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Muy buenas tardes, amables amigos y hermanos presentes en esta dedicación de esta casa al servicio del Señor; que Dios provea mucho alimento espiritual y que el ministro a cargo como un siervo fiel y prudente les tenga el alimento espiritual a tiempo todas las ocasiones que ustedes se reúnan, tanto en DVD o video, y también en folletos para llevarlo a la casa; pues es raro, porque cuando usted va a una casa a comer o está en su casa y viene a comer, no le dice a las personas: “Llevénse para su casa todo el alimento que no se pudieron comer.” Pero aquí sí se viene a comer el alimento espiritual y se llevan para sus hogares para todos los demás días, para que sigan comiendo alimento espiritual, así es la Casa de Dios; porque siempre tiene abundancia de pan espiritual, la Palabra del Señor, pues no solamente de pan literal vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios; para cada edad o para cada dispensación esa Palabra es el alimento espiritual para las personas que viven en ese tiempo y han entrado al Programa Divino correspondiente a esa etapa.

Y ahora, que esta casa sea de grande bendición para todos ustedes, para todos los que se reúnan aquí, y para todos los que Dios siga añadiendo en este lugar, el Cuerpo Místico de Cristo. Que Dios bendiga al ministro Guillermo Rodríguez y a su esposa Erika, y a todos sus colaboradores, copastor y demás colaboradores, y a todos los hermanos y hermanas que aquí se reúnen, y los que vendrán y que estarán brazo a brazo trabajando con él en la Obra del Señor. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.

En esta ocasión leemos un pasaje muy conocido por todos donde dice Cristo en San Mateo, capítulo 10, versos 40 al 42:

“El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.

El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá.

Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa.”

Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

“LA BENDICIÓN DE RECIBIR A UN PROFETA.” Ese es nuestro tema para esta ocasión.

A través de la Escritura encontramos que Dios prometió profetas para Su pueblo. En el Antiguo Testamento, desde el Génesis hasta los días de Jesús, encontramos profetas enviados por Dios, y a muchos de ellos los persiguieron y los mataron, no respetaron a Dios porque no respetaron al enviado de Dios. El que recibe a un profeta, recibe al que lo envió; el que lo rechaza, rechaza al que lo envió; el que hace algo mal en contra de ese profeta, está haciendo algo mal en contra de Dios, porque ese es el velo de carne que Dios tiene para manifestarse en ese tiempo.

Y ahora, podemos ver que está actuando en contra del velo de carne de Dios en la manifestación de Dios de ese tiempo; pero el que hace algo bueno está haciéndolo en favor de Dios que está en ese velo de carne manifestándose.

Y ahora, a través de toda la Escritura encontraremos que Jesús habló de que enviaría a Su pueblo profetas. Vamos a ver algún lugar donde se encuentra... capítulo 23 de San Mateo, verso 34, dice:

“Por tanto, he aquí yo os envío profetas y sabios y escribas; y de ellos, a unos mataréis y crucificaréis, y a otros azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad.”

Y miren las consecuencias de eso:

“...para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo hasta la sangre de Zacarías hijo de Berequías, a quien matasteis entre el templo y el altar.

De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.”

Encontramos que Cristo no solamente hablaba de las bendiciones de Dios. Recuerden que cuando el pueblo entró a la tierra prometida tenía orden de parte de Dios a través del profeta Moisés, y Josué tenía que cumplirla, que una parte del pueblo se pararía frente al monte Gerizim y la otra parte frente al monte Ebal; sobre el monte Gerizim serían leídas las bendiciones para el pueblo y sobre el monte Ebal, serían leídas las maldiciones para el pueblo, y dependía de la posición que asumiera el pueblo frente al Programa Divino, frente al Pacto que Dios había hecho con el pueblo: “Si obedeces los mandamientos divinos, temiendo a Dios con toda tu alma, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas, vendrán para ti estas bendiciones. Pero si no haces así, sino que te tornas a los ídolos, entonces vendrán estas maldiciones.”

Por eso es que dice en el capítulo 30, versos 11 al 18... vamos a verificarlo aquí: 14 en adelante, dice de Deuteronomio, capítulo 30 (versos 14 en adelante), dice:

“Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal;

porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.”

¿Ven? Esas bendiciones están condicionadas en el Pacto que Dios hizo con el pueblo hebreo; no le vendrán las bendiciones actuando, andando como ellos quieren, sino como Dios ha establecido para Su pueblo; por eso le dio leyes y ordenanzas para todo Israel.

Ahora, miren la bendición ya leímos cómo es que viene.

“Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,

yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella.

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;

amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.”

Aquí podemos ver cuáles son las condiciones que Dios ha establecido para dar la bendición al pueblo hebreo en la tierra prometida; y si no cumplen con esas condiciones que están en la Toráh, en las leyes y ordenanzas, decretos divinos, entonces... y se apartan y aceptan, y participan de la idolatría adorando dioses paganos, ídolos, entonces vendrá la maldición, la muerte, porque la maldición lo que trae es muerte, la maldición es muerte, es palabra de muerte; y la bendición es Palabra de Vida; por eso pone delante de las personas la Vida y la muerte. Cristo es la Vida, y Su Palabra, Él dijo: “Mis palabras son Espíritu y son Vida.” Bajo el Nuevo Pacto la Palabra del Señor es Vida para nosotros.

Y ahora, ¿cómo viene la Palabra de Dios? Pues como vino en los tiempos pasados: vino Palabra de Dios al pueblo hebreo por medio de Moisés en el monte Sinaí, y luego mientras iban viajando por el desierto continuaba viniendo más Palabra de Dios para el pueblo a medida que la necesitaba, y el pueblo continuaba siendo enriquecido con Palabra de Dios que era aumentada para ellos, alimento espiritual para el alma de ellos. Luego que están en la tierra prometida a través de Josué vino Palabra, a través de los jueces, a través de los profetas, y vean lo que dice la Escritura con relación a esa Palabra que le era dada por medio de los profetas.

Recuerden en Amós, capítulo 3, verso 7, dice: “Porque no hará nada el Señor Jehová, sin que antes revele Sus secretos a Sus siervos Sus profetas.” Los secretos divinos son revelados por Dios a través de los profetas.

Y ahora, en Oseas es que nos dice que Dios aumentó la profecía, ¿en qué forma? Por medio de los profetas. ¿Dónde se encuentra, Miguel? Es en Oseas. Yo tengo aquí Oseas 12, dice, capítulo 12, versos 9 al 10, dice:

“Pero yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; aún te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta.

Y he hablado a los profetas, y aumenté la profecía, y por medio de los profetas usé parábolas.”

Vean cómo se aumenta la profecía.

Y ahora, en el Nuevo Testamento Cristo dice que para el Nuevo Testamento Él enviará profetas; y San Pablo nos dice en Efesios, capítulo 4, verso 11, dice:

“Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,

a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,

hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”

O sea, que todos llegamos a ser iguales a Jesucristo, hasta que todos tengamos el cuerpo glorificado y seamos iguales; pero vean, depende de este proyecto divino, de este Programa Divino, en donde Dios envía apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.

Y ahora, también en Primera de Corintios, capítulo 12, verso 28, nos habla de lo mismo, ustedes lo leen luego allá en sus hogares... o si quieren lo leemos aquí ya para que lo tengan. Vamos a ver, lo tenemos aquí, dice verso 27 en adelante, dice:

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”

Y así nos explica el apóstol Pablo lo que él ha colocado en Su Iglesia; y en Colosenses, capítulo... dice “para que todos lleguemos al conocimiento del Hijo del Dios, a un varón perfecto a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” para que todos lleguemos a ese conocimiento de Jesucristo y podamos también nosotros ser iguales a Jesucristo, ser glorificados; porque es para la Obra del ministerio, hasta que todos lleguemos a esa perfección.

Ahora, Colosenses, les dije que tiene algo para nosotros San Pablo, capítulo 2, versos 2 y 3, dice:

“...para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,

en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.”

Y ahora, veamos en este pasaje que leímos, donde nos habla: “El que recibe a profeta, recompensa de profeta recibirá.” En San Juan, capítulo 13, verso 20, también nos habla Cristo. 13:20, dice:

“De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.”

Y el capítulo 12 de San Juan, verso 26, dice:

“Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.”

Eso, ahí vienen los galardones; y ahora, de etapa en etapa servimos al Señor Jesucristo de etapa en etapa, de edad en edad, estando dentro del Cuerpo Místico de Cristo recibiendo de edad en edad a Cristo manifestado en el mensajero de cada edad, y recibiendo su mensaje correspondiente a cada edad, y trabajando en el programa que Cristo tiene en Su Iglesia para esa etapa, para esa edad; esa es la forma en que se trabaja en el Cuerpo Místico de Cristo, se lleva el Evangelio por todas partes, como dijo Cristo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” O sea, coloca delante de la persona la Vida y la muerte, coloca el Evangelio de Cristo para mostrarle la Vida que es Cristo, el cual es el Árbol de la Vida, y el que come de Él vivirá eternamente, el que recibe Su Palabra y lo recibe como Salvador vivirá eternamente, y el que no cree, pues no va a ser bautizado porque no cree y no va a recibir Vida eterna. “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy Vida eterna.”

¿A quién le da Vida eterna Cristo? A los que escuchan Su Voz, Su Evangelio y le siguen, porque creen en Cristo son bautizados en agua en Su Nombre al recibirlo como Salvador y Cristo los bautiza con Espíritu Santo y Fuego y les da Vida eterna; produce en ellos el nuevo nacimiento y entonces tienen un cuerpo angelical, en el cual luego que parten del cuerpo físico irán a vivir al Paraíso. Tan sencillo como eso.

Un cuerpo angelical como el cuerpo angelical de Jesucristo, llamado el Ángel del Pacto o Ángel de Dios. Así como Cristo es el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, a través del cual Dios se ha manifestado, a través del cual Dios creó los Cielos y la Tierra, ese es el Ángel del Pacto, el Verbo que era con Dios y era Dios, y creó todas las cosas, o sea, Dios a través de Él, a través de ese Ángel, un hombre de otra dimensión, y dice:

“Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, vendría o venía a este mundo.

En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.” [San Juan 1:9-12].

Recuerden que ese Ángel del Pacto es Cristo en Su cuerpo angelical. Y sigue diciendo en el verso 14 de ese mismo capítulo 1 de San Juan:

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Y ahora, podemos ver quien es Jesucristo, es el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios, el cuerpo angelical de Dios, cuerpo teofánico de Dios, a través del cual Dios creó los Cielos y la Tierra, y a través del cual Dios le hablaba... creó a Adán y fue en otra dimensión cuerpo angelical y luego le dio también un cuerpo físico del polvo de la Tierra, no sabemos cuántos años, cuánto tiempo después de haberlo creado en otra dimensión, de haberle dado cuerpo angelical; después le dio el cuerpo físico, pues Dios dijo: “Hagamos al hombre a imagen, y semejanza nuestra.” Es el capítulo 1, versos 26 al 28 del Génesis, y después el capítulo 2, verso 7, dice... ahí mismo en el capítulo 1, versos 26 al 28, dice:

“Y creó Dios al hombre a su imagen.”

¿Y qué pasó con la semejanza? En el capítulo 2, verso 7, luego dice que Dios tomó del polvo de la tierra y le hizo un cuerpo a Adán, vamos a leerlo como lo dice aquí para que tengan el cuadro claro del capítulo 2 del Génesis. Dice capítulo 2, verso 7 de Génesis:

“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

Antes de tener el cuerpo de carne, Adán en su cuerpo angelical se paseaba en medio de toda la Creación como el Ángel del Pacto también lo hacía; pero luego cuando le fue dado el cuerpo de carne, pues Dios metió a Adán con su cuerpo angelical dentro del cuerpo de carne (para entenderlo más fácil), y entonces ya tenía aquí en la Tierra un cuerpo de carne con el cual podía cuidar el Huerto del Edén, podía comer de los frutos del Huerto del Edén, porque en el cuerpo angelical no podía; porque se necesita el cuerpo de carne, porque el cuerpo angelical no necesita alimento, no necesita alimentos físicos; y por consiguiente Adán podía ver todo pero no participaba de sus frutos del campo.

Pero luego que le dio el cuerpo de carne, entonces lo colocó... vamos a decirle le dio una finca: “Aquí tienes un huerto, una finquita para que aquí tú tengas todas las cosas y labres aquí este lugar.” Como algunas veces los padres de familia que tienen terreno le dan un terrenito al hijo: “Aquí tienes, haces tu casita y siembras cosas (si es grandecito el sitio),” y así aprenden a trabajar, por supuesto no está de vago; porque Dios no quiere vagos, porque Dios siempre ha estado trabajando, por lo tanto Sus Hijos tienen que ser como Dios: trabajadores.

Y ahora, encontramos que ese Ángel del Pacto que le hablaba a Adán, era el mismo Dios en Su cuerpo angelical, Adán lo conocía, lo conocía desde antes de tener su cuerpo de carne Adán.

Y ahora, encontramos que ese Ángel del Pacto, así como Adán, el cual tenía su cuerpo angelical, que es la imagen, es la imagen de Dios; porque la imagen de Dios es el cuerpo angelical, es un cuerpo espiritual, por eso se le llama el Espíritu Santo. Un espíritu es un cuerpo parecido al nuestro pero de otra dimensión, y esa es la imagen del Dios viviente, dice la Escritura; y dice que Cristo es la imagen del Dios viviente, Cristo en Su cuerpo angelical. Y la semejanza física de Dios, porque Dios hizo al hombre a Su imagen y semejanza, pues la semejanza física de Dios es el cuerpo físico de Jesucristo, el cual ya está glorificado. Tan sencillo como eso.

Por eso cuando aparece Dios en medio de la humanidad en forma visible, ¿a qué se parece? Es un hombre llamado Jesús, ese es el velo de carne de Dios; pero Dios estuvo usando velos de carne llamados profetas de Dios en diferentes tiempos. Un profeta es un hombre elegido por Dios y ordenado por Dios para ser enviado a la Tierra en cierta etapa del Programa Divino, tiene las dos conciencias juntas; por eso puede comunicarse con Dios, puede comunicarse también con los ángeles y puede ver cosas que los demás no pueden ver, o sea, que ven donde los demás no pueden ver.

Y ahora, podemos ver el porqué... por ejemplo el rey Nabucodonosor vio en un sueño una estatua, de oro su cabeza, el pecho y los brazos de plata, su vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro, los pies de hierro y de barro cocido; pero no tuvo acceso para hablar con Dios y preguntarle y que Dios le revelara lo que significaba eso, pero tenía Dios un profeta en la Tierra a través del cual le iba a revelar lo que eso significaba. Y ese profeta tenía que ir ante Dios, y por eso él clamó a Dios: tenía las dos conciencias juntas, y tenía acceso a Dios, tenía acceso a otra dimensión, tenía acceso a hablar con el Ángel Gabriel el cual le enseñaba, ese era su maestro principal, le enseñaba las cosas contenidas en el Libro de la Verdad, las cosas que iban a suceder.

Y ahora, un profeta con las dos conciencias juntas no tiene que dormirse para tener sus sueños, es con el único que el dicho común que tiene mucha gente no es posible aplicárselo, es que cuando ven a una persona que digamos está pobrecita y es pobre, y dice: “Yo voy a tener un edificio, voy a tener...” Le dicen: “Tú estás soñando despierto.” Pero con un profeta él ve por anticipado las cosas que han de suceder, ve el futuro y lo comunica al pueblo al cual Dios lo envía; por eso es que tenemos la Biblia.

Y ahora, encontramos que por esa causa también cuando vino el Mesías, era un Profeta. Moisés dijo: “Profeta como yo os levantará el Señor vuestro Dios, a Él oid.” ¿A quién el pueblo tiene que escuchar? Pues al profeta que Dios envía; ¿por qué? Porque Dios viene en ese profeta visitando a Su pueblo para hablar con Su pueblo y revelarle lo que Él quiere que Su pueblo sepa en ese tiempo; el profeta es el velo de carne donde Dios se manifiesta, el velo de carne a través del cual Dios le habla al pueblo, es el portavoz de Dios.

Y ahora, encontramos que el Señor no hará nada sin que antes lo revele a Sus siervos, Sus profetas, y Sus siervos, *los profetas lo revelan al pueblo; y no tiene dos profetas mayores a la misma vez no tiene dos profetas dispensacionales a la misma vez, casi todos están separados por muchos años el uno del otro. Lo más cerca que estuvieron, ¿quiénes fueron? Adán y Set, pero después de esos dos no vemos que hubo un lapso de tiempo en el cual se encontraron dos profetas dispensacionales, Noé y Set a lo mejor no se conocían pero eso lo buscamos después, vamos a dejarlo pendiente; y Adán y Noé de seguro tampoco, y Noé y Abraham, pues después lo vemos con calma.

Y ahora, podemos ver porqué el reverendo William Branham dijo que Dios no tiene dos profetas mayores al mismo tiempo, y aún los ángeles mensajeros de cada edad tampoco han estado al mismo tiempo, se pelearían el uno con el otro.

Mire, si Apolo hubiera sido un mensajero para una edad y también San Pablo, ¿cómo sería? Porque sin serlo ya unos decían: “Yo soy de Apolo.” Y otros decían: “No, yo soy de San Pablo.” Apolo era un buen orador y sin ser dos mensajeros de una edad en el mismo tiempo, hubo problemas.

Pero vean, para cada tiempo... aun un precursor y un precursado a la misma vez los que siguen al precursor y los que siguen al precursado tiene sus problemas. En el tiempo de Juan encontramos que los que seguían a Juan algunos cuando escucharon a Juan decir: “He aquí el Cordero de Dios.” (San Juan, capítulo 1, versos 29 al 36). Dos de los discípulos de Juan se fueron de Juan, y se fueron siguiendo a Jesús, uno era Andrés, ¿verdad Miguel? Y los que siguieron a Jesús, Juan y Andrés, y quizás los discípulos de Juan dijeron o pensaron: “Oye, pero ahora está dejando al profeta de Dios, al profeta que le está preparando el camino el Señor.”

Pues para Andrés y Juan ya estaban preparados, quedaron preparados con lo que Juan dijo; y por consiguiente al quedar preparados y escuchar la palabras de Juan, dijeron: “Este es el hombre que viene después de Juan, este es el hombre al cual hay que seguir,” y lo siguieron y vinieron a ser apóstoles del Señor; si se hubieran quedado con Juan a lo mejor no hubieran llegado ni a la posición de Apolo, porque de los discípulos de Juan muy pocos líderes principales aparecen en la historia del precursor, la historia del precursor fue resumida a muy pocos lugares en la Biblia, pero no se preocupen en el Milenio pues vamos a saber toda la historia.

Y todos los que trabajaron con Juan el Bautista, Juan cuando... también vienen otras personas y dicen: “Mira, ahora de aquella persona que tú hablaste, diste testimonio; ahora a Él le siguen más discípulos que a ti.” Y Juan dice: “No puede el hombre hacer nada de sí mismo si no le es dado de Dios, o sea, eso que está haciendo le ha sido dado de Dios, a Él le conviene crecer y a mí menguar.” Ya Juan lo había preparado, lo había presentado como el Cordero de Dios, como el Mesías, como el hombre que vendría después de él, el hombre que los bautizaría con Espíritu Santo y Fuego, para producir ¿qué? El nuevo nacimiento en las personas, producir esa transformación interior, espiritual, y entrar por consiguiente al Reino de Dios. Eso haría el Señor en Su primera Venida con la Obra que Él llevaría a cabo de Redención en la Cruz del Calvario; y luego vendría el bautismo del Espíritu Santo para producir esa transformación en las personas y obtener la Vida eterna.

Con la segunda Venida de Cristo y Su Obra de Su segunda Venida, pues vamos a obtener la redención física que será nuestra transformación. ¿Ve? Tan sencillo como eso, para lo cual Dios envió un precursor y para los que lo quieren conocer fue el reverendo William Branham, y conforme a como él dijo por Palabra de Dios que será la Venida del Señor a Su Iglesia para la transformación, para el recogimiento y transformación de los escogidos, así va a ser.

Y ahora, la primera Venida de Cristo y la segunda Venida de Cristo forman la Venida del Señor y tiene dos partes, una como Cordero y la otra como León; la segunda Venida de Cristo es como León, como Rey de reyes y Señor de señores.

Y ahora, nos dice la Escritura que el que recibe a profeta en nombre de profeta, recompensa de profeta recibe. Los que recibieron al mensajero de cada edad, luego del tiempo allá de los apóstoles en la tierra de Israel, luego encontramos que el Evangelio pasó a los gentiles comenzando con la casa de Cornelio donde Pedro fue y luego continuando con el apóstol San Pablo, el mensajero quizás más grande de la Iglesia durante las siete edades, y el reverendo William Branham que está paralelo al apóstol San Pablo.

San Pedro tipifica... San Pedro y San Pablo tipifican a Moisés y a Elías, por eso es que como vino el Evangelio de entre los judíos para los gentiles a través de San Pedro y San Pablo, el Evangelio irá para los judíos de entre los gentiles, o sea, de en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, ¿por medio de qué? De los ministerios de los dos Olivos. Ahí tenemos los ministerios de Moisés y Elías, ministerios proféticos. Por eso estarán hablando la Palabra profética, y si va a ir para los judíos de entre los gentiles, entonces esos ministerios los tendrá el que tiene ministerios, que es el Espíritu Santo. No hay otro que tenga ministerios para darlos y operarlos a través de alguna persona.

Y el ministerio de Elías que opera para gentiles y hebreos va a estar en medio de la Iglesia del Señor, y el ministerio de Moisés también, y el ministerio de Cristo los estará operando el Espíritu Santo en Su manifestación final. El ministerio de Elías por quinta ocasión, el ministerio de Moisés por segunda ocasión; pero si contamos la manifestación del Espíritu de Dios en Jesús, un profeta como Moisés, entonces tenemos que decir: es la tercera manifestación del ministerio de *Moisés operado por el Espíritu Santo.

Esos ministerios estarán en la Iglesia del Señor Jesucristo, en la Edad correspondiente a este tiempo final; ya estuvo por cuarta ocasión en la séptima etapa o edad de la Iglesia, edad que se cumplió en Norteamérica, y por esa causa tenía que ser de ese territorio.

La Iglesia ha estado pasando de edad en edad por diferentes territorios, nació en Jerusalén, se nutrió de miembros de en medio del pueblo hebreo y luego pasó a Asia Menor, y se llenó de miembros el Cuerpo Místico de Cristo, y luego pasó el Espíritu Santo a Europa, y ahí tuvo cinco etapas; Francia y Hungría, también Alemania, Inglaterra; y luego pasó para la séptima etapa a Norteamérica, continente Americano y ahí cumplió la séptima edad o etapa hablando por medio de Su portavoz, el séptimo ángel mensajero, como habló por medio de los otros portavoces de Cristo en cada una de sus edades.

Y para el Día Postrero se ha movido a la América Latina y el Caribe, para estar con Su Iglesia, llamar las piedras vivas para formar la parte final de Su Iglesia, que es el Lugar Santísimo, revelarnos todas las cosas que deben suceder pronto.

Y recuerden que la Escritura nos dice en Apocalipsis, capítulo 1, verso 5 en adelante, y también en otros pasajes de la Biblia, del Apocalipsis, que los siete ángeles son los siete Espíritus de Dios, las siete estrellas que recorren toda la Tierra; y esa es la manifestación del Espíritu Santo, de Cristo en Espíritu Santo a través de cada uno de los mensajeros que Él ha enviado. Esos ángeles mensajeros son espíritus mensajeros que aparecen en carne humana en cada tiempo en que tiene que nacer una nueva etapa o edad de la Iglesia; por eso son respaldados por Dios, el Espíritu de Dios mora en ellos y hace la Obra correspondiente al Programa Divino para el tiempo en que aparecen; y las ovejas oyen la Voz de Cristo que está en Espíritu Santo en ellos, escuchan la Voz de Cristo, el mensaje que ellos traen y siguen ese mensaje, y vienen a formar parte de la Iglesia del Señor Jesucristo, de los elegidos, de los que nacen del Agua y del Espíritu.

Para el Día Postrero en la etapa de la Edad de la Piedra Angular también tendremos una bendición muy grande. Además de los siete Espíritus de Dios que recorren toda la Tierra que son los siete ojos en los siete cuernos del Cordero de Apocalipsis, capítulo 5, Jesucristo en Apocalipsis capítulo 1, versos 1 al 3, Apocalipsis capítulo 19, versos 9 al 10, Apocalipsis capítulo 22, versos 6 en adelante, y Apocalipsis capítulo 22, versos 16 al 17, nos habla de un mensajero que Él envía. Apocalipsis, capítulo 22, verso 16, dice:

“Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias.”

Él es el portavoz de Cristo para la Iglesia del Señor Jesucristo de todos los tiempos, de todas las etapas o todas las edades, pero Él durante las siete edades lo encontramos en el Programa Divino en medio de la Iglesia, pero es en la Edad de la Piedra Angular donde Él a través de carne humana estará manifestado y Dios, Cristo, lo estará usando en el llamado final, ese será el portavoz de Cristo en medio de Su Iglesia en el Día Postrero, ese Ángel es un espíritu de profeta, o sea, está en cuerpo angelical allá en Apocalipsis cuando le aparece a Juan el apóstol; es un espíritu de profeta enviado por Cristo para darle a Juan, y por consiguiente a la Iglesia la revelación de Jesucristo; y ese Ángel mensajero es paralelo al Ángel de Dios que aparecía en el Antiguo Testamento del cual Dios dice en el Éxodo, capítulo 23, versos 20 en adelante:

 “He aquí yo envío mi Ángel delante de ti para que te guarde en el camino, y te introduzca en el lugar que yo he preparado.

Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no perdonará vuestra rebelión, porque mi nombre está en él.

Pero si en verdad oyeres su voz e hicieres todo lo que yo te dijere, seré enemigo de tus enemigos, y afligiré a los que te afligieren.

Porque mi Ángel irá delante de ti,”

Y ahora, en el Nuevo Pacto, bajo el Nuevo Pacto, Cristo, el cual es el Ángel del Pacto que libertó al pueblo hebreo y estableció el Pacto con el pueblo hebreo en el monte Sinaí, luego al final de la dispensación de la Ley se hace carne; tiene un precursor, Juan el Bautista, y Juan lo presenta y allí conforme a Malaquías, capítulo 3, el Ángel del Pacto, el Señor vendría, “Dios el Padre y el Ángel del Pacto a quien deseáis vosotros (dice), he aquí vendrá, ha dicho el Señor” y vino y fue conocido Su velo de carne con el nombre de Yeshua o Jesús.

Y ahora, para el Nuevo Pacto que establece Cristo, Él dice: “Yo Jesús he enviado mi ángel,” así como Dios el Padre dice que tiene Su Ángel, ahora Cristo dice que tiene Su Ángel, y ese Ángel dice el reverendo William Branham que es un espíritu de profeta, es un profeta en otra dimensión, un hombre de otra dimensión con el ministerio profético o de profeta desde otra dimensión; los profetas ya vienen profetas cuando aparecen en la Tierra, porque Dios es el Dios de los espíritus de los profetas y cada cierto tiempo envía un espíritu de profeta y cuando aparece en la Tierra pues ese es un profeta, un hombre con las dos conciencias juntas.

Y ahora, para el tiempo final... Ahora recuerden que Jesús nació antes de comenzar el quinto milenio antes de comenzar los días postreros, pero ya cuando comienza Su ministerio ya está dentro los días postreros, porque ya tiene cerca de treinta años y Él nació como tres a siete años antes de comenzar el quinto milenio.

Y ahora, el Ángel del Señor Jesucristo va a estar sobre la Tierra, cuando Juan el Bautista precursor de la primera Venida de Cristo estuvo sobre la Tierra, ya también el Mesías seis meses después que Juan nació, nació Jesús el Hijo de Dios; luego cuando fue bautizado por Juan cuando tenía casi treinta años entonces el Espíritu Santo vino sobre Él y fue ungido por el Espíritu Santo y con el Espíritu Santo, de ahí en adelante es el Mesías, el Ungido porque el Mesías lo que significa es: Ungido, el Cristo, pero Él en Su cuerpo angelical era el Mesías, el Ungido, Ungido con la presencia de Dios; pero físicamente estando en la Tierra hasta que no recibió, el día que fue bautizado, el Espíritu viniendo sobre Él no era el Mesías, no era el Ungido, era Jesús el carpintero de Nazaret, un judío verdadero guardador de la Ley divina.

Y ahora, encontramos que para el Día Postrero habrá un profeta mensajero paralelo a Noé, pues dice que como fue en los días de Noé así va a ser, paralelo a los días de Lot donde aparecieron tres Ángeles: Dios con Sus dos Arcángeles Gabriel y Miguel. Para el Día Postrero esta prometido el ministerio de Jesús, de Moisés y de Elías, ahí tiene tres ministerios paralelos a los tres Ángeles que aparecieron a Abraham; para el Día Postrero va a estar con la Iglesia del Señor Jesucristo ese espíritu de profeta llamado el Ángel del Señor Jesucristo, y va a estar con un cuerpo de carne y lo vamos a conocer. Así como el Señor Jesucristo dijo que se iba a sentar con el Padre en Su Trono celestial, ahora miren lo que Cristo dice que va a hacer, capítulo 3, versos 20 al 21, dice:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”

Y se cena en la tarde, por lo tanto eso es para el territorio que corresponde a la tarde y el sol se pone por el Oeste; por lo tanto es para el tiempo que corresponde al Oeste y eso es el continente Americano, y ya el continente Americano tuvo la séptima edad en Norteamérica, solamente queda la América Latina. Y las Cenas de las Bodas del Cordero es para el tiempo de la tarde también, porque usted no dice: “En la mañana te invito para que vengas a cenar en esta mañana conmigo,” más bien usted dice: “Qué raro, invitándome a cenar durante la mañana, será a desayunar,” aunque le tenga carne y le tenga de lo que tenga, ese es un desayuno fuerte y bueno, pero es desayuno; y si lo invita a mediodía y le dice: “Vamos a cenar ahora, a las 12:00, te espero para cenar,” no importa lo que tenga, eso no es cena, eso es almuerzo; pero si lo invitan para la noche, va a cenar aunque lo que le tenga sea poquito, pero va a cenar.

Y ahora, Cristo dice: “Cenaré con él y él conmigo,” una Cena espiritual es de Palabra de Dios como “el siervo fiel y prudente al cual puso su Señor sobre Su Casa para que les dé el alimento a tiempo, de cierto os digo...” y pregunta: “¿Quién es ese siervo fiel y prudente?” Después dice: “De cierto os digo que sobre todos Sus bienes le pondrá.” Si le va a poner sobre todo, va a ser el Virrey. De entre todos los siervos fieles y prudentes va a haber uno en el tiempo de la tarde que va a cenar con Cristo, la Palabra prometida para el tiempo final:

“Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.”

En la misma forma que Dios el Padre hizo con Jesús que lo sentó a Su diestra en el Trono, y por consiguiente le dio toda autoridad en el Cielo y en la Tierra; lo dijo Cristo en San Mateo, capítulo 28, versos 16 en adelante. “Todo poder me es dado en el Cielo y en la Tierra.”

Así va a ser con el vencedor del Día Postrero, y el vencedor allá en aquel tiempo fue el Ángel del Pacto, el Ángel de Dios. El cuerpo angelical de Dios cuando se hizo carne obtuvo la victoria y luego subió al Cielo glorificado. Vamos a ver si le va a dar autoridad al sentarlo en el Trono, porque el que tiene la autoridad, el poder ¿quién es? El que se sienta en el Trono, capítulo 2, verso 26 en adelante, de Apocalipsis, dice:

“Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones,

y las regirá (o sea, las gobernará) las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre;”

Eso es lo que dice Cristo, y eso que está diciendo Cristo aquí lo está diciendo por medio de Su Ángel que es el que Él envía con la revelación de Jesucristo.

Y ahora, ese que recibirá esa bendición será ese Ángel del Señor Jesucristo que es un espíritu de profeta, y va a aparecer en carne humana en la Tierra en medio de la Iglesia del Señor Jesucristo, y después tendrá que ver el pueblo hebreo; será con el único que el pueblo hebreo podrá tratar, será con el único que el pueblo hebreo podrá hablar y él podrá ayudarlos en el momento correspondiente.

Todo es sencillo en el Programa Divino, si a través de las diferentes edades y dispensaciones fue una bendición recibir al profeta enviado de Dios para cada tiempo, así será en este tiempo final: será un profeta dispensacional. Ese será el profeta de la Dispensación del Reino por eso podrá, conocerá todos los pormenores del Reino, de la Dispensación del Reino y podrá introducir la Dispensación del Reino, y podrá introducir el Reino para Israel, podrá hacer todo eso porque para eso él será enviado; y podrá introducir a la Iglesia del Señor Jesucristo al Reino en el Día Postrero en la forma física que está prometida.

Así que: “LA BENDICIÓN DE RECIBIR A UN PROFETA,” la hemos visto. Dice también... o también serán participantes de todas las bendiciones que él reciba. Recuerden que Cristo siendo el Profeta mayor de todos los que han pisado o pisarán este planeta Tierra, Él para los que le recibieron habló grande bendiciones, a unos les dijo: “Ustedes se van a sentar conmigo en doce tronos,” ¿ve? Ya, porque Pedro estaba muy interesado. “Bueno ¿qué vamos a tener nosotros en el Reino? Nosotros hemos dejado todo aquí en la Tierra y ahora ¿qué Tú tienes para nosotros en el Reino?” “Bueno, doce tronos en los cuales ustedes se van a sentar;” y luego en Apocalipsis capítulo 4, y capítulo 5, aparecen allí sentados con doce ancianos más, son veinticuatro tronos: doce tronos para los doce hijos de Jacob, los patriarcas, y doce tronos para los apóstoles.

Y ahora, no pregunten ahora: “¿Qué vamos a tener nosotros en el Reino?” Lo único que yo les puedo decir es que el noventa y nueve por ciento, los más cercanos al Señor Jesucristo, van a ser los del Día Postrero; en el Reino van a tener una bendición muy grande, porque serán las personas que estarán paralelos a los del tiempo de Jesús en Su ministerio terrenal, ellos estaban allá con Cristo viviendo la Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo que vino, porque Cristo es la Piedra Angular y Su Edad es la Edad de la Piedra Angular, la Edad de Oro.

Y para nuestro tiempo, nosotros somos los que estamos viviendo en la edad y viviendo la Edad de la Piedra Angular, la edad de oro, la edad de la Adopción, la edad donde los santos creyentes en Cristo que estén vivos cuando la resurrección ocurra, pues van a ser transformados ninguna otra edad tuvo esa bendición, esa promesa; porque los de las demás edades tienen que partir porque no hay promesa para las edades de una trasformación sino de una resurrección.

Para... es como el tiempo de Juan y Jesús: para el tiempo de Juan el bautismo de arrepentimiento, pero para el tiempo, para los creyentes en Jesucristo, no solamente el bautismo en agua, sino bautismo del Espíritu Santo para producir la transformación interior, transformación espiritual y entrar al Reino de Dios; para el Día Postrero una bendición muy grande para los que estarán escuchando la Voz de Cristo, la Voz de Dios, el Evangelio del Reino para ser preparados para nuestra transformación, para recibir la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

¿De qué edad fue que, en qué edad fue que los santos del Antiguo Testamento resucitaron, Miguel? La Edad de la Piedra Angular de aquel tiempo, ¿en qué edad fue que Cristo resucitó y luego subió al Cielo con los resucitados? En la Edad de la Piedra Angular; así será para nuestro tiempo en la Edad de la Piedra Angular, la única que tiene esa promesa para los creyentes en Cristo.

La bendición de recibir a un profeta es que recibe la recompensa de profeta, recibe los beneficios, las bendiciones para lo cual Dios ha enviado ese profeta, todas las bendiciones prometidas para el pueblo para ese tiempo que él estará hablando serán no solamente para él sino para todo el pueblo que lo recibe.

“LA BENDICIÓN DE RECIBIR A UN PROFETA,” ¿qué es? Pues recompensa de profeta.

Que Dios me les bendiga, les bendiga a todos y les guarde y les use grandemente en Su Obra en este tiempo final... vamos a ver Miguel que hora tienes, yo pensaba que comencé a hablar rapidito, pues iba a hablar media hora o una hora. Una hora y cuarto entonces.

Que Dios me los bendiga y les guarde y nos vemos muy pronto, pero si quieren saber cuándo pregúntenle a Miguel, él es el que lleva la agenda para las actividades con las Iglesias, y la agenda con las actividades de AMISRAEL, pues ya Miguel no la lleva pero le digo “en todos los momentos en que yo pueda acompañarte, te estaré acompañando en los viajes,” pero recordando que si surge una actividad una actividad importante de AMISRAEL, entonces me dá un permisito para atender esa actividad; por lo cual ustedes ministros entonces entiendan que en la agenda que Miguel tiene no quiere decir que yo voy a estar en todas las actividades, porque algunas veces surgen unas actividades muy importantes que debo atender, y entonces le pido un permisito a Miguel y Miguel, pues él me da ese permisito y entonces voy y atiendo, como en estos días estuve que pedir un permiso a Miguel, estábamos ¿dónde Miguel? Estábamos en Santa Cruz, y de ahí no pude ir a Chile con Miguel, tomé como dos días más o menos, o tres, me fui desde Santa Cruz me fui a San Pablo porque había un compromiso de gobierno allá, lo atendí, y luego regresé para continuar con Miguel, y ya pues continuamos con Miguel por ahí por Paraguay, a Paraguay, y ahí le pido un permisito también en el segundo día de Paraguay que estemos allá para atender en la mañana una actividad, y luego nos iremos a San Pablo en donde ahí pues estaremos atendiendo las actividades de las Iglesias y ministros que estarán reunidos; y después nos iremos para otros países pero yo no puedo seguir todo el recorrido con Miguel, su comienzo no lo puedo seguir por algunas causas y Miguel continuará, pero seguimos trabajando.

Así nos llevamos muy bien trabajando, nunca hemos tenido problemas y espero que nunca lo tengamos, él entiende cual es el Programa de Dios y trabaja en ese Programa de Dios con todas las Iglesias en esa esfera espiritual, y también pues él con todos los ministros mantiene una buena relación con AMISRAEL, y Miguel y todos ustedes colaboran con AMISRAEL, porque hay algo con el pueblo hebreo y hay que atender al pueblo hebreo, pero ha sido separado para que ustedes estén tranquilitos con Miguel en todos los trabajos y ayuden así como Miguel y ustedes lo están haciendo y se mantengan; no es el mismo grupo son dos grupos diferentes; por lo tanto se mantienen así separaditos pero se les suplirá también las grabaciones de todo lo que hace AMISRAEL, están a la disposición de todos.

Así que, Dios me los bendiga y les guarde y ya me dan un permisito dentro de algunos momentos para salir, porque ya pues debo ir *de viaje a donde me están esperando.

Bueno, que Dios me los bendiga y les guarde y con ustedes nuevamente el misionero doctor Miguel Bermúdez Marín. Dios te bendiga Miguel, Dios les bendiga.

“LA BENDICIÓN DE RECIBIR A UN PROFETA,”

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