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Muy buenas tardes, maestras en este “Congreso internacional de Maestras uniéndonos para la cosecha final;” es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su programa correspondiente a este tiempo final.

En una ocasión Jesús dice a Sus discípulos: “Mirad los campos, alzad vuestros ojos y mirad los campos porque ya están blancos para la siega.” Conforme a las fiestas hebreas es que Dios lleva a cabo Su Programa, porque Él ha reflejado en esas fiestas hebreas el programa que Él llevaría a cabo.

Y encontramos que la fiesta del recogimiento de los escogidos de Dios está señalada en la fiesta de la cosecha. También nos habló Cristo una parábola donde nos dice que el trigo son los hijos del Reino y la cizaña los hijos del malo, el cual sembró la cizaña; y nos dice que dejen todo el trigo y la cizaña juntos hasta el tiempo de la cosecha, hasta el fin del siglo.

Y en el fin del siglo la promesa es que Él enviará Sus Ángeles para llevar a cabo esa labor, y por consiguiente junto a esos Ángeles, pues estarán los que estarán trabajando con esos ministerios que son los ministerios de los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías.

Por eso dijo también: “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” Están los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo, donde encontramos en medio del Cristianismo el trigo y la cizaña juntos, los buenos y los malos, y ahí va a llevarse a cabo una cosecha, un recogimiento; y luego también están los escogidos del pueblo hebreo en donde hay doce mil de cada tribu que van a ser llamados y juntados con la Gran Voz de Trompeta, con la cual el Hijo del Hombre envía a Sus Ángeles, “Y enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta y juntarán a Sus escogidos.”

Los escogidos del pueblo hebreo, ciento cuarenta y cuatro mil escogidos, doce mil de cada tribu, van a ser juntados por los Ángeles que son los ministerios e Moisés de Elías, de los dos Olivos, que vienen con la Gran Voz de Trompeta, o sea, con el Evangelio del Reino; y el Evangelio del Reino gira alrededor, ¿de qué? De la segunda Venida de Cristo, segunda Venida de Cristo para el Cristianismo, para los judíos va a ser la primera, porque la primera  no la vieron, y por lo tanto ellos están esperando la Venida del Señor.

Después es que ellos van a entender lo que fue la primera Venida, pero recuerden que la Venida del Señor es una, pero tiene dos partes: la Venida del Señor tiene dos partes importantes; la primera parte se cumplió en Jesús dos mil años atrás, en donde vino predicando el año de la buena voluntad del Señor, y la segunda Venida estará proclamando el día de venganza del Dios nuestro.

En Su mensaje, el Evangelio del Reino, estará dando a conocer que la hora del juicio divino, de la ira de Dios, ha venido. Por lo tanto, lo que Cristo omitió allá en su lectura, capítulo 4 de San Lucas, cuando dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres,” y así sigue hablando.

Y luego se detiene cuando dice: “Para predicar el año agradable del Señor o el año de la buena voluntad del Señor.” Y luego a continuación, ese mismo versículo dice: “Y el día de venganza del Dios nuestro,” ¿por qué no leyó la segunda parte de ese verso? Porque esa parte corresponde a la segunda Venida de Cristo, y eso es para este tiempo final.

Por lo tanto, en el mensaje del Evangelio del Reino es que se estará también proclamando el día de venganza del Dios nuestro, como proclamó Noé el juicio divino que vendría sobre el mundo antediluviano en aquel tiempo, estaba proclamando el tiempo de venganza de Dios en aquel tiempo; y dice Cristo que la Venida del Hijo del Hombre, dice: “Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con Sus Ángeles, y entonces pagará a cada uno según sus obras.” Eso está en San Mateo, capítulo ¿qué? Capítulo 16, versos 26 al 28.

Y luego los llevó al Monte de la Transfiguración en el capítulo 17, se transfiguró delante de Sus discípulos Pedro, Jacobo y Juan, y aparecieron Moisés y Elías, uno a cada lado del Señor; allí está el orden de la Venida del Señor para el Día Postrero, pues esos son los ministerios de Moisés y Elías, el ministerio de los Ángeles del Hijo del Hombre para el Día Postrero, el ministerio de los dos Olivos.

Por eso enviará Sus Ángeles con Gran Voz de Trompeta, o sea, los dos Olivos, los ministerios de Moisés y Elías, esas son promesas para este tiempo final para la gran cosecha para llamar y juntar Sus escogidos.

Hay escogidos de entre los gentiles y hay escogidos de entre los hebreos, hay escogidos en medio del Cristianismo y hay escogidos en medio del pueblo hebreo, del pueblo hebreo son ciento cuarenta y cuatro mil, de la Iglesia del Señor Jesucristo no sabemos el número, y ojalá sean muchos, pero sean muchos o sean pocos, lo importante es que seamos de ese número.

Y ahora, uniéndonos para la cosecha final, tenemos que estar bien unidos, porque cuando no se está bien unido, no están bien unidos los que trabajan, entonces lo que hacen es un reguero con lo que cosechan; no queda bien almacenado y se echa a perder toda la cosecha, todo el trabajo que se lleva a cabo.

Por lo tanto, bien unidos hacemos un trabajo bien hecho, se recoge bien el fruto, queda bien almacenado y el Señor queda muy contento, muy feliz con todos los que trabajaron en esa labor y recompensará a cada uno según haya sido su obra.

Recuerden que Él mandó obreros a su campo a trabajar y después les pagó a cada uno conforme a como había acordado con ellos, y la cosa es que los últimos que llegaron, recibieron igual que los primeros que trabajaron desde la mañana hasta la tarde.

Así que, adelante trabajando en la Obra del Señor, maestras junto también a los evangelistas y a los ministros y a sus congregaciones para que Cristo se agrade de vuestros trabajo y de nuestro trabajo, y cuando llegue el tiempo de la recompensa, cada una de ustedes reciba conforme al trabajo que haya llevado a cabo.

Con los niños se hace un trabajo muy hermoso en donde se siembra la Palabra de Dios, de Cristo en el corazón, y luego esa Palabra es manifestada en la vida de esos niños a medida que van creciendo, y entonces podremos ver a esos niños viviendo conforme a la Palabra de Dios que fue sembrada en el corazón de ellos.

Que Dios les bendiga maestras, bendiga a los niños que ustedes también atienden en sus clases y añada más niños a vuestros grupos, a vuestras clases, y les continúe usando en esa maravillosa obra en la cual ustedes están trabajando, la Obra del Señor, y les llene de conocimiento y sabiduría y prudencia para hacer esa hermosa labor que ustedes están llevando a cabo.

Les felicito por la labor que están llevando a cabo con los niños, que Dios les bendiga y les guarde, y dejo nuevamente con ustedes al misionero Miguel Bermúdez Marín para continuar.

“MAESTRAS UNIÉNDONOS PARA LA COSECHA FINAL.”

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