas actividades que van a ser llevadas a cabo; y los que van a trabajar en esas actividades mañana, como les dijo el reverendo doctor William Paras, mañana estarán reunidos para comenzar los ensayos a las 3:00 de la tarde, Dios mediante en Universidad.

Así que, estén al tanto para que así puedan ir a los ensayos y recuerden que solamente será un grupo limitado, no va a pasar de los que van a ser ahora anexados a los que ya están, va a ser como cincuenta personas más y cincuenta que ya tenían, o unos cien que ya tenían; van a ser como unos cien y eso es un privilegio porque esas son personas que también podrán estar en las actividades y las demás personas, solamente por medio de tener una invitación para estar en esas actividades podrán estar, o sea, que si nos están en el grupo que estarán trabajando de AMISRAEL o que tendrá una invitación, entonces si se presenta allá no lo van a dejar entrar, ya son unas actividades de gobierno en las cuales AMISRAEL está también trabajando.

Así que, los que van a ser anexados hoy en la... ya en esta noche, pues es la última oportunidad que tendrán para hacerlo. Aprecio mucho a Billy, que hayas permitido que unas cincuenta más personas sean anexadas a ese grupo, los cuales tendrán no solamente la oportunidad de trabajar, sino de estar en esas actividades.

También aprecio y agradezco mucho lo que están haciendo no solamente por AMISRAEL, sino también por el proyecto de La gran Carpa-Catedral de Puerto Rico; lo cual esperamos que sea de grande bendición para la familia humana, para todas las naciones.

También los que van a estar en Brasilia, las actividades de Brasilia que serán actividades inter-religiosas de tres días consecutivos, también tienen que registrarse para estar allá, no se cuántos van a estar de acá en esas actividades, no se si el doctor Salomón Cunha les hizo ese anuncio.

Así que, ya el doctor Salomón Cunha, la doctora Kélita y el doctor William Paras les darán información sobre esas actividades que se llevarán a cabo allá el 18, 19 y 20, y el 21 reunión de AMISRAEL. Todo eso es en Brasilia.

Y ahora, leemos una Escritura muy importante en la Biblia, en el libro del profeta Daniel, capítulo 11, versos 32 en adelante, donde dice:

“Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.

Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo.

Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.

También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay plazo.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “EL PUEBLO QUE CONOCE A SU DIOS SE ESFORZARÁ Y ACTUARÁ.”

A través de la trayectoria de la familia humana y su historia, podemos ver que la raza humana ha estado pasando por diferentes etapas, diferentes edades, diferentes eras, diferentes dispensaciones; y en cada una de esas dispensaciones han transcurrido diferentes etapas de esa dispensación; y esos son los tiempos y sazones que el Padre ha puesto en Su sola potestad, de lo cual el mismo Jesús estuvo hablando; y por consiguiente esos tiempos o sazones que el Padre ha puesto en Su sola potestad nos indica que hay tiempo para todas las cosas del Programa de Dios, o sea, que una cosa que está en el Programa de Dios señalado para cierto tiempo en la profecía no puede cumplirse en otro tiempo y si alguien trata de cumplirlo falla, ¿por qué? Porque Dios no lo va a respaldar.

Miren, el mismo Jesús fue el que habló de esto en Hechos, capítulo 1, ya resucitado, ya glorificado y fue en cierto momento... en el capítulo 1, versos 6 al 7, donde dice:

“Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?

Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad;

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Y ahora, vean aquí los discípulos querían saber de algo que era para el futuro, que estaba unos dos mil años de distancia. Lo que correspondía para aquel tiempo, ¿era qué? Recibir el Espíritu Santo, para lo cual tenían que estar en mutuo acuerdo, tenían que estar unánimes en lo que creían y estar juntos literalmente para recibir el Día de Pentecostés el Espíritu Santo que produciría en ellos el nuevo nacimiento. Vean, porque para todo en el Programa Divino hay un tiempo asignado por Dios.

Ahora, vean un caso muy importante, o sea, cuando Dios quiere hacer algo y que no será aceptado, ¿qué pasa? Pues es efectuado algo, es presentado algo, pero es rechazado; porque el tiempo en que va a ser recibido está más adelante, pero aquello viene a ser el tipo y figura de lo que va a pasar mas adelante, es el caso de la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén, en esa presentación Él sería rechazado, pero recibido y aceptado por algunos que serían los creyentes en Él que clamarían: ¡Hosanna al que viene en el Nombre del Señor! ¡Bendito el Reino de David que viene! Pero fue rechazado el Reino de David que venía en el heredero al Trono de David y Reino de David, Cristo, del cual el Ángel Gabriel dijo que Dios le daría el trono de David, Su Padre y “reinará sobre Israel,” sobre Jacob, ¿para cuánto tiempo? Para siempre.

Pero, vean aquella profecía y la aceptación, el recibimiento de los líderes religiosos de Israel, eso será para este tiempo final; para aquel tiempo sería rechazado para que se pudiera efectuar el Sacrificio de Expiación por el pecado de Israel y de todos los seres humanos, porque Él vendría en Su primera Venida para lo que estaba prometido de lo cual le habló el ángel, el mismo ángel que le había aparecido a la virgen María; ahora cuando José piensa dejar secretamente a la virgen María, porque estaba ella embarazada, encontramos que el ángel le aparece; José no podía romper ese Programa Divino, lo que le sucede a algunas personas que por alguna ligereza o falta de comprensión hacen algo o quieren hacer algo que interrumpe el Programa Divino.

 Moisés, también hizo algunas cosas cuando hirió la roca, la segunda roca la hirió dos veces y Dios le había dicho que no hiciera eso, sino que le hablara a la roca; hay que hacer las cosas como Dios tiene para ser hechas en el tiempo en que uno está viviendo. Rompió el tipo y figura, hizo otro tipo y figura, el importante es el de Dios, el que hizo Moisés ocasionaría muchos problemas comenzando con él mismo, y lo mismo cuando le pidió un ayudante a Dios, porque él era tartamudo, tartamudo, y entonces a nadie le gusta escuchar uno que tiene ese problema, porque, o a la persona que tiene ese problema no le gusta hablar en público, ¿por qué? Porque un tartamudo, viene a ser para algunas personas motivo de risa y si se atora en una palabra que no le salga, las personas van a reírse mucho.

Y entonces él tenía ese problema y tenía ya un complejo; pero miren el pedir un ayudante le ocasionó que antes de ser establecido el Pacto de Dios con el pueblo, antes del pueblo recibir las Tablas de la Ley, y recibir el Pacto, estableciera la idolatría con el becerro de oro, el diablo se adelantó para tratar de introducir la idolatría, la religión pagana en medio de ellos.

Ahora, todavía no se había casado, Moisés le iba a leer el Pacto Divino, le iba a leer la Ley y ordenanzas divinas, les iba a leer los diez mandamientos que traía en su mano. Recuerden que eso es un Pacto que está representado en la unión de un hombre y una mujer, un pacto matrimonial entre Dios y el pueblo hebreo; por eso es que la Escritura usted encontrará que Dios se identifica como el esposo, el marido de Israel e identifica a Su pueblo Israel como una mujer, como una mujer casada con Él; así lo representó en el caso de Oseas y su esposa, y en otras ocasiones también. Dios se reflejó a través de Sus profetas.

Y ahora, encontramos que a través de la Escritura, a través de la historia de la raza humana encontramos una trayectoria por la cual ha pasado la familia humana en donde encontramos etapas, encontramos eras, encontramos dispensaciones y edades; encontramos tiempos y sazones.

Y ahora, hay señales que marcan el tiempo, la edad y dispensación en que esas edades, o etapas, o dispensaciones comienzan o van a comenzar. Por eso en San Mateo, capítulo 16, versos 1 en adelante, dice:

“Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.”

Las señales del cielo no son para estar siendo hechas, esas señales del cielo marcan tiempos y sazones y no puede llevarse a cabo una señal en el cielo si no es el tiempo para eso, para que sea una señal de que se está viviendo en cierto tiempo profético correspondiente a la raza humana, correspondiente al pueblo de Dios, o sea, que tiene que ver con el pueblo de Dios y tiene que ver con el resto de la humanidad.

Pero Jesús también habló de señales en el sol, la luna y las estrellas, y dijo para cuando esas señales iban a estar manifestadas, las cuales estarían indicando que se había llegado al tiempo para el cumplimiento de esas profecías de la venida del precursor, de la Venida del Señor y del tiempo para la Venida del Señor en el Día Postrero y del tiempo para nuestra redención, que será la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos en Cristo.

Por eso cuando Él hace mención de esas señales en el sol, la luna y las estrellas y también en la Tierra, y entre los seres humanos, entre las gentes angustia por el temor y las cosas que sobrevendrán sobre la Tierra, maremotos, terremotos y todas estas cosas.

Vean, dice también acerca de la higuera que es Israel, y de los demás árboles que son las demás naciones, cuando sus hojas reverdecen dice: “Sabed que el verano está cerca,” o sea, el tiempo del verano, es el tiempo en que la fruta madura y se lleva a cabo la cosecha; y para la cosecha la promesa es que “enviará Sus ángeles con gran Voz de Trompeta para juntar a Sus escogidos.”

Enviará Sus ángeles para recoger el trigo en el alfolí de Dios, enviará Sus ángeles para sacar la red del Evangelio y recoger lo bueno en cestas y lo malo echarlo fuera, o sea, que hay un tiempo para cumplirse estas profecías y las señales en el cielo estarían dando testimonio de que ha llegado ese tiempo, y también Él dice: “Cuando ustedes vean estas cosas suceder, erguíos (o sea, eso es levantarse) y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca.” O sea, la transformación de los vivos en Cristo y la resurrección de los muertos en Cristo.

Y ahora, continuamos aquí con el capítulo 16, de San Mateo, donde dice:

“Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles.

Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!”

Las señales de los tiempos es importante discernirlas, distinguirlas; esta señal que está aconteciendo en el cielo, en el sol, la luna y las estrellas, y en estos días están buscando agua en la luna, con estos cohetes que dispararon, dos, a uno de los cráteres de la luna para en ese estudio que harían con el producto de esa explosión sabrían si hay agua o no en la luna.

Así que, eso es una señal grande y así por el estilo hay otras señales; cuando enviaron a la Luna los astronautas, eso también fue una señal grande; y así por el estilo, o sea, que en el cielo las cosas que ocurren son seales para los seres humanos, pues Dios colocó en el cielo el sol, la luna y las estrellas para señales (vamos a leerlo aquí) tantos de los tiempos literales, como el día, la noche, la semana, el mes, y todas estas cosas; vean son marcadas por la luna y el sol; porque no ocurre un día y una noche si no hay luz una parte del tiempo, y oscuridad la otra parte del tiempo.

Ahora, dice en Génesis, capítulo 1, versos 14 en adelante, dice:

“Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años.”

Eso es en lo literal, y en términos espirituales hay estrellas; porque Dios dijo a Abraham que su simiente sería como las estrellas del cielo; y la Escritura dice también en Números, capítulo 24, versos 17, el Espíritu de Dios profetizando a través de Balaam, dice que de Jacob saldrá una estrella; por eso cuando los magos llegaron a Jerusalén buscando al Mesías dijeron: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido porque su estrella hemos visto en el Oriente?”

Y luego en Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, Cristo dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel...” Vamos a leerlo tal como está aquí, capítulo 22, verso 16:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.”

Y ahora, Jesús es la estrella resplandeciente de la mañana, pero no quiere decir que Él es un planeta, sino que en ese planeta Venus está simbolizándose, reflejándose el Mesías. Y luego en Apocalipsis, capítulo 2, versos 28, dice que “al que venciere (dice) le daré la estrella de la mañana.” Cuando le dé al vencedor la estrella de la mañana, ¿qué le va a dar? El Espíritu Santo, la Columna de Fuego, es Cristo en Espíritu Santo la estrella resplandeciente de la mañana.

Y ahora, vean como el Cielo espiritual y el Cielo físico están entrelazados; también yo soy una estrella en el terreno espiritual, representado en una estrella del cielo cual sea en la que Él haya querido representarme. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también son estrellas del Cielo espiritual, representados en estrellas del cielo; porque la simiente de Abraham sería como las estrellas del cielo y todos los creyentes en Cristo, todos los que son de la fe en Cristo, veamos lo que nos dice San Pablo en Gálatas, capítulo 3, vamos a leer ese pasaje. Dice, capítulo 3, versos 26 en adelante:

“...pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;

porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”

Linaje de Abraham, por lo tanto como las estrellas del Cielo.

Así que, no se preocupen de que hayan muchos creyentes en Cristo, también hay billones de estrellas en esas millones de galaxias, hay billones de estrellas.

Así que, en esas estrellas están representados los creyentes en Cristo; no sabemos, pero es posible que cada galaxia o en cada galaxia esté representado el mensajero con su grupo de cada edad, pero eso lo vamos a dejar para otra ocasión; o que en una galaxia estén representados todos los creyentes en Cristo con todos los mensajeros, eso lo vamos a dejar para un estudio de la descendencia de Abraham como las estrellas del cielo.

Ahora, todo lo que Dios va a hacer en la Tierra siempre o muestra primero en el cielo y luego aparece aquí en la Tierra, por eso las cosas que suceden en el cielo son señales de los tiempos y las sazones, las señales de esas etapas por las cuales la familia humana estaría pasando, y en todas esas etapas encontramos un pueblo, el pueblo que conoce a su Dios, pueblo que se esforzará y actuará, hará lo que tiene que hacer en esa etapa del Programa Divino, el pueblo (número uno) que conoce (número dos) a su Dios, conoce a Dios.

Luego se esforzará, será un pueblo esforzado, un pueblo que se esforzará en todos los sentidos para servir a Dios, en todo el Programa de Dios para el tiempo en que esta viviendo y hará, o sea, que obrará, hará la Obra de Dios para ese tiempo, trabajará y Dios lo respaldará, porque estará haciendo la Obra de Dios para ese tiempo.

Así ha sido siempre para cada edad o para cada dispensación Dios ha tenido un Programa y en ese Programa ha tenido un mensajero y un pueblo que es llamado por Dios a través de ese mensajero, y para que conozca a su Dios tiene que haber una enseñanza, un mensaje que abra todo ese conocimiento divino para que ese pueblo conozca al Dios creador de los Cielos y de la Tierra.

Y luego trabajará con Dios, a través de ese mensajero en la Obra de Dios para ese tiempo; y así es como la Obra de Dios siempre ha sido hecha por medio de instrumentos, por medio de seres humanos, porque el ser humano es el socio de Dios en todo el Programa Divino, en toda la Obra de Dios. Somos socios de Dios en todo el Programa Divino, y por consiguiente personas que se esforzarían y actuarían, trabajarían, actuarían, harían la Obra de Dios, ungidos con el Espíritu de Dios; y por consiguiente eso es Dios en Su pueblo, eso es Dios en cada uno de los que conocen a su Dios, Dios obrando por medio de ellos; por eso la gloria siempre la estarán dando a Dios, por esto la gloria pertenece a Dios, a Dios por medio de Cristo pertenece toda la gloria.

Por lo tanto, esas personas podrán decir: “No he sido yo, no hemos sido nosotros, ha sido Dios el que ha estado obrando.” En estos últimos años hemos estado viendo la Obra de Dios, a Dios obrando en medio de Su pueblo, a Dios obrando en medio de la raza humana y lo continuaremos viendo, yo continuaré viendo a Dios a través de usted obrando, estaremos viendo a Dios obrando en todo momento en este tiempo final como a través de la historia de la Iglesia del Señor Jesucristo y del pueblo hebreo. Hemos visto a Dios a través de la historia, hemos visto como Él Obró en esas etapas del pueblo hebreo y de la Iglesia del Señor Jesucristo; pero lo más grande es verlo, reconocerlo en nuestro tiempo obrando, lo que Él ha prometido llevar a cabo en este tiempo final.

Y como el mejor vino es el último, como fue en las bodas de Caná donde se acabó el vino y Cristo transformó el agua en vino y el maestresala cuando lo probó dijo, llamó al novio y le dice: “Todo hombre da primero el mejor vino y deja para el último el vino inferior, porque ya cuando ya han tomado bastante, ya no le toman el sabor para saber la calidad del vino,” pero le dice al novio que ya se había casado, le dice: “Pero tú has hecho todo lo contrario, tú has dejado el mejor vino para lo último.” Porque el mejor vino lo creó Jesús, y para este tiempo final, a través de la historia podemos ver que de edad en edad como fue en el Antiguo Testamento también con el pueblo hebreo hubo el vino del estímulo por medio de la revelación de la Palabra de Dios para cada tiempo, que es lo que trae el estímulo.

Vean, es creado ese estímulo por medio de la Palabra, fue por medio de la Palabra que Jesús habló que fue creado el vino, el mejor vino.

Para el tiempo del Antiguo Testamento, el mejor vino fue para el tiempo de Jesús, la revelación mayor, la revelación de la primera Venida del Mesías que trajo estímulo a todos aquellos que seguían a Jesús y cuando llegó el momento de la entrada triunfal a Jerusalén clamaban: ¡Hosanna al que viene en el Nombre del Señor! Es que el Mesías viene en el Nombre del Señor, en el Nombre del Padre, pues Cristo mismo dijo en San Juan, capítulo 5, verso 43. “Yo he venido en nombre de mi Padre.” Y también las obras que Él hacía decía: “Las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de quien yo soy.” Lo identificaban como el Mesías, porque esas eran las obras que el Mesías llevaría a cabo en Su primera Venida.

Y ahora, a través de las edades se ha tenido el vino del estímulo por medio del mensaje, de la Palabra revelada para cada edad, y para este tiempo final por medio de la Palabra revelada a través del Evangelio del Reino, viene la revelación de la Venida del Señor para el Día Postrero, viene la revelación Divina para la dispensación del Reino que junto a la revelación de la primera Venida forman o unen las dos partes, primera y segunda Venida del Señor.

Y con la revelación de ese misterio del séptimo Sello recibirán la fe para ser transformados y raptados todos los que van a ir con Cristo a la cena de las Bodas del Cordero y reciben el estímulo y estarán en ese grupo de San Mateo, capítulo 23, versos 37 al 39, como estuvieron en aquel grupo que le dio la entrada triunfal a Cristo allá en Jerusalén; los que tienen la revelación de quien era Jesús, sabían que era el Hijo de Dios, era el Mesías.

Y ahora, capítulo 23, de San Mateo, versos 37 al 39, dice:

“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.”

Y ya Él había tenido Su primera entrada o la entrada a Jerusalén, donde clamaron: ¡Hosanna al que viene! Pero ahora nos habla de otra ocasión. Y después de aquella primera ocasión que tuvo en el capítulo 21, no tuvo otra porque esa otra de la cual habla aquí será unos dos mil años después de aquello; porque la Venida del Señor tiene dos partes: Su primera como Cordero y Su segunda como León, como León de la Tribu de Judá, como Rey de reyes y Señor de señores, como el Hijo de David para reclamar Su Trono y Su Reino, el Trono de David y Reino de David. Todo eso corresponde a este tiempo final.

Y el pueblo que conoce a su Dios conocerá todas estas cosas en este tiempo final; y se esforzará, será un pueblo esforzado trabajando en la Obra del Señor; y actuará, o sea, que no es un pueblo que solamente se sienta y escucha y después no hace nada más, sino que escucha y obtiene el conocimiento de lo que tiene que estar haciendo y lo hace.

“EL PUEBLO QUE CONOCE A SU DIOS SE ESFORZARÁ Y ACTUARÁ.”

Y quedará por consiguiente en la historia de la familia humana y de la Iglesia del Señor Jesucristo, y del pueblo hebreo como el pueblo del tiempo final que se esforzó, que conoció a su Dios, al creador de los Cielos y de la Tierra al Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y se esforzó y trabajó, hizo lo que le correspondía llevar cabo en el Día Postrero con la ayuda de Dios, con la unción de Dios.

Un pueblo ungido con el Espíritu de Dios en medio de Él, trabajando en el Programa Divino y conociendo a su Dios por medio de la revelación Divina que le es dada en el Día Postrero; y por eso será un pueblo que estará bien estimulado con la Palabra revelada que le trae el estímulo y lo tiene ungido para llevar a cabo la Obra de Dios para el Día Postrero, y esos son los socios de Dios del Programa Divino correspondiente al tiempo final.

Ese es el pueblo que conoce a su Dios, el cual se esforzará y hará, trabajará por la Obra y en la Obra de Dios para el Día Postrero. A ese pueblo son unidos todos aquellos que escuchan la predicación del Evangelio de Cristo, lo reciben como Salvador, son bautizados en agua en Su Nombre y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego y produce en ellos el nuevo nacimiento, y entran a formar parte del Reino de Dios, el Reino del Señor, el Redil del Señor.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos para que Cristo lo coloque en Su Reino y venga a ser una de las personas que conoce a su Dios, y que se esforzará y hará, trabajará en la Obra de Dios para este tiempo final, para lo cual pueden pasar al frente y estaremos orando por usted en esta ocasión.

También lo que están en otras naciones pueden venir a los Pies de Cristo si todavía no lo han hecho para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo y los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo nuestro Salvador. No hay otro Salvador, solamente hay UNO y Su Nombre es SEÑOR JESUCRISTO.

Él vino para establecer un nuevo Pacto y colocar a todos los creyentes en Él dentro del nuevo Pacto, cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto, que es la Sangre de Cristo nuestro Salvador; y por lo tanto, la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, es el Sacrificio de Expiación por el pecado de Su pueblo y de todo ser humano, entonces no condenamos al pueblo hebreo por la muerte de Cristo, más bien le damos gracias a Dios por la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario; y tenía que ser efectuado ese evento allá en Jerusalén.

Por lo tanto, amamos al pueblo hebreo, le damos gracias a Dios por el pueblo hebreo y oramos por el pueblo hebreo para que algun día tenga la paz permanente, y por consiguiente la felicidad. Recuerden que hay una profecía aquí que leímos que dice que no le verán hasta que digan: “Bendito el que viene en el nombre del Señor.” Y eso es para este tiempo final.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos. En las demás naciones también puestos en pie para la oración para los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, si falta alguno por venir puede venir, puede pasar al frente para que quede incluidos en la oración que estaremos haciendo.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Asunción, Paraguay, en toda la República del Paraguay, en toda la América Latina y en todas las naciones y los está llamando en este tiempo final.

Vamos, con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, en la oración por las personas que han venido a los Pies de Cristo, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos y están presentes o en otras naciones repitan conmigo esta oración que estaremos haciendo:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador; doy testimonio público de mi fe en Ti, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador, Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero nacer a la Vida eterna. Sálvame, Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente salvador.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor Jesucristo. Pues Él dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo, mas el que no creyere será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, verso 15 al 16).

El apóstol  Pedro en una ocasión en que estuvo predicando el Día de Pentecostés en su mensaje, dijo en el capítulo 2, del libro de los Hechos, versos 36 en adelante:

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo (por eso es que llamamos a Jesús, Señor Jesucristo).

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

Y el verso 47, dice como ellos permanecían, dice:

“...alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Los que han de ser salvos son añadidos a la Iglesia del Señor Jesucristo. Esos son lo que han de ser resucitados en cuerpos glorificados; pero si están vivos en ese tiempo en que ocurre la resurrección, serán transformados; y entonces todos serán a imagen y semejanza de Jesucristo, con cuerpos eternos, inmortales, glorificados y jóvenes para toda la eternidad. Cristo está tan joven como cuando subió al Cielo, porque en el cuerpo glorificado la persona no se pone viejo, es joven para toda la eternidad, representando de 18 a 21 años de edad, que es la flor de la juventud.

Y ahora, bien pueden ser bautizados los que han recibido a Cristo como Salvador. El bautismo en agua es un mandamiento de Jesucristo nuestro Salvador, aun cuando Cristo iba a comenzar Su ministerio Juan estaba predicando y diciendo que después de él vendría un hombre, un varón, del cual él no era digno de desatar la correa de su calzado; y dijo que era primero que él y que era mas poderoso que él, dijo: “El les bautizará con Espíritu Santo y Fuego.”

Y cuando Juan estaba bautizando en el Jordán llega ese joven Jesús de Nazaret, y cuando Juan lo ve que entra a las aguas, le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti.” Recuerden que eran primos; la virgen María y Elisabet la madre de Juan el Bautista, eran parientes; y ahora, siendo parientas ellos vendrían a ser parientes también físicamente.

Y ahora, Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó, y vio al Espíritu Santo que descendió sobre Jesús en forma de paloma y permaneció sobre Jesús; y por eso Juan luego dice en el capítulo 1, versos 29 al 36, hablando de Jesús.

“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.”

Ya lo identificó delante del pueblo como el que vendría después de él; también lo identificó diciendo: “Es este del cual yo daba testimonio de que después de mí vendría un varón, un hombre más poderoso que yo, el cual sería primero que yo.” Y sin embargo vino, nació seis meses después de *Juan, ¿y cómo era primero que Juan? Es que Cristo en Su cuerpo angelical era antes que Abraham, y era antes que Adán. Esto se los dijo a los judíos en San Juan, capítulo 8, versos 56 al 58, cuando dice a los judíos: “Abraham vuestro Padre deseó ver mi día y lo vio y se gozó.” Y le dicen los judíos: “Aun no tienes cincuenta años y dices que has visto a Abraham.” Cristo les dice: “Antes que Abraham fuese, yo soy.”

¿Cómo era Él? Es el Ángel del Pacto, el mismo ángel que le apareció a Moisés para libertar al pueblo hebreo, ese es Cristo en Su cuerpo angelical, es el Ángel del Pacto, el cual le dio al pueblo hebreo, Dios por medio de él, le dio al pueblo hebreo la Ley, le fue dada por comisión de ángeles, dice el capítulo 7, versos 51 al 57 del libro de los Hechos; y también Hebreos, capítulo 2, verso 2.

Y ahora, Cristo, el Ángel del Pacto en carne humana, por eso era el Verbo que era con Dios y era Dios y se hizo carne, y viene para establecer un nuevo Pacto. En la última Cena que tuvo con Sus discípulos, dio el pan, bendijo el pan y dio a Sus discípulos, y les dice: “Comed, de el todos, este es mi cuerpo,” y luego toma la copa de vino y da gracias al Padre y da Sus discípulos y les dice: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” (San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29). Viene para establecer un nuevo Pacto, el nuevo Pacto que dijo en Jeremías, capítulo 31, versos 31 al 36, el nuevo Pacto que haría con la casa de Israel y con la casa de Jacob, con la casa de Israel y con la casa de Judá.

Y ahora, entramos al nuevo Pacto por medio de Cristo y la Sangre del nuevo Pacto es la Sangre de Cristo.

En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Si a Cristo le convenía ser bautizado para cumplir toda justicia, cuanto más a nosotros. Y Él mismo dio la orden de ir “predicando el Evangelio a todo criatura y el que creyere y fuere bautizado, será salvo, mas el que no creyere será condenado.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, tipologicamente muere al mundo; y cuando es sumergido en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando es levantado de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, está levantándose a una nueva vida con Cristo en Su Reino eterno. Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, ustedes que reciben a Cristo como Salvador aquí en Asunción, Paraguay, y los que están también en otras naciones escuchando esta conferencia en esta ocasión.

Dejo al ministro para que así les indique hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Recuerden que la meta es nacer de nuevo y el bautismo en agua va primero, y creer en Cristo va primero que el bautismo en agua, o sea, que hay un orden divino.

Y ahora, dejo al reverendo Tillería por aquí para que les indique como hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Que Dios les bendiga y les guarde, continúen pasando una noche feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“EL PUEBLO QUE CONOCE A SU DIOS SE ESFORZARÁ Y ACTUARÁ.”

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