ImprimirImprimir

Muy buenas tardes o buenos días, amados amigos y hermanos presentes y los que están a través del satélite Amazonas o de internet en diferentes naciones; es una bendición y privilegio grande estar con ustedes en esta ocasión, para compartir con ustedes unos momentos de compañerismo alrededor de la Palabra de Dios y Su Programa correspondiente a este tiempo final.

Para esta ocasión leemos un pasaje muy conocido por todos, en el cual Jesucristo habló acerca del Cristianismo, que surgiría más adelante, y lo comparó con diez vírgenes, por lo tanto, leamos este pasaje de San Mateo, capítulo 25, versos 1 al 13, dice de la siguiente manera:

“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.

Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas.

Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite;

mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas.

Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron.

Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!

Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas.

Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas.

Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos!

Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.

Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.”

Que Dios bendiga nuestras almas con Su Palabra y nos permita entenderla.

Nuestro tema es: “LA VIRGEN PURA PREPARÁNDOSE PARA LA ADOPCIÓN.”

En este tema: “la virgen pura,” porque ha sido purificada por la Sangre de Cristo, que la ha limpiado de todo pecado y preparándose para la adopción, preparándose para la adopción física que será la transformación de los que estarán vivos en ese tiempo, y la resurrección de los muertos en Cristo.

Y ahora, el apóstol Pablo nos habla también de esta Iglesia Novia de Cristo representada en una virgen pura en Segunda de Corintios, capítulo 11, donde nos dice, y vamos a leerlo para que tengamos el cuadro claro, dice capítulo 11 de Segunda de Corintios, verso 2 en adelante dice:

“Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.”

Y ahora, el apóstol Pablo ha desposado, dice, a esta Iglesia pura para Cristo, como una virgen pura. Y ahora, así como María estaba desposada con José, ahora San Pablo dice que ha desposado a esta Iglesia Novia con Cristo como una virgen pura a Cristo, y ahora, para que pueda haber una unión, un desposamiento con Cristo, entonces algo tiene que haber sucedido. Vean, en San Juan nos habla algo la Escritura con relación a Cristo, capítulo 3, verso 29 de San Juan, dice... vamos a ver, Juan el Bautista hablando cuando vienen a él y le dicen, verso 26 en adelante dice:

“Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él.

Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.

Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo,  sino que soy enviado delante de él.

El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido.

Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.”

Y ahora, Juan el Bautista presenta a Cristo como el Esposo, y el pueblo que lo recibe es esa Esposa, el que tiene la Esposa es el Esposo, y aquí está hablando de Cristo y el pueblo. Dios se casó en el Monte Sinaí con el pueblo hebreo, fue un pacto de unión entre el pueblo hebreo y Dios, y por eso es que la Escritura señala al pueblo hebreo como una novia para Dios con la cual Dios se casó en el Monte Sinaí.

Por eso es que en algunos pasajes bíblicos encontramos a Dios hablándole al pueblo hebreo, por ejemplo, en el capítulo 54 de Isaías, y miren lo que Dios le dice al pueblo hebreo, capítulo 54, verso 5 dice:

“Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.

Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.

Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.”

Y ahora vean cómo Dios coloca al pueblo hebreo como Su Esposa, y Dios se coloca como el Marido, el Esposo de ella.

También en Jeremías, capítulo 31, verso 32 veamos, aquí vamos a ver. Ahora va a hacer un nuevo Pacto, verso 31 en adelante:

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto  con la casa de Israel y con la casa de Judá.

No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.”

Aquí se presenta como un marido. En Jeremías, capítulo 3, verso 8, dice hablando del pueblo hebreo, de la casa de Israel: el reino del Norte, y de la casa de Judá: el reino del Sur, dice:

“Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel (o sea, la casa de Israel compuesta por las diez tribus), yo la había despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá (o sea, el reino del Sur, la casa de Judá) su hermana, sino que también fue ella y fornicó.”

Eso fue cuando aceptó los ídolos y entró la idolatría tanto al reino del Norte con Jeroboam y también al reino del Sur, y aun la ruptura del Reino de David que pasó a las manos del rey Salomón, luego Salomón permitió la idolatría en Israel, permitió templos paganos para sus mujeres y entró la idolatría a Israel y dice la Escritura que el mismo Salomón llegó a servir a dioses paganos: a Moloc, a Astoret y así por el estilo, y por eso vino de parte de Dios la sentencia que el reino sería dividido.

El Reino de David que le fue dado a Salomón por causa de la idolatría que permitió en el reino y él mismo también vino a servir cuando ya estaba avanzado en edad, a causa de la influencia de sus esposas paganas, y eso fue motivo de adulterio espiritual delante de Dios, y por eso luego encontramos que más adelante le da carta de divorcio y ahora va a hacer un nuevo Pacto, no puede hacer un nuevo Pacto si no rompe el pacto antiguo.

Y ahora, el Señor Jesucristo habla de un nuevo Pacto, Jeremías habla de un nuevo Pacto que hará con la casa de Israel y con la casa de Judá. Cristo hablando en San Juan, capítulo 10, verso 4 al 6, dice... y capítulo 15, verso 24, que Él no es enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel, o sea, del reino del Norte, y envía Sus discípulos a llevar el Evangelio a la casa de Israel.

La casa de Israel, el reino del Norte, sus descendientes fueron esparcidos por el mundo entero, fueron desarraigados de la tierra de Israel, por eso le llaman las tribus perdidas de Israel o de la casa de Israel, del reino del Norte.

Pero ahora, hay un nuevo Pacto del cual Jesucristo en la última cena, en la víspera de la pascua, Él tomando el pan y dando gracias, partió y dio a Sus discípulos, y dijo: “Comed, esto es mi cuerpo,” y tomando la copa de vino y dando gracias al Padre dio a Sus discípulos y dijo: “Tomad de ella todos, porque esta es mi Sangre del nuevo Pacto que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” San Mateo, capítulo 26, versos 26 al 29 y el capítulo 22 de San Lucas.

Este es un nuevo Pacto matrimonial de Dios, Él está desposado como María estaba desposada con José, San Pablo ha desposado a esa Iglesia Novia, esa Iglesia virgen, la ha desposado con Cristo en este nuevo Pacto matrimonial que está establecido, y la primera fase es la espiritual en donde la persona escucha la predicación del Evangelio de Cristo y ahí está escuchando todos los detalles también del nuevo Pacto bajo la Sangre del nuevo Pacto que es la Sangre de Jesucristo, en donde todo ser humano escucha que tiene la oportunidad de obtener el perdón de sus pecados, ser limpio de todo pecado con la Sangre de Cristo, la Sangre del nuevo Pacto, la Sangre del Pacto eterno, ser bautizado en agua en el Nombre del Señor Jesucristo, y Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y Fuego y producir en la persona el nuevo nacimiento y venir a formar parte de esa Iglesia Novia, de esa virgen pura que ha sido purificada con la Sangre de Cristo, la Sangre del nuevo Pacto que nos limpia de todo pecado.

Cada persona creyente en Cristo nacido de nuevo es miembro de esa Iglesia, de esa virgen pura desposada con Cristo. A través de esa Iglesia pura virgen es que Cristo, que es el segundo Adán, el Hijo de Dios que ha venido al mundo, se estará reproduciendo en hijos e hijas de Dios, así como el primer Adán recibió una compañera la cual conocemos por el nombre de Eva, la cual fue sacada de Adán, porque Adán era varón y hembra, y de Adán fue sacada una parte de su cuerpo, dice la Biblia, de su costado, pues fue una costilla, y de ahí Dios formó un cuerpo físico femenino y colocó el espíritu femenino que estaba en Adán, lo colocó en ese cuerpo femenino, porque en Adán estaba el espíritu masculino y el espíritu femenino.

Y ahora, esto es para que Adán pudiera reproducirse en muchos hijos e hijas de Dios, porque Adán es un hijo de Dios y Eva también. Hubo un problema allá y entonces ya los descendientes de Adán no vienen con Vida eterna, porque Adán perdió allí la Vida eterna, Dios le dijo: “El día que comas del árbol de la ciencia del bien y del mal, ese día morirás.”

Algunas personas miran esas Escrituras y ven que después que Adán y Eva comieron del árbol de ciencia del bien y del mal pecaron contra Dios, siguieron viviendo, siguieron viviendo, pero una vida temporera, mortal, pero habían muerto a la Vida eterna, esa Vida eterna la perdieron, perdieron esa Vida eterna física que le había sido dada por Dios.

Aun más, Adán tenía el Título de la Vida eterna, el Título de Propiedad, el Título de los Cielos y de la Tierra, Adán era el gobernante de este planeta Tierra, y ahora, toda la descendencia de Adán ha estado viniendo con vida, pero vida temporera; nosotros como descendientes de Adán tenemos esta vida temporera, eso es lo que heredamos de Adán y Eva, pero la Vida eterna ahora viene por medio del segundo Adán: Cristo, el cual dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco y yo les doy Vida eterna.” San Juan, capítulo 10, verso 27 en adelante.

Y ahora, para el ser humano obtener la Vida eterna, necesita al segundo Adán, el cual en la segunda Eva, que es Su Iglesia y que también está representada en la virgen María que trajo a Jesucristo, el Hijo de Dios, un Ser con Vida eterna, al segundo Adán, ahora la segunda Eva traerá hijos e hijas de Dios por medio del segundo Adán, de Cristo, el cual dijo en San Mateo, capítulo 28, verso 20: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo o hasta el fin.”

Y si va a estar Cristo todos los días con Su Iglesia hasta el fin, ¿cómo va a estar? En Espíritu Santo, es el Ángel del Pacto, el que libertó al pueblo hebreo, el cual es Cristo en Su cuerpo angelical, el que estaría en medio de Su Iglesia; el mismo que acompañó a Moisés, el mismo que acompañó el pueblo hebreo por el desierto, el mismo que los llevó a la tierra prometida, el mismo Ángel en quien estaba, está y estará eternamente el Nombre eterno de Dios, porque ese Ángel es el cuerpo angelical de Dios, es Cristo en Su cuerpo angelical.

Por eso Jesucristo en San Juan, capítulo 8, verso 56 al 58, dice a los judíos:

“Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.”

¿Cómo era Jesucristo antes que Abraham? Era el Ángel del Pacto, el mismo que le apareció a Noé y le dijo del diluvio que vendría sobre la Tierra, el mismo que le aparecía a Enoc, el mismo que le aparecía a Adán y hablaba con Adán, era ese Ángel del Pacto que aparece desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

Ese Ángel del Pacto es el cuerpo teofánico de Dios, cuerpo angelical de Dios llamado el Verbo de Dios, y por medio de ese cuerpo angelical es que Dios habló a existencia todas las cosas, creó todas las cosas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho, dice San Juan, capítulo 1, versos 1 al 20.

“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” San Juan, capítulo 1, verso 14.

Jesucristo, ese hombre joven que apareció en medio del pueblo hebreo, era nada menos que el Verbo, el Ángel del Pacto vestido de un cuerpo de carne llamado Jesús. Tan sencillo como eso.

Por eso era Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros, conforme a la promesa de Isaías, capítulo 7, verso 14 y San Juan, San Mateo también nos habla de esto en el capítulo 1 de San Mateo, verso 23 dice:

“He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.”

Y ahora, podemos ver la forma en que Dios visitó al pueblo hebreo, al pueblo Esposa de Dios con la cual Él se había casado en el Monte Sinaí, por eso el Pacto es un pacto de unión amorosa entre Dios y el pueblo hebreo, y el pueblo hebreo con Dios.

Cuando Moisés le leyó al pueblo hebreo el pacto divino, estaba haciendo como hace un ministro cuando le lee a la pareja, a los novios que se van a casar y se presentan ante el ministro para la boda, les está leyendo ahí el pacto matrimonial. Así fue cuando Moisés le leyó al pueblo hebreo la ley dada por Dios.

Pero ahora tenemos un nuevo Pacto que fue prometido que sería establecido, y el mismo Ángel del Pacto que unió al pueblo hebreo con Dios allá en el Monte Sinaí dándole la ley, la Torá y por consiguiente allí se casó el pueblo hebreo con Dios, dijo: “Haremos como Dios dice,” aceptó.

Y ahora, bajo el nuevo Pacto encontramos que San Pablo nos habla que él ha colocado la Iglesia como una virgen pura para Cristo, con el cual la ha desposado. Él es el Esposo y por eso en la parábola de las diez vírgenes hubo un clamor a medianoche, “y a medianoche se oyó un clamor, he aquí viene el Esposo, salid a recibirle.”

Está anunciando que viene el Señor, está anunciando la venida del Señor, ese es el precursor de la Segunda Venida de Cristo anunciando que viene el Señor, anunciando la venida del Señor y preparando al pueblo para recibir al Señor, preparando a esa virgen pura la cual San Pablo colocó y desposó con Cristo.

Y ahora, por cuanto las diez vírgenes representan el Cristianismo completo, las prudentes son los que han recibido el Espíritu Santo, o sea, que está formada, el grupo de las prudentes, está formado por las personas que han recibido a Cristo, han sido bautizados en agua en Su Nombre y han recibido el Espíritu Santo y han obtenido el nuevo nacimiento, tienen el aceite en sus lámparas, en sus vidas, tienen el Espíritu Santo, han nacido de nuevo. Y las otras, pues son las personas profesantes en Cristo, que no han recibido el Espíritu Santo.

Y ahora, el mundo está en tinieblas, en oscuridad espiritual; sobre los pueblos hay mucha oscuridad, mucha confusión, muchas tinieblas; pero el anuncio: “He aquí viene el Esposo,” o “aquí viene el Esposo, salid a recibirle,” ese fue el precursor de la Segunda Venida de Cristo, el cual es conocido por el nombre de reverendo William Branham, en el cual el Espíritu Santo operó el ministerio de Elías por cuarta ocasión, y vino precursando la Venida del Señor para el tiempo final, y ya se fue el precursor.

Y ahora, encontramos a muchos grupos del Cristianismo buscando el Espíritu Santo, es que sin el bautismo del Espíritu Santo la persona no puede entrar al Reino de Dios, el mismo Cristo dijo a Nicodemo en el capítulo 3 de San Juan “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca de nuevo, no puede entrar al Reino de Dios.” El que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios.

Nicodemo pensó que era nacer físicamente de nuevo, pero Cristo le explica diciendo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no nazca del Agua y del Espíritu, no puede entrar al Reino de Dios.” El Reino de Dios está en la esfera espiritual, y se entra al recibir a Cristo como Salvador, ser bautizado en agua en Su Nombre y Cristo bautizarlo con Espíritu Santo y Fuego y producir en la persona el nuevo nacimiento, eso es nacer del Agua y del Espíritu, nacer de la Palabra, del Evangelio de Cristo y del Espíritu Santo.

Y entonces la persona queda dentro del Reino de Cristo que está en la esfera espiritual, ya la persona tiene Vida eterna, pero le falta tener Vida eterna física en el cuerpo, y eso lo obtendrá en la resurrección de los muertos en Cristo, los cuales resucitarán en cuerpos eternos y glorificados, y los vivos, los que estén vivos, serán transformados y entonces tendremos Vida eterna física en un cuerpo físico, un cuerpo glorificado, como el cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, para este tiempo, luego del clamor de medianoche, la Iglesia Novia estaría preparándose para la adopción, o sea, para la transformación los que están vivos y los muertos desde el paraíso estarán esperando la resurrección, preparándose la virgen pura, ¿para qué? Para la adopción, la adopción es la adopción del cuerpo, de la cual nos habla el apóstol Pablo en Romanos, capítulo 8, verso 21 en adelante, dice:

“Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora;

y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.”

La redención del cuerpo que será nuestra transformación, de eso es que nos habla el apóstol Pablo en Filipenses y para eso es que Cristo vendrá en este tiempo final; Filipenses, capítulo 3, verso 20 al 21, dice:

“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.”

Y ahora, la Segunda Venida de Cristo para y en medio del Cristianismo, será para transformar a los creyentes en Cristo nacidos de nuevo, o sea, para transformar nuestros cuerpos para que sean cuerpos glorificados, eternos, iguales al cuerpo de nuestro amado Señor Jesucristo el cual está glorificado.

Por eso es que también nos dice en Primera de Corintios, capítulo 15, verso 51 en adelante dice:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados.”

Todos vamos a ser transformados, ahora, dice: “No todos dormiremos,” o sea, no todos vamos a morir físicamente, habrá un grupo de creyentes en Cristo que estarán en la Tierra y se estarán preparando para la transformación, para esa adopción física que está prometida.

Así que no todos vamos a dormir, vamos a morir, no todos dormiremos, pero si alguno se va antes, despertará en la resurrección, despertará físicamente en un cuerpo glorificado. Los que han partido están en el paraíso en sus cuerpos angelicales y están muy felices, pero están esperando la resurrección:

“En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.

Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.”

Y ahora, esta virgen pura preparándose para la adopción, es la Iglesia Novia del Señor Jesucristo, los creyentes en Cristo que en el Día Postrero su mayoría va a permanecer vivo, viva y va a ser transformada cada persona creyente en Cristo nacida de nuevo que esté en la Tierra todavía; pero si muere físicamente, regresará, resucitará en un cuerpo glorificado y eterno, igual al cuerpo glorificado de Jesucristo nuestro Salvador.

La preparación para nuestra adopción viene por medio de la Palabra de Dios, de la Palabra de Cristo, Cristo hablándonos en el Día Postrero nos dará la fe para ser transformados y llevados con Él a la Cena de las Bodas del Cordero, por medio de Su Palabra revelada para el Día Postrero, por medio de Cristo hablándonos por Su Espíritu Santo en el Día Postrero, nos dará la fe para ser transformados todos nosotros.

Y eso será la Voz de Cristo clamando como cuando un león ruge, y siete Truenos emitiendo Sus voces. Los siete Truenos que emiten Sus voces es la Voz de Cristo como León de la Tribu de Judá, y eso nos da la fe para ser transformados y llevados con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, la Voz de Cristo hablando consecutivamente en el Día Postrero estará dándonos o hablándonos por medio del mensaje del Evangelio del Reino, así como durante las edades pasadas la Voz de Cristo por medio de Su Espíritu estuvo hablándonos por medio del Evangelio de la Gracia, a través de los diferentes Mensajeros que Él envió.

Para el Día Postrero permaneceremos con el Evangelio de la Gracia, pero en adición tendremos el Evangelio del Reino que es la Voz de Cristo en el Día Postrero hablándonos todas estas cosas que deben suceder pronto, y así dándonos la revelación más grande que se haya dado a la Iglesia luego de la revelación de la Primera Venida de Cristo.

La fe para ser transformados y raptados estará girando alrededor de la Segunda Venida de Cristo, porque Él viene para transformar nuestros cuerpos con los santos que Él resucitará aparecerá, y ellos van a estar con nosotros también, y ahí entonces va a estar el Cuerpo Místico de Cristo completo, la parte del Cuerpo Místico de nuestro tiempo, y la parte del Cuerpo Místico de otras edades, y ahí estará la Iglesia Novia, la virgen pura de Cristo, Su Novia, la Esposa del Cordero.

Y ahora, los siete Truenos de Apocalipsis, capítulo 10 le darán la fe y por consiguiente prepararán a la Iglesia Novia, a la virgen pura, la prepararán, esos siete Truenos, la Voz de Cristo, hablando consecutivamente, la preparará para su adopción, o sea, para su transformación.

La adopción es la redención del cuerpo físico en donde obtendremos el cuerpo eterno y glorificado, y yo lo necesito lo más pronto posible y espero no tener que cumplir tantos años para llegar a tener el nuevo cuerpo, ya estoy setenta años más cerca del nuevo cuerpo, que lo que estaba cuando nací en la Tierra.

Así que, la virgen pura preparándose para la adopción, recuerden que es la Palabra, la Voz de Cristo que dice en Apocalipsis: “El que tiene oídos para oír, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Esa misma Voz que ha estado hablando desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la Voz de Dios, la Voz de Cristo con Su mensaje del Evangelio del Reino clamando como cuando un león ruge y siete Truenos emitiendo Sus voces, la Voz de Cristo nos dará la fe para ser transformados y por lo tanto, será lo que nos estará preparando para nuestra adopción, para nuestra transformación. Tan sencillo como eso.

Y estará hablando consecutivamente, ya no se van a necesitar siete Mensajeros como fue en las siete edades, que vino uno, Dios habló por medio de Su Espíritu a través de ese Mensajero, y luego murió y vino otro Mensajero y Dios habló por medio de ese otro Mensajero y recogió el pueblo de ese tiempo, y luego murió él y el grupo suyo, y luego vino otro Mensajero y Dios llamó otro grupo de personas que formarían parte de Su Iglesia Novia, y así por siete etapas entre los gentiles.

Pero ahora en el Día Postrero la Voz de Cristo, del Ángel Fuerte que desciende del Cielo, estará hablando consecutivamente, por lo tanto, por un solo hombre, un solo Mensajero, estará hablando todo lo que necesitamos nosotros para ser preparados para nuestra transformación. Tan sencillo como eso.

Recuerden que no hará nada el Señor sin que antes lo revele a Sus siervos, Sus Profetas,” Amós, capítulo 3, verso 7. Siempre Dios ha tenido instrumentos Mensajeros, y si hay alguna persona que piensa que Dios no tiene Mensajeros o Profetas, el mismo Cristo dijo que enviaría Profetas y San Pablo dice que Dios ha puesto en Su Iglesia apóstoles, Profetas, evangelistas, pastores y maestros, Efesios, capítulo 4, verso 11. Así que, todo es para la perfección de los santos, de los creyentes en Cristo; hemos de llegar a la perfección física cuando seamos transformados, ahí llegaremos a la perfección total.

Ahora, tenemos problemas de salud algunas veces, pero en el nuevo cuerpo no vamos a tener problemas de salud. En el nuevo cuerpo no vamos a tener ninguna falla; en este cuerpo físico mortal tenemos muchos problemas, fallas, pero tenemos a alguien en el Cielo del cual la Escritura dice: “Si alguno ha pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo.” Por lo tanto, tenemos el mejor abogado que hay.

La virgen pura preparándose para la adopción, o sea, la Iglesia Novia del Señor Jesucristo preparándose para ser transformada y después ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero, a esa recepción celestial. Por eso también dice la Escritura en Apocalipsis, capítulo 19, versos 9 al 10:

“Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas  del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.”

Y verdaderamente son bienaventurados los que son convidados a la Cena de las Bodas del Cordero. Yo fui convidado al escuchar el Evangelio de Cristo, y acepté la invitación recibiendo a Cristo como mi Salvador, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también, por lo tanto, hemos sido convidados a la Cena de las Bodas del Cordero en el Cielo, y por eso nos estamos preparando para nuestra adopción, nuestra transformación. Y Dios nos ayudará porque es un Programa Divino y por consiguiente se va a llevar a cabo.

Estamos en el tiempo de preparación, luego de la etapa del precursor en la séptima edad de la Iglesia, ahora hemos entrado, luego del precursor, hemos entrado a la etapa de ser preparados para nuestra adopción, para la transformación de nuestro cuerpo y luego el arrebatamiento o rapto de la Iglesia, para ir con Cristo a la Cena de las Bodas del Cordero.

Si hay alguna persona que todavía no ha recibido a Cristo como Salvador, para así tener aceptada la invitación para ir a la Cena de las Bodas del Cordero, lo puede hacer en estos momentos y estaremos orando por usted. Puede pasar acá al frente para que oremos por usted.

Y los que están en otras naciones también pueden pasar al frente en el lugar allá donde ustedes se encuentran para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo por todas las personas que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Recuerden que lo más importante para el ser humano es la Vida eterna, no hay otra cosa más importante que la Vida eterna, es tan importante, tan grande, que Dios por cuanto ama al ser  humano, de tal manera amó Dios al hombre, amó Dios a esta humanidad, de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga Vida eterna.

Dios envió a Jesucristo por amor a la humanidad para que muriera por nosotros para que nosotros podamos tener Vida eterna. Dios desea que usted tenga Vida eterna, Dios desea que usted viva eternamente en Su Reino, Dios desea que vivamos eternamente, y yo también deseo vivir eternamente, ¿y quién más? Cada uno de ustedes también.

Por lo tanto, el deseo de Dios es también nuestro deseo. Cristo dijo: “Mis ovejas oyen mi Voz y me siguen, y yo las conozco, y yo les doy Vida eterna,” ninguna otra persona nos puede dar Vida eterna, solamente hay uno, y Su Nombre es: Señor Jesucristo. Solamente hay un solo Salvador: el Señor Jesucristo, el cual está tan joven como cuando subió al Cielo, y así vamos a estar nosotros cuando tengamos el nuevo cuerpo, estaremos representando de 18 a 21 años de edad como el mismo Jesucristo. Esa es la bendición más grande que Él tiene para nosotros: la Vida eterna en cuerpos eternos y glorificados.

Ya vamos a orar por todos ustedes, vamos a estar puestos en pie para orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo. En las demás naciones también pueden continuar viniendo a los Pies de Cristo para que queden incluidos en la oración que estaremos haciendo, y pueden todos en las demás naciones también estar puestos en pie para la oración que estaremos haciendo por las personas que están viniendo a los Pies de Cristo nuestro Salvador.

Si falta alguna persona por venir, puede venir, recuerde que lo más importante es la Vida eterna, no hay nada más importante que la Vida eterna. El ser humano hace muchas decisiones en su vida, pero hay una sola que coloca al ser humano en la Vida eterna, y es la decisión de recibir a Cristo como único y suficiente Salvador.

Cuando la persona escucha la predicación del Evangelio de Cristo, nace la fe de Cristo en su alma, porque la fe viene por el oír la Palabra, y con el corazón se cree para justicia, la persona cree en el corazón, en el alma, y luego con la boca se confiesa para salvación, da testimonio público de su fe en Cristo recibiéndole como único y suficiente Salvador.

Ya vamos a orar por las personas que han venido a los Pies de Cristo, si falta alguno por venir, puede venir. Vamos a ver si en los demás países ya están listos.

Continúan viniendo a los Pies de Cristo en otros países, no sé si lo pueden pasar en la pantalla también.

Hay muchos países, toda la América Latina está conectada a través del satélite y de internet con esta actividad, y en todos los países también están viniendo a los Pies de Cristo muchas personas que desean vivir eternamente y que nació la fe de Cristo en su alma al escuchar la predicación del Evangelio de Cristo.

Nos pueden avisar cuando ya estén listos. Vamos a estar con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, y nuestros ojos cerrados, y los que han venido a los Pies de Cristo repitan conmigo esta oración:

Señor Jesucristo, escuché la predicación de Tu Evangelio y nació Tu fe en mi corazón, creo en Ti con toda mi alma, creo en Tu primera venida y creo en Tu Nombre como el único Nombre bajo el Cielo dado a los hombres en que podemos ser salvos, creo en Tu muerte en la Cruz del Calvario como el Sacrificio de Expiación por nuestros pecados.

Reconozco que soy pecador y necesito un Salvador, Señor, doy testimonio público de mi fe en Ti y de Tu fe en mi, y Te recibo como mi único y suficiente Salvador. Te ruego perdones mis pecados y con Tu Sangre me limpies de todo pecado, y me bautices con Espíritu Santo y Fuego luego que yo sea bautizado en agua en Tu Nombre y sea producido en mi el nuevo nacimiento.

Quiero nacer en Tu Reino, quiero vivir eternamente, sálvame Señor, Te lo ruego en Tu Nombre eterno y glorioso, Señor Jesucristo. Amén.

Y con nuestras manos levantadas al Cielo, a Cristo, todos decimos: ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! ¡La Sangre del Señor Jesucristo me limpió de todo pecado! Amén.

Cristo les ha recibido en Su Reino, ha perdonado vuestros pecados y con Su Sangre les ha limpiado de todo pecado, porque ustedes le han recibido como vuestro único y suficiente Salvador.

Ustedes me dirán: “Quiero ser bautizado en agua lo más pronto posible,” pues Cristo dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” San Marcos, capítulo 16, versos 15 al 16.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento, y nos continuaremos viendo por toda la eternidad en el Reino de Jesucristo nuestro Salvador.

Por lo tanto, bien pueden identificarse con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección, porque el bautismo en agua es a la semejanza de la muerte, sepultura y resurrección de Cristo.

Cuando la persona recibe a Cristo, muere al mundo. Cuando el ministro lo sumerge en las aguas bautismales, tipológicamente está siendo sepultado. Y cuando lo levanta de las aguas bautismales, está resucitando a una nueva vida, y así queda identificada la persona con Cristo en Su muerte, sepultura y resurrección.

Por lo tanto, bien pueden ser bautizados, y que Cristo les bautice con Espíritu Santo y Fuego y produzca en ustedes el nuevo nacimiento.

Que Dios les continúe bendiciendo a todos. Dejo con ustedes al reverendo Patricio Lara para que les indique cómo hacer, y en cada nación dejo al ministro correspondiente.

Que Dios les bendiga y les guarde, y continúen pasando una tarde feliz, llena de las bendiciones de Cristo nuestro Salvador.

“LA VIRGEN PURA PREPARÁNDOSE PARA LA ADOPCIÓN.”

Encuéntrenos

Carretera No.1 Km 54.5
Barrio Monte Llano
Cayey, Puerto Rico
00736

Twitter