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Muy buenas noches, amados amigos y hermanos presentes, y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es un privilegio y bendición grande estar con ustedes en esta ocasión para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios.

Para lo cual leemos en el capítulo 35 de Isaías, acerca del futuro glorioso del pueblo de Dios, de Sión; y nos dice ese capítulo, el verso 8 al 10:

“Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.

Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y huirán la tristeza y el gemido.”

“TIEMPO DE ALEGRÍA.”

Este es un pasaje bíblico que nos habla de un tiempo de alegría, y por consiguiente es un pasaje profético, el cual tiene un doble cumplimiento; este pasaje profético veremos que tiene relación con la Venida del Mesías. El verso 4 de este capítulo 35, nos dice (vamos a leer aquí en el capítulo 35):

“Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles (verso 3).

Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.”

Esto nos habla de la Venida del Señor, la Venida del Mesías. El verso 2, dice:

“Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo (o sea, el desierto florecerá); la gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria del Señor (o sea, la gloria ‘de Jehová’), la hermosura del Dios nuestro.”

Aquí podemos ver que la gloria de Dios estará manifestada en este tiempo, tiempo de alegría para el pueblo de Dios; esto es cumplido para la primera Venida del Señor y para la segunda Venida del Señor.

Y ahora, está abierto un camino en una nueva dispensación en la primera Venida del Señor; se abrió el camino que es Cristo, el Mesías, el cual dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” [San Juan 14].

Y ahora, en el campo espiritual millones de seres humanos han entrado a ese camino y han estado siendo redimidos, han entrado al Programa de Redención, regresando a la Sión espiritual, a la Sión celestial, a la Iglesia del Señor Jesucristo; compuesta por los redimidos del Señor y sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús. Esa es la esfera espiritual.

Y luego la esfera física será en la Venida del Mesías que para el Cristianismo será la segunda Venida del Señor; también el Islam sabe que el Señor vendrá, sabe que Él está vivo y sabe que va a venir para establecer un Reino (el Cristianismo también).

Y el Judaísmo está esperando la Venida del Mesías para el Establecimiento de Dios en la Tierra que será el Reino del Mesías o Reino de David, que será restaurado y eso es para el tiempo de la restauración de todas las cosas, tiempo que será de alegría para todos los que verán la gloria de Dios manifestada en el Día Postrero en todo ese Programa que se estará llevando a cabo y estarán viendo la gloria de Dios manifestada en este planeta Tierra.

Dios lo ha prometido y Él lo cumplirá; y habrá un pueblo en ese tiempo señalado por Dios lleno de alegría, será un pueblo lleno de la alegría de la cosecha, será un pueblo lleno de la alegría de la Venida del Señor, será un pueblo lleno de la alegría de la presencia de Dios siendo manifestada. ¿Y cuál es ese pueblo? Yo soy uno de ellos, y cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, este es el tiempo más glorioso de todos los tiempos, es un tiempo profético en el cual todas estas profecías estarán siendo cumplidas y estaremos viendo la restauración de todas las cosas. Cuando algo es restaurado, regresa a su lugar de origen y regresa a la forma original.

Vean ustedes, en el libro de los Hechos, los Hechos del Espíritu Santo, en el capítulo 3, versos 19 en adelante:

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado;

a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo.”

Y ahora, la Venida del Señor para este tiempo final corresponde al tiempo de la restauración de todas las cosas; ese tiempo de restauración de todas las cosas fue mencionado por Jesús y también por Malaquías en el capítulo 4. En Malaquías en el capítulo 4, dice: “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él convertirá el corazón, o sea, restaurará el corazón de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres.”

“El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición. no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”

Antes de Dios herir la Tierra con maldición y de traer los juicios divinos, Él envía a Elías. Para la primera Venida del Señor, envió a Elías precursando Su Venida, el cual fue Juan el Bautista. Y la Venida del Señor en aquel tiempo fue la aparición de Jesús en la escena; y luego para el tiempo final en el cual vivimos nosotros, el Elías que Él enviaría precursando la Venida del Señor, fue el ministerio de Elías por cuarta ocasión manifestado en el reverendo William Branham, preparándole el camino al Señor, preparando al pueblo para la Venida del Señor; para el Cristianismo, para la segunda Venida del Señor.

Y luego tenemos a Elías, o el ministerio de Elías es manifestado cinco veces; ya hemos visto cuatro ocasiones y la quinta ocasión, Elías, el ministerio de Elías será uno de los dos Olivos y viene acompañado con el ministerio de Moisés; y por consiguiente los ministerios de Moisés y de Elías estarán en la Tierra manifestados; por consiguiente, un profeta como Elías y como Moisés estarán en la Tierra para la restauración de todas las cosas, y también el ministerio de Jesús estará en la Tierra; y todo eso será operado por el Espíritu Santo, que es el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo a través del profeta Moisés, el Ángel del Pacto; y ese Ángel del Pacto es el Espíritu Santo, es Cristo, el Ungido, el Mesías, manifestado en el Día Postrero cumpliendo esas profecías.

Y eso es un tiempo de alegría para todos los que están esperando la Venida del Señor, la Venida de Moisés y Elías; porque eso es lo que está prometido para este tiempo final para la restauración de todas las cosas, para la restauración a la Vida eterna de los creyentes en Cristo, para la restauración del Reino de David para el pueblo hebreo, reino que dominará, gobernará sobre todas las naciones, porque será un reino mundial, porque el Mesías como Hijo del Hombre es el heredero al planeta Tierra con todo lo que tiene; y establecerá el Reino de Dios, que será un reino mundial, el imperio más grande que haya tenido este planeta Tierra; y la paz estará en todas las naciones, porque el Mesías es el Príncipe de Paz, trae la paz para Israel, para todo el Medio Oriente y para todas las naciones; y por consiguiente ese Reino será de alegría, traerá alegría, traerá paz, traerá justicia y felicidad para todos los seres humanos.

Ahora, en la introducción a ese Reino surgirá la alegría en el corazón de todos los creyentes en el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Es un tiempo de alegría, es el tiempo de la restauración de todas las cosas, en donde la Venida del Mesías se convertirá en una realidad y veremos la gloria de Dios siendo manifestada en el Mesías prometido para el pueblo hebreo y para el Cristianismo, el cual también el Islam o islamismo está esperando, porque sabe que el Mesías establecerá el Reino de Dios en la tierra, Reino en el cual yo voy a estar, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, disfrutemos esta introducción al Reino de Dios, esta etapa de introducción, esta etapa que nos prepara para ese glorioso Reino del Mesías que estará establecido en este planeta Tierra y Jerusalén será la Capital, allí estará el Trono del Mesías.

Por lo tanto, sirvamos al Señor, al Eterno con alegría, con esa alegría que nos da en este tiempo final, al saber y ver lo que está prometido para mí. ¿Y para quién más? Para cada uno de ustedes también. Sirvamos a Dios con alegría, con regocijo en este tiempo final, porque es tiempo de alegría, de regocijo.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido al Señor como su Salvador, puede hacerlo en estos momentos y estaremos orando por usted, para lo cual puede pasar acá al frente para que oremos por usted.

También lo que están en otras naciones pueden venir a los Pies de Cristo y estaremos orando por usted, para lo cual tendremos unos minutos para que ustedes puedan venir a los Pies del Señor, los que todavía no han venido a los Pies de Cristo.

En las demás naciones pueden también continuar viniendo a los Pies de Cristo, y los niños de diez años en adelante, pueden venir a los Pies del Señor para que Cristo les reciba en Su Reino. Recuerden que lo más importante es la Vida eterna, y solamente la podemos recibir a través de Cristo. Solamente Cristo es el que puede salvarnos, el que puede darnos Vida eterna.

Cristo dijo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene Vida eterna; y no perecerá jamás, mas ha pasado de muerte a vida.” [San Juan 5:24]. Así es como se pasa de muerte a vida.

El ser humano murió a la Vida eterna, y ahora para pasar de la muerte, de esa muerte que tuvo, que murió a la Vida eterna, ahora, para pasar a la Vida eterna hay un camino, hay una forma: es a través de Cristo, de Su Sacrificio de la Cruz del Calvario.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir puede venir, y en las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir, puede venir. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados. Creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador; doy testimonio público de mi fe en Ti, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego, luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y produzcas en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente. Sálvame, Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre de Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre de Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado. Él dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo, mas el que no creyere será condenado.” [San Marcos 16:15-16].

Por lo tanto, ustedes me dirán: “Escuché la predicación del Evangelio de Cristo, nació la fe de Cristo en mi alma y lo he recibido como mi Salvador; quiero ser bautizado en agua en Su Nombre lo más pronto posible, ¿cuándo me pueden bautizar?” Es la pregunta de ustedes que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos. Por cuanto le han recibido como Salvador de todo corazón, bien pueden ser bautizados. Y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego, y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

En el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo; y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado; y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan simple como eso es el simbolismo del bautismo en agua, porque el bautismo en agua es tipológico.

Y ahora, pueden identificarse con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, para lo cual dejo al reverendo doctor Gian del Corto, para que les indique cómo hacer para ser bautizados; y en cada nación dejo al ministro correspondiente.

Que Dios les bendiga a todos, les guarde y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, en ustedes que han recibido a Cristo como Salvador en estos momentos, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Pasen todos muy buenas noches.

“TIEMPO DE ALEGRÍA.”

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