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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos y ministros presentes, y también los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final. Para esta ocasión leemos en *Romanos capítulo 11, un pasaje muy importante, capítulo 11 de *Romanos, versos 25 en adelante, dice: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sión el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados. Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos, así también éstos ahora han sido desobedientes, para que por la misericordia concedida a vosotros, ellos también alcancen misericordia. Porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.” Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla. “EL UNGIDO DE DIOS DESPERTANDO A ISRAEL.” Ese es el tema correspondiente a esta ocasión. El apóstol San Pablo hablándonos de este tema de Israel, vean lo que nos ha dicho aquí en Romanos, capítulo 11, versos 25 al 36. Y ahora, solamente hay una forma: reconocer todo este Programa Divino o proyecto divino que Dios tiene con el pueblo hebreo como nación, porque Dios trata con los gentiles como individuos, pero con Israel Dios trata como nación. En Éxodo, capítulo 4, verso 22 dice que Dios le dice a Moisés que le diga a faraón: “Israel es mi hijo, mi primogénito.” Por lo tanto, encontramos que las leyes de la primogenitura que son aplicadas a individuos, también son aplicadas al pueblo hebreo como nación, y a la Iglesia del Señor Jesucristo como Cuerpo Místico de creyentes y a cada creyente en Cristo como individuo; y a Cristo también, porque Él es el Primogénito de Dios y también el Unigénito de Dios. Y ahora, nos preguntamos ¿quién es el ungido de Dios que despertará a Israel? Este tema: “EL UNGIDO DE DIOS DESPERTANDO A ISRAEL,” tiene cuatro partes muy importantes que son: EL UNGIDO, ¿el ungido con qué? El ungido con el Espíritu Santo, para el Espíritu Santo por medio de él llevar a cabo esa promesa, esa labor. EL UNGIDO(ahora) DE DIOS; Dios es el Creador de los Cielos y de la Tierra, Él es el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; y Él tiene un programa con el pueblo hebreo. Luego: DESPERTANDO ¿con qué va a despertar a Israel? Con Su Voz, la gran Voz de Trompeta o Trompeta de Dios de la cual nos habla Isaías, capítulo 27, verso 13, donde nos dice: “Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte santo, en Jerusalén.” Una promesa de la restauración del pueblo hebreo, de la restauración de los dos reinos: el reino de Judá y del reino de Israel o reino de Efraín; pues el Reino de David por causa del pecado del rey Salomón, el cual permitió la idolatría en medio del pueblo hebreo, permitió templos paganos que le pidieron sus esposas reinas de otras naciones, hijas de reyes de otras naciones que se casaron con Salomón, luego también le pidieron la construcción de un templo y un orden sacerdotal pagano; y como tenía esposas de diferentes naciones paganas, pues cada una estableció su religión pagana en Israel con un orden de sacerdotes paganos, y fue contaminado también el pueblo hebreo y aun el rey Salomón cuando ya estaba avanzado en edad, o sea, que ya había pasado de los cincuenta años. Y ahora, vean, permitió libertad religiosa para tener templos de diferentes religiones, lo cual estaba prohibido por Dios, y Dios le había dicho a Salomón que no podía hacer eso; porque el pueblo hebreo tiene un solo Dios: el Dios creador de los Cielos y de la Tierra, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob: “Oye Israel, el Señor tu Dios, uno es.” Y ahora, Salomón llegó a estar en templos paganos que sus esposas tenían allí, y llegó a servir a dioses paganos lo cual fue desagradable delante de Dios y le dijo: “Ahora, por cuanto hicistes eso, y yo te dije que no lo hicieras y te dije lo que te pasaría a ti y al reino, ahora el reino va a ser roto, dividido en dos reinos. Pero no lo voy a hacer en los días tuyos por amor a David, sino en los días de tu hijo (del hijo de Salomón, Roboam).” Para el tiempo del rey de Roboam el reino de David fue roto en dos reinos, dividido en dos reinos; dos tribus le fueron dejadas a Roboam hijo de Salomón: la tribu de Judá y la tribu de Benjamín. Con esas dos tribus también los levitas estaban porque ellos servían en el templo que estaba en Jerusalén, aunque muchos vivían en otras ciudades pertenecientes a las otras diez tribus, pero el servicio lo prestaban en Jerusalén. Y ahora, las otras diez tribus le fueron dadas al rey Jeroboam. Se parecen, lo único que se le añade al rey que le fueron dadas diez tribus es: “Je”, Je-roboam, el otro es Roboam. Y ahora, el rey Jeroboam es un descendiente de Efraín, el hijo de José; y José a través de sus hijos son los que tienen la primogenitura, la Bendición de la Primogenitura; eso es muy importante en el Programa Divino, vean aquí en Crónicas, capítulo 5, porque ahí algo grande está contenido. Capítulo 5 de Primera de Crónicas, dice: “Los hijos de Rubén primogénito de Israel (porque él era el primogénito, mas como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito.” Y ahora, los hijos de José son Efraín y Manasés, la Bendición de la Primogenitura corresponde a la tribu de José, que está compuesta por la tribu de Efraín y por la tribu de Manasés; “y Manasés vendrá a ser un gran pueblo (dice Jacob cuando le echa la bendición a los hijos de José, o sea, a los nietos de Jacob); pero Efraín será mayor y formará multitud de naciones.” Así que, la multitud de naciones serán por consiguiente parte del pueblo hebreo y que ni siquiera saben que son descendientes hebreos, y que son colocados, unidos al pueblo hebreo para el glorioso Reino del Mesías en el Día Postrero. También Dios había prometido a Abraham y a Sara que reyes saldrían de él y de ella. Por lo tanto, hay una bendición muy grande para José y sus descendientes: la Bendición de la Primogenitura; por eso es que el Reino de Dios, que es el Reino de David en la Tierra, no puede ser restaurado sin las diez tribus a las cuales la Escritura llama y el mismo Jesús le llama, y Ezequiel en el capítulo 37, le llama: “La casa de Israel,” o Jesús le llama: “Las ovejas perdidas de la casa de Israel.” (Capítulo 10 de San Mateo y capítulo 15 de San Mateo). Y ahora, ellos fueron desterrados de la tierra de Israel, por cuanto Jeroboam hizo lo mismo que hizo el rey Salomón: adoró ídolos, introdujo en las diez tribus la idolatría, colocó en Dan un becerro de oro, y otro en Bet-el, para que el pueblo fuera a adorar a esos becerros de oro, y les dijo: “Estos son los dioses que te sacaron de la tierra de Egipto,” lo mismo que habían hecho en la falda del monte Sinaí; mientras Moisés estaba en el monte Sinaí en la parte alta recibiendo los mandamientos divinos en piedras (tablas de piedras), el pueblo hebreo le pidió a Aarón que le hiciera un becerro de fundición de oro, y adoraron el becerro de oro, hicieron fiesta. Vean, eso mismo ahora lo repite Jeroboam en forma doble: un becerro de oro en Dan y otro en Bet-el, lo cual desagradó grandemente a Dios. Y ahora, fueron desterradas estas tribus conforme a como Dios dice en Su Palabra; por eso fueron borrados los nombres de esas tribus, fueron desterrados y desaparecieron de la vista de los judíos, de los hebreos y también de la vista de las naciones, están entre las naciones gentiles los descendientes de esas diez tribus. Pero para el Día Postrero la promesa es que serán llamados con la gran Trompeta de Isaías, capítulo 27, verso 13, porque para la restauración del Reino de la cual los discípulos del Señor Jesucristo en el libro de los Hechos, capítulo 1, antes de Cristo subir al Cielo, le dicen: “Señor, ¿restaurarás Tú el Reino a Israel en este tiempo?” Pero no tocaba a ellos conocer eso, porque eso es para este tiempo final; y los que necesitan conocer sobre la restauración del Reino de Dios o Reino de David para el pueblo hebreo, son los que viven en este tiempo para la parte que les toque llevar a cabo en favor del pueblo hebreo, realizarla. Dice el reverendo William Branham: “Así como los judíos trajeron el Evangelio a los gentiles, los gentiles lo llevarán a los judíos,” ¿cómo sucedió? Fue por medio de San Pedro en la casa de Cornelio, un gentil que le llevó el Evangelio de Cristo, y ellos creyeron; y San *Pablo lo llevó a los gentiles en Asia Menor, así lo llevarán los gentiles a los hebreos por medio de los ministerios de Elías y Moisés, los ministerios de los dos Olivos que estarán en medio del Cristianismo, y de ahí pasarán al pueblo hebreo para llevar el Evangelio del Reino y así despertar a Israel. Es por medio de esos ministerios de los dos Olivos que serán llamados los escogidos del pueblo hebreo, así como son llamados los escogidos de la Iglesia del Señor Jesucristo en el tiempo final; por eso cuando Cristo habló del recogimiento de los escogidos para el Día Postrero, hablando del pueblo hebreo, lo hará en la misma forma en que lo estará haciendo en el Día Postrero en medio del Cristianismo, dice Cristo: “Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro.” (San Mateo, capítulo 24, verso 31). Por esa causa es que la higuera va a reverdecer, va a ser traída a vida nuevamente, va a echar hojas y también va a echar fruto. Israel va a recibir la Palabra en el Día postrero por medio del Evangelio del Reino, la gran Trompeta que estarán sonando los ministerios de los dos Olivos, los ministerios de Elías y Moisés, esos ministerios van a estar en esta Tierra primeramente en medio del Cristianismo en el Ungido de Dios para llevar a cabo esa labor, o sea, en un hombre; y luego llevará el mensaje correspondiente al pueblo hebreo, el mensaje del Evangelio del Reino que solamente él conocerá sus pormenores para hacerlo funcionar, tendrá la mecánica y también la dinámica. Tendrá la Palabra y el Espíritu, para vivificar el Espíritu esa Palabra prometida para el Día Postrero. A través de la Escritura encontramos en el libro del Apocalipsis, que Cristo dice: “ Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.” [Apocalipsis 22:16]. Ese mismo Ángel mensajero que estará en medio de las iglesias, ese espíritu de profeta que estará en medio de las diferentes etapas de la Iglesia del Señor Jesucristo, en el Día Postrero estará también vestido de carne humana, y ese será el ungido de Dios despertando a Israel en el tiempo final. Por eso es que dice el reverendo William Branham que ese Ángel del Señor Jesucristo es un profeta, es un espíritu de profeta que le trajo a Juan esa revelación apocalíptica. Y por consiguiente para el Día Postrero ese ángel mensajero va a estar en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, va a ser ungido con el Espíritu Santo, y entonces va a dar el mensaje de Dios para el pueblo hebreo, y va a ser vivificado ese mensaje, traído a vida, traído a cumplimiento como está prometido en la Palabra de Dios; por eso él guardará para sí ciertos detalles del mensaje del Evangelio del Reino para evitar las imitaciones que algunas personas que les gusta imitar tratarán de imitar; y si no conocen toda la mecánica no podrán tener éxito, se tiene que tener la mecánica, que es la Palabra, el mensaje revelado y tener el Espíritu, el Espíritu Santo para estar ungido con el Espíritu Santo, y la Palabra que hable ser vivificada por el Espíritu de Dios traída a cumplimiento, traída a vida. Es un profeta como el profeta Elías, un profeta como Moisés, un profeta como Jesús; eso será y ese será el ungido de Dios para el Día Postrero despertando a Israel; y ese será el Ángel del Señor Jesucristo que estará en medio de la Iglesia en carne humana en el Día Postrero. Recuerden que Dios es el Dios de los espíritus de los profetas, el Dios de los cuerpos teofánicos, cuerpos espirituales de los profetas; y por consiguiente llega el tiempo en que Dios los envía a la Tierra en un cuerpo de carne que nace a través de un hombre y de una mujer. Y ahora, por cuanto ese personaje prometido en la Biblia, el Ángel del Señor Jesucristo con el ministerio de Elías y de Moisés, va a estar en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo y va a ser ungido con el Espíritu Santo para Dios cumplir esas promesas que ha hecho para el pueblo hebreo y para la Iglesia del Señor Jesucristo, entonces tenemos que también ser despertados con el mensaje de la gran Voz de Trompeta para el Día Postrero. Los escogidos, la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, despertarán con el mensaje de Dios a través del Espíritu Santo obrando en el mensajero final de Dios en medio de la Iglesia. El Espíritu Santo estará obrando a través del Ángel del Señor Jesucristo, y estará recibiendo la fe para ser transformados los miembros de la Iglesia y ser llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; estarán escuchando la Voz del Espíritu Santo, la Voz de Cristo, el Ángel el Pacto por medio de un mensajero ungido por Dios con el Espíritu Santo. Tan sencillo como eso será lo que estaremos viendo en este tiempo final en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo en la etapa correspondiente a este tiempo, que es la etapa de la Edad de la Piedra Angular, la etapa de la Edad de la Adopción para cada creyente en Cristo, la adopción, o sea, la adopción del cuerpo, la redención del cuerpo que será la transformación de los vivos en Cristo luego de la resurrección de los muertos creyentes en Cristo en cuerpos glorificados. Recuerden que el ministerio de Moisés operaba para hebreos y también para gentiles; y recuerden también que el ministerio de Moisés, aunque fue en medio del pueblo hebreo, operó también para juicio de los gentiles, de Egipto, del reino de los gentiles de aquel tiempo, del rey de los gentiles, el faraón; y Moisés fue el que habló las plagas o el Espíritu Santo a través de Moisés, porque la Palabra de Dios es el pensamiento divino que es hablado. Y entonces, es la Palabra de Dios, cuando es hablado el pensamiento divino a través de un hombre, de un profeta, no de cualquier hombre, sino de un profeta que capta ese pensamiento de Dios, lo recibe y luego lo expresa al pueblo. Recuerden por ejemplo, el rey David era un hombre conforme al corazón de Dios, y por consiguiente captaba los pensamientos del corazón de Dios en su alma, en su corazón, y los hablaba; así son los profetas de Dios. Moisés era un profeta y también el rey David era un profeta; a los profetas es que viene la Palabra de Dios, porque son hechos, creados por Dios para ese propósito. “Porque no hará nada el Señor Jehová sin que antes revele sus secretos a Sus siervos Sus profetas.” Eso está en Amós, capítulo 3, verso 7. Por eso en Zacarías, capítulo 7 también nos habla del Espíritu de Dios y la forma en que el Espíritu de Dios obraba en medio del pueblo. Zacarías, capítulo 7, dice... vamos a leerlo para que tengan el cuadro claro de cómo es que Dios obra, porque cuando Dios promete que va a traer un mensaje para el pueblo tiene que tener un instrumento a través del cual traer ese mensaje; capítulo 7, versos 11 al 12 de Zacarías, dice: “Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír; y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de los ejércitos.” Y ahora, vean ¿cómo venía la Palabra de Dios? Dice: “...y pusieron su corazón como diamante...” Y dice que taparon sus oídos para no oír, para no oír ¿qué? La Palabra de Dios. “...y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los profetas primeros...” Dios por medio de Su Espíritu, que es el Ángel del Pacto, que es Cristo en Su cuerpo angelical a través de la historia del ser humano ha estado hablándole al ser humano por medio de Su Espíritu Santo a través de los profetas. El Ángel del Pacto es el Espíritu Santo, es Cristo en Su cuerpo angelical, en Él está el Nombre de Dios conforme a las Palabras que le habló Dios a Moisés en Éxodo, capítulo 23, versos 20 al 23, y es por medio de ese Ángel del Pacto, del Espíritu Santo que Dios ha guiado a Su pueblo y le ha hablado Su Palabra por medio de Moisés y otros profetas, es el mismo que habló por medio de Noé, y le reveló a Noé todo lo que iba a suceder en aquel tiempo. Y ahora, encontramos que hay una bendición grande prometida para el pueblo de Dios para el Día Postrero. Por ejemplo, en Malaquías, capítulo *4, dice: “He aquí, yo envío al profeta Elías, antes que venga el día de del Señor, grande y terrible. No sea que yo venga y con destrucción hiera la tierra.” Por lo tanto, antes de la gran tribulación estará en la Tierra el ministerio de Elías que es el ministerio que acompaña también a Moisés, al ministerio de Moisés; esos son los dos Olivos de Zacarías, capítulo 4, versos 1 al 14 y Apocalipsis, capítulo 11 versos 3 en adelante. Esos son los ministerios por medio de los cuales el ungido estará despertando al pueblo hebreo, estará despertando a Israel; despierta a los descendientes de las tribus perdidas y también despertará a los descendientes de la tribu de Judá y de la tribu de Benjamín y de la tribu de Leví. Tan sencillo como eso es lo que Dios estará haciendo en este tiempo final. Por lo tanto, estaremos viendo en el Día Postrero al Espíritu Santo hablándole a Su Iglesia primeramente para darle la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero; y luego veremos al Espíritu Santo, el Ángel del Pacto, hablándole al pueblo hebreo para la restauración del Reino de Dios en la Tierra, que será la restauración del Reino de David. Tan sencillo como eso. Y eso traerá un avivamiento, un despertamiento espiritual en medio del pueblo hebreo, como lo estará trayendo primero en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo. Todo eso será por medio del Ángel del Señor Jesucristo, ese Espíritu de profeta que en el Día Postrero estará en carne humana en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo y después en medio del pueblo hebreo. Hemos visto estos cuatro puntos sobresalientes que trata el tema: “EL UNGIDO DE DIOS DESPERTANDO A ISRAEL.” El Ungido de Dios será el Ángel del Señor Jesucristo, un hombre, un profeta en medio del Cristianismo, que después lo vamos a ver en medio de los judíos; y siendo el ungido de Dios, ese ungido de Dios por medio del Espíritu Santo que estará en ese mensajero. Hemos visto quién es Dios también, el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de Israel, despertando, trayendo un despertamiento espiritual, un avivamiento para el pueblo hebreo, despertándolos a la realidad del Programa Divino para el tiempo final; porque cuando una persona no está despierta no puede trabajar en cuanto a las cosas que tiene que hacer aquí en la Tierra, y eso todos los sabemos porque cuando tenemos sueño no podemos estar trabajando, se nos caen las cosas de las manos si estamos trabajando; por lo tanto una persona, una mujer que en la cocina esté cocinando y está llena de sueño, lo mejor es que se vaya a dormir, a descansar, o que despierte porque puede hacer un desastre en la cocina. Y también una persona, los varones trabajando en sus diferentes lugares también tienen que estar despiertos. Hay muchas cosas que se usan para estar despiertos, como el café o alguna otra cosa, pero para estar despiertos espiritualmente o un despertamiento espiritual: la Palabra, lo que está prometido en la Palabra divina. La Palabra divina siendo hablada por el Espíritu Santo a través del instrumento que Él tenga ungido para ese propósito; eso es lo que despertará al pueblo hebreo, eso es lo que despertará a los judíos, eso es lo que despertará a Israel, eso es lo que despertará la casa de Israel o casa de Efraín, y a la casa de Judá, eso es lo que despertará a los miembros de esos dos reinos para unificarlos en el Día Postrero y restaurar el Reino de David a su condición original, casa de Israel y casa de Judá en la mano de un profeta. Los dos palos de mando del reino colocados en la mano de Ezequiel es tipo y figura de esos dos reinos y sus líderes de mando, y sus palos o bastones de mando colocados en las manos de Dios para la unificación y restauración del Reino de David como está prometido en Ezequiel, capítulo 37, versos 1 al 14 y capítulo 37, versos 15 al 29. Para la restauración del Reino primero tiene que venir una resurrección espiritual, un avivamiento en medio del pueblo hebreo, los que están en la tierra de Israel y los que están en otras naciones. Por lo tanto, es importante conocer ese misterio. Dice San Pablo que es un misterio, ese misterio va a ser abierto en el cumplimiento de lo que está prometido bajo ese misterio. Israel está esperando un profeta: a Elías, y está esperando un profeta como Moisés: al Mesías. Por lo tanto, Israel está muy cerca de recibir esa bendición. Israel, si está esperando un profeta ministrando, pues no está esperando un niño, tiene que estar esperando a un hombre, un hombre ya ministrando la Palabra de Dios, la Palabra profética, un hombre que conocerá el Programa Divino, un hombre al cual le haya sido dado el mensaje para la restauración del Reino de David; y la Iglesia del Señor Jesucristo está esperando la fe para ser transformada, y esa fe la trae Cristo, el Ángel del Pacto que desciende del Cielo, hablando como ruge un león, como clama un león, clamando como ruge un león y siete Truenos emitiendo sus Voces, o sea, Cristo en Espíritu Santo a través de un hombre trayendo el mensaje de la gran Voz de Trompeta, trayendo el mensaje con el cual le estará abriendo el misterio del séptimo Sello, le estará abriendo el misterio de la Venida del Señor, y le estará dando la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero. Cuando haya entrado al Cuerpo Místico de Cristo, a la Iglesia del Señor Jesucristo hasta el último que está escrito en el Libro de la Vida del Cordero, y que no se puede perder porque es parte del Cuerpo Místico de Cristo ordenado para escuchar la predicación del Evangelio de Cristo, nacer la fe de Cristo en su alma, creer en Cristo y recibirlo como Salvador, hasta que llegue al Cuerpo Místico de Cristo hasta la última persona escrita en el Libro de la Vida del Cordero, tendremos que permanecer en la Tierra evangelizando, llevando el Evangelio de Cristo por todas las naciones. Pero cuando haya entrado hasta el último escogido al Cuerpo Místico de Cristo, se habrá completado la labor evangelística, misionera, evangelizando, y estaremos siendo transformados conforme al Programa Divino. Cristo terminará Su Obra de Intercesión en el Cielo, saldrá del Trono del Padre en Apocalipsis, capítulo 5, tomará el Titulo de Propiedad, el Libro de los siete Sellos, el Libro sellado con siete Sellos, lo abrirá en el Cielo y hará Su Obra de Reclamo; resucitará a los muertos creyentes en Él en cuerpos glorificados, y a los que vivimos nos transformará y nos llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. Por cuanto los judíos no recibieron a Cristo como Salvador, la Sangre de Cristo no los ha limpiado de todo pecado. La Iglesia ha sido limpiada de todo pecado, cada persona que ha recibido a Cristo como Salvador y no tiene pecados, por lo cual no puede recibir el juicio divino de la gran tribulación, Cristo la llevará con Él a la Cena de las Bodas del Cordero. El pueblo hebreo como no recibió a Cristo como Salvador, entonces pasará por la gran tribulación para ser purificados con los juicios que caerán en la gran tribulación; y las vírgenes insensatas también pasarán por la gran tribulación. Aun los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, pasarán por la gran tribulación también; y las vírgenes insensatas también. Los pertenecientes a los ciento cuarenta y cuatro mil hebreos, doce mil de cada tribu, luego resucitarán cuando haya terminado la gran tribulación, van a estar en el Reino del Mesías y ser allí como los eunucos en los diferentes reinos de diferentes reyes del planeta Tierra; y como era en aquellos tiempos pasados, que los reyes tenían eunucos que cuidaban a la reina; no tenían simiente, no había peligro de que naciera a la reina un hijo de un eunuco, y que fuera a heredar el trono. Ellos están representados en los eunucos, y por consiguiente ellos no tendrán un mensaje, ellos tendrán el mensaje del Señor que les será dado, y ese mensaje les hará mucho bien, los bendecirá, y en el Reino del Mesías estarán sirviendo a la Iglesia Novia, porque los eunucos son para servir a la Reina. La Reina, la Iglesia del Señor Jesucristo, no estará trabajando en el Reino Milenial, Ella estará de luna de miel con Cristo en Su Reino por mil años. Ahora, algunos quisieran saber cómo será el milenio, pero miren, lo importante es ser parte del Cuerpo Místico de Cristo, y cuando estemos allá entonces vamos a ver cómo será el milenio, pero será glorioso, maravilloso, con cuerpos eternos, cuerpos glorificados y jóvenes para toda la eternidad, fíjense cómo va a ser; y los medios de transportación no se preocupen, porque en el cuerpo nuevo, el cuerpo glorificado, no hay necesidad de medios de transportación. Vean, Cristo cuando fue resucitado les decía a Sus discípulos: “Vayan ustedes allá a Galilea, y allí Yo los voy a ver,” y allá se les aparecía, estaba con ellos, hablaba con ellos, comía con ellos y luego desparecía; porque el cuerpo glorificado es inter-dimensional, puede pasar de una dimensión a otra, puede viajar a través del tiempo, puede viajar a través de las diferentes dimensiones sin ningún problema, a la velocidad del pensamiento. La velocidad del pensamiento es más rápida que la velocidad de la luz. ¿Cuánto tiempo tardaría usted viajando a la velocidad de la luz de aquí a la luna? Tomaría algunos minutos, ¿verdad? ¿Y a la velocidad del pensamiento? Piense usted que está en la luna y ya está, ya llegó. Esa misma velocidad, y por cuanto no hay limitaciones, el mismo tiempo que se tarda de aquí a la luna, se tardaría de aquí a Júpiter, o de aquí a la galaxia más lejana que exista. Así que, va a ser a la velocidad del pensamiento (para tener una idea) o quizás más rápido, para que sea más rápido va a ser a la velocidad del pensamiento divino, va a ser a la velocidad del pensamiento de Jesucristo glorificado; del pensamiento de una persona glorificada va a ser la velocidad a la cual van a viajar los creyentes en Cristo. Ahora, podemos ver que hay una gran bendición, una bendición muy grande para todos los creyentes en Cristo, cuando veamos a Jesucristo en Su cuerpo glorificado y joven, vamos a darnos cuenta que en el nuevo cuerpo, en el cuerpo glorificado, la persona no se pone vieja, le pueden pasar miles o millones de años y la persona sigue tan joven como cuando obtuvo el cuerpo glorificado, que estará representando de 18 a 21 años de edad, que es la flor de la juventud. Recuerden, cuando Cristo resucitó, los mismos discípulos del Señor Jesucristo no lo conocían; y cuando resuciten los muertos creyentes en Cristo sus familiares ni los conocerán si no saben, si no están conscientes que van a resucitar en un cuerpo nuevo, cuerpo glorificado, cuerpo inmortal, cuerpo joven que representará de 18 a 21 años de edad. Por lo tanto, si alguno está esperando sus abuelitos o sus padres que partieron y ya estaban avanzados en edad, recuerden: están esperando a unos jovencitos de 18 a 21 años de edad; y si alguno pregunta, le dice su abuelito: “Nietecita o nietecito, ya estoy de regreso, como dijo Cristo que estaríamos de regreso.” Y usted le preguntará: “Pero, ¿por qué un cuerpo tan joven? No puedes ser mi abuelito, estás más joven que yo.” Él podrá decirle: “Oye nieta, ¿y por qué tan vieja estás?” Y usted le dirá: “Porque el cuerpo que tengo es mortal, corruptible y se pone viejo.” Y entonces le dirá: “Pero el mío es inmortal, es incorruptible, es glorificado y no se pone viejo, por eso estoy tan jovencito.” Así va a ser, y cuando los veamos, pues vamos a ser transformados, y entonces le podremos decir a los abuelitos: “Ahora estoy joven como tú y como Jesucristo, estoy inmortal, incorruptible, para toda la eternidad.” Así será, pues está en la Palabra, y por consiguiente esa Palabra se va a cumplir, y para que se cumpla hay que creerla; en los que lo creerán se cumplirá lo que Dios ha prometido, en los incrédulos no se pueden cumplir las bendiciones que Dios ha prometido, solo las maldiciones; las bendiciones son para los creyentes y las maldiciones para los incrédulos. Tan sencillo como eso. “EL UNGIDO DE DIOS DESPERTANDO A ISRAEL.” Primero viene el despertamiento para la Iglesia del Señor Jesucristo, después vendrá el despertamiento para el pueblo hebreo, aunque en medio del Cristianismo y sobre todo para el Día Postrero, para la Etapa de la Edad de la Piedra Angular, el por ciento de descendientes de Abraham, de hebreos de las diferentes tribus, será muy alto, estarán bajo el Nuevo Pacto, con la Sangre del Nuevo Pacto limpiándolos de todo pecado, y eso es lo más grande: estar dentro del Nuevo Pacto. En medio del Cristianismo en la etapa de la Edad de la Piedra Angular podrán ser el cincuenta por ciento, o setenta y cinco por ciento, o noventa por ciento, o aún más; pero eso no nos preocupa, lo importante es estar dentro del Nuevo Pacto, cubiertos con la Sangre del Nuevo Pacto, la Sangre de Cristo nuestro Salvador, que es la Sangre del Pacto eterno; y después cuando ya estemos transformados y estemos viviendo allá en Israel, en el Reino del Mesías, veremos, entenderemos que teníamos sangre hebrea, pero no hay que tratar de probar nada, sino creer la Palabra de Dios y recibir el despertamiento del alma y del espíritu, ese despertamiento espiritual que trae la Palabra de Dios prometida para la Iglesia del Señor Jesucristo para el Día Postrero, y luego para el pueblo hebreo. “EL UNGIDO DE DIOS DESPERTANDO A ISRAEL.” Despierta al Israel espiritual, que es la Iglesia, y despierta al Israel literal: el pueblo hebreo. Ha sido para mí un privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, dándoles testimonio de: “EL UNGIDO DE DIOS DESPERTANDO A ISRAEL.” Si hay alguna persona que espiritualmente no ha despertado todavía, puede despertar creyendo la Palabra de Dios y recibiendo a Cristo como único y suficiente Salvador, para lo cual puede pasar acá al frente y estaremos orando por usted para que Cristo le reciba en Su Reino, le perdone y con Su Sangre le limpie de todo pecado, sea bautizado en agua en Su Nombre y Cristo lo bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en usted el nuevo nacimiento, y así entra a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo. Estamos en el tiempo en que Dios está llamando y juntando Sus últimos escogidos, está llamando y juntando los últimos que completarán la Iglesia del Señor Jesucristo; luego vendrá el llamado para el pueblo hebreo, para la preparación y restauración del Reino de David o Reino de Dios en la Tierra. Dios tiene mucho pueblo en esta ciudad de Lima, Perú, y en todas las ciudades de la República del Perú, y los está llamando en este tiempo final. La bendición más grande que una persona puede tener es la Vida eterna, sin la vida no hay futuro. Por ejemplo una persona puede decir: “Yo quiero que mis hijos tengan futuro,” pero pueden morir siendo niños, pueden morir siendo jovencitos, pueden morir ya mayores o cuando sean ancianos, y todo el estudio que obtuvieron, las profesiones que obtuvieron, que se pensaba que se le había dado un futuro para siempre, era por un tiempo. Pero es bueno que tengan una temporada con una buena profesión para vivir lo mejor posible, y también tenerle a sus hijos y a su esposa buenas facilidades y vivir lo más cómodamente posible. Pero recuerden, son cosas temporeras, mientras tenemos el cuerpo físico las podemos disfrutar, pero luego muere el cuerpo físico y no se puede llevar las riquezas que logró aquí en la Tierra, tampoco se puede llevar la profesión y decir, llegar al Cielo y decir: “(toc, toc)” Y le preguntan: “¿quién es?” “Soy el abogado fulano de tal,” o “soy el doctor fulano de tal,” “aquí ni hay enfermos, ni hay personas que vayan a ser juzgadas, y el único abogado que tiene toda la autoridad acá en el Cielo es el Señor Jesucristo. “Si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Su Hijo, Jesucristo.” Por lo tanto, ya tienen abogados todos los que están allá, y ya el caso fue concluido, y salimos bien porque Él nos salvó. Y ahora, todo lo que obtenemos aquí en la Tierra es para tenerlo aquí en la Tierra, pero hay algo que usted se lleva con usted, una de las cosas es el carácter y la otra es la Vida eterna, para todos aquellos que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador; por lo tanto, si se nos acaba esta vida terrenal, no nos preocupamos, tenemos una Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. Se nos acaba la vida temporera correspondiente al reino terrenal en el cual vivimos, no tenemos problemas: en el Reino del Mesías va a ser establecido en la Tierra, y en ese Reino vamos a tener un cuerpo físico glorificado con Vida eterna. Así que, el problema lo tiene ya resuelto Cristo para todos los creyentes en Él. Sin la Vida eterna no hay futuro para el ser humano, el futuro está en las manos de Cristo el cual nos da la Vida eterna. “Mis ovejas oyen mi Voz, y me siguen, y yo les doy Vida eterna; y no perecerán jamás. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.” Eso lo dijo Cristo en San Juan, capítulo 10 versos 27 en adelante. Por lo tanto, para tener la Vida eterna todos necesitamos a Cristo, Cristo es el único que tiene la exclusividad de la Vida eterna, Dios la ha dado a Cristo, y el que tiene a Cristo, tiene al Hijo de Dios, a Cristo, tiene la Vida, la Vida eterna; el que no tiene a Cristo no tiene la Vida eterna, lo que tiene es una vida temporera y se le va a terminar en algún momento, y no sabe cuándo se le va a terminar; por eso tenemos que asegurar nuestro futuro eterno con Cristo en Su Reino eterno, tenemos que asegurar la Vida eterna, y el único que nos da la Vida eterna es Jesucristo. Por eso, todo ser humano necesita a Cristo, y por eso fue ordenado por Cristo el que se predicase el Evangelio de Cristo a todo el mundo, por testimonio a todo el mundo. “Y el que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, pues será condenado.” (San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16). Todos tenemos la misma oportunidad en este planeta Tierra, y todos hemos venido a vivir en este planeta Tierra o a este planeta Tierra para hacer contacto con Cristo y recibir la Vida eterna. Todavía vienen más personas que como ustedes quieren recibir a Cristo para que les dé Vida eterna. Los que están en otras naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo. Vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. Si falta alguno por venir, puede venir. Recuerden que lo más importante es la Vida eterna, el mismo Cristo dice: “ Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.” (San Mateo, capítulo 16, versos 26 al 28). Y en San Mateo, capítulo 10, versos 32 al 33, dice Cristo: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.” Todos queremos que Cristo nos confiese como creyentes en Él delante del Padre celestial, para que nos dé la entrada a Su Reino eterno, pues todos queremos vivir eternamente. Si la vida en este cuerpo temporero, mortal y corruptible es tan buena, cómo será en el cuerpo eterno que Él ha prometido para todos los creyentes en Él, lo ha prometido para mí. ¿Y para quién más? Pues para cada uno de ustedes también. Ya vamos a orar por las personas que han recibido a Cristo como único y suficiente Salvador. Con nuestras manos levantadas, a Cristo, al Cielo, los que están presentes y los que están en otras naciones, y nuestros ojos cerrados, los que han venido a los Pies de Cristo en estos momentos, repitan conmigo esta oración: Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera Venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos; creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por mis pecados y por los de todo ser humano. Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, doy testimonio público de mi fe en Ti y te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre, y sea producido en mí el nuevo nacimiento. Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente contigo en Tu Reino. He creído en Ti y en Tu Sacrificio Expiatorio, te he reconocido como mi único y suficiente Salvador. Sálvame Señor, se materialice en mí la Salvación que ganaste para mí y para todo ser humano en la Cruz del Calvario. Sálvame Señor, te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén. Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén. Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador. Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible en el Nombre del Señor,” pues Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” El mismo Cristo vino donde Juan el Bautista estaba predicando y bautizando allá en el Jordán, entró a las aguas bautismales y Juan le dice: “Yo tengo necesidad de ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí para que yo te bautice?” y Jesús le dice: “Nos conviene cumplir toda justicia,” y entonces lo bautizó. Si a Jesús le convenía cumplir toda justicia siendo bautizado, cuánto más a nosotros nos conviene ser bautizados y cumplir toda justicia. Cuando la persona recibe a Cristo como Salvador, muere al mundo, y cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado, y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, a la Vida eterna con Cristo en Su Reino eterno. El bautismo en agua es tipológico, es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo; por eso cuando la persona es bautizada en agua está siendo identificado con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, porque estábamos en Cristo eternamente. Y ahora, estamos aquí en la Tierra dando testimonio de que estamos en Cristo y lo hemos recibido como único y suficiente Salvador; por lo cual bien pueden ser bautizados en agua y así identificarse con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección; y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el glorioso Reino de Jesucristo nuestro Salvador. Dejo al ministro Fernando Sánchez para que les diga cómo hacer para ser bautizados en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino glorioso de Jesucristo nuestro Salvador. Continúen pasando todos una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador. Ya tenemos al reverendo Fernando Sánchez con nosotros. Dios les bendiga y les guarde a todos. “EL UNGIDO DE DIOS DESPERTANDO A ISRAEL.”

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