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Muy buenas noches, amables amigos y hermanos presentes y todos los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones.

Que las bendiciones de Cristo, el Ángel del Pacto, sean sobre todos ustedes; y en esta ocasión nos abra las Escrituras y el entendimiento, y el corazón para entender, y recibir la Palabra divina revelada. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

Para esta ocasión leemos en Efesios, capítulo 3, versos 14 al 21, donde dice el apóstol Pablo:

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,

de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,

y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.”

Nuestro tema lo tomamos del verso 19, que dice:

“...y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

“EL AMOR DE DIOS QUE EXCEDE A TODO CONOCIMIENTO.”

A través de la Escritura encontramos que profetas y apóstoles, y el mismo Jesucristo hablan del amor de Dios. El libro o Evangelio según San Juan, en el capítulo 3, verso 16, dice:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Y ahora, muestra ahí el Evangelio según San Juan que la Venida de Cristo a este mundo es a causa del amor de Dios hacia el ser humano; también encontramos ahí que Dios quiere que el ser humano viva eternamente, pues Dios creó al hombre, al ser humano, para vivir eternamente; y la misma Venida de Cristo ha sido para que el ser humano pueda vivir eternamente, veamos en Romanos, capítulo 5, versos 6 en adelante, dice:

“Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.

Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”

Y ahora, el apóstol Pablo nos muestra la expresión máxima del amor de Dios hacia el ser humano, en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros en la Cruz del Calvario; y eso muestra que Dios nos ama, cargó en Cristo todos nuestros pecados para que Cristo muriera en lugar nuestro, para que nosotros podamos vivir eternamente; por eso por medio de la muerte de Cristo viene la reconciliación para el ser humano, la reconciliación de la persona con Dios para vivir eternamente con Dios en Su Reino.

En el Antiguo Testamento, allá en Levítico, capítulo 23, versos 26 al 29, nos habla del sacrificio de expiación que se efectuaba el día diez del mes séptimo de cada año en medio del pueblo hebreo, el cual era para la reconciliación del pueblo con Dios; y al ser reconciliados aquellos que confesaban a Dios sus pecados y creían en ese sacrificio expiatorio, quedaban perdonados, y quedaban cubiertos con la sangre de esos sacrificios, y quedaban reconciliados con Dios para vivir un año más; el próximo año tenía que efectuarse nuevamente ese sacrificio el cual lo efectuaba el sumo sacerdote. Ninguna otra persona podía efectuar ese sacrificio.

Todo eso era tipo y figura del Sacrificio que sería efectuado por el Mesías, por Cristo, para la reconciliación del ser humano con Dios, para vivir no un año más sino eternamente en el Reino de Dios; pero el tipo y figura, por cuanto era temporero, establecía vivir un año más y regresar al otro año para hacer en la misma forma, repitiéndose el mismo sacrificio y por consiguiente dando testimonio de un Sacrificio perfecto que vendría más adelante. No se repetiría el Sacrificio de Cristo, porque con un solo Sacrificio ha hecho perfecto al ser humano que lo recibe como Su Salvador, lo ha limpiado con Su Sangre, lo ha perdonado, lo ha limpiado con Su Sangre, la persona ha sido bautizada en agua en Su Nombre y Cristo lo ha bautizado con Espíritu Santo y Fuego y ha producido en la persona el nuevo nacimiento, así le ha dado Vida eterna, ha nacido en la Vida eterna en el Reino eterno del Señor Jesucristo, al cual hemos sido trasladados, sacados del reino de las tinieblas y colocados en el Reino de Cristo, el Reino de luz para vivir eternamente.

Ahora, en cuanto al cuerpo físico, el cuerpo físico por cuanto es temporero, tiene su final, pero el alma de la persona tiene Vida eterna; y llegará un tiempo, un día en que Cristo resucitará a todos los creyentes en Él que físicamente murieron, los resucitará en un cuerpo eterno, inmortal, incorruptible, glorificado, como el cuerpo glorificado que tiene Jesucristo, el cual está tan joven como cuando Cristo subió al Cielo; un cuerpo que representa de 18 a 21 años de edad. Esa es la clase de cuerpo que Cristo ha prometido para todos los creyentes en Él; esa es la adopción del cuerpo de la cual habla San Pablo en Romanos, capítulo 8, versos 14 al 31, ahí el apóstol Pablo nos dice, capítulo 8, de Romanos, versos 18 en adelante, dice:

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.”

Esa manifestación de los hijos de Dios es en la resurrección en cuerpos eternos, y para los que estén vivos ser transformados y así tener un cuerpo eterno como el de Jesucristo.

“Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza;

porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”

La adopción es la redención del cuerpo, o sea, la transformación para los que están vivos para tener un cuerpo eterno y para los que ya murieron creyentes en Cristo ser resucitados en cuerpos eternos, cuerpos glorificados, los cuales serán interdimensionales como el de Jesucristo, ¿ve? Él no necesitó un avión o un cohete para ir al Cielo a la casa del Padre para sentarse en el Trono de Dios, sino que Él al tener el cuerpo glorificado resucitó glorificado, Él con ese cuerpo viaja a través de las dimensiones, es interdimensional y joven para toda la eternidad; por eso nos dice el apóstol Pablo en Primera de Corintios, capítulo 15, versos 49 en adelante, dice:

“Y así como hemos traído la imagen del terrenal (o sea, de Adán), traeremos también la imagen del celestial.

Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.”

O sea, con estos cuerpos mortales no podemos heredar el Reino de Dios, tenemos la necesidad de tener un cuerpo eterno para heredar ese Reino de Dios, tanto el reino terrenal que será el Reino de David y también el Reino celestial, porque somos Herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús, Señor nuestro.

En este mismo... en el capítulo 8, verso 14 en adelante de Romanos, nos habla sobre eso.

Y ahora, aquí continuamos leyendo el verso 51 en adelante, de este mismo capítulo 15 de Primera de Corintios, que dice:

“He aquí, os digo un misterio...”

Y ahora, este es uno de los grandes misterios que la ciencia no podrá descubrir, como tampoco ha descubierto la resurrección de Cristo y la glorificación de Cristo, son misterios divinos; y ahora dice:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados...”

No todos dormiremos. “No todos dormiremos” significa: “No todos moriremos.” Recuerden que cuando Lázaro murió Cristo dijo: “Lázaro, nuestro hermano duerme.” Porque, ¿quién va a resucitar? La muerte es un sueño, terminó sus labores aquí en la Tierra, durmió y se levanta en la resurrección.

“... pero todos seremos transformados...”

Una transformación para cada creyente en Cristo, transformados de mortales a inmortales, de personas con un cuerpo corruptible a un cuerpo incorruptible; esa será la transformación, esa es la adopción del cuerpo, la redención del cuerpo.

Ahora, nos preguntamos: ¿para qué tiempo será? Dice el apóstol Pablo en el verso 52:

“...en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta.”

Ya aquí nos dá una clave muy importante: a la final trompeta. Trompeta significa mensaje; porque cuando se suena una trompeta en el ejército o donde sea, está dando un mensaje. Por ejemplo también en una orquesta cuando suena una trompeta está dando un mensaje, como cuando suena una guitarra, los que conocen la letra de esa música, pues saben qué está sonando o qué está diciendo la música de esa guitarra, de ese piano, de ese órgano o de esa trompeta.

“...en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta.”

La final trompeta de Dios, porque en Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 13 al 17, nos habla de una trompeta que será tocada en la Venida del Señor. Dice Primera de Tesalonicenses, capítulo 4, versos 14 en adelante:

“Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.”

Ahí tenemos esta trompeta: “Y con trompeta de Dios.” Es la trompeta de Dios, la Voz de Dios hablándoles a todos los que van a ser transformados que están vivos y el mismo mensaje para los que están en el Paraíso, porque ya ha terminado su tiempo en la Tierra y sus cuerpos físicos murieron, pero ellos van a resucitar en el tiempo de la trompeta final, de esa trompeta de Dios, o sea, del mensaje final de Dios, que es el Evangelio del Reino para la entrada al Reino de Dios en forma física con la transformación de los cuerpos de los creyentes que estarán vivos en ese tiempo y la resurrección en cuerpos eternos de los creyentes que ya murieron; entrarán al Reino de Dios físicamente con un cuerpo eterno y glorificado, así como Cristo cuando subió al Cielo entró a la presencia de Dios con un cuerpo glorificado.

Y ahora, dice el apóstol Pablo:

“...y los muertos en Cristo resucitarán primero.”

Los muertos en Cristo van a tener sus cuerpos glorificados primero que los que estén vivos en la Tierra en ese tiempo.

“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

Son palabras de aliento para todos los creyentes en Cristo, son las personas que tienen la promesa de la inmortalidad en cuerpos eternos, cuerpos glorificados, la inmortalidad física; mientras tengamos este cuerpo físico no tenemos inmortalidad física pero tenemos la promesa de que la vamos a tener, esa inmortalidad, en el nuevo cuerpo que Cristo va a dar a todos los creyentes en Él. Pero ya tenemos Vida eterna en nuestra alma, ya fuimos sellados con el Sello del Dios vivo que es el Espíritu Santo para el día de la redención, dice San Pablo en Efesios, capítulo 4, verso 30.

“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”

O sea, para el día de la resurrección de los muertos en Cristo en cuerpos glorificados y la transformación de los vivos.

El día de redención tiene para los creyentes en Cristo esa bendición y el día de redención es el tiempo en que entra el Día Postrero. El Día Postrero es el tiempo donde se efectuará esa redención de todos los creyentes en Cristo, en donde obtendrán la inmortalidad física, pero ya están sellados con el Espíritu Santo para ese día, ya tienen Vida eterna, pues Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y me siguen y yo las conozco, y yo les doy Vida eterna.” Y también Él dice... eso es San Juan, capítulo 10, versos 27 en adelante; y en San Juan, capítulo 5, verso 24, Él dice: “El que oye mi Palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna,” vamos a verlo aquí para ver como Él lo dice para que así nuestra esperanza se fortalezca cada día más y más. No importa el tiempo que transcurra, llegará el momento en que eso se cumplirá.

¿Y por qué desde unos dos mil años atrás de ahí hacia acá se ha estado hablando de estas cosas y no han ocurrido? Porque no puede ocurrir la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los vivos hasta que entre al Cuerpo Místico de Cristo hasta el último elegido de Dios, tiene que completarse la Iglesia del Señor. Es como el tiempo de Noé: Noé estuvo predicando, anunciando que vendría un diluvio y destruiría a la humanidad y estuvo predicando unos cien años o más, y no ocurría; cada año le podían decir a Noé: “Lo que tú dices no es verdad, ya pasaron 5 años.” Pero en Primera de Pedro, capítulo 3, dice que... vamos a verificar la cita bíblica para que la tengan clara, capítulo 3 de Primera de Pedro, verso 18 en adelante, dice:

“Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu;

en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados,

los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas por agua.”

Y ahora, Cristo, cuando murió, murió en Su cuerpo físico; pero en espíritu, cuerpo espiritual, no murió. Él fue en ese cuerpo espiritual o angelical al infierno donde estaban los que en el tiempo de Noé habían desobedecido al mensaje de Noé y habían muerto por el diluvio; y por cuanto la persona cuando muere lo que muere es el cuerpo físico, la persona sigue viviendo en alma y espíritu en otra dimensión y los incrédulos van al lugar que la Biblia le llama: “el infierno,” y siguen viviendo en un cuerpo parecido al nuestro pero de otra dimensión; y allí ya no hay oportunidad de salvación, ese es el lugar del cual el mismo Jesús en la parábola del rico y Lázaro, el hombre rico y Lázaro el mendigo, dice que cuando murió el hombre rico, fue al infierno y cuando Lázaro murió fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.

Y ahora, encontramos que Cristo tuvo que ir allá, ¿por qué? Porque Él tomó los pecados del pueblo, Dios cargó en Cristo todos los pecados de la humanidad, y por consiguiente murió como pecador. Por causa de los pecados del ser humano se hizo pecado, y por consiguiente se hizo mortal para poder quitar del ser humano los pecados y que el ser humano pueda vivir eternamente; por eso todos los creyentes en Cristo obtienen Vida eterna.

Y ahora, Cristo fue y le predicó a esas personas, no para salvación, y allá también toma las llaves del infierno y de la muerte que el diablo tenía y sale del infierno Cristo, pasa al Paraíso donde está Abraham y toda la descendencia de Abraham (los santos del Antiguo Testamento) y los lleva el domingo en la mañana en la resurrección y dice la Escritura que aparecieron a muchos en la ciudad de Jerusalén, todos esos santos del Antiguo Testamento que resucitaron con Cristo, entre los cuales estaba el padre de la fe Abraham; todos ellos resucitaron en cuerpos jóvenes. Vean, aquí está en el capítulo 27, versos 51 en adelante, de San Mateo... capítulo 27, versos 51 en adelante, de San Mateo, dice:

“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;

y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;

y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él (o sea, después de la resurrección de Cristo), vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.”

Y ahí podemos ver la resurrección de los santos del Antiguo Testamento, la cual se llevó a cabo con Cristo. Cristo resucitó a los santos del Antiguo Testamento, los cuales creían en el tipo y figura del Sacrificio de Cristo. Esos sacrificios que ellos efectuaban en el Antiguo Testamento era el tipo y figura del Sacrificio de Cristo en la Cruz del Calvario; y si el tipo y figura funcionó en esa forma y ellos en la resurrección de Cristo resucitaron con Él, cuánto más los que creen, ya no en el tipo y figura, sino en la realidad del Sacrificio Expiatorio de Cristo en la Cruz del Calvario. En la Venida del Señor para el Día Postrero, en la segunda Venida de Cristo, los creyentes en Cristo que han muerto físicamente resucitarán en cuerpos eternos y los que vivimos seremos transformados, es una promesa divina.

Y ahora, la paciencia de Dios era por Noé que no había terminado el arca y no podía enviar el diluvio sin el arca estar construida, porque entonces, ¿dónde se iba a meter Noé para salvarse? El medio de salvación para Noé era el arca que Dios le dijo que construyera.

Y ahora, continuamos leyendo acá en Primera de Corintios, capítulo 15, leemos aquí de nuevo, dice versos 51 en adelante, dice:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados,

en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta.”

Y ahora, la final trompeta vimos que es el mensaje final de Dios, el cual es el Evangelio del Reino que estará siendo predicado en la Tierra y para ese tiempo será que ocurrirá la resurrección de los muertos en Cristo. San Mateo, capítulo 24, verso 14, dice Cristo:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

El Evangelio del Reino vuelve a ser predicado, el cual fue predicado por Juan el Bautista y por Jesús, y el mismo Cristo dijo que orando pidamos la Venida del Reino de Dios. (San Mateo, capítulo 6, verso 10). Y dice que para que se haga la voluntad de Dios como en el Cielo también en la Tierra, este Reino de Dios que vendrá es la restauración del Reino de David, porque el Reino de Dios en la Tierra es el Reino de David, y el Trono de Dios en la Tierra es el Trono de David (eso lo consiguen en Primera de Crónicas, capítulo 28, versos 4 en adelante).

Es importante saber lo que es la Venida del Reino de Dios para estar atentos, porque para la Venida y establecimiento del Reino de Dios en la Tierra habrá un mensaje, la trompeta final estará sonando, la Voz de Dios estará hablando ese mensaje a la raza humana, así como el Evangelio de la Gracia, que es el Evangelio de Cristo, se ha estado predicando por dos mil años; ha estado sonando, siendo sonada la trompeta del Evangelio de la Gracia, para que todo aquel que en Él cree, en Cristo cree, no se pierda más tenga Vida eterna, y aquí en Primera de Crónicas, capítulo 28, verso 5, dice el rey David:

“Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel.”

El trono del Reino de Dios sobre Israel es el Trono de David, donde se sentó el rey David y donde luego se sentó el hijo de David, Salomón. Luego también, en el capítulo 29 de ese mismo libro de Primera de Crónicas, versos 22 al 23, dice:

“Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote.

Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel.”

¿En qué trono se sentó dice aquí la Escritura? ¿En qué trono se sentó Salomón? Dice:

“Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre.”

El Trono de Dios terrenal es el trono de David, el Reino de Dios terrenal es el reino de David, por eso en el capítulo 1, del libro de los Hechos, cuando Cristo estaba con Sus discípulos y llegó el tiempo ya de subir al Cielo, le preguntan: “Señor, ¿restaurarás Tú el reino a Israel en este tiempo?”

La restauración del reino a Israel es la restauración del Reino de David, por eso en Ezequiel, capítulo 37, versos 15 en adelante, 15 al 29, habla de esa restauración del Reino de David, para lo cual tienen que ser unidos los dos palos, palo de Judá y palo de Efraín, o palo de José en la mano de Efraín; o sea, esos reinos, ese reino de David que fue dividido en el tiempo de Jeroboam, el hijo de Salomón, tiene que ser unificado en el Día Postrero y la vara o cetro de mando del reino del Norte o reino de Israel, compuesto por las diez tribus, que estaba en la mano de Efraín, porque Jeroboam es que recibió las diez tribus.

Él, cuando fue dividido el reino era de la tribu de Efraín, y por consiguiente era un descendiente de José, el hijo de Jacob, el cual fue de bendición para Egipto allá cuando fue llevado a Egipto y fue de bendición también para Jacob y sus hermanos, y allí se cumplió el sueño que había tenido José de que el sol, la luna y once estrellas postrándose delante de él, cuando se postraron delante de José allí Jacob y sus hijos cuando llegaron a Egipto y no sabían, ellos no sabían que era José su hermano, cuando luego se reveló a sus hermanos y mandó a buscar luego a su padre, el cual vino y también se postró delante de José, ¿ve? El sueño que tuvo José se hizo una realidad, es que José era un profeta. Y de todos los hijos de Jacob, del único que se da testimonio en esa forma es de José como profeta y es también del que se da testimonio que la primogenitura corresponde a José, la cual Jacob luchó, se la compró a Esaú y después logró que su padre echara la bendición de la primogenitura sobre él (con comida también) la compró con comida y luego a su padre fue para que le echara la bendición, le dio comida y dicen que la “barriguita llena corazón contento” y para echar la bendición hay que estar contento; porque nadie echa la bendición sobre otro si no está contento.

Miren aquí Primera de Crónicas, capítulo 5, versos 1 en adelante, dice:

“Los hijos de Rubén primogénito de Israel...”

O sea, primogénito de Jacob; Rubén era el primero, el primogénito. Pero recuerden que es hijo de Lea, Jacob se había casado con Raquel, pero el suegro en una acción comercial o de listo, entonces colocó a Lea, luego cuando se fueron a dormir, colocó a Lea y no colocó a Raquel; y por la mañana Jacob se da cuenta y viene a discutir con su suegro y el suegro le dice: “No, es que acá no se hace así como tú piensas, acá la mayor es la primera que se tiene que casar, se da la mayor primero.” Es la idea en muchos países: que si se casa primero la menor o una menor y la mayor no se casó, ya esa se va a quedar, lo mismo pensaban allá.

Así que... pero Jacob amaba a Raquel, y entonces bueno, el padre de Raquel le dice a Jacob: “Bueno, problema resuelto: trabaja siete años más.” Si hoy en día le pidieran trabajar por la novia siete años, no estarían de acuerdo las muchachas, pero miren aquellas muchachas estaban de acuerdo y de seguro pensaban: “Tanto dinero que hemos gastado hasta tenerlas con nosotros en la casa, hasta tener la edad que tienen, y ahora que venga uno y se case y se la lleva y todo lo que invertimos en ella,” por eso la dote, tenían que dar la dote para poderse también casar.

Y ahora, a Jacob, que amaba a Raquel, le tocaba tener su hijo primogénito a través de ella; pero ahora, como le cambiaron la esposa, entonces tiene su hijo primogénito, primer hijo, a través de Lea; pero recuerden que el matrimonio al ser hecho delante de Dios queda así y Dios lo ve desde ese punto de vista, y en cualquier negocio que el suegro de Jacob le hiciera, delante de Dios no iba a contar como que el primogénito iba a tener que ser obligatoriamente el hijo de Lea, algún problema iba a surgir.

Y ahora, vean ustedes dice:

“Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito;”

No fue contado por primogénito Rubén, tanto delante de Dios como también Jacob, Jacob no le dio el derecho de primogenitura a su hijo Rubén que fue el primero que nació, pero por Lea y entonces lo pasó, pasó ese derecho al primogénito que tuvo a través de Raquel que era su esposa con la cual él se había casado y a través de ella era que él tenía que tener a su hijo primogénito; pero miren cómo Dios cuidó eso, Dios cuida el hogar, Dios cuida la familia.

“bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos;(o sea vino a ser cabeza de ellos, el líder de ellos) mas el derecho de primogenitura fue de José).”

Ni Judá pudo arrebatarle esa bendición a José, Judá también era de Lea, hijo de Lea; el único hermano que tuvo José de padre y madre fue Benjamín y tipifica a los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, que son llamados, elegidos, que son los que siguen al Cordero a dondequiera que va, los cuales aparecen en el capítulo 7 del Apocalipsis y que el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo, que viene con el Espíritu Santo, con el mensaje de la trompeta final o gran Voz de Trompeta, los llamará; ellos responderán y aparecen luego en el capítulo 14, del Apocalipsis y tendrán el Nombre de Su Padre y del Cordero en sus frentes, porque son llamados para ser sellados por el Ángel que viene con el Sello del Dios vivo. Tener en ‘la frente’ el nombre, usted tiene el nombre de cualquier persona en la frente, en la mente, conoce el nombre y así por el estilo.

Y ahora... y también si le llaman de cierto nombre usted lo conoce y quien lo llame también lo conoce. Recuerden que Dios ha cambiado el nombre de Abraham, le añadió algunas letras, el de Eva también, el nombre de Jacob lo cambió por Israel, y así por el estilo; y la Escritura dice que aun el nombre de la persona más importante que ha pisado este planeta Tierra tiene un Nombre Nuevo, y esto lo vamos a leer aquí para que ustedes lo vean, Apocalipsis, capítulo 3, verso 11 en adelante, dice:

“He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”

Y eso es una buena noticia que Cristo nos dá, el cual dice: “Y mi nombre nuevo.” Tiene un Nombre nuevo, ese es el Nombre nuevo que El recibió cuando subió al Cielo glorificado y se sentó a la diestra de Dios en el Trono de Dios; por eso es que en Apocalipsis, capítulo 19, también nos dice, versos 11 en adelante, dice:

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. (Recuerden, esa persona es Cristo).

Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo.”

Es un Nombre desconocido para los seres humanos; el Nombre Jesús o Yeshua es conocido como el Nombre del Señor en Su primera Venida; para Su segunda Venida será conocido ese Nombre.

Y ahora, sigue diciendo:

“Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.”

Es el Verbo, la Palabra, y el Verbo se hizo carne dos mil años atrás, San Juan, capítulo 1, verso 14, dice:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Y cuando se hizo carne lo conocimos por el Nombre de Jesús o Yeshua. Cuando se hace carne, el Nombre es colocado en el velo de carne en el cual se cumple Su Venida; es la Venida del Ángel del Pacto conforme a Malaquías, capítulo 3, lo que se estaba cumpliendo en medio del pueblo hebreo. El Ángel del Pacto vestido de un cuerpo de carne y por eso vino e hizo un nuevo Pacto en la última pascua, última Cena que tuvo con Sus discípulos en el capítulo 26, versos 26 al 29, de San Mateo, tomando el pan y dando gracias al Padre y partiendo dá a Sus discípulos y dice: “Comed de él todos porque este es mi cuerpo,” tipificando en el pan Su cuerpo que iba a ser crucificado. Y luego tomando la copa de vino y dando gracias al Padre, dice a Sus discípulos: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”

Y ahora, nos muestra, nos dice: “Esta es mi Sangre del nuevo Pacto, el nuevo Pacto que había prometido a través del profeta Jeremías, versos 31al 36; y ahora el mismo Ángel del Pacto, el que le dio el Pacto allá en el monte Sinaí, ahora viene vestido de un cuerpo de carne para establecer el nuevo Pacto que Él prometió; por eso Cristo es el Ángel del Pacto, ninguna otra persona podía establecer el nuevo Pacto que estaba prometido.

Todos los creyentes en Cristo están dentro de un nuevo Pacto cubiertos con la Sangre del nuevo Pacto; ese nuevo Pacto que fue establecido con la muerte de Cristo en la Cruz del Calvario, y luego el derramamiento del Espíritu el Día de Pentecostés en donde entraron, primero como unos ciento veinte creyentes en Cristo, entraron al nuevo Pacto y después como tres mil personas más que recibieron a Cristo como Salvador y desde ese tiempo han estado entrando miles o millones de seres humanos al nuevo Pacto con Dios; y por consiguiente han estado siendo reconciliados con Dios para vivir eternamente.

Yo también escuché la predicación del Evangelio de Cristo, la predicación del nuevo Pacto y entré al nuevo Pacto. ¿Y quién más? Cada uno de ustedes también.

Si hay alguno que todavía no ha entrado al nuevo Pacto con Cristo, reconociendo el amor de Dios que excede a todo conocimiento, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted. Recuerden, no podemos comprender el amor de Dios que excede a todo conocimiento humano. Él nos amó siendo nosotros pecadores; Cristo murió por todos nosotros, sin nosotros decirle a Él que muriera por nosotros. Dios envió a Cristo a la Tierra porque nos amó y Cristo murió porque nos amó a nosotros, para que nosotros podamos vivir eternamente en Su Reino.

El planeta Tierra va a tener un cambio de gobierno mundial, va a ser cambiado el reino de los gentiles por el Reino de Dios, y por consiguiente habrá paz en el Reino de Dios el cual estará siendo gobernado por Jesucristo sobre el Trono de David, y eso es lo que necesita realmente la humanidad: Que venga y que sea establecido el Reino del Mesías en la Tierra, que será la restauración del Reino de David y el Trono de ese Reino y de ese Rey estará en Jerusalén; y todo eso es y será una obra de amor divino por el ser humano.

Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Nosotros amamos a Cristo y amamos a Dios porque Él nos amó primero. Él conoció desde antes de la fundación del mundo, porque Él es omnipresente, no se puede amar si uno no conoce; se conoce primero y después se ama, en Dios todo puede ocurrir a la misma vez, porque no hay ninguna cosa imposible para Dios. Él creó al ser humano porque amó al ser humano desde antes de crearlo. ¿Y cómo puede ser eso? ¿Usted no siente, cuando se casa, deseo de tener un bebé o unos cuantos y siente amor? ¿Ve? Y todavía no los tiene; así también, sin nosotros existir, sin Adán todavía existir en la Tierra, ya estaba amando a Adán, a Eva y a toda la descendencia, y toda esa descendencia hasta Cristo, y a todos los descendientes de Cristo. ¿Y cuáles son los descendientes de Cristo? Los creyentes en Cristo. Es la persona que más hijos tiene (Jesucristo), pero por medio del nuevo nacimiento.

Está siendo creada una nueva raza con Vida eterna y quizás algunas personas no se han dado cuenta de eso, pero eso es lo que está haciendo el segundo Adán: Está reproduciéndose en muchos hijos e hijas de Dios por medio de Su Espíritu en Su Iglesia, esa es la ley de la reproducción bajo el nuevo Pacto, esa es la ley de la reproducción con el segundo Adán, humanamente nuestro cuerpo físico ha venido por el primer Adán, pero el nuevo cuerpo que vamos a tener viene de parte del segundo Adán y por eso va a ser eterno.

En las demás naciones que están conectadas con esta transmisión también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo, y los niños de diez años en adelante también, pues ya tienen conocimiento del bien y del mal; estamos esperando que nos avisen si ya están listos en los demás países. Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, repitan conmigo esta oración que estaré haciendo con los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos.

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Tu primera Venida, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados, creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo en que podemos ser salvos.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti, y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mi el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado. Por lo cual ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible,” pero... ¿hoy no puede ser posible?, ¿Hay agua? Hay agua tibia (es que estaba viendo el bautisterio aquí y no tenía, por eso le pregunto).

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento. El mismo Cristo estuvo en las actividades de Juan el Bautista, entró al Jordán donde Juan estaba bautizando y cuando Juan lo ve, le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” Recuerden que eran primos, recuerden que María y Elisabet eran parientes. Y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia.” Y entonces lo bautizó. Si Cristo tuvo necesidad de ser bautizado por Juan, cuánto más nosotros tenemos necesidad, pero tenemos que entender qué significa el bautismo. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador muere al mundo, y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado, y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva Vida.

Recuerden: El agua en el bautismo no quita los pecados, es la Sangre de Cristo la que nos limpia de todo pecado. El bautismo en agua en el Nombre del Señor es tipológico; es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo; por esa causa en el bautismo en agua nos identificamos con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; por lo tanto pueden identificarse con Cristo como creyentes en Cristo en la muerte de Cristo, porque creen en la muerte de Cristo como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados en la sepultura de Cristo y en la resurrección de Cristo y así se tipifica en nosotros la muerte, sepultura y resurrección de Cristo al ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Quiero leerles aquí lo que dijo el apóstol Pedro, le preguntan el Día de Pentecostés a San Pedro, el cual predicó, capítulo 2, versos 36 en adelante, del libro de los Hechos, dice:

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.”

La promesa es que los que reciben a Cristo como Salvador y son bautizados en agua en Su Nombre, arrepentidos de sus pecados, Cristo lo bautizará con Espíritu Santo y Fuego y producirá en la persona el nuevo nacimiento. Cristo, recuerden cuando fue bautizado también recibió el Espíritu Santo que vino sobre Él.

Así que, Dios los bendiga y produzca en ustedes el nuevo nacimiento luego que hayan sido bautizados en agua en el Nombre del Señor, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Pasen todos muy buenas noches y dejo con ustedes al reverendo ‘Nino’ Tillería, el reverendo Tillería, para que les indique cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y en cada nación dejo al ministro correspondiente.

Por lo tanto, les dejo con el reverendo Porfirio Tillería para esta parte que sigue.

Dios les bendiga y les guarde a todos.

“EL AMOR DE DIOS QUE EXCEDE A TODO CONOCIMIENTO.”

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