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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Aprecio y agradezco mucho todo el respaldo que le están dando al importante proyecto de La gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también el respaldo que le están dando a AMISRAEL.

También quiero apreciar y agradecer el respaldo que le están dando al proyecto de: “Los pueblos del mundo escriben la Biblia,” allá en Colombia y también en Venezuela, y en alguna ocasión más adelante, también en otros países.

Para esta ocasión leemos en San Lucas, capítulo 11, versos 29 al 32 donde dice de la siguiente manera:

“Y apiñándose las multitudes, comenzó a decir: Esta generación es mala; demanda señal, pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás.

Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.

Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron, y he aquí más que Jonás en este lugar.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“EL HIJO DEL HOMBRE: UNA SEÑAL PARA ESTA GENERACIÓN.”

Dice Cristo: “Porque así como Jonás fue señal a los ninivitas, también lo será el Hijo del Hombre a esta generación.”

Y si fue una señal dos mil años atrás para aquella generación, lo será el Hijo del Hombre también en el Día Postrero en Su Venida, será la señal del fin del reino de los gentiles, así como fue una señal de juicio que vendría para Nínive, la aparición de Jonás en aquel entonces, y como fue la señal de la Venida del Hijo del Hombre dos mil años atrás en medio del pueblo hebreo; fue la señal del fin de la Dispensación de la Ley para el comienzo de la Dispensación de la Gracia, y también fue la señal para la destrucción del templo que se llevaría a cabo más adelante. Fue también la señal para el Sacrificio de Expiación por el pecado de todo ser humano.

Y ahora, “EL HIJO DEL HOMBRE: UNA SEÑAL PARA ESTA GENERACIÓN.”

Así como fue una señal para generaciones pasadas, la presencia del Espíritu Santo en un profeta, la presencia del Espíritu Santo en Noé, por lo tanto, la presencia de Noé en aquel entonces era la señal del fin del mundo antediluviano, era sencillo todo, pero esa era la señal de Dios para aquella generación: la presencia de un profeta dispensacional, con el Espíritu de Dios en Él manifestándose y llevando a cabo el Programa Divino correspondiente a aquel tiempo.

Era inconcebible lo que él decía porque en aquel entonces no llovía, pero no importa que sea inconcebible a la mente humana lo que Dios lleva a cabo por medio del instrumento que Él tiene para cada tiempo, esa es la señal para ese pueblo que vive en ese tiempo, y será de bendición para los que sirven a Dios, y de juicio para los que no sirvan a Dios, y entonces se echará de ver la diferencia que hay entre el que sirve a Dios y el que no sirve a Dios.

Ahora, ¿qué era la Venida y presencia del Hijo del Hombre dos mil años atrás en medio de la raza humana, en medio del pueblo hebreo? Era nada menos que la venida del Verbo hecho carne, era nada menos que la venida del Ángel del Pacto en un cuerpo de carne humana llamado Jesús, el mismo Ángel del Pacto, el mismo Espíritu Santo que estuvo en los profetas del Antiguo Testamento, ahora estaba en toda Su plenitud en un hombre llamado Jesús, y eso era la presencia, la Venida del Hijo del Hombre en medio del pueblo hebreo, era la Venida del Espíritu Santo en un cuerpo de carne llamado Jesús.

Cuando se habla de Hijo del Hombre, se habla de un Profeta en el cual está la presencia de Dios, el Espíritu Santo velado y revelándose a Su pueblo; el Hijo del Hombre es en Su manifestación, nada menos que Cristo en Espíritu Santo velado en un cuerpo de carne humana.

Vean lo que nos dijo el reverendo William Branham con relación al Hijo del Hombre, para que tengamos un cuadro claro con relación a este tema tan importante que tenemos para esta ocasión. En la página 157, párrafo 1402, dice:[“Citas”]

“Tú dijiste: ‘Como fue en los días de Sodoma,’ el mundo estaría en aquella condición poco antes de la destrucción del mundo gentílico (o gentil), la dispensación gentílica. Aquí estamos (y dice hablando de la condición del mundo)... sodomitas a fondo (es como estuvo en los días de Noé el mundo que fue destruido allá en Sodoma y Gomorra). Y entonces Tú dijiste que el Hijo del Hombre, al que siempre se refiere como un profeta, sería revelado en esa hora.”

Siempre que se habla de la Venida o manifestación o revelación del Hijo del Hombre, cuando se manifiesta, se revela, lo hace a través de carne humana, a través de un hombre, a través de un profeta, porque Dios no obra, sino a través de seres humanos, a través de profetas.

Por eso en Zacarías, capítulo 7 nos dice de la siguiente manera un pasaje que ya conocemos muy bien, pero que es importante darlos a conocer siempre, porque nos muestra un cuadro claro de la forma en que Dios se manifiesta, en que Dios le habla a Su pueblo. Dice en el capítulo 7, verso 11 al 12 de Zacarías:

“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;

y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros.”

¿Cómo era que Dios le hablaba a Su pueblo Israel? Por medio de Su Espíritu a través de los profetas. Siempre el socio de Dios ha sido el ser humano, siempre un profeta ha estado en la manifestación de Dios para cada ocasión.

Y ahora, teniendo en cuenta que Dios habla por medio de Su Espíritu, porque el Espíritu es el que todo lo escudriña, dice San Pablo, dice que nadie conoció las cosas de Dios sino el Espíritu de Dios, y nos ha revelado esas cosas. O sea, que todas las cosas que Dios va a revelar, primero es el Espíritu Santo el que las obtiene de parte de Dios, y el Espíritu Santo es el Ángel del Pacto, es Cristo en Su cuerpo angelical, esa cita que les dí se encuentra en Corintios... la carta de Corintios y de Romanos también, ahí ustedes podrán ver esto que nos habla Dios, el cual por medio de Su Espíritu da a conocer las cosas, ¿cuál es la cita Miguel? Donde dice: “Nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios...” Primera de Corintios 2, verso 6 en adelante, y sobre todo el verso 8 en adelante, dice:

“La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria.

Antes bien, como está escrito:  Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,  Ni han subido en corazón de hombre,  Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios.

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,

lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.”

Y en este tiempo que corresponde a la edad de oro, la Edad de la Piedra Angular, que es la edad de la mente de Cristo, aún más Dios estará revelando a Su pueblo estas cosas escondidas de Dios por medio de Su Espíritu en la manifestación del Hijo del Hombre en el Día Postrero.

Y ahora, continuemos viendo lo que dice el precursor de la segunda Venida de Cristo, el reverendo William Branham; dice en el libro de “Citas,” página 154, lo cual es una cita del mensaje: “Los ungidos del tiempo final,” predicado en el año 1965, en julio 25 del 1965, dice:

“En el mismo día que el Hijo del Hombre se revela, Apocalipsis 10:1-7, léanlo cuando lleguen a casa... El Mensaje del séptimo Ángel, abriendo los Sellos... ¿Qué es? El ángel no es el Hijo del Hombre, pero el mensajero está revelando al Hijo del Hombre. ¿Pueden ustedes separarlo ahora? Eso es donde parece ser tan difícil para ustedes. ¿Ven ustedes? No el Hijo del Hombre mismo, sino que el séptimo ángel, el séptimo mensajero, está revelando al público el Hijo del Hombre, porque ha salido de la cáscara.”

Está hablando en términos de la planta de trigo, los granos de trigo, y el forro o la cáscara donde el grano de trigo es colocado y luego sale de ahí. Luego sigue hablando del Hijo del Hombre, dice en esa misma página 154, párrafo 1376:

“La primer etapa, sanidad divina...”

Y sigue ahí hablándonos de esa tercera etapa que fue mostrada allá y que en este tiempo final tendrá su continuación. Y luego nos habla en esa misma página 154, párrafo 1378, dice:

“No soy yo. No fue el séptimo ángel, ¡Oh, no; fue una manifestación del Hijo del Hombre. No fue el ángel, su Mensaje; fue el misterio que Dios reveló. No es un hombre; es Dios. El ángel no fue el Hijo del Hombre (o sea, el mensajero no fue el Hijo del Hombre), el fue un mensajero del Hijo del Hombre. El Hijo del Hombre es Cristo. Él es en el que ustedes están alimentándose.”

O sea, ¿quién es el que los alimenta? El Hijo del Hombre que es Cristo, Cristo en Espíritu Santo en medio de Su Iglesia, el cual tuvo la primera etapa de Su manifestación del Día Postrero en el séptimo ángel mensajero de la séptima edad de la Iglesia, el reverendo William Branham, precursor de la segunda Venida de Cristo; y yo con certeza y con regocijo y agradecimiento a Dios, doy testimonio que él fue el precursor de la segunda Venida de Cristo, y como el Espíritu Santo dijo por medio de él que sería la Venida del Hijo del Hombre, que sería la Venida del Señor, así será, no va a cambiar nada.

Por lo tanto, nos conviene conocer las cosas que él dijo con relación a la Venida del Hijo del Hombre, con relación a la Venida del Señor, con relación a la Venida del Ángel del Pacto. Ahora, sigue diciendo:

“Ustedes no están alimentándose en un hombre. Un hombre, sus palabras fallarán, pero ustedes están alimentándose en la infalible Palabra del Cuerpo del Hijo del Hombre.”

Y luego sigue hablándonos en otros lugares acerca de la Venida del Hijo del Hombre.

Y ahora, ¿qué será la Venida del Hijo del Hombre en el Día Postrero? Veamos lo que será la Venida del Mesías en el Día Postrero, dice en la página 155, párrafo 1383, un extracto contenido del mensaje en el mensaje: “Qué o cuál es la atracción en el Monte?” Predicado en julio 25 del 1965, antes de partir, porque él partió en diciembre del 1965. Miren lo que dijo... esto se va a cumplir, y el que no tenga los ojos abiertos va a ver el cumplimiento, pero no se va a dar cuenta que eso es el cumplimiento de lo que está aquí; como sucedió dos mil años atrás en la aparición de Jesús en la Tierra, en el cual estaba Dios, en el cual estaba Dios con Su cuerpo angelical: el Ángel del Pacto. Ahora dice en este pasaje:

“Oh, habrá una verdadera lluvia temprana y tardía en los postreros días sobre ese grupo pequeño que viene con Él sobre este asno manso y humilde, sin una denominación, clamando: ‘Hosanna al Rey que viene en el nombre del Señor.”

Ese grupito que viene con Él, estará clamando así. Y ahora vean qué sencillo va a ser, y dice que habrá una verdadera Lluvia Temprana y Tardía, y ese grupito es el que va a saber lo que es Lluvia Temprana y Tardía, ese grupito es el que va a saber que la Lluvia Temprana es la predicación del Evangelio de Cristo, el Evangelio de nuestra salvación, el Evangelio de la Gracia que gira alrededor de la primera Venida de Cristo; y la Lluvia Tardía será la predicación del Evangelio del Reino que gira alrededor de la segunda Venida de Cristo como Rey de reyes y Señor de señores, como León de la Tribu de Judá.

Pero la Lluvia Temprana gira alrededor de la primera Venida de Cristo como el Cordero de Dios y como Sumo Sacerdote. ¿Ven? O sea, que cada lluvia contiene lo que se necesita para ese tiempo. Lluvia Temprana y Lluvia Tardía, la lluvia de la enseñanza de la Palabra de Dios para Su pueblo.

Vean, vamos a ver unos... ya que esto en sí es un estudio bíblico, porque no se puede hablar de un tema tan importante sin ir a través de las Escrituras para poder comprender estas cosas tan importantes que están señaladas en la Palabra divina. Capítulo 32 de Deuteronomio dice:

“Escuchad, cielos, y hablaré;

Y oiga la tierra los dichos de mi boca.

Goteará como la lluvia mi enseñanza;

Destilará como el rocío mi razonamiento;

Como la llovizna sobre la grama,

Y como las gotas sobre la hierba;

Porque el nombre de Jehová proclamaré.

Engrandeced a nuestro Dios.

El es la Roca, cuya obra es perfecta.”

Y ahora, aquí podemos ver que la enseñanza divina goteará como la lluvia, ¿ven? Y ahora, veamos lo que nos dice el profeta Oseas en el capítulo 6 sobre la Lluvia Temprana y Tardía, ya que el reverendo William Branham estuvo hablando ahí de que habrá un grupo que vendrá, habrá un grupo, habrá una verdadera Lluvia Temprana y Tardía en los postreros días sobre ese grupo pequeño que viene con Él, así como vino con Él un grupo pequeño que estaba siguiendo Su enseñanza por tres años y medio, y ya al final de Su ministerio tuvo Su entrada triunfal a Jerusalén y en Jerusalén.

Ahora, veamos aquí Oseas, capítulo 6, verso 1 en adelante donde dice:

“Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará,  y viviremos delante de él.

Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.”

Y esto es para la restauración de Israel, del pueblo hebreo al Reino de Dios, al Reino de David; y el que hirió por causa del pecado de idolatría del rey Salomón y después del rey Jeroboam, ahora curará y juntará nuevamente las doce tribus y restaurará el Reino de Israel, el Reino del pueblo hebreo, el Reino de David, y eso será la Venida del Reino de Dios a la Tierra.

Es después de dos días (lo cual delante de Dios son dos días, pero para los seres humanos son dos mil años), después de dos mil años encontramos que será esa restauración, en el tercer día, o sea, en el tercer milenio, tercer milenio de Cristo hacia acá, porque los días postreros son delante de Dios, para los seres humanos, son los milenios postreros que son el quinto milenio de Adán hacia acá, sexto milenio de Adán hacia acá y séptimo milenio de Adán hacia acá.

Y de esos tres días postreros delante de Dios, el Día Postrero delante de Dios es el séptimo milenio de Adán hacia acá, que viene a ser el tercer milenio de Cristo hacia acá. Tan simple como eso. Recuerden que San Pedro, dice en Segunda de Pedro, capítulo 3, verso 8 y el Salmo 90, verso 4, que “un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día.”

Y ahora, dice que será en el tercer día que los resucitará. Dios trata con el pueblo hebreo como nación, es una resurrección nacional, es una resurrección del pueblo hebreo como nación, para ser resucitados en el Reino de Dios, que es el Reino de David que será restaurado. Dice:

“Y conoceremos (van a conocer, lo que ya conocen más lo que estará sucediendo en ese tiempo, y ‘continuaremos,’), y proseguiremos en conocer a Jehová (al Señor, y continuarán obteniendo conocimiento divino, conocimiento de quién es Dios y de todo Su Programa), como el alba está dispuesta su salida...”

¿Ven? Está utilizando aquí términos simbólicos, usando estos símbolos: “Como el alba está dispuesta su salida.” Malaquías, capítulo 4, verso 2 lo explica más claro diciendo: “Mas a vosotros los que teméis mi Nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.” Y cuando Cristo en San Mateo, capítulo 17, verso 1 al 9 mostró lo que será la Venida del Señor, la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, porque Él había dicho en el capítulo 16, versos 26 al 28:

“Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles,  y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.”

Y dijo también: “Hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte (o sea, que no verán la muerte), hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en Su Reino.”

Veamos cómo lo dice para que ustedes tengan la cita correctamente, capítulo 16, verso 28, dice:

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.”

El Reino del Hijo del Hombre, el Reino del Mesías es el Reino de David, y el Trono del Mesías, el Trono del Señor, es el Trono de David. El Trono donde está sentado Cristo en el Cielo, es el Trono de Dios celestial; y el Reino que gobierna Dios desde Su Trono, es el Trono celestial, es el Reino celestial, pero el Reino terrenal de Cristo y el Trono terrenal de Cristo es el Trono de David y Reino de David.

Y ahora, en el Monte de la Transfiguración a donde llevó a Pedro, Jacobo y Juan, luego de seis días después de haber hablado sobre estas cosas, se transfiguró delante de ellos, Su rostro resplandeció como el sol, ¿por qué? Porque está allí mostrando el orden de la Venida del Hijo del Hombre, la Venida como el sol, “porque a los que temen mi Nombre, nacerá el sol de justicia, y en sus alas traerá salvación,” y allí Su rostro resplandece como el sol. En San Lucas, capítulo 9 dice: “Y Su rostro se hizo otro.”

Y ahora, aparecen a cada lado... Su rostro como el sol, Sus vestiduras resplandecientes como la luz, y a cada lado de Jesús aparece un personaje bíblico, y esos personajes bíblicos son Moisés y Elías hablando con el Señor de Su partida a Jerusalén donde tenía que tener Su entrada triunfal y luego morir, morir como el Sacrificio de Expiación por el pecado de los seres humanos.

El orden de la Venida del Hijo del Hombre, el orden de la Venida del Señor está mostrado allí, en donde aparece a cada lado del Señor un profeta ya conocido a través de la historia bíblica; es visto Moisés a un lado de Jesús, y al otro lado es visto Elías.

Ahí tenemos el orden de la Venida del Señor, de la Venida del Hijo del Hombre; y siendo que el reverendo William Branham es el precursor de la segunda Venida de Cristo, tiene que anunciar cómo va a venir; por eso encontramos al reverendo William Branham hablando acerca de la Venida de Moisés, de la Venida de Elías y de la Venida del Señor, de Jesús, porque ese es el orden de la Venida del Señor, él dice que primero va a ser visto Elías, luego será visto Moisés y luego será visto el Señor.

Ahora, esto parece muy complicado, pero es sencillo, vamos a ver dónde lo dice... eso está allá en el libro de “Las Edades,” tanto en la página 43 y la página 59 por ahí, donde habla acerca de la Venida del Señor, y aquí en la página 42, párrafo 345. En el libro de *“Citas,” también es tomado del libro de “Las Edades.” Dice:

“Jesús lo vio aquí, los apóstoles lo vieron aquí, el orden de la Venida del Hijo del Hombre glorificado. Él será glorificado y volverá. La primer cosa, antes que lo vieron ¿Qué era? Elías. ¿Luego? Moisés; Israel volviendo hacia allá; los guardadores de la ley. Y luego el Hijo del Hombre glorificado. ¡Aleluya! ¿Ve el orden de Su venida?”

Eso va a ser sencillo porque cuando Dios promete enviar un profeta que ya había usado en la Tierra y habla de que lo va a enviar, eso es el ministerio de aquel profeta operado por el Espíritu Santo en otro hombre, el Espíritu ministerial estará en ese otro hombre.

Recuerden el caso del profeta Elías y de Eliseo, Dios le dijo al profeta Elías que ungiera a Eliseo como profeta en lugar suyo, o sea, como sucesor de Elías. Y luego cuando Elías tuvo que subir al Cielo en un carro de fuego, todos los hijos de los profetas profetizaban, y le dicen a Eliseo: “¿Sabes tú que hoy se llevará Dios a tu señor? ¿O sea, que tu señor será quitado de en medio de ti? ¿O sea, que Elías será quitado de tu lado?” Y Eliseo les decía: “Si lo sé, shh, guarda silencio.”

No podía prestarle mucha atención a los hijos de los profetas, porque Eliseo iba a ser el sucesor de Elías y tenía que estar atento a Elías, y Elías le dice a Eliseo: “Mira, quédate aquí con los hijos de los profetas que yo tengo que ir a otro lugar.” Eliseo le dice: “Yo no te dejaré, aunque tú me digas que te deje, no te voy a dejar.”

Eso es como Rut la moabita le decía a Noemí: “No me pidas que te deje porque no te dejaré, tu pueblo será mi pueblo, tu Dios será mi Dios, y dondequiera que tú vayas, ahí yo voy a ir también, y donde tú mueras, ahí yo voy a morir también, en ese territorio.”

Así es que hay que buscar y servir a Dios: bien agarrados de Dios y Su Programa.

Y ahora, Eliseo no deja a Elías. Recuerden que de eso dependía la bendición para Eliseo. Elías le dice a Eliseo: “Mira, Dios me envía a Jericó, quédate acá, en donde estás acá, donde estamos con los hijos de los profetas,” porque estaba con los hijos de los profetas, había visitado a los hijos de los profetas Elías con Eliseo, y Eliseo no quiere quedarse allá, se va con Elías; y luego Elías estando en Jericó le dice, y estando con los hijos de los profetas, le dice: “Quédate acá porque Dios me envía al otro lado del Jordán.” Eliseo le dice: “Yo no te dejaré, no me pidas que te deje, no te dejaré. Y donde tú vayas, yo voy a ir también.”

Elías va caminando con Eliseo, hiere las aguas del Jordán, se abren las aguas del Jordán y pasa en seco Elías con Eliseo, y cuando van caminando y van hablando, Elías le dice: “Pide lo que tú quieras, te va a ser concedido, pide lo que tú quieras,” y ese era el momento que esperaba Eliseo: “Que una doble porción del espíritu que está en ti, venga sobre mí, sea sobre mí.” “Cosa difícil has pedido Eliseo, pero te será concedido si me ves cuando yo sea quitado de en medio de ti, si no, no te será concedido.” Y Elías sabía ya que su sucesor sería Eliseo. Así que de seguro Elías estaba muy orgulloso de que su hijo espiritual sabía lo que tenía que pedir.

Y van caminando y hablando y un carro de fuego viene y se lleva a Elías, y Eliseo se queda solo, el manto de Elías cae, Eliseo lo toma pero muy triste, porque su señor y padre espiritual se había ido, y Eliseo va muy triste de regreso para Jericó pero tiene que cruzar el Jordán y ya se había cerrado, y se para frente al Jordán, y dice: “¿Dónde está el Dios de Elías?” Y toma el manto como lo tomó Elías, hirió las aguas del Jordán y se abrieron, y los hijos de los profetas que estaban mirando lo que estaba sucediendo, dicen: “El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo.” Ese fue el segundo Elías.

Después en el tiempo de Jesús, para el cual estaba prometido que Elías también vendría conforme a Malaquías, capítulo 4, le dicen a Jesús en el capítulo 17 cuando baja del Monte de la Transfiguración, versos 10 al 13: “¿No dicen los escribas que es necesario que Elías venga primero y restaure todas las cosas?” Cristo les dice, dice a ellos: “A la verdad Elías vendrá primero y restaurará todas las cosas.” Está hablando de un Elías para el futuro: “Mas os digo que ya Elías vino, e hicieron de él todo lo que quisieron y no lo conocieron.” Ese Elías que vino e hicieron de él todo lo que quisieron hacer y lo decapitaron, los discípulos entendieron que les había hablado ¿de quién? De Juan el Bautista, ése era el Elías que tenía que venir en aquel tiempo.

También de él habló en el capítulo 11 de San Mateo, diciendo: “De los nacidos de mujer no hubo ninguno mayor que Juan.” Y también dice... vamos a ver, capítulo 11, verso 8 en adelante, dice:

“¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.

Pero ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.

Porque éste es de quien está escrito:  He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual preparará tu camino delante de ti.”

Y eso es lo que decía Malaquías, capítulo 3, verso 1: que Dios enviaría Su mensajero delante de Él, y luego vendría a Su templo ¿quién? “El Señor, a quien vosotros buscáis, y el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros, he aquí viene, ha dicho el Señor...” (Lo pueden dejar quietecito ahí).

¿Y qué sería la Venida del Señor? ¿La Venida del Hijo del Hombre? Pues la Venida del Señor, la Venida de Dios el Padre y la Venida del Ángel del Pacto en un cuerpo humano que nacería a través de una virgen, la cual fue la virgen María, eso sería el Verbo que era con Dios y era Dios y creó todas las cosas, viniendo a este mundo vestido de un cuerpo de carne humana. El velo de carne no era Dios, pero en él estaba Dios el Padre con Su cuerpo angelical llamado el Ángel del Pacto.

El velo de carne llamado Jesús solamente era el velo de carne, la vestidura humana, el templo humano donde estaba la presencia de Dios, y ese cuerpo tenía que ser ofrecido en Sacrificio, en Expiación por el pecado del ser humano, por el pecado de Su pueblo, y luego sepultado y resucitado glorificado, sería transformado, glorificado en la resurrección.

Como también será la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y jóvenes para toda la eternidad, y la transformación de los vivos en Cristo que serán cambiados, transformados de mortales a inmortales, de cuerpos corruptibles a cuerpos incorruptibles y jóvenes para toda la eternidad.

Por eso es que encontramos que cuando Jesús resucitó, no lo conocían Sus discípulos los cuales habían estado con Él en Su ministerio terrenal por tres años y medio, ni María Magdalena ni las otras mujeres que trabajaban en la Obra del Señor tampoco lo conocían.

Es como si un familiar suyo que tenía 70 ó 90 años, creyente en Cristo nacido de nuevo, resucitara en estos momentos y le apareciera a usted y le dijera: “Yo soy tu abuelito o tu abuelita.” Usted le diría: “Pero tú eres una jovencita o un jovencito de 18 a 21 años y ya yo tengo 30 ó 40 ó 50 años, ¿cómo puede ser mi abuelito o mi abuelita menor que yo?” Pero con el conocimiento que ya tenemos, usted conversaría con la persona y la persona conversaría con usted y hablarían de ciertas cosas que usted y ella conocen de cuando ella estaba aquí en la Tierra, y entonces usted sabrá que es ese familiar suyo.

Y cuando veamos a nuestros familiares, a los muertos en Cristo, porque son nuestros hermanos resucitados, seremos transformados. O sea, que hay mucha información con relación al momento para la transformación.

Ahora, sabemos que vamos a tener cuerpos jóvenes, eternos y glorificados y ya se habrá terminado el problema que cuando nos miramos en el espejo nos vemos cada día con más edad; pero ya en el cuerpo nuevo la edad, la edad no va a significar que nos estaremos poniendo viejos, pasarán mil años y un millón de años y nos veremos tan jóvenes como cuando recibimos el cuerpo glorificado.

Ahora, la Iglesia del Señor Jesucristo, los que van a ser transformados, van a ver primero a Elías, luego a Moisés y luego van a ver el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre; no quiere decir que van a ver literalmente a Elías Tisbita, sino el ministerio de Elías repitiéndose por quinta ocasión.

La primera fue en Elías Tisbita, la segunda fue en Eliseo, la tercera fue en Juan el Bautista, la cuarta fue en el reverendo William Branham, y la quinta será en el cumplimiento de la venida de los dos Olivos, los dos Olivos son Moisés y Elías, los dos Olivos son los ministerios de Moisés y Elías repitiéndose en el Día Postrero, siendo operados por el Espíritu Santo, por el Ángel del Pacto, que es el que tiene ministerios.

Y ahora, eso es lo que está prometido, y luego vamos a ver la Venida del Señor, vamos a ver la Venida del Hijo del Hombre, recordando que el Hijo del Hombre es Cristo; y que Cristo, el Ángel del Pacto, el Espíritu Santo va a estar manifestándose en el Día Postrero.

Cuando se habla de la Venida del Hijo del Hombre, cuando se habla de la manifestación del Hijo del Hombre, de la revelación del Hijo del Hombre, es la revelación o manifestación del Ángel del Pacto, de Cristo por medio de un profeta. Tan simple como eso.

Para que lo entiendan rápido y puedan comprender que el Hijo del Hombre estará, Cristo, el Hijo del Hombre estará revelándose por medio de carne humana en el Día Postrero, y eso será la señal del fin del siglo, del fin del mundo, será la señal del fin de la Dispensación de la Gracia, de las edades de la Iglesia, será la señal para el fin de ese Reino de los gentiles que para este tiempo final estaría en los pies de hierro y de barro cocido.

“EL HIJO DEL HOMBRE: UNA SEÑAL PARA ESTA GENERACIÓN.”

Será la señal del fin para la generación que estará viendo esa manifestación del Hijo del Hombre que será como el relámpago que sale del Oriente y se muestra en el Occidente, así será la Venida del Hijo del Hombre.

Cristo, el Hijo del Hombre, el Espíritu Santo ha estado desde el Oriente: Israel, viniendo de allá a través de las diferentes etapas de la Iglesia, de las edades de la Iglesia, de la tierra de Israel a Asia Menor, de Asia Menor a Europa, y de Europa al continente americano.

También Él dijo: “Y será predicado este Evangelio del Reino para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.” El Evangelio del Reino, el Evangelio para la Dispensación del Reino gira alrededor de la segunda Venida de Cristo con Sus Ángeles, y el Evangelio de la Gracia gira alrededor de la primera Venida de Cristo.

Y ahora, el Hijo del Hombre será una señal o la señal más grande para esta generación. El Hijo del Hombre viene con Sus Ángeles, dice en la parábola del trigo y de la cizaña en el capítulo 13 de San Mateo, versos 30 al 43. Bajo el ministerio de los dos Olivos será la manifestación de Dios, en donde llevará a cabo grandes maravillas, y el pueblo hebreo dirá: “Éste es el que nosotros estamos esperando.”

Así que van a ver un acercamiento y una relación del pueblo hebreo también con esa manifestación del Hijo del Hombre con Sus Ángeles. Aunque no la comprendan bien ellos ni tampoco el Cristianismo, va a ser el cumplimiento de la Venida del Hijo del Hombre con Sus Ángeles, pero los entendidos, entenderán; los escogidos, los que van a ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, van a entender. Así como habrán entendido a través de las edades y en este tiempo, la primera Venida del Señor y Su Obra de Redención en la Cruz del Calvario, lo cual fue la Venida del Ángel del Pacto, del Verbo hecho carne en medio del pueblo hebreo.

Para el tiempo final vamos a estar viendo lo que ha sido prometido. El precursor de la Venida del Señor para el Día Postrero dijo que el Espíritu Santo se hará carne, o sea, el Ángel del Pacto estará en un velo de carne en medio de la Iglesia, y también fue dicho que el Jinete del Caballo Blanco de Apocalipsis 19, dice: “Será el Verbo, la Palabra hecha carne en un hombre,” eso está en el libro de “Los Sellos,” página 256 en español, y la promesa que el Espíritu Santo se hará carne está en la página 134 del libro de “Los Sellos,” y en la página 131 [y 256] del libro de “Los Sellos,” dice que Él viene con un Nombre que nadie conoce y será completamente Emanuel,” la Palabra, eso será la Palabra, el Verbo, ¿cómo? Hecho carne. O sea, manifestado a través de carne, de un velo de carne, tan sencillo como eso, pero el velo de carne no será el Señor, pero el que estará en él obrando será el Señor Jesucristo, el Ángel del Pacto, el Dios de Israel en el Día Postrero.

Así será el cumplimiento de lo que está prometido para este tiempo final, y tenemos que saber hacer la diferencia entre el velo de carne y el Espíritu Santo, que es Cristo en Su cuerpo angelical y Dios el Padre, tenemos que saber hacer la diferencia entre Dios el Padre y Su cuerpo angelical, que es Cristo, el Espíritu Santo en Su manifestación final.

Y eso será, esa manifestación final será la señal para esta generación final en la cual estamos viviendo; en el tiempo que se cumpla esa promesa, esa será la generación final, esa será la última generación, o sea, la generación en donde finalizará el reino de los gentiles en su etapa de los pies de hierro y de barro cocido, y será introducido el glorioso Reino milenial, y será introducido por consiguiente el Reino del Mesías. Tan sencillo como eso.

Por lo tanto, para ese tiempo también van a estar siendo habladas, dadas a conocer las plagas que han de venir sobre la raza humana, sobre el reino de los gentiles, como fueron reveladas, habladas por medio del profeta Moisés, al cual Dios le decía: “Tal cosa va a suceder, tal plaga va a venir,” y Moisés anunciaba lo que iba a venir. O sea, que Moisés era el portavoz de la Palabra de Dios dando a conocer las cosas que iban a suceder, y para el Día Postrero como siempre Dios ha dado a conocer las cosas que han de suceder por medio de un profeta, habrá un profeta dispensacional a través del cual Dios estará hablando y estará manifestando estos ministerios correspondientes al Día Postrero, prometidos para el Día Postrero, o sea, para el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá. Y eso será la obra de Dios para este tiempo final.

Por lo tanto, tenemos que estar con nuestros ojos espirituales bien abiertos para que no se nos pase por alto lo que Dios ha prometido para Su Iglesia, para el pueblo hebreo y para ser manifestado en medio de la raza humana.

Que no se nos pase la señal del fin del tiempo, porque la señal más grande siempre ha sido un profeta sobre la Tierra; y cuando es un profeta dispensacional, esa es la señal más grande para la raza humana.

Cuando apareció Noé en la escena anunciando el juicio divino que vendría sobre la Tierra, esa era la señal del fin de aquella generación, del mundo antediluviano, y cuando veamos ese instrumento que Dios tendrá en el Día Postrero anunciando todas estas cosas que están prometidas, estaremos viendo la señal final, la señal para esta generación, la señal más grande para el Día Postrero. Así como fue la señal para cada tiempo la venida o manifestación de Dios en Espíritu en cada profeta, en cada mensajero del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento también a través de sus diferentes mensajeros.

Cuando estemos viendo la señal para esta generación, estaremos viendo al Ángel que tiene el séptimo Sello manifestándose en el Día Postrero.

Así que estaremos viendo todo lo que ha sido prometido, pero siendo llevado a cabo en forma sencilla; y la forma sencilla en que Dios siempre ha obrado, es lo que ciega a muchas personas porque tropiezan en la simplicidad en que Dios obra, porque Dios siendo tan grande puede manifestarse en una forma sencilla.

Un hombre grande no puede bajar a ser sencillo porque se hizo grande, pero Dios es grande y sí, se hace sencillo para revelarse a Su pueblo, para que todos los sencillos lo puedan comprender.

Miren, el mismo Cristo dijo que si había hablado a Nicodemo esas cosas terrenales: “Si hablo de cosas terrenales y no las entienden, ¿cómo será si las hablo las celestiales?” En los términos celestiales, como se habla allá entre los Ángeles. ¿Ven?

Así que Dios obra en forma sencilla para que todos podamos comprender, y usa términos sencillos, comunes, que son usados por los seres humanos. Así que, con nuestros ojos bien abiertos en este tiempo final para ver el Hijo del Hombre como la señal para esta generación en la cual nosotros estamos viviendo. Siempre Él, el Espíritu Santo, Cristo, manifestado en un hombre, en un profeta ha sido la señal para ese tiempo, esa es la señal más grande de parte de Dios para los seres humanos, la aparición de un profeta enviado por Dios con un mensaje para Su pueblo.

“EL HIJO DEL HOMBRE: UNA SEÑAL PARA ESTA GENERACIÓN.”

Mañana continuaremos hablando en esta misma línea el tema correspondiente a mañana domingo en la mañana, estaremos bien tempranito aquí para asegurar también la silla, porque el que llegue tarde, le toca al final o afuera, y está haciendo frío y nadie quiere estar afuera, por lo tanto, sé que van a estar tempranito aquí para la actividad de mañana Dios mediante que será transmitida a través el satélite Amazonas y también a través de internet.

Ha sido para mí una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “EL HIJO DEL HOMBRE: UNA SEÑAL PARA ESTA GENERACIÓN,” y esa será la señal más grande para esta generación, esa será la señal más grande del Día Postrero, no habrá otra señal más grande para el Día Postrero, para el séptimo milenio de Adán hacia acá o tercer milenio de Cristo hacia acá, esa será la señal que verá también el pueblo hebreo, pero primero la van a ver ¿quiénes? Nosotros; porque nosotros necesitamos ver esa señal y recibir toda la bendición que viene en esa señal para poder ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, para recibir ¿qué? La fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos, continúen pasando una noche feliz llena de las bendiciones de Cristo, y dejo con ustedes nuevamente al misionero Miguel Bermúdez Marín.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo, puede hacerlo en estos momentos, estaremos orando por usted. Le voy a pedir al misionero, reverendo Miguel Bermúdez Marín pase acá al frente y estaremos orando por usted, si todavía no ha recibido a Cristo como su único y suficiente Salvador.

Si hay alguno, puede pasar al frente; no había hecho la invitación porque como era una actividad de ministros, y le dieron la oportunidad también a todos para que estén presentes, pues pensábamos que todos eran creyentes y por eso pues no se extendió la invitación para recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Pero mañana, para mañana traigan sus invitados también para que Cristo les hable directamente a sus corazones. Si hay alguno, de todos modos puede pasar al frente y oraremos por usted.

Dejo al misionero Miguel Bermúdez Marín con ustedes para finalizar nuestra parte en esta ocasión.

Que Dios les bendiga y pasen todos muy buenas noches.

“EL HIJO DEL HOMBRE: UNA SEÑAL PARA ESTA GENERACIÓN.”

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