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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y también los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios.

Para esta ocasión leemos en Isaías, capítulo 27, verso 13, donde nos dice de la siguiente manera:

“Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán ‘al Eterno’ (esta versión dice ‘a Jehová’) en el monte santo, en Jerusalén.”

“EL RECOGIMIENTO POR LA GRAN TROMPETA.”

Para comprender este recogimiento y también esta gran Trompeta, tenemos que ir a través de la Escritura donde encontraremos el secreto de esta gran Trompeta; porque esta profecía es muy importante para el pueblo hebreo.

Vamos a Levítico, capítulo 23, versos 23 al 25, donde nos habla de esta Trompeta:

 “Y habló ‘el Eterno’ a Moisés (esta versión dice ‘Jehová,’ la traducción) diciendo:

Habla a los hijos de Israel y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.

Ningún trabajo de siervos haréis; y ofreceréis ofrenda encendida al ‘Eterno’ (esta versión como les dije, dice ‘Jehová’ cuando se refiere al Eterno).”

En esta fiesta del día primero del año, que se lleva a cabo en el mes séptimo o mes de Tishrei; encontramos esta fiesta al son de trompetas, esta fiesta nos habla de los juicios divinos, del día en que Dios juzgará a los seres humanos.

Esta Trompeta “nos habla del tiempo en que Dios despierta al hombre del sueño, para que salga del letargo,” por lo tanto produce un despertamiento espiritual y también nacional con el pueblo hebreo; será la Voz del Sinaí, del mismo que habló en el Sinaí, del mismo que le dio a Moisés para el pueblo hebreo la Ley, las tablas de la Ley y le dio leyes y ordenanzas para todo Israel. Esta Trompeta o fiesta de las Trompetas, es muy importante en medio del pueblo hebreo, es llevada a cabo en el día de año nuevo o año nuevo.

Y ahora, encontramos que bajo esta gran Trompeta que corresponde a la fiesta de las Trompetas, hay un llamado para el pueblo hebreo para una santa convocación. Ese llamado de la gran Trompeta junta a los hijos de Dios, al pueblo hebreo, junta las doce tribus de Israel, o sea, las tribus perdidas del reino del Norte que son diez, con las dos tribus del reino del Sur que corresponden al reino de Judá. Es la Voz del Mesías llamando y recogiendo a Su pueblo para una restauración; pero primero viene el juicio divino.

Y ahora, encontramos que siendo la Voz del Mesías traerá juicio a todas las naciones, de lo cual habló el profeta Malaquías, en el capítulo 4, cuando dijo:

“Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho el Eterno) Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”

Siendo que esa Trompeta o gran Trompeta es la Voz de Dios, la Voz del Mesías, estará hablando de los juicios divinos que han de venir sobre la raza humana, y también estará hablando las bendiciones que han de venir, estará anunciando el día de venganza del Dios nuestro, y estará introduciendo el Reino del Mesías; siendo que es la Voz de Dios, trae un mensaje para Su pueblo y para todas las naciones. De esta gran Trompeta habló Jesús también en el capítulo 24, verso 31 de San Mateo, y dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Esa es la gran Trompeta que en este tiempo final estará sonando, tocando para hacer ese llamado, esos escogidos son hebreos, son doce mil de cada tribu de los hijos de Israel los cuales aparecen en Apocalipsis, capítulo 7. En el capítulo 7, está un mensajero, un Ángel (recuerden que Ángel significa: mensajero). Recuerden que esta Trompeta viene desde el antiguo libro, la Toráh, allá en el Levítico y también en el Éxodo, y luego pasa al Evangelio donde Jesús habla de esta gran Trompeta y luego pasa a las cartas apostólicas y también al libro del Apocalipsis. En el libro del Apocalipsis, en el capítulo 7, dice... vamos a leer desde el verso 1:

“Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.

Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar.”

Este mensajero viene con el Sello del Dios vivo, y el Sello del Dios vivo es el Espíritu Santo, o sea, que este mensajero viene con el Espíritu Santo en él para un propósito, por lo tanto el Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo a través del profeta Moisés está en él, viene en él.

Ahora, vamos a ver qué estará haciendo el Espíritu Santo a través de ese mensajero. Las personas verán a un hombre, a un mensajero, pero otras personas comprenderán que no será un hombre sino el Espíritu de Dios en ese hombre llevando a cabo esa labor. Dice:

“... y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar,

diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios (viene para llamar, juntar y sellar en sus frentes, o sea, en sus mentes, a los siervos de Dios).

Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel.”

Ese Ángel mensajero es el mensajero para el pueblo hebreo. Sigue diciendo:

“De la tribu de Judá, doce mil sellados. De la tribu de Rubén, doce mil sellados. De la tribu de Gad, doce mil sellados.

De la tribu de Aser, doce mil sellados. De la tribu de Neftalí, doce mil sellados. De la tribu de Manasés, doce mil sellados.

De la tribu de Simeón, doce mil sellados. De la tribu de Leví, doce mil sellados. De la tribu de Isacar, doce mil sellados.

De la tribu de Zabulón, doce mil sellados. De la tribu de José, doce mil sellados. De la tribu de Benjamín, doce mil sellados.”

Ese mensajero viene con y para una labor muy especial en favor del pueblo hebreo, ahí es donde las tribus perdidas de la casa de Israel, o sea, del reino del Norte, son recogidos con la gran Trompeta, el mensaje divino, con el cual ese mensajero llama de las tribus de Israel, doce mil de cada una de las doce tribus de Israel. Es el Espíritu Santo, el Ángel del Pacto a través de ese mensajero llevando a cabo esa labor.

En Apocalipsis, capítulo 14, ya aparecen esas doce tribus recogidas, representadas en doce mil de cada tribu, dice el capítulo 14 del Apocalipsis, versos 1 en adelante:

“Después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente.”

Ya aparece ahí una labor llevada a cabo. Pero ahora, en ese mismo capítulo 14, versos 6 al 7, veamos lo que nos dice:

“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.”

Si ese mensajero (recuerden que Ángel significa: mensajero) que viene con el Evangelio eterno, las buenas nuevas para predicarlo a los moradores de la Tierra; por consiguiente tiene que estar en la Tierra, es un mensajero, un hombre con el mensaje eterno de Dios para todos los moradores de la Tierra.

“...diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, (viene enseñando y diciéndole a las gentes que teman a Dios y le den gloria) porque la hora de su juicio ha llegado...”

Viene dando a conocer que el tiempo, la hora para el juicio divino ha llegado y eso es la gran Trompeta sonando, el mensaje de la gran Trompeta saliendo de los labios de ese mensajero, a través del cual el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios que libertó al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto hablando nuevamente a Su pueblo y a todo ser humano que estará viviendo en este tiempo final; por lo tanto ese mensajero con el Evangelio eterno trae el mensaje final para todas las naciones, para el Israel y para los gentiles.

El Evangelio eterno, ¿qué es? Es el Evangelio del Reino, del cual Jesús dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 14, de la siguiente manera:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

Vimos que viene un mensajero con el Evangelio eterno para predicarlo a todas las naciones, a todos los moradores de la Tierra. Jesús también habló del Evangelio del Reino que será predicado a todas las naciones; y si va a ser predicado tiene que Dios enviar un mensajero con el Evangelio eterno, con esa gran Trompeta que está prometida para sonar y llamar, y juntar todos los escogidos de Dios.

El Evangelio eterno o Evangelio del Reino, no solamente anuncia los juicios divinos, sino que anuncia el Reino de Dios que ha de venir a la Tierra, que ha de ser restaurado a la raza humana y que será la Venida del Reino de Dios; será la restauración del Reino de David en medio del pueblo hebreo, Reino al cual entrará Israel, será restaurado Israel a ese Reino, y ese Reino será restaurado a Israel, Israel vendrá a ser cabeza de todas las naciones como está profetizado.

Jerusalén vendrá a ser la Capital del mundo, pues es la única Ciudad que por decreto divino es la Ciudad del gran Rey, la Ciudad del Trono de Dios. El Trono celestial de Dios está en el Cielo, pero el Trono terrenal de Dios es el Trono de David, y el Reino terrenal de Dios es el Reino de David. Eso es lo que nos dice el rey David, cuando está colocando a su hijo como su sucesor en el trono en el cual él reinaba.

Veamos por unos momentos lo que nos dice en Primera de Crónicas, capítulo 28, versos 4 al 5:

“Pero ‘el Eterno’ (o sea, ‘Jehová’) el Dios de Israel me eligió de toda la casa de mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel; porque a Judá escogió por caudillo, y de la casa de Judá a la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre se agradó de mí para ponerme por rey sobre todo Israel.

Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.”

El Trono del Reino, del Eterno sobre Israel es el trono de David.

Y ahora, vamos a ver algo más, el Reino, el Trono del Reino de Dios, del Eterno sobre Israel. Ahora, el Trono de ese Reino es el Trono de David y ese Reino es el Reino de David, ese es el Trono y Reino terrenal de Dios por decreto divino, ninguna otra nación tiene esa bendición y privilegio; por eso Israel va a ser cabeza de todas las naciones, Israel será el Distrito Federal del Reino del Mesías, o sea, el D.F.; y Jerusalén será la Capital, y ahí estará sentado en el Trono de David, el Mesías.

Veamos también aquí en el capítulo 29 de este mismo libro de Primera de Crónicas, versos 22 al 23:

“Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová (o sea, en el Trono del Eterno) en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.”

Ahí nuevamente encontramos que el Trono de David, es el Trono terrenal del Eterno, por eso el mismo Jesús enseñó a Sus discípulos a orar diciendo:

“Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.”

 “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

Pero antes de decir eso, dijo:

“Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” [San Lucas 11:2].

O sea, que enseñó a todos los creyentes en Él a orar por la Venida del Reino de Dios y eso será la restauración del Reino de David para Israel.

Y ahora, nos da también señales diciendo que cuando veamos esas señales suceder, el verano está cerca, o sea, el Reino de Dios está cerca. En palabras mas claras la restauración del Reino de David para Israel está cerca, y ya hemos estado viendo por muchos años todas esas señales siendo cumplidas y la señal grande en medio de la raza humana será la predicación del Evangelio del Reino, en el cual se estarán dando a conocer todos estos misterios de la restauración del Reino de David a Israel; y ya hemos visto que viene un mensajero con el Evangelio eterno, que es el Evangelio eterno para predicarlo a todos los moradores de la Tierra; cuando veamos a ese mensajero predicando el Evangelio del Reino, el Evangelio eterno, estaremos viendo la señal del fin del tiempo.

Por lo tanto, tenemos que estar a la expectativa, porque cuando estemos viendo a ese mensajero con el Evangelio eterno predicándolo a todas las naciones, estaremos escuchando la gran Trompeta, se estará sonado esa gran Trompeta con la cual son llamados y juntados todos los escogidos; y se estará entrando al cumplimiento profético de la fiesta de las Trompetas, la fiesta que se lleva a cabo en el año nuevo judío.

Por lo tanto, tenemos que estar apercibidos y con nuestras vidas bien delante de Dios, porque el recogimiento de los escogidos con la gran Voz de Trompeta se estará llevando a cabo en todas las naciones; así será para el pueblo hebreo, y también en medio del Cristianismo estará haciendo un impacto en donde también desde otra perspectiva estarán recibiendo una bendición grande los escogidos de Dios que van a ser transformados y llevados a la Cena de las Bodas del Cordero; por eso el apóstol Pablo habló de la gran Voz de Trompeta que sonará y los muertos en Cristo serán resucitados incorruptibles, o sea, en cuerpos glorificados, cuerpos eternos, cuerpos inmortales y jóvenes para toda la eternidad, y los creyentes en Cristo que estén vivos serán transformados, los que hayan nacido de nuevo; o sea, que estamos viviendo en un tiempo muy importante para los judíos y para el Cristianismo, y para todas las naciones y todos los seres humanos.

Este es el tiempo para esa gran Trompeta, por lo tanto estaremos escuchando bajo el sonido de esa gran Trompeta, o sea, de ese mensaje de gran Voz de Trompeta, los juicios divinos siendo anunciados y también las bendiciones divinas siendo anunciadas.

Recuerden que en el monte Ebal y el monte Gerizim, en la tierra prometida cuando el pueblo hebreo entró a ella, se hablaron las bendiciones desde el monte Gerizim y las maldiciones desde el monte Ebal. Para este tiempo final, estarán contenidas las bendiciones y también las maldiciones en la gran Voz de Trompeta o gran Trompeta, o Trompeta final que es el mensaje final de Dios, el Evangelio eterno, el Evangelio del Reino.

Por lo tanto, toda persona que escucha la predicación del Evangelio tiene la oportunidad de recibir a Cristo como único y suficiente Salvador, para entrar al nuevo Pacto que Dios prometió con la casa de Israel y con la casa de Judá. Han estado entrando a ese nuevo Pacto millones de seres humanos, o sea, los que han recibido a Cristo como Salvador.

Por lo tanto, toda persona tiene la oportunidad de recibirlo como Salvador, así es en medio del Cristianismo. El Cristianismo está bajo el nuevo Pacto, del cual Jesús dijo en la última Cena con Sus discípulos, tomando el pan y dando gracias al Padre, y partiéndolo, y dando a Sus discípulos dice: “Comed de él todos, porque este es mi cuerpo.” Y tomando la copa de vino, y dando gracias al Padre, dio a Sus discípulos diciendo: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto, que por muchos es derramada, para remisión de los pecados.”

Ahí tenemos la bendición de un nuevo Pacto al cual han estado entrando millones de seres humanos. Comenzó con hebreos, con judíos y después continuó con gentiles; y de entre los gentiles millones de personas que han recibido a Cristo como Salvador, pertenecen a las tribus perdidas de la casa Israel, que han estado esparcidas por diferentes naciones gentiles.

Y ahora, con la Trompeta final o gran Trompeta en este tiempo final, tenemos la promesa de que se llevará a cabo el recogimiento de los judíos, el recogimiento de los descendientes de las tribus del Norte y de las tribus del Sur, y la unificación de esos dos reinos para ser establecido, restaurado el Reino de David, y Trono de David.

Y en ese Reino es que Israel recibirá la paz imperecedera, esa paz divina que Dios ha prometido para Su pueblo Israel, porque el Príncipe de paz, que es el Mesías, establecerá Su Reino y traerá la justicia y la paz para Su pueblo y para todas las naciones; y por consiguiente la felicidad para Israel, para el Medio Oriente, y para todas las naciones. Ahí es donde Israel será cabeza de todas las naciones y las riquezas de las naciones vendrán a Israel, sobre toda Jerusalén; Jerusalén será la Capital de ese Reino y ese Reino será mundial, y por consiguiente Israel, y sobre todo Jerusalén vendrá a ser el lugar de la Bolsa de Valores mundial, porque las riquezas de las naciones vendrán a Jerusalén, eso es conforme a la profecía bíblica.

Ahora, para el Cristianismo todavía hay oportunidad de las personas recibir a Cristo como Salvador, por lo cual en esta ocasión toda persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, puede recibirlo y estaremos orando por usted, así es en medio del Cristianismo y hay que hacerlo en la forma que comenzó a ser hecho por los apóstoles llenos del Espíritu Santo; para lo cual y por lo cual pueden pasar al frente los que todavía no han recibido a Cristo, para recibirlo como su Salvador, para que Cristo les reciba en Su Reino.

Vamos a dar unos minutos mientras pasan al frente los que están aquí presentes y los que están en otras naciones a través del satélite Amazonas, pueden pasar también al frente donde ustedes se encuentran para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo. Si oyes hoy Su voz, no endurezcas tu corazón, Él te está llamando para colocarte dentro del nuevo Pacto y con Su Sangre limpiarte de todo pecado, justificarte, santificarte y llenarte de Su Espíritu y producir así el nuevo nacimiento en ti.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Porto Velho y en otras ciudades de la República del Brasil, y en todas las naciones, y los está llamando en este tiempo final.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir, puede venir, los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo, porque Él dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el Reino de los Cielos.” [San Marcos 10:14].

Lo más importante para el ser humano es la Vida eterna, no hay otra cosa mas importante que la Vida eterna, sin la Vida eterna nuestra estadía en la Tierra sería en vano; el mismo Jesús preguntó en una ocasión: “¿De qué le vale al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras.” (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28).

La Vida eterna es gratuita y se recibe por medio de Jesucristo. Él dijo:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (San Juan, capítulo 14, verso 6).

Es importante para todo ser humano saber que luego de esta vida terrenal continua la vida, lo que muere es el cuerpo físico, pero la persona en alma y espíritu continúa viviendo en otra dimensión, por lo tanto es importante asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno.

Ya vamos a orar por todas las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir, puede venir para que quede incluido en la oración que estaremos haciendo.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo, dado a los hombres en que podamos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados; reconozco que soy pecador y necesito un Salvador. Doy testimonio público de mi fe en Ti y Te recibo como mi único y suficiente Salvador.

Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mí el nuevo nacimiento, quiero nacer en Tu Reino, quiero nacer en la Vida eterna. Sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén y amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes lo han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Él dijo:

 “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

Ustedes me dirán: “Yo escuché la predicación del Evangelio de Cristo y nació la fe de Cristo en mi alma y lo he recibido como mi único y suficiente Salvador, por lo cual deseo ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. ¿Cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta desde lo profundo de vuestro corazón. Por cuanto ustedes han creído en Cristo de todo corazón, bien pueden ser bautizados.

El bautismo en agua es tipológico, pero es un mandamiento del Señor Jesucristo, el mismo Cristo vino a Juan el Bautista, al río Jordán donde Juan bautizaba y Juan no lo quería bautizar y Jesús le dijo: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Si Jesús tuvo necesidad de ser bautizado para cumplir toda justicia, cuánto más nosotros; por lo tanto pueden ser bautizados.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida.

En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, por lo tanto bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Dejo al ministro, doctor reverendo Leví para que él les indique cómo hacer y hacia dónde dirigirse para colocarse las ropas bautismales y ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento; y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino del Mesías.

 Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una noche feliz llena de las bendiciones del Eterno.

“EL RECOGIMIENTO POR LA GRAN TROMPETA.”

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