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Muy buenas tardes, amables y amados amigos y hermanos presentes y también los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes y sobre mí también.

Aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al proyecto de La Gran Carpa-Catedral en Puerto Rico, y también el respaldo que le están dando a la obra misionera y evangelística, y también el respaldo que le están dando a AMISRAEL.

En estos días se completará el proyecto: “Los Pueblos del Mundo Escriben la Biblia” en los diferentes países de la América Latina incluyendo el Caribe. Por lo tanto, mis saludos a los promotores de este proyecto: “Los Pueblos del Mundo Escriben la Biblia,” y también aprecio y agradezco mucho el respaldo que le están dando al programa de televisión: “William Soto” allá en el Paraguay, en Colombia, en México y otros países.

Mis felicitaciones a todos los padres en los diferentes países que se está celebrando el día de los padres, que Dios bendiga a todos los padres en todos los países, y sobre todo a los padres responsables.

Los padres juntamente con las madres han preservado la raza humana, y es una bendición para la raza humana los padres, o sea, padres y madres que han estado trabajando en el proyecto de la reproducción de la raza humana para la preservación de la familia humana, o sea, que han estado trabajando en un proyecto divino muy importante para la familia humana, para la sobrevivencia de la raza humana.

Para esta ocasión extiendo mis saludos al doctor Salomón Cunha y su esposa Kélita Machado, que se encuentran de viaje en Israel y estarán regresando muy pronto para estar nuevamente con nosotros.

También extiendo mis saludos al doctor, misionero Miguel Bermúdez Marín donde él se encuentra en estos momentos, y a su esposa Rut, y también extiendo mis saludos a la doctora Nelly Fuentes y su esposo allá en el Perú: que Dios te bendiga Nelly, te prospere espiritualmente y materialmente y físicamente también, y te dé mucha salud para que puedas vivir aun más de cien años en esta Tierra, si estuviéramos todavía aquí todo ese tiempo, te necesitamos en la Obra de Dios y también a ti Fernando.

Es un tiempo muy importante en que no queremos que ninguno de nuestro tiempo se vaya al Paraíso, aunque es un lugar bueno, pero ya no puede trabajar en el Programa que Dios está llevando a cabo en este tiempo final, por lo tanto las personas de trabajo deseamos que permanezcan en la Tierra trabajando.

Para esta ocasión leemos un pasaje del libro del profeta Isaías, capítulo 60, versos 1 en adelante, y dice de la siguiente manera:

“Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.

Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.”

Si continuamos leyendo, veremos que este pasaje bíblico nos habla de un tiempo maravilloso, glorioso para el pueblo hebreo y también para la Iglesia del Señor Jesucristo.

Nuestro tema es: “LA VOZ DE LA TROMPETA QUE DESPIERTA AL PUEBLO.”

En este pasaje encontramos a Dios hablando por medio del profeta Isaías diciendo: “Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.” Es la Voz de Dios por medio del profeta Isaías hablando de algo que va a suceder en el tiempo final y por consiguiente en el profeta Isaías se está reflejando el instrumento a través del cual Dios estará hablando en el tiempo final para que venga este despertamiento, para que Israel se levante y resplandezca en el Día Postrero, “porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti,” la luz de Israel para este tiempo final será la Venida del Mesías, y para la Iglesia del Señor Jesucristo también será la Venida del Señor.

Recuerden que para los creyentes en Cristo, Jesucristo dijo a Sus discípulos: “Yo soy la luz del mundo, el que me sigue no andará en tinieblas, mas tendrá la luz de la vida,” y Cristo, el Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios por medio del cual Dios creó todas las cosas, dice la Escritura que es la luz que alumbra a todo hombre, y que la luz en las tinieblas resplandece, y que la luz vendría a este mundo, aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre vendrá.

Y ahora, cuando viene la luz, el Verbo que era con Dios, el Ángel del Pacto, cuando viene visitando a Su pueblo Israel, viene encarnado, o sea, viene en un velo de carne llamado Jesús, y eso fue para el Cristianismo, para todos los creyentes en Cristo comenzando desde los apóstoles, eso fue la Venida del Ángel del Pacto en medio del pueblo hebreo, eso fue la Venida del Mesías, la Venida del Mesías fue la Venida del Ángel del Pacto vestido de un cuerpo de carne, y eso será también para el Cristianismo la segunda Venida de Cristo, y eso será para el pueblo hebreo en el Día Postrero la Venida del Mesías, la Venida del Hijo de David. Tan sencillo como eso.

En Él estarán los ministerios prometidos para ser manifestados en el Día Postrero, por ejemplo: tenemos la promesa de una trompeta que estará sonando, eso es la Voz de Dios, la Voz de Cristo, el Ángel del Pacto, hablándole a Su pueblo, hablándole primeramente a Su Iglesia, y después al pueblo hebreo, y eso será la gran trompeta o Gran Voz de Trompeta llamando y juntando a Sus escogidos. El mismo Cristo dijo en San Mateo, capítulo 24, verso 31:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Sus escogidos del pueblo hebreo serán ciento cuarenta y cuatro mil, doce mil de cada tribu, por lo tanto la Voz de la trompeta que despierta al pueblo, al pueblo hebreo y a la Iglesia del Señor Jesucristo, estará hablando en el Día Postrero, tendrá un velo de carne a través del cual hablará.

Para el pueblo hebreo será un hombre que estará en la Tierra siendo utilizado por Dios, por el Espíritu de Dios. Siempre para Dios hablarle a Su pueblo, ha usado un velo de carne a través del cual el Ángel del Pacto ha estado manifestado velado y revelado a través de un hombre.

Así fue a través del profeta Moisés: fue Dios por medio del Ángel del Pacto, que es el Espíritu Santo, hablándole a Su pueblo Israel, que estaba esclavo en Egipto y Dios envió a Moisés para libertar a Su pueblo, o sea, Dios por medio del profeta Moisés libertaría al pueblo hebreo. Tan sencillo como eso.

Para Dios obrar siempre ha utilizado a un hombre, pero el que ha obrado siempre ha sido Dios a través del Ángel del Pacto, que es el Espíritu Santo, a través del cual creó los Cielos y la Tierra.

Y ahora, podemos ver cómo es que viene la Voz de la trompeta, la Voz de Dios hablándole a Su pueblo, el pueblo hebreo, y también hablándole a Su Iglesia, la Iglesia del Señor Jesucristo. Siempre ha sido el Ángel del Pacto en el cual está Dios, y siempre ha tenido un velo de carne de edad en edad y de dispensación en dispensación, ha tenido velos de carne llamados profetas de diferentes y para diferentes etapas de Su pueblo y ha tenido mensajeros, profetas para dispensaciones, profetas dispensacionales que son los mayores profetas que Dios tiene, de los cuales solamente tiene siete, siete mensajeros dispensacionales, que son: Adán para la dispensación primera, la Dispensación de la Inocencia; Set para la dispensación segunda, la Dispensación de la Conciencia; Noé para la tercera dispensación, la Dispensación del Gobierno Humano; Abraham para la cuarta dispensación, la Dispensación de la Promesa; Moisés para la quinta dispensación, la Dispensación de la Ley; Jesús para la sexta dispensación, la Dispensación de la Gracia, la dispensación en la cual Dios estaría tratando con la Iglesia del Señor Jesucristo.

Y luego el Ángel del Señor Jesucristo para la séptima dispensación, la Dispensación del Reino en donde Dios estará tratando con la Iglesia del Señor Jesucristo y con el pueblo hebreo, es la dispensación donde Dios estará obrando para ambos pueblos, es la dispensación en donde será realizada la introducción a la Dispensación del Reino, la introducción al Reino del Mesías y todas estas cosas que están prometidas para este tiempo final.

Es el tiempo en donde un entrelace dispensacional se lleva a cabo, en donde la Dispensación del Reino se estará entrelazando con la Dispensación de la Gracia, como ocurrió en el tiempo de Jesús que se estuvo conectando la Dispensación de la Gracia con la Dispensación de la Ley, así se estará entrelazando también en este tiempo final la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia, ese entrelace de una dispensación con otra, la hace Dios por medio del Ángel del Pacto, por medio del Espíritu Santo, a través del profeta mensajero de cada dispensación.

Así como ocurre con el entrelace de una edad con otra edad, el cual lleva a cabo Dios por medio de Su Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad, tan sencillo como eso.

De edad en edad la Voz de Dios es por medio del Espíritu Santo a través del mensajero de cada edad, y así también es de dispensación en dispensación, la Voz de Dios por medio del profeta de esa dispensación, que siempre viene al final de la dispensación que está terminando y por consiguiente aparece como parte de la dispensación que está terminando para introducir una nueva dispensación, o sea, un nuevo ciclo divino, un nuevo ciclo de trato de Dios con el ser humano.

Y ahora, la Voz de la trompeta que despierta al pueblo en el Día Postrero, será la Voz de Dios por medio del Espíritu Santo a través del instrumento que Dios tendrá en este tiempo final, que será un Profeta dispensacional haciendo el entrelace de la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia.

Por lo tanto, él conocerá la Dispensación de la Gracia y las dispensaciones anteriores también, y conocerá algo que no conocieron otros mensajeros: conocerá la Dispensación del Reino y lo que él tiene que hablar para que entre la Dispensación del Reino, o sea, para que se entrelace la Dispensación del Reino con la Dispensación de la Gracia.

Ninguna otra persona conocerá estas cosas que estarán sucediendo para este entrelace, ese es el Ángel mensajero del Señor Jesucristo enviado para dar a conocer todas estas cosas que deben suceder. Por medio de él Dios traerá por medio del Espíritu Santo el mensaje de la Dispensación del Reino en donde estarán todos estos misterios divinos abiertos para la Iglesia del Señor Jesucristo y para el pueblo hebreo.

Con ese mensaje será hecha la introducción al Reino de Dios, será hecha la introducción al Reino del Mesías, será hecha la introducción a todo el Programa Divino correspondiente al Día Postrero.

En ese mensaje la Voz de Dios por medio del Ángel del Pacto que desciende del Cielo la estaremos escuchando, y por consiguiente los misterios del séptimo Sello estarán siendo abiertos, es la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, la Voz del Cristo, que todos estos misterios estarán siendo hablados:

El misterio del séptimo Sello, que es el misterio por el cual hubo silencio en el Cielo como por media hora cuando fue abierto en el Cielo ese misterio del séptimo Sello (en Apocalipsis, capítulo 8, verso 1), y luego le sigue las trompetas, y luego en el capítulo 15 encontramos que le siguen las copas que contienen las siete plagas.

Y ahora, encontramos que es bajo la Voz del Ángel Fuerte que desciende del Cielo que estarán siendo predicadas las siete trompetas de Apocalipsis, capítulo 8, verso 1 en adelante, y Apocalipsis, capítulo 15, o sea, las copas con las siete plagas. Se estará revelando el misterio de las siete trompetas y de las siete copas con las siete plagas.

Y ahora, para tener un adelanto de las siete trompetas, la séptima Trompeta la suenan los dos Olivos; esa es la misma Gran Voz de Trompeta de la cual habló Cristo Jesús en San Mateo, capítulo 24, verso 31 y también en San Marcos, capítulo 13, nos habló, del verso 26 al 27, donde nos dice:

“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta (recuerden que Ángel significa ‘Mensajero’), y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.”

Esos Ángeles son los dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, verso 1 al 14 y Apocalipsis, capítulo 11, verso 3 al 5, estos son los ministerios de Moisés y Elías, el ministerio de Elías por quinta ocasión y el ministerio de Moisés por segunda ocasión, pero si contamos el ministerio de Moisés por segunda ocasión en Jesús, entonces sería el ministerio de Moisés por tercera ocasión.

Cuando Jesús estuvo ministrando en San Mateo, capítulo 16, Jesús pregunta: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” Y comienzan Sus discípulos a decir a Jesús: “Unos dicen que Tú eres Elías, otros dicen que Tú eres Jeremías, otros dicen que Tú eres alguno de los profetas que ha resucitado,” y entonces Jesús pregunta a ellos: “¿Y ustedes quién dicen que soy?” Pedro le dice: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.”

O sea, la contestación y pensar de muchas personas de que Jesús era un Profeta, que era el profeta Elías o era el profeta Jeremías o alguno de los profetas que había resucitado, estaba bien porque era un Profeta, ¿por qué ellos pensaban que era uno de los profetas? Por las cosas que Él hacía en Su ministerio. Pero aunque estaba bien lo que estaban creyendo: que era un Profeta, no estaba totalmente correcto, tenían un porciento solamente de la verdad, era un profeta llamado el Profeta de Nazaret, pero eso no era todo.

Era el Profeta más grande que había pisado la Tierra, era el Mesías prometido, era el Hijo de David descendiente del rey David, era el príncipe prometido heredero al Trono de David, era el Hijo de Dios, era nada menos que el Ángel del Pacto vestido de carne humana, era nada menos que la raíz y linaje de David materializado, encarnado en un velo de carne que nació de la virgen María, era la visitación de Dios en carne humana, Dios estaba en toda Su plenitud en Jesús, en Él habitó la plenitud de la Divinidad, por eso Él decía: “El que me ha visto a mi, ha visto al Padre.” por eso Él decía: “Tanto tiempo que estoy con vosotros ¿y no me has conocido?” (San Juan, capítulo 14, verso 6 en adelante). Y también Él decía en el capítulo 10 de San Juan, verso 30: “El Padre y yo una cosa somos, somos uno.”

Dios creó al ser humano a Su imagen y semejanza, por lo tanto lo que se parece a Dios es el ser humano, por eso el ser humano es alma, espíritu y cuerpo; el cuerpo es la casa terrenal que tenemos a través de la cual vivimos en esta Tierra, trabajamos en esta Tierra y obtenemos muchos beneficios al vivir en esta Tierra, sin este cuerpo no podemos ir al trabajo, no podemos manejar un auto, no podemos comer, no podemos tener familia.

Para estar en esta dimensión terrenal tenemos que tener un cuerpo de esta dimensión, y por gracia y voluntad divina hemos recibido un cuerpo de esta dimensión terrenal, pero es temporero y nadie sabe cuándo se le terminará su tiempo en esta vida terrenal, porque a algunos se le termina el tiempo a los 100 años o más, pero a otros a los 80 ó 70 años, otros a los 60 años, otros a los 50 años, otros a los 40, otros a los 30, otros a los 20, otros a los 10, otros a los 5 años y otros al año de haber nacido, y otros con menos de 1 año se les termina el tiempo en la Tierra.

Por lo tanto, entendemos que hemos venido a la Tierra por causa de un Programa Divino que se está llevando a cabo en la Tierra; usted y yo no escogimos venir a esta Tierra, alguien escogió que nosotros estuviésemos viviendo en esta Tierra, y ese fue Dios, por lo cual necesitamos conocer cuál es Su programa, porque si no lo conocemos entonces estaríamos viviendo como los animales, que no saben en qué tiempo están viviendo, ¿por qué? Porque no tienen alma.

El ser humano es el que tiene alma y por consiguiente tiene el conocimiento divino para conocer el porqué está viviendo en la Tierra, el ser humano es el único en la Tierra que cada tiempo tiene más conocimiento, más sabiduría, más creciendo en sabiduría, los animales no son así aunque haya entrenadores que les enseñan, pero todavía no los han enseñado a hablar, aunque algunas aves hablan, pero es que aprenden a repetir.

Pero todavía los monos siguen brincando los árboles y comiendo de lo que comían miles de años atrás, los animales siguen actuando como siempre, pero el ser humano estudia, va a la escuela, va a las universidades y el ser humano va creciendo en conocimiento, en sabiduría, ¿por qué? Porque tiene alma.

El ser humano de este tiempo tiene más conocimiento que lo que tenían los de 100 años atrás. Ahora un niño tiene más conocimiento que el que tenían los adultos de 100 años atrás, ahora el ser humano tiene automóviles, tiene aviones, tiene cohetes, tiene computadoras, teléfono celular y todas estas cosas, cosas que no se tenían en tiempos pasados, ¿por qué? Porque el ser humano ha estado creciendo en conocimiento, la ciencia se multiplicaría y haría posible todos estos adelantos científicos que han ayudado a los niños también.

Y ahora, un niño sabe más de computadoras y celulares que los mayores, y esto me incluye a mi, mis hijas saben más que yo de celulares y computadoras; mis celulares y computadoras quizás las mantengo nuevas pero por falta de uso, las de ellas se ponen viejas quizás porque las usan mucho. Las de ellas pueden decirme al año o antes del año: “Necesito cambiarla,” “pero ¿por qué?” “Porque ya hay algo nuevo, más adelantado,” cosas que quizás yo ni me doy cuenta, y le puedo decir: “La mía esta nuevecita todavía, no tengo que cambiarla,” pero ellas no miran la parte de afuera, ellas miran la parte de adentro, el equipo, las facilidades que tienen las nuevas que están saliendo. Actualmente como cada seis meses hay que cambiar los equipos porque hay equipos más adelantados.

Así que la ciencia se ha multiplicado como dijo el Arcángel Gabriel al profeta Daniel, y recuerden que siempre he llamado al Arcángel Gabriel: el Arcángel Profeta de otra dimensión; fue el que le enseñó a él, vamos a decir: el maestro del profeta Daniel; dice el Arcángel Gabriel: “He venido para darte conocimiento y sabiduría.”

Ese Ángel conoce los misterios divinos, tiene acceso al Libro de la Verdad, por eso le dice al profeta Daniel: “Yo te mostraré lo que está escrito en el Libro de la Verdad.” Ese es el mejor profesor para el profeta Daniel y para cualquier persona, es uno de los Ángeles de la diestra de Dios, o sea, uno de los Ángeles a través de los cuales el poder de Dios es manifestado, es uno de los Ángeles a través del cual Dios obra manifestando Su poder, igual que el Arcángel Miguel, que es otro de los Ángeles de la diestra de Dios, que están delante de la presencia de Dios.

Y cuando son enviados a la Tierra, son enviados de delante de la presencia de Dios. El Ángel Miguel o Arcángel Miguel está de parte de los hijos de Israel, o sea, es el Ángel guardián del pueblo hebreo, estuvo con el profeta Moisés, y cuando murió el profeta Moisés, el Arcángel Miguel se encargó del cuerpo de Moisés (eso está en la carta de Judas).

Y ahora, recuerden que en ese tiempo el diablo o Satanás peleaba, luchaba por el cuerpo de Moisés, pero el Arcángel Miguel se encargó del funeral, se encargó del cuerpo de Moisés. Son los Ángeles de Dios los que se encargan de los que sirven a Dios.

Y ahora, estamos en un tiempo en donde está prometido un despertamiento para la Iglesia del Señor Jesucristo y para el pueblo hebreo, eso es un despertamiento espiritual. El ser humano tiene alma, espíritu y cuerpo, por cuanto fue hecho a imagen y semejanza de Dios. El alma del ser humano equivale a Dios, Dios el Padre, el espíritu del ser humano equivale al Ángel del Pacto, al Espíritu Santo que es un cuerpo de otra dimensión, un cuerpo espiritual parecido a nuestro cuerpo, pero de otra dimensión.

Cuando un creyente en Cristo muere, continúa viviendo en Su cuerpo angelical, un cuerpo parecido al nuestro pero de otra dimensión, y por consiguiente va a la dimensión a la cual pertenece ese cuerpo espiritual: va al Paraíso que es la sexta dimensión, y vive allí en ese cuerpo angelical que es joven, no se pone viejo, no necesita comer, no tiene las necesidades que tienen estos cuerpos terrenales, tampoco duerme porque en el Paraíso no hay noche y tampoco trabaja, pues si no hay las necesidades que tenemos en esta Tierra, tampoco hay la necesidad de trabajar; trabajamos porque tenemos necesidades físicas, necesitamos comer y hay que comprar la comida, necesitamos vestir y tenemos que comprar la ropa, necesitamos viajar y tenemos que ir por medios de transporte al trabajo.

Si es en autobús o metro o tren, tenemos que pagar el viaje, si es por transporte personal, pues tenemos que comprar un automóvil o una moto o una bicicleta. Pero la ciencia se ha multiplicado y tenemos todas esas facilidades, pero tenemos que invertir para comprar esas facilidades y para mantenerlas también.

Y ahora, nosotros también tenemos estas necesidades en el cuerpo físico que es el que la tenemos, en el cuerpo espiritual tenemos otras necesidades. Y ahora, el ser humano en su cuerpo físico es equivalente al cuerpo físico de Dios, “¿que Dios tiene un cuerpo físico?” Sí, Su Nombre es Jesucristo traducido al español, Yeshua en hebreo.

Aquel cuerpo que nació de la virgen María es la semejanza física de Dios, en quien moró la plenitud de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahí tenemos la plenitud divina, a Dios en forma de hombre, Emanuel, que traducido es Dios con nosotros conforme a Isaías, capítulo 7, verso 14.

¿Físicamente a quién se parece Dios? A todos nosotros, es la parte física de Dios, el cuerpo físico de Dios llamado Jesús; pero ya ese cuerpo físico está transformado, fue glorificado y está joven para toda la eternidad; Jesucristo está tan joven como cuando subió al Cielo.

Ahora, la promesa es que también nosotros vamos a ser glorificados. Recuerden que Cristo hablaba mucho de Su glorificación, y Él decía: “Padre glorifica a Tu Hijo,” y también decía: “Glorifica Tu Nombre” (eso está en San Juan, por el capítulo 12, verso 28 en adelante, y en otros lugares como el capítulo 16, de San Juan); y en el capítulo 7 de San Juan, versos 37 al 39 dice: “Si alguno tiene sed, venga a mi y beba, y esto decía del Espíritu (o sea, del Espíritu Santo) que habían de recibir los que creyesen en Él,” pues Él decía: “El que cree en mí como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre,” hablando del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en Él, pues aún no había venido el Espíritu Santo porque Jesús todavía no había sido glorificado.

Y ahora, los creyentes en Cristo también van a ser glorificados, los muertos creyentes en Cristo van a ser resucitados en cuerpos glorificados, cuerpos jóvenes y eternos, o sea, un nuevo cuerpo para los creyentes en Cristo que han muerto físicamente, y los que están vivos van a ser transformados los creyentes en Cristo, y entonces todos tendremos cuerpos jóvenes, cuerpos eternos, cuerpos inmortales, ahí es donde obtendremos la inmortalidad física, pero la inmortalidad espiritual, la inmortalidad del espíritu y del alma ya la hemos recibido al recibir a Cristo como único y suficiente Salvador. Tan sencillo como eso.

Ya tenemos Vida eterna en nuestra alma y también en nuestro espíritu, hemos recibido el Espíritu de Cristo y ahora nos falta solamente la inmortalidad física que será nuestra transformación, y entonces seremos jóvenes para toda la eternidad, seremos semejantes a Jesucristo físicamente, y somos a imagen de Jesucristo, o sea, tenemos el cuerpo angelical, como Cristo tiene Su cuerpo angelical que es el Ángel del Pacto.

La Iglesia primitiva tenía el conocimiento de que cada creyente en Cristo tiene su cuerpo angelical. Cuando Pedro estuvo preso y fue libertado por el Ángel del Señor, y regresó Pedro a la casa donde estaban orando por él, la casa de Juan Marcos, y tocó a la puerta, una joven llamada Rode fue a abrir la puerta, y cuando oyó que era Pedro el que tocaba la puerta, de gozo no abrió la puerta, sino que se regresa a los que estaban en la casa, y les dice: “Es Pedro el que está tocando la puerta,” ellos le dicen: “Rode, estás loca, es su ángel.”

¿Ven? Ellos tenían conocimiento de que cada persona tenía su ángel, su cuerpo angelical, y cuando muere la persona, lo que muere es su cuerpo físico, sigue viviendo en su cuerpo angelical. Por eso en muchos países cuando ven una persona que es conocida por ellos y desaparece ante ellos, dicen: “Ha muerto tal persona,” porque lo hemos estado caminando en espíritu.

El espíritu es un cuerpo de otra dimensión, y en espíritu muchas personas van a otros lugares; cuando se duerme, se camina a otros lugares, eso es el sueño, la persona soñó, en alma y espíritu viaja a otros lugares.

Y ahora, la Voz de la trompeta que despierta al pueblo, despierta el espíritu del pueblo y despierta el espíritu de los individuos, un despertamiento espiritual, del espíritu o en el espíritu, y la trompeta que despierta al pueblo en el espíritu y despierta al individuo en el espíritu, es el mensaje final de Dios, el mensaje de la Gran Voz de Trompeta que trae ese despertamiento espiritual para el espíritu y el alma del pueblo de Dios, la Iglesia del Señor Jesucristo y el pueblo hebreo y por consiguiente de cada individuo, esa es la Gran Voz de Trompeta o trompeta final de la cual habla San Pablo en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 17 y Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 al 58, y esa es la final trompeta, esa Gran Voz de Trompeta que Cristo resucitará a los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados, y a los que vivimos nos transformará.

Hay una bendición grande para el pueblo de Dios, y esa trompeta final estará despertándonos a todos, despertando nuestro espíritu para recibir todas estas bendiciones que Dios ha prometido para este tiempo final.

Hemos identificado la Voz de la trompeta que despierta al pueblo y que nos despierta a cada uno de nosotros, me despierta a mi, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también, despierta nuestro espíritu, y por consiguiente estaremos en este tiempo despiertos a la realidad del Programa Divino, y siendo preparados para nuestra transformación, y el pueblo hebreo siendo preparado para entrar al programa del Mesías, al programa del Hijo de David, siendo despertados para entrar al Reino del Mesías, siendo despertados para entrar a la monarquía del Hijo de David y a la teocracia, donde se estarán fusionando la monarquía con la teocracia en el Reino del Hijo de David que será la bendición más grande para el pueblo hebreo y la solución a todos los problemas que tiene el pueblo hebreo.

Ya tiene sesenta y algo de años el pueblo hebreo como nación libre y soberana, pero desde que fue proclamada como nación libre y soberana le comenzó la guerra, y ha tenido guerra todo el tiempo; la paz no ha venido para el pueblo hebreo.

Podrá conseguirse paz temporera por medio de tratados entre líderes de diferentes naciones, pero la paz permanente exclusivamente la obtendrá por medio del Mesías, del Príncipe de Paz, en el Reino del Mesías, no hay otra forma en que Israel obtendrá la paz permanente. Isaías, capítulo 9, verso 6 al 7 nos habla del Príncipe de Paz, ¿y qué le estará trayendo? La paz para Su Reino y en Su Reino, para el pueblo hebreo y para toda la humanidad.

Es en ese Reino que las armas de guerra serán convertidas en herramientas de trabajo, será un Reino de paz.

Y ahora, la Voz de la trompeta, eso es el mensaje final de Dios para el Cristianismo y para los judíos también, que despierta al pueblo, lo despierta a la realidad, despierta el espíritu del pueblo hebreo como nación, y despierta el espíritu de la Iglesia del Señor Jesucristo.

Estamos en el tiempo de la Voz de la trompeta que nos despierta el espíritu, nos despierta espiritualmente para que se haga realidad lo que Dios ha prometido para Su Iglesia, y despierta al pueblo hebreo para que se haga realidad la promesa de Dios para el pueblo hebreo.

“LA VOZ DE LA TROMPETA QUE DESPIERTA AL PUEBLO,” que me despierta a mí, ¿y a quién más? A cada uno de ustedes también.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted, por lo cual puede pasar acá al frente y oraremos por usted.

La fe viene por el oír la Palabra de Dios, la trompeta de Dios, nace la fe de Cristo en el alma de la persona, la persona cree en Cristo y da testimonio público de su fe en Cristo, recibiéndolo como Salvador.

La fe viene por el oír la Palabra, pero con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación, por lo tanto, tiene la oportunidad de confesar a Cristo como único y suficiente Salvador, para obtener la salvación y Vida eterna a través de Cristo. Cristo dijo:

“Porque ¿qué aprovechará al hombre, si  ganare  todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles,  y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28.

Lo más importante para el ser humano es la salvación de su alma, todos necesitamos a Cristo para obtener la salvación de nuestra alma, porque no hay otro salvador, solamente hay uno, y Su Nombre es Señor Jesucristo; Él pagó el precio de nuestra salvación, de nuestra redención en la Cruz del Calvario, Él es el pariente redentor de la raza humana.

Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad y en todas las ciudades de la República del Brasil, tiene mucho pueblo en todo Brasil y los está llamando en este tiempo final, y en todas las naciones Él tiene mucho pueblo y los está llamando en este tiempo en el cual estamos viviendo.

Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, los que están en otras naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que Cristo les reciba en Su Reino, recuerden que Él dijo:

“A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le  confesaré  delante de mi Padre que está en los cielos.

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” (San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33).

Si le negamos, Él nos negará delante de Dios, si le confesamos, Él nos confesará delante del Padre celestial.

Todos queremos que Él nos confiese delante del Padre celestial, todos queremos entrar al Reino de Dios, todos queremos vivir eternamente, y tenemos la oportunidad de vivir eternamente recibiendo a Cristo como Salvador.

Los niños de diez años en adelante también pueden venir a los Pies de Cristo. Recuerden que Cristo dijo: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los Cielos.”

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador. En todas las naciones también puestos en pie y con nuestras manos levantadas al Cielo y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo, repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mi, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento.

Quiero entrar a Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino, sálvame Señor. Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas a Cristo, al Cielo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Y ahora, ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo lo más pronto posible, porque Cristo dijo en San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

“Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible,” me dirán ustedes; por cuanto ustedes han creído en Cristo como vuestro Salvador y lo han recibido como Salvador, bien pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo, y cuando la persona es sumergida en las aguas bautismales por el ministro, tipológicamente, simbólicamente está siendo sepultada, y cuando es levantada de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida: a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Tan sencillo como eso es la tipología, el simbolismo del bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo.

Recuerden: el bautismo en agua es tipológico. El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado, pero el bautismo en agua es un mandamiento del Señor Jesucristo:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.”

En el bautismo en agua en el Nombre del Señor Jesucristo nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y ustedes que están en otras naciones y han recibido a Cristo en estos momentos como Salvador, también pueden ser bautizados y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino del Señor Jesucristo, en el Reino del Hijo de David.

Dejo en estos momentos al ministro correspondiente para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en las demás naciones dejo al ministro correspondiente para que haga en la misma forma y puedan ser bautizados ustedes que están en otras naciones también, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino del Señor Jesucristo, el Hijo de David.

Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión. Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Dios les bendiga y les guarde a todos.

“LA VOZ DE LA TROMPETA QUE DESPIERTA AL PUEBLO.”

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